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viernes, 2 de septiembre de 2022

Lecturas del día

 



Morata de Tajuña

martes, 22 de junio de 2021

No a la Selectividad

 


 
Contra la Injusticia y la Desigualdad

sábado, 10 de abril de 2021

Literatura de la pandemia

 

 
Madrid
 
 
 
Madrid
 
 

Carretera de Chinchón
 

LA TEORÍA CRÍTICA HA MUERTO (Die Zeit, 9-9-99) / PETER SLOTERDIJK

martes, 4 de agosto de 2020

Ocupas

 Casa de pícaros, Sevilla

La casa a cuestas


Francisco Javier Gómez Izquierdo

    Ésta última semana ha salido en las noticias el vía crucis de una joven madre que no podía entrar en su modesta casa del barrio de Triana en Sevilla porque la habían ocupado por las bravas, individuos de una calaña que nuestros gobernantes estiman como selecta.
      
Reconozco que se me descompone el cuerpo cuando veo la impunidad, desfachatez y jeta a la enésima potencia con la que se justifica este tipo de delincuentes ante las cámaras de tanto reportero como “empatiza” con el “problema de la vivienda”.  En el caso de Sevilla, el portavoz de los usurpadores explicaba a las alcachofas que tenía un contrato de alquiler pero que no lo enseñaba, que se sentía estafado -engañado dice el menda- por el supuesto propietario alquilador, que no se marchaba de “su” casa y que le entendieran también a él. Todas estas declaraciones en diferentes días y comparecencias.  El “parlamentario ocupa” razonaba conforme ha aprendido de nuestros políticos que son los que le han enseñado el procedimiento a seguir y lo protegido que está por la ley.  El tío, exhibiendo tatuajes y cara dura no aparece en televisión ante el policía, el secretario judicial o un concejal o asesor del concejal que entienda del asunto. El sujeto, sospecho que presionado por un vecindario que no sabe por dónde le va a salir, la presencia continua de la prensa que le está haciendo famoso a su pesar y el asentamiento a la puerta de dos o tres fornidos empleados de una empresa dedicada a corregir y reparar en lo posible los abusos a los que son aficionados los de su ralea, ha “cedido” por fin por que "la" está viendo venir. Prefiere “renunciar a su derecho” escrito en un contrato de alquiler vigente que no le da la gana enseñar y deja paso a la atribulada propietaria que “agradece” entre lágrimas la buena voluntad del insólito samaritano.
      
Para captar la hipocresía y ninguna vergüenza del “ocupa” trianero no se precisa haber tratado muchos delincuentes, pero cuando sus colegas salen encapuchados y abrigados como si fuera enero en Burgos y no agosto en Sevilla todos desde el salón entendemos que la cuadrilla sabe lo que hace y que lo que hace está mal. Cuando en la despedida el capitán de los asaltapisos confiesa -chivato al fin- que mejorará los impulsos y que ocuparán una vivienda de un banco en una declaración de intenciones que demuestra lo aprendido que tiene las cosas que gustan a la gente, un servidor hubiera agradecido la inmediata intervención de la autoridad -judicial y policial- para castigar las manifiestas actuaciones que perjudican gravemente a los bienes y la salud de los ciudadanos que pagamos impuestos. ¡Ah! El remate final del episodio nos llega con las imágenes de la cocina, baño, calentador... Un destrozo gratuito e innecesario que no merece comentarios del periodista.
    
El ejército de concejales, ministros, directores generales, asesores, bedeles... que cobran de esos impuestos hablan mucho de la excelencia de lo público y la casi obligación que tenemos de confiar en su recto proceder, pero el caso de Sevilla -ejemplo exacto de lo que en verdad pasa en nuestras vidas- da idea de cómo se malgasta el erario y quizás hasta tengamos que agradecer la no comparecencia del alcalde o los concejales sevillanos para evitar el desalojo trianero. Inolvidable la vehemencia del Kichi en Cádiz ante la policía cuando ésta por orden judicial desalojó a un jeta hasta en los andares que ocupaba la casa de una anciana condenada a malvivir.
      
Imagino que saben ustedes que hay locales y viviendas donde no puede intervenir la policía a sabiendas que se trafica con drogas, sexo y personas, porque las leyes que usan los jueces dicen que hay que preservar el bienestar de las familias más necesitadas. "En peligro" dice la ortodoxia actual. Nada más fácil para traficantes y proxenetas indeseables que meter niños en casa de otros.
     “La ocupación es impunidad e inmunidad” me decía un traficante de medio pelo al que habían vendido precisamente unos ocupas por unos pesos de chocolate no sé si de más o de menos. Con esa impunidad estamos condenados a convivir. A mí no me consuela que en otros países se tenga el mismo padecimiento.

lunes, 18 de mayo de 2020

jueves, 3 de enero de 2019

Asesinos de mujeres



Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Políticos y prensa andan hoy escandalizados y yo diría que hasta mesándose los cabellos como en la Ilíada ante la incorrección política del representante de VOX en Andalucía a cuenta de su interés por fiscalizar los euros que se reparten para ayudar a las mujeres maltratadas y creo que también, no estoy muy seguro,  a las por maltratar. El hombre, que es juez y dictó una sentencia a favor de un niño hijo de padres divorciados que soñaba con salir de nazareno en día que le tocaba ser custodiado por la madre, no para de recibir denuestos de todo tipo no siendo el menor el de maltratador de mujeres, lanzados todos ellos con esa ligereza estadística con la que se arma el moderno feminismo.
       
Soy consciente de que para no mojarse los pies lo mejor es evitar los charcos, pero a punto de jubilarme y harto de que tomen por tonto al personal me da igual la opinión o el dolor de barriga del que leyere, y quiero hacer hincapié en una de esas estadísticas tendenciosas de las que se valen, no sé si para alcanzar puesto en cualquier administración, subvenciones, notoriedad buenista y demás situaciones que vamos descubriendo los que vivimos en ciertos ambientes o por ¡vaya usted a saber! auténtica candidez. 
      
La estadística del 2019 empieza hoy en Laredo donde ha sido asesinada la primera mujer en España. Así dicen en la tele, la radio, los periódicos y así se empieza a indignar el feminismo contra el "machismos de los fascistas" y avergonzarse la condición masculina. Voy a la prensa de Santander y leo que el asesino se llama Tomás, tiene 29 años y es ecuatoriano. A mí, por curiosidad, me gustaría ver si el ecuatoriano tiene tatuajes y de qué tipo, pero dejemos que la policía investigue. Un navarro amigo de Huarte-Araquil se le hinchaban las venas del pescuezo intentando convencer a una psicóloga de que él nada tiene que ver con el ucraniano que el año pasado en verano se llevó  por delante en su pueblo a su esposa; a otro amigo de Bilbao le llevan los demonios cuando le hacen constar una asesinada en Bilbao en 2018 en vez de aclarar que un senegalés degolló a su pareja también senegalesa. Un servidor, acorde con la opinión bilbaína y navarra, también quiere dejar claro que la asesinada en Burgos en la carretera de Poza lo fue a manos de un asesino colombiano. No creo necesario individualizar cada una de las 47 víctimas del pasado 18 -cuentan hasta ancianas con Alzheimer asesinadas por ancianos suicidas- pero no estaría de más que las asociaciones, ¿cuántas y cuántas empleadas con sueldo?, detallaran al final de cada año el número de asesinos españoles, suramericanos, africanos, musulmanes, del Este... y los compararan con el resto de países europeos. Más que nada para hacernos una idea de por dónde caminamos.
      
Lo que más me gustó de la lectura de Patria fue la descomunal presencia en la sociedad norteña -en la que me he criado- de la mujer. Un matriarcado que me ha educado, he disfrutado y dentro del que me apetece seguir viviendo ya de jubilado. Soy, y la inmensa mayoría, somos, respetuosos con las mujeres con las que nos relacionamos, por lo que no puedo admitir esa sospecha permanente  con la que atemorizan interesadas tribus fanáticas de una simpleza de pensamiento que horroriza. Escuchen a doña Calvo, por ejemplo,  esa mujer tan obtusa de entendederas que ve los mismos asesinos de mujeres en Córdoba, Tánger o Caracas.