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lunes, 25 de marzo de 2019

Un juego maravilloso

Parejo (Efe)

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Primero habló Sergio Ramos, que ejerció de sevillano: “El seleccionador tiene una filosofía de juego maravillosa”. (Si hubiera comenzado por ahí Casillas, a lo mejor… ¡quién sabe!) Y contestó Luis Enrique: “Sergio Ramos es un jugador único en la historia del fútbol”. La Piña, pues, está hecha, y cualquier día nos la presentan reportajeada en “Semana”, como la nueva mansión, en plan Preysler-Boyer, que también está hecha, del defensa central en La Moraleja. Pero quedémonos con la “filosofía de juego maravillosa”.
    
Dos cosas de Barcelona “interiorizó” Luis Enrique durante sus años de culé: la cultura del diseño publicitario (en ese campo se mueve como Cobi) y el gusto por el juego, o lo que eso significa desde que nos cayó encima Johan Cruyff.
    
¿Por qué este tío no ha podido jugar en el Real Madrid? –se preguntaba uno viendo jugar a Parejo en el Combinado Autonómico de Luis Enrique.
    
Porque en el Real Madrid nunca estuvo Johan Cruyff: estaba fichado, pero a Bernabéu no le gustaba “su jeta”, y se agarró a una comisión de más que a última hora le pedían para echar a perder el trato y regalar al Barcelona la refundación que lo haría grande: le dio un estilo. El estilo que incluso a Ramos le parece “una filosofía de juego maravillosa”. Y en ese juego relucía el sábado en Valencia, como un chico Disney de estreno, el tal Parejo, un futbolista español que reúne inteligencia y clase, que en este juego casi nunca van juntas. “Fútbol de museo”, dejó aquí dicho Hughes del fútbol de Parejo, “jugador que ha de subir al Arca de Noé del fútbol patrio que es cada selección”. De haber habido en el Madrid una “filosofía de juego maravillosa”, Parejo sería hoy otro Velázquez (Manolo, no Diego).
    
El Madrid de Zidane sustituye la “filosofía de juego maravillosa” por una “mística de juego prodigiosa”, es decir, causante de prodigios. ¿O no es un prodigio el “Karius” que se marcó Courtois con Bélgica ante Rusia?
    
Courtois llegó al Madrid con el título de Mejor Portero del Mundial de Rusia, relegando al banquillo a Kéylor Navas, otro Casillas de reflejos y, por lo visto con Solari, de rencor.
   
 –¿Qué me gustaría cambiar de mí? –dijo Casillas en una entrevista–. Cambiaría lo rencoroso que soy. No sé si es una virtud o un defecto, pero soy bastante rencoroso.
    
Navas parece gran rezador (“muy agradecido con Dios”, dice ahora que vuelve a ser titular), pero con su suplencia también parece haber desarrollado un rencor que saliva como el perro de Paulov sólo con mentar el nombre de Solari (“hablé poco con él”). Místicamente unido a Zidane, Navas hace piña con Ramos, y Courtois se desliza por el grande escotillón de la gafancia. “Yo me considero buen portero, pero no sé qué me ha pasado”, balbuceó para explicar el gol que le regaló al ruso Chéryshev. Caso perdido. Otro Karius al morral. Cosas de la mística. Con la ayuda del periodismo, que siempre hallará material: que si Courtois es flamenco, que si los flamencos expulsaron a los francófonos de la universidad de Lovaina al grito, oh, justicia poética, de “¡Walen buiten!”, (¡Valones fuera!), y así. Se nos dirá: “Miren ustedes lo de Neuer y Ter Stegen. ¡Y son alemanes!” Pero a lo alemán como valor le han hecho menos daño Neuer y Ter Stegen que la Schiffer con el anuncio de coches y frau Merkel con su IV Reich.
    
Courtois, con su pinta de De Gaulle regentando una portería del barrio de Salamanca, era, con Vinicius, el único jugador salvable de la temporada del Madrid (sin él, el equipo estaría peleando la permanencia), pero la flecha ya ha salido del arco. ¿Repescar a Lunin y ceder a Courtois al Leganés? Cualquier cosa.

    Tampoco a Vinicius (¡tres entrenadores en seis meses!) lo veremos mucho más, si vinieran Mbappé, Hazard (Hazard es Isco con el gol de Vinicius) y Sadio Mané. Se nos diría que sí, pero que no tiene gol, y de maestros del remate le han puesto a Marcelo y… Benzemá, que es como si a un novillero, para practicar los tres tiempos de la estocada en el carretón, le pusieran a Julián López, creador del julipié.
    
Para Ramos, que ahora se muestra fascinado con la “filosofía de juego maravillosa”, una vez que se le ha ido la temporada en blanco parece hecha la última objeción de Mourinho: “Una filosofía de juego sin ganar, ¿qué sentido tiene eso? Mi mejor título será el próximo que gane”.



BATMAN Y CHACOLÍ

    La respuesta de los directivos del Valencia a los agentes de Batman por la propiedad del murciélago es la que Groucho Marx, ante la reclamación de Warner Brothers, productora de “Casablanca”, a los hermanos Marx, que habían rodado “Una noche en Casablanca”: “Profesionalmente, nosotros éramos Brothers mucho antes de que ustedes fueran Warner”. Esta guerra del murciélago entre valencianos y useños recuerda a la del chacolí entre mirandeses y vascones, en la cual uno da la razón a los mirandeses por una nota periodística de 1885, que reza: “Como una novedad nos comunican de Miranda de Ebro el hecho de haber salido de dicha población para la de Haro 590 cántaras de chacolí, caldo que hasta ahora se ha consumido siempre en los mismos pueblos de las provincias del Norte en que se recolectaba”.

Chulona mía

Cuando llegues a Madrid

Sartor Resartus

A ver lo que llevas

Lunes, 25 de Marzo

Valle de Esteban

Cuál es el pájaro amarillo
que llena el nido de limones?

domingo, 24 de marzo de 2019

Crepuscular empate a uno en el Ramón de Carranza

Tarifa, Cádiz

Francisco Javier Gómez Izquierdo

       Estas últimas temporadas habíamos ido a Barbate a comer atún y ya de paso saltar a Cádiz para animar al Córdoba, pero en vista de los malos ratos que estamos pasando durante esta Liga y antes de que mis sobrinas me anunciaran su visita este fin de semana había decidido que no. Que vamos a por atún cualquier día sin que nos amenacen disgustos en la digestión.

       Mientras las sobrinas recogen sus cosas para marchar a Málaga y yo las mías para subir a Burgos a ver a la madre, miro un partido al que las fotografías de Beatriz en Tarifa adjetivan del modo más acertado a los dos rivales. Tanto el Cádiz aspirante al ascenso como el Córdoba reclamando un último aliento de vida me parecen equipos decadentes y crepusculares, con momentos quizás hermosos pero en todo momento rodeados de una  moribundez inquietante en lo amarillo y con olores de gangrena en lo blanquiverde.

     Los últimos goles de ese carro atestado de ellos “hasta las cartolas” que llevamos los cordobesistas son de tanta estupidez que no me atrevo ni a describirlos. El que nos ha privado hoy quizás de ganar ha vuelto a tener como protagonistas al central Quintanilla y al guardameta Carlos Abad, ambos en un estado emocional tan  alarmante que no hay partido en el que no se figuren estar pescando anguilas en vez de jugando al fútbol con un balón redondo.
       
Tras un angustioso primer tiempo que acabó con 0-0, el Córdoba saltó en el segundo con bastante mejor disposición y sobre todo voluntad, pero al cuarto de hora la pelota sobrepasa a Carlos Abad y Quintanilla se propone despejarla sin mayores dificultades, pero nuestro portero se lanza con ánimo de atrapar el esférico sin controlar que no hay rival a la vista y echa mano al pie de su propio defensa derribándolo y propiciando un nuevo gol en propia meta, esperpéntica categoría a la que estamos acostumbrados. Les prometo que ante esta acumulación de despropósitos a veces temo estemos malditos por mal de ojo de poderoso brujo o condenados por maleficios insospechados. Como digo, en la segunda parte el equipo ha estado correcto si exceptuamos el estrambote del gol y se ha conseguido empatar en brillante intervención de nuestro joven Andresito que ha puesto un gol en la cabeza de Piovaccari que por edad podría ser su padre. El central Marcos Mauro, sustituto del veterano titular Sergio Sánchez ha ayudado lo suyo en el alarde de Andrés pero ya se sabía que en este partido faltaban muchos habituales por lesión y partidos internacionales. En la delantera gaditana faltaban Vallejo con la selección española sub-21 y el eléctrico Machís plantando cara a Messi con Venezuela. A nosotros, Carrillo, un cedido del Cádiz internacional por Filipinas. Curiosa la circunstancia que Patiño, ídolo en aquellas islas, diera al salto al estrellato también desde el Córdoba.
     
Con el 1-1, Bodiger y Andrés se han marcado un jugadón que ha acabado con el balón en el poste pareciendo certificar el maleficio que persigue al equipo. En realidad ya todo da igual. Tanto en el Cádiz como en el Córdoba sus mejores elementos hoy han sido José Mari y Bodiger, dos trabajadores hasta más allá del notable con cierta solvencia técnica. En el Cádiz uno esperaba volver a ver la velocidad y el desequilibrio que aquí hemos alabado de Salvi, la elegancia zurda de aquel Rennella siempre malhumorado que hace años aterrizó en El Arcángel o el choque en el área de ése Lekic morrosko acostumbrado a mojarnos la oreja con otras camisetas. Pero no; el mejor ha sido José Mari, un medio centro que puede transmitir paz a los cadistas, pero nunca gloria.

Felicidades a Hughes


El caso Fernando Paz

Hughes
Abc
 
(Este texto acelerado y pobre -pido disculpas por ello- se refiere al asunto de Fernando Paz y el Holocausto. Queda para otro momento el asunto de Vox y la homosexualidad y el asunto del actual canibalismo en las derechas -gentes en chaleco comiéndose vivas-, apasionantes cuestiones)

Cuando vi la imagen del vídeo de Fernando Paz dando una conferencia en la sede de Falange me recordó a esos vídeos que circulan ahora de acrobacias en lo alto de rascacielos. Imposible no matarse, piensas. Hablar sobre los juicios de Nuremberg bajo la bandera de la Falange se parecía mucho a hacer cabriolas sobre la rueda delantera de una bicicleta en lo alto de una torre de 100 plantas. Grabándolo para más inri.

De la conferencia, escenografía aparte (él es presentado como un escritor e historiador) solo se ha tenido por polémico el párrafo extractado que empieza por un “Yo sí creo en el Holocausto”. Después añade algunas cosas.

A partir de ahí, de ese párrafo, algunos periodistas han acusado a Paz de negacionismo, aunque el libro de Paz sobre los Juicios de Nuremberg lo publicó La Esfera de los Libros, una editorial razonable, y el mismo Paz escribió en El Mundo, sección Crónicas, al respecto. ¿Era ya entonces un negacionista? ¿Publicaba El Mundo a negacionistas?

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Quevedo se paró en Madrid

PASEO MADRILEÑO CON QUEVEDO
EN EL CUARTO CENTENARIO DE SU NACIMIENTO

Los Domingos de Abc, 5 de Octubre de 1980

Ignacio Ruiz Quintano

"Soy un fue y un será y un es cansado." Gorigori de Quevedo, madrileño de Corte y confección de prosa química; raposo de la lengua y metáfora guedejuda, traspapelado de siglo y de república. Cuatro siglos ya de vivo y de difunto, acá jácara y allá epitafio. "Dos cosas traes al nacer: de la naturaleza, la vida; de la razón, la buena vida... Yo nací tarde porque el sol tuvo de verme vergüenza... Los que me quieren mal me llaman cojo, siendo así que lo parezco por descuido, y soy entre cojo y reverencia: un cojo de apuesta si es cojo o no es cojo..."

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Un concierto certificable



She's certifiable!

Jack Nicholson on Faye Dunaway, Chinatown

Domingo, 24 de Marzo


Vi un tocón, a la orilla del mar neutro

"¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así?"

DOMINGO, 24 DE MARZO

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó:

-¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.

Y les dijo esta parábola:

-Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?" Pero el viñador contestó: "Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas".

Lucas 13,1-9

sábado, 23 de marzo de 2019

Armas

Cellini


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

De armas no quisiera yo hablar ni con “mi compañero y, sin embargo, amigo” Oti Rodríguez Marchante (esto es un guiño a Alfonso Sánchez), que fue armero en los cuarteles de Castrillo del Val, a tiro de piedra de Atapuerca.
A los españoles los desarmó Franco para que fueran por la calle hechos unos Borja Sémper, y el resultado es que hoy sería más fácil explicarle a un albanés el misterio de la Trinidad que a un Toni Roldán (control-alt-suprimir) el derecho a portar armas, que es derecho americano y sólo americano, piedra de toque de la libertad constituyente del único pueblo que la tiene.
Con Pablemos hablando de “portar armas” como una de las “bases de la democracia”, se oyen risillas de conejo (“leoporum generis sunt et quos Hispania cuniculos apellant”) en las tertulianerías, cuando es el único del gremio que lo huele. El caso es que a Pablemos le pasa con esto como con la ley de la relatividad, que ha oído campanas y no sabe dónde. Es un fray Gerundio de la Complutense, donde no se sabe de nadie que haya llegado al capítulo XXXVIII del Quijote y tampoco a la segunda enmienda de la Constitución americana, que consagra el derecho a estar armado desde que Washington organizara la milicia de granjeros y cazadores para ganar la guerra a Inglaterra con los fusiles que tenían para defender sus vidas. Aquella libertad constituyente late hoy, inextinguible, como la llama olímpica, en el corazón de la Constitución federal (enmendable, no reformable). Otros pueblos (Francia, Rusia) pudieron imitarlo, pero prefirieron la igualdad a la libertad, y para imponerla, los asesinos a los sabios.
Ahora nuestros chisperos se limitan a caricaturizar a Abascal de Cellini que va por la calle matando a quien le mire mal. Como la socialdemocracia ha hecho del Derecho un arma (¡el Estado de Derecho!), la solución, dice Jünger, es “emboscarse”, ya que “hoy nadie sabe si mañana no le contarán en un grupo que se encuentra fuera de la ley”.

Pero ¿dónde emboscarse?

Sábado, 23 de Marzo



¡Mirémoslacaer!

viernes, 22 de marzo de 2019

Militarismo

Azaña


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Obligado a navegar por sus propias aguas “constitucionales” como “El holandés errante”, el portaviones de España atracará en el puerto de Guecho con la oposición municipal de los partidos del Consenso Separatista (PNV, PSOE, Podemos, Bildu, integrantes todos del Estado de Partidos, que la nómina va por otro negociado), que se declaran “antibelicistas”. Habrán oído decir que los capitanes españoles, al ocupar un pueblo, en un avance, se convierten mágicamente en alcaldes, y esos pobres concejales creen estar defendiendo su cocido.
¿Es necesario aclarar la evidencia de que se puede ser militarista sin ser militar y militar sin ser militarista? Con estos políticos y estos periodistas, sí. En su día, Fernández Flórez descubrió al frente del Consejo de Ministros el alma de un coronel de Caballería que quería llegar a mariscal: era Azaña (por cierto, el último inquilino del Palacio Real) contemplando el campo de maniobras de España. El desenlace es conocido.
Si había un hombre mal dotado para presidir la gran batalla, ése era don Manuel –reconoce Albornoz, el asistente que lo vio temblar cuando lo acompañaba.
En el mito de la República había militaristas que no eran militares, como Azaña, y en el mito del 78 hubo militares que no eran militaristas, como De Santiago, el general que nos legó la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios (he aquí un ejemplo de capitán español que al ocupar un cargo, en un avance, se convierte mágicamente en alcalde): ocurrió en el primer gobierno de Suárez, con Abril, ministro de agricultura, emperrado en subvencionar la pera limonera, contra Lladó, ministro de comercio. Un día y otro día, hasta que el general, con resolución castrense, preguntó si se iban a pasar los consejos discutiendo de la pera limonera. En las caras vio que sí, y entonces, para deshacerse del tabarrón, creó la Comisión de Secretarios, cedazo del Consejo, que ahí está. Debe de ser lo que el nuevo centrismo llama fascismo.

Calentando el Brexit



Elvis, was the kind of white-trash-turned-star that, when the Beatles came along, he called them sissies or Communists because they knocked him right out of the limelight.

Johnnie Ray

Viernes, 22 de Marzo

Valle de Esteban



¡Oh luna! que diriges como sportwoman sabia
Por zodíacos y eclípticas tu lindo cabriolé:
Bajo la ardiente seda de tu cielo de Arabia
¡Oh luna, buena luna!, quién fuera tu Josué.

Sin cesar encantara tu blancura mi tienda,
Con desnudes tan noble que la agraviara el tul;
Oh extasiado en un pálido antaño de leyenda
Tu integridad de novia perpetuara el azul.

Luna de los ensueños, sobre la tarde lila
Tu oro viejo difunde morosa enfermedad,
Cuando en un solitario confín de mar tranquila,
Sondeas como lúgubre garza la eternidad.

En tu mística nieve baña sus pies María
Tu disco reproduce la mueca de Arlequín,
Crimen y amor componen la hez de tu poesía
Embriagadora y pálida como el vino del Rhin.

Y toda esta alta fama con que elogiando vengo
Tu faz sietemesina de bebé en alcohol,
Los siglos te la cuentan como ilustre abolengo,
Porque tú eres, oh luna, la máscara del sol.

LEOPOLDO LUGONES PLEGARIA DE CARNAVAL

jueves, 21 de marzo de 2019

Jünger y la inviolabilidad del domicilio



Hughes
  
El debate de estos días sobre el derecho a tener armas en defensa del propio domicilio, que no sé yo si es debate o sólo ruido, me ha recordado a un par de párrafos de Ernst Jünger en La Emboscadura que hace años, por cierto, destacaba Escohotado en uno de sus libros.

«En la antigua Islandia, por ejemplo, hubiera sido imposible un ataque a la inviolabilidad del domicilio en las formas en que ocurrió, como mera medida administrativa, en el Berlín de 1933, en medio de una población de millones de almas. Merece ser citado, como excepción honrosa, el caso de un joven socialdemócrata que en el pasillo de su apartamento abatió a tiros a medida docena de los denominados “policías auxiliares”. Aquel hombre continuaba siendo partícipe de la libertad sustancial, de la antigua libertad germánica que sus adversarios ensalzaban en teoría. Naturalmente, el mencionado joven no había aprendido eso en el programa de su partido […].

«En el supuesto de que hubiera sido posible contar en cada una de las calles de Berlín con uno de esos casos, con uno solo, de otra manera habrían ido las cosas. Los períodos prolongados de calma favorecen ciertas ilusiones ópticas. Una de ellas es es la suposición de que la inviolabilidad del domicilio se funda en la Constitución, se encuentra asegurada por ella. En realidad, la inviolabilidad del domicilio se basa en el padre de familia que aparece en la puerta de la casa, acompañado de sus hijos y empuñando un hacha en la mano».

Los militares

Un pastor lusitano


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La inclusión de unos militares en las listas de partido ha desatado una guerra de almohadas en el parvulario mediático.

 –¿Militares?¡Paremos al fascismo!

Dígale usted a un Toni Roldán (control-alt-suprimir) que fue un general de George Washington, su genio militar, Hamilton, el creador de la democracia representativa, aunque, por su uniforme, ya sus enemigos agitaban el fantasma de la dictadura militar (“Hamilton es tan ambicioso como César”, malmetía la señora de Adams).

Claro que el militarismo español no es el americano de arriba, sino el americano de abajo, explicado por el venezolano Carlos Andrés Pérez en México un día como hoy de 1975:

Nuestro militarismo no es culpa de los militares, sino de nuestros movimientos políticos (civiles), que no hemos sabido interpretar nuestras patrias, creando vacíos que llena la única institución organizada que hay en Iberoamérica.

Para quienes ven al fascismo en todas partes, como si fuera un ciclista (el ciclista es la mosca socialdemócrata), es verdad que Gecé se declaró entusiasta del militar español, pero daba sus razones:

 –Es tímido ante el hombre de letras y a veces le aventaja en lecturas y saber. Pero lo que sabe, lo sabe con vitalidad y certeza.

 Lo veía “superior a nuestro cura”, y uno diría que también a nuestro filósofo.

 –Un gobierno militar tendría la ventaja de acabar con estas farsas parlamentarias que tanto nos repugnan... Son los militares los que deben imponer silencio y orden en este galimatías político, dando con su sable en los consejos ministeriales –escribe Ortega (y Gasset, no Smith) en “El Sol” de 1920.

 –Primo de Rivera me notificó su pensamiento. Le escuché con atención y respeto, pero, con lealtad, le hice presente que no era partidario de la dictadura ni de la intromisión del ejército en política nacional, y que a este criterio había atemperado yo siempre mi conducta –escribe Millán Astray (no Julio Rodríguez) en sus memorias.

 Pero escandalizan los militares, no las listas. 

Jueves, 21 de Marzo


La Primavera Cocido de Las Becerras Navalucillos

miércoles, 20 de marzo de 2019

Se aplaza el Brexit, mas no el concierto


...Wasn't Dennis Hopper in Easy Rider? I hated that movie. I wouldn't work with any of the miscreants in it -never have, never will!

John Wayne, who did work with Hopper in The Sons of Katie Elder

Metáfora visigoda del Régimen

España visigoda
Sitio Histórico de Melque
San Martín de Montalbán
Pesebreras
Metáfora visigoda del Régimen

Las listas

Mazzantini, que fue concejal, leyendo la cartilla a don Natalio Rivas, con Belmonte por testigo


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Todo el mundo habla de democracia representativa, pero matan por las listas, como en los 80 todo el mundo hablaba de sexo, pero se casaban. Así está esto.

¿Por qué listas, si con reunirse los seis jefes de filas en un restaurante estaría la labor hecha? Pues por la representación, aunque no la política, sino la teatral.
Los dueños del Sistema, que los tiene, están por la solución Psoe-Ciudadanos que alargue la agonía socialdemócrata, y todo el tinglado, incluidos los vetos publicitarios, va en esa dirección. La agitación que vemos es producto de un fenómeno propio del Sistema: el solapamiento de consensos. El del 78, que no se acaba de ir, y el del separatismo, que no acaba de llegar. La espera la entretenemos con listas de nombres que los medios cantan como los niños de San Ildfefonso la lotería.
Hay una frase francesa, “corriger la fortune”. Bueno, pues las listas permiten a los líderes “corriger la démocratie” –dice Robert Michels en su ley de hierro de la oligarquía.
Aquí, esa ley de hierro se fragua entre dos fórmulas infalibles: el “colócanos a todos” de Natalio Rivas y el “cantemos al Señor las alabanzas para llenar nuestras panzas” del canónigo de Santayana. Por eso el discurso único es el del voto útil, negación del ideal “un hombre, un voto”.
Qué bonito es el poder cuando Dios nos lo concede.
Pues sí, señor. Igual de bonito que la venganza de José Alfredo Jiménez.

Sobre listas y votos útiles, recordemos los primeros resultados de la V República de De Gaulle por sistema mayoritario de dos vueltas: UNR, 189 escaños, por 10 de los comunistas. (Con sistema proporcional: comunistas, 88 escaños, por 82 de la UNR).
Tiempo perdido. En el gallo de Esculapio de Clarín, cuando los discípulos del maestro se disponen a cumplir el encargo, el animal les recuerda que en Sócrates todo es ironía, pero el lerdo de Critón pega una pedrada al gallo, que cae cantando:
–¡Quiquiriquí! Cúmplase el destino. Hágase en mí según la voluntad de los imbéciles.

Miércoles, 20 de Marzo

Valle de Esteban


La paciencia sagrada del mar en el invierno

martes, 19 de marzo de 2019

El VAR



Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Al VAR lo han montado en el fútbol y ya no hay quien lo descabalgue. Modestamente no creo que el fútbol lo necesitara, pero como el fútbol ya no se juega en el campo sino en la televisión, en buena lógica el invento ha demostrado ser mucho más útil para el televidente que para el aficionado.
        
El aficionado en el estadio canta y celebra un gol de su equipo contra el Villarreal que a los dos minutos anula el VAR y un mocete al lado de su localidad con artefacto móvil le explica que Morales parece tener un centímetro del tacón de la bota izquierda en fuera de juego. El aficionado del Levante, y pongo al Levante que no es precisamente un club que me sea simpático, para no ser acusado de parcialidad, ha visto cómo el árbitro le anulaba un claro gol por interpretar falta lo que era fallo del portero del Leganés, sin que el VAR llamara a consultas al colegiado y ha sido testigo de cómo contra el R. Madrid el trencilla acudió a la llamada del artilugio cuando le avisó de un penalty que no vio y en el mismo partido decidió no revisar un penalty que a él le pareció flagrante y no aceptó la probabilidad de errar, como si no fuera costumbre en la profesión. Pregunten al aficionado, por lo que  tengo visto, del Levante qué cosa es el VAR.
     
No personalicemos en un equipo ni en nuestra liga y vayamos a la Champions, donde el VAR puede ser mucho más determinante que un árbitro al uso. ¡Que se lo pregunten al PSG o a la Roma, víctimas propiciatorias de un sistema que amenaza lo que ni se sospecha! Repasen ustedes el penalty de Denayer a Luis Suáez que en directo efectivamente lo parece y que sin VAR y tras las repeticiones nos hubiera dado la talla dramática del uruguayo. Avisó el VAR al árbitro y aquí se confirmó esa teoría que tengo de la soberbia chulería de la mayoría de ellos pues el señor Marciniak declinó revisar lo que la nueva reglamentación del VAR determina. En el mismo partido el sobrado colegiado no se dignó volver a ver el gol del Lyon, emperrado en que le aclararan por el pinganillo si había o no fuera de juego, sin sospechar supongo que lo que había de antirreglamentario era la falta de Marcelo. Disculpan al árbitro los que deciden en el negocio del fútbol achacándonos a los aficionados que no entendemos bien cuándo y cómo interviene el VAR. ¡Claro que no entendemos! ¿Cómo vamos a entender que un árbitro unas veces va al monitor a revisar y otras no? ¿Cómo debemos interpretar cuando el árbitro se empecina en el error de apreciación y desprecia la mirada del VAR? y...¿Cómo vamos a reciclarnos con la nueva modalidad del penalty por mano involuntaria?

    Tengo entendido que los eméritos Pierlugi Collina y Roberto Rosetti, dos muy buenos árbitros todo sea dicho, propusieron el invento  para corregir errores graves en el fútbol y espantar sombras en la honorabilidad de los colegas, pero a mí me parece que el negocio salió desde las televisiones que necesitan tener en ascuas al espectador de sillón y sorprenderle con emociones tan inesperadas como inexplicables. No me negarán que la novedad desconcierta mucho en el campo y sólo es entendible para consumidores de televisión que son los que ven las distintas repeticiones hasta hacerse ellos mismos una idea de la decisión que debe tomar el árbitro. Cuando éste se independiza de la tecnología y cabezonea con su errático criterio, el espectador en el salón de su casa cataloga el fallo como uno de los episodios más “chulos” de esas series que no dejan de ver las nuevas generaciones. En el campo, el aficionado mira perplejo aquí y allá con un “¿pero qué ha pasado? ¿Ésto qué es?”
      
En la Segunda división no hay VAR, por lo que el reglamento es más imperfecto que en la Primera y en la Champions, pero a mí me parece que los fallos arbitrales de la Primera y la Champions son mucho más escandalosos que en la Segunda. Quede claro de todos modos que no estoy capacitado para apreciar lo que al parecer las mayorías toman por evidente.

Ndongo



ABC


El busto es suyo

Jones'66

Sor Lucía

Pepito Arriola


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Los niños aparecieron en Europa junto con el reloj de bolsillo y los prestamistas cristianos del Renacimiento.
La niñez –nos recuerda Ivan Illichcomo algo diferente fue algo desconocido para la mayoría de los períodos históricos. Con siglos de cristianismo, los artistas pintaban al niño como un adulto en miniatura sentado en el brazo de su madre.
Illich, que ya en el 71 preconiza la desescolarización de la sociedad, denuncia que los niños, sometidos al impacto de una urbanización intensa, se convierten en un recurso natural que han de moldear las escuelas para luego alimentar la máquina industrial.
La industria más boyante del momento es, desde luego, el calentamiento global, que ha encontrado a su sor Lucía laica en la niña Greta, que llama a la huelga escolar (¡oh, justicia poética!) en el mundo y aspira al Nobel de la Paz de Chamberlain (“mi paz os dejo, mi paz os doy”), Arafat (“si mi pluma valiera tu pistola”), Annan (“petróleo por alimentos”) o Al Gore, papa Clemente de este Palmar.
Tras de emancipar a los obreros y a las mujeres, la izquierda profesional se propone emancipar a los niños, y ha confiado a Greta los tres secretos profanos de Fátima, que está en la Onu: el fin de la guerra de los negacionistas, la conversión de Rusia y… Trump, que es un loco, como repite la niña con arpegios psittacoideos, porque no firma el cheque con que Mrs. Claypool (Margaret Dumont) acaricia los bolsillos de Groucho en “Una noche en la ópera”. O sea, una locura, la de Trump, peligrosa para las economías de chiringuito, no como la de los parricidas de Godella, que tiene a todos los mugrillas mediáticos buscando atenuantes de alienista en los apuntes del doctor Esquerdo (el periódico global colocaba a esos padres muy por encima del modelo familiar de San Joaquín y Santa Ana).
Nosotros, en fin, dimos a los suecos el tabarrón de Pepito Arriola, el niño del piano (primo de Hildegart), y Suecia nos lo devuelve con Pipi Calzaslargas y la niña Greta.

Martes, 19 de Marzo

Valle de Esteban


Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos

Festividad de San José


Festividad de San José, patrón de la Iglesia universal, de los trabajadores y de la buena muerte.

Los atributos característicos de San José son la vara florida, que se cree es de almendro, suplantada muchas veces por la azucena o lirio, símbolo de pureza y castidad. A veces, la paloma del Espíritu Santo aparece sobre las flores de la vara. Este atributo de la vara se origina en los Evangelios Apócrifos, donde se relata que fueron convocados al templo un hombre de cada tribu de Israel para elegir esposo para laVirgen María. José fue por la tribu de Judá. Cada hombre debía llevar una vara, las que fueron dejadas sobre el altar. Cuando al día siguiente el sacerdote ingresó al Sancta Santorum, un ángel tomó la vara más pequeña, la de José y, según algunas versiones la vara floreció, y según otras la paloma del Espíritu Santo surgió de ella, señalando al elegido para desposar a la Virgen. Así se cumpliría lo narrado por Isaías: -

-Y saldrá una rama de la raíz de Jesse, y una flor saldrá de su raíz. (Is 11,1)

Los santos que más han propagado la devoción a San José sonVicente FerrerBernardino de SienaFrancisco de Sales y, por encima de todos, Teresa de Ávila, que fue curada por él de una terrible enfermedad que la tenía paralizada. La mística fundadora decía:

-Durante cuarenta años, cada año en la fiesta de San José le he pedido alguna gracia o favor especial, y no me ha fallado ni una sola vez. Yo les digo a los que me escuchan que hagan el ensayo de rezar con fe a este gran santo, y verán que grandes frutos van a conseguir.

Todos los conventos que fundó Santa Teresa tienen por patrono a San José.

Felicidades a Josefas y Josés en el día de su santo.

lunes, 18 de marzo de 2019

Para entender la actuación de Messi en Sevilla (ante el Betis de Setién)

Messi

PEPE CAMPOS









Y quién es él



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Los independentistas en Madrid, y en Barcelona, la fiesta en expectativa de Triplete, regalo del Madrid, que también regaló a un competidor directo el artífice de sus cuatro últimas Orejonas, Cristiano Ronaldo, el único aguafiestas que se ve en el horizonte para evitarle al piperío blanco la humillación culé.
    
Todo comenzó con una “espantá” de Zidane, continuó con los errores de Lopetegui y Solari, para cuadrar el círculo con el regreso de Zidane… ¡en “olor de multitudes”! Al reclamo de “¡Vuelve la banda!”, el público del sábado en el Bernabéu festejaba el reencuentro como si la expectativa de Triplete fuera suya y no culé. Era la fiesta del Aquí No Pasa Nada.
    
Todos, pues, en manos de Zidane, y Zidane, en las de un personaje misterioso que lo visita a las tres de la madrugada para decirle “vete” o “vuelve”, según explicó Zidane hace catorce años en “France Football”, cuando decidió volver a la selección de Francia luego de un año sabático.
    
¿Quién es ese ser misterioso? ¿Napoleón? ¿Bernabéu? ¿De Gaulle? ¿Franco? Esos periodistas que tienen confianza con Zidane para aplicarle el tuteo falangista también la tendrán para preguntarle por la identidad de El Visitante, del que sólo nos ha dicho que viene de muy lejos. Cuando los de “France Football” tienen la curiosidad de sonsacarle algo más, contesta:

    –Hasta mi último suspiro, no lo diré. Es demasiado fuerte.
    
Y, sin embargo, al albur de ese Ser Extraño vuelve a estar el Madrid: su alineación, su patrón de juego, sus fichajes. Nos llaman piperos, pero somos místicos. “Entro en éxtasis divino con una puesta de sol en Arganda”, dijo a Hughes en ABC el gran Abdul Wahid, Cristóbal Martín en el siglo, superviviente de la Movida madrileña y hoy mantenedor de una comunidad sufí.
   
 –He seguido muchas vías espirituales. Nacido cristiano y educado en los jesuitas. Pero estudié los Vedas, hice meditación zen e investigando conocí a un maestro que me ha mantenido veinte años practicando el islam puro.
    
Aceptamos como místico a Zidane porque ha ganado tres Copas de Europa por la mística. La mística explica también su visión de la portería, con Navas por delante de Courtois. Públicamente, Navas es un oracionero, mientras que Courtois parece más de ligar. El sábado, los académicos de Valdano que venían adulando a Solari por sus decisiones “tan valientes y acertadas”, en cuanto vieron a Navas otra vez en la portería, hicieron constar que “Navas no hizo nada para que le quitaran el puesto”, aunque estadísticamente siempre se puede argumentar que, en un plazo de tres días, el Barcelona le hizo tres goles a Navas por sólo uno a Courtois, quien acaba de descubrir el porvenir que le aguarda con Zidane, o con El Visitante de Zidane, y no le vale el caso de Isco como ejemplo de los caprichos de la Fortuna.
    
Isco estaba expedientado y desahuciado, se nos decía, por un mal gesto hacia el entrenador, o porque se negaba a pasar por la báscula, como las damiselas de Puvis de Chavannes, y ya ven: es el puro canto y crujir de pipas en el Bernabéu, donde de repente gusta el toque. ¡Ay, el toque! ¡Cuántas barrabasadas se cometen en tu nombre! El gran Curro Fetén, crítico taurino de los de verdad, llamó una noche colegas” a Paco de Lucía y a un famoso sablista con cueva en el Sacromonte; el guitarrista, extrañado, preguntó por qué:

    –Porque los dos vivís del toque.
    
Isco vive del toque, y para completar el “tablao”, se habla de que Zidane quiere traer a Hazard, que juega en el sector de Vinicius, quien tendría que irse con la música a otra parte hasta tener los trienios que exige Zidane para ser titular en su equipo de “bisas” (las inolvidables “bisabuelas” de la mili, cuyo modelo sería Ramos, que el sábado saludó con guiños tuiteros el regreso de su compadre Navas).
   
 –Lucharemos hasta el final por este escudo, por esta camiseta, por esta afición –tuiteó, pletórico, el capitán del equipo que perdió la temporada entera en seis días y al séptimo trajo a Zidane.
    
¿Merece el piperío conocer la identidad de El Visitante de Zidane a cuyos mensajes a horas que no son horas tiene encomendado su futuro el Madrid?
    
Lo que me ocurre, en realidad, es bastante místico y se me escapa un poco. Es incluso irracional y por eso sólo yo lo puedo sentir verdaderamente.



LA CABRA DE CRISTIANO

Cristiano Ronaldo se ganó contra el Atlético en Turín la cabra (GOAT: “Greatest Of All Times”) que distingue al mejor de todos los tiempos. Fue una noche tremenda que no se ha contado mucho. Para empezar, él mismo estaba convencido (más mística zidanesca) de hacer un “hat-trick” para eliminar al entrenador mejor pagado del mundo. Y lo hizo. Cristiano hizo su “hat-trick”, y nosotros, las cuentas de nuestra lechera: venderlo a la Juve por el mismo dinero pagado una década antes al United. Total, el secreto de los éxitos europeos del Madrid era Pintus, “que los tiene como motos en los meses decisivos”, no los goles de Ronaldo, de cuyos números se harían cargo Bale, un carrilero largo, y Benzemá, un centrodelantero corto. Sólo él puede evitar el segundo Triplete culé, y a ese clavo ardiendo nos agarramos.

Lunes, 18 de Marzo



Si el sueño fuera (como dicen) una 
tregua, un puro reposo de la mente, 
¿por qué, si te despiertan bruscamente, 
sientes que te han robado una fortuna? 

1-2 ante el Spórting. Para no perder la costumbre

Pues eso

 Francisco Javier Gómez Izquierdo

       Vuelvo con mi chico de El Arcángel, nombre de un estadio que tendría que repeler toda aproximación al infierno, con el ánimo por los suelos y por supuesto con cara de condenados. Nos para Mari Ángeles, que está de sobremesa en lo de Antonio con su marido Rafael y Pepe y su doña. Rafael y Pepe, cordobesistas antiguos y como tales muy sufridos, han preferido sentarse en lo de Antonio a tomar un aperitivo, comer como Dios manda y llegar relajados a los postres mirando al Córdoba en la tele en vez de correr al campo con el bocado aún en la garganta, como hemos hecho mi chico y un servidor. “Javis, no vayáis más a verlo al campo porque vaya cara traéis. Haced como estos y vedlo aquí tranquilitos bebiendo un güisquito”. Mari Ángeles tiene razón. Los irreductibles estamos pasando muy malos ratos mientras miramos la galopante descomposición de un club que creo no ha devuelto, por incapacidad, ignorancia o yo qué sé, el incalculable y generoso cariño que un servidor sin ir más lejos ha derrochado desde los duros años de la 2ªB, allá por el año 1988.
      Llevo viendo muy mal futuro desde hace muchas jornadas, pero para animar a los de mi peña me agarraba a la clase de Blati y Aguado a pesar de ser consciente de sus limitaciones físicas, a la firmeza de Flaño y Herrero, dos centrales que no han completado entre los dos ni cuatro partidos enteros, a la falta de calidad de los rivales que siendo verdad, no resistimos la mínima comparación creo que ni con el Gimnástico de Tarragona. Hoy ante el Spórting, un equipo de una discreción que no se corresponde con la historia de semejante club, todos nuestros defectos físicos, anímicos y técnicos han quedado reflejados en un encuentro en el que la grada hablaba sin mirar al campo de sus cosas, de las penurias defensivas de la temporada, de la aparente enajenación deportiva de Carlos Abad -hoy  ha vuelto a liarla-, del papelón del presidente que ha mandado retirar una pancarta del fondo norte en la que se “agradecía” su gestión (otra muy extraña apareció esta semana en el campo) y de la deserción de los abonados, ausentes en su mayoría como los amigos Rafa y Pepe.
      
La temporada está acabada y no hay milagro que valga. Si lo hubiere...No. No lo va a haber. Para que así fuera tendríamos que haber ganado aquellos partidos en los que no fuimos inferiores a los rivales como ante este Spórting que nos ha marcado en dos regalos que ahorro su descripción para no martirizarme. Los gijoneses andan justos también de peculio por lo que se han de apañar con lo que crían en Mareo y así cada año les crece alguno de esos yogurines  con los que hacer caja y que tantos elogios reciben desde todos los periódicos del país. Hoy por ejemplo me ha gustado Nacho Méndez, 20 añitos, medio centro elegante y sobre todo me ha parecido muy inteligente. Creo que llegará a Primera. Otro bueno, bueno de verdad es Carmona pero se ve que se ha acomodado en Asturias y tiene pinta de convertirse en institución rojiblanca. La moda de los mediocentros negros ha llevado a Cofie a Gijón; No pasa desapercibido, por ser de color, pero ha aportado tan poco como Djurjevic, ese punta que tanto ha costado y al que no le hemos visto un mínimo detalle de peligrosidad.
      No me ha gustado el Spórting. Nos ha ganado 1-2 porque nos gana todo quisque, pero no han hecho más méritos que los nuestros ni tienen calidad para aspirar a Primera, que al parecer es el objetivo que se marcaron a comienzos de temporada. 
   
 Aquí lo dejo. Voy a hacer caso a Mari Ángeles y me voy a duchar y a bajar a lo de Antonio a ver el Betis-Barça relajado con una cerveza fresquita porque ¡ésa es otra!, ya empieza a hacer calor en Córdoba. 

domingo, 17 de marzo de 2019

La corona que no te quitas

Tu pelo es la corona que no te quitas

Conversación con Domingo Ortega

Fallas de Valencia
José y Juan toreando caracoles




Por César González-Ruano


La casa de Domingo Ortega tiene, como los buenos toros, cuatro años largos. Está en el Parque Metropolitano. Se asoman sus jardines a un paisaje valiente y duro, culto y serrano, con una luz más fina que el agua que se bebe en esa sierra. Es de buena planta, como sus dueños. De buena arquitectura española, campera y señorial, sin otros remilgos. Unos perrazos tremendos la custodian.

Espere un momento, a ver si están atados los perros.

Sólo cuando me abren la verja de madera, una verja casi enana, entro. Es la una. Esa primera hora de la tarde que los madrileños llamamos aún hora de la mañana. La casa tiene, de entrada, un encanto grave y a la vez alegre: una buena distribución, que se inicia con dos salones comunicados. Muebles antiguos y sofás y sillones confortables. Cuadros. Así, de pronto, nada menos que un gran Solana trágico: un leñador de toro, un hombrecillo que se dispone a partir un toro muerto y colgado, con un hacha suspendida en el aire dramático y turbio.

Y el dueño de la casa, vestido de luces, por Zuloaga. Un retrato de Domingo Ortega grande, en un marco antiguo, todavía sin colgar. El famoso retrato que Ignacio Zuloaga pintó muy poco antes de morirse. Aquí está el Ortega de los grandes días de gloria, tan de gloria que seguían siendo años de esperanza. Está el torero en una de sus posturas habituales: el cuerpo ágil y un poco combado ante la posible faena; la cara ancha, casi oriental, donde la inteligencia se asoma a unos ojos metálicos de un frío caliente. Es un torero más de tierra que de carne. El pintor no ha querido pintar al fondo nada alusivo. Se alude la figura a sí misma: el torero está citando a la Fama. Con planta y desplante.

Cuando Domingo entra en la sala siento una necesidad imperiosa y quizá impertinente de ponerle junto al retrato. Este hombre, sobre el que han pasado desde entonces casi veinte años, admite la prueba vestido de gris en franela y en cabello. Está como entonces. El cuerpo es el mismo. Idéntica esa sonrisa evitada, esa alegría economizada por una seriedad aparente.

Domingo Ortega tiene una natural elegancia de movimientos. No le vienen grandes sus salones, ni su actual situación de rico ganadero, ni su actual posición intelectual, de amigo de Ortega y Gasset ni de Zubiri, de conferenciante, de hombre de mundo.

Pasamos a un salón grande que centra una chimenea de piedra, un salón que se escapa de sí mismo por grandes ventanas asomadas al día claro de primavera, un salón que tiene algo de campo edificado, de campo amueblado. Otros dos Solana. Se ven desde aquí nuevos muros con más cuadros: una naturaleza muerta de Durancamps, un Vassano... La conversación, que debe iniciarse sobre muchos valores entendidos, como lo hago siempre, decidido en su parcialidad, vencido a su necesaria economía de muchas cosas que se suponen sabidas por el lector, empieza dentro de las normas clásicas que nos son cada vez más gratas: por su principio cronológico. Tierras toledanas. Borox.

De niño jugaba ya a los toros. Como ahora puede ser un ambiente natural y propicio el fútbol, lo eran entonces los toros. Más aún en Borox. Teníamos allí la finca Valjuanete. En el pueblo se llamaba “Tierra de los toros”.

Famosa ganadería de Veragua. Nada menos que la ganadería que había sido de Fernando VII. Educación muy castellana de Domingo, centrada en la figura del padre, de una especie de autorización tácita.

Primeras capeas en Borox, hacia los diecisiete años del mozo.

¿Quería ser usted otra cosa?

–No; sólo eso.

No ve corridas de toros Domingo Ortega hasta más tarde. No hay ocasiones. Recuerda el día en que vio una primera corrida en serio como si la estuviera viendo ahora. 1927. En Aranjuez.

–¿Quiénes toreaban?

BelmonteMarcial Lalanda y otro... Creo que era el primo de Marcial.

Ya no puede ver toros Domingo hasta 1929, en Madrid. Y entonces, su rápida, su increíble carrera taurina, que empieza tarde, pero ¡con qué seguridad, Dios mío! Sólo había toreado seis novilladas cuando Gitanillo de Triana le da la alternativa en la plaza de Barcelona.

–Fue el 8 de Marzo de 1931. Empecé entonces a ver los toros, ¿cómo le diría...? Empecé a verlos críticamente, y estos juicios, que entonces empezaban, me acompañarán ya hasta el final de mi vida.

Habla Ortega muy bien. Con una gran justeza y eficacia en sus palabras. Sabiendo lo que se dice, lo que quiere decir, lo que deben oírle y entenderle.

–¿Qué dificultades iniciales encuentra usted en el toreo?

–Me encontraba con un desconocimiento total del problema. Sólo me salvaba por la intuición. Había toreado muy poco. Salvador García me había dado lecciones técnicas toreando de salón.

–¿Quién era Salvador García?

–Un torero viejo, hombre de muy pocas palabras y que sabía mucho. No pudo ser un gran torero, pero era un gran teórico. En este arte lo principal es conocer al toro. El toro es una personalidad activa. Un toro es lo más parecido que hay a un hombre. Todos son distintos, pero todos pueden y deben responder, si se les sabe llevar a algunos conceptos fijos.


Hablamos ahora de los dos grandes tipos de toreo: el clásico y el de los gitanos.

–Marcial y Cagancho o Gitanillo de Triana. Marcial responde a una línea clásica. No hay que olvidar en Marcial tampoco que había visto y aprendido mucho de Gallito.

El miedo. ¿Hay miedo en el toreo? ¿Debe haberlo? ¿Tiene que haberlo?

–Un hombre que está muerto de miedo no está en posesión de su arte. El ideal sería que el torero fuera a la plaza sin esta preocupación del miedo, que es una psicosis de ambiente. El torero no da el máximo porque lleva una cosa de prejuicio sobre él. No se puede dejar llevar por el público; es el torero el que tiene que llevar al público. Debe tener en todo momento un criterio. Antes de gustar, lo primero que tiene que hacer es gustarse a sí mismo.

(Esto me lo ha dicho así. Comprendo que queda un poco confuso; pero como son palabras que pertenecen lo mismo a la razón que a la magia, prefiero transmitirlas tal y como me fueron dichas.)

–Diferencias entre el toreo que llamamos de antes y el de ahora. ¿Hay verdaderamente muchas diferencias?

–A mi modo de ver ha cambiado todo. Y esto ocurre porque es el toro el que ha cambiado. Partamos de esta idea: el toro es todo en la fiesta. No se anuncian corridas de toreros, sino de toros. La personalidad del arte está en el toro. Y el toro ha cambiado.

–¿En qué, principalmente?

–En su parte física. En la cuerna y en la frente. Antes eran más ágiles, más frentados, con los cuernos más largos. Se ha cambiado el físico del toro voluntariamente.


Ahora habla el ganadero, el que puede hablar. El que ha sido torero antes que ganadero, esto es: ángel antes que fraile.

–La raza del toro ha empeorado. Se ha caído en una degeneración del sistema ganadero. Yo dije a los ganaderos hace dos años que el sistema de selección del semental era malo, y les proponía otro. No me ha hecho nadie caso.

–¿Y de aquí, según usted, ha cambiado también el toreo?

–Claro. El toreo de hoy ha tenido que hacerse con otra clase de animal.


Revuelvo en la taza el nescafé. Es la hora del aperitivo, y mi aperitivo es siempre, donde esté, un café con leche. Faltan unos minutos para ir a comer. Estamos citados en Arriba con Ismael Herraiz, con quien vamos a almorzar.

Domingo dice al chófer que se quede. Coge el volante –en el que es maestro– y vamos al periódico. Almuerzan con nosotros también Díaz-Cañabate y Julio Fuertes. Comida en Chipén. Conversación sobre el viaje de Domingo Ortega a Alemania. Munich. Conferencias de Ortega y Gasset y días de vieja amistad de los dos Ortega. Experiencias de la vida alemana. Vuelta a la conversación de toros.

–¿Va usted mucho a los toros, como espectador, Domingo?

–Sí, mucho.

–¿Y se ven de muy distinta manera los toros desde la barrera que en el ruedo?

–Arriba no podemos ver al toro como lo ve el torero. Por mucho que pueda entender un buen aficionado, no puede ni adivinar las cosas que ocurren en la arena.

–¿Hay toros inteligentes y toros tontos?

–Claro, como entre las personas. El toro no sabe embestir. Va mejor o peor, según cómo se le sepa tratar. Una cosa es dar pases y otra cosa es torear.


(Aforismos conversacionales de Ortega cogidos en el almuerzo: “Quizá en los toros debía haber un árbitro como en el boxeo”. “El toro tiene que suponer siempre un peligro; sin peligro no hay arte”. “Cargar la suerte no es abrir el compás. El torero profundiza cuando avanza su pierna hacia el frente y no hacia el costado”. “Hay que saber tres cosas: parar, templar y cargar”.)

–Públicos. ¿Es muy distinto el público en un sitio o en otro?

–Los públicos del sur son más benévolos que los del norte; creo yo que porque comprenden mejor al toro.

–¿Y los americanos?

–Muy parecidos a los del sur, pero por causas distintas: quizá por el espectáculo mismo, por la alegría de la fiesta.

–¿Se ha ganado en popularidad o se ha perdido?

–Verá usted... Yo creo que antes el toreo era una fiesta regida por las minorías de aficionados. Por otro lado, hoy los precios de las corridas impiden que sea una fiesta popular.


Domingo Ortega, a las cinco de la tarde, terminado el almuerzo, ha venido a tomar una copa a casa. Junto a mi chimenea continuamos esta conversación, que ninguno de los dos tenemos ganas de acabar.

–¿Por qué quiere usted volver a torear, Domingo?

–El toreo es puro romanticismo. Lo que pasa es que el torero no lo sabe. Cree que torea por dinero. No es verdad. Torear por dinero es un mal negocio. Fíjese en la cantidad de toreros que salen y en los pocos que llegan. ¿Quiénes tienen dinero? Quizá no sean ni cuatro. Quiero torear para poder comprobar mis juicios críticos.

–¿Y de facultades?

–Bien. Para torear hacen falta menos fuerzas físicas de lo que se cree. El secreto está en no derrochar las pocas fuerzas físicas que hacen falta.


Vocación intelectual. Domingo la tiene. Ha podido admirar a cuatro ricos, a cuatro aristócratas, y ha preferido admirar a un puñado de intelectuales.

–Yo toreo mejor si he leído, por ejemplo, a un buen escritor. Esto no es una frase. Es verdad.

–¿Qué escritor hace más huella en usted?

–No sé... Quizá Ortega y Gasset.

–¿Cuál es la condición moral o intelectual de usted en la que se encuentra más seguro?

–Mi mejor condición es la capacidad admirativa.


Fuma Domingo Ortega los mismos pitillos emboquillados que yo he fumado siempre, y que le hacen, como a mí, en el Casino de Madrid, donde él suele ir casi todas las tardes. Fumando y charlando nos han dado las ocho. Hemos hablado también de supersticiones.

–¿Es usted supersticioso?

–Mucho no, algo. Por ejemplo, tengo la superstición de lo verde. Un traje verde me horroriza. La primera vez que me cogió un toro fue con un vestido verde. Yo no llevo nunca nada verde.

–¿Cuántas cogidas ha tenido usted?

–Creo que ocho. Generalmente suele ser culpa de uno. El toro, técnicamente, no le debe coger nunca al torero. El toro siempre anuncia lo que va a hacer. Depende de que uno lo vea.

–¿Usted mira a los ojos del toro?

–No; hay que mirarle a las orejas. Según las mueve va a hacer una cosa u otra. Su expresión es la oreja. De los ojos del toro no tenemos ni idea. Lo que él ve, no lo sabemos. He hablado mucho de esto con el doctor Barraquer.


Hablamos todavía de muchas cosas. De Manolete, por ejemplo. Ortega le vio casi muerto en la enfermería de Linares. Él había salido de Madrid la misma tarde que le había cogido el toro. Iba a torear él allí al día siguiente.

–Me reconoció perfectamente... Habló conmigo.

Hablamos de Belmonte. Según Domingo Ortega, Belmonte es el tipo físico perfecto de torero, tiene las dimensiones que deben tener sus brazos, se desliza bien...

–La estampa física del torero engaña mucho al público. Por ejemplo, Belmonte tenía muchas más condiciones físicas que Cagancho.

A Domingo Ortega le gustaría mucho escribir. Ha escrito algo, naturalmente, y va a escribir más. Pero lo encuentra difícil. Él insiste en que lo cree muy difícil. Le digo:

–Más difícil me parece a mí torear.

–Pues no lo es.

–Pero será, en todo caso, más peligroso.

–El toreo con atención es mucho menos peligroso de lo que parece. No es peligroso. Sin atención es, en cambio, peligrosísimo.

–Querido Domingo, como la vida.



(Publicado en Arriba, el 4 de Abril de 1954)