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viernes, 13 de noviembre de 2020

"Vamos a acabar el día”

 


Selfie recientre de Portugal con Lelo, encanecido y de rosa,

 y Rafael Aguilera, ex centrales del Burgos y un señor de negro



Ensidesa histórico

LOMBARDÍA, Vallina, Quirós, Esteban, Raya y Atucha

Debajo; Sancayetano, Novo, Teca, Luis Gabriel y Javi


Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Tengo puesto que lo que más me llama la atención en esta peste asesina es que todos los días cae uno al que, o has tratado directamente o has conocido y admirado en el mundo del fútbol u otros deportes que uno seguía con la devoción propia del adolescente impresionable. Me consta que no a todos mata el virus chino, que también se muere por otras maluras y que el personal va cumpliendo años y llega a una edad, pero como quiera que un servidor se obsesionó por controlar a todos los jugadores de Primera y Segunda división, allá por los 70 y 80, cuando el fútbol era muy distinto a esta serie de televisión en la que se ha convertido, no deja de sobrecogerme el rimero de muertos que llevamos haciendo durante este maldito 20.

    Hoy en “lo de Antonio”, me dice Julián, cinco años mayor que Sol, y que a las 8,30 había ya acabado su hora de andar “hasta las setas y volver”, “...se ha muerto el consuegro de nuestra amiga”. El consuegro de nuestra amiga es Gonzalo Uceda, un jugador y entrenador desconocido, y si conocido en su día, ya olvidado hasta entre los mismos cordobeses. Están cayendo muchos Ucedas que pasan desapercibidos a la mayoría de aficionados pero los que aún tenemos memoria de aquellos años y no se nos olvidan las andanzas de los “jornaleros del balón” creo que el calendario nos va acumulando en el ánimo paladas de desaliento con cada baja conocida. Hoy Uceda, entrenador de Miguel Ángel Portugal paisano de Quintanilla de las Viñas, y Pedro Montero, pelendón también de Palacios de la Sierra en una fase de ascenso a 2ª que viví en el 91 y que aún no me explico cómo la ganó el Mérida cuando nosotros teníamos a Berges, Paco Jémer, Momparlet, López Murga, Biri... y Mallo de portero. Bueno, sí me lo explico, pero sólo me entenderían los pocos cordobesistas de entonces, unos tres mil de los que van quedando pocos, que padecieron directivas y entrenadores objetos de un pimpampúm enloquecedor que llevó a la ruina al club, a los incómodos encierros de los jugadores con colchones talegueros y a comer los peroles de arroz con pollo del utillero. Penurias que han pasado ídolos de pequeñas tribus y que ya están a las puertas de toda la 2ªB. No digamos la 3ª, de imposible mantenimiento.

      Ha caído también Jordi Llopart, del que no hace mucho leí que vivía con apreturas económicas y desprecios catalanes, a los 68 años. Lo empezamos a admirar en el 78, cuando las medallas en atletismo eran desconocidas en España y con el que brindamos en la cantina del cuartel de Loyola en días de mucha tensión del verano del 80 cuando en Moscú subió a un podio que leo arrastra una maldición. No queda ninguno de los tres marchadores medallistas.

     El mismo día de Llopart, se acaba también Lombardía, el mítico portero del Oviedo . Excelente Oviedo aquél de Marianín, Galán y Uría, con Iriarte de ingeniero y Javier y Carrete atrás en unos 70 de ascensos y descensos ovetenses. En uno de los últimos y con César empujando fuerte se coló el Ensidesa en 2ª, y allí fue Lombardía; al campito de Llaranes en Avilés donde entusiasmó la pareja Teca/Sancayetano cedidos los dos por el Valencia . Teca acabaría en el Burgos de Primera con menos acierto del que esperábamos.

    “Jozú” dice Lelo ojeando el Diario y me viene que otro Lelo, también por Rafalelo, de Granada, que jugó poco,  todo sea dicho, de defensa central en el Burgos setentero, murió hace pocos días. Se hacen sabias las palabras de Julián “...vamos a acabar el día.”