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miércoles, 31 de enero de 2018

El pecado

Obispo Grégoire


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La Santa República no fue conquista, sino advenimiento, y los “republicanos de toda la vida” se taparon con la Ley de Defensa de la República que criminalizaba “lo monárquico”. La Santa Democracia, lo mismo, y los “demócratas de toda la vida” se tapan con la Ley de la Memoria Histórica que criminaliza “lo franquista”.

¡Adiós por lo legal al pecado original!

Freud habla de un sentimiento de culpa que Pablo (de Tarso, no de Vallecas) redujo a su fuente protohistórica, que llamó “pecado original”: el crimen primigenio del asesinato del protopadre, luego divinizado, fantasía redentora saludada como evangelio, o sea, la Comisión de la Verdad. Los interesados en la significación que para la psicología individual y social adquiere la negación del pecado original pueden acudir a “Las enseñanzas sociales de las iglesias y grupos cristianos” del teólogo Ernst Troeltsch.
Así se completa el círculo de la Santa Transición, que va del Franco de Ferrol a ese Franco de Puebla de Brollón que dice ser el Camino, la Verdad y la Vida.
“¡La verdad, la verdad! Pero ¿qué es la verdad?” “Es la que viene del cielo.” “Entonces no existe en la tierra, ¿no?” “¡Mira lo que pasa en la tierra a los hombres que dicen la verdad! Los entregan a individuos como tú.”

Bastante acertados vamos, amor, si vamos equivocados juntos –fue el consuelo de Santayana.

Una vez asentado el “delito de odio”, que es un delito de intención, el socialismo de Puebla de Brollón nos trae un Comité de Salud Pública que reemplazará el vocabulario descriptivo con eufemismos para construir la nueva realidad que lleve a la ley de Sospechosos del obispo Grégoire para cambiar la conducta y la conversación de los españoles. De momento, la ética Cortina, que va de María Ostiz de la “intelectualidá”, pide la censura de las redes sociales. Parodiando al Séneca, todos somos franquistas y hay que dudar de quien carezca del certificado de civismo.

No hay palabra de honor que valga lo que una póliza de euro.

Miércoles, 31 de Enero


Cuando vayas por el campo, y vieres algún ave rapiña dando vueltas por el ayre, es que está cazando, y que ha visto algún vando de Perdices que se ha escondido entre el monte, y está aguardando á que se descubra alguna para arrojarse á cogerla: en este caso, véte al instante á aquel sitio, que el Perro las encontrará, y como están acobardadas, te las irá levantando poco á poco.
D.J.M.G.N.

martes, 30 de enero de 2018

Los 80

Peridis
El País, Mayo 1985

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Aparte la suprema extravagancia de Trump (único millonario americano desde 1776 que se declara de derechas en público), es curioso que sólo Hughes, que no vivió los 80, se salte el botaratismo del “jesusgilismo” para reparar en el glamour ochentero del trumpismo.

Contra el dirigismo estatal, la libertad económica –dijo Reagan en España, donde no cabe decir blasfemia mayor.

Era mayo del 85 y el presunto Schulz del diario gubernamental, Peridis, con la gracia donde pican las avispas, dedicó a Reagan una viñeta nazi que glosaría el “Frankfurter Allgemeine”:

El periódico español publica una caricatura de Reagan en postura de “cowboy” con forma de esvástica, la pistola en la mano y la frase: “No veo por qué motivo no va a llevar uno flores a sus colegas”. Éste es el tono con que uno se pone fuera de la civilización, denominador común de la reunión de Bonn, asamblea de los países industrializados, a la que España quiere pertenecer.

España recibió a Reagan con pancartas de “Madrid será tu Dallas”, mientras Guerra, el vicepresidente, se iba a Hungría, y Tierno, el cucañista que cobraba como alcalde, y que firmaba “Julián Andía” (“seudónimo de un conocido intelectual español, que por residir en España no puede firmar sus ensayos”) sus artículos para la Cia, ni se levantó de la cama.

El humorismo de los Krauze, que pinta bigotito de Hitler a Trump, o de los Vargas, que dice, campanudo, que “jamás América se empobreció intelectualmente tanto como con Trump” (?), es aún más viejo que ellos, faros de la inteligencia en el único periódico que ignoró el “caso Marchais”, líder comunista que en el 42 y 43 fue en Alemania trabajador voluntario (no deportado).

Es que el jefe de Extranjero es comunista, y ha silenciado el asunto –dijo, en el 80, su director a Revel.

Es el gracejo del cretino Bill Maher, el Peridis de la HBO, contando que Melania “fue al Museo del Holocausto para animarse”:

Melania, baby, you gotta knit yourself a pussy hat, I’m tellin’ ya!

Octubre, 2016
El humor de Enrique Krauze

Martes, 30 de Enero


Entre Marzo y Abril, que es el tiempo del zelo, debes saber que encontrarás pocas Perdices, porque andan extraviadas por las tierras más montuosas, ásperas y altas.
D.J.M.G.N.

lunes, 29 de enero de 2018

La ceja de Cristiano

Wittgenstein (no Kroos)


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En España con las cejas puede hacerse la misma canción que Basilio hizo con los cuellos de cisne: a la ceja tonta de Zapatero la ha sustituido la ceja carismática de Cristiano, que divide a los españoles en cejialtos (“highbrows”) y cejibajos (“lowbrows”).

    En el Tao de los piperos, la ceja de Cristiano es la sonrisa en el ojo de la mente.

    –Todo es comestible si se corta en porciones muy pequeñas –dijo el sabio indio a Lawrence Durrell.
    
Ahora mismo, al pipero no le queda otro alimento que la ceja de Cristiano, partida en proporciones tan pequeñas que un ex jefe de Cultura del periódico global ha visto en ella… “¡la ruptura de la frontera de la homosexualidad!”


    ¿Qué es una mirada taoísta? ¡La de Cristiano mirándose en la pantalla del móvil la ceja partida!
    
Es un hecho relevante en la historia del fútbol, culturalmente hablando: hay una iconografía femenina, casi homoerótica. Y eso es extraordinario. San Sebastián atravesado, en vez de por flechas, por el taco de una bota y sangrando. La última frontera del fútbol no es la raza, es la homosexualidad –explica este obispo de la Cultura.
    
En la Universidad de Washington había un tipo, A. W. Levi, que en los 70 trató de explicar el contenido del pensamiento de Wittgenstein recurriendo a la homosexualidad: la ética wittgensteiniana sería la sutil estrategia de un orgulloso homosexual que se coloca a sí mismo, con perspicacia y cuidado, más allá del juicio moral de sus contemporáneos.

    Si se añade un poquito de psicoanálisis, el cuadro se convierte en un “Guernica”, y ahí tenemos a un tipo serio, el Steiner de “After Babel” (nada que ver con “Babelia”) afirmando que eros y lenguaje se mezclan por todas partes, porque el sexo es un acto profundamente semántico: “Si el coito se puede esquematizar como diálogo, la masturbación parece ser correlativa a la pulsación del monólogo…”

Ben-Ami Scharfstein

    Un profesor de filosofía de la Universidad de Tel-Aviv, Ben-Ami Scharfstein, sostiene que la mayor parte de los filósofos se ocultan detrás de sus fachadas (¡estoy pensando en los nueve años de no-juego de Benzemá!): sus ideas no serían sino construcciones cuya intención es hacer lo más difícil posible cualquier penetración en esas fachadas.

    Con la tesis de Scharfstein (el producto filosófico de un hombre es una expresión “enmascarada” de su estado interno) aplicada al estilo de cada futbolista se puede elaborar un diagnóstico “científico” (cultural) de la crisis del Real Madrid, que desde diciembre hace de la Liga “el partidillo de los jueves” para preparar una Liga de Campeones que no exige campeones.

    Otro filósofo (¡y psicoanalista!), John Oulton Wisdom concluyó que el idealismo de Berkeley (el obispo que da nombre a la Universidad más progre del mundo), quien negaba la existencia de la materia, sólo era una expresión de la misma analidad inconsciente que le causó sufrir de colitis. O que toda la filosofía de Hegel no es sino la expresión de su aislamiento, de su soledad y de su depresión. Y quienes juzguen “difícil” la filosofía-teología de Hegel, que reparen en este titular de la prensa deportiva al hilo del fichaje de Alexis Sánchez por el United de Mourinho: “Gary Lineker se declaró ‘choqueado’ por el arribo del tocopillano a los Diablos Rojos”.


El rey pasmado

BENZEMÁ Y EL ESTRÉS

    Benzemá tiene algo de Gabino Diego en “El rey pasmado”. En Valencia volvió a la titularidad que Zidane le asegura en perjuicio de Asensio, un jugador muy superior a él, y al ser sustituido respondió con un “cabreíllo” como el que se agarró cuando Mourinho le dijo “gato”. A Benzemá sus flabelíferos le han hecho creer que es una mezcla de Van Basten y Romario, pero, a efectos prácticos, na pasa de ser un cruce de Pineda e Isidro, incompatible, eso sí, con el estrés. Todo indica que al Madrid de Zidane le lastra las piernas el estrés de competir por la Liga y la Copa del Rey. Eludamos, pues, el estrés y petemos el Guinness World Records. Club, entrenador y afición han decidido que el título que prestigia es la Champions. Para jugar la Champions no se exige ganar la Liga. Correr al tran tran de Benzemá quita el estrés y da para la Cuarta Plaza. Donde empieza el sufrimiento acaba la diversión. ¿Cuál es el problema?

Lunes, 29 de Enero


Si las encuentras en tierras y laderas indigestas y montuosas, debes entrar en ellas para echarlas a parage donde las puedas tirar.
D.J.M.G.N.

domingo, 28 de enero de 2018

“Aptitud” en el Falla

 Los Prisioneros

Los Quitapupas

Javier Gómez Fernández

Entre regustos de polvorones y erizos, empezaba el día 9 del presente la peregrinación virtual que Onda Kichi (antes Onda Teo) nos permite a los jartibles que vivimos más pa’cá del peaje engullir la fase del concurso que más satisfacciones nos da. Ahora que el Telesur ya sólo se interesa por las “punteras”, y la televisión española pasó a la historia por fastidiar la presentación de A Fuego Vivo en el 87, sólo nos queda el interné para poder disfrutar de la fase sin filtro. La que se permite que haya una chirigota de Burgos (los No aptos, que lo tenían claro).

Este año, como ocurrencia repentina, se ha decidido que en este pase las clasificadas sean aptas. Y las que no, no aptas. Como lo del Progresa Adecuadamente, que tanto éxito tiene para que no nos deprimiéramos los pre-púberes. Total, que las buenas a medio gas y las malas con lo que tienen, han descafeinado una fase que sólo orienta a que cualquiera saca una agrupación por mucho que el que la afine sea, no Teniente, sino Coronel.

Aparte de lo que trasciende, que es que una chirigota muy mala que va de verdugo quiere hacer de verdugo -¡cómo se atreven a querer trabajar en carnaval!- ha servido la preliminar para que repunten las reservas de libros de la generación del 27, porque como progresamos adecuadamente, todos nos sabemos el “Andaluces levantaos” pero no el “Niño yuntero”. El perro andalú, que así se llama la comparsa del omni-todo Martínez Ares (¡don Antonio!) que juega con los poetas andaluces, luchará (creo yo) con su Némesis, Subiela. El Subiela que ha formado un All-Star y que el día 14 volaron muy alto. No sabemos si llegarán al campanario, o anidarán encima. Ya queda menos para saberlo. Tic-tac…

La chirigota quizá esté más abierta. Más negra. No negra Oprah, sino de guasa. Entre unos Erasmus, unos vendedores de playa y los de la tribu, parece que el Falla no tiene aduana. Sólo un peaje que destrozó el Cascana, y que el Selu (que hace mejor de Trump que Baldwin) puede bombardear – ajolá. Le vamos a dejar el permiso al Curandero Payoyo y los Sirenitas, por defecto de profesión.

PD: Como dijo don Adolfo, la vida son cuatro días: uno de baja, otro de fiesta y en medio un puente.

Domingo, 28 de Enero


Se encuentran en los parages abrigados y resguardados de los ayres, como son Quebradas, Hoyas, Solanas y Tornasoles; para tirarlas es bueno que vayas con compañero (porque es caza que yendo solo necesitas de mucho trabajo y cansancio para tirarla, y nunca la puedes cazar como debes).
D.J.M.G.N.

"Este enseñar con autoridad es nuevo"

DOMINGO, 28 DE ENERO

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.» Jesús lo increpó:

-Cállate y sal de él.

El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.» Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Marcos 1,21-28

sábado, 27 de enero de 2018

1-0. Derrota ante un Zaragoza venido a menos

Febas con el Castilla

Francisco Javier Gómez Izquierdo

      Sucede en todos los equipos menesterosos cuando se balancean en demasiados precipicios. Los últimos en perder la fe son sus aficionados, de natural subjetivos y optimistas. Lo dice uno que  ha gozado como nadie días de vino y rosas en Burgos y Córdoba y que en tiempos de decrepitud -lo son ahora mismo- buscó y busca el “bujerito” de la pared por el que pueda verse una lucecita. Aceptamos que en Córdoba la pared es ya un muro, pero nos dicen los mas altos que han visto el “bujerito” junto a una almena.

      Los aficionados de vista más prodigiosa en realidad han encontrado la luz en el nuevo propietario del club, Jesús León, a quien deseamos ilumine la Providencia, pero la realidad es que en esta última semana, además de irse el nefasto Carlos González, se ha despedido a cuatro futbolistas -no comprendo la salida de Jaime Romero al Lugo- y aún no ha venido nadie. De aquí al 31 se pretende fichar a no sé cuántos, pero por pura lógica es improbable que quieran venir buenos jugadores, teniendo en cuenta  los antecedentes en la directiva y sobre todo la clasificación del equipo. En estos cuatros días se intentará abrir un boquete en el muro apreciable para todos los que miran y aún así no dependeremos del supuesto buen hacer que se pronostica. Otros mejor clasificados tienen las mismas intenciones que nosotros.

     Ayer volvimos a perder. 1-0 ante el Zaragoza. La prensa y los mismos comentaristas de la cadena Gol consideran injusta la derrota, pero lo cierto es que nuestros centrales y nuestros laterales, es decir toda la defensa, no dan la talla. Son como son. Voluntariosos y esforzados. Nada más. Les falta colocación, no saben medir distancias, se precipitan, se despistan... de calidad técnica mejor no digo nada. Las consecuencias son un exceso de imprudencias. El nuevo propietario debe buscar defensas en éstos días. No creo que haya muchos disponibles, pero éso es lo que necesita el equipo. No es necesario que sean hábiles con la pelota. Con que metan miedo, creo que sobra. Como Toshack, soy partidario de los defensas feos. Tipos como el Cata Díaz para mayor concreción.

      El Zaragoza nos ganó por un detalle como dice nuestro joven entrenador Jorge Romero. El detalle significa error garrafal y colectivo de toda la defensa al poco de comenzar el encuentro. Al  entrenador maño, Nacho González, lo considero muy competente, pero la mala administración del club ¡con lo que fue el Real Zaragoza!,  le ha dejado una plantilla de jóvenes canteranos completada con cedidos con posibilidades y desconocidos jugadores que uno no sabe como vienen a parar a nuestro fútbol. De los jóvenes mañicos me llama la atención Jorge Pombo al que he visto buenos modos en varios partidos y que  nos coló el gol. Delmás, lateral ausente ayer, también parece con futuro. De los cedidos, yo me quedaría para el Córdoba con Borja Iglesias (Celta) que al parecer ha bajado el rendimiento y por supuesto Febas, el mas listo y mas técnico en La Romareda del que no estoy al tanto de su vinculación actual con el Real Madrid. El portero Cristián Alvarez, aquél del Español “de Cornellá”, que dice el racista Piqué, le paró un penalty a nuestro Alfaro -¿un punto que se nos fue?- poco antes del final del partido demostrando que los porteros veteranos tienen siempre su “aquél”.  El hermano de nuestro Alfaro se llama Jesús y calentó por el Zaragoza junto a su hermano mayor para saltar casi a la vez en sustitución de compañeros hacia el minuto 70. Los desconocidos son los ¡¡suizos!! Grippo y Buff, de sospechosos nombres o el joven portugués Verdasca, posiblemente también cedido por el Oporto.

     El Zaragoza se salvará y del once de ayer es posible que dos o tres jugadores lleguen a Primera. Puede que hasta lleguen a algún equipo de media tabla, pero en Zaragoza y sobre todo en Córdoba no hay mas cera que la que arde.

Abogadismo

Rumba alrededor de un jamón


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Madrid es una rumba catalana alrededor de un jamón: el 155.

Este hervidero de abogados en que Cataluña ha convertido Madrid es lo que los tertulianos llaman “Estado de Derecho”, tautología que sienta al español como al Cristo unas pistolas.

En España la justicia “emana del pueblo” (?), pero el pueblo, a pesar de los siglos de dominación romana, es lego, y aquí entran los partidos con sus abogados… del Estado: Rajoy, Sánchez y Rivera, en el caso del 155, un artículo cuya mala redacción hace de él una rueda de hámster, pues autoriza a dar a Puigdemont instrucciones que Puigdemont no quiere recibir.

Sentados, pues, alrededor del jamón del 155, y con la hermenéutica de Emilio Betti que les prestó María Soraya de su mesilla de noche, los tres estadistas interpretaron que “dar instrucciones” podía significar “destituir gobiernos”, cosa que gustaría a Sánchez, o “disolver parlamentos”, cosa que gustaría a Rivera. En la duda, Rajoy consultaría las actas de la controversia jurídica Schmitt-Kelsen sobre la suspensión de la autonomía prusiana por el artículo 48 de la Constitución de Weimar, se haría un lío y decidió dar la razón a sus socios, aplicando un “estado de excepción” que, miren por dónde, no tiene regla, pues se sabe cuándo empezó, pero no cuándo terminará.

Cuando Puigdemont cumpla ley –suele contestar Rajoy, si se le pregunta.

Pero eso es como si la policía, en vez de atenerse a las 72 horas que marca el reglamento, contestara que no soltará al arrestado “hasta que cante”.

Teóricamente, disolver un parlamento sería castigar a un pueblo por delitos cometidos por unos individuos, y resulta que en una región que presume de “cultura de autogobierno” no se ha visto una sola protesta popular ante el birlibirloque de la disolución, lo cual nos da una idea de la idea que el pueblo y los jefes de los partidos tienen del sistema de representación, que no representa (y lo peor: que no importa) a nadie.

Así que seguimos bailando la rumba y cortando el jamón.

Sábado, 27 de Enero


En Enero y Febrero debes buscarlas en las tierras en donde hay Encinares, que gustan mucho de escarbar y picotear en los desperdicios que dejan los Cerdos de la bellota, y también en las sementeras, cebadas, en los granos de trigo u otras semillas que quedan por enterrar, y también escarban para sacar los enterrados.
D.J.M.G.N.

viernes, 26 de enero de 2018

Abogados del Estado



Hughes
Abc

Esta semana escuché a Rajoy una expresión significativa. No recuerdo si fue en la entrevista de Alsina. Le preguntaban por lo de Camps y Costa y respondió: “Estaremos a lo que digan los jueces”. Creo que lo repitió.

Estar a. Esta expresión me sonaba de mis tiempos como estudiante de oposiciones. Es lenguaje de opositor. “Respecto a esto en particular se estará a lo que diga la Ley tal y el reglamento cual”. Es una forma de citar la Ley. Una fórmula rutinaria de remitir a un lugar concreto del ordenamiento. Quizás sea mi ignorancia, pero nunca lo había escuchado respecto a un juez. Ahí lo habitual era el “acataremos lo que digan los tribunales”. Las sentencias las acatas, no estás a lo que digan. Me pareció un pequeño gran lapsus. Referirse a la sentencia judicial como a una ley. Qué cacao íntimo (nuestro) revelaba. La ley ha acabado siendo lo que digan los jueces que es. Pero no es solo la inconsciente y conflictiva confusión de los poderes, sino también y sobre todo la confianza que dejaba traslucir.

Rajoy miraba al juez no tanto como otro ámbito, sino como parte de un todo a tener en cuenta en su debido momento. Mirar al juez como se mira a la ley, ley que el partido en el gobierno, mayoritario en el parlamento, también elabora. De alguna forma, el político-funcionario, los grandes opositores del PP, han llevado su entendimiento y dominio del Estado al paroxismo con lo de Cataluña. La confusión es absoluta. El manejo orquestado, se suponía que virtuoso, de las distintas cuerdas del Estado ha resultado un lío que va para calamitoso. El gobierno, que como tal maneja el legislativo, ha querido apoyarse en el judicial. Uniendo tanto los tres brazos que se suponía separados, Soraya parece una diosa hindú estatal. Es inevitable que haya un cierto ordenancismo, y que los poderes se pulsen como partes de un todo, igual que las leyes se citan como parte de un ordenamiento. Todo en un interminable continuo procedimental. Ese pequeño lapsus deja traslucir una visión organicista del poder estatal. De Fraga se dijo aquello de que le cabía el Estado en la cabeza. Quizás. Pero esto se ha realizado en Rajoy. Luego, la respuesta al proceso catalán ha sido el colmo de esta raza de políticos que dio el PP, superfuncionarios, grandes empollones de la ley.

Los abogados del Estado han ejercido realmente… ¡como abogados del Estado! Se han comportado en el gobierno como abogados del Estado, haciendo la ley, interpretándola y además queriendo ejecutarla al instar a los jueces. Han ido al poder judicial a defender al Estado. En su exceso de legalismo han originado una concentración abrumadora de todos los poderes. Un totum revolutum histórico. El sorayismo ha sido eso: abogados del Estado haciendo de “abogados” del “Estado”, tocando a las puertas del poder judicial, ¡pero siendo también el Ejecutivo! y además siendo el Legislativo y empujando, en tanto abogados estatales y casi por deformación, a los jueces a base de recursos y más recursos. El Gobierno ha hablado mucho de leyes. Constantemente. De su realización, naturaleza, cumplimiento, interpretación y aplicación. ¡Pero era el Ejecutivo! ¿Si el Ejecutivo que es el legislativo también judicializa su función? ¿Qué queda por tocar?

El gobierno ha de estar a la ley, ejecutarla. No a lo que digan los jueces. No ejecutar lo que digan los jueces, sino lo que diga la ley. ¡La confusión es absoluta en el Estado-de-derecho-que-nos-hemos-dado!

Delon



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El marianismo español es bizarro: no comienza con Tamara “rezando por Pablo Iglesias”, sino en un castillo contra el moro: “Se tu es Madre de Deus / deffend’aqueste castelo. ¡A ver qué haces!”, le gritan a la imagen de la Virgen en las almenas. Y en las Cantigas sale un tahúr catalán “que por que perdía muito / era contra Deus sannoso” y toma venganza de Dios y de su Madre lanzando contra ellos una saeta de su propia ballesta (ahora se conforman con escribir “Dios” con minúscula).
El marianismo francés es intelectual: está entre la Roca de la Virgen biarrota y el “Je vous salue, Marie” de Godard, confitero mayor de “Cahiers du Cinema”. Hasta que, a sus 82 años, ha saltado Alain Delon:

Ma passion, c’est Marie.
El Tancredi de Visconti que sacó a Claudia Cardinale a bailar en Donnafugatta, el Borsalino que iba con Bárbara Rey a pasear los perros al Sena, el hombre más guapo del cine, después de Cary Grant, se declara marianista.

De Cary Grant nos queda su bellísima carta de despedida a su hija Jennifer: “Esfuérzate por lograr lo mejor y el buen gusto. Mantén el juicio puro y la conducta limpia. Da gracias por los rostros de las personas buenas y por el dulce amor que hay detrás de sus ojos… Un breve sueño y despertaré a la eternidad. Si no despierto como lo entendemos, entonces seguiré viviendo en ti, amadísima hija”.
Y de Alain Delon, esta pasión suya por María: “Porque amo a esta mujer, amo todo lo que ella hizo. Me trae un alivio, me trae una compañía que no tengo. Ella siempre está allí. Me escucha y me consuela”.

Ni la “Rocher” de Biarritz ni el cine de Godard. Si acaso, la visión de Paul Claudel en la víspera de la Navidad de 1886. El poeta acudió a la misa en Notre Dame por tedio, y de pronto, durante el “Magnificat”, algo irrumpió con fuerza en su interior.

Nunca vi a mi padre y a mi madre juntos –concluye Delon–. Cuando llegue al cielo, sé lo que voy a pedir: verlos juntos.
“La chair est triste, hélas !”... y ya ha leído todos los libros.

Viernes, 26 de Enero


Si hubiera dos géneros de Perdices, tendrían alguna diferencia en el modo de cantar, y en todas partes las he oído cantar por un mismo modo y estilo; supuesto esto, empezaré a instruirte en el modo de cazarlas según los tiempos del año.
D.J.M.G.N.

jueves, 25 de enero de 2018

El partido copero del año

El lateral Diego Rico entre Fernández Manzanedo y Medina
En Castañares


Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Tengo puesto que los partidos de fútbol más inolvidables, para bien y para mal, se dan en la Copa. Por eso cada vez entiendo menos la falta de interés por el torneo en primer lugar de los dirigentes de la FEF, luego de los entrenadores de los clubes importantes, y lo que me parece más extraño, el de  los futbolistas de pedrigrí. La Copa de esta temporada había tenido su debacle vasca con la eliminación de Athletic y Real Sociedad a pies de Formentera y Lérida, episodios que podríamos considerar rutinarios, pues no nos son extraños un año sí y otro también, pero faltaba el campanazo quinquenal que sólo pueden darlo R. Madrid o Barcelona.

         El KO al Madrid conectado por un equipo al que llaman pepinero no es como el del Alcorcón de Anquela y Susaeta del que hablábamos antier, pero lo parece. El Leganés no está en 2ªB como aquel Novelda colista del Madrigal trigoleador que vapuleó al Barça de Van Gaal. El Leganés es un primera que coquetea con la Copa de la  UEFA, pero tiene nombre de pueblo  y por mucho que queramos vestirlo de púrpura y acomodarle el armiño imperial será siempre el Leganés. El Leganés cae bien porque los pobres con orgullo y dignidad no pueden caer mal y por eso el equipo va a ser ejemplo de modestia y esfuerzo durante varias temporadas gracias a uno de esos partidos dolorosos, como misterios del rosario, que como digo se producen cada cinco años para escarnecer a los poderosos. Una noche inolvidable para sus aficionados, que tendrán siempre en la memoria el día que eliminaron al R. Madrid. Dirán “eliminamos”, porque en momentos como los de ayer, es cuando el simple aficionado entra en la categoría de los devotos y cuenta la victoria como si de una aparición milagrosa se tratara. Estas sensaciones de los aficionados de los equipos modestos sólo son posible en la Copa. Los del Madrid y el Barça tienen atrofiado el gusto y sólo son capaces de gozar con la Champions.

        A un servidor le parece que el entrenador Zidane y sus futbolistas no se han tomado con la seriedad debida la Copa y por eso han perdido. Es posible que Asier Garitano, para mí el Garitano que jugó en el Burgos -con Onésimo nada menos-, nunca entrene al R. Madrid o al Barça, pero que es preparador más estudioso y aplicado que muchos de sus colegas queda fuera de dudas al ver el extraordinario rendimiento que es capaz de sacar a jugadores con los que ha batallado en 2ª división y con los que ha dado un ejemplo de intensidad competitiva superlativa, hasta tal punto que hoy Gabriel Pires, Eraso o Szymanowski, tres jornaleros del balón, son objeto de deseo yo diría que a nivel internacional. ¿Y cómo no enorgullecernos los del barrio de Gamonal con ese Diego Rico, del que conocemos la familia, lateral izquierdo al que vimos empezar con más voluntad que acierto y que esta temporada ya está entre los mejores en su puesto?

        Podemos ponderar hasta el infinito a los futbolistas del Leganés, pero nunca podremos justificar la eliminación del Real Madrid, más que nada porque la derrota no fue un accidente. Se veía al equipo ramplón, abotargado, cansino, como dejado..., contra el Betis, el Totenham, el Villarreal, el Numancia o el Fuenlabrada... El Madrid no funciona y, lo que creo es peor, no hay método. Sus jugadores son capaces de ganar partidos sólo con el talento, pero ¡ay! falta organizar el trabajo y los movimientos de cada cual para parecer equipo serio, dicho sea con el debido respeto. Eso sí, aún queda la Champions...

Berlusconi

Una sonrisa tolerante en el ojo de la mente


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Para la Europa del Partido Único, el San Jorge para vencer al dragón populista en Italia es… Berlusconi, lo cual tiene su importancia: en la política, España copia la teoría de Alemania, pero la práctica, de Italia, sólo que en pobre.

España compró el muñeco de Weimar (“un enmarañado tejido de energías centrífugas en un sistema de reacciones centrípetas”) y le ha salido el “Rufufú” de Craxi y Andreotti que lleva a Berlusconi como Zetapé y Rajoy llevan a Rivera, ése que habla con GonzálezSerra (Eduardo) como con De Gaulle y Malraux.
Contra populismo, centrismo. Como el centrismo español está muy visto (Girauta dice que “los políticos más derechistas, como Fraga o Gallardón, se volvieron adictos al término más tramposo: ese centro que parece sugerir mucho sin significar nada en concreto”), de Miami se han traído a un psicólogo que define el centrismo como “una sonrisa tolerante ante el reconocimiento de que somos humanos”. ¿Y el populismo?

Para crear la imagen de un enemigo en que cristalizar el odio y el desprecio, el señoritismo centrista construye la figura del populista sobre la caricatura del “bourgeois” elaborada por los aristócratas hegelianos y propagada por los poetas románticos: la influencia de Stendhal hace que todos los literatos desprecien al burgués, aun cuando vivan de él.

El burgués, que sólo quiere paz y ganancia, es un pobre local al que Marx y Engels elevan a la categoría de universal: último representante de una humanidad prehistórica (¡último enemigo de la humanidad!), del postrer “odium generis humani”. De aquí el estupor marxista (Jules Romains los insulta) al descubrir, en los 30 (los Garzón lo han descubierto ahora), que el obrero francés es el pequeño-burgués que siempre quiso ser.
Alguien que ve compensada su nulidad política en la seguridad del goce de la paz y la ganancia y que como consecuencia de ello quiere que lo dispensen de la valentía y lo pongan a salvo del peligro de una muerte violenta.
¡Sonrisa tolerante!

Jueves, 25 de Enero


Aunque entre los Tiradores corre que hay dos géneros de Perdices, llamando a unas reales, y a otras pardillas, distinguiéndolas en que las reales son grandes, de color claro y mansas, y que las pardillas son más chicas, obscuras y bravas: yo digo que sólo hay un género de Perdices.
D.J.M.G.N.

miércoles, 24 de enero de 2018

Jactancias

Dylan cantando por Llach en Pat Garrett and Billy The Kid


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Dado que se nos escapa la jugada (que no el juego) del Gobierno en Cataluña, nos conformaremos con la literatura jurídica de los autos de Llarena alrededor del concepto de “jactancia”, definidor, ay, del carácter español en Europa.

    El juez que aludió a “una explícita jactancia” para no soltar a Junqueras alude a “la jactancia del investigado” para no arrestar a Puigdemont.

    –Que el comportamiento pueda buscar la detención que el Ministerio Público peticiona, es algo que no se escapa al instructor…
   
 Es verdad que si no se hubiera dejado “escapar” al jactancioso ahora no habría que estar pendientes de su jactancia. Pero aquí se tiene en cuenta una cultura arraigada en España según la cual a los separatistas no se les aplica la ley (“la provocación de una detención en el extranjero”) porque eso es lo que ellos buscan para poder hacerse las víctimas.

    –El que quiera interesar a los demás tendrá que provocarlos –enseñó Dalí.
    
Puigdemont lleva un año abriendo con sus provocaciones los telediarios, así que muy ajeno no será al Régimen, basado, precisamente, en “ostraconear” a todo el que molesta. En Dinamarca (“Something is rotten in Denmark!”), este Eneas de Amer, Gerona, de profesión periodista (y por tanto, pícaro), es políticamente un endriago de Hamlet (volver o no volver) escapado de un casting de Calixto Bieito camino de “La Fura dels Baus”, mientras la Grada de Animación del 155 nos vende el duelo de Pat Garrett y Billy The Kid, pero con Betríu (“Furia española”) en la silla de Sam Peckinpah.
    
Ante el panorama, ¿qué iba a hacer el juez, sino politiquear? “Sólo puede conquistar aquél que conoce a su presa mejor que a sí mismo”, dijo famosamente Bruno Bauer, el teólogo de la cuestión judía. ¿Quién es Mariano en esta persecución? ¿Garrett o Billy? ¿Aquiles o la tortuga? ¿Ahab o Moby Dick?
   
 En el Estado de Partidos, la única regla sagrada es la de Bear Grylls: “No gastes en la caza de un animal más energía de la que te proporcione al comerlo”.

El desasosiego constitucional


Hughes
Abc

La lectura del auto de Llarena, que entra en tantas consideraciones políticas y de oportunidad como jurídicas, parece la respuesta judicial a Rajoy. Si judicializó la política, los jueces politizan ahora la decisión judicial. Es como si ante el Golpe de Estado, estuviéramos viendo al Estado responder al unísono, más que a poderes realizando su estricta función. Esto gusta a mucha gente, pero ¿es lo que debería ser?

Se siente algo extraño, desacordado e incómodo con cosas como la Vía Forcadell, o cuando el destino judicial de alguien depende de que ejerza un derecho o no. Sentimos algo extraño al escuchar esos acatamientos constitucionales de última hora. Y más extraño nos resulta que sirvan para algo. La sensación es que estamos ante una chapuza. Así es. Constantemente leemos cosas que parecen salidas de madre. Cosas que rozan lo escandaloso.

La continuidad del 155 Rajoy la hace depender ahora de si se elige o no se elige a Puigdemont. La mezcla de procedimientos penales con otros administrativos y con situaciones políticas es completa, y la sensación no es de más derecho, sino de menos. De galimatías cuyas consecuencias se verán pasado el tiempo. Se habla muy poco, por ejemplo, de la intervención de las cuentas catalanas por el Ministerio. ¿Hasta qué punto se justificó jurídicamente en motivos de estabilidad presupuestaria? La confusión de planos es completa. La respuesta al golpe ha tenido apariencia legalista, leguleyesca, muy reglamentarista y articulada, llena de envíos jurisdiccionales, más que una legalidad escrupulosa. Ante esta respuesta, ante Rajoy y los Llarena, se empieza a sentir una especie de resquemor constitucional, de desazón, de desasosiego constitucional. La intranquilidad de lo que se sospecha que no está del todo bien hecho.

Del 155 hay dos cosas que me gustaría compartir con el lector. Porque el artículo es un misterio, y sigue siendo un misterio. Los mismos que jaleaban su planteamiento duro se quedan contentísimos con la versión light. Todo se aplaude, todo se cabecea.

En un artículo del notario González Granado se advertía de los límites de la intervención. El 155 debía estar limitado a las competencias que el Gobierno tiene concedidas, y que están en el artículo 97 de la Constitución. En ningún caso la función legislativa, como es obvio. ¿Quién es el gobierno para tocar un parlamento? Otro límite que tenía el gobierno era procedimental; el de alterar una Ley Orgánica sin acudir al cauce legalmente previsto de reforma estatutaria.

Como el 155 no tuvo desarrollo legal, ni reglamentario, era un gran misterio. De la oscuridad paterconstituyente no hay mucho que podamos sacar, aunque sí hay algo en el Diario de Sesiones de las Cortes, día 21 de junio de 1978. Se discutía el articulo 155, entonces 149, y esto es lo transcrito:

“El señor FRAGA IRIBARNE: Con la misma
recomendable y recomendada brevedad.
El artículo 149 contempla una situación
excepcional, la de una Comunidad autónoma
que no cumpliere las obligaciones que la Consitución
o las leyes le impongan, o actuare de
forma que atente gravemente al interés general
de España.

Para este caso (que, como se recordará, se
contempla en otras Constituciones, incluso
de carácter federal) nuestro voto particular
contemplaba un derecho de intervención. Este
a sido reemplazado por una fórmula benévola,
pudiéramos decir, que pide que el Goierno
(cuando actúe en este caso, de modo 
mucho más suave que el de nuestra intervenión)
 actúe con la aprobación por mayoría
absoluta del Senado.

El intento de nuestra enmienda es que sea
el Congreso el que asuma esta responsabilidad,
primero, porque el Congreso es la Cámara
política, y así hemos definido sus funciones
claramente ; tiene la representación
adecuada, que es la general del pueblo, a
través de su específica manera de ser elegida,
y, en segundo lugar, por entender que
justamente el Senado, donde están representadas
las Comunidades autónomas, pudiera
encontrarse -lo diré del modo más suave
posible- en una cierta situación de incompatibilidad
moral y surgir problemas a la hora
de una decisión urgente.
Por tanto, pedimos que donde se dice «Senado)),
se diga «Congreso».
Muchas gracias.”

La enmienda de Fraga fue votada y rechazada. Pretendía que fuera el Congreso y no el Senado el que se pronunciara. Pero arrojaba luz sobre la discusión previa de ese precepto. El artículo, tal cual estaba (tal cual está) le parecía una “fórmula benévola”. El voto particular de su partido pretendía, sin conseguirlo, que el 155 recogiera el “derecho de intervención”. ¿En qué consistía por tanto la benevolencia? En la necesidad de un permiso de la cámara. Volvamos al texto: “que el Gobierno (cuando actúe en este caso, de modo mucho más suave que el de nuestra intervención)actúe con la aprobación por mayoría absoluta del Senado”. Pero es el paréntesis el que abre o insinúa una segunda diferencia entre la “fórmula benévola” (155 actual) y el “derecho de intervención” (155 pretendido por Fraga) cuando habla de mayor “suavidad”. Es decir, que el 155 de Fraga no solo fuera un derecho ejercitable por el gobierno sin permiso de cámara alguna, sino que tuviese además un contenido menos “suave”.

Miércoles, 24 de Enero


Nunca conviene tener cargada la Escopeta en casa donde hay criaturas, criados y sugetos que no saben andar con ellas, de cuyas resultas han sucedido infinitas desgracias.
D.J.M.G.N.

martes, 23 de enero de 2018

El algoritmo


¡La verdad, la verdad! Pero ¿qué es la verdad?


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Con el Partido Único consagrado en Alemania, lo que preocupa al “tanque de pensamiento” de Ciudadanos es… el algoritmo: los partidos no quieren competencia en la propagación de bulos, y el “ciudadano” Garicano se apunta con su mejor alfalfa a la censura de redes en pro de una “chupipandi” política no coactivamente solitaria, sino necesariamente única, como la Falange de Arrese.

¡Del algoritmo de Euclides al algoritmo de Garicano!

¡El bulo, el bulo! Pero ¿qué es el bulo?
Pilato preguntó qué era la verdad y Jesús contestó: “Es la que viene del cielo”. Bueno, pues el bulo, según Garicano, es el que viene de Rusia. “¡Rusia culpable!”, gritaba ya su tío, Garicano el de Gobernación, cuando aún no había nacido Zuckerberg, el chico de Facebook.

Al hilo del algoritmo, hubo un árbitro murciano, Franco Martínez, que, en pleno Proceso de Burgos, fue sorteado para arbitrar el derbi vasco: por temor a que en el partido pudieran oírse gritos de “¡Franco, cabrón!” que excitaran los algoritmos del Régimen, fue convocado en Murcia al piso de un canónigo donde lo esperaba el secretario de Garicano (el de Gobernación), que le pidió que se pusiera enfermo para no ir a San Sebastián, y así lo hizo.

El bulo político (¡la madre de todos los bulos!) lo inventó la Asamblea francesa al decretar el 15 de julio del 91 que el rey no había huido, sino que había sido raptado (lo firmaron todos menos cuatro, precisamente los cuatro que luego, cosas del algoritmo, votaron por el exilio del rey en la Florida y en contra de la pena de muerte).

Y luego están los bulos rusos, que serían el bulo del 78 como régimen de representación y separación de poderes, el bulo del 79 sobre la churrera del hotel Corona de Aragón, el bulo de Solbes negando la crisis en el debate con Pizarro o el bulo del centrismo (“esa estafa intelectual, ese extremismo de la ambición”) de Rivera, un tipo que promete hacer del mastín leonés una persona dueña de su silencio y esclava de su palabra.

Óscar Pérez



Hughes
Abc

Qué pocas sensibilidades ibéricas han movido las últimas horas de Óscar Pérez. Aquel piloto del helicóptero que sobrevoló Caracas, el rebelde de los ojos azules. Era tan cinematográfico que parecía un montaje del chavismo. Participó después en un robo de armamento. En sus acciones no dejó muertos. Aleccionaba a los militares para que abrieran los ojos.

“Su acción era el viejo ejemplarismo. Querían fraguar un movimiento real de fractura siguiendo la influencia de militares como Vivas o Baduel”, se lo explicó días después Alberto Franceschi a Jaime Bayly en su programa de televisión, en Miami, para gran parte de Hispanoamérica. Aquí estamos al margen de todo: una burbuja euroburocrática.

“Vamos a conspirar”, respondió el presentador. Venezuela tiene pocas opciones: la insurrección civil multitudinaria, la intervención extranjera o quizás otra cosa que podría empezar en Colombia. En el cambio en Colombia. “Es clave que gane el uribismo”, aseguró Bayly. “Y quiero que tú seas el preidente de una Venezuela democrática. Os voy a reunir”.

Franceschi es un terremoto gesticulante de libertad teorizada en un español candente, que pasa del humor a la ira en un segundo; Pérez era un héroe de libertad activa. ¿Por qué gente así nos interesa tan poco? ¿Qué se fizo de los innumerables liberales españoles? La palabra libertad en la boca, y cuando la ven… “La oposición venezolana es de comiquita, y este joven (Pérez) hablaba en serio”. Así habla Franceschi, harto y requeteharto de la oposición comparsa, que es la que aquí se lleva la atención. Diálogo no, transacción tampoco.

Pérez fue ejecutado. Descubrir sus vídeos en plena madrugada, en directo, aseguraba el insomnio. Sangrando, con el interior reventado por los bombazos, le hablaba a Venezuela, a sus hijos, en nombre de la Libertad, encomendado a Jesucristo. Terror en los ojos azules. Llamaba a Venezuela, pero Venezuela no terminaba de responder. Se aprende mucho leyendo a los venezolanos, muchos consideran a Pérez un ingenuo por pensar que el pueblo le respondería. Como sus compañeros, fue ejecutado con un tiro en la cabeza. Rendidos, no se les hizo prisioneros ni se les juzgó. Su madre pidió en vano el cadáver. Un delito de lesa humanidad visto en directo.

El generalato venezolano no afín al chavismo está preso. Los hijos de Baduel siguen protestando ante el silencio español. El ejército y los grupos quedan así como el último bastión de un régimen convertido, según muchos expertos, en una plataforma logística para lo peor imaginable. “Sobre el alma criminal, malandra, de los hampones, cayó el magisterio revolucionario cubano. Son venezolanos que ya son cubanos de puro castrista”. Lo dice Franceschi desde su exilio, hablando de libertad en un idioma tan vivo que no parece el nuestro.

Martes, 23 de Enero


No debes cargar la Escopeta sin que esté el rastrillo abierto, el gato sobre la cazoleta, y la boca del Cañon fuera de tu cuerpo, y que no mire ésta ácia donde estén tus compañeros.
D.J.M.G.N.

lunes, 22 de enero de 2018

El crac del 29

Galbraith

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Lo más parecido a este Madrid liguero, cuya única aspiración desde la víspera de Navidad debe ser la Cuarta Plaza, es el crac del 29.

    “The Great Crash”, tituló Galbraith su famoso libro sobre la historia de un gran caso de prosperidad y súbito desplome del mercado de valores, antesala de una implacable depresión.

    –El descenso resulta siempre más súbito que lo fue el incremento y, además, un globo que ha sido pinchado no se desinfla de un modo ordenado.

    Galbraith nos recuerda que siempre que los mercados experimentan ciertas turbulencias, las frases que se utilizan son las mismas: “La situación económica merece fundamentalmente nuestra confianza”. O simple y llanamente: “Los fundamentos son buenos”.

    –Pero, cualquiera que escuche estas palabras, sabe ya que algo va mal.

    Quien habla de mercados, habla de clubes; quien habla de clubes, habla del Madrid; y quien habla de hacedores de frases, habla de Zidane. Zidane diciendo que los fundamentos son buenos y que la situación deportiva merece fundamentalmente nuestra confianza, que es la suya, con lo cual ya sabemos todos que algo va muy mal.

    –Zidane no es un entrenador de fútbol –decía ayer, en un bar de boinas, un parroquiano que apuraba el café antes de irse a cazar: quiero decir que no parecía un lector de Galbraith–. Zidane es un gestor de vestuario.

Crac del 29

    Sabemos qué es un “comentario de vestuario” gracias a Trump, y gracias a Zidane acabaremos sabiendo qué es un “gestor de vestuario”.

    “Gestor de vestuario” es aquél que dirige un equipo de fútbol que no juega a nada por culpa de “la dinámica”, al decir de los comentaristas de Roures, y ellos sabrán qué quieren decir. Son como el profesor Irving Fisher intentando salvar la cara de Harvard por no haber anticipado el crac del 29:

    –Era la psicología del pánico. Una psicología del populacho vulgar y ruin, y el caso no es que originariamente el nivel de precios del mercado se debió principalmente a esa psicología según la cual se venía abajo porque se caía.

    El docto profesor se equivocaba como siempre que hablaba sobre el mercado de valores: el “populacho vulgar y ruin” no vendió, sino que le vendieron hasta que lo liquidaron.

    Cuando la flor de Zidane inundaba de títulos el museo madridista, el club fichaba jóvenes españoles para “asegurar el futuro”, como diría el profesor Fisher. Pero esos jóvenes llevan camino de morirse de viejos en el banquillo como se morían las liebres españolas en el campo, mientras los españoles se morían de hambre, al decir de Dumas, el francés que por parecer romántico tomaba cada día en una calavera la leche de su desayuno. Todo indica que, a la pérdida de Ceballos, hay que unir la de Arrizabalaga. No podemos imaginar lo que hubiera dicho la prensa del Movimiento si el cenizo de esos jóvenes hubiera sido, en vez de Zidane, Mourinho, aquel “enemigo de España” que ponía en peligro los destinos del Combinado Autonómico del marqués de Del Bosque.

    El Deportivo de ayer no fue el del Centenariazo, pero a más de un pipero se lo pareció cuando marcó Adrián López tras el fallo de Navas, al que se le ha puesto cara de portero de finca. Pero remontó el Madrid de “la conjura”, ese tipo de reuniones celebradas, en la actividad futbolística igual que en la actividad económica, no porque haya alguna cosa que hacer, sino porque es necesario dar la impresión de que se está haciendo algo. No hubo rival. Y volvió Benzemá, ese “déjá vu” del Bernabéu, recibido con pitos del público de pago y aplausos de los “kikos” del Departamento de Animación. La Cuarta Plaza llevará inscritos los nombres de Nacho y Bale.



EL FINAL DE GAMPER

    Sé de un amigo culé que ha quedado más conmocionado por el documental “Gamper, l’inventor del Barça” que por la nota oficial del Barcelona en apoyo del golpe de octubre contra el ordenamiento constitucional, hecho que ha pasado desapercibido para la Liga de Fútbol Profesional, cuyo lema es “No mezclar fútbol y Código Penal”. Gamper, que era suizo, se suicidó en 1930, después de haber comprado cuantas acciones pudo durante el crack de Wall Street. La leyenda dice que, luego del Jueves Negro, los especuladores se arrojaban desde las ventanas, mientras los peatones seguían sus recorridos sorteando con delicadeza los cuerpos de los financieros caídos. En realidad, sostiene Galbraith, no hubo ningún suicidio. Pero siempre constituye una justificación magnífica decir: “Le pilló la crisis al pobre hombre”.

Lunes, 22 de Enero


La sexta es, que luego que dispares no te muevas del sitio (que si has muerto o herido la que tirastes, el Perro te la traerá) sin cargar la Escopeta, y ponerla corriente.
D.J.M.G.N.

domingo, 21 de enero de 2018

¿Es usted feminista?


 Madame Deneuve
El manifiesto del erotismo


Jean Juan Palette-Cazajus

¿Es usted feminista? A tanto no llego –contestó aquel buen señor–, todo lo más un poco mujeriego. El chiste suele complacer a los trogloditas, pero también a gente más refinada, por su tufillo a azufre políticamente incorrecto. No todo el mundo puede ser mujeriego. Hace falta para ello una buena dosis de talentos naturales y sicológicos que no están al alcance de todos los propietarios del cromosoma Y. En cambio, autoproclamarse feminista está al alcance de cualquiera. Es lo que me pasa a mí. Pero no solamente por carecer, desafortunadamente, de todos los talentos necesarios para la otra opción. También, y muy llanamente, porque hace muchos años que tengo totalmente metabolizada la igualdad originaria de los individuos que constituyen la subtribu evolutiva de los homininos. Me sentiría profundamente ofendido si alguien pensara que estoy haciendo alarde de “progresismo”. Llevo ya muchos años intentando usar la cabeza sin preguntarme un solo instante cuál de mis dos hemisferios cerebrales funciona en cada ocasión. La tentación hemipléjica está siempre al acecho. Además creo que mi feminismo, más que cualquier otra cosa tiende a denotar una pura arrogancia masculina. Padezco un profundo malestar ante los individuos o las culturas que necesitan subordinar la mujer para  acceder al sentimiento de la existencia. Entre los portadores de aquella discapacidad es habitual la hinchazón del ego hormonal. Raras veces logra tapar inseguridad, amargura, malquerencia y sobre todo horizontes mentales tan grises y monótonos como la interminable estepa siberiana.

 That is the question
 
Esto se puede explicar sin necesidad de meterse en camisa de once varas ideológicas. Podría recurrir, por ejemplo, a la vieja dialéctica hegeliana del amo y del esclavo. Ya se acordarán: el amo era tan cautivo como el esclavo. Podría aducir también la pretensión, tal vez injustificada, de no verme incluido en la tipología de comportamientos masculinos que pertenecen al campo de estudio de los primatólogos. Podría exhibir la presunción, sin duda todavía más injustificada, de ser socio activo del círculo de la razón. Así y todo la mejor explicación será una metáfora…taurina. En estas columnas, durante la temporada y a veces fuera de ella, cual tardobíblico Jeremías de la venteña Andanada del 9, el maestro Márquez, deplora interminablemente y con encomiable criterio, la desaparición del toro bravo y encastado, sin cuya presencia se convierte en paripé y sinsentido el trajín del torero en el ruedo. Pues bien, para quien guste de alardear de viriles aptitudes, diría que sólo puede presumir de hombría de bien quien lidie con mujeres encastadas, valientes y absolutamente independientes.
Los más perspicaces habrán entendido que a punto estoy de echar mi cuarto a espadas en el ya sobado tema del manifiesto firmado, hace unos días, por unas cuantas feministas francesas disidentes. El lunes 8 de enero, día de su publicación, tenía la cabeza en otros quehaceres. Resulta que para hablar del tema, me citó a comparecer en un bar madrileño, afortunadamente confortable, una valiosísima amiga mía. Me apresuré entonces a leer el documento que me dejó perplejo y me pareció mediocre. Tuve la suerte casi inmediata de tropezar en el semanario francés “Le Point” con una recién horneada y larga entrevista con dos de sus tres redactoras, Peggy Sastre y la francoiraní  Abnousse Shalmaní.  Ya se venía notando que habían entrado las dos señoras en la segunda fase del proceso: donde dije digo digo Diego. Me presenté en la cita con la dicha entrevista cuyos términos, con cierta sorpresa mía,  interpretó muy positivamente mi inteligente amiga. Al final me dirigió una especie de jaculatoria más o menos de este tenor: “Gracias a Francia por volvernos a brindar una muestra de su eterna vigilancia intelectual”.  Traté de rebajar el nivel de exaltación lírica preguntándole si conocía el significado del adjetivo “francofrancés”.
 
 Jinan, una víctima yazidí entre miles
 
En Francia, los periodistas lúcidos –allí también son pocos pero existen– han venido en llamar “francofranceses” aquellos interminables debates en que le gusta enzarzarse a la intelectualidad gala sin que tengan el más mínimo eco fuera de las fronteras del llamado Hexágono. Éste hubiese sido uno más de la larga serie si, como lo contaban sus propias redactoras, tras verse acosada al límite, la señora Deneuve no hubiese terminado rindiéndose y aceptando encabezar el manifiesto. Para la prensa extranjera, éste se convirtió inmediatamente en el “Manifiesto Deneuve”. Posteriormente, me pareció observar, con cierto asombro, que en las “redes sociales” sectores mentales, digamos rudimentarios, que ni siquiera lo habían leído –son escasamente propensos a esa práctica- creían que el manifiesto era un texto antifeminista, anti “feminazi” como les priva decir. En realidad, las tres redactoras del texto, la sicoanalista Sarah Chiche y las dos citadas, son conocidas activistas que trataban de mostrar su particularidad ideológica, cuidar de su nicho de popularidad y estimular la difusión de sus propios libros y publicaciones mediante el rentable recurso al gancho de la “estupendez”. Las separaban del feminismo “mainstream” cuestiones de detalle y algunas paradojas precipitadas y provocativas, como el famoso “derecho a importunar”, que se fueron desinflando día tras día como globo de feria. Siento decir que aquella tormenta en un vaso de agua sólo me produjo una inmensa pereza neuronal.

En cambio me ayudó a inferir otras repercusiones mucho más cruciales del conjunto de la actual ofensiva feminista. La amplitud del movimiento “#Me Too” oculta la gran diversidad de sus componentes ideológicos. Está claro que las activistas más virulentas tratan de reconducir las responsabilidades antropológicas  de la violencia sexual masculina desde la cultura hacia la naturaleza. El hombre sería un cerdo “por naturaleza”. Advertiréis que se trata de un proceso intelectual inverso del que suele practicar históricamente la izquierda, que casi siempre tiende a “desnaturalizar” primero para “culturalizar” después. Esto me produce cierta extrañeza. En un principio, encabezó el movimiento el sector femenino de la farándula americana. Señoras tal vez bastante más rubias y presumidas que cultas y reflexivas. Otro motivo bien podría ser el propósito, dentro del clásico marco de la culpabilidad occidental, de exonerar de responsabilidades  los protagonistas de los numerosos acontecimientos al estilo de los que se produjeron en Colonia, durante la Nochevieja de 2016. Y, de paso, exonerarlos de antemano por los que se produjeren. Los culpables son casi siempre los mismos: aquellos que “las y los” profesionales del Bien llaman “víctimas poscoloniales”. A partir de ahora las almas limpias podrán decir que quienes suelen acosar despiadadamente a las jóvenes occidentales no lo hacen por culpa de sus dogmas y prejuicios oscurantistas sino en tanto que cerdos genéricos. Ya lo dijeron en su momento algunas feministas de izquierdas: en Colonia los responsables habían sido los hombres “en general”.
 
 Lilith (John Collier. 1850-1934)
 
Hace unas pocas semanas vi un conmovedor programa de televisión dedicado a las mujeres, cristianas, musulmanas o yazidíes que padecieron violaciones en Siria o en los territorios dominados por el sedicente Estado Islámico. El relato de sus sufrimientos, en primera persona, por parte de aquellas que habían tenido la suerte aparente de sobrevivir,  ponía los pelos de punta. Pero lo que además dejaba la razón al borde del infarto cerebral era la aterradora unanimidad con que todas, una detrás de otra, contaban que, después de la atrocidad de la experiencia a manos de sus verdugos, las esperaba una segunda parte, sicológicamente todavía más trágica, a mano de sus “familiares”, padres o maridos. La “concepción” musulmana de la mujer las imputaba como responsables de sus desgracias y las consideraba definitivamente mancilladas y deshonradas. En varias ocasiones, genitores y cónyuges “lavaron su honor” en la sangre de la hija o de la esposa que venía de padecer lo indecible. Muchas se suicidaron. Todas vivían solitarias, abandonadas y erráticas, a veces criando el producto de la violación,  expulsadas de toda posibilidad de acogerse al calor de los deudos.
 
En las “cités de banlieue” francesas, o sea las barriadas periféricas, suele haber mayoría de población musulmana cuando no se trata de la totalidad. Allí es impensable -soy consciente del peso de la palabra- que una chica pasee vestida con falda. He dicho falda, no minifalda. Será inmediatamente “importunada”, acosada por “kafir”, o sea impía o por “francesa”, casi lo peor. Las chicas que pasean por la “cité” y no han optado por irse tapando con capas textiles progresivamente más compactas y lúgubres, lo hacen con chándal de deporte. Pero estas son las desvergonzadas. Las buenas chicas se quedan en casa. Los censores y los vigilantes de la integridad y el pudor de las chicas de 18 o 20 años suelen ser los hermanitos pequeños, de 8 o 10 años que disfrutan una barbaridad controlando despiadadamente el maquillaje o el atuendo de la hermana mayor y manteniéndolas atadas y bien atadas. Existen algunas heroínas. Cogen el tren de cercanías y se van a Paris con la minifalda y los tacones guardados en el bolso. Luego se cambian en los servicios de algún bar o centro comercial. Se la juegan cómo las pille algún hermano mayor o amigo del hermano, entre dos agresiones o peleas.
 
Bella de día (Buñuel, 1967) El erotismo manifiesto

Cuando veo a las feministas europeas discutiendo del sexo de los “cerdos” masculinos como si desconocieran la realidad de semejantes contextos, me confieso incapaz de resistir a la facilidad retórica de considerar que también están hablando del sexo de los ángeles. No creo que corresponda a una estricta verdad histórica la idea de que los prelados bizantinos estuviesen discutiendo del sexo de las criaturas aladas mientras los musulmanes turcos batían, en 1453, las murallas de Constantinopla. Pero, a veces, la situación actual me parece irresistiblemente parecida. No les falta razón a las firmantes del manifiesto cuando denuncian una inexorable tendencia a la pudibundez. Una de ellas, Catherine Millet, conocida personalidad del mundo del arte, publicó en 2001 un libro titulado “La vida sexual de Catherine M.” (Anagrama 2015). Si intento dar cuenta de aquella autobiografía generosamente “hombreriega” en términos de desenfadada promiscuidad o de animadas efusiones colectivas, pecaré de moderantismo. Aquella admirable señora decía hace unos días que hoy las editoriales posiblemente rechazarían su libro. Tiendo a preguntarme en qué medida la presión de los “valores” islamistas ya no está lastrando solapadamente nuestras opciones y decisiones intelectuales. Según algunas leyendas hebreas, la primera mujer creada por Yahvé, no habría sido Eva, sino Lilith. Pero Lilith le dijo a Adán que ella era su igual y que también tenía derecho a copular encima de él. El dios “heteropatriarcal” se cabreó y la transformó en súcubo. La sombra de Lilith planea sobre el manifiesto de las  “disidentes”. Pero no han sabido proclamar con la necesaria claridad y orgullo su fascinante filiación.

La práctica sexual de los mamíferos, en principio simple accidente de la perpetuación de las especies, en la nuestra se convirtió en el acto hominizador,  transgresor e identificador por excelencia. Relean a Georges Bataille que también entendió hasta qué punto era al mismo tiempo un acto eminentemente estúpido, mecánico y prosaicamente animal. “Mire uzté, Don Juan”, me decía hace muchos años un señor de Córdoba que se negaba a apearme el tratamiento, “donde hay ganas de jodé, no hay libro que valga”.  Las manifestaciones más burdas, depredadoras y miserables del deseo sexual suelen ser propias de la masculinidad. Pero a veces tiendo a pensar que siguen siendo hombres los únicos que han sabido entender, engrandecer y contar tan extraños comportamientos como son los humanamente sexuales. Son a la vez un vía crucis y  la única prueba de que el paraíso existe. Tanto más paraíso cuanto menos eterno: aquello que fenece siempre antes de ser. Son la ejemplar aporía que llamamos deseo: si está vivo, está frustrado; si satisfecho, está muerto. Y así, donde mejor intuye el hombre su condición es en la estúpida tristeza de “la petite mort”. Los hombres sabemos que la sexualidad es aquello que, sin transición, pasa del núcleo atómico de la totalidad existencial a la rastrera experiencia de la miseria hormonal. No hay mejor prueba “a contrario” de su grandeza que la sublime frase atribuida a Luis Buñuel, cuando su libido desertó del campo de batalla: “¡Vaya peso que me he quitado de encima!”.  Solo veo a la Santa Teresa de Bernini para aportar un mínimo contrapunto femenino. Son necesarias y meritorias todas estas  señoras que vienen desenredando los tristes mondongos del verraco de la especie. Dudo de que también entiendan algún día hasta qué punto para nosotros la vereda de la sexualidad, no es solamente empinada, sino también grandiosa, vertiginosa y -yo diría que por suerte- desesperada.
 
¡Qué peso me he quitado de encima!

Pero entiendo perfectamente que las vicisitudes de nuestra testosterona sean un mínimo detalle frente a los envites actuales. La sociedad occidental es la única que haya  postulado la igualdad de los sexos. Ninguna otra sociedad, étnica o histórica, lo ha hecho jamás. Nadie concede ya crédito a las teorías de la arqueóloga lituana Marija Gimbutas (1921-1994) sobre matriarcado primitivo, que tan pregonadas fueron, un tiempo, en ámbitos feministas. Pocas sociedades encontraréis tan “machistas” como los Baruya o los Sambia de Nueva Guinea. Las mujeres son grises, feas, harapientas y machacadas. Ellos son petulantes, pintarrajeados, atravesados por colmillos de jabalí, cubiertos de abalorios, tocados con plumas multicolores. Arrebatados a las mujeres a tierna edad, los niños son  llevados a la gran casa colectiva de los hombres. Para los Baruya y los Sambia, el semen masculino es la poción mágica. De modo que los niños se crían alimentándose “directamente” del semen de los jóvenes guerreros. No hará falta ser más explícito.
 
Los Sambia de Papuasia y su aporte proteínico

 “Sabemos ahora que las civilizaciones son mortales. Sentimos que una civilización tiene la misma fragilidad que una vida”. Pues sí. Elementary dear Paul Valéry (1919). Lo que pasa es que la agónica civilización occidental ha estado siempre obsesionada por documentarlo todo, luces y sombras, crímenes y grandezas. Desde el padre Las Casas hasta los propios nazis, que anotaron e inventariaron la Shoah, lo registramos, apuntamos y comentamos todo. Fuimos la civilización de la Historia, es decir de la letra obsesivamente escrita. En Israel, las investigaciones de Israel Finkelstein llevan años mostrando cuán reñidos están los resultados de la arqueología con los episodios de la peli bíblica.  También hace años que al señor Finkelstein se le van poniendo cada vez más farrucos aquellos que prefieren la peli a la realidad. Por fin hay culturas donde a nadie se le ha ocurrido nunca que hubiese alguna realidad que no fuera la de la peli. En la Meca está prohibida toda actividad arqueológica por si las moscas fastidiasen la ortodoxia coránica. Hay constancia de que se han destruido numerosos e incómodos hallazgos. Muy significativo fue el profundo malestar provocado por el hallazgo, en 1972, de los palimpsestos yemeníes de Sanaa. La Verdad es la Verdad y no necesita demostración ni documentación. No descarto que en un plazo razonablemente corto, la nueva civilización dominante destruya y olvide –síndrome de los Budas de Bamiyan– todas las huellas de la nuestra. Puede llegar un tiempo en que nadie recordará, nadie imaginará siquiera, que pudo existir alguna vez una cultura que concibiese y llevase a la práctica la igualdad de la mujer y del hombre.
 
 Bernini. Santa Teresa. ¡Dios!