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domingo, 12 de febrero de 2017

0-2 ante el Huesca, penúltimo síntoma de mortandad

 Piné en la sede del Burgos, el viernes

El Plantío, noble abolengo en 2ªB


Francisco Javier Gómez Izquierdo

       Si el Córdoba, mi equipo de este siglo, se enfrentara mañana a un club de 2ªB, perdería el partido. Y contra un tercera división, también. Y contra un juvenil... y estoy por apostar que hasta un cadete nos ridiculizaría sin mayores esfuerzos. Esta mañana ante el Huesca nos hemos quedado atrapados en el  fango del fondo que ya tocamos ante la UCAM y me huelo que no hay especialista capaz de sacarnos de tan peligroso lugar.

     Ganarnos es muy fácil. Uno, que es simple aficionado, ya lo tiene contado aquí jornada tras jornada. Se nos aguanta la primera parte y en la segunda se va a por el partido sin mayores complicaciones. El Córdoba es un flan y en una de las “temblaeras”, ¡pum!, un golito.. o dos, como ha hecho Vadillo, aquel diamante bético al que Sergio Ramos dejó cojo más de un año en una de esas entradas asalvajadas en el banderín de un córner del Bernabéu, sin que el árbitro pitara falta. Volvió a lesionarse y creo que para no ser una carga para el Betis decidió buscar una salida honrosa, a la que podía haber estado atento Emilio Vega, nuestro Secretario Técnico. Se fue a Huesca y allí anda, recuperando sus elegantes carreras y sus eléctricos amagues de cintura.  El rubio Samu Sáiz, el más peligroso delantero oscense, mejor pongamos media-punta, tenía la mañana fallona y no concretaba los regalos defensivos de nuestro tándem Caro-Rodas, hasta que en una carrera, desigual para todos los ojos que  miraban en El Arcángel, ha puesto la pelota al costado contrario donde entraba solo para empujarla el fino ex-bético. Y luego otro gol igual. Y antes un no-gol parecido... y al final un 0-2 demoledor.

     Un 0-2  mañanero que nos ha amargado el almuerzo y que nos avisa de la irreversibilidad del enfermo, pues no somos capaces de imaginar especialista capaz de enderezar los irracionales delirios de un personaje que todo lo fía a la Fortuna. El amo del Córdoba despedirá a Luis Carrión, un asalariado al que le faltó firmeza para mantener a los tres chicos que subió del filial y que en mi modesta opinión tampoco es clarividente durante los partidos. Hoy, por ejemplo, debía haber cambiado a Aguza antes de una expulsión que el jugador parecía buscar. Como digo, lo despedirá, y aunque estoy convencido de que la salvación del Córdoba (hoy somos el peor equipo de 2ª) sólo puede venir desde una revolución en el banquillo, creo que ese entrenador milagroso para tan grave enfermedad como padece el Córdoba no existe y si existiera nunca tendría tratos con el amo del Córdoba.

     Estos días he estado en Burgos y como siempre que voy me he acercado a El Plantío, mi ermita más amada, a ver entrenar al Burgos y recordar cómo entrenaban Juanito y Viteri juntos. Mendiola preparaba a los muchachos ante la atenta mirada de cinco, y no más que cinco, irreductibles aficionados de Gamonal. Piné, entre ellos, hablaba de la necesidad de juntar al menos 35 burgaleses para que pudiera salir un autobús a Palencia donde hoy juega mi equipo de siempre. “ He conseguido que se apunten -me suelta una retahíla de nombres- doce tíos.. No van al fútbol, pero almorzamos de p... madre en..” No se dónde me dijo. Hoy, cuando volvía cabizbajo de El Arcángel iba pensando en el deprimente ambiente de antier en El Plantío. En la Balastera, que me dicen que ya se llama Nueva Balastera... En La Victoria de Jaén y en el Linarejos de Linares.