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jueves, 25 de agosto de 2016

Jueves, 25 de agosto


-Los dos más autorizados historiadores de la Revolución francesa, Alphonse Aulard y, sobre todo, Albert Mathiez, absuelven a los bolcheviques por sus ejecuciones en masa utilizando los mismos argumentos que les sirven para excusar, e incluso exaltar, el Terror de 1793 y 1794.
Jean-François Revel

miércoles, 24 de agosto de 2016

El monasterio de Alveinte


 Nave

 Francisco Javier Gómez Izquierdo

 A Monasterio, la aldea donde se está haciendo un pantano para que no se inunde la ribera del Arlanza por Salas de los Infantes, Lerma y demás pequeños pueblos, le da nombre un edificio totalmente derruido escondido entre los espesos robledales de estos montes  que son entre los que me crié. Mi difunto padre, pescador y cazador como todos los hombres de la Demanda, conocía todas las  sendas, todas las cuevas y todos los riscos desde los que explorar la Sierra. Señalaba la estepa propicia para colocar el lazo y la sombra del roble en la que almorzar sin dar el tufo. Recuerdo que hace muchos años, más de cuarenta, y después de no sé cuántas horas andando, dejó la talega de los cangrejos junto al río y me hizo subir hasta un lugar fantasmagórico sólo visitado por esta raza montuna que se criaba en la tierra. Por primera vez vi el monasterio de Alveinte, una palabra que yo tenía de tanto oírla como el nombre de un término como los Allegares o Valdemama y no como el de un edificio histórico e inquietante.

    ¿Qué hiciste fraile que Alveinte viniste?  Allí entre valles y vallejos laberínticos, por inhóspitos caminos en los que reinaba el lobo y alejado por la orografía de toda población, el monasterio de Alveinte recibía a los hermanos menos piadosos de entre los franciscanos para que en soledad y alejados de toda tentación purgaran culpas y penas. No creo que Alveinte fuera prisión, pero no exageramos si lo tomamos como reformatorio.

      Poco se sabe de sus cinco siglos de vida, porque no hay monasterio ni siquiera cartuja en la que haya imperado la regla de silencio como en Alveinte. Mendizábal, el de la desamortización, yo creo que sin querer, liberó a aquellas criaturas pecadoras de sus trabajos y consiguió que el monasterio se abandonara. Al parecer, por un tiempo sirvió de cuartel general al cura Merino en sus luchas carlistas hasta el abandono definitivo. Desde mediados del XIX, piedra para tenadas, refugio de pastores, redil de ovejas... y luego nada. Ruina, meta de paseantes.

      No creo que haya ya nadie capaz de ir desde mi pueblo por el cerradísimo monte hasta el monasterio. Cada dos o tres años suelo acercarme hasta Monasterio pueblo y recorro los cinco kilómetros de ida y los otros cinco de vuelta con la satisfacción de hacerlo por la sombra y por un camino que ha quedado casi exclusivamente para los de la zona. Además este año me dicen que ha vuelto el lobo, un quitaganas insólito.

    En Alveinte y desde mediados de los 90, Emiliano, un franciscano nativo de Monasterio de la Sierra, se empeñó en celebrar el 1º o 2º sábado de agosto -creo que es así- la romería de la Virgen de los Lirios, imagen del siglo XV, originaria del monasterio y que está en la iglesia del pueblo. Ahora creo que, tampoco estoy seguro, dice la misa el Hermano Anastasio. No ha coincidido estar por allí ningún año, pero hago propósito de asistir algún agosto siempre y cuando se mantenga la reciente tradición.

Altar

 Trasera

Camino

Negociaciones políticas, II

Madrid

 Postdam

El mandato




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En la grande polvareda de la investidura, los tertulianos quieren pastorear a Snchz hasta un salsipuedes, como los “border collie” a las ocas. Si se abstiene, Pablemos se le merendará la cena, y si no se abstiene, le dirán que no es “hombre de Estado”, es decir, un paria a la mesa del Estado de Partidos donde se realiza lo que nuestros hijos iberoamericanos llaman la “repartija”.
    
Mas, como dijo de Guzmán el Bueno el guardia civil que jugaba al tresillo con Camba en Villanueva de Arosa, ¿qué va a hacer Snchz, si el reglamento no deja que haga otra cosa?
    
Cuando los tertulianos exigen de Snchz la abstención de ochenta y tantos diputados ignoran que Snchz está entre la espada (que es el látigo de siete colas) de Pablemos y la pared de la Constitución, cuyo artículo 67 establece que los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo. ¿Otra rueda de hámster más, como el 155 y tal y tal y tal?

    –La soberanía reside en el pueblo –aclara el demócrata de bar, con la Constitución entre el “As” y el “Marca”, y que no sabe que eso acabó de liarlo Rousseau con que, si la soberanía pertenece al pueblo, donde está el pueblo no puede haber representantes.

    El mandato imperativo, o poder que el poderdante da al apoderado, se lo cargó, con la amenaza de no pagar impuestos, el abate Sieyes porque le venía bien para sus maquinaciones constitucionalistas en la Revolución francesa, al cabo de la cual, por cierto, cuando le preguntaron qué había estado haciendo, pudo contestar: “He vivido”.

    Hay que decir que, al estallar la Revolución (movimiento esencialmente anticristiano), el clero católico de Francia era el más avanzado de su tiempo (“comencé el estudio lleno de prejuicios contra él, lo he terminado lleno de respeto”, anota Tocqueville), y, desde luego, más ilustrado que ese clero laico de la España actual (profesores, politólogos, tertulianos) que exige de Snchz el restablecimiento anticonstitucional del mandato imperativo.

Un partido antonino


 Nerva, el Suaviter,
 primero de los cinco emperadores buenos


Hughes
Abc

Está de actualidad la cuestión de las primarias (las elecciones, no las otras). Es habitual, incluso en este minúsculo blog, el comentario del modo de sucesión que existe en el PP, puramente digital, digital de dedo. Es algo así como una potestad más, la última, del líder.

Hace unos días, Ignacio Ruiz-Quintano citaba en una de sus columnas a Carl Schmitt, quien consideraba como una de las características jurídicas más asombrosas del régimen nazi precisamente la sucesión:

Siendo la cabeza infalible de la Iglesia católica, el Papa no nombra a su sucesor. En cambio, Hitler designó a su sucesor como si fuera la cosa más natural del mundo.

Salvando las distancias (salvando todas las distancias, incluso más allá de todas), también el PP funciona así. Es el modo habitual de designación del líder. El modo tradicional de reproducirse, de continuar. De ser, vamos.

Pero el régimen que señalaba Carl Schmitt no es, por fortuna, el único comparable. Hay otro ejemplo en la historia, y de mucho mejor recuerdo. Hay que irse a Roma, al siglo II. Los conocidos como “Cinco emperadores buenos”: Nerva (Nerva el Moderado), Trajano, Adriano, Antonio Pío y Marco Aurelio, todos ellos con una sucesión no hereditaria, sino por elección del gobernante. El Imperio pasaba de uno a otro según el criterio del Emperador, que elegía al mejor para el cargo. Esto fue así hasta Marco Aurelio, sucedido por su hijo Cómodo.

No se crea, sin embargo, que la elección era completamente libre; se elegía entre parientes, dentro de la familia, y se adoptaba al sucesor. Todo tenia una explicación: estos emperadores no tuvieron descendencia masculina directa.

El periodo de los cinco emperadores duró unos 96 años y se conoce como la Dinastía Antonina. Se recuerda como época de bonanza, otro siglo de oro romano. De alguna forma, el modo de sucesión alterado refinó el funcionamiento de la institución. Cuando se rompió el modo de designación por nombramiento del gobernante y Cómodo, hijo de Marco Aurelio, sucedió a su padre, la crisis regresó a Roma.

Este “modo antonino” es al que de alguna forma responde el PP. Así desde Fraga, con Aznar (y Hernández Mancha) y con Rajoy. Funciona como una costumbre por todos aceptada, respetada.

De hecho, este sistema de designación (algo así como un delfinato) quien lo instaura en el siglo XX español fue Franco, pues ¿qué, si no, hizo con Juan Carlos I? Fue más claro todavía porque con él hubo una forma previa de adopción.

Creo que fue Pemán, y hablo de memoria, el que dijo que para la sucesión de la Jefatura del Estado se había echado mano de una institución civil del derecho romano: la “adoptio”. Es decir, adoptar a alguien que está bajo patria potestad de otro. Eso hizo Franco con D. Juan Carlos. Algo romano, del cesarismo romano, en el siglo XX español. La originalidad es extraordinaria.

De modo que, en cierto modo, la derecha española vive en algo parecido a un periodo antonino, antonino-galaico, para ser más precisos. Esta forma sucesoria no es republicana, desde luego, pero tampoco del todo monárquica. Es un refinamiento, pues introduce la elección (la selección) dentro de un conjunto de posibilidades ya sí pseudomonárquicas, esto es, cercanas, familiares, parentales o cuasigenéticas.

(El improbable lector que haya llegado hasta aquí puede sufrir en los próximos días, semanas quizás, un “deja vu”, esa no del todo agradable sensación de que algo ya se ha vivido. Yo se lo explico: leerá partes del contenido de este humilde texto reproducidas, sin mención alguna, en columnas de papel. Queda avisado el lector, el heroico y amado lector.)

La resaca de San Roque

 Lastres, Asturias
Si el New York Times es ese periódico católico patrocinado por judíos
 para chasquear a los protestantes, San Roque sería esa fiesta católica patrocinada por los ayuntamientos para enriquecer a los chinos (proveedores del botellón)

El pulpo (con patatines) de La Reguerina

 La Reguerina

 Pulpo con patatines

 Cabrito

Jabalí

Miércoles, 24 de agosto


-El coraje moral se desarrolla gracias a la experiencia y la educación.
Joseph Pulitzer

martes, 23 de agosto de 2016

Negociaciones políticas

Madrid
(Donde Churchill, Garicano)
 Yalta
(Donde Garicano, Churchill)

Eulalio

Eulalio López El Zotoluco

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Un amigo mío muy taurino fue a México, y allí tuvo a su disposición un chófer aún más taurino que él, pues llevaba al día hasta la feria del último pueblo de España.

    En conversación de retrovisor, el chófer preguntó a mi amigo qué toreros mexicanos llamaban su atención. Eran los tiempos de la estocada en San Isidro de Eulalio Zotoluco, y mi amigo, que una mañana, además, al ir a trabajar, se había cruzado con el matador, que salía con su cuadrilla de un “after” madrileño de “cocottes” dálmatas, contestó que El Zotoluco.

    –¡Ándele! –estalló el mexicano–. Y con todos los toreros buenos que tenemos acá, ¿cómo es que fueron ustedes a fijarse en el pobre Eulalio?

    Es lo primero que pensé al ver a los bulderos de Ciudadanos, arribistas de la política y folcloristas de la democracia, exigir al partido del vecino, en este caso el marianista, elecciones primarias, que fuera del sistema americano nada significan.

    Con todas las cosas buenas que tiene la democracia representativa, ¿cómo es que va esta gente a fijarse en las primarias?

    Para salvar su República, De Gaulle copió de América el principio de representación y (casi, casi) la separación de poderes. Para salvar el Estado de Partidos, Rivera copia… ¡las primarias! Rivera, que triunfa en un país donde la democracia americana se despacha comparando a Donald Trump con Jesús Gil, no sabe que el sostén de las partidocracias es el consenso. El consenso lo rompió (él sabrá por qué) Zapatero, y Rajoy, ay, no lo ha reparado. El sistema, pues, está moribundo, aunque la propaganda de partido trata de reanimarlo con trampas retóricas (ni siquiera saduceas).

    –Que una encuesta dice que la oposición debe abstenerse a favor del gobierno.
    
En la democracia las encuestas son las urnas, pero, en la partidocracia, de las urnas no salen representantes de los electores, sino cuotas de poder de los partidos. En sus manos nos pusimos y en sus manos estamos. Marchando otra de primarias, nuestro pobre Eulalio.

Fabada de Casa Maruja

La Marea, Asturias

Poste totémico

Parada fija

Vuelve la Liga


Alardes de buitres

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Vuelve la  Liga y parece que se presentara sin avisar. Nos pilla somnolientos y entretenidos con las noticias que nos vienen de los Juegos Olímpicos, acontecimiento éste en el que tenemos domesticada la atención por la tele y las radios en un ejercicio cuatrienal en el que hasta los más escépticos se ponen místicos.

   Para mí, dicho sea con el debido respeto, los Juegos son el citius, altius, fortius que aprendimos en el bachiller antiguo. Me alegran todas las medallas de oro de nuestros deportistas, pero comprenderán que tenga más inclinación por Ruth Beitia que por la invencible onubense que juega al badmington y que esté más pendiente de las carreras de los jamaicanos que del hockey de los holandeses. A mí, Ruth Beitia siempre me ha  recordado en la traza a Pepe de la Hera, un chico que en mi Instituto saltaba una barbaridad. Pepe tenía físico y condiciones para haber sido olímpico, pero el profe Meléndez no estaba para muchas complicaciones. Cuando veo a la saltadora cántabra veo a Pepe de la Hera y en la madrugada del sábado, la melena, la cara, el bateo, los brazos y el salto de Ruth me resultaron familiares y amigos y celebré la medalla como si la llevara esperando cuarenta años.
   
No sólo los intempestivos horarios nos van a apartar del olimpismo, sino también esos deportes extraños que los del COI intentan meter con calzador en una cita a la que le sobran disciplinas y  falta rigor competitivo. ¿Qué hace el golf en Olimpia? ¿Y el rugby ó el fútbol, sin necesidad de meterse en más honduras? Los futbolistas son profesionales -empleados, que diría Lucas Alcaraz- que se deben al club que les paga. Las fechas de los Juegos son contraproducentes para la correcta preparación de las plantillas y el torneo balompédico olímpico es al fútbol lo que el entremés al teatro. Una caza tan menor que parece más doméstica que otra cosa. Compárese la medalla de Kiko, Guardiola y Solozábal en Barcelona con la de Neymar, Marquinhos y Rafinha en Río y les parecerá la misma obligación a no hacer el ridículo. Neymar como Berges o Juanma López tiene una medalla que nadie recordará cuando se hable de Phelps, Usaín Bolt o Simone Biles.
     
Mientras Río languidece, el Barça y el Madrid golean como acostumbran a rivales cada año más débiles en esa continua rivalidad por demostrar una excelencia de la que nadie duda. El negocio seguirá  manteniéndose con la relajación de las estrellas, el laberinto de los entrenadores, el penalty ante el Spórting y lo apretado del calendario. De ello se encargan ejércitos de analistas y multitud de sabios que darán con la cuadratura de la pelota.

    De momento, en Segunda, el Córdoba, mi equipo, ganó un partido feo y soso, pero eso sí, muy sudado. Sudó el graderío a cuarenta grados. Sudaron nuestros jugadores y sudaron también los del Tenerife. Sudaron tanto que, dicen, adelgazaron arrobas. Sudaron en un campo de césped leproso que nada tiene que ver con San Lorenzo. El Arcángel es un terreno a calvas por la desidia del amo que tiene el capricho y las santas narices de no pagar los servicios de la empresa encargada del mantenimiento. Dice la acreedora que lleva sin cobrar desde abril.. y ¡el amo del Córdoba repartiendo dividendos!

Martes, 23 de agosto


-Alemania no sólo es desde hace siglos un Estado funcionarial, también el pueblo alemán, amplias capas de su población, es un pueblo de funcionarios penetrado por convicciones funcionariales.
Carl Schmitt

lunes, 22 de agosto de 2016

La Zurda de España. Hughes, Asensio y el marqués de Leguineche

El sueño de una noche de verano


Realmente, lo de Asensio amenaza con ser La Zurda de España. No importa en él que no haga nada durante minutos. Camina por el campo con propiedad, como la Pantoja el escenario. Camina esperando, no ofuscado en participaciones ni con ese hábito de coche tan reciente.

En Nacional III, de Berlanga, el Marqués de Leguineche contaba que cada vez que un limpiabotas le pasaba el trapo por la puntita del pie sentía un escalofrío, un gustirrinín. “Lo tengo sensible”. Pues Asensio debe ser así, de la estirpe nobiliaria del marqués de Leguineche, y en vez de callos, como todo el mundo, tiene ahí lo más grande.

Lunes, 22 de agosto


-Sólo a partir de la Ley de Plenos Poderes de 24 de marzo de 1933, y no el 30 de enero del mismo año, me planteé la cuestión de cómo debía posicionarme, como profesor de derecho constitucional, ante la transformación de Alemania en un Estado de partido único.
Carl Schmitt

domingo, 21 de agosto de 2016

El búnker de Sánchez

Colunga, Asturias

Pitu con arroz

Casa Marcial

Domingo, 21 de agosto


-La influencia de las teorías y las ideas no recorre el camino que pasa por los "puestos decisivos".
Carl Schmitt

"Esforzaos en entrar por la puerta estrecha"

DOMINGO, 21 DE AGOSTO
 
En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?»Jesús les dijo:

-Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: "Señor, ábrenos"; y él os replicará: "No sé quiénes sois." Entonces comenzaréis a decir. "Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas." Pero él os replicará: "No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados." Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.

Lucas 13,22-30

sábado, 20 de agosto de 2016

Narices




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El español es servil y concibe la política como un protocolo enojoso de junta vecinal, cuando sólo es lucha descarnada por el poder, lo que explica el comportamiento de los jefes de los partidos en esta hora mostrenca de España, que no es la de los periodistas, sino la de los juristas.

    Los periodistas son quienes llaman multimillonario a Trump, pero filántropo a Soros. O quienes culpan de las inundaciones de Nueva Orleans a Bush, pero de las de Luisiana a la Naturaleza.
    
Los juristas, en cambio, van al grano, como el popular Albiol, que no es Carl Schmitt, pero que cursó estudios de Derecho y que ha tuiteado:

    –A ver si Snchz tiene “narices” de enviar a 36.000.000 de españoles a repetir elecciones el día de Navidad.
    
Este hombre no se para en firmas, como los de Ciudadanos, que viven de echar firmas (¿qué español no tiene un selfie firmando un pacto con uno de Ciudadanos?), y conmina a Snchz como Von Lüttwitz a McAuliffe en Bastogne, donde estaban copadas las Águilas Aulladoras de la 101, en la Navidad (tampoco vayan a creer ustedes que no ha hay más Navidad que la del 16) del 44. Rendirse para evitar la aniquilación, era la oferta de Von Lüttwitz.

    –Nuts! –respondió McAuliffe, que empieza a ser nuestro Snchz, finalmente rescatado por Patton, que aquí podría ser Susana Díaz.

    “Nuts!” O sea, “nueces”. Es decir, “pelotas”. En español del foro: “¡Y unos c…!”
    
Dios puede nacer en un pesebre de Belén el día de Navidad, pro un español no puede ir el día de Navidad a un colegio electoral de Villanueva del Arzobispo para ayudar a sostener con su papeleta “la fiesta de la democracia que nos dimos todos y que tanto trabajo nos ha costado”.

    En cuanto a la firma de Girauta y Hernando: el único pacto anticorrupción es la separación de poderes, como explica Susan Rose-Ackerman en “La corrupción y los gobiernos”. Así que lo firmado por Girauta y Hernando vale lo que una bula de la Santa Faz en El Palmar de Troya. La épica está en Bastogne, que es Ferraz.

Sábado, 20 de agosto


-La autoridad personal de Hitler encerraba una monstruosa pretensión de omnipotencia, pero también de omnisciencia. La omnipotencia era real en amplia medida y era altamente efectiva. La omnisciencia, por el contrario, era pura ficción.
Carl Schmitt

viernes, 19 de agosto de 2016

Ollas




Ignacio Ruiz Quintano
Abc
    
El periódico predilecto de Rajoy (el único que dice leer) ha llamado la atención del público con un titular que informa de la petición de un entrenador de fútbol de segunda a su afición: Fulano, se nos dice, quiere que su estadio sea “una hoya a presión”.
    
Uno lee “hoya” y piensa en los agujeros del “green”, suave como una nuca femenina, que diría Foxá, que escribió artículos redondos sobre toros y golf al hilo del saludo que bajo el sol de Lima se hacían el “caddy” de los ingleses y el mozo de espadas de Pepe Luis Vázquez.
    
Toros, ay, de Hoyo de la Gitana, con armario de Pérez Tabernero y esa sangre de Santa Coloma de la que huyen los toreros que pinta Barceló.
    
Pero la “hoya” del “Marca” es, en realidad, la forma socialdemócrata de “olla” (“tu amor creció como una olla”, cantaría la Jurado), esta olla a presión que es España para que Snchz haga presidente a Mariano en un juego que todo el mundo sabe que es un juego.

    –En un lenguaje de frases hechas como el que venimos usando desde 1931 los españoles –advirtió Camba haciendo de República–, las faltas de ortografía son el matiz, la confesión involuntaria, el dato psicológico.
    
Con la “hoya” vuelve a la olla la “h”, letra de lujo, el único lujo permitido en nuestra ortografía proletaria, la de García Ferreras, que tiene desterradas, por ejemplo, las mayúsculas, símbolo de jerarquía, razón por la cual los escritores más audaces escriben “dios” con minúscula, que es su modo de darse pote sin que parezca que se aúpan.

    Dos pintadas, “Revelate” y “Hitler, Estanli, Musolini, Franco, Mariano: elige”, fueron, hace poco más de cuatro años, la aportación universitaria de la Generación Mejor Preparada de la Historia a la causa complutense de la Revolución Pendiente, que es la que tenemos delante. ¿Cómo no van a correr los escritores para colocarse en las listas de todos los partidos con que garantizarse una nómina (¡y una prosa, claro!) de Estado?

    El muerto a la hoya y el vivo a la olla.

Viernes, 19 de agosto


-Los chóferes de Hitler se convirtieron en altos dignatarios del régimen; alcanzaron el rango de comandantes o generales, categoría que nunca se le concedió ni al cochero real de Napoleón III ni al chófer de Guillermo II.
Carl Schmitt

jueves, 18 de agosto de 2016

El consenso de Fibonacci




Hughes
Abc

La aparición de Rajoy, por fin con el permiso del decisivo y omnipotente Comité Ejecutivo, y la posterior rueda de prensa de Villegas (Ciudadanos) confirma las cosas.
 
Rivera se sentará con Rajoy, pero no negociará. Nada se ha dicho de sus condiciones, así que habrá reunión, confirmada, pero no negociación. Reunión no-negociante. Como mucho, habrá una negociación previa de las seis condiciones -que eran innegociables-, como paso previo a un desbloqueo para poder desarrollar la negociación previa a la negociación plena.

Conviene recordar dónde estábamos. Tras las elecciones, y siguiendo, si no recuerdo mal, el artículo 99 de la Constitución, Rajoy, el más votado, aceptaba el encargo del Rey. En el Congreso se votará la investidura.

Sobre este proceso ha habido dos fuerzas imparables.
Una horizontal, temporal, de Rajoy. El artículo se ha estirado, se le ha aplicado el “sine die” (ah, Ana Pastor, la mejor reputación ya tiene una mancha…) y el cumplimiento de un artículo, de un trámite, se ha teatralizado, alargado a voluntad. La dilatación de los procedimientos, genialidad de Rajoy. Incluso hay evoluciones o regularidades escénicas: escena de sofá, escena de mesa, escena de congreso. Tres, digamos, instancias bien definidas.

Pero sobre esta fuerza temporal llega otra, profunda, hacia dentro, de Ciudadanos. Rivera vive creyéndose Suárez, en ese revival de la Transición a veces tan extraño. Como hombre de consenso ha contribuido a lo siguiente: la votación en el Congreso se somete a una previa negociación que exige, previamente, de seis puntos que han de ser aceptados, pero que una vez expuestos, admiten a su vez una discusión previa, la que se producirá entre los dos líderes. Es decir: Rajoy y Rivera han de abrir un candado (primer desbloqueo) para llegar a una segunda negociación (segundo desbloqueo) que lleve a la definitiva (tercera), que ni depende enteramente de ellos, ni está dentro de sus enteras potestades, pero ese es otro tema. Un tema aburrido.

Es decir, que al pacto (¡al consenso!) le sale un pre-pacto, sometido a su vez a una negociación bilateral previa. El consenso dibuja así formas fractales, el consenso se multiplica, se hace infinito, se prolonga sobre la eternidad del tiempo rayojita como una sucesión de muñecas rusas pero en espiral, enroscándose, como formando un ombliguillo.

Hay que repetirlo: para que esto sea posible es necesario un potencial de pacto sobrenatural (el de Rivera) y una absoluta relatividad del tiempo, una eternidad (la unidad temporal rajoyita del “veremos”). ¡Dos auténticos maharishis de la política! Rajoy toca la tabla, Rivera ejecuta el sitar.
 
Adopta todo la forma de la sucesión de Fibonacci, que sabemos estaba en la naturaleza, pero que también está (¡prodigio!) en el consenso español, en la constitución española.

Para un determinado consenso, ¿cuántos consensos previos son necesarios o posibles?

¡Consenso de Fibonacci! Eternidad Rajoyita de estirador de trámites burocráticos aprovechada por Rivera para una espiral psicodélica (qué flipe) de consensos y consensillos y miniconsensillos!

¡Retorno definitivo a los mejores 70!