Mostrando entradas con la etiqueta Cuando Gamonal era Deadwood. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuando Gamonal era Deadwood. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de marzo de 2026

Adiós Moral, adiós Gamonal






Francisco Javier Gómez Izquierdo


Cierra el Moral y el anuncio entristece Gamonal en general y a la cuadrilla que fuimos formando allí, en particular. A servidor le ha venido como un pequeño calambre valetudinario, que es palabro del tipo que solíamos, entre risas, sacarnos de la manga Pik, Santos o servidor cuando el bar llevaba tres años funcionando -abrió en 1970- a pleno rendimiento y acudíamos a jugar en las máquinas pinball (la de las misses fue el pelotazo) en las que el Gaitu sacaba las partidas extra y los amigos jugábamos toda la tarde por un duro mientras hablábamos del fútbol de Holanda, de las chicas de las Mil Viviendas y hasta de la Ilíada.


   Ismael y Mariano habían venido de Duruelo en la Demanda a hacer fortuna en la hostelería. Acertaron y al poco abrieron el Ma-Is, veinte metros más arriba, para servir a partir de las cinco de la mañana café, orujo, moscatel y chicoychica, que eran los dos revueltos, a los obreros de las fábricas del Polo; todo tipo de tortillas, no las había igual en el barrio, tigres, vinagretas..., entrando a las diez que es cuando los repartidores y el burgalés tenían la buena costumbre de "almorzar un poco". A la puerta del bar el Ayuntamiento puso parada de autobús, los viajantes no perdonaban un alto para el pincho de tortilla paisana o de pimientos rojos y en el Moral vi a Sánchez Arminio, flaco como junco, cuando bajaba de Santander a vender mayonesa y un suceso que pasó a la intrahistoria del fútbol se originó en el semáforo frente al Moral, cuando hinchas del Athletic que volvían de perder en el 77 la Copa del Rey ante el Betis, tiraron pesetas a unos de Gamonal que les mostraban el dedo bajado de Nerón. Estábamos allí y Melquiades les llamaba modorros... Melquiades y Alberto eran los únicos que trabajaban y nos pagaban los claretes. Los fines de semana subíamos al altillo y jugábamos al mus, al chinchorro y a veces al "hijoputa", porque el Moral era un bar de partidas por la tarde. "Arriba aprendí a jugar al mus", dijo el domingo Teo de camino al Burgos-Córdoba. Partidas de buenos jugadores que la echaban a diez o hasta veinte duros el chinchorro, pero lo bonito era mirar las partidas de subastao. Éramos algo mirones, así aprendíamos, y nos gustaba comentar en los paseos el buen gusto de Lelo el de Firestone que bebía Magno frente al Soberano de Alberto o el Veterano de Agustín y servidor mismo al que me aficioné cuando entré de productor en Cyfisa y la San Miguel.


   Los domingos de partido del Burgos prestaba lo suyo tomar café antes en el Moral, con aquél olor intenso a café, Farias y Monte Cristo que algún solterón de Ubisa o la Firestone con anillaco y pulsera de oro exhibía orgulloso de camino al R-12 que le acercara a El Plantío.


   No sé porqué, cuando tuvimos perras, pocas, para el chiquiteo cruzamos la N-1 y nos pasamos al José, el Rubio y el Reno, aunque al Ma-Is nunca le abandonamos.


   Vienen muchos recuerdos y anécdotas, alguna incorrectísima en este tiempo, pero cierta desazón asalta cuando vas viendo morir lugares en los que tanto aprendimos y respiramos. Comento con Toño que en el Moral se hizo camarero desde la niñez y lleva muchos años llevando otro bar mítico, el Liverpool, que abrió en 1971, la decadencia de nuestro Gamonal. "Nosotros levantamos el Liverpool cuando lo cogimos, pero no sé qué pasará cuando me jubile..." 


   Gamonal empezaba en el Lago. Luego venía el África, el ombligo en la N-1 era el Moral y acababa en el Timoteo, el de más solera y que aún sigue poniendo patatas frente a la Iglesia de la Antigua. En la otra acera el London, el Dogo que desapareció, el Reno y el Liverpool junto a la Iglesia. Estoy por aquí y todo son nostalgias de abuelo Cebolleta. 

miércoles, 21 de mayo de 2025

Antoñanzas. Peluqueros en Gamonal

   

Antoñanzas en la Plaza Roma


      Francisco Javier Gómez Izquierdo


 Cuando voy a Burgos tengo como tarea principal caminar junto al Gaitu (nos echamos mucho de menos) para hablar de fútbol sobre todo y ¡cómo no! de Gamonal y sus personajes que al poco de cruzarnos con ellos el Gaitu me pregunta "¿no te acuerdas de éste? Que sí hombre, te tienes que acordar, jugaba en el AZ 74 de Capiscol" ó "éste es de la Inmaculada de toda la vida". Vemos la decadencia de los "choros" de los setenta, la vejez de los "jóvenes de Gamonal", los bares bulliciosos que han cerrado, las bodeguillas... y le digo que las caras, las nuestras también, han cambiado mucho después de medio siglo. En el entierro de una señora de los Juarros, pariente del amigo Juan Ángel, me encontré con hombres y mujeres que no me resultaban desconocidos y con los que me abracé cuando nos íbamos dando a conocer. ¡Cuánto hemos envejecido!


      Hasta hace diez días, estuve una semana en Gamonal y después del paseo -un día por la vega del Arlanzón, otro por la del Vena- nos acercábamos a la bodega El Rubio, establecimiento que llevaban en nuestra juventud los juarreños Heraclio y Gaudencio y hoy los regentan los hijos de Heraclio "el Rubio", Javier y Luis. A unos quince metros y en la plaza Roma frente a la iglesia de San Pablo me llamó la atención la pintada que le habían hecho en la persiana de una de las peluquerías Antoñanzas, la de la Trini, al que fue peluquero de los varones de mi familia en los 70. "Sí, murió hace poco. Un personaje, el patriarca de la saga", me dijo Gaitu y luego lo hablamos con Alberto en el Fetiche, bar que lleva otro histórico, Pablo, de Villadiego, y fuimos repasando, ellos mejor que servidor, la tradición familiar en un oficio que ha cogido niveles de demanda espectaculares.


    Los recuerdos de uno tienen a veces lagunas y una de ellas era que daba por seguro que el señor Luis con sus hijos de aprendices abrió a principios de los 70 la primera peluquería Antoñanzas frente a la Real y Antigua, al comienzo de la Calle Eladio Perlado, hoy Derechos Humanos... pero ¡no! El Gaitu me llevó a la carretera Poza donde pela un nieto del señor Luis al que ayudan sus hijos, es decir los biznietos del peluquero del barrio por antonomasia que nos aclaró que la primera peluquería se abrió en la calle Vitoria en "las Mil", a mediados de los 60. Creo que nos dijo que en el 67. Luego la que yo creí pionera de Eladio Perlado y más tarde los hijos fueron abriendo su industria, todos en Gamonal. El más joven, Jesu, está frente a nuestra casa, pegado al Liverpool a poco más de cien metros de la peluquería a la que íbamos mi padre, mis hermanos José y Carlos  y servidor. Creo que nos hacía descuento no sé si apiadado por ver familia numerosa como la suya -tenía cinco hijos- o porque nos cogió aprecio. Mis hermanos y mi padre siguieron como clientes y amigos, aunque creo que José y Carlos iban a la carretea Poza a pelarse cuando el señor Luis se jubiló. A José, cuando enfermó, lo acompañé dos o tres veces a la que hay frente a lo que fueron bodegas Cándido, donde acaban las casas bajas de la Inmaculada y el Gaitu me acercó a la del nieto Israel que está pegada a Villímar. Pudiera parecer que se hacen competencia entre la familia -hijos y nietos del patriarca de la saga-, pues alguno de los establecimientos de un total de siete u ocho, distan muy poco entre sí... pero no. Gamonal se corta el pelo y se arregla la barba, como los neoyorquinos, en las peluquerías Antoñanzas, con una fidelidad tan asombrosa que los salteados locales sudamericanos que se ven por el barrio no han conseguido corromper.


     Allí, en la plaza Roma, con su "mascotilla", su traje blanco y su corbata como ortodoxo Testigo de Jehová el señor Luis mira a los gamonalinos agradecido y orgulloso por el legado conseguido durante más de cincuenta años.


     Descanse en Paz. 

viernes, 2 de febrero de 2024

En Gamonal, por las Candelas

 





Los Gigantillos suben de Burgos a Gamonal por las Candelas

F.J.G.I.

miércoles, 17 de enero de 2024

Los titos de San Antón

 


Los titos de San Antón

Gamonal, Burgos

jueves, 21 de diciembre de 2023

En la jubilación de "la Presen"

        


 

Francisco Javier Gómez Izquierdo


          Me dice el Gaitu que "la Presen" ha cerrado. Se jubila. Servidor se alegra mucho por ella, pero siente que a Gamonal se le van cayendo los pocos tejados sentimentales de un barrio al que tantos tomamos como pueblo adoptivo. "La Presen" ha sido hasta antier el puesto de prensa del barrio. Entre el bar Liverpool, fuente del peregrino compostelano, y una administración de lotería donde mi madre compraba un nueve para toda la familia, "la Presen" era heredera de una clientela que se trasladó hace muchos años de la puerta de nuestra casa, donde lucía un kiosco en pleno apogeo periodiquil, y a la que ha tratado como si fuera de la familia.

 

 
      En casa hemos sido siempre de periódico. Servidor, siendo aún tierno infante se prestaba voluntario los fines de semana, era cuando mi padre religiosamente compraba el Diario, a bajar al kiosco de toda la vida del barrio, en la placita frente a lo que entonces, finales de los 60, era el Ayuntamiento, con su alcalde y todo, de Gamonal. En mi memoria quedan las paradas para ojear frente a la iglesia y haciendo cola para comprar el pan donde la señora Basi el día del asesinato de Luther King y el de la llegada a la Luna, acontecimiento éste que mi padre nunca creyó. El Diario para casa y luego con las pesetas que uno ganaba cosiendo zapatos, los pósters de futbol de Pueblo, La Gaceta Ilustrada, As Color, los comienzos de Don Balón... nos los reservaba una señora que ahora no me acuerdo del nombre, allí, en el único kiosco de periódicos. Después el kiosquero fue Pepón que lo trasladó al otro lado de la calle Vitoria, en el comienzo de la calle Eladio Perlado en competencia con el kiosco de la puerta de nuestra casa que llevaba una familia gallega o leonesa con la que mi hermano Carlos era cliente preferente. Desapareció hace muchos años el puesto de periódicos en la Calle Vitoria y abrió la Presen en el bloque que se levantó en lo que fuera cementerio junto a la iglesia de la Real y Antigua de Gamonal.


     El Gamonal antiguo se daba cita donde la Presen. El Liverpool y el Entre Tapas por vecindad eran los primeros bares que los recogían; José el hermano de Goyo el carnicero llevaba el Diario a la bodeguilla pero ahora que lo pienso creo que donde lo de Arsenio es donde más pronto llegaban cuatro o cinco periódicos porque el inclasificable Villanueva, un vejete que desayuna con vino blanco y que gasta extravagante parla, los acercaba al Bar Dos jotas para que el ciego Kubala, una institución gamonalina, que se levantaba con vino tinto, acaparara cualquiera de los cuatro uno no sabe para qué mientras soltaba una fresca a los difuntos Piné y Estrella o al mismo Arsenio, el cantinero más madrugador del barrio. Y así todos los bares que caen en un gran círculo en el que su centro es la Iglesia. Con la Presen hablábamos de la familia, mala fortuna ha tenido, y sobre todo de los quebrantos con que nos martiriza la Administración tras la pérdida de los nuestros, pero también nos hemos reído con los personajes del barrio y de episodios de cuando éramos jóvenes y allí mismo acababa el autobús de Gamonal y daba la vuelta para en el Timoteo, primera parada, recoger los primeros viajeros para Burgos. Servidor y el  Gaitu, apreciamos mucho a "la Presen" y ella ha sentido de corazón las muertes de parte de mi familia a la que ha visto en sus idas y venidas desde el empapelado escaparate de su kiosco.


     Envío un fuerte abrazo desde Córdoba a "la Presen" y le deseo salud sobre todas las cosas. Ella sabe que no hay nada mas preciado. Bueno, y en atención a las fechas, Feliz Navidad.

jueves, 2 de febrero de 2023

La Candelaria

 


La Real y Antigua de Gamonal

Candelaria de Arroba de los montes

 Candelillas y cestillo con las dos tórtolas. 2016

 

Francisco Javier Gómez Izquierdo

 Sociólogos y psicólogos -no todos, pero sí una mas que apreciable mayoría- suelen acampanar la voz y ponerse trascendentes para explicar lo que todos vemos. Incluso los que no tenemos estudios. Dicen por ejemplo que los habitantes de ciudad son más individualistas que los de los pueblos. Otra cosa que dicen es que los de pueblo adquieren conocimientos sobre la naturaleza que a los de ciudad se les escapa. Eso no quita para que estos sociólogos y psicólogos que se han metido a aprender cosas obvias para venderlas muy caras desde salones con muchos cables y ordenadores en edificios de la gran ciudad, se empeñen en organizar la vida de los aldeanos.


      Los de pueblo de verdad, los que  siembran en "el Tardío",  hacia Todos los Santos  porque el agua de San Vicente (27 de septiembre) es simiente o los que saben que cordero, cordero, el de enero... tienen sus ritos y costumbres y tal día como hoy, día de la Candelaria, gustan de acercarse a la Iglesia y ver qué pasa con la vela cuando sale la Virgen de procesión. "Si por la Candelaria plora, ya está el invierno fora, y si no plora, ni dentro ni fora."


     La Virgen de las Candelas es festividad muy pueblerina. Al parecer su origen es canario, pero lo cierto es que está extendida por toda España. El pueblo entero de mi doña, sin fisuras, se identifica con día tan propicio para las madres y hasta los no creyentes tienen un respeto reverencial por la Candelaria y no se conoce de nadie que se niegue a comprar las tirillas de los números con que se sortea "la candelilla", un dulce en forma de rosca de miel ofrecido con sentimiento y devoción por oferentes -mujeres casi siempre- que piden vez en la parroquia para concretar el año en el que cumplir sus promesas. De la elaboración y presentación de la candelilla ya dimos cuenta cuando Mari Carmen y mi doña se emplearon en tan gozoso menester allá por febrero del 16 de este siglo.


     Las Candelas es fiesta mayor en Gamonal, pues fue pueblo antes que barrio y tengo leído que eran 19 los pueblos que se juntaban en la Real y Antigua a festejar en los siglos XVII y XVIII.  El viernes pasado, a las ocho de la tarde, en la imponente iglesia leyó el pregón una chica de las Mil que sale en la tele y los festejos duran hasta este fin de semana. Hoy, a estas horas que escribo, los padres de los nacidos en el año llevan a sus criaturas a "la misa de la Luz", un rito gamonalino a carta cabal. Quizás las celebraciones huelan a pueblo chico, como el de mi doña sin ir mas lejos, pero uno está a gusto y orgulloso de seguir sintiéndose pueblo-pueblo y agradecería que estos psicólogos y sociólogos, muchos de ellos de género femenino, nos dejaran en paz, porque de verdad, de verdad, los de pueblo, no los necesitamos para nada.

miércoles, 25 de enero de 2023

Las dos iglesias de Gamonal

 



Francisco Javier Gómez Izquierdo

Servidor de ustedes, que fue primogénito de una prole formada por seis criaturas, anda por la casa de la madre nonagenaria, aquí en Gamonal, donde además de saludar y admirar  su templo de siempre, la Real y Antigua, que se proyectó con ánimo de que fuera catedral, las paredes de la otra iglesia del barrio, San Pablo, nos avisan que a ella también hay que empezar a echarle siglos, medio de momento, y que tal día como hoy, 25 de enero, abrazó la fe de Jesucristo, aquel Saulo feroz en la persecución de la cristiandad.


   Permitan que transmita la sorpresa e incredulidad que me asaltó a principios de los 70, cuando se estaba levantando San Pablo por creer que una iglesia tan moderna no podía ser una iglesia como Dios manda. Vamos, como nuestra "Antigua", que era edificio en el que sospechábamos intervención divina.

 
   Días de frío, estos, en Gamonal.

martes, 17 de enero de 2023

Los Titos de San Antón en Gamonal

 

Reparto de titos en Gamonal, hoy

FJGI

lunes, 8 de agosto de 2022

Piné

 

Con la Peña



Con Juanito


Francisco Javier Gómez Izquierdo

          En la preceptiva caminata mañanera, ya en Córdoba con un amanecer fresco, agradable y creo que un tanto engañador en la carrera del día hacia los 40 grados, no se me va de la cabeza Piné, el gran Piné. En mis cavilaciones, más allá del amor incondicional del personaje hacia el Burgos CF, va pasando Gamonal. Un Gamonal que quizás nunca ha dejado de ser pueblo porque los que fuimos llegando, de pueblos veníamos. Los nuestros los empezaron a vaciar nuestros padres a finales de los 60 y nos llevaron con ellos a Gamonal cuando el gobernador Eladio Perlado y el alcalde Martín Cobos consiguieron para Burgos el Polo de Promoción. Gamonal no era aún Burgos. Era pueblo y había un alcalde, el alcalde Palomares, que vivía en la Inmaculada, y servidor, que era y es hijo del auténtico proletariado, con doce o trece años iba a su casa donde su mujer, Genoveva creo se llamaba, me daba sacos con docenas de zapatos para coser. Cosíamos por las tardes y sobre todo en vacaciones para ayudar a la economía familiar, seis hijos y un único sueldo, y para procurarnos el carné del Burgos y el As Color. Creo que aquellos padres gamonalinos hoy tendrían cárcel por explotación infantil.
 
       Piné era autóctono, genuino del barrio y como tal se asentó "de chavea" en Campofrío, la fábrica donde "ganaban bien", creo que desde el matadero de Coprasa junto al colegio de los marianistas. ¡Puro Gamonal! He mirado cuándo se fundó la peña Jóvenes de Gamonal, la primera y creo que la más antigua de las blusas de Burgos, de la que Piné era socio fundador y he visto que se empezó a conformar en 1971. Entonces empezó ese "todo" que ha marcado nuestras vidas.

        Piné, que se llamaba Esteban, llevaba años jubilado. Seguía fumando -"las farias ya no son como las de antes..."- y tomando sus vinos y chupitos reglamentarios. Cuando estaba en activo cogía las vacaciones por San Pedro y las empalmaba con San Fermín. En Pamplona me lo encontré junto al también difunto Samuel, otro gamonalino pata negra con el que hacía yunta en tiempos en los que no se les ponía nada por delante, disfrutando como si se fuera a acabar el mundo.
      
Estos últimos años hablaba muchas mañanas con Piné de lo que era Gamonal, en lo de Arsenio, primera curva de la carretera Poza donde toman café y moscatel los auténticos del barrio. Allí llega Kubala, ciego jubilado que coge el Diario y no lo suelta y que se ha especializado en responder "a la antipática". Uno de San  Cristóbal, devoto del chicoychica que da las novedades de Villímar, una mujer menuda que todas las mañanas dice que nació en San Sebastián, una chica muy simpática que dicen que "le va el cante" y entre cónclave tan variopinto sobresalía Piné, que ya lucía su estatus y con el que me apartaba en la calle para recordar cuándo nos vimos en Córdoba, "empate a uno...", acompañado del hijo de Betete, el eterno cuidador de El Plantío "...los dos muertos, el padre y el hijo, mec...D..", en el Villamarín "el año que subimos como Real Burgos" y en el Sánchez Pizjuán cuando la bronca de Maradona y Bilardo "ah, yo no me enteré, pero metió el gol Edu el del barrio", el subidón cuando el Burgos de Novoa parecía el Milán "...y callamos a los sevillistas" y salta a sus peripecias en Lasesarre, Las Llanas o el Merkatondoa del Izarra. Acompañar al equipo en Primera no tiene mérito. El mérito está en pagar a un colega la gasolina y el almuerzo para que te lleve a la Balastera. "El cariño verdadero tiene que costarte el dinero".
      
Hace quince años el Burgos se jugaba el ascenso a 2ª con un Sevilla Atlético extraordinario que entrenaba Manolo Jiménez. Nos prepararon una encerrona. Pusieron el partido a las cincco de la tarde "...normal tú, qué cojones, yo haría lo mismo" y llenaron el campo porque venía el Sevilla grande de ganar la Copa del Rey al Getafe el día antes. Aquéllo era un fiestón. Llegamos a la prórroga con los nuestros pidiendo agua cada minuto y Lolo, un central, nos arrebató el ascenso de un cabezazo en un córner. Vi a Piné solo, la espalda contra el cemento mirando a la nada, sin querer hablar con nadie, rechazando las manos que querían levantarlo. Es una imagen que nunca olvidaré. "Me decían antes de empezar el partido que me buscaba uno de Córdoba. Ya sabes que las garrafas de calimocho nos las pasaban los sevillanos. A nosotros no nos dejaban pasar nada.. ¿de Córdoba? ¡Ése es más de Gamonal que tú...!"
      
 Como el McCarty de Cádiz al que le han puesto una estatua a la entrada del Carranza, Javi Jiménez de Córdoba que con el equipo descendido cogió el coche y subió a Oviedo -840 kms. de ida y 840 de vuelta- a ver a su equipo en soledad y como otros muchos aficionados que no caben en cabeza ajena, así era Piné. Extraordinarias e incomprendidas personas a las que les va como anillo al dedo aquéllo de "inasequibles al desaliento".
 
       -Saluda a Juanito cuando lo veas.

viernes, 17 de enero de 2020

Los titos de Gamonal por San Antón

 Gamonal
Los titos

Gamonal
Los titeros

F.J.G.I.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Vida de Melquiades



Introducción
Capítulo I. La fiesta de Melqui
Capítulo II. ¿Son las ovejas más tontas que las personas? Video
Capítulo III. "Segovianos, segovianos, / somos gente cocinera..."
Capítulo IV. "Soy Javier Rupérez y me acaban de liberar"
Capítulo V. Cuando volvió a Burgos a mirar 'lo de la mili' lo hizo vestido de juglar
Capítulo VI. "El Melqui es un rejoío. ¡Cómo guisa el recondenao!"
Capítulo VII. Melquiades, enamorado
Capítulo VIII. Melquiades en el nido del cuco feminista
Capítulo IX. Cocinando y en la procesión
Capítulo X. Dejad que los niños se acerquen a esquilar
Capítulo XI. Tres mil duros y un cordero al ganador de los bolos
Capítulo XII. Melquiades progresa con la dulzaina
Capítulo XIII. El amor se lleva a Francia a Melquiades
Capítulo XIV. Cómo Melquiades habla a veces como Jesucristo

viernes, 5 de enero de 2018

Día de Reyes

Cabalgata mediados de los 70:
 Bego, Gaitu, Cris, Melqui, Luis, Santos, un servidor, Agustín (d.e.p.) y Bernardo.
Agachados:J. Angel, Miko, niño y besador sin indentificar, Nicolás, hermana de Melqui y Juanjo

Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Uno o dos años antes de que nos tallaran en la caja de reclutas a los de la quinta del 59, no se quién ni cómo apareció por los billares del Aincar en Gamonal y nos propuso salir en la cabalgata de Reyes vestidos con la plebeyez de los pajes para acarrear los regalos de los niños de Burgos. No sé cuánto nos pagaron, pero juraría que el estipendio alcanzó los cien duros de los que la parte contratante se quedó con diez de cada uno. Mi memoria flaquea ya en demasía, pero sí recuerdo que nos sentimos, todos menos Melqui, un poco prostitutas por aceptar dineros por hacer algo que considerábamos debía hacerse gratis. Educados a la antigua, realizamos las tareas encomendadas con el esmero, la seriedad y alegría que requería la circunstancia y fue nuestra puesta en escena tan profesional que cuando nos juntamos ante el lechazo churro de rigor seguimos manteniendo entre risas aquellas escrupulosidades.

       Hoy los tiempos ya no son aquellos y los nuevos educadores y repartidores de principios morales intentan asesinar la ilusión de la infancia con tretas tan perversas que a los incautos nos han dejado ya sin capacidad de defensa. Llegan insólitas noticias de localidades que pretenden convertir la noche de Reyes en desfiles irreverentes como si fuera Carnaval (en Cádiz ya mismo están en preliminares), en contubernios (perdonen el palabro, pero para mí que es el que mejor cuadra) lúdico-festivos escupidores de la mínima ortodoxia, en jolgorio de majaretas borrachos de tontería... en una de las fiestas mayores de los autodenominados ateos. Ateos de la rama orangutana.

       Al Ayuntamiento de Córdoba no le gusta la Cabalgata de Reyes. El año pasado la suspendió por amenaza de lluvia. Luego no llovió, pero los ediles pusieron su voz más grave y solemne para enarbolar problemas de seguridad en las calles. Imagino que esta tarde tampoco dejarán salir a Sus Majestades, porque ahora mismo, seis de la tarde, está lloviendo, por lo que en vez de Dios,  la climatología les ha venido a ver. A mí me entristece un poco la frustración de los niños que me cogen cercanos porque durante muchos años he visto el nerviosismo de mi tierno infante, el de mis sobrinos, el de los hijos de mis amigos que tienen de todo y aún así no descabalgan de la ilusión de tal día como hoy...

      Me dicen que los Reyes no van a faltar hoy en la Cárcel de Alcolea. Los hijos de los mejores internos se van a reunir con sus padres en el polideportivo de la prisión y allí recibirán modestos “juguetes” como los que Melchor me mandó repartir a mediados de los 70 -un balón de cúrtix, un libro de Bruguera...-. Este 18 no repartirá regalos Sandokán. Este 18, Rafael Gómez Sandokán se acercará al Polideportivo, si se lo permiten, desde su módulo de Enfermería,  mirará al rey Gaspar, el suyo de siempre, y esperará con ilusión infantil un indultillo de nada.

viernes, 17 de febrero de 2017

Lucas


 Estatua de Lucas

 La fuente de Lucas

Alberto, Lucas

Francisco Javier Gómez Izquierdo

     Gamonal, el populoso barrio de Gamonal, como dicen los periodistas de Burgos, se levantó a partir de finales de los 60 con brazos de todos los pueblos de la provincia para dar casa a los obreros de las fábricas del Polo, a los que la patronal llamaba productores en las nóminas, y la clandestinidad sindicalista, proletarios. De la parte de Atapuerca y los Juarros bajó mucho personal a trabajar de peón en las obras y de la Santa Cruz de esta última comarca, una rama de los Pineda, con su progenitor Germán a la cabeza, hizo mezcla, levantó tabiques y abrió regolas en muchos de los edificios que forman Gamonal.

       Germán y la Quica compraron el piso para la familia en lo que se conocía como La Tesorera, al comienzo de la Barriada Militar, por entonces la frontera de Burgos-Burgos, con el pueblo de Gamonal. Agustín y Lucas, dos de los, no estoy seguro de si siete ú ocho hijos de Germán, subían la frontera casi todas las tardes para juntarse con los chicos de su pueblo: el Gaitu, Juan Ángel, Angelito... y con los mozuelos  que rondábamos el Moral y el AINCAR fuimos haciendo cuadrilla. Agustín  y Lucas, obreros de la construcción que merecían haber vivido en tiempos del Renacimiento, eran los únicos, junto a Alberto el frutero y Melquiades, que trabajaba en las piscinas, que ganaban dinero y encima tenían coche, con lo que además de pagarnos más de un clarete nos llevaban gratis a las fiestas de los pueblos. Seguimos siendo amigos porque, a pesar de matrimonios, hijos y distancias, los de aquella cuadrilla de los 70 llevamos casi medio siglo sentándonos juntos todos los años a comer las veces que haga falta y nos vamos contando nuestras alegrías, sobre todo, y ¡mecachis en la mar!, nuestras penas.
      
Agustín Pineda, el Fari, de Farias, la pareja de mus como no volverá a haber otra, de Carlos, se nos fue de repente en una noche de Reyes. Como se fue Carlos, un año después. A los dos los echamos de menos. Uno de los que más es Lucas, con el que no hay vez que nos veamos que no me cuente cosas de su hermano y el mío. La última, hace una semana cuando subimos, porque nos conviene a los dos por nuestros achaques, de nuevo desde la Tesorera hasta la calle Eladio Perlado, ésa que da nombre a aquel gobernador que gobernaba Burgos cuando llegó el Polo, Germán, la Quica y sus hijos.
     
El achaque de Lucas se llama Párkinson y lleva años haciéndole frente como le enseñan los que saben del mal. Lucas, como dice el Gaitu con toda la razón del mundo, es uno de esos artistas que aletargaron su genialidad por ocuparse en buscar la necesaria mantenencia, pero siempre hemos sabido que era un manitas de mucha categoría. Nos hacía carros de madera, labraba piedras, adecentaba las fuentes de Santa Cruz y hasta se presentó con una al lado de la cantina, ante la mera insinuación de un día que el alcalde dijo lo bien “que parecería una fuente en la plaza”. Participó en competiciones de campaneros ideando un sistema para tocar las campanas del pueblo desde  su casa y en el juego de la rana fue un atinadísimo lanzador por los pueblos de la provincia. Quería la presidenta de la Asociación del Párkinson una obra curiosa que recordara la lucha que llevan los asociados. Lucas, sin dar voces al pregonero, proyectó un boceto y se lo enseñó a una de las pocas autoridades que reconoce. Por supuesto, la idea fue aceptada de inmediato, porque era proyecto echo con un corazón limpio y sin el mínimo interés particular. Como casi todas las cosas que hace Lucas.
     El 21 de diciembre pasado el alcalde inauguró la escultura de Lucas para que Burgos recuerde a los valientes en la enfermedad en el camino que va de Gamonal a Villímar. Soltero empedernido, como su hermano Agustín, me consta que se emocionó y sigue emocionándose con el cariño de los suyos “...estuvieron todos mis hermanos y mis sobrinos” “...ése día me tocó la lotería”; con el de los amigos “...mira las fotos con Alberto y Gaitu”; con el del pueblo, que acudió devoto como si fueran a una romería.

      Yo también he ido, Lucas, amigo.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Gamonal y el Gaitu

 Con el nuevo Obispo, en uno de sus primeros actos

Llegada del alcalde al acto

Con los medios


Francisco Javier Gómez Izquierdo

      El reconocimiento de Gamonal al Gaitu quizás sea el colofón, en su caso glorioso,  al ciclo vital de una generación de niños de pueblo que fuimos llenando el barrio y que estamos próximos a la jubilación. Fuimos los últimos en estudiar un Bachiller al que llamaban Superior y los penúltimos en jugar al mus en las huelgas del 76 con los del Colegio Menor, donde el temible Polifemo aterrorizaba a unos alumnos de jersey azul, pantalón gris y unos zapatos amarillos, horrorosos en la época, que se han puesto de moda este año.

      En el Instituto Diego Porcelos predominábamos los gamonalinos porque los chicos del Barrio de San Pedro empezaban pronto a trabajar y los de la capital, no había más que verlos, eran más bien enclenques y debiluchos. Gamonal, en los 70, cuando se formalizó, tenía sus fronteras y sus límites no eran tan difusos como hoy día, y  que me corrijan si desbarro.

    Si tomamos la Calle Vitoria como la arteria de la ciudad y partimos de la plaza del Cid, que es donde empieza, la primera frontera estaba en el Gobierno Militar, donde la N-I robaba la calle y se la llevaba hacia tierras vascas. Para nosotros, ahí acababa Burgos. A continuación nos encontrábamos con la Barriada Militar, que nos era extraña y “pija” porque allí estaba la Ciudad Deportiva y se jugaba al tenis. La zona de El Plantío (plaza de toros, campo de fútbol y piscinas) era territorio de nadie y lo teníamos como una isla independiente y libre de influencias. Como la Quinta, era de todos.  Al final de los militares, y siempre siguiendo la calle de Vitoria, llegaba la Telefónica y el cruce de la carretera de Logroño, que casi paralela a la N-I llevaba a quinientos metros a Capiscol. En el edificio de la Telefónica empezaban las Mil Viviendas, que se hicieron sin aparcamientos y que fueron motivo hace dos años de un ensayo revolucionario orquestado por mozos inconformistas que tomaron el barrio creyendo que tomaban la Bastilla. Las Mil Viviendas era y es un tramo de medio kilómetro que acababa en los cines,  Ducal y Condal, donde vimos las tetas a todas las actrices de España y donde las Emmanuelles volvían cada seis meses.

     Ahí empezaba el Gamonal que se llenó de aldeanos. Muchos serranos se asentaron en Romanceros, la parte de San Agustin y Carretera Madrid en curiosa querencia por no apartarse del camino que los trajo de la patria. Imagino que por la misma razón, los juarreños (Ibeas, Santa Cruz, Salgüero, Tañabueyes...) preferían Capiscol, pero la mayoría (burebanos, la parte de Villadiego, Lerma...) compraron pisos donde se construían. En Gamonal.
     
Nosotros, el Gaitu, Alberto el frutero de Villusto, los Pineda de Santa Cruz, Juanjo y Colás de Villarcayo ó Toño el de Villadiego, al que hoy reciben ministros de la China, fuimos también los últimos que nos jugábamos un duro en el campo de fútbol del Silo contra los de la Inmaculada. En aquel tiempo, y para los de Burgos, un gueto peligroso. El campo del Silo, los chalets de Aviación, la campa del Hotel el Cid donde Cruyff, Kempes ó Del Bosque me tienen firmado en Don Balón, el cementerio donde hoy está el Liverpool, las casas de aquel hombre siempre vestido con mono azul... son hoy gigantescas colmenas de hombres que hicieron de Gamonal “un populoso barrio”.

   Una de las cosas que más sorprendió a  mi padre cuando me visitó en Córdoba era que había muchas personas por la calle y ninguna mutilada. Le chocaba tanta ociosidad, al lado de un barrio como el nuestro en el que en el hueco de la mañana todo el mundo tiene que hacer. Hoy ya no. Hoy en Gamonal vive mucho jubilado. Mucho desocupado que en la plaza de San Pablo y en la zona de la Iglesia cuenta en un corro donde daba la vuelta el autobús o donde quedaba la huerta del Moreno. 

Jubilados que en  estos tiempos sin Dios en los que nadie confiesa se acercan al cuartelillo del Gaitu, el hombre bueno al que el gamonalino de siempre le va con sus cuitas y sus problemas, en principio sin ánimo de denuncia hasta que el subinspector, que es Juanjo, lo vea y decida. El Gaitu es Gamonal porque siempre ha estado allí y por eso  no sólo asistieron a la entrega del Tito de Oro las fuerzas vivas de la capital, sino también los gamonalinos de toda la vida. Entre otras, mi madre, a la que el Gaitu besó como si fuera la suya. 

sábado, 30 de enero de 2016

El Gary Cooper de Gamonal

Juan José García  ‘cuatro veces’ 

Gaitu lleva 31 años en la Policía Local, aunque estudió para maestro en la Escuela Normal (especialidad filología francesa) tras terminar bachillerato en el Diego Porcelos. Hizo la mili en Berga (Barcelona), donde aún conserva amigos, incluso de Esquerra. Se licenció, ojo, el 23 de febrero de 1981, por la mañana. La intentona de golpe de Estado de Tejero fue por la tarde. Había abandonado el cuartel, pero todos los soldados andaban «acojonados». Pensó que tenía que irse para casa pitando, no fuera que la llamaran a filas. Telefoneó a su tía para que avisara a su padre y ese mismo día cogió un autobús de la línea de El Gallego, que completaba la línea Barcelona-Burgos.

Lo de ser policía se lo planteó después de trabajar dos años en ARA Guarnecidos, una empresa del Grupo Antolín. «Lo de maestro estaba muy mal en aquella época, pero tenía que dar un giro a mi vida», recuerda. «Papa, que quiero ser guardia», le espetó a su progenitor. «¿Tú que has estudiado magisterio?», se sorprendió. Pero al final no se opuso. Por cierto que el próximo día 2, cuando reciba el Tito de Oro, la figura de su padre, José Luis, ocupará un lugar primordial en su discurso, pues «quería al barrio tanto como a su pueblo». «No tuvo una vida regalada, pero lo afrontó todo con la mayor de las sonrisas; para mí y mis hermanas fue una figura irremplazable», dice emocionado.

Seguir leyendo: Click

Will Kane (Gary Cooper)

domingo, 17 de enero de 2016

El tito de oro de Gamonal

Guisando los titos ante la Real y Antigua
 
 Sobremesa de la cuadrilla: Melquiades, Fidel y Juanjo


Francisco Javier Gómez Izquierdo

        Dejo al padre en Burgos descansando merecidamente tras 85 años de dignidad infinita y seis meses de injustos padecimientos, para volver a la Córdoba que me adoptó. Dejo Burgos, mejor Gamonal, precisamente en vísperas de San Antón, el patrón del pueblo que fue cuando mi padre nos llevó allí por primera vez. Hoy es el barrio de Burgos por antonomasia. El “populoso barrio de Gamonal”, conforme a todas las crónicas.

      Compruebo en el Tanatorio que mi familia es de las más veteranas por ser nuestro bloque de la calle Vitoria quizás el más antiguo de los miles que se fueron construyendo a lo largo de los años 70. Nos dan el pésame personajes llenos de años que son historia viva  del barrio y a los que defino simplemente como “de Gamonal”. Desde mi balcón veíamos la Cartuja, como un lejano féretro gótico mecido por pinos majestuosos que se preñaban de misterio en las mañanas de niebla.
    Pero lo que de verdad me hace considerar la influencia de Gamonal en un servidor y su cuadrilla me la brinda “El Gaitu”, Juan José García cuatro veces. Juanjo llegó poco después que nosotros. En el 72 ó 73. Ya no salió de lo antiguo del pueblo, convirtiéndose en uno de los gamonalinos más cabales desde el puesto de mando del cuartelillo municipal, justo al lado de la Iglesia.
    
Juanjo es mi mejor amigo. El amigo al que con una mirada le dices todo y con el que me enganché cual drogadicto al  fútbol de El Plantío. De primeras nos impresionó Pello Olalde, pero a la completa felicidad llegamos con Juan Gómez González, Juanito.
    
A Juanjo le quiere todo el barrio y es considerado como el verdadero hombre bueno que aparece en algunas legislaciones. La Cofradía de San Antón es posiblemente una de las más antiguas de España, y los mozos de Gamonal, que llevan siéndolo más de 40 años, han decidido por unanimidad conceder el TITO DE ORO al amigo de toda la vida. Al municipal sensato que resuelve problemas. Al vecino de Gamonal que no impone autoridad. Que simplemente la transmite. Para mí es de más de bueno porque lo compruebo cada vez que voy a verle, pero también es cierto que hemos de seguir la doctrina de doña Máxima y no cansarnos nunca de hacer el bien.

     Me alegro mucho por Juanjo, mi Gaitu, al que distingue como merece una cofradía  que hoy reparte los titos guisados para que todo el barrio coma como los peregrinos de hace más de 500 años. La distinción que lleva 14 o 15 ediciones -Juan Pablo II, Su Majestad el Rey ó Ricardo el carnicero de las Galerías de toda la vida- se la entregarán en la Iglesia de la Real y Antigua el día de las Candelas, la verdadera fiesta de Gamonal.

     Ante la imposibilidad de asistir por asuntos de quirófano, espero que la cuadrilla me facilite fotografías del acto.

 Los cerdos de San Antón

Sede de la cofradía
 
Desfile

viernes, 19 de diciembre de 2014

domingo, 19 de enero de 2014

Por San Antón en Gamonal

 El alcalde, cofrade el año pasado

 La Casa

 A temprana hora

El reparto


Francisco Javier Gómez Izquierdo


Está escrito que el rey Alfonso VI allá por el siglo XI quiso levantar en el pueblo de Gamonal una iglesia catedral que fuera madre de todas las iglesias de Castilla, pero no pareciendo del todo bien al rey que la catedral estuviera fuera de la ciudad de Burgos, se conformó con una iglesia que a los tres siglos fue derribada para construir la actual Real y Antigua de Gamonal. Los peregrinos a Santiago pasaban y pasan ante el austero y elegante templo de lo que fue pueblo hasta los años 50 del siglo XX y que desde esta semana es conocido de todos como el barrio de Gamonal. Mejor, el populoso barrio de Gamonal.

        Cuando mozos, nos alegrábamos mucho en enero porque desde el día San Antón hasta las Candelas había mucho ambiente en Gamonal. Por San Antón, la Cofradía del mismo nombre y como viene haciendo desde nada menos que el año 1502, guisaba unas perolas de titos para dar de comer al peregrino y a los pobres del pueblo. Nuestras madres nos mandaban con cazuelas para que lleváramos a casa una legumbre que a mí me gustaba verde por conocerla sembrada en mi pueblo de la Demanda. Al poco llegaban las Candelas con sus casetas de feria y su baile por el que creo había que pagar muy poquitas pesetas para entrar.

       Con el tumulto de la semana, las Candelas se han suspendido, pero los titos de San Antón siguen siendo sagrados. Hace más de treinta años que no estaba en este día 17 de enero en la casa de los padres y es por lo que no he querido faltar al guisoteo y reparto.

     Entre los cofrades de San Antón, los hay muy ilustres: Sus Santidades de Roma, Su Majestad don Juan Carlos, su hijo Felipe.. lo que demuestra la importancia que dan a sus cosas los gamonaleros y lo bien que eligen las amistades. Me acerqué muy temprano por la casa de la Cofradía y me conocieron los jóvenes de Gamonal que lo siguen siendo desde los 70. Me invitaron a moscatel y me enseñaron fotos poniendo la capa a los últimos Papas en el mismo Vaticano.

    -Es el primer año que no va a venir el alcalde. Sería una provocación.
    
El alcalde no fue... y los antisistema, tampoco. Todos lo agradecieron.

Después de la batalla

 El Banco

 La Caja

La Declaración

Francisco Javier Gómez Izquierdo

 Es posible que con la única oposición de los vecinos de Gamonal ante las máquinas no se hubiera impedido la construcción del bulevar y el aparcamiento subterráneo. Es posible. Personalmente creo que hubiera bastado, porque el personal era mucho y la firmeza amenazaba inquebrantable, pero cuando en la noche aparecieron “ellos”, el conflicto se volvió indomable.
        
Hoy las Españas ven en Gamonal la puerta del Sol del 15-M y es impresión que no tiene que ver con el barrio por mucho que la defiendan esos palmeros  de pluma y micrófono que tan arrebatadamente han saltado en favor del perroflautismo.

        En 2005 otro alcalde quiso hacer lo mismo en Eladio Perlado y los vecinos -sin pelotones antisistema- lo impidieron sentados en las ruedas de las excavadoras. En 2014 el español está que arde y cuando a un barrio de natural orgulloso le llenan de incomodidades que encima tiene que pagar, lo mas probable es que pase lo que ha pasado. El alcalde Lacalle cree que Gamonal son cuatro tenderos con los que es conveniente beber ribera con morro asado  dos ó tres  veces al año... y por San Antón alabar los titos bendecidos. El alcalde Lacalle y el candidato socialista prometieron en  campaña electoral solución al caos de aparcamiento en la calle Vitoria, pero ninguno aclaró bien el modo. Cuando el alcalde Lacalle enseñó planos gustó en Burgos, pero como diría Camba de Pontevedra para los de Vigo, Burgos es el extranjero para los gamonaleros. 

Gamonal empezó a protestar desde aquel día y ya no ha parado.
      Primero gritó y se manifestó la gente formal, que es mayoría en el barrio. Luego se arrimaron los pescadores del río revuelto que tenían las mismas intenciones o parecidas que el alcalde Lacalle... y por último los lobos de la noche, a los que dio un subidón viendo tanto rebaño sin rabadán...  y como lobos hicieron daño en todos  los bancos -menos en la Kutxa y Cajalaboral-. Hasta los escaparates de Nati y La Orensana, patrocinadora en los 70 de los discos dedicados, han sufrido la ira de estos mozos educados conforme a la doctrina progresista.
       Burgos tuvo un alcalde al que llamaban Cabezón. Era un alcalde sin complejos que conocía perfectamente Gamonal y que sabía que sus vecinos eran irreductibles. Le votaban por casi nada. Simplemente por dignarse  a alternar en los bares obreros con el paisanaje. Inclinaba la cabeza como escuchando con mucha atención y pagaba la ronda de clarete. El chófer le bajaba a casa, en la otra punta de Burgos, y hasta otro jueves. Lacalle, al que también ha votado la gran mayoría de Gamonal, creyó que si a Peña le querían tanto por tan poco a él llegarían a adorarle si regalaba el juguete del boulevar, por inútil que fuera...  Y no. Los gamonaleros no necesitan nada. Se gustan con su chándal, con su vinos y con su mus...  Y por supuesto, nada hay más falso que fijar en Gamonal la capital de los antisistema.

martes, 30 de agosto de 2011

Mi memoria de un asesino

La iglesia de Gamonal

Francisco Javier Gómez Izquierdo


Suelo presumir de que son pocas las cosas que puedan sorprenderme, pero hay días en que las noticias vienen atravesadas y de sopetón. A las seis y media de la mañana, y mientras tomaba café, la tele repetía las cosas de la Economía, el Gadafi y los goles de Messi cada cinco minutos en el bar de todas las madrugadas.

-Mira, Javi.. Burgos.

Levanté los ojos del Marca recién llegado y en la tele estaba nuestro barrio, Don Ignacio. Delante del bloque que se hizo donde los “chalés” de Aviación y la que fue campa de nuestro minifútbol con su vecino Cristino, había una señorita ante lo que hoy es el Hostal Acanto y la Cafetería Amanita, contando una de esas muertes que se les ocurre a los cafres. Mis hermanos me hablan por teléfono de un hombre de mi tiempo, con el que trabajé en una de mis múltiples ocupaciones cuando ejercía de sufrido buscavidas. Tiempos de la San Miguel que acababan con un porroncillo de Ribera en El Rubio. Conozco bien a su hermano por ser paisano en la Demanda. A su hermana, que pone el mejor menú del día en Gamonal, enfrente del cuartelillo de la Policía Local.

Al asesino también lo traté mucho... pero un día de hace unos diez años me contaron que su hija adolescente se quitó la vida arrojándose al vacío desde el balcón. No voy a defender a la bestia, pero aquí es donde me gustaría ver a unos tipos con título de psicólogo y que presumen de ayudar a las criaturas atormentadas.

A la derecha, casa de comidas tradicional en Gamonal