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lunes, 21 de julio de 2014

Los Machado en el Parque de María Luisa

Los Machado con Miguyel y José Antonio Primo de Rivera

Aquilino Duque

 Hace unos años, vino destinado a Sevilla como Presidente de la Audiencia un magistrado del colectivo, o colector, Jueces para la Democracia que en su discurso inaugural dijo, puede que citando  a Sartre, que “el juez debe mancharse las manos con el trabajo”. Las manos con el trabajo, que yo sepa, siempre se las ha manchado el obrero, porque el pobre no ha tenido más remedio, nunca los miembros de las profesiones liberales, entre los que hasta ahora figuraban los jueces. Ahora las cosas son distintas. Ahora los jueces son “jueces para la democracia” que leen a Sartre y se sienten obreros, y como obreros y sartrianos tienen el deber de ir con las manos sucias.Estos personajes que prefieren prometer a jurar cuando toman posesión ante los micrófonos sagrados, suelen sobredorar sus peroratas con citas de uno de los Machado. El personaje que me ocupa prefirió citar a Sastre, y por eso yo, para compensar, cerraba un comentario mío citando, no a uno de los Machado, sino a los dos, inseparables e indistinguibles en unos versos de La Lola se va a los Puertos, obra escrita en unos años, vísperas de la dictadura de Primo de Rivera, en que las más altas magistraturas estaban también en avanzado estado de descomposición:

Todo se democratiza;
barato y a la carrera
se hace todo…
Ya todo es uno y lo mismo.
El sexo es una entelequia.
Los hombres y las mujeres,
como ellos dicen, se encueran
por menos de nada…y nada,
ni notan sus diferencias
.

Los Machado son lo único moderno en esta España retrógrada; lo único limpio en esta España de las manos sucias.

Lectura completa: Click

miércoles, 3 de abril de 2013

Cruces y ladrones


De la Legión de Honor de Mitterrand a Borges

“En estos casos, yo me acuerdo de aquellos versos de Bartrina que dicen: En tiempos de las bárbaras naciones/ colgaban de la cruz a los ladrones,/ pero ahora en el siglo de las luces/ del pecho del ladrón cuelgan las cruces. Yo soy un ladrón, me siento ladrón con esta cruz al pecho.” Yo le dije: “Más ladrón que usted es el que se la cuelga, porque él, por tener, las tiene todas, hasta la Francisque, que se la colgó el Mariscal en los tiempos de Vichy.”

sábado, 2 de febrero de 2013

martes, 11 de diciembre de 2012

Tauromaquia autonómica

Florito copando con sus bueyes a un castaño de Manuela Agustina López Flores
 
Cada vez que veo echar un toro al corral y salen al ruedo los cabestros no puedo evitar representarme el “Estado de las Autonomías”.  Pocas cosas importantes acaecen en la vida española de las que la fiesta nacional no sea una metáfora.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Metapolítica y Modernidad

 El concepto de “metapolítica” lo lanzó por lo visto la Nouvelle Droite como contragolpe de la Chienlit o Carnaval del mayo francés del 68. Yo en cambio creo que es anterior a esa fecha y que nació al Sur de los Pirineos. El origen está  una conversación privada del general Franco con un visitante, que le anunció que quería dedicarse a la política, y le aconsejó: “Haga lo que yo. No se meta en política.”  Y es que la metapolítica consiste justamente en eso; en no meterse en política, sino en situarse a su lado o más allá de ella, pero sin perderla de vista.

martes, 27 de noviembre de 2012

El Ángel Volador


Han llegado a mi poder, de modo algo misterioso, cuatro apuntes a lápiz de paradas, despejes, estiradas y acrobacias del que fue guardameta internacional del Sevilla F. C. Guillermo Eizaguirre (...)  Esos cuatro “estudios de movimiento” confirman el remoquete de “el ángel volador”, que se le dio en su época (...)  Guillermo Eizaguirre fue uno de los jugadores cuya carrera truncó la guerra civil.  Al terminar la contienda volvieron a jugar, y en el equipo nacional algunos, hombres como Campanal, Torrontegui, Gorostiza, Herrerita, Elícegui, Escolá, etc. etc.  Otros, como Lángara, Iraragorri, los Regueiro, siguieron haciéndolo en Hispanoamérica. El caso de Eizaguirre fue especial. El 18 de julio se echó a la calle y gracias a él y a muchos como él triunfó en Sevilla el alzamiento nacional.  La guerra la hizo en las filas de la Legión, en las que llegó a capitán. Terminada la contienda, permaneció en Madrid y decidió seguir en el Ejército y de ser posible, volver a jugar al fútbol. Podría haber jugado en cualquiera de los dos equipos madrileños, pero el presidente del Sevilla F.C., don Ramón Sánchez Pizjuán, le negó la libertad de hacerlo. Es decir, que quien acabó con Eizaguirre como guardameta no fue la guerra, sino Sánchez Pizjuán.



sábado, 15 de septiembre de 2012

Bon cop de falç

Jordi Pujol
Alférez de Complemento

domingo, 9 de septiembre de 2012

La peana del santo

-A uno que le preguntaba que si le gustaba Jorge Guillén contestaba Octavio Paz: "La que me gusta es su hija". No era para menos.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Primavera en celo

Retrato de Antonio Bienvenida
 por Baldomero Romero Ressendi

Fuimos a cenar al aire libre, y yo pedí salmonetes, que no es pescado del Tirreno, sino del Adriático, entre otras cosas porque me acordaba de un poema de Montale traducido por Angelito Medina en el que hablaba de la triglia moribonda, y él me dijo:
    - Senti, se ci tieni, prenditi la triglia
.

martes, 8 de mayo de 2012

En Bohemia, con Ligne y Casanova

Jacobo Jerónimo Casanova

Hay personas que dan más importancia al placer que a la felicidad y otras que no saben distinguir la felicidad del placer; al fin y al cabo da lo mismo y, a la hora de enfrentarse con la verdad y tenerlo que hacer ante un folio en blanco, viene a ser como matar el tiempo haciendo solitarios, que los franceses llaman jeux de patience, en los que ya no cabe hacer trampa.

Ya en el prefacio de la Historia de mi vida, Jacobo Jerónimo Casanova reconoce la facilidad con la que pongo en el papel mis razonamientos sin tener necesidad de paradojas ni de retorcer sofismas sobre sofismas hechos más para engañarme a mí mismo antes que a mis lectores, a los que no le gustaría colarles una moneda falsa a sabiendas. Casanova sabía mucho de juegos de azar y de lances amorosos, y no puede decirse que saliera bien parado de los enredos en que no tenía más remedio que meterse. De los italianos solía decir Longanesi que eran buoni a nulla ma capaci di tutto y alguna vez me he preguntado, tal vez ociosamente, si el dicho no era aplicable a Casanova. Prueba de ello es que en el ocaso de su vida fue capaz de escribir unas memorias que, a la vez que nos pintan el gran fresco de la segunda mitad del XVIII, no hubieran sido posibles sin el encadenamiento de amoríos, viajes, inventos, mixtificaciones, duelos, estafas, cuentas con la justicia, trampas, imposturas, seducciones y embelecos en que esa vida consistió. Los resortes de que disponía, que eran sobre todo el físico y la labia, una cultura más vasta que profunda y un acreditado don de la conversación, le abrieron puertas de difícil acceso para el común de los mortales, desde las del torno de una clausura a las de las grandes Cortes europeas.

La gran virtud de Casanova, y lo que lo hace simpático, es que llevado por su temperamento a buscar el placer y satisfacerlo plenamente, procuró siempre que las pasiones que sintió y que encendió no destruyeran la felicidad de las mujeres que las compartieron. Dice Robert Abirached que Casanova es en ese sentido el anti Don Juan, pero también dice que es con Napoleón el único hombre de su siglo que logró en vida metamorfosearse en símbolo. La época abunda en personajes simbólicos que son entes de ficción, desde Fausto a Fígaro pasando por Julián Sorel o Rastignac o Carmen o Werther o Emma Bovary, pero la vida de Casanova era ya un libro abierto antes de que la pusiera por escrito, y hoy miramos con envidia a los testigos, muchos de ellos ilustres, de su vida y milagros, de sus arbitrios y sus amoríos, de sus proezas y sus fechorías. Hijo de la farándula como era, no tuvo más remedio que tomar a Europa por escenario y en él hacer toda suerte de números, esos números de los que tanto se reía él mismo cuando en la biblioteca de Dux los pasaba al papel.

lunes, 27 de febrero de 2012

Evocación de Manuel Barrios


-Puede decirse que mi vida pública literaria dio comienzo con mi ingreso en la Universidad. Aunque matriculado en Derecho, frecuentaba como oyente la Facultad de Filosofía y Letras y en particular las clases del joven catedrático de Lengua y Literatura don Francisco López Estrada. Don Francisco fundó una tertulia en el café Los Corales, de la calle Sierpes, tertulia de la que salió una efímera y exquisita revista, titulada Floresta de varia poesía. López Estrada reunió a jóvenes aspirantes a literatos de muy varia procedencia, y así fue cómo conocí a Manuel Barrios, alumno ya de cuarto de Derecho. No sé si estaba matriculado por libre, porque tanto él como un amigo que lo acompañaba, iban muy bien vestidos, y eso en aquellos tiempos indicaba que se disponía de un empleo y unos ingresos por lo menos...

En Viñamarina

sábado, 25 de febrero de 2012

La carta de Panero

(Con vistazo, de reojo, a El Desencanto)


Homenaje a Vicente Aleixandre en 1935. De izquierda a derecha y de arriba abajo: De pie: Miguel Hernández, Juan Panero, Luis Rosales, Antonio Espina, Luis Felipe Vivanco, José Fernández Montesinos, Arturo Serrano Plaja, Pablo Neruda y Leopoldo Panero. Sentados: Pedro Salinas, María Zambrano, Enrique Díez Canedo, Concha Albornoz, Vicente Aleixandre, Delia del Carril y José Bergamín. Sentado en el suelo: Gerardo Diego.

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martes, 14 de febrero de 2012

Greguerías cesaropapistas

-Un camello es un caballo hecho por un Parlamento.
(Carl Schmitt)

-A veces la mitra funciona como apagavelas de la inteligencia. (Josef Ratzinger)

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viernes, 10 de febrero de 2012

Cunqueiro y su cuadrilla


ENTRE LA OLLA DEL CALDO Y LA SANTA COMPAÑA

-En una cosa tengo que llevarle la contraria a Cunqueiro, y es que de la ondulación melódica de la prosodia gallega, y no de una presunta afición a la norma jurídica, como él sostiene, deben de venir “esos movimientos dialécticos típicos de la mente del gallego aún ahora, el racionalismo y el escepticismo, el buscarle cien rostros a las cosas, el gusto por el parrafeo, por la discusión demorada, y aun el trasacuerdo, y la retranca, y una cierta desconfianza, cuya alabanza se halla en dos dichos populares: A confianza mata ao galego, o Un pouco de caldo limpo e un pouco de desconfianza, nunca lle fizeron mal a ninguén …”

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miércoles, 1 de febrero de 2012

En la muerte de Rafael León

Rafael León, con Abelardo Linares, José Luis Tejada, María Victoria y Fernando Ortiz
Granada, 1979


-Rafael León procuraba diferenciarse de su cuasi homónimo el sevillano Rafael de León, y a fe que lo lograba con una poesía enjuta, escueta y críptica que rehuía “la apariencia de un vano arte sonoro”. Cada uno de sus breves poemas era un emblema barroco grabado a punta seca. Frente y contra la facilidad popular de Rafael de León - o de José Luis Tejada - Rafael León era un poeta emblemático y difícil. Al mismo tiempo era impresor, dentro de la prestigiosa tradición malagueña de la antigua Litoral. A mediados de los 60, viviendo yo todavía en Ginebra, tuve ocasión de reseñar para la revista Indice un librito editado por él: las Poesías de Cavafis traducidas por Elena Vidal y José Angel Valente.

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