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martes, 30 de abril de 2019

Il Bello

Marcando paquete

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

En Italia (como en todos los países que no pagarán la visa de sus gastos en keroseno), hay entusiasmo con la victoria de Sánchez, para los “camisas blancas” más bella que la de Samotracia.

Sanchez, “Il Bello”, un socialista tenace per fermare la destra –tituló “La Stampa”, y lo ilustró con la foto de la “Festa dell’Unità” del año 11 en Bolonia, con Renzi, Valls, Post y Samsom en mangas de “camicia bianca”.

En política, la “camicia bianca” es tan cursi como la “camicia nera”, con lo cual “il bello” Sánchez viene a ser para el progre italiano como una segunda oportunidad estética para Dino Grandi, conde de Mordano, para quien la principal belleza del fascista era el amor, el único tesoro, por cierto, que, según la confidencia de D’Annunzio al Caballero Audaz, después de los sesenta no se puede conquistar.

Cuando una mujer ha sido amada por Gabriel d’Annunzio, ya no habrá en el mundo amor que la satisfaga –pudieron decir en sus memorias Eleanora Duce e Isadora Duncan.

“Il bello Sanchez!” Hasta aquí llegó la cursilería socialdemócrata en Europa.

En el auge del fascismo Ortega atribuyó la cursilería a la pobreza, pero Ortega no era pobre y Machado le llamó cursi, que tampoco lo era. Cursi es Sánchez, y más que Sánchez, cuantos lo rodean, comenzando por Guirao (o “Guirado”, como le dicen las marquesonas) y el Astronauta, que saben que a todas las bellezas hay que honrar, pero abrazar sólo a una.

El viejo Hobbes, más feo que Picio, observa que la belleza física es un poder “incluso en un hombre”, puesto que predispone a los desconocidos y a las mujeres a su favor. Y a la socialdemocracia de “La Stampa”, claro, para quien “Il Bello” es un San Jorge ante dos dragones: Cataluña… y Vox, aunque, “como fanático del Atlético de Madrid” (?), Sánchez sabe, “como el entrenador Diego Simeone, que las grandes competiciones se ganan partido tras partido”.

Por bastante menos, Ortega nos pintó como “un aldeón torpe y oscuro” que Europa arrastraba en uno de sus bordes.

Martes, 30 de Abril

Valle de Esteban

buscarán muestras de bismuto
a picotazos en el cielo?

lunes, 29 de abril de 2019

Pues sí era una reconquista




Hughes
Abc

Si hace quince años nos hubieran dicho que Santiago Abascal iba a ser considerado fascista, un enemigo a batir, una anomalía del país y un apologista del odio, mientras que Otegui se homlogaba como interlocutor político, no lo hubiéramos creído.

Sacar 2.600.000 votos es una proeza para Vox. Un partido que ha tenido dos obstáculos colosales: la campaña mediática en contra y la Ley D’Hondt.

Sobreponerse a las dos cosas era mucho sobreponerse. En la campaña mediática ya entraremos. Sobre la cuestión del reparto electoral, el fraccionamiento es innegable, pero esto no da la razón a los brasas del voto útil. La derecha no la ha dividido Abascal, la derecha se ha dividido siguiendo los estrictos designios de Rajoy, que abrió la puerta a liberales y conservadores. Unos años después, ahí están unos y otros.

La voluntad de que casi tres millones de españoles abandonasen el 28-A sus creencias y posiciones políticas sin más ha sido una demostración de la idea que tiene de democracia la derecha mediática.

Se dice que Vox ha roto la derecha, revolucionado el voto de izquierdas, fragmentado el electorado y radicalizado la política española. Una forma alternativa de verlo es que todo eso ha de suceder para que alguien en el Congreso pueda decir ciertas cosas.

Las elecciones de ayer son un triunfo del golpe de Estado de 2017. España ha reaccionado al mismo cambiando el tema de la conversación: de la defensa de la unidad nacional al eje derechas-izquierdas, con el PSOE y sus infinitos palmeros difundiendo especies como que las mujeres iban a quedar desprotegidas. Ante la evidencia, escandalosa en campaña, de un PSOE propenso al indulto, su votante ha salido a la calle a votar leyes identitarias, viernes sociales y a “parar el fascismo”. Es decir, mirar a otro lado y que el asunto territorial se apañe al margen de ellos. Porque ese “acuerdo” es apaño. El PSOE que gana las elecciones es el de la Declaración de Granada.

Los que sabían lo que estaba en juego, los nacionalistas vascos, han reaccionado. Vaya si han reaccionado. Esto no molesta a la izquierda ni a la hegemonía periodística, que admite todos los nacionalismos en España menos el español.

Porque Vox no era fascismo ni tampoco realmente un partido populista a la europea. Vox es sobre todo un movimiento nacional de lo que queda de la derecha proscrita por el tinglado de la Transición con un componente ideológico católico (que no estaba representado ya en el PP y que en cierto modo va unido a lo otro), siendo lo primero lo fundamental y lo que le ha permitido crecer. Para ocupar el lugar del PP no había otro modo que entrar por ahí, y sólo puede desearse una matización hacia el liberalismo en lo social y una gota o dos gotas menos en lo económico. Aunque eso es tema para otro día.

La defensa de la unidad nacional es un asunto tabú en España.

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Ocho de once

La Aguilera, Burgos


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Los culés ganan la Liga, pero los piperos están contentos porque Zidane les va a conseguir a Pogba para que haga de reactor de Lucas Vázquez, con Isco de I=mc, donde “m” es la masa de aire, y “c”, la velocidad de expulsión. Con este sistema, el sistema Zidane, ¿qué falta hace Mbappé?
    
La Liga que han ganado los culés es “la ocho de once”, que suena a la limpia que debía hacer Zidane en el Madrid que padecemos, aunque no será así. Con Ramos de director deportivo, como en otros tiempos Raúl (que nos privó de Eto’o) o Hierro, seguirán los mismos que juegan como si el club les debiera ocho nóminas, con lo cual en octubre se habrá escapado el Barcelona, y en diciembre descubrirán la escapada los piperos, que pitarán un poco al palco, y Zidane se irá, siempre aconsejado por el Visitante Misterioso, para volver en marzo, ya que, como gran administrador de egos que es, se ha revelado como el entrenador ideal para gestionar las pretemporadas y las postemporadas (ese hallazgo de Hughes), dejando las temporadas propiamente dichas (esa cosa de pobres que es la Liga) para los Lopeteguis y los Solaris, que deberán hacerse cargo de un vestuario machiruleado por Ramos y Pogba, más el detalle de Hazard, en quien el Madrid invertiría un Congo (“The Sun” habla de un sueldo anual de veinticuatro millones netos) para cortarle el rollo a Vinicius.
    
Visto en los periódicos extranjeros, el Madrid parece un multimillonario chino de tiendas por la Milla de Oro, donde todos los diamantes, o lo que lo parecen, le son ofrecidos. El dinero, pues, no será disculpa en octubre, cuando se cuelgue en la puerta del Bernabéu el cartel de “Cerrado por vacaciones ligueras hasta marzo”. Deberán buscarse otra, y Zidane carece de la imaginación ultraísta de Marcelino García Toral, el entrenador que ha justificado una mala racha con un argumento maravilloso:
    
Llevamos diez partidos a las 16,15 y el balón por la noche va más rápido.
    
Como greguería compite de tú a tú con la de aquel canterano del Barça que en Pamplona justificó una derrota con el cuento de que “en la segunda parte, el césped estaba muy alto”.

    Césped que crece en la segunda parte y balón que acelera de noche son los últimos descubrimientos del fútbol cuántico que aspira a jugar el Madrid de Pogba, que representa el fútbol-greguería.
    
No me creo ni una sola palabra de lo que dice este hombre. No hay un significado detrás de lo que dice y ni siquiera él se cree lo que dice –fue el comentario de Roy Keane cuando oyó a Pogba pedir un cambio de mentalidad en el United, donde cambian de mentalidad cada tres días.
    
Keane, un irlandés que conserva su cara de cobrador de recibos para sir Ferguson, dejó para los piperos un retrato de Pogba que ayudará a entender el nuevo Madrid de Zidane:
    
Se trata de ser buen compañero –resume el viejo centrocampista de Cork–. Si vas a ser buen compañero, tienes que volver corriendo cuando hay que defender. Pogba es un chico con talento, pero esto lo llevamos diciendo mucho tiempo. Ya son muchos los partidos que no trota ni corre. Habla del lenguaje corporal y se pasa el partido levantando los brazos. Es un gran problema para el United.
    
Pogba podría ser el Chigrinski de la Castellana, y me muero de ganas de ver estacionado su Rolls con la pitón al volante en la puerta del “Txistu”, como los dejan en Londres, dando de cenar y conversación a la prensa amiga.
    
La mayor alegría pipera por la vuelta de Zidane era que se traía a Mbappé bajo el brazo, como quien lleva una boba del Tío Conejo (“Si quieres llegar a viejo, come bobas del Tío Conejo”). Pero la ilusión de Mbappé estalló como una bomba de fragmentación, cuyos fragmentos fueran Pogba, Lucas Vázquez e Isco, ese bucle melancólico que Unay Émery no quiso por gordito. Mbappé se queda en París y Zidane se resetea de tal manera que ya admite que su primer objetivo para el año que viene es… la Liga.
    
La Champions dará el prestigio, pero la vida la da la Liga. Y la verdad es que, sobre un año perdido, tampoco me hubiera importado, como espectador, perder otro destinado a rodar un equipo a las órdenes de Erik ten Hag, con De Ligt y De Jong, más Brahim, Rodrygo y Vinicius.



GUARDIOLA Y ALLEGRI

    Guardiola dijo preferir la Premier a la Champions y pidieron una opinión a Mourinho, que respondió que el entrenador que gana la Liga dice preferir la Liga, el que gana la Champions dice preferir la Champions, y el que no gana nada, dice que ganar no es lo importante. Eso es todo. Entonces surgió el rumor periodístico según el cual la Juventus pretende a Guardiola para ganar la Champions, que pasa, según esa escuela filosófica, por jugar bien al fútbol. Este chisme ha sacado de quicio a Allegri, que ha hecho públicas sus razones: “Jugar bien al fútbol es muy sencillo, pero entre jugar bien y ganar hay una diferencia que no es sutil. Si quiero jugar bien, no hay problema: pongo dos laterales que son extremos, mediocampistas de calidad, pero al final llego segundo, tercero, cuarto...”, espetó a un comentarista que le discutía, pues en Italia, según Allegri, todo el mundo se ha hecho teórico: “Éste es el problema”. Ante los recalcitrantes, Allegri exhibe la autoridad de ser “el entrenador que ganó seis ‘scudetti’, así que te callas”. Que es la autoridad de las tres Champions que precede a Zidane.

Lunes, 29 de Abril


tan solo como va,
tan lejos

domingo, 28 de abril de 2019

Vota a Bríos

 Por España

 Royal Navy

 Haz que pase

La música páguela quien la oyere
Francisco de Quevedo

Domingo, 28 de Abril


Árbol, buen árbol, que tras la borrasca 
te erguiste en desnudez y desaliento

"Paz a vosotros"

DOMINGO, 28 DE ABRIL

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

-Paz a vosotros.

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.  Jesús repitió:

-Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.

Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:

-Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados! quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»  A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:

-Paz a vosotros.

Luego dijo a Tomás:

-Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

Contestó Tomás: «¡Señor Mío y Dios Mío!»  Jesús le dijo:

-¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo tengáis vida en su nombre.

 Juan 20,19-31

sábado, 27 de abril de 2019

Reflexiones gaditanas para antes de la guerra


F.J.G.I.

Tertsch




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Pío Baroja tuvo una vez la fantasía, para sus cosas literarias, de presentarse a candidato por Fraga (el municipio, no el ministro), y pidió a Lerroux recomendación para conseguir el acta. ¿En un país como España, dirá luego Baroja, le iban a dejar pescar un acta de diputado a un escritor como él, sin dinero y sin influencias, que se presentaba en los pueblos rodeado de bohemios?
Hermann Tertsch deja ahora, entre “El País” verdadero y ABC, cuarenta años de periodismo (¡con lectores!) por la aventura electoral (¡conmover el sufragio!) de defender España en Europa, que es “el tema” (donde nadie le tose) de Tertsch.

“A la mayor parte de los devotos les repugna la devoción“, decía La Rochefoucauld, y a la mayor parte de los europeístas les disgusta la Unión Europea –explica en una entrevista la reaparecida Marion Maréchal, quien, nacida en el 89, sólo ha oído hablar de “refundación”, “nuevo embeleso” y, hoy, “renacimiento”.

Volvemos, pues, a ese momento orteguiano del “proyecto sugestivo de vida en común” (tomado de Renan), entre tantos momentos orteguianos que se nos vienen encima, con una España oficial que no termina de irse y una España real que no termina de llegar.
Si queremos vivir –dejó dicho nuestro vitalista–, tenemos que vivir a la manera española, que es múltiple. Hasta ahora se ha usado una, tal vez la peor. No veo que haya inconveniente en ensayar otra.
Y a ensayarla (ensayo y error es ley de vida) marcha Tertsch al alacranero de Bruselas, donde podrá dar rienda suelta a su pasión (espiritual, como todo lo que es principal) de Europa, desaparecida de los periódicos, que es como decir de los espíritus, única razón por la cual un periodista total (yo sólo he conocido dos, y de los dos sólo Tertsch remó siempre a la contra) coge su sombrero y deja el periodismo por la política.
¡La vida es un sombrero nuevo! –dijo, gozoso, en una sombrerería neoyorquina el doctor Freud de Viena (la ciudad de Tertsch) a Jung, que perdió el complejo.

Sábado, 27 de Abril

Valle de Esteban

aviones acerados por el diurno infinito
hacia el olor nupcial

viernes, 26 de abril de 2019

El despropósito del fútbol actual. (Jornada de reflexión)

 
 
 
Pepe Campos*
Taiwán

¿Qué hubiera pasado en la historia del fútbol de no haber existido en su planteamiento marcajes individuales, desde los años cincuenta hasta los noventa del siglo XX? Pongamos un ejemplo: ¿qué equipo habría ganado la final del campeonato del mundo de 1974 (Holanda-Alemania), si Berti Vogts no hubiera marcado a Johan Cruyff, en ese partido, persiguiéndole constantemente por todo el campo? ¿Pertenece la marca individual sobre el mejor jugador rival a lo que se denomina de manera despectiva anti-fútbol? Pensemos que fue un recurso de la estrategia futbolística que se empleó de manera asidua y puntual en etapas en las que el fútbol fue verdaderamente bello y sorpresivo: de 1958 a 1974 o de 1982 a 1990. Futbolistas como Alfredo di Stéfano, Pelé o Maradona, lo padecieron y lo superaron, y fueron figuras dentro de esa forma de equilibrar los partidos, porque si no se emplea esa táctica (comparemos con lo que sucede en la NBA) los equipos pequeños están vendidos materialmente, y se pasa a un fútbol sin sentido, como el actual, de goleadas disparatadas, irreales, que dan un mero valor cuantitativo al fútbol y que están llevando a un aburrimiento estético integral.
 
Hace años se denigraba al fútbol antiguo de comienzos del siglo XX, incluso al anterior o al practicado hasta la década de los años sesenta del siglo XX, empleándose para ello el argumento de que los resultados abultados en los marcadores, que eran consustanciales a esos tiempos, se daban porque no había nivel futbolístico, ni se entrenaba la táctica, ni la estrategia, ni los jugadores estaban preparados físicamente. Bien, pues ahora estamos acostumbrados a goleadas que hieren la vista al ver simplemente el resultado -algo que a los jugadores, seguidores, entrenadores y presidentes de los clubes goleados les da igual- en un momento en el que todo pasa por la programación de entrenamientos, diseño de dietas, y un sinfín de detalles, que involucran hasta el hastío al imperio del fútbol. Verdaderamente hoy cuando un equipo pierde por goleada, un hecho normalísimo, ese resultado le acredita como equipo que mantiene un excelente trato con el balón, con defensas en zona que demuestran, y esconden, dejadez táctica. Demos ejemplos: «¡Qué bien trataron ayer al balón los jugadores del Betis o del Rayo, tras perder por cinco o seis goles! ¡Fue fantástico! El rival ganó por goleada, pero el trato dado al balón por los equipos que perdieron fue maravilloso, excelso, nos permitió ver pasajes dignos de ser recordados». Son simples ejemplos de equipos buenistas (hay muchísimos más) de hoy, dirigidos por entrenadores buenistas, que consiguen un fútbol buenista. ¿Se podría hablar de un final del fútbol? Ahí, Guardiola. Ahí, Messi.
 
El fútbol que vemos hoy es un amasijo de ataques y de sobes donde el balón va y viene de un jugador a otro, las líneas de las demarcaciones suben y bajan como en acordeón inflado, en pleno canto, sin que existan marcajes expresos, sino una amplia zona vacua, lo cual habilita a todo tipo de jugadores (técnicos o no técnicos, pues está al alcance de todos) a marear insistentemente el balón, de aquí para allá, y vuelta a empezar, como si la competición consistiera en un sucesivo entrenamiento. Se ha conseguido llegar a un fútbol totalmente prescindible, reiterativo, aparentemente bello, igualitario, ausente de sorpresas, sin desborde, sin invenciones más allá de lo inane o estético. Perfectamente, podemos imaginar a un Sterling, ir y venir, volver y revolver, girar y re-girar, ir hacia adelante y hacia atrás, culebrear, hacer el pase de la tortilla de Jesulín, para acabar al final, al cabo de varios segundos, en el mismo lugar. Y, a continuación, volverle a ver a Sterling (o Hazard o Isco, o Neymar) empezar de nuevo el repertorio exhibido, y dale que dale. Viene a ser un modelo que todos los jugadores quieren copiar. Cierto que, por medio, igual no nos hemos dado cuenta, ni nos acordaremos, se han podido meter dos goles o más, envuelto el asunto en un colosal buen trato al balón, de unos y de otros. De los que sobaban al balón y de los que miraban (a los jugadores rivales, con verdadero gusto y embeleso) el edulcorado sobeo.
 
Se echa de menos a entrenadores tácticos, de veras, que planteen -si su equipo no es superior- partidos aguerridos, igualados, que demuestren conocer a los jugadores del equipo al que se enfrentan, empleando lo mejor posible a sus propios jugadores, buscando ganar los partidos, mostrando un interés por frenar al rival. Son necesarios jugadores que tengan amor propio, un sentido del honor, garra, atención, disciplina y que no se conformen con dejar pasar con facilidad a los rivales encarando el gol. No estaría mal que las aficiones fueran más exigentes.Y que los presidentes cesen a todo entrenador que permita que su equipo pierda por goleada y que sea capaz luego de cenar.
__________
*Pepe Campos es profesor de Cultura Española 
en la Universidad de Wenzao, Kaohsiung, Taiwán

Ajenos desenlaces

S. Rafael, "el que sana". Custodio de Córdoba

    
Francisco Javier Gómez Izquierdo

La agonía del Córdoba, además de larga y dolorosa, angustia a los cordobesistas con alarmantes revelaciones cada hora sobre un futuro al que vamos a llamar borrascoso. Deudas, falta de liquidez, denuncias, recursos, LFP, FEF... y un número exagerado de inquietantes personajes sobrevolando las oficinas de El Arcángel S. Rafael, custodio incapaz de contener tanto despropósito. El domingo 28 no voy a poder asistir a los penúltimos estertores de mi equipo ante el Zaragoza a causa de un agradable asunto fuera de Córdoba. El partido puede ser interesante para los maños porque les puede dar un empujón definitivo para permanecer en 2ª,  pero sólo los más acérrimos de entre los cordobeses, que los hay,  acudirán al estadio a lamer heridas que tardarán en cicatrizar. Además de Javi “el solitario”, gran persona y excelente aficionado, que celebraba en el Carlos Tartiere ante el asombro y reconocimiento del mundo el gol de Alfaro, irán todos aquéllos que quedaron marcados -yo soy uno- en el último descenso contra el Valladolid, tarde aquélla en la que Marcos Alonso entrenador pucelano quedó impresionado con una afición que dedicó a su equipo una ovación de más de cinco minutos a pesar de rubricarse el descenso también a 2ªB. ¡Cuántas lágrimas sinceras y emocionadas las de aquella tarde! Nada que ver la actitud y el esfuerzo de entonces (2005) con el de esta temporada.

      Aún quedan siete jornadas, SIETE, y joé, ya no pintamos nada. Además del Zaragoza, tienen que venir Reus, partido ganado, Gimnástico, otro descendido junto con nosotros, y el Reus, y por último el Osasuna, que es posible que ya esté en 1ª. No me dirán que no nos era propicio el caprichoso calendario. ¡Ay, a poco que nuestro equipo hubiera puesto!, pero no le demos vueltas, de donde no hay, nada se puede sacar.
   
Para el cuarteto del descenso falta uno y todo apunta a que sea el Lugo, a no ser que la llegada de Eloy, curtido en los ásperos terrenos del fútbol modesto, revitalice un equipo con demasiados síntomas preocupantes. El Extremadura de Manuel y ese brujo de situaciones límite que es Oliver casi seguro se salvará y sólo al Tenerife de Oltra por aburrimiento táctico, al simpático Majadahonda por vértigo en desacostumbradas alturas o al histórico Zaragoza por agarrotamiento de nervios  veo susceptibles de ser alcanzados por el equipo gallego. No puedo olvidar un reconocimiento, no por paisano sino por competencia demostrada, a la labor de Pacheta, pues siendo el Elche en agosto el principal candidato al descenso ha conseguido alejar al equipo de territorios pantanosos y ahí está, en mitad de la tabla y sonriendo al porvenir.
      
Osasuna cabalga firme de nuevo hacia el ascenso. Es cosa que me alegra y el 2 de junio espero aplaudir en El Arcángel a un equipo de 1ª. Osasuna no es equipo que luzca demasiado. Le cuesta sacar los partidos, pero como Roberto Torres, excelente jugador al que hemos destacado siempre en Salmonetes..., permaneció en la disciplina y ha tenido la fortuna de que los fichajes del pequeño Rubén García y el inquieto Brandón meten lo que les llega el objetivo de principios de temporada lo tienen casi hecho.

     Veía al Málaga y al Deportivo como máximos aspirantes a subir, pero tanto uno como otro, sobre todo el Deportivo, parecen atenazados por la responsabilidad, y la obligación los ha angustiado o quizás sea simplemente que el año 19 es alérgico a las camisetas blanquiazules. Las dudas las ha aprovechado un extraño Albacete, al que me resisto a creer que ascienda tras haberlo visto varias tardes. Es cierto que a Eugeni, su mejor, para mi, elemento, da gusto verlo mandar y chutar pero no sé... Basta que ponga en duda la solvencia albaceteña para que el mes de junio me quite la razón. Para el play off sí veo al Albacete con posibilidades de llevarse el gato al agua, pero para el ascenso directo veo más propio al Granada e incluso aún al Málaga, que al Alba... o al Cádiz, en excelente posición para dar la campanada. Lo mejor del Cádiz es su sistema, el contraataque, y lo peor, que al final de temporada los equipos no le atacan; lo esperan y ahí está siempre en desventaja. El Mallorca  pulula en cabeza como sin querer. Está demostrado que en 2ª salta la liebre donde menos se espera, pero tampoco veo a los mallorquines recién ascendido de 2ªB con equipo para ascender.
  
Quedamos a la expectativa.

La cara de vidriagón

ABC


Hughes

Cuando Garrido entró en la sede de Ciudadanos (enorme por cierto), de cada una de las diferentes alturas del edificio salieron personas a aplaudirle con un entusiasmo digno de la China Popular. Lo acompañaban del grito corporativo «Vamos Ciudadanos, Vamos Ciudadanos». A Garrido le sujetaba la mano un triunfal Aguado, como si le acabara de arrebatar el título nacional de lanzamiento de huesos de aceituna a Teodoro García Egea. Era más que la presentación de Mbappé, era como si los Lannister hubieran arrebatado del vientre de su madre al heredero Stark y ahora lo dejaran a los pies de la reina Cersei. Querían imitar la euforia de un batallón cuando se apodera de la bandera del enemigo. Pero... sólo era Garrido.

Entre él y Aguado se habían dicho de todo menos «hombre de Estado». A Garrido no le gustaba Cs porque eran «populistas y oportunistas», pero ahora le gusta precisamente por eso. Cada vez que percibía la «derechización» de Casado le tenían que llevar las sales.

Así que cambia de partido por razones de centro, y no hace falta que nos expliquen más; que si se sintió maltratado, que si su equipo fue apartado... Ya todos entendemos lo que son «razones de centro».

El centro es Sierra Morena. Lo están convirtiendo en una estación llena de gente cambiando de identidad, como esas cantinas intergalácticas de las películas de ciencia ficción en las que hombres con tres cabezas, orugas de metro ochenta o robots travestis se toman unos daiquiris espaciales. Sólo tienen en común haber acabado en ese punto espacio-temporal y un proyecto de moderación.

Nos dicen que Cs y PP se disputan el centro-derecha, pero parece una pelea por ver quién se parece más a la UCD. Uno pretende parecerse a la del principio, otro no puede evitar parecerse a la del final.

El transfuguismo de Garrido nos habla de él, por supuesto. Los mismos que lo comparaban con Reagan por lo del taxi, ahora consideran que tiene la cara más dura que el vidriagón. Pero también habla de los dirigentes linces del PP de Madrid.

Y de nosotros. En Italia, a la que nos acercamos como un concurso de drags se acerca a Raffaella Carrá, puede haber 300 tránsfugas en una legislatura. Pero el de Garrido es un transfuguismo distinto, electoral, de tipo mexicano. Cambia de partido buscando el mejor sitio en las listas. Y como las listas son cerradas y digitales, la traición es al jefe, no al votante. A Garrido no lo eligió nunca nadie, ni lo elegirá.

1+1+1



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Derecha en lo económico, izquierda en lo cultural y centro (“vuelva usted mañana”) en lo político: la rueda catalina de la socialdemocracia. El resto es propaganda.
La izquierda de guardia da el tabarrón de los manifiestos, y llama a llenar las urnas “de bondad democrática”, o sea, alfalfa para la “intelectualidá”. Estos frutos secos que posan de héroes por suscribir el Manifiesto de la Bondad ignoran que Pérez de Guzmán fue llamado el Bueno no por su heroicidad (el episodio del puñal nunca sucedió), sino por su caridad, al poner sus graneros a disposición de los vecinos en una hambruna, cosa que no tiene pinta de haber hecho la Grandes.
Y la derecha de guardia da el tabarrón del “voto útil”, versión degenerada del “tonto útil” comunista.
El tonto útil era efectivamente un tonto, pero resultaba útil para alguna misión especial, o precisamente por tonto, o porque se hacía el tonto. El tonto útil era la burla del sistema –explica Umbral, que fue “tonto útil” y “compañero de viaje”.
El “voto útil” lo pedía en el 77 la extrema izquierda de Amancio Cabrero y Juana Doña para los trabajadores, que hoy votan a Vox.

Yo que fui vicepresidente del Gobierno con Adolfo Suárez, puedo decir la verdad del voto útil –diría luego Osorio en los pecios del Centrismo, donde ahora se habla de “vieja y nueva política” (eslóganes de Ortega en “El Sol” que le salen a Rivera en las galletitas chinas que le sirven sus flabelíferos), y también de “1+1+1”, ese nudo en las entrañas del votante que los columnistas de partido intentan deshacerle por procedimientos que no sean el cólico miserere.
Nadie, sin embargo, va a “lo negro”, el toro, lo revolucionario (un hombre, un voto), como De Gaulle con su V República, cuya primera Asamblea, mediante escrutinio mayoritario (¡el democrático!), quedó así: 10 escaños los comunistas y 189 la UNR. (Con nuestro sistema proporcional hubiera quedado así: 88 los comunistas, 82 la UNR).

Aquí, partidos y votantes prefieren jugar al 1+1+1. Por algo será.


Viernes, 26 de Abril

Valle de Esteban

el chopo en el cielo azul
¿y qué más?
el cielo azul en el agua
¿y qué más?
el agua en la hojita nueva
¿y qué más?
la hojita nueva en la rosa
¿y qué más?

jueves, 25 de abril de 2019

Obrero varón sosteniendo España



Hughes
Abc
  
Una de las imágenes de la campaña será este señor al que un periodista de Ctxt entrevistó hoy en plena calle. Sin dudar de la sagacidad del reportero, era claramente identificable como trabajador porque cargaba algo a la espalda, es decir, porque la estaba doblando.

Al ser preguntado (era una simpática encuesta a pie de calle), el señor sorprendió mucho al confesar que votaría a Vox. Era eso de lo que tanto se habla: un votante sin complejos, y por serlo le han llamado dos cosas: obrero sin conciencia de clase y obrero de extrema derecha.

Como la entrevista se alargaba durante un minuto, comenzó a adquirir protagonismo lo que el hombre cargaba a la espalda. Era una plancha o un panel. Sea lo que fuese, tenía que pesar. Era un obrero sin conciencia de clase y también un obrero sin complejos, pero a cambio con un peso muerto encima, y no lo dejaba en ningún momento. Podría decirse que la plancha también dio parte de la entrevista, como cuando Teodoro García Egea se pone detrás de Casado en sus intervenciones. Esa plancha era un extraño photocall. Era testigo mudo (¿hasta cuándo esta situación insostenible de no poder escribir “testiga”?) de las razones soberanas del señor y de la extrañeza un poco condescendiente del periodista.

Pero esa plancha, ¿no le daba más autoridad al ciudadano (no pinkeriano) cuando dijo ser voxista, taurino y feminista a su manera, es decir, feminista sobre todo de su mujer? A medida que hablaba con ella encima, entre él y el periodista se iba abriendo una distancia. Una persona que va cargada parece que siempre tiene razón, le hacemos caso instintivamente.

En lugar de conciencia de clase, ese currante llevaba encima otra cosa con la que iba y venía hasta parecer que formaba parte de sí. ¿Pero qué era ese peso no opresivo? Una entrevista a la tabla hubiera sido la genialidad completa.

Algunos dirían que eso era la explotación del empresario de la que el currante no era ni consciente. En estricto populismo, podría decirse que ese obrero estaba cargando el peso de las élites. Un liberal de Estado Mínimo pensará que estaba soportando los impuestos y el creciente sector público. O quizás fuera el exceso regulatorio.

Y si fuera un disfraz, ¿de qué iría disfrazado? Muy fácil. ¡Ya lo tenemos! ¡De hombre sosteniendo el país!

Su parte correspondiente de país. Incluso seguro que un poco más de la que le corresponde. Ese hombre con su España a cuestas no llevaba su identidad como algo con lo que hacer cargar al otro; llevaba la suya no sólo orgulloso, sino además sonriente, sin querer escaquearse en ningún momento. Iba por la acera como un Cristo con su cruz, pero asumiéndolo, feliz. No dijo: “Oiga, hágase cargo de lo que llevo encima, mire esta estructura de dominación que me oprime. Mire lo que pesa ser yo”. No se quejó. Le dio la entrevista entera al periodista y de habérselo pedido se hubiera ido cargado hasta la redacción.

En las fantasías más inconfesables de algunos (¡valgo más por lo que callo!), el voto oculto es un lugar repleto de señores y señoras cargados con un pladur.

Firmas



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

En el día de San Jorge la derecha de Madrid puso a su candidata por Barcelona a firmar ejemplares de la Constitución’78 en la Rambla Cataluña.
La Constitución’78 no es política (reglas del juego y sanseacabó), sino ideológica. Eso significa que en el paraíso que describe siempre anda suelta una serpiente, y así se vio aquí cuando el Rumasazo (“Tó pa’l pueblo”, en resumen de Guerra), perpetrado con el “voto de calidad” de Manuel García Pelayo, hombre, al fin, bien orgulloso de la mecánica alemana de la Constitución’78 y sus espantosas gárgolas góticas, como ésa del “Estado social de Derecho”, tomada del socialdemócrata Hermann Heller, que suena a música de Kraftwerk y que gustó mucho aquí, dado el “enorme hartazgo de nimiedad, de pequeñez, de lacería aldeana” en la España locaza del 78.
Claro que García Pelayo no era ningún Carreras ni ningún Pérez Royo. En agosto del 36 se encontraba en Berlín y fue invitado a cenar por el fundador de la ciencia constitucional, Carl Schmitt, en su casa de Dahlem.
Al despedirnos, el profesor me invitó a bajar a su biblioteca, de la que tomó un libro sobre Scharnhorst (mítico general prusiano), en una de cuyas primeras páginas escribió este aforismo de Jünger: “Nadie muere antes de cumplir su misión, pero hay quien la sobrevive”.
Con la candidata Álvarez de Toledo firmando ejemplares de la Constitución’78 (para ella, la obra más importante de España… ¡en 500 años!), también podía verme yo grabando a punta de obsidiana un corazón en la ceiba bajo la cual lloró Cortés, cuyas “Cartas de Relación” desde México-Tenochtitlán no me parecen inferiores a la Constitución de Abril Martorell y Alfonso Guerra en “Casa Manolo”. Pero preferí ver otra cosa: si los candidatos a diputados se ponen a firmar Constituciones, ¿por qué no se iban a poner los candidatos a novelistas a firmar Quijotes? E imaginé a Almudena Grandes dedicando ejemplares del Quijote en el “Cervantes” de su esposo, el Poeta de la Experiencia señor Montero.

Jueves, 25 de Abril

Valle de Esteban

Furtivos cazadores, los reclamos
de la perdiz bajo las capas luengas,
no faltarán. Palacio, buen amigo,
¿tienen ya ruiseñores las riberas?

miércoles, 24 de abril de 2019

El 17

Anguiano, Largo, Besteiro y Saborit en el penal de Cartagena


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La politología adolescente que se despacha en España saca mucho a colación los años 30. Es natural. Se ve que esos politólogos son más de tele que de libro, y la tele está todo el día con Hitler para arriba y Hitler para abajo.
¿Años 30? Todavía falta. La historia nos tiene ahora en el “cul de sac” del 17: el golpe de octubre del Prusés sería el golpe de junio de las Juntas militares (¡siempre Barcelona!), con el viento mediático de popa, y todo el mundo ahíto, hoy de Transición, y entonces, de Restauración. Pues todo el mundo, desde luego, cree falso el Sistema, pero unos aspiran a convertirlo en realidad y otros quieren hacerlo desaparecer. Por eso los fetichistas del 78 de Suárez suenan ya tan huecos como sonaban en el 17 los fetichistas del 76 de Cánovas (que Dios nos perdone la comparación). Es lo que Ortega llamó “anemia vital”:
No vivimos mal porque ejercitamos una mala política, sino al contrario, nuestra irrisoria política es consecuencia de nuestra anemia vital.
Embolicados en sostener una ficción ante las exigencias del país real, los cuatro jefes del Consenso peroran sobre el indulto (olvido de la pena) para los responsables del Prusés presos en la cárcel de Lledoners como los jefes del Turnismo peroraban sobre la amnistía (olvido del delito) para los responsables de la huelga revolucionaria presos en el penal de Cartagena. Al español, por las reservas mentales de siglos impuestas por el Poder (¡la Inquisición!), le impresionan los que hablan deprisa y seguido (¡sin papeles!), y el español corre el riesgo de no ver que el Consenso indultará a los golpistas como el Turnismo indultó a los huelguistas, sin un Cavia, el del Premio, que denuncie el truco de identificar al Estado con la Nación.

El Estado es el continente. La Patria, el contenido. La Patria es el vino generoso. El Estado, el odre viejo, medio podrido y lleno de botanas por cuyos resquicios y agujeros se va escapando gota a gota, hilo a hilo, y aun chorro a chorro, toda la vida nacional.
En el 17.

Miércoles, 24 de Abril

Valle de Esteban

Ulises cuenta los días para regresar a Ítaca

martes, 23 de abril de 2019

La silla



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El pianista afincado en España James Rhodes (un Pepito Arriola sin prima Hildegart) quiere atizar a Abascal con una silla. ¿Está loco? No. Si estuviera loco, levantaría la silla contra Ortega Smith, que fue boina verde. Rhodes es “antifascista”, y hasta ahí llega. ¿Por qué? Porque es la palabra que para Doña Croqueta pone en marcha el dispensador de croquetas, que le vuelven loco.
La silla de pegar sillazos de Rhodes no es la silla de torear de Morante de la Puebla en El Puerto ni la silla de aullar de Charlie Rivel en el circo ni la silla de escribir de Jacinto Benavente en Albarracín, donde escribía subido a una silla porque había un ratón en el cuarto.
La silla de pegar sillazos de Rhodes es la metáfora de la silla que le han birlado a Abascal en el debate “votero” de una TV pública sostenida por todos los contribuyentes, incluidos los que votan por Abascal, “los borrachos”, en el fino lenguaje del Periódico de las Elites, que así pasan a ser como los judíos o precitos de la situación, que tampoco le sorprende a uno, en un país donde, personalmente, sólo he conocido a un demócrata.

En palabras de sus doctrinarios, la razón de ser del Estado de Partidos es sustituir la representación de los electores, propia de la democracia, por la “integración de las masas en el Estado”, propia de esta cosa perfectamente simbolizada en la Tertulia Electoral de TV entre los jefes que se reparten el Estado, con la Nación (catalanismo y biscaitarrismo son particularismos estatistas) de convidada de piedra.

Nosotros somos nosotros –repiten los cuatro jefes, citando a Maura, quien trazaba así la mágica línea entre los buenos, que eran ellos, y los malos, que eran los demás, condenados a exclusión, eliminación y distancia.

Peor que tener una enfermedad es ser una enfermedad, protestaban los orteguianos.

Que una sociedad sea inmoral es grave; pero que una sociedad no sea una sociedad, es mucho más grave.
Estos debates con tongo son el piano rhodesiano de los pobres.


Morante de la Puebla

Martes, 23 de Abril

Valle de Esteban

¡Es la hora en que los juncos oscilantes
de la verde ribera perfumada
se inclinan a besar los palpitantes
pechos desnudos de mi dulce amada!

lunes, 22 de abril de 2019

La noche que iba a ser el Brexit




Immigrant Song- Led Zeppelin 50th anniversary party






Fútbol decadente

Hace once años: Alfaro palangana, en un Sevilla Atco-Córdoba
 ante Cristián Alvarez. Al fondo Endika


Francisco Javier Gómez Izquierdo

    Tengo un digamos tácito compromiso  con don Ignacio para comentar la 2ª división en el que no hay mayor interés que cumplir con la palabra dada, entre castellanos antiguos más que cualquier dinero, y también lo tengo con unos cuantos cordobesistas que suelen echarse a la cara lo que pongo sobre futbolistas propios y ajenos. Supongo que el editor comprende que deje de ver los partidos de un Córdoba descendido y me abstenga de sufrir los desagradable estertores de tan temprana agonía, pero ya saben que me gusta fijarme en  jóvenes que empiezan y en el rendimiento de esos veteranos que recorren equipos en un singular buscarse la vida en el fútbol de plata. Voy a acabar la temporada con desesperanza por mi equipo, pero con la curiosidad futbolística que aún no me ha abandonado.

       Llegué a casa al acabar la primera parte del Oviedo-Córdoba, justo cuando Piovaccari se fabricó él solito un gol. El 2/1  que mitigaba la vergonzosa manera de comenzar un partido. Conectaba la radio del coche por primera vez en el Tartiere y ¡zas! gol de Ibrahima, aquel senegalés que hace 10 años fue perla en el Atlético. “Jó... el Córdoba”, le salió a un comentarista y a mí un resignado “madre mía”. No pasaron ni cinco minutos y, aún en el coche, nuevo gol del Oviedo, ahora de Saúl Berjón, según mi modesto entender el futbolista de mayor calidad del equipo. Nada que no esperase, pero hombre, no tan rápido. Encendí “el tele” y, como digo, el prejubilado Piovaccari parió un gol de los suyos. Luego en la segunda parte, el ya desahuciado Córdoba se sintió tan cómodo en el césped que hasta pareció equipo de mitad de tabla para arriba, pero cuando Alfaro, novedad en el once y en la capitanía, empató a dos, no pude evitar  emparejar la deriva cordobesa con la insospechada decadencia de este Alejando Alfaro del que aplaudí su fichaje por haberle sufrido en sus inicios con una gavilla de notables futbolistas: Varas, Fazio, Perotti, Capel, Bruno, Armenteros, Juanjo...y Lolo, que marcó el gol al Burgos en la fase de ascenso a 2ª hace 12 años con el Sevilla Atco. ¡Cuánta aparente dejadez durante toda  la temporada del paisano de Pardeza y, por lo que se ve, capitán de nuestro equipo! No ha jugado porque en las oportunidades que le han dado ni ha mostrado credenciales ni lo que es peor, ha puesto las mínimas ganas exigibles a un profesional. Me malicio que será de los que más cobran... si cobran, que ésa es otra.

El partido fue incluso divertido porque Joselu, delantero cartagenero que fue nuestro, clavó una falta a “lo Messi” que parecía tranquilizar a la afición ovetense y hacerla soñar con los play off, pero Andresito, que como vengo diciendo es todo pundonor y atrevimiento, firmó una obra de arte en forma de volea para encarecer un traspaso que al parecer pretenden ojeadores de varios clubes. 3-3 que no vale al Oviedo -a nosotros ya no nos vale nada de nada- y que le coloca donde le corresponde porque ni su plantilla tiene el nivel que sus aficionados suponen ni  su forma de jugar hace pensar demasiadas aventuras. Champagne, el portero, pshé.. Los veteranos defensas Carlos Martínez (ex-R. Sociedad), Carlos Hernández (ex-Jaén) y Christián Fdez. (ex-Rácing Santander) suman siglo corrido entre los tres, mandan mucho y en 1ª no van a jugar, dice un ovetense amigo mío. El central mejicano Alanís, aún del Getafe creo, reparte sin contemplaciones. Eché de menos al zurdo lateral Mossa al que aún se le espera. El medio centro Folch, aseado sin más; Jimmy Suárez y Javi Hdez. son apuesta de futuro que no se dejaron ver en demasía y hasta Yoel Bárcenes que en El Arcángel impresionó se va diluyendo en un perfil como de suficiente para pasar curso que parece la media de la plantilla de este Oviedo de fin de década que contrata delanteros treintañeros de incierto rendimiento como Ibrahima y mantiene un ilustre goleador veteranísimo como Toché. Una especie de Piovaccari pero con mayor confianza. Sólo sobresale hasta el notable alto Saúl Berjón, tan genial como intermitente, y así es muy difícil disputar el ascenso. A mi parecer, que conste.

Los goles de Despeñaperros

Manuel Ortega, Caracol el del Bulto

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En el Hollywood verdadero se decía que un hombre vale tanto como su última película. Zidane vale tanto como su último partido, que lleva siendo el mismo desde hace una eternidad: un portero que hace el gamba y Benzemá que golea a lo Van Basten. Ayer fue al Bilbao, que una vez tuvo a Iríbar y ahora tiene a Herrerín.
  
Para amenizar el tiempo muerto de esta temporada absurda el Madrid ha escogido a Zidane, quien en dos meses que parecen dos años todavía no ha dado para un titular de prensa. Esto no es lo que se espera de un verdugo, aliciente que vende la propaganda, en su empeño por evitar que el Bernabéu parezca el de aquel Madrid-Nápoles, de septiembre del 87, que se jugó sin público en castigo de la Uefa por el pisotón de Juanito a Matthaus.
 
 Como verdugo, pues, suspenso para Zidane, el hombre del Casting. De alguien que va a cortar cabezas en el Madrid (ése sería el suspense) se espera una apostura a lo Charles-Henri Sanson, el verdugo de la guillotina, y no el muermo de un jefe de recursos humanos barajando un ere.
  
A propósito de la guillotina –le contaba una vez Alfred Hitchcock a Peter Bogdanovich, he leído en alguna parte una cosa de un verdugo chino muy famoso, que era tan rápido y hábil en su trabajo que en una ocasión el condenado subió los escalones del cadalso y el verdugo se situó detrás de él y administró el golpe con un gesto rápido, con una espada muy fina, y el hombre dijo: “Señor verdugo, no me haga esperar en mi agonía”. Y el verdugo dijo: “Asienta usted, señor, si es tan mable”. El hombre lo hizo así y se le desprendió la cabeza. ¿A que es espantoso?
  
Ése es el verdugo que merecería Bale, si ha de morir por el bien del nuevo Madrid de Zidane, montado sobre la inteligencia de Pogba (un Balotelli de brega) y la fuerza de Hazard, que será la tumba de Vinicius, quien ni siquiera ha tenido tiempo de disfrutar del paraíso que los dioses reservan para sus elegidos, como por ejemplo Joao Félix, la clase de crack que no gusta a Zidane, cuyo gusto tira más hacia el entusiasmo humilde de Lucas Vázquez, el Colibrí de Curtis.
  
El éxito –dice Joao Félix– me ha ayudado mucho con las chicas. A menudo, en redes sociales me envían fotografías, algunas incluso salen desnudas. No pienso en buscar novia, todavía soy muy joven. Hay tiempo para todo.

  Joao Félix, el primer futbolista que le fascina a uno en mucho tiempo, habla como Joselito Gallo, con quien tanto tiene.
  
Algunas caen…, sí, señor… –contesta Gallito al Caballero Audaz, que le pregunta por las cartas de niñas atacadas de amor–. Yo acostumbro a contestarles a todas; pero jamás me aprovecho, de buenas a primeras, de una conuista hecha con el traje de luces… Como a mí no me interese la gachí, y yo note que después de tratarnos no le intereso yo a ella, ¡no hay de qué!... El traje de luces puesto en un pelele hace conquistas, pero ésas no son para mí; sin embargo, una que me escribe con frecuencia firmándose “Un mujer fea”, y a la que no conozco, porque no da la cara, me tiene intrigado; daría yo algo por saber quién es esa “mosita”…
 
 Durante la entrevista recibe seis cartas de admiradoras, y da a leer al Caballero Audaz la primera de la serie: “Señor don José Gómez Gallito. Atrevimiento es en mí dirigirme a usted sin que hayamos hablado jamás… Desde que toreó usted por primera vez en Madrid, no he dejado de verle una tarde… Yo no sé si su simpatía o su valor me han ilusionado con la idea de que algún día hablásemos… ¿Quiere usted? En tal caso, y para que yo no me tire una “plancha”, en la primera corrida que toree usted en Madrid ejecute en su primer toro la suerte del “galleo”. Esto querrá decir que desea usted conocerme, y entonces yo le facilitaré medios”…
 
 –¿Qué pienso hacer? ¡Qué sé yo! Si me acuerdo, gallearé… Después de todo, a mí, ¿qué más me da?... Pero chico, lo que me trae a mal traer es ésa que se firma “Una mujer fea”, y que no consigo saber quién es.
 
 Entonces bajas de la nube y te encuentras con la tríada Modric-Casemiro-Kroos, el centrocampismo tractoril que Zidane pone a prueba en el partido número mil quinientos para construir su nuevo Madrid. Todo el mundo lo ve, pero todo el mundo confía en el Visitante Misterioso que guía la vida profesional de Zidane. Y si os gusta Mbappé, id dándole betún a Lucas, que es lo más parecido (porque lo manda el VM) que vamos a tener. En cuanto a los “hat-trick” de Benzemá, hijillos de Marco Van Basten y George Tawlon Manneh Oppong Ousman Weah (o sea, Weah), digamos lo que Manolo el del Bulto a la locomotora en Atocha:
 
 –Esos c…, en Despeñaperros.



EL CONTRATO DE PEP

    Dicen que Guardiola es el entrenador mejor pagado del mundo. Tiene mérito, no siendo argentino. A Guardiola viene de mojarle la oreja Pochettino, un argentino, precisamente, que cree en la energía de las bolsas de limones. Sin Kane, pero con limones. (No es el limón con que Benito Floro engatusaba a Butragueño. Son bolsas y bolsas de limones). La explicación de Pep para los hinchas del City no podía ser más catalana: “A mí no me contrataron para ganar la Champions”. Que es lo que podría argüir Zidane cuando en noviembre el Barça le haya birlado otra Liga: “A mí no me contrataron para ganar la Liga”. Y un tuitero preguntó: “Si Mou era semifinalinho, ¿cómo le ponemos a Pep? ¿Cuartosdefinalete?” Pero el periodismo salió en defensa del Gandhi de Sampedor: lo suyo es el estilo, no los resultados. Y es que Guardiola es Roures, y Roures es el ser o no ser para los que quieren estar en la pomada.

Resurrección del toreo sevillano en Madrid

Aguado & Bastón
Bastón tenía su corazoncito y Aguado le ninguneaba bastante

Fotos: ANDREW MOORE


José Ramón Márquez

Domingo de Resurrección parece que es algo que evoca a Sevilla, que bastante se preocupan los de las fake news en ponernos por delante de los ojos esa venda, y de hecho ellos huyen de la Corte y vuelan a la vera del Guadalquivir, como si en Sevilla en esta tarde se ventilase algo de interés que no sea esa hoguera de las vanidades del Baratillo con el viejarras más visto que el TBO de Julián (el del platillo), con Manzanares y sus alifafes  y con Roca el contorsionista (el del bombo), haciendo el paseo ante toda esa banda de la americana azul cruzada y con esos bovinos silencios de la mal llamada Maestranza, que según los que chanan de esto hay que decir “la Plaza de los Toros”. Pues bien, para que se vea bien clarito el lío que tienen los sevillanos desde la jubilación de Curro, ahí han puesto esta tarde a un tío de San Blas, a otro de Alicante y a otro de Lima a no rascar bola, y mientras tanto la Sevilla de los toros de verdad, la que hunde sus raíces en el barrio de San Bernardo, la del matadero, la de la Puerta de la Carne, se aparecía en Madrid a hacer el paseo a las seis de la tarde, transfigurada en la persona de Juan Ortega, ungida de lo que es el toreo (sevillano) de antes de llegar la época de la tontería. Resurrección del toreo sevillano en Madrid. He ahí la noticia.

Para esta fría, desapacible, tarde abrileña el Señor del Bombo y su think-tank estimaron que lo óptimo era programar a la ganadería de El Torero, y repetir lo del año pasado, se conoce que entusiasmados con la vuelta al ruedo que le dieron al sexto porque sí, y así se vinieron a los madriles desde Cádiz Lozano, Sarmentero, Bastón, Ostionero, Pegaso y Republicano (números 30, 20, 40, 41, 21 y 46) a demostrar lo que llevaban dentro. Lo que llevaban dentro, en líneas generales, era blandura, blandura caediza de planchazo y de deslome, aunque de esa evaluación general hay que poner aparte al sexto, que fue, sin lugar a dudas, el toro más interesante de la tarde. El que peor parte llevó fue el tal Pegaso, que tras varias caídas, acaso siete como Nuestro Señor, fue derivado hacia la industria cárnica sin pasar por el trámite de la muerte a estoque, merced al pañuelo o trapo verde que exhibió don Víctor Oliver Rodríguez, que se estrenaba hoy como Presidente del festejo. Claro que, con anterioridad, don Víctor había conocido la cara más agria de la afición cuando se empeñó en mantener en el ruedo al cuarto, cuyo nombre era Ostionero, aunque a éste lo que le cuadraba era haberse llamado Bastón, nombre que apuntaba a lo que el pobre toro hubiera necesitado para mantenerse mínimamente en posición de cuadripedestación. La lidia de Ostionero fue un descalzaperros (descalzamascotas en la actual sensibilidad), con el tendido convertido en coro de gritos y con nadie haciendo caso de la labor del matador. Son esas circunstancias que a veces se dan y que sirven para malbaratar una sexta parte del festejo: allá don Víctor y su conciencia, allá la responsabilidad del eminente profesor veterinario don Juan José Urquía García y las razones que en su fuero interno ambos esgrimiesen para mantener en la Plaza a un cacho de carne con ojos a todas luces inhábil para la lidia y, de paso, para dejar en nada la mitad de la ilusión que tendría depositada en esta tarde un muchacho que se viene a Madrid con ocho corridas en el año pasado. 

De la terna hemos adelantado más arriba el nombre de Juan Ortega, y junto a él estuvieron haciendo el paseo David Galván y Pablo Aguado, dos sevillanos y uno de Cádiz.

El toro que abrió Plaza era una especie de mastodonte gordo, un salpicado de 650 kilos que era como un luchador japonés de sumo. Su falta de fuerzas unida a su obesidad mórbida fueron responsables de que el animal estuviese cayéndose por aquí y por allá con esas caídas tontas que no son de desplome y que parece que el bicho ha tropezado con algo que había en el ruedo. Allá que se fue David Galván a ver cómo enhebrarle una faena, o lo que sea, y a dejar bien patente ante la cátedra que él venía a la Plaza sin un plan preconcebido. No es que se trajese la faena pensada desde el hotel, es que por parte alguna se veía aparecer el concepto que Galván venía a defender. Digamos que Galván pone en marcha una de esos trasteos posibilistas tan comunes en la hora presente en los que tras una serie en la que nada ha salido como se espera, se recompone la figura y se comienza otra a ver si esta vez la cosa sale, sin modificar el planteamiento. La experiencia nos enseña que ese planteamiento sólo sirve para alargar el trasteo y para dar la oportunidad a los buenos fotógrafos, que hay unos cuantos en Las Ventas, a obtener una instantánea con el muchacho trazando un derechazo que pueda ir enseñando por ahí. Fue su segundo el tal Ostionero del cisco mayúsculo y entre el griterío y las trazas del matador, no hubo forma de levantar aquello dejando Galván una impresión de toreo forzado, de toreo de esfuerzo lumbar, sin acabar de ver clara la posición, siempre bastante más por las afueras de lo deseable, sin mando ni temple.

Ahora vamos a decir lo de Pablo Aguado, que se las vio con el jabonero Bastón, el cual le propinó una voltereta a causa de la insistencia del matador en dejarse ver. El toro no tenía lo que se dice unas malas intenciones, pero tampoco era 100% la tonta del bote, que Bastón tenía su corazoncito y Aguado le ninguneaba bastante. La cosa es que Aguado era uno de los pilares que daban interés a la terna de hoy y, en honor a la verdad hay que decir que, en general, defraudó.  Y luego esa costumbre de andar a grito pelado con el toro, tampoco ayuda, que uno no recuerda a los grandes andar a chillido limpio con los toros. A ver si los que están próximos al torero le animan a practicar el voto de silencio mientras se halle en el ruedo frente al oponente. Su segundo fue, de largo, el toro de la tarde, y cuando se dice toro nos referimos a la condición de toro de lidia, no de material artístico del que se hacen los sueños. El tal Republicano debía ser de los de la I República, de los del Cantón de Cartagena, de los de Dos Hermanas que declararon la guerra a los del Cantón Andaluz de Sevilla, porque el bicho no estaba dispuesto a facilitar las cosas en nada a su matador. El toro presentó dos de las cosas que en general resultan molestas para la mayoría de los coletudos: casta y vigor, además de una bonita presentación, y Pablo Aguado no se vio con fuerzas o resortes adecuados para plantear al animal la pelea que éste demandaba. Una pena, porque ahí podía haber mostrado el matador una faceta más dominadora en la que no se le habría tenido tan en cuenta otros defectos, aunque bien es verdad que la ausencia de mando que demostró en su primero lo mismo le llevó a pensar que no estaba hecha la miel para la boca del asno. De Pablo Aguado rematemos el aliño recordando que fue su atropello por un novillo de Fuente Ymbro la que dio lugar a Andrew Moore a poder captar la más hermosa fotografía taurina que se ha hecho en lo que llevamos de siglo XXI.

Y ahora Ortega, que el apellido pone los pelos de punta. A despecho de la condición algo blanda de Sarmentero, segundo de la tarde, ya desde el principio se manifestó Juan Ortega con ganas de mostrar el sello de su estilo y su personalidad y lo hizo en dos lances a la verónica en los que acaso resaltó más la óptima colocación del torero que la pura ejecución de los mismos; luego llevó al toro al caballo con gracia, rematando con una airosa revolera plena del aire de Sevilla en primavera y después, ahí sí, dejó dibujadas tres verónicas y una media plenas de encaje y torería. Para comenzar el trasteo se fue a las rayas del 7 y ahí dejó un inicio de puro clasicismo, tres ayudados por bajo y un pase de trinchera que eran oro molido, estropeados por la caída del toro. Luego, en el tercio (¿había aire?) la manera de presentarse ante el toro, pisando el terreno, la verticalidad sin impostar, la muleta agarrada con la derecha por el centro del palillo, el cite suave y mandón, la posición erguida, el toreo hecho de pura naturalidad, como quien va por la calle y se encuentra a un conocido, y el toro conducido hasta el final del muletazo y ligado, cosido, con el siguiente de manera limpísima, luego otro remate por trinchera de mucha enjundia y se pasa la muleta a la zurda donde acaso no acaba de dar el paso adelante, y no plantea el cite con la nitidez que lo hizo en los redondos anteriores y no consigue la ligazón, estando en el toreo al natural por debajo de lo demostrado con anterioridad. Luego vuelve a la diestra y tras un final algo embarullado con algunos enganchones deja una estocada baja. Da una vuelta al ruedo de mucho peso, más que decenas de esas orejas que antes de llegar a la boca del Metro ya se han ido para siempre de la cabeza. Las condiciones de su segundo, que fue el sobrero Huracán, de Lagunajanda, número 23, no tenían nada que ver con las del primero y Ortega pareció que se conformaba con el aldabonazo que había dado en Madrid en su primero  y que no estaba por la labor de ponerse a currar en el tajo.

Las mulas, que más que mulas parecen caballos de pura sangre, volvieron hoy, otra vez, a salir de estampida sin haber enganchado al toro, como viene siendo habitual. Apunta el aficionado V. que, entusiasmados los animales con la visión del clásico de Semana Santa, Ben-Hur, han transmutado Las Ventas por el Circo Máximo y andan a la busca de un Mesala que las guíe y las contenga, porque los benhures de la propineja a todas luces son incapaces.

Un luchador japonés de sumo

Con ganas de mostrar el sello de su estilo y su personalidad

  Galván & Lozano

 Toreo de esfuerzo lumbar

 Juan Ortega da una vuelta al ruedo de mucho peso,
 más que decenas de esas orejas que antes de llegar a la boca del Metro
 ya se han ido para siempre de la cabeza

 Sarmentero

 La naturalidad, sin impostar

 A ver si animan a Aguado a practicar el voto de silencio

 Ostionero, el del cisco mayúsculo

 Sin mando ni temple

 Era uno de los pilares, y deafraudó

 En pos de la instantánea

El tal Republicano debía ser de los de la I República