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viernes, 7 de abril de 2023

Vía Crucis de Villahizán de Treviño


 
Iglesia de Santa María
Procesión del Viernes Santo
21,30 horas
Con lectura del Vía Crucis de Gerardo Diego
 
 

 
Los Pasos alineados en el templo
El Viernes Santo del Humilde
 

 
La procesión se pone en marcha
Jerusalén arde en fiestas. / Qué tremenda diversión / 
ver al justo de Sión / cargar con la cruz a cuestas.
G. D.
 

 
Vende tus bienes y sígueme...
 

 
Si no os hiciéreis como uno de estos pequeñuelos...
 

 
Luto castellano
 

 
Los monacillos de las Siete Palabras
 

  
Dedo imperativo del Señor
La barba es lo primero que imitan de Cristo los apóstoles del medio Evangelio
Pemán
 

 
Perdona a tu pueblo, Señor, / perdona a tu pueblo, /
perdónale, Señor.
 

 
Cuando Cristo fue levantado en la Cruz atrajo a Sí todas las cosas
Juan 12, 32
 

 
La Piedad en la calle
(En el nombre del padre)
He aquí helados, cristalinos, / sobre el virginal regazo,
muertos ya para el abrazo,  / aquellos miembros divinos.
G. D.
 

 
No estés eternamente enojado, / no estés eternamente enojado, /
perdónale, Señor
.
 

 
Por tus profundas llagas crueles, / por tus espinas y por tus hieles, /
 perdónale, Señor.
 

  
Las mujeres de la Pasión
(A falta de hombres en el censo, tres jóvenes voluntarias se hacen cargo 
del paso -el más liviano- del  Ecce Homo)
 

 
Por las heridas de pies y manos, / por los azotes tan inhumanos, /
perdónale, Señor
 

 
He aquí helados, cristalinos, / sobre el virginal regazo, /
 muertos ya para el abrazo, / aquellos miembros divinos.
G. D.
 

 
Saxo (de insuperable tristeza), tambor y verónica
 

 
Y al contemplar cómo vienes / una mujer se atraviesa, / te enjuga el rostro y te besa. 
/ La llamaban la Verónica. / Y exacta tu faz agónica / en el lienzo queda impresa.
G. D.
 

 
El regreso
Plañideras y monacillos
(El Cristo suelta la Cruz)
 

 
Coro de señorinas, contrapunto magnífico y popular
 para los cultos y delicados versos 
de Gerardo Diego 
Perdona a tu pueblo, Señor, perdona a tu pueblo / perdónale, Señor
 

 
Senatus Populusque Romanus
Expresión que figuraba en el lábaro de Constantino, 
transformada por el Cristianismo en  
Salva Populum quem Redemisti
(En su elocuente locura, Unamuno reprendía al Catolicismo
 como un compromiso entre el Evangelñio y el Derecho Romano)
 

 
El Cristo, con las barbas del atrezzo en una bolsa,
 aguarda la entrada de los últimos penitentes
 

 
Las Siete Palabras
Fue en Perú donde por primera vez se articuló y popularizó la predicación de
 las Siete Palabras, 
el Viernes Santo, luego extendido a toda la Cristiandad
El padre Alonso Messía las predicó en la iglesia de San Pedro de Lima 
en la última decena del siglo XVII

Sueño del Cristo muerto en lo alto del edificio del mundo




Jean Paul

Jean Paul es el seudónimo que utilizó Johann Paul Friedrich Richter (1763-1825), escritor alemán que decidió cambiar su nombre para las publicaciones rindiendo tributo a Jean-Jacques Rousseau. Mme. de Stäel tradujo al francés un fragmento de su novela Siebenkäs, de la que se desprende el famoso Sueño del Cristo muerto en lo alto del edificio del mundo:


Un atardecer de verano, estaba acostado sobre la cima de una colina, sobre la que me dormí, y soñé que me despertaba en medio de la noche en un cementerio. El reloj daba las once. Todas las tumbas estaban entreabiertas, y las puertas de la iglesia, agitadas por una mano invisible, se abrían y cerraban con gran estrépito. Sobre los muros huían sombras, que no eran proyectadas por cuerpo alguno; otras sombras lívidas se elevaban por los aires, y solamente los niños reposaban todavía en sus féretros. Había en el cielo como una nube grisácea, pesada, sofocante, que un fantasma gigantesco apretaba y estrujaba en grandes pliegues. A mi alrededor, escuchaba la lejana caída de avalanchas, y bajo mis pasos la primera conmoción de un terremoto. Toda la iglesia vacilaba, y el aire se estremecía con los sonidos desgarrantes que buscaban en vano la armonía. Algunos rayos pálidos arrojaban una luz sombría. El terror me impulsó a buscar abrigo en el templo: dos basiliscos relumbrantes estaban delante de sus pórticos temibles.


Avancé entre la turba de sombras desconocidas, sobre las que estaba impreso el sello de antiguos siglos; todas giraban alrededor del altar despojado, y solamente sus pechos respiraban y se agitaban con violencia; un solo muerto, desde hacía poco enterrado en la iglesia, reposaba sobre su sudario; todavía no llevaba mortaja, y un sueño feliz hacía sonreír su rostro; pero ante la proximidad de un viviente, dejó de sonreír, abrió con un penoso esfuerzo sus párpados entumecidos; el lugar de su ojo estaba vacío, y en el del corazón sólo había una herida profunda; elevó sus manos, juntándolas para rezar; pero sus brazos se estiraron, se separaron del cuerpo, y las manos unidas cayeron a tierra.
En lo alto de la bóveda de la iglesia, estaba el cuadrante de la eternidad; no tenía ni cifras ni agujas, pero una mano negra hacía sus giros con lentitud, y los muertos se esforzaban por leer la hora. Entonces descendió desde lo alto hasta el altar una figura brillante, noble, elevada, y que arrastraba la impronta de un dolor imperecedero; los muertos exclamaron:

¡Oh Cristo!, ¿ya no hay más Dios?

Él respondió:

No, no hay.

Todas las sombras empezaron a temblar con violencia, y Cristo continuó así:

He recorrido los mundos, me he elevado al medio de los soles, y allí tampoco estaba Dios; descendí hasta los límites últimos del universo, miré dentro del abismo y grité: "¡Padre!, ¿dónde estás?", pero no escuché más que la lluvia que caía gota a gota en el abismo, y la eterna tempestad, que ningún orden regía, me respondió tan solo. Elevando mis ojos hacia la bóveda de los cielos, no encontré otra cosa que una órbita vacía, negra y sin fondo. La eternidad reposaba sobre el caos y lo roía, y se devoraba lentamente ella misma: redoblad vuestros ruegos amargos y desgarrantes; que los gritos agudos dispersen las sombras, porque esto es un hecho.

Las sombras desoladas se desvanecieron como el vapor blancuzco que el frío ha condensado; la iglesia quedó pronto desierta; pero de repente, espectáculo horroroso, los niños muertos, que se habían levantado en el cementerio, acudieron y se postraron delante de la figura majestuosa que estaba sobre el altar y dijeron:

–Jesús, ¿no tenemos padre?

Y él respondió con un torrente de lágrimas:

–Todos somos huérfanos, vosotros y yo no tenemos ya padre.

A esas palabras, el templo y los niños se abismaron, y el edificio íntegro del mundo se desplomó ante mí en su inmensidad.
_____

[Versión de Juan Carlos Sánchez Sottosanto]

martes, 4 de abril de 2023

Pasos en Córdoba


Salida de la Merced

 


La Vera Cruz cruzando el puente

 


Jesús y Barrabás ante Pilatos. La Sentencia



El Cristo de Ánimas en San Pedro


 Francisco Javier Gómez Izquierdo
          
         Salió a las cuatro la Virgen de la Merced, la Virgen de las cárceles, la Virgen a la que piden y se ofrecen los vecinos del Zumbacón, el barrio que hace frontera con Fátima y las Ollerías. Al poco de salir, en Caravaca de la Cruz, un vate al que pone el microfóno el Canal Sur dedica un poema un tanto disparatado a "la reina del Lunes Santo", y entre "...si Abderramán te hubieran conocido..." y " Fernando III hubiera sabido de ti...", el capataz golpea con el llamador y grita el "arriba valientes" correspondiente con la intención de emprender una chicotá larga.

Delante va Nuestro Padre Jesús Humilde en la Coronación de Espinas. Delante del Cristo va un nazareno por el que el capataz, ya de noche y de vuelta, en Santa Marina, barrio de toreros y junto al rincón de La Lagunilla, donde vivió Manolete, pide una "levantá" dedicada a Manolo Román, el nazareno-novillero en edad juvenil que va acumulando orejas y del que la Córdoba taurina espera se convierta en califa.

A las seis vamos hacia el Campo de la Verdad. Encontamos a la Merced ya  en la Cruz del Rastro y pasamos al otro lado del río para ver la Vera Cruz, momento en el que Cristo recibe el madero camino del Calvario. El camino sobre el puente romano encoge el corazón de muchos turistas que se quedan pegados a las piedras que fortifican la Calahorra. Vamos en busca de la Estrella, a la que una señora de edad dedica una sentida saeta frente al Alcázar. A la Sentencia la pillamos en la Cruz Roja. La espectacularidad del manto de la Virgen de Gracia no es uno capaz de describirla.

De vuelta a casa buscamos al Cristo de Ánimas en San Pedro, donde no hay tanta bulla como la que le espera en la plaza del Potro. La cofradía de Ánimas es distinta al resto de las de la Semana Santa. Llevan al Crucificado con ruedas. Sin costaleros. Sin música. Rezando retahílas de rosarios y contagiando la sobriedad, severidad y gravedad de los hermanos al público que guarda al paso respetuoso silencio.

lunes, 3 de abril de 2023

Pasión de castellanos viejos


 
SEMANA SANTA
VILLAHIZÁN DE TREVIÑO
BURGOS
2014
Taconess de duelo

 Costaleros de la Piedad

 La Oración del Huerto

 Jesús atado a la columna

 Bajada a la plaza Mayor

 Salida del Cristo

 Cristo al paso

 Mujeres al paso

 El romano caballero

 La Crucifixión

 Salida de la Piedad

 Caer de la tarde
Viernes Santo de abril

 La Dolorosa

 La voz tonante

 El apuntador

 La hora H

 Las escuelas (hoy bar) y el Santo Sepulcro

 La era de San Roque

 Las Siete Palabras

 Romano gafapastas

 Ermita de San Roque

 Pendiente de un hilo

 Al aire de su vuelo

Cielo de Castilla

 Los jóvenes cruzados

 La Piedad de los mayores

 Teología liberal

 El Cid en el tejado

 Los gatos del Calvario

 La música callada de los predicadores (dominicos)

Villahizán de Treviño, Burgos
 18 de abril de 2014