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sábado, 30 de octubre de 2010

Atapuerca en 1970

Achiperres de peregrinos

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Hace cuarenta años, el marianista Padre Victoriano nos arreaba unos capones imperiales sin que nos haya quedado ningún trauma infantil que referir a los atentos oídos de los psicólogos del siglo XXI. Aquellos rapazuelos de 11 y 12 primaveras montábamos los sábados en el autobús hasta Villafría y por el camino de Orbaneja y Quintanilla Rio Pico llegábamos a la cueva de Atapuerca. El cura nos enseñaba las estalactitas y las estalagmitas y veíamos caer las frías gotas creyendo que era un milagro. Con el tiempo, unos hombres sabios descubrieron que aquella angostura por la que entrábamos era la puerta de la casa de los primeros hombres de Europa.
Por esa sierra pegada a la ciudad de Burgos discurre el camino de Santiago, sin que se diera ningún mérito a los escasos peregrinos que lo hacían en 1970. Se les tenía más por vagabundos que por gente reflexiva.

El camino es hoy toda una industria, y recorrerlo, estimo que es tiempo bien empleado. Los pueblos de Atapuerca, Agés, Santa Ovenia... agradecen que San Juan de Ortega sea etapa entre Villafanca y Burgos. Es zona que tengo muy pisada, y como quiera que por fiestas patronales, con Melquiades y algún calavera más, echamos unos cuantos pasodobles con mozas que andan hoy en el medio siglo, me permito mandar unas fotos del Monasterio a cuya vera tan buenos días pasamos y del que todos los caminantes cantan alabanzas.


Sencilla y pesada tumba del Santo, del que no está demás
apuntar que fue el mejor alumno de Santo Domingo de la Calzada


Iglesia de San Juan de Ortega

Tumba en honor de San Juan de Ortega

Capitel equinoccial ante el que es moda acudir
los 21 de marzo y los 22 de septiembre