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lunes, 23 de noviembre de 2020

Lesiones y defensas

 

Granada.-73/74

Izcoa, Toni, FERNÁNDEZ, Fali, Jaén, Montero Castillo

Agachados: Porta, Chirri, Quiles, Santi y Dueñas


Francisco Javier Gómez Izquierdo
 
       Zinedine  Zidane y Ronald Koeman, los dos entrenadores más “mediáticos” de nuestra liga, fueron brillantes y orgullosos jugadores en sus selecciones, pero ahora, cada vez que sus pupilos son requeridos por sus países para disputar partidos de selección, les llevan los demonios por lo bajines. Koeman, Zidane y cualquier otro entrenador de club con internacionales teme la llamada de sus hombres más determinantes ante las excesivas probabilidades de caer lesionados por un mal mantenimiento de los músculos, por los viajes transoceánicos, por malos calentamientos, por caer en mala postura... y con esto de la peste por relajarse en el trato con familiares, amigos e hinchas.

Es curioso que sean estas circunstancias “de preparación y mantenimiento”, como si de un bemeúve se tratara, las que preocupen y ya no se tema a expeditivos, contundentes y aguerridos defensas que hacían temblar a los delanteros de los 70 y 80. Es cosa que un servidor lleva contando, cual batallitas de abuelo Cebolleta, a los jóvenes aficionados que no creen que hubiera delanteros que se “escaquearan” o directamente afirmaran que a Granada, a “los Crímenes”, no iban, ó que defensas -y delanteros- había que saltaban al campo con alfileres para clavarlos en los saltos en los corners. Hablando con el Gaitu sobre las lesiones de Canales, los Sergios, Ramos y Roberto, por chutar, fundamental actividad en la profesión, nos llegó el fallecimiento del paraguayo Pedro Fernández, quizás junto a Goicoechea, el autor de una de las entradas más contadas que se hayan hecho en el fútbol español. “Amancio no quiso hablar conmigo y no me perdonó nunca, pero yo no quise hacerle lo que le hice. La prensa no lo contó todo. Lo que pasó en el Bernabéu cuando me pisotearon Pirri, Velázquez y el mismo Amancio y me sacaron inconsciente. De todos modos era parte del juego. Si uno no quería arriesgarse podía quedarse jugando a las cartas. Es cierto que para intimidar hacíamos como que nos pegábamos entre nosotros en el túnel antes de saltar al campo con lo que los otros decían 'dónde hemos venido' ”, declaraba hace poco en el Ideal de Granada el prototipo de defensa sudamericano setentero. Le digo al Gaitu que el terrorífico de verdad era el también difunto Aguirre Suárez, que ya vino incluso con antecedentes penales  tras una intercontinental contra el Milán en la que avergonzó a la Argentina entera y que implantó en Granada el uso del método “pincharratas”.
       

Al excéntrico Bambino Viera, que creo se inventa la mitad de las anécdotas que cuenta, le oí decir que jugando en el Sevilla en un partido contra ese Granada temible, Montero Castillo le gritó “...por el filo, Bambino, por el filo, que por el centro es Vietnam”. Al Bambino Viera le recuerdo en el Cádiz de entrenador, pero no jugando en el Sevilla. El caso es que lo busqué y resulta que estuvo a prueba en Nervión, pero el Sevilla se quedó con Espárrago y Biri Biri cuando sólo cabían dos extranjeros y el Bambino fue despedido sin debutar. La frase, más propia del mismo Bambino que de Montero Castillo, se me quedó grabada, así como la negativa de Gárate y el mismo Amancio a viajar a Granada, no sé si apócrifa, pero estoy en que es cierta. ¡Lo que imponía la defensa del Granada! Con  un “Aquí no te acerques porque me juego el pan de mis hijos” confesaba Fernández que recibía Aguirre Suárez a los más relumbrones delanteros. 

Fernández sólo tenía 74 años y al parecer andaba delicado del corazón del que había sido operado no hace mucho. Es uno más de los mitos que van cayendo este maldito 20. Como los porteros Clemence y Martini, o un antecedente del Mágico González, Bolea, escuálido delantero cadista amigo de la noche y con arrebatos geniales en el Ramón de Carranza que para realizar sus diabluras usaba de la Física. Necesitaba el Levante y aprovechando su incidencia en la torre de Preferencia, se las apañaba para sorprender a los rivales. Otro fútbol. Descansen todos en paz. 

¡Un deseo! Que a Silva y a Januzaj no les toque la peste, ni cojan una mala postura, ni caigan mal, ni jueguen de tacón, que es alarde insensato... y ¡claro! que esquiven con arte las malas entradas. Ellos hacen hoy el fútbol que más gusto da ver.