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domingo, 11 de noviembre de 2018

Con Kipling en las trincheras

[Publicado en ABC Cultural]

Rudyard Kipling

 
Ignacio Ruiz Quintano
Abc Cultural

Europa viene a ser hoy, espiritualmente, como la Comala de Pedro Páramo: un lugar inane (inánime).

¿Qué hizo que aquel “pueblo que olía a miel derramada” se convirtiera en este lugar sin vida?

La Gran Guerra.

La Gran Guerra trae la frivolidad de los cigarrillos y el prestigio de la palabra “democracia”, merced a la propaganda americana: para justificar popularmente el sacrificio de americanos en la Gran Guerra, Woodrow Wilson tiene que pronunciar la fórmula mágica, que es que sus hombres, un millón, van a Europa a defender la Democracia.

Para acercarse a la complejidad psicológica de la Gran Guerra recomiendo tres historias: “La crisis mundial 1911-1918”, de Winston Churchill; “Tempestades de acero”, de Ernst Jünger; y “Viaje al fin de la noche”, de Louis-Ferdinand Céline. Las “Crónicas de la Primera Guerra Mundial” de Rudyard Kipling, que pierde a su único hijo varón en la catástrofe, serían, literariamente, un tentempié elegante en plena devastación espiritual (prologadas con gran finura intelectual por Ignacio Peyró).

–Así son las cosas en esta guerra… –anota Kipling el 16 de junio de 1917–.Y ahora, si no tenía inconveniente, ¿deseaba ir a escuchar un poco de música, que tocaba su banda? La banda vivía en aquellos anaqueles de roca, e iba a tocar las marchas del regimiento y la compañía. Pero uno de los alegres muchachos movió la cabeza con gesto triste. “Estos austríacos no son muy… musicales. No tienen oído para la música”.

Winston Churchill
Winston Churchill resume la sabiduría, y divide los sucesos de la Gran Guerra de un modo natural en tres períodos: el primero, 1914, el choque inicial; el segundo, 1915, 1916 y 1917, el equilibrio; y el tercero, 1918, la convulsión final.

–La guerra en el Oeste se resolvió en dos períodos de batalla suprema, separados por tres años de guerra de sitio. La escala e intensidad del primer choque de 1914 no han sido apreciadas plenamente: en los tres primeros meses, los franceses habían perdido entre muertos, heridos y prisioneros a 854.000 hombres. El pequeño ejército británico, a 85.000. Y los alemanes, a 677.000.
Ernest Jünger resume la épica: se alista como voluntario al estallar la guerra y es enviado al frente francés.

–Me gusta recordar las semanas anteriores a la guerra; se caracterizaron por una atmósfera de euforia y laxitud como la que suele preceder a las tormentas de verano… Sentados en el tejado, charlábamos cuando pasó por la parte de abajo, montado en su bicicleta, el cartero, como siempre a aquella hora. Sin bajarse, nos gritó estas tres palabras: “¡Orden de movilización!”
Louis-Ferdinand Céline resume el desengaño. También su personaje se ha alistado como voluntario, aunque en seguida se descubre arrepentido: aquellos soldados desconocidos nunca les aciertan, pero los rodean de miles de muertos, parecen acolchados con ellos. Él ya no se atreve a moverse:
–Pensé –¡presa del espanto!–: ¿seré, pues, el único cobarde de la tierra?... Perdido entre dos millones de locos heroicos, furiosos y armados hasta los dientes... La verdad era, ahora me daba cuenta, que me había metido en una cruzada apocalíptica. Somos vírgenes del horror, igual que del placer. ¿Cómo iba a figurarme aquel horror al abandonar la Place Clichy? ¿Quién iba a poder prever, antes de entrar de verdad en la guerra, todo lo que contenía la cochina alma heroica y holgazana de los hombres?

Ernst Jünger
Rudyard Kipling se presenta en Francia como propagandista de la causa aliada. La propaganda, dice Santayana, debe ser especulativa (“los hechos meramente fríos no pueden arder”), y a Kipling se le ve en estas crónicas desbordado por el monstruo de la guerra, descargando todo su furor contra Alemania, “separada ya de la hermandad de los hombres”.

Al comentar la veneración por el militarismo de Kipling, que es “un militarismo por amor no al valor, sino a la disciplina”, Chestertonconcluye que lo malo del militarismo no es que muestre que algunos hombres son altaneros: lo malo es que muestra que la mayoría de los hombres son mansos.
Los jóvenes que en agosto parten a la guerra lo hacen como si se dirigieran “a una batida de faisanes”, y convencidos de que en Navidad todos estarán de vuelta en casa. 
–Si alguno pregunta por qué hemos muerto, diles: “Porque nuestros padres mintieron” –sería, finalmente, el epitafio de Kipling para su hijo y todos los hijos muertos.

Borges, que lo tiene por el mayor escritor comprometido de su época, sospecha que Kipling comprendió al fin de su carrera que a un autor puede estarle permitida la invención de una fábula, pero no la íntima comprensión de su moraleja.

Louis-Ferdinand Céline

El epitafio de la Gran Guerra lo hace Kipling, pero la moraleja la deduce Paul Valéry en “La crise de l’esprit”, artículo de 1919.
En una frase que el filósofo Peter Sloterdijk incluye entre las dos o tres frases definitorias en términos absolutos del siglo, Valéry dice: lo que ahora sabemos es que también la civilización es mortal y que “el abismo de la historia nos afecta a todos”.

–Significa, dicho lisa y llanamente, que no sólo el hombre es mortal, como suponía la tradición helénica, cristiana y humanística, sino también la civilización.
Téngase esta idea presente cuando, al paso de estas elocuentes “Crónicas…”, nos adentremos con Kipling “en la frontera de la civilización”.

miércoles, 6 de junio de 2018

Risas y lágrimas del Día D



LAS LÁGRIMAS


El general Eisenhower llora en un discurso al recordar los muertos
 bajo su mando el día D en 1944  @BeschlossDC

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Y LAS RISAS



LA ÉPICA PROGRE

-Como el toque de queda duraba hasta las siete de la mañana, las fiestas se prolongaban hasta esta hora. “Comenzamos a organizarlas sólo para pasarlo bien, no tenían nada que ver con reuniones editoriales ilegales ni con nada semejante”, confesó posteriormente Sartre. La noche del Día D, la del desembarco en Normandía, la fiesta se celebraba en casa de Charles Dullin, director del Théâtre de la Cité. Entre los asistentes se encontraban Sartre y Beauvoir, Camus y María Casares (que animaban las fiestas con sus pasodobles), Michel y Luise Leiris y Raymond Queneau.

En El Café de Ocata

lunes, 3 de octubre de 2016

Eruditos

Mono Jojoy, ¡ que hombre aquél!


Francisco Javier Gómez Izquierdo

     Es tiempo de berrea. Tiempo de machos, machitos y machotes en una época en la que luchar por  la hembra no sólo está mal visto sino que se considera delito. Hoy, los que se tienen a sí mismos por machos alfa, confundidos por los elogios y baboseos del “insensato” periodismo,  piden votaciones sin trus ni mus para  que un vulgo numeroso siga aplaudiendo su guapura y su vulgar conocimiento. Luego resulta que el vulgo no es tan numeroso, pero a ellos les da lo mismo. Ellos son los buenos y si la mayoría no quiere lo que quieren los buenos, la mayoría es “cobarde, miserable, tonta y sobre todo ignorante y fascista...”. ¡Qué tiempos éstos, oiga!

    Esta manía de las votaciones no sé cómo demonios se ha propagado por el mundo, pero resulta que en las últimas puestas en escena “la gente” no vota conforme propone el director que monta el teatro dicen que democrático. Tal que los ingleses antier, que no quieren pagar burócratas, truhanes ni vividores; los españoles de hoy que prefieren la corrupción del PP a la del PSOE y los podemitas; los colombianos de Colombia que no quieren rendirse a quien les digan los “eruditos” de Europa.

    El tema éste de los colombianos es curioso o a mí me lo parece.  ¿Usted conoce muchos colombianos? ¿Ha hablado con ellos? Los colombianos llaman “eruditos” a los ¿prestigiosos? negociadores  y aulladores que han recorrido las televisiones -dinerales en propaganda-  del país para convencer al pueblo  que vote “sí a la paz”, pero los colombianos “echan a faltar” la presencia en las pantallas de los grupos salvajes  con los ojos encendidos y sin venir a cuento que asaltaban pueblos que celebraban inocentes festivales asesinando criaturas “de a montón” acusadas de “chivatiarse” a los soldados del gobierno. Los colombianos saben que gran parte de su país es como si no fuera  Colombia. Si usted quiere adentrarse en la selva debe pagar varios cánones en varias fronteras -suelen hacerlo europeos y americanos con negocios florecientes- y si quiere ejercer de campesino en sus  propias tierras, las FARC le dirán cómo, qué y cuándo cultivar. En escondidos lugares de la selva hay naves repletas de bolsas llenas de dinero que pertenecen a “Don Pablo”, “Don Mario” y “Don quien sea” a los que los campesinos piden plasmas y bucofaríngeos, por lo que romper el “equilibrio” agricultor sólo puede conseguirse con una relajación de costumbres que puede parecer “valiente” a los eruditos europeos, pero no a  colombianos con dignidad y con jóvenes familiares en los cementerios.

    “...en Colombia hay mucho pelao, patrón -dice el sicario que cumple pena en Alcalá Meco- por eso lo mejor es arreglarnos y que Colombia vote sí a la paz”.  El sicario viene a Europa, monta una “oficina” y cobra deudas. Para que quede claro a quién debe, el sicario suele vestir con una corbata a la víctima después de muerta, “elegante y respetuosa” práctica funeraria que los “Don” no van a enterrar por mucha paz que recomienden los eruditos de Europa.

       ¿Qué va a ser del mundo, dicen que se preguntan en las cadenas cuatro, cinco y seis, si los ingleses se van de Europa, España no vota a Pablo Iglesias y Colombia no quiere paz? ¡Ah, los eruditos...!

lunes, 11 de julio de 2016

5 mitos acerca del Brexit, refutados


Daniel Raisbeck

Los medios colombianos han repetido ad nauseam cinco lugares comunes sin fundamentos acerca de la independencia del Reino Unido de la Unión Europea (UE). Es necesario refutarlos.

1. El Brexit es el triunfo de la xenofobia.

Falso: La mayor parte de quienes votaron a favor del Brexit decidieron abandonar la UE por la cuestión de la soberanía, no por la fobia hacia los inmigrantes.

La UE había socavado la independencia legal de Gran Bretaña y minado la autoridad del Parlamento al transferir sus poderes tradicionales a un organismo foráneo y anti-democrático: la Comisión Europea, la rama ejecutiva de la UE que es controlada por burócratas no electos.

Por lo tanto, el Brexit fue una defensa de la democracia parlamentaria británica y de la constitución, incluyendo la Magna Carta de 1215 y la Carta de derechos de 1689, que establece la supremacía del Parlamento sobre la monarquía. Triunfó el principio de que los ciudadanos pueden deshacerse en las urnas de un gobierno electo que no los satisface. Ese no es el caso en la UE.

2. El Brexit fue diseñado para perjudicar a los jóvenes.

Falso: Aunque el 75% de las personas entre 18 y 24 años quisieron permanecer en la UE, solo el 36% de los votantes registrados de esas edades depositaron su voto el 23 de junio. La participación en el referendo fue considerablemente más alta entre personas mayores. La gran mayoría de los votantes más jóvenes -y ahí puede haber un número significante de euroescépticos-, decidió no votar.

3. Reino Unido decidió cerrarse al mundo.

Falso: La UE es una agrupación arancelaria que, como escribe el europarlamentario británico Daniel Hannan, erige barreras comerciales comunes hacia el exterior, y solo puede lograr acuerdos bilaterales con la aprobación de todos sus miembros. Francia sola puede obstaculizar un tratado de libre comercio entre la UE y Estados Unidos, por ejemplo, para proteger a sus cineastas de la “amenaza” de Hollywood.

Por fuera de la UE, Gran Bretaña es libre para comerciar con el mundo entero y firmar TLC’s con cualquier país, sin estar obligada a lidiar con las innecesarias trabas burocráticas que impone Bruselas. Si Reino Unido llega a un acuerdo con la UE similar al que tiene Noruega, mantendrá el libre comercio con Europa.   

4. Reino Unido se fragmentará porque Escocia quiso permanecer en la UE.

 No necesariamente: Los nacionalistas escoceses más vociferantes exigen un segundo referendo independentista. Pero, pese al Brexit, ¿querrá una mayoría en ese país abandonar la libra esterlina para adoptar el desastroso euro? ¿Querrán los escoceses renunciar a la Fórmula de Barnett, según la cual el gobierno británico le entrega cerca del 19% más anualmente a un ciudadano escocés que a un inglés? Hay buenas razones para dudarlo.

5. Hoy, la integración económica solo es posible por medio de grandes bloques como la UE.

Falso: Los ejemplos de Suiza, Nueva Zelanda y Hong Kong (un territorio autónomo en términos económicos) demuestran que las políticas que permiten la libertad económica facilitan el comercio con el mundo. George Osborne, el Canciller de Hacienda británico, ha acertado al anunciar que reducirá los impuestos corporativos del 20% al 15%.

Gracias al referendo, Gran Bretaña se convertirá en la economía más competitiva del planeta.

jueves, 2 de agosto de 2012

Euro