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jueves, 3 de julio de 2014

Jueces y redenciones

Dibujo de Carlos Gómez


Francisco Javier Gómez Izquierdo

El oficio de juez -uno de los pocos que aparecen en la Biblia- ha de ser tenido como prestigioso por lo mucho que se estudia para serlo y por la Justicia que se espera en su desempeño. En España, unos cuantos jueces se fueron apuntando a facciones políticas, prefirieron ministerios a ser hombres justos y disparataron con insultos hacia el prójimo como los camioneros aragoneses que acarreaban la madera de las sierras pinariegas. Ese racimo de  jueces soberbios abandonó el estudio de los Códigos para compadrear con periodistas y locutores hasta convertir  las sentencias, autos y disposiciones en escritos a conveniencia. Lo peor es que han llegado a creerse los más sabios y discernidores de los españoles y a los que hemos de reverenciar desde nuestra ignorancia del Derecho.

         Uno de estos jueces ha dicho que los etarras cumplen penas desproporcionadas, repudia la doctrina Parot y comprende el nulo arrepentimiento de los asesinos. Se queda tan ancho tras lección tan magistral ante alumnos universitarios totalmente desarmados intelectualmente y pide “positivismo” -amnistía y libertad me atrevo a traducir-   a la Justicia.

       La sentencia de Estrasburgo a la Ley Parot, veo, desde mi modestia, que muy pocos la han entendido. Ni siquiera los jueces de prestigio como este magistrado De Prada. Voy a intentar que quede claro al que leyere. Antes de 1995, el Código Penal permitía la redención. El condenado no podía estar más de 30 años en prisión sin salir, aunque no redimiera. A partir del 95 ya no hay redención de penas y el máximo de cumplimiento sin salir es de 20 años.

Los etarras juzgados por delitos cometidos antes del 95 tienen derecho a redención, pero... para ello era necesario buena conducta, colaborar en las tareas de limpieza (fregar los aseos del patio por ejemplo) y el resto de normas regimentales en prisión. Los etarras se negaban sistemáticamente. Hubo un tiempo que ni siquiera se levantaban al recuento de la mañana. Si el funcionario de prisiones le sancionaba por incumplimiento de obligaciones, los iñakis mas ceporros y valentones sonreían y amenazaban con un “..tu muerte me sale gratis. Serías el cuarto..” O el sexto ó el décimo. No creo necesario poner nombre a tanta cara de odio. Este comportamiento significaba Primer Grado penitenciario. Los códigos no permitían redimir en primer grado y los etarras cumplían a pulso. Hasta los 30 años. Pero entonces llegaron dos o tres jueces españoles de facción que obedecieron -supongo- al gobierno progresista de turno y concedieron redenciones a etarras en primer grado por hacer cometas euskaldunas ó por apuntarse en la ya imprescindible carrera de  Psicología.  Para los funcionarios de prisiones un doloroso insulto. Para la Justicia una aberración. Para los etarras, un despiporre. Para los ciudadanos.. ni saben ni contestan. ¿Que fue lo siguiente? Pues calcular la redención desde los mil y pico años para que el preso estuviera el total de los 30 años. Un parche sin rigor jurídico. Una chapuza descomunal que en Estrasburgo sólo podía tener una respuesta.

      Los culpables de conceder y admitir sin recurso en plazo aquellas redenciones culparon a Bruselas a orejas mal informadas y... ¡claro está! , la culpa es de Bruselas.
      
Penas desproporcionadas. Hay un varón, precisamente vasco, al que trasladan de cárcel continuamente y que va  diciendo a los psicólogos y juristas de los centros penitenciarios que cuando salga en libertad va a matar no se si a su novia o a su mujer. El hombre está condenado a 12 años por... maltrato psicológico. Ya lleva los 10 y por supuesto no le van a dar nunca un permiso, ni libertad condicional y como ya no se redime... pues a pulso. Por ser ejemplo cuando se empezó a considerar el maltrato psicológico hacia la mujer se consideró pena proporcionada en sentencia. La incidencia psicológica en el penado se descarta. Proporcionalidad positivista, supongo.

       Si al señor De Prada le hubiera asesinado -Dios me perdone por la comparanza- la ETA dos hijos por el simple pecado de ser españoles hijos de juez español y los criminales volvieran a la libertad a los 15 años de estar presos, ¿consideraría proporcionados siete años y medio por  muerte de su inocente descendencia? ¿Y si ese ó esos mismos pistoleros son juzgados por otros tres o cuatro crímenes -acuérdense de De Juana Chaos- y sale la cuenta proporcional por cadáver a dos años de pena, qué diría de la Justicia para con sus hijos?  Como es hombre sabio, su inteligencia superior comprendería los motivos etarras y se sentiría satisfecho, o mejor, consideraría saldada la deuda de los delincuentes.

martes, 22 de octubre de 2013

Doctrina... ¿Qué doctrina?


Francisco Javier Gómez Izquierdo

    Esa manía locoide que tienen los españoles de hacer leyes como si fueran biblias para interpretarlas conforme a insensato discurrir lleva, en más ocasiones de las soportables, a escandalizar en tierra extraña y a que se nos afee tan asqueroso vicio. Estrasburgo no podía decir otra cosa que la que ha dicho, si atendemos al principio fundamental de todo ordenamiento jurídico: la irretroactividad de las leyes. Principio demoledor en toda civilización. En nuestra Constitución -que no sé si vale de algo- hay un artículo 25, que no puede ser interpretado. Sólo procede su aplicación, y no es cosa de que prusianos traduzcan lo que uno mismo ha escrito.

      Me cuento entre las personas más afectadas por el eterno desvarío de nuestros políticos de no querer legislar con sensatez y buen juicio. Desde los 80 ha habido tiempo para redactar una docena de artículos más imprescindibles que necesarios, para que los canallas y los adictos a matar al descuido cumplan años de cárcel conforme a derecho... pero cuadrillas de estultos, que es lo que abundan en España, renegaron de la redención de penas por considerarla franquista, sin reparar que en primer grado no se redimía, y abandonaron el cumplimiento de penas a los equipos de Tratamiento, auténticos instrumentos políticos. 
Que el Equipo de Huelva que lleva dos o tres años observando a De Juana no le da el tercer grado, pues lo llevamos a Madrid, por ser los psicólogos de la capital capaces de evaluar en una semana lo que otros no sospechan en años. Un interno disfrutará de permiso ó tercer grado cuando así lo estime un psicólogo o psicóloga, un trabajador social, un educador.... nunca cuando lo diga expresamente la ley. En España las leyes dan para hablar mucho, pero sólo las entienden los delincuentes.

       La doctrina Parot fue una torpeza, propia de políticos españoles que actúan como cortijeros sin que nadie ose frenar sus disparates. Ni siquiera los jueces, grumetes de un barco sin ley en el que a veces uno no sabe si pecan por ignorancia, qué malo... o por maldad, qué remalo.
        
Un servidor no tiene estudios. Quiero decir que no tengo carrera y que me quedé en el COU setentero, pero viendo las remesas de abogados con los que trato de continuo, empiezo a sospechar que sobran las facultades de Derecho. Perdonable es en abogadillos logsianos la incomprensión de los escrito, pero escuchar a jueces divagar sobre lo evidente me tiene totalmente desmoralizado... porque hasta hace 20 años creía fervientemente en el Estado de Derecho, hasta que llegó esa psicolocracia que prostituyó la Justicia:

-Esto es conveniente. Esto no. El momento político aconseja...

miércoles, 6 de marzo de 2013

El caso del juez Ferrín

Ya arruinado y no indultado, ahora le exigen 100.000 euros en salarios diferidos.

martes, 26 de febrero de 2013

Indultos. La tómbola de Gallardón



A primera hora de la mañana del martes 26, en Murcia, llegaba al domicilio particular del ex juez Fernando Ferrín Calamita, casado y padre de siete hijos, la notificación del Ministerio de Justicia, que lidera el inefable ex alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón (en la imagen). El cartero entregaba al juez una notificación en la que se le comunicaba que su petición de indulto había sido resuelto “de forma desfavorable por acuerdo del Consejo de Ministros del 8 de febrero”. Es decir, que le niegan el indulto. El mismo Ejecutivo que acaba de indultar a un automovilista suicida que provocó la muerte de una persona, solicitado por un bufete donde trabajaba el hijo de Gallardón... El despacho, casualmente, era Uría y Menéndez, el más famoso conseguidor financiero de España. El indultado había sido condenado a 13 años de cárcel. Ferrín a diez años de inhabilitación... y no había matado a nadie.

viernes, 11 de enero de 2013

En torno a Ramoncín

-El que nada tiene que esconder de nada tiene que preocuparse.
Ramoncín

-Los fiscales y los jueces no entienden muy bien lo que es la propiedad intelectual.
Bueyes, abogada de Ramoncín

martes, 4 de septiembre de 2012

viernes, 29 de junio de 2012

Jurado popular

-Que no existiera debate no evitó, no obstante, momentos de gran tensión. Sobre todo cuando la selección española parecía atascada ante Croacia. O cuando el camarero del hotel en el que pasaron una noche incomunicados les informó de que la ensalada era primer plato único y que los licores -pese al vino tinto del que dieron cuenta- estaban vetados a los miembros de los jurados que, semana sí, semana también, pasan por aquel hotel costero a 30,70 euros de Barcelona.

 
Vía @iellakuria

domingo, 12 de febrero de 2012

El partido de los que no apoyamos a Garzón

-El partido de los que no apoyamos a Garzón con ideas de izquierda está muy reducido. A este universo de las izquierdas llegan con fuerza los retumbos de los medios de comunicación de Prisa y de Mediapro y el arrastre social de Lara, Llamazares, actores, ... Para terminar quería hablar un poquito del derecho de la defensa. Antes de este caso, teníamos la percepción de que las conversaciones de presos provisionales y abogados eran sagradas, salvo casos de terrorismo. Si los reos-abogados hubiesen sospechado la posibilidad de que les capturaban las conversaciones, ¿hubiesen dicho lo que dijeron? Si existiera la percepción de que el juez y no el legislador pudiera crear nuevos casos de interceptación, ¿los imputados podrían sincerarse?

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miércoles, 25 de enero de 2012

Las justicieras reformitas del Pp


-Noticias acerca de la justicia. El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) volverá a ser elegido por los jueces. Algo es algo: sustituimos la politización por el corporativismo. Mejor sería que los órganos judiciales, incluso determinados jueces, fueran elegidos por los ciudadanos y, en paralelo, fomentar más el uso del jurado popular. No hay que tenerle ningún miedo a la justicia popular porque cualquier lego en la materia tiene tan claro como un magistrado o un fiscal si alguien es inocente o culpable. Que el sistema procesal y la aplicación de la norma sea competencia de un experto es lógico, pero no la aplicación de la justicia. ¿Miedo al jurado? Las veces que he tenido que comparecer ante un juez siempre he tenido la sensación de encontrarme con un entendido que, por ello, anda más lleno de prejuicios que el profano y es más proclive que ése a anteponer la norma al sentido común.

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miércoles, 18 de enero de 2012

Garzón y el coro de querulantes

Justicia garzonita

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Llego a casa con tiempo de ver el Español-Mirandés y a ese héroe alopécico llamado Pablo Infante, empeñado en repartir justicia entre los pobres a base de casta y goles, y me encuentro con mi vecino el carcelero.

-Los progres más recalcitrantes, a las órdenes de Pilar Bardem y el Llamazares, se creen que han acompañado al Gólgota al Justo entre los Justos.

Mi vecino el carcelero se ve que se ha educado entre curas.

-Mire usted, vecino... Las leyes suelen ser muy liosas y de ello se aprovechan los abogados ante los jueces, pero a veces aparecen leyes muy fáciles de entender y que no admiten interpretación. La Ley Orgánica General Penitenciaria tiene 33 años de edad. Como Jesucristo. En Derecho Penal hay auténticos genios capaces de exprimir los artículos en favor de los intereses de sus clientes... pero en Derecho Penitenciario se cuentan con una mano los verdaderos expertos. Los funcionarios de prisiones estamos familiarizados con esta rama del Derecho y a veces nos quedamos “alobados” ante la ignorancia de determinados abogados. En los más de 30 años de la LOGP no se ha perpetrado nunca el disparate del juez Garzón. Bueno... si alguna vez se ha hecho, que no lo creo, ni se ha enterado el abogado... ni tampoco el preso. A los terroristas sí que se les graba porque así lo dice expresamente la Ley, el famoso art. 52.1. Antes del encuentro se comunica tanto al terrorista como a su abogado que su conversación va a ser grabada. Es más, a mí, me dice mi director que intervenga la comunicación de, pongamos, el Roca marbellí y su letrado y esté usted seguro que me niego, pues puedo incurrir en delito... porque sencillamente me aprendí la Ley cuando oposité. Me sorprende que el Director que custodiaba a los presuntos delincuentes gurtelianos no pusiera reparos ante el requerimiento del Juez y hasta llega a asustarme el ejercicio de poder del famoso magistrado, más propio de esas dictaduras que presume combatir que de un Estado de Derecho. Y encima, una cuadrilla que retrata su ignorancia ante el mundo, grita que es una vergüenza para el país... que los jueces defiendan las leyes. Amigo mío, eso se llama querulancia: a interpretar la ley en provecho propio.

Veo en el telediario de la Cuatro ahora mismo cómo Garzón confunde intervenir el teléfono del abogado del mafioso o la llamada del letrado al delincuente con un locutorio carcelario.

-El locutorio es como un confesionario. Es sagrado. Más que sacrosanto. Y hurgar en él es un delito.

También veo a los progres de injusta fama haciendo alarde de ignorancia, vomitando necedades y pidiendo una Justicia sin garantías procesales... Parecen dispuestos a formar un Comité de Salud Pública y ya sabemos todos que fascista es el otro.

A la espera de jueces justos, me dispongo a jalear al Mirandés.

Júligans garzonitas

lunes, 28 de noviembre de 2011

Las altas gateras de la Justicia

Gatera alta en Castilla

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Tomo mi cortado de rigor hacia las cuatro y coincido con mi buen amigo “el carcelero”, aquél que se indignara porque a un “pelaespigas” le condenaron por intentar robar unas gallinas -y digo intentar robar, pues ni siquiera entró en la finca donde estaban- a dos años y cuatro meses.

-El pobre aún sigue preso... y lo que le queda.

Como me sorprendió el caso, suelo preguntarle por el cuatrerillo, y Antonio, que es el cantinero, nos enseña El Mundo del día, donde aparece el extraño caso de un sobrino de Chaves, condenado a tres años y medio por abusos a menores y al que han clasificado en 3er. grado (sólo se va a la cárcel a dormir de lunes a viernes, teniendo libres fines de semana y días de fiesta). El carcelero se hace de cruces y noto que se le soliviantan los gatos de la tripa. Y va el tío y nos cuenta un caso que él conoce muy bien:

-Hará siete u ocho años, un niño pijo de Lérida y su colega, hartos de drogas y alcohol intentaron abusar de una moza de Mollerusa. Los detuvieron y entraron preventivos. Los padres del niño pijo contactaron con la víctima y la indemnizaron generosamente con el compromiso de aminorar la gravedad del delito. Prestigiosos abogados negociaron con el colega del “niño bien” para que se declarara único culpable, garantizándole una pena mínima, pues la petición fiscal se quedó en dos años. El juez le puso en libertad provisional sin fianza y el muchacho se bajó a un pueblo de Málaga a trabajar de camarero. A los dos años subió a Cataluña al juicio, y al volver al Sur se presentó en el cuartelillo de la Guardia Civil donde explicó que estaba a la espera de que le bajaran una sentencia. Un día, los civiles le dijeron que les acompañara al Juzgado y allí recogió una condena de 16 meses. Teniendo en cuenta que había estado cuatro meses preventivo, le quedaban doce meses. Habló con su jefe y pidió un mes de permiso con la confianza de que sería clasificado en 3er. grado, como así se lo habían prometido en Lérida... ¡Y aquí entra el Equipo de Tratamiento, una especie de Sanedrín penitenciario, compuesto por psicólogos, juristas -mucho nombre para tan poco sentido-, trabajadores sociales, etc...! En las cárceles, casi todos los miembros de los Equipos son “miembras”, y donde digo psicólogo, debéis entender psicóloga, y donde digo jurista, debéis entender... ¡Bueno, hay “juristos” que son de aúpa molinera!

El amigo carcelero apura el café y salimos a la terraza a echar un purito.

-A V. le clasificaron en 2º grado y hasta los seis meses no volvieron a estudiar su clasificación, manteniéndolo en el mismo grado. El tal V., que era un pelín sordo y un tanto sentimental, creo que en una de las entrevistas con la psicóloga le dijo que él no era lo que ella pensaba y que rezaba por que no haya juzgador después de la muerte. Lo cierto es que al negarle los dos primeros permisos, no volvió a solicitarlos, pues no entendía qué demonios podía estudiar tanta gente de título cuando la lección estaba tan clara. Cumplió a pulso los dicieséis meses.

Cuando se entere del trato al sobrino de Chaves, ya me diréis qué pude pensar. Además, nadie puede presentarse a cumplir en el CIS (Centro de Inserción Social). Los responsables del mismo deben enviar al interno a un centro de Régimen cerrado hasta su clasificación... y lo de los quince días para clasificarlo, es posible que se haya hecho legalmente, pero es legalidad que suele tardar dos meses. Los equipos de Tratamiento clasifican siempre en 2º grado, de entrada. A los condenados por delitos sexuales les exigen una terapia de una año y aún así siguen denegando no sólo el 3er. grado, sino también los permisos. Los reclusos por estos delitos consiguen su primera salida después de recurrir las denegaciones de las Juntas de Tratamiento, a los jueces de Vigilancia. Estos dan oportunidades en atención al tiempo transcurrido en prisión, comportamiento... y en el siglo que corre, si ha realizado la terapia que los psicólogos imparten. A estos tejemanejes los llamo yo las altas gateras de la Justicia.

Nos asegura que abusar de dos menores suele tener más pena que tres años y medio y que el trato de favor hacia el sobrino no se queda en trato de favor: es un insulto al funcionario que ha de explicar a muchos internos el caso del sobrino de Chaves.

-Y ahora, ¿que le decimos al robagallinas?

Gatos

viernes, 27 de mayo de 2011

Miguel Montes Neiro

Montes Neiro


Francisco Javier Gómez Izquierdo

Leo que Rubalcaba y su Consejo de Ministros se va a ocupar de Montes Neiro, y no creo pecar de indiscreto si les cuento lo que mi mejor amigo, carcelero de ocupación, respondió a la pregunta de otro amigo, que quiso saber del delincuente del que la familia se preocupaba de continuo en el Canalsur.

La respuesta empezó con un “uffff..” y una sonrisa que daba a entender que contaría menos de lo que sabía.

-Miguel Montes no ha estado 33 años sin salir de la cárcel. Tuvo permisos, terceros grados y hasta ha disfrutado de alguna libertad condicional desde que entró a cumplir penas por primera vez. Lo que no quita para que haya estado siempre bajo la tutela de Instituciones Penitenciarias. Le aprecio porque siempre hablé claro con él los años que estuvo en Córdoba, donde se buscó esta ruina que le va a matar. Montes es considerado alfarero y en la cárcel vieja hacía bustos de Camarón, que fue muy amigo suyo, y muchos motivos granadinos. Creo recordar que también se atrevía con la cerámica califal, pero lo que de verdad le gustaba era el Sacromonte, las noches flamencas y vivir bien... Creo que fue a finales de los 80, cuando un atraco y, como es preceptivo entre delincuentes, se lo achacaron a un tal Rafael -todo un bicho- que murió poco tiempo después de ser detenido. El muerto siempre es el culpable. Luego la moda fue llevar un menor a los golpes para cargar la culpa en alguien que no pagara cárcel. El juez no quiso exculpar a nuestro Montes y lo condenó por “convicción moral”. A los siete ú ocho años, todavía en la cárcel vieja y estando ya en tercer grado, ó puede que durante un permiso, cuatro atracadores veteranos se concertaron para buscar unos millones. El juez dijo que Miguel fue uno de ellos, pero me juró y perjuró que, aunque hubiese estado en el ajo, no debieron condenarlo, pues era indemostrable su presencia. Confió en el abogado Rodríguez Menéndez cuando estaba enredado en líos con Rafael Vera y Barrionuevo, pero el famoso abogado envió a alguien menos ducho y con más vergüenza y el juez volvió a condenarlo por “convicción moral”. Sin pruebas. De los otros tres compañeros del último negocio, uno -en teoría el jefe de la banda- murió hace más de cinco años en su casa. Otro, el amo del coche utilizado, sólo cumplió dos o tres, y el tercero hace vida normal hace mucho tiempo. Miguel se encabezonó con aquella condena injusta y no ha dejado de darle vueltas desde entonces. Me dijo que la traición de Rodríguez Menéndez nunca la perdonaría y que lo de la “convicción moral” sólo se la aplican a él. Imagino que en la cárcel donde esté pasará de explicar nada a los Equipos de Tratamiento, donde seguro manda el psicólogo y votarán en secreto contra su libertad. Además creo que se fugó en el hospital, puede que haya quebrantado algún permiso, es probable que se haya buscado alguna causa más por tocar drogas (esto último no lo aseguro), pero estoy convencido de que todo lo hace desde la desesperación de uno de esos cabezotas a los que es imposible cambiar de opinión. Miguel Montes es KIE en el talego. Todos le respetan y nunca faltará quien pague lo que necesite tras los muros. La verdad es que debía estar en libertad. Ver la generosidad de ciertos jueces dejando vía libre a individuos que siempre hemos tenido por forajidos y comprobar que matar por maldad tiene menos pena que entrar en un joyería por la noche nos hace pensar que Miguel Montes es “el pringao” del Régimen zapaterista. Un sesentón achacoso que sólo aspira a sentarse en el Sacromonte para ver cantar y bailar a su extensa parentela, entre los que hay alguno de cierta fama. Los años de cárcel se los ha buscado él, pero del desquiciamiento en que habita, toda la culpa la tiene una Justicia tuerta que nunca alcanzará la desgracia de quedarse ciega.

Así dijo mi amigo. Si les interesa mi opinión, me atrevo a decirles que siempre ha gustado mucho en el cine el atracador que se libra por falta de pruebas ante un juez convencido de que tiene ante sí a un perfecto caradura. En el cine americano, los Paul Newman, Brad Pitt o George Clooney se van de rositas con la complacencia del espectador, por tratarse de pillos que no matan. Como Miguel Montes Neiro. Pero eso es en las películas americanas. En España, la convicción moral es argumento que no deja hacer películas tan poco aleccionadoras.

De todo corazón, que Miguel Montes Neiro tenga toda la suerte del mundo con el ministro Rubalcaba. Otros, con mucho más delito, la tuvieron.


Presunta cerámica califal del horno de Montes Neiro