lunes, 17 de agosto de 2026

Menos mal, Júnior


Bale y Vinicius Jr.


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Nos han devuelto a Mou, nos han traído a Diomandé (un Olise por estrenar) y nos han renovado a Vinicius, pero… ¡nos han dejado sin Rodri! Ni los milaneses en su soberbia despedida a Baresi han llorado como lloran los piperos rampantes la fuga de Rodri, para ellos el mejor futbolista de la historia, entre Pelé y Maradona, y muy por encima del doctor Sócrates, porque así se lo hace creer a estos zombis el fentanilo mediático.


Con Mou en el vestuario blanco, querían renovar la leyenda Xavi-Casillas, los del Premio, con la pareja Rodri-Dani Olmo y el chau-chau en el Combinado Autonómico.


Menuda ganga, el Rodri. Y español.


¿Por qué unos tipos que nunca se preocupan por la españolización de España andan siempre tan preocupados por la españolización del Madrid? Cuando en el Congreso se leía el artículo de la Constitución de la Monarquía restaurada (“Son españoles…”), Cánovas refunfuñó famosamente en su Banco Azul: “…los que no pueden ser otra cosa”). No digo que los piperos no sientan a España; conozco a alguno que no saca el perro a pasear sin su collar con la bandera roja y gualda (Cela, en la discusión constitucional del 78: o se dice gules y gualda o se dice roja y amarilla).


Rodri, estando en el City, reclamó la españolidad de Gibraltar, y el piperillo no entiende que ahora, entre un haz de heno en Madrid y otro haz de heno en Barcelona, elija Barcelona, donde la idea de España está tan en solfa como en el Peñón. Hace muchos años que Fernández Flórez recogió en estas páginas ese españolismo pipero, un poco de pandereta, conmovedoramente infantil y sin duda bien intencionado, que no se fija más que en detallitos menudos, formales, cuya aparatosidad le sobresalta y le inspira apóstrofes, elegías y amenazas. Ese españolismo, decía, se encrespa cuando cualquier majadero arranca una bandera o profiere un grito hostil. Pero permanece inmóvil, sosegado, confiadamente mudo, cuando hombres hábiles, consagrados con obstinación al servicio de un odio, van cortando hilo a hilo el amarre espiritual con España. Espiritualmente, Rodri debe verse como el cabo que el madridismo bueno lanza al mundo culé para mantenerlo amarrado a la España tebana (de Tebas). Pero futbolísticamente Rodri no es Cruyff.


Cruyff, como se sabe, estaba fichado por el Real Madrid, pero dejó de estarlo cuando sus representantes le tiraron de la americana pidiendo propinas a don Santiago Bernabéu, que pernoctaba en un hotel coruñés, a lo que Bernabéu respondió que se quedaran con el jugador y con las comisiones. (“Nunca me habían hablado tanto ni tan bien de un jugador, pero ni él ni su presidente eran hombres de palabra. En el hotel Atlántico de La Coruña, cuando lo teníamos todo ya hecho y apalabrado, Van Praag pidió un millón de dólares y nos amenazó con ir al Barcelona. Liberé a Praag de su compromiso y se lo vendió al Barcelona, en Santiago de Compostela. La jeta de Van Praag me importaba un comino, pero la del jugador era fundamental”).


¡No me gusta su jeta! –resumió la situación.

 

Y mientras en Florencia los tifosi reciben a Mastantuono como si fuera otro Maradona, en Madrid los piperos tuercen el morro por la renovación de Vinicius (por cierto, que se la paga él a golpe de anuncios), cuando por su criterio lo hubieran vendido para costear la Operación Rodri, cruzado incluido. “Menos mal, Júnior”, lo celebró Toni Kroos. Mijatovic, que no se cansa de dar consejos a quien nunca se los ha pedido, aconsejó a Vinicius quedarse, aunque fuera perdiendo “cinco millones”, y Vinicius le hizo caso en lo de quedarse, que no en lo de perder “cinco millones”, a los que tan sensible es el pipero común, un bobo que necesita contratar una gestoría para que le hagan el prorrateo de las cotizaciones que le faltan para cobrar la pensión de mil quinientos euros, pero que, víctima del fentanilo mediático, le discute los céntimos al presidente que convirtió un club en quiebra en el club más rico del mundo.


Mbappé vino a Madrid para jugar, no con Rodri, sino con Vinicius, y lo ha logrado. A mí sólo me faltan Saliba o Gvardiol. Y, si acaso, Angelo Stiller.


[Martes, 8 de Agosto] 

Burgos, 3; Córdoba, 2

Francisco Javier Gómez Izquierdo


     No he estado en El Plantio y bien que me pesa. Eché el mal fario el día antes del sorteo de la liga "...Seguro que el primer partido es Burgos - Córdoba y tengo que dejar Burgos el trece de agosto". Bajamos Paco y servidor porque en el pueblo de nuestras doñas se festeja a San Roque y la Virgen de la Asunción y a los dos nos corresponde tareas de intendencia para la parentela.


   He visto el partido con el hijo por su ordenador y el Córdoba ha empezado mandón y poderoso, tanto que en el minuto once ya ganaba con gol de Diarra, uno que ha vuelto donde mejor le ha ido, pero "el sistema" de Iván Ania sigue como solía, echando el agua en el coloño. Defensa en la línea de medio campo, balón a la espalda y gol sin mayores impedimentos de Forés, un nueve que ha elegido El Plantío en vez de El Molinón porque creo se ve titular, con el mosqueo del Villarreal, que es su propietario. El gol transmite nerviosismo al Córdoba que vislumbra el fantasma de su fragilidad defensiva porque la coordinación que requiere el sistema precisa de un Baresi que ya no nace.  Al poco, otro error y 2-1 de Llabrés, un mocete apañao por izquierda que cede el Mallorca. Me ha gustado este extremo. Eder García, cedido por el Athletic al Córdoba empata en el añadido de la primera parte. Empate que me agradaba pero que rompería Mollejo, de la Villa de Don Fadrique, el pueblo de Paco, rompiendo un fuera de juego con la acostumbrada defensa adelantada Aniana en el minuto 92 ; pase a la cabeza del burgalés David González, que solito empuja el regalo. Míster, créame, hay que aguantar el resultado y más con defensas que no son galgos.


   El Burgos de Sergio Francisco parece más alegre que el de Ramis. Appin juega de medio y no de delantero como servidor pedía, pero la verdad es que el partido ha sido un despropósito defensivo y no se puede leer como pide la mesura.


    Enfocaba la cámara a Zamorano y su hijo y yo buscaba al gran Ricardo al que no he podido acompañar a la Casa Antón de Lerma, donde ha parado al mediodía para que la vuelta no se le haga penosa." ¿Qué ha hecho el Burgos?" me dice. "Pillar al descuido al Córdoba", le contesto. Y me da la sensación de que nos van a seguir pillando como la temporada pasada. En los duelos del Córdoba habrá goles y tal frase se convertirá en verdad de Perogrullo. Amigos que leen esto me hacían en Burgos... Toño, el camarero del mítico Liverpool de la Antigua de Gamonal, J. Ángel el de Miranda, Jesús desde Barbate... pero no, y tengo que decir que los derroteros que está tomando el fútbol son ya casi insultantes. Es tiempo de verbenas, de sentarse al fresco mientras suena el No te vayas de Navarra o la Mantilla Al.


Lunes, 17 de Agosto

 


Agosto a la una



domingo, 16 de agosto de 2026

Pepe Campos. Corrida tradicional de la festividad de la Virgen de la Paloma. Un gran toro de Araúz de Robles preludió una noche sin avisos

 
Audrey Hepburn 

Pepe Campos


Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.

Sábado, 15 de agosto de 2026. Corrida tradicional de la festividad de la Virgen de la Paloma, aunque nocturna. Cuarta corrida de toros del verano madrileño. Encierro de toros de Araúz de Robles (encaste mixto de Parladé-Gamero Cívico —Samuel Flores—, más Gamero Cívico —Juan Guardiola—, sobre Saltillo; refrescado con Juan Pedro —vía Salvador Domecq—). Bien presentados, sin redondear las hechuras el quinto y el sexto. Grandotes. Nobles y mansos, menos el primero, veleto y astifino, que fue bravo en la primera vara, con menor empuje en la segunda, y le faltó la prueba de la tercera vara. El segundo, abierto de cuerna, con genio. El tercero, veleto y astifino, sin aparatosidad, encastado. El cuarto, largo, de menos cara, tardo y descastado. El quinto, veleto del derecho, pitón que se astilló en el caballo, encastado. El sexto, veleto, destartalado, manejable. Rozando el tercio de entrada. Noche de verano agradable. Llovió antes del festejo.

Terna: Javier Cortés, de Madrid; de blanco y plata; dieciséis años de alternativa; cinco festejos en 2025, y cinco en 2026; silencio y silencio. José Garrido, de Badajoz; de azul zafiro y azabache; diez años de alternativa; once festejos en 2025 y cinco en 2026; silencio y silencio. Antonio Puerta, de Cehegín (Murcia), de blanco y oro, con cabos blancos; once años de alternativa; un festejo en 2025 y ninguno en 2026; aplausos y silencio. Antonio Puerta confirmaba la alternativa.

 
Entre los tres matadores de toros de la noche de ayer sumaban diez festejos en este año de 2026.

Suerte de varas: fueron puestos convenientemente en suerte para el caballo. El cuarto se salía de la suerte. Hierros traseros que hicieron sangrar mucho a los astados —se les recetó metisaca—. Salieron sueltos de los encuentros el tercero, el cuarto, el quinto y el sexto. Al ser uno de los toros que se va a valorar para premio como mejor toro de la temporada describimos la pelea en el caballo del primer astado de nombre Carpintero, cinqueño, de 559 kilos. La suerte fue ejecutada por el picador Juan Pablo Molina. La primera vara se realizó en terrenos del tendido ocho. El astado acudió al caballo a una distancia de cuatro metros de la segunda raya. La puya cae trasera, el toro empujó fuerte, se le barrenó y suena el estribo, sale al capote con buen son. Se le volvió a poner en el mismo terreno, si bien ante las protestas para que la suerte fuera ejecutada en contraquerencia se le vuelve a situar, empleándose para ello varios capotazos, y el toro vuelve a quedar en el mismo terreno. Acude a la llamada del picador desde la mima distancia que en la primera vara, de nuevo la puya trasera, no empuja como en la primera, suena el estribo, y sale al capote dejando la impresión que obedecía más al castigo recibido que a la llamada de la tela. El empuje y el temple del toro en la muleta fueron extraordinarios.

 

La empresa nos convocó para presenciar la corrida tradicional de la festividad de la Virgen de la Paloma (en Madrid) por la noche, bajo luz artificial, a la misma hora que se vivía lo más fetén de la verbena situada en La Latina. Los toros son fiesta pero también rito que requiere la comparecencia de sol y moscas para que el suceso de sus lidias se pueda disfrutar a plena luz con todos los sentidos dispuestos para percibir los estímulos externos —sobre todo para que la inspección ocular sea verdaderamente verificable—. A la altura del año que estamos bien merece que la corrida por motivo de la Asunción de la Virgen se celebre por la tarde, en horario español, por aquello del adelanto horario, a las siete. Pero vivimos tiempos de comodidades y de querer rehuir (mansedumbre) cualquier tipo de esfuerzo, cuando el ánimo y la energía son la base de todo empeño civilizatorio —como antaño reproducía el mundo de los toros en los ruedos —. Podemos argüir todo lo que queramos, pero no deja de ser una realidad que la sostenibilidad que se cree alcanzar con querer dar toros sin sol —como el sucedáneo de las plazas cubiertas— nos llevará por el camino que conduce al sumidero. Es decir, al desagüe lo taurino. No solo se debería recuperar el horario de toda la vida, sino la importancia del cartel, en día tan señalado.

 
Ayer noche, la corrida de Araúz de Robles la despacharon tres toreros que sumaban (suma total) diez festejos este año de 2026, y nos encontramos ya avanzado el verano. No se entiende el criterio de la empresa a la hora de confeccionar el festejo de ayer (como ninguno de los del mes de agosto) y no queremos decir que los espadas contratados no merezcan una oportunidad (pero no los tres al mismo tiempo). Da la impresión que quieren ahorrar en honorarios de manera pertinaz. No quisiéramos dar a entender que el dinero no sea importante, pero también lo es hacer bien las cosas, con sentido.
Ayer la empresa ahorraba (con un tercio de entrada ganó dinero), para luego el 12 de octubre (fecha tradicional de las retiradas de Morante de la Puebla) despilfarrar. Tampoco queremos quitarle el mérito a Morante, ni decir que no tenga que ganar limpiamente lo que merece, sino que debe existir un equilibrio en los gastos y en los carteles que se confeccionan en Madrid. Y ningún criterio razonable lleva a pensar que las tres corridas de toros del mes de agosto madrileño (que podían ser más) poseen un peso en el calendario taurino para que aficionados, matadores y la propia fiesta de los toros salga beneficiada. Lo de ayer no tenía lógica y en el «resultado artístico» se reflejó el escaso cuidado tenido por la empresa en contratar a los toreros.


Podríamos pensar que en la empresa de Madrid existen personas trabajando todo el año en la labor de llevar la plaza y componer los festejos —a no ser que la fiebre hispánica del veraneo, también a ellos, que tienen un buen trabajo, les ataque o les seduzca —muy español— y se encuentren tumbados a la bartola o viendo corridas de toros en otras ferias y en otras plazas; dedicados al absentismo laboral —la holganza— porque lo que les peta es el disfrute de la temporada. Podría ser. Pero más bien será que quieren ahorrar en la programación taurina del verano, y no son capaces o no quieren acartelar a matadores de toros que puedan dar el salto y ascender en el escalafón. O es que nos estamos quedando sin matadores de toros solventes. No obstante, seguramente los hay y si existen deben ser contratados. La empresa está fracasando en esto y alguien debería señalárselo. En la cuestión de lo realizado por la terna de ayer noche, hay que empezar por hablar de
Antonio Puerta. Ayer confirmó la alternativa tras once años sin haber toreado o hacerlo escasamente. Tuvo la fortuna de tocarle en suerte, en su confirmación, uno de los toros que van a entrar en la puja del mejor toro del año en Madrid. Estuvo digno, si bien no pudo estar a la altura del reto. Le faltó profundidad. No sabemos si por carecer de «la puesta a punto» que dan los contratos o por ausencia de calidad. Más bien será lo primero.

 
A este primer toro, Carpintero, Puerta lo recibió con buenas verónicas acompasadas, no perfectas. Inició la faena de muleta sacando al toro por bajo, entre el ocho y el nueve, en un buen comienzo, llevando y consintiendo al toro. Desde los medios frente al ocho y al nueve citó al toro con la diestra, el toro se arrancó y le regaló embestidas templadas con transmisión, los primeros pases fueron decentes. En la segunda tanda con la derecha el matador se tumba y los muletazos, y su cierre, van a menos. Al tomar la muleta con la izquierda la labor sube de calidad. Antonio Puerta se tumba al natural y el toro pide más. Algún muletazo fue completo y los adornos rezumaron, pero como la faena no tomaba vuelo, Puerta no vio el final de la misma que se diluyó entre intentos de derechazos y ayudados hacia el tercio. Pinchazo en la suerte natural y estocada en la suerte contraria. En el sexto de la noche, no se confió ante un toro manejable, en un quiero y no puedo, y sin completar los pases se le fue la tarea, con punteos en la muleta en el natural, y cierre apresurado con la diestra. Mató en la suerte contraria de pinchazo caído y estocada caída, más dos descabellos.


Javier Cortés, un torero del gusto de Madrid, que pechó con el peor lote y con el que no se sintió a gusto. Con su primer toro no pudo resolver el genio del ejemplar de Araúz. Quiso aplicarle suavidad a los muletazos, sin llegar a entrar en la pelea que le llevara a encontrar la distancia y el método de hacerse con la embestida del morlaco. No le encontró el punto. Se fueron desentendieron ambos. Mató en la suerte contraria de pinchazo y media caída. En el cuarto —segundo astado cinqueño del encierro—, el descaste del bóvido salió a relucir, y tras unos apuntes de tanteo por parte de Cortés, el toro se rajó en terrenos del seis. Mató en la suerte contraria de dos pinchazos y una estocada media caída.


José Garrido, no mostró acierto ni confianza en la parte mollar de su trabajo, es decir, en las faenas de muleta, debido a que sus dos astados tenían problemas que resolver. Los dos toros tuvieron empuje y Garrido planteó el trasteo desde las florituras y el acompañamiento. Inicios de faena vistosos pero cortando el viaje de los toros, cuando pedían ser conducidos de inicio a final. Muy poco mando en los muletazos, que salían enganchados o incompletos. Sus dos toros fueron ganándole la pelea. Curiosamente el tercero se rajó al final de la faena ante la falta de domino que necesitaba. Murió tras pinchazo hondo en la suerte natural. A este toro le había toreado Garrido con temple a la verónica, no siempre apretado. En el quinto la ausencia de mando dominó todo el trasteo. El comienzo fue improcedente con muchos tirones por bajo. El toro pedía firmeza y sosiego y no se le aplicó. Murió de golletazo en la suerte natural.


Lo mejor del festejo, aparte del juego de Carpintero, fue que no se escucharon avisos. Noticia de titular.

 

 
Steve McQueen  

San Esteban de Hungría

 


 
16 de Agosto 

El alterne

 


Frida Kahlo

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Los novelistas de ahora no pueden con Proust, que noveló la traición, y el sanchismo va a distraer un millón de euros del contribuyente europeo para costearles dos meses de alterne en el extranjero por ver si se les ocurre algo.


    –Basta con abrir un manual griego o latino para constatar que las bellas épocas literarias duran medio siglo, mientras que las decadencias duran seis siglos –avisa el autor de “La traición de los clérigos” (en España, “intelectuales”).
    

Bueno, pues así se explica que España no haya dado un solo novelista extraordinario desde Cervantes ni un solo novelista ordinario desde Cela.
    

Los estudiosos sostienen que los editores del 76 otearon el mercado y vieron tres grupos de consumidores: el de lectores cultos, pequeñín, e inmune a la propaganda, que no les valía; el de los analfabetos, inservibles hasta que se descubriera cómo hacer comprar libros para no leerlos, que se descubrió en seguida; y el de aquellos que no habían leído nunca y satisfacían su necesidad de fabulación con el cine y la TV, “y decidieron conquistarlo”, mediante la misma confusión de poderes del sistema político, descrita por un crítico ferino:
    

El legislativo es el editor, que dicta al autor lo que tiene que escribir. El ejecutivo también es el editor, que asimismo ejerce el poder de juzgar, pues las sentencias las despachan críticos a su servicio en medios de su propiedad.
    

Como la marquesa de “Los Santos Inocentes”, Iceta repartirá en la cola diez mil euros a cada paniaguado para una vida de alterne, beber benjamines (“crecimiento personal” y “reflexión artística”), en el extranjero, donde las “soritas” les dirán que tienen novio, y al volver nos lo contarán.


    –Pero estos artistas ¿cuándo trabajan? –se le escapó decir en Madrid a Rufino Tamayo en los 80.
    

En los 30, en París, su paisana Frida Kahlo dijo cosas con peores humos: “Viven como parásitos, a costa del montón de perras ricas que admiran la ‘genialidad’ de los ‘artistas’: mierda y sólo mierda, eso es lo que son”.


[Septiembre, 2021] 

Domingo, 16 de Agosto

 


El perro de San Roque

San Roque

 



Himno de San Roque

No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perros

 DOMINGO, 16 DE AGOSTO


En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró a la región de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo». Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando». Él les contestó:


-Sólo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel.


Ella se acercó y se postró ante él diciendo: «Señor, ayúdame». Él le contestó:


-No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perros.


Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos». Jesús le respondió:


-Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.


En aquel momento quedó curada su hija.


Mateo 15, 21-28

sábado, 15 de agosto de 2026

Sobre la traición



 Rata es una rata es una rata es una rata

G. Stein

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Que con la gente llamándoles traidores por las calles no estén los amaneceres del Retiro atestados de ministros batiéndose en duelo por su honor prueba que la contemporaneidad española está corrompida hasta la deformidad.
    

¿A qué se debe esta interiorización española de la cultura de la traición? Conmovida por el espectáculo, una de las dos figuras más brillantes de nuestro pensamiento político tuvo la curiosidad intelectual de estudiarlo, y sacó sus conclusiones.
    

El consenso español de la Transición sería un hijo faltoso del consenso europeo de la Guerra Fría: una conveniencia táctica, éste, y un valor moral absoluto, aquél, arraigado en la picaresca desatada en tiempos de reparto y de aseguramiento. La deslealtad como lazo que anudó el consenso.


    –El valor positivo de la deslealtad –escribe– se basa en la ausencia de remordimiento si, y sólo si, la traición de todos a su pasado les hace renacer con otra personalidad reconocible, o admirable, en una nueva sociedad de desleales.
    

Al desaparecer de la clase media la pobreza, la deslealtad sustituye a la envidia, que fuera el “resorte anímico de la Restauración” en palabras de Galdós: “Imperio de la deliciosa Sinrazón, ley de la mentira provechosa, holganza de las inteligencias, triunfo de las travesuras, terreno en que medran los tontos, se enriquecen los audaces y todo va al revés de lo que ordenan las antiguas pragmáticas del Padre Universal”.
    

Ningún novelista, historiador o sociólogo ha representado, narrado o analizado el nuevo mundo español de la deslealtad: la deslealtad hacia el propio pasado como condición de prosperidad personal.
   

 Fuera, lo hizo Proust, que vio que esa deslealtad no produce remordimiento ni desprestigio, si garantiza mejor vida social en el porvenir: “Esta indiferencia será en un sentido real la muerte de nosotros mismos, una muerte seguida, es cierto, por una resurrección, pero en un ser diferente”.


    Las cosas son lo que son. Rata es una rata es una rata es una rata (Gertrude Stein).


[Julio, 2021] 

Sábado, 15 de Agosto

 


Cucaña

Nuestra Señora



Dios te salve, Reina, Madre y Capitana. Eres tú nuestra vida, eres nuestra Esperanza, y a tus plantas, Señora, se arrodilla Triana. Nuestro puerto perdimos, nuestra nave naufraga sin rumbo en las tinieblas de este valle de lágrimas, en el que suplicantes nuestras voces te llaman. ¡Oh¡, Misericordiosa, vuélvenos tu mirada y lleva nuestro barco con brisa de bonanza a Jesús, navegante de tu divina entraña. Capitana clemente, dulcísima Esperanza, siempre Virgen María, luz que guía Triana. Por ella y por tus hijos, Madre de Dios y Santa, ruega para que un día podamos echar anclas en el puerto que Dios nos promete como segura Patria. Amén, Amén 

viernes, 14 de agosto de 2026

Judas


 Ficha policial de Yuri Dombrovski


Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    En Europa, la traición decimonónica era cuestión de fechas. Hoy es una cuestión de gustos. Una vez generalizada, la traición (a los principios, a las lealtades, a las promesas) es de buen tono: una virtud social. ¡El virtuosismo de la traición!


    Si tuviéramos que marcarnos un “je suis” con los personajes de la Pasión, el elegido por los tuiteros ya no sería Barrabás, sino Judas, tesorero y... “uno de los nuestros”.

    
Todo hombre es abyección, dijo Gógol, es verdad. ¡Así es! –pone Dombrovski en boca de su Kornílov.


    Jesús era precavido en grado sumo: “Aunque todo el mundo se daba cuenta de que lo negaba todo (al emperador, el poder del emperador, los dioses del emperador, la moral del emperador) era imposible pillarlo en falta”.


    –Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Pero, claro, con sus discípulos, con los más íntimos, también hablaba de la tierra de otro modo. Para conocer estos discursos tenía que haber dos al menos. No había ministerio público, y sin testigos era imposible acusar y llevar a juicio. El que pillaba al criminal en flagrante delito lo conducía ante la justicia, convirtiéndose en acusador y demandante. Fue el papel de Judas, por treinta monedas. Pero ese escenario (lugar deshabitado, noche cerrada) requiere de otro testigo: uno que asiste, que no desenmascara, que no guía a los soldados. Presencia la escena en silencio y luego declara en el juicio. Una figura así constaba en el expediente de Cristo, pero sólo apareció una vez, en la audiencia ante el Sanedrín. Lo escucharon y luego lo dejaron irse. Por eso no sabemos quién era. Pero era muy próximo a Cristo, tan próximo que cuando lo arrestaron y lo condujeron al juicio orquestado iba junto con los demás y derramaba lágrimas. Uno puede imaginarse los sentimientos que invadieron a Cristo cuando lo vio allí y se puso a hablar. Pero el misterio se quedó detrás de esas puertas cerradas. Cristo no se lo reveló a sus discípulos.

    Tampoco Judas quiso desvelar el nombre.


[Marzo, 2016] 

Viernes, 14 de Agosto

 


L'Art c'est l'azur

jueves, 13 de agosto de 2026

El Eclipse en la Demanda. Bienvenido Mr. Marshall


 

Francisco Javier Gómez Izquierdo



   Era Burgos, lugar propicio para mirar o ver, según capacidades, el eclipse. Servidor miró. No sé ver estos espectáculos como explica la ciencia.


  Aprovechando la circunstancia, Paco, sabio en bosques, subió con quien suscribe a la Demanda para ver los Siete Infantes y tocar el roble, contemplar extasiado pinares, los silvestres son su debilidad, maravillarse ante el hayedo, gritar entusiasmado ante el populus nigra, ese chopo del que le gustaría ser Rey y caer rendido sobre los retorcidos troncos centenarios del sabinar de Moncalvillo. "Ésto es un bosque relicto, una reliquia, que además se regenera sólo. Con sabinas de 400, 100, 50, 30 años conviviendo sin problema. Una joya. ¡Madre de Dios!" Gozaba Paco.

 
  ...Y el eclipse. Subimos al Alto la Horca de mi pueblo y desde allí, con los mayores que fuimos niños bajo el alto, hemos mirado, yo medio segundo cada tres minutos. Miré lo mismo que vieron los expertos y aficionados a ésto. A mí me pareció fenómeno curioso y raro, sobre todo cuando se hizo de noche y en el pueblo encendieron las luces de las calles al tiempo que tocaban las campanas. Reconozco mi catetismo en la materia y más cuando veo que hoy han sacado a mí pueblo en portada en el New York Times.

 
¡¡¡Castrillo de la Reina!!! ¿Estarían por aquí los científicos de Elon Munsk? Dicen que alquiló el parador de Lerma.

 
  En las Eras del Río había coches con tiendas de campaña, y en las de Santa Eugenia, caravanas. Las casas rodeadas de cochazos, gente desconocida por las calles. Un chóu durante dos días con un final festivalero como los que se estilan en las capitales.


   Hice fotos ridículas. Mi amigo Toño, que todo lo hace bien, me manda dos imágenes que yo vi a través de las gafas y que el tiene aparatos para atraparlas. A mí me parecen buenísimas.

 

 
 
 
Las eras del río
 
 
 
Las eras de Santa Eugenia
 
 
 
   Castrillo de la Reina, ombligo del mundo a las 20,30 del 12 del VIII del 2026 

La Traición


Ana Gabriel
 

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En la “Teoría de la Constitución” del fundador de la ciencia constitucional puede leerse:

    –La unidad política de un pueblo tiene en la Constitución su forma concreta de existencia. Delitos como la traición y la alta traición protegen la existencia política.
    
España es diferente.

    A España una región le declara una República y el golpe de Estado se salda con el cese administrativo de los culpables, mediante un artículo, por cierto, que tiene toda la pinta de improcedente para la gravedad del caso.

    Hasta aquí hemos llegado por el Magistral Manejo de los Tiempos que al presidente del Gobierno atribuyen sus flabelíferos unido a la miserable cultura política de los españoles, que llevan más de un siglo bajo los efectos de una propaganda que ha vaciado de contenido los conceptos de Nación, Estado, Ley, Gobierno, Derecho de Autodeterminación, Democracia…

    El golpe de Estado de Barcelona, televisado en directo al mundo entero sin que ninguna autoridad se molestara en evitarlo, es un atentado, no contra la democracia, como repiten los pájaros de la vega, sino contra España y su unidad constituyente. La democracia sólo es una forma de gobierno. Pero la unidad constituyente es el ser de la Nación, que en España carece de representación, porque los partidos del 78 son estatales y sus diputados de lista sólo representan a los jefes que los han incluido en las listas: de ahí que la calle vaya por un lado, y los políticos, por otro, aunque ellos presuman de representar a toda la Nación, apropiándose indebidamente de una facultad milagrosa como el don de lenguas que en la teología cristiana concede el Espíritu Santo.

    La declaración de independencia de Cataluña (“Revolución Cultural”, lo llamaron en el Parlamento) fue un espectáculo rufianesco de cojonudismo hispánico, con su homenaje caricaturesco al reglamento (¡qué manía tan española la de delinquir reglamentariamente!) y a la natural cobardía del liderazgo popular: la llamada de Ana Gabriel al voto secreto para eludir la posible letra pequeña del juez obedece al mismo impulso miserable que hace a Largo Cabellero, el Lenin español, presumir en sus memorias de haber negado sus delitos del 34 ante la justicia burguesa para no perjudicar a la clase obrera.

    Delitos como la traición y la alta traición protegen la existencia política… si son perseguidos. Para la partidocracia española la traición sólo es un juego de fechas, y únicamente persigue elecciones (bazas nuevas), con el inquilino de La Moncloa de crupier.

    El Rey y la Nación están solos.

    Lo de Cataluña desprende la melancolía de la irreversibilidad.


Largo Caballero

[Octubre, 2017] 

Jueves, 13 de Agosto

 


Aniversario

miércoles, 12 de agosto de 2026

Traidores a todo ritmo



Antonio Pérez

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Bastardillos de Antonio Pérez se reparten España en una cueva suiza; lo hacen ante el silencio cómplice de la Nación, salvo algún grito espontáneo y callejero de “traidores”. Pero ¿qué es un traidor?


Roma no paga traidores –despachó famosamente el cónsul Quinto Servilio Cepio a Audax, Ditalco y Minuro, los asesinos de Viriato.


La expresión nos intrigaba mucho de niños en la escuela, aunque no tanto como ahora, al comprobar, ya mayores, que España nunca pagó leales.


La deslealtad sustituyó a la envidia cuando desapareció la pobreza en la clase media. La deslealtad al pasado no produce remordimiento, ni desprestigio, cuando garantiza mejor vida social en el porvenir. ¿Cómo traducir en actos irrevocables la renegación de sí mismo? Proust lo escribió: la traición a sí mismo es mérito promocional si la traición es general. Triunfadores apoteósicos de la negación de sí mismos, los partidos del 78 pasaron en un día de la clandestinidad al Estado.


De los viejos nada hay que esperar ya, pero los jóvenes que sientan curiosidad por el tiempo político que viven hoy (de dónde viene y adónde los lleva) tienen una linterna en el microensayo sobre la novela con que García-Trevijano prologó el libro de García Viñó “La cultura como negocio”. Ahí está el secreto proustiano de tantos personajes que en un solo día se transfiguraron en otros radicalmente diferentes.


Convertida en fenómeno social, la deslealtad hacia el propio pasado pasó a ser condición de prosperidad personal.


La deslealtad fue el lazo que anudó el consenso: el valor positivo de la deslealtad se basa en la ausencia de remordimiento si, y sólo si, la traición de todos a su pasado les hace renacer con otra personalidad reconocible, o admirable, en una sociedad de desleales, que es lo que tenemos.


Y a fin de no morir con la generación de la deslealtad, y resucitar en la del cinismo, confié mi lealtad nativa a esa energía sin violencia que salvó del naufragio europeo, en la guerra del 14, al Nobel de 1915, Romain Rolland: “Todo hombre que es un verdadero hombre debe aprender a quedarse solo en medio de todos, a pensar solo por todos y, si fuera necesario, contra todos”.


A diferencia de los ingleses, que no conocen la traición (disponen de un epigrama que los protege de ella: “La traición no vence nunca. ¿Por qué? Porque, en cuanto triunfa, deja de llamarse traición”), los españoles de la Santa Transición han hecho de la traición virtud social e industria poligonera (¡una traición fabril y manufacturera!), tan lejos de aquel orgullo castellano cuyo asomo sitúa don Claudio Sánchez-Albornoz (“España, un enigma histórico”) en el siglo décimo, cuando “los castellanos no se humillaban como los gallegos y navarros ante Almanzor, y ninguna noble mujer de Castilla fue enviada a Córdoba para formar parte del harén de El Vencedor”.


[Viernes, 8 de Diciembre] 

Miércoles, 12 de Agosto

 



La oca está arrepentida de ser pato

martes, 11 de agosto de 2026

Los indignados


Antonio García-Trevijano


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Los indignados, hoy, son los españolejos, que dicen sentirse indignados, y hasta el Monarca ha tenido que expresar con una nota en pleno veraneo su real “indignación” por los no menos reales desastres de Ceuta. En el insomnio de estas noches de Walpurgis de la indignación, uno comparte el sueño estético de Dostoyevski en Dresde: sustituir en el Congreso el cuadro de “El abrazo” de Genovés (después de todo, ya sabemos qué pensaba Quevedo de los genoveses), que funge trapiellamente de “icono emblemático” de la Santa Transición, por otro cuadro más verdadero, el verdadero cuadro del 78, que, a falta de un Goya, pintaría Ferrer-Dalmau, del cóctel del Día del Trono en la embajada de Marruecos con los mejores hombres de Estado que ha dado el Régimen nacido en el auge de la posmodernidad (Gonzalón, nuestro Bismarck; Zapatero, nuestro Zelenski; Pedraz, nuestro Coke, etcétera) brindando, suponemos que indignados, por la Santa Indignación de España, en lo que Ceuta conmemoraba la efeméride con una jornada de puertas abiertas. Bien lo vio venir el gran escéptico Odo Marquard: quien vive con indignación de esta sociedad, vive también de ella; precisamente su indignación es su aceptación (enriquecida con un gesto).


Cuando la zanganada de “los indignados” en la Puerta del Sol, lo avisó Trevijano: el 15M es reaccionario, decía, pues la indignación nunca creó nada. El indignado se indigna con los efectos, no con las causas: todo indignado es un impotente. Se remontaba a Catón, para quien sólo valían la milicia y la agricultura: grande fue su indignación cuando la mujer de Escipión el Africano introdujo en Roma la cultura griega, que a Catón le parecía industria de afeminados.


Bajo el “fascismo de la vulgaridad” (Steiner), y envenenado por el fentanilo de los medios, ¿cómo se indigna el españolejo? Pues como Manolo, el famoso chófer gallego de Ava Gardner (para él, “Miss Eiva”). Manolo (“Manoulu”, para Ava) sufrió un infarto y se indignó a la manera española:


Primero recé a Santiago, luego a la Virgen del Carmen, pero cuando la cosa se puso fea… ¡me c… en Dios!


En Londres, España se le aparecía a Camba como un hombrecillo débil y violento, uno de esos cascarrabias chiquirritines con los ojos saltones y los bigotes revueltos que atestan puñetazos a las mesas de los cafés y luego gritan porque se han hecho daño.


En resumidas cuentas, la indignación española.


La indignación, dice Juvenal, hace versos, pero aquí sólo da para hacer discursos. Es el Estado de partidos, donde la propensión de todos ellos al centro (entre los extremos de la indignación de la derecha por la falta de orden, y de la izquierda por falta de justicia) esteriliza la indignación por la falta de libertad política, acudiendo todos a votar cuando tocan el pito.


[Martes, 4 de Agosto]

Martes, 11 de Agosto

 



Poesía del pómulo morado, entre el decirlo / y el callarlo

lunes, 10 de agosto de 2026

Los Siete Infantes. Lleno en las tres sesiones



Francisco Javier Gómez Izquierdo


   Antes de cada edición de los Siete Infantes de Lara, Abilio y quien esté disponible, a veces servidor, recorre los pueblos de alrededor de Castrillo dejando por escrito los tres días señalados para ver y escuchar uno de los cantos fundadores más legendarios de Castilla. El último fin de semana se ha completado la trigésimo cuarta edición y los trescientos espectadores de cada noche del viernes, sábado y domingo han acabado sobrecogidos, emocionados, satisfechos...  por ser testigos de algo único, entre íntimo y místico y se prometen a sí mismos -ahí está la grandeza de "los Infantes"- volver... y vuelven. Quizás no al año siguiente ni al otro, pero al cuarto vuelven y ven la misma obra pareciéndoles más guapa y atractiva. Obra que recomiendan con tan curiosos fervores que Poli Gonzalo Gustios, Neftalí Mudarra, Agustín Nuño Salido, Maxi Almanzor, Donato Ruy Velázquez, traidor junto a la malvada Doña Lambra, además de otros muchos castrillenses que sería prolijo nombrar y en el que ocupa eminente lugar Abilio Abad, el director, no pueden dejar de agradecer y enorgullecerse... y preparar el próximo agosto: la XXXV edición. 

   Gracias y salud para que todos nos volvamos a ver. 

Hagan juego, señores



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


El Mundial de Estados Unidos fue un flechazo para Trump e Infantino, ese par de regalos, que han visto en el balón oportunidad de negocio. “¿Dónde está la bolita?” La bolita sería el garbanzo, que usan los del trile, o el “esférico”, que dicen los becarios de Rivero en la TV de Estado.


Dado que Trump anda ocupado bombardeando civilizaciones, como a él le gusta decir, del negocio del Mundial de fútbol se ocuparía, con la asesoría de JP Morgan, Joshua Kushner, el hermanillo del yerno de Trump, Jared, hijos del embajador americano en París, de vida francamente “ondoyant”, como cualquiera puede comprobar entrando en Google.


La vie est ondoyant –gustaba de decir Pla, gran lector de Montaigne.


Del Mundial se ocuparía Joshua (nombre, por cierto, común en la playa de Punta Umbría, donde las madres suelen llamar a gritos a sus hijos “¡Joshua!” y “¡Jonatán!”), porque a Jared ya no debe de caberle más dinero en tanto que enviado especial del Presidente en las cosas de la Diplomacia, para la cual no parece muy dotado, si miramos las caras que pone Jack Matlock (embajador americano en Moscú cuando la crisis de los misiles de Cuba y luego durante la caída del comunismo) cuando habla de las andanzas del personaje, que también le echó un ojo a una isla albanesa atestada de búnkeres antinucleares de la época soviética para montar un Sofico como el diseñado para Gaza. La Uefa de Ceferino, dueña de la mejor competición de fútbol mundial, la Champions, se ha mosqueado con la operación trumpiana de la Fifa de Infantino (“The Times” sostiene que la Casa Blanca está al tanto de la movida), y, harta de ver los dólares volar, ha dicho muy farruca: “La Fifa no puede seguir utilizando nuestro deporte para enriquecerse a sí misma y a sus amigos”. La votación definitiva, el 19 de Septiembre, festividad de San Genaro, el del milagro de la licuefacción de su sangre en Nápoles, que todavía hoy reparte sus devotos con Maradona. Así que hagan juego, señores, que el próximo Mundial será en Marruecos, y el siguiente, en Cuba, una vez liberada y recuperada para el mundo de los capos casineros. Con Trump, Infantino y los Kushner en el tapete verde del casino, ¿quién atenderá al tuya-mía de Rodri en el césped artificial del estadio? El fútbol (al menos el fútbol de Mundial) habrá muerto.


A todo esto, el Real Madrid cierra el balance de su pésima temporada deportiva (¡el gatillazo de Xabi “Jotdáun” Alonso, que en gloria del Chelsea esté!) con un récord histórico de ingresos, panal de tan rica miel que podría excitar la codicia de los yernos de América (pensamos en los Kushner, no en los Riquelme) y poner a Yan Diomandé a tirar desmarques en los hoyos de golf de Mar-a-Lago en Palm Beach. ¡Yan Diomandé!


El piperío se mostró escandalizado por los cien palos largos que habría costado Yan Diomandé. Desde luego, es mucho dinero. Canetti era de la teoría de que la loquísima inflación alemana de entreguerras allanó mentalmente al pueblo alemán para aceptar como normales los disparates del nazismo rampante. Los precios del mercado futbolístico andan tan desbocados que recuerdan al ambiente de la inflación alemana, pues cien palos por Diomandé parecen, en efecto, muchos palos, hasta que salta la noticia en Las Gaunas de que Gonzalo García ha sido tasado en setenta millones para el Fulham de Arbeloa, pelotazo que convierte la operación Diomandé en una ganga estival, gracias a lo cual, por una módica cantidad añadida, se ha anunciado, para el puesto de Gonzalo García, el fichaje de Carlos Espí, una suerte de Joselu para situaciones desesperadas. Fuera de España, hay admiración por la rentabilidad económica que el Real Madrid saca de la cantera de Valdebebas, cuyos “valors” se miden en “leures” del Banco Central, no en adjetivos de Dazn, como ocurre con los míticos canteranos de la Masía. La guinda del proyecto de Mourinho sería un Baressi, que no hay, pues el que hubo acaba de partir, dejándonos a todos con un palmo de narices, que era el mayor espacio que él concedía a los atacantes rivales. Su primer fallo al tirar el fuera de juego, y tenía 66 años.


[Sábado, 1 de Agosto]

Lunes, 10 de Agosto

 



Serrano

domingo, 9 de agosto de 2026

Repúblicas



La Monarquía y sus enemigos 

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


El alfa y el omega de la Revolución francesa (golpe de Estado de junio del 89 y golpe de Estado de Brumario) es un cura, Sieyes, que a la caída de Robespierre maldice “a los hombres y a los pueblos que creen saber lo que quieren cuando no hacen más que querer”.


¿Una República? –bichea Bonaparte–. ¡Qué idea! ¡Una República de treinta millones de hombres! ¿Dónde está la posibilidad? El pueblo francés necesita la gloria, la satisfacción de la vanidad.


En España, dos hombres pequeñitos, Pablemos y Garzón, dicen que el pueblo quiere la República. ¿Qué República? ¿La República extensa de Hume que inspiró a Hamilton la gran república americana? No, la República española, aquélla que cuando advino hizo protestar a Azaña en su chiscón: “Un mes más de encierro y terminaba la novela”.


El argumento republicano de Pablemos y Garzón es que en la Monarquía parlamentaria el pueblo no vota al rey. Y en una República parlamentaria no vota al presidente, pero esto ellos no lo saben.


La democracia política es un taburete de tres patas: la representativa en la sociedad, la electiva en el gobierno y la divisoria en el poder estatal. Dando por bueno el sistema electoral, que es dar mucho, el taburete republicano tuvo sólo una pata, y coja, razón por la cual se pegó el batacazo. Fue una monarquía con botas, las de don Niceto, desalojado del sillón con la trapisonda de Azaña, que llamaba “petenera” al presidente, del artículo 81 de una Constitución que incumplía su única razón de ser, separar los poderes (artículo 16 de los Derechos del Hombre), haciendo indigna la obediencia política. Sin elección, directa y separada, del gobernante, el gobernado podrá engañarse y creer que se gobierna a sí mismo porque se identifica con el partido del gobierno, pero eso es como creer que Elvis está vivo, cosa que en España cree, o finge creer, todo el mundo.


En realidad, Pablemos aspira a mudarse de Galapagar al Palacio de Oriente, cuyo último inquilino, por cierto, fue Azaña.


[Septiembre, 2020]