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jueves, 27 de febrero de 2020

El Mesón

Leopoldo Matos


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El tabarrón catalán es una gripe española que nadie sabe de dónde vino, aunque suelen andar juntas. Hace un siglo se hablaba de la Asamblea de parlamentarios en Barcelona y del tremendismo del 18 –mató en un año lo que al comunismo le llevó décadas– y hoy se habla de la Mesa de Diálogo en Madrid y del “neopompier” del coronavirus.
    
La Asamblea se reunió en la casa-palacio de Bertrán y Musitu en San Gervasio y luego pasaron al restaurant del Parque donde una banda de parlamentarios iba a repartirse España mientras almorzaban. A los postres acudió el gobernador civil, Leopoldo Matos, que requirió a los reunidos para que se disolviesen, pero la Asamblea no reconocía otra autoridad que la suya propia y se negó.

    –¿De modo –dijo Matos– que desobedece usted la orden terminante que da la autoridad de disolver la reunión?
    
Abadal, que, siendo una lezna, parecía el pez gordo, se puso farruco y dijo que el almuerzo sólo se disolvería por la fuerza, y entonces Matos, simbólicamente, puso una mano sobre el hombro del señorito Felipe Rodés, declarándolo detenido.

    En La Moncloa donde González puso su “bodeguiya” Sánchez ha puesto un mesón de jarro de vino, que eso es la Mesa de Diálogo para repartirse, entre tetones (¡y al margen de sus propia leyes!), la gota de leche española. Ahí las figuras son Sánchez, el que prometió solucionar la corrupción “preveyéndola”, asesorado por Redondo, el del peluquín como de nutria; Pablemos, el sandio penene que confunde a Einstein con Newton, asesorado, al parecer, por la chiquilla de Verstrynge, Lilith; y Castells, un zahorí de derechos que descubrió el derecho a la estupidez y el derecho a la autodeterminación, que son lo mismo.

    –El derecho a la estupidez es un derecho humano fundamental y hay que respetarlo –dijo un día Castells, y Sánchez se sintió tan halagado que le dio la mitad del ministerio de Duque, el Gagarin de San Blas, que ahora orbita Madrid Central a la caza de coronavirus sin pegatina.

    Nadie los detendrá.

Jueves, 27 de Febrero

Valle de Esteban

Oh cárcel, clara luz de este hemisferio,
dulce prisión que tal tesoro entierra

miércoles, 26 de febrero de 2020

CNI


Pandora


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Entre Corredor en la presidencia de la REE y Pablemos en la comisión del CNI, lo escandaloso en una sociedad moral sería lo primero. Después de todo (en España todos son lo que son “después de todo”), Pablemos, cuya figura entera inspira un poder irregular, siempre nos pareció una criatura del CNI, que es la forma popular de explicar (¡masón o espía!) a alguien que con nada llega a todo.
    
Pablemos no es un líder de izquierdas, consideración que, según Gramsci, sólo puede obtener aquél cuyo enriquecimiento no supere al del último de sus seguidores. Si acaso, es un agitador comunista que no se contenta con recibir lo que prefiere conquistar, siempre, eso sí, con la tranquilidad que da una nómina del Estado, pues pertenece a una dinastía de servidores del Estado (franquista, primero, y luego monárquico) en Trabajo, el ministerio ideológico por antonomasia.

    –Todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado –era el españolísimo lema de Gentile.
    
Pero un tipo que puede vicepresidir el gobierno, ¿por qué no iba a poder frecuentar el bar del CNI? Un hombre sin información es un hombre sin opinión, y el vicepresidente opina como una parpayuela, sin parar, y eso supone muchos chismes que se consumen como si fueran pellets. ¿Quién los produce?

    En Cuba, ese sueño húmedo de nuestro comunismo postconciliar, las mejores agentes, según Cabrera Infante, eran las habaneritas del G2, código americano que Batista pidió prestado para dejarlo de regalo a Castro.
    
Si perteneces al G2, muchachita, y eres joven y bella, puedes convertirte en un delicado detector de enemigos del Partido, el pueblo, la patria.
    
Por lo demás, ¿qué secretos de Estado puede haber hoy en España? Cuando Calvo-Sotelo llegó a La Moncloa, fue a la caja fuerte de los secretos de Estado y sólo había un papel con el pin para abrirla. ¡Ahí se jodió el mito de la caja de Pandora! El cofrecillo que Ivan Illich vio en un escaparate neoyorquino: lo abrías y salía una mano mecánica que cerraba la tapa.

Miércoles, 26 de Febrero

Valle de Esteban

joven almendro erró la primavera

martes, 25 de febrero de 2020

Gente extraña

ABC


Pepe Bergamín: "¿Piensas lo espantoso que parece una España sudamericanizada por los comunistas?"

Taj Mahal (Espacio-Tiempo)

Taj Mahal Madrid

Taj Mahal Atlantic City

Taj Mahal Agra

Tuiteros






Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Lo tuiteó James Woods, el actor con un CI ofensivo, ahora que América parece condenada:

    –Es fundamental recordar sobre la democracia que las personas estúpidas también pueden votar. Lo peligroso de eso es que las personas estúpidas se sienten cómodas cuando votan por otras personas estúpidas. Es un círculo vicioso.

    Woods lo tuiteó para la congresista neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez, una Hannah Arendt al lado de Pedro Sánchez, que este fin de semana, inspirado por el video-fake de un "niño" australiano, él, que se ha negado en redondo a investigar políticamente la prostitución de menores tutelados por el Estado en Valencia y Baleares, metió en un tuit, y en inglés, el Discurso de Gettysburg de Lincoln, pero como lamido por la osa virgiliana de Igualdad:

    –Dear Quaden, I do want a fairer world. For you, for everyone. That’s why I’m in politics, to transform it. For you not to be bullied. Trust me, your life inspires us all. I send you a kiss from Spain to you and to your family. Pedro Sánchez.

    Ese tuit revela que, en efecto, estamos gobernados por un idiota en el sentido homérico de la palabra, es decir, por alguien que “sólo se instruye por el acontecimiento”. Mas si España vuelve a estar como la vaquilla de Berlanga, rodeada de quebrantahuesos en la escena final, hay que decir que Sánchez sólo es el puntillero. Es malo y “levantará” alguna vez al muerto, pero lo apuntillará, porque los matadores ya se fueron de rositas.

    El video-fake está pendiente de dos pólizas (la de compasión, que expide Pedro Simón, y la de veracidad, que expide Ana Pastor), pero Sánchez, que sabe de Hernández por Serrat, vio en el "niño" australiano al niño yuntero (“¿Quién salvará a ese chiquillo / menor que un grano de avena? / ¿De dónde saldrá el martillo / verdugo de esta cadena?”) y se tiró a él como Supermán al gato. Su tuit son las tres líneas escritas que pedía Richelieu para ahorcar a un hombre. Y, desde luego, la prueba de que no es el tipo que manda en el gobierno.

Nube de langosta en Canarias. Capar a los machos





La idea de Fernando Villalón, el primo poeta de Manuel Halcón que criaba toros de ojos verdes, para remediar una plaga de langosta que cayó en los campos. Se reunieron los ganaderos en casa de los Miura. Hablaron todos. Villalón, con su sonrisa de soplillo (eso decía de él Juan Ramón Jiménez), trató de excusarse. “Para mí”, dijo finalmente, “esto sólo tiene un remedio”.

Todos se volvieron hacia él, muy intrigados:

 –Pues capar los machos


Martes, 25 de Febrero


si cae España —digo, es un decir—
si cae
del cielo abajo su antebrazo que asen,
en cabestro, dos láminas terrestres

lunes, 24 de febrero de 2020

El árbitro

San Juan y San Marcos


Francisco Javier Gómez Izquierdo

          No sé si les pasa a ustedes, pero un servidor tiene la sensación de que la llegada del VAR ha empequeñecido en demasía la autoridad del árbitro y he empezado a sospechar que diluir responsabilidades entre un aparato y dos humanos da como resultado que al final la culpa es del aparato. Es decir, de nadie, como esos errores administrativos repartidos entre el ministro, secretario, vicesecretario, jefe de negociado y encargado de oficina  a los que no ven punta los afectados y la pagan con el funcionario eficiente que selló y firmó el recibí de la queja o pretensión.

        Antes del VAR todo cristo se quejaba de los árbitros. Los equipos chicos, los medianos y los grandes. Había clubes quejicas, vocingleros, llorones... sólo en la derrota, pero todos disfrazaban el descontento con el hipócrita “que no nos den pero que tampoco nos quiten”. Con el VAR continúa el malestar general, pero en vez de personalizar en los árbitros, la mayoría de las protestas se centran en el criterio del aparatejo y su conductor que a la postre es también un árbitro. Tanto antes como ahora, los que mas indignación  muestran al mínimo  contratiempo son el Madrid y el Barcelona que cuentan con unos altavoces que el resto no ha soñado nunca. Lo mas triste y descorazonador en los dos grandes es que sus futbolistas mas representativos den por buenos criterios extraños de colegiados confusos que sobre todo en España actúan cohibidos por el VAR y a los exijan sandeces con indecente chulería y sin ninguna consecuencia.
   
 El otro día en el Barça-Getafe, ésas cámaras de ahora que todo lo ven y todo lo oyen, pescaron a Piqué riñendo –e intimidando- con su proverbial altanería al señor Cuadra Fernández: “...ya empezamos, ya empezamos” “..acuérdate del Madrid-Sevilla..” sin que el juez pusiera en su sitio al consentido defensa. El sábado tras el Levante-Madrid,   Sergio Ramos explicó una teoría sobre la premeditación y por qué cree que el señor Hernández Hernández tiene manía al Real Madrid: “...le pregunté si tenía algún problema personal conmigo...”. Siguió con que si era así que lo arreglaban y tal y tal...  Si es cierto que Sergio Ramos dijo tal cosa al señor Hernández Hernández durante el partido, no me explico y supongo no se explica nadie cómo continuó jugando.
    
Estas chiquilladas de niños mimados, con ser graves y desde siempre sancionables, no son tan inquietantes como ésa manía que se ha cogido con la interpretación de las manos en el área. Si en tu área, jurar y perjurar que son involuntarias y pegadas al cuerpo. Si en la contraria, mano y penalty, como un poner, ayer en Vallecas o antier en Sevilla contra el Alavés. Hace falta saber muy poco de fútbol –o disimularlo-  para que el VAR y el árbitro principal entiendan como penalty lo que se pitó anoche contra el Huesca o lo que hubiera pitado Sergio Ramos en Valencia.
  
 En el área hay agarrones, rodillazos, apoyos... que son penaltys, a veces escandalosos pero el VAR de España no parece querer meterse en ésos jardines. ¡Éso si! como haya una mano por muy involuntaria y pegada al cuerpo que  esté y en el aparato vigile un pusilánime, tal que el de ayer de Vallecas,  te cae la pena máxima ante los escandalizados ojos del aficionado del siglo XX.
  
Los jugadores Piqué y Sergio Ramos se creen evangelistas y resulta increíble la cantidad de adeptos que reclutan con sus palabras. Ésas que  dan por supuesta la falta de intención en las acciones propias y siempre hacen punibles las ajenas. La queja arbitral de toda la vida pero con mucho mas cemento en la cara.

Ensaladilla rusa de coliflor con langostinos


La puñalá trapera

...y Lucas (por el toro del Evangelista)


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Con viento duro de Levante, que diría Trillo, el experto en Shakespeare, el Madrid cayó en el Ciudad de Valencia de puñalada trapera, que no es una cosa que venga de Shakespeare, sino de Úbeda, donde los Aranda y los Trapera, que eran como los Capuleto y los Montesco del pueblo, protagonizaron la leyenda de la puñalada trapera (sin previo aviso), es decir, de un Trapera, a un Aranda en una iglesia durante la celebración de la Eucaristía, en el momento de la consagración.
  
La puñalada trapera del Levante la asestó Morales no en el tobillo de Hazard, que parece ya la rodilla de Milito, sino en la espalda del Madrid, toda la noche al descubierto, y sólo podría ser descrita por un médico forense. Fue el gol del falso zurdo de toda la vida, la jugada culminante de quien, siendo diestro, juega de extremo izquierdo. El mejor “gol Morales” que he visto en mi vida lo hizo Juan Palacios, desaparecido caricaturista de esta Casa, en un Solteros contra Casados con el equipo de ABC. Y es el gol que ahora acaban de hacerle al Madrid, que perdió la Copa con la Real en el Bernabéu y puede haber perdido la Liga con el empate ante el Celta en el Bernabéu y la derrota ante el Levante en el Ciudad de Valencia, donde se vio que las rotaciones de Zidane tienen que ver con la gestión de egos, no con la estrategia del juego, que por ahora se reduce a las bananas de Lucas Vázquez, el mejor amigo (“mozo espás”) del capitán.
 
 En Valencia falló hasta Courtois, al que Morales dejó ladeado en el suelo, “como los hombres en Verdún”, en la imagen imborrable de Montherlant para pintar al portero desarbolado por el viento de los goles, que fue uno, aunque sentó como una goleada, por el mal momento en que vino, con Setién a las puertas del Bernabéu para grabar su anuncio de vieja de las cuajadas.
  
Esta solanera de entrenadores-marujas que recobra vida en España la reabrió Setién con su polémica con Bordalás, el del Getafe. Setién es un teórico de la cuajada pasiega vestido de tertuliano del Canal 5 francés, pero con un ayudante que mantiene el look poligonero y que desentona en el banquillo culé, donde siempre se cultivó el “disseny”. A Setién no le gusta Bordalás porque no le hace pasillo a Messi, como se lo hizo Mendilíbar, cuyo club redondeó la tontuna del Fair Play con un tuit dedicado al Potele rosarino que “pone la gallina de punta”, como diría Cruyff.
  
Te sufrimos. Te padecemos. Te sobrellevamos. Y no nos queda otra que ponernos en pie y aplaudirte.
  
¿Cuántos goles hubiera hecho Maradona si, en vez de a Goicoechea, hubiera tenido que regatear tuits del Éibar?

    En defensa de Bordalás, que se limita a cumplir con su obligación, sólo salió el gallego Fernando Vázquez, que dejó caer unas cuantas cosas inteligentes en un mundillo podrido de silogismos progres:
  
Setién “lo” predica. Bordalás no predica nada. Juega como le sale del papo…Pero en Barcelona el que estuvo en campo contrario fue el Getafe, el equipo que dicen que da patadas, que defiende no sé qué... Es un desprecio absurdo. ¡Pero si te ganó la partida claramente! Perdió el partido porque no tiene a Messi y alguno más. Bordalás no entrena para gustarse. Él entrena dentro de unas posibilidades estratégicas, valorando su fuerza y la de los demás. Él es entrenador de verdad. El año pasado, cerca de Champions, y éste en Champions. Tendría que ser el entrenador que estuviera en la cabecera de todos los informativos. Además, Bordalás es un buen colega. No se justifica hablando del rival.
  
Con el cuajo industrial de Messi, Setién llega a Madrid a enseñarnos cómo se hace la cuajada casera. Por aquí ya pasó Klopp, un alemán que devora raones en Ibiza y bobadas en Madrid, adonde llegó elogiando el sistema de Simeone, y cuando Simeone lo corrió a collejas por el Wanda, donde no creó una sola ocasión de gol, se puso a llorar con el cuento del aliento de Mané (“Quité a Mané porque tenía miedo de que un rival se cayera cuando le echara el aliento”) y con que es muy difícil gambetear cuando no te dejan hacerlo. Estos tipos están faltos de un Ricky Gervais que les diga a la cara: “Cuando ganéis un partido, no aprovechéis para soltar un discurso político. No sabéis nada del mundo real. La mayoría de vosotros habéis pasado menos tiempo en la escuela que Greta Thumberg.” Esto vale para Klopp y para Setién. Vale para todos los sacamuelas del mundo, el mayor de los cuales también vendrá pronto a vernos, ese Gandhi de Sampedor que cuando decía que la Liga es más importante que la Champions… lo decía por algo, siendo el entrenador del City.
 
 La otra opinión inteligente oída de un entrenador es la de Allegri en “L’Equipe”:
  
El mejor entrenador es el que menos perjudica a su equipo durante el partido. Un entrenador tiene que sentir el momento, y los buenos son los que encuentran las soluciones antes que su rival.
 
 Y no miramos a Zidane.


Lucas de corto

RAMOS ETERNO

    Perdida la Copa y puede que perdida también la Liga, los teólogos madridistas vuelven a la cuestión que más los entretiene: la eternidad de Ramos, el hombre que quiere jugar gratis en el Madrid y no lo dejan. La eternidad es la renovación. “Si perdemos, continuaremos siendo el mejor equipo del mundo; si ganamos, seremos eternos”, dijo graciosamente Guardiola a sus futbolistas antes de la final de un Mundialito. Si pierde, Ramos seguirá viéndose como Mejor Central del Mundo; y si gana, se verá eterno. Pero ganar… ¿qué? Muy fácil: los Juegos Olímpicos.

Lunes, 24 de Febrero

Felicidades a Ana

Suna

domingo, 23 de febrero de 2020

Ana Rosa



 Ignacio Ruiz Quintano
Abc

¿No fuiste amigo de Juan Rulfo?», preguntó un periodista a José Luis Cuevas. «¡Cómo no!», contestó el monstruo más narciso de Méjico. Y se puso a contar el primer encuentro: «Había llegado yo al aeropuerto, donde iba a tomar un avión para ir a un encuentro de intelectuales en Yucatán. Eso fue a principios de los sesenta. Y allí se dice que se gestó la idea del "boom". Pues bien, llego yo al aeropuerto y entonces veo a un hombre, ¿verdad?, de pequeña estatura, muy magro, que se acerca y me dice: "Te voy a ayudar a llevar .tu equipaje. Toma mi maleta, que es más pequeña". Yo le dije: "Pero señor, por favor, ¿cómo va usted a hacer eso?" Pero él fue enérgico: "Ten". Y me dio su maleta, al tiempo que tomaba mi equipaje y avanzaba... Yo iba corriendo detrás de ese personaje al que no conocía. Los dos estábamos yendo a Yucatán. Ya en el avión, le pregunté: "¿Pues y usted quién es?" Y él me respondió: "Yo escribía. Soy Juan Rulfo". Me quedé muy sorprendido. A partir de entonces, fuimos amigos inseparables.»

Quiere decirse que con tipos como Juan Rulfo cuesta mucho vender libros.

El libro es hoy la combinación de dos actividades vulgares, pero honradas: la vanidad y el comercio. «Veo las dos cosas, la poesía y los negocios, como actividades organizadoras, llevadas a cabo por el "Yo" en respuesta a un mundo caótico. Me veo a mí mismo errando por el mundo y transformando lo que veo en dinero y poesía.» (John Barr, consejero financiero de Wall Street y presidente de la Asociación de poetas más antigua de los Estados Unidos, en «The New York Times».) Cambiar el alma por la psicología no merma el contenido espiritual de la literatura comercial, que, como la literatura mística, no es sino expresión de una época, de una moral y de um tipo de vida. Por eso el caso de Ana Rosa, víctima de lo que Brecht denominaba «negligencia básica en cuestiones de propiedad intelectual», no va a poner en peligro el Siglo de Oro que venimos dándonos.

Al contrario que en la época de Shakespeare, hoy no vende la obra, sino la firma, y la de Ana Rosa ha vendido cien mil ejemplares. Su error, pues, no fue firmar, sino vender. ¿Cuántos intelectuales no han alcanzado su título por el simple procedimiento de poner su firma al pie de un manifiesto? Pero los manifiestos son de balde, y no pasa nada. En cuanto a la literatura, la pega es que, si uno no presenta TV, no vende libros, y si uno no vende libros, ¿para qué los va a escribir? Además, si uno escribe, ¿de dónde saca tiempo para presentar? Surge entonces la necesidad del «negro» —los americanos, como hemos visto más arriba, dicen el «Yo»—, un eslabón más en la cadena de montaje de la industria literaria.

El libro es el hongo cultural de la política del «enrichissez-vous»: Nuestra educación pública era un hidalgo hambrón con migas en la barba.

Enseñaba a leer, pero luego no daba qué leer. Entonces se conjuraron los políticos —quienes, por cierto, nunca devuelven los votos obtenidos con los discursos que no escriben, y produjeron una consigna: «¡Hay que leer!». El público, perplejo, se preguntaba: «¿Qué es lo que hay que leer?» La TV respondía: «Ahí están nuestros presentadores. ¿Les gustan sus trajes? ¿Sus chistes? ¿Su campechanía? Pues léanlos, léanlos.» Y la mayoría de la gente leyó como nunca había leído, dándole la razón a Julio Camba: la cultura no aminora la estupidez de nadie. «Puede aminorar el entendimiento, eso sí, pero nunca la estupidez, para la que constituye, en cambio, un instrumento precioso.»

Sólo quienes permanecieron en el analfabetismo son capaces hoy de enjuiciar cualquier asunto sin lugares comunes ni ideas de segunda mano. Consciente, sin embargo, de la imposibilidad para un país de mantenerse en pleno analfabetismo, Camba propuso un ideal para España: «Mientras no se descubra un procedimiento para que sean los analfabetos quienes escriban, que el arte de leer se convierta en una profesión y que sólo puedan ejercerlo algunos hombres debidamente autorizados al efecto por el Estado.» ¿Por qué privar de libros a los lectores de Ana Rosa? Que les pongan una póliza.

Juan Rulfo

 Al contrario que en la época de Shakespeare, hoy no vende la obra, sino la firma, y la de Ana Rosa ha vendido cien mil ejemplares. Su error, pues, no fue firmar, sino vender. ¿Cuántos intelectuales no han alcanzado su título por el simple procedimiento de poner su firma al pie de un manifiesto?

Los 80. Yolanda Ríos


FARÁNDULA Ignacio Ruiz Quintano


Nació en Caracas, se crió en Valencia y a los 18 años hizo Equus y El Adefesio


Yo estuve cerca de donde dicen debía haber existido Macondo, en la frontera venezolana

A Macondo iba Melquíades, un gitano de barba montaraz y manos de gorrión que hacía alquimia

Domingo, 23 de Febrero

Valle de Esteban

A través de tus huesos irán los olivares

"Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto"

DOMINGO, 23 DE FEBRERO
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas. Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.
Mateo 5, 38-48

sábado, 22 de febrero de 2020

Los infelices cálculos de la felicidad


Mia Couto

[Traducción de Melitón Cardona]

El hombre de esta historia tenía por nombre Julio Novesa Fuera; en otras parlas, el maestro Novesa Fuera. Personaje bastante matemático, viviendo en la cantidad exacta y morando siempre en acertado lugar. Para él, el mundo había sido colocado en ecuación de infinito grado. Cualquier situación le espabilaba el pensamiento. Integrales, derivadas, matrices, todo contaba con su debida fórmula. La mayor parte de las veces ni se molestaba en incomodar sus neuronas.

-Este cálculo lo hago de memoria.

Dosificaba su corazón con explicaciones regladas, reduciendo la pasión a su equivalente numérico. Amores, mujeres, hijos, todo eran hipótesis nulas. Decía que el sentimiento, al carecer de logaritmo, ni siquiera justificaba su ecuación. Ya siendo niño, decidió abstenerse de afectos. Desde el punto de vista del álgebra, la ternura era para él un absurdo tan grande como el cero negativo. Decía a los alumnos:

-Vean ustedes, la hierba no se enerva aún sabiendo que acabará en estómago de rumiante y la cobra muerde sin odio; es mera práctica de su dentadura inyectora. En la naturaleza no se concibe el sentimiento.

Así, la vida continuaba y Julio Novesa Fuera era en ella un escudriñador de hechos. Cierta vez, sin embargo, el maestro se apasionó por una alumna, mocita de incorrecta edad. Todo el mundo se lo advertía: esta moza es más que joven, no da para usted.

-Eche cuentas, maestro.

Pero el maestro ya había extraviado el cálculo y no le valían los razonables consejos. Aún más grave: perdió el matemático tino. Ya no recordaba ni el ABC de la numerología. Su pensamiento había perdido la pulcritud de la lógica y decía cosas sin pies ni cabeza. Parecía confirmarse el dicho: "cuanto más sexo menos nexo". El maestro ya le había trazado la hipotenusa a la muchacha. En recreos y recreaciones, Julio Novesa Fuera se apartaba de los rigores de la geometría. El ocho horizontal es un infinito y así el profesor, atontado, recordaba:

-La pasión es el mundo dividido por cero.

Que no cuestionasen la suya, pues era un amor adimensional, de aquellos para los que no hay mar ni guerra. Llamaron a un tío suyo, único familiar que parecía merecerle autoritarias confianzas. El tío le
aplicó mucha sabiduría y doctrinas de exponer hechos y robar argumentos, pero el matemático se resistía:

-Caiga en la cuenta, tío, que es la primera vez que
vivo. Corolariamente, es natural que cometa errores.


-Pero, sobrino, tú siempre fuiste hombre de cálculos.
Echa ahora cuentas con tu vida
.

-Esa cuenta, tío, no se hace de memoria. Se hace de
corazón
.

El maestro demostraba su axioma, la irresoluble pasión por la deseada chica. Había probado la fruta en el momento en que el verano todavía está trabajando en los azúcares de la pulpa, y de tan reglado, se regalaba los ojos. Estaba con la cabeza parcelada con las partes de aquella muchacha soberbia. El tío todavía hizo desfilar avisos sensatos. ¿Acaso no vislumbraba el peligro de un desaguisado desilusionista y el hecho de que el amor es falso como un techo? Cautela, sobrino, ojo por ojo, diente prudente, pero Julio, sin embargo, se resistía inoxidablemente y su tío regresó a su pueblo a ocuparse
de sus asuntos.

Los enamoramientos prosiguieron. El maestro llevaba a la muchacha a la orilla del mar, donde los cocoteros rumorosos se cimbreaban proporcionando un fingimiento de frescor.

-Para bien amar no hay como a pie de mar, dictaminaba
él
.

La muchacha sólo le respondía simplezas. Lo que a ella le gustaba era el verano y le decía: lo único que me gusta del invierno es poder llorar. Con el frío, las lágrimas me salen gruesas y llenitas de agua.

La muchacha hablaba y el maestro iba paseando sus manos por su cuerpo, más aplicado que un ciego
aprendiendo braille.

Sigue hablando, no pares, le pedía él mientras diversificaba los dedos por las secretas humedades de la muchacha. Le agradaba la fingida distracción de la moza, porque así sus actos le parecían menos pecaminosos. Los transeúntes pasaban echando culpas al viejo profesor. ¿Acaso tenía edad para aquellas desvergüenzas? Otros se limitaban a hacer chistes:

-¿Sexagenario o sexogenario?

 El maestro se desimportaba. Recogía la lección del baobab, que es imponente pero no da sombra. La voluntad de cortejar ha de explotar antes de que termine el baile. Tanto tiempo había transcurrido en su vida y tan poco había tenido para vivir. Estando todo al alcance de la felicidad ¿por qué motivo se usufructúan tan pocas alegrías? Pero el sapo no sueña con el charco, se refocila en él. ¿Y ahora que tenía la mano en la moza iba a parar?

Una noche, estando con ella en la cama, extraños recelos le asaltaron: esta chica va a huir, desaparecida como el arco iris en las traseras de la lluvia. A fin de cuentas, los otros tenían razón: siempre llega el momento en que el cacahuete se separa de la cáscara. Novesa Fuera ni llegó a entrar en el sueño, tanto le dolían las sospechas del desenlace.

Pasaron los días hasta que, en cierta ocasión, bajo la sombra de un cocotero, se escucharon los acordes de una tristísima lamentación. ¿Lamentaba el profesor los previsibles daños? Fueron a verle provistos de consuelos, pero no encontraron al profesor, sino a la moza desparramada en llanto, más triste que un ciego sentado en un altillo. Se aproximaron y le tocaron en el hombro. ¿Qué ocurría? ¿Dónde estaba el maestro?

-Desapareció. Se fue con otra.

Respuesta espantable: al final, el que se había ido sin remedio era el profesor. Y ¿cómo se había ido, si apenas ayer le aplicaba sus ventosas en aquel mismo lugar? La mencionada enamorada respondió que se había ido con otra, una supernumeraria mucho más joven, estrenable como mañana de domingo. Una vez probada la dulzura del fruto, lo que se quiere es el sabor de la flor. Mientras la lagrimosa encharcaba ristras de sonidos, los presentes fueron desfilando, descuidándose del caso, dejando a la moza a la sombra del cocotero, solitaria e insólita en el escenario de su imprevista tristeza. Era invierno, la estación preferida de sus lágrimas.

Mia Couto

Yet another reason to love #TheRamones


Yet another reason to love #TheRamones
 
@RealJamesWoods

Nieve en Cai

 Ni Dios en Barbate

 Boda Virus en Cai

 Subiela
El del dedal  por gorro

Nieve en Cai

F.J.G.I.

Sí es sí

Vaya bobada. Montero cómo hacemos para registrar el sí es sí ???  grabamos un audio ante notario justo antes, firmamos papeles antes de empezar, buscamos testigos, qué hacemos????

@Caulfield222

Mingote, Tierno, Don Carnal y Doña Cuaresma


Con el Carnaval sucede lo mismo que con el Retiro el día que decidieron abrirlo por la noche: los que estaban a favor hablaban de poesía, y los que estaban en contra hablaban de moral 

Murcia


BOE


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El gobierno de Sánchez deja a Murcia sin dinero porque los murcianos no votan por Sánchez todo lo que él quisiera. Es decir, por “provincia traidora”, que eso es apología del franquismo y no las novelas de Vizcaíno Casas.

    “Provincias traidoras” fue el título con que el franquismo retiró en el 37 el concierto económico a Guipúzcoa y Vizcaya, que no se habían sumado al Alzamiento con la alegría que el mando esperaba.
    En la cuesta de enero, una borrasca, “Gloria” (“¡La gloria! ¡La gloria! ¡Mierda y otra vez mierda!”, fue la respuesta de Verlaine a la galantería que Rubén tuviera con él), causó daños catastróficos en Cataluña y Levante, todos los cuales serán indemnizados por el Estado, salvo los de Murcia, por tratarse… de “playas privadas”, al margen del mar homérico de la paz y la civilización.
    
Al explicarlo, que no lo ha explicado, Sánchez parece que habla como Pemán dice que parecía hablar Castelar, en una playa en la que le llegaban a la punta de los zapatos la pleamar de la civilización y los siglos, que ya no subiría más. Esa playa sería la Barceloneta de Ivà, convertida por el sanchismo, al estilo como el castrismo hizo con Varadero, en la Playa del Pueblo, y para los más pobres, un poco la Malvarrosa de Blasco, pero en ningún caso La Manga murciana, donde una persuasión fascista dominaría a los bañistas (y las bañistas) que juegan a estar en Deauville.
    
Steiner, uno de esos muertos que, como dicen los gallegos, no habían muerto nunca, que estaba loco por Suiza, situaba en la montaña la diferencia europea con “los instintos democráticos de Estados Unidos”:

    –No soy un hombre de mar, un aficionado a la democracia de las playas. La montaña efectúa una ruda selección. Cuanto más se escala, menos gente se encuentra.
    
¡Qué bonita pancarta (“Cuanto más se escala…”) para atarla a la cola del Falcon!
    
La otra “provincia traidora” es Madrid, pero aquí no hay playa para una naumaquia del sanchismo contra el fascismo, así que la solución será hacerla nación.

Sábado, 22 de Febrero

Valle de Esteban

El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados