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lunes, 9 de noviembre de 2020

El apretón del mal


Prohibido acercarse

Francisco Javier Gómez Izquierdo

          Tarde o temprano tenía que ocurrir y ha tenido que ser al Granada al que le ha atacado la peste en aluvión y el que se ha encontrado sin personal profesional con el que enfrentarse con cierta garantía ante la Real Sociedad. A media docena de jóvenes promesas que tendrían que haber jugado contra el Córdoba, mi equipo, por la mañana, les pusieron números altísimos en sus camisetas rojiblancas y lo hicieron más que aceptablemente a pesar de la derrota. Los encargados de la intendencia en la expedición y de las cuestiones tácticas y burocráticas tampoco eran los habituales y claro está, ante tanta novedad se colaron en los cambios y dejaron siete mocetes del Granada B en Anoeta, cosa que no es reglamentaria y que supone perder por 3/0 el partido. Los aficionados donostiarras no presumirán nunca de esta victoria porque no gusta ganar así y lo decente sería no denunciar. Menos gusta aún perder contra los reservas del Granada B (el empate nos supo a derrota a los cordobesistas) pero estas heridas son de gente del fútbol muy menesterosa que algo vamos a tener que hacer para no padecer tanto en tiempos tan raros.

        Creo que no tardando mucho el caso del Granada será generalizado y la FEF, la UEFA y la FIFA tendrán que inventar algo para no perder los euros que tan alegremente se desparramaban en sus cajones. Los juveniles de los equipos no garantizan ni siquiera la curiosidad del aficionado y no me extrañaría que barajaran ingenios con juegos de esos en el que interactúen las estrellas confinadas.  “Onláin”, como se dice ahora con tanta soltura.

        Otra manzana que tenía que caer era la del VAR en casa del otro grande. El Barça andaba quejoso por un quítame allá un penalty con el destructor invento, pero faltaba el Madrid para acusar al VAR, no de lo que hay que acusarlo, sino de lo que precisamente no se puede acusar, conforme al acta fundacional del aparatejo. El Madrid encajó cuatro goles, uno por cada defensa. Cada lateral, Lucas y Marcelo, cometió un penalty. Ambos los vio el colegiado sin necesidad de VAR. El central Varane coló un gol en propia meta del que se chivó el VAR. Éste es el lance mas apabullante con el que se argumenta la existencia del VAR, junto a la mano de Maradona, aquella maravilla divina que aún no han comprendido los deicidas de mercadillo. “Balones que pasan la raya y que el árbitro no ve y el VAR los detecta, o el gol de Maradona ante Inglaterra que no hubiera valido”, te dicen los amigos de la pleyesteison y se quedan tan panchos. El central Sergio Ramos pegó una manotazo al balón como si fuera balón-volea, puso cara de “no hubo nada” y el señor Gil Manzano ni se coscó. La infracción nos la puso el VAR y fue tan descarada que nos sentó mal no haberla detectado en directo.

     La sorpresa viene cuando el madridismo, como hace la culerada cuando no gustan las interpretaciones váricas, se queja de que si el árbitro no vio gol en la torpeza de Varane ni la mano de Sergio ¿por qué rearbitra el VAR?  En el lote de panaltys en Valencia un servidor no entiende que se tenga por acierto del VAR la repetición del primero por pisar la línea en el momento del lanzamiento cuando el detalle es una mamarrachada de pusilánimes. Hay quien pidió falta en ataque, como en baloncesto, al negrito ché y anular el gol de Soler... y quien exige ir al centro del campo y sancionar la falta que en el inicio de la jugada del tercer gol sufrió Asensio cuando le robaron el balón. Ésto último justo lo que el VAR, en teoría, dice que no hay que hacer.

      Lo políticamente incorrecto no es que seamos pocos los que estamos en contra del VAR por sus desmanes. Lo verdaderamente malsano es querernos hacer ver lo blanco, negro y al revés. Si los grandes siguen perdiendo puntos por defender peor que regular o porque se contagien sus mejores baluartes, los Casimiros o Jordi Albas, no los Hazard o Griezman, nos vamos a divertir con las diatribas del coro adulador de cada cual... contra el VAR. Ése delator al que la degeneración del reportero subvencionado le aplaudirá nimiedades como “le ha agarrado en el córner, ergo penalty “ y reprochará que se pare a mirar si el balón ha atravesado la raya de gol de la portería de Ter Stegen o Courtois. Las arbitrariedades con Celta, Real Sociedad, Betis... aparecerán como quejas infundadas en sus columnas sabihondas y en sus programas de categoría vaticana. Mientras, el fútbol irá desapareciendo porque un mes de estos nos veremos huérfanos abandonados por no saber manejar los mandos del fútbol en vez de, como siempre, enseñar el carné al portero, pasarlo por el TPV, sentarte en la grada y oler el césped recién regado.