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miércoles, 13 de junio de 2018

Aquarius

Forme uniche della continuità nello spazio

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La llegada del “Aquarius”, un barco de náufragos libios, a la Costa de Valencia ha producido más expectación mediática que los tres desembarcos que cambiaron dramáticamente la historia de España: el de Tariq en Tarifa, el de Colón en San Salvador y el de Carlos de Austria en Tazones.
Los náufragos libios huyen de un país liberado por Sarkozy con la ayuda de Zapatero, Carmen Chacón y Julito Rodríguez, que bombardearon a Gadafi para establecer en Libia “la democracia” que aquí nunca hemos tenido.

Pienso que mejor sería (para Hispanoamérica) adoptar el Corán (como código político) que el gobierno de los Estados Unidos (la democracia), aunque es el mejor del mundo –escribió amargamente Bolívar a Belford Hinton Wilson, pero ya se sabe que los españoles sólo son bolivarianos para las comisiones.

El sanchismo es bolivariano en este reparto de náufragos que podemos permitirnos ahora que la economía está en manos de Nadia Calviño, que surge de la burocracia de Bruselas, esa laguna negra, como la Venus de Botticelli, y que es hija del hombre que inventó la TV en España, primero como secretario particular de Suárez en TVE, donde eran dos leones en lucha contra la Dictadura, y luego como valido de Guerra en TVE, época que Haro Tecglen resume en sus memorias con una frase de Calviño: “¡Que los echen a culatazos!” Se refería a unos becarios de Radio Cadena, encerrados porque, contra lo prometido, no les firmaban el contrato.
El buenismo hispano solucionó el problema del becario calviñista y solucionará el problema del náufrago libio, pues el náufrago, no el proletario, es el héroe del futuro que ya está aquí y que Boccioni, fundador del futurismo, plasmó en su futurista figura de Sao Paulo (“Forme uniche della continuità nello spazio”), que ya está tardando el ministro Huerta en colocar en el puerto de Valencia una copia en bronce para conmemorar la primera gesta del sanchismo.

Quedan las murallas de Jericó, que son las vallas de Ceuta y Melilla.

El entrepuente
Alfred Stieglitz