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martes, 27 de julio de 2021

Juegos limpios

 
Jarmila Kratochilova
 

Mark Spitz

 

Francisco Javier Gómez Izquierdo



        Hay en España ministras y ministros que adoctrinan con mucha extravagancia, o al menos a mí me lo parece. Los mandamientos de su catecismo van calando en gran parte de ese vulgo al que todos pertenecemos y del que unos cuantos llevamos tiempo apartados por cómo crecía el rimero de los despropósitos. Un servidor sin ir más lejos está escandalizado con una ley que si no he entendido mal permite cambiar la condición masculina o femenina de los individuos a voluntad del solicitante. Imagino que con una instancia y una póliza ante la ventanilla pertinente. Un chico bautizado como Rogelio va al registro y le dice al funcionario que ha decidido ser chica y llamarse Julieta y... ¡ya está! La ley facilitará el trámite con mucha mayor diligencia que la que gasta el banco cuando vas a sacar tu dinero.


      ¿Qué es lo primero que pensó un servidor? En el fútbol, claro está. "Entonces un futbolista frustrado se mete a chica y ahora que cobran las futbolistas se gana la vida en lo que le gusta. No. No puede ser", me contesté a mí mismo. ¿Y lo segundo que me vino a la cabeza? Pues los Juegos Olímpicos y Jarmila Kratochilova.  Como antiguo que soy, lo que me llama la atención de los juegos son los carreristas y los nadadores, éstos últimos porque nos impactó el fenómeno Mark Spitz, un pez con bigote que se colgó al cuello siete medallas de oro en los juegos del 72 en Múnich. Jarmila Kratochilova era checoslovaca y corría los 400 y los 800 con zancadas masculinas, cuerpo masculino y ganaba con una superioridad antinatural. Mark Spitz asombró al mundo con 22 años, mientras Jarmila, quinta suya, lo hizo en los juegos de Moscú 80, ya entrada en los 30 con el cuerpo totalmente musculado. No ha habido mujer que le quite su récord de 800.
    

La lucha contra el fraude deportivo en lo que toca a substancias, sobre todo, es asunto que trae de cabeza a los vigilantes olímpicos que gastan dinerales en el departamento del antidóping, pero a los que no olvidamos a Jarmila se nos hace imposible admitir que los mandamases del COI consientan transexuales en las citas olímpicas. Feo está que haya países empeñados en destruir las competiciones deportivas por capricho de las exóticas parcialidades que llegan a sus gobiernos, pero que el COI dé por bueno lo que nos escandalizó por sospechoso a principios de los 80 no deja de ser una traición al espíritu de la Olimpia aquélla de Grecia, que paraba guerras, enorgullecía ciudades y se admiraba la magnífica desnudez de los héroes olímpicos.
    

Me doy cuenta de que en estos tiempos que tanto corren, la limpieza en el deporte tiene muchas interpretaciones y que hay gente muy lista que explica sus teorías con mucho sentimiento. Estoy en el pelotón de los torpes y como no entiendo las explicaciones de estos nuevos catedráticos he decidido no escuchar sus peroratas. Ahora bien, si una tal Laurel, antes Gabino, Hubbard gana medalla en halterofilia para Nueva Zelanda habrá que prestar mucha atención a cómo defiende el feminismo lo que pueden llevar naciones sin escrúpulos a los próximos Juegos de París. Si una muy señalada de nuestras ministras pudiera meter mano al reglamento olímpico, en el 2024, España arrasaría. 

Responsabilidades


 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    En España, con la cultura democrática por estrenar, los propagandistas del rojerío, todavía más cortos que los de la fachenda, tratan de colocarnos la votación del Tribunal Constitucional sobre el decreto de alarma como si fuera el enfrentamiento, en 1937, de la Corte Suprema a Roosevelt (y a la opinión pública) en defensa del sistema constitucional. ¡Qué más quisiéramos!
    

Aquí los gobernantes arrestan ilegalmente a los gobernados, y no pasa nada, pues carecen de responsabilidad.


    De “responsabilidad” (la que presupone que lo arbitrario está excluido del gobierno, sometido a una instancia diferente ante la que responder) habla en 1787 Alexander Hamilton, partidario de que cualquier tribunal de justicia declare nulos todos los “actos  contrarios al sentido evidente de la Constitución”, pero Hamilton no piensa en Conde-Pumpido, a quien Hamilton le suena a corredor de autos y que ha votado a favor del gobierno en lo del decreto de alarma porque “la sentencia crea un grave problema político”. ¿Qué problema? ¿A quién?


    La responsabilidad política viene incluida de serie con la democracia y está vinculada al principio de representación. Pero en el Estado de Partidos, que es lo nuestro, prevalece el principio de identidad sobre el de representación, y el sistema proporcional hace de la responsabilidad política una tautología, cosa que ya sabíamos por quien lo advirtió en su día: “El consenso permite eludir la imputación de responsabilidades personales. Nadie responde en un consenso”.
    

El club memo-liberalio elude la evidencia con el mito de la representación nacional (el diputado-representante, no del elector, sino de toda la nación), disparate que incluso a Jouvenel se le hace “principio de todas las tiranías, sean cesaristas o jacobinas”. El gobierno, en fin, puede hacer pajaritas con la Constitución. Dicho por Madison: “La mera inscripción de los límites del poder en pergaminos no garantiza contra la concentración tiránica de todos los poderes en las mismas manos”.

[Martes, 20 de Julio] 

Los muertos y las muertas. Nikita Kruschef




NIKITA KRUSCHEF
1894-1971

A Nikita Kruschef la posteridad lo recuerda como a un personaje de Dostoievski que liquidó el mito de Stalin (famoso discurso secreto de 1956), levantó el muro de Berlín (“Berlín es un hueso en la garganta del imperialismo”) y sepultó la libertad de Hungría cuando había prometido enterrar al sistema capitalista americano (“os enterraremos”). Una vez en América, intentó, sin éxito, llevar a su esposa a Disneylandia. Gobernó la URSS durante once años. El Kremlin lo jubiló en 1965, ensañándose con su figura: se le negó la medalla que habían recibido todos los combatientes en la Guerra Mundial y se puso en duda que estuviese en la batalla de Stalingrado. El hombre que había dado marcha atrás en la crisis de los misiles cubanos y que había protestado con zapatazos en su pupitre de la Onu fue declarado “ex hombre” en la historia oficial del Régimen de los Soviets.

IGNACIO RUIZ QUINTANO
(Del libro Serán ceniza, mas tendrá sentido / Ediciones Luca de Tena, 2006)

Martes, 27 de Julio

 


Por la boca muere el pez

lunes, 26 de julio de 2021

Pedro Rodríguez, el estilo Transición


Pedro Rodríguez


ABC AL PASO

El estilo Transición

PEDRO RODRÍGUEZ, "DESPEDIDO" POR AUGURAR DIEZ AÑOS DE FELIPISMO, QUE DURÓ CATORCE


Ignacio Ruiz Quintano

 

Pedro Rodríguez es el estilo Santa Transición, que parece que diciéndolo todo no dijera nada, o que no diciendo nada lo dijera todo. Son los 70. Pilar Urbano imita en su “Hilo directo” a Rodríguez, pero no tiene gracia, o a mí no me la hace. (Además, él me incluye en su lista dominical de lo “in”, lo más parecido a triunfar, cuando empiezas; ella, en cambio, me “levanta” un viaje que me he apañado con Punset, ministro-Harpo de Suárez para Europa).

 

Entre Pedro Rodríguez y Pilar Urbano

ABC, 23 de Abril de 1983

 

El estilo transicionero es el columnismo de “suspense” en el café. Alfonso Reyes lo clava: “¡Hola!” “¡Hola!” “¿Y qué?” “Pues ná”. “¿Y aquello?” “¡Toma! Pues aquello”…

Así durante horas. No se define nada. Precisar, duele.

Es el estilo de un pueblo que se ha pasado la Historia mirando de reojo al Poder, del que sólo caen collejas.

Pedro Rodríguez es la rueda a seguir. En la dirección de ABC, Guillermo Luca de Tena debe rehacer lo deshecho en dos años de Cebrián (José Luis), y acomete su fichaje en el otoño del 78. El periodista resume sus “aspiraciones”:

Me ha detenido siempre ante la máquina de escribir como un pudor insalvable, Guillermo, de traducir mis ilusiones a pesetas, o de ponerle precio a una puerta como la de ABC por la que cualquier profesional entra con la montera en la mano… Con ese pudor presente, te hago una relación de mi situación actual: “Arriba”, como subdirector, x pesetas mensuales, tres pagas extraordinarias, seguros, pluses, todo eso, ya sabes; en “Gaceta Ilustrada”, x pesetas por crónica semanal; x también semanales en la “Hoja”, y x en “Interviú”. Tú sabes, director, la gratitud con que yo acogería una fórmula que me permitiera, sin tirar a mi familia por la ventana, trabajar en vuestra casa, y muy especialmente, contigo.

 

Abc, 15 de Mayo de 1983

 

La relación se rompe (¡casi a lo Orwell!) la víspera de Santiago de 1984, con carta de renuncia de Pedro Rodríguez al director, Ansón:

“En mi ‘Papeleta’ habitual del domingo se incluía, dentro de un contexto irónico, esta frase: ‘Que Estos Chicos se quedan, lo que yo te diga. Que nos dan la ‘Prodigiosa Década’, je, verás’. El día siguiente, en la misma página, se publicaba la siguiente opinión del periódico, con la firma convenida de ‘Ovidio’: ‘Los más conspicuos comentaristas, reverentes del Poder, sea el que sea, prontos al obsequio, venga de donde viniere, aseguran desde las tribunas de oposición que el socialismo va a quedarse diez años en La Moncloa. Hay que dejarles. Hay que permitirles que hagan su juego, viejo juego, siempre que no creen una excesiva confusión para mostrar lo que es un periódico pluralista’. Me pellizco y no estoy soñando”.

¿Pedro Rodríguez, “reverente del poder”? Le recuerda que, de presidente de la Asociación de la Prensa, lo perseguía “para que no me metiera más con los ministros de UCD”, donde Abril Martorell (el “Don Fernando el Caótico” de Campmany) pedía cabezas.

Y se va.

Muere en diciembre de 1984. “Estos Chicos” [los socialistas] no duraron diez años. Duraron catorce.

 

Pedro Rodríguez

El destape florentino


 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    En los benditos 70, el cine español funcionaba industrialmente en dos versiones: la versión para fuera, donde las actrices no se ponían el sostén, y la versión para dentro, donde no se lo quitaban. “Primer amor, primer dolor” era, entonces, la novela de éxito de Martín Vigil. Pero en los frailes sólo comprendimos aquel título cuando nos enteramos de que Pilar Velázquez, musa del internado por su anuncio de Schweppes en TV y por sus muslos pimpantes en las portadas de “Diez Minutos”, rodaba desnuda para el cine de Italia. ¡La doble versión española!


    Nos lo dijo, muy serio, un galguero de Leganés a mitad de almuerzo un día que fuimos a Madrigal de las Altas Torres al campeonato de España de galgos en campo y después de contarnos las aventuras de “Filomeno”, un macho de liebre que tenía: le puso un piercing del Real Madrid en una oreja y lo llevaba al bar con una correa. Al “Filomeno” le gustaba el Terry con coca-cola, y cuando se atufaba, mordía.


    –¡Yo lo que he visto es que aquí todo dios tiene dos opiniones: una para los amigos y otra para los extraños!


    Sin tener estos detalles en cuenta, no entenderemos el acontecimiento que ha supuesto el destape florentino de Flóper, que le pasa con los futbolistas lo que a Dumas con la Virgen, que tiene dos opiniones (“una para los periódicos y otra para los amigos”). Lo único extraordinario del caso es que alguien con semejante poder, y seguramente por falta de lecturas (de Schmitt, principalmente), caiga en la trampa de la grabación clandestina, como cualquier pelanas del Régimen. En cuanto a sus opiniones para “los amigos”, ¿qué podemos añadir? Con el futbolista, en general, sucede como con el pescuezo de la gallina, que de lejos parece carne, pero de cerca sólo es otro hueso. Expresándose en el lenguaje madrileño que abreva en las zarzuelas, Flóper tiene incluso gracia, que era algo que jamás hubiéramos imaginado, con lo cual, si pretendían desacreditarlo, han conseguido justamente lo contrario, proporcionándole una leyenda.


    –Lo verdaderamente feo es el vicio de disimular la opinión íntima, alabando en público lo que en privado se zahiere. Quisiera disculpar ese extravío como prevención necesaria para vivir en este pueblo tan chico. La cortedad del lugar es dispensa canónica.


    He aquí el comentario de Manuel Azaña a “La linterna de Diógenes”, el libro del peruano Alberto Guillén, retablo tremendo de la proverbial hipocresía española en el que una cuarentena de autores de nuestra República de las Letras, incluido Ortega, ofrecen el espectáculo delirante de la doble opinión.
   

 –Somos como comadres que vivimos de la vida ajena a falta de la propia. Murmurando de todo. Ensayando el palillo de dientes en el nombre del amigo. Dando mordisquitos de ratón en... –se explica Pérez de Ayala, víctima, sin saberlo, del indio soberano.


    Nuestro prestigioso mundo literario vive en público del sexo oral de las negritas (para los ágrafos: tipografía de trazo grueso), que se canjean en el mercado editorial como las monedas en el mercado de divisas: tres negritas tuyas por una mía, o al revés, y así en el papel como en el twitter. Las impresiones que de los futbolistas deja caer Flóper son pellizcos de monja comparadas con las que los escritores y periodistas (médicos y practicantes, que diría Ruano) tienen de sus colegas, y no quiero pensar en el revuelo de papeles que se desataría sólo con tirar de WhatsApp, tentación que tiene todo el mundo al leer tantas cosas.


    –En cuanto a mis opiniones sobre mis compañeros, como usted comprende, yo no soy nadie para opinar de ellos. Algunos son mis amigos y son unos imbéciles; otros no son mis amigos, y también son otros imbéciles. De modo que no ponga usted nada de eso, se lo suplico.


    Eso dice don Armando Palacio Valdés a Guillén, que, naturalmente, lo pone como lo ha oído. Y añade don Armando (“el primer novelista español después de Cervantes”, se presentaba él) una explicación que explica de paso el destape florentino: “Yo he dicho un discurso en la Academia sobre el malogrado Pereda, y lo he elogiado mucho, mucho. Pero esos son compromisos oficiales, de los que uno no puede evadirse. ¿Sabe usted? Pero aquí, en la intimidad, es otra cosa. Es un buen paisajista nada más, pero no conoce el alma de las mujeres; y quien no conoce el alma de las mujeres, mal puede llamarse novelista. ¿No le parece?”


    El puchero, concluirá Guillén, es el gran domador de rebeldías; todas las audacias fracasan ante el tocino.

 


 

HAMBRE BLANCA


    Para ser un francés más (¡un francés medio!), según el cliché de Renan, que es beber vino, no saber geografía y tener una condecoración, a Sergio Ramos sólo le falta hablar francés, y está en ello. Todo el mundo quiere estar delante cuando se arranque con el “je suis”. Sin él, el Madrid baila al son de Ancelotti, que ha hecho una declaración paladina: “Me ha gustado mucho el hambre de vetereranos como Carva, Marcelo, Lucas, Nacho o Isco”. Isco, en concreto, debe de ser quien más hambre ha pasado, porque al decir de la propaganda ha regresado de sus vacaciones “de dulce”, hecho una lezna. Ver a Isco pasando hambre nos compensa de la pena de no tener a Mbappé. Con lo que Isco se ha dejado, hay que alimentar al tridente de los Panteras Grises: Bale, Benzemá y Hazard. 

[Lunes, 19 de Julio]

Los muertos y las muertas. Pablo Ruiz Picasso




PABLO RUIZ PICASSO
1881-1973

Pablo Ruiz Picasso, el mayor artista del siglo XX, era andaluz, que es ser español al cuadrado. Teoría de Sert: de la perfección –Velázquez– sólo se va a la fotografía en colores, mientras que de la imperfección –Goya– ha salido todo un siglo de pintura francesa. Más imperfecto aún que Goya: Picasso. Madariaga sostenía que lo que de imperfección tienen Goya y Picasso se debe a un exceso de masculinidad, de genio. O a un defecto de feminidad, de talento. A Picasso le faltaron, decía él de sí mismo, tres centímetros para ser apolíneo. Madariaga cuenta que en la orilla izquierda del Sena había un chamarilero que tenía en su tienda este rótulo: Bric-à-brac Éclectique. Y como un bric-à-brac éclectique genial venía a ser, para él, la obra picassiana. Siempre trabajó desnudo. “Mi patrón –declaró el jardinero– murió a la hora en que acostumbraba levantarse. Por la noche subí a su habitación anémonas y pensamientos. Le gustaba dibujar las flores de su propio jardín. Le gustaba acostarse tarde. Y esta mañana lo hemos encontrado muerto.”
 
IGNACIO RUIZ QUINTANO
(Del libro Serán ceniza, mas tendrá sentido / Ediciones Luca de Tena, 2006)

Lunes, 26 de Julio

 


Lo Prohibido

domingo, 25 de julio de 2021

Emilio Romero, el azúcar de Bergson


Emilio Romero, por Juan Palacios


ABC AL PASO

El azúcar de Bergson

EMILIO ROMERO: “SI LE GUSTA ESCRIBIR, LO SUYO ES EL ABC, UN PERIÓDICO-INSTITUCIÓN”


Ignacio Ruiz Quintano

 

Abulense, como Juan de la Cruz, Teresa de Jesús, Santayana o Luis Calvo Andaluz (“¡ni Luis ni Calvo ni Andaluz!”), Emilio Romero, el Gallo de Arévalo, nombrado por Sánchez Bella (a sugerencia de López Rodó) director de la Escuela Oficial de Periodismo, es quien, en el 71, lleva el periodismo a la Universidad, con la ayuda de Ansón y la oposición del almirante Carrero, que teme “llevar más agitadores” a la Universidad. Carrero le recuerda a Romero un artículo pintando a Ansón de “caballo en cacharrería”, y Romero lo tranquiliza:

Es verdad, pero ahora me he preocupado de quitar los cacharros.

En el invierno del 78, con la perspectiva de otro año en blanco (poner copas en Ibiza en verano para pagarte un invierno de Facultad en Madrid), y por ver si lo del periodismo tiene salida, escribe uno a los periódicos donde quisiera escribir, y responden todos, incluido Emilio Romero (el gallo del periodismo, al que le roncan los cojones, atendiendo un SOS de estudiante sin más recomendación que un hambre calagurritana, ¡los 70!). Dirige el “Informaciones” de la calle de San Roque (mi primera Redacción, de visita) y me invita a filete con patatas con servicio en su casa, no sé si por Hurtado de Mendoza (mi primer almuerzo periodístico). A esa edad impresiona el “usteo” (nada de tuteo falangista, que se impondrá luego, con el felipismo): me cuenta que este “Informaciones” es un embarque sin rumbo, y se trata de elegir un destino que encaje con lo mío.

¿Así que tiene usted una carta del ABC?

Sí, señor.

Pues, si le gusta escribir, lo suyo (lo mío) es el ABC. Un periódico-institución. La República no pudo con él. Caerá con la Iglesia y el Ejército.

 


La carta

Cuando, en los 50, el Régimen destituye de la dirección de ABC a Torcuato Luca de Tena por el “caso Beria” (una información cuyas galeradas van y vienen con el ciclista del periódico a la Censura donde los censores se han ido a dormir sin dar el visto bueno a la noticia de Beria, el ex jefe de la policía soviética, fugado de Rusia y escondido en España a la espera de saltar a América), Romero, que dirige “Pueblo”, se solidariza con su colega, y va a la calle.

Hay que esperar siempre a que se deshaga el azúcar –es un requiebro-fetiche de Romero, que cita a Bergson.
Una leyenda urbana dice que en el suarismo los periodistas triscan libres por las verdes praderas de Aleluya: es cierto en el lado de los “rojos” (lenguaje de la época), no en el de los “azules”, testigos incómodos del pasado, que es la víspera, de los “demócratas de toda la vida”. A finales del 75, el comportamiento de Suárez, “personaje que viene de todas partes”, es, dice Romero, “de mandón provinciano y providencial: su tratamiento contra articulistas abiertos era el de la suspensión de la columna o el cese”.

–Suárez me tenía más miedo a mí que a Carrillo, y era natural. Carrillo conocía su biografía; yo, su biopsia.
Del sombrero del franquismo sale la paloma de la democracia y Emilio Romero empieza a escribir en el ABC de Guillermo Luca de Tena, “primero con el seudónimo de Fouché, para no alarmar, y después con mi nombre”. Pero…



El gallo de Arévalo y Suárez
Tragicomedia de España, Emilio Romero

Qué monada de gansos

 

Abc, 8 de Mayo de 2002


Ignacio Ruiz Quintano

 

Un columnista del Times, dicen que el periódico católico patrocinado por judíos para chasquear a los protestantes, llama tontos a los europeos, y hasta los europeos más encastados —léase los españoles, que suelen tolerar a los tontos y hasta envolverlos en simpatía— salen doliéndose de la banderilla.

Que los europeos llamen tonto al presidente de los americanos es una cosa, y otra cosa es que los columnistas americanos llamen tontos a los europeos. ¡Hasta ahí podíamos llegar! ¿Que los europeos han corrido en auxilio de Arafat? Bien, pero también han corrido en auxilio de Chirac, con lo que eso supone para detener al fascismo, esa cosa, por cierto, que en Europa, cuando no ha estado prohibida, ha sido obligatoria. «Una perfecta uniformidad en el saludo nacional es una prueba de cultura y una demostración de disciplina», se decía por aquí no hace tanto tiempo. Ahora, y por las mismas gentes, se dice todo lo contrario. Pero, salvo Chomsky, que se ha pasado, el hombre, toda la vida convencido de que América es el paraíso del fascismo, ¿qué saben de fascismo los americanos?

De entrada, «tontos» es una palabra muy seria. Licurgo, uno de los sustentáculos del Estado de Derecho, enseñaba a enseñar a los niños a robar y también a castigarlos al pillarlos en ello: no por ladrones, sino por tontos. De aquí, quizás, esa suerte de contrato social europeo en fuerza del cual «nos toleramos, nos engañamos y nos aburrimos mutuamente», aunque también tenemos el fútbol, que sirve a la sociedad para dramatizarse a sí misma y a su tontería. El peligro está en que el tonto con el tonto arman una guerra civil, y, para prevenirlo, hemos de dotarnos de gansos.

«¡Qué monada de gansos!», exclamaban las madres de la época de las humanidades, cuando sus hijos, al volver de la escuela, les contaban la historia de los gansos capitolinos que con sus gritos de alarma salvaron a Roma de los galos. Para Peter Sloterdijk, el papel de aquellos gansos lo hacen hoy la prensa, en general, y en particular, la Escuela de Fráncfort, según él una versión social-liberal de la dictadura de la virtud asociada con el arribismo periodístico y académico. «¿No habría que alertar alguna que otra vez contra los alarmistas? ¿De qué le sirve a la opinión pública un ganso solista que grazna un aria de locos cuando es imposible ver a un solo moro en toda la costa? ¿O es el ganso que alerta de los moros el que decide qué es un moro?»

El joven Sloterdijk apunta nada menos que al viejo Habermas —o «Jabermás», como dicen los españoles devotos de su «patriotismo constitucional»—, el «gran comunicador» de la socialdemocracia, quien, a todo esto, apunta este año a premio gordo en Oviedo. La conclusión de Sloterdijk es que a la época de los hijos hipermoralistas de padres nacionalsocialistas, cuyo lema sería «los fascistas son siempre los otros», le ha llegado su hora final. «Hijos de hijos: he aquí un capítulo de la psicología de izquierdas.»

En América, exenta de pasado, todo parece más sencillo. La derecha gana las discusiones con tres argumentos únicamente: sí porque sí; no porque no; y sí pero no. Y la izquierda las pierde porque, como graciosamente tiene dicho Irving Howe, no quiere apoderarse del gobierno, sino del Departamento de Inglés: los retruécanos de Derrida que Habermas desprecia los vuelven locos. Bien mirado, ¿quién nos asegura que la instauración del milenio de paz universal y justicia entre los hombres no es otro retruécano? Y, si no tienen fascismo, ¿para qué van a alimentar gansos? Chomsky es un don Julio Casares, pero en «bolchevik», que quiere decir «mayorista».

 


Chomsky

Los muertos y las muertas. Antonio Casero




ANTONIO CASERO
1897-1973

Antonio Casero, maestro del cartel taurino, debutó en ABC en 1930. Se aficionó en la plaza, con sus vecinos de localidad: Luis de Tapia, Ricardo Marín y Mariano Benlliure, cada uno con un cuaderno de apuntes. Todo cuanto tuviera que ver con Madrid lo apuntó Casero, que había estudiado Derecho: la atmósfera de aceite frito de la verbena, la música molida en los organillos y la música callada del toreo, siempre desde el palco municipal de Las Ventas. Sus últimos apuntes fueron los de la corrida de Pablo Romero en la Feria de San Isidro. Pedro Romero, maestro de la suerte de matar, había dicho a sus discípulos en la escuela de Tauromaquia de Sevilla: “Dejaos coger, que es la manera de que los toros se descubran en la suerte de matar.” Seguro que su número, al llegar a la otra orilla, estaba en la lista grande del Señor.
 
IGNACIO RUIZ QUINTANO
(Del libro Serán ceniza, mas tendrá sentido / Ediciones Luca de Tena, 2006)

Domingo, 25 de Julio

 

 

Día de Santiago en la infancia

La pescozada al señor Santiago


 
 
Hay que seguir afirmando que Santiago bajó a la batalla de Clavijo sobre un caballo blanco, y no hay que transigir ni con que fuera tordo el caballo. Ése era el consejo de Maeztu. Pero ¿qué sabemos hoy del patronazgo de Santiago?

Quevedo se dejó la piel en la defensa del patronazgo de Santiago frente al de Santa Teresa. En Madrid, los columnistas zen (tristas) de la época discutían de la depreciación de la moneda, de las hipotecas de los judíos, de la ayuda a los herejes... La reacción antisantiaguista crecía porque ya no había musulmanes contra quienes hacer la guerra santa. Y el centrismo decidió hacer la petición de que la beata Teresa de Jesús fuera elevada por el Pontífice y admitida por el Reino como patrona de todos los españoles, contando con el favor del Rey y su valido, el Conde-Duque, que miraban por lo suyo.

Quevedo también miraba por lo suyo, pero menos, pues echó todo su crédito gubernamental a perder cuando escribió su memorial por el patronato de Santiago contra la bandera de los carmelitas y el centrismo rampante. Santiago era un patrono guerrero, y Santa Teresa, una patrona andariega, casi una krausista. (Se conoce como “krausismo” a un movimiento de pedantes madrileños que dieron en sustituir la misa dominical por una caminata por Gredos.) A Quevedo, para quien las Españas eran «bienes castrenses ganados en la guerra por Santiago», el buen rollo carmelitano lo hacía sulfurarse. ¿Encomendar al sexo de mujer parte de la invocación de las batallas? «¿Qué comparación puede tener esta postura y pintura con la de un caballero joven, robusto, gallardo, denodado, despidiendo rayos de luz de su hermosísimo rostro, adornado de fuertes y resplandecientes armas, con la cruz roja en el pecho...?»

Y en Su espada por Santiago escribe:

“Los reyes, señor, armaban caballeros en España; mas a los reyes Santiago los armaba caballeros: de su altar tomaban las armas y la espada, y el bulto del Santo Apóstol les daba la pescozada en el carrillo... Pues, ¿cómo pretenderán los padres de la Reforma que Santiago os dé armas a vos y que las volváis contra él; que de su altar toméis la espada y que le quitéis vos la que él (tiene) en su mano para dársela a Santa Teresa, a quien sus mismos hijos han hecho estampar con una rueca? La pescozada, señor, antiguamente Santiago la daba a los reyes; hoy quieren los procuradores de corte que los reyes se la den a Santiago en la cara. A vos os lo proporcionen... Ni los frailes lo pueden negar, ni los procuradores lo deben proseguir; ni vos, señor, lo debéis mantener.”

"El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor"

DOMINGO, 25 DE JULIO

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó:

-¿Qué deseas?


Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. Pero Jesús replicó:

-No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?


Contestaron: «Lo somos.» Él les dijo:

-Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.


Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo:

-Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.


Mateo 20,20-28

sábado, 24 de julio de 2021

Antonio Mingote, la lealtad del genio


 

Antonio Mingote


ABC AL PASO

La lealtad del genio

ANTONIO MINGOTE, LOS PUNTOS SOBRE LAS IES CON LOS MEJORES MODALES


Ignacio Ruiz Quintano

 

Hasta la aparición de Mingote, para el lector (¡el verdadero dueño de un periódico!) hay tres acontecimientos que nunca fallan: el escándalo en el Congreso, el crimen pasional y la cogida de un torero, a los que de pronto se une “la viñeta de Mingote” en ABC. Todo lo demás es cencerrada.

El periodismo viene a ser una cencerrada sin ton ni son que acaba en sonsonete. Cañabate cuenta que un vendedor de “El Cencerro”, periódico anticlerical, pregonaba con un cencerro que hacía sonar mientras gritaba: “¡Contra los frailes, que comen y no trabajan!” Alguien le dijo: “Y usted qué, ¿en qué trabaja?” Y el vendedor se explicó: “¡Yo no trabajo, pero tampoco como!” Y le arreó con el cencerro en la cabeza.

En el periodismo sólo vale la pena caer para firmar un “Pedro Páramo” de Rulfo o un “Hombre solo” de Mingote.

Hombre solo

Mingote representa una lealtad superior, espiritual (desconocida en periodismo), con ABC y los Luca de Tena, la clase de lealtad descrita por Alain como “una libre y dichosa promesa a sí mismo, que cambia una simpatía natural, por encima de edades, pasiones, rivalidades, intereses y azares, en un acuerdo inalterable”. Rechaza grandes ofertas, gesto que no le perdonarán nunca.

En 1975, asume la dirección de ABC José Luis Cebrián, miembro del Opus Dei (“esa aventura estrictamente particular”, según la revista “Ecclesia”). A los becarios del 79 nos cuentan que Cebrián, cuyo San Juan o discípulo más amado es Pedro José Ramírez, corregía con tipex los escotes de las actrices setenteras en las fotos del Archivo. Y choca con Mingote, que en febrero del 76 le escribe una carta con toda la fuerza “fundante” de ABC:

“Querido José Luis: Después de la muerte de Franco no he vuelto a hacer ningún chiste sobre esos personajes [inmovilistas, Gundisalvo] que simbolizan para mí una época acabada. Los hago sobre los que hostigan al Gobierno actual. Y me sorprende que a esa Casa de ABC le alarmen unos chistes con los que pretendo ayudar a un Gobierno que es el primero del Rey. No comprendo bien cómo esos reaccionarios […] pueden influir en esa Casa que, por definición, ha de estar al lado del Rey y no de quienes ponen en peligro el trono […] Estos buenos modales que yo aspiro a tener me impiden, por ejemplo, hacer chistes sobre la oposición de la izquierda, que ni decide ni gobierna. Y si hacer chistes sobre los que no han podido levantar cabeza durante cuarenta años me parecía una cobardía, darles ahora en el cogote cuando empiezan a asomarlo a duras penas me parecería innoble […] Pero yo ya soy viejo para aprender, querido José Luis, de modo que voy a seguir haciendo lo que he hecho hasta ahora, y aceptaré con mansedumbre cristiana, hasta donde yo sea capaz, que me rechaces los dibujos que consideres rechazables.”

“Querido Antonio: Actúa como siempre, con naturalidad, y no le des más vueltas al asunto. José Luis”

Mingote pasa por la vida, ruanescamente, “con un corazón en zapatillas”, que nunca sabe o quiere hacer ruido al andar.

 


Antonio Mingote

Wes the People


Con Gil Parrondo al fondo

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Yo nací (perdonadme), en la edad de la pérgola y el cine, en guiño a Gil de Biedma, que nació con la pérgola y el tenis y que, además, llamó “fox terrier de pelo duro” al hermano de Juan Guerra. Pero del cine ya sólo me queda Oti Rodríguez Marchante, que ha despachado en Cannes lo último de Wes Anderson, el Mr. Marshall de Chinchón, cuna de Pepe Sacristán, que se dejó la piel en las camas del destape luchando contra el franquismo.
    

Más vale ir acostumbrándose al “toque Wes” –anota ORM–, aunque sea una lata, porque ya está rodando otra, y en Chinchón.
    

En Chinchón ("Wes the People"!), antes que Wes, estuvo Welles, que convirtió el pueblo en Macao a base de extras sacados de los restaurantes chinos de Madrid. Wes ha levantado en la carretera de Chinchón a Colmenar un Monument Valley sobre rastrojos pagados a precio de cosechón, y tiene alquilados todos los inmuebles de la comarca para su “troupe”, gentes que hacen vida de Burgos, razón por la cual Juan Belmonte rechazó en su día una película: “Un negocio que no da para levantarse a las 12 no es negocio”. Al verlos trajinar (los tengo de vecinos), me acordé de lo que contaba Gil Parrondo del rodaje, en el 56, de “Orgullo y pasión”, de Kramer: un labriego abulense se negó a alquilarles su rastrojo porque ¿para qué quería él tanto dinero, si toda su felicidad consistía en ir cada mañana a mirar su terruño?
    

En “Orgullo y pasión” se estrenó como extra Adolfo Suárez, que veinte años más tarde echaba en las Cortes su último discurso franquista, vendiendo la misma estadolatría castiza que ahora reclama Margarita Robles.
   

 –Los españoles hemos aprendido el valor del Estado. No menospreciemos la obra de ese español irrepetible al que siempre deberemos homenajes de gratitud y que se llamaba Franco.
    

Al mes, “la Democracia”. ¿Cómo? Leguleyos (juristas, se dicen ahora) al salón: dando rango de “fundamental” a una Ley de Reforma Política con aptitud correctora de las Leyes Fundamentales del Régimen. ¡Y John Rawls con aquellos pelos!

[Sábado, 17 de Julio]

Los muertos y las muertas. Pablo Casals




PABLO CASALS
1876-1973

En España, decía Pemán, para ser “internacional” hay que llamarse Pablo. Y comprendía que el violonchelo de Pablo Casals hubiese sido requerido por las Naciones Unidas para dar un concierto, pues sonaba como la lira de Orfeo, que amansaba a las fieras: “El instrumento de Casals produce esa pacificación que antecede a la Paz.” Casals fue el último intérprete de la época iniciada con Liszt y Paganini. El chelo, según Gerardo Diego, sonaba de modo distinto desde Casals: “A órgano, a doliente y retenida queja viril.” Diego se contaba entre los que habían tenido el privilegio de oír el concierto que Casals diera en Madrid, en el Monumental Cinema y en pleno período republicano, como homenaje a la Reina Madre, Doña María Cristina. Murió en Puerto Rico, cuna de su madre y de su esposa Marta, sesenta años más joven que él, su Abisach del Libro de los Reyes.

IGNACIO RUIZ QUINTANO
(Del libro Serán ceniza, mas tendrá sentido / Ediciones Luca de Tena, 2006)

Sábado, 24 de Julio

 

Cursilería burgalesa

La Igualdad, la Libertad y la Fraternidad dándose la mano. La Asamblea, trasladada, en corporación, al Campo de Marte. Yo con unas pistolas en mis bolsillos, y mis colegas también: un estoque, un puñal, una bola de plomo cosida a una pequeña correa de cuero… Y así acudimos a la fiesta de la Concordia…  Tocqueville

viernes, 23 de julio de 2021

Antonio Díaz-Cañabate, el pacto sinalagmático


 

Cañabate, por Dávila


ABC AL PASO

El pacto sinalagmático

ANTONIO DÍAZ-CAÑABATE ES TRES MOMENTOS PERIODÍSTICOS: JARABO, VENANCIO Y PALOMO


Ignacio Ruiz Quintano

Antonio Díaz-Cañabate y Gómez-Trevijano, El Caña, es la hoguera campamental del costumbrismo donde se hace el puchero del gran cocido madrileño.

Libros aparte (“Historia de una taberna”, la de Antonio Sánchez, e “Historia de una tertulia”, la de Cossío en el Chiki-Kutz de Recoletos), Cañabate, abogado y periodista, que sustituye a Selipe (José María del Rey Caballero, abogado y periodista) en la crítica taurina de ABC, es tres momentos: Jarabo, Venancio y Palomo.

El momento Jarabo son sus crónicas “escritas en la Audiencia, junto al banquillo”, del proceso, en el invierno del 59, a José María Manuel Pablo de la Cruz Jarabo Pérez Morris, Jarabo (compañero de curso de Ansón en El Pilar), que culmina en la pena de muerte y ejecución del reo en la Modelo. Son crónicas dignas de la antología del Nuevo Periodismo de Tom Wolfe, y el periodismo no conocerá otro éxito de opinión semejante hasta las de Martín Prieto en los juicios de Campamento por el 23-F en el 82. La falta de martinesprietos y cañabates en el gran juicio del “Prusés” revela la caída de pupila y de muñeca en un oficio de “ágiles reporters” que miran al mundo con la boca.


En la biblioteca de ABC

El momento Venancio son las memorias de un vendedor de periódicos leídas el 2 de Mayo del 68 en la Hemeroteca Municipal, “la Inclusa de los periódicos”.

Yo quería a los periódicos como a mis hijos y a mi costilla, que me salió de azúcar cande. El olor a tinta es como el de manzana, fresa, melón de Villaconejos y, ¡ahí va esa liebre!, el de mujer… Vamos, que atrae. Vender la Prensa es como escribirla, por eso los vendedores nos llamamos periodistas.

Venancio vocea periódicos junto a un vejete que vocea “El Motín” de José Nakens, que no se vende. ¿Por qué no vocea el ABC?

–¿Quién, yo? Pero ¿tú sabes quién soy yo? Soy un hijo espiritual de don Francisco Pi y Margall y firmé con él el pacto sinalagmático de la república federal, y un hombre sinalagmático no puede difundir la prensa que hizo fracasar el pacto sinalagmático. Lo sinalagmático es lo bilateral. ¿Te enteras?

Y el momento Palomo es su crónica del rabo de Palomo (“rosquillas del Santo”) en San Isidro del 72:

Nada de copas, que lo que tenemos que tratar es muy serio. Ten en cuenta que en este momento tenemos tú y yo un rabo en el cuerpo que nos pega cada coletazo que a mí, por lo menos, me balda.

En febrero del 80, con ABC en crisis, Cañabate, al contrario que Mingote, tiene un mohín desleal (¡es la gran kermese de deslealtades del 77!), y Guillermo Luca de Tena le envía una nota:

“Querido Antonio: Sólo unas líneas para darte cuenta de mi dolorosa sorpresa al leer en ‘El País’ tu artículo sobre los carnavales. Sin entrar en el derecho del escritor a colaborar donde quiera, siempre he creído -con independencia de la cantidad que te abonamos invariablemente todos los meses- que eras “un hombre de ABC” desde la cruz a la fecha, un lujo de este periódico que se enorgullece con tu firma. De ahí mi pena por ver tu nombre fuera de esta Casa”.

Muere el día de San Roque de 1980.


Antonio Díaz-Cañabate

Valor añadido


 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Nadia, la parte cursi del gobierno que confinó ilegalmente a todos los españoles con el apoyo entusiástico de la “leal oposición”, no desciende a “describir” ese fascismo del pobre que es el “marsimo-leninimo” cubano.


    –¡Ay, “par favar, par favar”! Que yo soy economista, ¿“saes”?


    Nadia cree “que no es productivo calificar las cosas, pues no aporta valor añadido”. (Concepto económico, el valor, nos dice Negro, desempeña en la cultura cuantitativa de masas la “función” de la verdad avalada por el consenso). El valor añadido de Nadia es papá. Ella va por Europa como una hija de Necker, y su Necker es Calviño, el Polifemo de Guerra en TVE, donde dejó a Ullán sin “Tatuaje” porque emitió “Conducta impropia”, de Néstor Almendros, sobre “el trabajo os hará hombres” del Che a los homosexuales.
    

Que Nadia negara cualquier incidencia de “la Coviz” en la economía corresponde a su cociente intelectual como ministra. Que Nadia no ose describir el hamponato habanero corresponde a su cociente moral como socialista.


    La mejor descripción de la democracia representativa la hizo en París, año III de la Revolución, un español, Miranda, que estuvo en las tres (América del Norte, Francia y América del Sur):


    “Dos condiciones son esenciales para la independencia absoluta de los poderes. La primera, que la fuente de la que emanan sea una; la segunda, que todos ellos ejerzan, unos sobre otros, una vigilancia recíproca. El pueblo no será soberano, si uno de los poderes constituidos que lo representan no emanase inmediatamente de él; y no habría independencia, si uno de ellos fuese el creador del otro. Dad al cuerpo legislativo el derecho de nombrar los miembros del poder ejecutivo, y la libertad política no existirá más (…) No es verosímil que tres poderes independientes y celosos se concierten jamás para traicionar al soberano; y es en esta probabilidad moral sobre la que se funda la seguridad del ciudadano respecto a la libertad civil y política”.


    ¿Qué? ¿Es Cuba una democracia? ¿Y España?

[Viernes, 16 de Julio]

Los muertos y las muertas. Juan Ignacio Luca de Tena




JUAN IGNACIO LUCA DE TENA
1897-1975

Juan Ignacio Luca de Tena fue un hombre arrollador. Al nacer ABC diario, él tenía siete años. Antes de ir al colegio, lo llevaron a los talleres del periódico, donde al pie de la rotativa esperaba su padre la salida del primer ejemplar: “Cuando éste surgió, por fin, al borde de la plegadora, mi padre me hizo el regalo de este primer nacido, que me pareció en aquel momento como un pequeño hermano mío de papel. En sus páginas había la primera crónica telegráfica publicada en un periódico español. La firmaba Azorín.” Fue periodista, político, académico, dramaturgo y marqués. Para justificar una ley de defensa de la República (“que en gran parte era una ley de defensa contra Juan Ignacio”), la República le inventó lo que Pemán llamó una “machada monárquica”, realizada con un gramófono, una “marcha real”, unos “vivas” tradicionales y el homicidio de un chófer: lo elemental y suficiente para poder llevárselo una temporada a la cárcel. A su muerte, en la Casa de ABC la bandera nacional ondeó a media asta con crespones negros y la puerta permaneció entornada en señal de duelo.
 
IGNACIO RUIZ QUINTANO
(Del libro Serán ceniza, mas tendrá sentido / Ediciones Luca de Tena, 2006)

Viernes, 23 de Julio

 

 

Luz de Trento

jueves, 22 de julio de 2021

Herrando becerros Prieto de la Cal



Morante de la Puebla
@Moranteinfo
Morante herrando becerros de la ganaderia Prieto de la Cal.

Morante de la Puebla & Prieto de la Cal

 


Qué alegría

José María Pemán, el secreto del artículo


 

José María Pemán, por Menéndez Chacón


ABC AL PASO

El secreto del artículo

JOSÉ MARÍA PEMÁN, "CREER SÓLO EN DOS O TRES COSAS Y BURLARSE DE TODO LO DEMÁS"


Ignacio Ruiz Quintano

 

Al pasar por la casa de Pemán, donde una placa dice “Aquí nació don José María…”, al Beni de Cádiz lo detiene su compadre, el Cojo Peroche, con una angustia gaditana y estival: “¿Qué crees que pondrán en nuestro balcón cuando faltemos, Beni?” Y el Beni contesta: “Se vende”.

José María Pemán es el articulista con balcones a la calle, que es la Gran Vía.

Escribir en ABC es como hablar en un balcón de la Gran Vía.

Umbral, que va de articulista, lo aborda en el café Gijón porque Pemán, dice, tiene el secreto del artículo (“quizás sólo Ruano y él lo tenían, tan diferentes”).

Mire usted, hay que creer sólo en dos o tres cosas fundamentales y burlarse de todo lo demás. Así se hacen los artículos –es el consejo que le da Pemán.

Pemán y Ruano, al irse, nos dejan los artículos, pero se llevan el secreto. “Menos escritores y más periodismo”, vocea editorialmente, contra ABC, Salas (Juan Tomás), que se ve mangoneando la Santa Transición, y su periodismo-cover va de “Mendoza, el hombre de Moscú” (Cambio 16) a “Maricones en el Ministerio de Cultura” (Libre).

En realidad, la Transición supone la desnacionalización de España y la desarticulación del artículo como planteamiento (noticia), nudo (ensayo) y desenlace (poema). Nacen los aspergiadores del Consenso –concepto franquista donde los haya–, y todos los cursis se hacen politólogos, pero igual que después del Vaticano II no hay teólogo capaz de dar con una oración en la Biblia, después de la Transición no hay politólogo (uno, al menos, no lo conoce) capaz de enumerar un solo principio de la democracia representativa.

Frente al humanismo de Pemán (“ludismo de las ideas”, dice Umbral de lo de Pemán, “que viene de Voltaire hasta André Gide”), el articulista transicionero maneja una morralla fascicular y septembrina con que rellenar un onanismo de yesaire que produce columnas-pisapapeles en forma de gatitos de escayola (¡aquellos estucos de los portales con pretensiones!) y marmolillos de Jadraque, dejando al oficio sin público.

Pemán se ufana de “haber devuelto la ironía y el humor a la defensa de las cosas serias y fundamentales”. Sus enemigos lo llaman “facilidad”, y él no la niega: “Tres cuartos de hora para cualquier artículo, un poco escandaloso para esta hora que tiende a conceder admiración como los vales de leche, “nada más que a la miseria y a la angustia”.

Para el lector medio parece que toda prosa se vuelve jeroglífico. Está tan persuadida la gente de que uno no dice lo que quiere decir, que a todo le buscan reticencias y alusiones. Los artículos de temas domésticos, casi lindando el “cuadro del género”, son los que más eco producen.

Pero ¿y el secreto del artículo? ¡Desconfiad siempre de los tristes, de los petulantes y de los afectados! Hay que dosificar, dice, como en una salsa los varios elementos de amenidad, doctrina, ironía y seriedad.

El arte del articulista es dejar caer una gota de perennidad en lo “diario” y efímero. El lapso que va del desayuno a la sobremesa de la cena es la “inmortalidad” a que debe aspirar el articulista.


José María Pemán con Rafael Alberti

Comprensión y Revolución


 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    En su biografía de Barras, el rey del Directorio, refiere Garnier la anécdota de un general, nombrado embajador en Constantinopla, que en casa de Barras refería irónicamente un episodio revolucionario, cuando Courtot, el mayordomo, no dudó en interrumpirle tocándole el hombro:
    

–¡General: os interrumpo, estáis calumniando la Revolución!
    

El general se volvió hacia Barras, perplejo ante la desfachatez del doméstico. El regicida contestó: “Courtot tiene razón”, y lo invitó a “dar una lección de historia al señor embajador”.
    

A la Revolución se la comprende, no se la calumnia. Quien dedicó buena parte de su vida a comprenderla concluye que Mirabeau la comprendió con los asesinatos del 14 de julio; Barnave, con la huida del rey a Varennes; Danton, con la invasión  popular de las Tullerías; Brisot, con la ejecución de Luis XVI; Robespierre, con la liquidación de girondinos, dantonistas y hebertistas; y Sieyes, con la decapitación de Robespierre.
    

Cuba sufre el Bloqueo –resume las revueltas en la isla caribeña un hombre que comprende la Revolución: nuestro Secretario de Estado (Estado monárquico, por supuesto) para la Agenda 2030, que en su día mostró públicamente su disposición a ir a la Zarzuela para, digamos, un “trabajillo leninista”, mientras los medios (la Revolución francesa inventó la propaganda sistemática) tratan de echarle a Vox el incomprensible crimen de unos macarras en La Coruña.


    ¡Queda tan Saint Just nuestro lombrosiano Secretario de Estado!
    

Estas revueltas cubanas son calas que realiza el Hamponato castrista para tantear la resistencia interior y el apoyo exterior. “Lasciate ogni speranza!”. La corrupción es el salario del mundo. Sleepy Joe acuna su narcolepsia sobre el portátil de Hunter (¡The Hunter Biden Laptop Is Real!, dice ahora WSJ). Y la Unión Europea parece el refectorio de Barras, con nuestro patético Borrell de Courtot que da lecciones de historia a los incautos que demandan libertad para los cubanos. ¡Ni que la conociéramos nosotros!

[Jueves, 15 de Julio]

Los muertos y las muertas. Francisco Franco Bahamonde



FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE
1892-1975

Nixon, que estaba muy preocupado con la situación en España, me dijo: ‘Quiero que vayas y hables con Franco sobre lo que acontecerá después de él.’ Franco me recibió en pie. Me dijo: ‘Lo que interesa realmente a su presidente es lo que acontecerá en España después de mi muerte, ¿no? Siéntese, se lo voy a decir. Yo he creado instituciones y nadie piensa que funcionarán. Están equivocados. El Príncipe será Rey, porque no hay alternativa. España irá lejos en el camino que desean ustedes, los ingleses y franceses: democracia, pornografía, droga y qué sé yo. Habrá grandes locuras, pero ninguna de ellas será fatal para España.’ Yo le dije: ‘Pero, mi general, ¿cómo puede estar usted seguro?’ ‘Porque yo voy a dejar algo que no encontré hace cuarenta años: la clase media española.’ Se levantó, me dio la mano y ya había terminado la entrevista.” (Vernon Walters, militar y diplomático norteamericano, en ABC.)

IGNACIO RUIZ QUINTANO
(Del libro Serán ceniza, mas tendrá sentido / Ediciones Luca de Tena, 2006)

Jueves, 22 de Julio

 

 

Tirando líneas

miércoles, 21 de julio de 2021

Agustín de Foxá, el último de Filipinas


 

Agustín de Foxá


ABC AL PASO

El último de Filipinas

AGUSTÍN DE FOXÁ RECORRE EN AVIÓN TODA LA LENGUA ESPAÑOLA, EN CUYA GRAMÁTICA NO SE PONE EL SOL

 
Ignacio Ruiz Quintano
 
Decir Foxá es decir una noche en Balmoral (el ex bar de Hermosilla/Serrano, no el castillo de Aberdeenshire en Escocia) o una tertulia en Cuba (la suya), que inventó la sobremesa con cocotero (¡el árbol con cantimplora!), pues Foxá es la exuberancia del ingenio que se cierra todas las puertas con un golpe de conversación, que es su idea de cielo.
Es la idea que él ve en el padre Guepin, benedictino francés y abad mitrado de Silos, cuyo cielo es “un eterno paseo, por los jardines del Paraíso, haciendo ‘respetuosas objeciones’ al Ser Supremo: Señor, ¿para qué hicisteis a los microbios?”
Es la idea de felicidad jeffersoniana: ensanchar el círculo de amigos “en el Congreso” y sentarse con los más ilustres de sus “colegas”. Y es la idea socrática de paraíso en la “Apología”: ensanchar el círculo de amigos en el Hades y seguir con el “diálogo”.
¡Soy el último de Filipinas! –dice Foxá, herido de muerte, a Juan Ignacio Luca de Tena y Antonio D. Olano, que lo reciben en Barajas (“con un olor de parque dormido entre las ruedas”).
Foxá, que es diplomático, cultiva todos los géneros literarios, y su preferido es el periodismo, que tiene de poesía, dice, lo que tiene de efímero.

–He recorrido en avión toda la lengua española, y puedo asegurar que en nuestra gramática no se pone el sol.

Estiliza todo lo que toca, se trate del imperio americano, en cuya tierra se puede meter el arado hasta muy hondo sin encontrar una sola moneda antigua:

“A pesar de sus ‘shorts’, de su ‘base-ball’, de su cine y de sus piscinas, la púrpura ha caído sobre los hombros de los yanquis. Es glorioso, pero no es cómodo capitanear al Mundo. La gloria generalmente está reñida con la alegría. Norteamérica ha ganado el cetro, pero ha perdido la sonrisa”, termina “El peso de la púrpura”.

O se trate de la mujer nórdica:

 “El verano nórdico es el más hermoso del mundo… En un ‘parturi’ (peluquería) me afeitaron unas bellas carelianas (en el Norte todas las peluquerías son servidas por muchachas, y de una de ellas, en Estocolmo, salió Greta Garbo antes de entrar en el Olimpo de Hollywood). Hay también en Finlandia mujeres albañiles que suben al andamio. Las mujeres lo invaden todo. Ellas conducen el tranvía y arreglan la chimenea”…
De Ramón tiene dicho Ruano que todos sus aciertos de finura salen de un fondo gordo de agua gorda y vida gorda: “Es como un botijo que pare inesperadamente porcelanas de Sevres”.
Algo de eso hay en el anecdotario de Foxá, quien, después de todo, pertenece a la carrera diplomática. Cuando Martín Artajo, figura de Acción Católica, llega al Ministerio, un diplomático que vuelve de varios años en el extranjero dice a Foxá: “¿Qué hay de nuevo por esta casa? Cuando yo me fui, era ministro Serrano Súñer”.
Pues mira, chico –contesta Foxá (que viene de decir que la Falange es una hija adulterina de Marx e Isabel la Católica)–. La única diferencia es que, cuando tú te marchaste, al entrar en el despacho del ministro había que gritar “¡Arriba España!” y ahora decimos: “¡Ave María Purísima!”
 


“Y pensar que desnuda, azul, lasciva,
sobre mis huesos danzará la vida”