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viernes, 30 de noviembre de 2018

Yo soy Jehová

ABC

Winnie Pooh


Foto: curiouscatlady.com


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La policía comunista de Madrid retiró de la circulación a Winnie Pooh, que trabaja en régimen de autónomo en la Puerta del Sol, para no molestar al presidente Xi Jinping, que se parece un huevo, y esto es como si Messi tuviera que taparse el escudo del Barça cada vez que juega en Sevilla para no molestar a Manuel Chaves, que es su vivo retrato.

Diga usted que ha entrado en letargo –le dijeron.
La cultura liberal tiene al zorro, que es el Estado, guardando el gallinero de los derechos, juntos el de la holganza y el del trabajo, con lo cual no tenemos ninguno, y en la duda decide el Evangelio: en el de san Juan, Cristo llama “trabajador” al Padre (“Dios ha trabajado y sigue trabajando todavía”), doctrina a la que se agarran los estatistas para retrasarnos a todos la jubilación.
La cultura comunista del trabajo (ajeno) también es conocida, merced, sobre todo, a la difusión que por el mundo hacen de ella “el medio millón de vagos del partido comunista cubano” (Franceschi), que la mamaron del Che, creador del campo de concentración (para homosexuales) de Guanahacabibes, cuyo lema, a modo de escarnio del de Dachau (“Arbeit macht frei”) es “El trabajo los hará hombres”.
En fin, que Xi Jinping vino a consolidar “El Estado Servil” que viera venir Belloc (católico ortodoxo y maestro de Hayek, por si algún idiota quisiera levantar el meñique…), resumido así: “Con los medios de producción en posesión de unos pocos, nuestra inestable sociedad tiende a estabilizarse mediante el trabajo obligatorio, legalmente exigible a los desposeídos para beneficio de los poseedores… Los hombres serán divididos en dos clases: una, económica y políticamente libre, en posesión, ratificada y garantizada, de los medios de producción; la otra, sin libertad económica ni política, pero a la cual, por su misma falta de libertad, se le asegurará la satisfacción de ciertas necesidades vitales y un nivel mínimo de bienestar…”
El futuro laboral es Winnie Pooh (el de Sol), no Susana Díaz.

Viernes, 30 de Noviembre

Valle de Esteban

Por las ramas indecisas

jueves, 29 de noviembre de 2018

Manolita

Doña Manolita

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Doña Manolita, escribió Ruano, su funebrista, deja su mostrador con el número de su alma doblado, pasado por sus manos. Setenta años después, el público sigue guardando cola en la madrileña calle del Carmen atraído por la cajita de música de esa lotería.
Que trabajen los pueblos de poca fe, pero no aquellos que creen en la Providencia.
El madrileño viejo sólo cree en el Jesús de Medinaceli, en cuyos pordioseros se deja las monedas de céntimo, y en la lotería de Doña Manolita, en cuyo mostrador se deja el billete de veinte después de una cola de dos horas que guarda con sumo gusto porque le permite satisfacer su pasión igualitaria haciendo guardar el orden a los que intentan colarse.

¡A la cola, no te j…! –grita un caballero a otro que, haciéndose el tonto, como el ministro astronauta, gana puestos.
El caballero gritón está en la cola porque, haciendo obra en casa, al picar una pared ha aparecido un número y cree que es el Gordo. Mas para él, primero que el dinero, es la democracia, un pensar muy de Madrid, como vemos con la visita del señor Xi Jinping, cuyo capitalismo de Estado parece, por lo exitoso, una copia del desarrollismo de los López Rodó y Navarro Rubio.
––Ocurre con la estabilidad igual que con el queso: hay que tomarlo antes de beber, para que el vino no se suba a la cabeza –dijo a López Rodó el ideólogo de la estabilización francesa, Jacques Rueff.
En Madrid pasamos del orden de la cola de Doña Manolita a la estabilidad de la democracia de Xi Jinping, a quien los comunistas del Ayuntamiento entregan las llaves de la Ciudad Prohibida (¡el Madrid Central de Carmena!), las mismas que Tierno negó a Reagan porque Peridis, que tenía la gracia donde pican las avispas, lo pintaba de nazi. Son los mismos comunistas que hacen dengues con un príncipe saudí en quien la Cia ve al Míster X que hizo con Jamal Khashoggi lo que otros comunistas hicieron con Andrés Nin: “Gobierno Negrín, ¿dónde está Nin? En Salamanca o en Berlín”.

Deme un 7.

En la cola de Doña Manolita

Jueves, 29 de Noviembre

Valle de Esteban

Orillo, orillo,
pastorcillo.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Redondo

José Juan Tablada


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El lord chancellor de un gobierno español que nadie ha votado resume su quehacer en el lío Brexit-Gibraltar en una palabra:

¡Redondo!

Redondo como Iván, el Rasputín de La Moncloa. O como el lardo que le lanzó en el Parlamento su socio de la Esquerra. A un lord chancellor al que escupen sus socios, ¿no le van a escupir los hijos de la Vieja Raposa (“¿Qué astucia nueva vas a inventar entonces para / engañar a Dios?”) de León Felipe?
–¿Cómo acabó España aprobando el acuerdo? –preguntan a la presidenta de Lituania.

Normalmente –contesta, mondándose de risa– usamos “tretas”: prometemos que prometeremos.
España vuelve a tropezar en el oneguismo (“puedo prometer y prometo”) del Reich de frau Merkel: en alemán, recuerda Steiner, “prometer”, “versprechen”, también significa “tropezar con las palabras”.
Frau Merkel y miss May (“mujeres fire-proof, a la pasión inertes, / llenas de fortaleza, como las cajas fuertes” J. J. Tablada), que tienen la vaguedad y el misterio de “esas vírgenes ante quienes se humillan amorosos los unicornios en los cuadros de Moreau”, le han prometido a Borrell… hablar de Gibraltar, y a Borrell, multado por la CNMV por usar información privilegiada en una venta de acciones (el dictador Primo dio, al menos, una nota rompiendo su compromiso de boda porque la novia había jugado a la Bolsa y podía pensarse que lo hiciera con más datos que otra señorita que no estuviera a punto de casarse con el jefe de gobierno), la terapia le parece algo “redondo”.
Quienes ven en la UE un cuento de hadas creen que basta con romper la promesa que se le hizo a un gato o a un enano amarillo para que el mundo entero acabe patas arriba. Esta adicción a la irrealidad es el secreto de nuestra economía del crédito (confianza en el poder de la promesa), sólo que mantener las promesas ha perdido hoy su valor, precisamente porque la gente, dice Scruton, ha adquirido el hábito de posponer el pago de sus deudas, dejando a la ilusión el control de los acontecimientos.

Miércoles, 28 de Noviembre


Vecinitas, les dije,
¿dónde está mi sepultura?

martes, 27 de noviembre de 2018

El mar de Barbate

 El mar de Trafalgar
Barbate

 Buscando desde el cielo

Patera


Francisco Javier Gómez Izquierdo

       Lo que más me llama la atención de los inmigrantes africanos a la deriva en el Mediterráneo y los que arriesgan su vida en el Estrecho de Gibraltar es su fanatismo, supongo que irracional, por creer que la felicidad vive en Europa. Si bien para el delicado asunto de la inmigración no ha de tenerse sólo en cuenta las perspectivas políticamente correctas de hambruna y persecución política, que sin duda son comprobables en muchos casos, y escuchar también las voces expertas del pikoleto que recoge embarazadas a las que esperan rufianes de su misma raza o de aquellos que saben a qué “harca” moruna pertenecen los treinta y siete moritos de la última patera sin obviar la maldad absoluta de los senegaleses y nigerianos que compran barcos europeos en los desguaces de Mauritania para hundirlos cargados de negritud si son avistados por la autoridad, es innegable que, al pisar la arena de la playa, el africano cree que ha llegado al cielo y que el martirio propio o el de los que le acompañan merece la pena.
     
Se ve que la vida en África es insoportable, la miseria imperecedera y la corrupción de sus gobernantes una plaga eterna de la que huir incluso asumiendo el riesgo de ser devorado por los monstruos de una Estigia a la que miran desde las costas marroquíes, libias y argelinas con el firme propósito de vencer o morir.

      En estas cavilaciones me entretengo en mis paseos mañaneros por la Breña de Barbate, mirando apesadumbrado un mar que ojalá descanse de esta tristísima vomitera de cadáveres a costa de sus revueltas noches.

Patas arriba

Gran Vía

Pisando la dudosa luz del día
[El cómic del futuro ya no es ciencia ficción]

Soberanía



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Un gobierno que nadie ha votado anuncia su intención de recortar el “derecho de asociación” para ilegalizar la Fundación Franco. ¡Menuda trampa saducea para los liberalios! Por un lado, ellos no pueden, bajo ningún concepto, parecer franquistas. Mas, por el otro, estamos hablando de recortar “un derecho que con tanto trabajo nos dimos todos” (?).
Mi generación, que entretuvo su adolescencia política con la alfalfa de “Hermano Lobo”, recuerda el asociacionismo como un tabarrón del tardofranquismo, que en el 65 ya había puesto en el mercado la videoconsola del “consenso”, ésa con la que los niños de la partidocracia siguen jugando.

Desde luego, ni en la Declaración de los Derechos del 89 ni en la Constitución del 91 reconocieron los revolucionarios franceses la libertad de asociación.
Siendo una de las bases fundamentales de la Constitución francesa el aniquilamiento de toda clase de corporaciones…, queda prohibido restablecerlas de hecho, bajo cualquier pretexto y cualquier forma que sea –declara en su artículo primero la ley Le Chapelier, que es la que manejan los jurisperitos del gobierno que no ha votado nadie (Calvo, Marlasca, Robles y “asín”) para sus postureos antifranquistas.
Todos sabemos que con tanto Montesquieu, Hamilton y Rousseau (algo así como nuestros Calvo, Marlasca y Robles), los revolucionarios franceses tenían la cabeza como un bombo, y por eso razonaban que toda asociación, cualquiera que fuera su objeto, contradecía por una parte el principio de la libertad individual, tótem de los liberalios, y por la otra, el principio de la soberanía nacional, tótem de los… patriotas, como diría el chisgarabís de Macron, en cuya patria, por cierto, no hubo libertad de asociación hasta 1884.
El sanchismo, pues, recorta el derecho de asociación en aras de la soberanía nacional. Pero ocurre que soberano, según descubrió Schmitt, es el que decide el estado de excepción. Y ése, ni en Cataluña ni en Gibraltar, es Sánchez. Las cosas del 78.

Martes, 27 de Noviembre

Valle de Esteban

(En los pinos del monte
hay luciérnagas)

lunes, 26 de noviembre de 2018

Más de un tercio de Liga en descenso alarmante

Fran Rivera. Juvenil. De Barbate


Francisco Javier Gómez Izquierdo

      Esta temporada se me hace un poco extraña. Extraña porque me pierdo partidos que nunca antes me había perdido, y lo que puede ser más preocupante, o más gratificante, ¡vaya usted a saber!, no me incomoda lo más mínimo. El fin de semana lo he dedicado a menesteres nada urgentes que me han apartado “del tele” y me he conformado con ver los goles de Segunda y de Primera  la noche del domingo. Bueno, confieso que el Atleti-Barça lo vi en El Sitio de Gabri en Barbate, pero sin que la poca gente que salió a la calle esa noche prestara atención a la pantalla. Barbate es mayormente del Madrid y el mismo Gabri tiene un sobrino en el juvenil blanco, Rivera, del que se espera rompa en figura.
      
La derrota del Córdoba en Lugo se explica como se explican casi todas las de la temporada. Horrorosos despistes defensivos que no se ven ni en cadetes y ¡hala! a casa sin puntuar. ¿Pues no se le ocurre otra cosa a Vallejo, posiblemente el más alto de la plantilla, que probarse en el balón volea e intentar una dejada ¡con la mano! en área propia? Penalty y gol. 1-0. Son acciones increíbles. Momentos futbolísticos que se ven a veces en infantiles y que te hacen sonreír por la primaria reacción del gorrioncillo, pero que te desesperan cuando los repite uno de los tuyos con puntos de por medio. A los dos minutos de la gansada de Vallejo, fallo del portero Carlos Abad y 2-0. A partir de ahí tocó remar. Actitud, pundonor, buenas sensaciones, dice optimista Curro Torres, el nuevo entrenador, que imagino sabrá dónde se ha metido. Creo que nunca se debió prescindir de Sandoval, pero la directiva no lo ha creído así y añade dineros que echará de menos en diciembre para fichar necesidades, si es que se nos permite fichar.
     
El Lugo es nuestro último verdugo. Nos despachó con 2-1, pero es equipo que sufrirá como nosotros. Sobrepasado un tercio de la liga va quedando claro que los dos puestos de ascenso lo disputarán los andaluces Málaga y Granada, además del Deportivo, para mí las tres mejores plantillas con los tres mejores estrategas de Segunda. Todos los años salta una sorpresa -Huesca, Leganés, Gerona- y en éste parece que se pone farruco el Alcorcón, equipo que lleva salvándose por los pelos en las últimas temporadas. No me cabe en la cabeza un Alcorcón de Primera. Ya, ya... tampoco veíamos al Leicester campeón de Liga. Creo que Las Palmas, Oviedo, Osasuna y ¿Cádiz con su demoledor contraataque ? van a estar arriba hasta el final. Dos o tres no pasarán frío ni calor -Numancia, Spórting, Albacete ¡andan finos los manchegos!- y el resto a buscar cuanto antes los 50 puntos. Nosotros, penúltimos, tenemos 11  que por 3 da 33. A penurias sólo nos gana lo que ha quedado de la Tarraconense romana -¡Ah, de los augustos tiempos ¿que se hicieron?!-: el Gimnástico y el Reus y quizás nos iguala el Elche de mi paisano Pacheta, al que ni ganándole el sábado que viene lo pasamos. En perpetua zozobra andará este Lugo que nos ganó el sábado con una defensa que fue nuestra hace cuatro años cuando subimos a Primera con el buen portero Juan Carlos; Campadabal, campeón de todo en los juveniles; Bernardo Cruz, central de reconocido cordobesismo; Guille Donoso que sigue siendo tan intermitente como en El Arcángel. El Lugo se ha ido recauchutando con elementos acordes a su economía: el mejor Azeez, un pulmón africano que soltó el Almería, Iriome, canario que parece asentarse, Campillo, que este año no nos ha marcado; el ex-burgalesista Seoane y arriba dos delanteros que pueden bastar para la salvación; Sergio Gil y Christián Herrera, otro de esos canarios que reparten incertidumbres.
      
Rayo Majadahonda y Extremadura, en teoría estarán braceando para no ahogarse en un grupo de nadadores que han mostrado torpeza de agosto para acá y en el que sobresale por lo insólito el Zaragoza,que estuvo a punto de subir el año pasado... y el Tenerife, al que ha llegado Oltra para ganar tres puntos por gol.
      
Veremos a quién le salen las cuentas más cuadradas.

El tercer yerno

Lafargue, el yerno criollo de Marx


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    España, acostumbrada a hacerse temer en el mundo por sus suegras, es hoy ya más famosa por sus yernos. Como Marx. ¡Los yernos de España! Suyos son los valores morales de la generación más preparada de la historia.
    
El primer yerno en hablar, pisando la dudosa luz de la edad, ha sido Casillas, que dice que, si volviera nacer, se enfrentaría a Mourinho, a lo que Mourinho ha respondido diciendo que Casillas se le enfrentó, pero por la espalda. Mourinho quería de capitán a un jugador de campo (en su caso, Xabi Alonso), pues tener a un portero de capitán produce en los árbitros el mismo efecto que tener al que corta las entradas en el torno. Casillas era capitán del Madrid y del Combinado Autonómico por la g. de Dios, y por ahí ardió Troya, con todos los Homeros de Móstoles escupiendo versos como cáscaras de pipas en la Ilíada.
    
El segundo yerno en hablar, y pisa graznando la corriente cana (patos de la aguachirle castellana), ha sido Iniesta, que se la tiene guardada en el entrecejo a Hierro por dejarlo de suplente con el Combinado Autonómico (¡la casa de Bernarda Alba!) en un partido del Mundial. Tampoco Casillas perdona a Hierro que lo dejara solo en su habitación la víspera de su debut, con 18 años, en San Mamés.
    
Y el tercer yerno en hablar había de ser Solari, convertido por Florentino Pérez en un gran partido, con tres años de contrato por delante. Antes de la catástrofe (en imagen) de Ipurúa (estadio donde, por cierto, se prohíbe explícitamente comer pipas), Solari era un yerno de España con encanto, moviéndose por Valdebebas como Lafargue por casa de Marx.
    
Lafargue, para quienes no vean al fanegas de  Ferreras en La Sexta, era un joven criollo (hijo de un cultivador de Haití), “hermoso, lleno de fuego, y con aptitudes para la gimnasia”. Aunque inclinado a las ideas de Proudhon, Marx lo metió en casa con la intención de pescarlo. El criollo tuvo miedo de Jenny Marx, la mayor, por su enorme parecido con su barbado padre. Con Laura Marx, sin embargo, enloqueció, y al no ser correspondido anunció su propósito de suicidarse, ante lo cual las defensas de Laura cedieron y Marx preparó los contratos: Lafargue debía aportar al matrimonio parte de las rentas que su padre extraía de la explotación al proletariado haitiano.
    
Los criollos están verdaderamente muy cerca de la naturaleza –escribirá Carlos Marx a Federico Engels.
    
Mas el tercer yerno de España se nos desvaneció en Éibar, donde el Real Madrid ofreció el espectáculo más penoso de la temporada, “sindiós” que los defensores de la autogestión del vestuario pretenden cargar sobre las espaldas de Bale. El equipo es un muerto necesitado de electroshocks, que pueden ser los gritos de Antonio Conte o el 2-7-2 del sistema revolucionario de Thiago Motta, aquel mediocentro que en las semifinales de Champions de 2010, con el Inter de Mourinho en el Campo Nuevo, fue expulsado a la media hora por un teatro de Busquets, a quien el “karma” castigó con la eliminación, evitando al Madrid la humillación de ver al Barcelona coronarse campeón en el Santiago Bernabéu.
    
Quiero que el jugador que tenga la pelota tenga siempre tres o cuatro soluciones y dos compañeros cerca para ayudarle –resume Motta su 2-7-2 en la “Gazzetta dello Sport”.
    
Todo lo contrario del Madrid en Éibar, con Ramos de gestor de egos, y los egos fumándose un palillo: ¡el mondadientes con el que Benzemá se presentó en Valdebebas, la Tauentzienstrasse del madridismo!
   
 –Qué buenos están hoy estos palillos –dijo un día a Julio Camba en Berlín, paseándonos por la Tauentzienstrasse, un pensionado de nuestra Junta de Ampliación de Estudios.

    –¿Sí, eh?

    –Están riquísimos, te digo. Es lo mejor que tienen en el restaurante. Si vas mañana por allí no dejes de probarlos.
    
Y Camba concluyó que el español concebía mejor el palillo de dientes sin comida que la comida sin palillo de dientes, igual que el pipero concibe mejor el palillo de dientes de Benzemá sin fútbol que el fútbol sin palillo de dientes de Benzemá.

    ¿A quién se le ocurre poner los partidos a la hora del almuerzo?


La BBC española

LA BBC DE ROURES

    Pepe Guardiola, a quien Briegel acusa de haberse cargado el fútbol alemán, va por la Europa protestante como un Antonio Pérez de la situación política y un lazo amarillo en la tetilla a modo de sambenito que le habría impuesto la Uefa por el escándalo del fair-play financiero de su equipo, el City. Los ingleses lo han llevado a la Universidad de Liverpool para oír de boca de este Fernando Esteso de Sampedor cosas que les divierten, como ésa de que Cataluña y Escocia son lo mismo, pero que Puigdemont está en el “exilio” y Cameron no está en la cárcel. Y también lo han llevado a la BBC para oírle decir que a España lo que le falta es una BBC: no el tridente madridista que se inventó Coto Matamoros, sino la TV de Su Graciosa Majestad, modelo de la que en España, el país donde la traición constituye virtud social, promueven (con Zapatero) Guardiola y Roures.

Lunes, 26 de Noviembre


Era un domingo de pipirigallo

domingo, 25 de noviembre de 2018

"Yo soy como todos los artistas… me gusta robar y que me den soluciones" (Una conversación con el padre de Manuel Valls*)



"¡Haber matado cientos, quizá miles de toros, para acabar siendo el padre de Miguel Bosé!"
Luis Miguel Domuinguín



CONVERSACIÓN CON XAVIER VALLS

Ignacio Ruiz Quintano

El arte consiste sólo en tocar cada vez mejor
 el instrumento que se ha elegido
.
Thomas Bernhard

    “Extraordinaria corrida de novillos verificada hoy martes 1º. de enero de 1901. Inauguración del siglo en la Plaza de Toros de Madrid. En el cuarto toro, hará su experimento el célebre sugestionador de toros don Tancredo López, considerado, por su temeridad y arrojo, como el rey del valor, el cual lo ejecutará en la forma siguiente: antes de abrir la puerta de los toriles se colocará en el centro del redondel, sobre un pedestal de medio metro de altura, Don Tancredo, vestido imitando la estatua de Pepeíllo, y, previo aviso del citado sugestionador, se soltará el cuarto toro, de cinco años cumplidos, de la acreditada ganadería de Miura…”



Decía Bergamín que el siglo XX, que empezaba para los franceses con la torre Eiffel, para los españoles empezó con Don Tancredo. “Bien, o se hace precisión, o se hace pintura, o se calla uno”. Su amigo Xavier Valls (Barcelona, 1923), con quien tanto quería, deshace las disyunciones haciendo las tres cosas.

    –Yo creo que el nuestro fue (sic) un siglo interesantísimo. Significó un cambio total. Y los cambios no vienen nunca con un principio de siglo, con el calendario. Para mí, el XIX se termina después de la guerra del 14. Cuando uno se pasea por Francia y ve por todos los pueblos las listas de muertos de aquella guerra… ¡Qué absurdidad! Los pequeños militares que querían ascender, y entonces mandaban a los muchachos a tomar una loma. Ahora que se ha muerto Kubrick, ¡qué gran película la suya! Senderos de gloria, se titula. Curiosamente, estuvo prohibida en Francia hasta la llegada de los socialistas. Una gran película. El ataque, la loma, los militares

(Bergamín: “Los dos son arbitrarios y gratuitos: la torre Eiffel, no tiene nada que decirnos. Nuestro hombre estatua o estatuido nos lo dice todo, como un filósofo”).

    –Yo conocí a Bergamín cuando él llegó a París exiliado. Vivía a una cuadra de mi casa. Y entonces nos veíamos casi cada día. Iba mucho a cenar a casa. A conversar. A estar con amigos. Después, cuando él se instaló en Madrid, yo venía algunas veces para verlo. Siempre nos entendimos muy bien. Él estaba solo, y siempre nos entendimos muy bien. Era intelectualmente muy brillante y, al mismo tiempo, sin ninguna pretensión. Y muy mordaz.

(“Tenía –don Tancredo– la particularidad, tan española en el sentido humano más aristocrático, o más griego, de ganar su vida ociosamente”).

    –Sí, también conocí a don ·Eugenio d’Ors, aunque al final de su vida. Conocía su obra. Me interesaba mucho aquel hombre que se distanciaba de muchos intelectuales de su época por su fineza. Él luchó contra esta cosa vulgar, campechana, de los españoles. Naturalmente, tuvo posiciones políticas que no fueron nunca de mi agrado, pero era un hombre muy inteligente, y de él hay que quedarse con lo positivo. Tiene unos escritos… ¡tan extraordinarios! Yo también soy muy estilista, desgraciadamente.


(“Al subirse al pedestal, un cubo de madera pintado de blanco, Don Tancredo es el estoicismo elevado al cubo; es un Séneca elevado al cubo; es el senequismo español elevado al cubo”).

    –Llevo cincuenta años en París y, profesionalmente, , la batalla figuración/abstracción fue el momento más duro para mí. De pronto, el que hacía una cosa con figuración era tratado como un pompier, un desgraciado, y uno veía que sus amigos se pasaban a la abstracción. Pero yo nunca tuve nada contra la pintura abstracta. Siempre he admirado más la pintura opuesta a la mía, y creo que la buena abstracción fue una gran lección, al menos para mí, de depuración para la figuración.

(“Pascal fue la verdadera figura representativa del tancredismo en Francia. Su miedo no era únicamente miedo del toro; era anterior a él; porque empezaba por ser miedo a caerse del pedestal”).

    –Aquel momento de la abstracción, aunque fuera tan radical, me hizo ver que se podía hacer una figuración, pero con una lección de no poner cosas porque sí, de hacer una abstracción dentro de la figuración, porque lo importante de los cuadros es que tengan un duende. Claro, es más fácil estar contento con un cuadro abstracto que con uno figurativo, porque cuando el figurativo sale mal… se ve todo. Yo estuve más próximo a los pintores que pintaban abstracción que  los figurativos, que eran pura anécdota, nada que ver con lo que es pintura.

(“San Agustín se ríe del tancredismo, porque San Agustín, como es natural, está siempre de parte del toro. Pero del toro bravo; porque no lo está por compasión, sino por simpatía”).


Personalmente, nunca me sentí capaz de pasarme a la abstracción. Tuve necesidad de agarrarme a una cosa que tuviera atmósfera, pero con un soporte de una realidad percibida. El pintor no sabe explicar lo que pinta. En fin, pasé unos momentos difíciles, pero tuve la suerte de que tanto Giacometti como Luis Fernández, amigos míos, me dijeron siempre: No mires lo que hagan los otros, no te pases a la moda, haz lo que puedas, lo que sientas…” Hay que ser un poco terco y avanzar sin miedo. Tuve la voluntad de hacer lo mío, depurándolo cada vez más… Ahora, hay que decir que hubo unos momentos en que algunos de esos artistas figurativos estuvimos un poco en cuarentena. A las relaciones personales no se trasladaba la batalla, no. También hay que decir que mi figuración no era una de estas figuraciones que se ven en tantas galerías, del bodegón porque sí, el paisaje… Lo más difícil para mí fue que, para los que les gustaba mucho la pintura realista, yo pasaba por no ser realista.

(“Tancredismo puro: el del monasterio de El Escorial. Como Don Tancredo quería sugestionar, hipnotizar al toro por la inmovilidad, por el silencio (…), El Escorial lo que quiere, también por la inmovilidad, por el silencio, es sugestionar, hipnotizar a Dios”).

    –Yo no considero que el no figurativo sea una moda. Mientras una obra de arte es un lienzo, que sea abstracta o no, que sean distintas materias, es siempre un cuadro. Lo que sí me parece una moda es que ahora sólo se habla de espacios y de montajes. ¡Cuando uno piensa que los vanguardistas ya lo hicieron todo! Hoy, ver una tonelada de patatas en medio, bien puesta, en medio de una inmensa sala… Estoy por la libertad de que cada quien haga lo que quiera, pero no me interesa, no lo entiendo. Espacios, sillas rotas, carbón por el suelo… eso sí que es una moda, y lo que me da miedo es que se está convirtiendo en una cosa oficial.



(“Qué duda tiene que el de Don Tancredo también es un quietismo. Miguel de Molinos, ¿no es un poco un Don Tancredo místico?”)

    –Yo soy pájaro de noche, pero pinto todos los días. No paro. Desde que hay luz hasta que se termina. Pero me cuesta mucho pintar. Por eso me gusta mucho repetir el cuadro. Prefiero buscar esa cosa de la luz… ¿Pinto, por ejemplo, una manzana? Pues necesito el modelo de esa mañana. Pero, al cabo de unas sesiones, viene la reflexión: esta manzana ha sido también una flor, y después se ha vuelto fruta, y le ha tocado la luz del sol. O sea que yo no soy muy realista en el fondo, y, no obstante, cuando miro la realidad… Si yo miro sobre mi mesa un buen plato lleno de fruta no se puede igualar: es una maravilla. Entonces, a la hora de pintar, ¿por qué querer con cuatro toques dar eso al lienzo y que quede como una cosa muerta? Por eso lo de “naturaleza muerta” no me convence. Mejor “vida quieta”.

(“¿Cómo esperaba al toro Don Tancredo? ¿Con los ojos cerrados? ¿Con los ojos abiertos? (…) Ésta fue la angustia y agonía pascalianas. El tancredismo de Pascal fue eso: un vértigo de altura. Si cerraba los ojos, por sentirse sólo a sí mismo y en pie, elevado al cubo, al pedestal de la agonía cristiana. Y un verdadero espanto, un terror pánico, si los abría al silencio eterno de los espacios infinitos”).

    –Porque “bodegón”, tampoco. Fue una cosa del XIX, porque antes estaban los pintores que pintaban bodegas. Con gente bebiendo. De aquí viene. Pero la “vida quieta” me interesa más. Y es eso lo que busco. ¿La fruta? Me gusta mucho pintarla, porque en sí es una belleza extraordinaria. Pero me gustan los objetos: los jarros, las copas de agua y, sobre todo, lo que veo en mi casa, lo que tengo alrededor, lo cotidiano… Nada de cosas sofisticadas, sino cosas muy mías, muy de mi vida y muy de mi interior. Nunca se consigue hacer lo que uno quiere hacer. Te acercas y, si no he llegado, es porque no he sabido más. A mí me entusiasma Zurbarán. Yo soy como todos los artistas… me gusta robar y que me den soluciones. Yo creo que el más grande pintor de todos es Velázquez, pero uno no puede robarle nada. En cambio, Zurbarán me puede dar referencias y lecciones cuando miro sus cuadros. De todas formas, la pintura que uno admira la tiene que mirar con un gran respeto y una gran humildad. Porque a veces uno se desespera pensando qué puede pintar después de lo que ha pintado esa gente, y estamos en una época en que se quiere dejar de lado lo que hemos heredado del pasado. Es como si todo empezara ahora.  Y es lo que me da miedo de nuestra época, porque parece que todo es borrón y cuenta nueva.

Síntesis d’orsiana: la observación quiere captar los fenómenos; la razón, las esencias; la inteligencia, las figuras. “Lo que es, es lo que es. No la toque ya más, que así es la rosa”.

(“Y el toro Zurdito, de Miura, que, sin duda, no se fijó en él, derribó a Don Tancredo”. Con la precisión de la luz sobre la mesa de la Última Cena).
_________________

*Entrevista con Xavier Valls, padre del primer ministro francés, Manuel Valls, para la revista Guadalimar, en el bar del Hotel Wellington de Madrid, con motivo de la exposición en la Galería Juan Gris. Abril, 1999

Domingo, 25 de Noviembre



Entre flores de la huerta

"Todo el que es de la verdad escucha mi voz"

DOMINGO, 25 DE NOVIEMBRE

En aquel tiempo, dijo Pilato a Jesús: «¿Eres tú el rey de los judíos?» Jesús le contestó:

-¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?

Pilato replicó: «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?» Jesús le contestó:

-Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.

Pilato le dijo: «Conque, ¿tú eres rey?» Jesús le contestó:

-Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.

Juan 18, 33b-37

sábado, 24 de noviembre de 2018

La tortilla

Otro Gallo, misma veleta

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La España política es una gallina que cacarea tratando de poner el huevo del consenso, que es un huevo de dos yemas, la unitarista y la separatista.
El gallo de la veleta tiene un ojo solo que se ve por las dos partes, pero es un solo ojo –cuenta 
Ferlosio en “Alfahuí”.
El 78 fue una mezcla patafísica de “Alfanhuí” y Tratado de Versalles pasada por el chino del consenso. En Versalles, como se sabe, no pudieron hacer una Austria fuerte porque no había una nación austriaca, pero tampoco pudieron crear una Alemania dividida porque su unidad nacional, obra del militarismo prusiano en 1870, estaba ahí, “y una unidad nacional no se rompe porque así lo quieran algunos hombres graves reunidos en torno a una mesa”.
Pillados en el dilema del prisionero (entre los “españoles”, que tenían complejo de alemanes, y los “catalanes”, que tenían complejo de austriacos), el director teatral y el ingeniero agrónomo que redactaron la Constitución en Casa Manolo, y sin enmiendas siquiera gramaticales (con las de Cela en el Senado acabaron haciendo pelotillas que rebotaban en la calva de mosén Xirinachs, que “sesionaba” puesto en pie), se sacaron de la chistera esta gallina de los huevos de dos yemas, la del consenso unitarista y la del consenso separatista, con los que una tropilla de juristas (juristas españoles, toreros americanos… ¡qué tontería!) lleva cuarenta años tratando de hacer una tortilla soberana.
–La soberanía es una, indivisible e inalienable –proclamaron, muy farrucos, los gallos franceses de 1791.
O sea, que en un mismo territorio una misma persona no puede estar sometida a dos soberanías: ante dos órdenes contradictorias, o no se ejecutarían, con lo cual no habría soberanía, o se ejecutaría una sola, cuya voluntad, entonces, sería la única soberanía, indivisible (no se puede fragmentar) e inalienable (no se puede ceder), y por eso los patafísicos más desahogados hacen reojos al birlibirloque federal.
Guadalajara en un lago, Méjico en una laguna.

Miguel Servet

Calle de Alcalá
Madrid


Hughes
Abc

No sé muy bien qué nombre darles. Progres ya no son. El tipo de progre clásico, setentero, no existe ya. Exige pana y demasiado conocimiento. Tampoco SJW: Social Justice Warrios, eso exige mucho activismo. Hablo del tipo de ser hegemónico en España. Socialdemócrata también es mucho decir. Es demasiado coherente. No son tampoco de izquierda programática, eso también presupone algo de doctrina. Son… ¿Qué son? Son lo que hay. Lo que hay que opinar en cada momento, la palabra justa.

Esta especie de pseudoprogre es el que en España copa casi todo. El que inunda los grupos de whatsapp. Es lo que hay. Lo que estaba en tu instituto y en tu universidad, en la tele, en la radio, dominando la cultura como las abejas dominan un jardín o los monos el Peñón. Son las voces que escoge el Parlamento Europeo si te quiere animar a meter una papeleta. Son la rabia y el parné, la causa y el paripé, son… lo ofrecido. Son sacar el córner y rematarlo, Vallekas y Madrid Central. Lo son casi todo, y no necesariamente hablo de algo ideológico. Diría que es algo superior. Algo cultural, una forma de ser.

De alguna forma, cada una de sus expresiones es una adulteración lenta del humor, de la literatura o directamente del mundo que uno recordaba. Son la aceituna vacía de cultura española rellena de imitación pop anglosajona. Fundamentalmente, son la españolada alrededor de otro tótem. Con gafas y un cinismo urbano desembalado de Amazon. Regurgitaciones sucesivas de los mismos cómicos, revistas y puntos de vista.

Dani Mateo es un representante más. Nunca le he encontrado la más mínima gracia, pero es que ni siquiera lo he valorado críticamente. Quizás sea injusto. Era algo que a mí no me podía gustar nunca, pero con lo que tenía que convivir, como el queso de cabra en las ensaladas a compartir, la oreja a la plancha o las columnas que hablan de amor. En fin. ¡Emigra o sométete! Pero desde el momento en que sucedió lo de la bandera, su in-juria de bandera, la cosa comenzó a coger otro tono. Primero fue el boicot. Eso reveló la cantidad de marcas que le habían contratado. Hacía más anuncios que Kate Moss. Eso me dejó asombrado. ¡Dani Mateo era un holding! Tenía más derechos de imagen que Neymar.

Yo no lo puedo entender: tienen la radio, las teles, las revistas, los libros, y una juventud neuronalmente intervenida a su disposición. Está muy bien. ¿Qué les faltaba? Les faltaba convertirse en una causa casi política. Jugar a teorizar sobre los límites del humor, ser contraculturales, mainstream y a la vez víctimas. Ser Krahe, incluso ser Hirsi Ali… ¡oh, nos quieren extirpar el clítoris! ¡Somos progres represaliados por una ultraderecha zulú que nos quiere extirpar el clítoris de la risa! Siempre aparece una asociación o alguien que les hace parecer serpas esforzados en el Tibet de la libertad de expresión.

Primero fue el boicot a sus actuaciones. Si no te gusta, no vayas, pero ¿montar el número? ¿No basta con no verlo o con una escueta muestra de disconformidad? ¿Hay que presionar para que cierren un teatro? La respuesta es más de lo que merecía. Pero ahora viene la denuncia y la llamada del juez. ¿Es necesario esto? ¿Ver procesionar a Dani Mateo al juzgado haciendo como que es Miguel Servet? Dani Mateo era un cómico que teníamos la obligación generacional de soportar. Ahora además le han convertido en una causa, en un hombre que toca las fibras sensibles de nuestra sociedad, en un ser que baraja el exilio. Una mezcla de Unamuno y Emilio Aragón.

¿Por qué? Porque ha aparecido la contraparte. Entre unos y otros bailan un chotis asfixiante. Humoristas malafollá, raperos sin flow, actores leninistas y brasas de todas las artes, todos ellos (¡los nuevos cantautores!) han encontrado un chollo en ese sector hiperventilado de la derecha. Allí estaban, literalmente “en los límites del humor”, y ahora les dan sentido. Y a veces hasta la razón.

Dijo Foxá, si no recuerdo mal, que no podría perdonar a los comunistas porque le habían hecho ser fascista. ¡Qué diría si le hubieran hecho considerar a Dani Mateo!

Sábado, 24 de Noviembre



“¿Qué son las estrellas?”, dicen
las hormigas inquietas

viernes, 23 de noviembre de 2018

"Sonríe, es Burgos"


24 de julio, víspera del verano burgalés



El punto de vista exacto de Solyenitzin

CRÓNICA DE UN VERANO (QUE DURA UN DÍA) EN BURGOS
"SONRÍE, ES BURGOS"


Ignacio Ruiz Quintano
Abc


De Madrid a Burgos pasando por Cádiz, que para un burgalés viene a ser como las Azores.
Del Beni de Cádiz se cuenta que, al pasar por la casa de Pemán, donde una placa dice “Aquí nació don José María…”, lo detuvo su compadre, el Cojo Peroche, con una angustia gaditana y estival: “¿Qué crees que pondrán en nuestra casa cuando faltemos, Beni?” Y el Beni le contestó: “Se vende”.
Pemán nos descubrió que el verano es la única estación que ha creado un verbo con su fruición y paladeo, “veranear”, que, miren por dónde, significa huir del verano: el veraneo como supremo homenaje al invierno.

Por eso durante el verano es natural encontrarse en el invierno de Burgos (donde el verano dura de Santiago a Santa Ana) con tanta gente que parece de Cádiz: gente de Francia y de Alemania que sonríe como en Cádiz (¡una sonrisa liberal!) y respira como en Burgos (“¡venga, niños, respirad, que es Burgos!”), la capital de Castilla que en verano cambia el reclamo de “Burgos no te dejará frío” por el de “Sonríe, es Burgos”.

Los del marketing no saben que para sonreír basta con sentarse.

Para volver de la tragedia a la comedia, no hay más que sentarse –dijo Napoleón, una vez coronado.

Pero para respirar hay que elevarse.
Mi calle

En su “Retrato de un hombre de pie” Madariaga da por sentado que el reino animal sólo logra su única especie vertical cuando al hombre le dio por enarbolarse.

Es al erguirse cuando se da cuenta de que la dirección de abajo arriba es única y privilegiada, con dos nuevas perspectivas: otra escala de valores y, con ella, el infinito
A Burgos (el espíritu del árbol en la verticalidad del gótico) acude uno a enarbolarse.

El desprecio del español al árbol sólo compite con el desprecio del español a la libertad.

Dicen que cuando Solyenitzin salió del Gulag quiso venir a Burgos (marzo del 76), hospedándose, “de incógnito”, en el Mesón del Cid, y que ahí estuvo, absorto, dos días, mirando por un ventano las agujas de la catedral.

La obra de Solyenitzin compendia el horror político del siglo XX, y para la “crema del pensamiento” eso era difamar, en nombre de la “libertad abstracta”, el “experimento social más importante del siglo XX”.

Condenar a Solyenitzin, que se atrevió a hablar, es absolverse uno mismo, que calló años y años –había advertido Octavio Paz.
La dentellada más rabiosa se la dio en España el ingeniero Benet:
Nada me parece más higiénico –escribió en “Cuadernos para el diálogo”– que las autoridades soviéticas, cuyos criterios respecto a los escritores subversivos comparto, busquen el modo de sacudirse semejante peste.
Al cabo de cuarenta años, en Burgos, como en toda Europa, de la “libertad abstracta” de Solyenitzin se ha pasado a la “libertad concreta” de la socialdemocracia, que es la bicicleta.


Burgos reserva el solomillo de sus paseos a los ciclistas

Un hombre en bicicleta es un hombre sin normas de circulación, y Burgos reserva hoy para él lo mejor de sus aceras y sus paseos (de la Isla al Espolón), el tartán mejor acabado del mercado, las veredas más frescas y sombreadas del río. Es la mandrilización de una sociedad pedaleante, absurda como un zapato impar para la sociedad andante (la Europa de Steiner, cuya cartografía tuvo su origen en las capacidades de los pies humanos), que va quedando atrás.

El pensamiento y la sensibilidad europeos son, en el sentido originario de la palabra, ‘pedestres’. Su cadencia y su secuencia son las del caminante...
Claro que a Burgos no se viene a andar, sino a respirar.

¿Y qué se respira en Burgos, esa vieja “osamenta de piedra abandonada en el camino” del regeneracionista Salaverría?
Realismo mágico.

Me gusta el hotel más antiguo de la ciudad, que es el “Norte y Londres”, donde de niño pedí un autógrafo a Nino Bravo. En su salón farfullaba durante la guerra, apretado por el apetito, don Eugenio d’Ors: “Aquí no se puede hacer otra cosa que lo que hizo el Cid: irse a conquistar Valencia para comer naranjas y bañarse en el Mare Nostrum… Lluvia, más lluvia, brumas… Y luego, ¡esa catedral tan feísima!”

Para el clasicismo d’orsiano, el gótico era confitería.



Pero la catedral sigue siendo la razón de ser de Burgos, como cuando vino Solyenitzin (“el exponente más logrado del realismo socialista”, al decir del pope Lukács) a confirmar en ella su cristianismo.

Junto a la catedral, el realismo mágico se descompone en gran fuego de artificio hacia Santa Gadea, donde la jura del Cid al rey Alfonso VI(Charlton Heston y John Fraser en la película de Anthony Mannpara Samuel Bronston), y San Nicolás de Bari, donde el retablo de Simón y Francisco de Colonia en piedra caliza de Hontoria (la misma de la catedral) para los Polanco, mercaderes de la ciudad.


San Nicolás de Bari


 Santa Gadea

En contienda urbana con este realismo mágico se manifiesta el “realismo socialista” de la cubierta del Coliseum (la vieja plaza de Toros revestida de caseta de Feria de Sevilla), o de la Biblioteca Pública del Estado (con lo que ese título sugiere), en la plaza de San Juan, un hangar de cristales (¡la “Glasarchitektur” de Paul Scheerbart pasada porZapatero!) que es como una broma de mal gustoque la ciudad le gasta al transeúnte como para prepararlo para la visión del Museo de la Evolución Humana, o Museo del Mono, donde la gente de Atapuerca ameniza la socialdemocracia científica y donde se anuncia una conferencia de Pedro Duque, el astronauta que da cuenta de ochocientos asteroides que podrían destruir la Tierra, imagen que sólo logro concebir cuando, sentado a la mesa de un asador, me sirven, por cuarto de lechazo asado, una tartera de tabas, como si uno fuera ese guiri en chirucas que cree que el lobo y el cordero beben juntos en el mismo arroyo.


 Nueva Plaza de Toros

 Biblioteca Pública del Estado
(Hangar)

Museo de la Evolución

El buen comer formar parte del realismo mágico de Burgos, pero, dentro de esa nube, que no lo confundan a usted con un guiri y le den león por cordero churro (teniendo en cuenta la observación del poeta bilbaíno Basterra de que el león es cordero asimilado) o recentales a los que “les titilan de placer las colas” (Salvador Rueda) por lechales churros.

Los santuarios del cordero churro, que es el plato litúrgico de Castilla, están en Campaspero, en Roa y en Lerma, aunque nunca hay que confundir los asadores con los “asaeros” (“asaero”, en lugar de estómago, es lo que tenía el Cojo Peroche, que carecía de paladar, cuando le estallaba la ardentía).
En Burgos, huyendo del turista, puedes dar con asadores de una honradez bíblica.

Para oír con los ojos, tocar con el olfato y oler con la vista, hay que almorzar cordero de Villadiego (y morcilla de Cardeña), incluso en verano.


 Cartuja de Miraflores

Cena de Gil de Siloé

Después, la siesta en la Cartuja (¡una siesta cartujana!), que produce en el paciente (de paz) una moral mística y desprendida que ilumina la visión del Cristo de Gil de Siloé y favorece la vuelta a la ciudad por la Quinta y el Arlanzón, acaso el río mejor aprovechado del mundo, por cuya orilla vio Foxá pasear, a contramano del Cid, aPétain, mariscal entre las dos guerras, héroe de la primera, y de la segunda, villano.

Aquí, si el viajero pone la anchura, el espacio, la piedra (“osamenta de piedra abandonada en el camino”) le suministra la profundidad, el tiempo.

Totus



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

A juicio de Pedro Sánchez, “todos tenemos la culpa” de que una llama (lama glama) de la Esquerra escupiera en el Parlamento a un ministro del gobierno.
Se ve que a Sánchez le ha pasado Iván Redondo el “Speech” de Burke a los electores de Bristol, con su famoso sofisma liberal, basado en el don de lenguas religioso, según el cual, una vez elegido en Bristol, uno pasaba a representar a toda Inglaterra, invitándolo así a traicionar a sus electores.

–Usted también representa a Pontevedra –espetó una tarde Rajoy a un señor de Bilbao, haciéndole un Burke invertido, que de Burke nos viene esta caricatura de la representación en la Casa de la Palabra, como la llama Ana Pastor mientras se pone las madreñas para andar por las palabras del Diario de Sesiones.
El sofisma de Burke lo hacen suyo Sánchez y la propaganda política, que se creen representados por esa llama de la Esquerra que lanza un lardo a Borrell como esas tortillas francesas que sueltan los defensas centrales al volver a su puesto después de rematar un córner.
Mas, por si fuera cierto que “lo que a todos atañe todos deben aprobarlo”, digo que a mí no me representa la llama de la Esquerra, y no porque escupa, sino porque no la he elegido. En una democracia representativa (candidaturas uninominales de diputados de distrito), esa llama de la Esquerra representaría únicamente a sus electores (nunca a todos los españoles, como sostienen Sánchez y la propaganda política). Pero en nuestro Estado de Partidos (candidaturas de listas de partido y escrutinio proporcional), esa llama de la Esquerra representa únicamente a quien le haya colocado en la lista, que no sé cómo se llama, y tampoco es cosa de levantarse a mirarlo.
¿Por qué la politología andante, que pretende ser científica y reposar sobre la observación directa de los hechos, pretende estar de acuerdo aquí con la doctrina puramente metafísica de los “burkimanos”?

Pues porque lo que a todos engorda, todos deben probarlo. “Quod omnes tangit…”

...lo que Matta a Bonifacio



MEMORIA DE BONIFACIO ALFONSO
1933-2011

Ignacio Ruiz Quintano
Madrid, 1993

A vista de las encabritadas imágenes de Bonifacio, un lego perdería los estribos como don Quijote ante las tobosescas tinajas.

    He ahí la ardiente oscuridad de Bonifacio.

    Habría que ser pintor, y entretenerse en no entender a Bonifacio, para mejor recrearse en sus imágenes.

    Eso mismo hacen los poetas con Góngora: “¡Goza, goza el color, la luz, el oro!”
    
Sólo que, mientras la oscuridad de Góngora se desvanece en cuanto se deshace el nudo de la sintaxis, la oscuridad de Bonifacio, una vez deshilada, persiste, y nos encontramos entonces en medio de una oscuridad mallarmiana: aquella oscuridad que Mallarmé perseguía para devolver su confusión a las cosas, la confusión en que las recibe el alma.

    El pintor, al fin y al cabo, es, como dice Roberto Matta, aquél que sabe ver otras cosas (“el que despierta el verbo ver”), y las imágenes, únicamente hojas desprendidas del árbol de la imaginación.
    
Bajo el chasqueante árbol de la imaginación de Bonifacio, Matta, que tiene alma de exiliado (“el arte es el deseo de lo que existe, y generalmente el instrumento para realizar ese deseo”), puede llegar a extasiarse como se extasió Eneas al ver en las pinturas de Cartago representada la guerra de Troya.
    
A Matta y Bonifacio los une la cortada y nerviosa geografía vasco-francesa y un mismo estorbo y postergación: ambos abominan de los cornudos del viejo arte moderno y no ven en la gran escuela de Nueva York, “que es la que está en candelero y la que desgraciadamente impresiona a muchos muchachos”, otra misión que la de hacer un chiste divertido con colores, “cuya gracia es que queda bien en el muro”.
    
Matta representa el magisterio: en ochenta años ha intimado con Lorca y con Magritte, con Moore y con Duchamp, con Pollock y con Gorky, con Dalí y con Breton, que lo confirmó en el superrealismo, o en esa forma de ver lo escondido con que enriquecer la realidad.

   
Con Julieta García-Ochoa


Bonifacio representa el autodidactismo.
    
Matta dice que Bonifacio sale de la mancha:
Tú sales de la mancha. Eso es lo bueno. Ése es el gran consejo de Leonardo. Por eso tus cuadros se tienen que mirar por todos los lados. Lo mejor de ellos es la línea. Es una línea de veras, natural. A mí me importan mucho las líneas naturales, y me he hecho una reserva de líneas poco conocidas, como, por ejemplo, los huevos del piojo, que nadie conoce
    




LOS HUEVOS DEL PIOJO
    
La gente conoce las patas del caballo, pero no los huevos del piojo, y hablo de los huevos, huevos, los que tiene el piojo entre las piernas. Y otras cosas, otras formas, como la enfermedad del hígado de una oveja… Igual que tu línea, que es una línea que canta, que baila… Son las líneas que uno encuentra en la anatomía, en la zoología, en las partes más complicadas del ser humano. Entre tus líneas ocurren cosas tan divertidas como las conversaciones entre don Quijote y Sancho sobre las artes militares y las bellas letras. ¿Sabes? Nadie ha leído el segundo Quijote, y en la España de Montesinos hay cosas increíbles, como en tus cuadros, que tienen algo cervantiano. Imaginemos que a un abuelo nuestro de esa época le pusieras tú, hoy, en Madrid, en las calles de Alcalá y Gran Vía: sólo con abrir los ojos, se volvería loco. Y eso es lo que nos estás contando




IDEAS Y RAYAS

    …pero la gente, cuando tú muestras una cosa así, no ve nada. A lo sumo, ve rayas, y tus cuadros están llenos de ideas por todas partes, pero has de ser tú mismo quien organice esas ideas, para que se vean. ¿Sabes qué hago yo? Cubro con carboncillo, que se puede limpiar muy bien, ciertas partes, y luego las descubro, hasta que cada cosa toma cuerpo en la escena, que las otras ya tendrán la palabra más tarde. Si no, es como ir con la casa a cuestas, y siempre conviene sacrificar algo. En el fondo, se trata de orgnizar los cuadros, aunque no es necesariamente cierto lo que yo diga. De hecho, toda la escuela de Nueva York diría que mis opiniones son las tonteras más terribles, que soy un viejo idiota que no se acuerda de cómo están cambiando las cosas, y todo eso, pero ellos no hacen en todo el día otra cosa que un tarro de sopa, y a mí no me interesan, a pesar del mercado




FIRMAS Y FONDOS

    …el ideal mercantil es una firma en un fondo azulPicasso decía una cosa que es muy cierta, aquélla de que de los jóvenes a uno le gusta lo que se puede robar, ¿y qué se puede robar de esos jóvenes del tarro de sopa? Lo que pasa es que la gente está acostumbrada a ver un cuadro donde se ve un tarro de sopa, y entonces quieren que todo sea tan claro como el tarro de sopa. Yo he leído siempre una cosa: hay que terminar los cuadros como Miró




TERMINAR EL CUADRO

Miró es relativamente fácil, pero resulta bueno para el fin, porque hace pam, pam, pam. No basta en todo, pero es fundamental que el cuadro termine así, en vez del puntito y la rayita, como el idiota total que es Calder, que hace un Miró pésimo. Tú, en cambio, tendrías que hacer algunas esculturas para la gente, que la gente aprenda a leerte, y la gente aprendería a leerte si antes lo viera en una escultura, porque yo creo que en cada uno de tus cuadros hay tres cuadros formidables, y es como si en una pieza de Shakespeare todo el mundo hablara al mismo tiempo, porque todos tus personajes tienen la misma fuerza. A mí me fascinan porque yo sé leer, pero la gente no lee, y a un cuadro que uno ha trabajado mucho no le da ni el tiempo que le daría a un disco




EL MERCADO ESPAÑOL

    …a un disco suele dedicarle la gente unos tres minutos, y yo nunca he visto a nadie que esté tres minutos frente a un cuadro, y menos en España. Yo tuve aquí l experiencia más linda que haya vivido en una galería. Una galería me había comprado un dibujo, y me dijeron, cuando volví por allí, que querían la plata y que tomara el dibujo. En fin, la historia de mi vida. Como no me había gastado el dinero, se lo devolví, y ésa fue mi única experiencia comercial con España. Por eso tú, si quieres que la gente te lea, has de encontrar una sintaxis. Si tú escribes un poema, hay la palabra azul, la palabra luna, la palabra amor…




LOS TÍTULOS DE LOS NIÑOS

    …puedes darle a la gente todas las palabras, y que la gente haga el poema, pero la gente no lo aceptará, porque la gente lo quiere hecho. Y con un título. El título, en un cuadro, aclara mucho las cosas, porque funciona como una especie de banda sonora al lado. Los pintores tenemos que contar las historias como las cuentan los niños. Los niños, cuando dibujan, dicen: el papá trajo, la mamá llevó… Igual hemos de hacer nosotros, con otro sistema: con Góngora, con Lope, con quien sea. A mí me encanta lo que tú haces, pero has de organizarlo para los demás, aunque hay en ti una especie de rechazo a servirse de toda esa creatividad, porque prefieres vivirlo así




EL EDIFICIO PICTÓRICO

    …tienes todas las ideas, pero rechazas el edificio, y yo creo que lo que la gente llama la pintura es un edificio, es la cosa hecha “aquí esto, aquí eso, aquí aquello”, que resulta más comestible. En el fondo eres un improvisador que se despega de escribir la música: te basta con cantar. Pero si quieres entrar en el mundo, has de escribir, además de cantar. Porque tu pintura es formidable, rica en imágenes como una página de Cervantes.