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lunes, 6 de febrero de 2017

Un proceso inicuo

 El acusado Bensoussan

Jean Palette-Cazajus

El día 27 de Enero, un amigo compartía en mi página de Facebook un artículo del semanario francés “Marianne” que daba cuenta de la comparecencia, ante un tribunal parisino, de Georges Bensoussan, historiador del judaísmo, también responsable editorial del parisino Memorial de la Shoah y acusado de “islamofobia” por el CCIF (Colectivo Contra la Islamofobia en Francia).

La acusación reposaba sobre unas declaraciones realizadas por el historiador el 10.10.2015, en la emisión “Répliques”, de la radio France Culture, producida y presentada por el conocido filósofo Alain Finkielkraut. Georges Bensoussan había declarado que “en las familias musulmanas, el antisemitismo se mama con la leche de la madre”, atribuyendo las palabras a un sociólogo de origen argelino, Smain Laacher. Éste había sido el autor inicial de la denuncia, por considerar que sus palabras se habían deformado, antes –esto es importante– de retirarla. Lo que realmente había dicho, en un documental televisivo, el sociólogo era lo siguiente : “Este antisemitismo existe previamente en el espacio doméstico. Aparece casi naturalmente inscrito en la lengua...Cuando los padres quieren regañar a los niños basta con tratarlos de judíos. Bueno, esto lo saben todas las familias árabes. Es una hipocresía monumental no ver que este antisemitismo es ante todo doméstico”.
 
 Marwan Muhammad (izqda) con Rachid Houdeyfa,
 un iman que dice que oír música te transforma en cerdo

La declaración se prolongaba y al final recalaba particularmente en la obsesión por diferenciar el "nosotros" y el "ellos". O sea, no querías lentejas, pues toma dos cazos… El citado amigo solicitaba mi opinión. No tuve tiempo hasta hoy para contestarle lo que él sabía de antemano. Que la pregunta es redundante y que opino lo mismo que él. El artículo de “Marianne” es excelente y lo aclara todo perfectamente. Lo escribe Martine Gozlan, escritora valiente, particularmente vigilante frente a la política tortuosa del islamismo político en Francia. El CCIF lo lidera Marwan Muhammad, de quien se dice que está suplantando a Tariq Ramadan intelectual tartufo, nieto del fundador egipcio de los Hermanos Musulmanes y teólogo más que inquietante– en las preferencias del comunitarismo musulmán galo.  

 Alain Finkielkraut en Madrid, el pasado 26 de Enero

“Larvatus prodeo”, “avanzo enmascarado”, decía Descartes, temeroso de vérselas con la Iglesia. La expresión le va como anillo al dedo a la constante presión, interior y exterior, puesto que apoyada por muchos países musulmanes -Arabia saudita, Argelia o Turquía entre los más activos- ejercida para acabar con el vital derecho a la libre crítica de las religiones. Presión larvada, obstinada, incansable, implacable. El acoso empezó en el año 2001, después de que Michel Houellebecq dijera aquello de que “Todas las religiones son gilipollas y el Islam es la más gilipollas de todas”. La absolución del escritor se les quedó atragantada y desde entonces el núcleo duro de sus intelectuales comunitarios no ceja en la batalla.

 Bardot comme Marianne

Por eso no es de extrañar que haya subido al frente la socióloga de Paris VIII,  Nacira Guénif-Souilamas, cuya dialéctica tortuosa y resentida siempre me ha horripilado. Tampoco falló esta vez. Opinó ante el tribunal que “en el fondo uno no piensa lo que está diciendo...”,  que “se trata de expresiones vacías, petrificadas en la lengua”. Más extraña era la presencia entre los denunciantes del periodista Mohammed Sifaoui que conozco bien en su calidad de feroz enemigo de los islamistas. Acusa a Bensoussan de ser “un destructor de los puentes entre judíos y árabes”. Muy importante fue la intervención epistolar del gran novelista argelino Boualem Sansal, amenazado de muerte por los islamistas desde hace años. Es autor de “2084. El fin del mundo”, libro que tenía que haber ganado el Goncourt 2015 y es un guiño al célebre "1984" de George Orwell. "2084" es un "1984" donde el control de las mentes lo ejercen los islamistas. El escritor se dirigió, desde Argelia, a los jueces: “Las palabras incriminadas en nada constituyen un acto de islamofobia... (…) Yo mismo he denunciado esta cultura del odio inculcada por las familias árabes a sus retoños, el odio contra el judío, contra el cristiano, contra el homosexual...”

Las palabras de Sansal permiten de paso volver sobre la estúpida acusación de "racismo biológico" que algunos profirieron contra Bensoussan. Sin duda porque se le escapó la fácil metáfora de "la leche de la madre" en el calor de la emisión. Ni los más cavernarios creen en Occidente en una transmisión biológica de los valores. En cambio sigue siendo el pan de cada día en el discurso oscurantista para el cual no existen categorías del pensamiento, sólo la organicidad del texto revelado y de su "infusión" en las cabezas de la comunidad.

Evidentemente, detrás de Bensoussan, se trata de alcanzar también a Alain Finkielkraut que testificó ante los jueces : “Si el Tribunal cede ante esta intimidación será a la vez una catástrofe intelectual y una catástrofe moral...”. Parece que el abogado de los denunciantes insinuó la posibilidad de una demanda contra el querido “Finkie” que confesó al juez su asombro: “¿De modo que yo también estoy bajo vigilancia?”

Aprovecharé para recordar que la emisora France Culture es una de las pocas cosas de que puede enorgullecerse la Francia actual, tan desclasada, sonada y perpleja. No hay emisión mala en su extraordinaria y variada programación, pero “Répliques” destaca por su agudeza en acertar con las temáticas de máximo interés y en ofrecerles un espacio de debate de altísimos vuelos. Soy evidentemente un oyente fervoroso y puntual, en Francia como en España. El semanario “Marianne” donde Martine Gozlan ofrece su crónica de la vista judicial se caracteriza por su firme defensa de lo que en Francia se conoce como “valores republicanos” -Libertad, Igualdad, Fraternidad, Laïcidad- a los que siempre me he adherido con férrea y perruna fidelidad. ¡Hablo exclusivamente de mis opiniones “francesas”! Las “españolas” son toro de distinto encaste. No quiero decir que tengan que ser diferentes, pero requieren, históricamente, una lidia particular. Lo sabe cualquier aficionado. ¡No soy yo sin mi circunstancia!

Marianne, antes de ser un título de prensa, es el mote cariñoso con que se conoce en Francia a la alegoría femenina de la República. Su busto de estuco, tocado con el gorro frigio, preside los ayuntamientos más modestos. Es tradición que dicho busto se renueve regularmente a partir de los rasgos de alguna máxima figura femenina del momento. Brigitte Bardot y Catherine Deneuve, Inés de la Fressange, todavía prestan sus rasgos a Marianne en algunos ayuntamientos.

La cantante Camelia Jordana como Marianne, 2016