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sábado, 21 de enero de 2017

Sábado, 21 de enero

Valle de Esteban

-Todos los principiantes necesitan de la sombra para brillar, como los cocuyos.
Manuel A. Bedoya

viernes, 20 de enero de 2017

Copa de Carnaval

 Martínez Ares y Juan Carlos Aragón

Madrigal, en Novelda un héroe

Francisco Javier Gómez Izquierdo

     El  oficioso himno del Cádiz presentado hace varios años por la familia Pepperoni de Manolo Santander en el Falla,  recuerda que “...el amarillo está maldito p’a loartistas”, lo mismo que empieza a creer la familia madridista con la Copa de Su Majestad. A los monumentales disgustos históricos ante Toledo, Alcorcón ó Cádiz (dos equipos de amarillo), añade en esta edición la derrota, que no la eliminación, en el Bernabéu ante el Celta de Vigo, pueblo de la oriundez de aquel Adorno. Los entendidos no han tardado ni un segundo en descubrir una “crisis” y señalar hoy culpables que antier eran descritos como criaturas inmaculadas.

      La Copa es la Copa y en la Copa pasan cosas que mitifican el fútbol, pues es el torneo, donde aún es posible que el pez chico se coma al grande para que los nostálgicos de provincias recuerden -recordemos- durante muchos decenios a hijos, nietos y tataranietos el penalty de Juanjo en El Plantío ante el majarón Izcoa del Granada. ¿Quién no recuerda a Madrigal, el trigoleador del Novelda al Barça? A mi chico con siete u ocho años le hormigueaba la tripa una noche que el Córdoba de 2ªB perdía con un gol de tacón de Fernando contra un Betis de Primera. Con veintidós, hace una semana, se llevó un disgusto morrocotudo porque nos eliminó el Alcorcón, insólito equipo en cuartos desde que las eliminatorias se juegan a doble partido. Barça, Atleti, Alavés y Celta ó R. Madrid apuntan a semifinales después de unos cuartos casi clandestinos, en un desprecio por el torneo que alcanzó sus mejores días cuando el pase se jugaba a un partido. Como cuando el Toledo y el Novelda... ¿Por qué no volver a lo que tanto gustó en vez de estudiar las ocurrencias de Van Basten?

     ¡Para éxito rotundo el de la Copa del carnaval de  Cádiz que empieza el domingo 22! Con sus preliminares, cuartos, semifinales... están todas las localidades vendidas en un pispás y mi chico, que aún no sé de dónde le ha venido la afición, ha conseguido una entrada -sólo una-  para la preliminar del día 30 en la que baja por primera vez en la historia una chirigota de Burgos que ensaya en Gamonal. “Al Destierro” como Rodrigo Díaz, el mejor vasallo del Rey Alfonso en el año mil, una cuadrilla burgalesa va a tener el honor de atravesar las Españas para cantar en la tierra sagrada del Falla, la Meca chirigotera. El mismo día 30 que se presenta la comparsa de Bienvenido, la  comparsa del Kichi, al que habrá  que escuchar las palabras de alcalde que dedica a la insospechada y novedosa presencia de mis paisanos en Cádiz. Me hubiera gustado asistir, pero está visto que es imposible acceder al teatro a no ser que guardes cola durante una semana en la calle o seas un genio toqueteando teclas en el ordenador para entrar en la página durante el ratín que dura la venta de entradas. Creo que hoy mismo se han sorteado las entradas de la final y por supuesto mi chico se ha disgustado porque tampoco este año va a poder ser... y eso que a mi chico le da igual quién gane. Bueno, no. Se pone tiquismiquis con el tipo, la música, los gritos y las trampas de no se quién ha dicho.  Mi chico y  casi todos los chicos y grandes aficionados mueren por Martínez Ares y por Juan Carlos. El Madrid y el Barça de la Copa del Carnaval, que si no hay "cajonazo", estarán en la final.

Trump



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Trump empezó cuando Obama, el hombre que susurraba a los espejos, en compañía de cómicos y corresponsales de prensa, decidió hacerse unas risas a cuenta de Trump, quien hoy recibe de Obama las llaves de la Casa Blanca.

Trump tiene la mitad de popularidad que Obama –insiste la propaganda mediática, anclada en las mismas encuestas que le daban perdedor en noviembre, cuando ganó 3.084 condados (por 57 de Hillary Clinton) de los 3.141.

Es una historia portentosa que nadie nos ha contado. A quienes barruntaron el fenómeno, se los silenció como fascistas peligrosos. Así que los medios nos vendieron la caricatura de Trump que ofrecía el “establishment”, que seguía riéndole los chistes a Hillary en nombre de Obama.
“El muro de Trump”, repetía Hillary, obviando que ese muro lo hizo su marido: en el 91, cuando a Castro le meten el dedo en el ojo con el muro de Berlín, él contesta con “el muro de Clinton”. (Lo del muro de Trump fascinó aquí al periódico cuyo editor invirtió un millón de euros en seguridad para su “casoplón” de progre. De Trump, por su “look” ochentero, esperaban un cordón rojo como el de Studio 54.)

¡A Donald le gustan las misses! –contratacó Hillary (¡todavía esposa de Bill!) en uno de los debates electorales.

Es verdad que a Tácito, como observó Borges, se le escapó la Crucifixión, pero no era periodista. A nosotros, en cambio, se nos ha escapado Trump, ese personaje con el pelo roto que se abrazará con Rusia para hacer bulto frente a China como Nixon, el del “impeachment”, se abrazó con China para hacer bulto frente a la Urss.

¡Impeachment! De vuelta a lo nuestro, un coleccionista de trienios en la Complutense, cuna de la politología batueca, molesto por la riqueza de Trump (¿mayor que la de Washington, Jefferson, Madison?), que renuncia a la nómina, y los “millonarios” de su gobierno, llama a América “democracia iliberal” o “semidictadura” y exige el “impeachment” de Trump… “¡por traición!”

Eeeh Macarena.... ¡aaahe!

Viernes, 20 de enero

Valle de Esteban

-Azorín me da una mano gorda y blanda de benedictino.
Alberto Guillén

jueves, 19 de enero de 2017

"Silencio"



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La película “Silencio”, de Scorsese, es, como todas las suyas, asombrosa, y, si no, tratemos de imaginar esa historia en manos de Trueba y, en vez de Andrew Garfield, Luis Tosar.
Es el caso de unos jesuitas portugueses en misión por el Japón heroico y xenófobo (aquí sí) del XVII, donde son obligados, so pena de martirio, a apostatar: sólo han de poner su pie descalzo sobre una imagen de Cristo en el suelo, y todo les será dado.

Podría ser una metáfora de nuestra Santa Transición, cuando, en aras del consenso, veías a unos poner el pinrel sobre la estampa de Franco, y a los otros, sobre la estampa de Stalin, los dos contendientes de la guerra civil. Es una imagen que se te queda, y fue una cosa tan general que yo creo que la moda de ir en chanclas por Madrid viene de entonces.

Mi padre, hoy, no podría rodar “Plácido”. El productor le exigiría a Mario Casas y más ternura –dijo ayer el hijo de Berlanga.

Ternura… e igualdad, el tótem de nuestro tiempo.

La igualdad es una ideología falsa y, por tanto, objeto de promoción política. Es la igualdad totémica de Bárcenas y Pujol o de Rita Maestre y los de la librería Blanquerna. Un Pujol no va a la cárcel “porque tiene familia”. Los de la librería Blanquerna van a la cárcel porque lo suyo “entraña intolerancia hacia la ideología catalanista”. ¿Cómo discutirle al Supremo la superioridad moral del catalanismo ante el cristianismo?

El cristianismo puede ser odioso (ahí está Rita), pero el catalanismo, dicho por José Antonio Primo de Rivera, no pasa de ser un sentimentalismo orteguiano.

“Odio”, tiene dicho Roger Scruton, es un equivalente a la “bruja” en el Salem del XVII (mismas fechas, ay, del “Silencio” de Scorsese):

En todas las causas a las que se adscriben los optimistas sin escrúpulos se tiende a acusar a los oponentes de promover el “odio” y de esgrimir el “discurso del odio”, aunque en realidad estos adversarios sean el objetivo del odio y no sus promotores.
Ave, tótem.

Jueves, 19 de enero

Valle de Esteban

-Yo tengo que perfumarme para poder escribir.
Jacinto Grau

miércoles, 18 de enero de 2017

La despedida

El legado de Obama

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Cuando Curro Romero saludaba a la verónica, siempre se despedía con una media. Una, no tres.

En la calle yo no me despido de la gente tres veces.
Obama lleva catorce despedidas, y todas con llanto. Los medios ponen el lacrimatorio debajo del lagrimal del moribundo, en pugna por la última lágrima (“la que viene después del combate de la agonía”), y es como si encerrasen su alma inaprehensible.

Se despide César Augusto –fingen decir.

Un Augusto del marketing y el glamour socialdemócratas, que no ha tocado nada que no haya traicionado. Cuando llegó a la Casa Blanca, se dijo (lo dijo Mary Beard, del ramo de los romanos en Cambridge) que era la reencarnación de Septimio Severo, primer emperador afro-romano de Roma. Y fui a Gibbon, que retrata así a aquel hombre:

Prometía para engañar, lisonjeaba para destruir, y por más que viniese a ligarse con juramentos y tratados, su conciencia rendida al interés se avenía siempre a descargarle de sus comprometimientos... La posteridad, que estuvo viendo las aciagas resultas de sus máximas y su ejemplo, fundadamente lo graduó de autor principal en la decadencia del imperio romano.
Desde que retiró el busto de Churchill de la Casa Blanca, le vino grande el cargo a Obama, que ahora llama a “proteger la democracia”, que sólo él (él, que no ha hecho más que dar discursos y firmar órdenes ejecutivas) y su gente combaten al deslegitimar, para explicar la derrota, la Constitución americana. Su legado: Congreso, Senado y Presidencia, en manos republicanas.

¿Y Europa?

¿Por qué hemos de enredar nuestra paz y prosperidad en las redes de la ambición, la rivalidad, el interés o el capricho europeos, entreverando nuestros destinos con los de cualquier parte de Europa?
Eso es un discurso de despedida: lo pronunció Washington (escrito por Hamilton). Por mucho menos, la biempensante socialdemocracia europea viene pintando bigote de Hitler a Trump.
Hamilton, dijo Talleyrand, “habría divinizado Europa”.

"El Sahel es una bomba demográfica"

Tierras del Sahel

Jean Palette-Cazajus

En cuatro ocasiones en los últimos cinco meses (3.IX; 10.XI; 23.XI y 2.XII. 2016), he abordado en estas páginas el tema demográfico. Lo he hecho con vehemencia y una nada disimulada angustia. El enconamiento de los sentimientos del autor suele contribuir a que el lector desconfíe de la firmeza de su trama demostrativa. Lamento no llegar a controlar debidamente las expresiones de mi eterno asombro ante la persistencia, frente a tan grave problema, de un cóctel de ignorancia e indiferencia. Se trata ni más ni menos de la instancia biológica  que determina las modalidades de la existencia y la continuidad del género humano. Como no me canso de repetirlo, los países desbordados por su natalidad no acaban de cumplir los requisitos de la humanización y constituyen una amenaza de muerte para aquellos que sí la tienen controlada. Unos y otros son, simplemente, incompatibles.

“¡Yo no me quiero enterar!” Tanta perseverancia en recordar la vieja copla de la Piquer me ha inculcado la convicción de que buena parte del conocimiento humano sólo cumple una función narcótica. Por esto, cuando el lunes 16 de Enero, vi la página Web de Le Monde encabezada por nuestro entrecomillado título, salí por un instante del pellejo de Jeremías, el profeta amargao. Hasta el punto de tomarme la molestia de traducir la mayor parte del artículo:


Estación ferroviaria, Dacca, Bangla Desh

-“Contrariamente al resto de África, el Sahel, al igual que algunos países del centro del continente, sigue viendo cómo aumenta masivamente su población. Níger ostenta incluso el récord mundial de la fecundidad. Nada permite entrever a medio plazo un vuelco de dicha tendencia. Aquella zona pobre y desestabilizada por la presión de los movimientos yihadistas, será uno de los principales motores del crecimiento demográfico mundial en el horizonte de finales del siglo XXI, de acuerdo con las proyecciones de la División de Población de las Naciones Unidas.

Demógrafo perteneciente a la Fundación para los Estudios y la Investigación sobre el Desarrollo Internacional (FEIDI), Michel Garenne ha analizado minuciosamente la situación de los seis países francófonos -Senegal, Mauritania, Burkina Fasso, Malí, Níger y Chad- que comparten esta extensión de más de 5 millones de km2. Destaca el fracaso de las políticas de población practicadas hasta ahora y pone en guardia contra una “situación insostenible”, una de cuyas consecuencias será la migración de varias decenas de millones de personas. A la hora en que la U.E. pretende responder al problema migratorio mediante más desarrollo, el investigador exhorta a darle a la cuestión demográfica su crucial importancia.


Pirámide Angola 2005. Los que se pasan

El crecimiento demográfico disminuye en África, menos en el Sahel y algunos países del África Central. ¿Por qué?

Los dirigentes de aquellos países nunca han considerado que controlar el crecimiento demográfico fuese realmente importante. Se suponía que el desarrollo iba a solucionar el problema. Era el discurso de moda en muchos países del Sur durante los años 70. Argelia, en nombre de los países no alineados, declaraba en la Conferencia Mundial sobre Población de Bucarest, en 1974, que “la mejor píldora era el desarrollo”. Diez años más tarde, los argelinos dieron marcha atrás y adoptaron un gran programa de planificación familiar. Cosa que no hicieron los países del Sahel donde nada serio se emprendió. Particularmente en las zonas rurales donde se concentra la explosión demográfica con una media de 6 a 8 hijos por mujer.

Los americanos, como lo habían hecho con cierto éxito con Latinoamérica y Asia, intentaron en los años 80 promover políticas de control de nacimientos. Pero la crisis económica y los planes de ajuste estructural llevaron al abandono de tales esfuerzos.

¿Le parecen sólidas las proyecciones de las Naciones Unidas que prevén una multiplicación por seis de la población del Sahel, de aquí  a 2100?

Ninguno de estos países dispone de registros de Estado Civil. Todos los datos proceden pues de padrones y de encuestas de terreno. Las propias Naciones Unidas admiten la debilidad de tales fuentes, en particular por lo que se refiere al capítulo migratorio. El caso es que esta es efectivamente la tendencia y en materia de demografía se requieren 50 años para poder cambiar de rumbo. Los 6 países sahelianos están en una trayectoria que va a llevar su población, de 89 millones en 2015, hasta 240 millones en 2050 para alcanzar 540 millones en 2100. Para tal fecha, Níger tendrá por sí solo más de 200 millones de personas contra 15 hoy. El Sahel originará él solo una tercera parte del crecimiento de la población mundial. El Sahel es una bomba demográfica.

¿Ha desempeñado algún papel en esta inercia el hecho de que el Sahel haya sido tradicionalmente percibido como infra-poblado?



Pirámide España 2014. Y los que no llegan

Ciertamente, Pero lo que era verdad hace cincuenta años ya no lo es hoy en día. Las imposiciones del medio ambiente son severas, ya que el clima es árido o semiárido y los suelos poco fértiles. Muchos territorios ya han llegado a saturación. La rivalidad entre ganaderos y agricultores se ha intensificado y los conflictos se multiplican, sobre todo en Burkina Fasso y Mauritania. La llegada de grandes inversores que compran superficies importantes exacerba estas tensiones. Afortunadamente, en Níger, donde la situación demográfica es la más crítica, quedan todavía tierras arables disponibles. Pero no hay que creer que serán suficientes. No habrá sitio ni recursos para todo el mundo.

[…] La técnica más eficaz y comprobada a escala mundial consiste en garantizar el acceso de las mujeres a los contraceptivos, visitándolas cada trimestre en sus pueblos o convenciéndolas para que ellas mismas acudan al centro de salud más próximo. En África, Kenia, Ghana, Zimbabue o Madagascar,  por solo citar unos pocos países,  han conseguido resultados. Incluso en un país en ruinas, en cuanto se atiende a las mujeres, en cuanto se les da la posibilidad de elegir, los resultados aparecen. 

Perjudica el escaso nivel educativo pero no es un factor insuperable. Bangladesh ha conseguido bajar la tasa de fecundidad de mujeres sin educar y dominadas por el marido, en el seno de las estructuras patriarcales muy duras generadas por el Islam. El Islam no es un hándicap, así, en Irán, el régimen de los ayatolás ha tenido mejores resultados que el del Shah y ha inducido una transición demográfica muy rápida.

Si no se actúa, ¿qué pasará?

Basta con ver lo que ya está pasando. La gente se va. A lo largo de la historia,  la superpoblación siempre se ha resuelto de la misma manera: migraciones, guerras, hambrunas, epidemias. Podemos recordar aquí la experiencia europea. A finales del  siglo XIX y principios del XX, cerca de 50 millones de personas emigraron masivamente hacia las Américas por razones similares a las migraciones sahelianas. Hay que acordarse de la fuerte crisis alimentaria acaecida en Irlanda con motivo de lo que se llamó “Hambruna de la patata”. Pero la situación era diferente, las Américas necesitaban mano de obra para su desarrollo y han favorecido las migraciones laborales. Además, las poblaciones de origen y de llegada compartían una misma cultura europea y una misma religión cristiana. Hoy las fronteras se van cerrando en todas partes. En África del Sur, el país más rico del continente ya existen movimientos anti-inmigración. ¿Dónde podrá ir aquella gente?

Entre 3 y 5 millones de personas ya han abandonado el Sahel desde las independencias. Lo más probable es que sean más de 40 millones de aquí a finales de siglo. Administrar problemas de tal magnitud será muy complejo. Sin embargo, los países occidentales que se verán obligados a acoger un gran número de ellos, actúan como si el problema no existiera. Organizar políticas de planificación familiar debería de ser una prioridad. Hablar de desarrollo sostenible insistiendo en dejar de lado la cuestión demográfica es absolutamente insensato”. [Le Monde 16.01.2017]

La práctica de la demografía es complicada, los profesionales de la cosa tienen que ser excelentes matemáticos. Yo lo soy pésimo. En cambio he podido observar que la mayoría son de una exasperante atonía ideológica. Conozco a uno, muy mimado por los medios y  siempre dispuesto a decirle  a la corrección política lo que desea oír. Lo llamo Doctor Pangloss, ya sabéis, el tutor de Cándido en la clásica novela de Voltaire, aquél que no para de declarar que “todo sucede para bien en el mejor de los mundos posibles”. Nuestro entrevistado no se libra de la lacra profesional. No tiene más remedio que prevenir sobre una situación espeluznante, pero no puede resistir contra la tentación de desdramatizar un poco.

Et in Arcadia Ego

Creo que hoy no es el día de volver a agobiar al personal con apabullantes cifras. Recordaré solamente que son muchos los países africanos no sahelianos con un crecimiento demográfico pavoroso, particularmente el Congo-Kinsasa, máximo gigante demográfico del continente con Nigeria. Recordaré que los países como Níger pueden multiplicar su población por 32 (han oído bien)  en un siglo. En cuanto a aquellos países que nuestro demógrafo nos vende como en fase de “moderación” siguen teniendo cifras de crecimiento irracionales para nuestros criterios. Lo que pasa es que los países protagonistas del artículo atropellan, ellos, directamente la racionalidad. 

Los métodos y las iniciativas susceptibles de mejorar la situación se nos venden como de fácil realización. En realidad y en la mayoría de los casos se trata de ponerle el cascabel al tigre. El entrevistado se refiere al interesante caso iraní. Por mi parte, tengo la convicción de que el relativo éxito de la transición iraní se debe a que, desde hace bastantes años, la sociedad civil viene dándole progresivamente la espalda al régimen de los ayatolás.

Todos los países musulmanes de África están sometidos a la presión del islamismo político. Pero incluso en países como África del Sur el predominio de los hombres sobre las mujeres aparece reforzado y las ideologías dominantes muestran una inquietante tendencia regresiva. Una encuesta relativamente reciente, realizada en el Chad mostraba que el promedio de hijos deseados por los hombres era de 13,7!!! 

El 2 de Diciembre 2016, mencioné el aterrador concepto de “contratransición” demográfica -en un tiempo inimaginable para los demógrafos- inducida por el islamismo en varios países, notablemente Egipto. El peligroso Erdogan intenta a todo trance imponer el invento a las mujeres turcas, de momento con poco éxito. Las sectas evangelistas, ciertamente menos cruentas, siguen convocando a la proliferación de sus candidatos al Reino de Dios. Son muy activas en países africanos pero también de América del Sur, particularmente Brasil. De cara a cualquier posibilidad de humanidad sostenible, el oscurantismo religioso actúa como una verdadera patología mental.

Nada más por hoy. Con este imprevisto paréntesis, son ya 17 los trabajos dedicados en estos últimos meses a una desordenada y torpe tentativa de identificar las dolencias de la cultura europea. Falta el epílogo. ¿Podemos ser todavía éticos sin ser estúpidos?

La colmena

Trump y el wrestling

Jimmy “Superfly” Snuka

Hughes
Abc

Hace unos días murió Jimmy “Superfly” Snuka, una de las leyendas del wrestling. Su gran aportación fue refinar el salto desde las cuerdas, lo que le valió formar parte del WWE Hall of Fame, algo que tiene en común con Donald Trump.

Aún condolido por su pérdida, sensible aún, leí un articulito hoy sobre la relación del presidente electo con ese no deporte del pressing catch. Forma parte de su biografía. Contará en su gobierno con Linda, la mujer de McMahon, el gran impulsor de ese espectáculo del que el propio Trump formó parte. En Youtube puede verse el vídeo de la Batalla de Millonarios en la que Trump vencía tras golpear y tumbar a su amigo (con lo que yo creo era una serie de perfectos piquetes).

Prestó sus negocios para alojar esos espectáculos y siempre se ha reconocido un aficionado. El gran artículo (de Josh Dawsey) recogía un par de testimonios de colaboradores. Uno de ellos recordaba cómo estudiaba con atención las reacciones del público. Otro lo emparenta con McMahon porque “amaba, como él, el sensacionalismo, el drama, la fantasía”. “Fake drama”, así llama el autor al wrestling. El artículo era estupendo porque resumía la relación de Trump con esa actividad, y nos da justo lo que necesitábamos. ¡Era esto! ¡Era precisamente esto!

El personaje de Trump tiene mucho de ese mundo. Por ejemplo, la actitud fanfarrona, la dimensión espectacular, pero también algo que aquí nos resulta incomprensible. ¿Qué aman los americanos en el wrestling? En España hay aficionados al catch de hace décadas, pero el WWE es algo que los de una generación conocimos bien. Veíamos los combates de Hulk Hogan (gran trumpiano) y del Último Guerrero. Podemos llegar a entender a los americanos.

En el pressing catch, Trump tenía la mejor relación posible con el público. Antes que en la televisión, ahí tuvo que aprender a comprender los resortes del aficionado común. Roland Barthes escribió una cosa sobre el catch que es perfecta para nosotros. “Ya se ha señalado que en los EEUU, el catch representa una suerte de combate mitológico entre el bien y el mal (de naturaleza parapolítica, dado que el mal luchador siempre se considera que es un rojo)”.

Trump forma parte de la historia de dos espectáculos que dicen algo sobre la relación moderna con la realidad: los realities televisivos y el wrestling.

Él, como en los mejores momentos de la historia del WWE, se confunde con su propio personaje. ¿Acaba Trump cuando abandona el escenario? Es una fusión wrestliniana perfecta. Trump tiene eso y lo convierte en un genio moderno, en un político superdotado y en alguien a la vanguardia. En ese no-deporte, los signos son excesivos, exageradísimos.

Para Barthes, el mundo del catch es el del “signo excesivo”, “explotados hasta el paroxismo de su significación”. En judo un hombre que cae toca el suelo, se mueve, reacciona, se levanta; en el catch cae y “queda exageradamente ahí”. Cae y representa la caída, llena la vista del espectador. “El signo del catch está dotado de una claridad total”.

Para Barthes, lo que el público del wrestling reclama no es la pasión misma, sino la imagen de la pasión. “Nadie le pide al catch más verdad que al teatro”. Es decir, no maneja emociones, sino la imagen de ellas. El filósofo lo relaciona con la máscara del teatro, y con la Comedia del Arte (lo circense en Trump queda clarísimo, pues). Es un primitivismo de la representación que llama la atención porque es muy moderno. Es novedoso. Aquí no lo entendemos. Aquí hay un dificultad intelectual, empática, casi diría que neuronal y física para entenderlo. El mundo del catch es del manejo de signos saturados, plenos, enfáticos y esto… ¿no es muy moderno? ¿No es muy eficiente? El WWE es incruento. Si se aleja de la realidad, se aleja también de sus consecuencias.
(¿Ha habido muertes, disturbios, violencia ultra por el pressing catch? Lo pregunto. No vive en la oposición verdad/mentira, sino en otra cosa.

El wrestling se aleja de la verdad, sí. No es verdad, pero es que tampoco es mentira. Es otra cosa. Y no necesariamente negativa. Es decir, en la experiencia del wrestling el aficionado se aleja de la verdad pero también de sus consecuencias reales. En el ámbito de esos espectáculos se produce algo liberador, desinhibidor. Protegido, acolchado, como un espectáculo garantizado (¡la Constitución lo garantiza!). Ese poder decir otra cosa, o expresar otra cosa. Donde todos podemos ser fantasmas, y hablar como boxeadores antes del combate o expresar un “súper yo” hinchado y jovial.

Reducir a Trump a una huida de la verdad es un poco restrictivo. Las dice tanto o más que un político normal. Lo que hace es saltar a otro plano donde está su personaje y donde nosotros (o sus votantes, no se me alarme el costumbrismo postumbraliano muy-de-aquí) podemos expresarnos o recibir sus palabras con una nueva libertad no sujeta ni a la “verdad” (en el sentido pazguato de la lógica estricta del fact check) ni a la corrección política.

Se sabe que el combate es mentira. Pero atrae. Nos gusta y lo disfrutamos. Quizás lo interesante es la atmósfera y el ámbito comunicativo que se crea. No importa tanto la verdad (¿realmente vamos así por la vida, contrastando todo?), sino lo que se siente: representarnos. Es un ámbito de mayor libertad en el que nos desinhibimos y liberamos. Esto se asocia perezosamente al fascismo. Pero será un “fascismo fake”, en todo caso. La experiencia de ver a Trump contestando al de la CNN (y diciéndole la verdad de lo que es, por cierto) se parece a la performance de un luchador de la WWE. La jaleamos entre furiosos y divertidos: dale, dale, sí, sí, mientras, por fin, nos carcajeamos.
No se trata de verdad o mentira (que era verdad), había algo de liberación.

Y aquí creo que fallan los agoreros. Si Trump se libera del eje verdad/mentira, se libera también de sus consecuencias. Si lo que dice Trump es falso… ¿Son plenamente “reales” las emociones que provoca? No son emociones, sino más bien la idea de ellas, como dice Barthes, una especie de “producto” que se parece a la “ira nacionalista” lo mismo que las emociones del ring o los realities a las pasiones verdaderas.

Creo que Trump es un genio que ofrece, si lo ofrece, un nacionalismo televisivo, una idea aproximada del nacionalismo. Algo que no es del todo el nacionalismo, sino un jugar a ello. Algo incruento, sin consecuencias. Es decir, si hay post-verdad hay post-emoción también.

Un ejemplo. El wrestling es un mundo de virilidad blanca, obrera, física, con esteroides, muscuarmente hiperdesarrollado, una virilidad que… no resulta peligrosa. Está preservada, esterilizada, limitada incluso a lo paródico. Los luchadores de wrestling son seres simplificados, binarios, tiernos y de una terribilitá de cómic que no asustan, que no son realmente violentos.
No es el KKK, el WWE.

Los deportes cuentan una historia que tratamos de descifrar. El wrestling es la historia. EL WWE es posterior al deporte, una evolución de deporte, en un aspecto al menos. Como humilde cronista diría que el wrestling es lo que tienes cuando el fútbol lo cuentas. Hay una deformación por convertir el partido en historia, convertir el partido en sucesos que les ocurren a los personajes conforme a su carácter.

El wrestling es como el fútbol sería si sólo lo jugaran Sergio Ramos.

El wrestling es el partido después de su crónica. Es un espectáculo como sucesión de momentos con pleno significado. En la crónica se abandona todo lo que no tiene un sentido pleno o una correspondencia con un significado. Eso son residuos, cosas sin significado que rechazamos. Y el catch tiene que ser así: todo tiene “una significación pura y plena, redonda”, en palabras de Barthes.

El wresting es donde “los signos, al fin, corresponden a las causas, sin obstáculo, sin fuga y sin contradicción”.

En esto tiene que haber una economía del signo, algo semiótico avanzado. Los signos son claros y rebosantes como gestos del cine mudo. ¿Y por qué no nos aburre? No es una ficción, es algo en lo que decidimos participar para darle vida y que se parece a la real casi como una acordada simulación.

La apertura de la realidad por parte de Trump la mezcla, como una especie de tecnología virtual futurista, la saja, y la hace audiovisual, televisiva, algo mixto. Esto es más actual que años 30, francamente. Al final de sus performances, la gente no avisada, la gente que no comprende el pressing catch, se queda sin palabras y repite: unreal, unreal, unreal…Unreal no, ¡superreal!¡telerreal!

Dos últimas cosas.

Hay algo muy de ese no-deporte que es el concepto de “loser”. La derrota no es circunstancial, el perdedor no se recupera de ella. No es un momento o una forma de resolverse el combate. Es un estigma, algo que acompañará al derrotado, y que conforma su naturaleza. Igual que la victoria. De ella se alardea, se celebra, se convierte en otra parte más del espectáculo.

(Es maravilloso cómo esta actividad recoge los exceso comunicativos del boxeo y de su dramatismo real y los incorpora en una retórica indolora, pues la crueldad de todos es sólo representada).

Incluso el furor de la “revuelta” trumpiana, esa vibración, esa energía desatada tiene algo casi cómico y espectacular propio del WWE. Un “deporte” que ama las “revueltas”. La vuelta de tortilla, el vuelco en el hilo del combate. Así fueron las elecciones. Una revolución sin estandartes.

Los combates se suelen revertir con una electricidad entre el furor y la carcajada en la que hay algo puramente actoral, una representación.

No sólo es su retórica. A Trump se le sigue también como a un luchador de WWE. Tiene “seguidores” que esperan sus intervenciones así, como un nuevo personaje del sector del entretenimiento. No un líder moral lacrimógeno y pedante. En cada aparición, él ofrece una parodia de sí, un estiramiento de su ego, una amenaza, una fanfarronada… Sin retórica vacía, ni palabras sin significación, sin tiempos muertos, todos sus gestos serán plenos y directos.


Miércoles, 18 de enero

Valle de Esteban

-¿Podría usted decirme cuándo una frase es verso y cuándo no es verso?
Julio Cejador

martes, 17 de enero de 2017

Contrapesos

La cara de Copito de Nieve
 Esa cara


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

De repente, con Trump, al columnismo “suaviter” le preocupan “los contrapesos” de la democracia americana (“valga la redundancia”).

Dicen “los contrapesos de la democracia” y parece que hablan de las gemelas (“¡Vaya par de gemelas!) de Lina Morgan.

Si añadimos la palabra sexo a cualquier texto –nos dijo un día Beatriz Manjón, seguro que aumentará nuestra comprensión lectora.
Leímos a Tierno por los senos colombinos de Susana Estrada (el mundo-pera en forma de teta de mujer, dijo Colón), y al juez Cubero, por la absolución de las pomas mercuriales de Rita Maestre.
Ante la política, el español se siente tetón, encanto que no rompió ni Bibiana Aído cuando dijo que abortar es como ponerse “teeeetah”.

Por la pasarela de Lina Morgan ha pasado en cosa de cuatro días la flor y nata del Consenso.
Primero, el Pigmalión (y no lo digo por el bar de Mariano y Teo) de la “intelectualidá” del Consenso, que declaró acabada la democracia americana. ¿Por qué? ¿Amenaza Trump con el sistema proporcional, que impide la representación? ¿Impone las listas de partido? ¿La unión de poderes? No. ¿Entonces? Pues que, como buen español, al Pigmalión le sale del níspero pastorear a sus articulistas de fondo por ese camino.

¡Ríndase Trump, o le echo los intelectuales!
Luego, una vicepresidenta del Gobierno (¡y abogada del Estado!) del Consenso, que declaró en Barcelona: “Si somos generosos y sabemos que el Estado es mucho más que el Gobierno de la Nación (?)…” Y a ver qué jurista nos ata esa mosca por el rabo.

Y, de cierre, una decana del periodismo del Consenso, que declaró en TV que Rex Tillerson carece de currículo.

¿Por qué preocupa a Fulano una mancha en el honor, si lleva tantas en el traje? –pregunta un personaje de Gómez de la Serna.
¿Por qué los personajes del Consenso se preocupan de pronto por los contrapesos de la democracia americana, si llevan cuarenta años votando listas de partidos del Estado, y con sistema proporcional, en España?

Martes, 17 de enero

Valle de Esteban

-Le suplico no ponga opiniones mías sobre los otros. Eso crea enemigos. Lo que le dije de Ors (que era ininteligible), lo que dije de Pidal y de Cotarelo, todo se lo calla usted...
Francisco Rodríguez Marín

lunes, 16 de enero de 2017

En Gerona, otra derrota. 2-0

África donde se está jugando su Copa de fútbol,
 ayer tarde desde el paseo marítimo de Barbate

Francisco Javier Gómez Izquierdo

      Tengo asumido que el extraordinario invento de la tarjeta para ver el fútbol allá donde fueres  del que disfrutamos dos años con el canal GOL se nos va a resistir por las fenicias conciencias de los amos del fútbol. Era un método estupendo para el aficionado al que no le incomodaba ir, en pleno mayo un poner, a la comunión del sobrino a Ciudad Real. Este fin de semana y después de los antecedentes de la Copa todos sabíamos que “el partido” se jugaba en el Pizjuán, pero a un servidor el acontecimiento le ha pillado fuera de Córdoba, en domicilio con tele, pero sin fútbol de pago y con el cuerpo un poco cortado para pasearlo por los bares de Barbate. Me acomodé pues, junto al brasero a ver el Gerona-Córdoba con los locutores de Radio Nacional montados en mi oreja.
    
En Gerona pasó lo previsto. Lo que nos van a hacer todos los entrenadores de 2ª. En Salmonetes... ya lo anticipé el otro día. El equipo es un libro abierto y sus carencias, por evidentes, empiezan a ser escandalosas. Primer tiempo contemporizador, como se decía antes, y un segundo de fuerte presión en nuestro campo buscando el error, que seguro se ha de producir, de nuestros defensas. Si añadimos que el entrenador Carrión, de modo incomprensible, se ha inclinado por centrocampistas débiles físicamente y sin sentido del repliegue -a la jugada del 2-0 se la adivina, se lo anticipé a mi doña, el gol diez segundos antes de que éste se produzca- el camino hasta el final de liga se adivina más que problemático. No entiendo la infinita confianza del míster en el mediocentro del B, Esteve, y en el ¿interior? Borja Domínguez, del que el vulgo  alaba su “pisar la bola”. ¿Por qué no seguir con Javi Galán y el centrador Guille Donoso, relegado éste sin deméritos a la vista? El míster sabrá, pero está claro que el fútbol lo vemos cada cual a nuestro modo.
     
El Gerona ya merece ascender a Primera  y creo que lo va a conseguir directamente. Sin jugar el play off, esa mala bruja, y no es disculpa fácil, que se ha cebado con el equipo catalán las dos últimas temporadas. Este año, toca. El equipo es apañado. Fiable sin estridencias. Esculpido a disgustos y con humildad artesana. ¡Eso es! Equipo artesanal el de Pablo Machín, un entrenador que como dijo S. Ginés, tiene cara de bueno y lo es.

    Con Bono en la Copa de África, de portero sale René, un gaditano de El Bosque que lleva una década padeciendo la 2ªB. El lateral Ramalho, primer negro del Athletic de Bilbao, y el carrilero Cifuentes, el primer barbudo a la moderna del fútbol español, ambos diestros, son amos y señores en las bandas ayudados por el eficiente Granell en la izquierda y el sacrificado Aday a la derecha. Mi jugador favorito y que merece estar en Primera es Pere Pons, aunque quizás el de más clase sea Borja García, que prosperó con el Córdoba de Paco, pero lleva cinco años plantado y como a la espera. Los centrales Alcalá y Juanpe son altos y contundentes, pero, a mi parecer, no transmiten solvencia. Sandaza es el goleador preceptivo en la categoría: valiente al choque, molestón como abejorro y sacrificado hasta echar el hígado por la boca. Longo sustituye siempre al cansado Sandaza. A mí no me convence, pero cuela goles importantes.
     
Perdimos 2-0 con todo merecimiento. No me dio tiempo a lamentaciones, porque los locutores de Radio Nacional transmitían enloquecidos la emoción del Sánchez Pizjuán, uno de los estadios donde los futbolistas son más que si fueran familia. ¡Buen entrenador Sampaoli, sí señor! Además de excelente estratega, Sampaoli transmite casta, genio y voluntad a toneladas y es que a mí me da que Monchi huele, como si de una berrea se tratara, el momento idóneo para fichar a determinados entrenadores. Para contratar a tipos a punto dar lo mejor de sí mismos. Pasó con Caparrós, irreconocible últimamente, con Juande, que ganó mas dinero fuera del Sevilla pero no mas prestigio, con Émery, al que yo le sigo teniendo una fe ciega....y ahora Sampaoli, empeñado en dar tanto o más que hablar que sus predecesores. 

Baraca al 41

Al loro

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Mientras Raúl González, el chico que vino del frío (es decir, del Manzanares), confiesa en Nueva York (“El mascarón. ¡Mirad el mascarón! / ¡Cómo escupe veneno de bosque / por la angustia imperfecta de Nueva York!”) lo mucho que disfruta con los goles de Messi para el Barcelona, el Madrid se lo juega todo (¡caballos y vecinos!) al 41 del récord de Zidane en Sevilla contra Monchi y Sampaoli.

    Al 41 y en el 93, que es el minto de la baraca.

    –Zidane sólo es un dique de prestigio para el presidente. Zidane tiene una trayectoria sospechosa como entrenador. ¿Qué cualidad define a Zidane?
    
Lo dijo el confesor de Bielsa, que es como la Pardo Bazán del periodismo obispal: también había dicho que Gago sería el nuevo Guardiola, y al pobre Calderón le faltó tiempo para salir de su oficina gritando que con Gago le había tocado al Madrid la lotería, al modo en que San Juan de la Cruz salió de su celda una Nochebuena cantando, con el Niño en brazos: “Si amores me han de matar / ¡agora tienen lugar...!”

    El espectáculo que el periodismo obispal anda ofreciendo con Obama y Trump es un “déjà vu”, a lo bestia, del que aquí ya nos dio con Guardiola y Mourinho, cuando te podían decir “fascista” por reconocer la potencia goleadora del contrataque Özil-Di María-Cristiano. Eso también te lo decían este verano gentes de alto copete, si en una cena ponías cara de Peter Sellers en “El guateque” y comentabas que a ti te deba en la nariz que iba a ganar Trump, pues los obispos de la cosa habían establecido ya que eso era imposible, y punto.

    En el fútbol no hay más genio que Guardiola, y fascista quien diga que Mourinho o perturbado quien diga que Zidane, a quienes, llegado el caso, Putin podría estar haciéndoles las alineaciones.
    
Zidane debe de ser el entrenador predilecto de los niños: detrás de él, en vez de números, sistemas o fenomenologías, sólo hay (lo que se ve) magia, la gracias de la flor o la señal de la baraca.

    Los piperos tuercen el gesto, si oyen hablar de la suerte de Zidane: lo toman como un desaire. No valoran el misterio de la suerte. En el fútbol moderno, la suerte es presentada como un elemento residual en un campo, que es una pizarra, de conocimiento. A lo sumo, para reducir lo inexplicable, los expertos más extravagantes llegan a sustituir la ley de causalidad por la ley de probabilidad, que tiene en cuenta el azar y que especifica el grado de incertidumbre en la previsión. Pero todo esto no da para explicar a Zidane.
    
Zidane parece investido de baraca, una bendición divina que “recae” sobre ciertos hombres y les da la fuerza, el poder que les permite hacer milagros y prodigios.

    Zidane nunca tendrá que preguntarse “¿Pur qué Ovrebo, De Bleekere, Busacca, Stark...? ¿Pur qué?” Sabe que el éxito completo sólo es posible por esa chispa divina que existe en el “sheriff” de la “baraca”. Zidane, pues, no es un entrenador bajo sospecha. Zidane es un entrenador con baraca. Los demás entrenadores lo saben, y por eso, cundo han de jugar contra él, para evitarlo, hacen cosas tan raras como Thomas Muller, que para evitar las preguntas de la prensa se lleva el pasaporte a la oreja y hace como que habla por el móvil. Y luego nos da la risa que un juez retire el pasaporte a un Pujol.



LA VERDAD DE “THE BEST”

    En realidad “The Best” sólo hubo uno, y es aquél que dijo: “Tenía una casa cerca del mar, pero para ir a la playa había que pasar por delante de un bar. Nunca me bañé”. Era extremo izquierdo del Manchester United. “The Best”, ahora, es un premio de la Fifa de Infantino para distinguir al mejor futbolista del año, o sea, Cristiano Ronaldo, porque ganó un título con su selección, la asignatura pendiente de Messi, con bastante mejor equipo que el portugués. ¿Messi o Cristiano? Para mí, Cristiano. Como ocurre con Ponce en los toros, Cristiano hubiera sido figura (no sé si la primera) en cualquier época del fútbol, en tanto que Messi sólo ha podido serlo en ésta, cuando una sociedad bizcochosa se sienta a comer pipas mientras el jugador, en un campo videovigilado, da rienda suelta a sus habilidades sin oposición.

Lunes, 16 de enero

Valle de Esteban

-¿Julio Cejador? Hombre, no sé. Los filólogos dicen que es un literato, los literatos que es un filólogo... Yo digo que es un imbécil; don Julio Cejador es un imbécil.
Francisco Villaespesa

domingo, 15 de enero de 2017

Suna a las quince





Suna era una ruidajera incontenible, y para hacer ruido en su lago, donde no podía ladrar, con el agua al cuello, robaba un botellón de Font Vella vacío y se hacía con él un olifante que impulsaba a golpecitos de trufa, al nadar, como si el mundo, que estaba durmiendo la siesta, se fuera a acabar. "I am a great noise in Illinois", dicen los gringos. Suna fue un gran ruido en su Illinois, el pequeño lago convertido en su gran provincia. Un cormorán de titiritainas: así recuerdo a Suna.

Domingo, 15 de enero

Valle de Esteban

-Todo nuestro americanismo es una cuestión retórica y estomacal: verborrea y banquetes. España desconoce a América y América desprecia a España.
Antonio Zozaya

"Y yo lo he visto"

DOMINGO, 15 DE ENERO

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Ése es aquel de quien yo dije: "Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo." Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.»  Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo." Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»

Juan 1, 29-34

sábado, 14 de enero de 2017

Una vida

Tristán & Castillejo en un vistazo de Alberto García-Alix

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La vida de Javier Castillejo, “Asalto al cielo”, está entre los libros más vendidos en Madrid.

A Castillejo, “el Lince de Parla”, le costó un mundo que en los papeles dejaran de llamarle “Castillejos”: nada menos que ser el hombre más laureado de nuestro boxeo. Le falló la literatura, justo lo que viene a reparar Jorge Sanz Casillas, compañero de ABC, con este libro de una leyenda del deporte que él resume en “un millar de madrugones y un ‘bolopunch’ a la nariz de Keith Mullings”, el jamaicano de Brooklyn.

No es fácil escribir de un silencioso como Castillejo, de quien estaría dicho todo con decir lo que en Colombia de Rocky Valdez: “¡A ese hombre en el ring le roncaban los c…, mi vale!”

Capturar a Castillejo es como interpretar el “Silencio” sufriente de Scorsese (siempre prodigioso), y el mérito de JSC es poner a andar, a puro periodismo, una vida de hombradas (de Parla a Nevada, de Leganés a Alemania, de Virginia a Kazajastán…) que fluye a cada página con la naturalidad de aquella secuencia de Castillejo en el nocaut de Felix Sturm en Hamburgo, cinco trompadas seguidas con la misma mano, lo nunca visto, y, dicho por Marquiegui, “la acción más bonita de la historia del boxeo español”.

Cuando te noquean con un buen golpe –dijo Floyd Patterson–, no sientes dolor. Sientes que quieres a todo el mundo.
Ajeno a la prosa “cipotuda” y pamplinera a la moda, JSC hace con Castillejo (el español que se las vio en campeón con Oscar de la Hoya en Las Vegas, y Pacquiao de telonero) periodismo de “pata alante”, un, dos, tres y el de pecho, siempre de cartel de toros: “Sturm, quiso levantarse rápido (…), pero resbaló como un ciervo recién nacido”. O: “El cuadrilátero era como una sesión de bolsa previa al crac del 29”. O (mi preferida), sobre el nocaut del héroe en la lona: “Petrov se asomó al cuerpo de su amigo con cautela, como quien mira al interior de un pozo”.

Como se dice de Pambelé, otro Castillejo no nace. Y si nace, no se cría.

Sábado, 14 de enero

Valle de Esteban

    ALBERTO GUILLÉN.- Pero ¿es verdad que hay quien hace campaña para europeizar España?
LOS QUINTERO.- Sí, por desgracia.

viernes, 13 de enero de 2017

Leviatanes



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

En una viñeta de ABC, “El tic de Oriol”, sienta Nieto en un velador a Oriol Junqueras pescando con un fartón en el café con leche de María Soraya, que viene de pronunciar una frase descomunal, y no sabe ella hasta qué punto:

Todos somos Estado.
Uno creía que el tic de Oriol sería ese guiño suyo de ojo que en el mus es la seña de tener 31 (el artículo 31 de la Constitución, oh, justicia poética, habla del reparto de la socaliña fiscal), pero la viñeta de Nieto me ha transportado al “Jardín de las delicias” de la abadesa alsaciana Landsberg, que en el siglo XII pinta a Dios como pescador, a Cristo como carnada en el anzuelo y al Leviatán (¡el Estado!) como un gigantesco pez capturado.
Si todo el Estado de Felipe González estaba en la cabeza de Fraga, todo el Estado mariano está en esa taza de café con leche de María Soraya, paisana de Umbral, a quien impresionaba mucho el tazón de chocolate con soconusco de Franco merendando.

Todos somos Estado.
El Estado que pregona María Soraya, que es abogada del Estado, es una mezcla del Estado total de Ledesma (“Pueblo y Estado son algo indisoluble, fundido, cuyo nombre es todo un designio gigantesco”) y del Estado como central hidroeléctrica (red de sueldos, dietas y gratificaciones para enchufados) de Camba. Después de todo, ¿qué español conoce la distinción entre Estado y Gobierno? Legisla la Nación, dicen, pero el Boletín Oficial que publica las leyes no se dice “de la Nación”, sino “del Estado”. Por eso Oriol, que finge querer una nación, lo que pide es un Estado, conseguido lo cual, sobre la viñeta de Nieto con Junqueras y Soraya merendándose la cena en Barcelona como Fischer y Spassky en Reikiavik, escribe Carl Schmitt:
Entre Estados no hay Estado y, por lo tanto, no hay guerra legal ni paz legal, sino únicamente una condición de naturaleza pre y extra-legal de mutuas relaciones de tensión entre Leviatanes, superada de manera insegura por pactos inestables.
Menudo tic, el de Oriol.

Viernes, 13 de enero

Valle de Esteban

-Desde que Noel habla mal de los toros, a mí me gustan más.
Colombine

jueves, 12 de enero de 2017

La Copa, otro motivo de divorcio

Hoy no es caro el fútbol en Córdoba. De ahí, el número de socios
Unos 15.000. 
 90/91 en 2ªB, 10. 500 ptas y sin asiento asignado

Francisco Javier Gómez Izquierdo

        Cuando llegué a Córdoba en 1988, el equipo de fútbol estaba en 2ªB y al viejo Arcángel acogía a cuatro o cinco mil fieles que habían conocido los días gloriosos de Juanín, Diego, Onega y Cruz Carrascosa entre otros. Las fases de ascenso a 2ª siempre acababan accidentadas y con futbolistas acreedores que maldecían directivas un tanto rufianescas. El equipo fue a peor y hasta los cuatro o cinco mil “aficionados puros” se fueron divorciando de unos malpagados que bajaron a la categoría en la que juegan los pueblos conforme a su comunidad. Demolido El Arcángel, y mientras Sandokán construía el Nuevo  para el Ayuntamiento, los abonados tuvimos que desplazarnos un año para jugar de prestado en Écija, el pueblo de los siete niños bandoleros. Aquel sacrificio en plena construcción del Barça de Cruyff me parecía exagerado para tanto como padecía y me borré de socio, coincidiendo quizás con el divorcio más tremendo e irremediable del aficionado al fútbol cordobés con su equipo. Se inauguró El Arcángel y, por supuesto, volví al redil.
    
Después hubo más “desapartaciones” debido a los convulsos matrimonios que nos proponía Sandokán , un chollo para representantes de toda España y prestamistas del  casino de Marbella, que montaba unas plantillas en 2ªB de futbolistas que cobraban como si jugaran en Primera y unas partidas en Torre Quebrada que temblaba el misterio. “Mil millones, hermano, mil millones... m’a costao el Córdoba.”, me cuenta Rafael Gómez cuando me lo encuentro.

      Los cuatro o cinco mil socios permanecieron-permanecimos- fieles hasta que con Paco Jémez, una lotería que tocó a Carlos González, el hombre que en 2011 se hizo el amo del club, un movimiento ciudadano de manera irracional se tatuó el Córdoba en el corazón. Aquella muchedumbre se contó y se registró en el Nuevo Arcángel, sumando más de quince mil abonados. En los dos últimos años el número de fieles casi no ha descendido, a pesar del espectáculo ofrecido en el terreno de juego. Sin embargo, ayer ocurrió. Ayer ante el Alcorcón, con Álvaro Rey, David Fernández e Iván Alejo de maestros ejecutores, volvieron los síntomas inequívocos que un servidor ha vivido durante estos últimos 30 años de historia cordobesista. A falta de un cuarto de hora para finalizar el partido, y como goterones de caserón viejo, los espectadores desfilaban más resignados que enfadados, y más hartos de no se sabe qué, que propensos a señalar culpables. Se iban con un hastío casi indiferente. Sin pitos, sin bronca, sin braceos y sin dedazos contra el amo del Córdoba. Se iban con el convencimiento de no renovar la próxima temporada.
     
Al Córdoba ya le han cogido el truco los rivales y como no tiene variantes por falta de efectivos, la táctica es sencilla. Aguantar ordenadamente las primeras embestidas blanquiverdes que suelen estar, reconozcámoslo, bien preparadas. Reservar el físico del modo más inteligente y en la segunda parte presionar como posesos la defensa cordobesa durante al menos un cuarto de hora, tiempo suficiente para provocar pérdidas y errores infantiles en una retaguardia y dos medio-centros -Luso y Edu Ramos- con limitadísimos recursos técnicos. Así nos  coló dos goles el Alcorcón en la 2ª parte y nos pudo colar otros dos o tres. Nada que no se viviera ya contra el Cádiz y que amenaza vivirse lo que queda de temporada, mientras no se mejore en lo físico, pues en lo técnico nuestros futbolistas no han nacido tocados por la excelencia, dicho sea con el debido respeto.

     No debe sorprender que un Alcorcón de 2ªB que fue capaz de eliminar ¡a doble partido! al Real Madrid, apee al Córdoba, un igual, de la Copa. Fastidia no ver un grande en cuartos, pero me temo que vienen tiempos de mucho sobresalto y que nos va a tocar padecer, a los fieles, el desprecio infinito del amo del Córdoba, el hombre al que cansado de tanto maltrato ha abandonado la caprichosa Fortuna.

Lubinas

¿Los zapatos de Rivera o dos lubinas a la sal?



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Pasar de la política americana a la política española es ir de la Torre de Trump a la Torre de los Siete Jorobados de Neville, sita (ahora) en La Moncloa, con Mariano en el papel del doctor Mantua dando de cenar lubina de Estado a Rivera, que va de Antonio Casal.
“Lubina al tomillo sobre cortes de tomate”, fue la cena de jefes de la socialdemocracia batueca.
La lubina (“dicentrarchus labrax”, que dirían María Soraya y Girauta, pues ni Mariano ni Rivera frecuentan a Séneca) vino con el 78 y es nuestro pez socialdemócrata.
Murcia tuvo de presidente a un tal Hernández Ros que las devoraba con tal apetito que el pueblo le llamaba “Amilubina”, pues era lo único que pedía al sentarse a la mesa. Cuentan que un día un mesero le ofreció unas endivias, y él contestó: “Más marisco no”.

Eran los días felices de la ilusión, y en La Moncloa, donde ya el felipismo empezaba a echar joroba, la cena era “lubina rellena de muselina de cangrejos de río con guarnición de puerros al cava”, desde luego más jacarandosa que la lubina mariana al tomillo sobre cortes de tomate.
La lubina no es populista, como el salmonete, que para los romanos del imperio no era fresco si no moría a manos del comensal.

De las costas era traído el pescado a la carrera por mandaderos desalentados, ante cuyo trote todos los transeúntes tenían que apartarse –cuenta Séneca.
Una lubina al tomillo, pues, no es fresca, pero invitar a lubina, aunque sea al tomillo, es la forma mariana de recordarle a Rivera que, como socialdemócratas, están en el mismo equipo. Claro que esto de estar en el mismo equipo también lo dijo Obama mirándose en el espejo, y diez minutos más tarde traicionaba a Israel en la Onu.

Mas como la traición, cuando es general, se transforma socialmente en virtud, que es nuestro caso, detalles así agrandan su figura de lúser mundial, y la Europa viuda de Obama es hoy una lloradera salmodiando el “Sí pudimos, sí podemos” como si fuera el Réquiem de Mozart.

Jueves, 12 de enero

Valle de Esteban

-Un libro de Baroja es siempre gris y fatigante como un viaje a lomo de camello a través del Sáhara.
Rufino Blanco-Fombona