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sábado, 16 de junio de 2018

Rusia





Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Supe del arranque del Mundial, no por la “peineta” de Robbie Williams en la Apertura, sino por una foto de Mourinho con Putin que viene a ser como el sueño de Dostoyevski en Dresde ante el cuadro de Claude Lorrain. ¡Acis y Galatea! ¡Los dioses bajados del cielo y apareciéndose ante los hombres! ¡La Edad de Oro!
No conozco Rusia –contestó una vez Rafael el Gallo–. Estuve a punto de ir una tarde, hallándome en París.
España ha enviado a Hierro por el Oro de Moscú. Iba a ir Lopetegui, pero la España Negra (“Hispania Aeterna!”) le hizo un “Divino Calvo” y se ha quedado para entrenar al Real Madrid.
Si el contacto momentáneo de dos imágenes produce una metáfora, ese mismo contacto entre dos elementos del ser español, la envidia y el cojonudismo, produce un Rubiales, el sindicalista de los “valores federativos” (?) que preside la Federación de Fútbol, modelo, por cierto, de organización proudhoniana que podría inspirar al sanchismo en su plan de hacer trizas el cuadro de España y vender las piezas como puzzle.
Rubiales echó a Lopetegui, y Lopetegui fue a presentarse como entrenador del Real Madrid, donde la clerigalla periodística lo acribilló a “preguntas saduceas”, la famosa “trampa saducea” (que tanto si dices sí, como si dices no, caes en ella) que en el 72, a propósito de las asociaciones políticas, dijo Torcuato Fernández Miranda, y que en el 76 él mismo explicaba en ABC:

No dije trampa farisaica por que no se sintiese hipócrita ningún procurador. Como los saduceos son más desconocidos, la llamé saducea. Pero es lo mismo. Y cuando te tienden una, ¿cómo actuar? Cristo pidió la moneda, miró la efigie y contestó más ambiguamente que yo, pues después de veinte siglos nadie sabe bien qué quiere decir dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
Por una trampa farisaica cayeron en el mismo día un ministro de cultura y un seleccionador de fútbol. Ahora Guirao niega a Lopetegui los derechos que concede a las grullas.