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lunes, 27 de febrero de 2017

Por qué my Keylor ya no es rich



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En el Madrid, como en cualquier casa de vecinos, si algo se cuela (un choro, un gol), el pato lo paga el portero, que hoy es Keylor Navas, quien de “My Keylor is rich” ha pasado a ser, por arte de birlibirloque, “My Keylor is rip”, y el piperío desea canjearlo por De Gea, el madrileño del United, o por Courtois, el muñeco hinchable y bailongo del Chelsea.

    –El portero no es un futbolista; es un especialista.
  
Eso dice David Vidal, que es el Don Latino de Híspalis del fútbol desde que en rueda de prensa pidió a los periodistas deportivos que “traduciesen” sus palabras “ad pedem litterae”, como a él lo enseñaron en el seminario.

    –¿Cómo?
 
 –¡Al pie de la letra, coj…!

    –¡Ah, bueno!
  
Para hacerles el hueco a De Gea y a Courtois, hay que ir haciéndole un traje a Navas, y las medidas del traje las proporcionó el pequeño Insigne colándole aquel gol de “passing shot” con el Nápoles en el Bernabéu. Esa noche, con esa jugada, para la propaganda pipera Keylor cambió el “rich” por el “rip”. Y reaparecieron las caras de Belmez de Casillas en Oporto, donde, al decir de la corte mediática, el viejo héroe de Móstoles ha llevado a cabo un par de paradas a lo Íker, pero Jiménez, por lo paranormales. Otra vez la gallina que pone un huevo y lo cacarea en lo que la sardina pone un millón en silencio.

    La verdad es que, en el Madrid, Keylor siempre ha sido otro Íker… con menos dinero. Un portero milagrero que obra el pequeño milagro del punto liguero con cara de Gene Kelly cantando bajo la lluvia. También De Gea pertenece a la cultura milagrera del portero que inspira más metáforas que confianza. Todo lo contrario de Courtois, un De Gaulle cuya nariz (“Érase un espolón de una galera, / érase una pirámide de Egito, / las doce Tribus de narices era”…) huele una ensalada y la deja sosa, pero en el Madrid estos porteros nunca han desatado el fervor popular.
  
Según están las cosas, si Zidane perdiera otra Liga la culpa sería del chachachá, es decir, del tico, como campechanamente llaman los cronistas a Navas, que es, en tanto que chivo expiatorio, el nuevo mejor amigo del madridismo.

    –El mejor amigo del hombre no es el perro –dijo el otro día Mariano en la tribuna del Congreso–. El mejor amigo del hombre es el chivo expiatorio.
  
Con los números en la mano, el mejor portero del Madrid sigue siendo Juanito Alonso, a quien Bernabéu (poniendo en práctica “ad pedem litterae” la teoría de David Vidal) puso en su libreta de hule por saltarse la cena en una concentración.

    – Yesterday my dream died –tuiteó Claudio Ranieri cuando los amos del Leicester (¡actuales campeones de la Premier!) lo pusieron en la calle el otro día, circunstancia que aprovechó el periodismo deportivo para extraer la moraleja del fútbol (para Ranieri y para Navas): “Hoy eres Dios y mañana no eres nadie”. Que sería la forma pipera de traducir la fina observación de Napoleón: “Para volver de la tragedia a la comedia, no hay más que sentarse”.
  
En un club que ha eliminado la cruz del escudo para poder bajarse al moro, Keylor Navas comienza los partidos rezando bajo la portería con los brazos en cruz y postrado de hinojos.

    Estamos, pues, en manos de la Providencia.

David Vidal

EL ÚLTIMO MANZANARES

    De los Atleti-Barcelona uno guarda dos imágenes imborrables: el “crac” (visto/oído a ras de hierba) del tendón de Aquiles de Koeman en el calentamiento y aquel 0-3 del imperial Romario en el descanso, luego remontado por el Atlético. Del Alteti-Barcelona de ayer, en cambio, lo único memorable es que no lo volveremos a ver en el Manzanares, que echa el cierre. Como estamos en el mes de la marmota de Punxstawnwey, todo fueron marmotas a la orilla del río: insufrible la cursilería culé de Valdano; insufribles los escobazos de Mateu, ese árbitro-bruja del tren de la escoba; insufribles los desmayos de Desdémona renca de Neymar; insufrible la puntería de Messi, cuya potra se queda mano a mano con la flor de Zidane para jugarse la Liga.