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domingo, 24 de junio de 2018

Domingo, 24 de Junio

Valle de Esteban

¿Qué zarzales me ocultan
algo recién nacido?

«¿Qué va a ser este niño?»

DOMINGO, 24 DE JUNIO

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban. A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan.» Le replicaron: «Ninguno de tus parientes se llama así.» Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.» Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: «¿Qué va a ser este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él. El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.

Lucas 1,57-66.80

sábado, 23 de junio de 2018

A falta de terapias

 Herrera y Matuidi
Siempre dispuestos y a la orden



Francisco Javier Gómez Izquierdo

       El histerismo que todo sentido común derriba y que a tanto mequetrefe pone zancos tiene en la selección de fútbol de Argentina el mejor ejemplo del entontecimiento y las malas inclinaciones que esa especie de justicia rápida tiene invadida la voluntad de las sociedades, dicen que civilizadas.
      
El pueblo argentino, en insólito disparate, no para de grabar -para que el mundo conozca- vergonzosas reacciones propias e injustas descalificaciones de todos contra unos futbolistas, dejemos a Messi aparte, que han perdido su tradicional señal de identidad: la capacidad competitiva. Una capacidad que antaño transformaría a Enzo Pérez, un poner, en un vertiginoso ladrón de balones perdidos capaz de convertir en definitivo un gol por accidente. Argentina tenía mala pinta antes del Mundial. Con Mascherano, Mercado, Caballero, Salvio... y el sin par Jorge Sampaoli, un técnico con movimientos de interno de psiquiátrico muy lejos de la sensatez y equilibrio que se precisa en banquillo tan comprometido. Al final del partido ante Croacia, sin chaqueta y con brazos calcamuníacos de preso de primer grado, parecía cualquier cosa menos un entrenador de fútbol, pero Messi y los otros veintidós tienen calidad para apuñalar la derrotista tendencia y plantarse en la final para aumentar la bipolaridad de un país que tienen en sus periodistas la peor barra brava que los comités de antiviolencia imaginan. Eso sí, equipo no hay. Pero Messi aún respira.
     
Dejemos a Argentina, derrotada  por quizás el mejor equipo-equipo, Croacia, de las dos primeras jornadas con sus  envidiados centrocampistas Modric, Rakitic, Perisic, Brozovic..., agarrada a esa última vida que le ha regalado el talento de Musa, que no Messi, un enclenque que a mí me entusiasmó hace cuatro o cinco años en un partido con el CSKA , y señalemos las dudas del Brasil de Neymar, otro desquiciado que seguirá jugando el Mundial gracias a la generosidad de un árbitro acusado de sordera no se sabe si repentina o permanente, pero en todo caso evidente para todo el planeta menos para el Brasil. Tampoco anda bien Brasil y no está claro que pueda con Serbia... pero podrá. Como mal menor empatará dejando el primer puesto a Suiza, otro equipo-equipo. Con menos talento que Croacia, pero graduado ya como rival terrible al que nadie quiere.
     
Uruguay y Rusia, enemigos de cuidado en octavos (creo que más Uruguay que Rusia) ya han pasado porque así lo tenía dispuesto un sorteo propicio para enfrentarse contra la península ibérica -eso esperamos-  cuyos dos representantes aún no han encontrado la chispa que se les supone. Excepto Cristiano, que parece ir a “su bola” y se comporta como un arreglalotodo. Provoca faltas, penaltys, salva  barreras que no ha sido capaz de salvar durante años, asusta a los porteros... En fin, la única estrella de las tres con buenos comienzos.
     
Francia, como a lo tonto y ya con Matuidi, y en compañía de Dinamarca, una selección que siempre cae bien a pesar de sus limitaciones, va cogiendo prestancia y forma. Forma que necesita la favorita Alemania a la que he visto con aires deprimidotes y demasiada inseguridad en defensa. Ya dijimos que  México suple el talento con los “güevos”, siendo el mejor ejemplo el feo Héctor Herrera,alma, corazón y vida del Oporto y la “tricolor”. Sí. El chico de moda se llama Hirving Lozano y será bien vendido por el PSV, como lo fue el Chicharito por el Guadalajara al Manchester United después del Mundial de Suráfrica, pero yo me quedo con Matuidi y Herrera, esos Víctor o Busquets que tanto hicieron por Maradona y Messi.
      
A Inglaterra y Bélgica también se las espera, salvo terremoto, en octavos. Del grupo   
H, creo que no hay nada claro, a pesar de que a mi Polonia y en contra del parecer de mis amigos, no me guste absolutamente nada. Sí. A pesar de Lewandowsky.

Andante


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Para decir la verdad en España hay que tener un siglo y dinero de bolsillo, como la marquesa de los veraguas.

Del Conde de los Toros de Ojos Verdes (Fernando Villalón, conde de Miraflores de los Ángeles) a la Marquesa de los Toros de Capas Blancas (Mercedes Picón, marquesa de Seoane), los jaboneros de Prieto de la Cal, que le ha confiado a Emilia Landaluce dos cosas: que el indulto de “Orgullito” en Sevilla fue “una vergüenza”, y que los toreros “que mandan” (?) hoy son “unas figuras de mazapán, capullitos de alhelí y rosas de pitiminí”.
“Orgullito”, criado para jugar al corro de la patata, supone la consumación del toro socialdemócrata, una criatura servicial que hace lo que sea necesario para sustentar la teoría de los pegapases, que son “los artistas”. La “España veloz y el toro futurista” de Marinetti ya están aquí, en coincidencia con un ministro de Cultura animalista que aspira a la sociedad socialista de Fourier, donde los animales perjudiciales (toros encastados) habrán desaparecido, dedicándose todos a servir al hombre:
En vez del león existirá un anti-león, corcel de maravillosa rapidez en que los jinetes encontrarán un asiento tan suave como los cojines de un coche de buenos muelles
El león, en los toros, eran los victorinos, pero un torero modesto, Escribano, indultando uno en Sevilla y pegando “pedresinas” a otro en Madrid, ha señalado en ellos a “Negro II”, el toro futurista que Marinetti imaginó testando para ser admitido (el toro, claro) en los jurados de la tauromaquia socialdemócrata:

¡Tengo en los pulmones el implacable fuego futurista de España!
Nos quedan los Saltillo, pavura de ruedos… y jurados, aunque los posibilistas de “Los de José y Juan”, que en la plaza llamaban a los saltillos “mulos”, en la barra del snack-bar les han concedido el “indulto” de una “mención especial”, y aplaudiendo “con manos de higos chumbos”.

A los que no tragamos, nos eliminan –resume la marquesa de los veraguas.

Andante maestoso.

El VAR desnuda a Neymar




Hughes
Abc

Era el minuto de la 34 de la segunda parte del Brasil-Costa Rica. Douglas Costa había revolucionado el juego con su entrada y Brasil asediaba a Keylor Navas. En una jugada muy rápida el balón llegó a Neymar que, a toda velocidad, sacó con clase un recorte en el que iba a caer seguro el defensor. Recortó a Giancarlo González y, una vez superado, al borde del equilibrio, Neymar se venció por lo que parecía un empujón. La reacción del árbitro Bjorn Kuipers fue inmediata. Se llevó el silbato a la boca y pitó.

A esa velocidad parecía un penalti indudable: el tobillo del brasileño había roto al defensa y con la posición ganada éste le hacía perder el equilibrio. Era incluso un penalti inevitable.

Sin embargo, la repetición enseñó otra cosa. Kuipers acudió corriendo al monitor a la salida del túnel y vio la jugada. No había empujón, sino un leve toque y Neymar exageraba. No perdía del todo el equilibrio, movía aparatosamente los brazos y representaba una caída que a cámara lenta resultaba algo vergonzosa. Se quedaba un instante en la posición de bailar el limbo y luego decidía caerse.

El árbitro volvió al área con diligente sprint y anuló el penalti.

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Sábado, 23 de Junio

Valle de Esteban

El rebaño de cabras ha pasado
junto al agua del río

viernes, 22 de junio de 2018

Argentina y las críticas


Messi

Hughes
Abc

Ayer, mientras sonaba el himno, Messi se pasaba la mano por la frente. Era el gesto de alguien en una sala de espera o antes de un examen. Sonaba el himno y estaba preocupado. El primer enemigo de Messi y Argentina ha sido la presión, una exigencia histórica.

Unas horas después del partido contra Islandia, Di María publicó un mensaje con tono de autoayuda sobre su superación de las críticas recibidas. Di María no fue criticado, fue acusado como uno de los responsables del empate.

Ya lo había hecho Higuaín: desahogarse en una red social. En una entrevista no mucho antes del Mundial habló con amargura de las críticas. «Metes 300 goles y te recordarán por los que fallaste». Habló del futbolista como algo «descartable». El desengaño impresionó al entrevistador: «¿Quién te lastimó asi?». No lo dijo, pero las críticas de su país tenían mucho que ver. Tres estampas de Messi, Higuaín y Di María, las estrellas de Argentina, convertidas en ejemplos de aflicción.

Antes del partido contra Croacia, la prensa detectaba un reconocible ambiente de temor en la concentración. Un miedo que a algunos les recordaba a las vísperas del partido contra Ecuador en el que Argentina se jugaba la clasificación al Mundial de Rusia. Una tensión similar. Desactivar ese miedo fue desde el principio el objetivo de Sampaoli, para quien el fútbol no es cosa ya del mejor sino del menos atemorizado. El seleccionador ha recibido unas críticas implacables. No se libró ni su aspecto. Desde los pantalones pitillos hasta sus confusas explicaciones. Eso sin entrar en el fútbol.

En las críticas no encontró corporativismo, ni la solidaridad de los profesionales. Maradona dijo que Sampaoli no podía volver a Argentina, y que no vio ni una jugada preparada. Parecidas críticas hizo Ruggeri: «Lo mejor ya sería hacer charlas al grupo. Aquí no hay tiempo de preparar nada». Batistuta expresó algo parecido: «Sólo he visto jugadas individuales, ningún concepto de equipo».

Para Kempes, el miedo lo tuvo Sampaoli. El técnico deslizó que al elegir el once no había satisfecho sus gustos futbolísticos sino una cierta idea de deber. Se había traicionado y de ahí las dudas. Kempes, ante la paralización de jugadores y entrenador, dio en el clavo: «Lo mejor que le podía ocurrir a Argentina es no ser favorita».

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Consensazo



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Un pariente americano quiere saber por qué el diario gubernamental dice que lo de Sánchez es “el mejor gobierno de la democracia”.

Porque es el gobierno más franquista –le digo, y levanta una ceja (“highbrow”).

Para que la baje (“lowbrow”), le doy tres razones: es un gobierno que nadie ha votado, es un gobierno que trabaja mirando a Franco y es un gobierno cuyo “mecanismo esencial de funcionamiento” es, según su presidente, “el consenso”, concepto puesto en circulación en España por Gonzalo Fernández de la Mora en 1965: contra el entusiasmo, “que es como el vino” (Voltaire) de los tribunos, el consenso, que es silencioso, “pues se manifiesta por omisión”:

El que calla otorga, y quien acata sostiene.
Exactamente lo que tenemos delante.
Desde el 65, todo el tardofranquismo gira alrededor del consenso. En el 66, el Referéndum se presenta sobre las tres legitimidades del Régimen (“Jefatura del Estado, Cortes Españolas y Consenso del País”). En el 69, la ley sindical ofrece “el cálido consenso de la unanimidad”. En el 74, el espíritu del 12 de febrero de Arias sobrevuela la figura del general “sobre cuya persona gravita el consenso del pueblo español”.

Lo más noble del saldo colectivo de la Humanidad, que es la ciencia, se ha hecho mediante el sereno consenso de la minoría sabia –sostenía en su ensayo Fernández de la Mora, de quien hoy abrevan, sin cita (quizás sin saberlo), todos los Inneraritys del consenso señorito patrocinado por la industria de “la gobernanza democrática” o socialdemocracia.
¡Ciencia! ¡Astronautas! Ya en agosto del 69, para presentar el consensuado II Plan de Desarrollo en las Cortes, su comisario, López Rodó, comenzó recordando “el primer vuelo humano en órbita lunar y el momento emocionante en que sus protagonistas leyeron, con voz pausada y solemne, las primeras palabras del Génesis”.

El elogio del consenso que hace Sánchez incurre, pues, en delito (¡consensazo!) contra la ley de memoria histórica… del sanchismo.

Viernes, 22 de Junio

Valle de Esteban

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores

jueves, 21 de junio de 2018

La lucha contra la palabra "puto"



Hughes
Abc

Tras derrotar a Alemania, el mayor problema que tiene la selección de México es una palabra. La palabra «puto». Lo que sus aficionados le cantan al portero rival cada vez que hace el saque de puerta. El grito surgió hace unos años en un partido del Chivas y se «instauró» con «el Tri» desde un México-Estados Unidos.

En el debut contra Alemania le dedicaron el grito a Manuel Neuer y la FIFA ha abierto por ello una investigación. Será la octava sanción para la Federación Mexicana, que lleva tiempo intentando corregir ese hábito. En sus partidos en el Estadio Azteca se lee un mensaje: «Gritar puto no te hace más mexicano». También emiten gritos alternativos por megafonía para acallar el «puto». Las televisiones cancelan el sonido mientras dura, lo que de alguna forma lo hace más presente. Es inaudible, pero está. Incluso han llegado a hacer sonar los coros del «Cielito Lindo» en el estadio para que se impusieran al vejatorio grito.

De ese contraste habló el escritor Guillermo Sheridan. «Saltar del «Cielito lindo» al «puto» expresa la bipolaridad mexicana entre la encomiable voluntad de alegría y el miedo que se expresa como abuso. Pues gritarle puto al adversario agravia a una persona y discrimina a los gays».

Puto se considera una forma peyorativa para referirse al homosexual, aunque los defensores del uso acuden a su polisemia. «Puto es muchas cosas. Puto se lo decimos a todo», señalaba un aficionado ayer en Luzhniki. «Nuestra forma de hablar es así. Decimos pinche pendejo, puto todo el tiempo». Ya decía Quevedo en un poema: «Puto es el hombre que de putas fía, y puto es el que de sus gustos apetece». Algunos aficionados consideran que ese grito es algo cultural y no pretende decir exactamente que el portero sea homosexual. «Si el más puto de todos es nuestro portero», dice con humor el aficionado en referencia a Ochoa, que juega con una cinta en el pelo.Una tercera vía ha propuesto que durante el Mundial de Rusia el grito se sustituya por «Putin».

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Manu

Sartre y la Beauvoir no se apearon del usted


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Todos llorando con los niños de Trump encerrados en las jaulas de Obama, pero ¿y el chico de Macron que no puede volver al colegio porque se burlan de él? Al pronunciar ese chico la palabra clave para un bajito, “Manu”, activó la máquina de reñir que es Macron:

Tu m’apelles Monsieur le Président ou Monsieur!
Son cosas que sólo se aprenden en la mili. Mi único arresto en el ejército fue porque, estando de cuartelero, anuncié “¡Compañía, el sargento!”, cuando el tío era… ¡sargento primero!
La Francia de Macron no es la España de Sánchez, que impone en TV su tuteo falangista a Ana Blanco, la Doña Perpetua (la eternidad es la víspera de algo, dice Chesterton) del “tuteo mayestático”. España es una Monarquía de republicanos, y Francia, una República de monárquicos: el único país donde nuestro conde de Balazote (esposo de María Guerrero) usaba sus títulos, pues, “siendo Francia un país democrático, se paga mucho de la nobleza, y en las mismas condiciones atienden a uno más”.
Macron es un Manu con alzas de Monsieur: como Manu, pide al chico que cante la Marsellesa, pero como Monsieur le exige el “Monsieur le Président”, tratamiento prohibido por la Revolución, que en un agosto comunal decretó la sustitución de “Monsieur” por “ciudadano”, y lo mejor para Macron sería quedarse en “Busito chico”, solución de Cúchares en París cuando, al brindar su toro a la familia imperial, viendo que a todos llamaban “vous”, que él oía “Bu”, dijo: “A Bu, a la señora de Bu y al Busito chico”.

Francia es el país más resistente al tuteo (Sartre y la Beauvoir no se apearon del usted). Se tutea o se “ustedea” para distinguirse. “¿Qué tuvieron en común el Rey, los comunistas, los Grandes de España, los socialistas y los falangistas? –preguntaba aquí Tamarón en los 80–. Que les gustaba el tuteo más que a un tonto un látigo”.
La gracia estaba en que el Rey tutease al mayordomo y al carbonero, pero siempre que ellos entre sí se hablasen de riguroso usted.
Busito chico, Manu.

Jueves, 21 de Junio

Valle de Esteban

(Sobre el cielo un arco
de ejemplos de ocaso.)

miércoles, 20 de junio de 2018

Primeras impresiones

 Bednarek, por Polonia

Davinson Sánchez por Colombia

Francisco Javier Gómez Izquierdo

  ¡Qué extraordinaria cosa es un Mundial! No necesariamente por el fútbol, que también, sino por las variopintas especies sentimentales que hasta a los más adictos nos descoloca. Sabemos de los fanatismos suramericanos, el argentino sobre todos, reacios a salir perdedores de la natural incertidumbre de un partido en el que siempre parten como favoritos por historia y plantilla (Brasil, Argentina), por redaños (Uruguay), porque Dios es colombiano o por la protección de la Virgen de Guadalupe a los mejicanos. Los hinchas de Costa Rica y Perú también rezan y lloran por sus futbolistas, pero en el fondo se conforman con quedar “decente”, que es una manera de condicionar a las divinidades por clasificar segundos de grupo. Los seguidores de las selecciones asiáticas, en su mayoría, no son conscientes de la calidad futbolística europea o americana y creen que el honor puede contra cualquier condicionante occidental. Tal planteamiento hace que sus representantes se las pinten con descomunal esfuerzo para amargar la tarde al equipo más pinturero por miedo a lo que les espera a la vuelta en sus países.

      Al aficionado europeo, mayormente al bianual -eurocopa y mundial- se le están contagiando las cantadas taras argentinas y a  los que somos adictos desde hace más de medio siglo nos dan un poco de miedo estos arrebatos preveraniegos de “gentes” que suele mirar el “furbo” con exigencias de general.  Un “victoria o plomo”, que dicen los colombianos con la naturalidad con la que piden un café.
      
Teniendo en cuenta cómo ha crecido a nivel mundial la crispación de los hinchas, miedo me da el menudeo de fallos garrafales -las nuevas generaciones dicen errores groseros- y el que más el de Davinson Sánchez, al que ya me han dicho que un sicario le recetó “plomo al momento”. No es cosa de parecer tremendista, pero si a los inimputables futbolistas saudíes se les amenaza con la reprobación pública en el país, ¿qué sería de De Gea, Kimmich, Cristián Cuevas, Krichowiak o Bednarek, el abracadabrante 5 polaco? De Messi y Neymar ni hablamos. Bastante tienen con lo suyo y a ellos toca arreglarlo por capacidad, talento e ineludible compromiso.
      
Sí. Tras el primer partido de cada grupo lo más destacado para un servidor ha sido la disciplina defensiva de en modo superlativo Islandia; de Suiza, conocedora de las limitaciones propias y sobre todo las debilidades ajenas y que creo dará mucho que hablar; de México al que acusan de machista como si no fuera Ballack quien se “chivateara” de las encantadoras tendencias de la selección alemana; de Senegal, con los colosos Sane y Sabaly y un Mbaye Niang más rápido y listo aún que Mane.
     
Se habla de decepciones. Que si Alemania, Argentina, Brasil, Colombia, Francia ¿?,... pero pasarán. No sé a cuento de qué argumentos Polonia era favorita en el grupo H, a no ser que las crónicas estén influenciadas por los románticos recuerdos de escribidores y charlatanes de mi edad que sueñan con el regreso de aquel Lato, aquel Deyna o aquel Boniek que tanto engrandecieron el fútbol polaco y al que abrazamos en dos épocas distintas con un enamoramiento casi adúltero. Adúltero porque nuestro equipo es España y en este mundial no andamos ni bien ni mal. Empate. A la expectativa. Temerosos y confiados. Horrorizados ante la posibilidad de no ganar a Irán y optimistas porque tanto Rusia como Uruguay son ganables en octavos.
        
Hasta hoy sólo me he perdido el Perú-Dinamarca y como aficionado me quedo con el España-Portugal, el Alemania-Méjico y los sobos tácticos de Islandia, Suiza y el Senegal. 
   
¡Ah, sí!. Se me olvidaba señalar, como todo el que se las da de entendido en la materia, que ojito con la Bélgica de Lukaku, Hazard y Courtois. Yo creo que se olvidan que con  los belgas también juegan Meunier, Boyata y Toby Alderweirled, pero seguro que mis sospechas son infundadas. 

Comisarios

Las marquesas de Serafín


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Los Manolos del Bombo Mediático nos llevaron a Ávila en el auto de Urdangarín, que ingresaba a una cárcel krausista (¡con vistas al Guadarrama!), y nos devolvieron a Madrid en el taxi de Pablo Casado, que se presenta a lo del Pp para “representar a la España… ¡de los balcones!”.
Escribir en ABC es como hablar en un balcón de la Gran Vía –escribió Pemán, que escribía para el reposo de la cena, no para la prisa del desayuno.

En la Gran Vía te oye Irene Montero, que viene del Banco de atender a los gastos del “Merzbau” de La Navata (¡más Guadarrama!) y que va al Anarrosa a pedir al Santander (?) que prohíba las portadas del ABC, no sabemos si como impositora, en plan marquesa de Serafín, o como comunista, en plan Dolores, la del piropo a Calvo-Sotelo en las Cortes (recordado por Tarradellas, vecino de escaño), y que, cosas de la vida, huyó de España a Bayona como una emperatriz en el barquito de Juan Ignacio Luca de Tena, propietario del ABC, empresa, por cierto, que estableció para sus talleres la jornada laboral de ocho horas en 1918, dos años antes de que se implantara en España.

Hoy, como periodista español bajo un gobierno que nadie ha votado, soy un loco de la censura previa, igual que la pena de muerte siempre será preferible a la ley de fugas. ¿Cómo oponerse a la presencia oficial de un comisario comunista en la reunión de portada?
En muchos pueblos del centro y sur de España, las personas de orden para viajar necesitan autorización que da el alcalde, después de oír a los partidos socialista y comunista, designando entre las juventudes acompañante que a costa del viajero le sigue sin dejarle y se instala en los hoteles o fondas a su lado.

Eso anota don Niceto Alcalá Zamora en sus diarios presidenciales de la República, cuando la democracia pintaba lo mismo que ahora.

Si un día dejan votar, votaré por que me acompañen, a costa mía, un chota del Partido al cajero, y a costa del periódico, otro chota del Partido a la reunión de portada.

Miércoles, 20 de Junio

Valle de Esteban

Luna sobre el agua.
Luna bajo el viento

martes, 19 de junio de 2018

Cultos

Manuel Luque


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Más allá de todo conocimiento, cultura significa cortesía y respeto.

En la España del consenso cultural, el periodismo ecuestre nos presenta a Pedro Sánchez como un Cosme de Médici, inventor del Estado y del Renacimiento, a cuyo paso salen de los baretos de la movida, copa en mano (cortesía), para prosternarse (respeto), Ghibertis y Masaccios, Lippis y Brunelleschis, Botticellis y Donatellos.
Pero la realidad es más modesta, como indica el hecho de que en un gobierno que nadie ha votado ni el presidente ni el ministro de Cultura sepan hablar español.

Una vez preguntaron al presidente, cuyo currículum es secreto de Estado, cómo solucionaría él la corrupción, y respondió:

¡Preveyéndola!
Del ministro de Cultura, licenciado en Filología Hispánica por Murcia, circula por las redes su Discurso a los Animales (basado en el “Yo quisiera ser civilizado como los animales” de Roberto Carlos), donde se formula la gran pregunta ontológica:
¿Alguno de nosotros sería capaz de preveer (sic) un terremoto, como hacen los animales?
Esa conjugación del verbo “prever” no es lo que uno esperaría del Jack Lang de la situación, que es lo que Iván Redondo, el Manuel Luque del bote de Colón en La Moncloa, le ha vendido a Sánchez.
En la lengua que hables, así pensarás, y el presidente y su ministro de Cultura no hablan español, que se habla hasta en Polonia, gracias a que Castro, a petición de la Urss, envió un destacamento de soldados cubanos que hicieron por el castellano lo que nunca han hecho en parte alguna los funcionarios del Instituto Cervantes. Mas tampoco son Sánchez y Guirao los responsables de que España renunciara a la capitalidad del español, lengua oficial de veintidós naciones. Lo dijo el verano pasado Alberto Buela en Santo Domingo de la Calzada: Lula, un sindicalista brutote, reemplazó en Brasil el inglés por el español, mientras en España el ideal de Rajoy, un registrador de la propiedad, era que los niños hablaran inglés.

En fin, otro Siglo de Oro.

Martes, 19 de Junio

Valle de Esteban

Prado mortal de lunas
y sangre bajo tierra.

lunes, 18 de junio de 2018

Tuit del Año


@hughes_hu
 Tuit del Año:


@maldiniplus
Una pena que el seleccionador surcoreano por delante de Ki Sung-Yeung no junte a Hwang Hee-Chan, Heung Min-Son y Lee Seung-Woo. Este último al banco y es el gran talento joven. Prefiere al grandote Kim Shin-Wook para chocar con los centrales suecos.

Patriotas de hojalata

Gattamelata


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El espectáculo del guerracivilismo batueco (“la gente confrontacional”, según el diagnóstico del más culto periodismo deportivo) asombra al mundo: con medio país viviendo abiertamente ya de la industria de la sedición, despiden al seleccionador de fútbol porque anuncia que, después del Mundial, entrenará al Campeón de Europa, y por ahí no pasa el Barcelona de Piqué e Iniesta, club que, comprometido públicamente con el golpe catalán, considera que los intereses del Combinado Autonómico son incompatibles con los del Real Madrid.

    –No se puede dirigir a España con la cabeza en el Real Madrid.
    
Bueno, eso es como decir que Donatello no puede modelar la estatua ecuestre del Gattamelata en Padua porque tiene el encargo de hacer otra para el príncipe de la casa D’Este en Módena, y otra para Alfonso de Aragón en Nápoles, y otra para Ludovico Gonzaga en Mantua… Vale, Lopetegui no es Donatello, ni siquiera el Donatello de De Gea, el portero que en el United recibe veneración de Gattamelata. Sólo hay dos seres en el mundo incapaces de caminar y mascar chicle al mismo tiempo: el presidente americano Ford y… Lopetegui.
    
La clerigalla periodística tiró incluso de García, que llegó en la moto del mulá Omar para arremeter contra Lopetegui con los “dictum” marca de la casa: “puñalada trapera”, “ni salir a la calle”, “madridistas bien nacidos”, “si te vistes por los pies”… Todos los frailones de misa y olla del negocio (prestes, doctrineros, mosenes, capigorrones, capellanes y epistoleros) saltaron como gatos monteses sobre Lopetegui, apellido “de oro con tres franjas de azur”, que había cometido el mayor pecado de soberbia, sentarse en el banquillo del Bernabéu, el estadio donde, según Chillida, su paisano, que también fue portero, “sacar de puerta” (ya con la memoria medio extraviada, a Chillida le encantaba recordarse sacando de puerta con la Real Sociedad en el Bernabéu) era lo más grande que había hecho en su vida; más, desde luego, que todas sus lecturas de Heidegger y todas sus artesanías de hierros a la piedra.
    
Como ciudadano me fastidia mucho; y como ministro más aún, que la selección haya vivido un momento tan delicado –declara, sin saber por qué, el nuevo ministro de Cultura, que confiesa saber de Lopetegui por lo que ha leído a los patriotas de hojalata en los Fake News, “basilios” que antes denunciaban en el extranjero el peligro que con motivo de la Final de Copa corrían en Madrid las aficiones del Barça y del Athletic por culpa del fascismo de Esperanza Aguirre y que ahora denuncian la traición de Lopetegui… a los valores nacionales.

    Decimos “basilios” en recuerdo de don Basilio Álvarez, cura gallego, cojo y lerrouxista que a un diputado que le preguntó cómo era eso de que en la misa, sólo a unas palabras suyas, ¡de don Basilio!, Cristo bajaba al vino, contestó:

    –¡Pues se j… y baja!
    
En las cortes republicanas, don Basilio pretendía que también los sacerdotes pudiesen alcanzar la presidencia de la República, y lo exigió con un discurso tan tremendista que los cronistas glosaron a “un orador anchuroso, que lleva al Parlamento los tonos tribunicios, el amplio ademán, el jadeo de las polémicas”, y cuyas oraciones “parecen tener siempre sobre los hombres una cumplida capa romántica, agitada por el viento de la elocuencia”. Exactamente igual que los sermones periodísticos, estos días, sobre Lopetegui y los valores.

    Una vez fuera Lopetegui (“Creo que Rubiales ha estado muy bien”, interviene Xavi, membrillo de España, al que nadie ha puesto la corona del Burger King que anda buscando), la Inquisición de los “basilios” apunta a De Gea, portero de Mourinho (“¡arreniégote demonio!”) pretendido por el Madrid (“Vade Retro Satanás”) que Lopetegui (“De las trampas del demonio, libéranos, ¡oh, Señor!”) llevó al Combinado Autonómico, donde, al decir de Hierro, que hace suya la norma de los Rangers, “no dejamos tirado a nadie de la familia”: a Lopetegui simplemente le dieron esquinazo en la gasolinera, como se hace con la abuela cada verano.

    De Gea falló ante Portugal (no más que Piqué). De haberlo hecho ante Rusia, ahora mismo estaría enfrentándose a un proceso por colusión con Putin.

    –Nosotros –resume Hierro– en este momento tenemos que ser nosotros mismos.

Mulá Omar

“TODOS AL VAR”

    Lo mejor del Mundial hasta la fecha es ese grito esperantista de “¡Todos al VAR!” cada vez que un árbitro se enfanga. Es un momento muy Bryce Echenique. ¡El momento Bryce que necesitaba el fútbol! Homenaje, ya eterno, a Alfredo Bryce Echenique, que en un plató de TV, cuando la presentadora anunció la presencia de don Manuel Alvar, el escritor peruano, refitolero, exclamó: “¡Eso, todos al bar!” Nos vino a la cabeza cuando el árbitro del Perú-Dinamarca, el gambiano Bakary Papa Gassama, pitó, a un guiño del VAR, un penalti contra los daneses que el peruano Cueva falló como sólo se fallan los penaltis que no lo son, y el de Cueva no lo era, o sea, que era un penalti de VAR. El VAR, pues, es como un Jordi Alba con gafas de culo de vaso, un chota que se chiva de De Gea por dejarse un butrón en la barrera.

El bache de la calle Lista

Calle de Lista

El bache es el atraso; una zanja, el progreso.
Pero para rodar por la calzada no se diferencian gran cosa.
El Séneca

Aborrecible tarde de los Bohórquez, salvada por el vestido mercurio y azabache de Sergio Aguilar


 Silencio por Fandiño


José Ramón Márquez

El tostón. Sin paliativos. El puro tedio. La nada. ¿A quién se le ocurriría lo de traer hoy  los murubes de Bohórquez? ¿A Florito? ¿A Carreño? ¿Quién ve los toros para Madrid? ¿Quién programó esta corrida innecesaria? El domingo pasado al salir de la de la Prensa y ver ya pegado el cartel de los Bohórquez, la mosca se fue inmediatamente detrás de la oreja y ya de ahí no se movía el animalito, por más manotazos que se llevase, dados todos ellos con el máximo cariño en su condición de ser igual a nosotros “en inteligencia, sensibilidad, en derecho a la vida”, tal y como predica nuestro flamante Ministro de Cultura. Ya me hubiera gustado ver al Ministro en contrabarrera del 9 a ver cómo sostenía lo de la “inteligencia”, lo de la “sensibilidad” y lo del “derecho a la vida” de las seis prendas que mandó don Fermín Bohórquez Escribano desde Cádiz a hacer el ridículo en Madrid el día que se conmemoraba el LXXXVII aniversario de la de la corrida a beneficio del paro obrero, aquella inauguración ful de una Plaza rodeada de desmontes, pues, como todo el mundo sabe, la Plaza Vieja siguió funcionando con total normalidad hasta finales de la temporada 1934.

Decir Bohórquez es pensar en rejones, que ése ha sido el destino natural de los toros de esta ganadería desde hace lustros. A lo mejor los rejoneadores, que ahora necesitan el toro perfectamente manufacturado para sus ejercicios de doma, ya se han hartado de los toros de Bohórquez y el hombre ha pensado volverlos a echar a la cosa de la lidia a pie, pero si la evolución de la vacada tuviera que tomar su deriva particular a raíz de lo visto esta tarde en Madrid, a la vuelta del camino acecharía el “eliminando lo anterior”, que cuanto antes lo apliquen, mucho mejor. El hecho de considerar deplorable a la corrida que don Fermín ha enviado a Madrid es opinión que se cimenta en varios aspectos. En primer lugar la presentación. No es necesario saberse de memoria el AREVA, ni siquiera es preciso haber oído hablar del Barbero de Utrera, basta con irse a la página 7 del programa oficial y leer donde dice: “el murube se ha caracterizado por ser un animal grande o de caja generosa…” etcétera, para conocer que hoy, de eso nada. Es decir que cualquiera que entienda el español, aunque nunca haya visto una corrida ni un toro, ya podía leer en tan docta publicación oficial de la propia Plaza que lo que había en el ruedo no tenía nada que ver con lo que debía haber. En segundo lugar, por la cosa de la casta, que la contemplación de esas cucarachas desparramando la vista a ver si encontraban una encina con la que ir a rascarse, huyendo de los pencos o mirando bobamente la muleta mientras se preguntaban para qué podría servir eso, colocaba a los toros más cerca de la feria de ganado de Torrelavega que de lo mínimo exigible en un Plaza de Toros. En tercer lugar la fortaleza, que es una forma de decir la debilidad, para que se vea lo antigualla que llevan la cosa estos Murube, que cuando prácticamente la mayoría de los ganaderos han conseguido eliminar  el síndrome de blandura y derrumbe, con estos de Bohórquez parecía que habíamos echado hacia atrás veinte años en el tiempo. Ya sabemos que a los calés no les gustan los buenos principios, pero es que hoy ni principio, ni nudo, ni desenlace. El primero de la tarde, cuyas señas nos vamos a ahorrar, era ya de por si tan feo, tan repelente, tan indecoroso, que nos llevó a pensar en que después del trajín de los eminentes profesores veterinarios durante la Feria del Isidro, hoy habían encomendado la labor evaluadora del ganado a un becario poco espabilado o de patente enchufe.

Y si falla la ganadería, lo suyo sería pensar que ahí hay un funcionario público dispuesto a hacer su labor contra tirios y troyanos y a defender el interés de la vociferante plebe frente al poder  de la Empresa. Esa misión, en el día de hoy, le correspondía haber sido desempeñada por don Justo Polo Ramos, pero el hombre, por la causa que fuese, no estimó oportuno el momento como para investirse de tan intrincada labor y, de entre toda la escala cromática en forma de pañuelos que alberga al alcance de su mano presidencial, tan solo estimó que el blanco, ese color que es imagen de inocencia, bondad y pureza, ese símbolo de la humildad y la paz sería su estandarte en esta tarde de junio, tarde de luto de aniversario por la muerte de Iván Fandiño en la que él, al modo de los antiguos griegos, exhibiría el blanco, sólo el blanco, pasase lo que pasase; y así se sucedieron, una tras otra, las veinticinco pañoladas, blancas como los acantilados de Dover, con las que don Justo se desentendió del espectáculo denigrante que se desarrollaba a sus pies en el espacio rodeado por una barrera hecha de maderos y actuó como si la tarde se desarrollara en términos de la mayor normalidad. Esto, como es natural, desató las iras de los damnificados -que siempre somos los mismos- y eso llevó a muchos a exigir al señor Polo, de manera coral y, si se quiere, con cierto desafinamiento, el inmediato abandono del Palco, cosa que como puede comprenderse no ocurrió.

Y así, con unos toros impropios y con un Presidente en pleno abandono de su labor, ya podía venir Juan Belmonte resucitado, que la tarde no la levantaba ni Sansón. Para la cosa del toreo los de Plaza1 montaron un cartel barato trayéndose a Fortes, a quien el hecho de que en San Isidro no le concedieran una oreja -otro pañuelo blanco- le sirvió para verse anunciado hoy en Madrid y en seguida en Pamplona; a Álvaro Lorenzo, de quien siempre se me olvida lo de que cortó tres orejas en Madrid antes de Feria y ahí tengo al aficionado J. para recordármelo; y a Galdós, que venía de proclamar su Episodio Nacional ayer mismo en Torrejón de Ardoz. De las respectivas labores de los diestros, en honor a la verdad, nada se puede decir, salvo reseñar que por allí estuvieron.

¿Y no hubo nada bueno que reseñar? Pues incluso en una tarde tan aborrecible como la de hoy, al menos podemos poner tres  cosas buenas: la primera que la tarde fue placentera, con un ligero y agradable vientecillo; la segunda, la brega al segundo y el vestido de Sergio Aguilar, mercurio y azabache; la tercera, que nadie tomó el olivo.

No soy capaz de concebir la idea de la tauromaquia que se habrán llevado a sus países de origen los extranjeros que hoy, por primera y acaso única vez en su vida, hayan asistido a esta corrida de toros.

Los Porteros

 La Obra

 El Cuadri enano (y con badana de Iglesias)

Lunes, 18 de Junio


Silencio de la calleja

domingo, 17 de junio de 2018

Sobre héroes y tumbas (In memoriam Iván Fandiño, 29.09.1980-17.06.2017)

 "Dense prisa..."

Jean Juan Palette-Cazajus

«Dense prisa…porque me estoy muriendo», intuyó el torero Iván Fandiño tras la cornada, hoy hace un año. ¿Acaso es posible resumir mejor la historia de toda existencia humana?  En el momento de encarar su trágico destino, Ivan Fandiño se convirtió en exacerbada metáfora de todos nosotros. «In Ictu Oculi», reza un cuadro sobrecogedor de Valdés Leal, en el sevillano Hospital de la Caridad. Esto es, «En un abrir y cerrar de ojos». Así vuela toda vida y así lo recordaban a todas horas los barrocos. Pero hemos olvidado su lección. Huye volando toda vida, pero más rápido se trunca todavía la de los héroes ¿Cuánto tiempo llevamos menoscabando el concepto de muerte heroica? La del soldado hace tiempo que ha pasado a ser un valor obsoleto, casi despreciado, propio, de épocas brutales, bárbaras y, queremos creer, pretéritas. Pero «el hombre es aquello que le falta» decía Georges Bataille. Es decir que iluso y peligroso es todo aquél que espera del ser humano cosa alguna que no termine generando carencia y frustración.
 
 Iván Fandiño con Néstor García, alter ego, apoderado y biógrafo

La historia nos lo ha mostrado y nos lo sigue mostrando inexorablemente: cuando una sociedad repica campanas triunfalistas, éstas sólo pueden sonar estridentes, destempladas y a la postre siempre fraudulentas. Prestemos oídos a un tañido aparentemente más modesto, en realidad todavía más ambicioso, el que postula nuestras sociedades democráticas simplemente como las menos malas en la historia humana. Sostenidas por valores definitivamente  frágiles, precarios y cada vez más inciertos. Por esto son altamente temibles los yihadistas del progreso impepinable, los ciegos ante lo conseguido y los cegados por la quimera de las causas finales. Los insensatos que piensan que una sociedad se puede operar a corazón abierto. Entre los tumores por extirpar están los valores sacrificiales de la tauromaquia ¡Valores reaccionarios y brutales! consideran. Que sólo pueden entorpecer el porvenir entre algodones que nos espera. O esto creen.

En realidad nuestras sociedades sobreviven en un mundo cada día más tambaleante. Las vemos asediadas por jaurías brutales, dogmáticas y oscurantistas. No lo dudemos un segundo, se acerca el momento en que habrá que volver a aprender a morir en nombre de valores. Algunos ya lo están haciendo por nosotros. Pero, de momento, la única forma de muerte heroica, ejemplar y desinteresada que todavía conoce nuestra sociedad es la del torero en el ruedo y me atrevo a decir que el objetivo es el mismo: recordarle al ser humano que si realmente quiere seguir siendo un sujeto emergente, definitivamente extraído del magma indiferenciado de la vida animal, tiene que elegirse un destino. Y no hay destino individual sin riesgo. Siempre que rechacemos la sumisión al determinismo, a la inercia de nuestra herencia biológica. Siempre que marquemos diferencias: así, mientras el toro ni siquiera sabe que es toro, nosotros podemos elegir ser torero...o militante antitaurino. A los aficionados, los toros nos apasionan por muchas razones. Muchas razones tenemos también de sentirnos cada vez más frustrados. Nuestra fidelidad se debe a la grata certeza que tenemos de habernos apuntado a «la escuela más austera de vida», en expresión de Marcel Proust, a la misma exigencia ética que llevó quien empezara siendo un lechuguino mundano, a sacrificar su salud y su vida a la escritura de una obra excelsa.

 
Las Ventas, 2014

El torero también nos lleva «En busca del tiempo perdido». El toreo, cuando es auténtico, crea por un momento un tiempo virgen, recrea el tiempo puro del Ser, provoca una efímera fisura en el espacio-tiempo. Por esto, cuando muere el torero, es de los pocos que merecen acceder al aura intemporal de los  héroes homéricos. No nos engañemos, cuando hablamos de la dimensión «sacrificial» de los toros no nos referimos a la muerte del animal. La pasión que lleva el aficionado a la plaza es la conciencia de que la vida del torero es «Pasión».  Él es el único sacrificado en el ruedo. Y no solamente cuando muere, sino tantas veces como hace el paseíllo, tantas veces como sabe que puede morir. Extraño oficio que ve la conversación habitual con la muerte elegida a modo de singular rutina.

Y es así porque el lenguaje es el genitor de nuestro destino y la placenta que alimentó nuestra condición. Y no le busquemos más destino a ninguna especie viva fuera de lo que sea capaz de contar de sí misma. Por esto la muerte es patrimonio exclusivo de nuestra especie y el Ser-hacia-la-Muerte definición privativa del individuo humano.

La evolución primero, la capacidad simbólica del hombre y la selección ganadera después, hicieron de las astas del toro de lidia el más expresivo vector de la muerte trágica. El toro es el mejor «eidós» de la muerte, su forma-idea mejor representada y expresada. En la embestida del toro bravo no percibimos el movimiento sino sólo la amenaza y el peligro. Sus astas dibujan en el espacio un programa perforante que aterra las carnes. Las heridas por asta de toros suelen ser devastadoras. Las de Iván Fandiño lo fueron en grado extremo. Nosotros, que somos naturaleza, hemos humillado la naturaleza y la hemos devastado. Esto quiere decir que nos hemos convertido también en seres humillados y devastados. Por esto el asta letal del toro destroza las carnes pero devuelve sus víctimas a la inocencia y a las zonas del alma que sólo conocieron los pueblos primeros. El torero muerto nos devuelve al mundo de sentimientos y al tipo de imaginación que alumbraron los mitos fundadores.


Pase de pecho

 Hay otra modalidad de fatalidad mortal cuya perspectiva me aterra particularmente por su atroz mediocridad. Me refiero a la más frecuente en nuestra sociedad, el accidente de tráfico, carente de  toda grandeza, carente de toda significación, carente de toda finalidad pero tranquilamente metabolizado por nuestras sociedades, mientras la muerte del torero escandaliza  a los atolondrados. El accidente, que reduce la realidad humana a su peor inexistencia aleatoria, al amasijo de carnes sanguinolentas y de chatarra humeante. No solamente se pierde la vida en aquellas ocasiones sino la pertenencia a la humana condición. La sangre sucia en el asfalto entre cristales rotos y restos orgánicos nos retrotrae a la insignificancia cósmica del caracol aplastado que cruje bajo el zapato.
Las almas piadosas que han venido diciendo que la muerte de Iván Fandiño era gratuita no estaban interesadas en conocer la diferencia entre el accidente y la tragedia. Gratuita, la muerte de Iván lo fue en el sentido oblativo, fue su último regalo. Por esto la muerte del torero aparece realmente crística. Nos redime a todos y a todos nos engrandece. Incluso a los cínicos.

La plaza de Aire-sur-l'Adour

Soledad & Mariví

Soledad Gallego Díaz

Mariví Romero

Burgos, Rubiales y el Mundial

 Fondo Norte de El Plantío

 Fondo Sur



Francisco Javier Gómez Izquierdo
 
        La sucesión de despropósitos, conforme a mi modesta opinión, de la semana pasada en España me ha “pillado” en Burgos entre  Ribera y cordero y lo he ido discutiendo con EL AMIGO Gaitu, metiendo madrugadores kilómetros desde Fuentes Blancas al Parral, pasando por esa nuestra Quinta sampedrera que ahora llaman “paseo de los atletas”, en el puente que colocaran en el Arlanzón a la altura del Fondo Norte de El Plantío, hoy en plena demolición. Como burgalés me acuso de que aquí se inventó el hortera “hola fondo norte”, convertido en costumbre nacional.
      
De política he hecho propósitos de hablar ya lo justo, porque ni sé ni comprendo. Me he dado cuenta de que es asunto que llevan “gentes” con otras mentalidades formadas en nuevos métodos de estudio para mí incompresibles. De fútbol tampoco entiendo pero lo veo mucho y algo se me queda, aunque reconozco que no presto atención cuando se habla de millones por los fichajes y maniobras entre directivas, escaldado por el último descenso federativo del Burgos CF al que entrenaba Enrique Martín en 2002 en provecho de un Levante que ¡a saber a qué tratos llegó con el infausto Quintano Vadillo!
      
El episodio del descenso administrativo del Burgos no les interesa a ustedes un pimiento, pero a aquel Levante filibustero llegó al poco, dos o tres años, Luis Rubiales como jugador y se puso a reclamar los derechos -dineros- de unos compañeros que se los habían ignorado a los de mi equipo. En ese  Levante de hace unos diez años se vivieron varios episodios curiosos y no sé por qué a este Rubiales desde entonces no le he tenido ninguna simpatía. Ahora es presidente de la FEF, dando por buenas las sospechas  que hace años teníamos de su persona y pusimos en Salmonetes...
     
En el asunto Lopetegui no soy quién para afirmar que ha actuado correcta o incorrectamente, pero como soy de los que cree que la palabra dada, los contratos, la jerarquía y la formalidad han de ser principios de comportamiento (¡soy un antiguo, lo sé!), la decisión de Lopetegui me parece además de egoísta, improcedente, inoportuna y por supuesto desestabilizadora... sin entrar a considerar esos “güevos” alopécicos del presidente de la Federación que tanto nos recuerda a Paco Jémez cuando se pone estupendo.
      
Mal, muy mal todas las partes ¡con lo chulo que tiene que ser ir por los campos siendo seleccionador! y confieso que me ha cabreado mucho porque el mes del Mundial es una gozada para quien suscribe y más cuando tenemos equipo para ganarlo. Ante Portugal y teniendo en cuenta las circunstancias previas y el virus “Karius” de nuestro De Gea lo pasamos con un “bien” antiguo que estoy seguro de que mejorará. No ha habido hasta hoy, a mí así me lo parece, mejor equipo que el nuestro -sólo me he perdido el Dinamarca-Perú- a la espera del debut de Alemania y Brasil esta tarde, junto a España, los tres máximos favoritos.
     
De Francia espero mucho, pero Deschamps pone a Tolisso en vez de a Matuidi al que considero mucho más necesario que Pogba o Mbappé en el equipo. A los tres minutos de salir, los bleus marcaron el gol de la victoria. De Argentina nunca hay que fiarse porque se clasificará a pesar del atosigante arrojo islandés y habrá que defender a Messi a la islandesa sin islandeses. Rusia metió cinco goles a uno de esos equipos extraños que aparecen por los mundiales. Dos los hizo Cheryshev,  hijo de Dmitri Nikolayevich Cheryshev, un extremo bajito y veloz que defendió a ese Burgos que se mantuvo en 2ª en 2002 y al que los “manejantes” del fútbol cambiaron por el Levante. El mozo va todos los veranos a Burgos y alterna unos días con sus antiguos compañeros de colegio. De paso saca unas perras con una escuela de fútbol a su nombre.
      
Aprovecho para zanjar la 2ª.  Me equivoqué con el Zaragoza, al que se le fue el sueño en ése minuto 93 fatídico para tantos, en favor de mis paisanos pelendones del Numancia, pero permitan que presuma con el acierto del Valladolid, hoy ya de Primera, al que puse en disputa con los maños por el puesto de honor que quedaba. Me alegro, por sobre todos, Kiko Olivas, al que un gol de Villa, empezando en el Villarreal, lo vistió para siempre de una especie de tristeza que atraía la ferocidad de sus propios aficionados cuando la cosa no pintaba bien. ¡¡Cuánto lo defendí en Córdoba y cuando subió con el Gerona a Primera!! –Pero lo han echado, me decían. Ha vuelto a ascender. Con Antoñito de lateral derecho. Dos defensas que salieron del Córdoba sin el mínimo reconocimiento y con el disgusto de un servidor.

       ¡Enhorabuena Pucela, por vuestra particular Champions!