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miércoles, 15 de julio de 2020

En la muerte de Ennio Morricone

Cementerio de Sad Hill

Las fuentes de Fuentes Blancas

 Fuente de la Salud

 Fuente de la Teja

 Fuente del Castaño

Fuente del Prior


Francisco Javier Gómez Izquierdo

No hay lugar más a propósito para huir de "la caló" de las Andalucías que Burgos, y si se quiere la excelencia del frescor "salutífero", acérquese tempranito de paseo a Fuentes Blancas y goce con lo que usted cree imposible en julio.
 
Fuentes Blancas es mi niñez y adolescencia, meriendas de cuadrilla, baños insensatos, pachanguita con un Curtis y ahora, cada vez que vuelvo, veo un lujo silencioso de los burgaleses que disfrutamos sin darle importancia, y no como los neoyorquinos que tienen un Central Park para sacarlo en los cines.
  
Esta mañanita con 12° a las ocho he recorrido las fuentes de Fuentes Blancas en las que bebiamos agua sin miedo y sin carteles. Agua que un señor de San Sebastián quiso explotar a principios del siglo XX a cambio de un céntimo por litro. El señor Vasco pujaba por la de la Salud en la que me echo un trago a pesar del letrero que avisa de falta de garantías sanitarias. A la de la Teja iba el personal con el coche cargado de garrafas para el suministro semanal por su fácil acceso desde la carretera, habilitado por el Ayuntamiento allá por los 60. En la del Prior, junto a la playa de Burgos y a  diez metros de la pared de la Cartuja, los mozos  se juntan al atardecer con las mozas como nos juntábamos. Nosotros con chorizo, morcilla y clarete. Éstos, alrededor del Ron y la Coca-Cola lejos de la mirada de la autoridad que sabe que están allí pero deja hacer. La del Castaño se adecentó más tarde. De ella no sale agua, pero llama la atención el escudo que se subió de otra fuente del Espoloncillo cerca del la catedral, y que el Ayuntamiento dedicó al nacimiento de Isabel II.
   
¡Miedo da volver!

El habitante

Manolo Cano


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    “A España sólo le falla el habitante”, sentenció un día Manuel Cano Muñoz, Manolo Cano, apoderado de Curro, Paula y Pepe Luis.

    “El drama de la formación de España y los españoles”, tituló don Claudio Sánchez-Albornoz un artículo en ABC que desató memorable polémica intelectual con Laín (del coro al caño) y Ridruejo (del caño al coro). Albornoz había dedicado su elocuente vida (además de a denunciar que los franquistas le habían robado su piso de Madrid) a refutar las cinco caracterizaciones por Américo Castro (¡la otra castroenteritis!) de los españoles.
    
Orgullosamente usted declara leer a Kant –dice Albornoz a Laín–; humildemente yo reconozco que leo el ABC.
    
Los interesados en comprender al habitantes español tienen unas notas, escritas en la cárcel en agosto del 36, de José Antonio Primo de Rivera, “Germanos contra bereberes”, en perpetua guerra civil: “Dos pueblos superpuestos, dominador y dominado, germánico y aborigen berebere”, que no se han fundido y ni siquiera se entienden. El pueblo dominador vigiló el no mezclarse con el dominado. El pueblo dominado, entre tanto, detesta al dominador, adoptando respecto de los dominadores apariencia de sumisión irónica.
    
En Andalucía se llega a los más exagerados extremos de adulación; pero bajo esa adulación aparente se venga la más desdeñosa zumba hacia el adulado. Esta actitud, la burla, es la más dulcemente resignada que adopta el pueblo desposeído. Más arriba aparece ya el odio y, sobre todo, la afirmación permanente de la separación.
    
En España, dice, “el pueblo” es algo particularista y hostil. El “pueblo hebreo” comprendía a los profetas. El “pueblo inglés” incluye a los lores. Aquí, “el pueblo” es lo que no es aristocracia ni iglesia ni milicia ni jerarquía…
    
El resentimiento ha esterilizado toda posibilidad de cultura. Así, grosso modo, y salvo algún ingente esfuerzo individual, desligado de toda escuela, puede decirse que la aportación de España a la cultura moderna es igual a cero.

Miércoles, 15 de Julio


Julio ecuatorial

martes, 14 de julio de 2020

Ponce, las novias, los buenos y los malos


ABC



¡Enrique es un niño!

Pomularmente, la nueva pareja de Ponce es un ser superior, y a Ponce nos lo imaginamos plástico y feliz, haciendo moonwalks por los pasillos

Es esto


Baltasar Gracián



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    La República fue la contestación a una dictadura que ya no existía, y las Autonomías, lo mismo. Programa de ambos fenómenos: “Delenda est Hipania!”

    Con la República teníamos un filósofo que pegaba aldabonazos: “¡No es esto, no es esto!” No era “esto” lo que deseaba, aunque “esto” era lo único que debía esperar.

    –¡Es esto, es esto!

    “Esto”, hoy, es la consolidación de Galeuzka, más el café de recuelo para todos, fórmula del liberalio Clavero. Con la Nación, que es el gato, ausente, las nacioncillas, que son los ratones, se divierten. ¿Qué celebra la derecha tonta?
    
¡La tierra de España! ¡Las naciones de España! –exclama Azorín para glosar un opúsculo de Baltasar Gracián sobre las diferencias que hay para el gobierno entre España (“muchas cosas la hacen difícil”) y Francia, donde todo ocurre para que sea fácil, y añade Gracián: “Pero en la monarquía de España, donde las provincias son muchas; las naciones, diferentes; las lenguas, varias; las inclinaciones, opuestas; los climas, encontrados; así como es menester gran capacidad para conservar, así mucha para unir”.
    
Luego está el elogio azoriniano al federalismo americano, cuyo gobierno lo ha invitado en el 18 a visitar su ejército en las trincheras de Francia: “¿De qué manera esta nación o federación de naciones se ha determinado a intervenir en los asuntos de Europa?”, inspirado en Walt Whitman (“Here is not merely a nation but a teeming nation of nations…”)
    
El movimiento oligárquico que promueve esta España carreterista (de Anselmo Carretero) que tenemos encima me excede en naciones (¡diecisiete campanas extractoras!), y una vez privado de la verdadera, me contento con las dos de Disraeli en Gran Bretaña: la de los ricos (Galeuzka) y la de los pobres (las otras catorce).
    
Señores autonomistas: ahórrennos la Agrupación al servicio de la República, pues ni siquiera tienen ustedes un Ortega, y de paso, la Agrupación al servicio de las rectificaciones. Cómanse al Niño Jesús, pero déjennos echar la siesta.

Viernes, 3 de Julio

Valle de Esteban

Otras vidas

lunes, 13 de julio de 2020

Tuya, mía, tuya, mía


El homenajeado, correctamente, vestido,
 y el pagafantas, alcalde de Madrid, arremangado como Pentapolín



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Con la Liga de “la Coviz” ya decidida, el espíritu futbolero se solaza en la nostalgia (¡diez años!) del tiquitaca surafricano.
    
El Real Madrid de Mourinho, el entrenador del autobús defensivo, al decir de sus detractores, que tuvo muchos (fue el mayor detector de tontos que habíamos conocido, antes de Trump), ganó la Liga más ofensiva, con el récord de goles a favor, y el Real Madrid de Zidane, el Patton de la ofensiva, abierto en ataque cual vulva oferente (“vulva oferente, balano embravecido”, bramaba un poeta que tuve de director), gana la Liga más defensiva, no sé si con récord de no-goles en contra, del que es primer responsable ese estafermo belga, entre Epi y De Gaulle, que es Courtois, que parece un monumento a Iríbar, el más grande. (La tarde más feliz de mi infancia futbolera fue la de la Nochevieja del 72, cuando el Burgos le metió cinco goles a Iríbar, con “hat trik” de Angelín, un señor bajito de Zaragoza que hacía de extremo en El Plantío).

Zidane gana la Liga con la misma solvencia defensiva que la ganó Simeone, cuyo prestigio se basa, como el de Rommel, en la grandeza del Muro Atlántico, que en su caso es el Muro Atlético de Oblak y demás literatura fantástica. Tan fantástica que, al final, con el Muro Atlético sucede lo mismo que con el Muro Atlántico: aparecen por donde menos se los espera unos señores mañosos y te echan el templete abajo. A Rommel lo invitaron a suicidarse, pero a Simeone lo invitan a renovar. El “pasillo de seguridad” que le ha valido a Zidane la Liga de “la Coviz” lo forman Courtois, Ramos, Casemiro y Benzema, cuya misión es “bajar a recibir”, como un asesor cultural de Almeida, el madrileño alcalde cervantino de Daganzo (como Humillos, como Jarrete, como Carmona, como Berrocal, como Rana), que para no llevarse collejas en los barrios tiene dicho que es del Atleti.

    –¡Iniesta de mi vida! –tuiteó Almeida–. 10 años. Yo también me quedé sin voz. Cuando el tiki-taka nos llevó a la cima del mundo.
    
Con ser cristiano viejo (liberalio, para entendernos), Humillos se atrevía a ser “un senador romano”; Jarrete sabía “calzar un arado bravamente”; Berrocal tenía en el paladar un huevo de sabores estampados; Pedro Rana prometía una vara de encina y de roble para que no se doblara “al dulce paso de un bolsón de ducados”; y Almeida tiene el tiquitaca (tuya, mía, tuya, mía) por consenso.
    
Almeida no lo sabe, pero el tiquitaca es un invento colchonero (entretenimiento de entrenamiento) de Marcel Domingo, Luis Aragonés se queda con la copla y, al coincidir en su época de seleccionador una plantilla de pequeños Almeidas con la decadencia del marcaje individual, lo implanta en el Combinado Autonómico que gana la Eurocopa de 2008. El tiquitaca, pues, es un consenso (tuya, mía, tuya, mía) sin corrupción política hasta que lo pillan en Barcelona. El tiquitaca futbolero en Suráfrica llevó al Combinado Autonómico a “la cima del mundo” para aliviarnos de la crisis económica. Y para celebrar el tiquitaca el alcalde de Madrid ha cerrado un Consenso Históricocon que recuperarnos de la crisis de “la Coviz” cuya primera piedra ha sido llamar “Corazón partío” (ya puestos, casi mejor “Se le apagó la luz”) a un puente de Moratalaz, barrio de Alejandro Sanz, que ha tenido el detalle de pasar el confinamiento en Madrid, razón por la cual el equipo cultural de Almeida decide montar el tiquitaca de la placa de bronce (¡aprende, Plácido!) por unos módicos cuarenta mil euros (comparados con los cachés de Génesis y Tina Turner que nos traía Fernando Gracia en los 80), naturalmente sin la presencia del Doctor Simón, tan solicitado en los ruedos como Ponce, que hubiera disparado los costes. Almeida diciendo que es indio y Sanz diciendo que es vikingo (a veces dice que bético verderón). ¡Consenso!

    Como bien bonito lo tiene dicho Bioy, la nostalgia sirve para reforzar la fascinación:

    –Una muchacha que, entre sollozos, me dijo que había perdido a su padre, valientemente se sobrepuso para agregar: “Por suerte pudimos cumplir su voluntad. Como teníamos el disco, mi padre murió oyendo ‘Era una volta un piccolo navio’.”
    
Tuya, mía, tuya, mía. ¡Y a la vuvuzela!



COMBINADO AUTONÓMICO

    En España todavía queda gente que no es abogado del Estado y le cuesta entender por qué lo que el periodismo deportivo llama por consigna política “la Roja” (invento del Sabio de Hortaleza para resolver el problema de la “conllevancia” en el vestuario español) es, ni más ni menos, un Combinado Autonómico. La explicación la ofrece la Guardia Civil resumida en un tuit conmemorativo de la Copa del Mundo en Suráfrica: “Un andaluz, un madrileño, un catalán y un castellanomanchego se unen y nos hacen campeones del mundo. ¿Recuerdas?” Si a don Santiago Bernabéu, que era de Almansa, alguien le llama, aunque fuera de la Guardia Civil, “castellanomanchego”, le da una entrada para asistir en Valdebebas a los rondos de Isco, que hace de giróvago, con Lucas Vázquez. Pero Bernabéu no llega a ver la Constitución que hace suyas (¡las Autonosuyas de Ozores!) las Autonomías que un socialista del sur pusiera en la mesa de la Junta Democrática para dar salida a la militancia provincial.

Lunes, 13 de Julio

Valle de Esteban
Tarde de julio

domingo, 12 de julio de 2020

Albóndigas imperiales

@mikepompeo
Making my dad’s favorite meatballs tonight — a Pompeo family recipe! Bandera de Italia

BLM



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El movimiento talibán (policía moral) BLM es la rama electoral demócrata para cambiar a Trump por Sleepy Joe en la Casa Blanca, dicho por su fundadora, Patrise Cullors, en la CNN, cuya estrella Don Lemon propone enfriar la energía BLM colocando en el Monte Rushmore, “front and center”, a Obama, cabeza de la Administración más corrupta desde la de Andrew Jackson, martillo de los “íncubos españoles”.

    Para el periodismo, Obama es “el presidente intelectual”: en El Cairo, de gira por sus “primaveras árabes”, puso de modelo de “conllevancia” (solución orteguiana para el tabarrón catalán) la del califato de Córdoba con la Inquisición (¡cuatro siglos de diferencia!), y en Viena pidió perdón por no hablar… el austriaco. Su remate fue intentar canjear en el billete de diez dólares la cara de Hamilton, único miembro antiesclavista de los “Founding Fathers”, por la de la abolicionista Harriet Tubman, y sólo la campana libró del ostracón al pobre inventor de la “democracia representativa”: el éxito inesperado del musical hi-hop de Lin Manuel Miranda en Broadway dedicado… a “Hamilton”, cuya retirada exigen ahora los talibán (policía moral) del BLM porque “Hamilton matrimonió con una familia de traficantes de esclavos”. La reacción de Lin Manuel Miranda, que no se cansa de apoyar públicamente a sus zopencos perseguidores, ha sido tan patética como las de cualquier acusado en los procesos de Moscú:
    
Todo es muy complejo –balbucea el artista en Twitter–. Me llevó seis años encajar la historia en dos horas y media… Lo hice lo mejor que pude… Todo es juego limpio
    
¿Cómo enredar a Trump en esta estupidez? De eso se encarga “el prestigioso” NYT, el periódico que pide prohibir el aire acondicionado por “antifeminista” y que hace un año acusó a Trump de retrasar deliberadamente el lanzamiento del billete de veinte dólares de Harriet Tubman (¡adiós a Jackson!), cuando todas esas decisiones fueron tomadas por… Obama.

    Y todo por hacer de Sleepy Joe el Claudio de la situación.

Domingo, 12 de Julio

Valle de Esteban

Columnas de Hércules

"El que tenga oídos que oiga"

DOMINGO, 12 DE JULIO

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas: 

-Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga.

Mateo 13,1-23

sábado, 11 de julio de 2020

Nadia


Massiel'68 en brazos del Dúo Dinámico

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    La sensibilidad nacional perdió pie con el confinamiento. La sociedad que aplaudía en los balcones nunca exigió un minuto de silencio (“padrenuestro de la nada”) por los tráiler de la muerte que de noche llegaban a los hospitales para llevarse los cadáveres.

    –Sin cadáver, no hay crimen –se diría el gobierno, que escondió los muertos como el alcalde de Madrid esconde los crucifijos o el nombre de Plácido.
    
El Régimen ha amanecido con un Orinoco triste paseándose por sus ojos porque la hija de Calviño ha perdido la hucha del Domund que le habían prometido la führeresa y su botones Sacarino. ¡Con todo el prestigio de Nadia, la experta que vio que la influencia de la “influenza” china en la economía española “no será significativa”! Y la propaganda del Régimen se ha desatado como en los mejores días de Eurovisión, cuando Mónaco nos traicionaba y Franco tenía que comprar (eso decía Íñigo) el triunfo-lalalá de Massiel.
    
Esto nos pasa por poner a pedir dinero a la hija de Calviño en vez de al hijo de su jefe, Pincho Guerra, que también andará por Bruselas. Pidiendo dinero, Nadia sería como aquella condesa que citó a Ruano en un café para extraerle mil pesetas.

    –¿Puedo valer para usted eso?

    Para un periodista, mil pesetas del año 32 eran muchas pesetas: “Exactamente las que me entregaba mensualmente ABC, adonde fui por ellas, porque jamás he tenido yo dinero ahorrado”.
    
–¿Y le da usted lo que gana a la primera desconocida que se lo pide? –quiso saber la condesa.
    –Supongo que nadie pide un dinero por gusto. Yo por lo menos nunca que necesité pedirlo lo pasé muy bien…

    
Luego las cosas se complicaron. La condesa estaba enamorada del periodista. Estaban hablando de un libro de Ortega y ella se echaba a llorar, “porque no me parece que con una mujer que guste se hable de Ortega y Gasset”. La condesa se chivó al conde, que desafió al periodista a un duelo.
    Con Europa, como con la bohemia, la injusticia es la misma: se cuenta lo que se pide y se calla lo que se da.

El bosón

ABC



¿Cuánto robó el Psoe, si es que es humanamente calculable?

Sábado, 11 de Julio

Valle de Esteban

El dios de la lluvia llora como una madalena

viernes, 10 de julio de 2020

Felicidades a Esteban


Contrapeso


"Checks and balances"


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Apenas salimos del funeral de Estado y ya estamos de nuevo en el Estado de Derecho.
    
El periodismo es el contrapeso del Estado de Derecho –dice Casado, jefe de una de las derechas españolas.
    
Y uno, que es periodista, se descubre dando vueltas en el mecanismo relojero ideado por ese doctor Franz de Copenhague que es Montesquieu para asegurar la libertad que en España, por culpa del Estado, hemos conocido poco, por mucho que los colosos del periodismo nos canten, como niños de San Ildefonso, los “checks and balances” de Hamilton.
    
¡La separación de Locke, el equilibrio de Bolingbroke y la balanza de Montesquieu!
    
Ser contrapeso del Estado de Derecho es serlo de una tautología, pero al oír a Casado se siente uno, por un rato, como la manzana de Newton o el mármol de Miguel Ángel.
    
El periodismo oficial siempre fue la rama del Poder que se ocupa de hacer que todos los atropellos del Estado, que en España es el Gobierno, parezcan un accidente.
    
Somos lo que comemos (“der Mensch ist was er isst”), enseña el elegante epigrama de Feuerbach, y si los leones del poeta Basterra eran corderos asimilados, los periodistas del Estado de Derecho somos secretarios asimilados. Por eso admiro de los ingleses que sean lo imprescindiblemente ladinos para no tener Estado, al contrario que nosotros, que somos ladinos sin medida, el animal ladino definido por Nicolás Ramiro Rico como “animal locuaz que piensa por mor del pienso”.
    
Ya sabemos que, al defender un periodismo de Estado (¿qué Estado no será de Derecho?), Casado no defiende el periodismo, sino el Estado, que le paga las nóminas. El gobierno del Estado, por el Estado y para el Estado. Todo dentro del Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado. Que no otra cosa es el Consenso. ¡El poder del Consenso! El Consenso como contrapeso vendría a ser el contrapeso del “poder electoral” que se sacó de la manga Bolívar para balancearse en su tela de araña.
    
La guerra cultural de la libertad siempre ha estado perdida.

De las pistolas a las cocochas


 Fernando Buesa


Hughes
Abc

El panteón de Fernando Buesa sufrió ayer un acto de vandalismo. Todo o casi todo el mundo lamenta mucho el hecho, pero el hecho, terrible en sí mismo, permite preguntarse por la extraña relación del PSOE, partido que fuera de Buesa, con Bildu.

La pregunta tiene un sentido muy concreto. Si el PSOE es capaz de traicionar su memoria hasta el punto de negociar con los que nunca condenaron los asesinatos, ¿qué no hará con los demás? ¿Qué no hará con lo que no es suyo? ¿Qué no hará con España? Dada la concentración tiránica de poderes que tiene aquí el partido gobernante, esto ha de preocuparnos a todos, no sólo a sus afiliados, votantes, lactantes y reptantes.

Cabe otra pregunta: ¿le es más grato a ETA este PSOE, PSOE sin Buesa, que el PSOE de entonces? Hemos de entender que sí. Ser más gratos a ETA, habernos hecho todos más gratos a ETA, ¿es exactamente un triunfo sobre ella?
 
Fernando Buesa merece y goza de un recuerdo especial. Se rememora su altura cívica. Pero hay muchas víctimas de las que no se acuerda nadie, anónimos guardias civiles, olvidados militares, que viven «vandalizadas» diariamente porque su crimen sigue sin resolverse. En este escarnio supurante se vive y se brinda entre pactos de cocochas. Un vandalismo de tipo institucional se produce cada día sobre las víctimas de esos crímenes sin resolver.

Uno de los rasgos de la sacrosanta Transición fue la fascinación de la izquierda con ETA. Los guardias civiles y militares muertos sufrieron antes campañas de propaganda antiespañola y anticastrense. Luego les llegó la muerte. Después el olvido.

Este hecho, en plena campaña electoral, invita a reflexionar sobre la «normalidad» democrática vasca de la que el PNV presume. ¿Qué tipo de elecciones pudo haber donde unas ideas eran perseguidas con el estigma, la violencia y el asesinato? Sobre esa mala broma han construido su sociedad perfecta.

La actitud ante el olvido de los asesinados, ante el independentismo, golpista o no, y ante la diferencia de derechos dentro de España es una posición política fundamental. Es la posición. Pero es incómoda y por eso los creadores de palabras lo llaman «ultraderecha» (las televisiones son el Banco de España de las palabras: son las que acuñan). ¿Qué palabra tendrán pensada para lo que hace el PSOE con su memoria y la de todos nosotros? «Diálogo», «paz»...¡Hacernos la cococha!

Viernes, 10 de Julio

Valle de Esteban

Vera Icona

jueves, 9 de julio de 2020

El Cristo

Tip y Coll con el vaso de agua


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Leo que el alcalde de Madrid (“Hola, me llamo Almeida y soy abogado del Estado y alcalde de Madrid”) ha firmado su primer Consenso Histórico para barrer, al fin, las calles de la capital, y que el precio ha sido meter debajo de la alfombra el Cristo tan bellamente defendido por Tierno (“símbolo de paz y amor”, lo llamó) en su toma de posesión de abril del 79.

    Gallardón escondió los maceros por franquistas y Almeida esconde el Cristo… ¿por facha?
    
Mas a ese Cristo debe la lengua castellana su mejor soneto (“No me mueve, mi Dios, para quererte…”), y nuestro primer filósofo, Santayana, que, como Tierno, no era muy de misa, nos mostró cómo Cristo amó el mundo en un sentido erótico en el que Buda no lo amó: “Y el mundo ha amado la cruz como nunca puede amar la higuera de la iluminación”. En los dolores más grandes, dice, hay una calma trágica; se agota la furia de la voluntad y nuestros pensamientos se elevan a otro nivel; como los placeres chillones y las negras penas de la infancia, que son imposibles en la vejez.
    
A mí me gusta ver el crucifijo esmaltado rodeado ricamente de volutas e incrustado con joyas; sin ese elemento de instinto pagano, la religión de la cruz no sería ni saludable ni justa. El pie de la cruz es un buen lugar desde el que mirar la vida.
    
Pero al pie de la cruz Almeida no ve nada. Se pasó el confinamiento al pie de La Sexta, en la peluquería de Ferreras, enseñando como azafata de vuelo a ponernos la mascarilla, un número como el de Tip enseñando a llenar un vaso de agua. “¡Otra vez, alcalde!”, decía Ferreras, aguantando sus tres capas de risas.

    –¿No será masoncete? –pregunta la tía Eustaquia.
    
Quiá. Ni masón (¡pobre masonería!) ni lerrouxista (del Lerroux rebelde: “Rebelaos contra todo: no hay nada o casi nada bueno. Rebelaos contra todos: no hay nadie o casi nadie justo… El respeto crea en el alma gérmenes de servidumbre… ¡Alzad el velo de las novicias!…”)
    
Un opositor al que en La Sexta llaman Churchill y él se lo ha creído.

Jueves, 9 de Julio


Valle de Esteban

La chucha

miércoles, 8 de julio de 2020

Funerales


Thomas Huxley

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

                Saint-Simon y Comte (por cierto, el de “les morts gouvernent les vivants”) son dos liberales estatalistas cuyo estatalismo palidece ante el del liberalio hispánico, que dice “funeral de Estado” (¡Estado! ¡Estado! ¡Estado!) como quien dice “Pamplona” (¡viva san Fermín!) con una madalena en la boca.

                Aceptar el “funeral de Estado” es aceptar que el Estado se haga cargo, también, de lo nuestro en el otro mundo. ¿Con qué garantía? ¡Con la del Estado! Ahí está la flamante doctrina del Supremo según la cual, si en vida no has separado los poderes (sea lo que fuere para el Supremo separar los poderes, que yo no lo sé), tus restos mortales pasan a ser, con el aplauso liberalio, propiedad del Estado.

                En la guerra, Santayana observó que los ingleses hablaban de la muerte de un modo bastante falso, casi alegremente, “como si se tratara de una excursión a Brighton”. El liberalio español, en cambio, habla de la muerte de un modo bastante verdadero, casi tontamente, como si se tratara de una semana de vacaciones en Gandía, y cree que al decir “funeral de Estado” renueva el triunfo del Estado frente a la Iglesia.
                 
Gott ist tot! –saludará en Bruselas, con guiñado de ojo, Pons, liberalio de frase corta, a los lansquenetes de frau Merkel.
                 
El liberalio se prosterna ante el Estado Providencia socialdemócrata (“¡El Estado es Dios!”) porque lo sabe heredero de la iglesia como institución de caridad que ofrece la salvación merced a su mediación.
                 
El liberalismo político serio es laico, pero no antirreligioso. El liberalio patrio, sin embargo, prefiere declararse agnóstico, término inventado por Thomas Huxley, el “bulldog de Darwin”.
                 
Un agnóstico –decía– es lo contrario de un gnóstico.
                 
Ser agnóstico permite al alcalde de Madrid no tener que explicar por qué sus “rangers” tomaron como si fuera la Colina de la Hamburguesa una misa de Resurrección (¡el triunfo sobre la Muerte, para el creyente!) en la parroquia de San Jenaro, ajustada como un guante al decreto de Alarma.

Miércoles, 8 de Julio

Abstencionismo

martes, 7 de julio de 2020

Almeida esconde el Crucifijo

EL ALCALDE ESCONDE EL  CRUCIFIJO


En un Pleno histórico, todos los Grupos políticos han firmado unos Acuerdos de 352 medidas para servir a los madrileños.
Martínez-Almeida, del PP, ha retirado el crucifijo que presidía el Salón desde hace 400 años y que ni a Tierno molestaba.

@FMartinezVidal_

***


...Y EL QUE SEA MÁS LAICO QUE TIERNO, QUE TIRE LA PRIMERA CRUZ



Abc, 20 de Abril de 1979
ALCALDE SOCIALISTA DE MADRID

Como "símbolo de paz y amor" definió don Enrique Tierno Galván el crucifijo ante el que prometió lealtad al Rey y respeto a la Constitución, instantes después de ser elegido alcalde de Madrid a mediodía de ayer. En una sesión tensa, y en momentos borrascosa, conducida con habilidad y elegancia por el alcalde socialista, quedó constituido el nuevo Ayuntamiento de Madrid, casi a la misma hora en que lo hacían ocho mil Municipios de todas las capitales y pueblos de España.

Abc, 20 de Abril de 1979
Abc, 21 de Enero de 1986. El Viejo Profesor de cuerpo presente entre los maceros retirados por Gallardón por "franquistas" y la Cruz retirada por Zapatero por "ofensiva"


En España, de cada diez cabezas una piensa y nueve embisten
Antonio Machado

[Publicado el 6 de Diciembre de 2009]