sábado, 20 de junio de 2026
El 62
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Dicen que los controladores del Servicio de Estacionamiento Regulado amenazan con ir a la huelga, si no se les firma un convenio colectivo, y yo en seguida me he acordado del controlador 70073, una fiera del control, un leviatán de la recaudación, una máquina de redondear los céntimos, el Polifemo del estacionamiento-trampa que el Ayuntamiento mantiene frente a la nueva concejalía de los pobres, donde se cruzan las calles de Paco Silvela y Pepe Ortega y Gasset. Una tenue raya discontinua de pintura azul indica que el automovilista provisto de un billete “valid only in blue parking places” puede estacionar su vehículo en el lugar con todas las de la ley. ¿Con todas las de la ley? Con todas las de la ley... nunca se sabe en Madrid, pues está el controlador 70073, que, según se da uno la vuelta, surge por entre la maleza y te coloca un 62, que es el número del precepto infringido: estacionar en intersección a menos de diez metros del punto de confluencia del borde de las calzadas. Sesenta euros, que, unidos al euro con cincuenta que cuesta el billete “valid only in blue”, se ponen en sesenta y uno con cincuenta. ¡La doble financiación municipal! ¿Se acuerdan ustedes de aquel guardia que jugaba al tute con Camba? Una tarde se discutía durante la partida sobre la catadura moral de Guzmán el Bueno, que prefirió la muerte de su hijo a la rendición de la plaza de Tarifa. “¡Y qué iba hacer –zanjó la discusión el guardia–, si no le dejaba otra opción el reglamento!” Ése, precisamente ése, es el espíritu del controlador 70073 que actúa en el estacionamiento-trampa de Paco Silvela y Pepe Ortega y Gasset con un 62, que es arma que no viene en el Cabriñana. En ese puesto de ojeo, a don Pedro Torres García, vecino de Coslada, le atizaron un día, a la misma hora, dos veces con el 62: un guardia municipal, que anotó como lugar de la infracción la esquina Silvela/Ortega y Gasset, y nuestro hombre, el 70073, que anotó Ortega y Gasset, 91. Total, ciento veinte euros. ¿Y dicen que 70073 va a hacer huelga?
viernes, 19 de junio de 2026
El Mundial de América
Francisco Javier Gómez Izquierdo
Del extravagante Mundial con cuarenta y ochos selecciones que se disputa en América ya han jugado todas su primer partido. Una docena de las cuarenta y ocho están en Canadá, México y EEUU como un escolar del BUP que saca un tres en Matemáticas y le dan beca. Parece generosidad pero es decepcionante, aburrido y cansino, pero no hay mayor negocio que el fútbol ni mejores pagadores que las televisiones. El fútbol se vende solo, no importa el precio que se le ponga. Si el personal deja de ir a los estadios no importa porque el espectáculo ya es mayormente televisivo. El aficionado de siempre que va al campo no se entera de muchos lances que la televisión es capaz de descubrir. No importa que los aparatos nos inventen, disimulen y confundan con modernas infracciones. No importa el teatro de los jugadores con esparajismos salvajes. Nada importa. Sólo importa que todas las naciones rindan pleitesía a la FIFA y dejen que los amos del fútbol quiten el bozal a sus cajas registradoras.
Son muchos los partidos que no he visto. Argentina, Colombia, Turquía.., el México-Corea que ha clasificado ya a los anfitriones, pero sólo me ha parecido un partido pasable el Inglaterra-Croacia, y atractivo el Brasil-Marruecos. Cierto es que el primer partido de un Mundial suele ser raro y a muchos favoritos se les hace masa en la garganta y no son capaces de digerirlo. Tal que España. A mí Luis de la Fuente me parece muy buen entrenador, pero no sé qué le pasó ante ¡¡¡Cabo Verde!!! No me gusta que no tenga plan B. Éso que tanto reprocho a Iván Ania. No me gustó ver a Gavi en lugares inhóspitos para sus características. Tampoco a Ferrán de extremo driblador, cuando es ocupación que no domina... y en fin, ese abuso de lento sobeteo a la pelota que tanto llega a incomodar. A Portugal le pasó parecido. Y a Bélgica. Y a Uruguay. Marcelo Bielsa, que va de cascabarrias indomable, denunció el estado de los campos de entrenamiento y varias cosas de la organización; señaló a una señora encargada de los asuntos serios "...la conozco de hace mucho" y apuntó que Scaloni también se había quejado pero que sabe que paró las críticas por miedo a represalias. El Loco Bielsa cree que los "referís" van a ser rigurosos con Uruguay por no callar y además no quiso levantar la cabeza ni sonreír cuando grababan la imagen del personaje que ponen al principio de los encuentros. "No tengo por qué" dijo el tío. El porqué ya lo tiene la FIFA y puede que también el VAR. Veo con tristeza no sólo las personales del baloncesto se han traído al fútbol. También los cuatro cuartos. Una cosa que ya es obligatoria y que rompe el ritmo al equipo que está agobiando hacia el minuto 70 al rival y al que los anuncios le prestan la bandera blanca.
Los segundos partidos suelen confirmar la clasificación para los que lo llevan bien: México, Canadá, Alemania, Francia, Argentina.. Decisivos para los que se espera que pasen y empezaron con dudas: España, Países Bajos, Portugal, Bélgica..., y esperanzadores para los pobres que se han acercado al banquete: Australia, Escocia, Egipto, Costa de Marfil. Selección ésta que conviene al Burgos que vaya pasando, porque por el 3, Konan, va a cobrar seis mil euros por día que dure en las Américas. Todo es dinero.
Tristeando
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Noviembre, dice Foxá, tiene su sonata.
–Se dice que noviembre es triste porque hay en él esa melancolía de las hojas cayendo en los paseos de los parques.
Una vez, un boliviano conocido suyo, observando a un indio, peón de su hacienda, que taciturno tomaba el sol apoyando su poncho rojo contra una pared de adobes, le preguntó: “¿Qué haces?” Y el indio contestó: “Por aquí, tristeando”...
–El indio, se ha dicho agudamente, es un árbol que camina.
Para Chesterton, nada se aproximaba más al nervio de la fascinación primaria –el alma de todas las artes– que la extraña frase del ciego de los Evangelios que, al comenzar a recobrar la vista, dijo ver gente “que parecen árboles caminando”. (“Tomando al ciego de la mano, le sacó fuera de la aldea, y, poniendo saliva en sus ojos e imponiéndole las manos, le preguntó: ¿Ves algo? Mirando él, dijo: Veo hombres, algo así como árboles que andan.” Marcos, 8:24) Chesterton veía en las figuras del Giotto algo que recuerda a gente que parecen árboles caminando.
El hombre se ha quedado aislado y egoísta. Al perder la fe religiosa, como había avisado el poeta, se desconecta con el innumerable pueblo de sus muertos. El término medio de la vida en la Roma de Virgilio era de treinta a treinta y cinco años. El hombre moderno, como Fausto, ha vendido su fe milenaria a un Mefistófeles vestido de Ciencia a cambio de la juventud. Mas no se ha recuperado la juventud, la primavera de la vida; se ha prolongado el otoño.
–Prolongaremos el crepúsculo y el planeta se cubrirá de una luz de eclipse. ¿Por qué han pescado ballenas que llevaban en sus cuerpos arpones normandos de la edad de Carlomagno, mientras Bécquer o Rafael desaparecieron en plena mocedad?
Los grandes enemigos de la vida son un corazón de baraja francesa sobre fondo negro y el cangrejo horripilante del cáncer. Y los accidentes. Pero, como decía un cura amigo de Foxá, a pesar de todos los antibióticos, de la cirugía moderna, de las vacunas, la mortalidad seguirá siendo exactamente de un cien por cien.
Hay horóscopos que dicen que noviembre es un mes de traiciones y naufragios.
jueves, 18 de junio de 2026
Muertes falsas
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
La muerte falsa es un género tan antiguo como el periodismo. Este mismo martes, un periódico dio en rigurosa primicia la muerte falsa de Berlanga, “Muere el cronista del siglo XX”, que no es un gran título, para llevarlo pensado durante tanto tiempo. No es preciso ni literario, y en periodismo, según Ortega, o se hace periodismo o se hace literatura o se calla uno. Un caballero de nombre berlanguiano, por cierto, hubo de salir al escenario a decir: “Sentimos el error con Berlanga. Como con otras personalidades, preparábamos artículos y un fallo en nuestro sistema ha dado visibilidad a uno.” ¿Cómo que lo “sentimos”? Desde luego, ése no es lenguaje ni del Tenorio. Víctimas de muerte falsa fueron Benavente, Sazatornil y hasta Ruano, el grande funebrista, que había vivido instalado en la pereza de los cafés de Chiado, el barrio que más le gustaba de la ciudad más cordial de Europa. Creía haber dejado un buen recuerdo en Portugal, y, recién llegado a España, una mano negra puso un telegrama circular a la Prensa de Lisboa con un escueto texto: “González-Ruano murió accidente automóvil.” Y el “muerto” recibió dos telegramas: uno del corresponsal de ABC a su “viuda”; y el otro, de la Asociación de la Prensa de Lisboa al “Heraldo de Madrid”, donde Ruano trabajaba. Los periódicos lisboetas publicaron muchas fotografías suyas. Los plumillas escribieron artículos funerales y elogiosos. “Otro, no quiero decir su nombre, publicaba una verdadera novela sobre amores fantásticos que yo le había revelado, y que eran, según él, la causa no de mi accidente, sino de mi suicidio...” Total, que en esto consiste la celebridad: cumples una edad y empiezas a oír los cascabeles de las mulillas que sólo aguardan que hinques la picacha para proceder al arrastre: son los necrologistas. No digo que no sean gente recta, pero, cuando se equivocan, hay que alegrarse.
miércoles, 17 de junio de 2026
La Invisible
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Vengo del gráfico de la vida y de la muerte que Foxá esbozó hace cincuenta años aquí, en estas páginas, para responder a una pregunta: ¿Se está intentando encadenar a la que se evapora? ¿Poner grilletes en las manos heladas de la Invisible? “El hombre moderno se resiste a envejecer. No quiere morir. (...) Las mujeres viven unos años más que los hombres. Hay cierta galantería en la Muerte, que acaso sea varón y no esqueleto arrebujado en el negro absoluto; o tal vez, por el contrario, descortesía haciendo pasar a los caballeros antes que a las señoras por la horrenda puerta de bronce de la que no se retorna. Es decir, el hombre moderno ha arrebatado a la ancianidad y a la muerte cerca de cuarenta años de vida. Muerde ya toda la manzana: la parte amarilla y la roja. La meta son los cien años y el ideal aquel Christian Drakenberg, marinero danés, fallecido a los ciento cuarenta y seis años en 1772 y que hubiera ganado la copa (si el tiempo es igual que el espacio) en la carrera, sin relevos, de la existencia. (...) Pero, como decía un cura amigo, a pesar de todos los antibióticos, de la cirugía moderna, de las vacunas, la mortalidad seguirá siendo exactamente de un cien por cien. (...) Las danzas de la Muerte en que ella es un esqueleto con su guadaña sobre el trébol, y que, burlona, hace bailar a la molinera con el emperador y al duque con la hija del verdugo, son el apogeo de la Muerte y en ellas se atisba ya al comunismo, porque no hay nada más comunista que esa terrible Segadora que tiene hoz, y a la que sólo le falta el martillo en el cinto de niebla. La Muerte tiene un hermano: el Sueño. Y una hija: la Lepra. El esposo de la Muerte es el Diablo. El lacayo, la Vejez. Tres jinetes la escoltan. El Hambre, con sus falsas balanzas; la Peste, con su sudario amarillo; la Guerra, con su espada mellada. (...) El lecho de la Muerte son los sepulcros de mármol... Pero sobre su desolación de mármol hay dos luces de aceite: la fe y la esperanza, que, según los griegos, es el sueño de los que están despiertos.”
martes, 16 de junio de 2026
Lo del Papa
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Eugenio d’Ors, hijo de catalán y de cubana, grande glosador en esta Casa, fue una vez a Zaragoza, y al pie del vagón lo esperaba su amigo maño. “Vendrá a mi casa… Le convido a un cocido de familia…” Y murmuraba Xenius para sus adentros: “Las dos cosas que más me molestan: la familia y el cocido”. Para que nos hagamos una idea de lo que habrá pasado el Papa León en Madrid, donde animó a los jóvenes a casarse para hacer familia cristiana, que es como animarlos a comer cocido, plato que se lleva la mitad del salario de un temporil, razón por la cual el Papa recibió a los dos frailones de misa y olla de nuestro sindicalismo vertical, Fernández y Sordo (no confundir con Fernández Sordo, último ministro de relaciones sindicales de Franco).
¿Qué se entiende, hoy, por “familia cristiana”? El ministro de la Guerra trumpiano, Pete Hegseth, es un cristiano de la New Age que cree que la Biblia es un best-seller de Tarantino, y Normandía, un Disneylandia para papás machotes con niños de varias esposas, a los que ha llevado a la celebración del Día D vestidos de militares. “Hola, ésta es la esposa número tres, éste es mi hijo con la esposa número tres, ésta es mi hija con la esposa número dos, éste es el hijo que tuve con la esposa número tres mientras estaba casado con la número dos”… etcétera, en glosa, digna de Xenius, de un tuitero, nada que no supiéramos por el “Así muere la carne” de Samuel Butler.
–El Estado es la extensión de la familia (“padre del pueblo, madre del pueblo, hijos del pueblo”) –avisó Max Stirner.
Ahí tenemos al Kissinger de Trump, Kushner, el yerno de América, que ha regalado a Ivanka, su esposa, una isla con refugios nucleares en Albania, para mantener viva a la familia, por si el patriarca-presidente se levantara con ganas de montarnos un apocalipsis a lo Mad Max. Según su biógrafo, Edmund Morris, cuando Reagan, convaleciente de un atentado, vio en el hospital “The Day After”, quedó tan impresionado que llamó a Gorbachov para decirle: “No vamos a tener una guerra nuclear”. Y suscribieron el tratado de limitación de armas. Pero Trump ve “Mad Max” y fantasea con un duelo a pepinazos atómicos, que para eso se ha reservado, en exclusiva, la doctrina del primer ataque, y en alguna conejera tendrán que esconderse los millonarios a contar chistes eróticos, como los florentinos de Bocaccio que huían de la peste negra.
Por lo demás, el viaje papal a España ha tenido el marketing y el glamour de aquellos anuncios del espumoso que cada año, por Navidad, nos traía a una estrella mundial (Margret, Welch, Bisset, Stone, Bassinger…) y la ponía a bajar una escalera, cosa la más difícil del mundo, y el anuncio se agotó porque se agotaron las estrellas. Lo del Papa ha sido como si Soros hubiera contratado a León XIV para su Anuncio 2030.
[Martes, 9 de Junio]
Historia de un mirlo
Día 2: Creó el firmamento (los cielos) para separar las aguas de arriba de las aguas de abajo
Día 4: Creó las lumbreras en el cielo: el sol para gobernar el día, y la luna y las estrellas para gobernar la noche
lunes, 15 de junio de 2026
El Mundial de Segunda
Francisco Javier Gómez Izquierdo
No sé si han prohibido leer a Quevedo en las escuelas, pero siendo cadete mi chico, hoy ya pasa de los treinta, una profesora le amonestó al verle Los Sueños en la cartera y le dijo que aquel libro era inapropiado, racista, machista, homófobo y etc... Supongo que confesar que servidor ha disfrutado y disfruta con la lectura del genio es gran pecado en el siglo, pero no me resisto a tirar del consejo quevedesco cuando dijo que "si estimas como mujer lo que compone a la mujer / no acuestes contigo a la mujer sino el fardo que se pone".
Aparejos superfluos, fatuos, trampantojos.. éso me parece el Mundial, que como el buen aficionado sabe, no empieza hasta San Pedro cuando aparten el exceso de teloneros. En este campeonato del 26 con ¡¡¡doce grupos!!! hay alguno en el que los cuatro son teloneros y uno piensa que selecciones tan frágiles se han traído para que los goleadores de los equipos favoritos marquen muchos goles y se pueda decir "...el Mundial más goleador", "récord anotador", "duelo de killers"... y tontadas semejantes. Siempre hay alguna sorpresa del modesto telonero como la de Australia ante Turquía, que es partido que pilla a Europa en la cama, pero llamar histórico al gol de Curazao tras un 7-1 ante Alemania o el punto de Qatar ante Suiza a mí me parecen patochadas sin fundamento.
Me he aburrido hasta con el Brasil-Marruecos, el único duelo que ha parecido cosa seria con dos centrales, Marquinhos y Gabriel, muy lentos o quizás cansados, dos medio-centros espesos, Casemiro y Bruno, y arriba sólo Vinicius esperando ese chispazo que se hace rayo en un pispás. El delantero centro Igor Thiago no sé cómo resultará, pero no me parecen sus movimientos ni su careto apropiados a esa estética canarinha que lo mismo valía para físicos tan distintos como los de Romario, Ronaldo, Ronaldinho... El caso es que Marruecos me gustó más. Si el Madrid busca un inteligente en la media -una especie de Modric-, el seis de Marruecos, Bouaddi, es el tipo y .. ya hablaremos del Mundial cuando se le caiga lo fatuo.
La emoción estaba en Málaga. Más de treinta mil espectadores en La Rosaleda. Lleno absoluto para la ida de una final que será gozosa para un club andaluz y dolorosa para otro. Hablé el otro día del malaguista Joaquín, del goleador Chupete, del mediocentro Izan, al que si yo fuera secretario técnico, pongamos del Sevilla, lo ficharía sin ninguna duda. .. y resulta que Funes no puso a ninguno de los tres de titulares. Ataque de entrenador pensé de primeras, pero reconozco que Adrián Niño, el nueve sustituto del Chupe, presiona mejor la salida de balón contraria, se mueve más e incluso es más completo, pero ¡claro!, no se le caen los goles como al cordobés; Rafa Rodríguez tiene más cuerpo que Izan para chocar contra Lopy, decisión que se entiende, pero lo del joven Aarón Ochoa por Joaquín no me cogió en la mollera... a no ser que esté tocado, me dije. Joaquín, Chupe e Izán salieron en la segunda parte y revolucionaron, sobre todo Joaquín, un partido supertáctico de dos equipos a los que se les supone siempre un gol al menos por encuentro. El exagerado tacticismo llevó a un 0-0 final que no impide que arrobas de emoción se vayan acumulando durante esta semana en dos aficiones que quedan a la espera del próximo sábado para ganar su Mundial. Un Mundial en el que ser segundo no da prestigio.
La Alternativa
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Llevábamos un tiempo sin oír hablar de “democracia”, palabra que designa algo que por aquí todavía no hemos visto, y las elecciones del Madrid han vuelto a ponerla en la palestra, como decían los cronistas antiguos. Vamos a traer la democracia al Madrid, dicen los nuevos de la Alternativa. ¿Y qué es la democracia?
La democracia moderna (no parece que Calderón, “el senador de Massachusetts”, como adulaba Del Pozo al ex presidente palentino, piense en imponernos, de ganar, una democracia griega en el Bernabéu) es el populismo de Lincoln en su discurso de Gettysburg (“el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”) que una vez llevado al papel, que se llama Constitución, se convierte en un régimen político basado en tres elementos: representativo de la sociedad, divisorio del poder y electivo del ejecutivo. Esto, para un club de fútbol, sería revolucionario, pues los socios podrían votar las alineaciones, tal como los militares hacían en el ejército de la Primera República, cuando los monárquicos regalaron una República a los republicanos para ver lo que hacían con ella, y lo primero que hicieron fue “democratizar” el Ejército (“¡Que bailen!”, decían los soldados a sus oficiales), para, a continuación, bombardear Alcira, Cartagena y Alicante y dejar de recaudar las contribuciones y de pagar la Deuda y a los empleados. Ya se supone que no llegaríamos tan lejos como con el cuarteto Figueras-Pi-Salmerón-Castelar porque, dicen, a bordo de la Alternativa viaja Rosauro, emprendedor de la Olavide, que se tendrá bien estudiado el cubo de Rubik de la democracia que combina la separación de poderes de Locke, el equilibrio de poderes de Bolingbroke y la balanza de poderes de Montequieu, nociones básicas para hacer que Mbappé corra hacia atrás, siendo el futbolista de todas las grandes Ligas que, estadísticamente, menos lo ha hecho para atrás, por detrás, incluso, de lo porteros.
De la Alternativa, llama la atención la preocupación por “Lo Social”, que en España es una mezcla de cosas de León XIII (Gioacchino Vincenzo Raffael Luigi Pecci, no confundir con Robert Francis Prevost, León XIV, que llega hoy España para visitar el Bernabéu) y de Girón de Velasco: el bocadillo del socio en el estadio, y en La Fábrica de Valdebebas, para ahorrarse el veraneo en Chipiona, una piscina (“playa artificial”) como la del mítico Parque Sindical, obra del arquitecto Manuel Muñoz Monasterio en los 50.
Dado que no es cosa de copiar “el proyecto” (concepto favorito del emprendedor contemporáneo, educado en el “proyecto sugestivo de vida en común” que Ortega copió de Renan), suponemos que en el diseño del nuevo Parque Sindical trabajarían “algunos de los arquitectos vivos más grandes del mundo”, por decirlo con las palabras de Ivanka Trump sobre su proyecto con Jared, su esposo, para su isla privada en el Mediterráneo. En el Parque Sindical, y eran los 50, aparte de campos de fútbol, los socios podían disfrutar de un frontón, tres trinquetes, cuatro canchas de baloncesto, una pista de atletismo de seis carriles, dos vestuarios femeninos para diez mil usuarios, dos vestuarios masculinos para doce mil usuarios, un parque infantil, un restaurante, seis bares, doce pistas de bolos americanos, un botiquín y un edificio de dirección, que, al parecer, sería ocupado por Raúl, aquel lanzallamas arrebatado al Atlético para sentar a Butragueño en el banco y cuya carrera se estiró como un chicle, hasta el punto de que ya no se sabía si era el Real el que llevaba una eternidad al servicio de los records de Raúl o si era Raúl el que llevaba una eternidad sin aportar nada a los records del Real.
En la Alternativa, pues, todo son regresos a la Españita: Raúl, Calderón... ¿Regresos a la “españolez” o a la “españolidad”? En “El alma-hecha-gesto: Toros, ‘españolez’ y ‘españolidad’, el francés Jean Palette propone:
–Digamos, al estilo de Sánchez Ferlosio, que la “españolez” está obsesionada por “demostrarse”, mientras a la “españolidad” debería bastarle con “mostrarse”.
[Sábado, 6 de Junio]
La de Beneficencia'26. El cante de los poderdantes en "Singin' in the Rain". Márquez & Moore
JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ
Antes la Corrida Extraordinaria de Beneficencia se celebraba un jueves, como el Corpus. Ahora ambos se celebran en domingo. Antes la Corrida Extraordinaria de Beneficencia la presidía un Rey. Ahora la preside el funcionario García-etcétera. Antes en la Corrida Extraordinaria de Beneficencia se anunciaban los triunfadores de la Feria, ahora el cartel está hecho desde antes de que empiece la Feria. Son pequeñas diferencias entre lo de antaño y lo de hogaño que, por más vueltas que le damos, no acaban de gustar mucho, verdaderamente. En lo que nunca ha cambiado la Corrida Extraordinaria de Beneficencia es en la asistencia a ella de un público especialmente fiestero y con ganas de diversión, aumentada por la cantidad de entradas que se regalan.
Para la Beneficencia de 2026 contrataron a Alejandro Talavante, apoderado por el empresario de la plaza de Las Ventas; a Roca Rey, apoderado por el hijo del antiguo empresario de la Plaza de Las Ventas, y a Víctor Hernández, apoderado por el anterior Gerente de la Plaza de Las Ventas, con lo que, más o menos, todo queda en casa.
Para la cosa del ganado decidieron quienes lo decidieran que se iban a traer un encierro de la ganadería de Victoriano del Río, que ya sabemos todos que es propiedad de la sociedad limitada Medianillos Ganadera, y que es ganadería muy apropiada para el triunfo de los toreros: nos recuerda la señora o señorita doña Patricia Navarro, en un folleto que entregan a la entrada junto con el programa, que los toros Medianillos han propiciado hasta la fecha 20 puertas grandes en Madrid. Por centrar un poco el asunto diremos que hasta el día de la fecha no ha habido un solo torero que haya abierto la Puerta Grande de Madrid con los toros de José Escolar. Algo tendrán los unos y los otros que les hace diferentes. Por ejemplo, con los de Escolar estamos atentos a ver si alguno abre la boca durante las fases de su lidia y lo normal es que dicha apertura no se produzca y, sin embargo, los toros de Victoriano del Río, que no tienen empacho en mostrar sus lenguas jadeantes, en cambio se caen constantemente, tal y como hoy pasó, que los seis anduvieron cayéndose en mayor o menor medida durante las diversas fases de sus vidas públicas. A algunos nos gustan más los de Escolar, porque rechazamos por completo al toro que da pena, pero no cabe duda que muchos coletudos y muchos públicos prefieren la sumisa docilidad, en la que ellos mismos se ven retratados, a la imprevisible casta. Hubo dos toros hoy, el cuarto, Empanado, número 11, y el sexto, Gorrión, número 99, que entraron con vigor al caballo, metieron los riñones y empujaron con fe, haciendo peligrar la estabilidad de José Manuel Quinta y de Israel de Pedro: alguna traza de casta, que no han podido borrar de su podrido ADN, les llevó a hacer el esfuerzo de tratar de derribar a esos pencos forrados de faldillas dejándose prácticamente la vida en el esfuerzo, puesto que sus energías se resintieron significativamente tras su paso por el negociado de Equigarce, pero ese momento no lo vieron los ganaderos, que habían huido de su burladero para ponerse a salvo del chaparrón.
El chaparrón marcó por completo el desarrollo de la tarde. En ese sentido puede decirse que asistimos a dos corridas diferentes: la de los tres primeros, con calor y sequedad, y la de los tres últimos, que se dio con las normas de una naumaquia, más que con las de la tauromaquia de Montes.
El primero de la tarde ya marcó un poco la tendencia caediza del ganado. El señor González-etcétera lo mantuvo en el ruedo, acaso influido por las sabias admoniciones del veterinario don Juan Pedro de Miguel Rodríguez, y por allí anduvo el bicho yendo de acá para allá tras la muleta de Talavante que hizo más o menos lo mismo que cuando las dos orejas pero sin tirar el espadín, que hoy no tocaba mostrar su «toreo lleno de matices» en palabras del crítico Nogales en el folleto de marras. En esta ocasión sus matices fueron, como otras veces, su falta de colocación y de remate de los muletazos y su ausencia de un mínimo compromiso, prefiriendo la ventaja a la verdad, tal y como viene haciendo desde su reaparición. Para más INRI el toro no era de los repetidores y como se le quedaba parado tras cada pase, dejaba bastante en evidencia las faltas de lesa tauromaquia que cometía el «triunfador» de la pasada Feria de San Isidro. Con la neojerga taurina en la mano podríamos decir que el toro adolecía de «falta de apoyo en las manos» y que eso condicionaba el desarrollo de su colaboración para el triunfo de Talavante que, cuando vio que aquello no acababa de arrancar le pegó un sartenazo infame con el que tuvo ocupados a los areneros en tapar los restos de la agonía de Comunero, número 125 durante un buen rato.
El segundo de la parte seca de la corrida fue Curioso, número 148. A este le podríamos achacar su «falta de entrega», que esto de la neolengua es una mina, a medida que los pases de Roca se iban desarrollando. Comenzó el hombre su labor de rodillas con pases cambiados que entusiasmaron al público y luego fue desarrollando una faena a menos del que, según la periodista Rosario Pérez, de nuevo en el folleto, se dedica a «escribir páginas en la historia (sic)» Esta vez las páginas las escribió con la tinta esa de James Bond, que no se ve lo que se ha escrito, porque aquello no llegó a ningún puerto, y aquí volvamos a desvelar el hecho de que el animal no estaba por repetir, lo mismo que el anterior, con lo que la truculenta propuesta del peruano se quedaba corita y sin andamiaje, porque ese toreo se sustenta en la condición repetidora del toro y si eso falla, el castillo de naipes se derrumba.
«La figura seca» según las palabras del revistero Bienvenida en el folleto es la de Víctor Hernández, que sorteó primeramente a Empanado, número 103, que es el primero de los de Victoriano del Río que se comportó como debía, es decir siendo obediente y repetidor. Brindó al Gerente de Las Ventas, imaginamos que por haberle metido en este cartel, y comenzó su labor a base de pases del Celeste Imperio hasta que en uno el toro le hizo un extraño y lo descompuso. Luego, al natural, que es lo suyo, sin dar el paso adelante, rodeando al toro, no consigue poner a rugir a Madrid. El toro tiene unas óptimas condiciones pero el torero decide no comprometerse, aplicando las normas de la neotauromaquia y dejando pasar otra nueva ocasión de hacerse notar con fuerza. Las gentes le vitorean, porque el público es fiestero y jubiloso, pero los argumentos de Hernández no son de peso. Acaba con la peste de las bernardas y tampoco está lo que se dice bien con la espada, y eso que la suerte suprema se le suele dar bien; y así, entre que si se muere el toro y que si Diego Valladar se lo levanta de entre los muertos, se va pasando el tiempo y cuando arrastran al bicho ni siquiera la hacen salir a saludar al tercio.
A partir de ahí comienza a llover, como si se abrieran los cielos, y se produce una desbandada general entre el público, quedando unos pocos y contumaces espectadores en los tendidos y con las gradas y andanadas llenas. Todos tenemos presentes grandes faenas que se han realizado bajo un diluvio (Curro Vázquez, Ureña, Antoñete, José Luis Moreno…), pero hoy no se ha dado esa circunstancia. Con el ruedo como una piscina los tres matadores han dado fin del toro que les correspondía a cada uno de la manera que les ha parecido idónea sin que haya apenas nada más que reseñar que el segundo toro de Víctor Hernández fue, de nuevo, apropiado para las intenciones del torero, pero con aquel barrizal tampoco era cosa de pedir peras al olmo. No acaba de dejar muy buena puntuación Hernández, al que más parece que le están robando el alma y que cada vez se aleja más de aquel Víctor Hernández que nos fascinó con su verdad el año pasado.
A beneficio de inventario
ANDREW MOORE



























































