Francisco Javier Gómez Izquierdo
Éste del 26 es el trigésimo cuarto agosto en el que un pueblo de la Demanda, Castrillo de la Reina, representa en el atrio de su iglesia consagrada a San Esteban Protomártir, la leyenda de los Siete infantes de Lara.
Ahora que se ha puesto de moda la Odisea y los jóvenes como que quieren arrimarse a los cantares de gesta griegos -por cierto, en Ceuta se cree que Calipso, con impresionante monumento en el centro de la ciudad, retuvo a Odiseo en la isla Perejil, la Ogigia legendaria-, los cantares de gesta, el romancero castellano, permanecen en la Demanda como si estuvieran esculpidos en la piedra de esos árboles fosilizados que allí se encuentran y que nos hablan de venerable antigüedad y no de deplorables decrepitudes.
Nobleza, tragedia, venganza, honor... Así fue la nacencia de Castilla y así la recitaron juglares y notabilisimos poetas.
El gran Abilio lleva 34 años dirigiendo una obra interpretada por mis paisanos y parientes, en la que vive la por siempre querida y admirada Alma de la Vieja Castilla. Se emocionará usted, si este fin de semana se acerca a verla.
Castrillo de la Reina queda a seis kilómetros de Salas de los Infantes.


