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jueves, 21 de febrero de 2019

Jueves, 21 de Febrero

Valle de Esteban

Un dolor de huesos de madre

miércoles, 20 de febrero de 2019

El sistema



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La gente se deja matar los lunes en la oficina por discutir qué sistema de fútbol es superior, el de Simeone o el de Setién, pero con el sistema electoral, que es en lo que les va la cartera, callan.
En España tenemos el sistema proporcional, que es como el sistema Pelegrín del votacionismo, con Victor D’Hondt en el papel de Héctor Pelegrín, el vendedor de seguros cesante que inventó el “tenis cristiano”, en el que los jugadores debían devolverse la pelota.
Tengo amigos que votan y que ya no se puede cenar con ellos, pues, a imitación de Napoleón, que iba a la ópera a dar vueltas sobre cómo combinar tres cuerpos de ejército en Fráncfort con dos cuerpos de ejército en Colonia, caen en accesos de fastidio en la mesa pensando en cómo combinar su voto al Psoe contra Podemos con un pacto de C’s y Pp para acordonar a Vox.
El sistema proporcional lo inventó un telegrafista australiano, pero lo publicitaron los franceses (socialistas y comunistas), aunque a los españoles del 77 se lo impuso Alemania mediante su franquicia, González, que en el chalaneo de la época renunció a la República a cambio de esa cosa, el sistema, que niega la representación y cuyo fin es asegurar a todos los partidos una silla a la mesa del reparto, cambiando las mayorías (principio democrático) por las proporciones (principio oligárquico), que tan buena vida da a los separatismos.
Ya en febrero del 21, firmada por RomanonesCambó, Alba, Prieto y Lerroux (nada cambia), se presentó la proposición de ley del sistema proporcional… “¡para poner coto a la venalidad y al soborno electoral!” Para venderse está el partido, no el votante.

En Francia, gracias al golpe de De Gaulle, la primera Asamblea de la V República salió por escrutinio mayoritario de dos vueltas, que dejaron 10 escaños comunistas y 189 de la derecha. La proporción hubiera sido 54-104 con el escrutinio simple, y con el proporcional, de 88 (comunistas) por 82 (derecha).

Pero mis amigos pelmas se ven cambiando el mundo.

Miércoles, 20 de Febrero

Valle de Esteban

El valle es de oro amargo

martes, 19 de febrero de 2019

El aburrido

Dostoyevski


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

A Rivera, el nadador centrista, le aburre hablar del aborto.

¡Señores! ¡Que estamos en el siglo XXI!
El aborto y el suicidio siguen siendo el único problema filosófico verdaderamente serio, pero Rivera ha interiorizado “la ética kantiana de Platón” (sic) que le vendió su institutriz, Verónica Fumanal, una Hannah Arendt de este Siglo de Oro español, y cree que la seriedad es un coñazo.
Para Rivera, la antigualla del aborto fue una conquista (reconquista, para ser exactos) del siglo XX, impulsada por los dos ismos de la época, comunismo y nacionalsocialismo. Y la antigualla del suicidio fue una conquista del siglo XIX, impulsada por sus dos ismos: romanticismo y nihilismo.
No hay idea más grande que la de que Dios no existe –explican los nihilistas de Dostoyevski–. Todo lo que el hombre ha hecho es inventar a Dios para vivir y no tener que matarse: en eso consiste hasta ahora la historia universal.
Mas Dostoyevski le parece a Rivera un aburridor. ¿No dividió Byron el mundo en aburridos y aburridores? Bueno, pues Dostoyevski es un aburridor, al estilo de San Pablo, que lo avisaba: “Sabéis que carezco de talento para la oratoria; no soy buen orador…” Y una vez se durmió uno de sus oyentes y se cayó por la ventana. ¿De qué hablaría aquel día San Pablo? ¿De Franco? ¿De abortos? ¿De suicidios?
Rivera, en cambio, que presume de orador (ganó un concurso de sacamuelas), es un aburrido liberalio de Estado. Para los liberalios de Estado, el Estado es el tema del siglo XXI, aunque se inventara en Jericó (¡donde el muro que separaba a Clark Gable de Claudette Colbert en “Sucedió una noche” de Capra!) hace lo menos diez mil años. El Estado, con sus nóminas y sus pulgones, representa el progreso liberalio, cuyo principio trascendental, advierte Santayana, es panteísta: nadie puede ser libre o feliz, todos han de ser empujados, como emigrantes apiñados, al mismo viaje obligatorio, al mismo destino fuera de casa.

El mundo vino de una nebulosa y vuelve a una nebulosa.

“REVOLUSIÓN Y SOLERA”

 Dónde viven "las lapas negras"

"..en el barrio de  La Viña se ha formado la corredera..."


Javier Gómez Fernández

Procrastinando que es gerundio, se ha acabado la fase de los jartibles del carnaval, que este año me ha pillado (la primera semana) entre textos galenos y nervios hipocráticos. Pero aun así, como cantando se espantan los males, y por eso a Cádiz le salen los males por la garganta, la única manera de evitar el colapso protagórico ha sido acercarme a la todavía Onda Kichi, e ir descubriendo las nuevas obras que idea la genialidad del Levante, mientras salta el Poniente. O al revés.

Me autoflagelaba las primeras semanas, maldiciendo a Gregorio por esta suerte de calendario que pone el carnaval tan cerca de la Navidad, cuando en realidad el problema era que el orden, que no se engañen, sí altera el producto. En las dos primeras semanas casi teníamos ya que brindar con ron y refresco de cola por una Cádi libre (con la música del Cuarto de Tula). Bueno, como Prólix sigue de baja, le daremos el beneficio de la duda a la copita de “Solera”. Porque los Quemasangre del Selu (pre-nominado al Goya a mejor actor revelación) pueden romper la banca (mañana se lo diré, que los veo en riguroso diresto). Si la curiosidad da para al menos herir al gato, La Maldición de la Lapa Negra (caletera pura) y los Morosos son apuesta personal.

Por otro lado, y esto sí lo he leído en las sentrañitas de una mojarra, la carnicería de Martínez Ares (Los Carnívales) va estar en el escalón más alto. Este año Subiela no va de caballo ganador, pese a que sus Luceros son una maravilla. Ya verán como el día 2 de marzo tengo que escribir diciendo lo contrario. Siempre hay que estar “preparao pa la matanza”.

La última extensión, la del cuarteto, ni hay color ni opción. Dos grandes cuartetos de genios de la interpretación. El Gago y el Morera. Parejas famosas, como Cáceres y Badajoz. Mejor cuarteto “Este año nos retiramos”. Más exportable, la “Brigada amarilla”. Que también lo veo mañana.

Veremos en cuartos como se desarrolla el concurso más largo que Ben-Hur versión extendida. Yo sólo sé que si triunfamos, será sólo y na’ más que para los gaditanos. Y para los demás, también.

Martes, 19 de Febrero

Valle de Esteban

Al P. M. Fr. Ignacio de Vitoria,
docto predicador insigne
de la religión de S. Agustín,
enviándole un vidrio de Venecia
estando enfermo

Ese de la amistad, indicio raro,
IGNneo docto, palACIO de Agustino,
que a ser espejo, más que riesgo, vino,
pues salió de peligro siendo claro.

Lisonja es contra Esculapio avaro,
cuando más que el humor, fiero y malino,
niega al incendio opuesto cristalino
y hace al rigor de más rigor reparo.

Si repitiere (¡oh nunca!) el accidente
(que el cuerpo aun menos que el temor inflama),
y receláis el elemento al labio,

pues vaso de elección sois eminente
(que hoy refriega la temida llama),
templad la fiebre, imagen de su agravio.

GABRIEL BOCÁNGEL SONETOS

lunes, 18 de febrero de 2019

De Aníbal a Solari



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Caníbal fue el que se comió a Aníbal, dice una grueguería. Y Aníbal fue el general cartaginés que derrotó a los romanos en tres batallas campales que nos impresionaban mucho de niños: Trebia , que era un río; Trasimeno, que era un lago; y Cannas, que era la puerta de Roma. Y, sin embargo, Aníbal nunca entró en Roma.
Las tres batallas campales que iban a hacer de Solari otro Aníbal eran Campo Nuevo, Wanda Metropolitano y Amsterdam Arena: de las tres salió con bien, pero nadie aseguraría que al final ese hombre vaya a entrar en Roma. En la Roma liguera, desde luego, no, después del ridículo contra el Gerona de Dalí.
La propaganda nos pinta a Solari fuera del fútbol leyendo a Borges en los descansillos de los Museos, de los que no vería nunca el momento de salir.

La lectura de Borges, el cine independiente, la música clásica, el teatro de Pipirijina y la pintura de Malevich.
¡Cielo Santo! ¡El Madrid!
El caso es que es la hora de cerrar y los ujieres del Prado se juntan para, entre todos, convencer a Solari de que debe irse a su casa, que al día siguiente abren de nuevo y podrá seguir observando el juego de las luces en el cuadro de las Lanzas de Velázquez. No siempre lo consiguen, y Solari pernocta en el Prado, de donde parte por la mañana en el primer autobús que lo lleve al Bernabéu.
Solari resistió como entrenador en el Campo Nuevo al Barça de Valverde, que es un equipo lastrado por la napia del Txingurri.
Solari barrió como entrenador en el Wanda Metropolitano al Atleti de Simeone, a quien, por taparlo, renovaron por otra década, o así, y con el mayor salario del mundo.
Y Solari sucumbió como entrenador en el Amsterdam Arena, pero ganó el partido, y nadie lo quiso decir.
La pregunta es, otra vez, qué es un entrenador y para qué sirve. En el United despidieron a Mourinho para poner al simpático Ole Gunnar Solskjær, y el equipo empezó a ganar como el Madrid con Solari. Los entrenadores profesionales ganan una barbaridad de millones y dan mucho la lata. ¿Por qué no ponerse en manos de tíos simpáticos que por una módica cantidad reparten café y... simpatía? En el Madrid se consideró la posibilidad de recurrir a Arturo Fernández y su proverbial “chatina” para administrar los egos del vestuario.

Un ego de vestuario carísimo, Alexis Sánchez, el ego que más cobra en la Premier, explicó muy bien el estado de ánimo de nuestra época:

Para mí, Mourinho es uno de los mejores entrenadores del mundo. Por cómo entrena, por cómo ve los videos, por cómo lo hace. Pero en el grupo se había generado algo... estaban todos con la duda de si jugaban, yo también, que sí, que no. Y ya el jugador pierde la confianza.
¡La confianza! Pogba, el futbolista más sobrevalorado de nuestro tiempo, estaba sin confianza. Solskjær se la devolvió, y entre la confianza de Pogba y la simpatía de Solskjær el United se puso a ganar partidos hasta la noche del PSG de Mbappé, jugador al que hay que parar, y entonces no bastan la confianza del medio centro, que resultó expulsado, y la simpatía del entrenador, que resultó arrollado, como el simpático Solari y el confiado Lucas Vázquez ante el Gerona de Eusebio Sacristán, aquel pelotero finísimo de Valladolid que tuvo la suerte de tener a Cruyff de entrenador, que le enriqueció el buen gusto. Ese buen gusto que ayer desplegó su equipo para retratar al Madrid en el Bernabéu, donde el equipo de Solari sacó el catálogo de vicios históricos que han hecho de él un segundón de la Liga española. Este Madrid liguero es el vendedor de alfombras que va por los bares ofreciendo una mercancía que nadie compra. ¿Otro entrenador?
Siempre he tenido una buena relación con todos los entrenadores –se oye en el penúltimo “gif de Canelita Ramos–. Es mejor mantenerse al margen porque son situaciones delicadas. El respeto se gana, no se impone. Ahí están los entrenadores con los que hemos ganado títulos. La gestión de vestuario es más importante que el conocimiento de un entrenador.
La prueba de que la gestión de vestuario es más importante que el conocimiento de un entrenador es que el desconocimiento del entrenador nos ha perdido otra Liga, pero su gestión del vestuario mantiene la plantilla contenta.


EL PRECIO DE LOS GESTOS

La versión oficial es que Solari tiene a Isco en el vinagre de los boquerones por un gesto que le hizo en Éibar. ¿En cuántos millones se pone para el club la desvalorización de Isco? A los de Isco han de sumarse los millones de Brahim, unos quince, también en el vinagre de los boquerones, no sabemos si por otro mal gesto al entrenador argentino. A cambio, Solari ha revalorizado para el club a Lucas Vázquez, único jugador fijo para el solarismo. Pero la propaganda es creativa, y por la misma regla de tres que se dice que Cataluña es una nación, se acabará diciendo que Lucas Vázquez, que a día de hoy sólo es un gran felicitador (el primero que está en la foto cada vez que un compañero realiza una acción digna de enfoque), es futbolísticamente la reencarnación en la banda de Karl-Heinz Rummenigge. Hagan cuentas, y que el mercado resuelva.

Lunes, 18 de Febrero

Valle de Esteban

Pertenezco a la tierra y a su invierno

domingo, 17 de febrero de 2019

El papel de la Movida. Historia de Gente y aparte*

[Publicado en 2013]

La primera portadilla de Gente y aparte


TAL COMO ÉRAMOS

    
 Ignacio Ruiz Quintano

En el principio era la Movida, y la Movida estaba en Madrid, y la Movida era Madrid.

    El otro día, desde Barcelona, una amiga en la treintena, @Vichyncatalan, daba, sin saberlo, con la madre del cordero en un tuit muy inteligente (y muy malvado):

    –Si Eduardo Benavente hubiese nacido en el 90 y no en el 62, en vez de un grupo postpunk montaría una asamblea. Triste decadencia la nuestra.
    
La Movida, para entendernos, vino de un lío chamarilero y dominical de Ceesepe y Alberto García-Alix en el Rastro madrileño.
    
Nosotros tendríamos noticia de la Movida por el 79 y en la Facultad, cuando toda la Facultad era muermo, macuto y ajetreo de chinchin yu (el pez que se come los callos de los pies) en la charca de la política.

    La política de la Facultad nos aburría hasta las lágrimas, y la diversión venía del Rastro y de los bares de ruido y copas: La BobiaEl PentaLa CarolinaEl JardínCaminosMarquee y aquel Rock-Ola con su Lorenzo el Magífico, funcionario (de Gobernación) de día y portero de noche, Médici de lo que tuvo de Renacimiento aquel trasnoche sin cuento.

    Vista de lejos, puede que la Movida fuera algo así como el baile de una generación sola en medio de un cambio de régimen, un descanso de entreguerras: el domingo, todo el domingo de 1980, ese domingo que el español acostumbra tomarse entre régimen y régimen.

    Un domingo, para nosotros, de treinta años.

    –Me voy a la Guerra de los Treinta Años –podíamos haber dicho entonces, cada día, al salir de casa.
    
El domingo de la generación sin mando a distancia, que pasó de manos de nuestros padres a manos de nuestros hijos.

    Ahora que vuelvo a verla, la película que mejor capta el espíritu de aquella Guerra de los Treinta Años, que en realidad sólo fueron cinco, los cinco primeros 80, es “Jó, qué noche”, de Martin Scorsese.
    
Scorsese, por cierto, no dio con el final. Y nosotros, tampoco.

    Mas como las cosas no son como las vemos, sino como las recordamos, quiero tirar de una experiencia extraña, pero fantástica, de aquella época, la del baloncestista Chechu Biriukov, re-descubierto recientemente por Jot Down en una entrevista que ha deslumbrado a la gente joven.

Míchel y la pesadilla milanesa

Biriukov, de padre ruso y madre española, aterrizó en España en 1983, y venía con la ventaja de saber mirar a todas las cosas con ojos de primera vez.

    –¿Era tan excéntrico Fernando Martín? –le preguntan.
    
En aquella época éramos un poco gilipollas –contesta–. Decíamos unas gilipolleces… Eran los años 80, Madrid me mata, la Movida madrileña, salíamos todas las noches… La verdad es que éramos muy dados a filosofar y vacilar a la vez. Pensad que era gente muy preparada. Es decir, tenías que andar con cuidado porque en seguida te metían la pulla. Las lenguas mataban. En el año 83, Corbalán decía: “Vamos a cenar todos juntos.” Cenábamos, discutíamos, hablábamos. Era muy divertido, creo que era una magnífica época. Me jode mucho pensar que no estaba apreciando en aquel momento lo bien que me lo pasaba. Ganaba dinero, una mierda de dinero nos pagaban, pero en aquel momento estaba bien. Las conversaciones eran intelectuales, por decirlo así, sinceramente. Leían periódicos, sabían qué pasaba en el mundo, qué pasaba aquí, les interesaba qué pasaba en la Unión Soviética. Había unas conversaciones increíbles. Y después fumar, beber. A mí eso me parecía alucinante. Cuando hice mi primer entrenamiento en la Ciudad Deportiva fuimos al bar y pedí una Coca-Cola. Y Lolo Sainz me dijo: “Chaval, aquí se toma agua, cerveza o vino. Pero la mierda esa americana no se toma”. ¿Cerveza y vino? ¿Con el entrenador? En Rusia no podías beber nada, ¡eras un alcohólico! Y aquí con el propio entrenador dándole.

    En los 80 el baloncesto era de mejor tono (entendiendo por tono la diversión) que el fútbol, aunque el caso es que no nos privamos de nada, ni siquiera de la mili, aquel gran poder impersonal (Hado, Justicia, Necesidad) que gobernaba nuestra juventud y que era superior a los dioses.

    Al regreso de la mili, precisamente, en una de aquellas noches de los 80, al hilo de una apuesta con Jorge Berlanga, nació Gente y aparte.
    
Fue en la barra de El Cutre Inglés, en la calle del Marqués de Santa Ana, 43, corazón de Malasaña.
    
Jorge fue, como su padre, un seductor ambulatorio, y en El Cutre…, con otras chicas Bond-Madrid de la década, trabajaba Mamen del Valle, que había salido en “Crónica de un instante”, y por cuyas piernas suspiraba.


Mamen del Valle en El Cutre Inglés


    En aquel juego de piernas (en la vida, como en el boxeo, como en los toros, todo es juego de piernas) dimos forma a la idea que acabaría convirtiéndose en sección hecha y derecha de ABC.
    
De aquella sección con la que tanto nos divertimos (diversión que tan cara nos harían pagar los hiénidos de Mufasa que siempre vigilan la charca) escribiría un día Sabino Méndez en su estupendo Corre, rocker (2000):
    
La sección se llamaba Gente y aparte, salía los sábados... y pretendía buscar públicos nuevos para el histórico rotativo. Ignacio Ruiz Quintano fue el encargado de organizarla y buscar los colaboradores. Contacté con él a través de Alaska y Pito... Mis artículos fueron mejorando. Cuando Ignacio Ruiz Quintano se trasladó a Diario 16 me siguió pidiendo crónicas ocasionales para su diario o para El Observador. Luego, al volverme a centrar en el trabajo musical, perdí el contacto con él. Recuerdo con cariño su desacomplejada independencia de criterio y su capacidad de convertir una crónica de un partido de fútbol en un homenaje clásico.
    
Nada de aquello hubiera sido posible sin Jorge Berlanga y Rosaura Díez Fuertes, redactora y musa de Gente y aparte.
    
Jorge Berlanga, nuestro Berli, tuvo siempre algo de almirante inglés al que le hubieran birlado el barco, y, como lord Kelwin, el extravagante físico difusor de la teoría dinámica del calor, sólo quería entender las cosas que se pudieran dibujar.

    Lo recuerdo boca abajo, en un Corsa recién volcado, diciéndome sin soltar el camel, encendido, de entre los dedos:

    –Iñaqui, hay una fuerza centrípeta que impide correr en las curvas
    
El dibujo inaugural de Gente y aparte fue una folclórica con látigo que Jorge le sonsacó por teléfono a Juan Carlos Eguillor, que vivía en Bilbao.
    
El dibujo de Eguillor era transgresor en el sentido que tiene dicho José-Miguel Ullán: “La caligrafía del dibujo tiene algo más libertino, menos domesticado que aquello que articula la escritura... En la escritura todo tiende a amoldarse, a darse en forma y, en definitiva, a rendir cuentas. Cada dibujo, en cambio, es un sobresalto sin molde”.

    Eso, un sobresalto sin molde sería, sábado a sábado, la ilustración que Jorge iba cazando, después de aquélla de Eguillor que todavía no sé cómo acertamos a publicar. Pero es que, sin ella, el resto no hubiera tenido sentido. Ni la Olga Zana de Carlos Berlanga ni el Juan Jaravaca de Mediavilla. Ni nuestro predilecto, el Buitre Buitáker de Gallardo, quien se comía, además, casi todas las portadillas. Los cartones eran de encargo, y el ángel de su guarda en el cajón se llamaba Rosaura, cuya logística periodística incluía la sonsaca de artículos a Leopoldo María Panero, interno en el Manicomio de Mondragón, y, para ilustrarlos, de acuarelas a El Hortelano.

Las cartas de Panero desde Irún

    
Aun sin dinero, Madrid era Baden Baden.

    Y fueron, profesionalmente, los días más felices de nuestras vidas.
    
Aparecimos en sábado, abril del 87, con un órdago al 92: España olía otra vez a Régimen y el 92 sería sus Años de Paz, sobre la que restallaba como una sierpe recién pisada el látigo de la folclórica dominatrix de Eguillor.

    –Folclóricas para el 92 –tituló Berlanga lo suyo para aquel primer fogonazo con golpe de magnesio sobre la España cañí.

    En el sumario del primer día, Jaime Urrutia (Gabinete Caligari), Fernando MárquezMónica Gabriel y Galán(“birmette” de Objetivo Birmania), WyomingMaribel Verdú(que estrenaba La estanquera de Vallecas) y Javier Barquín dando cuenta de la alternativa de Paco Machado esa misma tarde en Aranjuez.
    
Arrancamos como de broma.

Luego, cuando quisimos darnos cuenta, teníamos el compromiso de llenar cada sábado media docena de páginas en ABC.

    La gente escribía de lo que quería, y para evitar la dispersión, a los colaboradores de más confianza se les imponía un tema: la mili, el rock, las motos, los toros, el boxeo y chicas, muchas chicas.
    
Maribel Verdú, aún incipiente, fue adoptada como chica bandera de la sección. Escribía a mano de sus cosas, que eran las nuestras.

    Pero Jaime Urrutia venía con sus folios, manuscritos, por Rosaura. Edi Clavo traía los suyos, mecanografiados, por Jaime Urrutia. Los de Fernando Márquezel Zurdo, había que ir a buscarlos, mecanografiados, a su casa con mesacamilla en la calle de Viriato. Javier Barquín tenía un aire señorito muy simpático de la calle de Juan Bravo: se dejaba caer en persona, con carpeta, en el ABC de Serrano, y por ahí se nos marchaba la tarde.
    
Como Carlos Berlanga, con su cartapacio de mujeres fatales, a quien su hermano Jorge reverenciaba en su fragilidad de jarrón chino.

    Me hacía gracia esa forma jorgiana de reverenciar a un hermano como únicamente reverenciaba a las novias.

    Eso lo vi mejor la tarde que despedimos a Carlos, y escribí que todos volvimos más pálidos, como se vuelve de los cementerios: de puntillas, aunque Bailando, con los zapatos, uno negro y otro amarillo, del príncipe de Bizancio y con un saltamontes –ese dandi epigramático que siempre hay en los cementerios– atado por un hilo (...)
    
Morir joven, y dejarnos, a su muerte, un perfume extraño y penetrante de espíritu selecto había sido su deber de dandi.

    Como escribió Panero en su epitafio para Haro: “Puedo, después de una epopeya en que naufragó el mundo, hablar por fin de un escritor”.

    –Hoy, al final de una movida en que naufragó una generación, hay que hablar del ángel bodeleriano que la soñó. Fue un gato. Fueron, quizás, cuatro gatos...
    
Carlos Berlanga apareció cuando los tiempos eran mejores, casi de oro, y alguien tenía que engañar nuestro hastío y elevarlo a diversión. Con su timidez de niño que lo mira todo como si todo lo engañase (“la mirada que goza de la perfecta lucidez, aunque se consuma atrozmente en esa misma lucidez”), iluminaba a una generación que, en medio de la continua risa, vivía peligrosamente, y por eso Carlos parecía cada vez más el ángel bodeleriano pasado por la túrmix madrileña de Ruano y de Ramón (...)


Entrevista con Carlos Berlanga
    
Baudelaire era francés, pero Berlanga, que era español, sólo podía ser un ángel mojado en café con leche, que es la única cortesía que en España se ha tenido siempre para el talento. “¿Y ése quién es?” “¡Un artista!” “¡Pues, ande, póngale un café con leche!”

    Por las cosas de El Hortelano, en cambio, había que ir a su casa, que entonces estaba en la calle Mayor y era vecino de Ceesepe y de Javier de Juan.
    
Las ánimas del Purgatorio del Hortelano con las reinas de la barra de De Juan.

    Las cosas del Hortelano las elegía y recogía, a su gusto, Rosaura, en los jueves de reparto: salíamos los tres, Jorge, Rosaura y yo, y antes de ir a la calle Mayor, visitábamos en el barrio de Salamanca a Felicidad Blanc, con el dinero de las colaboraciones de su hijo Leopoldo María Panero, que enviaba sus textos desde Mondragón, por carta, a la Redacción de ABC y a nombre de Rosaura, con quien tenía establecida una relación telefónica, literaria y sensual, un juego de voces disparatado, una lucidez cegadora, una locura total.


Emma Suárez


    Los días de prodigio nos citábamos con Alberto García-Alix: inolvidables sus sesiones con Rafael de Paula, de paciencia infinita con los artistas, para un perfil literario de Joaquín Albaicín; con Emma Suárez, en uno de los mejores retratos de Alberto, improvisado en mitad de la calle de su estudio vallecano; y con Poli Díaz (y su novia), en el patio de vecinos de Alberto.


Poli Díaz
    
Luis Solana dirigía la TVE y prohibió por cuestiones morales el boxeo.
    
En Gente y aparte, al cerrar los viernes la sección, íbamos a las veladas del Campo del Gas. Y allí nos agarramos a Poli. Disfrutábamos con él. Escribíamos de él. Viajábamos con él. Hasta que Sarasola nos lo quitó.
    
Las faltas de Poli Díaz las equilibrábamos con las sobras de Mike Tyson. Si Gente y aparte valió la pena fue por los retratos de Alberto García-Alix a Poli Díaz y las ilustraciones de Javier de Juan a Mike Tyson.
    
Con el boxeo perseguido por el moralismo socialdemócrata, las madrugadas de combate recorríamos las casas de Madrid con satélite para sintonizar a la buena de Dios cualquier canal que emitiera el espectáculo.


El Mike Tyson de Javier de Juan


    Así supimos que se había consolidado otra vez un Régimen.

    Si de noche éramos de Poli Díaz, de día torcíamos por Enrique Ponce.
    
El taurinismo en los ochenta éramos los hijos de Antoñete, que fue nuestro San Pablo de los toros, moviéndonos en riadas de curiosos tras el novillerismo andante: el pijerío que seguía a Julio Aparicio y el cabalismo (¡los cabales!) que seguía a Enrique Ponce.
    
Las primeras cosas de Ponce, torerillo de 16 años en Las Ventas, se publicaron en Gente y aparte.
    
Su faena otoñal en Las Ventas constituyó un emocionante ejercicio de chulería suprema, por la morosa armonía de sus desplazamientos, la calculada plástica de sus pases y la estimulante frescura de sus desplantes. Había nacido una estrella, se llamaba Enrique Ponce.
    
Luego vendría la alternativa francesa de Litri y Camino.
    
La sección seguía creciendo.

    Estaban las cosas de Alaska, textos magníficos, caligrafiados en hojas cuadriculadas de cuaderno y firmados con una señal de la cruz.

    Estaban las cosas de Eduardo Bronchalo Goitisolo, que se movía en una bella penumbra de inteligencia y desengaño.

    Estaban las cosas de Guillermo Fésser y Juan Luis Cano, los Gomaespuma, entonces de una pureza como de huevo de Codorniz.

Ambite y May

Estaban las cosas de May, intacta su gracia de Ambite y Rock-Ola.
    
Estaban las cosas de la gente de Barcelona: GallardoMediavilla y Montesol.
    
Estaban, pues, el Juan Jaravaca de Juan Mediavilla y el Buitre Buitáker de Miguel Gallardo.
    
Estaban los modernos (Opisso y Dona) de Montesol, que a mí me traía memoria del mago Pepe Carroll.
    
Estaban los quitasueños líricos de Juan María Calles.
    
Estaban las negritas de las Ricas y famosas de Beatriz Cortázar.
    
Estaban las sicalipsis de María Jaén, recién salida de su Sauna del 87.
    
Estaban los aros de humo de Blanca Andréu, señora entonces de Juan Benet, a cuya casa en El Viso acudíamos para recoger los folios de Blanca, que flaneaban al menor ruido de pasos en la madera de la escalera.

    Estaban las teatralidades de Dafna Mazin.
    
Estaban las notas jardielescas de Marta Madariaga.
    
Estaba el caos formal de Rossy von Dona, en seguida Rossy de Palma.
    
Estaban las astracanadas inocentes de Violeta Cela.
    
Estaba la geometría sin fundamento de los relatos cósmicos de Catherine François.
  

El Michael Jackson de Gallardo
    
Estaba el Manifiesto del rocanrol (publicado en tres entregas) que Santiago Auserón nos escribió en el verano del 87.
    
Estaban los malos y buenos agüeros de Ernesto A. Giménez Caballero, inteligente, pícaro, culto, enfermo y terminal.
    
Pudieron estar las cosas de Eduardo Haro, pero aquel mediodía de la primavera del 88, en el Multicentro de la calle de Serrano, fue cuando todos nos dimos cuenta de que habíamos llegado tarde a un mundo que ya empezaba a ser demasiado viejo.

_________
* Texto para el catálogo
 El papel de la Movida (Arte sobre papel en el Madrid de los ochenta), 2013
 exposición del Museo ABC

Domingo, 17 de Febrero


En tu pecho de piedra

"Dichosos los pobres"

DOMINGO, 17 DE FEBRERO

En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo:

-Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis. Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis. ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas.

Lucas 6,17.20-26

sábado, 16 de febrero de 2019

Vuelta a la dura realidad ante el Granada. 1-2

El señor León, el miércoles en nuestra peña


Francisco Javier Gómez Izquierdo

      Entre semana visitó el presidente León nuestra peña para transmitirnos su fe en un nuevo milagro y pedirnos que empujáramos entre todos para conseguirlo. La peña Azahara, que somos nosotros, es cordobesista sobre todas las cosas y la predisposición pro-club está fuera de toda duda. “Por nosotros no va a quedar”, le dijimos, pero “el entrenador debe poner de su parte en la táctica defensiva”. En Tenerife, con Herrero y Flaño hubo notable mejoría y así se lo reconocimos a un presidente que al parecer le gusta que juguemos con tres centrales. Chus Herrero, uno de ellos, no pudo salir ante el Granada por lesión y semejante pérdida se convirtió incomprensiblemente en decisiva. Bueno, no tan incomprensible. La actuación del sustituto, Quintanilla, cuyo nombre no ayuda nada en tareas que se suponen firmes y solventes, pues más parece apellido de oficinista que se lleva todas las broncas del jefe que el de fiero guardián del área, más el carajal de Loureiro en la banda derecha, echaron por tierra, otra vez en cinco minutos, el 1-0 del joven Andrés en el minuto 2.
       
La llamada del presidente a “Todos” en pos del milagro fue atendido sin fisuras, bien es cierto que con entradas a precio simbólico y un como siempre irracional optimismo de una ciudad acostumbrada a sucesos paranormales con su equipo de fútbol. El Granada era muy de respetar pero con El Arcángel casi lleno en un viernes noche con mucho personal en las faenas, ambiente de euforia y gol temprano el partido parecía la confirmación de la aparente mejoría... pero el míster granadino, Diego Martínez, que tiene muy bien estudiada la Segunda vió la debilidad en nuestra banda derecha y allá que mandó a Vadillo que había empezado en la otra banda para que intentara diabluras haciendo tándem  con el cordobés y excordobesista Fede Vico. La variante táctica resultó demoledora pues este Vadillo que tanto prometiera en el Betis antes que Sergio Ramos lo desgraciara en el córner del fondo norte del Bernabéu (el árbitro no pitó ni falta en tarde tan aciaga), que fue recuperando confianza en el vistoso Huesca del año pasado y que se ha convertido en surtidor de juego y goles en un Granada con pasaje a Primera, destrozó los débiles impedimentos de nuestro flanco derecho y retrató de mala manera a dos jugadores que no pueden seguir así. Loureiro marcó en propia meta un centro de Vadillo por recular deficientemente y Quintanilla propició con una pérdida de balón previo esperpénticos recursos técnicos ante el fino y aún joven (23 años) mediapunta de Puerto Real el 1-2 que nos vuelve a aparcar en la estación del desasosiego.
      
No entusiasma el Granada, pero es equipo serio y, agorero que le gusta ser a uno, lo veo arriba. Fase de ascenso como mínimo. Con Rui Silva, un portero portugués al que cualquier día lo vemos con su selección. Dos centrales poderosos: Germán, el jefe atrás, y Martínez, torre que Diego Martínez tuvo en el filial del Sevilla; de lateral derecho juega un fiable Víctor Díaz, autor del primer gol del Leganés en Primera y el primero de la liga 15/16. En la zurda vino Adrián Castellano, uno de los nuestros, hijo de Rafa, el del bar de mi peña, que había empezado la temporada con la mala suerte de las lesiones. Ayer, ante la falta de Alex Martínez, jugadorazo, estuvo extraordinario y lo decimo sin pasión. No para que lo vuelva a repescar el R. Madrid pero sí para ser titular en cualquier equipo de Segunda. ¡Ojalá estuviera en el Córdoba que tanto quiere! El estajanovista Montoro y el gemelo San Emeterio (otro del Sevilla B) son dos tragamillas que entienden el fútbol de Segunda como hay que entenderlo. A veces sin contemplaciones y en ocasiones con uruguayas marrullerías.Vadillo está en plan artista como queda dicho y Fede Vico, otro de los nuestros ayer verdugo, va asentando su exquisita clase y es cosa de ver como maneja la zurda. Ausente el colombiano Ramos jugó Rodri, inquieto y guirigaynas como siempre. Rodri es buen delantero. Está sujeto a rachas, pero es mejor de lo que demuestra y su error está en preocuparse de lo accesorio en vez de centrarse en lo que le compete. Ojeda, cedido por el Leganés, dará que hablar cuando se acople y ... en fin, que me gustó el oficio del Granada, que nos ha vuelto el bajón y que, don León, la cosa tiene muy mala pinta. ¿Cómo iba a imaginar nadie que Chus Herrero, reserva en el Albacete, iba a ser tan imprescindible en el Córdoba?

Horizonte

Lionel Johnson


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Sánchez gana por la mano a Maduro, cuyo “Manual de resistencia” es muy superior al “Konstantinov” de Irene Lozano, y convoca unas elecciones, que en España son votaciones. Secuestrado por sus “negros”, ¡Benito Cereno salta al agua!
También podía ir a una moción de confianza, el truco favorito de Azaña, que se valía de ella como de la morfina los agonizantes, pero se ve que la autoestima del marido de Begoña Gómez deja chica la del cuñado de Rivas Cherif. Y es que a Sánchez le ocurre con el pueblo español lo que a Jehová con el pueblo judío, según el relato memorable de Freud: enamorado de España, Sánchez la hace suya.
España no eligió a Sánchez, pero Sánchez ha elegido a España. Si gracias a Moisés, dice Freud, la autoestima de los judíos logró fundarse en la religión, gracias a Sánchez la autoestima de los españoles logra ya fundarse… en la mentira. En España se miente hoy en la calle con el desparpajo de Sánchez en sus declaraciones institucionales. Es su legado. A falta de un doctor Freud de Viena, que lo explique el doctor Rojas de Chinchón.
Hay que dar a los españoles un horizonte –dice Sánchez, barbeando en tablas.
Horizonte, horizonte… Se le va a uno la vista al que Lionel Johnson (“trascendentalista, genio y dicen que afectado”, en palabras de Russell), ex de Wilde (al que repudió), mostró a Santayana en Oxford: una mesa en el centro con un jarro de whisky Glengarry entre dos libros abiertos (“Les Fleurs du Mal” y “Hojas de hierba”), y en la pared, dos grandes retratos, el del cardenal Newman y el del cardenal Wiseman. Era un último piso y por encima de los tejados se veían los árboles; señalándolo, dijo el poeta, con tristeza, al filósofo:
–Todo lo que está encima de esa línea está bien, todo lo que está debajo está mal.
De ahí la importancia de entenderse sobre el sentido de las palabras y designar por las mismas palabras las mismas cosas y por palabras distintas cosas distintas. Y, sin embargo, eso es lo único que no se ve en nuestro horizonte.

Sábado, 16 de Febrero

Valle de Esteban

Si fiado de luz tan mentirosa

viernes, 15 de febrero de 2019

Engaños



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Hay gente que anda mohína porque es San Valentín y “la regeneración” no llega al gobierno de Andalucía. Impuestos, Canal Sur, Memoria Histórica… Ese andancio se llama “Estado de Partidos”, un invento alemán de la República de Weimar.
Sobre la cultura del engaño en la República de Weimar escribió Thomas Mann sus “Confesiones del aventurero Félix Krull”, inspiradas en las memorias (dos tomos) de George Manolescu, “joven y elegante rumano que con sus estafas cortó la respiración de Europa”. Manolescu era caballero de tal coquetería que legó su cráneo a Lombroso, quien lo rechazó, tajante, con una postal:

Quédese con su cráneo.
Lombroso tenía la mala experiencia de un compañero de tertulia que un día le preguntó qué carácter podía deducirse del aspecto de su cráneo. Lombroso lo tactó y se atrevió a afirmar que era un hombre violento. “¿Violento? ¿Qué quiere usted decir?” “La protuberancia del crimen está en usted muy desarrollada.” “Eso no se lo consiento. A mí no me llama usted criminal”. Y para probar que no lo era cogió un cuchillo y salió corriendo detrás de Lombroso.
No sé el crimen, pero el engaño se ha democratizado mucho. En lo que llevamos de año ya me han engañado con una obra (el contratista se fue con el dinero), con un jamón (me vendieron por pata negra una bacalada en salmuera) y con un ordenador (se bloquea cada diez minutos y el vendedor viene a decirme que las reclamaciones… a Bill Gates, que ahora anda, el hombre, procesando el programa económico de la congresista neoyorquina Ocasio-Cortez).
Ruano, que “reporteó”, por afición, muchas estafas, observó que un cierto sentido social hace perdonar antes la estafa al mañoso que al fuerte, y ponía por ejemplo al “Chichito”, que en muchos timos se hacía pasar… por periodista.

¿No recuerda usted cuando tomó el nombre de Miguel España? Era muy divertido. Sus amigos nuevos de pensión, su amiguita, leían en “El Heraldo” los artículos de España y creían autor de ellos a “Chichito”, y él les pedía dinero.

Viernes, 15 de Febrero

Valle de Esteban

En mi patria hay un monte

jueves, 14 de febrero de 2019

Policía

El legado francés


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La Policía hizo un tuit que me ha tenido toda la gripe delirando:
–¿No le gusta que te vayas con tus amigas? ¿No le gusta tu ropa? ¿No le gusta que te maquilles? ¡Denuncia!

Así supe que nunca se resolverá lo mío, va ya para años: robo con fuerza en garaje videovigilado, coche destrozado, “levantá” de guitarra con factura de seis mil euros (el valor sentimental,   incalculable)… ¡y copia de video! (video ¿para qué?).
De dar crédito al tuit, la Policía de Marlasca que asesora el “Lenin” (libertad ¿para qué?) no está ni a rólex ni a setas, sino al menudeo de costumbres, mezcla de la Urss del 37 que narra Dombrovski (una pesadilla reducida a broma por la contemporaneidad) y la Cuba de los 80 que filma Néstor Almendros sobre la represión de los homosexuales, con asambleas universitarias de depuración: “cuando yo le di la mano se quedó con ella más tiempo del necesario”, “me miró con una mirada sospechosa”… ¿Qué San Valentines son estos? ¡El imperecedero discurso de febrero del 94 de Robespierre!
La Virtud, sin la cual el Terror es funesto. Y el Terror, sin el cual la Virtud es impotente.
Robespierre venía de decretar en verano la pena de muerte para los hombres vestidos de mujer, y en septiembre, a fin de poner en marcha el Terror, sacaba la Ley de Sospechosos que colocaba a cada ciudadano a disposición de... la simpatía de sus vecinos, lo que constituye el mayor legado “democrático” de la Revolución, si tenemos en cuenta el número de sus imitadores, que con la excusa de las “circunstancias extraordinarias” acostumbran situar el “delito de intención” por delante del “acto criminal”.

No es una persecución de contenido –se explica en “Conducta impropia”–. Es una persecución formal. Lo más fácil. Lo que mantiene a la gente entretenida. No hace falta ninguna ideología, ninguna elaboración mental.
Muchos no aguantaban y se iban. Pero los que no se iban, se suicidaban. La sospecha, avisó Paine, revolucionario de verdad, es la perdición de toda buena sociedad.

Festividad de San Valentín. Dos cartas de amor


San Valentín / Claudia Ruiz Picot - 2010


DECLARACIÓN DE UN CANTANTE DE RADIO
A UNA JOVEN A QUIEN CONOCIÓ EN LA ESTACIÓN DONDE ACTÚA

Buenos Aires, 14 de Abril, 1945
Estimada Zulema:

Le escribo no a impulsos de un capricho, sino bajo el influjo de una pasión que ha prendido tan fuerte en mi corazón, que solamente podré calmarla, ¡estoy seguro!, si el puro amor que usted ha despertado en mí halla eco en su almita de mujer casta y buena.

Sólo vi a usted en una oportunidad, pero fue suficiente para que su recuerdo dejara una estela luminosa en mi imaginación. Y, al recordarla, no sé qué admiro más en su belleza: si la perfección de la boca o la elegancia majestuosa de la silueta; si los reflejos del oro de sus cabellos o la dulzura de su mirada...

Era la noche del jueves pasado. Usted estaba en una de las plateas intermedias de la sala de audiciones. Mucha gente llenaba el recinto, pero yo la veía a usted, únicamente a usted, destacándose del abigarrado conjunto. Y puedo jurarle que los aplausos que premiaron mi labor de esa noche eran dirigidos a usted, pues si logré matizar mis canciones con toda la ternura, la emoción y el dolor que ellas reflejan fue porque yo no hacía más que exteriorizar los diferentes estados de ánimo por los que estaba pasando y que usted inspiraba, ora me escuchara con atención, ora sonriera, ora coqueteara.

Tuve la dicha de que fuéramos presentados. Y aunque en ese breve instante no pude cambiar más que unas pocas palabras, la felicidad de estar tan cerca, de estrechar su pequeñísima mano, representó la más alta recompensa a la que me fuera dado aspirar, y sirvió para convencerme aún más, si hubiera sido posible, de lo hermosa que es usted y de lo enamorado que estoy yo.

¿Debo abrigar esperanzas de una contestación favorable? ¿Estaré obligado a vivir siempre con el dolor de una pasión no correspondida? ¡No lo sé! Sólo su respuesta podrá poner fin a esta torturante ansiedad.

Suyo,
Alfredo

[Hoja volandera incluida en el libro Con todas las letras, de José-Miguel Ullán]


______________



Buenos Aires, 22 de Abril, 1945

Apreciado Alfredo:

He creído siempre que eso del amor "a primera vista" lo sentían tan sólo los personajes de novelas. Mas debo ahora rectificar esa opinión, ya que, al igual que usted, he sentido, en el mismo instante de verlo, una indescriptible sensación de ternura y melancolía, júbilo y dolor, una rara impresión, en fin, que no acierto a definir sino como amor del bueno.

Aunque he seguido su carrera de artista a través de toda su actuación radial, nunca había tenido oportunidad de escucharlo personalmente. Esa noche (noche que quedará en mi pensamiento como una de las más felices de mi vida), un hecho casual me brindó la anhelada ocasión de satisfacer mi deseo y verlo. Esto sólo ya significaba para mí una gran alegría. ¿Se imagina usted la impresión que experimenté cuando, al verlo aparecer junto al micrófono, pude exclamar: "¡Es como yo lo había soñado!"? ¿Y qué decir de la dicha que embargó mi corazón cuando, después de abarcar con una amplia mirada a la concurrencia, sus ojos se encontraron con mis ojos?

No quisiera engañarme; pero afirmaría que las bellas sonoridades de su voz, que usted maneja con arte tan exquisito, parecían como veladas por una contenida emoción que hacía más subyugante aún el placer de escucharlo. Y aunque temo creer, por lo que representaría de felicidad inmensa, que de esa emoción fuera yo la causa, como me lo dice usted en su misiva, es tal el ansia que siento de que ello sea verdad, que lo creo...

Muchas cosas quisiera decirle, tantas, que no atino a formular ninguna frase que exprese fielmente mi pensamiento. Por ello, renuncio a hacerlo, sirviéndome de alivio a la tristeza (que mi incapacidad epistolar me ocasiona) el pensar que pronto escucharé de sus labios las apasionadas promesas de amor de las cuales su carta es anticipo. Hasta entonces,

Zulema

Jueves, 14 de Febrero

Valle de Esteban

Huye del sol el sol, y se deshace
la vida a manos de la propia vida,
del tiempo que, a sus partos homicida,
 en mies de siglos las edades pace.

Nace la vida, y con la vida nace
del cadáver la fábrica temida.
¿Qué teme, pues, el hombre en la partida,
si vivo estriba en lo que muerto yace?

Lo que pasó ya falta; lo futuro
aún no se vive; lo que está presente
no está, porque es su esencia el movimiento.

Lo que se ignora es sólo lo seguro.
Este mundo, república de viento,
que tiene por monarca un accidente.

GABRIEL BOCÁNGEL SONETOS

miércoles, 13 de febrero de 2019

La Nación

Der Staat ist Macht
Heinrich von Treitschke


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Primero es la Nación, y luego viene el Estado, que personifica a la Nación (tiene personalidad jurídica, y la Nación no), titular de la soberanía. De acuerdo, todo esto es literatura, pero no la ha escrito uno: lo hicieron los revolucionarios de 1789, a los que ni un solo político “macronaire” ha leído, enredados en “la ética kantiana de Platón”, ese hallazgo (me entero por Rosa Belmonte) de Verónica Fumanal, la Pigmaliona de Rivera, un kantiano sin calcetines, y Sánchez, un Benito Cereno en manos de sus “negros”.
La soberanía es una, indivisible, inalienable e imprescriptible –decretó aquella buena gente–. La soberanía pertenece a la Nación.
La Nación es el peso de nuestros muertos (“la nación está formada más de muertos que de vivos”, dirá León Duguit), pero los viajantes del macronismo andan por ahí diciendo que el peso que importa es el de los covachuelistas del Estado. ¡Son los nuevos germanófilos! Germanófilos de coche y lavadora, claro. Pero germanófilos. Otra vez. Como los falangistas, cuya germanofilia mental les vino de frecuentar a Ortega, su maestro. Y como el españolejo de toda la vida, germanófilo, decía Pemán, “por machismo y chulería”.
Der Staat ist Macht –dijo Heinrich von Treitschke, un politólogo, como la Fumanal.
Der Staat ist Macht –repiten ahora los Rivera, los Conthe y los Valls, deslumbrados por las ínclitas razas ubérrimas (“der Staat!”) de frau Merkel.
Otros juristas (Jellineck, Laband) hicieron el resto: fuera la Nación, la soberanía pertenece al Estado. Y se fueron a “la guerra fresca y alegre” ordenada por el Estado-Poder alemán. Porque la del 14 no fue una guerra de las Naciones; fue la guerra a los Estados-Nación de los Estados-Poder, que, gracias a los anglosajones (nacionalistas, pero antiestatistas), resultaron derrotados. Todo el mundo daba estos hechos por sentados, hasta que la Fumanal explicó el juicio al golpismo catalán con “la ética kantiana de Platón”, que tantas puertas abre. Incluso a Junqueras.

Miércoles, 13 de Febrero

Valle de Esteban

Del olivo
me retiro,
del esparto
yo me aparto,
del sarmiento
me arrepiento
de haberte querido tanto.

martes, 12 de febrero de 2019

En la muerte de Gordon Banks


@thibautcourtois

Iconic saves, legendary goalkeeper. Today, football has lost a great example. My thoughts are with his family! R.I.P. #GordonBanks

A tumba abierta (de un examinando del MIR 19)

 Numeración de la plantilla

Una de tantas


Francisco Javier Gómez Fernández
  
Hasta hace apenas una semana, pensaba yo que la búsqueda de augurios (des)favorables en los momentos previos a la batalla eran remanentes indeseables de un tiempo en que las tardes de los sábados en algún pabellón cordobés decidían el ánimo de la semana.

Si ese “adivino” Prólix, que tan cerca estuvo de conseguir lo que las legiones romanas no lograron con la aldea de Astérix, hubiera sido solicitado para auspiciar la tarde del sábado de las Candelas, habría huido despavorido ante tanto Grim aparente en los posos del café. Empezó la faena la ministra saliente, cuya penúltima firma del montón fue convocar el desastre. La siguiente, la última, su dimisión.

No obstante, el opositor MIR, obcecado con anteojeras y ajeno a la realidad mundana, siguió el camino marcado por la academia de turno hasta la siguiente presencia rapeliana. A tres días del día fechado, una señora distinta a la que nos había convocado nos conminó a estar tranquilos. Suponemos que era a eso:

-Tranquilidad y concentración, que el examen va a ser a tumba abierta.

A tumba abierta. Las nuevas estrategias de ¿comunicación? son inescrutables. En tuiter ya se comentaba que, puesto que llevábamos la linterna por si se iba la luz (vestigios de las leyendas de la Córdoba del 84), nos porteáramos el piolet por si había que ponerse el traje de sepulturero. Servidor, que no sabe de gatos negros pero sí de ansiedades varias, con su camisa de cuadros de Oklahoma. Que nunca se sabe con esta gente.

Total, que allí estaba la hidra: sus preguntas, sus imágenes…y su plantilla. Ay, la plantilla. Chirigota “Los Impresores”. Dos preguntas 190, dos preguntas 205. Ninguna 207. Pánico. 15 minutos más de examen. Todo esto, a 15.000 personas que se juegan el futuro y un año del pasado. ¿Cuántas? Más. Que tampoco revisaron las del resto de exámenes de formación (enfermería, biología…)

Y no es que el examen MIR se presuponga como el fin maratoniano -cinco horas en el BOE, y un cuarto de propina incompetente- de la primera guerra ejercida en materia Médica, pero sí al menos se le pronostica una labor de justicia discriminativa. Cómo discrimina la teoría del queso Gruyère, la enfermedad de algo parecido a Fukushima, o la recomendación de que Silvano a sus 88 apoye la causa anfetamínica aún está por ver.

A lo mejor es que tanto cantor agorero, lo único que significa es que nadie está al timón de un barco que requiere un capitán, y no tanto grumete con ínfulas baratarias.

O a lo mejor yo no me he enterado. O a lo mejor nadie se ha explicado.

El juicio

La Sota de Corazones


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La pereza de levantarse en víspera de Carnaval es comprobar que en el 19 estamos como en el 35, con un juicio a catalanes reos de golpismo. A Junqueras, por proclamar la “República catalana”, y a Companys, por proclamar el “Estado catalán”.

–¡Catalans, a les armes, a les armes!
Lo peligroso nunca fue el nacionalismo, como tratan de vendernos los buhoneros globalistas y su prensa de consenso separatista, sino el estatismo, y los catalanes, como todos los españoles y todos los europeos (ingleses aparte), son estatistas.
Ese personaje absurdo como un zapato impar que es Manuel Valls (para los franceses es catalán y para los catalanes es francés) viene a Madrid, con su cara de estar oliendo a bosta, a manifestarse “por la separación de poderes” (?), cosa que no entendió ni Montesquieu y señal, por tanto, de que no sabe de qué habla, y luego propone un pacto estatal de partido único, que es lo que, como buen europeo, le pide el cuerpo. Otro abate Sieyes comprado en los chinos:
La confianza debe venir de abajo, y la autoridad debe venir de arriba.
Pero el estatismo no es exclusivismo catalán. El madrileño Conthe es economista del Estado (¡la empresa!), y en contestación a Rivera, que había llamado a defender la nación española (se ve que es lo que toca en domingo), escribió: “Debemos olvidarnos del innecesario concepto de ‘nación’ (española, catalana, vasca...). El concepto jurídico relevante es ‘Estado’ (=España), formado por ciudadanos iguales regidos por Constitución democrática”. Al oír tales palabras, las estrellas apagan su luz. ¡Tantas vueltas y terminar llegando a Giovanni Gentile y Ramiro Ledesma!
Pues la civilidad, la convivencia civil, es algo que el Estado, y sólo él, hace posible. ¡Nada, pues, sobre el Estado!
Es la pavorosa incultura política de nuestras “elites extractivas” y sus órganos de propaganda lo que convierte el juicio de los golpistas catalanes en una parodia del juicio de la Sota en “Alicia en el País de las Maravillas”.