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jueves, 26 de abril de 2018

Jueves, 26 de Abril


¿Tendré que seguir comiendo bambúes?
Carpentier

miércoles, 25 de abril de 2018

Sentina



Hughes
Abc

Cualquier persona que haya visto el vídeo de Cifuentes ha tenido que sentir un escrúpulo de asco. Es algo obsceno en el sentido (equivocado) en que a veces se entendía obsceno: fuera de la escena, es decir, parte de lo que no se debe ver.

Los efectos del vídeo no acaban con la dimisión, más bien empiezan. Lo sustancial no es su “futuro político”, sino el sórdido circuito que la imaginación dibuja desde la grabación de esas imágenes hasta su difusión mediática. En un mundo de video vigilancia, esto inaugura una nueva (in)moralidad política. Aunque sea innegable el ímprobo trabajo periodístico (cuando estas cosas las saca la derecha no se aplauden como cuando las saca un periodista de izquierdas), es muy difícil no rendirse a la tentación de pensar que en algún momento ese circuito haya podido tener contacto con algo parecido a las “cloacas del Estado”. Hay un aroma soviético en el asunto y algo sucio, pero orgullosamente sucio, sucio de la forma en que es sucio el asfalto o el pañal de un niño. Sucio “sin complejos”. Si esto respondiera a un plan y no a una joya de periodismo, quien lo hubiera orquestado no temería el efecto de algo tan visiblemente y descaradamente nauseabundo, o no le importaría ya, siendo muy malas las dos alternativas. Las alcantarillas tienen tapas, y en las tapas va el escudo de la ciudad o del organismo. No se debe dejar a la vista el alcantarillado, aunque a veces se destape cuando hay problemas de drenaje -el drenaje no da más de sí- y toca repararlo.

Pero es imposible que las cloacas del Estado que permitió la saga/fuga de Puigdemont hayan tenido algo que ver.

También me resisto a pensarlo porque ya sería mucha casualidad que saliera el vídeo en pleno diálogo entre Cifuentes y su partido, y el mismo día en que le dan el Princesa de Asturias a Scorsese, supremo retratista de la mafia.

A mí se me ocurren algunas preguntas que no podré contestar porque esta tarde tengo partido. ¿Pueden existir en el 2018 esas imágenes, grabadas hace años? ¿Pueden difundirse? ¿Era esto el liberalismo madrileño que iba a quedarse con la City? ¿Siendo el vídeo verdad y sólo verdad, es más legítimo que una fake news?

Por último, hay que anotar algo para asignar bien las felicitaciones. La dimisión de Cifuentes empieza con una información de Escolar y acaba con otra de Inda, con redoble diario de Ferreras. De nuevo el periodismo colabora en la regeneración de las instituciones. O como dirían los viejos lobos del 78: el periodismo, sostén de la democracia española.

Cave Canem

Robot-lobo japonés

Cave canem pompeyano


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Los japoneses han creado un terrorífico robot-lobo para defender a sus agricultores de los jabalíes. Pero… ¡menos lobos con la tecnología! Esta idea se basa en lo que Pemán llamaba “la sabiduría del perro que ladra”:
La gran sabiduría cortijera defiende su propiedad y su derecho amarrando a los perros para que no muerdan, pero dejándoles que ladren con un magnífico e ingenuo furor.
Sabiduría que se basa, a su vez, en el “Cave canem” de los mosaicos pompeyanos, forma geométrica del Derecho romano, que es defensa de la intimidad.

En la más ejemplar (para Ullán) de sus doce novelas ejemplares, Cervantes hace hablar a dos perros, Berganza y Cipión, que hablan como tertulianos, “con discurso, como si fuéramos capaces de razón, estando tan sin ella”, víctimas, los pobres, de un antiguo hechizo de la Circe de España, Camacha de Montilla, que “con la barriga, que era de badana, se cubría las partes deshonestas y aun le colgaba hasta la mitad de los muslos”, y en cuyos ungüentos mágicos confiamos para encontrar una salida para la crisis de España, pues puede transformar a los hombres en perros y también en asnos (“como fue el caso de un sacristán al que montó durante seis años”).

Compararme con un perro está mal –contestó el otro día Guardiola, el Bolívar de Sampedor, al apoderado de Ibrahimovic–. Hay que respetar más a los perros.
En el paripé Rajoy-Merkel por Puigdemont, acogido a sagrado en Alemania, vuelve a ponerse en juego el concepto del “dog fight” introducido por Sir John Fischer Williams en la doctrina del Derecho internacional.

La esquizofrenia es la salsa de nuestras relaciones con Alemania, comenzando por el famoso retrato del emperador Carlos (¡Carlos I de España y V de Alemania!) con su perro. ¿Quién lo pintó primero, Seisenegger o Tiziano? ¿Qué perro (perra) hay, alano español o galgo irlandés?
Es nuestra esquizofrenia con el mundo, siempre entre el “Los von Rom” (¡Fuera Roma!) alemán y el “No popery” (¡Fuera el Papa!) inglés.

Seisenegger y Tiziano

Miércoles, 25 de Abril


¡Oh yo!

martes, 24 de abril de 2018

Zarzuela


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    A petición de los productores, que querían arreglar el lío del cine con la Sociedad de Autores, recibió Franco en El Pardo a una comisión de cineros. ¿A qué tantas películas americanas, preguntó el general, que siempre exaltan el divorcio?

    –Es preciso hacer películas españolas. Dos de Mayo, Cortés… ¿Por qué no llevan al cine la zarzuela “Marina”?
    
Dicho y hecho.

    El Dos de Mayo lo llevaron al cine Garci y Esperanza Aguirre. Con Cortés anda ya dando vueltas Bardem, si, logra descubrir qué país conquistó el extremeño, si México o el Perú. Y de “Marina” se encarga ahora Marañón, que desde el Teatro Real ha absorbido el Teatro de la Zarzuela para hacer Patria con la música española, según el decreto del Espartaco Santoni del gobierno, Méndez de Vigo, en plena disolución nacional.
   
 La Zarzuela no quería al Real, porque sabe que el Real irá por su dote, un presupuesto pobre, pero honrado, que acabará perdiéndose en el mar de la lírica, como se deduce de la pésima literatura patriótica del decreto zarzuelero.

    Es propósito de Méndez y Marañón (ya sin Sagi y Moral, pero con Ciudadanos, que ya tocan pelo en el Patronato) educar a los niños madrileños en el ejemplo de Chapí, Chueca y Serrano. Enseñar a los niños que Ruperto Chapí llegó a Madrid desde Villena con treinta duros y una onza de oro que su padre, que era barbero, le metió en un baúl, alimentándose de pan y chicharrones hasta el éxito de su “Fantasía morisca”. Recordar a los niños que Federico Chueca era tan progresista que se enamoraba de todo lo moderno: “La bicicleta me volvió loco”, decía en los periódicos, y la usaba, una vez que fue famoso gracias a “La Gran Vía”, para evitar a los pelmazos, pues yendo en bicicleta no tenía que pararse a saludar. Invitar a los niños a amar a los niños como Joaquín Serrano, que tenía un montón, uno por cada obra de éxito, como “La reina mora”, y eso que el maestro Serrano fue un gran perezoso, pero a lo Antoñito López, no a lo Mariano Rajoy.

    Qué cosas.

Los tibetanos de la camiseta amarilla

El rockero cívico

La mezcla de frivolidad y superioridad moral era mareante. Incluso el rockero cívico Loquillo se mostraba indignado. Pero a nadie se le ocurrió recurrir a la "Ley antiviolencia", Ley 19/2007, cuyo artículo 2 dice algo al respecto



Martes, 24 de Abril

Valle de Esteban

Si tú quieres reír,
si tú quieres bailar,
chupa, chupa, chupa,
chupa, chupa más.

lunes, 23 de abril de 2018

En la muerte de Quiterio el del Gargantón

Quiterio, en el centro, rodeado de perreros en una montería del Gargantón


Francisco Javier Gómez Izquierdo
     
Ha muerto Quiterio. Quiterio el del Gargantón. La muerte lo fue a buscar o lo esperó, ¡qué sabemos nosotros de dama tan caprichosa!, en el campo, pero a pesar de que aún andamos sobrecogidos por la impresión y sin consuelo la familia, he llegado a pensar esta noche sin sueño que podría ser que la Naturaleza, que es sabia y creo que también certera, a veces llama para sí a sus mejores criaturas, como se acusaba a los dioses cuando se llevaba a los héroes.

        Quiterio era el guarda del Gargantón, una finca de los Montes de Toledo ya mítica para un servidor pues no en balde en ella pastoreó cabras mi suegro y fue el hogar de mi doña hasta que el padre se trasladó a vivir a C. Real. El Gargantón venía a pertenecer a los dueños de la Clesa, fábrica en la carretera Logroño de Burgos un poco más arriba de Campofrío, cuando Gamonal y Capiscol aún tenían frontera. (“El mundo es un moquero”, decía Carlos, otro muerto temprano).
      
 Paco, la paz del campo, que dice don Ignacio, tiene, joer, tenía, mucho trato con Quiterio.  Con él hablaba casi todos los días y por septiembre cuadrábamos la visita de la berrea. “Sin problemas, Paco”, decía el guarda. Muchas de las fotografía que han aparecido en Salmonetes... de ese cortejo copular vienen del Gargantón. “Tu suegro es el que se sabe la finca como la palma de la mano”, me decía Quiterio con esa tranquilidad absoluta que transmiten las gentes regidas por el sol, las nubes y las aguas. Quiterio era un hombre poderoso. Alto, fuerte, serio, sensato...  y sobre todo discreto. Ha visto escopetas famosas, pretenciosas y aristocráticas y de todas ha guardado el secreto como corresponde al papel de celoso confesor que toda su corta vida ha asumido. En el pueblo he tomado con él más de tres cervezas y siempre le he oído hablar  tranquilo y sonriendo. Con Paco lo hacía con una complicidad sólo al alcance de los que la Naturaleza elige y por ellos me he enterado de las barbaridades que con frecuencia se le ocurre tanto al gremio ecologista como al de la política. 
       No sé qué decir, pero el caso es que su muerte me ha dolido al rozarme porque yo apreciaba a Quiterio mas de lo que creía. Me ha hecho presumir ante los amigos del privilegio de ver la berrea como nadie y me ha dado la impresión de que  se alegraba cuando nos encontrábamos en el Valle de la Viuda, ése capricho de la toponimia.
        
No sabemos si Quiterio tenía intención de ver la final de Copa, pero el caso es que al atardecer del sábado volvía por un camino de la finca en un vehículo y el conductor sintió “un ronquío”, me dice Paco, y se precipitó el acabose. Yo creo que la culpa de su muerte la ha tenido esta Primavera esplendorosa que ha pintado de verde rabioso el campo, ha hecho brotar hasta las flores más perdidas y ha desbordado los arroyos; esta Primavera que han vuelto a manar los “maniantales”, como dice Eugenio, otro guarda como Dios manda, y en la que era imposible que los grandes corazones amantes de la Naturaleza no reventaran de emoción. Así se fue Quiterio...
  
 ...y es que la Diosa no quería que uno de los mejores de sus hijos tuviera que padecer los humanos deterioros.
      
      Descanse en paz.

Nubarrones (también sobre la tauromaquia). Lo que va del orgullo a «Orgullito»

Nubarrones

Jean Juan Palette-Cazajus

Hace ya bastantes semanas agredí la paciencia del lector infligiéndole el via crucis de un largo serial sobre toros y filosofía que no estaba todavía para publicarse. Si «lo bien toreao es lo bien arrematao», como dicen que dijo Rafael el Gallo, la faena que brindé al público de Salmonetes..., además de interminable, carecía clamorosamente de remate. No diré que era para bronca, pero no merecía otra cosa que el doloroso silencio. Tenía algunas disculpas. En aquellos momentos me tenía bastante atribulado el marrajo de la salud. No es que las cosas hayan mejorado, ya que el toro que me toca lidiar es particularmente incierto. Convocado en el hospital de Pau el día 26 de marzo para un balance, las noticias resultaron bastante nubosas. Mirando por la ventana de mi habitación me dí cuenta de que también los nubarrones se acumulaban por fuera. Y como el torero lo es en todo momento y no debe atribularse con minucias, me dio por sacar una foto conmemorativa.

Si decido sacar esta foto hoy, a toro muy pasao, es porque pienso que es apta para ilustrar, además del mío, el estado mental de cierto número de aficionados, tras el paripé de Sevilla. Como no estoy para excesivos trotes creativos, mi aportación consistirá sobre todo en un popurrí de citas del malhadado trabajo, ya algo mejor «arrematao». No lo vean como cosa de cara dura, a lo sumo como cara de circunstancia.

Algo reflexioné sobre el indulto, casi a punto de concluir, en el capítulo XXIII:

«Nada como la corrida de toros celebra y recuerda la presencia-conciencia de la muerte como condición de engrandecimiento y dignificación de la existencia humana.  Por esto a la infrecuente muerte del torero se opone el infrecuente indulto del toro. Por un lado, el fin trágico del torero, simbólico del sino mortal de la humanidad, debe ser «necesariamente »; pero debe ser excepcional. Por otro, el indulto que libra al toro particularmente bravo de la muerte, le concede así una  humanidad metafórica. Por esta razón el indulto debe ser; y por esta misma razón, debe ser excepcional […] Y así el concepto de «indulto» es antropomórfico como lo es buena parte del vocabulario que sirve para calificar el toro. El indulto al toro bravo bebe en la misma fuente animista que sustenta la sentimentalidad animalista.  Pero lo que muestra en filigrana el indulto, al convertir excepcionalmente el toro en humano metafórico, es el indicio, la indicación necesaria de que la muerte del toro nunca es libre de interrogantes. Hacer, excepcionalmente, del toro un humano metafórico es precisamente la mejor manera de recordar, por antífrasis,  hasta qué punto no es humano; y también de recordar que toda muerte reviste gravedad».

Concluíamos:

«[…] Desde hace algunos años, presenciamos una auténtica proliferación de indultos en la mayoría de las plazas de toros, casi todos ellos  injustificables. No nos quepa la más mínima duda, lo que el fenómeno viene indicando es cómo, entre el festivo público taurino, muchos comportamientos van quedando subrepticiamente parasitados e inducidos por la presión animalista».

Quien lo dude tenía que haber oído al inefable Simón Casas, entrevistado en el callejón de la Maestranza, tras el indulto y dirigiéndose a los antitaurinos, con su habitual y gabacha (¡qué le vamos a hacer!) ampulosidad, para encarecerles la capacidad que tiene la tauromaquia de dejar al toro en vida...

No es Orgullito, es Cobradiezmos, indultado en Sevilla el 13 de Abril de 2016


En cuanto a lo de “parasitados”, pretendía recordar al lector algo que se comentaba en el capítulo XIII:

«Se sabe que las larvas de algunos parásitos, colonizan el cerebro del animal huésped, llegando a cambiar sus comportamientos naturales por aquellos que favorecen las necesidades vitales del desarrollo de dicha larva. Por ejemplo, una de ellas, «Toxoplasma gondii» parasita el cerebro del ratón hasta el punto de que le pierde todo miedo al gato. De la misma manera, la larva animalista coloniza nuestro cerebro y nos sugiere como legítimo el debate sobre la porosidad de las fronteras entre hombre y animal»…

... Y también coloniza nuestro cerebro en el debate sobre la naturaleza y la finalidad del indulto, cabe añadir ahora.

A la hora de enjuiciar la labor de El Juli, aquel ínclito 16 de abril, seguiremos con las desvergonzadas autocitas, en este caso un pequeño extracto del capítulo V:

«[…] el diestro Domingo Ortega (1906-1988) decía que torear era conseguir que “el toro vaya por donde no quiere ir”. Ni más ni menos. Hablar de toreo interior quiere decir lo mismo. Hablar de toreo exterior supone, lo habrán deducido, pactar de  forma más o menos descarada con las peores tendencias del toro y las más cómodas para el torero. Para que se vaya por sus terrenos, por donde quiere ir, por donde «coge» menos por sentirse menos exigido. Paradójicamente, el resultado, un toreo rectilíneo o apenas arqueado, suele ser más largo, más espectacular, más fácil de « ligar» que el auténtico y encandila al «espectador» mientras el aficionado se desespera. En cambio el toreo interior es curvo, sobrio, intenso, «pisa» el terreno del toro, «obliga» su naturaleza y se practica en el espacio de la «corná».

En el mismo capítulo, también me atrevía a unas breves consideraciones sobre el toro bravo. Se remataron muchas semanas antes de que se celebrase el armónico paso a dos de Cascanueces, quiero decir de «Orgullito» con El Juli:

«El profano pocas veces sabe hasta qué punto la indudable genialidad selectiva de la mayoría de los ganaderos dichos «de bravo» ha sido capaz de independizar la embestida de la bravura. Tal vez lo que sigue diferenciando al aficionado del «espectador» es la idea de que un toro no puede ser calificado de bravo si no es peligroso, si no queda en él ningún rastro de fiereza. Si no manifiesta lo que, de forma antropomórfica, llamaríamos combatividad. En ciertas circunstancias, el dominio sicológico del torero sobre el toro llega a ser real y se podría decir que lo está, literalmente, «desbravando». Pero muchas faenas actuales semejan ejercicios de amaestramiento. Curiosamente, al que manifiesta un mínimo de inteligencia, con el consiguiente peligro, llamamos negativamente «toro de sentido». Pero ponderamos como «noble» al que el gran veterinario y escritor taurino, Ramón Barga Bensusán, mostraba científicamente ser un toro tonto. No nos cansaremos de repetirlo, la indudable profesionalidad y admirable competencia genética de los ganaderos actuales han resuelto la cuadratura del círculo y creado un toro que embiste sin crear apenas peligro. Hoy, para muchos cerebros crepusculares el toro ideal es el que combina recorrido y docilidad. Entre lo mecánico y lo doméstico».

Quienquiera que haya visto la corrida o echado un vistazo al vídeo que adjuntamos se habrá dado cuenta de la atmósfera delirante, extática, que reinaba en la Maestranza aquel día 16 de abril. No pasaremos de un puñado más o menos consistente los que manifestamos otra gama de sentimientos, entre total indiferencia o indignada consternación, ante lo que fueron aquel día toro, torero y toreo. ¿Qué conclusión debemos sacar? ¿La de considerar que somos una minoría ilustrada e incomprendida en medio de un oceáno de vulgaridad e ignorancia? No la descarto del todo pero ahora mismo no me siento con valor para sostenerla. Además de cómoda, resultará mucho más probable la hipótesis de que el espectáculo del otro día represente realmente lo que queda de la tauromaquia.

Tauromaquia sevillana
Foto de Pilar Albarracín

La experiencia de la muerte, por definición, es aquello que no alcanzaremos jamás a conocer personalmente. Ni la nuestra propia, ni la de nuestro entorno vital, ni la de nuestra civilización, ni la de nuestra historia. Estamos programados para tal disonancia, para percibir sólo confusamente las mayores evidencias. Intenté explicitarlo en el capítulo XIX.  Adelante con otra autocita:

«Y así la presencia de una conciencia de la muerte incompleta entre nosotros constituye de alguna manera la gran particularidad de nuestro proceso adaptativo al entorno vital».

 «Si la conciencia de la muerte fuese una presencia realmente inmanente a la experiencia del ser, la existencia humana se haría intolerable, de todo punto imposible».

Y así la tauromaquia es una estrella muerta y la luz que todavía la alumbra debilmente viene del pasado, procede de los años -años luz- en que todavía estaba viva. La plaza de la Real Maestranza es la más brillante de las estrellas muertas y ofrece siempre el  modelo de una tauromaquia educada y de buena compañía, amena y desdramatizada. Básicamente destinada al bienestar de una civilizada convivencia. En Sevilla, la plaza de toros es la continuación del inapreciable ambiente de las casetas de Feria. Durante la corrida, perdura en los tendidos el estilo de un exquisito arte de vivir y en el ruedo, el toreo debe ser un selecto arte de sociedad. De modo que mal vemos cómo podrían aceptar aquellas conciencias, siquiera la hipótesis de que la tauromaquia ofrecida en la Maestranza sea un espectáculo ya necrótico. Ciertamente no será la primera vez en la historia que el sentimiento de pertenecer a una colectividad privilegiada habrá servido para negar una realidad agónica. 

Dicho lo cual ¿para qué sirve entonces, para qué servimos –si se me consiente la osadía de autoincluirme– el cónclave de los toristas de la Andanada del 9, los devotos del «cruce» y de la «pata alante»? Para sugerirlo recurriré, ya es la última vez, a la desaprensiva autocita, esta vez a finales del capítulo XXII:

«Al igual que las otras pasiones ideológicas - religiosas o políticas – [el credo de la andanada del 9]  ...cumple una función «endotélica». Estabiliza el eje interior del ser humano, le confiere un sentimiento de protagonismo, le brinda la ilusión de la finalidad y permite sobrenadar en un océano embravecido y tumultuoso, sin puerto a la vista». 

O sea que no pintamos para nada y no existe la más mínima posibilidad de que esto cambie alguna vez.

Anacoretas y santones de la Andanada del 9

Tortuga busca gato


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    La final de la Copa del Rey viene a ser ya el Día de la Marmota Culé, con su gamberrada (consentida del Konsenso) contra España en los símbolos de su Himno y su Rey, esta vez tapados mediáticamente con ríos de almíbar “El Buen Rollito” sobre la manchega calva de Iniesta, el futbolista que emocionaba a José Antonio Segurado, de profesión liberal, un señor grande con loden que acostumbraba ponerse en pie en el palco del Bernabéu para aplaudir, gustándose, los goles contra el Real Madrid del Yerno de Albacete.

    El pasotismo institucional del Real Madrid, que sólo se dedica a la fanfarria de la Champions haciendo correr la voz de que Liga y Copa son para pobres, deja libre para el Barcelona una competición que el Barcelona se toma en serio únicamente para, una vez al año, bajar a Madrid a gamberrear el día de la Final.

    “Vámonos a Cuba ya”, cantaban en el 98 los que no se iban a Cuba. Y cantaban al compás de la marcha de “Cádiz” de Federico Chueca, que se convirtió en himno nacional, antes de la “musiquilla de cucharillas revolviendo el azúcar” que sería, según Ruano, el primer himno de la República, el régimen que salió de los cafés.

    –Tendrían que poner un cartel en la frontera: “España: Catedrales y Cafés. No olvidaros de visitar en España lo romántico y lo renaciente”.
    
El Wanda fue el sábado un gran café de patriotismos verbalistas y filarmónicos donde el separatismo catalán que nos ha traído el Konsenso pitó al himno de España. Si les preguntas por qué pitan, dirán lo que Benzemá, ese vaivén de lo inmóvil, dice para no cantar “esa música de un Tantum ergo aligerada de compás” que es la Marsellesa:
    
La Marsellesa llama a hacer la guerra, y a mí eso no me gusta.
    
Y lo dice rapeando madrigales de Tupac Shakur: “Muchas cicatrices de guerra / mientras conduzco coches lujosos, / la vida de una estrella de rap / no es nada sin Dios”.
    
Claro que Benzemá es un pisapapeles clásico de Augusto Monterroso: “Por fin, según el cable, la semana pasada la Tortuga llegó a la meta. / En rueda de prensa declaró modestamente que siempre temió perder, / pues su contrincante le pisó todo el tiempo los talones. / En efecto, una diezmillonésima de segundo después, / como una flecha y maldiciendo a Zenón de Elea, llegó Aquiles”.

    Tortuga Busca Gato (que es como lo veía Mourinho), podríamos decir de Benzemá, parafraseando el “Tortuga Busca Tigre” del prólogo de José-Miguel Ullán para el peruano César Moro.
    
El corazón del delantero centro del Real Madrid divide el ánimo de los piperos, que en esto serían como aquella Mademoiselle La Virent, de la corte de Luis XIV, que dispuso (volvemos al texto de Ullán) que colocaran en su ataúd una pequeña tortuga viva: exhumado un siglo después el cadáver de la bella criatura, se encontró, en el sitio de su corazón, la pequeña concha del animal.

    –En Ceilán las tortugas las venden a pedazos porque los marchantes quieren siempre la carne fresca y, como el corazón es lo menos agradable de la tortuga, las infelices viven días sucesivos siguiendo consecuentes mutilaciones hasta que un comprador adquiere el corazón. Entonces muere.
    
Y, sin embargo, el condenado por Zidane “por su pasiva actitud” parece ser… Gareth Bale, que será quien se coma el marrón de haber tirado “para los pobres” de Barcelona otra Liga y otra Copa (¡a gorrazos los correría Bernabéu!), ahora que el rastacuerismo cosmopolita sólo se despeina para la Champions.

    –A los grandes jugadores siempre se nos critica –explica Benzemá–; vendemos periódicos.
    
Di Stéfano, Santillana, Hugo Sánchez… ¡y Benzemá! Al oírlo, se queda uno como el filósofo escocés Donald M. MacKinnon (famoso porque en las reuniones de profesores, en cuanto le venía el aburrimiento, se metía debajo de la mesa y mordía en las canillas a los más plastas), que se retiró de enseñar ética kantiana el día que leyó en “Le Monde” un suelto que decía que el general francés Massu, jefe de los paracaidistas en Argel, donde autorizó la tortura, se había desnudado y se había hecho atar un cable eléctrico en el sexo, y por espacio de tres horas hizo que sus hombres lo torturaran, y al término de la sesión declaró: “Las quejas de las víctimas son exageradas. Fue muy desagradable, pero soportable.”


“LA LA LAND”

    Igual que los relojes parados, que dan la hora una vez al día, Guardiola ha dicho una verdad en un año en Inglaterra: “Lo importante para un equipo es la Liga”. Lo importante es la Liga, porque las Copas son fútbol de azar. Guardiola ha ganado la Premier, y el periodismo inglés ha corrido a explicarlo. Estos son sus secretos: un vestuario en círculo, como las carretas de John Wayne para defenderse de los indios; un césped de 19 milímetros (¡nunca más de 23, por Dios!) y un poema de Tony Walsh, que se hizo progre el día que le atracaron a punta de pistola en una oficina de Correos, más el musical “La La Land”, famoso porque en la gala de los Oscar lo dieron como mejor película, y cuando los productores se disponían a recoger la estatuilla los echaron del escenario porque la ganadora era “Moonlight”. Vamos, que la plantilla del City no se pone con “Els segadors”, sino con “Start a fire” (“I don’t know why I keep moving my body”) de “La La Land”.


Adiós a la Feria de Sevilla. Miura, y échate a correr

 La llegada

 
 José Ramón Márquez

Y en el fin, como tantas veces, Miura. Otro domingo de Miura más en Sevilla, otra nueva muesca en el revólver con la forma de una A con asas, junto a aquéllas de cuando bajábamos a ver a los de Lora del Río porque no iban a Madrid, que nos tiramos lo menos diez años seguidos sin verlos en Las Ventas, y cuando venían nos íbamos a El Batán a poner a prueba lo que sabíamos de las capas de los toros, porque allí no había dos iguales, de los sardos a los retintos y de los negros con amplias bragas o jirones a los salineros. Ahora los Miura no suelen sacar aquella variedad de capas, y últimamente vemos muchos cárdenos que, para qué negarlo, nos tienen algo amoscados a los que somos partidarios sin fisuras de esta histórica vacada que el año próximo conmemorará los ciento setenta años de su presentación en Madrid.

Miura es un Tourmalet para un torero. No es otra corrida de toros más. Por ejemplo Ponce sólo tiene una en su haber, Manzanares ninguna, Julián tampoco… para qué seguir. Se ve que con los Miura no debe manar el arte ése y los artistas, entonces, no están por la labor. Algo tendrá esta A cuando les conviene tan poco a los reyes del poderío como a los figurones de época, que ellos pensarán que habiendo Domingo Hernández, ese mármol de Carrara con el que esculpen sus figuras de Lladró vendidas como obras de Praxíteles, para qué se las van a ver con las cuernas astigordas, los tipos agalgados y altos, o los humores cambiantes del ganado que crían don Eduardo y don Antonio Miura en la finca Zahariche. Mejor dejarlos para otros.

Para ser honestos, diremos que en la tarde de hoy, decimocuarto festejo del abono de Sevilla, ha salido un Miura de los de verdad, el primero de la tarde, un castaño llamado Redondito, número 36, y otro que prometía lo suyo pero que no hemos llegado a ver por las prisas presidenciales en echarlo, el quinto, Trianero, número 30. El resto del encierro no ha sido lo que se dice un modelo en cuanto a presentación, siendo el caso más evidente el del segundo, Londrito, número 78, que se llevaba ochenta quilos con el de más peso de la tarde, que resultó ser el sobrero, Limeño, número 84, que sustituyó al Trianero antes reseñado. El encierro no fue sobradísimo de fuerzas, pero se movió bastante. Los toreros que para su honra como matadores de toros pusieron su nombre en los carteles junto al de Miura fueron Manuel Escribano y Pepe Moral.
 
Ya me hubiera gustado a mí ver a toda la parte alta del escalafón de matadores de toros con el primero de la tarde, ese perfecto ejemplar de Miura, puro trapío, que demandaba caballos sin peto y lidia en los pies. Su lidia comienza cuando arrebata el capote a Escribano de manera limpísima, como un prestidigitador, luego hizo una pelea mansibrava o bravimansa con los del arre, se vino a todo trapo a los cites a banderillas que le propuso su matador y cuando éste comenzó su faena de muleta le arrebató la misma con idéntica facilidad con que le había quitado antes el capote. Escribano planteó un trasteo muy superficial y desde el tendido se aprecia perfectamente cómo el toro se va enterando y va tomando conciencia del papel que le corresponde para acabar siendo el amo del cotarro. Desde el inicio de la faena, con una innecesaria pedresina, hasta la estocada con la que le cazó, la relación entre el toro y el torero fue ganada de manera neta por el de cuatro patas. Acaso para compensar, su segundo, Bigote, número 66, fue el menos miureño de los siete que salieron hoy de los chiqueros; a éste lo volvió a banderillear el matador con muchas ventajas, salvo un último par por los adentros de valor y exposición. Aquí no había que poder al toro tantísimo como en el anterior, pero Escribano se amontonó con el de Zahariche (o acaso el realquilado de Zahariche) y no consiguió poner en movimiento su tauromaquia o lo que sea que pretendiese hacer con el tal Bigote. A Bigote lo había recibido de rodillas frente a la puerta de chiqueros y lo mismo se le ocurrió hacer con Trianero, número 30, otro neto miureño de gran trapío que literalmente le sacó de la Plaza persiguiéndole hasta el burladero. Este parecía acalambrado y doña Anabel Moreno Muela, de quien todo lo ignoramos, acaso pésimamente asesorada por el profesor don Santiago Sánchez Apellaniz decidió poner al hermoso animal de vuelta al chiquero, cosa que hizo el toro con una excelente movilidad de sus cuatro extremidades y sin asomo de cojera o acalambramiento. En su lugar salió Limeño y Escribano volvió de nuevo a ponerse de rodillas frente a la puerta de chiqueros, que esto era un no parar. Vuelve Escribano también a tomar los palos para, de nuevo, dejar dos pares veloces y ventajistas y un espeluznante par al quiebro, citando sentado en el estribo, ejecutado en una perra gorda, como decían nuestros abuelos. El toro embiste con la cara alta y no da la sensación de que Escribano vaya a solucionar eso, a cambio el torero le propone al toro diversos “volver a empezar” hasta que viendo que de esa alcuza no saca más que susto, decide pasaportarlo con media tendida que envía a Limeño a las regiones celestiales.

Pepe Moral lo tuvo en la mano

Cuando salió Pepe Moral se notaba el run-run y que las gentes estaban completamente a su favor. A veces pasa, y hoy era innegable cómo la Plaza entera estaba dispuesta a echar una mano en el triunfo del de Los Palacios. En su primero, el más chico y de menor presencia del conjunto, Moral se puso de rodillas a la puerta de toriles, que menuda tarde de rodillas a la puerta de toriles nos han dado los dos matadores, y luego desarrolló una teoría de muletazos sin acoplamiento y ayunos de mando, de mucho acompañamiento y muy poca ligazón y remate que fue culminada con una estocada de zambullón que resultó desprendida y que puso a las buenas gentes a pedir la oreja, petición desaforada a todas luces, que fue mansamente atendida por doña Anabel Moreno Muela, de quien todo lo desconocemos, acaso pésimamente asesorada por “Finito de Triana”.

Limonero, número 4, es el segundo de Pepe Moral y, acaso la clave de esta corrida para él. Ni que decir tiene que la cosa comenzó con el matador de rodillas frente a la puerta de chiqueros, pero tras ese momento reiterativo y tras cumplir en su encuentro con el del castoreño, se presenta un toro que da la impresión de ofrecer la posibilidad del triunfo. Moral pone en marcha su tauromaquia recibiendo en seguida el apoyo entusiasta del tendido, que no cesa de jalearle su labor. La verdad es que no debería habérsele pasado la ocasión a Pepe Moral, con todo el viento a favor, de haber pisado el acelerador para poner la Plaza como una olla express, porque en esa faena se jugaba el quedar como triunfador de la Feria, pues no es lo mismo lo del Julián con el bobo de “Orgullito” que lo de este con un Miura, pero Pepe Moral no revienta a torear, no levanta de verdad la faena en ningún momento y por eso cuando el toro tarda en caer se enfría un poco el entusiasmo y se lleva una oreja y no las dos a las que debería haber optado si hubiera tenido hambre y ansia de comerse el mundo. Nadie culpe a esa tal doña Anabel, pues la culpa de no tener hoy las dos orejas de Limonero en la nevera del mueble bar del Colón es toda de Pepe Moral.

La apuesta de “a ver qué pasa en el sexto” es harto complicada en una corrida de Miura. Salió Limosnero, número 52, largo y serio y Pepe Moral estaba a un trofeo de la Puerta del Príncipe, pero Limosnero se enteraba mucho de lo que pasaba a su alrededor y en sus acometidas estaba muy presente la promesa del hule. José Chacón dejó dos sobrios y expuestos pares de banderillas para que quede constancia de su clase como excelso peón y cuando llegó el momento de ponerse a torear lo que tenía Pepe Moral era un toro de hace cien años ante el que no planteó unos recursos de poder o simplemente de lidia que le hiciesen ponerse por encima del astado. Lo intentó por los dos pitones a lo moderno y en medio de esa batalla un metepatas de estos que ahora abundan se puso a cantar un fandango o lo que fuese, y fue acabar el cante y empezar a llover a mares, sin que con esto queramos decir que el cante tuviese relación alguna con la lluvia que cayó. La cosa es que entre el agua, el lío de que si canta o no canta y demás nadie echaba cuentas del quinario que estaba pasando Pepe Moral. Falló a espadas en su primera entrada y cazó a Limosnero a la segunda. Le sacaron a hombros, pero él, seguramente, no estará feliz con su resultado.

En resumen, una entretenidísima tarde de toros, porque habiendo toros no hay quien se aburra.

La salida

Lunes, 23 de Abril

Valle de Esteban

Son cómplices el agua, la primavera, el pájaro
Juan Ramón

domingo, 22 de abril de 2018

Hoy, Fuente Ymbro. La Sevilla de "Orgullito Solutions" se va por el escotillón del feísmo

 Paseo

José Ramón Márquez

A la “Plaza de los toros” de Sevilla, que es como hay que llamarla, según dice quien sabe del tema; al coso del Baratillo, o a La Maestranza, que es como la llamamos los que venimos de Madrid a dejarnos los cuartos, nos vamos este año con la mosca detrás de la oreja, que entre  lo del indulto al desgraciado del toro “Orgullito” y lo del ensalzamiento de Julián de San Blas como máxima figura por parte de esta antigua afición que fue seria y amante del toreo de gusto, nos encontramos sin explicación a por qué es que ahora se han echado en brazos del feísmo chabacano que viene representando Julián desde sus inicios de novillero. Y la cosa es preocupante, porque en esa suicida espiral hoy han jaleado y bramado contra el Presidente, don Gabriel Fernández Rey, por no conceder una deleznable oreja, pedida con furia explosiva, ante un cúmulo de telonazos de Juan Jose Padilla.
 
Sevilla vive un momento harto convulso y en estos días un selecto grupo de serios e independientes aficionados ya han señalado la etiología del mal, que incluye la paulatina abolición del primer tercio -el de varas, por si a alguien no le suena- junto a la entronización del toro bobo, ridícula caricatura del toro de lidia, como paradigma de la bravura, y el desprecio de la suerte suprema, supeditando todo a la cosa de la muleta. Al cretino de “Orgullito” le pidieron el indulto porque no fue picado, porque arrastraba su hociquito por el albero de Alcalá de Guadaira y porque echó una mano a que su no-matador deplegase el catálogo de suma vulgaridad, feísmo y ventaja que constituye su tauromaquia, y no porque hiciera nada de lo que se espera de un toro de lidia: acometividad, fiereza, ir a más, plantear problemas… porque “Orgullito” era, en fin, como un triste ejecutivo de esos de las empresas que ofrecen soluciones: “Orgullito Solutions”.

Hoy con los pupilos de don Gallardo, de don Ricardo Gallardo, no de aquellos Gallardo de El Puerto de Santa María que están en la base fundacional de la histórica vacada de don Juan Miura, tuvimos una ilusión de variedad de comportamientos, que nos aproximan más a la idea que se tiene del toro de lidia que la triste y terminal idea que de tan soberbio animal puede darnos un especimen tan colaboracionista e ignorante como el tal “Orgullito”, al que Dios confunda. El otro día en Madrid la novillada de Fuente Ymbro salió para complacer a la afición, como quedó explicado, y hoy en Sevilla la corrida de toros ha tenido sus cosas, con un primer toro que era más feo que la parte de dentro de un melón, que ni tipo, ni fenotipo, ni zootecnia, ni ná de ná, y que atendía por Hechizo, número 111, y cuatro de diversa presencia, alguno casi anovillado, que respondían más a lo que se espera de los Ymbro , y un tercero castaño, Indómito, número 15, gordo y de intenciones poco claras.

 La corrida, en general, salió tirando a blanda.

El primero unió a su fealdad su ansia tonta de colaborar y acudió sin malicia a los doscientos mil cites que le propuso Juan José Padilla, que fueron saludados con vítores y expresiones de la máxima entrega por parte del público amable y aplaudidor. Padilla debió sentirse hoy en Sevilla tan a gusto como se encuentra en Pamplona, jaleado por las llamadas “alegres peñas” que han alcanzado tanta fama por comer magras y bacalao ajoarriero mientras se torea; hoy Sevilla, en su particular descenso a los infiernos, sólo precisó del ajoarriero para ser también una Pamplona bética. El público repetía sin cesar lo de que la oreja primera la da el público, lo que oyen a los parlanchines de la TV, y cuando el señor Fernández no accedió, con buen criterio, a sacar el pañuelo blanco, le llamaron de todo y un exaltado, que luego se fue en el quinto, la llamó hasta “hijo de p…” Su segundo no era lo mismo. Primoroso, número 7, más en tipo novillo por hechuras y romana, no presentó las credenciales de la tontería e hizo cavilar lo suyo a los de plata y a quien les contrata. Padilla no se afligió, pues en su haber tiene un buen puñado de corridas que hubiesen quitado el hipo a Julián y a Manzanares, por decir dos, pero tampoco quiso hacer la hombrada en este año de su despedida. Recibió el cariño de Sevilla y se fue de “la Plaza de los toros” con una franca sonrisa.
 
El Cid no dijo nada en su primero, Sabuco, número 137, anduvo sin dar el paso adelante y sin dar muestra de su manera de torear. El toro lo bregó con muy buen aire Curro Robles y lo picó de aquella manera el hermano de Espartaco. En ningún momento la faena cobra vuelo. Su segundo, Primoroso, número 7,  es otra cosa, lo cuida desde el principio haciéndose con él de una manera tan suave como eficaz, le deja dos verónicas de mucha enjundia y resuelve con una barroca media verónica de aire abelmontado poco vista en el de Salteras. El tercio de varas lo lleva a cabo Juan Bernal con mesura; la deplorable brega cae en manos de Lipi, y si la brega es mala, lo de las banderillas ya ni te cuento. Con esos mimbres llega Primoroso a la muleta de El Cid, acudiendo al cite y sin crear problemas serios. Al natural, la vez que El Cid cae hacia adelante y dejando la muleta en la cara del toro enhebra el siguiente, se produce el toreo, una fugaz visión que no tiene solución de continuidad acaso por las dudas del matador, acaso porque en su toreo se nota más la impostura que en el de otros.

Y Fandila cerraba el cartel. Fandila es un torero bullidor, muy del público, que da su espectáculo. Llama la atención que Sevilla, antes tan seria y exquisita, se venga a emocionar con el toreo populista de Fandila, pero el hecho es que en su segundo las gentes se le entregan y al torero se le notan las ganas que tiene de agradar a su público. Hay muchos por ahí que se dedican a sacar pecho contra Fandila, pero la verdad es que no hay un ápice de distancia entre su toreo pueblerino, festivo y feliz y la tauromaquia de ese Julián, al que nos quieren vender como torero de época. Si acaso la distancia que existe entre el aire jubiloso que Fandila imprime a sus muletazos frente a la impostada seriedad del toreo juliano, pero en cuanto a colocación, compromiso, posición, viaje del toro y demás zarandajas que conforman lo que se entiende por “el toreo”, no existe diferencia alguna. Su primero, Indómito, número 15, sacó los pies del tiesto y trajo aperreada a la cuadrilla, por lo que le tomaron un respeto imponente. A este toro trató por todos los medios de hacerle la faena que traía pensada, sin acoplarse para nada a las condiciones del animal; quiso meterle en la caja a golpes y, como tantas veces se ha dicho, a bruto siempre gana el toro, y esta vez volvió a ocurrir.

Hoy tocan los Miura, que darán fin a esta feria marcada por el absurdo indulto de un toro bobo y sin picar. Nuestra intención es tratar de que mañana se indulte a un Miura, para ver a los ganaderos negarse a tal galardón y oírles decir, como a su abuelo, aquello de “a mí nadie me tiene que decir qué toro tengo yo que poner a padrear en mi ganadería”. Eso no está al alcance de cualquiera, para eso hay que ser Miura, divisa verde y negra en Madrid, verde y grana en provincias, antigüedad de 30 de abril de 1849. 
 
Mezquita

Domingo, 22 de Abril

Valle de Esteban

¿Somos hombres de hoy
aquellos niños de ayer?
Gabriel y Galán

"Yo soy el buen Pastor"

DOMINGO, 22 DE ABRIL

En aquel tiempo dijo Jesús:

-Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estragos y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.

Juan 10,11-18

sábado, 21 de abril de 2018

Hoy, como en junio del 2007

  Junio del 2007
Antes de la decepción

Francisco Javier Gómez Izquierdo
       
      En el año 2007 la final de Copa se disputó en junio, como hasta entonces casi todos los años, y aunque  la Competición llevaba tiempo padeciendo perniciosos ataques desde la misma Federación Española de Fútbol, a un servidor no se le olvida, porque estuve presente en el colofón apoteósico de aquel calendario en el Sánchez Pizjuán con “los nenes” del Sevilla descabellando por asfixia al Burgos, el club de fútbol que, pongamos esculpió mis inclinaciones. A  mitad del partido llegaron los campeones Palop, Poulsen, Kanouté, Luis Fabiano, ya estaba Navas... Al gran Piné, que no hay cosa que le guste más que un bullicio, lo vi llorar  sentado  y en silencio en la escaleras del estadio.
    
Un Burgos de chicarrones, entrenado por Arconada, se jugaba el ascenso a 2ª división ante el Sevilla Atco (“los nenes”),  el domingo siguiente de que un gol de Kanouté diera la Copa al Sevilla grande de Juande Ramos ¡¡ante el Getafe de Schuster  y Güiza!!  Nos pusieron el partido a las 4 de una de esas tardes infernales que en el Norte no se imagina hasta que se conoce por experiencia.
  
Desde Córdoba yo había asistido a la guasa del sevillismo y sus cómplices toda la semana, entusiasmados por su final de Copa y el repaso que nos iban a dar a los burgaleses del frío. El “casshondeo” lo continuaron después de ganarnos en la prórroga, con un gol de Lolo pasando por la tele escenas de nuestros jugadores, Zubizarreta, Idiákez, Mújica, Goiria.... más pendientes de las bolsas de hielo y las botellas de agua de la banda que del veloz Diego Capel o éste Alfaro que tenemos ahora en el Córdoba.
     
Vuelve a coincidir un partido importantísimo de mi equipo de hogaño con los nenes de un Sevilla finalista de Copa al que deseo de corazón vuelva con otro 1-0 a rematar la Feria, pero reconozco que el triunfo de mi Córdoba por 3-0, no sólo era necesario y digamos esperado, sino también tan decisivo como aquél de hace 11 años. El SEvilla ATco. es ya de 2ªB. Un tropiezo hubiera sido mortal de necesidad, sobre todo si tenemos en cuenta la debilidad del contrincante y su demoledora fragilidad defensiva. Narváez, el mediapunta que nos ha dejado el Betis, bético tenía que ser,  apático en ocasiones, tuvo anoche tres minutos soberbios en los que se sacó un preciso caño al portero -después de una pifia descomunal del central Berrocal- para el 1-0 y acompañó la carrera del veloz Jovanovic para empujar el 2-0. A los “nenes” del Sevilla, mas “nenes” que los de toda la temporada, pues salieron juveniles y muchachos que han jugado poco, se les agrietó la buena disposición del planteamiento con el doblete y con los alocados arrebatos de Yan Eteki, el mejor centrocampista, que le costaron dos amarillas seguidas antes de acabar la primera parte. En la segunda, Guardiola falló un penalty y al rato metió un gol. Para entonces El Arcángel cantaba eufórico como el Sánchez Pizjuán del año 2007. Si el Sevilla tiene al Arrebato, nosotros tenemos a Medina Azahara, que anoche cantó en el centro del campo para subirnos la moral. De los “nenes” palanganas de ayer no me ha llamado ninguno la atención salvo quizás Curro que tiene buena traza pero salió al final. Nada que ver con aquéllos con los que se las tuvo mi Burgos.

El Ungido



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Todos dicen que las autonomías son el cáncer que roe el pulmón de España, pero todos votarán a Rivera, nuestro “Albert CLV”, cuya receta es… más tabaco, o sea, más Constitución’78, madre de todas las autonomías al precio de excluir del juego político al Rey (mero adorno) y a la Nación (mera retórica).

Las elites tuelcen pol Livela –me dice mi ensayista chino en su tienda de ultramarinos, que sabe de política más que la paloma azul.

Podría ser. Y no hay que leer a Mosca ni a Pareto. Te lees la “Historia General de España” del padre Mariana, cuya lectura ya recomendaba Jefferson a los colonos americanos, y comprendes que, si España ha llegado hasta aquí, es sólo para hacer ministros a Girauta y a Villegas.
Tres señales nos indican que Rivera es el Ungido: la invitación del Nobel Vargas a merendar a la luz de las velas de Barry Lyndon en Puerta de Hierro, la invitación de la Feria de Abril a cabalgar por Sevilla y la invitación del propio Rivera a apostatar del sindicalismo vertical de la Ugt de Barcelona, a cuya alcaldía quiere presentar Ciudadanos al hijo, según la narrativa oficial, de un pintor que liberó París con la Leclerc… ¡en 1949!, Manuel Valls, a quien Macron, el modelo chisgarabís de Rivera, no quiso ni de bedel.

Los flabelíferos del Poder, que son legión, al partido de Rivera llaman “la Formación Naranja”, y a uno se le va la imaginación a una historia del Corán que Emilio García Gómez mienta en su prólogo de “El collar de la paloma”:
Esa bellísima historia de las impresionables damitas egipcias que, víctimas del arrebato que les produce la hermosura del patriarca José, mutilan sin sentido sus delicadas manos en vez de pelar las toronjas.
Los viejos tratadistas tenían razón. Con la crisis del sistema, la clase económicamente relevante da la cara y pasa a reinante en la figura de Rivera, un nadador de Barcelona, nuestro bello José, Laffitte/Macron de Francia, Kerensky de Rusia y Suárez Bis (en el sentido marxista) de España.

Sábado, 21 de Abril

Valle de Esteban

Su juventud sin risas, rosas, rusas
Brines

viernes, 20 de abril de 2018

La paella de la Paz

Rafael Sánchez Pipo


Presidentes Nixon y Mao
Pequing China
Desde Córdoba tierra de califas en estos momentos cumbre para el mundo, Pipo sigue queriendo ofrecer su paella punto con el deseo de que cada grano de arroz sea semilla de paz para el mundo ruego me dé oportunidad para organizar nuestras corridas de toros (únicas) punto saludales Rafael Sánchez Pipo

@PulgadeTriana

Machos

William Munny


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Trump justificó su andanada de “tomahawks” en Siria con una foto de niños. Lo acompañó de fallera Macron, que no tiene hijos (ni bombas, claro), pero ya se sabe, porque lo dijo en el Golfo el general Schwartzkopf, que “ir a la guerra sin Francia es como salir a cazar ciervos sin tu acordeón”.
Francia siempre será una monarquía de paisano, y Macron, un Capeto subido a un palé. Lo decía el marido de María Guerrero, Fernando Díaz de Mendoza, conde de Balazote (el pueblo de la “biche”):
Yo para todos soy don Fernando. Si algún criado me dijera “señor conde”, no le contestaría: pareceríame que se dirigía a otro. Sólo viajando por Francia uso mis títulos, porque, siendo un país democrático, se paga mucho de la nobleza, y en las mismas condiciones atienden a uno más.
Pero quien resumió mejor la movida siria (sirios con rusos e iranios, americanos con kurdos y turcos, turcos contra kurdos y sirios, yihadistas contra sirios y rusos) fue Rajoy, que para dar su apoyo cultural a la cohetería trumpiana dijo:
Los ataques contra mujeres y niños no pueden quedar sin respuesta.
De vengar a los niños ya se encargó el Tío Sam. Pero ¿y las mujeres de Rajoy? Al atentar contra su propia doctrina igualitarista, el marianismo incurre en machismo, si bien se trataría de un machismo socialdemócrata, explicado en su día por Canetti:
La suma total de sensibilidad ha aumentado de modo considerable… En el mundo actual, sería más difícil condenar públicamente a la hoguera a un único hombre que desencadenar una guerra mundial.
Y el filósofo Sloterdijk nos recuerda que una ley sentimental de la Modernidad, la que prescribe preservar el espacio público de los actos manifiestos de crueldad, llevó a la instalación de la cámara de gas de Nevada, convirtiéndose en el lugar de culto del humanismo pragmático.
Desde luego, emociona ver a Rajoy transformarse en William Munny ante cualquier indefensión de “mujeres y niños”. ¡De la que se ha librado Cifuentes, con no ser hombre!

Viernes, 20 de Abril

Valle de Esteban

Resígnate a morir, viejo amor mío
Campoamor

jueves, 19 de abril de 2018

Cervera



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El lunes, 4 de julio de 1898, en los pasillos del Congreso, podía leerse el telegrama del almirante Sampson comunicando a su gobierno la destrucción de la escuadra de Cervera:

En este momento en que se conmemora la independencia de nuestra Patria, yo ofrezco a ella la destrucción de la escuadra española. Hemos tenido siete muertos y trece heridos. El almirante Cervera, con Eulate y Lazaga, están prisioneros en el barco almirante, “Jorva”.
A imperio muerto, imperio puesto, sobre la infamia, eso sí, del “Maine”, organizada por los “Fake News” de los Bezos y Slim de la época, es decir, Pulitzer y Hearst, quienes ya entonces se presentaban como sostenes (y ligueros) de la Democracia.
España, hoy, indulta al toro “Orgullito” en Sevilla y condena al almirante Cervera en Barcelona. ¡Y pensar que el nacionalismo catalán sale de los capitales importados de Cuba! Los capitalistas catalanes, opuestos a la autonomía que Weyler ofreciera a la isla, vienen a España dispuestos a seguir mandando, y Prieto, en el 17, protesta contra la protección de la monarquía al catalanismo.
Antes, el general Martínez Campos tenía informado a Cánovas del ambiente antiespañol en Cuba:

Los habitantes odian a España. La masa, efecto de las predicaciones en la prensa y en los casinos, ha tomado la contemplación y licencia, no por debilidad, sino por miedo, y se ha ensoberbecido; hasta los tímidos están prontos a seguir las órdenes de los caciques insurrectos.
Y el general, que no ha dicho toda la verdad “por temor a ser pesimista”, denuncia el optimismo de los partes oficiales, mandando que sean “breves, ordenados, claros y estrictamente veraces, como corresponde a militares serios”. Luego, sale corriendo.
–Estamos jugando la suerte de España, pero yo tengo creencias que son superiores a todo, y que me impiden los fusilamientos.
Nacía la cultura (¡unilateral!) del indulto. El 12 de octubre de 1899 el gobernador militar Brooke, para “desespañolizar” la isla, prohibió los toros.

¡Que me cierren los ojos con uvas!*

Cada día más ruborizados, fragantes en sus colgajeras

Se vira lentamente la hoja del caimito

 Estalla y cae una güira

Al final recibí el castigo de nuestra madre Eva:
 una serpiente me rozó y caí al pie del árbol
(Mercedes Santa Cruz y Cárdenas, condesa de Merlín, al príncipe Federico de Prusia)

*Emilio Ballagas

Jueves, 19 de Abril

Valle de Esteban

En el bosque solemne carnívoro y bituminoso
César Moro

miércoles, 18 de abril de 2018

El indulto

Ninot indultat de Ponce en Madrid


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Julián López indultó un toro de granja en Sevilla de nombre, oh, justicia poética, “Orgullito”, que suena a los Quintero, papás de “Malvaloca”.

Es muy hermoso crear… –acostumbraba decir Joaquín, el hermano de Serafín–. Se siente uno Dios
Lo hermoso, hoy, es indultar: el público se siente Dios, y el torero se ahorra matar. Adiós a la “espá” en los toros, que es como el adiós en el flamenco a la cañita del compás, que dijo Ramón Montoya.
La sensibilidad es cuestión de fechas. Doña María Cristina se ganó el apodo popular de “Doña Virtudes” al indultar al general Villacampa, sublevado en Madrid: la Reina quería, pero los ministros no, y Sagasta se valió de un error (adrede) de su “María Soraya”, Cañamaque, para concederle el capricho a la Reina Regente.

Para indultar un toro de granja en Sevilla (“Orgullito” es un toro de granja por diferenciarlo del toro de lidia, que sería “Cazarrata”) hay que rebuscar en el “Diccionario Razonado” de don Joaquín Escriche, para quien toda gracia es una derogación de la ley: si la gracia es justa, la ley es mala; pero si la ley es buena, la gracia es un atentado, pues el rigor siempre resultará menos funesto que la clemencia.

La faena de López viene en San Pablo a los romanos: “Pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”. Mas en Madrid hace ilusión que el hijo de uno de sus barrios con más arte, San Blas, desaloje a Curro de la Maestranza; es como ver al japonés Horikoshi desalojar de Casa Anselma a Manolo Caracol. Aquí ya nadie recuerda que Palomo cortó un rabo en Las Ventas, para inspiración del añorado Cañabate:
¡El rabo! ¡El rabo! El presidente se apresura a concederlo. ¿Por qué no, si la gente está muy contenta? ¿Qué significa un rabo? Cuatro pelos mal contados.
La tauromaquia está como España. El indulto de Sevilla anuncia una amnistía en Madrid. En la esfera del reloj, dice Pemán, hay siempre 5 minutos para lo revolucionario y destructor.

Pero le quedan siempre 55 minutos a la tradición.