miércoles, 8 de diciembre de 2021

Lo que hay que oír


Phillippe Muray

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Al españolejo se le vende que “muerto Sánchez, se acabó la rabia”, y luego vendrán los ayes. Pues no son Sánchez ni Mariano ni Zetapé ni Aznarín ni Gonzalón ni Leopoldo (“marmolillo peatonal”, para Guerra) ni Suárez ni Arias… Es el sistema, es decir, el sindicato de poder de lo que en buena literatura política se conoce por “oligarquías inverecundas” cuyo factor de gobierno es el consenso político (reparto, corrupción) en el Estado de Partidos, ese Imperio del Bien (Muray) en el que el vicio es la virtud, la mentira la verdad, el mal el bien, el valor la cobardía, la estulticia sabiduría… Ni derecha ni izquierda: centro. No te metas en política (conflicto), que de ella se ocupan los que saben.


    –La derecha y la izquierda –dice Negrohan convergido en el consenso político: la conspiración de los partidos consensuados contra las libertades en lugar del partido único de los regímenes totalitarios. Es el comunismo por arriba.
    

El consenso, dicho por Muray, ha desplazado al comunismo “porque por fin lo ha realizado”. El consenso político es una nomenklatura tecnocrática economicista semejante a la soviética, que consagra, según Negro, las distopías de Huxley y Orwell como los mejores manuales de teoría del Estado o del Gobierno.


    –Hay que retirar la patria potestad a los padres que no quieran vacunar –dice, sin despeinarse, don Federico de Montalvo Jääskeläinen, profesor de Derecho Constitucional (se nos caen los Hamilton de los bolsillos) y presidente de la Movida Bioética de España, o sea, la “biopolítica”, invento del sueco Rudolph Kjellen puesto de moda entre los locos por Foucault (Michel, no Léon, el del péndulo).
    

Mi duda ahora es si las mussolinadas (regalar cincuenta diputados al partido ganador) y hitleradas (ley de pandemias como ley habilitante para que un concejal con dos copas te confine en casa acusado de toser) que propone Casado salen de sus asesores o de sus apuntes de Icade. Las promesas, con Almeida y Mariano de modelos, ni las contemplo.

[Miércoles, 1 de diciembre]

El crimen del día. Muerte de un vendedor

...6 de Junio de 1913
 

Miércoles, 8 de Diciembre

 

 

La vida no es como la pintan

martes, 7 de diciembre de 2021

La excomunión del silencio

Jacques Derrida

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Del desierto literario de la Dictadura, con flores tan mostrencas como Camilo José Cela, al oasis literario de la Democracia, donde Almudena Grandes reinó como primera dama de las letras desde el 89, cuando un jurado presidido por Cela le concedió el premio de novela erótica por “Las edades de Lulú”, de la que los españoles devoraron, como si fueran vacunas, unas treinta ediciones.


    –¡Suerte, amiga! –ha sido la esquela de un ex director del periódico de las elites decididas a atar en corto a Dios.
    

Grandes tuvo un nombre de ficción como sacado de Eça de Queirós (Almudena Guadalupe del Pilar Alántara-Figueroa, etcétera) y el mérito descomunal de poner a leer a Otegui, que la ha despedido con un “eskerrik asko por tu literatura”, dándole vueltas todavía a la “cuestión ontológica” de Malena en “Almudena es un nombre de tango” (“¿Qué le pasa a tu marido, que ahora, en lugar de polla, tiene entre las piernas una prueba irrebatible de la existencia de Dios?”), mientras en Mejorada del Campo un albañil levantaba, para alabar a Dios, una catedral; Justo Gallego, muerto el mismo día que Grandes.
    

Sin el esnobismo cultural de la Transición no se entendería bien el ruido mediático con Grandes (hasta los cantarranas del fútbol incrustaban entre los goles “frases lapidarias” –eso escribía Miguel García-Posada– de la novelista). Pero lo que no se entendería de ningún modo son los silencios mediáticos: el silencio mastuerzo para despedir a Escohotado o el silencio elocuente (virtud de actriz francesa, decía Santayana) a las muertes de Trevijano o Bueno. La “excommunication du silence”, llamó Michelet al impresionante silencio con que la muchedumbre que abarrotaba los tejados de París recibió a los reyes, de regreso desde Varennes custodiados por Petion, que confesó haber tenido sueños húmedos (¡almudenenses!) durante el viaje. La Asamblea decretó que el rey no había huido, sino que había sido raptado. Y la sociedad, dicho por Derrida, vive inmersa en la mentira absoluta.

[Martes, 30 de Noviembre]

Martes, 7 de Diciembre

 


Con la boca abierta

lunes, 6 de diciembre de 2021

De aficiones ejemplares

 

Julián Calero y Joseba Echebarría

Último partido de 2ºB


Piné, no hay mejor ejemplo de

 "...en las alegrías y en las penas..."


Francisco Javier Gómez Izquierdo


        Como respuesta a una foto que mandé del graderío de ayer tarde del Nuevo Atocha a los de mi peña, mi compadre Ricardo me envía un vídeo del último partido de la 2ºB que no fue otro que un Burgos-Bilbao Athletic en el Fco. de la Hera de Almendralejo. A finales de mayo, en el campo del Extremadura se vivió una final de Champions para pobres que servidor siguió por radio en la Laguna de Navaseca que es el punto de Daimiel donde se ve fauna voladora y no en sus famosas Tablas. Mi compadre se maravilla por el fanatismo de mis paisanos en el graderío y lo compara al espíritu del cordobesismo que se hizo carne en un Córdoba-Valladolid que costó un descenso a 2ªB y que sólo es comprensible entre hinchas refractarios a cualquier terapia atemperadora. Aquel día a Marcos Alonso le faltó pedir perdón por haber ganado el partido. El martes pasado ante el Sevilla en Copa, El Arcángel volvió a sorprender a los poco avisados de cómo se vive el fútbol por aquí.
     Ahora todo es nuevo y la vieja 2ºB se llama 1º RFEF con dos grupos y 2ª RFEF con cinco. El Córdoba, a base de triunfos -ayer sólo empató contra Las Palmas B- y gracias a la amistad de los petrodólares de Oriente -dicen que somos propiedad de un príncipe de Bahréin que se llama Nasser- parece decidido a ascender directamente a la 1ªRFEF para de allí y con el impulso del príncipe plantarnos donde corresponde: por lo menos, la Segunda División.
    

A ésto de corresponder, merecer o parece mentira no estar en superior categoría... se llega por cómo abre los ojos el espectador neutral ante tanta fidelidad entre menesterosos, y ayer, en una tarde de perros, dos mil burgaleses atronaron el barrio de Amara de San Sebastián para pasmo de donostiarras y de los muchos "hijos del frío" que lo vimos por televisión. Hijos del frío llaman los locutores a los jugadores del Burgos y habrá que entender que ahora estamos en tiempo propicio para cosechar puntos y acercarnos a esos cincuenta que es el propósito que obsesiona a Julián Calero, un entrenador que enmienda tácticas como a pocos he visto. Ayer contra el Sanse estaban los mismos jugadores que estuvieron la temporada pasada en inferior categoría, excepto el portero Barovero. No jugó el mejor, Saúl Berjón, autor del gol del ascenso, pero no faltó lo que tanto en Córdoba como en Burgos tenemos como de mayor valor: la afición.
    

¡Ah! En la Primera parece que el Real Madrid tiene espantados a todos los rivales y que ganará la Liga como la gana el Bayern en Alemania. No me explico ni lo del Atleti ni lo del Villarreal. Lo del Villarreal por lo tontamente que pierde haciendo méritos suficientes para ganar y lo del Atleti por lo antipático que juega. Del Barça ya pusimos a comienzos de temporada que ni estaba ni se le esperaba. No hay equipo ni para jugar la Europalí. Xavi ya lo habrá visto, supongo... y anda disimulando las necesidades con canteranos para hacerse perdonar las expectativas que él mismo alimentó. Que perdone Xavi si me meto donde no me llaman, pero no creo que haya 2.000 culés dispuestos hoy a desplazarse a cualquier ciudad de España para ayudar en la consecución de tres puntos. Simplemente tres puntos.
      Animar a la hora de disputar un título lo hace cualquiera.

Salvar a Xavi (y a Vini)

 

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Del Barcelona-Español y del Villarreal-Barcelona se saca la impresión de que la consigna es… salvar a Xavi, que representa una vanguardia “hestética” llamada “fúpbol” (el fútbol tiene casi las mismas variantes que “la Coviz”) que nació habitando ya el futuro, pues se basa en jugar al corro de la patata (el corro se llama rondo y la patata es el balón) sobre un césped fresco y recién cortado para hacer las hamburguesas vegetales que para los pobres prescribe Bill Gates.
    

De niño me encantaba el olor a hierba recién cortada mezclado con el del faria de los viejos con boina en El Sadar de Pamplona y en El Plantío de Burgos. Un olor a domingo de invierno por la tarde. Luego la Ciencia (sea lo que fuere semejante cosa) ha descubierto que el olor a césped recién segado es la defensa química de la hierba, su manera de pedir auxilio, y que ese olor significa el dolor de cada brizna por el hachazo del jardinero. ¿Sabe Xavi el tormento al que el xavismo somete al pasto? En un mundo sostenible y ecológico como el que nos hemos dado el suplicio de la hierba destinada al rondo xaviano debería escandalizarnos más que las ayudas arbitrales para mantener el nombre del muñeco en lo alto del cartel.


    –Si no los miras y oyes sólo el ruido del balón, parece una canción –le dijo Roura, el entrenador de rondos de la Masía, al Tato Martino cuando llegó a Barcelona.
    

¿Qué canción? Un “Noche de rondo” en el columpio de Agustín Lara: “Dime si esta noche / tú te vas de rondo / como ella se fue, / con quién está”.
    

Salvemos a Xavi por el bien de la Liga y del periodismo que vive de ella, pero si vamos a salvar a Xavi, salvemos también a Vinicius, que ya vimos en Granada el anuncio de lo que le espera. En su día, Gento, si podía, no jugaba en Bilbao, pues en el Athletic había un defensa que le daba miedo, y en San Mamés jugaba en su puesto Manolín Bueno, que fue el Pou Pou del Real Madrid (Pou Pou por Poulidor, eterno segundón del Tour de Francia). Gento tenía de ofensivo la velocidad; Vinicius suma, a la velocidad, su birlibirloque maromero, y encima con sonrisa, todo lo cual saca de quicio a un “defensa expeditivo”.


    Viéndolas venir, Vinicius se hace llamar este año Vini. Es natural. Habrá visto el trato periodístico y arbitral a los Xavi, Pedri, Gavi, Riqui… y habrá pensado que “Vini” garantiza una protección que no le daba “Vinicius”. Con la mitad de protección que tuvo en España Messi, el Potele de Rosario, ante cuyas conducciones las defensas se inclinaban como las águilas romanas en presencia de Nuestro Señor, Vinicius llenaría una época (y más importante que las épocas: el aforo del nuevo Bernabéu incluso a precios de Morante en Arenas de San Pedro). Otra cosa es el periodismo, que cuando mete la pata no suele dar su brazo a torcer. Metió la pata con Vinicius y no va a cambiar. Si lo entrevistan es para preguntarle… por Xavi y por Pedri. ¡A Vinicius! ¿Qué te parece la fenomenología del césped de Xavi, Vini? ¿Qué te parece, Vini, que Pedri sea el mejor jugador joven del mundo? A Mourinho, con quien también se metió la pata (en este caso, con dolo, pues venía a demoler el chiringuito del Gandhi de Sampedor), todavía le preguntan por Guardiola, y si ven una rendija, no perdonan: “Una frase racista estropea el buen gesto de Mourinho con su nueva joya de la Roma”, dijeron al enterarse de que Mourinho regaló a Félix, nuevo goleador de la Roma, unos zapatos caros que le había prometido. ¿Mourinho, racista? Eso lo dijo una vez Yayá Touré de Guardiola, pero después ha pedido perdón. Que el periodismo juegue a eso con Mourinho debe de ser cosa de la “maldad ontológica”, concepto puesto en circulación por un gacetillero de la cultura, Juan Cruz, al que José-Miguel Ullán aludía como Canario Flauta en sus crónicas de “Canción” en los 80. 

A Vinicius sí le lanzaron culeradas racistas en el último Clásico, y los comentaristas de la trigonometría benedictina la tomaron con el dedo de Vinicius, cuyo juego, por cierto, es inexplicable con los politopos de Álvaro Benito, pues su territorio son los ritmos del son de la poesía mulata de Nicolás Guillén, el poeta-profeta que le dijo a Cabrera Infante: “¿Quieres que te diga una cosa? Es peor que Stalin, te lo digo yo. Porque Stalin se murió hace años, pero este gánster nos va a sobrevivir. A ti y a mí.” Se refería a Fidel. Y acertó.
    

Por su manera de jugar, Vinicius es el jugador más desequilibrante que hay en el fútbol –tiene dicho Ancelotti–. Conmigo siempre jugará por la izquierda. Venga quien venga.
    

Dicho sea pensando en Mbappé.




OTRO MODO DE DEFENDER


    El ex futbolista inglés Jamie Carraguer retira su apuesta por el PSG para la Champions porque ve un equipo con “tres pasajeros”, es decir, tres tipos que no defienden: Messi, Neymar… y Mbappé (que luego los piperos, acostumbrados a las carreras demagógicas del raulismo, no se tiren de los pelos bajo el latón del nuevo Bernabéu). Pero el sueco Ibrahimovic, “camorrista” y cuarentón, ha explicado que hay más modos de defender en el fútbol: “El otro día le hice una entrada a Azpilicueta, porque hizo una tontería a mi compañero. Lo hice para que entendiera: ‘No se hace eso. Te voy a enseñar lo que pasa si me lo haces a mí’. No estuvo bien por mi parte, pero así soy yo. No me avergüenza decirlo”.

[Lunes, 29 de Noviembre] 

Definición de pintura




Pepe Cerdá
pepe-cerda.blogia.com

Mi querida Chime me ha dejado este comentario sobre lo que le pareció a su hija uno de mis cuadros. No se puede explicar mejor lo que yo entiendo por pintura.

Hola Pepe, como mejor cumplido a tu exposición te cuento la reacción de mi hija ante uno de tus cuadros, el primero del tío vivo. Ella tiene siete años, y quiere ser "cuidadora de ponies" con lo que al entrar a La Lonja y ver esos caballitos que parecía que estaban ahí girando delante de ella, se quedó parada mirándolos de lejos, emocionada, y a continuación se acercó corriendo para verlos más de cerca, y cuál fue su sorpresa que esos preciosísimos caballitos ya no eran más que manchas de pintura. Me miró y me dijo toda desconcertada : "Ay, mami, es que de lejos parecía otra cosa... ".

Se parece mucho a una definición que hiciste hace muy poco de lo que para tí es "pintar bien", sólo que con otras palabras.

***
Dos videos:

http://www.youtube.com/watch?v=Hc_siRItYJ4&feature=player_embedded
http://www.youtube.com/watch?v=ytG4jqKMnY0&feature=player_embedded

Lunes, 6 de Diciembre

 

Valle de Esteban


Rosa y verde

domingo, 5 de diciembre de 2021

El año que vivimos milagrosamente


Pilar Cañada

 Ignacio Ruiz Quintano
Abc
19 de noviembre de 2000

«Nixon, que estaba muy preocupado con la situación en España, me dijo: 'Quiero que vayas y hables con Franco sobre lo que acontecerá después de él.' Franco me recibió en pie. Me dijo: 'Lo que interesa realmente a su presidente es lo que acontecerá en España después de mi muerte, ¿no? Siéntese, se lo voy a decir. Yo he creado instituciones y nadie piensa que funcionarán. Están equivocados. El Príncipe será Rey, porque no hay alternativa. España irá lejos en el camino que desean ustedes, los ingleses y los franceses: democracia, pornografía, droga y qué sé yo. Habrá grandes locuras, pero ninguna de ellas será fatal para España.' Yo le dije: 'Pero, mi general, ¿cómo puede estar usted seguro?' 'Porque yo voy a dejar algo que no encontré hace cuarenta años.' Yo pensé que iba a decir las Fuerzas Armadas, pero dijo: 'La clase media española.' Se levantó, me dio la mano y ya había terminado la entrevista.» 
 Vernon Walters, militar y diplomático norteamericano, en ABC, 15 de agosto de 2000.


Como todas las clases medias, la clase media  de 1975 tendía a creer que todo lo que había en el universo era fruto del azar y de la necesidad, o lo que en buena prosa sociológica se llama vivir milagrosamente. 1975 fue el año en que vivimos milagrosamente. ¿Y qué había en el universo español de 1975? ¿Cómo vivía una clase media sin bingo ni casino, sin divorcio ni autovía, sin video ni cine x, sin móvil ni tarjeta, sin cajero automático ni inglés, sin fax ni compact-disc, sin láser y, por supuesto, sin PC?

En el mundo de 1975 había, para empezar, una gran excitación. Verbal, por supuesto. Las necesidades parecían políticas, y los azares, económicos. A falta de hechos diferenciales, la clase media discutía de hechos vivos, aunque la economía y la política las tomaba el español corriente como vinieran, pues en el fondo sólo le interesaban para distraerse. Quién más, quién menos, todo el mundo aspiraba a seguir viviendo del milagro, que era el recurso más económico de una sociedad rígidamente gobernada por la tradición y la costumbre del verbalismo autoritario. Actuar de acuerdo con lo que los que mandan esperan de ella ha sido históricamente la estrategia de la clase media para defender su supervivencia.

A diferencia de las demás clases, la clase media de 1975 sabía que tenía algo que perder, y el orden y el temor al desorden presidían mentalmente el centro de su universo, si acaso alterado por el ímpetu juvenil de algún joven lector de Lenin que arrojaba  octavillas en la boca del Metro como para evocar la «toma del Palacio de Invierno». En el invierno de 1975, sin embargo, ningún joven había podido ver El acorazado Potemkin, la piadosa película de Eisenstein que, tras cuatro décadas de prohibición, sería repuesta en Madrid en el verano del 77, un año después del estreno en Barcelona de El gran dictador, de Chaplin. La cartelera madrileña, al no poder programar más que títulos de una moral purísíma, iba proyectando, por exclusión, una cinematografía terriblemente inmoral para mayores de dieciocho años: ¡Ya soy mujer! (Summers), Pippi lo pasa pipa (Pippi Langstrumpf), Apasionada (Ornella Muti), Venga a tomar café con nosotras (Ugo Tognazzi), y así. El cine de compromiso más íntimo estaba en Perpignan y se llamaba Emmanuelle: todo el mundo se enamoró con frenesí de Sylvia Kristel, y la clase media viajaba para verla con esa ansiedad que exhiben los futbolistas ingleses cuando acuden a rematar un córner. Al mismo tiempo, en Cáceres, un guardia municipal se procuraba su cuarto de hora de gloria moral obligando a retirar de un escaparate La maja desnuda de Goya, a su juicio «indecente y pornográfica». Y la censura publicitaria prohibía el lanzamiento de una bebida refrescante que llevaba por lema «Haz el amor y no la guerra». Estaba visto que, si alguien quería saber algo del amor, no tenía que interrogar a un poeta, sino a un médico. Algo de todo esto empezaba a deslizarse en la estadística, como, por ejemplo, la edad media de la maternidad de las españolas, que iba en aumento. Año Santo, el de 1975, que también fue declarado Año Internacional de la Mujer, o de «la santa», como la llamaba el español de toda la vida. La inglesa Margaret Thatcher ganó la presidencia del Partido Conservador, la japonesa Junko Tabei coronó el Everest y la norteamericana Patricia Hearst, víctima de aquella suerte de blanquismo de los sesenta para gente acomodada y con remordimientos por su desahogo económico, fue arrestada por la policía.


Patricia Hearst

En España, al referir la influencia de la causa juvenil, los cronistas exageran hasta encontrar el idioma castellano casi insuficiente, pero, en realidad, la causa de aquella juventud acomodada que dormía con el póster del Che respondía más al primer nihilismo de la abundancia que a la última crisis del capitalismo. La sociedad se había convertido en un muestrario de «copias infieles de originales inútiles», y, al final, la mayoría no halló mejor manera de librarse de sus obsesiones que proyectar sus sueños en una actividad nueva: el consumo. Fruto del azar o de la necesidad, el consumo constituyó el mayor de los milagros, aunque luego a todo el mundo le ha hecho ilusión apropiarse del comentario del duque de Wellington acerca de la batalla de Waterloo: «Fue algo extraordinario. Creo que si yo no hubiera estado allí no habríamos ganado

Consumir, ¿para qué? Para estar a la moda. La moda era el enigma de moda. Lenguas y plumas llevaban mucho tiempo tejiendo cuentos mágicos sobre el consumo, y los más optimistas adornaban sus cenas sociales con las amables teorías de Alvin Toffler en El shock del futuro. Claro que, ¿cómo combinar un salario mínimo de doscientas ochenta pesetas al día y una inflación del diecisiete por ciento al año? Todo era contar las habas contadas. Un dólar, cincuenta y cinco pesetas. Aun así, en 1975 nadie quería apearse de una convicción general según la cual Dios se había propuesto enriquecer a una clase media que ya comenzaba a tener muchos empleos -el «pluriempleo» se erigió en género costumbrista- y una cosa clara: ningún pobre daba trabajo.

La España oficial jugaba al asociacionismo, pero la España real se apuntaba al creciente individualismo, que era un hecho vivo, y, si había un hecho vivo, había que proceder inmediatamente a su «estructuración». En un santiamén, la clase media pasó del latín al estructuralismo -«más fútbol y menos latín», recomendaba el risueño Solís-, y en otro santiamén, del estructuralismo a un individualismo balbuciente, pero posesivo. Se trataba, al parecer, de que la gente comiese más y vistiese mejor, y por eso el economista Estapé puede decir que «la transición la hizo el 600».

Había que ver la publicidad de 1975. Coches: «Particular. Vendo Seat 600-D, M-780000, como estreno. 39.000 pesetas.» Servicio doméstico: «Doncella fina. Ofrécese.» «Chica todo, salmantina, colocaríase.» «Castellana sabiendo obligaciones, ofrécese.» «Mozo comedor, informado.» «Muchacha todo, gustándole niños, colocaríase.» Viajes: «Excursiones a Moscú. 15 días de duración, hotel de primera categoría, avión reactor.» «Este año Rumanía. ¡Auténticas vacaciones para todos! Ruta conde Drácula y Moldavia, 19.850 pesetas. Tratamiento de geriatría, doctora Ana Aslan. Clínica Otopeni, 56.950 pesetas.» Inmobiliaria: «Su chalet en Madrid. Modelo Colmenar. 5.950.000 pesetas, incluida parcela ajardinada de hasta 1.250metros cuadrados. Facilidades de hasta doce años.» Varios: «Inspector de cuentas incidentadas. Morosos.» «Vendo retablo barroco.»

La clase media trasnochaba como en Madrid y madrugaba como en Burgos. Se dormía poco. Se viajaba menos. No se conocían la bulimia ni la anorexia. Gastronómicamente, la panzada seguía siendo la ortodoxia en la mesa. La crítica, única arma eficaz contra las ortodoxias, estaba, dentro de lo que cabía, en la prensa -«el Parlamento de papel», decían los ases de la palabra-, donde todas las cuestiones sociales hallaban cobijo en forma de encuesta. Cuestión del día 31 de diciembre de 1975: «¿Cree que las nueve de la noche es buena hora para el Telediario, o le parece más lógica las nueve y media?» Respuestas: «El mejor horario sería a las nueve y media, porque solemos salir de trabajar tarde y el Telediario es una de las cosas buenas para ver.» (María Dolores Liébana, peluquera.) «Me da igual a una hora que a otra. El Telediario me tiene sin cuidado, porque no lo veo nunca. Lo que a mí me interesa son únicamente los deportes.» (Miguel Morón, camarero de hotel.)

Para los españoles como Morón, el año 1975fue bueno. Fuera, los gallos eran Eddy Mercks, Emerson Fittipaldi y, por supuesto, Johan Cruyff, Balón de Oro con el F. C. Barcelona, aunque la Liga y la Copa fueron para el Real Madrid. La Liga, un paseo. Y la Copa, una final extraordinaria, resuelta por penaltis, entre los dos equipos de la capital. Miguel Ángel, Uría, Touriño, Camacho, Rubiñán, Del Bosque, Pirri, Vitoria, Amancio, Santillana y Roberto Martinez jugaron en el Real, y en el Atlético, Reina, Eusebio, Benegas, Díaz, Marcelino, Adelardo, Irureta, Alberto, Leal, Gárate y Becerra. Socialmente, el carisma deportivo se lo disputaban el boxeador Perico Fernández y el piloto Ángel Nieto. Mariano Haro, Manuel Orantes, José Manuel Fuente, los hermanos Doreste y Santiago Esteve completaban el retablo deportivo de TVE, que abría sus emisiones a las 13,45, con la Carta de ajuste, y las cerraba a las 23,30, con Reflexión, despedida y cierre. El programa estelar, y en color, era el Telediario, concebido como aquel personaje de Galdós que escribió «la historia lógico-cultural de España» no como ella fue realmente, sino como debió haber sido. El Telediario tenía una oportunidad: la de ser puntual. Y una eficacia: la de declarar tabú todas las cuestiones que tocaba.

Tocar lo que el Telediario había tocado suponía hablar siempre a media voz, veladamente, esquivando la claridad. Tráfico clandestino de personas, en su mayoría norteafricanas y portuguesas, por la frontera de Irún hacia Francia. Estallido del caso Sofico. Rebajas de penas en el Proceso 1001. Suárez, nombrado secretario general del Movimiento. Muerte de Onassis. Nacimiento del ECU -Europeart Current Unity-, moneda de la Comunidad Económica Europea. Karpov, campeón del mundo de ajedrez por incomparecencia de Bobby Fisher. Caso Matesa. Torrente Ballester, académico. Estado de excepción en Vizcaya y Guipúzcoa. Caída de Saigón. Tumulto en el Ateneo de Madrid por el libro El varón polígamo, de Esther Vilar. Proceso a la Baader-Meinhof. Los emigrantes envían a España ochocientos millones de marcos. Gerald Ford en Madrid. Retirada del pasaporte a los abogados Felipe González y Enrique Múgica. Inauguración de la electrificación de la linea férrea Madrid-Guadalajara, con la que termina la tracción de vapor en los ferrocarriles españoles. Muerte de Dionisio Ridruejo. El periodista Huertas Clavería ingresa en prisión por un reportaje. Crimen de Los Galindos. Secuestro judicial de los semanarios Destino, Posible y Cambio 16. Ejecución de dos terroristas de Eta y tres del Frap. La película Furtivos, Concha de Oro del Festival de San Sebastián. Olof Palme pide dinero con una hucha para la oposición española. Comienza la Marcha Verde. Franco, aquejado de una afección gripal. Prohiben a Víctor Manuel actuar en Asturias. Liberados Camacho y los demás encartados en el Proceso 1001. Asesinato de Pasolini.

El miércoles, 19 de noviembre, la clase media cenó viendo el capítulo Carola, de la serie Este señor de negro, de Mingote y Mercero, antes de arrellanarse en el sofá para ver en familia La hora de..., un programa de Valerio Lazarov entre el ultraísmo pop y el  colorismo acid que aquella noche estaba dedicado a Julio Iglesias. Por un día, la metáfora tradicional del mundo como escenario se había trasladado al hogar. Las diez era la hora de estar en casa, y La hora de..., las diez y media. Sin embargo, se interrumpió la programación, y en la pantalla apareció Pilar Cañada, la locutora de continuidad que impregnaba de glamour cualquier imprevisto, ramoneando los comunicados oficiales como las jirafas las hojas llenas de savia, Y apareció para comunicar la suspensión del programa de Julio Iglesias, que fue sustituido por la película Objetivo Birmania. Y como la sombra del padre de Hamlet cruza por la terraza del castillo de Kromborg, así la sombra de un Régimen -¡el Régimen!- pasó en aquel momento por el salón de la clase media, mientras Erroll Flynn se adentraba en la selva birmana con el presagio de una era desaparecida para siempre. Los más jóvenes hoy ya sólo recuerdan que al día siguiente no hubo colegio.

Ornella Muti

Domingo, 5 de Diciembre

 

Valle de Esteban


la sombra de mi alma
huye por un ocaso de alfabetos

Siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tretarca de Iturea y Traconítide, y Lisanio tetrarca de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás

 DOMINGO, 5 DE DICIEMBRE

En el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tretarca de Iturea y Traconítide, y Lisanio tetrarca de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías:
 

«Voz del que grita en el desierto:
Preparad el camino del Señor,
allanad sus senderos;
los valles serán rellenados,
los montes y colinas serán rebajador;
lo torcido será enderezado,
lo escabroso será camino llano.
Y toda carne verá la salvación de Dios».


Lucas 3,1-6

sábado, 4 de diciembre de 2021

Jabalíes y libertos

La Ciencia

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    España son hordas (¡el rebaño de la inmunidad!) acampadas en terrazas con estufa de butano (¡la hoguera campamental!) que cantan “La ciencia lo dice” mientras rascan con una cuchara una botella de anís del mono, en cuya mítica etiqueta dice, en efecto, que la ciencia lo dice. ¿Y qué dice la ciencia? Pues de cada uno según su capacidad y a cada uno según su necesidad.
    

El nacionalsocialismo es una concepción razonada de la realidad que se basa en el máximo conocimiento científico –decía el cabo austriaco.
    

Pero los nihilistas de Dostoyevski ya habían avisado en “Los demonios” que nunca ha podido la razón distinguir el bien del mal y que la ciencia, o peor, la semiciencia, sólo ha dado soluciones basadas en la fuerza bruta.
    

La semiciencia, azote desconocido hasta hoy, es peor que la peste, el hambre y la guerra. Es un déspota ante quien todos hincan la frente con amor y temor supersticioso, y ante quien tiembla y se rinde la ciencia misma.
    

Ciencia son las vacunas de la UE de la baronesa de las telas (que declara secretos los contratos con las farmacéuticas) y ciencia era el tubito con polvos de Powell en la Onu para borrar a Iraq del mapa (polvos pica-pica, porque picamos todos), un tubito como el que llevaba un taurino de Pucela con la caspa que se espolvoreaba en las hombreras para hacer creer que su peluquín era pelo natural, aunque luego no mataba a nadie, ni siquiera al toro. Y ciencia, aquí, eran, hasta que las han quitado, las oposiciones: Bolaños pasa por Roy Cohn sólo porque sacó unas, y el Boe saca de baranda de Bellas Artes a uno que aprobó la oposición de Conservador de Museos en el 18. Un consejo de ministros de Sánchez debe de ser como el festín de Trimalción. Escribe Petronio: “Agamenón empezó: ‘Estaban reñidos un pobre y un rico…’ ‘¿Qué es un pobre?’, replica Trimalción. ‘¡Finísimo!’, dice Agamenón…”
    

Nuevo plato: un jabalí con gorro de liberto.

[Sábado, 27 de Noviembre] 

De la variante llamada ómicron


Winnie the Pooh


Martín-Miguel Rubio Esteban

Doctor en Filología Clásica

El Imparcial


Los gestores o administradores de las enfermedades del mundo han decidido bautizar a la nueva variante del Cóvid-19, aparecida en Sudáfrica, con la letra del alfabeto griego ómikron, esto es, “o breve”, de la “hajin” hebrea, frente a la “o grande” u omega. Con el uso del alfabeto griego, el primer alfabeto, se intenta soslayar la estigmatización de los países en que surge la enfermedad –como si el territorio y su población fuesen responsables morales del morbo, y no meras primeras víctimas del mal
. En teoría, las distintas variantes que van apareciendo del Cóvid-19 siguen el orden del primer alfabeto, alfa, beta, gamma, delta…, pero en este caso se han saltado las letras ny y xi. La ny, que representa la nasal dental sonora, como representación de tal fonema, y que en la época de la escritura ideográfica representaba el pez, el “nûn” hebreo, ha sido desechada por su parecido homófono al vocablo inglés “new”. Ny también, como número, tiene el valor de 50, pentékonta. Y claro, la lengua franca de la actualidad, además de ser la lengua del imperio, debe quedar a salvo de toda ambigüedad que la manche de virus. La letra xi, la “sâmek” hebrea, que representa dos fonemas contiguos, uno velar oclusivo, sordo o sonoro, /k/ o /g/, y otro, la apicoalveolar silbante fricativa sorda /s/, también se soslayó porque coincide con el prosopónimo chino Xi, y no es plan que a algún chino se le infame con el nombre de una variante del letígero Cóvid, máxime cuando el todopoderoso presidente chino y censurador universal se llama así, y el virus viene de allí... Xi también, como número, tiene el valor de 60, hexékonta.

La ómicron representa una vocal semiabierta posterior breve /o/, y tiene el valor numérico de 70, hebdomékonta. ¿Tendrá que ver la cábala también en el salto de letras? Su valor ideográfico en las escrituras del cercano oriente era el ojo, el “hajin” hebreo. ¿Producirá uveítis la nueva variante? Nos llama poderosamente la atención que tanto las letras del alfabeto griego como las de la escritura hebrea (ésta no es un alfabeto porque no representa las vocales como caracteres gráficos, sino como “matres lectionis” o signos diacríticos suprasegmentales o infrasegmentales) provengan con frecuencia de ideogramas que representaban partes del cuerpo: la wâw o digamma la uña, la jôd o yota la mano, la pe o pi la boca, las rês o rho la cabeza, la sin o sigma el diente, etc. Este hecho hacía que los médicos judíos medievales, y también del Renacimiento y Barroco –la medicina fue un monopolio en manos de judíos, tal como demostrase Julio Caro Baroja– señalasen las partes del cuerpo con letras.

Efectivamente, el prestigio del médico judío, también converso o cristiano nuevo, era inmenso. El mismo Francisco I, rey de Francia, apretado de cierta dolencia, escribió a nuestro emperador Carlos, para que éste le mandase con urgencia un médico judío español. La fe en la ciencia que poseían los médicos judíos fue siempre indesmayable en el rey francés. El médico que no consiguió curar al infante don Juan, el hijo de los Reyes Católicos en quien cifraban todas sus esperanzas, fue un judío, Ribas Altas, y su fracaso, además de acarrearle la muerte a él, produjo la expulsión de España de los judíos. El judío segoviano Mestre Rodrigo da Veiga o Rodrigo de Évora fue el médico casi vitalicio del rey don Manuel de Portugal. En El libro de los castigos o consejos del infante don Juan Manuel, dirigido a su hijo Fernando, se ve que aquel magnate tenía tal fe en su médico hebreo, don Zag, que juzgaba que su ciencia se había de transmitir a los de su linaje como por gracia, y así le recomienda que escoja siempre sus físicos entre sus descendientes. El médico judío es un personaje novelesco al que se le carga de saberes y actividades misteriosas. En el muro de la judería de Zaragoza se abrió un postigo especial –cosa que el alfabeto griego la representa, desde su valor ideográfico, con una eta, lo mismo que la het hebraica– por el que pudieran salir a cualquier hora los médicos judíos a ejercer su profesión entre los cristianos. El médico judío zamorano Francisco López Villalobos atendió a Fernando el Católico en 1509 y a su nieto Carlos I en 1519. Y paso al Liber facetiarum et similitudinum por sus chascarrillos y graciosas agudezas.

El médico, como el judío en sí, han sido personalidades “bivalentes”, a ambos se les ha mirado con recelo y ambos han sido objeto de burlas y de ludibrio satírico, y a la vez recurren a ellos los enfermos desesperados y los más poderosos arruinados. La rencorosa envidia de las turbas ignorantes a los que poseían sabiduría llegó a forjar fábulas como la de que los médicos judíos o judaizantes, marranos o conversos, tenían establecido que de cinco enfermos que atendiesen habían de matar a uno ( siempre que se tratara de clientes cristianos, claro es ). En pleno siglo XVIII combatió esta peregrina idea racista el orensano Padre Feijóo –en homenaje al cual Gonzalo Jácome debería todos los años animar a hacer un pequeño congreso para estudiar su magnífica obra– en el discurso quinto del volumen quinto de su Theatro crítico universal.

Ninguna etnia ha recibido más Premios Nóbel de Medicina que la judía. Nos sigue pareciendo hoy milagroso cómo acabaron con el tifus en el gueto de Varsovia asendereados de nazis. Y en la actualidad, cómo no, los nuevos “físicos” judíos están en la vanguardia de la lucha contra el Covid-19, especialmente en terapias que tienen que ver con el sistema inmunológico, y que evitan la tormenta de citoquinas. Una terapia que evitaría que los pacientes de Covid-19 ingresasen en los hospitales.

Sábado, 4 de Diciembre

 

Valle de Esteban


Esperando a Nessie

viernes, 3 de diciembre de 2021

La tiranía jadeante


Berruyer, el general de los redobles

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Con más de trescientos asesinatos por aclarar (más de trescientos muertos, pues, por enterrar), un jadeante portavoz del partido del Gal ha aprovechado el debate presupuestario en el Parlamento para hacer la síntesis definitiva del Régimen:


    –¡Dejen al terrorismo de Eta en paz!
    

Acabáramos. “Príncipes de la sangre” y “patriciado del cadalso”, llamaban los franceses a los jefes del Directorio, aquella apoteosis de la corrupción moral (madre de todas las demás) “que con tanto trabajo nos dimos todos” en España, donde ahora, al menos, ya sabemos quién manda. Al lado de ese hebertista “¡Dejen al terrorismo de Eta en paz”! proferido en el Parlamento por un despejado cráneo gubernamental, las amenazas (también en el Parlamento) de Iglesias a Maura y de Ibárruri a Calvo-Sotelo suenan como trinos de los pájaros de la vega.
   

El Directorio –resumió Garnierinstaura su “tiranía jadeante” con el apoyo de los convencionales arrepentidos, de los terroristas enriquecidos, de los asentistas de toda calaña y de los adquirientes de bienes nacionales.
    

¿Y el pueblo? Los hombres se parecen más a su tiempo que a sus padres (proverbio africano), y del adulado pueblo español de este tiempo se puede decir lo mismo que del adulado pueblo francés del tiempo de Napoleón decía en Londres, a toro pasado, su hermano José: “En todo lo que se hizo de bueno o de malo en su tiempo tuvo un gran cómplice: el pueblo francés”.
    

Al pueblo español sólo le importa su “inmunidad de rebaño” (podría comenzar por leer la parábola del carnero castrado de Santayana), y la convoca con un redoble de vacunas en las televisoras que viene a ser el redoble de tambor ordenado por el general Berruyer para ahogar la voz del Capeto en el momento de ser guillotinado.
    

Somos tan lúseres que de la libertad sólo nos dan su paradoja: si la “voluntad general” radica en su uniformidad (pura teología), se obliga al disidente a ser libre obedeciendo “a lo que dicen los oligarcas que piensa la mayoría”. La tiranía jadeante.

[Viernes, 26 de Noviembre]

El crimen del día. ¡Apiádese Dios de sus almas!


...28 de julio de 1891

J. R. M.
 

 Cabacés

Viernes, 3 de Diciembre

 


Suelo no urbanizable de protección

jueves, 2 de diciembre de 2021

Fiestón de fútbol


Agradecimiento final

 


 El sevillismo

 

Francisco Javier Gómez Izquierdo


       Usted, que es aficionado al fútbol, habrá echado hoy un ojo a los resultados y habrá comprobado que de momento no hay sorpresas en la eliminatoria de Copa. Usted no sabe contra quién jugó el Español o el Villarreal o el Mirandés, que es equipo muy copero, porque estuvo pendiente del Madrid-Athletic, partido de mucha más sustancia que las primeras eliminatorias coperas. Ha constatado que de momento todos los primeras y segundas, menos el Oviedo, han pasado de ronda. De la Copa de ayer sólo le queda que el Córdoba se las hizo pasar canutas al Sevilla porque el encuentro lo daban por la cadena cuatro y se sorprendió por el fiestorro que se veía en un Arcángel casi lleno y con sus aficionados animando y cantando canciones como si fueran ingleses. "Joer la gente de Córdoba, merece estar por lo menos en segunda" diría usted, como dijeron todos los españoles que se encontraron el partido y los hipnotizó el ambientazo.
     

Pues sí, lo venimos diciendo, aquí desde hace unos cuantos años: lo mejor del Córdoba CF es su afición. No es normal que en 4ª División haya 9.000 abonados, más que varios clubes de 2ª, y no creo que haya demasiados ejemplos de comulgar con tanta devoción con el equipo como se comulga aquí. El cordobesista es consciente de que sus penurias vienen por el abuso de indeseables que han ido aterrizando estos últimos años en El Arcángel y han maltratado al club como a suripanta callejera estrujándole hasta el último euro que no tenía... pero sigue con la ilusión de que algún día los aires sean propicios y los desvelos tengan premio.
     

Ayer, los jugadores del Córdoba lucharon, se vaciaron y jugaron como quiere el cordobesismo, que aplaudió en la derrota. Para un servidor, lo de menos fue el fútbol, y eso que no desmereció al que expuso el equipo sevillista, que necesitó recurrir a la furia argentina de Ocampos y el Papu para evitar ya en la prórroga un más que posible descalabro. Lo grande-grande fue el ambiente. Todo quisque emocionándose con los dos himnos más hermosos del fútbol español cantados a capella por los seguidores. Vino mucho personal de Sevilla que ocupó tres sectores de preferencia y que al final entonaron ese ..."sevillista seré hasta la muerte..." que pone los "vellos como escarpias" como los pone el "...y mi voz será siempre tu aliento..." cuando salta el equipo al inicio o en el minuto 54 -impresionante anoche- por aquello de la fundación del club.
     

La Copa tiene mucho de sentimental. Se homenajeó a José Antonio Reyes, el último artistazo en El Arcángel, con verdadero agradecimiento por las dos aficiones. Para servidor Reyes es un segundo Juanito. Menos eléctrico y temperamental, pero con un talento parecido al decir de las musas del fútbol que se los llevaron a la Extramadura para sacrificarlos y convertirlos en lo que son: mitos. "Reyes, Reyes" tronaba El Arcángel ante el padre y aquello era como asistir a una consagración en día grande.
       

La fiesta acabó después de 100 minutos de sufrimiento sevillista y disfrute cordobés con un gol artístico de Ocampos que a nadie molestó. Fue otra gran tarde de fútbol... y sin VAR.

Dos volterianos

Los Costus ya lo vieron venir

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    En España sólo sé de dos volterianos: Octavio Granado, profesor de secundaria, y Arcadi Espada, periodista.
    

Con Granado coincidí en el Instituto “Diego Porcelos” de Burgos. Corría el 75 y lo evocamos entrando a clase de Doña Alí al grito de “¡Hay huelga! ¡Nos vamos del aula!” Como era hijo de librero, Doña Alí lo tenía por volteriano, y con los ojos en blanco accedía a los deseos del “ilustrado” que luego terminaría llevándoles la Seguridad Social (SS), ese hito franquista (piedra angular del totalitario Estado de Bienestar), a Zapatero y a Sánchez.
    

Ahora vivimos seis años más que cuando llegó la Democracia: es un éxito impresionante –dice Granado para compensar la quiebra de la SS.


    Con Espada no coincidí nunca, pero acredita brillantez (gracias a él, muchos creen que la Ilustración consiste en escribir “dios” por “Dios”) y soluciones ingeniosas para sanar la SS, aunque su liberalismo estatista no viene de Voltaire, sino de Saint-Simon, padre del Estado de Bienestar, una idea, nos recuerda Negro, del comunista Baboeuf cruzada con el “Estado social” alemán: un monstruo de Horacio. Un Estado sin libertad, criticaba Marcuse, lectura de la época en el Instituto con Granado, pero ¿a quién importó nunca la libertad en España?
    

En España lo que importa, como vieron los Costus, es quién da la vez en el ambulatorio. Espada, que ya propuso sacar del gasto estatal a los discapacitados cuyos padres hubieran estado avisados por el Estado, propone ahora que los no vacunados (¡desobediencia al Estado!) paguen sus tratamientos. No me parece mal: si el Estado me devolviera todas las cotizaciones desde julio del 79 me daría para un seguro privado que me cubriría un tratamiento como el de Calvo de Cabra. Los fondos pueden salir de la supresión de la obscena subvención, radicalmente antidemocrática, a los partidos políticos.
    

Casi cien frailes mataron las hordas madrileñas en el verano de 1834 por el rumor (¡siempre la Ciencia!) de ser los causantes de la epidemia de cólera.

[Jueves, 25 de Noviembre] 

La filantropía es cara



Pepe Cerdá

A un amigo pintor se le presentó en el estudio un coleccionista que había adquirido varias obras suyas cuando los tiempos eran otros. Ahora, arruinado, le pedía que le recomprase los cuadros o que se los cambiara por otros más fáciles de vender.

Mi amigo se negó, no por nada en especial, sino porque después de toda una vida de bondad ahora estaba ejerciendo de cabrón para ver qué se sentía. Pero le explicó que no era nada personal, más bien era un ejercicio.

El coleccionista se quejó del dinero y la energía invertida durante tantos años en el asunto del arte y los artistas. A lo que mi amigo le replicó:

-¡Pero que te habías creído! ¡La filantropía es muy cara!

Jueves, 2 de Diciembre

 

 

Hermano Lobo

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Santos Covidio y Climaterio

María Carey

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Primero pillan a Pablo Casado en una misa por Franco (¿y qué le van a decir, teniendo el partido como lo tiene?) y luego pillan a María Carey vacunándose (en resumen de tuitero) “un pinchazo fake a San Covidio”, que debe de ser el nuevo San Antonio que tienen las charos para, por trece alfilerazos (vamos por el tercero), encontrar novio. Esto no es la “democracia morbosa” de Ortega; esto es la órdiga de toda la vida Dios.


    La órdiga de Talleyrand en América fue no haber encontrado más que “un solo plato y treinta y dos religiones”: no había cocineros, pero todo el mundo era un poco reverendo. Como aquí, donde sólo nos alimentamos de sermones y quinoa, mientras los cheques de Bill Gates acarician los bolsillos de los reverendos.
    

Las melodías de la famosa obra de Verdi acariciarán sus oídos esta noche como los cheques de la señora Claypool acarician nuestros bolsillos –dice Groucho en la ópera.
    

En las capitales del mundo libre nuestros cosmopolitas viven este milenarismo comprado a los chinos con fervor. En Nueva York la gobernadora Hochul luce, a modo de crotal de vacunada, un collar de oro: “Ponte la vacuna porque te amo como Jesús”. En Berlín, más mecanicistas, el ministro de la Salud, Spahn, sale a la plaza del mercado con sus expertos a vender “Moderna” como el “Rolls Royce” de las vacunas (donde las dan las toman: en el 37 Halifax visitó a Hitler y tuvo la ocurrencia –“espléndida”, dice Boris Johnson– de confundirlo con un criado). ¿Y Pfizer (Pfeiffer, para el bombardero de Belgrado)? Pfizer, para los expertos de Spahn, sería “Mercedes”. Y esto, en fin, es la ciencia (sin olvidar el sistema de juego de Xavi). En esta línea, a la vacuna del CISC prometida por el ministro-astronauta Duque para abril de 2020 habría que llamarla “La Loca” (Seat 1430, favorito de los atracadores). Y si a usted no le llena San Covidio, tenemos a San Climaterio, venerado por Nancy Pelosi:
    

–Ésta es la Creación de Dios, y nuestro gasto en clima es una cosa religiosa.

[Miércoles, 24 de Noviembre]

El crimen del día. Arsénico por compasión


J. R. M.


Castillo de Locubín, Jaén

Miércoles, 1 de Diciembre

 


La bien pagá