Ciclismo de Autovía
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miércoles, 6 de febrero de 2019
miércoles, 6 de febrero de 2013
Tramposos
La checoslovaca Kratochilova
Francisco Javier Gómez Izquierdo
En los setenteros sampedros burgaleses mis ojos miopes seguían las tres cáscaras de nueces movidas con habilidad por dedos mayormente gitanos en el paseo de la Quinta, hasta hacerme creer que aquellos hombres ganaban el dinero haciendo magia. De repente aparecía uno que se llevaba mil pesetas donde yo había adivinado la miga de pan y me invadía una sensación de desaprovechar rentables negocios por falta de liquidez. Con los años y junto a todo tipo de delincuentes, fui conociendo a los grandes maestros trileros de uña larga, los más “pringaos” de la gran nación delictiva, hasta tener la certeza de que el español está dotado de una naturaleza que propende al engaño.
El altivo contable ó tesorero del PP que anda en los papeles, además de ser un mucho ambicioso en la manera de engañar -nadie parece reparar que en sus hojas de cálculo no está anotado su jornal- parece el heredero de aquellos grandes inquisidores y sus secretas listas de herejes. Miro aburrido lo que dicen de los amos de Cataluña, padezco los atropellos de la casta que señoritea en Andalucía..., y todo es impunidad ajena y hartazgo propio. Sólo me faltaban las sospechas sobre Induráin y Perico... y las más que evidentes trampas de la Real, a la que tanto he querido, en otra lista de incautos escrita por maquiavélica mano.
El dopaje y la trampa en el deporte los tuve por ciertos viendo correr a las atletas del Este europeo y no creo necesario señalar a aquella poderosa percheronaza llamada Jarmila Kratochilova. Asomaron muchos más culpables en todos los países, pero al fútbol no llegaban controles serios, imagino que por no considerarlos necesarios. Supongo que los veteranos aficionados recordarán unas curiosas declaraciones del gran Juanito, ya en el retiro, mentando unos jarabes que le daban en el Burgos -¡mis mejores ratos de fútbol!- y de los que sospechó cada vez que se ponía en duda la limpieza del deporte en general. El Eufemiano Fuentes que amaga con irse de la mui en el Juzgado es de la misma calaña que un tal Padilla que trató a tantos futbolistas y que me hizo descreer del “in corpore sano” muy a mi pesar, pero no se me escapa que sabe mucho y que tiene poder para derrocar a bastantes de nuestros ídolos.
Personalmente, me gustaría que fuera un caballero e hiciera como procede entre los de su gremio: buscar un muerto que se coma el marrón y no berrearse como una chota.
Al chulito del PP es al que me gustaría oír hablar... con la obligación de decir la verdad. Lo lógico es que empezara a señalar y detallar sus fijos y sus tantos por cientos.
Juanito, Cañizares y Prieto, tomando vitaminas en un equipo pobre
El Mérida.
miércoles, 30 de enero de 2013
Las pistas de Eufemiano
-Trabajé con todo tipo de deportistas: venía un ciclista, un futbolista, un tenista, un boxeador...
martes, 29 de enero de 2013
Balonmano
Amable, cercano y educado, el mejor pivote del mundo
Francisco Javier Gómez Izquierdo
Estoy en un sube y baja entre Córdoba, los Montes de Toledo y la galera con la que procuro la mantenencia, con motivo de antiguas costumbres rurales a las que mi doña está empeñada en mantener en su aldea. La cosa tiene que ver con la Candelaria, tótem de cuarentena matriarcal imposible en ciertos matrimonios modernos, y que también es muy celebrada en Gamonal, mi barrio de la infancia, con el nombre de Las Candelas. Es ceremonia a la que me han uncido con el gran Paco, “la paz del campo”, y con el que el domingo busqué tiempo para ver la final del balonmano.
La tediosa repetición de las justas entre Barça y Madrid han dejado de entusiasmar -a mí, al menos- y ya me da igual lo que pase. Los trofeos son cosa de dos y el resto estamos en otro fútbol. En el fútbol en el que empezamos, hecho de sufrimientos, injusticias... y satisfacciones un tanto jubilares que nos enloquecían cada tres o cuatro años. Además del fútbol crecimos oyendo hablar de Ocaña, Merckx, Thevenet... y luego nos acercábamos a los Pirineos buscando a Arroyo, Delgado y Miguelón. Un servidor vivió en Pamplona a finales de los 80 y con un segoviano conocido de Perico al que poníamos una bandera de Castilla en las curvas del Tourmalet, íbamos de noche a coger sitio como si fuéramos a la conquista de Francia... y al ver hace un rato al antipático Manolo Sáinz, al eterno presunto Eufemiano, y sobre todo a Vicente Belda, que tan frágil y diminuto me pareció en Neila al llegar a mi altura a más de una hora de la tête de la course, y al que no tuve más remedio que empujar como un testigo de atleta hasta el próximo espectador... todo se me va volviendo mentira.
Me queda el balonmano, en España un deporte de raros al que se acercan las multitudes cada dos o tres años y al que incomprensiblemente nadie presta atención. Tengo una teoría para explicar la naturaleza minoritaria de la disciplina, pero hoy no quiero meterme en disquisiciones y voy a quejarme de la decepcionante -para los buenos aficionados- final del Campeonato del Mundo, en la que hubo poco partido y demasiada alegría de tanto público intruso.
“....Como un Cajasur- La Salle”, me cuenta esta mañana un entrenador que estuvo el domingo en Barcelona y es que en balonmano hay encuentros que se sabe lo que va a pasar antes de empezar, otros que se acaban en los cinco primeros minutos... pero un Dinamarca-España es una invitación a disfrutar durante una hora. No fue así y no por que los daneses sean mancos, sino por una especie de hipnosis colectiva inexplicable en estirpe de vikingos. Los espontáneos que vieron la final por la tele y a los que tan fácil pareció la gesta ya han olvidado el título de Campeones del Mundo... y estamos en ese pasado mañana en el que tan abandonado queda el mundo del balonmano español tras cada éxito conseguido.
Una de las mejores cosas que me han pasado ha sido el que mi tierno infante se iniciara en un deporte que se perfecciona entrenando mucho y tirando de disciplina. Como aún creo en los valores del deporte amateur y en los del sacrifico individual, hago propósito de no abandonar a la pequeña secta que en Córdoba sólo vive para el balonmano. Sin cobrar y sin desfallecer. Una secta que ha conquistado para España un nuevo Campeonato del Mundo.
¡Enhorabuena!
Se empieza en alevín y siempre ante gigantes
sábado, 5 de enero de 2013
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