Mostrando entradas con la etiqueta Hispania aeterna. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hispania aeterna. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de marzo de 2015

Castellanas negras

Factura de las 8 gallinas negras...

...de pura raza castellana

Colón viajó con estas castellanas negras por expreso deseo
 de Isabel la Católica, que tenía especial simpatía a estas gallinas

Y de gallo, el viejo Claudio

martes, 18 de marzo de 2014

La batalla del Jarama*


Morata de Tajuña
Plaza Mayor
La asociación Tajar y el Ayuntamiento de Morata de Tajuña celebraron el fin de semana
 la cuarta edición de las Jornadas de la Batalla del Jarama

Un ejército marcha sobre su estómago 
Napoleón Bonaparte

 C'est magnifique, mais ce n'est pas la guerre
Pierre Bosquet
(tras presenciar la carga de la Brigada Ligera)

 O nunca ha estado en Umm Qasar o nunca ha estado en Southampton.
 No hay cerveza, no hay prostitutas y la gente nos dispara.
 Más bien se parece a Portsmouth
(Soldado de caballería británico después de que Geoff Hoon, ministro de Defensa,
 comparase el puerto iraquí con la ciudad inglesa)

 La guerra es algo feo, pero no es la más fea de las cosas...

 ...El estado de deterioro y degradación de la moral
 y el sentimiento patriótico, ése que cree que nada merece la guerra,
 es mucho peor
John Stuart Mill

 Baja la lápida a la memoria de los bienhechores de Morata
 don Manuel Mac-Crohon y doña Concepción Jarava

Ayuntamiento

___________

martes, 2 de octubre de 2012

martes, 24 de julio de 2012

“¡Esconded al perro!”

-Las peripecias de una patrulla de la Guardia Civil para evitar un encontronazo con la Policía durante un dispositivo de seguridad.

viernes, 20 de julio de 2012

jueves, 26 de abril de 2012

Mapa de la corrupción española


A través de la página de Google Maps.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Pesadilla americana

Ana Cristina Restrepo Jiménez
El Colombiano

Para nosotros, los calentanos, es muy duro el segundo día en ciudades altas como Bogotá o La Paz. Sin una buena taza de té de coca, el soroche producido por las alturas resultaría insufrible.
Pero hay algo mucho peor en ese segundo día de aclimatación: una cita para solicitar la visa en la embajada americana.

Después de esquivar en un taxi el maremágnum de carrazos de escoltas alrededor de la zona, espero durante casi tres horas en las afueras del edificio de la embajada.
Bajo la chispa del sol de tierra fría, hago parte de una procesión: centenares de colombianos que, con la pinta dominguera, cargamos un cartapacio de súplicas (documentos recogidos tras meses de afanosas diligencias) para obtener la bendición del Tío Sam.

Setentones, sin dónde reposar, agradecen al cielo la tregua de lluvia; a su lado, ejecutivos con traje de marca, señoras encopetadas, niños que perdieron colegio, y jóvenes que sueñan con estudiar o coronar.

Entretanto, los peregrinos comparan su papelería, y llegan los j.j.rendones propagando rumores: "¿No tiene fotocopia del pasaporte?" "Esa foto no sirve: se le ven los aretes". "A la vuelta, sacamos fotocopias a mil; y foto, a 10 mil".

Y entonces, desciende de los cielos la voz del Gran Hermano: "No haga corrillos. Por razones de seguridad, si no tiene cita, despeje las áreas circundantes?"

Una legión de funcionarios colombianos, vestidos de negro, como ángeles del infierno, sale para revisar la documentación de los feligreses.

Nadie protesta. El humillante silencio de la resignación.

Ya adentro, en la primera ventanilla, frente al parqueadero de empleados, un padre le dice su hijo: "Vea, chino: ese carro que está saliendo es un Porche. Aproveche, sumercé, que de eso no se ve por aquí".

Seguir leyendo: Click

(Vía Ricardo Bada)

martes, 18 de octubre de 2011

El genio fascista de la bicicleta, y 2


LAS BICICLETAS

Ernesto Giménez Caballero

El paisaje de la bicicleta es llano y limpio. Y el que monta la bicicleta es porque tiene que llegar a un sitio distante rápidamente y con economía. Estas dos condiciones, que parecen tan simples, son las que imposibilitan a una buena parte del mundo de utilizar la bicicleta como es preciso.

¡Paisajes estos de centroeuropa, de las rutas geométricas suaves, pulidas por el ambiente húmedo y gris, estas rutas cordeadas por los álamos y los castaños en espesos y seguidos linos; rutas que atraviesan siempre campiñas verdecidas y jugosas, a orillas de un río ancho y lento, de márgenes bien cortadas! Por tales rutas, si por ellas corre, rueda, vuela, aligera y perfecta la bicicleta. El obrero y la obrera forman con ella su caravana de ida y vuelta de la fábrica, el morral a la espalda, la herramienta atada al cuadro. Gracias a ella el campesino puede utilizar el vehículo mecánico, abandonando la eglógica y arcaica bestia de labor que le condujo siempre a sus quehaceres rurales. En la ciudad, el funcionario, el escolar, el repartidor, el tendero, verifican sus labores con rapidez y exactitud. Gracias a la bicicleta, que se desliza sin esfuerzo por la calle recta, asfaltada y plana.

¡Qué espectáculo al mediodía, a las dos de la tarde y al atardecer, a la salida de las oficinas y talleres! La ciudad es un “carrousel” fantástico , una pista extraña, donde los ciudadanos se entrelazan en las combinaciones más raudas, difíciles y hábiles. Apostarse en una plaza de gran tránsito a esas horas es un deleite de circo. Pasan los ciclistas, con sus libros, sus violines, sus cartapacios, sus cestas, sus trebejos más particulares. Y pasan, sobre todo, las ciclistas, las viejas y las niñas, con sus bicicletas de cuadro abierto, en cuya rueda trasera el guardabarros lleva una retícula policroma, una redecilla tejida quizá a bolillos en un ocio femenino de la que monta.

¡Muchachas ciclistas, simpáticas, visión suculenta y pagana, visión excitante y nutritiva como ninguna! Lejos de ser un espectáculo absurdo y bárbaro ver tanta muchacha en bicicleta es un regodeo sensual incomparable. Nunca la pierna femenina adquiere mayor relieve ni mayor gracia que al empujar briosamente el pedal: la pierna hasta la rodilla que vemos en el cruce fugaz.
Luego el torso y las caderas adquieren con el movimiento rítmico una especie de mecanicidad voluptuosa, un tembloteo de odalisca, de rumba automática. La cabeza erguida al aire, los ojos bien avizores, las narices dilatadas por el viento, las mejillas encendidas por el esfuerzo. La elegancia y la energía aceptan la bicicleta como uno de sus mejores pedestales. Y también la voluptuosidad. Pero la voluptuosidad no la perciben estos hombres rubios y sonrosados al ver una adolescente en el ligero caballito. Se necesita venir del sur para sentirse asaeteado por las imaginaciones cálidas que un espectáculo así despierta, pues una muchacha en bicicleta es algo para comentarlo en voz baja, sonriendo, entre varios amigos españoles.

Sería imposible que nosotros permitiésemos a nuestras mujeres sentarse en el sillín. Somos demasiado ascetas y demasiado brutos para eso.

Nuestro mejor vehículo -aparte el “Metro”- ha sido la “moto”. Algo de mucho ruido, de pocas nueces. Vehículo de estampanarse y de correr juergas. Como el organillo -que es de origen alemán- , la moto se está haciendo ibérica. A mi me parece muy bien la “moto” en Castilla: cuestas, estampidos, explosiones, tolvaneras de polvo, viajes inauditos por un crimen, por una enfermedad, por algo siempre decisivo y a veces trágico…

La bicicleta, en cambio, la hemos arrinconado en los parques o en los velódromos. Nos ha faltado verde, humedad, llanuras sin pedrizales, rutas suaves y cuidadas, calles de pavimento sano y pulido. Nos ha faltado latitud para utilizar la bicicleta: la bicicleta, este coche tan europeo, tan excelente y provechoso, el vehículo de la clase productora, del funcionario y del obrero.

El día en que España pudiera verse poblada de bicicletas podría decirse que el progreso material había entrado definitivamente, que las costumbres se habían suavizado, que la actividad emprendedora se había intensificado, que los ríos se aprovechaban, que las arboledas se espesaban… No. No es un vehículo de risa y bárbaro la bicicleta. Merece mucho más respeto y atención del que generalmente se le ha venido otorgando. Quisiéramos que nuestro pesimismo al pensar en muchas cosas de España se alejase en la carrera de un velocípedo, lejos, para siempre, en un velocípedo triunfante que rodase alegremente, repiqueteando alegremente el timbrecillo simpático de los avisos al transeúnte distraído.

La Libertad
29 de mayo de 1924

(Vía J. R. M.)


viernes, 14 de octubre de 2011

El genio fascista de la bicicleta, 1


LAS BICICLETAS

Ernesto Giménez Caballero

Las bicicletas no han tenido éxito en España. No podían tenerlo. La bicicleta ha sido, en nuestro ambiente, un vehículo curioso, ensayable; pero, al fin, vencido y relegado a uso de puro deporte. No podía ser de otra manera.

En cambio, en estos países centro y perieuropeos, la bicicleta ha constituido el vehículo natural, el imprescindible, el más característico y, si pudiera decirse así, el vehículo vital por excelencia.
No. No es el “auto”, ni la “moto”, ni el tractor, ni el avión, ni el tranvía, el coche que mejor representa el genio de Europa. Es la bicicleta. Nosotros teníamos que desecharla algo, porque tenemos algo que no es europeo, sino de orientales.

Por el desierto pasa el aeroplano, pasa la camioneta, pasará el ferrocarril. Pero no la bicicleta.
Por las calles chinas o morunas pasará la “moto”, pasará el Ford quizá. Pero no la bicicleta.
La bicicleta necesita todo un paisaje par sí y todo un temperamento para el ciclista. Yo no sé por qué me causaba mala impresión o ganas de reír el ver, a veces, un moro por una calle tetuaní pedaleando sobre un caballo de acero, recogida la chilaba, enseñando las pantorrillas, sosteniendo inverosímilmente las babuchas al rodar los pedales.

A pesar de que el genio europeo se caracteriza por la universalidad de sus creaciones, la bicicleta no podrá nunca universalizarse verdaderamente. ¡Exige tantas cosas tan difíciles para nuestro mundo!

Exige, ante todo, la excelencia de una ruta. Es decir: todo un paisaje culto. ¡Carreteras de Castilla, veredas y trochas africanas, calzadas orientales! Asnillos, reatas de mulas, jamelgos. Carros, carretas y carromatos. El sol brillando meses en un cielo azul blanquecino. Y la tierra seca, seca, desmochada, gris, resquebrajada en relejes y baches infinitos. ¡Imposible bicicleta! ¡Clavileño absurdo!

¡Calles andaluzas o tangerianas, o calles de Bagdad, estrechas, tortuosas y pinas, cuyo pavimento es el guijarro agudo y afilado, como diente famélico hincado en encía polvorienta. Por él pasa el piconero, el vendedor de flores, el quincallero, con sus burrillos, lentamente, como en sueños, que interrumpe un pregón ardoroso, súbito y cadencioso.

En la mayoría de las ciudades españolas -como casi ha ocurrido a Madrid-, ciudades sobre oteros medievales, habrá que pasar del asno semita y arqueológico al Metropolitano sin el estadio de la bicicleta, que es el intermedio entre el esfuerzo individual y el mecánico.
_________
(Vía J. R. M.)



lunes, 10 de octubre de 2011

"¡Es increíble!"

-"La mejor colección sobre la Revolución Francesa que existe en el mundo fuera de suelo galo” está en Guadalajara, España. Pedro J. suele enseñársela a los invitados que acuden a la casa, y todos tienen la misma reacción de sorpresa: “¡Es increíble!”, suele ser el comentario más repetido entre los huéspedes.

Click

martes, 8 de febrero de 2011

El demonio de Aljaraque, príncipe de las tinieblas, en la Costa de la Luz




"Un exorcismo es muy complicado, y, de momento, yo le digo a la familia del chico que frecuente la iglesia, porque yo no voy a ir a buscarlo; ha de venir él a mi terreno, ¿verdad?, para que yo pueda coger, por así decir, al conejo. Mientras, tengo que ver al toro desde la barrera, pero todavía no puedo decir que es un toro bravo, ¿me comprende?"... Es la exposición que el exorcista hace... "¿¡Ay, pero qué es lo que ha entrado en mi casa!?", dicen que se preguntaba, desgarrada, la madre del mozo, y que una vecina, sin pasmarse, respondía: "¡Satanás, hija mía, Satanás!"

Seguir leyendo: click, click y click

sábado, 5 de febrero de 2011

El sátiro de Almendralejo

Abc, 9 de Septiembre de 1987

Es gangoso en el hablar, diestro en el alumbrar, zurdo en el obrar moviendo el títere bajo las sábanas, y dicen que no le ladran los perros. De aprendiz atacaba a los novios, pero ahora sólo codicia a los casados. Cuando opera -casualmente, en barrios socialistas-, oculta su rostro con un pasamontañas, pero quienes han podido verlo aseguran que es un hombre de unos veinticinco o treinta años y ciento sesenta y tantos centímetros de estatura, vestido de negro riguroso y peinado a la siciliana. Aparece al caer la noche y, aunque actúa como el diablo Cojuelo, levantando los techos, no anda a la coxcojita. Al contrario. Todos los testigos afirman que tiene propiedades de funámbulo, por sus prodigiosos saltos y su velocidad endiablada a través de los tejados. "Alas y velas tiene", declar una mujer que a punto estuvo de cogerlo en el garlito.

(click y click)

viernes, 24 de diciembre de 2010

Noche de Paz

Guardia de Asalto
en Barcelona


-Hay que tener en cuenta que la mayor parte de los directores generales de Seguridad que nombró la República no era como para ampliar el santoral, y algunos, de estar al frente de la Policía, debiera ser por correr ante ella.- W. Fernández Flórez, 1935


Luego, el franquismo
la tomó con Cruyff

Los grises pegaban

Los grises corrían

Corría Rubalcaba

Y Zapatero corría

Vino la democracia

Pero la democracia era ella

¿Y nosotros qué somos?

Aquila* non captat muscas

El heredero


Jano de la Democracia

Cromwell de Solares

Lord Protector
del Cielo Español



¡A las tanquetas!


Cena de Navidad

El que viene

El que nace

Noche de paz
La paz de España

Aleluya

__________
*Faisán