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sábado, 30 de junio de 2018

El ruedo



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La derecha gobernadora es una derecha Poincaré, el polímata francés recordado por decir que, si el mundo y todo lo que hay en él se encogiese una noche en la misma proporción, no lo advertiría nadie.

La derecha madrileña está ahora en la cosa de hacerle un Poincaré al ruedo de Las Ventas. ¿Para qué? Unos dicen que para ampliar el callejón, en previsión de que el sanchismo cani dispare el número de gorrones. Otros dicen que para ajustar el escenario a las medidas de María Soraya en sus mítines de lideresa pinypón. Y la versión oficial es que lo han pedido las figuras (?), que serían Enrique Ponce, que ya no tiene edad, el hombre, para estar corriendo detrás de los toros mansos por ese ruedo inmenso, y Julián López, suponemos que por las mismas leyes de la proporción que rigen para María Soraya. El público no cuenta, pues la tauromaquia es, junto con la democracia, el único espectáculo del mundo organizado contra el público.

En tiempos del “Chino” González en la Comunidad, a quien mirábamos como a un emperador porque lucía coleta blanca en el callejón y en la gerencia un Confucio (Abella), la derecha Poincaré colocó (de tapadillo, nunca mejor dicho) una cubierta que una madrugada el viento se llevó y todavía estamos esperando, como público expuesto al peligro, una explicación.
Está visto que en la democracia lo que estorba es el voto (ahí está Sánchez, hecho un pichi porque ha descubierto el secreto de la democracia franquista: “el Estado asume la representación de la única y verdadera España”), y en la tauromaquia lo que estorba es el toro. Para encoger el voto se reduce la urna, y para encoger el toro (el único toro que hoy ven las figuras es el de Madrid) se reduce el ruedo.
Nadie ha expresado mejor el silogismo de Poincaré que Rafael el Gallo, madrileño de la calle de la Greda, 16 (hoy, de los Madrazo), gitano que tuvo por ganaderías predilectas Miura, Veragua y Santa Coloma:
No, yo miedo no tengo… Era “disproporción”, que el toro era muy grande y yo muy chiquitito...

Sábado, 30 de Junio


Al silencio que sufre la serpiente

viernes, 29 de junio de 2018

Gestos

Hoy la legalidad marcha con la gloria


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Dijeron que votar es populismo, pues votan los pobres (los pobres de espíritu, que son los peores), y a saber la que pueden liar. Mejor que los votos son los golpes de gobernación, un golpe de Estado “shaken, not stirred” para ventilar las cuotas de poder en la guerra de bandas estatales, que es en lo que estamos, con la Nación de convidada de piedra (“pagafantas”).

Como todo es mentira (la “mentira constitucional” de Octavio Paz), ni siquiera respetamos nuestras propias farsas (listas más votadas, primarias partidarias), y todo se nos va en gestos expiatorios que han hecho de España el país más progresista de palabra y el más reaccionario de obra. Lo llamamos socialismo, del cual ya llevamos tres ramas.
La rama hortera (“los horteras hemos llegado al poder”, dijo Luisito Solana) floreció con González de los pecios del 23-F, y su gesto histórico fue la apropiación indebida (“tó pal pueblo”, dijo el hermano –“liberté, égalité, fraternité”– de Juan Guerra) de Rumasa.
La rama emo (“Con mi paz”, firmaba el Bobo Solemne en la feria del libro) floreció con Zapatero de los pecios del 11M, y su gesto histórico fue salir corriendo como conejos en la guerra de Iraq.
Y la rama cani (“Falta más presupuesto contra la pobreza y sobra el Ministerio de Defensa”, dijo el Besteiro que ahora hace pilates en La Moncloa) florece con Sánchez de los pecios del Pp, y su gesto histórico es sacar a Franco de su tumba para jugar al 36.
Sánchez, pues, es tan pobre que no puede presumir ni de haber creado la hipocresía gobernadora, y en eso ya tiene algo de Bonaparte, cónsul mediante un golpe de Estado “contra un Estado que no existía”.
¡Para qué! Hoy la legalidad marcha con la gloria –contestó el Pequeño Cabo a sus “bravos compañeros” que amagaban con desenvainar las espadas.

La legalidad debe de ser los jueces metidos a ministros. ¡El gobierno de los jueces! Bien lo avisaba hace cosa de un mes el diario gubernamental: “Napoleón ha vuelto… y está de moda”.

A octavos

Yerry  Mina, 23 años
La gigantesca alegría que el Barça quiere vender


Francisco Javier Gómez Izquierdo

   Los socios de mi peña cordobesista, la del Parque Azahara, nos pusimos a cenar después de caer la Nigeria de Musa e Ighalo -uno de los nuestros ha sido muchos años abonado del Granada- ante ese buque fantasma que es Argentina. Quedan para estudio de estrelleros y nigrománticos los dos goles argentinos marcados por dos zurdos empedernidos, sobre todo Rojo, con la derecha. Entre  el lomo y la carrillada me atreví  a pronosticar que México con seis puntos no iba a pasar, mientras que Messi y sus compis lo hacían con sólo cuatro. “¿Cómo va a ganar Suecia a México?” saltaron creo que Felipe y Rafa Dorado, este Rafa el mejor ejemplo que puede haber de cordobita-cordobita, siempre ocupado en las mejores señas de identidad de una ciudad paralizada por munícipes sin preocupaciones importantes. “Porque Suecia es el mejor equipo-equipo del grupo y su entrenador aún se está lamentando de no haberse parado a estudiar medio minuto lo que tendría que haber hecho en el último cuarto de hora ante Alemania contra la que nunca debió perder”.
     
Sí. Me maliciaba  a México fuera porque no me cabía que Alemania cayera ante el honor de Corea... pero cayó. Con suspense y a punto de que el VAR, ese condón que le han puesto al fútbol, anulara el primer gol de Kim. Estuvo bien el VAR y mucho mejor Son, el 7 coreano que desde el Tottenham y en permanente progresión amenaza con ser uno de esos delanteros inquietos por el que pujarán los grandes de Europa en menos de dos años si tiene la fortuna de librarse de la mili, obligación muy seria en su país. Particularmente, a mí México, salvo Héctor Herrera, que sostiene al equipo, y la fresca aparición de Lozano, no me ha dicho gran cosa, pero no parecía justo que con dos partidos ganados no pasara, por lo que el guionista del Mundial, del que hablamos ayer, dispuso la sorpresiva y lenta muerte de una Alemania aquejada de melancolía y agrietada por una decadencia como de heroína tuberculosa y romántica. Ha caído con cierta elegancia pero empujada por el soplar quizás envidioso de todos los aficionados del mundo. Era una de mis favoritas. La que más junto a Brasil que va resolviendo sus problemas con la capacidad que se le supone y con la necesaria suerte que casi siempre acompaña a un equipo del que todos somos un poco. Los hombres de Tite sufrieron ante Suiza, tábano molesto que se las verá con la ordenada colmena sueca y que con la eliminación alemana deja el lado del cuadro en el que ha caído España, pongamos como dicen los entendidos,  “asequible”.

     Si España, nuestro equipo, puede con Rusia -no es uno de los trabajos de Hércules- nos encontraremos salvo mayúscula sorpresa con Croacia, una de las candidatas por las maneras mostradas en la primera fase a llevarse el título. En esos previsibles cuartos sería el momento de dar el do de pecho y presentar candidatura, mirando de reojo cómo se despellejan suecos contra suizos y colombianos contra ingleses tras el afortunado pase a octavos de los cafeteros con el tremendo Yerry Mina que debió nacer en 17 de mayo día del alegre San Pascual Bailón y no el 23 de septiembre, el de San Lino, sucesor de San Pedro que puso pañuelo a las señoras. Colombia nos ha parecido inferior a Inglaterra, selección que ha ventilado sus asuntos con Bélgica con una diplomacia bajo mínimos. Se han visto las caras los pajes en vez de los caballeros pero hasta en el plan B de ambas se esconden talentos de mucho cuidado. El Januzaj mismo que no acaba de romper en la Real. El segundo puesto era preferible al primero en el grupo H y eso que Japón, como Dinamarca y... sí, también Rusia, parten como víctimas propicias en los octavos de este apasionante Mundial.

Viernes, 29 de Junio

Valle de Esteban

Esta luz, este fuego que devora

jueves, 28 de junio de 2018

El chaleco salvavidas

Calle de Lista

Niños madrileños provistos de chaleco salvavidas para afrontar los peligros
 de caminar por la acera en la capital, con su papelera,
 su moto aparcada, su motero rugiente, su farmacia y su velador

Niños y toros

Primo de Rivera en el exilio

J. R. M.

Sánchez & Schwarzenegger


Sánchez

Schwarzenegger

Mano a mano



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Venía Sánchez de estar con “Manu” Macron, el señor que riñe a los chicos cuando le tutean como les ordena la Revolución que él tanto celebra, y se trajo de “souvenir” una cosita de Napoleón: “La anatomía es el destino”.

¿Destino? Los sacarinos de La Moncloa corrieron a mostrarnos el nuestro en las manos de Sánchez, que son las manos de un “puertas”, aunque los politólogos hablan de ellas como Pemán de las de Cocteau, cuya elegancia volátil sólo se había visto en las de Antonia Mercé para bailar y en las de Pío XII (¡el de la Carta Apostólica de la Santa Cruz del Valle!) para bendecir.
Manos, las de Sánchez, para coger a España por el pescuezo, después de quemar una varilla de incienso y pasarle el plumero al busto de Azaña, de cuya mano temblorosa, guante blanco entre los dedos, da fe Albornoz, que fue a buscarlo a casa para que jurara el cargo que en contra de la Constitución le habían birlado a don Niceto. “Bien, ya estamos listos para que nos fusilen”, le oirá decir en la Zarzuela, donde residía, a lo que Lolita, su mujer, apostilló: “Manolo, yo no quiero morir tan joven”.
Albornoz achaca el feo carácter de Azaña (“tengo de mi raza el ascetismo y del diablo la soberbia”) a lo mucho que hubo de esperar a ser presidente.
Le oí referir que una vez una mujer pública le había mordido y se había asustado por lo amargo de la sangre. Era agrio todo él.
Sánchez no tiene votos, pero tiene dos manazas y un orate, Santos Juliá, que le dice que Azaña es un socialdemócrata de los de Habermas.
Cuando la razón padesce defeto, no deuen faltar manos al coraçón.
Palabras del conde de Cifuentes, embajador de Castilla, en el Concilio de Basilea, para explicar por qué se acercó al embajador inglés, que le quitaba la silla, “e puestas las manos en él, con gran osadía le arrebató e echó de aquel logar”. Las saca Albornoz en su “España, un enigma histórico” para recordar nuestra manera de entender las manos como garantía de la razón.

¿Qué es la razón, loco?

Jueves, 28 de Junio

Valle de Esteban

Vivo estabas, Dios mío, dentro del ostensorio

miércoles, 27 de junio de 2018

Los ocho primeros clasificados

La serie de los 70
Tres héroes menesterosos


Francisco Javier Gómez Izquierdo

        En los momentos más relajados de la mina, la hora de comer por ejemplo, debo permanecer en silencio por carecer de la mínima opinión sobre un aluvión de series, que desde el televisor o desde artefactos transportables tiene atrapadas a las nuevas generaciones. Mi chico sin ir mas lejos, que ya anda recluido en la preparación del MIR que viene, se sorprende por el nulo interés hacia alguna de las que ponen en el Neflix al que está apuntado, porque, asegura, me gustarían. No tengo paciencia y confieso que la única serie a la que estuve enganchado con auténtica devoción fue una muy antigua de cuando mozo, Historias del año mil, en la que un personaje se llamaba Panocha, bebía con mesura, justo un lito cada trago, y los capítulos eran “puntatas”.
     
Mira por dónde, para atrapar a todo tipo de espectadores, a mí como al que más, los guionistas de este Mundial de Rusia se han sacado de la manga a la selección argentina, mejor se ha prestado ella misma, para protagonizar una serie con no se sabe aún cuantos capítulos. Los tres primeros han dado muchos de sí. Con héroes y villanos tan atractivos en su cutrez como aquel trío de desgraciados italianos que paseaban en los 70 sus hambres en blanco y negro.
     
Al equipo argentino le sobran muchas cosas conforme mi modesta opinión. Le sobra un entrenador más ciclotímico aún que los hinchas de la selección que maldirige, pero como la ciclotimia al parecer va en la genética es tara imposible de erradicar; le sobran alineadores con tanto pedigrí que hasta exigen presencias en el once o atenerse a las consecuencias; le sobra Mascherano, más jefazo que jefecito como dan a entender sus modos y titularidades; le sobra esquizofrenia periodística y le sobran futbolistas que se tienen en mucho más de lo que son. Luego le falta calidad en el centro del campo (el mejor y más talentoso ¡válgame Dios! es Banega), un sistema de juego sensato y la inspiración que se espera de Messi, el mito viviente. En uno de los episodios del “..año mil” a Panocha, Carestia y Fortunato -aún recuerdo los nombres por mentarlos en los banquetes de julio con la cuadrilla- los echaron de alimento a los leones; al día siguiente al malvado cirquero lo llevaban los demonios cuando vio que el famélico trío eructaba feliz tras devorar a las fieras. Es lo que puede pasar en este Mundial seriado en el que se nos ha presentado a los cuatro protagonistas: Argentina, Alemania, Brasil y España con hartas dificultades en las primeras entregas. Se ha recurrido a la rareza de un defensa, Rojo, capaz de volear como el mejor delantero centro o a precisar el disparo, Kroos, en plena desesperación como el héroe que suspira aliviado en la última escena de esos Juegos de Tronos que tanto dan que hablar a mis compañeros. ¡Ah! y además aparece el VAR para corregir el error que tanta vida nos daba a los aficionados.
     
Uruguay es equipo muy bien trabajado por el “maestro” Tabarez, al que da cosa ver en su particular penitencia, desde la defensa que es como se deben empezar las cosas en estos casos hasta la terrorífica delantera con dos fieras expertas en distraer a los mejores cazadores. Creo que podrá con Portugal, pero con Cristiano como con Messi, nunca se sabe. Rusia pasa por cortesía en el sorteo, pero es bastante mas floja que España, nuestro equipo. Las figuras son Cherichev, un suplente del Villarreal, y Dzuyba, un ariete bastante peor que Borja Iglesias, el 9 del Zaragoza.
    
Francia y Dinamarca llegan a octavos aburriendo, sin dificultades y sin sobresaltos. Grupo soso el C. Croacia, la mejor del grupo argentino ha ganado sus tres partidos y de las ocho clasificadas en los dos primeros días parece la mas solvente. Si a Modric, Rakitic, Perisic y Brozovic les aguanta el físico son favoritos para llegar hasta la final pero me temo que  el carácter balcánico, susceptible de caer en la tentación bronquista incluso con el VAR, va a frenar el firme caminar de la mejor selección hasta el momento.

   España y Portugal han pasado de la manera que sospechábamos en la última entrega. No transmiten confianza. Tampoco parecen gozar de la tranquilidad que en teoría se precisa en éstas ocasiones, pero ya me he enterado de que a los creadores de series les gusta sorprender en los finales y no siempre ganan los buenos. Cada vez es mas corriente el triunfo del malo que a veces se vale de una tecnología esquiva con el bueno.

La Hammer



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Iván Redondo, el doctor Frankestein que pasa consulta en esa Hammer que es La Moncloa, puso sobre la pifa de Sánchez unas anchoas para pintarnos un Kennedy “Rottweiler” despachando fotocopias con un Danny DeVito y le salió un Putin comprado en los chinos.

Parecía el ensayo de asalto a Cuelgamuros.

Hombre, Sánchez. Con Franco, la cosa era sacarlo de El Pardo, no del Valle de los Caídos. Profanar muertos será socialista, pero no inteligente, y si hojea “La rama dorada” verá la mala suerte que da. ¿Qué? ¿Van a arrojar la cabeza a los pies de la “frau” de Triana? ¿No les llega con el astronauta, para echárselas de lunáticos y meter miedo?
Los ingleses, que inventaron el “terror gótico”, sacaron el cadáver de Cromwell de la abadía de Westminster y escenificaron su ejecución póstuma, con decapitación y exhibición de la cabeza empalada hasta su enterramiento, en 1960, en Cambridge, donde luego, con una beca de Blesa, posó Pablemos diciendo que, para Universidad, la Complutense, a cuya célebre morgue podrían ir a parar ahora los restos de Franco (los del franquismo siguen vivos) en la caricatura de Nuremberg que prepara el sanchismo, rama cani del socialismo.
En el 36 un Tribunal Popular condenó a muerte a un ex ministro de la Gobernación de la República, Salazar Alonso, por tres acusaciones: aceptar un reloj del estraperlo; dar protección a ABC durante la huelga de artes gráficas convocada porque un obrero del periódico, Jesús Navarro, se negaba a afiliarse a la Ugt; y prohibir el enterramiento de los golpistas de Jaca, capitanes Galán y García Hernández, “padres” de la República (con lápida en el Congreso), en la madrileña plaza de la Independencia, bajo la Puerta de Alcalá.
En una democracia, subirían a Sánchez a lo alto de Cuelgamuros y le dirían lo que el capataz de una grande constructora a sus albañiles recalcitrantes: “Hasta donde la vista alcanza, todo se ha hecho sin ti. Y se seguirá haciendo. Coge tu cuenta y vete.” En una democracia.

Para anchoas, las de Putin

Lunes, 27 de Junio

Valle de Esteban

Sobre el olivar
hay un cielo hundido
y una lluvia oscura
de luceros fríos.

martes, 26 de junio de 2018

Si hubiéramos sabido que Errejón era Sid Vicious



@ManhattanManOne
1/ El día de hoy nos ha brindado otras llamativas imágenes de un líder político nacional. Las del reportaje de @InigoErrejon para la revista @EsquireEs que -con su permiso- paso paso a comentar a continuación.



Paradigmas

Thomas Kuhn, apóstol del paradigma


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

En España lo que falla es el habitante, y lo que falla en el periodismo es el paradigma.
El paradigma periodístico es que Trump es Hitler (quien, por cierto, no llegó al poder por las urnas de la democracia, como Trump, sino por los desagües del Estado de partidos, como Sánchez), y todo su afán es meter a Trump en ese molde. Un editor jefe de New York Times Magazine con cara de empleado del mes, Jake Silverstein, creyó conseguirlo con unas fotos de niños durmiendo en jaulas (“Konzentrationslager Auschwitz”!), pero alguien descubrió que las fotos habían sido publicadas por The Arizona Republic… en 2014, después de que… ¡Obama! (a cuyo lado, si hablamos de narcisismo, Trump es el cardenal Cisneros) detuvo a un millar de niños fronterizos. ¿Vamos a desperdiciar lágrimas por un niño enjaulado por Obama? Silverstein sabía que no, y atribuyó su “error” periodístico (el error que aprovecharon todos los “frutos secos” de Hollywood para proferir su majadero “to be, or not to be” de la compasión) al hecho de haber cometido la fechoría en fin de semana, distraído… “¡con la familia!”

Otro paradigma del periodismo es que Messi es el mejor futbolista de la historia, musa que entre los reporteros sólo se manifiesta por el método de Juan Santiuste, aquel personaje galdosiano que escribía la historia lógico-natural de España, no como ella fue, sino como debió haber sido. Para ellos ese cuento del reportero ruso preguntando a Pelé: “¿Cree que su Brasil de México’70 ganaría hoy a Argentina’18?” “¡Por supuesto!” “¿Por cuánto?” “1-0”. “¿Sólo por un gol?” Y Pelé: “Bueno, hay que tener en cuenta que la mayoría de nosotros ya tenemos más de 75 años”.
Con esto se quiere decir que Messi, “futbolista de mazapán, capullito de alhelí y rosa de pitiminí”, como las actuales figuras del toreo, no es digno (de momento) ni de desatarle a Maradona la correa de su sandalia.
Otra cosa es lo que diga Sergio Ramos, que nunca vio ni a Maradona en el estadio... ni a Messi en el campo.

Martes, 26 de Junio

Valle de Esteban

¡Qué dolor de penumbra iluminada!


lunes, 25 de junio de 2018

En la muerte de Richard "Old Man" Harrison


A la espera del desenlace

 Kroos
Un artista que la lió

Musa
Otro que puede liarla


Francisco Javier Gómez Izquierdo

          Escribo sin datos delante, pero juraría que éste es el Mundial de más emoción en la primer fase. La inquietud de las selecciones más débiles, los cálculos de las medianas y el caminar sobrado en los tres primeros partidos de las naciones más poderosas en asuntos balompédicos se ha trastocado en Rusia. Imagino que por culpa de Puttin, el gobernante capaz de tergiversar cualquier realidad del mundo.

         Entenderíamos que Brasil, Argentina y Alemania, una de las tres, se jugara el pase en el último partido, pero que exista la posibilidad de que todas se queden fuera no cabe en cabeza de aficionado cabal. Fuera estarían, si un mínimo de fortuna hubiera acompañado a Costa Rica y Suecia y veremos aún qué pasa con la anárquica Nigeria cuando se le ponga delante Messi. Si sucumbe ante la lógica de la Historia o Musa, Etebo y Kelechi Iheanacho nos alegran con el majestuoso vuelo de las águilas que son. Es el partido por venir, mañana martes a las ocho.
      
El Partido con mayúscula a mi parecer, lo jugaron el sábado Alemania y Suecia. Cuando acabó me quedé pegado y sin hablar en el sillón durante unos minutos, emocionado ante tanto derroche de casta y fe de una Alemania a la que veíamos  descabalgada -“México y Suecia empatan el último partido”, pensábamos- y a la que salvó el talento y determinación de un futbolista que tenemos por fiable e inteligente en el campo, pero del que desconocíamos esos arrebatos genialoides como el que nos regaló en el minuto 95. Kroos sólo ha marcado un gol, pero es el Futbolista de la primera fase, y que me perdonen el imponente Lukaku y los bendecidos Cristiano y Kane.
      
Es posible que Alemania se haya complicado sola la clasificación, pero ha parecido evidente que ,salvo Kimmich, la defensa está lejos de ser solvente y al centro del campo sólo Kroos parece querer sacudirle un aire afuncionariado que pide relevo en el banquillo ó quizás en los peones. 

Interesantísima la última jornada del Grupo F, donde México, acaparador de todos los parabienes, puede quedar fuera y pasar Suecia, que aún estará preguntándose por qué no buscaron el gol, si Alemania jugaba sin defensas. Yo, que debía ser agorero escarmentado, dije a falta de cinco minutos: “..la va a coger el 10, Forsberg, y se la va a mandar a Guidetti y adiós a Alemania.”
       
Brasil pasará, porque a pesar de no jugar bien, sus futbolistas son excelentes y con mucha capacidad resolutiva. Desequilibrar es su señal de identidad y en ello está Neymar, un tipo al que el día que se encuentre con un árbitro como Dios manda, le van a durar las tonterías lo justo... con el riesgo de hacer descarrilar yo creo que a un buen equipo.  
      
Argentina anda mal. Muy mal. El martes, en tarde-noche tragicómica, veremos cómo escucha Messi el himno. Dicen los argentinos que de esos detalles depende toda la nación. ¡Joé!
      
El resto de los buenos, Uruguay, Francia, Inglaterra, Bélgica España y Portugal salvarán la clasificación desde sus grupos, pongamos que poco complicados, aunque ni los nuestros, ni Portugal podrán descuidarse. Los grupos A y G están resueltos y el B y C  casi, casi. 
     
Por último decir que me gustó anoche Colombia, con el sobresaliente medio Quintero (¡lástima sus limitados pulmones!), el correr atlético del irregular Cuadrado y ¡cómo no! el poderío físico de Yerry Mina, al que Valverde en el Barça no le encuentra virtudes. Personalmente quedo a la espera del posible enfrentamiento Yerry Mina-Lukaku. Uno de los duelos más interesantes que puede presenciar el aficionado. ¡Ojalá que llegue a la altura del Suecia-Alemania!

Tórrida, pero entretenidísima tarde de Montalvos, con Chacón, Cortés y Campos, tres toreros que no siguen las huellas del mainstream


Cortés, Campos, Chacón

José Ramón Márquez

Antes de entrar en harina hay que entrar en la tremolina del timo de Las Ventas, que esta semana ha salido, como de tapadillo, la noticia de que pretenden achicar el ruedo de la Plaza. Así, con un par, sin recabar la más mínima opinión, ciscándose en su propio “Bien de Interés Cultural”, que es Las Ventas, deciden los de la Comunidad de Madrid que el ruedo en el que han triunfado desde Juan Belmonte hasta Pepe Nelo, el ruedo al que ninguna de las grandes figuras de los años 40, de los 50, de los 60, de los 70, de los 80, de los 90 han puesto pegas, ahora hay que achicarlo “porque lo demandan los toreros” Y digo yo ¿qué toreros? ¿El mismo que alisó el ruedo y ya nunca más va a volver? ¿Quiénes son los toreros que demandan como imprescindible para que mane su chorro de arte el que se convierta el generoso redondel de Las Ventas en el de la Plaza de Toros de Gor? ¿No será que a lo mejor hay algunos, entre los que el otro día calificaba doña Mercedes Picón como “figuritas de mazapán” en el espléndido reportaje de Emilia Landaluce en el diario El Mundo, que desean ansiosos la miniaturización del ruedo, porque eso conlleva la miniaturización del toro?  Reducir el diámetro del ruedo en Las Ventas es como quitarle un trozo del final del crucero a San Pedro del Vaticano: las proporciones de la Catedral más grande de la Cristiandad y del ruedo de mayor diámetro del Planeta de los Toros, son cosas innegociables. El ruedo de Las Ventas no debe ser alterado en su tamaño por la interesada decisión de oscuros manejos que no deben ocurrir. Si se perpetra ese desafuero se habrá descendido otro escalón, irrecuperable, para acabar con la Plaza de Toros de Madrid, en la que muchos toreros tienen la ocasión de ver al toro por única vez, una vez al año, en sus fecundas temporadas llenas de éxitos. Esperemos que las asociaciones que agrupan a los aficionados: la Asociación el Toro, Abovent, la Peña el Puyazo, Los de José y Juan, la Peña de Los Areneros, la Asociación Juvenil Taurina de España… se pongan cuanto antes manos a la obra para tratar de frenar este desafuero y para frenar en seco el ataque que se está realizando de manera artera sobre la misma naturaleza de un Bien de Interés Cultural.

Y ahora lo otro, que es la corrida de Montalvo, que como todo el mundo sabe tiene una parte de Contreras que es la que nunca vemos y que la llevan perfectamente oculta y por separado de la otra parte, de procedencia juampedro, que es la que siempre vemos. La verdad es que cuando pegaron los carteles a la vera de las taquillas (casi es el único sitio de Madrid donde se pueden ver los carteles) ya nos quedamos amoscados con lo de Montalvo:

-¡Joé!... Los toreros interesan, pero ¿y eso de Montalvo?

-¿No habría otra, en tanta dehesa como hay por España?

-Seguro, pero ésta la habrán conseguido a precio de saldo… (etc.)

Montalvo es la permanente remembranza de Morante el Terraplenador, que hoy le ha hecho el galleo del bú a un novillote en León y que firmó una de las cúspides de su arte con uno de estos en la Monumental de Cantalejo hace unos años ya. Entre tanto, los productos de la Sociedad Limitada Agropecuaria Trespalacios ya nos dieron un turre imponente el año pasado y ya se sabe que en el Madrid de Plaza1 echar una corrida pésima es garantía de que te compren otra al año siguiente. Así que cuando puso su pezuña en la tierra del redondel un castaño gordo, fofo y blandengue etiquetado como Jilgera (sic), número 18, comenzamos a maldecir en arameo de la tarde que nos tenían preparada y de los 40º centígrados que nos ablandaban los sesos. Luego la cosa se enderezó bastante respecto del inicio y la verdad es que hubo sus cosas con los toros, sin ser la nota predominante en ellos precisamente el descaste ni la blandura. Digamos que la corrida fue toda de cinqueños y que su presentación, excepto el fofo primero, fue buena, resaltando por cuajo y presencia el imponente cuarto, Vaquerito, número 44. Para los doctores en Veterinaria que enviaron a analizar las astas del tercer Miura de los lidiados en San Isidro, ese celo siempre con o contra los mismos, ahí tienen los pitones de los Montalvo para preparar una tesina o una comunicación a un congreso, mismamente los del primero o los del sexto, que a estas horas estarán desguazados como los famosos ferrocarriles del 11m. Por lo demás, diversos registros del toro de lidia, desde el manso cuarto hasta los nobles tercero y quinto y el más encastado comportamiento del segundo y la condición colaboradora y poco exigente del sexto.

Parta dar fin de los Montalvo se vinieron Octavio Chacón, Javier Cortés y Tomás Campos, que venía a confirmar la alternativa que le dieron en 2014. Un cartel interesantísimo, sin lugar a dudas.

Octavio Chacón se justificó de manera completa en sus dos trasteos como un torero curtido, con una muleta mandona y dominadora, muy recia. A  su primero lo paró con oficio depurado, por bajo, para erguirse en unas verónicas de un sello muy personal y el remate de una media de frente muy masculina. Dejó al toro muy de lejos al caballo en el primer encuentro y algo más cerca en el segundo, no siendo hoy el mejor día de Santiago Pérez en la cosa de la puya. Su faena la organizó sobre la mano derecha, demostrando el mando que puede imprimir a su toreo y bajó la cosa de intensidad cuando quiso al natural. Cobró una estocada un poco desprendida y de buena ejecución tras otro intento atacando en recto y pinchando arriba. Su segundo era el manso, que se le picó en la contra querencia, donde el bicho se fue a ver si no le molestaban y en el inicio de la faena de muleta, en el primer muletazo salió corriendo hasta chiqueros y arreó un cabezazo a la puerta por la que había salido a ver si alguien le hacía el favor de abrirla. Chacón se lo trajo al tercio del 10 y allí le sujetó con confianza en tres series de buen trazo y colocación, luego decide llevarse la toro a los medios donde acude peor al cite por naturales y tampoco se entrega al derechazo como lo había hecho anteriormente. Chacón decide entonces volver al tercio y allí remata airosamente su faena de nuevo con la derecha y después de una trinchera y un pase del desprecio mirando al tendido deja una estocada de buena ejecución en la que el estoque queda un poco bajo y trasero. A lo anterior hay que añadir su permanente atención a los aspectos de la lidia en su condición de director de la misma. Mantiene su cartel en Madrid y debe ser pieza imprescindible en otoño. En lo malo, digamos que tiende a encorvarse un poco y que de pronto hace unos movimientos estrambóticos como de coreografía que no le pegan nada.

Javier Cortés hizo un personalísimo inicio de faena a su primero: cita de largo al toro y parece que le va a dar un ayudado por alto, pero cuando el toro llega a jurisdicción baja la muleta y se la esconde al animal, que pasa a toda velocidad, volviéndose mientras el matador se ha colocado con la muleta en la izquierda y ahí le receta un soberbio natural, y luego otros tres o cuatro y uno por alto. Inicio personalísimo y fuera del sota, caballo y rey de cada tarde que se agradece como si de un maná se tratase. Interesa eso de “personalísimo” porque en la actuación de Javier Cortés con su primero es lo que más ha destacado, estando en la del quinto más vulgar y más despegado; y sin embargo fue mucho más jaleado en la faena en la que optó por ir más aliviado que en la que tanteó denodadamente el toreo más recio, bajando la mano y buscando una ligazón que no siempre consentía el toro. Como en el quinto hubo más repetición por parte del toro, las gentes en seguida se tomaron aquello por la tremenda, pero donde Javier Cortés había estado sólido y poniendo sus argumentos mejores sobre la mesa fue en la faena al tercero. La manera en que se quedó prendido por la chaquetilla del pitón al entrar a matar al quinto fue tremenda: el torero se echa fuera al herir y el toro le busca y le agarra por el pitón derecho, arrojándolo al suelo. Mantiene su cartel el de Getafe.

Y luego Tomás Campos, al que sólo vimos en un toro pues con el gordo huidizo del primero, con ese pitón que parecía una escoba, daba más asco que miedo y se te quitaban las ganas de mirar al ruedo. No obstante, con el gordo y con el otro, Tomás Campos dio una imagen de sí mismo muy vertical y seria, y da la impresión de que él no fue capaz hoy de poner encima de la arena de Las Ventas sus mejores trazas. Acaso recuerda un poco en su manera de estar en la Plaza a aquel remoto José Tomás de los 90, pero lo más evidente es que no es uno más de los seguidores de la nefanda escuela juliana, que a tantos chicos ha mandado al averno, que da la impresión de que quiere marcar un sello personal y a eso debe dedicar sus empeños, sin que los mercachifles le cambien. Apetece también volver a verle.

En suma, una entretenidísima tarde con tres toreros que, cada uno por sus propias razones, no siguen las huellas del mainstream: un verdadero soplo de aire fresco, que falta hace.

Hoy las cuadrillas no han estado a un nivel de alta escuela, la verdad. Hoy han hecho su particular muesca en la nómina del oprobioso olivo Juan Carlos Tirado en el primero, a Vicente Ruiz en el cuarto, que además no fue capaz de clavar ni una sola banderilla en sus tres pasadas en falso, y a Antonio Molina en el quinto que hizo el uno más uno, dos olivares en dos pasadas.

Lo del programa oficial con la cantante (?) Rossy de Palma en la portada lo dejamos, si acaso, para otro día.


La belleza picassiana de Plaza1

Ducha escocesa

Adiós a la Andanada del 9
¡El Nido del Bombero!

Detalle

Chacón en la vuelta al ruedo con devolución de prendas

Campos en el callejón

Cuatro porteros y un montalvo

Un aficionado subió a pedir explicaciones al palco presidencial,
 y el presidente, que negó las orejas y recibió las protestas
 ("¡chulo!, ¡chulo!, ¡chulo!")
 del público con actitudes impropiamente zarzueleras
 ("¡seguid!, ¡seguid! ¡seguid!"), se las dio

La última de Iván Redondo


1/ Los asesores de @sanchezcastejon andan buscando su #JackLowe (Kennedy) o su #PeteSouza (Obama). No se han atrevido -todavía- a ir al blanco y negro para darle el toque vintage.



El Cid y Ponce

Versión vintage

Camelo y Camelot

Lunes, 25 de Junio

Valle de Esteban

Esta tristeza juvenil se pasa

domingo, 24 de junio de 2018

Europa, el "Aquarius" y Tocqueville: Historias de náufragos

 Preparados para el show


Jean Juan Palette-Cazajus

«Una ideología es literalmente lo que su nombre indica: la lógica de una idea […] Con su poder de explicarlo todo, el pensamiento ideológico prescinde de toda experiencia. Piensa que ésta no le puede enseñar nada nuevo, incluso cuando se trata de algo que acaba de producirse».
(Hannah Arendt: «El sistema totalitario»).

«La función de la ideología consiste en ocultar la realidad, y luego en sobrevivirle».
  ( François Furet: “Pensar la Revolución francesa).

No seré el único en considerar que estas dos citas reflejan de maravilla el comportamiento oficial en el estrepitoso episodio del «Aquarius» y su atribulado pasaje. Quede claro que también para mí resultó evidente que las condiciones en que se encontraba aquella gente en el momento de su rescate no dejaban lugar a duda sobre la necesidad de la acogida. Necesidad, pues, pero no razón suficiente para considerar tal acogida como arquetipo ejemplar del ejercicio moral kantiano, ni como la afirmación de un gesto ético procedente de un sujeto libremente determinado. Porque la realidad es que los problemas migratorios a que se vienen enfrentando tantos países europeos de forma cada vez más exponencial los tienen atrapados en una tupida malla de concatenaciones causales ajenas a su voluntad. De modo que frente a las más aparatosas demostraciones públicas de la compasión autocomplacida sólo los ciegos y los irresponsables fingirán creer que se trata de decisiones libremente determinadas. Hoy, ya no hay manera de ocultar que detrás de cualquier decisión que tomemos, está la pistola de los inexorables determinismos geográficos y demográficos apuntándonos fríamente a los riñones.
 
 Mediterráneo

Es de suponer que los técnicos del nuevo gobierno valoran mejor que cualquiera de nosotros la espada de Damocles que pesa sobre nuestras nucas. Por esto me pareció lastrado el  show de la acogida por una deriva caricatural y no tuve más remedio que pensar en el contumaz síntoma de ceguera ideológica ante la experiencia, descrito por Hannah Arendt en nuestra cita inicial. El colmo llegó cuando  la firma Benetton -fiel a sí misma- también intentó sacar sus buenos réditos de la triste aventura del «Aquarius». Su conocida maña para siempre recuperar en beneficio propio lo más «trendy» de la corrección política le hizo en este caso la puñeta al gobierno, que se vio involuntariamente emparejado, en materia de cinismo publicitario y comunicacional, con la codicia de los traperos italianos. Aquello resultaba tan abstraído de toda realidad cotidiana y tan marcadamente exhibicionista era el afán de proclamar la adscripción ideológica bondadosa, o la pertenencia a las últimas tendencias del «care», que los calificativos se atropellaban en mi cabeza: «grotesco», «esperpéntico», eran los más suaves. Pero no convenía ninguno. Lo que se impuso fue un sentimiento abrumador de irrealidad: habían logrado extraer de una realidad cotidiana tremendamente espesa y problemática un episodio casi rutinario, para convertirlo en excepcional función de beneficencia.

Ni así pensaba dedicarle unas palabras al clamoroso paripé. En realidad llevaba meses con la firme intención, una vez terminado el ciclo dedicado a los nacionalismos, de dedicar una reflexión exhaustiva al seísmo migratorio -hoy en sus temblores incipientes- y a sus ineluctables repercusiones sobre el destino de Europa. La contingencia atajó mis buenas intenciones. El tema me parecía tan necesitado de una rigurosa totalidad reflexiva que dedicarle siquiera unos párrafos al paréntesis del «Aquarius» me parecía distraerse inútilmente de lo esencial .
 
 Pensamiento "0"

Pero resulta que la anécdota del «Aquarius» era básicamente un episodio de lo esencial. Lo correcto hubiese sido acoger sobriamente el/los barcos de náufragos, asumiendo lúcidamente el acontecimiento como lo que era: una muestra más del acorralamiento ético a que están sometidos los europeos, frente a un tipo de situación particularmente indeseada, de la que no son responsables y de las que sabemos que a partir de ahora se volverán vertiginosamente cotidianas. Chirrió desagradablemente la decisión de  refocilarse en la comedia del buenismo ideológico y vender como un acto libre ante una situación excepcional lo que, al revés, no es más que impotencia frente a situaciones proliferantes y progresivamente fuera de control.

Bastarán unas palabras para recordar los fundamentos de la cuestión. En este caso presenciamos una vez más la habitual conchabanza entre sadomasoquistas interiores y aprovechados exteriores para estimular el inextinguible sentimiento de culpabilidad europeo y ordeñar habilidosamente la ubre de una debilidad compasiva, por otra parte históricamente ausente de otras áreas  culturales. Alguno quizá reconozca aquí algunas notas de la cantilena titulada «Agnus dei qui tollis...» infligida a los lectores entre finales de 2016 y principios de 2017 [Ver Nota]. En algún momento del ciclo, yo trataba de recordar las cifras esenciales. Nos ha vuelto a refrescar la memoria, estas últimas semanas, Stephen Smith, curtido especialista francoamericano de África, en un libro harto íncomodo, titulado «La ruée vers l'Europe: la jeune Afrique en route pour le vieux continent», («La estampida hacia Europa: La África joven en ruta hacia el viejo continente»). Los africanos eran unos 150 millones en los años 30 del pasado siglo. Llegaron a 260 millones en 1960, en el momento de las independencias. Hoy la población se eleva a unos 1300 millones que se habrán duplicado en el inmediato horizonte de 2050. Para entonces, la Unión Europea, hoy poblada por 512 millones de ciudadanos, habrá bajado a 450 millones. En Africa del oeste, el 40% de la población tiene menos de 15 años. Lagos, la capital de Nigeria que tenía 350 000 habitantes en 1960, tiene ahora 20 millones, con un 60% de menores de 25 años. En París son el 14%, (por allí andará Madrid). Dicho de otra manera: con un crecimiento parecido, España tendría hoy unos 480 millones de habitantes.
 
 Benetton y Gobierno: no "limits" publicitarios

 «Que Europa vaya a africanizarse está escrito de antemano» dice Stephen Smith. Escaso interés tiene una película cuyo final conocemos de sobra. Queda el escrúpulo intelectual. Notemos entonces que la incapacidad cultural o la renuencia para aprehender el problema demográfico suscitan perversas reacciones en cadena. Así, en Africa del oeste, el descontrol demográfico engendra la precariedad económica y la precariedad económica empuja cada vez más mujeres hacia la poligamia. Así, las coesposas se ven abocadas a rivalizar entre ellas para enviar el mayor número posible de ejemplares de la numerosa prole hacia el  Eldorado europeo y garantizar el porvenir de la familia, granjeándose de paso méritos ante el señor y amo. O así las familias, siempre extensas, se cotizan para reunir los 3000 a 5000 euros que exigen los traficantes para pasar a Europa. Que transcritos en la escala económica local constituyen un muy respetable peculio con el cual bastantes cosas podrían hacerse en África. Y así parece que de nada sirve recordar, una vez más, que no son los más pobres los que emigran. Y así tiende a desaparecer, entre los jóvenes africanos,  cualquier tipo de responsabilización laboral y social hacia la comunidad, sustituidas por la dependencia mental frente al espejismo del éxodo.
 
Y así, la propia labor de las ONG se ha convertido en tóxica. Sabemos que el patético simplismo ideológico de los militantes «no borders» lleva algunos a considerar los traficantes de personas como «aliados objetivos» en su cruzada contra las fronteras. No todas las asociaciones alcanzan tal nivel de indigencia ideológica. Pero no es menos cierto que los traficantes han aprendido a usar las ONG para mayor eficacia de su business y la triste paradoja es que unos y otros son colaboradores objetivos, al servicio de objetivos antagónicos: unos quieren lucrarse con las personas, los otros salvarlas. Los traficantes engatusan y tranquilizan su ganado humano: «No os preocupéis, si pasa algo siempre vendrán a recogeros». De modo que la labor de los segundos engorda el negocio de los primeros y estimula la avalancha. Esto fue exactamente lo que pasó con el «Aquarius», que recibió de los traficantes la información de que los barcos de refugiados estaban a punto de hundirse a proximidad de las costas libias.

El diario «Le Monde » tenía algunos de sus Tribuletes a bordo de los navíos que arribaron a Valencia.  Sus reportajes son harto reveladores: «Un francófono llamado Abou pide hablar con Ludovic D. (uno de los salvadores). “Tú eres el primer rostro que vi cuando me salvaste”, le dice sonriente. “Tiraste tan fuerte de mí para sacarme del agua que volé hasta dentro del barco”.  Para Ludovic, el hecho de que Abou se pase el día dándole gracias a Dios es un misterio:  “Yo -concluye-  tengo ganas de decirle: si estás aquí ¿qué esperas?”».
 
 Stephen Schmit

Una periodista cuenta: «Las madres, a menudo muy jóvenes, contemplan con envidia las muñecas Barbie que han regalado a sus hijas pequeñas».
 
«¿Qué esperas?» A la vuelta de dos citas, aparentemente anodinas, quedamos confrontados a la brecha cultural. La que explica en gran medida las respectivas situaciones económicas. Si la primera cita habla por sí sola, la segunda expone una de las peores lacras del África saheliana: la postergación de la mujer, su analfabetismo y los matrimonios precoces que la infantilizan y apartan definitivamente del protagonismo social, dando lugar al rosario ininterrumpido de embarazos. La ignorancia de la realidad europea y su mitificación son tan aberrantes que dentro de un año, dentro de dos, sin duda mucho antes, la mayoría de los pasajeros del «Aquarius» estarán desengañados, frustrados y empezará a sonar el tictac de la bomba del resentimiento.

 Alexis de Clérel, vizconde de Tocqueville (1805-1859) tuvo tiempo, en una vida demasiado breve, para ser aristócrata y demócrata, importante político y politólogo, sobre todo pensador cenital de la democracia. Hace pocas semanas se celebraron en los lares familiares del castillo de Tocqueville, en la punta de la normanda península de Cotentín, las llamadas «Conversaciones Tocqueville». Por cierto animadas por una brillante española, Ana Palacio. Llamó particularmente la atención la intervención de Pierre Manent, conocido historiador de las ideas políticas. La Unión europea se ha convertido -vino a decir-  «en una forma vacía de toda sustancia propia». Los europeos se han impuesto a sí mismos «una auténtica apnea moral. No se atreven a respirar». La energía que sus antepasados pusieron, antiguamente, en explorar, inventariar, conquistar u colonizar el mundo a partir de sus convicciones progresistas, la han reinvertido ahora en el vaciado de su ser interior. Este movimiento de retractación de las naciones europeas piensa que así prosigue la descolonización sobre el propio suelo.
 
 Pirámides poblacionales en 2007

Europa, siguió Pierre Manent, ha creído que una vez más se ponía a la cabeza de la humanidad, pero esta vez en sentido contrario: negándose a sí misma toda forma y todo contenido propios, exceptuando la idea de los derechos ilimitados del individuo y la obligacion moral de la acogida del otro (algo muy parecido traté de explicar el año pasado). Pues bien, esta extensión de los derechos individuales en detrimento del sentido cívico, Tocqueville la había identificado como uno de los mayores riesgos que corrían las democracias. Y así podemos leer en «La democracia en América» (traduzco de mi edición francesa): «Si los ciudadanos continúan encerrándose cada día más estrechamente en el círculo de sus pequeños intereses domésticos […] podemos temer que acaben por volverse inasequibles a las grandes y poderosas emociones públicas que perturban los pueblos pero contribuyen a desarrollarlos y renovarlos. […] Tiemblo, lo confieso, por que terminen dejándose dominar por un cobarde amor de los disfrutes presentes, que el interés por su propio porvenir y el de sus descendientes desaparezca, que prefieran seguir con molicie el curso de su destino antes que efectuar el brusco y enérgico esfuerzo necesario para enderezarlo» (II.3.21). A falta de mi propia reflexión, compensará con creces la de Tocqueville.
 
 Alexis de Tocqueville retratado por Chasseriau

No terminaré sin confesar una pequeña satisfacción de amor propio. Me pareció entender que la idea fundamental que constituía el telón de fondo de estas «Conversaciones Tocqueville» se parecía a la que latía en filigrana de mi modesto «Agnus Dei qui tollis...». La formularía así: ¿Debe Europa seguir siendo la vanguardia de la universalización del mundo, obsesionada por la idea de que le ha sido encomendada la misión de superar la noción de alteridad, o tiene derecho a expresar y reivindicar una identidad particular? Notemos que mal se entenderá lo dicho si olvidamos que muchos de los que se acogen a la pulsión universalista europea suelen aprovechar para encerrarse acto seguido en un férreo repliegue comunitario.

NOTA 1: Del citado trabajo salió un libro en la «Bibliotheca Bulbuentina» al cuidado del inestimable Tomás M. de V.
 
Castillo de Tocqueville

Domingo, 24 de Junio

Valle de Esteban

¿Qué zarzales me ocultan
algo recién nacido?

«¿Qué va a ser este niño?»

DOMINGO, 24 DE JUNIO

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban. A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan.» Le replicaron: «Ninguno de tus parientes se llama así.» Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.» Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: «¿Qué va a ser este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él. El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.

Lucas 1,57-66.80

sábado, 23 de junio de 2018

A falta de terapias

 Herrera y Matuidi
Siempre dispuestos y a la orden



Francisco Javier Gómez Izquierdo

       El histerismo que todo sentido común derriba y que a tanto mequetrefe pone zancos tiene en la selección de fútbol de Argentina el mejor ejemplo del entontecimiento y las malas inclinaciones que esa especie de justicia rápida tiene invadida la voluntad de las sociedades, dicen que civilizadas.
      
El pueblo argentino, en insólito disparate, no para de grabar -para que el mundo conozca- vergonzosas reacciones propias e injustas descalificaciones de todos contra unos futbolistas, dejemos a Messi aparte, que han perdido su tradicional señal de identidad: la capacidad competitiva. Una capacidad que antaño transformaría a Enzo Pérez, un poner, en un vertiginoso ladrón de balones perdidos capaz de convertir en definitivo un gol por accidente. Argentina tenía mala pinta antes del Mundial. Con Mascherano, Mercado, Caballero, Salvio... y el sin par Jorge Sampaoli, un técnico con movimientos de interno de psiquiátrico muy lejos de la sensatez y equilibrio que se precisa en banquillo tan comprometido. Al final del partido ante Croacia, sin chaqueta y con brazos calcamuníacos de preso de primer grado, parecía cualquier cosa menos un entrenador de fútbol, pero Messi y los otros veintidós tienen calidad para apuñalar la derrotista tendencia y plantarse en la final para aumentar la bipolaridad de un país que tienen en sus periodistas la peor barra brava que los comités de antiviolencia imaginan. Eso sí, equipo no hay. Pero Messi aún respira.
     
Dejemos a Argentina, derrotada  por quizás el mejor equipo-equipo, Croacia, de las dos primeras jornadas con sus  envidiados centrocampistas Modric, Rakitic, Perisic, Brozovic..., agarrada a esa última vida que le ha regalado el talento de Musa, que no Messi, un enclenque que a mí me entusiasmó hace cuatro o cinco años en un partido con el CSKA , y señalemos las dudas del Brasil de Neymar, otro desquiciado que seguirá jugando el Mundial gracias a la generosidad de un árbitro acusado de sordera no se sabe si repentina o permanente, pero en todo caso evidente para todo el planeta menos para el Brasil. Tampoco anda bien Brasil y no está claro que pueda con Serbia... pero podrá. Como mal menor empatará dejando el primer puesto a Suiza, otro equipo-equipo. Con menos talento que Croacia, pero graduado ya como rival terrible al que nadie quiere.
     
Uruguay y Rusia, enemigos de cuidado en octavos (creo que más Uruguay que Rusia) ya han pasado porque así lo tenía dispuesto un sorteo propicio para enfrentarse contra la península ibérica -eso esperamos-  cuyos dos representantes aún no han encontrado la chispa que se les supone. Excepto Cristiano, que parece ir a “su bola” y se comporta como un arreglalotodo. Provoca faltas, penaltys, salva  barreras que no ha sido capaz de salvar durante años, asusta a los porteros... En fin, la única estrella de las tres con buenos comienzos.
     
Francia, como a lo tonto y ya con Matuidi, y en compañía de Dinamarca, una selección que siempre cae bien a pesar de sus limitaciones, va cogiendo prestancia y forma. Forma que necesita la favorita Alemania a la que he visto con aires deprimidotes y demasiada inseguridad en defensa. Ya dijimos que  México suple el talento con los “güevos”, siendo el mejor ejemplo el feo Héctor Herrera,alma, corazón y vida del Oporto y la “tricolor”. Sí. El chico de moda se llama Hirving Lozano y será bien vendido por el PSV, como lo fue el Chicharito por el Guadalajara al Manchester United después del Mundial de Suráfrica, pero yo me quedo con Matuidi y Herrera, esos Víctor o Busquets que tanto hicieron por Maradona y Messi.
      
A Inglaterra y Bélgica también se las espera, salvo terremoto, en octavos. Del grupo   
H, creo que no hay nada claro, a pesar de que a mi Polonia y en contra del parecer de mis amigos, no me guste absolutamente nada. Sí. A pesar de Lewandowsky.

Andante


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Para decir la verdad en España hay que tener un siglo y dinero de bolsillo, como la marquesa de los veraguas.

Del Conde de los Toros de Ojos Verdes (Fernando Villalón, conde de Miraflores de los Ángeles) a la Marquesa de los Toros de Capas Blancas (Mercedes Picón, marquesa de Seoane), los jaboneros de Prieto de la Cal, que le ha confiado a Emilia Landaluce dos cosas: que el indulto de “Orgullito” en Sevilla fue “una vergüenza”, y que los toreros “que mandan” (?) hoy son “unas figuras de mazapán, capullitos de alhelí y rosas de pitiminí”.
“Orgullito”, criado para jugar al corro de la patata, supone la consumación del toro socialdemócrata, una criatura servicial que hace lo que sea necesario para sustentar la teoría de los pegapases, que son “los artistas”. La “España veloz y el toro futurista” de Marinetti ya están aquí, en coincidencia con un ministro de Cultura animalista que aspira a la sociedad socialista de Fourier, donde los animales perjudiciales (toros encastados) habrán desaparecido, dedicándose todos a servir al hombre:
En vez del león existirá un anti-león, corcel de maravillosa rapidez en que los jinetes encontrarán un asiento tan suave como los cojines de un coche de buenos muelles
El león, en los toros, eran los victorinos, pero un torero modesto, Escribano, indultando uno en Sevilla y pegando “pedresinas” a otro en Madrid, ha señalado en ellos a “Negro II”, el toro futurista que Marinetti imaginó testando para ser admitido (el toro, claro) en los jurados de la tauromaquia socialdemócrata:

¡Tengo en los pulmones el implacable fuego futurista de España!
Nos quedan los Saltillo, pavura de ruedos… y jurados, aunque los posibilistas de “Los de José y Juan”, que en la plaza llamaban a los saltillos “mulos”, en la barra del snack-bar les han concedido el “indulto” de una “mención especial”, y aplaudiendo “con manos de higos chumbos”.

A los que no tragamos, nos eliminan –resume la marquesa de los veraguas.

Andante maestoso.