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martes, 20 de febrero de 2018

La nada

Martín Chirino, Catalina Luca de Tena, Ed Lynch

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La prueba de que como sociedad hemos alcanzado la neutralidad de la muerte cultural es la inauguración en Madrid de la antológica de Martín Chirino, único artista universal de España vivo: ni un solo político en la Marlborough, a excepción de Sánchez Sacristán, alcalde de Morata de Tajuña, pueblo adoptivo del escultor canario.

El presidente del gobierno estaba en el “As” haciendo alineaciones para colocar al gallego Iago Aspas en el Combinado Autonómico de Ramos & Piqué, y su ministro de Cultura y Propaganda, el Espartaco Santoni de Fahrenheit 155, ni siquiera devolvió acuse de recibo de la invitación.
Hablamos de un ministro con tres actuaciones memorables en el mundo de las artes plásticas que anticipaban el abismo de esta nada cultural y social de la que surgen nuevas masas hostiles a la cultura y al gusto tradicionales: la primera, exigir al público del Bernabéu un aplauso cariñoso al futbolista Piqué en el partido del Combinado Autonómico contra Italia; la segunda, distinguir al toreador de San Blas, Julián López, con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes que un día sirvió para honrar a Rafael de Paula; y la tercera, poner todas las trabas que pueden ocurrírsele a un covachuelista para demorar la devolución del tesoro de Sigena ordenada por un juez.

Sin ministro a la vista a quien tirarle de la americana, tampoco aparecieron los políticos canarios para cumplimentar a una “gloria nacional” suya, después de la tabarra que han dado “para situar a Canarias correctamente en los mapas”, obligando a eliminar del mapa del Museo Arqueológico la “solución franquista” (?) que situaba el archipiélago en un recuadro “debajo de Baleares”.
A cambio, y eso que salimos todos ganando, allí estaba un amigo íntimo del herrero de las espirales, Ed Lynch, “additional photographer” en Woodstock, contando por qué Jimi Hendrix se marcó “un Marta Sánchez” con el himno americano, o lo maravillosa persona que fue Joe Cocker.
España y yo somos así, señora.

Jimi & Marta


Martes, 20 de Febrero


Para cazar Palomas torcaces procurarás tener una Paloma, aunque sea casera, que sea del color de las torcaces.
D.J.M.G.N.

lunes, 19 de febrero de 2018

El nuevo madridismo

Morante, el caballo de Diego Ventura, a bocados con un toro

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Hay que volver a definir el madridismo

    ¿Qué es el madridismo? Esta pregunta se la hace hasta el New York Times (al decir de Tom Wolfe, un periódico católico patrocinado por judíos para chasquear a los protestantes), donde no acostumbran a preguntarse nada, ni siquiera por Carlos Slim, su amo.
 
El periodismo NYT es como el caballo “Morante” del rejoneador Diego Ventura que, si podía, mordía al toro. En los 90, el NYT tenía un corresponsal en Madrid que hizo un reportaje turístico de la capital contando que en los bares de la Plaza Mayor alternaban reyes y toreros que tiraban las mondas de las gambas al suelo. Ahora su corresponsal deportivo ha salido con el cuento del nuevo madridismo. Dice que los últimos cuatro años del Real Madrid han sido todo, menos normales: “No sólo por esos tres triunfos en la Liga de Campeones, en Lisboa, Milán y Cardiff, sino por la forma en que se lograron”. No falta, por supuesto, la coletilla NYT:

    –Hay una falta de democracia.
 
Aquí tenemos otro periodista que nunca ha oído hablar de la ley de hierro de la oligarquía formulada por Robert Michels a propósito de los partidos políticos (“en autocracia o en democracia, siempre gobernará una minoría”), y en cualquier caso, ¿a quién importa la democracia en un club de fútbol?
 
El madridismo de Pérez no es el madridismo de Bernabéu. El madridismo de Bernabéu era, en frase del mismo Bernabéu, ganar en primavera, porque eso suponía ganar la Liga, que daba paso a jugar la Copa de Europa. Hoy, la Copa de Europa se juega desde el cuarto puesto, y con las piernas descansadas de no tener que disputar ni la Liga ni la Copa del Rey.

    La actual Copa de Europa es una competición de siete partidos (octavos, cuartos, semifinal y final) que, realmente, arranca en febrero y termina en mayo. Con eso, ya eres el mejor. En Navidad, para mantener el nombre en lo alto del cartel, ganas al Gremio brasileño en un partido y eres campeón del mundo. Compárense estas hazañas con las que ofrece una Liga de treinta y ocho partidos o una Copa del Rey contra el Fuenlabrada o el Leganés. Industrialmente, este planteamiento lo inventaron los Harlem Globetrotters, y tiene la consecuencia social de que el piperío se siente cosmopolita.

    –Si te gusta el fútbol, nada como una final de Champions –repite cada día, video en mano, el camarero del bar de abajo a los parroquianos–. Yo estuve en Cardiff, sin comer, sin beber y sin dormir, y aún me queda un año de pagar el crédito. Pero ¿en qué te lo vas a gastar, si no?

    Estas ansiedades son madres de pérfidas fatigas: por ejemplo, las que el pipero común está pasando con las cosas que dice Unai Émery, que habla como Curro Fetén.
 
Para ser figura del toreo –dijo una vez Fetén en su radio– hay que mandar. Y aquí Fulano no manda. Y si manda, aquí no llega.
 
Émery, víctima de dos árbitros caseros “a la europea” en Barcelona y en Madrid, da a entender que para ser campeón de Europa hay que mandar, y que el PSG no manda; y si manda, no llega (adonde tenga que llegar).

    –¡Me gustaría tener al mismo árbitro con los mismos criterios! –dice Émery a quien lo quiera escuchar.
 
Y el pipero, que es un poco como la María de los Costus, entra en pánico. “¡Mira que si la Uefa se pone a compensar lo de Barcelona y Madrid!...” “Mira que si a la Uefa no le interesa que la Copa la gane siempre el mismo!...” Cuando en realidad el único temor del pipero debe ser: “¡Mira que si en París saca Émery a Di María!...”
 
Porque Zidane seguirá igual: nunca será ni buen ni mal entrenador. Zidane será siempre el hombre que oye voces: le basta con ponerse, a modo de caracolas, una “Orejona” en cada oreja.



CEBALLOS O LA FUERZA DEL SINO

    Ceballos volvió a la Palmera, pero con el Madrid, que debió dejarlo otro año, o quizás todos los años, en el Betis, con Setién, donde jugaba ese fútbol de birlibirloque en el que históricamente se distinguieron los genios béticos. Ceballos o la fuerza del sino. La impresión es que el Madrid fichó a Ceballos sólo para que a Ceballos no lo fichara el Barcelona. Política de empresa, que podría llevar a los fichajes de Pogba y de Hazard. Pogba es el paquete más caro del fútbol moderno, y a quien habría que fichar es al agente que lo colocó en el United por el dinero que costó Cristiano. Y Hazard, desde luego inferior a Asensio, es el jugador más bonito del fútbol británico, donde hizo una temporada sobresaliente con Mourinho, si bien a la siguiente dejó claro a todo el mundo que no volvería a correr más.

Lunes, 19 de Febrero


Del modo con que se cazan las Palomas torcaces, las zuritas, y también las caseras; y cómo se aguardan segun los tiempos del año.
D.J.M.G.N.

domingo, 18 de febrero de 2018

Las jaquetonas

Melania

Carlos Malpartida

Se debe tener mucho cuidado con los adjetivos porque una palabra te puede arruinar la biografía. Hay formas de nombrar que son navajazos o cornadas de dos trayectorias o más. Te fijan con algún nombre y ya no sales de la enfermería. Tengo más de veinte años y todavía hay quien me llama Carlitos. Antes me rechinaban hasta los braquets que todavía no me han puesto pero ya me lo tomo con resignación cristiana. Los diminutivos son también una forma de acabar con la moral del enemigo. Doctor, abra todo lo que tenga que abrir. Lo demás está en sus manos. Pero no hay doctor posible cuando ya está dentro la palabra chupándote las entrañas.

Jaquetona. Así denominaba Elvira Lindo a Melania Trump en un artículo de hace unos meses. Menuda pereza da buscarlo ahora en la internet. Ese hastío propio de que seguro que lo tienes a dos clics. Jaquetona tiene algo de yeguaza y de hembraza entre las hembras. Algo caballuno y exagerado. De tiarrona y de mujerón excesiva. De potencia física, de hechuras y de poderío entre agreste y por educar. Salvaje pero chungo. También algo de cascos ligeros y de mal vivir. De putilla, vamos. Es de esos adjetivos que difícilmente olvidas y que se te quedan cabalgándote las sienes y la masculinidad por tanta maldad afilada. Tan propia, por otro lado, de las mujeres metiéndose con mujeres sobre todo cuando hacen mención al físico. Menos mal que es una forma de nombrar de una señora a otra porque si hubiera sido algo de cualquiera de nosotros entraría en la categría de micromachismo para arriba. Te ponen jaquetona y jaquetona te quedas ya seas también ingeniera de partículas, astronauta o columnista en El País. No seré yo el que use jaquetona con las mujeres.

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Domingo, 18 de Febrero


Para esperarlas, se va en haciendo Luna á la tierra donde ellas andan, y en encontrando un prado ó cañada húmedo ó mojado, se hace su aguardo, y al ponerse el Sol, se vá á él, que desde esta hora hasta el amanecer, no paran de venir á él.
D.J.M.G.N.

"Se ha cumplido el plazo"

DOMINGO, 18 DE FEBRERO

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.  Decía:

-Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.

Marcos 1,12-15

sábado, 17 de febrero de 2018

Chirino



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Regreso triunfal, ¡a los 93!, de Chirino, Gran Señor de las Galaxias Espirales, con una antológica en la Marlborough de Madrid.
La espiral, que simboliza el umbral de la vida a la muerte, es la figura por antonomasia –nos dejó dicho un Gaudí vienés, Hundertwasser, a quien la línea recta se le hacía “ruin”.

Como a Chirino, gran señor capaz, sin embargo, de plantar con sus manos un camino de cipreses, oh cipreses de Valyunque, mástiles de soledad (“prodigio isleño”), ajenos a las intuiciones especulativas de lo estético, donde los movimientos del espíritu no son los de una flecha, “sino los de la espiral ascendente y retrógrada al mismo tiempo” (Steiner), como la escalera de la biblioteca de Montaigne, cuya casa (“chez Montaigne!”) visitan ahora nuestros liberales de Embassy pletóricos de la jaquetona psicología de caracolillo (el caracolillo de Estrella Castro) de Peterson.
Esta postrera antológica de Chirino (“Martín Chirino en su Finisterre”) deja al salir la misma impresión que en Octavio Paz el último capítulo de los “Tristes tropiques” de Lévi-Strauss: densidad y transparencia de cristal de roca, que es hierro, pero hierro animado por una palpitación que recuerda a la vibración de las ondas de la luz.

Una geometría de resplandores que adopta la forma fascinante de la espiral.
Hilar y deshilar el ombligo, aquel centro del mundo (“enfalos”) que los griegos colocaron en Delfos: ¿qué mejor suelo que la espiral para establecer la morada de uno protegido por los dioses de arriba y los dioses de abajo?
Entre los dioses de abajo, el preferido de Chirino es el “David” de Miguel Ángel. (Sostiene Trevijano que el “David” de Donatello es Hermes, fraude cometido a instancias del obispo, aspirante al papado, por la madre poetisa de Lorenzo de Médici, que no podía, con San Juan Bautista patrono de Florencia, tener en el patio de su palacio la estatua de un dios pagano.)

Es lo más hermoso que uno puede ver –tiene dicho (desde su Finisterre) Chirino en ABC.


Sábado, 17 de Febrero


Las cazarás con mucho cuidado, y cuando el Perro haga alguna parada, mirarás con cuidado, y verás muchas que suelen estar en los claros, con el pico metido en la tierra, y no se levantan como no las obliguen á ello.
D.J.M.G.N.

viernes, 16 de febrero de 2018

La Tabla



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

En esta “jouissance” (en el sentido de Barthes: erotización del proceso discursivo y su recepción) que el periodismo se trae con Irene “Hipatia” Montero, se echa de menos la caridad: todos le riñen, pero nadie la socorre.

Un fraile dominico residente en Sevilla a mediados del XVI denuncia en su Floreto de Anécdotas y Noticias Diversas la costumbre de no enseñar a las doncellas a leer y escribir, por protegerlas de tentaciones, y apela a la autoridad de Juan Luis Vives, que en “La Muger xpiana” dice que el entendimiento tiene tal condición, que con la libertad se desmanda, con la ligereza se encumbre, con la sutileza penetra, con la viveza conoce y con la ignorancia se derrama.
Y siendo esto así, justo es que las doncellas no sean ignorantes, sino que sepan y sean de virtuosa “sciencia” enseñadas, que en muy mayores yerros caen las necias que las sabias.
Vives cita a la hija de Antonio de Lebrixa (Nebrija), en Salamanca, “que leía para él algunas veces, como la de Cicerón por su padre, en Roma”.
Odiemos, pues, el solecismo, y compadezcamos a la ortógrafa, en este caso la “portavoza” que pone en femenino lo que debe ser masculino.

Una falta de ortografía que pone en femenino lo que debe ser masculino –define Gide su homosexualidad.

No se riña a Montero: socórrasela con la Tabla Periódica de la Ortografía (¡ortografía para todos!) que ha puesto en circulación un filólogo treintañero, Juan Romeu, que ya publicó un libro imprescindible (“Lo que el español esconde. Todo lo que no sabes que estás diciendo cuando hablas”) para aquellos con la curiosidad de entender por qué “huérfano” se escribe con “h”, pero “orfanato”, no.
Jugando con la “jouissance” del lingüista ruso Jakobson (“la poesía de la gramática es la gramática de la poesía”), esta Tabla Periódica de la Ortografía es la química de la lengua, ésa que Irene Montero nos saca como Jean Marais a la espectadora que permanecía de brazos cruzados mientras los otros espectadores le aplaudían.

Jueves, 16 de Febrero


Las Gallinetas, que llaman en Andalucía, y en la Mancha Chochas, son pájaros de entrada, vienen de la Berbería y tierras extrangeras: cuando empieza á nevar en las Sierras y Puertos mas altos, se mantienen del jugo de la tierra, metiendo el pico en ella, y se encuentran pocas; lo uno porque apeonan poco, y lo otro porque no todos los Perros hacen á ellas.
D.J.M.G.N.

jueves, 15 de febrero de 2018

Boadella

Wiley, el retratista


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Una semana en cartel lleva “El pintor”, la ópera con que Boadella quería arrancar un pelo al lobo picassiano, pero el “Guernica” mantiene, codo con codo con el retrato oficial de Obama, su cotización en el mercado, ¡y a esto, Dios mío, se le llama por los cafés haber fracasado!
Obama, un gran Narciso vengador, no conoce el “Inocencio X” de Velázquez, y se ha hecho retratar en un campo de flores como si fueran aquellas orquídeas silvestres de Nueva Jersey con que Richard Rorty, tan relativista como él, creía poder fundir en una sola imagen realidad y justicia. Kehinde Wiley (no confundir con Whistler, el de la madre), se llama el artista, gay militante, que estudió en Rusia (¡colusión! ¡colusión!) y que pinta mujeres negras con cabezas de mujeres blancas cortadas en la mano. Ahora que, gracias a Boadella”, el “Guernica” volverá a ser un grafiti, la Maestranza podría encargar a Wiley el cartel (línea “anchoa de Barceló”) para la Feria de Sevilla.
Mientras tanto, en los teatros de Madrid, Boadella, que también es presidente de una cosa, insiste en que tres cuartas partes de las obras de Picasso son “una mierda”, si bien Boadella no es pintor, y eso que sale ganando Picasso, que una vez convocó en su casa, que era de los Stein, a los Stein, a Apollinaire y a sus amigos pintores para mostrarles “Las señoritas de Aviñón”, y ya ven: Derain, que “Picasso se ha ahorcado detrás de la tela”; Braque, que “nos quiere dar de beber queroseno”; Matisse, que “burla del arte moderno”; Fénéon, el crítico, que “mejor se dedique a la caricatura”y Stein, la pagafantas, que “cuarta dimensión, horrible revoltijo”.
Al lado de los que entienden, ¿en qué queda Boadella? En un pobre cómico, es decir, en un cómico de verdad, permanentemente dispuesto a llevar la contraria, que es lo menos que se le puede pedir a un cómico para que lo expulsen de la República de Platón. A mí me fascinó siempre su mueca de perplejidad, como de mono del horóscopo chino mirando por un tubo.

Jueves, 15 de Febrero


Se retiran á la tierra de donde vienen: por la Luna llena de Setiembre y Octubre yá se andan juntando á vandos: lleva cada uno un pájaro de guía, éste es mucho mas grande que lo general de ellas.
D.J.M.G.N.

miércoles, 14 de febrero de 2018

El amor



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

San Valentín y Miércoles de Ceniza es celebrar a Don Carnal y a Doña Cuaresma el mismo día. Hasta en los Juzgados habla de tercerías de amor un retropepero que suena a Trotaconventos del Arcipreste.
La devoción y lubricidad del “Libro de Buen Amor” llevó al orate Castro (Américo) a emparentar a Juan Ruiz con el Ibn Hazm de “El collar de la paloma”.

¿Un clérigo castellano llevando una vida mudéjar cuando en todo el Arciprestazgo de Hita por él regentado habitaban (contados por Albornoz)… once mudéjares?

Ortega, que prologó la traducción de Emilio García Gómez de “El collar…”, veía coincidencias amorosas entre la Córdoba del siglo onceno y esta España cipotudilla que hoy nos sale al paso en las pelusillas de ombligo del periodismo; por ejemplo, según él, la limitación de gestos corporales que nuestra intimidad tiene para expresarse.

El amor, Dios te honre, empieza entre risas y acaba con caras largas –arranca Ibn Hazm, que jura por Dios no desnudar jamás su manto “para un coito ilícito”, y que a la muerte de una esclava adorada anota: “Me quedé siete meses sin quitarme la ropa”.
El amor, en fin, tiene indicios. El primero, la persistente fijación de la mirada. (¡Cuántos avaros se hacen generosos y cuánto huraño relaja el entrecejo!) El estar apretujado habiendo espacio sobrado. Los andares. El insomnio y la vela. El amante pule su lenguaje, engalana el ademán y afila las miradas. (“Y ¡vive Dios! verás que el tonto, enamorado, se torna listo y el romo se hace agudo.”) Ibn Hazm conoce a quien, después de tener un amante de cuello corto, ya no pone sus ojos en hombre o mujer de cuello largo.

Por lo que a mí respecta, te diré que amé a una esclava mía, que era rubia, y que, desde entonces, ya no volví a gustar de las mujeres morenas.
Mas, para el esteta cordobés (nada que ver con Gala, que es torteño), a lo más alto que llega el hombre en su amor es a la castidad.

“El amor verdadero espera”, fue un lema posochentero en América:

–¡Gozo tanto al decir no!

Hablando de langostas


Jordan Peterson

Estrella Castro

Hughes
Abc

Me ha sorprendido el éxito de la entrevista (buena entrevista) que Cayetana Álvarez de Toledo hizo a Jordan Peterson para El Mundo. Miles de visitas, cientos de miles, según informaba algún periodista de allí. Quizás vayan ya por el medio millón. Lo vi personalmente en Twitter. Todo el mundo hablaba maravillado de la entrevista.

Reconozco que no sé mucho de Peterson. Cuando saltó a la fama cósmica me produjo pereza. Desconfío de él primero por cosas absurdas (su cara y el caracolillo que se deja), y por prejuicios como su uso de Youtube y la naturaleza excesivamente combativa de sus fans. Que me dé pereza no significa que no lo respete. No he leído sus libros y sólo hablo de esa propensión personal a la cautela que cada uno tiene y que en mi caso se dispara con cosas determinadas. Por ejemplo, con las citas de Solzhenitsyn. En esto soy benetiano. Leí con placer y también como un deber Archipiélago Gulag, pero Solzhenitsyn y el gulag son el equivalente a Hitler en las conversaciones con alguien de derechas. La Ley de Godwin podría aplicarse perfectamente a esto. A medida que la conversación con alguien de derechas sobre un tema político avanza, la probabilidad de que salga el gulag tiende a uno. También tengo dificultades serias para tomarme en serio a alguien que usa la expresión “hombres débiles” o que divide el mundo, aunque sea el animal, en ganadores y perdedores. No puedo, es una debilidad personal. Siento que estoy ante un Cremades o un Ajram con todo Nietzsche en la cabeza.

El caso es que el éxito de la entrevista de Peterson me asombra por dos cosas. La primera es su contenido. Me parece que presenta alarmantes rasgos de lo que quizás podría denominarse un batiburrillo intelectual. Va de lo irracional a lo científico con una facilidad llamativa y su recurso a los animales me parece cuestionable. La explicación de las langostas me deja boquiabierto. Las langostas triunfadoras producen más serotonina que las débiles, y de esto se concluye, si no entendí yo mal, la evidencia de una jerarquización natural. Hasta su visión del reino animal me parece lúgubre. Probablemente sea más realista que la disneyficación habitual, pero eso de ver a las langostas como a yuppies enfarlopados en el éxtasis del ciclo financiero me alarma. ¿Todo el reino animal es así? ¿No hay otras formas de relación? ¿No hay, no sé, cervatillos altruistas o mirlos desesperados por la consonancia con otros mirlos? ¿Es todo así, fieras langostas? La langosta triunfadora es feliz, o eso pensamos (aunque la felicidad animal me excede. ¿Sentirá la langosta también que “la felicidad son momentos”?), y eso significa que la jerarquía está en el mismo tejido de la existencia y de la naturaleza. Eso nos dice.
De modo que la desigualdad económica es un “fenómeno enraizado en la naturaleza”.

Habla también de orangutanes y simios, y desconfío de quienes validan un argumento en función de lo que hace una comunidad de primates en una aldea africana. Lo considero estimable y muy científico y mi ignorancia no se atrevería a ponerlo en cuestión, pero… ¿ha de cambiar mi actitud hacia hechos humanos por lo que un chimpancé haga o deje de hacer después del coito? Me parece un humanismo muy poco humano. Me incomoda que mi “ética” tenga un origen simiesco. La insistencia en la biología me parece excesiva, aquí y en general. Peterson acude a la ciencia del comportamiento, a las langostas y a los orangutanes para darle a la jerarquía un sentido natural. Y la validación científica de la jerarquía me parece un asunto… ¿delicado?

Y me asombra que quienes vieron fascismo en la elección de Trump no se escandalicen (y no sólo no se escandalicen, sino que se vuelvan locos y unas auténticas cheerleaders) por algo así, por la fundamentación “biológica” de cosas como la jerarquía y el orden social. ¿Hablamos de hormigas en lugar de langostas? Técnicamente, eso estaría más cerca del “fascismo” que la reconsideración demagógica de una política migratoria. En mi “fascistómetro” personal al menos la flechita sube más.

Y no digo que lo sea, no he leído su obra (doce pasos hacia no sé qué felicidad), pero me FASCINA que quienes nos alertaban del fascismo nos presenten después precisamente esta “crema de la intelectualidad”. (Es la primera vez que recurro a las mayúsculas, mi fascinación es casi histérica).

Detrás de todo esto hay un asombro mayor. La recepción e incomprensión del Trump vs Clinton en España, del que ya hemos hablado mil veces, iba a ir transformándose con los meses. Estaba claro. La oleada feminista (que se descarga con mayor virulencia también por Trump y contra Trump) iba a llegar a España, el debate intelectual y político iba a llegar y entonces… ¿qué iba a hacer la derecha antitrumpiana, feroz y hasta hirientemente antitrumpiana? Estaba más o menos claro, y es un delicioso espectáculo de volatines y contorsiones periodísticas que yo disfruto cada mañana (es más, que me ayuda a vivir, que me da una razón para levantarme cada mañana), pero lo que no podía imaginar es que iba a ver encumbrado a Jordan B. Peterson de un día para otro. Porque hay cosas chirriantes en él. Una excesiva simplificación del posmodernismo, y una mezcla peculiar de ciencia e ideología.

Hay cosas cómicas aquí. Que el centrismo español, o mejor, que el supercentrismo español, el centrismo radical español aplauda a Peterson se contradice. Porque el centrismo recoge mucho de la izquierda, de la posmodernidad y de cierta interpretación de la ilustración, y este autor, autor youtuber, arrasa con todo. Todo es neomarxismo conspirativo en la genealogía del gulag. La falta de finura de Peterson… ¿le gusta al centrismo? Los “ciudadanistas” y el “soft peperismo monclovita”… ¿piensan realmente eso? Que el centrismo madrileño, es decir, el centrismo radical -que se expande tanto como sube, ¡que no se está quieto!- aplauda a Peterson me asombra. De todo lo que podía y debía decirse contra el feminismo radical… ¿era Peterson lo recomendable? Peterson me parece así de primeras como una némesis de Trudeau. Una cosa excesiva, exótica, no del todo comprensible y ponderada. Como muy lejana. Como muy canadiense. Es decir, anglosajón de forma casi paródica.

Pero… ¿he dicho Trudeau? ¿Cómo se puede estar con Trudeau en 2017 y con Peterson en 2018? Creo que siendo centrista español.

(¿He de meter la langosta en mi bestiario centrista? ¿Es la langosta la gran mascota de la derecha, el animal de la derecha? ¿Es comerse una langosta el súmmum de muchas cosas?)

En el fondo se percibe algo casi inquietante y también un poco aburrido. La fundamentación biológica y más o menos científica de las jerarquías es algo muy europeo y muy español, muy nuestro. Por eso, el espectáculo del populismo y de la democracia americana les parecía posible fascismo, pero la fundamentación científica del orden jerárquico les suena bien. Eso no les molesta, eso no les chirría. La movilidad capitalista de Trump, su ir y venir de la cima a la ruina, su verborrea y su ideología de hombre hecho a sí mismo (aunque con alguna ayuda de papá) era aquí sospechosa de fascismo. No así la idea de una invariable jerarquía inscrita en la misma naturaleza de las cosas.

Miércoles, 14 de Febrero


Por la mañana y tarde las debes buscar en las campiñas, rastrojos, cañamales, maisales, lindes de heredades, y tierras regadías; con el peso del Sol las buscarás en los juncales cerca del agua, en los matorrales de los barrancos, en los zarzales y viñas, y en todas partes las cazarás muy despacio, dando lugar al perdiguero para que las busque, porque apeonan poco, y es necesario que le cargue el ayre para que las encuentre.
D.J.M.G.N.

San Valentín


Salmonetes... les desea un feliz Día de San Valentín

Claudia Ruiz Picot'10

martes, 13 de febrero de 2018

Sistemas mamatorios


Proporciones



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La democracia representativa es muy simple (sólo el interés o la ignorancia la hacen compleja): representación del elector y separación de poderes. Es el gobierno de la mayoría, con lo que su sistema electoral sólo puede ser el mayoritario, ya que el proporcional, aparte de fomentar el secesionismo, elimina cualquier atisbo de representación (sustituida por la integración de las masas en el Estado mediante su identificación con los partidos-facciones estatales).

Unidad de poder y coordinación de funciones –era la fórmula de El Pardo.
La democracia representativa (bautizada así por Hamilton) le importa un huevo de pato viudo a la gente, circunstancia que aprovechan los ideólogos retoricistas de los partidos para apretar la tuerca proporcional que aviva el ascua de su sardina: Girauta, el Salustiano Olózaga de Ciudadanos, y la Hipatia de Podemos, Irene Montero, que tienen de la representación la misma idea que Sánchez o Rajoy, ninguna, se juntaron el otro día por ver de hacer el sistema proporcional… “más proporcional todavía” (?):

La música es buena, y la sintonía, grande –dijeron.
“La paloma es preciosa / y el palomo muy gentil / con un pico color de rosa / para besarla feliz”, en versión Cri-Cri.
En Europa sólo De Gaulle intentó establecer una democracia representativa, y copió (mal) la única existente, que es la americana. Los franceses eligieron la primera Asamblea de la V República por sistema mayoritario de dos vueltas: la derecha de la UNR obtuvo 189 escaños, por 10 de los comunistas. Con el sistema mayoritario simple (el inglés), a la UNR hubieran correspondido 104, y a los comunistas, 54. Y con el sistema proporcional que Girauta y Montero quieren “más proporcional todavía”, los comunistas hubieran vencido con 88 escaños, por 82 de la UNR.
Pero la música es buena, y la sintonía, grande.
En un país en el que la música se convierte en asunto de Estado –avisa Rousseau, ¿qué serán los asuntos de Estado sino canciones?

Martes, 13 de Febrero


Las Codornices son pájaros de entrada, vienen del África y tierras extrangeras, y su entrada es en Abril y Mayo.
D.J.M.G.N.

lunes, 12 de febrero de 2018

Una película maravillosa



Hughes
Abc

La última película de Clint Eastwood, “15:17 to Paris”, cuenta la historia de los jóvenes estadounidenses que evitaron una masacre terrorista en un tren europeo. Los protagonistas son ellos, no han sido sustituidos por actores y las críticas están siendo malas, incluso muy malas. Yo no sé nada de cine, pero me pareció una película especialmente emocionante. Es la siguiente en una serie de retratos del héroes americanos: American Sniper y Sully. Y la que diciendo menos quiere decir más.

Me gustan todas las películas de Eastwood, las que dirigió y las que protagonizó, con la única excepción de Mystic River, y jamás, ni siquiera en Los Puentes de Madison, me había emocionado tanto ni tan rápido.

Pasé un mal trago en el cine porque me avergonzaba mucho mi estado conmovido. Al lado había un señor que se quejaba todo el rato. Hay en la película un tramo poco comprensible, quizás difícil para el espectador. Es como un vacío. Sucede cuando los tres amigos recorren Europa como turistas: un selfie, una visita a Amsterdam, la Fontana de Trevi… ¿Por qué? ¿Qué sentido tiene? No pasa nada, no ocurre nada. Lo importante de ellos, su pasado y origen, se ha contado antes, con el relato de su infancia.

Niños con trastorno de atención, hijos de madres solteras. “Mi Dios es mayor que sus estadísticas”, le dice una de ellas a la pesimista terapeuta. La historia de la amistad infantil es hermosa. Pero sobre todo lo es la simpleza de los elementos que educan al más protagonista de los tres, Spencer Stone: la pasión por las armas, su pegatina de la NRA, su pueril patriotismo, la oración y el deseo de enorgullecer a su madre. “No quiero que mi familia piense que morí escondido debajo de una mesa”, dirá después.

Cosas muy elementales. Noté alguna risa irónica cerca de mi asiento cuando el niño rezaba. “Hazme, Señor, instrumento de tu paz”. Esa oración le ofrece sentido y cimenta su ideal de vida: ayudar, dar.
Pero nuestro héroe es tan torpe, tan corto, tan falto de “percepción profunda” que no podrá ni dedicarse a ello. El protagonista es simple, es un hombre simple, de inteligencia pobre. Yo no sé si se ha visto bien la impresionante simplicidad de la película y cómo Eastwood les retrata en toda su candorosa humildad. La valentía del protagonista cuando acepta exhibir sus limitaciones. Es enternecedor su paso por Europa, su mirada a las cosas, a cosas que le exceden. Se abandona toda pretensión. Son de una normalidad absoluta. Es que esos minutos de los tres en Europa son un hito. Su bondad y candidez parece tener algo anestesiado, alguna carencia. ¡Su paso es tan puro!
Creo que llega al grado cero de su retrato del americano normal. Directamente lo pone a actuar. Rechaza al actor, rechaza al profesional y la visión actoral, hollywoodienese de lo que es un “americano normal”. Rechaza el cliché del acento, del gesto. Opta por darles a ellos la oportunidad de ser, de expresarse. Stone parece el recluta patoso. Skarlatos es lacónico. Sadler es el único con sonrisa. Pero al retratarlos sin efectismo, vemos mejor cómo se produce su heroicidad. De qué sencillos presupuestos brota.

En Europa, conmovido quizás por la grandeza y belleza de sus capitales, Stone siente la llamada del destino. Algo le empuja. Se pone trascendente, es verdad, y casi pide disculpas por ello. En las últimas y maravillosas películas de Eastwood, imitadas por otros directores hasta conformar un subgénero reciente de cine nacionalista, se recuperan los valores republicanos y americanos. Aquí también. Es el legado de un hombre de casi 90 años. Creo que es un testamento de sabiduría no necesariamente política. Pero esta película tiene algo especial que la aproxima al misticismo de Mel Gibson. Más sutil, con el subrayado de ese piano tan suyo. Y es en ese punto donde la película se vuelve otra cosa. Es otro estudio del heroísmo, con algunas diferencias. No tiene la solemnidad y los claroscuros morales de American Sniper, ni tiene la exacta complejidad de Sully, que analiza un momento de crisis, la fragilidad y la responsabilidad del hombre ante la técnica. En Sully impresiona el homenaje a los servicios de emergencia, de protección civil, de rescate. Aquí no hay esa mirada reflexiva (y asombrada) a lo que compone el funcionamiento social o la trascendencia del deber y del mero trabajo individual. Hanks podía expresar las dificultades de un hombre corriente ante la posibilidad de la tragedia. En Sully era la casualidad, aquí es el destino. Y no hay un actor, sino tres hombres de rostro inexpresivo que sólo pueden ofrecer su humanidad. Especialmente Stone. En American Sniper hay una predestinación distinta. Una pulsión casi discutible. Aquí hay una inclinación mística. Sully explica lo que podría ser un milagro, y en esta película vuelve a rozarlo.

Clint Eastwood está haciendo, casi a sus 90 años, un estudio del milagro y del heroísmo. El niño que sólo miraba por la ventana, que no tenía “percepción”, que tendrá al final la suficiente para entender una llamada fatídica. El héroe de Eastwood es alguien normal. Incluso alguien con problemas. Alguien inadaptado o un simple trabajador. Sus héroes habían sido el pastor, el protector, pero aquí es alguien con un presentimiento, uno de los últimos, de los incapaces. American Sniper, Sully y ahora estos tres chicos: evolución del héroe, posibilidades del héroe.

La escena en la que Spencer Stone sirve un zumo al militar negro tiene la belleza del mejor cine clásico. En Eastwood eso que tanto se pregona ahora, “los valores”, brillan, se hacen casi tangibles, toman forma. Vemos el respeto, la vocación el agradecimiento. Su restitución del militar será criticada, claro. Su cine parecerá cine de propaganda pero no tiene intención panfletaria y se hace con humildad y sencillez. No es cine patriótico, lo que hay de fondo es espiritual.

No considero un fracaso ni risible la intención virtuosa de esta película maravillosa. Los minutos en los que los protagonistas sólo son, aparecen sin más, no son un “fallo” o un “patinazo”, son un prodigio de normalidad. Son una cima. Nos está ofreciendo el retrato de algo fabuloso que nos estábamos perdiendo. Escuchamos sus frases coloquiales, sus diálogos reales queriendo descubrir algo. Pero no hay nada más. Son ellos, simplemente ellos. Sin artificio ni complejidad. ¿Veis queésimples son, qué hombres tan poco brillantes y sofisticados, qué hombres casi estúpidos?

En Sully la canción decía “Tell me your story, I’ll tell you mine”. Aquí la amiga alemana de Skargatos le dice: “Todos tenemos una historia”. La oración que repite Stone parte del yo: que donde haya odio, yo ponga amor; que donde haya tinieblas, yo ponga luz… Es perdonando como se es perdonado, es muriendo como se resucita a la vida eterna. La oración ha dado sentido. La llamada ha sido construida por la oración. ¿Consigue esta película que salgamos mejores del cine? Sí. Mucho mejores. Creo que salimos predispuestos al sacrificio y al milagro. ¿Pero qué maravilla es ésa? Admiramos a Stone, capaz de escuchar dentro de sí una voz casi inaudible. “Falta de percepción profunda”, le diagnosticaron.

No hay disfraz que disimule un 5-1

Callejera Grande. Poco antes de la Calle Ancha


Francisco Javier Gómez Izquierdo
      
    El Carnaval te espabila. Te sacude la modorra y te hace cavilar. Para aprender en tiempo de Carnaval, hemos de acercarnos a Cádiz y allí emborracharnos con el ingenio de una ciudad inundada de arte poética, o a Tenerife, lugar en el que uno no ha estado nunca, pero de donde se dice que su Carnaval rinde honor a la belleza y a la sensualidad homínida. Entiéndase especie humana.
      
Tanto en Cádiz como en Tenerife, creo que sobre todo en Cádiz, el acierto del carnavalero está en la elección del personaje y su disfraz y así, por absurdo que parezca un mariachi disléxico, la carcajada del público convierte en inolvidable “el tipo y la letra” como dicen los entendidos. “..me operaron porque tenía piernas / dentro de la basílica balear”, cantaba Mejinco Lindo y un servidor trataba de no perder el hilo ante unos disparatados “mortificadores del habla”.

      Volví con tiempo a Córdoba para ver a mi equipo por la tele contra el Tenerife y a partir del minuto 45 no se me fue la chirigota con los colores del parchís de la cabeza. Aceptamos que esta familia que ha comprado el club no tiene casi culpa del desastre que se avecina. Pedíamos defensas que modificaran insólitos comportamientos y como no quedaban ya casi existencias en el mercado resulta que se nos sigue mortificando con una falta de atención (¿o es  ausencia de calidad, de comprensión táctica, preparación física....?) impropia en 2ª división. ¿Cómo se puede defender tan mal? Y menos mal que tenemos a Kieszeck. ¿Qué cara poner cuando necesitas ganar y pierdes 5-1? No me quedan ganas para explicar tanta ruina. ¿Tan ciego estoy como para que el domingo pasado me pareciera el Barça B un equipazo? ¿Un equipazo en relación con qué equipo?
       
Sé que no es decente tirar la toalla y abandonarse a la molicie de un sin remedio asumido por casi todos los aficionados cordobesistas, pero me es triste admitir que para lo que se ve no es necesario candil. “Ajolá mesquivoque y me llueven lo contrario...”

       Del Tenerife, decir que el Gallo Etxeberría ha modificado la vestimenta del once con dos flechas -Juan Villar y Alex Mula-  a los costados, delanteros para interpretar el contraataque como dicen los más simples manuales. Si además el rival te facilita la labor y se pone a defender con una línea cojilenta muy adelantada, el sistema pasa por ideal. Juan Villar nos tiene tomada la medida y no hay enfrentamiento que no nos la líe. De este Alex Mula, joven y capaz, no entiendo la poca aceptación en Málaga, aunque pudiera pasar como con los del Barça chico, que parecen mejores contra el Córdoba. Personalmente creo que la defensa tinerfeña, sobre todo los laterales Camille y Cámara, es vulnerable. De hecho nuestros delanteros tuvieron ocasiones claras de gol en la primera parte, pero en el descanso se acabaron las ideas, el aire y la concentración y a los que mirábamos la tele se nos cayó el alma a los pies...

     No digo “más ná”, y “no reírse que soy persiana humana / y este asunto me causa represión. / No pidas perras al horno / etc...”

Ensayo de la manita



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Cinco goles a la Real de Eusebio Sacristán (aquel fino ocho de La Seca en el Drean Team), un sparring perfecto para lo del PSG de Unai Émery, ese equipo bonito que la propaganda de esta industria del espectáculo que es el fútbol nos presenta como si fuera el Ajax de Michels o Van Gaal, el Dinamo de Lobanovsky o el Milán de Sacchi.
    
Menos de cinco goles al PSG de Émery en el Bernabéu será un fracaso: no se puede pedir menos a un club que tiró la Liga y la Copa del Rey para poder preparar tranquilamente este Miércoles de Ceniza que, al coincidir con San Valentín, también podrían aprovechar los kikos de la Grada de Animación para acometer con música de Pablo Alborán el “Amor constante más allá de la muerte”, que, dado lo que se juega el Madrid, lo mismo vale para un roto que para un descosido:
   
 …“Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido, / Venas, que humor a tanto fuego han dado, / Médulas, que han gloriosamente ardido, / Su cuerpo dejará, no su cuidado; / Serán ceniza, mas tendrá sentido; / Polvo serán, mas polvo enamorado”.

    Un poquito de polvo enamorado y al PSG le hará gol incluso Benzemá, delantero centro del mejor equipo del mundo, que lleva dos en lo que va de temporada, números que a Mendiolea, cuando yo me aficioné al fútbol de niño, le hubieran costado la titularidad en el Burgos de Arráiz, Olalde, Requejo y Angelín.
   
 José Ignacio Mendiolea Lope de Eguinoa, centrodelantero setentero de Santurce, tenía un R-8 TS amarillo que quitaba el hipo, hizo dos goles en la temporada-debut del Burgos en Primera, y ya no lo recuerdo jugando más.

    Karim Mostafa Benzemá, centrodelantero “muy técnico” del Real Madrid, tiene/tenía un McLaren plateado que echa el pelo para atrás y ha hecho dos goles en seis meses que le garantizan el puesto con Zidane, aunque el piperío le pita y estaría dispuesto a cambiarlo el año que viene por Neymar, la joya publicitaria del PSG, “El Bayeta” (así llamaban al motero Carlos “Tiriti” Cardús por su “afición a limpiar la pista con el mono”), aunque no hay opinión que no pueda cambiar una hábil campaña publicitaria.

    El PSG es el equipo más indicado para el lucimiento de Benzemá, que tiene a huevo ganarse la renovación con el Madrid para otra década: tanto miedo han metido a la afición con la banda de Émery, que un gol de Benzemá sería celebrado como el de Marcelino a Rusia, y el Madrid paga historia.
    
En cambio, el PSG de Neymar y Émery es la versión futbolera de “Ninette y un señor de Murcia”, aunque Émery sea de Fuenterrabía. Su verdadero peligro está en Di María, el futbolista-cormorán, que en Madrid no jugará porque Émery vendrá a amarrar, y tampoco es cosa de quitar a Mbappé o a Neymar.

    Un gol, en fin, de Benzemá al PSG, y para el madridismo habrá valido la pena el sacrificio de la Liga (el Barcelona le saca al Madrid los mismos puntos que el Bayern al Leverkusen) y de la Copa, regalada como trofeo de pobres al Leganés por Zidane, un hombre que oye voces y que quiere cambiar a Asensio por Hazard, aunque en el fútbol todos estemos en manos de Roures, un basilisco de la lucha de clases metido a magnate audiovisual en cuyo calidoscopio se mezclan “el PSG, Bein Sports, la Liga de Fútbol Profesional, el Calcio, Junts pel Sí, TV3, Podemos, Puigdemont y el ‘share’ de Real Madrid TV”. Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras.


DI STEFÁNO Y EL UNITED

    Ahora que el Madrid quiere “levantarle” al United a De Gea (portero con inferiores cualidades, por cierto, que Arrizabalaga, desechado por Zidane), el “Daily Telegraph” ha tenido el buen gusto de recordar el “fair play” de Santiago Bernabéu cuando en el 58, con motivo del desastre aéreo del equipo inglés, ofreció al United la cesión de Di Stéfano, que no se formalizó por el impedimento de la Football League. El gesto de Bernabéu es más radical que el que tendría Florentino Pérez ofreciendo a Sergio Ramos al Atlético para aliviar la baja de Godín, desdentado por el portero del Valencia. Aquel mismo año Bernabéu dedicó su Tercera Copa de Europa al Manchester United. Y en el 59, Di Stéfano haría un gol de tacón en Old Trafford, escenario de otro taconazo legendario, el de Redondo, hace dieciocho años: cambio de ritmo, autopase y túnel de tacón a Stam (¡a Stam!) para servir a Raúl el 0-3 y la semifinal.




Lunes, 12 de Febrero


El único modo que se ha descubierto para esperarlas en dicho tiempo, es buscar una fuente que no haya otra agua inmediata, hacer su aguardo, y ponerse en él al ponerse el Sol, que allí vienen toda la noche á beber, y pastar en la yerbecilla que se cria por los alrededores de los derrames del agua, y se tiran en noches que hace Luna muchos tiros.
D.J.M.G.N.