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miércoles, 10 de marzo de 2010

FOCOLARE, EN MADRID


FOCOLARE

Restaurante de Roberto Romero Miura (de los Miura de Zahariche) con especialidades andaluzas, pero no sólo: tortillitas de camarones, habas con choco, alcachofas con langostinos, ortiguillas de mar fritas, urta a la roteña, chocos de trasmallo en su tinta, rape al pan frito, rabo de toro, roast-beef (el mejor de la ciudad), milhojas... Y todos los jereces. Ahora, tan mimado y acogedor como el comedor, ha abierto bar (imágenes), con el toro de Osborne pasado por Tita.

Calle del General Pardiñas, 40. Madrid


lunes, 8 de febrero de 2010

CASA TORIBIO, EN MADRID



José Ramón Márquez

Hacía más de un año que no volvía por Casa Toribio. El otro día almorcé allí con las señoritas A. y A. Como es natural, había encargado cabrito, que no he encontrado a nadie que lo haga más a mi gusto. Lo sirve en su fuente de barro con unas patatas fritas por encima, con su salsa, que pide pan, y le consigue dar un color a la piel que parece pintada o lacada. Siempre lo acompañamos con una ensalada de escarola, que nos aliña el propio Toribio.

En este tiempo que he estado sin ir por allí, ha incorporado a su carta un plato que tiene un concepto muy moderno. Entiendo aquí moderno en el sentido del esfuerzo innovativo de muchos restaurantes para transformar en caro algo que es barato de por sí, mediante la adición de algún ingrediente mágico con propiedades ‘carificadoras’. Para entendernos, lo que hacen en Ars Vivendi con el tartufo bianco, que te ponen los spaghetti del Lidl y les echan las raspillas de trufa y su precio se eleva cual globo sonda. Bueno, pues Tori, que es de Zamora, ha concebido, a su modo, un plato de esos. Se trata de una base de patatas fritas sobre las que van unos huevos fritos y unas virutas de jamón pasado por la sartén y, sobre ello... un puñadito de angulas. Ésta es su forma de sumarse a las modernas tendencias. Al menos Toribio pone en ello un gran rasgo de humor, pues titula su invención con el nombre de ‘El Rejonazo’, para que nadie se llame a engaño, y eso es siempre de agradecer.

miércoles, 29 de julio de 2009

MAURO DE MOGARRAZ / SUNDAY'S TALE

Los abuelos de Domingo en la portada de ABC



Calle Virgen del Puig, s/n


José Ramón Márquez y Julio Aparicio en Sunday's Tale





Domingo, en la puerta de Mauro de Mogarraz




EL MEJOR RABO


Por Ignacio Ruiz Quintano


Publicado en ABC, el 14 de Mayo de 2009



Es consigna del zapaterismo cultural que todos los inventos de la Humanidad son cosa de algún moro. Por ejemplo, el rabo de toro, guiso omeya creado por un banderillero de Almanzor que brilló -como brilla ahora Domingo Navarro- en la feria de Majerit. En las calles de aquella Morería reinaban las tres culturas: los moros ponían el rabo de toro (estoqueado en la suerte natural, mirando a la Meca); los judíos, los dientes de ajo; y los cristianos, el hueso de jamón. Resultado: el plato del Santo Patrón. ¿Por qué el rabo y no las orejas? Porque el rabo es el símbolo del conocimiento, y las tres culturas vendían eso, conocimiento. Lo dijo Rodríguez de la Fuente: «Si el ser humano tuviese rabo, sabríamos la disposición anímica de nuestros semejantes por su posición: si lacio, tranquilidad; si erecto, agresividad». Los toretes que suelta Choperita en Madrid son, en general, de rabillo lacio, y cualquier día va a saltar al ruedo otro Miguelín, va a coger al torete por el rabo y se lo va a llevar a Toribio, el de la corbata con la «T» que le regalara mi amigo José Ramón Márquez, y que tiene fama de dar un buen rabo. Cosas de la publicidad. Pero el mejor rabo de Madrid lo da Domingo en Mauro de Mogarraz, reconocido por paladares distintos y distantes, que van del genial Julio Aparicio (padre) a los Morancos, pasando por José Manuel Soto, Pérez de Guzmán, El Oso, Gistau, Juan Lamarca -el hombre que inventó la Seriedad de las Ventas, hoy en decadencia- o Joaquín Moeckel. Guisado por Carmen, el rabo de Domingo (los asiduos decimos Sunday´s Tale, para escamotear las segundas intenciones en la oscuridad de una lengua sabia) supera a todos los demás en abundancia -la abundancia es el lujo en la mesa, decían Cossío y Cañabate-, y desde luego, en nostalgia de sabores, tan importante para los vitalistas de almuerzo. ¡Almuerzo! Otro legado moro (como todo lo que empieza en «al»), y según Pemán, la institución de derecho público más vivaz y expresiva que se conserva en España.



(Mauro de Mogarraz. Madrid. Virgen del Puig, s/n. Teléfono: 605 94 23 24. Abre de 11 a 24 horas de lunes a viernes. Agosto, cerrado.)