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jueves, 21 de octubre de 2010

Las cosas de Melquiades, el esquilador (IV)




"SOY JAVIER RUPÉREZ Y ME ACABAN DE LIBERAR"



Francisco Javier Gómez Izquierdo


Melquiades llegó a Gamonal (Burgos) hecho ya cocinero y "chamullando" el idioma de los trilleros de Cantalejo: la gacería.

En Cantalejo se hacían muchos trillos y muchas cribas. En la jerga del país llamaban a los trillos chiflos, y a las cribas, bricas. Por eso a los nacidos en Cantalejo les dicen briqueños.

Melquiades presumía de manejar la tralla, que es también afición de Cantalejo, mientras bebíamos clarete en los bares y porroncillos en la bodega del Rubio, con Gaudencio y Heraclio al manejo de los toneles de Ribera, cuando el Ribera era a granel.

Melquiades es el culo con peor asiento que se conozca. Fue cocinero en todos los buenos restaurantes de Burgos y de todos se fué marchando. Nos íbamos de acampada a Oña y allí que se presentaba Melqui.

-Pero, Melqui... ¿qué le has dicho al jefe?

-Él no ha dicho nada. Me he despedido yo.

En Quintanilla del Agua estábamos por el Corpus asando unas chuletas junto al Arlanza y otro comedor burgalés se quedó compuesto y sin cocinero... Y en las fiestas de mi pueblo, y en las de Santa Cruz, y en las de La Piedra, y... en unos sanfermines se empeñó en que fuéramos a Pamplona. Como no hubo quórum, tuvimos que organizar con el jefe del restaurante en el que trabajaba un encierro en la cuesta abajo de la calle de Fernán González (la que queda justo detrás de la catedral) y darse el gusto de correr delante de dos perros como si fueran Miuras.


Melqui esperando samaritanos buenos

Nuestra cuadrilla era muy visitadora de pueblos en fiestas y Melquiades era incapaz de dejarnos solos. Muchas mañanas acompañaba a Pik, tan temerario como él mismo, a clase de Magisterio y entraba en las aulas con una naturalidad digna del mejor espía. A Burgos ya llegó con el expediente académico cerrado, y eso que su abuelo dio nombre a un colegio de Cabezón de Pisuerga, de donde procede la familia, y que hoy es un CEIP -Centro de Enseñanza Infantil y Primaria Melquiades Hidalgo- con mucha actividad.

La patronal hostelera no sabía qué hacer con nuestro amigo. No se disculpaba. Se ponía verde a sí mismo... pero se iba a bailar la jota a Villadiego. En realidad, Melquiades no nació para tener amo, ni capataz, ni obligación... El libre albedrío se hizo pensando en Melquiades y cada vez quedaban menos fogones que probar en Burgos.

Trabajando en el turno de noche en una de las cafeterías del alto de La Varga, una madrugada entró en el local un señor aturdido y como perdido.

-Soy Javier Rupérez, y me acaban de liberar. Haga el favor de ponerme un café con leche. ¿Dónde puedo llamar por teléfono?

-No te preocupes, majo. Toma el café tranquilo... que ya no hay prisa.

Por entonces fue cuando le dio la manía de recorrer mundo sin marcarse ningún destino... y se puso a andar hacia el Este enseñando el dedo a los conductores.


Melqui y Pik por Francia