Follow by Email

lunes, 16 de diciembre de 2019

De Nozal a Zozulya


Nozal, 2º por la derecha. Entre el gran Viteri y el difunto Floro Garrido
 A continuación Aguilera, gloria cordobesista, Omar Rey, Navarro....
 

Francisco Javier Gómez Izquierdo
    
        La descorazonadora metástasis que nos enferma se revolcó anoche en uno de los fondos del campo del Rayo Vallecano, a donde cada cierto tiempo suelen acudir los fundamentos de esta peste que veo imposible de erradicar.

    En una tranquila tarde de fútbol -el Córdoba ganó por la mañana a la Balona en La Línea-,  con el mando pasando del Pizjuán a Fuenlabrada y Vallecas, me detuve al final de la primera parte en este último barrio porque la delantera de Paco Jémez fue la nuestra del año pasado, Piovaccari y Andresito, y porque se produjo un lance del viejo zorro italiano con Eddy Silvestre, también ex-cordobesista, que pecó como suele, de pardillo, y costó la expulsión del azerbaiyano de Roquetas que firma contratos interesantes a costa de su pasado en la Academia de Milán. No me sorprendió el odio más cobarde que “bucanero” hacia Zozulyia, pues tengo comprobado que a la probada burricie y acendrado totalitarismo estalinista de la banda del fondo le salen tantos enemigos imaginarios como ídolos a los que venerar. Sus semidioses son personajes merecedores del desprecio de la Humanidad –el asesino de Zaragoza al que un jurado popular reduce pena, dice que  por miedo al fascismo; el Alfon asaltador de mujeres “hasta romperla el sujetador”, trapicheante de unos pesos de sustancias y portador de metralla en manifestación; el morrosko Bódalo, boxeador contra embarazadas etc...- con la aprobación y entusiasmado aplauso de los educadores y referentes culturales del siglo.  Lo que me descuadró anoche fue la insistencia en el salvaje griterío tras el aviso por megafonía de la posible suspensión del partido, ya que a las consecuencias sancionadoras suelen ser muy sensibles hasta los que se tienen por júligans. Véase, si no, lo comedidos que suelen ser en el Camp Nou cuando suena el himno de la Champions.
      
El ejercicio de odio de ayer en Vallecas tenía su autoridad justificante como la del que quiere ser vicepresidente de España y poner a su mujer de ministra -“Ah,los de la cópula”, que diría el genial y difunto chirigotero- y la de unos cuantos valedores del futuro gobierno, tal que el tal Rufián, que ha puesto sus barbas a remojar yo creo que temiendo lo que pueda pasar el miércoles en sus dominios, y que se sienten solidarios desde sus parcialidades con el respeto y educación que se estila en el fondo de Vallecas.
      
Supongo que el coordinador de seguridad de Madrid donde está su jefe superior don Marlaska, a poco que sea la mitad de diligente que el de Córdoba, tendrá en sus imágenes las caras de los pancarteros y los gestos de los feroces bukaneros. Imágenes con las que tramitará la correspondiente multa de 3.001 euros a cada jaquetón. Si no tuvieran edad, la multa será abonada por los padres de las criaturas como sucede en todas las geografías.
    
¿En todas? Me parece que no. Se presenta una semana muy aleccionadora para entender que hechos y palabras son punibles en lo tocante a la seguridad de un partido de fútbol. Una de las premisas la presentó el coordinador de Seguridad de Córdoba por una pancartilla que decía “El Arcángel nos guía” y dibujo de S. Rafael, por la que pidió multa de 6.000 euros. El de Madrid, al parecer se negó a reanudar el partido sin público o desalojando el fondo. Quedamos a la espera de lo que el próximo miércoles decida el coordinador de seguridad de Barcelona.
    
Quede entendido mi respeto por las ideas de los futbolistas llámense Zozulya..., Oleguer o Javi Poves, individuos que para todos los aficionados han de ser simplemente futbolistas, como lo fue Nozal, un central grandote que jugó en el Burgos y que en una de las primeras votaciones después del 75 se atrevió a decir en el Interviú -se preguntaba a todos los peloteros de 1ª- que su voto era para Fuerza Nueva. Superpolitizados como estaban los españoles de la época, nadie se lo tomó en cuenta. Ni siquiera en Vallecas, donde a lo visto ahora el energumenismo hace juicios sumarísimos con la complacencia de las autoridades. Por cierto, no sé en qué quedó el sabotaje con cortadura de cables de luz que impidió la celebración de un Rayo Vallecano-Real Madrid hace no muchos años.