Mostrando entradas con la etiqueta San Isidro 2033. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Isidro 2033. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de mayo de 2023

San Isidro'23. Novillada seria y vivísima de Los Maños para García, Parejo y Navas, que, por empezar, matan muy mal. Márquez & Moore

 

Bien se ve que estás mañica, de un mañico enamorada


JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ

 

En el día de regreso de Timi al palco presidencial, tras la que lió el otro día, su presencia en el mismo fue saludada por la afición con pancartas pidiendo su destitución como presidente, con palmas de tango y con gritos de ¡fuera del palco! o simplemente de ¡fuera! La Plaza guarda memoria y ésta es una de las pruebas de que Madrid no está tan acabada como parece, por más que esté cercada y acosada.  Hubo otro grito que se oyó en varias ocasiones a lo largo de la tarde, proferido por una voz de barítono, grito minimalista de gran concisión y efectivo mensaje, compuesto de una sola palabra: «¡ladrones!». Acaso éste guardase relación con el bochinche que han montado respecto de las dificultades para la devolución de los boletos a la que se tenía derecho por la no comparecencia de Marcos Linares, herido grave en Sevilla hace unos días.


La cosa es que entre lo de la devolución de las entradas, que muchos se han quedado con ellas en el bolsillo sin que se les haya dado la oportunidad real de devolverlas, lo del campeonato del balompié y lo desapacible de la tarde ventosa de mayo marceando, parecía que hoy la Plaza iba a estar medio vacía y menuda sorpresa, al llegar jadeando a la Andanada y comprobar que había una entrada de lo más apañada, dadas las circunstancias. Puestos a ilusionarnos podemos pensar que la llamada de la casta de la ganadería de Los Maños ha sido lo que animó a las gentes a no quedarse en casa. Lo que sí es verdad es que a partir de la muerte del tercer novillo las gentes comenzaron a abandonar la Plaza a mansalva y el acicate de la interesantísima corrida que estábamos viendo no era de suficiente peso como para mantener a los espectadores en sus asientos.


Antes de seguir diremos que hoy han salido al ruedo dos novillos de 535 y 525 kilos de los de la báscula venteña y un par de 512, cuatro de nacimiento en 01/20 y dos de 02/20, con lo que nos vamos a ese enigma sin resolver, a ese Expediente X de la corrida del desafío ganadero del cual se retiraron los tres de Los Maños sin que aún sepamos cuáles fueron las causas de su expulsión, con el tiempo que ha pasado ya, y mucho nos tememos que ya nunca lo sabremos.

 
Seria y difícil la novillada que Los Maños han mandado a Madrid desde Zaragoza, poseedora de esa condición que tanto odia el torero actual que es la casta. Novillada difícil y exigente, con su punto de mansedumbre, que demandaba oficio y valor, toros vivísimos, que se enteraban de absolutamente todo lo que pasaba a su alrededor, que desarmaban constantemente a los peones y a los matadores, que hacían sumamente incómodo el tercio de banderillas y que, en líneas generales, cumplieron en varas. La predisposición a atacar a los montados incluso antes de citarles, la reticencia en salir de las cercanías del caballo y la atención constante a la presencia de esos pencos enfaldillados hablan de la decencia del señor Marcuello, su ganadero. El primer capote que pasó de las manos de su dueño a las astas del novillo fue el de Diego García y luego fueron muchos más los capotes que fueron cambiando de dueño a lo largo de la tarde; dos de los novilleros resultaron cogidos, por fortuna sin consecuencias a pesar de la aparatosidad de los percances, hubo persecuciones a los peones hasta la barrera tras clavar las banderillas y de nuevo vimos brillar con los palos y con el capote a ese grandísimo Curro Javier y a Gómez Escorial.


De la terna original permanecieron Diego García y Christian Parejo, de Chiclana de la Frontera, nuevo en esta Plaza. Mario Navas entró en sustitución de Marcos Linares.


La cuestión es que si los toros demandaban una gran firmeza y claridad de ideas lo que tuvieron enfrente fueron trasteos de largo metraje. Cuatro toros con un aviso, uno con dos avisos y el único que se murió sin música fue el sexto, que el porrazo que se había llevado Mario Navas no le dejó plantear una mínima faena y de ahí la brevedad. La impresión que da es que estos jóvenes novilleros no se han visto en otra como la de hoy a lo largo de sus incipientes carreras. Si a lo desabrido de los novillos, que no estaban dispuestos a regalar nada, unimos los torbellinos de viento que hacían ondear los capotes y las muletas como si fueran ropa tendida ahí tenemos una buena ocasión para no cargar la mano en la censura. Lo principal es lo mal que matan, que esto ya es una epidemia nacional porque no ves a un tío que haga la suerte como Dios manda. Ni siquiera se pide que claven arriba, que ahí también se precisa de un poco de suerte, pero al menos que hagan la suerte, que marquen tiempos y que se pongan en corto para la estocada, que ahora la moda es ponerse de larguísimo.


Secretario II, número 41, sirvió para abrir Plaza, novillo en el tipo de Santa Coloma al que Diego García lanceó con gusto por verónicas. Cumplió en varas y su matador no aprovechó las embestidas que el toro tenía, proponiendo un largo trasteo del que el toro acabó desentendiéndose.

 
Embajador, número 72, fue algo protestado de salida vaya usted a saber por qué. Toro vivísimo que se recorrió la Plaza midiéndola como un agrimensor y que todo lo que llevaba en su mente eran dificultades. A Parejo no le perdonó cuando se quedó cruzado con él, pegándole un trastazo que parecía de cogida fuerte, pero que luego no. El chiclanero estuvo valiente y decidido y dejó unos naturales de buena ley. Mató muy mal. Eran casi las ocho y llevábamos dos novillos.


Molinero, número 73, es el primero de los de Mario Navas, que se vino a Madrid elegantemente vestido de azul soraya y oro. Tras varias coladas al recibir al toro y el paso del animal por los del castoreño, por el de turno y por el de reserva, vino otro trasteo largo que antecedió al mitin con el estoque, que estamos en campaña electoral.


Secretario I, número 75, no se parecía en hechuras al Secretario que salió en primer lugar. Novillo que podía pasar por toro y que cumplió en las dos varas que tomó, brindis del torero al abuelo que está en el tendido 6 y trasteo de ni fu ni fa.


Tostadino, número 49, probablemente haya sido el mejor toro del encierro. También cumplió en varas, puso sus dificultades en banderillas para que Curro Javier nos dejase dos torerísimos pares de gran exposición y se abalanzó a la muleta de Christian Parejo cuando le citó por alto y a pies juntos. Un par de series con la derecha, de óptima colocación, cayendo hacia adelante y cargando la suerte, otra serie con la izquierda de menos a más y luego vuelta a la derecha. Mata mal y deja ganas de volver a verle.


Ateridos estábamos cuando salió Confitero, número 54, que inmediatamente arrolló fortísimamente a Mario Navas destrozando su bonito vestido. Entre que le recomponen en el burladero del 6 va desarrollándose la lidia sin que Diego García se haga cargo de dirigirla y cuando Navas sale a la Plaza, maltrecho, es para coger la muleta. Evidentemente se ve que no está en condiciones de torear y además que las condiciones del novillo pedían estar en posesión de todas las facultades. Abrevia con una estocada y descabello y salimos corriendo de la Plaza a ver dónde nos dan una taza de caldito bien caliente o un chocolate, que es lo que pide el cuerpo.

 


ANDREW MOORE

 





LO DE GARCÍA

 


LO DE PAREJO

 






LO DE NAVAS

 



FIN

miércoles, 18 de mayo de 2022

San Isidro'22. Enlutados Araúces de Robles para Adame, que no los vio; Moral, a gritos con ellos; y Téllez, primera muleta plana de la Feria y la mejor estocada. Márquez & Moore

 

El par de Fernando Sánchez

 

JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ

 

Hoy, lo mismo que ayer, otro minuto de silencio sin que las psicofonías de los altavoces nos aclaren quién o quiénes son los finados. Y por más que uno pregunta “¿hoy quién se ha muerto?” no encuentra a nadie que le responda con un nombre y apellidos o unas señas personales. La gente ya se ha acostumbrado a levantarse cuando casi todos los días se paran las cuadrillas y cesa la música y les importa un bledo que el difunto sea Agamenón o su porquero. Luego, a base de indagar nos enteramos que el fallecido es don Javier Araúz de Robles, ganadero de reses de lidia y natural de Molina de Aragón, padre del actual propietario de la ganadería a lidiar esta tarde. Las reses salen al ruedo con divisa negra, de luto por el amo.


Ya hemos dicho la ganadería, y ahora diremos los toreros que fueron agraciados en la rifa isidril de Plaza 1, que son Joselito Adame, Pepe Moral y Ángel Téllez. Con estas señas que se han dado ya se ve que el cartel es de los que le traen cuenta a la Empresa y, aunque la Plaza haya registrado una media entrada es cosa segura que el saldo contable no ha arrojado números rojos. Según los datos que proporciona la propia Empresa hubo más público en la novillada de ayer que en la corrida de toros de hoy, por si alguno quiere meditar algo al respecto.


La cosa empezó fatal. Sale Talador, número 27, feo, en tipo pero feo, badanudo y de poco culo, se da unas carreras y entra al penco de Óscar Bernal que cumple en la vara más que el toro y sale de ahí con una pata rota. Pañolada verde de don Jota, el Papá Noel de las orejas, y primera irrupción del espectáculo de don Florencio y sus bueyes amaestrados. Segunda apertura del portón de chiqueros y aparece Sombrerero, número 9, de la ganadería Chamaco, jandillas onubenses, que recibe una especie de vara asquerosa a la que el chamaco jandillero responde cayéndose, o como si dijéramos haciendo la famosa resistencia pasiva de Ghandi. Segundo esperpento en varas, nuevas caídas, segunda pañolada verde de don Jota y segundo acto del espectáculo de doma boyal de don Florencio. Media hora en la piedra llevamos y aún no ha salido el primero. Tercera apertura de la puerta del chiquero y ahí tenemos a otro nuevo jandilla chamaquero, Afanoso, número 1 que está aquí para quedarse y para huir lo suyo del capote y, sobre todo, de la puya. Pasa por las banderillas sin tener nada que decir y ya mismo está Adame echando agua a la muleta desde una botella de Solán de Cabras, inconfundible azul, agua que al ser baja en sodio no deja la muleta agarrotada. La faena del mayor de los Adame se basa en serie por la derecha, otra por la izquierda, otra por la derecha y otra más por la derecha con sus consiguientes carreritas, cites de pico y demás aditamentos harto conocidos de la afición. Con ese ramillete de ventajismo construye el mejicano una faena de un aire extremadamente pueblerino y deja en la parroquia la cabal sensación de que el toro se le va sin torear. Remata Adame su primera salida a la palestra con un pinchazo y una estocada baja.
 

Chicloso es el nombre del segundo de la tarde y el 39 su número herrado a fuego, galgueño y badanudo. Moral le recibe con cuatro capotazos del tipo mangurrino y en seguida pone al astado a disposición de los jinetes para que Carbonell le ponga dos varas traseras, ambas en el mismo sitio. Tras unas banderillas de puro compromiso y un brindis a un señor con un micrófono que andaba por el callejón, Pepe Moral se saca el toro hacia afuera a ver cómo se entiende con él, pero el toro es más de tablas y huida que de andar dando ocasiones a su matador, que también se emplea en esta tauromaquia por las afueras hecha a base de carreritas una y otra vez y, además, a la mínima oportunidad el bicho se escapa, con lo que no hay manera de establecer un diálogo entre Pepe y Chicloso. Cuando cierra al toro, más de lo mismo, pero al estar más en lo suyo el toro lanza un cabezazo con el que le quita la muleta. Por la izquierda el tal Chicloso ni se da por aludido y cuando Moral vuelve a la derecha el toro se va, por lo que el torero decide acabar aquello, que la cosa también va a tener su miga, con un pinchazo, media estocada contraria soltando la muleta y muchos descabellos.


El primer toro de los de Ángel Téllez, torero moracho al que el programa pone de madrileño, es Campiña, número 73, toro largo y sin cuajo, que entra con prontitud al primer cite del picador, romaneando, y también al segundo, empujando. De la cosa de las banderillas no diré nada porque aproveché para dar una breve cabezadita. Comienza el trasteo de Téllez con los mismos argumentos de cada día a excepción de lo del pico, que el torero se esfuerza en presentar la muleta más o menos plana, lo que constituye una gran novedad, pues en lo que va de Feria creo que es el primero que lo ha hecho. Lo más feo de Ángel Téllez es eso de andar a gritos con el toro, que yo no recuerdo un solo torero de los que a mí me han gustado, de los buenos, que anduviese con el toro como un albañil en un andamio a puro grito. Vamos a reseñar algunos naturales muy aclamados por el senado venteño que a mí me han parecido más bien como los de todos los días. No me llegaron al alma. Tras pinchazo y estocada baja Campiña se va a tablas y allí, flanqueado en el interior del callejón por los alguacilillos, don Francisco Javier a la izquierda y doña Rocío a la derecha dio Campiña el alma a quien se la dio.
 

Para mi manera de ver esto, el toro de la corrida es el cuarto, Carantoña, castaño bragado, número 63, un serio toro con morfología de saltillo salvo por la capa. De nuevo, como en el cuento de Monterroso, cuando despertó, Adame todavía estaba allí. En lo de las varas empezamos con muy buen pie, pues Carantoña echa al suelo al caballo y al picador Manuel Bernal con enorme facilidad, saliendo del encuentro sin quedarse y luego se deja pegar, saliendo suelto de la suerte. Le pone en dificultades a Fernando Sánchez, que cobra un par de gran exposición y torería. Lo que hasta este momento se ha visto es un toro muy vivo y con una embestida vibrante. Al borde de las tablas le cita Adame para darle un ayudado por alto, el Celeste Imperio del Divino Calvo, y el toro entre la muleta y el torero se decide por el segundo, propinando un fortísimo golpe al matador. Se comprende que Adame lleva un golpe morrocotudo cuando vuelve a empezar su trasteo en el que da distancia al toro y le va haciendo su toreo que sirve para ir poniendo en evidencia las virtudes del toro, un toro de lidia no una mascota, y dejando la sensación de que es toro de gran faena de las de orejas de peso en Madrid, de las de reventar la Puerta Grande, aunque Adame no sea capaz de echar a rodar esa bola. La faena no es que sea a menos es que es puramente plana, que el toro se le va lo sabe él como lo sabemos todos y decide acabar en plan feísta con las manoletinas nuestras de todos los días. Hay que decir que hubo muchos que disfrutaron con las evoluciones del torero. Lo despachó de un pinchazo y una estocada baja y se pegó una vuelta al ruedo.


Pepe Moral en su segundo, Chirivito, número 14, dio una cierta medida de su impotencia. Principió de rodillas y siguió erguido con muchos enganchones tanto con la derecha como con la zurda, sin pillarle el aire al toro. También anduvo Pepe Moral a gritos con el toro, sin que esto le sirviera de nada en sus modos toreros influidos fatalmente por la escuela julera. Al toro lo picó Francisco Romero como si estuviese en un combate de pressing catch de dos rounds. Varela dejó dos banderillas en tres pasadas. Una estocada baja sirvió para poner final al paso de Pepe Moral por la Feria.

Cuando salió Vicuña, número 45, muchos ya se habían ido de la Plaza, que mientras la corrida se alargaba unos iban a perder el autobús, otros llegaban tarde a la cena y los de más allá ya estaban hartos. El toro se emplea en la primera vara, en la que recibe poco castigo de Marcial Rodríguez y, aunque algo tardo, acaba entrando y empujando en el segundo convite. Ángel Téllez lleva en la mochila las monsergas propias del neotoreo, que de eso no se libra nadie, pero se le ven ganas de desarrollar lo suyo citando de lejos y presentando de nuevo la muleta de manera ortodoxa, con lo que deja un sello que se aparta un poco del fastidioso toreo de todos los días. Remata Téllez su labor con una estocada muy buena de ejecución y de colocación, acaso la mejor de lo que va de Feria.
 

La corrida en su conjunto, entretenida tarde de toros, estuvo bastante por encima de lo que la mayoría nos imaginábamos que podría ocurrir con el cartel anunciado y, la verdad sea dicha, es un gusto equivocarse.
 


Adame atropellado por Carantoña, el toro de la corrida

 

ANDREW MOORE


 

 

LO DE JOSELITO ADAME

 



LO DE PEPE MORAL

 



LO DE ÁNGEL TÉLLEZ

 


FIN