Follow by Email

jueves, 23 de febrero de 2017

Segundo turno de octavos de Champions

Subasic, el extraño portero del Mónaco

Francisco Javier Gómez Izquierdo

     El protagonismo de la semana futbolera se lo ha llevado la derrota del Madrid -¡siempre Madrid y Barça!-, pero no era lo que tocaba. Tocaba el segundo turno televisivo de los octavos de Champions. El turno del, para un servidor, otro “tapado” -el primero es el PSG-  de la presente edición. El turno del Atleti. Cierto es que en Alemania encontró la inestimable e insólita colaboración de dos centrales (¡ay, ése Dragovic!) sospechosos de no estar en condiciones de resolver problemas atacantes de mínima enjundia, pero el Atleti estuvo serio como se espera de equipo curtido en desgracias inesperadas; afortunado en uno de esos arrebatos geniales del joven Saúl, el hermano de Aarón; rápido, hasta parecer eléctrico con la yunta Gameiro-Griezman; disciplinado como predica el general Simeone; solvente ante las imprevistas ausencias en defensa... y hasta fue capaz de responder con autoridad al tropezón entre Moyá y Savic. Me da que el entrenador Simeone se ha tomado muy a pecho ganar la Champions para el Atleti y está mentalizando de modo conveniente a sus jugadores en las batallas que  han de afrontar hasta llegar a la final.

     La noche del martes estuvo generosa en delirios defensivos que paren goles y entusiasman a los espectadores, pero tanto el entrenador Roger Schimdt en Leverkusen como Pep Guardiola y Leonardo Jardim en Manchester, seguro que tuvieron y tienen pesadillas ante la inestabilidad técnica y la falta de concentración de sus hombres en defensa. La eliminatoria entre Mónaco y City está en el aire, pero no creo que se decida tras una lección ofensiva de fútbol. Estoy más en la faena que pueden volver a liar... pongamos el portero Subasic o el central Stones a sus propios equipos. Si tuviera que apostar lo haría por el City, todo sea dicho.
     
El Sevilla, correcto y si no lo digo, reviento, un punto lento en momentos que se requería cierta viveza y había posibilidad de repartirla. Nasri es muy buen pelotero. Toca, parece pensar, ve, manda... y se contonea. A Nasri da gustó verlo jugar tal que contra el Spórting o el Español, pero cuando llegan las grandes citas a Nasri casi siempre se le espera. No es el caso de Vitolo o Sarabia, siempre prestos a lo que haga falta y colocados en el lugar estipulado por el míster, pero ¡ay! creo que Nasri no acaba de entender del todo los mandamientos del inquieto Sampaoli. El Sevilla pudo dejar resuelta la eliminatoria, pero una “desaplicación”, como nos decían antes los argentinos, del lateral Mariano, que hasta entonces había estado brillante, permitió a Vardy marcar un gol que espabila al moribundo Leicester de Ranieri, al que quizás tenga más cuenta ocuparse en salvar la categoría en su Liga.

    La Juventus ganó 0-2 en Oporto sin mayores sobresaltos, con ese papel que el fútbol le ha dado de gran dama y que hasta en la derrota permanece decorosa.  La culpa la tuvo el Pirlo aquél y  este Buffon, al que da la sensación se debe pedir perdón si se le gana. Tanto sea por mérito o por fortuna.

    Preciosa la semana de Champions, pero ya saben, el tema del debate está en la derrota del Madrid en Valencia donde, para más inri, el mejor fue Cristiano.