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sábado, 4 de febrero de 2017

Malos tiempos


 Cuando nuestras doñas ofrecieron la Candelaria

Felines y Potele

Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Con una de las pocas personas que en estos tiempos puedo hablar de las cosas del campo es con mi compadre Paco, uno de sus más exquisitos cuidadores, y me ha dicho que la vela de la Candelaria se apagó nada más salir la Virgen en procesión, como le pasó en la semifinal de Copa al Savic de su Atleti contra el Barça, que nada más empezar el partido quiso parecer toro noble y no pasó de novillo precoz acudiendo al bulto de Luis Suárez, que no necesitó de muleta para engañar.  Que la vela se apagara  en nuestro bucólico día de la marmota quiere decir que sigue el invierno -”si la Candelaria implora (gotea cera) el invierno fora”-, pero no va a mudar mi intención de visitar a la familia la próxima semana, allá en Burgos, donde me dicen que están cayendo chuzos de punta, como cayeron en la otra semifinal de Balaídos, donde los dos equipos, para mí con mayor mérito el Alavés, pelearon como jabatos en busca de una Gloria que los dos merecen.

      Pero no han sido las semifinales de Copa la noticia futbolística de la semana. La noticia futbolística que al parecer tendrá su desenlace el lunes, la han parido en Vallecas, unos tipos que son conocidos en el país por tener varios afiliados y simpatizantes condenados en sentencias firmes. Mayormente por actos vandálicos, pero también por agredir a muchachas e incluso por trapichear con psicotrópicos. Los tipos de Vallecas no son aficionados al fútbol,pero mandan en el Rayo y agrupados en pelotones y lanzados en aluvión intimidan al más pintado, hasta el punto de imponer su voluntad a los que sí lo son, admitiendo estos ser compañeros de un mal contra el que la policía, intimidada también por los métodos gubernamentales al uso, ha desistido poner remedio.
     
Los Bukaneros, representantes destacados de una moderna Inquisición que va creciendo en los fondos de varios estadios, se han postulado como auténticos guardianes de la moral y la fe del Rayo Vallecano y deciden a su antojo quién está legitimado, conforme a su particular Reglamento, a ser proletario del fútbol en Madrid, porque ya sabrán ustedes que el Rayo Vallecano es el equipo del proletariado. Acaban de condenar a un modesto delantero ucraniano con familia a su cargo a no jugar al fútbol, porque en Vallecas un ucraniano no puede sentirse ucraniano ni amar a Ucrania. Como el ucraniano juegue al fútbol es asunto menor que no viene regulado en el Código de los Bukaneros.  ¡Con lo bien que nos caía el Rayo cuando Felines y Potele! ¡Y Landáburu, y Morena...!
     
No quiero hundirme en terreno pantanoso, pero me duele que las autoridades no impidan este  matonismo contra la libertad de las personas, y mucho más me incomoda el cobarde consentimiento de una sociedad a la que por lo visto no le parece del todo mal lo que se está haciendo con Roman Zozulya y su familia.

      Emilio Vega, secretario técnico del Córdoba, podría organizar una “componenda”que tranquilizara a las autoridades y al fútbol español y en vez de al Rayo, el Betis nos ceda a nosotros al jugador, tan necesitados como estamos de delanteros. Hoy, contra el Lugo y los “elementos” tenemos a los dos únicos efectivos, Rodri y Piovaccari, inhabilitados.