sábado, 20 de abril de 2019

Juan Palacios



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Un “periodismo de monos”, se decía del periodismo con ilustraciones gráficas. Y como “periódico de monos” salió, y con qué éxito, a la plaza del mercado ABC (“la letra con monos entra”), uno de cuyos “moneros” últimos fue Juan Palacios, que acaba de hacer mutis al palilleo, un, dos, tres, puño cerrado, mano abierta, de un fandanguillo de Trigueros, su pueblo, Huelva.
Hablamos de Sirio, de Fresno, de Ugalde, de Córdoba, de López Montenegro, de González Cebrián, de Echea, de Ras, de Menéndez Chacón, de Cañizares, de Dávila… y de Juan Palacios, contra cuya firma, el muñeco de la “P”, tanto peleara, sin éxito, su director. Y es que al director le pasaba con la firma de Palacios lo que a Palacios con la cara de Carlos Alonso Santillana, “tan redonda que no tiene caricatura”.
De todos modos, vean si hay ahí algún verdadero caricaturista, alguno que sepa hacer figuras grotescas con vida –escribe Unamuno a sus editores, que buscan cómo ilustrar sus “Apuntes de cocotología”.
Desde la crisis espiritual del 97 acometía a Unamuno la aprensión de la parálisis, y de ahí su obsesión por tener sus manos siempre en ejercicio (escribir con pluma ancha de caña, plegar pajaritas, amasar bolitas de miga de pan), que sería también la obsesión de Juan Palacios, al cabo maniatado por el Parkinson.
Los 80 eran (eso decía un genio cómicamente tan triste como Mena) diversión hasta la hora de almorzar, y después, todo el día. En el trabajo, Juan Palacios, que nunca escatimó a nadie una caricatura y un fandango, fue mi diversión de día (compartíamos mesa en la Redacción de Serrano), que empezaba en Multicentro a la hora de alternar en un velador alrededor de Mena, que nos ponía al corriente de la vida de viñeta de su “Cándido” a la última.
Juan Palacios, verdadero caricaturista, dominó el arte de hacer “caricaturas grotescas con vida”, esta vida madrileña de miseria y de risa que va tan deprisa.

–Y lejos ya de la mitad del camino, da más vértigo mirar hacia atrás que miedo mirar hacia adelante.