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miércoles, 28 de noviembre de 2018

Redondo

José Juan Tablada


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El lord chancellor de un gobierno español que nadie ha votado resume su quehacer en el lío Brexit-Gibraltar en una palabra:

¡Redondo!

Redondo como Iván, el Rasputín de La Moncloa. O como el lardo que le lanzó en el Parlamento su socio de la Esquerra. A un lord chancellor al que escupen sus socios, ¿no le van a escupir los hijos de la Vieja Raposa (“¿Qué astucia nueva vas a inventar entonces para / engañar a Dios?”) de León Felipe?
–¿Cómo acabó España aprobando el acuerdo? –preguntan a la presidenta de Lituania.

Normalmente –contesta, mondándose de risa– usamos “tretas”: prometemos que prometeremos.
España vuelve a tropezar en el oneguismo (“puedo prometer y prometo”) del Reich de frau Merkel: en alemán, recuerda Steiner, “prometer”, “versprechen”, también significa “tropezar con las palabras”.
Frau Merkel y miss May (“mujeres fire-proof, a la pasión inertes, / llenas de fortaleza, como las cajas fuertes” J. J. Tablada), que tienen la vaguedad y el misterio de “esas vírgenes ante quienes se humillan amorosos los unicornios en los cuadros de Moreau”, le han prometido a Borrell… hablar de Gibraltar, y a Borrell, multado por la CNMV por usar información privilegiada en una venta de acciones (el dictador Primo dio, al menos, una nota rompiendo su compromiso de boda porque la novia había jugado a la Bolsa y podía pensarse que lo hiciera con más datos que otra señorita que no estuviera a punto de casarse con el jefe de gobierno), la terapia le parece algo “redondo”.
Quienes ven en la UE un cuento de hadas creen que basta con romper la promesa que se le hizo a un gato o a un enano amarillo para que el mundo entero acabe patas arriba. Esta adicción a la irrealidad es el secreto de nuestra economía del crédito (confianza en el poder de la promesa), sólo que mantener las promesas ha perdido hoy su valor, precisamente porque la gente, dice Scruton, ha adquirido el hábito de posponer el pago de sus deudas, dejando a la ilusión el control de los acontecimientos.