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domingo, 31 de marzo de 2019

"Soy bolchevique, en efecto"





GREGORIO MARTÍNEZ SIERRA
Madrid (1881-1947)


Por Alberto Guillén


Yo esperé encontrarme con un hombre muy delicado, muy fino, muy tierno; con esas suavidades de seda que tenía derecho a suponer en un literato que gusta tanto a las muchachas de mi aldea, la mía y la de todas las aldeas, incluso la de Madrid. Cuando se trata de Martínez Sierra no se puede discutir con las muchachas. Es la cumbre de la literatura española, la cumbre más alta sin salvar a Ricardo León, que también gusta tanto a las señoritas lugareñas y a las mamás honestas y cuidadosas de la buena lectura y de los buenos modales.

Pero ¿es verdad que es usted bolchevique, señor Martínez Sierra? –le digo encendiendo un pitillo–. Yo creí que usted...

Martínez Sierra enciende otro pitillo, y sin dejarme concluir me dice:

Yo me renuevo constantemente. Soy bolchevique, en efecto, y estoy al tanto de todas las novedades, tanto sociales como literarias, tanto...

¿También le gusta el ultraísmo?

Hombre, sí. Es una escuela que hará labor. Ya lo ve. Mis comedias se representan con decoraciones de Barradas. Barradas, como usted sabe, es cubista. Yo lo he alentado a continuar. Él se está haciendo a mi sombra. Muchos de mis libros llevan también ilustraciones de Barradas. Es un muchacho que tiene talento. Mire usted, esto es de Barradas, y esto otro, y aquello...




Esto otro y aquello son retratos de la Bárcena pintados por Barradas. Martínez Sierra tiene grande afecto por su primera actriz. La estima mucho y la ha hecho pintar con los labios dorados, con los cabellos verdes, con los ojos purpúreos. En todas las posturas, con todos los trajes, en todas sus caracterizaciones. Yo estoy completamente embelesado.

–¡Esto es maravilloso! –digo mirando los cuadros de Barradas donde los jardines se empinan como golfines, donde los sillones danzan desenfrenadamente y los árboles pierden el equilibrio y se deshilachan en el aire verde. Los mosaicos desobedecen las leyes de la perspectiva y de la gravedad y se suben hacia el techo. La Bárcena tiene los cabellos de todos los colores y los labios siempre de un oro maduro. Yo le miro la boca a Martínez Sierra por ver si veo el oro que miro en los labios de la Bárcena. ¡Nada! Eso es ocurrencia de Barradas, que es un clown que tiene cara de caballo, según me dijo él mismo. Martínez Sierra tiene un bigotillo cano que cae sobre los labios incoloros. Tiene una cabeza enorme, un cuerpo deforme y habla con voz entera de hombre. También fuma continuamente. Es calvo. El oro de los labios de la Bárcena se lo ha guardado en los arcones.

Sí, señor –continúa Martínez–, me gusta estar al día. Soy bolchevista y seré otras cosas más, si vienen.

¿Cómo? ¿Y no tiene usted miedo de decirlo en un país monárquico y pacato como España?

¿Miedo? ¡Ca! ¡Si lo digo en todas partes! En los pasillos de mi teatro, en mi casa, en todas partes. Hasta mi cocinera sabe que soy bolchevique.

–¿Y no tendría miedo de que los comunistas repartiesen su fortuna?
¿Mi fortuna? Es verdad. Yo he hecho una fortunica, dándome de mojicones con la suerte. Yo soy obstinado. Tengo mucho carácter. Tengo que intentar una cosa mil veces, pero la consigo, siempre la consigo. No, no tendría miedo de repartirla a los pobres. Yo la volvería a hacer, aun bajo los comunistas.

Yo no sé por qué, pero pienso en Shilock. No sé por qué Martínez Sierra es, pues, o quiere ser, el reverso de sus comedias. ¡Todo un hombre! Es calvo, ya lo dije. Y muy digno, y muy respetuoso de sus ideas. Mirad, si no:

El Rey me ha hecho llamar varias veces a su palco y yo me he negado a ir. Cuando me han nombrado en comisión a Palacio tampoco he ido. Yo no soy monárquico. El Rey lo sabe.
Yo abro la boca.

–¡Es usted un valiente! –le digo.

–No es eso todo. Mire usted. Yo asistí a un Congreso socialista que se realizó en Barcelona. Bueno, en ese Congreso se gritó: “¡Muera España!” Yo les dije: sois unos cobardes, porque debisteis hacerlo en Madrid, pero tenéis razón: “Muera España”.

Yo vuelvo a abrir la boca. Martínez Sierra se sonríe y me ofrece otro pitillo.

–Aquí todos son unos cobardes –dice luego–. Tienen miedo a decir cosas, miedo, miedo. Nadie se atreve, pensando en el puchero.
Es verdad, señor Martínez: el puchero es el gran domador de rebeldías; todas las audacias fracasan ante el tocino. Y dígame, ¿usted no ha hecho comedias donde predique sus ideas socialistas y demoledoras?

No, no he hecho ninguna. No porque tenga miedo ni pueda no hacerlas. Sino porque al público no le gustarían. Aquí se prefiere lo bonito a lo fuerte. Ya Lope tenía razón: “El público es necio y como el público paga...”

Es verdad; de modo, señor Martínez, ¿usted cree que Lenin?...
Sí, Lenin es un verdadero apóstol. Él redimirá la tierra de tantas injusticias. Lenin es un hombre extraordinario, y siempre tan calladito, tan sonriente, tan dueño de sí mismo. Sabe usted, cuando Lenin...

–¿Tiene usted un retrato, señor Martínes Sierra?

No, ahora no lo tengo. Ya se lo daré cuando usted vuelva. Usted volverá, ¿no es verdad? Me trae usted la crónica que va a escribir sobre mí, la leeremos y yo veré lo que debe usted suprimir. No es miedo, no; pero usted comprende, hay cosas inconvenientes, algunas cosillas que no se deben decir.

Es verdad, señor Martínez. ¿Y qué piensa usted de la guerra? –digo yo por preguntar algo.

–En eso pienso como Bernard Shaw. La guerra es el triunfo de los viejos. Ellos han ganado la guerra sentados en sus poltronas. La guerra la han hecho los hijos, es verdad, pero los viejos han salido ganando. ¿Me comprende usted?

¡Sí, señor, sí le comprendo!...

Además, es un peculado como cualquier otro. Los ministros de Francia, de Alemania, de Inglaterra, se han llenado los bolsillos.

–Sí, es cierto. ¿Me querría usted presentar a la señora Bárcena?

Cuando usted vuelva se la presentaré. Es muy artista, siempre descontenta, siempre trabajando. En los papeles de ingenua es admirable. ¿No la ha visto usted? Además, no le importan los elogios ni las censuras. Cuando la elogian nosotros tenemos que enseñarle los artículos. Cuando usted vuelva ya se la presentaré.

–Muy bien, señor Martínez. ¿Tiene usted una cerilla?
Enciendo un egipcio y me despido del señor Martínez Sierra, agradeciendo el rato de charla tan agradable, verdaderamente muy agradable. Martínez Sierra se excusa con modestia y vuelve a rogarme discreción en sus palabras. Yo se lo prometo, y al salir:

–Véngase –me dice–. Acá en el teatro Eslava estoy siempre. Ya me daré un tiempecito para charlar con usted. Me trae la crónica y la leeremos. Yo le presento a Catalina Bárcena. No es miedo, pero como usted comprende...

Sí, señor; sí comprendo.

–El puchero –le digo, entre dientes, al salir.


Madrid, 1921
Del libro La linterna de Diógenes, de Ave del Paraíso Ediciones


(Catalina Bárcena, atriz de origen cubano, había ascendido en el mundo del teatro muy rápidamente por el apoyo de Gregorio Martínez Sierrra, que la convirtió en primera atriz de su compañía. Estas relaciones fueron uno de los temas confidenciales de María Lejárraga con los amigos. En 1916 confiesa por carta sus "fatigas amorosas" a su gran amigo el músico Manuel de Falla, aunque previamente se había sincerado con otros, como Juan Ramón Jiménez o Turina.)

Domingo, 31 de Marzo

Valle de Esteban

Bien podéis vos turbar mi fantasía,
privarme de la luz y escurescerme,
mas no apartarme ya de este camino

"Padre, dame la parte que me toca de la fortuna"

DOMINGO, 31 DE MARZO

En aquel tiempo, solían acercaron a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos.» Jesús les dijo esta parábola:

-Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo,se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros. " Se levantó y vino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo". Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron a celebrar el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." El se indignó y no quería entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Entonces él respondió a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado".

Lucas 15, 1-3.11-32

sábado, 30 de marzo de 2019

La comida

El salto de la propiedad privada



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El argentino Bergoglio ha hecho en la Plaza de San Pedro de Roma un rulo teológico propio del Quevedo de “con los doce cené: yo fui la cena”:

La comida no es propiedad privada.
Lo dijo pensando, ay, en los niños hambrientos del Sudán del Sur, no en los pimpollos de las “tres comidas errejonas” al día en Venezuela, donde el madurismo, ese “revolucionismo” secular ya sólo sostenido políticamente por El Vaticano de Bergolio y la Unión Europea de frau Merkel, enseña que la Caída habría sido el establecimiento de la propiedad privada:
Antes de existir esa institución “antinatural”, los hombres eran todos iguales y dichosos, y volverán a serlo automáticamente al quedar ella abolida.
Así, pues, el dinero público no es de nadie (Calvo de Cabra) y la comida no es propiedad privada (Bergoglio). En estos dos ucases se resumen los “Orígenes de la Familia, de la Propiedad Privada y del Estado” de Federico Engels, quien al final lo reduce todo a la dieta, como un Grande Covián rojo en palto levita.

¿De dónde proviene que cuanto más delicados y sabrosos son los manjares, como gallinas y perdices, tanto más presto se hastía de ellos el estómago, y por el contrario, come el hombre carne de vaca todo el año sin darle molestia ninguna, y comiendo gallina tres o cuatro días seguidos, al quinto no las puede oler sin revolvérsele el estómago? –quiere saber, ya en pleno XVI, Juan de Dios Huarte en su “Examen de ingenios”.

Trotski, arrestado en Madrid por ladrón de caballos (“no he montado en mi vida a caballo, y creo que será el único caso en el mundo de que a un judío se le haya acusado de cuatrero”), anticipó en “Literatura y Revolución” el cielo en la tierra que sobrevendría a la abolición de la propiedad privada:

El hombre será mucho más fuerte, mucho más perspicaz, mucho más fino. Su cuerpo será más armonioso, sus movimientos más rítmicos, su voz más musical. El promedio humano se elevará al nivel de Aristóteles, de Goethe, de Marx.

Y de Bergoglio, claro.

Sábado, 30 de Marzo

Valle de Esteban

De otro modo me duelen las ventanas

viernes, 29 de marzo de 2019

La locura

Luis G. Berlanga


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Nietzsche, se ha dicho, comprendía su vida toda como una suerte de inoculación de sustancias tóxicas de decadencia. Como España. ¡Esta España nietzscheana atada al mueco!

Os inoculo la locura –hace decir Nietzsche a su Zaratustra.
En el sector liberal (aquí, pausa y tosecilla), filósofos y economistas (arbitristas) compiten en metáforas homeopáticas. Los economistas (Lacalle, Rallo, Quirós) proponen el federalismo proudhoniano para España, mientras su Voltaire, embutida la testa en flordelisado becoquín, con campanuda voz y doctoral aire, desgrana en TV un plan económico-eugenésico para el Estado liberal del 78 (el mismo que subvenciona a todos los tontos de la cultura), que pasa por sexar intelectualmente los fetos para luego obligar a cada discapacitado pregonado (pregonado por el Estado) a aguantar económicamente (¡liberalmente!) su vela.

Y en el sector socialista tenemos a Iceta, a quien envían vestido de marquesa de Parabere para avanzarnos la receta del pastel consensuado desde hace décadas:

Si el 65 por 100 está por la secesión, la democracia deberá encauzar eso.
Cuando todos los que mandan están en el negocio, es absurdo sacar a pasear razones. Si acaso, algún chispazo de cómo la única democracia del mundo se ha enfrentado a la secesión, cuya única salida es la guerra.

En el origen de la guerra hay una insurrección, y por tanto el Gobierno de la Unión tiene el deber de aplastarla –contesta la Corte Suprema a la consulta de Lincoln sobre la rebelión de Carolina del Sur.

Y la misma Corte Suprema ante lo de de Texas:

La Unión no fue nunca una relación artificial o arbitraria… Los Decretos de Secesión, adoptados por una convención y ratificados por una mayoría de los ciudadanos de Texas, así como todos los actos legislativos diseñados para hacer efectivos estos Decretos, son “absolutely null”… (De lo contrario) la guerra habría dejado de ser una guerra contra la rebelión, para pasar a ser una guerra de conquista.
Cosas de la “alt-right”.

Viernes, 29 de Marzo



Juventud, preciada de cuerda libertad,
 contra el amor

Vivo de amor tan libre y he vivido,
que voluntario pruebo su dolencia,
dando ejercicio a tanta resistencia
como huelga en mi pecho endurecido.

Miro la llama a la distancia asido,
siendo costumbre libre y no prudencia,
que a beldad, donde es alma la apariencia,
harto la sirve el riesgo de un sentido.

Huya del mar el que en seguro suelo
los claros riesgos vio del anegado;
no tiente el mar en fe de luz divina,

que las piedades las reserva el cielo
para quien gime a su rüina atado,
no para aquel que labra su rüina.

GABRIEL BOCÁNGEL SONETOS

jueves, 28 de marzo de 2019

Vietnam, un documental excelente


ABC

Londres no te dejará frío


Elvis was the Pelvis. That's what we had we had to call him them.
 Actually, Elvis was the Penis...

Diana Dors

The torismo this morning


@Antonio__Diaz

The torismo this morning

Gota de Leche




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Periodismo y tauromaquia son dos artes ilustradas en franca decadencia que buscan en la política la Gota de Leche para el becario o novillero, y para los mayores, aquella Casa de María Inmaculada para pobres vergonzantes donde un día el Caballero Audaz almorzó con aristócratas, millonarios, artistas, cortesanas...
Todas aquellas vidas que fueron doradas en el tiempo por el sol de la fortuna o de la fama
No es lo de Luis Mazzantini, el rey del volapié, que entró rico a la política (concejal monárquico, diputado por Madrid, gobernador civil de Guadalajara) y salió pobre. Ahora la política se hace sobre “las piernas” y el Congreso se presenta para la gente del toro como un torbellino de misericordia: ahí está el socialista Ábalos, que es como El Potra de la situación, y que pronto podrá montar en los escaños la tertulia del Kutz (la de Cossío, inmortalizada por Cañabate) con Miguel Abellán, que viene con el PP, y Serafín Marín, que viene con Vox, el partido de Morante, con lo que, taurinamente, esa Cámara ofrece un espectáculo más atractivo que la feria de San Isidro del bombo y el platillo, con Roca Rey al Bombo y Julián López al Platillo.
Pero ¿y Europa? ¿Qué va a decir Europa? –flanearán en sus moldes al baño maría los liberalios.
Europa es el IV Reich, totalitario y financiero, de frau Merkel, y toda la mitología aria es torera, como se hartó de recordar Gecé en las universidades de Alemania.
El toro es el animal más ario que tuvieron los arios. Es la imagen misma de Zeus, de Júpiter, del raptor de Europa. Y el torero: el Heros que logra con su magia, su arte, vencer esa fuerza natural del dios.
Gecé fue un escritor que se sentía torero, al modo en que los periodistas de ahora se sienten escritores.
La única diferencia entre el escritor y el torero es que un día éste puede retirarse del peligro y vivir ya sin público y sin toro. Pero el escritor no. Necesitamos hasta el final una idea que nos embista y alguien que nos contemple.

Jueves, 28 de Marzo

Valle de Esteban

Alas y flores

miércoles, 27 de marzo de 2019

Bannon

Ocasio-Cortez


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Lo dijo Tom Paine, que no conoció nuestra Santa Transición (por lo cual acabó, el hombre, pimplando): “Los gobiernos están establecidos sobre principios falsos y emplean después todo su poder en ocultarlo”. Y acaba de actualizarlo Steve Bannon:
Todo esto va de soberanía.
Pero la “soberanía popular, única e indivisible” de la charlatanería revolucionaria francesa que puso imposible la democracia (la división de poderes) en Europa es un principio metafísico felizmente ignorado por los “Founding Fathers”.

Ese principio era un pelotazo chicotudo a base de “imperium” y “dominium” romanos, señorío feudal, teorías de la propiedad, escolástica del XIII, protestantismo del XVI y enciclopedismo del XVIII. Lógica sin fundamento (que la soberanía es una voluntad, es todo su fundamento).

Una ley (la ley del soberano) que es tan sagrada, tan inviolable, que el ponerla en duda solamente es un crimen –dirá el as de los imperativos, Kant, faro de Occidente–. No parece que proceda de los hombres, sino de algún legislador supremo e infalible.
Lo bueno de estas entrevistas que salen aquí con Bannon es que dejan ver lo poco que los americanos saben del sistema europeo que nos impusieron como ejército vencedor, y lo poco que los europeos saben del sistema americano, al cabo de casi tres siglos de contrapropaganda igualitarista.
En Bruselas la cosa va, en efecto, de soberanía, y la última controversia semejante fue en Bizancio, con el lío de la Trinidad, relatado por Gibbon, y los abogados a palos, unos por el “homoousios”, o “consustancialidad”, y otros por el “homoiousios”, o “semejanza en sustancia”. O sea, la democracia (la democracia es conflicto, que se dirime por mayoría y minoría), si estuviéramos en América.

¿En América estamos divididos? Pues fantástico. Eso es la democracia –resume, con razón, Bannon, que admira a Ocasio-Cortez (camarera antes de ser congresista), que le ha descubierto la nueva necesidad republicana: más camareros y menos abogados.

Miércoles, 27 de Marzo

Valle de Esteban

Del sacro bando de la blanca diosa

martes, 26 de marzo de 2019

Ultra y post



Hughes

El otro día leí la expresión “ultraproteccionista” referida a Donald Trump. Me llamó la atención. Ultraproteccionista es “más allá” del proteccionismo. Quizás un ultraproteccionista sea casi un autárquico. Trump no lo es, desde luego. Entonces, ¿por qué no dejar sin más la palabra proteccionista? ¿Qué hay entre el proteccionismo y la autarquía que merezca ser “ultraproteccionista”?

El prefijo ultra tiene la acepción de “más allá” de, y de algo “en exceso”. Pero además es un agravante ideológico. Hay ultraderechistas, ultraconservadores, ultracatólicos y ahora, también, ultraproteccionistas. Es una socorrida partícula de localización, siempre a la derecha. La aventura superados los límites, el pensar ultramontano. Lo que se aleja. Para la izquierda funciona más bien “radical”. Lo unido a la raíz.

La localización es algo difusa, sin embargo, y eso es lo curioso del asunto. Sitúa cada vez más las cosas en unos términos brumosos que sólo califican. Es como ir poniendo un cercado a las ubicaciones políticas. “A partir de aquí, lo ultra”. Habría que reivindicar la pureza del prefijo. La belleza de la palabra “ultramar”, por ejemplo, o “ultramarino”. Lo que tenía de aventura. “Al otro lado”, después de haber atravesado. El “ultraísmo”, movimiento literario de principios del siglo XX parecía recoger algo así. Futurista, mecanizado, antimodernista. Renovaba el lenguaje, la metáfora con algo de depuración. Y hacía bandera, estilo o movimiento de lo “ultra”, de lo que de búsqueda, revolución, o superación tenía.

Exacto. De la superación.

Sería una rehabilitación de un prefijo tan castigado. El ultraconservador no sería un muy conservador, un “demasiado” conservador, sino un conservador en los confines de ser otra cosa. Es decir, en un conservador en tensión. El “ultra” se ha convertido en algo en sí mismo. Algo rechazable. El prefijo sitúa en coordenadas que no se sabe muy bien cuáles son, pero que son excesivas. Es una bandera de señalización. Una advertencia, un mojón, una baliza. Sabemos lo que el “ultra” es y no nos gusta. Pero a mí, por abuso del prefijo, y por recuerdo de “ultramar” y de “ultranza”, que eran dos de mis palabras favoritas de niño, cuando leo cosas como “ultraproteccionista” me rebelo ante la pereza y quiero entender (y me sale a veces como una ensoñación) ese “ultra” como un prefijo casi artístico. Y me lo imagina renovado, positivo. Por ejemplo, que “ultracatólico” no fuera un católico excesivo, y en un sitio alejado pero mortecino, sino un católico de una pureza renovada, firme, indagadora de confines, activa y muy actual.

Sucede que el prefijo a veces ha quedado soldado a la palabra, y cada vez es más difícil, por ejemplo, que al católico no le llamen sin más ultracatólico. Ultra es un prefijo impreciso, pero muy intencionado políticamente. ¿Pero y “post”? Ahora todo es post, o pos. Posmoderno, posideologías, posguerra fría, posfranquismo, postzapateril… Se ha llevado la fértil perplejidad de lo “postmoderno” a todo. Si ultra es topológico, esto es cronológico. Lo que va después, no más allá. Damos así categoría a la simple sucesión temporal. Esto en lo que estamos algo tiene que significar, nos decimos. Estamos en el postalgo, pero no queremos ser ultranada. Los dos prefijos juntos parecen indicar algo. Una constante sensación de superación, de tiempo y categorías trasgredidas.

Suarismo taurino

 Ayudados por alto de Suárez padre

Bernardinas de Suárez hijo

Luna vieja

Luna nueva
Cary Grant y Rosalind Russell con Howard Hawks


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Esta ruidajera mediática con las pistolas es un “remake”, muy malo, de “Luna nueva”, la comedia de Howard Hawks: Walter Burns (Cary Grant) no acepta que su reportera Hildy Johnson (Rosalind Russell) deje el “Morning Post” sin hacerle la crónica de la ejecución de Williams, por el asesinato de un policía. Hildy entrevista al convicto, tonto de remate, y le pone la muleta planchada para que embista:

¿Por qué lo mataste? Porque te dieron una pistola y la usaste. ¡Producción para uso!
En esta “Luna vieja” de Ozores los liberales buenos, que van de Hildy, pintan a los fachas malos, que hacen de Williams, como si fueran el sargento de Kubrick cantando en el gimnasio “Aquí mi fusil, / aquí mi pistola, / una da tiros, / la otra consuela”, y salvan la Democracia.
Si tu pistola valiera mi pluma de columnista, contento viviría.
Se nos mezclan las pistolas “parlamentarias” de Tejero en el 81 y de Prieto en el 34. ¡Aquellos años treinta! Ruano cambió de bando y tuvo que contratar un guardaespaldas con pistolón (una Astra), Cazorla, “un león” que se creía “perro”.
Ya sabe usted, don César… un perro, eso es lo que soy yo. Un perro a su lado. Lo que tiene usted que darme es el “hierro”.
En Cuatro Camino se cruzaron con unos obreros que dijeron “fascista” al periodista, que volvió la cabeza y no vio al “perro”.

El “hierro, don César, el “hierro”. Tengo empeñado el “hierro” e iba detrás de usted sólo con la cara.
En los 70 nos impresionó Leguina, demógrafo en Chile, que presumía de haber defendido de la Aviación el Palacio de la Moneda (¡la Democracia!) con una pistola. Y también (lo cuenta en sus memorias) Cebrián, de madrugada, en el pasillo de su casa, frente a Jesús de Medinaceli, con su sarasqueta de cazador de perdices y anuncios (“una preciosa paralela de dos cañones”) y “una canana repleta de cartuchos, algunos de ellos de postas”, dispuesto en “estado eidético” (es académico) a hacer frente... al fascismo. Como siempre le toca hacer aquí a la Prensa.

Ultimate Rock


Elvis Presley was not a deep thinker. He went by stereotypes. He thought blond hair belonged to girls, and dumb girls at that, so he changed his hair color. Dyed it black, to be somewhat more macho and intelligent.

John Lennon

Martes, 26 de Marzo

Valle de Esteban

El hacha luminosa

lunes, 25 de marzo de 2019

Un juego maravilloso

Parejo (Efe)

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Primero habló Sergio Ramos, que ejerció de sevillano: “El seleccionador tiene una filosofía de juego maravillosa”. (Si hubiera comenzado por ahí Casillas, a lo mejor… ¡quién sabe!) Y contestó Luis Enrique: “Sergio Ramos es un jugador único en la historia del fútbol”. La Piña, pues, está hecha, y cualquier día nos la presentan reportajeada en “Semana”, como la nueva mansión, en plan Preysler-Boyer, que también está hecha, del defensa central en La Moraleja. Pero quedémonos con la “filosofía de juego maravillosa”.
    
Dos cosas de Barcelona “interiorizó” Luis Enrique durante sus años de culé: la cultura del diseño publicitario (en ese campo se mueve como Cobi) y el gusto por el juego, o lo que eso significa desde que nos cayó encima Johan Cruyff.
    
¿Por qué este tío no ha podido jugar en el Real Madrid? –se preguntaba uno viendo jugar a Parejo en el Combinado Autonómico de Luis Enrique.
    
Porque en el Real Madrid nunca estuvo Johan Cruyff: estaba fichado, pero a Bernabéu no le gustaba “su jeta”, y se agarró a una comisión de más que a última hora le pedían para echar a perder el trato y regalar al Barcelona la refundación que lo haría grande: le dio un estilo. El estilo que incluso a Ramos le parece “una filosofía de juego maravillosa”. Y en ese juego relucía el sábado en Valencia, como un chico Disney de estreno, el tal Parejo, un futbolista español que reúne inteligencia y clase, que en este juego casi nunca van juntas. “Fútbol de museo”, dejó aquí dicho Hughes del fútbol de Parejo, “jugador que ha de subir al Arca de Noé del fútbol patrio que es cada selección”. De haber habido en el Madrid una “filosofía de juego maravillosa”, Parejo sería hoy otro Velázquez (Manolo, no Diego).
    
El Madrid de Zidane sustituye la “filosofía de juego maravillosa” por una “mística de juego prodigiosa”, es decir, causante de prodigios. ¿O no es un prodigio el “Karius” que se marcó Courtois con Bélgica ante Rusia?
    
Courtois llegó al Madrid con el título de Mejor Portero del Mundial de Rusia, relegando al banquillo a Kéylor Navas, otro Casillas de reflejos y, por lo visto con Solari, de rencor.
   
 –¿Qué me gustaría cambiar de mí? –dijo Casillas en una entrevista–. Cambiaría lo rencoroso que soy. No sé si es una virtud o un defecto, pero soy bastante rencoroso.
    
Navas parece gran rezador (“muy agradecido con Dios”, dice ahora que vuelve a ser titular), pero con su suplencia también parece haber desarrollado un rencor que saliva como el perro de Paulov sólo con mentar el nombre de Solari (“hablé poco con él”). Místicamente unido a Zidane, Navas hace piña con Ramos, y Courtois se desliza por el grande escotillón de la gafancia. “Yo me considero buen portero, pero no sé qué me ha pasado”, balbuceó para explicar el gol que le regaló al ruso Chéryshev. Caso perdido. Otro Karius al morral. Cosas de la mística. Con la ayuda del periodismo, que siempre hallará material: que si Courtois es flamenco, que si los flamencos expulsaron a los francófonos de la universidad de Lovaina al grito, oh, justicia poética, de “¡Walen buiten!”, (¡Valones fuera!), y así. Se nos dirá: “Miren ustedes lo de Neuer y Ter Stegen. ¡Y son alemanes!” Pero a lo alemán como valor le han hecho menos daño Neuer y Ter Stegen que la Schiffer con el anuncio de coches y frau Merkel con su IV Reich.
    
Courtois, con su pinta de De Gaulle regentando una portería del barrio de Salamanca, era, con Vinicius, el único jugador salvable de la temporada del Madrid (sin él, el equipo estaría peleando la permanencia), pero la flecha ya ha salido del arco. ¿Repescar a Lunin y ceder a Courtois al Leganés? Cualquier cosa.

    Tampoco a Vinicius (¡tres entrenadores en seis meses!) lo veremos mucho más, si vinieran Mbappé, Hazard (Hazard es Isco con el gol de Vinicius) y Sadio Mané. Se nos diría que sí, pero que no tiene gol, y de maestros del remate le han puesto a Marcelo y… Benzemá, que es como si a un novillero, para practicar los tres tiempos de la estocada en el carretón, le pusieran a Julián López, creador del julipié.
    
Para Ramos, que ahora se muestra fascinado con la “filosofía de juego maravillosa”, una vez que se le ha ido la temporada en blanco parece hecha la última objeción de Mourinho: “Una filosofía de juego sin ganar, ¿qué sentido tiene eso? Mi mejor título será el próximo que gane”.



BATMAN Y CHACOLÍ

    La respuesta de los directivos del Valencia a los agentes de Batman por la propiedad del murciélago es la que Groucho Marx, ante la reclamación de Warner Brothers, productora de “Casablanca”, a los hermanos Marx, que habían rodado “Una noche en Casablanca”: “Profesionalmente, nosotros éramos Brothers mucho antes de que ustedes fueran Warner”. Esta guerra del murciélago entre valencianos y useños recuerda a la del chacolí entre mirandeses y vascones, en la cual uno da la razón a los mirandeses por una nota periodística de 1885, que reza: “Como una novedad nos comunican de Miranda de Ebro el hecho de haber salido de dicha población para la de Haro 590 cántaras de chacolí, caldo que hasta ahora se ha consumido siempre en los mismos pueblos de las provincias del Norte en que se recolectaba”.

Chulona mía

Cuando llegues a Madrid

Sartor Resartus

A ver lo que llevas

Lunes, 25 de Marzo

Valle de Esteban

Cuál es el pájaro amarillo
que llena el nido de limones?

domingo, 24 de marzo de 2019

Crepuscular empate a uno en el Ramón de Carranza

Tarifa, Cádiz

Francisco Javier Gómez Izquierdo

       Estas últimas temporadas habíamos ido a Barbate a comer atún y ya de paso saltar a Cádiz para animar al Córdoba, pero en vista de los malos ratos que estamos pasando durante esta Liga y antes de que mis sobrinas me anunciaran su visita este fin de semana había decidido que no. Que vamos a por atún cualquier día sin que nos amenacen disgustos en la digestión.

       Mientras las sobrinas recogen sus cosas para marchar a Málaga y yo las mías para subir a Burgos a ver a la madre, miro un partido al que las fotografías de Beatriz en Tarifa adjetivan del modo más acertado a los dos rivales. Tanto el Cádiz aspirante al ascenso como el Córdoba reclamando un último aliento de vida me parecen equipos decadentes y crepusculares, con momentos quizás hermosos pero en todo momento rodeados de una  moribundez inquietante en lo amarillo y con olores de gangrena en lo blanquiverde.

     Los últimos goles de ese carro atestado de ellos “hasta las cartolas” que llevamos los cordobesistas son de tanta estupidez que no me atrevo ni a describirlos. El que nos ha privado hoy quizás de ganar ha vuelto a tener como protagonistas al central Quintanilla y al guardameta Carlos Abad, ambos en un estado emocional tan  alarmante que no hay partido en el que no se figuren estar pescando anguilas en vez de jugando al fútbol con un balón redondo.
       
Tras un angustioso primer tiempo que acabó con 0-0, el Córdoba saltó en el segundo con bastante mejor disposición y sobre todo voluntad, pero al cuarto de hora la pelota sobrepasa a Carlos Abad y Quintanilla se propone despejarla sin mayores dificultades, pero nuestro portero se lanza con ánimo de atrapar el esférico sin controlar que no hay rival a la vista y echa mano al pie de su propio defensa derribándolo y propiciando un nuevo gol en propia meta, esperpéntica categoría a la que estamos acostumbrados. Les prometo que ante esta acumulación de despropósitos a veces temo estemos malditos por mal de ojo de poderoso brujo o condenados por maleficios insospechados. Como digo, en la segunda parte el equipo ha estado correcto si exceptuamos el estrambote del gol y se ha conseguido empatar en brillante intervención de nuestro joven Andresito que ha puesto un gol en la cabeza de Piovaccari que por edad podría ser su padre. El central Marcos Mauro, sustituto del veterano titular Sergio Sánchez ha ayudado lo suyo en el alarde de Andrés pero ya se sabía que en este partido faltaban muchos habituales por lesión y partidos internacionales. En la delantera gaditana faltaban Vallejo con la selección española sub-21 y el eléctrico Machís plantando cara a Messi con Venezuela. A nosotros, Carrillo, un cedido del Cádiz internacional por Filipinas. Curiosa la circunstancia que Patiño, ídolo en aquellas islas, diera al salto al estrellato también desde el Córdoba.
     
Con el 1-1, Bodiger y Andrés se han marcado un jugadón que ha acabado con el balón en el poste pareciendo certificar el maleficio que persigue al equipo. En realidad ya todo da igual. Tanto en el Cádiz como en el Córdoba sus mejores elementos hoy han sido José Mari y Bodiger, dos trabajadores hasta más allá del notable con cierta solvencia técnica. En el Cádiz uno esperaba volver a ver la velocidad y el desequilibrio que aquí hemos alabado de Salvi, la elegancia zurda de aquel Rennella siempre malhumorado que hace años aterrizó en El Arcángel o el choque en el área de ése Lekic morrosko acostumbrado a mojarnos la oreja con otras camisetas. Pero no; el mejor ha sido José Mari, un medio centro que puede transmitir paz a los cadistas, pero nunca gloria.

Felicidades a Hughes


El caso Fernando Paz

Hughes
Abc
 
(Este texto acelerado y pobre -pido disculpas por ello- se refiere al asunto de Fernando Paz y el Holocausto. Queda para otro momento el asunto de Vox y la homosexualidad y el asunto del actual canibalismo en las derechas -gentes en chaleco comiéndose vivas-, apasionantes cuestiones)

Cuando vi la imagen del vídeo de Fernando Paz dando una conferencia en la sede de Falange me recordó a esos vídeos que circulan ahora de acrobacias en lo alto de rascacielos. Imposible no matarse, piensas. Hablar sobre los juicios de Nuremberg bajo la bandera de la Falange se parecía mucho a hacer cabriolas sobre la rueda delantera de una bicicleta en lo alto de una torre de 100 plantas. Grabándolo para más inri.

De la conferencia, escenografía aparte (él es presentado como un escritor e historiador) solo se ha tenido por polémico el párrafo extractado que empieza por un “Yo sí creo en el Holocausto”. Después añade algunas cosas.

A partir de ahí, de ese párrafo, algunos periodistas han acusado a Paz de negacionismo, aunque el libro de Paz sobre los Juicios de Nuremberg lo publicó La Esfera de los Libros, una editorial razonable, y el mismo Paz escribió en El Mundo, sección Crónicas, al respecto. ¿Era ya entonces un negacionista? ¿Publicaba El Mundo a negacionistas?

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Quevedo se paró en Madrid

PASEO MADRILEÑO CON QUEVEDO
EN EL CUARTO CENTENARIO DE SU NACIMIENTO

Los Domingos de Abc, 5 de Octubre de 1980

Ignacio Ruiz Quintano

"Soy un fue y un será y un es cansado." Gorigori de Quevedo, madrileño de Corte y confección de prosa química; raposo de la lengua y metáfora guedejuda, traspapelado de siglo y de república. Cuatro siglos ya de vivo y de difunto, acá jácara y allá epitafio. "Dos cosas traes al nacer: de la naturaleza, la vida; de la razón, la buena vida... Yo nací tarde porque el sol tuvo de verme vergüenza... Los que me quieren mal me llaman cojo, siendo así que lo parezco por descuido, y soy entre cojo y reverencia: un cojo de apuesta si es cojo o no es cojo..."

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Un concierto certificable



She's certifiable!

Jack Nicholson on Faye Dunaway, Chinatown

Domingo, 24 de Marzo


Vi un tocón, a la orilla del mar neutro

"¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así?"

DOMINGO, 24 DE MARZO

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó:

-¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.

Y les dijo esta parábola:

-Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?" Pero el viñador contestó: "Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas".

Lucas 13,1-9

sábado, 23 de marzo de 2019

Armas

Cellini


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

De armas no quisiera yo hablar ni con “mi compañero y, sin embargo, amigo” Oti Rodríguez Marchante (esto es un guiño a Alfonso Sánchez), que fue armero en los cuarteles de Castrillo del Val, a tiro de piedra de Atapuerca.
A los españoles los desarmó Franco para que fueran por la calle hechos unos Borja Sémper, y el resultado es que hoy sería más fácil explicarle a un albanés el misterio de la Trinidad que a un Toni Roldán (control-alt-suprimir) el derecho a portar armas, que es derecho americano y sólo americano, piedra de toque de la libertad constituyente del único pueblo que la tiene.
Con Pablemos hablando de “portar armas” como una de las “bases de la democracia”, se oyen risillas de conejo (“leoporum generis sunt et quos Hispania cuniculos apellant”) en las tertulianerías, cuando es el único del gremio que lo huele. El caso es que a Pablemos le pasa con esto como con la ley de la relatividad, que ha oído campanas y no sabe dónde. Es un fray Gerundio de la Complutense, donde no se sabe de nadie que haya llegado al capítulo XXXVIII del Quijote y tampoco a la segunda enmienda de la Constitución americana, que consagra el derecho a estar armado desde que Washington organizara la milicia de granjeros y cazadores para ganar la guerra a Inglaterra con los fusiles que tenían para defender sus vidas. Aquella libertad constituyente late hoy, inextinguible, como la llama olímpica, en el corazón de la Constitución federal (enmendable, no reformable). Otros pueblos (Francia, Rusia) pudieron imitarlo, pero prefirieron la igualdad a la libertad, y para imponerla, los asesinos a los sabios.
Ahora nuestros chisperos se limitan a caricaturizar a Abascal de Cellini que va por la calle matando a quien le mire mal. Como la socialdemocracia ha hecho del Derecho un arma (¡el Estado de Derecho!), la solución, dice Jünger, es “emboscarse”, ya que “hoy nadie sabe si mañana no le contarán en un grupo que se encuentra fuera de la ley”.

Pero ¿dónde emboscarse?

Sábado, 23 de Marzo



¡Mirémoslacaer!

viernes, 22 de marzo de 2019

Militarismo

Azaña


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Obligado a navegar por sus propias aguas “constitucionales” como “El holandés errante”, el portaviones de España atracará en el puerto de Guecho con la oposición municipal de los partidos del Consenso Separatista (PNV, PSOE, Podemos, Bildu, integrantes todos del Estado de Partidos, que la nómina va por otro negociado), que se declaran “antibelicistas”. Habrán oído decir que los capitanes españoles, al ocupar un pueblo, en un avance, se convierten mágicamente en alcaldes, y esos pobres concejales creen estar defendiendo su cocido.
¿Es necesario aclarar la evidencia de que se puede ser militarista sin ser militar y militar sin ser militarista? Con estos políticos y estos periodistas, sí. En su día, Fernández Flórez descubrió al frente del Consejo de Ministros el alma de un coronel de Caballería que quería llegar a mariscal: era Azaña (por cierto, el último inquilino del Palacio Real) contemplando el campo de maniobras de España. El desenlace es conocido.
Si había un hombre mal dotado para presidir la gran batalla, ése era don Manuel –reconoce Albornoz, el asistente que lo vio temblar cuando lo acompañaba.
En el mito de la República había militaristas que no eran militares, como Azaña, y en el mito del 78 hubo militares que no eran militaristas, como De Santiago, el general que nos legó la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios (he aquí un ejemplo de capitán español que al ocupar un cargo, en un avance, se convierte mágicamente en alcalde): ocurrió en el primer gobierno de Suárez, con Abril, ministro de agricultura, emperrado en subvencionar la pera limonera, contra Lladó, ministro de comercio. Un día y otro día, hasta que el general, con resolución castrense, preguntó si se iban a pasar los consejos discutiendo de la pera limonera. En las caras vio que sí, y entonces, para deshacerse del tabarrón, creó la Comisión de Secretarios, cedazo del Consejo, que ahí está. Debe de ser lo que el nuevo centrismo llama fascismo.

Calentando el Brexit



Elvis, was the kind of white-trash-turned-star that, when the Beatles came along, he called them sissies or Communists because they knocked him right out of the limelight.

Johnnie Ray

Viernes, 22 de Marzo

Valle de Esteban



¡Oh luna! que diriges como sportwoman sabia
Por zodíacos y eclípticas tu lindo cabriolé:
Bajo la ardiente seda de tu cielo de Arabia
¡Oh luna, buena luna!, quién fuera tu Josué.

Sin cesar encantara tu blancura mi tienda,
Con desnudes tan noble que la agraviara el tul;
Oh extasiado en un pálido antaño de leyenda
Tu integridad de novia perpetuara el azul.

Luna de los ensueños, sobre la tarde lila
Tu oro viejo difunde morosa enfermedad,
Cuando en un solitario confín de mar tranquila,
Sondeas como lúgubre garza la eternidad.

En tu mística nieve baña sus pies María
Tu disco reproduce la mueca de Arlequín,
Crimen y amor componen la hez de tu poesía
Embriagadora y pálida como el vino del Rhin.

Y toda esta alta fama con que elogiando vengo
Tu faz sietemesina de bebé en alcohol,
Los siglos te la cuentan como ilustre abolengo,
Porque tú eres, oh luna, la máscara del sol.

LEOPOLDO LUGONES PLEGARIA DE CARNAVAL

jueves, 21 de marzo de 2019

Jünger y la inviolabilidad del domicilio



Hughes
  
El debate de estos días sobre el derecho a tener armas en defensa del propio domicilio, que no sé yo si es debate o sólo ruido, me ha recordado a un par de párrafos de Ernst Jünger en La Emboscadura que hace años, por cierto, destacaba Escohotado en uno de sus libros.

«En la antigua Islandia, por ejemplo, hubiera sido imposible un ataque a la inviolabilidad del domicilio en las formas en que ocurrió, como mera medida administrativa, en el Berlín de 1933, en medio de una población de millones de almas. Merece ser citado, como excepción honrosa, el caso de un joven socialdemócrata que en el pasillo de su apartamento abatió a tiros a medida docena de los denominados “policías auxiliares”. Aquel hombre continuaba siendo partícipe de la libertad sustancial, de la antigua libertad germánica que sus adversarios ensalzaban en teoría. Naturalmente, el mencionado joven no había aprendido eso en el programa de su partido […].

«En el supuesto de que hubiera sido posible contar en cada una de las calles de Berlín con uno de esos casos, con uno solo, de otra manera habrían ido las cosas. Los períodos prolongados de calma favorecen ciertas ilusiones ópticas. Una de ellas es es la suposición de que la inviolabilidad del domicilio se funda en la Constitución, se encuentra asegurada por ella. En realidad, la inviolabilidad del domicilio se basa en el padre de familia que aparece en la puerta de la casa, acompañado de sus hijos y empuñando un hacha en la mano».

Los militares

Un pastor lusitano


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La inclusión de unos militares en las listas de partido ha desatado una guerra de almohadas en el parvulario mediático.

 –¿Militares?¡Paremos al fascismo!

Dígale usted a un Toni Roldán (control-alt-suprimir) que fue un general de George Washington, su genio militar, Hamilton, el creador de la democracia representativa, aunque, por su uniforme, ya sus enemigos agitaban el fantasma de la dictadura militar (“Hamilton es tan ambicioso como César”, malmetía la señora de Adams).

Claro que el militarismo español no es el americano de arriba, sino el americano de abajo, explicado por el venezolano Carlos Andrés Pérez en México un día como hoy de 1975:

Nuestro militarismo no es culpa de los militares, sino de nuestros movimientos políticos (civiles), que no hemos sabido interpretar nuestras patrias, creando vacíos que llena la única institución organizada que hay en Iberoamérica.

Para quienes ven al fascismo en todas partes, como si fuera un ciclista (el ciclista es la mosca socialdemócrata), es verdad que Gecé se declaró entusiasta del militar español, pero daba sus razones:

 –Es tímido ante el hombre de letras y a veces le aventaja en lecturas y saber. Pero lo que sabe, lo sabe con vitalidad y certeza.

 Lo veía “superior a nuestro cura”, y uno diría que también a nuestro filósofo.

 –Un gobierno militar tendría la ventaja de acabar con estas farsas parlamentarias que tanto nos repugnan... Son los militares los que deben imponer silencio y orden en este galimatías político, dando con su sable en los consejos ministeriales –escribe Ortega (y Gasset, no Smith) en “El Sol” de 1920.

 –Primo de Rivera me notificó su pensamiento. Le escuché con atención y respeto, pero, con lealtad, le hice presente que no era partidario de la dictadura ni de la intromisión del ejército en política nacional, y que a este criterio había atemperado yo siempre mi conducta –escribe Millán Astray (no Julio Rodríguez) en sus memorias.

 Pero escandalizan los militares, no las listas. 

Jueves, 21 de Marzo


La Primavera Cocido de Las Becerras Navalucillos

miércoles, 20 de marzo de 2019

Se aplaza el Brexit, mas no el concierto


...Wasn't Dennis Hopper in Easy Rider? I hated that movie. I wouldn't work with any of the miscreants in it -never have, never will!

John Wayne, who did work with Hopper in The Sons of Katie Elder

Metáfora visigoda del Régimen

España visigoda
Sitio Histórico de Melque
San Martín de Montalbán
Pesebreras
Metáfora visigoda del Régimen

Las listas

Mazzantini, que fue concejal, leyendo la cartilla a don Natalio Rivas, con Belmonte por testigo


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Todo el mundo habla de democracia representativa, pero matan por las listas, como en los 80 todo el mundo hablaba de sexo, pero se casaban. Así está esto.

¿Por qué listas, si con reunirse los seis jefes de filas en un restaurante estaría la labor hecha? Pues por la representación, aunque no la política, sino la teatral.
Los dueños del Sistema, que los tiene, están por la solución Psoe-Ciudadanos que alargue la agonía socialdemócrata, y todo el tinglado, incluidos los vetos publicitarios, va en esa dirección. La agitación que vemos es producto de un fenómeno propio del Sistema: el solapamiento de consensos. El del 78, que no se acaba de ir, y el del separatismo, que no acaba de llegar. La espera la entretenemos con listas de nombres que los medios cantan como los niños de San Ildfefonso la lotería.
Hay una frase francesa, “corriger la fortune”. Bueno, pues las listas permiten a los líderes “corriger la démocratie” –dice Robert Michels en su ley de hierro de la oligarquía.
Aquí, esa ley de hierro se fragua entre dos fórmulas infalibles: el “colócanos a todos” de Natalio Rivas y el “cantemos al Señor las alabanzas para llenar nuestras panzas” del canónigo de Santayana. Por eso el discurso único es el del voto útil, negación del ideal “un hombre, un voto”.
Qué bonito es el poder cuando Dios nos lo concede.
Pues sí, señor. Igual de bonito que la venganza de José Alfredo Jiménez.

Sobre listas y votos útiles, recordemos los primeros resultados de la V República de De Gaulle por sistema mayoritario de dos vueltas: UNR, 189 escaños, por 10 de los comunistas. (Con sistema proporcional: comunistas, 88 escaños, por 82 de la UNR).
Tiempo perdido. En el gallo de Esculapio de Clarín, cuando los discípulos del maestro se disponen a cumplir el encargo, el animal les recuerda que en Sócrates todo es ironía, pero el lerdo de Critón pega una pedrada al gallo, que cae cantando:
–¡Quiquiriquí! Cúmplase el destino. Hágase en mí según la voluntad de los imbéciles.

Miércoles, 20 de Marzo

Valle de Esteban


La paciencia sagrada del mar en el invierno

martes, 19 de marzo de 2019

El VAR



Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Al VAR lo han montado en el fútbol y ya no hay quien lo descabalgue. Modestamente no creo que el fútbol lo necesitara, pero como el fútbol ya no se juega en el campo sino en la televisión, en buena lógica el invento ha demostrado ser mucho más útil para el televidente que para el aficionado.
        
El aficionado en el estadio canta y celebra un gol de su equipo contra el Villarreal que a los dos minutos anula el VAR y un mocete al lado de su localidad con artefacto móvil le explica que Morales parece tener un centímetro del tacón de la bota izquierda en fuera de juego. El aficionado del Levante, y pongo al Levante que no es precisamente un club que me sea simpático, para no ser acusado de parcialidad, ha visto cómo el árbitro le anulaba un claro gol por interpretar falta lo que era fallo del portero del Leganés, sin que el VAR llamara a consultas al colegiado y ha sido testigo de cómo contra el R. Madrid el trencilla acudió a la llamada del artilugio cuando le avisó de un penalty que no vio y en el mismo partido decidió no revisar un penalty que a él le pareció flagrante y no aceptó la probabilidad de errar, como si no fuera costumbre en la profesión. Pregunten al aficionado, por lo que  tengo visto, del Levante qué cosa es el VAR.
     
No personalicemos en un equipo ni en nuestra liga y vayamos a la Champions, donde el VAR puede ser mucho más determinante que un árbitro al uso. ¡Que se lo pregunten al PSG o a la Roma, víctimas propiciatorias de un sistema que amenaza lo que ni se sospecha! Repasen ustedes el penalty de Denayer a Luis Suáez que en directo efectivamente lo parece y que sin VAR y tras las repeticiones nos hubiera dado la talla dramática del uruguayo. Avisó el VAR al árbitro y aquí se confirmó esa teoría que tengo de la soberbia chulería de la mayoría de ellos pues el señor Marciniak declinó revisar lo que la nueva reglamentación del VAR determina. En el mismo partido el sobrado colegiado no se dignó volver a ver el gol del Lyon, emperrado en que le aclararan por el pinganillo si había o no fuera de juego, sin sospechar supongo que lo que había de antirreglamentario era la falta de Marcelo. Disculpan al árbitro los que deciden en el negocio del fútbol achacándonos a los aficionados que no entendemos bien cuándo y cómo interviene el VAR. ¡Claro que no entendemos! ¿Cómo vamos a entender que un árbitro unas veces va al monitor a revisar y otras no? ¿Cómo debemos interpretar cuando el árbitro se empecina en el error de apreciación y desprecia la mirada del VAR? y...¿Cómo vamos a reciclarnos con la nueva modalidad del penalty por mano involuntaria?

    Tengo entendido que los eméritos Pierlugi Collina y Roberto Rosetti, dos muy buenos árbitros todo sea dicho, propusieron el invento  para corregir errores graves en el fútbol y espantar sombras en la honorabilidad de los colegas, pero a mí me parece que el negocio salió desde las televisiones que necesitan tener en ascuas al espectador de sillón y sorprenderle con emociones tan inesperadas como inexplicables. No me negarán que la novedad desconcierta mucho en el campo y sólo es entendible para consumidores de televisión que son los que ven las distintas repeticiones hasta hacerse ellos mismos una idea de la decisión que debe tomar el árbitro. Cuando éste se independiza de la tecnología y cabezonea con su errático criterio, el espectador en el salón de su casa cataloga el fallo como uno de los episodios más “chulos” de esas series que no dejan de ver las nuevas generaciones. En el campo, el aficionado mira perplejo aquí y allá con un “¿pero qué ha pasado? ¿Ésto qué es?”
      
En la Segunda división no hay VAR, por lo que el reglamento es más imperfecto que en la Primera y en la Champions, pero a mí me parece que los fallos arbitrales de la Primera y la Champions son mucho más escandalosos que en la Segunda. Quede claro de todos modos que no estoy capacitado para apreciar lo que al parecer las mayorías toman por evidente.