jueves, 30 de noviembre de 2023

Antonio García-Trevijano: "Tenemos las mismas lógicas del poder que las pandillas del colegio, con las mismas tácticas"

Diario 16, 30 de Noviembre de 1993

[Hoy se cumplen 30 años]


GRANDES ABOGADOS

 

ANTONIO GARCÍA-TREVIJANO

 

[Ganó la sentencia del “Madrid” y creyó en la III República. Estudia la lógica del poder, lucha contra la confusión y sueña con la democracia. Ama las novelas de Dostoyevski, el teatro de Shakespeare e Ibsen y la pintura impresionista]

 

“VIVIMOS COMO EN LA MONARQUÍA DE LUIS FELIPE DE ORLÉANS”


Ignacio Ruiz Quintano


Cuando Rousseau, al comienzo de sus “Confesiones”, decía que se creía un romano, estaba expresando su devoción republicana al estilo de la de Catón, al que César, de creer a los historiadores, persiguió con aquel profundo rencor que sienten de ordinario los políticos de acción contra sus adversarios en el terreno de la idea, adversarios que, según esos historiadores, son tan peligrosos como imposible es el alcanzarlos.


César –el Poder– y Catón –el Derecho– representan el último acto de la guerra civil. De Catón, la leyenda refiere que, arrinconado en Utica, el asilo postrero de la República, y cerciorado de que ya no podía ser útil, se retiró a su dormitorio, leyó el “Fedón” y se atravesó el pecho con la espada, actitud que inspiraría el verso más celebrado de la “Farsalia” –“la causa de los vencedores plugo a los dioses, pero la de los vencidos, a Catón”–, que suele invocarse para ilustrar el hecho de que un hombre puede tener razón frente a todo el universo, como vendría a ser el caso, entre nosotros, del abogado Antonio García-Trevijano, cuya causa, la ruptura democrática, habría sido vencida por la causa de la reforma franquista.

 

UNA TEORÍA PASIONAL DEL ESTADO

Diecisiete años después de la batalla –o de la grande polvareda donde perdimos a Don Beltrane–, Antonio García-Trevijano, despojado ya de aquel Tom Paine que hacía las veces de seudónimo y homenaje, vuelve a la vida pública como publicista ilustrado de la democracia en los periódicos, en las conferencias y, bien pronto, en los libros.


Hablo y escribo contra la confusión, y la consecuencia de mis apariciones en TV, hasta que las cortaron, y de mis artículos en la Prensa es que cada día me llaman más para dar conferencias en las universidades y en los colegios mayores, que son los ambientes más abiertos. También espero publicar una teoría pasional del Estado que estoy escribiendo contra las teorías jurídica y metafísica de siempre, que no me convencen. El origen del Estado está en la necesidad de distribuir el agua, porque, cuando llueve, llueve para todos, pero, cuando no, el agua es para el que tiene el poder. La teoría hidráulica del Estado es más comprensible que la teoría contractualista. Lo que pasa es que Hobbes, que nació antes de tiempo por el pánico que su madre tenía a la Armada Invencible, vivió obsesionado por la guerra civil.


Si la obsesión en la vida de Hobbes fue la guerra civil, la obsesión en la vida de García-Trevijano es la confusión: vivimos donde la confusión ha hecho su obra maestra, dice Shakespeare para describir el momento en que la ambición de Macbeth asesina al dormido rey Duncan. Y en un país donde los cambios de régimen nunca han sido en rigor más que un cambio del nombre del régimen, no deja de ser sorprendente que haya alguien a quien preocupa, más que el nombre de las cosas, que las cosas respondan al nombre que se les da, comenzando por la primera línea de la Constitución –“España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho”…–, donde, a la luz del sentido común, no cabrían más disparates en menos palabras:

 

LOS BANQUEROS POLÍTICOS

Pero ¿es que puede concebirse un Estado que no sea social? ¿Existe algún Estado que no sea de Derecho? Salvo el de Atila o el de Gengis Kan, y estaría por ver, yo no conozco ninguno. Otra cosa sería si se dijera Estado de Derechos, en plural, pero no es el caso, claro. En cuanto a lo de Estado democrático, lo niego, porque la Constitución no es democrática, ya que no hay división de poderes. Así que, con eso del impulso democrático, ¿qué es lo que se pretende impulsar?


Quizás la legitimidad, que, bien mirado, antes que un atributo del Estado, es un estado de ánimo de los ciudadanos.


En España, hoy, ese estado de ánimo es el mismo que el de la monarquía de Luis Felipe entre los años 30 y 40. O sea, el orleanismo, que nace del golpe contra Carlos X. El duque de de Orléans estaba escondido en el jardín cuando fueron a buscarlo para llevarlo al trono. Hay otro paralelismo: en el orleanismo aparecen los banqueros metidos a políticos, como Laffitte.

 

EL REPARTO DEL BOTÍN

(En la proclama orleanista elaborada por el periodista Thiers y pagada y financiada por el financista Laffitte antes de sacar del jardín al duque de Orléans –“faute de mieux, crainte de pis”: a falta de nada mejor, y por temor a algo peor– se explicaba que la república “nos expondría a terribles divisiones, arruinaría nuestras relaciones con Europa” y se anunciaba que “el duque de Orléans es un rey-ciudadano”. El orleanismo nació con la Revolución de Julio y no tuvo otro objetivo que el reparto del botín: para De Tocqueville, “las clases medias se atrincheraron en todos los cargos, aumentaron enormemente el número de esos puestos y se acostumbraron a vivir de los fondos públicos casi tanto como de sus propios esfuerzos”; para Sainte-Beuve, menos diestro en el eufemismo, “los corruptos de diez regímenes unieron sus fuerzas con los disipados de la víspera, con los afiebrados trepadores y los fatigados intrusos, para formar una verdadera escoria sobre la faz de la tierra”.)


–¿Cómo acabará esto? Hombre, el orleanismo dio lugar a la Revolución del 48. Y vino la República. ¡Ojalá!


Mientras, la cosa es que los españo0les todavía andamos con la democracia como decía Quevedo que andábamos con las mujeres: ayunos de lo que es y ahítos de lo que lo parece.

 

CLASE INTELECTUAL, CLASE ESTATAL

Estas frustraciones históricas son características de países pobres acostumbrados a vivir del Estado, lo que crea una mentalidad estatal. En España, las clases intelectuales son clases estatales, incapaces, por tanto, de elaborar una teoría del Estado. Aquí no hubo Ilustración. Y, a diferencia de Italia, tampoco hemos tenido pensadores. Italia ha dado al pensador moderno más original, que es Gramsci. Nosotros, en cambio, sólo hemos dado propagandistas. Tenemos la misma lógica del poder que las pandillas del colegio, con las mismas tácticas. Lo que pasa es que al que tiene el poder se le atribuye una gran inteligencia. Padecemos la rutina del poder, que tiene una tremenda fuerza, y así es muy difícil ser innovador. ¿Azaña? Azaña tuvo talento literario, pero no político: nunca entendió, políticamente, los movimientos de masas. Luego está la izquierda, que cree que el poder es sustantivo: habla del “aparato del poder”, cuando el poder no es más que una relación mando-obediencia. El poder no está en la pistola: la pistola necesita que haya alguien que la empuñe y que enfrente haya alguien que no tiene pistola.


En el fondo, toda nuestra herencia intelectual sobre el poder debe de reducirse, oficialmente, a la creencia de que el Poder crea el Derecho, lema básico, por lo demás, de todos los golpes de Estado, y críticamente, a un chascarrillo de lord Acton –el poder corrompe; el poder absoluto corrompe absolutamente– y a una figura retórica de Ossorio y Gallardo: “En la vida política, hasta la verdad es mentira; en la forense, hasta la mentira es verdad”.


Mi vocación era la justicia, y me hice abogado. Pero la realidad era el franquismo, un juego de intereses económicos injustos que me llevaron al estudio de la economía, y de la economía a la política, y de la política, a la historia, y de la historia, a la antropología. El pleito que más me marcó fue el del diario “Madrid”, cuya sentencia gané.



Antonio García-Trevijano con Morante de la Puebla en Las Ventas 

Funciones


Octavio Paz


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Está visto que el español confunde el reparto de funciones con la división de poderes.


    El malentendido no es inocente (“todo es bueno para el convento, y llevaba una puta al hombro”), pero lo han hecho suyo todos los inocentes de la gran inocentada de España: porteros de finca, politólogos de TV (“telepollas” los llamaba Cela), profesores de universidad, abogados de la Corte e incluso guardias civiles.

    
Nos estamos jugando la separación de poderes y el Estado de Derecho –dijo el otro día, hablando de lo suyo, el coronel Pérez de los Cobos.

    
“Unidad de poder y separación coordinada de funciones”, llamaba Franco al franquismo, y a los cuarenta años de muerto el Supremo autorizó profanar su tumba… “¡porque no separó los poderes!”, si bien la “unidad de poder…” sigue ahí, tan terne, seguramente porque nadie se ha leído el tocho de Tocqueville, al que un politólogo de TVE hizo “padre fundador” de los Estados Unidos con el visto bueno cabeceante de los contertulios, colosos todos del columnismo patrio.

    
Fue Tocqueville quien elevó a atributo esencial de la democracia representativa el principio divisorio del poder estatal, un descubrimiento revolucionario de los “Founding Fathers”, último bastión de la libertad en el mundo. HamiltonMadison y Jay cogieron la soberanía, metafísicamente indivisible, e hicieron con ella lo que Octavio Paz invita a hacer con las palabras:

    
Dale la vuelta, cógela del rabo (chille, puta)… Cápala, písala, gallo galante, tuércele el gaznate, cocinero…

    
La derrotada Alemania, constituida en prestamista de dinero y democracia, nos ha reemplazado la división real de poderes americana con la división social de partidos europea, y la voluntad particular del jefe del partido gobernante es la voluntad general de la nación. ¡La función crea el órgano!

  

 –Si la cordura –explica el clásico– se define, como normalidad, por la generalidad del hábito, no habrá locura si todos, dementes y sensatos, acuerdan vivir como locos y generalizan la locura.


Junio, 2020 

Jueves, 30 de Noviembre

 


Valle de Esteban

A contramano

miércoles, 29 de noviembre de 2023

Los alienistas


Leopoldo María Panero

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Desde los locos 80 en que Leopoldo María Panero me remitía desde Mondragón sus folios para  el “Gente y aparte” de ABC (“El nido del cuco”, era su sección), no había leído uno tantas cosas sobre la locura como hoy, a propósito de un diputado pepero (jacobino, diría Cayetana) que dijo “vete al médico” al becario black Errejón, que pedía psiquiatras al sanchismo para luchar contra los suicidios de la pandemia.


    Para acabar con los curas, que se ocupan del alma, cambiaron el alma por la psique, y ahora tienen que contratar psiquiatras, que cobran el doble. De guía para ir del padre Ángel al profesor Rojas se ha ofrecido Errejón, que no es Churchill (para los nuevos: “el hombre que identificó mentalmente la noción de ser libre con la noción de ser inglés”) para defenderse de las pullas parlamentarias.


    Winston, está usted borracho –le dijo a Churchill en el 46 la laborista Bessie Braddock.
    

–Señora –replicó Churchill–, usted es fea, y yo mañana por la mañana estaré sobrio.
    

En la peluquería de Ferreras creen que el “vete al médico” del jacobino anónimo a Errejón es el mayor de los insultos a la Democracia, y tienen a sus cuzcos buscando al Zaratustra pepero que, al proferirlo, nos inoculó la locura a todos. ¡El ambiente no puede ser más Thomas Bernhard! Un relato de Bernhard, pero pasado por los Lindo.
    

Para Bernhard, la melancolía y el hastío son las características más acusadas del ser humano. Y marzo y abril, “los meses en los que fallecían la mayoría de los enfermos de pulmón”. Y en Salzburgo, “por su humedad, llueven los suicidas”, en el otoño, al comienzo del colegio.
    

La época de aprender y estudiar es, principalmente, una época de pensar en el suicidio, y quien lo niega, lo ha olvidado todo.
    

Errejón no olvida: está en la época de aprender y estudiar, y piensa en el suicidio, el único problema filosófico, visto por Camus. A Bernhard, que nada dice haber admirado más durante toda su vida que a los suicidas, sólo lo salva del suicidio su “desvergonzada curiosidad”.

Marzo, 2021 

Miércoles, 29 de Noviembre

 


The Last Picture Show

martes, 28 de noviembre de 2023

Jalea real



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


El fundador de la ciencia constitucional (paisano, ay, de esa embajadora alemana que vende constituciones en Madrid cuando en su país llevan sin una desde el 45) anotó en su dietario (julio del 50): “Fue un ministro de Correos quien en 1791 evitó la huida del rey de Francia y condicionó el ulterior transcurso de la historia europea. De ello se deriva que los reyes tienen que llevarse muy bien con los ministros de Correos para salvar la monarquía”.


Madame de Staël refiere por qué fracasó aquel envite: “Un viaje que requería tanta habilidad y rapidez se preparó como un viaje más, y la etiqueta es tan poderosa en las cortes que no se supo prescindir de ella”.


“Excommunication du silence”, describió Michelet el impresionante silencio con que la muchedumbre, apiñada en los tejados de París, recibió a la familia real, de regreso de Varennes bajo custodia del alcalde Petion, un traidorazo que admitió haber tenido durante el trayecto sueños húmedos con la reina (se ahorcó en un bosque dos años más tarde y fue devorado por los lobos). Fue el preludio de la Gran Mentira que trastornó la mentalidad política europea para siempre: a fin de detener la Revolución, que avanzaba hacia la abolición de la propiedad, la Asamblea Nacional decretó el 15 de julio del 91 que el rey no había huido, sino que había sido raptado, decreto que “inició a los representantes en el arte de engañarse a sí mismos para mentir al pueblo”.


La Virtud nació como fachada del edificio de la Hipocresía, y con la necesidad del Terror para mantenerla impoluta –acota Trevijano en su “Sentido de la Revolución Francesa”.


Asómbrale también el hecho de que nadie haya hurgado hasta hoy en la ley psicológica que une el asesinato del rey a la conciencia abochornada de todos los que lo salvaron con la mentira del rapto.


No es casual que los discrepantes del engaño al pueblo, los que se sublevaron contra sus mortales consecuencias, luego, en el proceso contra Luis Capeto, votaran el destierro a la Florida, en lugar de condenarlo a muerte.


El infame decreto del 15 de julio supuso la consagración de la mentira como razón de Estado en una Revolución institucionalizada mediante un “Te Deum” en Nôtre Dame por los crímenes (propios de caníbales, según Saint-Just) de la Bastilla y que quedaba presidida por el rey (ejecutivo y judicial) con el apoyo de la Asamblea (legislativo), cuyo discurrir fue, tras del Terror, la frivolidad del Directorio (nuestro 78) y el militarismo de “le Petit Caporal”, que invadió España para perpetrar toda clase de fechorías (“la Ilustración”, dijeron nuestros traidorazos patrios), menos la peor: atentar contra su unidad nacional, ésa que nuestras elites vuelven a poner en jaque. El pueblo mira al Rey, pero algunos politólogos de la Corte ya se han apresurado a constatar que “no puede hacer nada”, poniéndoselo al enemigo como las carambolas a Fernando VII.


[Martes, 21 de Noviembre]

Singar, un acto humano para la libertad



Orlando Luis Pardo Lazo

Hypermedia


La imagen de este lunes la capturé de un sitio web pornográfico. Es una imagen ejemplar.


Un cubano va a singar con una cubana, en cámara, para monetizar el video. Lo más natural del mundo. Eso somos, desde mucho antes del mes de noviembre de 2023.


El cubano va detrás de la cubana. Para vacilarla, para vaciarla de personalidad propia. Avanza a su espalda, como un criminal, sobándole las nalgas en público. Así él apura la conversión en objeto de su pareja, incluso antes de convertirla en objeto sobre la cama.


En el video, el cubano articula sonidos de primate inferior. Su gesticulación también es la gestualidad de un simio. Hasta su pinga se parece a la de un pariente lejano del hombre. En cualquier caso, no es para nada la pinga de un ser humano.


Cuando la cubana se queda sin ropas en el video, adopta igualmente una postura animal. Sus muecas, su sonoridad y la explotación fílmica de su vulva son, sin duda, animalescas.


A ratos, como la cámara evita mostrar los rostros de ambos, uno pudiera pensar que ninguno de estos dos cubanos tienen cabeza. Sea como sea, ella no es más humana que él. Antes bien, el uno arrastra a la otra en la escala biológica y viceversa. Son tal para cual. Somos tal para cual.


Al parecer, estos dos cubanos no se conocen mucho. Ejecutan un acto al vacío, acaso para que actúe al vacío el espectador, para animalizarlo (aún más). Para animalizarnos (aún más).


Los cubanos en general no necesitan conocerse para darse entre sí este tipo de singada entre esclavos. Tal como no necesitamos conocernos para arrancarle de cuajo la vida a quien nos singamos. De hecho, se la arrancamos de cuajo precisamente por eso: por no reconocer con quién singamos. Esta ejecución de actos al vacío redunda en el vacío de todos y cada uno de nuestros actos.


Por supuesto, el deseo siempre ha de ser lo informe. Es lo que no puede adoptar una forma, sino que fluye por sí solo, arrastrándonos a nosotros como marionetas de ese desear.


El deseo escapa del lenguaje, aunque aparentemente se nos presente deformado por las palabras, enturbiado por la expresión más o menos patética de nuestros sentimientos. Desconfiad de esa lógica palabrera respecto al deseo. No sabemos por qué deseamos, ni a quién. Apenas si avizoramos un cómo, distorsionado por la automaticidad animal del acto.


En cualquier caso, el cubano y la cubana de mi video pornográfico no son seres libres. Tal vez tú tampoco lo seas. Ni yo tampoco, tal vez. Como personas puede que todavía tengamos síntomas espirituales para la esperanza, pero lo cierto es que como pueblo nos protegemos muy poco entre los cuerpos cubanos.


La mayor parte de las veces, cada conquista y cada entrega corporal constituye, entre nosotros, un acto de posesión y de sumisión no representados en el teatro de lo erótico, sino muy reales. Degradantes de la dignidad única del individuo.


Traemos a la cama lo peor de la sociedad de control masificado. Con el orgasmo, replicamos la violencia de las organizaciones de masa, que es el eufemismo castrista para el fascismo a la cubana. Singar ha terminado siendo la primera fase de asesinar. De manera que no nos emancipa ese singar. Al contrario, la sexualidad nos oprime tanto como una Revolución justiciera a punto de cumplir ya su 65 cumpleaños.


Es un clima perverso, una atmósfera asfixiante. Semejante claustrofobia a perpetuidad nos infantiliza en tanto persona humana. Este estilo de socializar el deseo no propaga el placer sino su perversión, extinguiendo de paso los restos de nuestra humanidad. Es para coger y matarse. Tal como, en efecto, muchos cubanos y cubanas cogen y se matan a la primera oportunidad.


Cada cubano que se lleve a otro cubano al espacio privado debería al menos de despertar al siguiente dilema. Singar entraña o debería entrañar la responsabilidad ciudadana de cuidar del prójimo, de no ahondarle su inconsolable soledad cósmica. Singar implica o debería implicar la ética extrema de habitar humanamente una intimidad, de insuflarle una vida vivible en la verdad, sin trampas ni trabazones. Singar depende o debería depender de querernos entre dos cubanos desde nuestros respectivos trauma y fragilidad. Singar debería ser una práctica de amar cubanos a pesar de nuestro desamor a Cuba y a lo cubano.


Como un mirarse de frente. Como un cuidarnos la espalda. Como un tocarse a dúo desde la pura presencia humana, más allá de los instintos animales que nos han llevado hasta allí. Como un salvarse durante la efímera eternidad de ese instante.


La próxima vez que vayas a singar entre cubanos recuerda esta responsabilidad, que no es retórica sino existencial. La nación depende de lo que nace o es negado en la alcoba. La patria comienza o colapsa en cada uno de sus encuentros genitales. No tendremos país hasta que no dejemos de ser animales a escondidas del Estado y comencemos por fin a comportarnos como seres humanos. La comunión de dos es la clave para la convivencia comunitaria.


Singar desde una libertad humana es la base privada de todo Parlamento democrático y de toda tribu no tiránica con una esfera pública respirable. 

Martes, 28 de Noviembre

 


Rastrillo

lunes, 27 de noviembre de 2023

Cádiz, 0; Real Madrid, 3. Rodrygo, por alegrías


"Todo lo que hizo Rodrygo fue así, como diría aquél: igual que se cierra la puerta de un Rolls Royce"


HUGHES

Pura Golosina Deportiva

 

Volvía la Liga y era como cuando dejas una novela un tiempo y has perdido el marcapáginas. ¿Qué estaba pasando?


Pasa Bellingham, sobre todo. El Madrid, con los cuatro de la media en cuadrado, el cuadrado que fue mágico y ahora es suyo. Se dividen el fútbol al 25% y siempre salen ganando porque él hace mucho más.


Como no estaban Camavinga ni Vinicius, Mendy podía expresarse por la banda. Lució poderío de zancada con más campo para él. Delante estaba Rodrygo, que en el sitio de Vinicius volvió a hacer, como el año pasado, otro partido gaditano portentoso.


Marcó pronto, en el catorce. Recibió la pelota donde la hubiera recibido Vinicius, y se fue adentrando en el área, en el cuerpo a cuerpo del regate, pero de repente, como si aquello fuera una ratonera vulgaridad, decidió salir, salir de su propia iniciativa e irse al centro, ir al centro y atrás, como si huyese de lo importante; amagó a uno, a dos, a tres.. y llevando la jugada al límite, cuando alguno ya estaría maldiciendo, chutó colocando la pelota a la escuadra. Rodrygo había sufrido el maltrato habitual contra Argentina y su semblante estaba serio. Ha crecido mucho este jugador, está creciendo mucho y sólo sabe marcar golazos. Son realizaciones de lo ideal. En Rodrygo no sólo hay clase, se adivina además una complejidad interna, cosas por desarrollar.


El Madrid estaba cómodo, jugando al paso. El placer y gran argumento era ver a Bellingham. Su envergadura resulta sorprendente. Es como ver a un mediocentro moverse con la agilidad de un mediapunta.


Era Cádiz y en la grada cantaban por Hoy tengo ganas de ti, de Miguel Gallardo. Casi nada.


Cantaban o lo intentaban, porque el partido estuvo protagonizado por un señor con un megáfono. Nadie consideró apropiado decirle "Caballero, caballero, deponga el instrumento que nos está dando la noche...". En Ferraz, por lo mismo, la autoridad le hubiera calentado el lomo.


Era el del megáfono con sus cantos que nadie seguía y era Bellingham con sus movimientos perfectos, plusvaliosos e incrementales. Es asombrosa la facilidad y eficacia con la que prospera en cualquier posición del centro del campo. Lo que para otros es territorio minado, un Vietnam de piernas, para él es un tránsito dulce en góndola. Regatea fácil, tiene un primer paso glorioso pero es que además domina la técnica de la pared. En su mapa mental está el balón, el rival, el gol y siempre el compañero en el que se puede apoyar, un poco como ha hecho siempre Messi, que ha sido un genial finalizador pero también genial en la combinación, exprimiendo al máximo las posibilidades que ofrece el Otro. Así que Bellingham controla y se va por cuerpo o por regate o por potencia o por habilidad combinativa... Pero se va siempre, ¿y cuánto vale un jugador que parte siempre el centro de campo, que lo rompe, que abre siempre brecha en la zona más obturada de tacticismo?


Desde un punto de vista nacional, Bellingham es un problema porque es la gran razón, la única razón para no reaccionar a la traición: quedarse encandilado viéndole jugar.


Entre la reacción y la no reacción está ver a Bellingham. Única excusa admisible.


El Cádiz lo intentaba, lo hacía bien, pero era imposible. Sentimos gran simpatía por Sergio, un entrenador al que le quedan las camisas como a los aficionados. Parece siempre a punto de apuntarse al gimnasio. Congestivo, ibérico, apretao.


A cámara lenta es cuando se ve a los buenos. Es más: la cámara lenta es para ellos. Lucen aun mejor, parecen actores de cine o leopardos perfectos en slow motion. Lo sentimos, a sensu contrario, al ver a Joselu fallar un control en una repetición... Se rompieron de repente todos los cristales de la armonía.


No tuvo su noche. En el 53, tras una jugada rupturista y clarividente de Bellingham, Rodrygo le pasó la pelota a puerta vacía, superado ya el portero, y cuando sólo tenía que empujar, cuando además debía empujar, se le vino el mundo encima. Se inhibió, como si sintiera que eso iba a ser fuera de juego. Una mentalidad un poco fatalista y pequeña para ser el 9 del Madrid. O quizás... ¿no pudo sentir que era todo demasiado fácil? ¿que algo tan sencillo, un gol tan hecho, tan dado, sólo podía ser mentira? ¿que cómo iba a ser que eso le estuviera pasando sin tener que lucharlo más? La jugada consistió en un pase ganador de Bellingham y otro de Rodrygo. Joselu colapsó ante tanta prodigalidad.


El Madrid jugaba sin sufrir, tocaba bien y sólo tenía que esperar un poco y contragolpear. Modric chutó al palo y poco después llegó el segundo. Una 'contra' de cinco madridistas contra tres cadistas que Rodrygo decidió ejecutar personalmente. Volvió a partir de donde Vinicius y se fue al centro amagando y superando rivales hasta colocar la pelota con un chut inteligente y suave. Todo lo que hizo Rodrygo fue así, como diría aquél: igual que se cierra la puerta de un Rolls Royce.


Tiene cosas de Neymar. Desde la izquierda no tiene que superar por velocidad ni regatear por fuera ni driblar violentamente, puede sacar su delicadeza.


El partido ya estaba sentenciado. Hasta el del megáfono sintió desfallecer su laringe. Modric, con molestias, fue sustituido por Ceballos, con un pelo imposible y expedientable y el partido caminó blandito y cordial hasta el 0-3: otro contragolpe, Rodrygo regatea a un rival, avanza y pasa a Bellingham, que llega por la izquierda y con la zurda emite un disparo raso. Qué tío. Se juntaban dos grandes sencilleces, porque si Rodrygo es sedoso la facilidad de Bellingham parece irreal.


No hubo más y si hubo más, la falta de costumbre por el drama nacional nos impidió apreciarlo. El drama nacional: el de las selecciones y el de España. Debutó Gonzalo, con buenas maneras, que diría un clásico y volvimos a tener unos minutillos de Nico Paz. Sentimos solidaridad con él en sus primeros intentos, todos fallidos, por entenderse con Lucas Vázquez. ¡Así andamos muchos por la vida!

Haberlas, haylas



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Courtois, Militao, Güler, Vinicius, Aureliano, Bellingham, Arribazalaga, Camavinga, otra vez Vinicius… (y tocamos madera). El hipogeo del Nuevo Bernabéu estaría entre el estanque de Betesda y los paralíticos que se describe en las Escrituras y el caldero de las brujas de Macbeth, que eran tres, en la primera escena del cuarto acto:


Bruja primera: “Tres veces maulló el gato atigrado.” Bruja segunda: “Tres y una más gimió el erizo.” Bruja tercera: “Llegó el momento, nos anuncia la arpía.” Bruja primera: “Bailemos en torno al caldero y alimentémoslo con entrañas envenenadas. Tú, sapo, que durante treinta y un días y otras tantas noches has sudado veneno bajo fría piedra, serás el primero que cuezas en el caldero encantado.” Bruja tercera: “Redoblemos el trabajo y el afán, y arderá el fuego y hervirá el caldero.”


Las brujas de Macbeth revuelven su caldero y Ancelotti levanta su ceja. ¡Qué no daría Xavi por una excusa como la del caldero de las brujas de Macbeth, él, que tiene que andar excusándose con el entorno, con las críticas de la prensa, con la mala suerte en los sorteos, con las pérdidas de tiempo de los contrarios, con las dimensiones de los campos, con el césped alto y el césped seco, con el sol que raja y con la intensidad de los rivales...!


De lo que no tenía, Ancelotti pidió a Harry Kane y le trajeron a Joselu (es verdad que el karma de Kane con los títulos es bastante inferior a su karma con los goles), y de lo que tenía (mucho y muy bueno), se le ha caído todo el sombrajo.


Cada vez que veo aparecer el nombre de Harry Kane junto al balón del partido, con un hat-trick, vomito. Sigo pensando: “¿Por qué?. ¿Por qué no avanzamos para contratarlo?” –llora ahora Rio Ferdinand, ex del United.


Si no fuera por la Champions, pensaríamos que es una bendición, pues ayudaría a tomar, al fin, la decisión de competir en lo que sea la Liga española con el segundo equipo, sobre todo en esos pueblos donde la única diversión es enviarle la tuna a Vinicius, en cuya defensa, por cierto, ha salido Javier Clemente: “Te digo una cosa de Vinicius: la primera temporada que jugó en el Real Madrid ya le querían echar. El público (¡los piperos!) también, y era buenísimo. ¿Y ahora que dicen de él? Ha sido un error de muchos periodistas. Decían que había que echarlo porque era un ‘madero’, que no marcaba un gol. Dos años después resulta que es buenísimo. Hubo muchos que se equivocaron y a ningún periodista le han echado del trabajo”.


Sobre el periodismo madrileño, precisamente, que ya no es el de Cañabate, ha abierto la boca Gareth Bale, y lo ha hecho para aconsejar a su paisano Bellingham: “Mi mejor consejo: juega al juego de lo que supone estar en el Real Madrid. Porque, si no juegas y no haces lo que la prensa quiere, hablar con ellos y en español, básicamente ser una marioneta, vas a recibir muchos palos. Ves a los Galácticos y actúan como tal. Ellos hacen lo que quiere la prensa y juegan a lo que es ser del Real Madrid. Quizás esa fue mi perdición”.


La perdición de Ancelotti sería liquidar la temporada en blanco, aunque, con el estado de salud de la plantilla, ¿qué podría hacer? ¿Un “remake” de “Las chicas de la Cruz Roja”, con Jabois de Augusto Algueró?


La parte peor en lo que queda de temporada será volver al culebrón Haaland-Mbappé, que es ponerse por enésima vez en la situación del asno de Buridán, que, entre un haz de heno y otro haz de heno, muere de hambre por no saber con cuál de los dos quedarse.


En cualquier caso, “haberlas, haylas”. Recordemos, por ejemplo, a aquel hechicero de Ghana, Nana Kwaku, que maldijo, sin éxito, a Cristiano Ronaldo para que no sanara de su rodilla antes del Mundial de Brasil. Recordemos también que Pujol, el forjador de la Cataluña actual, una, grande y culé, y flamante sede de la soberanía española, tenía a la bruja Adelina, octogenaria que vivía en “las montañas” de la parroquia de Engolasters Engordany, en Les Escaldes, el segundo municipio de Andorra.


La bruja hacía una serie de conjuros para “predecir el futuro por el método de frotar por la espalda y el cuello y luego romper un huevo”. Si al romper el huevo “aparecía negro”, es que se había llevado “la energía negativa” de la persona conjurada


O eso declararon los testigos de cargo en la causa contra el padre de la cosa catalana. No es moco de pavo. La Adelina de Pujol. La Circe de Homero y su sobrina, Medea. La Conidia de Horacio. La Ericto de Lucano, el cordobés que versificó las guerras civiles de César y Pompeyo en la “Farsalia”. Ancelotti debe ocuparse ahora de las meigas. Jacob Burckhardt pondera la cultura brujeril en el Renacimiento italiano: “En la hermosa lengua d los italianos al poder demónico de los fenómenos naturales le faltaba muy poco para adquirir una grandeza poética”.




EL FAIR PLAY, TONTOS


    El City, que es decir Catar, que es decir Mundial, que es decir Messi, que es decir Balón de Oro, que es decir lo que no se puede decir, vuelve a andar en riesgo de perder puntos, ¡qué barbaridad!, por saltarse el “fair play” financiero, aquel invento de Platini contra el plutocratismo del Madrid y en defensa del mileurismo (catarí) del Barcelona, el equipo de Pep (“trabajar con Guardiola es mejor que el sexo”, dijo una día Alves) que no va a ser ni amonestado por diecisiete años de pagos acreditados al vicebaranda de los árbitros.


[Lunes 20 de Noviembre]

Lunes, 27 de Noviembre

 


Se buscan extras

domingo, 26 de noviembre de 2023

En busca de la prevalencia de los idiotas XXIV. Sus obligaciones financieras con la polis


François Crouzet


Martín-Miguel Rubio Esteban


Ahora que la desfachatez de un gobernante desaprensivo, esclavo de sus necesidades patocráticas, condona, por morbus imperii, la deuda de una Comunidad Autónoma, contra los intereses sagrados del erario público nacional y la justicia —porque no se debe a su bolsillo particular, sino a los bolsillos de todos los españoles—, introducimos hoy el sistema de impuestos, las obligaciones financieras y solidaridad colectiva de la Democracia Ateniense, recordando aquello de “Apódote oùn tà Kaísaros Kaísari kaì ta toû theoû tôi theôi”.


          La trierarquía —mantener en buen estado una trirreme y pagar a su tripulación—, el pago de la eisphorá —impuesto sobre la propiedad que se exigía sólo en caso de guerra o de desastre nacional (epidemias, malas cosechas, catástrofes naturales, etc. )— y las liturgias (leitourgíai) —servicios públicos anuales de muy distinto tipo, montajes de teatro, espectáculos variados, actos religiosos, fiestas con grandes sacrificios de ganado, construcciones públicas, rescate de prisioneros de guerra, etc, que suponían 97 en un año normal, y 118 cada cuatro años, cuando se celebraban las Grandes Panateneas— constituían las obligaciones financieras que tenían que cumplir los ciudadanos más ricos, y que garantizaban la seguridad de la pólis y el bienestar de sus ciudadanos. En general, los idiôtai que poseían propiedades inferiores a tres talentos (18.000 dracmas) tenían pocas posibilidades de ser obligados a encargarse de las trierarquías o la mayor parte de las veces sintrierarquías, pues que casi siempre el barco de guerra se costeaba con la paga de su tripulación entre tres o cuatro contribuyentes en un intento de distribuir la carga económica de manera más equitativa, del mismo modo que tampoco eran llamados para hacer frente a las liturgias citadas. Por el contrario, todos aquellos ciudadanos que tenían propiedades estimadas en un valor superior a cuatro talentos casi no tenían ninguna posibilidad para librarse de estas obligaciones financieras para con la pólis. La Democracia Ateniense no tenía inspectores de hacienda, pero tenía un sistema de control —la antídosis— que aseguraba que todos los contribuyentes cumplieran con su deber escrupulosamente. Así, si a un ciudadano se le asignaba una liturgia o una syntrierarchía de un coste superior al servicio que se le había asignado a otro ciudadano más rico, podía desafiar a aquel ciudadano presuntamente más rico en juicio a permutar todos sus bienes o a asumir la obligación más propia de su riqueza. Evidentemente todos los idiôtai cumplían con su obligación con el fisco de la pólis. Con este sistema de la antídosis en España la familia de Jordi Pujol, la de Álvarez Cascos, la de Rodrigo Rato, la de Ana Mato, la de Jaume Matas, la de Luis Bárcenas, la “del” Guerra, la de Luis Roldán, y las de muchos otros próceres de nuestra partidocracia hubieran perdido sus emporios financieros a favor de nuestros ciudadanos ricos más honestos. El coste de la mayoría de las liturgias ordinarias iba, según nos cuentan los oradores, de los 300 a los 2.500 dracmas, y el coste de la mayoría de las trierarquías (posiblemente syntrierarchías) se estima entre 3.000 y 6.000 dracmas. Desde luego que no es fácil precisar lo que se gastaba un “idiôtês” a lo largo de su vida en el honroso desempeño de servicios públicos, y ello se debe a que resulta difícil valorar la exactitud de las afirmaciones hechas por hombres que estaban deseosos de causar buena impresión a quien los juzgaban. El orador que compró el discurso 19 de Lisias afirmaba que durante un período de cincuenta años —del 438 al 388 a. C— su padre se había encargado de la korêgía (gastos anejos a cualquier espectáculo público, como coro, baile o teatro), había servido siete veces como trierarco y había hecho repetidas veces grandes pagos por el impuesto sobre la propiedad (eisphorá), de suerte que el coste total de todas estas prestaciones había sido de nueve talentos y dos mil dracmas. “Mi padre —decía en el discurso lisíaco— durante toda su vida gastó más en la pólis que en mí mismo y en su familia: el doble del capital que ahora poseemos, según mi propio padre calculaba con frecuencia ante mí”. No obstante, tenemos indicios de que esta familia tenía una enorme fortuna, de que los servicios públicos difícilmente eran tan gravosos como este hijo da a entender. También puede citarse el caso del comprador del discurso 21 de Lisias, que cumplió dieciocho años de edad entre el 411 y el 410, y que en el curso de los nueve años siguientes gastó, según su propio informe, 10 talentos y 3.600 dracmas. La época de los grandes desastres y perturbaciones políticas en Atenas, pues la mayor parte de aquellos años fueron los peores de la Guerra del Peloponeso, y afirmaba que había servido ininterrumpidamente como trierarco durante siete años, que había pagado dos veces las eisphorá (3.000 y 4.000 dracmas, respectivamente) y que había desempeñado un buen número de liturgias ordinarias. Y añadía que no habría gastado ni la cuarta parte de lo que había desembolsado si hubiese decidido limitar sus servicios públicos a lo que estrictamente dice la letra de la ley. El caso de un rico patriota, sin duda. Y aun concediendo cierta exageración en lo que decía este joven ateniense, parece cierto que sobrepasó en bastante dinero lo que estrictamente se le exigía. De hecho, la ley disponía que se hicieran provisiones de fondos para hacer posible un descanso fiscal de un año entre las distintas liturgias festivas, y de dos años de vacaciones fiscales entre las trierarquías. Incluso se prohibía llevar a cabo dos liturgias simultáneas en el mismo año, aunque el celo de muchos patriotas había conseguido soslayar esta prohibición de generosidad (vid. v. gr. Demóstenes 20.8, 20.19, 21.155, e Iseo 7.38). Los sacrificios patrióticos voluntarios en Atenas siempre fueron una constante. Decía Carlos Marx en su magnífica obra Las luchas de clases en la Francia de 1848 a 1850, publicada en 1850, que “dado que el impuesto es el pecho materno de que se amamanta el gobierno, el impuesto es el quinto dios, al lado de la propiedad, la familia, el orden y la religión”. Ahora bien, siguiendo la relatividad histórica y sus relaciones sociales que enseña el marxismo, si la definición de los impuestos hecha por Marx encaja como un guante en la Francia en la que adviene el Segundo Imperio, en donde los impuestos sirven para mantener como súbditos a los ciudadanos, los servicios que hacían los envidiados idiôtai de la esplendente Democracia Ateniense construían la libertad y el bienestar de todos. Nótese incluso que aquellas liturgias que sostenían las fiestas con grandes sacrificios de ganado —los atenienses tenían setenta y cinco días de fiesta al año— garantizaban la ingesta de proteínas necesaria para el desarrollo físico de la población, en especial los más jóvenes. La carne que se distribuía tras los sacrificios era un manjar que sólo muy raras veces hacía acto de presencia en la dieta de la mayor parte de los atenienses, a los que otros griegos del interior llamaban ictiófagos, por fundamentar su dieta principalmente en el pescado. A propósito de esta distribución de carne conocemos un decreto del año 336 a. C., registrado en el Corpus de Inscripciones Griegas (II. 334.25-7), en el que se especifica la porciones de carne que deben distribuirse a cada demo (139 demos formaban la ciudad de Atenas) en proporción al número de asistentes a los sacrificios de cada demo. Es así que los ciudadanos más ricos colaboraban en la alimentación de los más pobres gracias a las numerosas festividades que celebraban los atenienses.


     La organización de una solidaridad directa, en especie, propia de la Democracia Ateniense, sin necesitar un intermediario público, gubernamental, que pueda succionar parte de esa solidaridad institucionalizada, ha sido probada en algunas democracias modernas, como es el caso de la Democracia colombiana en la época del presidente Álvaro Uribe, aunque creo que aún continúa, supongo que de peor manera, teniendo en cuenta el estrambótico perfil que tienen los presidentes que sucedieron al Doctor Uribe. Así, en Bogotá, la población está dividida en tres categorías del censo, llamadas “Sisbén”, en función del lugar del domicilio que ocupan en la ciudad —exactamente igual que las tribus de la antigua Roma—, que por lo general corresponden a barrios de pobreza extrema (A), barrios de pobreza moderada (B), y barrios acomodados (C). Pues bien, los vecinos calificados con la categoría A pagan muy poco del recibo de la luz en relación con el gasto real, los vecinos de la categoría B pagan menos del coste real de la electricidad consumida, y los vecinos del tipo C, los más afortunados socialmente, pagan más que el coste real de la electricidad que ellos han consumido. En el fondo es un reparto social del coste de la luz, como liturgia pública de la modernidad, y nos recuerda sin duda las leitourgíai de las democracias clásicas. Ni que decir tiene que hay listillos bogotanos —al fin y al cabo son herederos de la picaresca española— que se censan en lugares en donde no tienen el domicilio real. Pero la intención honrada del legislador es ajena a las transgresiones administrativas de los granujas de siempre.


     François Crouzet sostenía que 1797 fue uno de los años más lúgubres de la historia: los británicos inventaron el impuesto sobre la renta y los franceses el servicio militar obligatorio. Sin embargo, conviene reconocer en honor del humanismo que para subvenir todos los años a la necesidades sociales en general que a todos atañen (seguridad, orden, salud, justicia, educación, pensiones, alta cultura, etc.), la solidaridad colectiva, en suma, supone primero un autocontrol en el gasto particular para poder asumir las necesarias “liturgias” que el Estado nos encomiende, un autodominio propio del hombre libre, autodominio que ha levantado el mundo moderno, la modernidad traducida como democracia liberal. Los esclavos no necesitan para nada autodominarse, porque los domina el amo (James Steuart); es por eso que las dictaduras, las satrapías, los despotismos, sociedades premodernas y anticlásicas, no tienen un sistema ecuánime de recaudación de impuestos. Tienen catástrofes como Pedro Sánchez. Las democracias sí. Reddite ergo quae sunt Caesaris Caesari, et quae sunt Dei Deo.


Leer en La Gaceta de la Iberosfera

Domingo, 26 de Noviembre

 


Valle de Esteban

Bienmecomes

Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas, de las cabras

 DOMINGO, 26 DE NOVIEMBRE


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:


-Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas, de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis." Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis. Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistirnos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

Mateo 25,31-46

sábado, 25 de noviembre de 2023

Vishinski

El despellejamiento de Sisamnes
Gérard David


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Bertrand Russell aconsejaba leer a Herodoto porque le parecía una mezcla del “Hola” y “El Caso”, llena de anécdotas divertidas, como la del rey vano Candaules, que buscaba mirones para su esposa, o la del juez corrupto Sisamnes, que dictó, sobornado, una sentencia injusta y fue despellejado vivo por el rey de los persas Cambises, quien ordenó usar su piel para tapizar la silla del juez, donde colocó al hijo de Sisamnes.


    –Pregúntese algún día cuántas pieles revisten su butaca. La vida normal de un juez instructor es de cinco años. Después le aguarda el final de un perro.
    

Eso dice un personaje de Dombrovski en “La facultad de las cosas inútiles”, que en la Urss, como aquí, es el Derecho. El que por una mentira legitimada o por una verdad de convención te endilgaran una pena a la que no sobrevivirías, eso era en esencia la legalidad soviética.
  
  
El camarada Vishinski llegó y lo puso todo en orden. No tengan miedo del Derecho, dijo, nos llevaremos bien con él. Lo amputaremos sólo un poco. Y así lo hizo, con la satisfacción general. Mientras tanto, los profesores lanzaban el eslogan “Abajo el Derecho” desde sus cátedras universitarias. ¡Y qué profesores! ¡Faros! ¡Pensadores! ¡El cerebro y la conciencia de la intelectualidad revolucionaria! Así decían: ¡El Derecho es una de las cadenas con las que la burguesía esclavizó al proletariado! Pero nosotros los liberaremos de ese peso. Y lo hicieron.

    
Sin salirnos de Dombrovski, “todo hombre es abyección”, dijo Gógol, y es verdad. “¿Ha visto a esos tipos que recogen perros en la ciudad? Llenan una carreta y se los llevan. Cada vez que da con un bache, los pobres animales caen unos encima de otros. ¡Se muerden, vuelan los mechones de pelo! Y la cerreta sigue circulando, los llevan al matadero. Allí los despellejan con tenazas de hierro. Nosotros también actuamos así…”.
   

 Madame de Staël reconoce que oponerse a un poder injusto le hace sentir un placer físico. Y luego está la inmensa fuerza liberadora del desprecio.


Fiscal Vishinski

Enero, 2020

Sábado, 25 de Noviembre

 


Valle de Esteban

Encuentros en la tercera fase

viernes, 24 de noviembre de 2023

Decir no


Andrzej Lobaczewski


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


El franquismo fue “una dictadura paliada por el incumplimiento” (Gabriel Maura). En cambio, en la dictadura de Sánchez (cualquier poder sin control político lo es, o en palabras de Hamilton: “donde todo está en una mano”) cumple todo el mundo, ya que nadie (y nadie es nadie) dice no.


¡Gozo tanto al decir no! –fue el lema de una asociación de jóvenes yanquis que en los 80 levantaron la bandera de la virginidad.


La Boétie (no confundir con Boti García) concibió su “Discurso de la servidumbre voluntaria” al leer en Plutarco que en los pueblos asiáticos las tiranías duran porque no saben pronunciar la sílaba “no”. ¿Quién en España ha sabido decirle “no” a Sánchez?


Un grande jurista (éste sí), Nicolás R. Rico, decía que el Derecho y la moral son ahijados de la libertad porque el Derecho y la moral “vienen al mundo a decir no”.


Este primer no del Derecho es un no ilustrado; un no discreto; un no crítico. Es aquella negación que al alimón presupone y acrece la libertad de quien la emite, un “Unterchiedswesen”.


He leído estos días  resmas y resmas de comunicados repletos de tópicos y jaculatorias que avisan del peligro que corre la “separación de poderes” (?), señal de que tal separación no existe, pues nadie parece autorizado a conjurarlo activamente, y tampoco se ve en el horizonte un juez Coke capaz de decirle al Jacobito de La Moncloa la verdad en la cara, aunque luego se desmayara. Para quien quiera entenderlo, sólo queda “La ponerología política” de Lobaczewski rescatada en España, donde todo es olvido, por Hughes.


En ese portentoso ensayo el psiquiatra polaco traía a colación el documentado caso de “personalidad caracteropática” de Guillermo II. Puesto que el común de la población tiende a identificarse con el emperador, y a través de él con un sistema de gobierno específico, el material caracteropático que procedía del káiser, sostiene Lobaczewski, llevó a muchos alemanes a perder progresivamente el sentido común.


Gran parte de la sociedad alemana absorbió material psicopatológico, y adoptó la forma irrealista de pensamiento mediante la cual los eslóganes se convierten en argumentos sólidos y los verdaderos datos son sometidos a una selección subconsciente.


A través de su experiencia en el comunismo, Lobaczewski describe el proceso mediante el cual los individuos paranoides toman consciencia de su poder influyente para esclavizar a la gente e intentan sacar ventaja de esta situación de una manera “patológicamente egotista”. El modelo principal de personalidad paranoide es Lenin.


En el teatrillo de la investidura asistimos al entierro del Derecho como si fuera el entierro de la Sardina.


El Derecho –suspira Zibin, el protagonista de Yuri Dombrovskies la facultad de las cosas inútiles. En el mundo sólo existe la conveniencia socialista. Esto me lo enseñó una mujer, mi jueza instructora.


Mientras Narciso se mira en la fuente, que es el caldero de las brujas de Macbeth.


[Viernes, 17 de Noviembre]

Viernes, 24 de Noviembre

 



Les feuilles mortes

jueves, 23 de noviembre de 2023

Shylok

Andréi Vishinski


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Las gansadas de Zapatero son como la “Filosofía de la historia” de Hegel, un libro, según Russell, sin la menor importancia por cualquier verdad que pueda contener, pero muy importante porque presenta un sistema de la historia de acuerdo con el cual se supone que se han desarrollado los acontecimientos históricos, algo que le gusta a la gente.


La fórmula es sencilla y los lectores piensan: “Ahora lo entendemos todo”. Si es falsa, no lo perciben.

A propósito del tabarrón catalán, Zapatero, uno de nuestros juristas más influyentes, ha dicho por radio (¡y sin escándalo de nadie!):

¿De qué se trata, de ser más español diciendo que la ley y punto, y se acabó?

¡Zapatero pidiendo a los oyentes el permiso de cortar su libra de carne de las entrañas de España!


Ihering diría que Zapatero es un Shylok sin Shakespeare. Porque es el espíritu de venganza y el odio los que impulsan a Shylok a pedir al tribunal su libra de Antonio. Pero las palabras que el poeta pone en sus labios son el lenguaje que el sentimiento del derecho lesionado hablará siempre, verdad a la que jamás llegará Zapatero.


Si se quiere saber –dice Ihering– cómo una Nación defenderá en un caso dado sus derechos políticos y su rango internacional, basta saber cómo el individuo defiende su derecho personal en la vida privada.

Hace un siglo avisaba Ortega de que el problema nacional planteado en 1917 (¡como en 2017!) “no consiste en que éstas o las otras gentes se hayan revuelto contra la autoridad del Poder público, sino en que, con tal motivo, hemos descubierto los españoles que el Estado carece de autoridad positiva para hacer frente a las fuerzas de la disgregación”.


Como Nación, España está hoy en otro orden (¡el nuevo orden mundial!), un orden Vishinski:


El camarada Vishinski llegó y lo puso todo en orden. No tengan miedo del derecho, dijo, nos llevaremos bien con él. Lo amputaremos sólo un poco. Y así lo hizo, con la satisfacción general.

El derecho como facultad de las cosas inútiles.


Julio, 2019