Follow by Email

miércoles, 7 de diciembre de 2016

El PISA andaluz

 Encargadas de la Educación en Andalucía I

 Profesor sin alumnos. Gracias a Dios.

Encargadas de la Educación en Andalucía II

Francisco Javier Gómez Izquierdo

      Ha sentado muy mal el tremendo “cate” del PISA a los alumnos andaluces. Sobre todo a la encargada del virreinato. Más que por el suspenso en sí, por notar  reacción y vergüenza en otras regiones mientras por aquí abajo se persiste en la uniforme trayectoria de todos estos años nefastos para la formación de los tiernos infantes. La nueva Consejera de Educación ha roto la tradición Juntera y ya no es maestra como sus inclasificables predecesores, o profesora de EGB, como se dice ahora. Doña Adelaida de la Calle es Bióloga, como Ana Obregón, pero eso sí, por la Complutense, cuyos doctores y licenciados nos parecen tan sospechosos como salir de “abogao por Graná”.

      No crean ustedes que en el informe PISA se pregunta por los cabos y golfos de España o la lista de los reyes godos, esa cosa tan fascista. A mi chico, que lo hizo en 3º de la ESO, le preguntaron por tres cereales y una de su clase contestó que Kellogs, PMI y que no le salía el tercero; por tres peces de río y tres de mar y hubo quien puso las variedades de tapas de boquerón: en vinagre, fritos y chanquetes. Qué numero es el siguiente en la serie 12, 24, 36, 48... Son mocetes de 15 años los que han de saber cuestiones tan enjundiosas, pero la bióloga y ministra de los asuntos educativos andaluces dice que los de PISA han venido a Andalucía a preguntar en los colegios de los pobres. Ella dice niveles socio ecónomicos o algo parecido para hacerse la culta, pero yo, a pesar de no tener estudios universitarios, pero sí bachiller por Castilla la Vieja, la he entendido a la primera. ¿Los colegios de los pobres? ¿Qué nos quiere decir con lo de pobres la señora bióloga?

     Cuando yo tenía 15 años, a la edad que mi tierno infante respondió el cuestionario PISA, era de dominio público que los pobres sacábamos mejores notas que los ricos porque sólo así podríamos superarles en, pongamos, una oposición. Para acceder a una beca había que sacar por lo menos un notable, imposible de alcanzar con dos faltas graves de ortografía, de las de v por b, o cuatro acentos mal colocados o sin colocar. No es preciso que siga contando batallitas, pero hoy pasan a un muchacho la ESO porque el pobrecito, según cuenta la madre, no supera el divorcio de sus padres; las faltas de ortografía no son tan importantes como un ejercicio bien coloreado y ¿qué son cuatro suspensos para denegar una beca con lo bien que le viene al niño el dinero para comprarse la moto?
     ¿Quién es un servidor para pedir reválidas que demuestren la preparación de los alumnos a los que sufragamos los estudios? ¿Qué país serio, de Europa, prescinde de exámenes externos para saber lo que sabe su juventud? ¿Cómo se puede seguir manteniendo tanta mentira y tan poco interés en la educación de los niños y adolescentes andaluces? ¿Tendrá algo que ver con el contumaz desastre, señora consejera, que por ejemplo doña Teresa Rodríguez, que en teoría aprobó en el sistema andaluz para profesora de literatura, enseñe que un tal Bódalo, delincuente matón y blasfemador es tan poeta como Miguel Hernández? ¿Y qué decir de la pareja de la profesora, el tal Kichi, que al sacar plaza por Almería, es posible que hasta sea “historiador”, empezó con dos años de baja por depresión y aún está por aprender dónde queda “su” colegio porque se metió en el USTEA y se hizo liberado sindical? En Andalucía, señora consejera, gente así llega hasta a ser alcalde. Su presidenta, sin ir más lejos, aprobó hace uno o dos años la carrera de Derecho y mire a ver quién tiene narices de toserle.

¿Estudiar? “¡P’a qué!”

Renzi

Los últimos de Filipinas

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

En la cultura cristiana la culpa de todo lo malo era del demonio; en la cultura socialdemócrata que la sustituye la culpa de todo lo malo (entendiendo por malo todo cuanto amenace con quitarle la silla) es del populismo.

No creía que me pudieran odiar tanto –fue la explicación del inane Renzi al perder el plebiscito por el que quería colocarse, tan pichi, de Duce en camiseta blanca con cintura de Morante.
El soporte intelectual de la socialdemocracia es muy pobre (Kelsen, Habermas, Rawls y cosas así), pero pasado por el chino de la prensa lo que queda es aún más atroz: un antipopulismo (odio al sufragio universal, sin más) que culpa al populismo del Brexit, de Trump, de Renzi, de Le Pen, de Pablemos y de Cataluña, pues todo es bueno para el convento, y llevaba una puta al hombro.

¡Brujas fuera! ¡Arreniégote, Demonio! –exlama La Roja en “Romance de lobos”.

Y con eso, se ahorra uno todos los análisis.

De la última camada socialdemócrata (Snchz, Renzi, Valls), ya sólo queda Valls, el hijo de Xavier Valls, que fue a París a pintarla (nunca se le pasó a Tàpies la envidia), no a liberarla, como vende el columnismo socialdemócrata.

La socialdemocracia es el hormiguero de una clase política donde las hormigas, que son los políticos, cuidan del pulgón, que es la clase media.

Las hormigas cuidan a los pulgones, los dejan hacer allí lo que les da la gana: pasearse, amarse... Luego los vuelven a guardar en sus galerías. El pulgón exuda un líquido azucarado del que la hormiga es tan golosa que por conseguirlo descuida hasta el cuidado de sus propias larvas y deja extinguir la comunidad.
Renzi iba de listo, y quiso pasar de monaguillo de frau Merkel a Duce de Italia como si nada. Ahora se cree María Antonieta (¿por qué me odian tanto?), pero sólo fue el Eros Ramazzotti de nuestro Rivera, ese nadador de Estado que hace de muleta de Estado para Rajoy y su marianismo de Estado.
De leer a Santayana, Renzi sabría que el odio es un gran embustero.

Miércoles, 7 de diciembre

Valle de Esteban

-¡Hombre, Le Temps! ¡Ése es un señor periódico! ¡No tiene igual para defender a la raza francesa!
Céline

martes, 6 de diciembre de 2016

Constituciones

Políticos españoles llevándose hasta el cepillo


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Renzi aspiraba a Duce plebiscitario (¡un Duce “prêt-à-porter”!), y convocó un plebiscito para recuperar la ley electoral de Mussolini, que ha perdido. La moraleja partidocrática es que no hay que convocar plebiscitos, porque se pierden. Y lo próximo será que tampoco hay que convocar elecciones, pues también se pueden perder.

En España, el tabarrón de profesores, filósofos, politólogos y tertulianos (¡el clero del Régimen!) es que para votar hay que ser culto. Falso. Para votar, lo único que hay que ser es libre, es decir, pertenecer a un pueblo con sistema de representación política y separación de poderes, sin la cual, por cierto, y según el artículo 16 de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, no hay Constitución que valga.
Es verdad que ese par de cosas sólo las tienen, ininterrumpidamente desde 1787, los americanos, en espera, eso sí, de las reformas que los españoles, que cuentan, como bien se ha visto con motivo de la muerte en Cuba del Caballo, con una izquierda castrona y una derecha castrosa, nos tienen prometidas.

De momento, nuestra Constitución es un puente, y tan estratégico como el del río Kwai: un año los controladores aéreos lo pusieron en jaque, y Zapatero sacó el Ejército de Julito Rodríguez a la calle, con Rubalcaba, quemando las naos, a la vanguardia.

No sabemos a dónde vamos, pero caminamos en vanguardia.
Después de muchas cogitaciones sobre nuestra “charte octroyée”, de dar crédito a lo que sale en los periódicos, estaríamos en condiciones de ofrecer al mundo dos conceptos jurídicos que, por vía de superación (como lo de Einstein con Newton), ponen fin a la ciencia constitucional fundada en 1928 por Carl Schmitt: uno es la sedición como derecho; el otro, la “nación federal”.

Ni “derecho a decidir” ni “nación federal” son concebibles, aunque diré lo que el amigo de Bonafoux: “El periodismo es un oficio más; sería ridículo que los periodistas, que no tenemos qué comer, tuviéramos convicciones”.

Holgando en Las Huelgas

El Pepe y el barrio de Las Huelgas

Jean Palette-Cazajus

Ni tiempo ni economía para acercarme hasta Madrid. Decido pasar el puente en Burgos, aquerenciado en casa de la entrañable Isabel. Ayer, como tantas veces, quedamos en el “Bar Huelgas”, familiarmente conocido como “el Pepe”, de toda la vida arraigado en la hermosa curva de casitas bajas que abrazan la fachada del monasterio, cálidas como la palma de una mano protectora. Entrañable y frágil, la pequeña barriada se ha librado de la depredación del urbanismo de rapiña, tan consuetudinario en la rancia Caput Castellae. Alrededor, babea, muestra el acerado colmillo y se acerca inexorablemente la arquitectura anómica y devoradora de espacio, pensada para los vehículos de la nueva clase media de “profesionales”. “4x4” entre semana, bici familiar los domingos.

La torre

Ellos no suelen ir al “Pepe”. Les han instalado un local “de diseño” reflectante, estridente y ácido. El “Pepe” tiene una rusticidad pacata y chapada en madera, sin duda banal, sin duda cálida. Adornan la barra arquillos ciegos góticamente trilobulados. Siempre me parecieron horterillas; ayer su ingenuo homenaje a la aledaña joya cisterciense me resultó de pronto emocionante. En el “Pepe” todo es correcto, el vino, las tapas, la comida. Nada excepcional, afortunadamente. Lo excepcional no dura, altera y distorsiona. El “Pepe” dura, a duras penas, como el barrio, con civilidad, con civilización.


Me divierte pensar que en la fundación de Las Huelgas gravitan las biografías de 3 mujeres que de alguna manera se entrelazan con la mía. La gran Alienor d’Aquitaine (1122-1204), madre de Leonor de Plantagenet (1161-1214), casada con Alfonso VIII de Castilla, fundador del Real Cenobio. A su vez hija de Leonor, fue Blanca de Castilla (1188-1252), que nos pintaban en el cole como un dechado de femeniles virtudes a más de alumbrar al Rey Luis IX de Francia, más conocido como San Luis.

Cisterciense cubista

La materialidad ontológicamente castellana del monumento, la densidad personalista de la dura piedra color del campo, quedan trascendidas por lo que siempre he vivido como una asombrosa calidad volumétrica. La torre es recia, sobria, perfecta como una evidencia. A su alrededor se escalona y triangula una geometría cisterciense revisitada, creyéramos, por el cubismo pictórico. Ni la tristeza plomiza del día logra alterar la perentoria rotundidad de las formas.

Los trilóbulos del Pepe

Y esto es todo. Sin duda bien poca cosa. Aquellos momentos siempre excepcionales, chatamente vividos como anodinos, en que el bienestar de la convivencia se conjuga con la presencia hermosa de la urbe acogedora y de la Historia tutelar, no creo que tengan vocación a ser eternos. Oigo decir que el Cristianismo actual tiende a evacuar la idea del Infierno. Harto lego en el tema, me atrevería a insinuar que no hay paraíso concebible sin su infierno antagónico. Leo en la prensa de ayer un espeluznante artículo sobre la violencia desaforada que azota tantas metrópolis de Latinoamérica. Allí, dice el periodista, “la vida tranquila sólo existe dentro de la burbuja. El lobo anda por las calles. Cualquiera puede ser la próxima víctima. Da igual ir en un buen coche o por una calle respetable. La violencia puede llamar a su ventana. Un culatazo, dos ojos enrojecidos y usted tendrá que decidir.”
Hoy venía la noticia: Un niño de 11 años gana un concurso científico en México con una mochila escolar antibalas.

Burgos, madrugada del 06

Martes, 6 de diciembre

Valle de Esteban

Artículo 16:
Una Sociedad en la que no esté establecida la garantía de los Derechos, ni determinada la separación de los Poderes, carece de Constitución.
Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano

lunes, 5 de diciembre de 2016

Las buenas rachas



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El Madrid, qué se le va a hacer, está de buena racha.

    Todo cuanto hay que saber sobre las rachas lo aprendimos del único filósofo que ha dado España desde la Escuela de Salamanca: Rafael el Gallo.
    
Menos mal que ya no salen a las plazas toros auténticamente bravos... –contaba para quien quisiera oírle–. Hoy vienen muchas veces, a mí, los toreros que empiezan, y me dicen: “Llevo muy mala racha. Hace dos meses que no me salen más que mansos.” ¡Desgraciado! Eso es lo que hay que pedirle a Dios. Toros mansos. Es mejor correr detrás del toro que delante...
    
Y eso se encontró el Madrid en el Campo Nuevo del Barcelona: un manso tras del cual estuvo corriendo toda la primera parte, y de fondo, la música ratonera, en la TV, de la locución de Raúl y Valdano, un dúo Pimpinela que a los dos minutos ya nos ofreció el primer “hit” de la tarde: Mascherano hace penalti a Lucas Vázquez, pero en un Clásico no se puede pitar penalti a los dos minutos.

    Valdano y Raúl encarnan la socialdemocracia pipera del fútbol, y hablan de “intercepción” y de “alargue” como Cebrián lo hace de “gobernanza” y “aprehensión”, porque de lo que se trata, al final, es de llevar la cultura al pueblo, no sea que el pueblo se vuelva populista y se niegue a pagar impuestos.

    El Barcelona es manso “pregonao” en el campo, y allá él. Pero también es insufrible a la vista, y, entonces, allá nosotros. Ahora se han dejado barba, y tiene uno la impresión de estar jugando, por los gritos y aspavientos, contra las lapidadoras de “La vida de Brian”. Catorce faltas hizo el Madrid (de las cuales habría que descontar las señaladas contra Neymar) y veinticuatro el Barcelona (a las cuales habría que añadir los penaltis, dos, de Mascherano y Rakitic), es decir, más del doble. Y, sin embargo, ahí se andaban las Desdémonas, desmayándose como marquesonas faltas de cariño, sobre una agitación de esteladas para dar sentido a la representación del carácter de un pueblo sentimental que ha hecho de la queja su industria más próspera: en política, en economía y, desde luego, en fútbol, enriquecida por la sentimentalidad verbal de Valdano, que abreva, sin saberlo, en José Antonio (que abrevaba, sabiéndolo, en el más nefasto Ortega):

    –Cataluña es un pueblo impregnado de un sedimento poético aun en la vida hereditaria de esas familias barcelonesas que transmiten de padres a hijos las pequeñas tiendas de las calles antiguas, en los alrededores de la plaza Real; y van perpetuando una tradición de poesía gremial, familiar, maravillosamente fina.

    Esta tradición poética se manifiesta hoy en el rondo-sardana culé al son de la gaita gijonesa de Luis Enrique, cuyo teatrillo se vino abajo el sábado con el gol postrero de Sergio Ramos, el San Wenceslao del Madrid.
    
Aunque hay un sainete madrileño en el que figura una “señá Wenceslaa”, Wenceslao Fernández Flórez nunca entendió que sus amigos le dijeran con un dejo de envidia: “¡Mira que tienes un nombre castizo!”, lo que parecía obligarlo a proceder siempre como un personaje de Arniches, a llevar un palillo entre los dientes y a bailar chotis “a izquierdas”.

    –San Wenceslao era muy diferente, y si alguna vez le hubiesen dicho que su nombre sonaría a verbena con organillo, a Valdepeñas con aceitunas, a ‘barbián’ y a ‘chipén’, no alcanzaría a comprenderlo.
    
En lo peor de las batallas, cuando ya todo parecía perdido, surgía San Wenceslao y sacaba del apuro a los suyos.

    Como Sergio Ramos.




GOLES E IMPUESTOS

    Al Clásico se llegó hablando más de impuestos que de goles, que es la verdadera especialidad de Messi y Cristiano, de modo que el espectáculo se presentó como si fuera un partido a beneficio de la Agencia Tributaria, ese Leviatán de nuestro tiempo que nos ha de devorar a todos. “Hacienda somos todos”, cantaba la hinchada culé, que ya es cantar. En la guerra política del momento entre el Consenso (subir impuestos) y el Populismo (bajar impuestos), gravar los goles (¡gravar la felicidad del pipero!) es una idea que ponemos sobre la mesa, ahora que la democracia de partido único parece haberse quedado sin imaginación para inventar nuevas gabelas. A cambio, desgravaría el fútbol “empanado” de Benzemá, que juega como si tratara de quitarse un chicle de la suela del zapato; el enfurruñamiento, como de niño de la trona, de Isco en el cambio; o la perfidia zidanesca de poner a Mariano (¡Mariano!) a meter goles en Barcelona.

Reus, 1; Córdoba, 2

López Garay, con el Córdoba

 Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Los clásicos ya no son tan clásicos. Te los ponen a la hora que en el Norte se juega la partida de mus y en el Sur se amodorra uno al calorcito del brasero y como comprenderán no sólo estamos corriendo el riesgo de alterar las buenas costumbres sino también prescindir de los pocos ratitos de sosiego que nos van dejando las teles y nuestros políticos. A esas horas los buenos aficionados llevan al niño infantil al campo de césped artificial y a los cómodos les entra la soñarrera porque el ribera o el montilla da mucha placidez si se ha comido como Dios manda en sábado. Los futbolistas artistas no suelen inspirarse en horas tan intempestivas, por lo que el  Barça-Madrid  del día de San Francisco Javier mas pareció un Deportivo-Spórting que un Barça-Madrid. También puede ser que a mí me estén cambiando los gustos, pero lo cierto es que disfruté y estuve mucho más atento en el Reus-Córdoba que en el clásico.

      Reus es un pueblo donde todos tenemos un pariente, al que no creíamos capaz de colocar su equipo de fútbol en categoría profesional. Que el Reus juegue en 2ª es una rareza mayúscula, pero que López Garay no sea su capitán lo es mucho más. López Garay ha jugado de titular en más de diez equipos. Al poco de llegar va haciéndose querer y respetar por las plantillas y a mitad de temporada los entrenadores, supongo, lo ponen de capitán. López Garay, que en Córdoba estuvo cuatro campañas, fichó por el Reus para ascenderlo y a sus 36 años sigue ejerciendo de jefe como siempre ha hecho.

     Pocos aficionados, salvo los propios del lugar, podrán decirle cinco jugadores del Reus, pero lo cierto es que han empezado el campeonato con mucha seriedad y notables resultados a las órdenes de Natxo González, un entrenador que quiso serlo desde txinorri y el Alavés, sin que hubiera llegado a los 30, confió en sus capacidades durante muchos años dándole el juvenil y luego el Alavés B. 
      
Creo que los futbolistas mas importante del Reus son el citado López Garay; el central Atienza, otro cordobés que nadie supo ver de alevín; Fran Carbiá, quizás el de mayor calidad, pero que debe aprender a dosificarse; el portero Edgar Badía, el más querido en el lugar; Ramón Folch, pareja de López Garay y portador del brazalete. Arriba, junto a Carbiá, corre Crisanto, al que la pérdida de la cabellera le ha restado la fiereza con la que atacaba antaño en Las Palmas.

    El Córdoba, mi equipo, sin el aburrido Oltra y con el valiente Carrión, que se atrevió a poner amateurs de titulares que han hecho cavilar a profesionales que creían tener derecho, por carestía de efectivos, al puesto, ganó en Reus 1-2, donde sólo había ganado el Levante. Admito que el triunfo se lo debemos a Kieszeck, nuestro portero polaco, en su noche más inspirada, pero el equipo me pareció bastante más alegre y con mucho más sentido común. Además, Rodri, nuestro delantero, ha vuelto a marcar, por lo que volvemos a ser irracionalmente optimistas y hacemos como que nos olvidamos de la cortedad y modestia de la plantilla. 

Lunes, 5 de diciembre

Valle de Esteban

-Cualquier cosa, en materia de vanidad, es mejor que nada.
Céline

domingo, 4 de diciembre de 2016

Suna a las nueve


Suna exhausta al volver de los conejos. Nadie consiguió explicarle la máxima de Bear Grylls: no gastes en la caza de un animal más energía de la que te proporcione como alimento. Suna no cazaba conejos: "trapiñando el barro de Flandes", los espantaba, que es como jugar al fútbol sin balón en un campo del Norte, de lo que cansa. Entonces subía al sofá y se desplomaba. Cuando duermen, los hombres, viven cada uno en su propio mundo, dijo Heráclito (el que nunca se bañaba en el mismo río), pero despiertos viven juntos en un mundo común. ¿Cómo era la extenuación patas arriba de Suna? ¿Estaba dormida o estaba despierta? ¿En su mundo o en el nuestro? Un pataleo en aquel "postureo" sunero te llenaba de dubitación (¡un mundo al revés, el de los perros!) como una huella de pasos habría llenado de emoción a Robinson Crusoe.

Domingo, 4 de diciembre

Valle de Esteban

-La caza era escasa en los alrededores de la ciudad y, a falta de gacelas, se comían al menos una abuela por semana.
Céline

"Se alimentaba de saltamontes y miel silvestre"

DOMINGO, 4 DE DICIEMBRE

Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.» Éste es el que anunció el profeta Isaías, diciendo: «Una voz grita en el desierto: "Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos."»  Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados; y él los bautizaba en el Jordán.  Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: «¡Camada de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones, pensando: "Abrahán es nuestro padre", pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga.»

Mateo 3,1-12

sábado, 3 de diciembre de 2016

El boicot

Roger Scruton

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Un cinero español estrena una comedieta sin público y echa la culpa a otro, que ahora se dice boicot.

Atacar una película como la mía es atacar al cine y a España –avisa el cinero, y el Régimen mediático despliega sus “border collies” para conducir al rebaño progre a las salas.

En la calle se habla de Fulano el del Boicot como se hablaba de don Camilo el del Premio. No sé, no sé. David Hume, quizás la mente más aguda que haya existido, careció de lectores y, sin embargo, supo quedarse a solas consigo y con su ironía, y al morir, “ejemplar y lentamente, de cagalera”, en palabras de Felipe Mellizo, que estaba en Londres, a su periódico (¡cuando los periodistas leían a Hume!), decía a sus amigos:

Disfruté de un regalo de Dios: contemplar el mundo, entenderlo, amarlo… Gracias a mis libros y a mis partidas de damas en las tabernas he sido fuerte para estar a un lado. Y como sé lo que ha de ocurrir mañana, no me importa morirme hoy.
El cine es el libro de los que no leen libros, y achacar a un boicot la falta de interés que uno despierta es querer evitarse decepciones buscando al “enemigo dentro”. Roger Scruton lo llama “la falacia de la suma cero”: cuando los optimistas comprometidos encaran un fracaso (el fracaso de sus planes, aplicados a ellos mismos o a la condición humana) se pone en marcha un mecanismo de compensación, diseñado para salvaguardar el proyecto, y que consiste en encontrar a la persona, la clase social o la entidad que lo ha frustrado.

Si yo he fracasado es porque alguien ha tenido éxito en mi lugar.
En el caso del cinero lúser, los fascistas, que se quedan en casa leyendo historietas del Buitre Buitáker en vez de ir al cine para pagar por segunda vez la película que no quieren ver. La sociedad es, por tanto, un juego de suma cero, falacia, según Scruton, que fue la raíz del pensamiento socialista desde los escritos de Saint-Simon, pero que se convirtió en un clásico con la teoría marxista de la plusvalía.

Sábado, 3 de diciembre

Valle de Esteban

-Vivió así conmigo tres semanas, el pollo, paseándose, siguiéndome como un perro, cloqueando por cualquier cosa, viendo serpientes por cualquier lado. Un día de aburrimiento mortal me lo comí.
Céline

viernes, 2 de diciembre de 2016

¡Que le vaya bien, don Carlos!

 Aduritz en el Burgos de Terrazas

Terrazas en la banda contra Portugal, otro con pasado en Miranda

Francisco Javier Gómez Izquierdo
  
      El señor Carlos Terrazas es el entrenador al que yo contrataría si fuera propietario de un club modesto, entendiendo como modesto de 2ª o 2ªB. Pondría a su disposición el presupuesto para fichajes para que ejerciera de secretario técnico. Confeccionada la plantilla, le dejaría entrenar a su mejor saber, que es mucho, y entender, que es privilegiado, y estoy seguro de que llegarían los resultados. Carlos Terrazas ha sido siempre capaz de sacar excelente rendimiento a plantillas de presupuesto archipobre y sobreponerse a la incomprensión de públicos maleducados y directivos incapaces de reconocer sus propias miserias.

    ¡Me sabe mal el despido de Terrazas! Me sabe mal no porque sea un buen tipo, discreto, elegante, sabio y educado, sino porque tengo repasada la plantilla del Mirandés y solo él es capaz de disimular tanta necesidad. Me sabe mal porque le tengo entre mis héroes por ser profesional que estuvo a punto de dar la vida por mi Burgos hará doce o trece años. Un servidor, por casualidad, estaba aquella tarde en El Plantío para ver los goles de Aduritz contra el Atlético Madrileño y llegó la noticia del terrible accidente en Lerma de un entrenador al que se daba casi por difunto. Venía de espiar al Rayo Majadahonda y al Mirandés -precisamente al Mirandés- con el tiempo justo de sentarse en el banquillo y dirigir a los suyos. Un equipo cuajado de casi juveniles vascos como Aduritz, Zuluaga, Solaun, Zubizarreta y donde brillaba majestuosa la calva de Jon Kortina. Desde entonces he seguido atentamente su peregrinar por equipos menesterosos a los que llega porque imagino se lo piden directamente, pues creo que no tiene representante que le promocione como merece. No creo oportuno enumerar sus logros, pero sí quiero hacer constar que los ha alcanzado desde precariedades manifiestas -repasen Jaén y Guadalajara-, y por ejemplo el año pasado era en verdad espectacular asistir a la victoriosas sincronías asentadas en peanas de tres defensas  de un equipo al que los burgaleses siempre hemos tenido por "el equipo rojillo".

    La tarde de primavera en la que Carlos Terrazas esquivó la muerte lo sustituyó su fiel segundo hasta final de temporada. Javier de los Mozos sigue siendo su segundo y hoy vuelve a relevarle en Miranda, imagino que con fuerte dolor del corazón.
    
Otro entrenador que despiden en 2ª es a José Luis Oltra, el de mi equipo de hogaño, asfixiado en un contubernio imaginario que un día de estos nos explicará. No vi el partido del Getafe de Bordolás -otro técnico del que fiarse en tierras de modestos-, pero me lo han contado. Admitida la cortedad de la plantilla y la dudosa calidad de algún que otro elemento, un servidor viene denunciando aquí la falta de agilidad mental para corregir lo mal enseñado o reubicar lo mal colocado. No ha de extrañarle al entrenador Oltra de que no convenza a nadie su empecinamiento en el error. Empecinamiento que no da puntos. Ni siquiera un mínimo de vistosidad. Al Córdoba lo va a entrenar Luis Carrión, un chico que fue lateral derecho -también modesto-, pero que contra el Málaga en Copa puso cuatro ansiosos por triunfar de la cantera y le fue estupendamente. ¡Moha!. Recuerden a Moha. Un negro que parece Ben Johnson.

El amigo bibliotecario de Luis Miguel


Luis Miguel Dominguin y Don Marcelino,
 el amigo bibliotecario que le proporciona libros al torero.
@BeatriceMarge

Unamuno

Unamuno


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Por si en España aún se gritaba poco, vuelve Unamuno: en serio, en una biografía de Juaristi, y a la moda, en una película de José Luis Gómez, que está en el “¡Muera la intelectualidad traidora!” de Millán Astray delante del rector en Salamanca. Gómez cree, porque le viene mejor, que lo que gritó es “¡Abajo la inteligencia!”, equivalente, ay, al ¡abajo la poesía! de Platón y muy inferior al ¡abajo la sabiduría! del amadísimo Juan-Jacobo:

Todo pueblo que tiene costumbres –escribe Rousseaudebe guardarse con cuidado de las ciencias y sobre todo de los sabios, cuyas máximas sentenciosas y dogmáticas le enseñarán a despreciar sus leyes: es lo que una nación no puede hacer jamás sin corromperse.
Cuando el indio Alberto Guillén pregunta por Unamuno para incluirlo en “La linterna de Diógenes”, contesta Camba: “En Salamanca. Siempre se vuelve allí a coleccionar anécdotas y paradojas. Cuando tiene un repertorio se viene a Madrid”.

Hombre, sí, más de paradojas que de mujeres: “Lo erótico no me interesa y en la mujer veo sobre todo, como Goethe, una ‘bonne menagère’. La mujer de su casa, hacendosa y remengada, que dicen en mi país, es la que más aprecio”. ¡Como Pablemos!

“Hombre de España”, le llama Ramiro Ledesma (José Antonio prefiere a Ortega). Veleta de España, mejor. Republicano cuando no lo reciben en Palacio (“¡Y cuidado que me separan cosas de los republicanos!… ¡Esa nefasta idea federal!”). Gómez vibra con el “Venceréis pero no convenceréis”, pero ése es medio Unamuno. El otro medio es el que le dice a Ledesma: “Hay que contestar con insultos, con pedradas, con gritos de pasión, con botes de lanza. No hay que razonar con ellos. Si tratas de razonar frente a sus razones, estás perdido.” Azaña lo “fusila” en efigie con decreto de agosto del 36 por haberse sumado “de modo público a la facción de las armas”.
En el Ateneo comparó a Galán con Bolívar, y a éste con Don Quijote. Un día dijo:
Soy un solitario en medio del tumulto.

Vayan dialogando

El beso de Meritxell con ojo sorayesco a lo Sergio Busquets
Hughes
Abc

Estos días, resumo mi estupor de dos maneras. El estupor ante lo eterno cañí, es decir, el pillo sin vergüenza alguna y el trágala silencioso, lo expreso con la palabra “impresionante”. No la digo como Jesulín, no digo Im-presionante, sino de corrido y con el asombro intacto: impresionante. Suena casi casi “impechonante”. Se me pone la mandíbula del Pajares lascivo porque es que me siguen impresionando como el primer día. Me niego a perder el asombro juvenil. (Hay que reconocer la genialidad de Jesulín de fracturar el “impresionante” y darle esa pausa torera. De hacer eso con esa palabra, buscando las profundidades etimológicas)

Cuando el estupor es ante lo existencial-kafkiano, cuando las cosas son Matrix, entonces digo “invivible”. Y lo digo casi a la catalana: ¡invivible! Invivible es mi austrohúngaro. A los amigos y familiares se lo voy pegando (además, ellos están igual) y las conversaciones son así:

-Invivible.

-Impresionante.

-Buah, chaval.

Pero es que no es para menos. Por ejemplo, llevamos media vida oyendo lo del diálogo de Zapatero, y ahora, de la noche a la mañana, nos sale un diálogo sorayesco (es decir, marianil). Un diálogo sin aristas, sin alambradas, sin pinchos. Todos a dialogar. Un diálogo como una bandada de pájaros que hubiera llegado. Un diálogo súbito. Y si el diálogo de Zapatero era “rompedor” de España, el diálogo sorayesco no. Es un diálogo constructivo, un diálogo regenerador, reconstituyente. ¿Y por qué?

Hombre, ha habido antes algo maravilloso: la aparición del 78. La instrumentalización del 78. El remix del “libertad, libertad, sin ira libertad”. La genialidad marianil está ahí: Ciudadanos ha sido incorporado al Régimen de Partido Único (¡las terceras no, las terceras nunca!) de un modo fabuloso: han dejado que le creciera el suarismo de invernadero, de segundas, impostado, de disfraz (no puede ser de otra manera) y esto ha sido fagocitado por el PP.

Rajoy, Cronos, Saturno devorador de generación tras generación se zampa el 78ismo de Ciudadanos, su pátina reconstituyente. El Nuevo Consenso. Ciudadanos es la sesentayochez del PP. Es una cremita cosmética para la eternidad marianil. Así, esta acometida institucional absolutamente contraria se justifica con intenciones reconstituyentes. Oportunismo constitucional. Esto es perfecto. Imaginen. Un gobernante-partido en el poder que pudiera ir ingiriendo pequeños suárez cada poco tiempo. “A ver, un Suárez”, ¡una pildora gatopardiana!

Porque el PSOE ya no es problema, fracturada la izquierda por el instrumental Podemos. Otra de las hazañas de la época ha sido romper la alternancia. Incluso la pelea entre Errejón e Iglesias es falsa. Es un papel. Iglesias juega a romper la vajilla, y Errejón a reconducir a Iglesias. Es necesaria la visión de dos vías, lo bífido, la salida abierta a una reconsideración cabal de Podemos. Así, el errejonismo es la salida siempre abierta a la transversalidad y a la moderación. Al moderantismo neofalangista y eternamente español de Podemos. Es algo estructural y necesario.

Así las cosas, España es un Régimen de Partido Único, una socialdemocracia postrera y exterior en el mundo, vinculada al paroxismo fiscal europeo. La etiqueta “populismo” (flor más conseguida de la unión del politólogo y el tertuliano) protege a este Momento Español de las corrientes anglosajonas y europeas, sancionadas como extrema derecha o populismo, según los casos.
Así, se inactiva cualquier crítica por ambos lados del espectro político del Partido Único, y cunde una sensación de satisfacción general con nuestra democracia.

España se impermeabiliza contra el “veneno” (virus informático de horrenda libertad) de democracias seculares, contra la rebelión ideológica, contra la reconsideración “plástica” de este momento de la historia, y, sobre todo, contra la rebaja fiscal. Todo es populismo o fascismo o algo peor, trumpismo.
Contra la alt right, Corcuera.

(Al respecto del trumpismo: los que se equivocaron con Trump siguen haciendo su trabajo, imagino que ganando lo mismo. Los que lo vieron -periodismo humilde de ojo abierto- han de protegerse de las acusaciones de extremismo…¡país!).

El Régimen de Partido Único, validado por el falaz revival del 78, evita ir al fondo del asunto: las reformas de fondo, lo estructural, y el tratamiento de determinados colapsos. Vivimos en una burbuja histórica e ideológica y la retórica del 78 (con sus nuevos jóvenes, y sus nuevas Pregos, y su salto generacional de calcio), la retórica del 78 funciona como opiáceo, como narcótico. Es curioso: la transición funciona como cortafuegos, como hiato. La Transición es un hiato. El diálogo de Zapatero era endemoniado y el sorayesco es benéfico y angelical. ¡Impresionante!

Me gusta porque sí que hay alguna diferencia: el diálogo de Zapatero era del tipo cantinflesco (gonzalista), un poco ozores, era un diálogo-embolic; mientras que el diálogo de Soraya es muy Madre Superiora y un poco policial: dialoguen, venga, dialoguen. Vayan dialogando, señores, vayan dialogando…

La portada de ABC de hoy es reveladora, con ese beso+mirada de ubicación+mirada de relativo control posicional. Una mirada un poco Sergio Busquets, de dominio unipersonal de todos los confines del centro.

El lapsus, el gesto y lo instantáneo es lo que queda para la revelación mayor de las cosas.

Escolios a la demografía, escollos de la demografía

Malthus


Jean Palette-Cazajus

Mi obsesión por el carácter inexorable de las cifras demográficas sobre el destino de Europa y la andadura del planeta solía ser considerada, hasta hace poco, como una chifladura, un truco barato para epatar al personal o aparentar originalidad intelectual a precios de bazar chino. La sistemática ignorancia sobre estos temas, por parte de gente sin un pelo de tonta, siempre me resultó descorazonadora. Entre intelectuales de filiación llamémosla “humanista”, creo que el interés por las cifras se consideró siempre como una ordinariez. La elegancia intelectual está en el “puro cielo de las ideas”, en el manejo de los conceptos y de los símbolos. 

Cuando hablamos de España, de Francia, de Italia, de Alemania seguimos manejando tópicos de barra de bar y no digamos cuando se trata de países exóticos como China, Pakistán o Nigeria. Por supuesto, nuestros tópicos presumen de categoría, vienen envueltos en dorado papel de regalo. Pero detrás de las lentejuelas intelectuales siempre dormita la fundamental incapacidad para extirparse de una vez fuera de la ganga de los siglos de la trascendencia, para renunciar a la idea de que la sustancia de los humanos es distinta del resto de los seres vivos. La incapacidad de renunciar al viejo dualismo ontológico, como dice la filosofía escolar, a la idea de que constituimos una entidad especial, separada, “la excepción humana”. Aceptemos la inscripción de la especie humana en la historia común del genoma y de la evolución de las formas vivas, asumamos la realidad del hombre como “cristalización genealógica, provisional e inestable de una forma de vida en evolución, a saber la humanidad en tanto que especie biológica” (Jean-Marie Schaeffer). Entonces disfrutaremos lo mismo de la poesía de San Juan de la Cruz y de los escolios de Spinoza, pero nuestra cabeza abandonará su larga convivencia con los pies y pasará a ocupar su emplazamiento, nunca mejor dicho, “natural”. Ciertamente, el precio a pagar será doloroso: “Lasciate ogni speranza, voi che'ntrate” avisó Dante. Y así es. Lo que realmente distingue al hombre del animal es su posibilidad de anteponer la lucidez a “cualquier esperanza”.


Camino de Usa

Por supuesto, no siempre en los albures de la historia los factores demográficos han sido factualmente determinantes, pero, a la larga, el peso de la demografía se muestra implacable. El cúmulo de las anécdotas termina construyendo la ley. Si Rocroi (1643) fue el canto del cisne de los Tercios fue también porque la mayoría de sus integrantes ya no eran españoles, o ya no eran voluntarios, o ya no tenían el “fighting spirit” que los adornó durante siglos. Y aquello tuvo mucho que ver con la demografía española del momento. 

Si Bonaparte trajo a Europa de cabeza fue porque se podía apoyar en la reserva de carne viva suministrada por un país de 30 millones de habitantes, entonces y con mucho, el más poblado de Europa. “Francia es mi amante, me concede sin contar sus favores y su sangre” roneaba el corso. 

Si la población inglesa no se hubiese multiplicado por 5,6 entre 1750 y 1914 –cifra inaudita, recordemos, en la demografía europea– para alimentar un torrente migratorio, la hegemonía anglosajona hubiese resultado más dudosa.


Ruanda, 1994

Si el mes inicial de la Primera Guerra Mundial, del 6 de Agosto al 13 de Septiembre de 1914,  fue tal sangría (313 000 muertos) para los franceses, fue, aberraciones tácticas aparte, por la superioridad demográfica alemana que les permitía alinear regimientos cuyo efectivo era hasta un 50% más numeroso que los franceses. 

Si el frente del Este terminó en desastre para los alemanes, durante la Segunda Guerra Mundial, fue por la abrumadora superioridad demográfica de los soviéticos. Alemania tenía 68,5 millones de habitantes en 1940, la URSS 172. Stalin dudaba aún menos que Hitler a la hora de sangrar al propio pueblo, en particular el vivero de sus repúblicas asiáticas, explotado hasta la última gota. 

Si, en los mismos años, los Estados Unidos aceptaron renunciar a su aislacionismo tradicional – al que pretende volver Trump– para ejercer de primo de Zumosol, fue, por un lado, ahorrando al máximo la sangre americana, a cambio de terribles destrucciones urbanas como en Normandía,  después, contando con que, diluidas en el potencial demográfico americano, las bajas no alteraran demasiado la conciencia ciudadana. 

Si poco más tarde, en Corea, en 1951,  americanos y surcoreanos se vieron al borde del desastre, fue por la irrupción de cerca de 2 millones de “voluntarios” chinos que los sumergieron literalmente. Costó Dios y ayuda enderezar la situación hasta regresar al sempiterno paralelo 38.

Niños en Gaza

Si la guerra (1996-99) y luego la independencia de Kosovo constituyeron tal trauma para Serbia fue porque su conciencia nacional se había forjado en el corazón de aquella provincia,  a partir de la terrible derrota del Campo de los Mirlos, en 1389, frente a los otomanos. Luego, a lo largo de los siglos, la demografía musulmana se impuso inexorablemente hasta llegar a la situación actual: 92% de albano-kosovares, 5,3% de serbios.

Si advino el horrible genocidio de 1994, fue también porque Ruanda, 26 338 kms2, casi 13 millones de habitantes descontando a los 800 000 tutsis, tal vez más de 1 millón, troceados a machetazo limpio, fue porque el llamado “País de las mil colinas” sufría desde hace generaciones el fatal encogimiento de las parcelas agrícolas. Ninguna situación ilustró mejor las palabras de Lévi Strauss citadas hace unos días: “...empezamos a odiarnos unos a otros porque una presciencia secreta nos advierte de que somos demasiado numerosos para que cada individuo pueda disfrutar libremente de los bienes esenciales...”

No quisiera marear. Terminemos con tres ejemplos de rabiosa actualidad.


Bumedián y su frasecita

Si la presencia “hispana” es cada vez más notable en Estados Unidos es porque México, y en grado algo menor la América Central, padecieron en los últimos  decenios tasas de crecimiento demográfico “africanas”. México tenía 25 millones de habitantes en 1950, hoy son cerca de 130. Con la misma tasa de crecimiento, los españoles serían hoy 150 millones. Perdón por el susto. Los políticos mexicanos lo avisaban desde hace decenios, a ritmo de mariachi: “Reconquistaremos los territorios perdidos (en la guerra de 1846-48, con EEUU) con el vientre de nuestra mujeres”. Personalmente y dándole la vuelta a la famosa frase del viejo Porfirio Díaz, diría que “¡Pobres Estados Unidos, tan lejos de Dios y tan cerca de México!” 

Si lo de Israel y los territorios palestinos no tiene pinta de mejorar, mucho tiene que ver con la situación demográfica. Sobre una superficie útil de poco más de 12 000 kms2 se aprietan y se odian unos 14 millones de judíos y árabes que se habrán duplicado en el horizonte 2050. Es la extensión de la provincia de Salamanca, ella con sólo 342 000 afortunados habitantes, nada dados a practicar la “guerra de los vientres” como palestinos y judíos ortodoxos. El colmo de la pesadilla lo tenemos en la banda de Gaza, 360 kms2, casi 2 millones de infelices, controlados por los islamistas. Se puede hablar de patología poblacional y política. La natalidad de los judíos ortodoxos y “jaredim” es ella 3 o 4 veces superior a la de los judíos laicos, mayoritariamente askenazíes, fundadores del Estado de Israel,  portadores de los valores europeos y cada día más minoritarios. Muy pronto la batalla opondrá dos siniestras cavernas religiosas. 

Si algún iluso piensa que pronto nos habremos librado del sedicente Estado Islámico y sus secuaces es que no tiene la menor idea de la realidad demográfica de los países musulmanes. Cansado estoy de alinear cifras. Búsquese cada uno los datos y previsiones relativos a Nigeria, Pakistán , Bangla Desh, Indonesia, entre otros, y comprenderán que nos esperan interminables y peores avatares de Daesh. Bueno, venga la espuela: veamos el caso de Egipto, ombligo cultural del mundo musulmán, que padece lo que se llama una “contratransición demográfica”, donde la tasa de nacimientos vuelve a aumentar, inducida por el peso del islam radical y la regresión de la condición femenina, con una gran mayoría de mujeres veladas y sometidas a la mutilación genital femenina (MGF). Egipto pasa del millón de kms2, pero con sólo 40 000 fértiles, prácticamente los de la época faraónica cuando tenía 3 o 4 millones de habitantes. Eran 9, 5 millones en 1900,  hoy pasan de los 90 millones, serán 162 en 2050. 

“Un día, millones de hombres abandonarán el hemisferio sur para irrumpir en el hemisferio norte. Y no lo harán precisamente como amigos. Porque irrumpirán para conquistarlo. Y lo conquistarán poblándolo con sus hijos. Será el vientre de nuestras mujeres el que nos dé la victoria.” La frase es muy conocida. Se atribuye al argelino Houari Boumediene, en 1974 . La deontología exige advertir que no tengo pruebas fehacientes de su veracidad. Pero la frase, muy celebrada entre los islamistas y en los “países del sur”,  se corresponde con el inexorable proceso de las cosas. Vimos el éxito de parecido soniquete en México. Puso su granito de arena el difunto Gadafi en un discurso de 2010 publicado en el diario libio Al-Shams: “Vosotros musulmanes sois una minoría en Europa. Alá quiere que un día seáis mayoría y la dominéis...seréis los imanes y los herederos del continente europeo”.

Algo más que paridoras

Resulta que son sociedades particularmente convencidas del origen divino de la “excepción humana”, las que animalizan el vientre de las mujeres, y las propias mujeres, las que reproducen ejemplares en lugar de producir sujetos. En cambio comprobamos que quienes consideran sagrado el deber de criar individuos responsables, pero irresponsable la proliferación de la especie, suelen ser los mismos que aceptan la unicidad fundamental del tronco de la vida. Cuanto más educado y racional, menos se reproduce el ser humano. Hasta el punto de poner en peligro su continuidad. El axioma es implacable: prolifera la ignorancia y se extingue la inteligencia. Lógico. Su aparición era absolutamente innecesaria para la supervivencia de la especie. Tal vez, incluso, contraproducente.

En la llamada “transición demográfica”, tras bajar la mortandad, la natalidad se mantiene un tiempo idéntica y las poblaciones crecen rápidamente. Luego la natalidad siempre termina disminuyendo hasta llegar a cierto equilibrio. Esto creían, al menos, los demográfos. Hoy se asoman incrédulos al desastre de una inconcebible “contratransición”. Sobre todo en África y, en grado menor, en la India. Occidente generó los progresos sanitarios que redujeron la mortandad. Al mismo tiempo, desde hace dos mil años, aprendió a superar el aislamiento clánico para ir creando no solamente instituciones colectivas sino una fuerte conciencia de su necesidad, hasta llegar, claro que en grados muy diversos, a la conciencia del estado, a la  de la nación y a la de la humanidad. La conciencia de que a menor mortandad debe haber menos natalidad y la de que la responsabilidad reproductiva es también colectiva fueron concomitantes. 

Los países proliferantes son víctimas del esquema inverso. En primer lugar los instrumentos que acabaron con la mortandad les llegaron de una cultura ajena. Luego la total ausencia histórica, en los individuos, de la referencia interior a una colectividad o una totalidad social englobante dejó fosilizados los comportamientos en actitudes puramente egoístas y posclánicas. El prototipo es hoy el varón autista, un primate reproductor dominado por el placer competitivo de verse rodeado por una prole pululante. Con frecuencia polígamo, suele labrar metódicamente el vientre de mujeres condenadas al destino de hembras gestantes. Parte de la producción se manda a Europa en busca de los medios económicos para garantizar la continuidad del ciclo reproductivo.

No sé porqué me viene a la memoria el recuerdo de la cultura ateniense, la huella de la lengua de Platón y Aristóteles, que brotaron en una polis de 50 000 ciudadanos libres. Ninguna generación futura se acordará del tipo de conciencia que encarnamos alguna vez. En realidad ninguna recordará que hemos existido ni para qué lo hicimos.

Atenea deprimida

Viernes, 2 de diciembre

Valle de Esteban

-Los comerciantes, que se creen, todos, astutos de profesión, resultan en la práctica la mayoría de las veces ineptos insuperables.
Céline

jueves, 1 de diciembre de 2016

Casi 58 años

Moribundo octubre en Fuentes Blancas

Mi madre

Francisco Javier Gómez Izquierdo

    La muerte de Fidel Castro me ha pillado junto a la madre en Burgos, atento a las palabras de un Doctor que ella no necesita escuchar: “A la Nuri la veo bien. Va a salir todo sin problemas. No es lo mismo que con Carlos y con vuestro padre.” Mi madre, que sigue valiente, firme y cabal como durante toda su vida, y con la entereza propia de una estirpe serrana que parece agonizar,  leyó en periódicos y libros que Carlos le recomendaba, que Fidel Castro entró en La Habana el día de su primera maternidad, el 6 de enero de 1959, día que tuvo a bien traerme al mundo.

      Mi  madre, que no se ha entusiasmado nunca con ningún personaje, si salvamos la Genoveva de Brabante que ella interpretó de joven en los pueblos de la Demanda, se ha parado  a leer durante estos 57 años largos lo que salía en los diarios sobre el hombre de las barbas “alto como los pinariegos” por creerle de su quinta. Mi madre, tres años más joven que el difunto, llegó a la conclusión de que Castro dio mala vida a los cubanos y que no estaba bien que no se pudiera salir del país sin su consentimiento. “¡Concho, con Franco, que dicen era como el, vuestro padre pudo ir a trabajar a Francia!”. Me atacó cierta melancolía al echar cuentas de los años de la Revolución por ser los mismos que uno tiene y quizás también por coincidir la caída de la hoja de las hermosas arboledas de la Quinta y Fuentes Blancas. Un lujo forestal que no he visto en ninguna otra ciudad de España.

   Casi 58 años de revolución en los que los revolucionarios lo han sido a la fuerza y muchas revolucionarias han recibido a los comunistas subvencionados de Europa disfrazadas de sonrisas y sin poder ejercer de feministas como sus camaradas, por culpa de la necesidad. Casi 58 años en los que a un monstruo se le ha vestido  de héroe gracias a que los grandes periódicos y universidades de Europa han abandonado la preocupación por las vidas de “la gente” corriente y han abrazado el canto gallináceo de los nuevos aedos. Casi 58 años  en los que el mundo se ha vuelto del revés, menos Fidel Castro, que del caqui pasó al chándal. Espero celebrar esos 58 años, el próximo 6 de enero, junto a mi madre, como estuvimos el día que Fidel Castro entró en La Habana. Con “la Nuri” echa una jabata.

Historia

G. Acerbo, redactor de la ley electoral de Mussolini


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Los dos únicos personajes históricos que me atrajeron siempre son Hernán Cortés, el extremeño de Medellín que conquistó México, y Alexander Hamilton, el escocés de las Antillas que inventó la democracia representativa.

Sobre Cortés se presentó el martes en Madrid un libro de Iván Vélez cuya portada es la estatua del conquistador en su pueblo trullada de pintura roja. Si escribir en España es llorar, hacerlo de Cortés es ser facha. Pero Vélez sale del círculo de Gustavo Bueno, sabio, por cierto, a cuya muerte guardó un elocuente silencio el ministro-portavoz Méndez Vigo que en el Parlamento asiste en posición de firmes a la lectura de décimas o espinelas del poeta reinsertado Macarro Castillo (o, en aras de la justicia poética, Castrillo).

Sobre Hamilton no conozco una sola biografía publicada en España, donde la cultura dominante (como ocurre en la Europa continental) no es la democracia representativa, sino el fascismo para pobres de Castro, honrado como “héroe” por el presidente de la UE, a quien nadie ha votado, sin más protestas de dignidad (¡en memoria de Havel!) que la del periodista checo Bohumil Vostal.
Que me perdonen los atlantes del 78, pero en Periodismo del 79 yo estudiaba Estructura de la Información (?) con un profesor (idiota y militar) que me quiso expedientar “como anarquista” por hablar de Hamilton en un examen, y Relaciones Internacionales con otro profesor que iba de “comunista proafgano”.

Ni en la Universidad ni en la calle he dado nunca con un español partidario de la “democracia representativa”, ésa que sólo existe en América y que, al decir (con muchas gráficas) del New York Times, “se apaga” porque ha ganado Trump en vez de los Clinton, que son los amigos de Slim y que, en nombre de la pureza democrática, tienen a la castrista Jill Stein recogiendo votos-colillas para deslegitimar “al fascismo”. En Europa, la izquierda joven es Renzi, que el domingo vota en referéndum por la Ley Acerbo de Mussolini.

Jueves, 1 de diciembre

Valle de Esteban

-Lloriquean  aún, los agonizantes, porque no gozan bastante... Reclaman... Protestan. Es la comedia de la desgracia, que intenta pasar de la vida a la propia muerte.
Céline

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Dobleces

Del libro Serán ceniza, mas tendrá sentido


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La doblez española, esta doble moral y este doble rasero setentayochista, nos ha llevado, como sociedad, a pintar culturalmente lo mismo que la blanca doble en el dominó.

El 11 de septiembre de 1986 publicaba Mingote en ABC la viñeta de García Lorca y Muñoz Seca sentados, de celestial cháchara, en una nube:

Todavía nos llaman rojo maricón a uno y fascista astracanesco al otro. Pero lo hacen sin rencor, sólo para justificarse por habernos asesinado.
García Lorca no fue un poeta social: cantó con angustia interminable la pena y la luna, pero eso, como veía Pemán, no da para oponerse a un régimen. Muñoz Seca no se había mezclado jamás en política ni escribió nunca en periódicos de derecha.
El 18 de agosto de 2015 la Biblioteca Nacional de Ana Santos Aramburu tuiteó: “Tal día como hoy era asesinado el poeta Federico García Lorca”.

El 28 de noviembre de 2016 la Biblioteca Nacional de Ana Santos Aramburu tuiteó: “Tal día como hoy murió Pedro Muñoz Seca”. Ante las mofas, la corrección: “Efectivamente la muerte de Pedro Muñoz Seca se debió a un fusilamiento”.

En realidad, a Muñoz Seca lo asesinan los comunistas de las sacas (incitados y jaleados por el ABC incautado) porque acostumbraba leer el ABC en el Café de Levante, con su café y su tostada.
Un día, al irse, una mujer le pide limosna. Él le da la tostada y el ABC, para que lo revenda. Otro día, la mujer desaparece. Y al día siguiente llegan dos mujeres, que dicen que la otra ha muerto y que ha hecho testamento. “¿Tenía fortuna?” “No, señor; pero a ésta le deja el ABC y a mí la tostada.”
Y, sin embargo, en el espléndido recordatorio de Muñoz Seca que Andrés Amorós publicó el domingo en ABC los duendes digitales de la imprenta deslizaron un subtítulo con eufemia (“el dramaturgo víctima de la represión guerracivilista”), que no es la novia de Pedro Infante, sino una alternativa a la blasfemia.

La “fascistoide” Memoria Histórica es la continuación de la guerra civil por otros medios.

Miércoles, 30 de noviembre

Valle de Esteban

-Un loco no es sino las ideas corrientes de un hombre, pero bien encerradas en una cabeza.
Céline