viernes, 31 de julio de 2026

Pepe Campos. Final de la VI Copa Chenel. Entre Cenas y entre Copas




Pepe Campos



Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.


Jueves, 30 de julio de 2026. Final de la VI Copa Chenel. Encierro de toros de El Capea y Carmen Lorenzo (origen Murube-Urquijo). Mal presentados. Nobles y mansos. Flojos. Descastados. Todos lucieron crotales como si fueran ganado de carne. El primero sospechoso de pitones, nobilísimo y con trote cochinero: la tonta del bote, sin ningún aporte de emoción. El segundo, alto y escurrido, acobardado y sospechoso de pitones. El cuarto, anovillado, astifino, bajo, vasto y aspereza por el descaste. El quinto, bajo, acucharado, inválido. El sexto, bajo, vasto, cornivuelto y sospechoso de pitones, destartalado y descastado. Algo más de media entrada. Noche de canícula que no de cambio climático. Héctor Gutiérrez confirmó la alternativa y se llevó el trofeo como ganador de la Copa Chenel.


Terna: Alejandro Marcos, de La Fuente de San Esteban (Salamanca); de burdeos y azabache; nueve años de alternativa; un festejo en 2025, más los de la Copa Chenel de 2026; silencio y silencio tras un aviso. Héctor Gutiérrez, de Aguascalientes (México), de azul marino y oro, con cabos blancos; cuatro años de alternativa; un festejo en 2025, más los de la Copa Chenel de 2026; vuelta al ruedo y saludos. Manuel Diosleguarde, de Diosleguarde (Salamanca), de grana y oro, con cabos blancos; cuatro años de alternativa; cinco festejos en 2025, los de la Copa Chenel de 2026 y alguno más esta temporada; silencio y silencio tras un aviso.


Suerte de varas. No se cuidó demasiado que los toros estuvieran bien puestos para la suerte de varas. Desigual empleo de los hierros. Ni se les midió la bravura ni se les ahormó (a excepción del tercero). Por lotes: el primero y el quinto: poco picados por su condición floja y blanda. Hierros traseros y caídos. El primero sin empujar, se repucha en la segunda vara. El quinto se acuesta y pierde las manos al salir del primer encuentro, suelto tras el segundo. El segundo y el cuarto, claramente mansos. Hierros detrás de la cruz, caídos. Al segundo en la primera vara se le recetó metisaca y le faltó un tercer encuentro. El cuarto empujó en la primera vara y fue a una tercera en la que se acostó y se repuchó. Tercero y sexto: al tercero el hierro detrás de la cruz, tras la primera vara salió al capote y en la segunda suelto. Fue el mejor picado, por Espartaco. El sexto fue mal picado, con hierros traseros y caídos, respectivamente, metisaca y lanzazo; del primero salió sin pitón izquierdo, cercenado, del segundo perdiendo las manos. En este último toro ni Iván García logró ahormarle aunque le dio un excelente capotazo antes del tercer par de banderillas, pero no pudo culminar su empeño porque se apagó la lidia.


Cierto es que la actual empresa de Madrid está logrando que acuda más público a los festejos veraniegos de Las Ventas. Ayer La Monumental de Madrid lució una excelente entrada, a pesar de los rigores del clima en estas fechas centrales del verano. En cuestión de horarios el asunto podría mejorar si se trasladaran a las ocho de la tarde (ya sin el severo sol encima de la plaza), para poder disfrutar después de la conversación una vez terminada la corrida, y evitar que el reloj nos introduzca en la media noche sin darnos respiro. Los toros son civilización y la tertulia es recomendable. Uno de los temas centrales de las corridas del verano madrileño es el del ambiente que se genera antes, durante y después del festejo. Antes, con la elección de buenos carteles. En esto parece que la empresa está dispuesta a recuperar las corridas de toros en mayor número para que los toreros que padecen el «estar en el dique seco» puedan torear y resurgir de su condición periférica en el toreo. Por aquí vamos por buen camino. En el apartado de lo que sucede durante el festejo, se tiene que restablecer mucho, debido a que el nuevo público es desatento (la desatención que padece la sociedad en general) y no sigue los tercios de las lidias con la intensidad debida para crear esa atmósfera que convierte la afición a los toros en un territorio de aprendizaje. Este sendero hoy aparece virgen, pues el hilo de la enseñanza del aficionado se ha debilitado sobremanera. El aficionado de toda la vida está fatigado y es necesaria la renovación que, no dudamos, estará próxima. En el ahora se echa de menos la animación ilusionante y la emoción que crea una corrida de toros, mientras se disfruta de ella, basada en la observación y la minuciosidad. Es un camino que hay que volver a edificar. Y para lograrlo hay que trabajar y disponer el crisol. Por último, existe «el después del festejo», el espacio de la tertulia, en el que los aficionados veteranos sí encuentran el modo, alrededor de Las Ventas —son inveterados personajes de bares singulares— y los nuevos buscan su método para hablar de toros y se supone que lo irán encontrando a medida que su afición avance. No lo dudamos.


Respecto al tipo de festejo que la empresa nos presenta durante los veranos hay que destacar que se vislumbra esa recuperación de la corrida de toros, ya lo hemos comentado. Si bien todo es perfectible, pues parece que entre tanta Cena y tanta Copa, el cuidado de los carteles queda en un segundo plano. Tanto las novilladas como las corridas de toros deben subir de nivel anunciando a novilleros que tengan toreo que decir y a matadores de toros que realmente estén en la verdadera rampa de lanzamiento preparados para dar el salto a los carteles de las ferias. Tiene que haberlos. Y suponemos que la empresa, que dedica veinticuatro horas de cada día durante los trescientos sesenta y cinco días del año, a la labor de firmar contratos, está preparada para dar con las teclas que suenen en el tono adecuado y no desafinen. En definitiva, mejores carteles, lo que incluye buena elección de ganaderías. Ayer noche el encierro de los toros de Murube de El Capea deparó decepción. Una corrida mal presentada y con síntomas de ser un tipo de toro fabricado para el rejoneo que se movía sin alma, sin raza y sin casta, con trote de running, de bajo perfil y costo. Un espectáculo pobre. Por otra parte puede que un tipo de certamen como la Copa Chenel no deba acudir a Las Ventas. La plaza de Madrid no debe ser una suma de Copas, sino la arena de la verdadera batalla o faro del toreo como lo fue siempre. Hay que recuperar la seriedad en este aspecto, y el momento es excelente porque el público joven que acude a la plaza merece experimentar ese nivel de excelencia del Madrid de antaño que les transmita con certeza el mortal veneno de la afición taurina.


Los tres matadores de toros que alcanzaron la final de la VI Copa Chenel hacían el paseíllo con pocas corridas de toros como bagaje profesional. De esa manera es complicado dar el salto a la zona alta del escalafón. No entramos en el análisis de cualidades ni de condiciones, sino que una cosa es participar en la Copa Chenel y otra pisar el ruedo de Las Ventas con las garantías de éxito debidas. Aún así no todo fue negativo por parte de sus actuaciones. Héctor Gutiérrez posee un concepto clásico del toreo, curvo y con remate del mismo detrás de la cadera. Estuvo dispuesto. Le ponemos el pero en la manera de matar en la que buscó el alivio, y por esto dejó dudas sobre su valía. En el haber, algún natural de verdad, con temple y rematado abajo; y, sobre todo, una torera interpretación de la trinchera y de la trincherilla. Un pase con enjundia del gusto del aficionado venteño. Intervino en quites y dejó muestras de variedad con el capote. Ante su primer toro quiso torear con suavidad, pues el animal se le caía y le quitaba todo mérito a lo que estuviera haciendo. Planteó la faena alternando de mano, con clasicismo en el planteamiento. Lo mejor los cambios de mano, los remates, las trincheras y el trazo de algún pase fundamental. El toro no admitía más. Mató en la suerte contraria de estocada caída y dio la vuelta al ruedo. En el quinto de la noche mantuvo la misma actitud y proceder, ante un astado que por descaste y falta de fuerzas no admitía gobierno. Tuvo que machetear como cierre de faena porque el bóvido de El Capea no daba para más. Lo mató de bajonazo en la suerte contraria.


Alejandro Marcos no tuvo su noche. Dio la sensación que algo le sucedía y que su mente estaba en otro lugar lejano a Las Ventas. Tuvo el lote más fuerte que pedía ser domeñado —dentro de la blandura Murube— y Marcos no pudo darles esa lidia de sometimiento. Estuvo a merced de los astados. Habría que matizar que el descaste de los toros de El Capea, desrazados y bobalicones, no ayudaba a que hubiera gerencia en los trasteos. Faltó esa decisión de imponerse a las circunstancias de la noche ante ganado tan alejado de la bravura. No ahormó y se vio desbordado en ambos astados. Mató tras varios pinchazos a sus enemigos. En la suerte natural. De estocada a su primero y de estocada corta caída a su segundo.


Manuel Diosleguarde fue un quiero y no puedo. Quiso imponerse a sus dos toros pero lo hizo sin dar el paso adelante, sin cruzarse debidamente, dejando el toreo en la periferia —despegado— donde se diluye y se va por el sumidero del olvido. Diosleguarde tiene buen corte de torero lidiador. Con el capote se defendió correctamente durante toda la noche, dejando unas chicuelinas estimables en el tercero. A este toro le sacó una tanda con temple en redondo. Ligó un buen natural con el de pecho. Mató en la suerte natural de una estocada caída. En el sexto hizo un esfuerzo. Planteó la faena entre el tendido nueve y el uno, para ir desplazándose hacia los medios del tendido ocho. La inició por bajo. El toro perdía las manos, no pasaba por descaste. Diosleguarde quiso gobernarle con el compás abierto. Al natural toreó tirando del astado con largura. Quiso embarcarle. En redondo más apretado y menos largo. El toro se fue desentendiendo. Ayudados finales a dos manos, el de pecho, y garra en el empeño. Después mató planteando mal la suerte en la natural cuando el astado era manso. Pinchó en dos ocasiones. Finalmente lo mató en la suerte contraria al tercer intento de estocada que necesitó un descabello. 

"Talk is cheap"



Curtis Yarvin


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Sin memoria no hay democracia, dice el señor de las calaveras. Y con memoria, no hay dictadura, podrían contestarle, en pura lógica, los muertos. “Talk is cheap”, dicen los americanos, que la inventaron en 1787.


Pero la idea de una democracia operativa real en el siglo XXI es puramente risible –nos advierte Curtis Yarvin, que busca una transformación monárquica realista en los Estados Unidos.


Disraeli, al que ofendía que le dijeran demócrata, es el primero en llamar “democracia parlamentaria” a la monarquía parlamentaria inglesa del XIX. Ahora Yarvin cree que a la “democracia representativa” de Hamilton todavía le queda un poder: reemplazar la oligarquía por la monarquía. Ve que, después de todo, el cambio de régimen es el último poder de que dispone la democracia y que, si las tendencias actuales continúan, no estará disponible para siempre.


Como es común en la historia, se cambia la forma de gobierno; la apariencia permanece. En el XX pasamos de la democracia a la oligarquía. Históricamente, nada es más estadounidense que el cambio de régimen.


Si esto es así en la metrópoli, ¿qué se puede esperar en las colonias? Ahí tenemos ya a Guy Verhofstadt, el estafermo del liberalismo belga (¡refugio de Puigdemont!), amenizando otra revolución de los colores contra Orban. “El principio del fin del títere de Putin, Orban”, jalea este Picio gafoso (presidente hubo en Guinea que ejecutaba a cualquiera que llevase gafas) que tiene menos pudor que el chupapiera (Burgos al aparato) de una cabra, y que ya fue visto repartiendo provisos de Locke para Ucrania en la plaza Maidán… en el 14. ¿Qué se le había perdido en Ucrania al basilisco flamenco?


Volvemos a Yarvin, para quien la idea de sustituir la democracia por la oligarquía, pero sin renunciar al “nombre vacío de democracia como eufemismo y capa de torero”, no es nueva. Recuerda, por ejemplo, que en la historia de los Estados Unidos se le atribuye a Woodrow Wilson, aunque las ideas europeas de gobierno “científico” son aún más antiguas. Antes de que comiencen los alaridos: no es, dice Yarvin, que la gente de hoy sea ignorante, frívola o inmoral para confiarles el poder. De acuerdo: son todo eso, pero sobre todo, si se le da poder a esa gente, esa gente es demasiado débil para conservarlo. Por lo tanto, no pueden ostentar el poder. Por lo tanto, la democracia real no es posible. Por lo tanto, no tiene sentido –en el mundo actual– hablar de democracia como sistema de gobierno.


Si entiendes esto, hazle un favor al mundo y no parlotees sobre la “democracia”. Literalmente estás violando el idioma inglés.


Yarvin aboga por “un presidente más poderoso”, que era la idea de Hamilton en Filadelfia (por lo que Jefferson lo acusó de querer coronarse rey), lo que nos lleva a la “teoría ejecutiva unitaria”, gatera por la que se colaron los neocones de Cheney (instruido por el juez Scalia, compañero de caza) para traernos la América tremenda que tenemos delante.


[Abril, 2024]

Viernes, 31 de Julio

 


Pompas

jueves, 30 de julio de 2026

Don Natalio


Natalio & Woody


Ignacio Ruiz Quintano
Abc


En Madrid la cultura es un misterio.

Para resolverlo, la alcaldesa se ha fijado en don Natalio Grueso, que vendría a ser el don Natalio Rivas (famoso por su memoria y por su perro “Prim”, entre fox y grifón, como el temerario y progresista general) de la posmodernidad municipal.

Cuando aprieta “la” calor, a los grifones como “Prim” les pones un grano de sal en la lengua y te llevan a una fuente, como los artistas municipales de Madrid, que, ante la crisis que se avecinaba, supieron blindarse los contratos. Si los demás españoles hubieran tenido el instinto de blindarse las nóminas, ahora no habría cinco millones de parados.

Don Natalio Grueso es un dispensador de cultura, pero de la internacional.

¡Que viene la Internacional! –decían de María Corral las áspides de los 90, por aquel su estilazo cosmopolitero que quitaba el hipo en el Reina.

Procede don Natalio del Niemeyer, versión avilesina del Palacio Medici-Riccardi, y lleva en su agenda los móviles de Woody Allen, Kevin Spacey, Paulo Coelho o Brad Pitt, que es, después de todo, lo que importa a una alcaldesa.

¡Los famosos! ¿Dónde están los famosos? –apremiaba la de Valencia a Jorge Berlanga, que hacía un festival de cine en la ciudad.

Woody Allen es el Antonio Ozores neoyorquino: freudismo de boina y freudismo de clarinete. Alfonso Ussía era amigo de Ozores, pero nunca sería elegido por un Ayuntamiento de derechas para dispensar cultura municipal, pues, a diferencia de don Natalio, no tiene el móvil… de Brad Pitt, pongamos por caso.

¿Entienden ustedes por qué en Madrid la cultura es (y seguirá siendo) un misterio?


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Grueso, Vargas y Botella


[Marzo, 2012]

Jueves, 30 de Julio

 


El gato triste y azul

miércoles, 29 de julio de 2026

El factor Cheney



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


En América, “para salvar la Constitución”, los Cheney, Dick y Liz (papá e hija), votan por Kamala Harris, elevada por los medios a la leyenda de hija intelectual de Adlai Stevenson.


En los 248 años de historia de nuestra nación, nunca ha habido un individuo que represente una amenaza mayor para nuestra república que Donald Trump –dice el tipo que de la mano del juez Scalia, su compañero de caza, manipuló la Constitución para, sobre la base de información falsa, librar una guerra que dejó Iraq como un aparcamiento.


Dick Cheney es la encarnación siniestra del baile de máscaras en el bipartidismo americano: lo que era rojo ahora es azul, y lo azul, rojo. En palabras de Robert F. Kennedy Jr: “El Partido Demócrata de RFK y de JFK era el partido de las libertades civiles y la libertad de expresión. Hoy es el partido de la censura, los confinamientos y la coerción médica; está plagado de belicistas neocones, de representantes de las corporaciones… Es el partido de la guerra legal”. El partido, pues, de las elites, cuya auténtica rivalidad no tiene lugar entre la Facultad de Empresariales de Harvard  y la Facultad de Derecho de Yale, “sino entre éstas y West Point”, dicho por Sheldon S. Wolin, un pata negra de la izquierda académica que desde “el fraude electoral de Florida” en favor de Bush no le quitó el ojo a Cheney, “conocido evasor de la conscripción durante la guerra de Vietnam”, como todos nuestros belicistas.


El trajín de Cheney con Scalia para alterar la Constitución tuvo su intríngulis. El neocón ponía la voluntad de poder, y el juez, la artimaña jurídica. Scalia era originalista, y decía inspirarse en Hamilton para servirle a Cheney la figura del “ejecutivo unificado”, es decir, el poder inapelable. Para “vender” su doctrina presidencialista (un ejecutivo “en una sala mano” –“energetic”–), y que no se confundiera con la monarquía absoluta ni con la dictadura militar, Hamilton soltó un discurso de cinco horas en Filadelfia, sin éxito. Cheney, en cambio, sólo necesitó de un tarjetón de Navidad con una cita poética de Franklin: “Y si un gorrión no puede caer a la tierra / sin que Él lo note, ¿es probable que un imperio / pueda alzarse sin su ayuda?” El 11S hizo el resto, y todo fue ya “guerra contra el Terror”, con su rico folclore de la guerra preventiva (la guerra de anticipación, avisa Wolin, es el “Lebensraum” de la era del terrorismo).


A mis amigos demócratas, a mis amigos independientes y a los indecisos en estas elecciones: el voto por Kamala Harris es un voto por Dick Cheney, el arquitecto de todo lo que ha ido mal en Oriente Medio. Por eso me enfermó oír hoy a Cheney, pues tenemos personas que murieron en esas guerras por culpa suya –resume la situación la ex demócrata Tulsi Gabbard.


Una sierpe del Paraíso, el sociópata Klaus Schwab, anuncia silbando la llegada de una agencia digital preventiva que “arrestará a la gente antes de que cometan los crímenes”.


[Septiembre, 2024] 

Miércoles, 29 de Julio

 


La plaza y el toro

martes, 28 de julio de 2026

Correr por la Patria




Rothko

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


La infamia del Régimen’78 haciendo de la Vieja Raposa de León Felipe su consentida en Gibraltar ha sido compensada por la Sociedad Civil con la victoria en el Mundial de fútbol, donde nuestros honestos balompedistas corrieron como el viento. ¡Cucurella, el hijo del viento!


Correr por la Patria viene a ser como correr tras el propio sombrero. Según Chesterton, se tiene la impresión general de que es desagradable tener que correr tras el propio sombrero, y no es sólo que haya que correr y que correr canse.


La misma gente corre con mucha más pasión tras un pequeño y anodino balón de cuero de lo que correría tras un bonito sombrero de seda. Se tiene la idea de que correr tras el propio sombrero es humillante, o sea, cómico. Y las cosas más cómicas son precisamente las que más vale la pena hacer. Me siento inclinado a creer que, en el futuro, el deporte de las clases altas será la caza del sombrero en los días de viento.


La prueba es que a ver la final entre españoles y argentinos acudió la realeza española y el republicanismo americano, cuyo presidente miraba el espectáculo con el mismo nervio de fascinación primaria del ciego del Evangelio que, al recobrar la vista, dijo ver gente “que parecen árboles caminando”. Eran los argentinos, todos alrededor de Messi, el Potele rosarino, a los que Infantino, el “calbo” de “los tenis” blancos, arrastró a la Final de los Fido Didos, Messi y Lamine’2030, montaje enfocado al marketing y al glamour.


Si la Cia de Josselson consiguió imponer en el Occidente de la Guerra Fría la abstracción como “el arte de la democracia” (¡pobres Rothko, el “fauvista de agua dulce de la revista Vogue”, y Pollock, el “trasero de Harpers Bazaar”, en definiciones de Ad Reimhardt!), ¿qué le iba a costar a la Fifa de Infantino imponer en el Imperio trumpete la publicidad como “el arte del fútbol”? Después de todo, y esto también lo avisaba Chesterton, sólo entre gente cuya imaginación ha sido reblandecida por una especie de mesmerismo puede intentarse un truco tan transparente como el de la publicidad, cuya única intención es hacer más ricos a los ricos, que dejan para los pobres lo cultural.


Todo lo que no se sabe bien qué es o para qué sirve, gana punto en la contemplación –decía bien Ruano–. Lo mismo una criatura humana que un “gong” chino.


Tal que Messi y Lamine’2030 en este Mundial, del que nosotros, los pobres, y merced a los locutores de RTVE, sacamos la certeza de que el balón es… esférico. Porque el hombre es un “animal que crea esferas y habita esferas”, recuerda Sloterdijk tirando de Nicolás de Cusa.


Yo de Sánchez, esa obsesión de nuestras derechas, me pillaría un meyba y a surfear la euforia batueca: elecciones en septiembre, y a contar diputados como Gonzalón en el 82.


[Martes, 21 de Julio]

Serrano, de Arias a Almeida

 


Calle de Serrano, 1965
Foto de Teodoro Naranjo
Alcalde Arias



Calle de Serrano, 2026
Alcalde Almeida

Martes, 28 de Julio

 


París

lunes, 27 de julio de 2026

Y ahora qué


Fido Dido

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


España-Argentina. Tenemos la Final cantada por el ramo mercantil de la Fifa de Infantino, con su Messi y su Lamine’2030, los dos Fido Dido del globalismo imperial, con Trump en el rol de Negreira (¿la Fifa de Infantino es la que ha de sancionar al Barcelona de Negreira?).


A Francia se la pasó por la piedra la España de un “cura” riojano, que aprovechó las bartoladas del destripaterrones de Deschamps, y a Inglaterra la despachó Tuchel, que cayó en Atlanta ante la Argentina de Enzo como cayó con el Bayern en Madrid ante el Real de Joselu: por acojonamiento invencible, a lo Paulus en Leningrado. Es verdad que Tuchel no tiene la culpa de que el tarugo de Stones se comiera el centro de Messi en el gol de Lautaro, pero sí de arruinar la moral de la tropa con los cambios, propios de un demente, que ya en su día había cometido la “alemanada” de dejarse en casa a Cole Palmer.


En las mismas circunstancias de Tuchel (ir ganando por un gol a diez minutos del final), en una final europea un tal Cruyff (sí, ya hemo oído que no fue él quien ganó las Ligas de Tenerife) procedía a retirar a un defensa y a meter a otro delantero; con eso, según él, el equipo levantaba las orejas y se activaba para aplicarse en defensa, mientras que, si retiraba a un delantero para meter a otro defensa, el equipo, mentalmente, se dejaba ir en la creencia de que el nuevo haría el trabajo sucio. Por eso Cruyff fue un genio, y Tuchel, un Kaspar Hauser del fútbol que tiene el morro de justificar su incompetencia contándonos el incendio de Atlanta de Margaret Mitchell. Y al fondo de todo, vista la situación de Francia y de Inglaterra, siempre nos quedará una duda de bar: ¿serán cenizos Kane y Mbappé? La duda es uno de los nombres de la inteligencia, y no afecta, pues, al pipero, ese tonto instalado en la novedad, que ahora es Rodri, líder del City al que Valverde borró del mapa en Champions con tres goles de escándalo (el tercero, declarado por la Uefa como el mejor de la temporada). No se olvide que el máximo nivel de fútbol de competición no es el Mundial, sino la Champions. Con diferencia sideral.


[Sábado, 18 de Julio]

Lunes, 27 de Julio

 



Mosquito al agua

domingo, 26 de julio de 2026

Los lópeces


Brighton

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    La gamberrada publicitaria de “Comunismo o libertad” tenía que acabar en la gamberrada política de pedir al Gobierno (al Gobierno, no al Congreso, que ya no se molestan ni en disimular) una ley de pandemias para imponer el certificado de “la Coviz” en Madrid, como hace un López López (¡de los lópeces del franquismo a los lópeces de la democracia!) que quiere “proteger la salud pública de los ciudadanos desde el punto de vista jurídico” (?). Quieren, ay, legalizar el fascismo, que a esto apuntaba el teólogo Rudolf Smend al ver en Alemania “un pueblo patéticamente necesitado de legalidad”, tal que los Feijoo, los Revilla o los López López.
    

Me dicen que López López sería a Ayuso lo que Hamilton fue a Washington, es decir, su cerebro político, militar, económico y jurídico. Hamilton, abogado, no fue presidente porque procedía de un sitio raro, Charlestown, Isla Nieves, en el Caribe, pero López López, juez, viene de Cacabelos, El Bierzo, donde los romanos le contagiarían la obsesión de Catón “Carthago delenda est”, de donde sale su obsesión de exigir un certificado de “la Coviz” para salvar la salud a los madrileños como Azaña quería salvar a los republicanos con su Ley de Defensa de la República para meter en la cárcel por decisión gubernativa al que no lo fuera.
    

Weimar dividió a los juristas alemanes en partidarios de la representación y partidarios de la integración, y “la Coviz” divide a los juristas españoles (“juristas españoles, toreros americanos… ¡qué tontería!”) en partidarios de la vacunación obligatoria y partidarios del certificado de “la Coviz” para conseguir la “inmunidad de rebaño”. ¿Qué rebaño? El rebaño del carnero castrado, para quien una caricia lo justificaba todo, en la fábula de Santayana.
    

El carnero castrado se estremece ante las ovejas y vellones que exige el nuevo gobierno. Pero le parece poco comparado con lo exigido por lobos y enfermedades. Y brota en él la admiración por la sabiduría y belleza del pastor.
    

Qué peligro, los lópeces.

 

[Agosto, 2021]

Domingo, 26 de Julio

 


Luz de Trento

El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo

DOMINGO, 26 DE JULIO


En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:


-El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra. El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Habéis entendido todo esto?


Ellos le responden: «Sí». Él les dijo:


-Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo.


Mateo 13, 44-52 

sábado, 25 de julio de 2026

Game Over


Antonin Scalia

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Porque si la libertad de prensa no sirve para la averiguación de la verdad, ¿para qué sirve? Fue una de las grandes preguntas planteadas por el fundador Alexander Hamilton (éste sí, no Tocqueville, queridos tertuliamos) durante su célebre defensa forense del editor federalista Harry Croswell.


    De lo que queda de la “democracia representativa” fundada por Hamilton es una idea la confesión, en un subcomité del Congreso, de la ex editora de Política del New York Post, Emma-Jo Morris, que en 2020 osó publicar algunos datos de la computadora de Hunter Biden.


    –Cinco días después de la información, ellos (los malos) publicaron una carta de miembros de la comunidad de inteligencia americana afirmando falsamente que la primicia del Post tenía “todas las características clásicas de una operación de información rusa”… (en este punto Morris no puede contener la carcajada).


    El urdidor de la carta había sido… Tony (¡otro Antoñito!) Blinken, lo que convertía el asunto en algo bastante más grave que el Watergate, pero Morris no es tenebrosa, como Woodward (Redford en el cine), el ídolo de una generación de papafritas del periodismo que dieron mucho la chapa en España, un país ayuno de cultura política, como finamente lo dijo Nicolás R. Rico, para quien el españolejo, y esto se ve estos días con la farsa pos-votacional de los pactos (¡democracia pactista!), sería ese “animal locuaz que piensa por mor del pienso”.


    En la Red disponen los curiosos de un video del juez Antonin Scalia, originalista elevado por Reagan a la Corte Suprema, que explica, con una sencillez ofensiva para nuestros infatuados mendrugos patrios, el secreto de la única democracia representativa existente. ¿Qué hay en la Constitución, pregunta, que nos hace ser lo que somos? Las maravillosas previsiones incluidas en la carta de derechos. Ok. Pero si creen que una Declaración de Derechos es lo que nos distingue, están locos. Cualquier república bananera tiene una de ésas. La de la Urss tenía más que la nuestra: lo garantizaba todo, pero eran sólo palabras en un papel. ¡Garantías de papel! Lo principal: la Urss no prevenía contra la centralización del poder en una persona o en un partido. Cuando esto pasa, terminó todo. “Game Over”. La Declaración de Derechos no vale nada.


    –El secreto del éxito es la estructura del gobierno. Dos poderes separados y ninguno soberano (toda soberanía desaparece al dividirse). Lo fundamental: un Ejecutivo elegido separadamente. Esto da mucho trabajo, muchos problemas, como saben… (se dirige a congresistas). A veces me invitan de Europa a dar charlas sobre la separación de poderes. En Europa no han pretendido nunca separar los dos poderes políticos. Son países parlamentaristas: el Ejecutivo es una criatura salida del Legislativo, y no hay discrepancias.


    No hay, pues, política, que es precisamente la razón de ser del Estado de Partidos. “Haga como yo, no se meta en política”. Game Over, España.

 

[Agosto, 2023] 

Melilla y Santiago: interview con un apóstol guerrero


 

Por Julio Camba
29 de Julio de 1909



He visto al Apóstol Santiago matando moros en el frontispicio del Ayuntamiento. «Sería muy interesante –me dije– saber lo que opina el Santo de los sucesos de Melilla». Y, entonces, me he ido a celebrar una interview con él. Todos los santos están altos, pero el Apóstol está, lo menos, a la altura de un quinto piso. Con una gran dificultad me encaramé por el tejado y llegué al pie del grupo.

¿Se ha enterado usted de lo que ocurre en Melilla? –le pregunté al Santo.


Santiago Apóstol contuvo un momento su caballo de piedra, y me dijo:


Aquí, en el Ayuntamiento, he oído hablar algo de eso. Creo que hay guerra, pero no han contado conmigo para nada. Desde luego, puede usted asegurar que yo no iré.


¡Hombre! Pues le van a echar a usted muy de menos.


El Santo sonrió con toda la ironía con que puede sonreír un santo, ya sea de piedra o de palo.


No lo crea usted –me replicó–. En el Ministerio no tienen ninguna confianza en mí. Yo soy un soldado de Cristo, pero no de Romanones. Esta guerra no es una guerra de fe.


–asentí yo–. Parece que hay muy poca fe en la guerra.


–Además –
añadió el Santo– yo estoy ya muy viejo. No conozco la táctica moderna, y, fuera de Santiago, no tengo ningún adicto. Si yo fuese a la guerra, serían capaces de ponerme a pelar patatas...


Hubo un momento de silencio.


¿Y por qué –dijo de pronto el Santo–, por qué matan ustedes a los moros? Porque ustedes son mucho más infieles que ellos...


¡Ah! –exclamé yo–. Nosotros tenemos hoy un ideal superior: la civilización.


¿La civilización consiste en echar a los moros de su casa y quedarse con sus bienes? –me preguntó el Santo.


Lo mismo que la fe –le respondí.


Y ¿es por eso por lo que matan ustedes a los moros?

 
¡Pero si no los matamos, señor Santiago! Se conoce que usted no lee los telegramas. Hasta ahora, Apóstol bendito, y como usted no lo remedia, son los moros quienes nos matan a nosotros.


Pues entonces –observó el Santo– los más civilizados son ellos.


Piense el lector en esta observación del Santo. Vamos a Marruecos con el pretexto de que somos los más civilizados y, en vez de arrasar a los moros con melinita, resulta que los moros, armados de las armas más modernas, dejan tendidos sobre el campo a nuestros mejores oficiales. Si nosotros representamos la civilización, la estamos dejando en ridículo.


Pero, además, si nosotros invadimos a Marruecos en nombre de la civilización, mañana vendrán Francia, Inglaterra o Alemania a invadirnos a nosotros con el mismo pretexto. En Villagarcía hay seis acorazados alemanes, de los que salen todos los días a recorrer estas campiñas centenares de marinos. Todos ellos hablan dos idiomas a más del alemán, y ya es sabido que, entre los marineros de los buques españoles, lo raro es encontrar alguno que sepa el castellano. Unos hablan el gallego, otros el catalán, otros el andaluz, y la mayoría no saben firmar. Por grande que sea la diferencia de civilización que hay entre Marruecos y España, no es mayor que la que hay entre España y Europa.


Pero yo no le comuniqué al Santo nada de esto. Cuando me despedí de él, me dijo:


Ya que ustedes se han metido en esta aventura, que salgan bien de ella. Después de todo, yo no estoy completamente mal con el Ministerio. El Sr. Maura me abrazó el otro día, y el Rey me trajo personalmente los mil ducados de todos los años.


Y así acabó mi interview con el glorioso Patrón de España, a quien su arrojo de soldado le valió el sobrenombre de Hijo del Trueno.


(Del libro Maneras de ser español, Luca de Tena Ediciones) 

Sábado, 25 de Julio

 



La Milla de Oro. El muladar de Almeida

La pescozada al señor Santiago


Francisco de Quevedo

Hay que seguir afirmando que Santiago bajó a la batalla de Clavijo sobre un caballo blanco, y no hay que transigir ni con que fuera tordo el caballo. Ése era el consejo de Maeztu. Pero ¿qué sabemos hoy del patronazgo de Santiago?

Quevedo se dejó la piel en la defensa del patronazgo de Santiago frente al de Santa Teresa. En Madrid, los columnistas zen (tristas) de la época discutían de la depreciación de la moneda, de las hipotecas de los judíos, de la ayuda a los herejes... La reacción antisantiaguista crecía porque ya no había musulmanes contra quienes hacer la guerra santa. Y el centrismo decidió hacer la petición de que la beata Teresa de Jesús fuera elevada por el Pontífice y admitida por el Reino como patrona de todos los españoles, contando con el favor del Rey y su valido, el Conde-Duque, que miraban por lo suyo.

Quevedo también miraba por lo suyo, pero menos, pues echó todo su crédito gubernamental a perder cuando escribió su memorial por el patronato de Santiago contra la bandera de los carmelitas y el centrismo rampante. Santiago era un patrono guerrero, y Santa Teresa, una patrona andariega, casi una krausista. (Se conoce como “krausismo” a un movimiento de pedantes madrileños que dieron en sustituir la misa dominical por una caminata por Gredos.) A Quevedo, para quien las Españas eran «bienes castrenses ganados en la guerra por Santiago», el buen rollo carmelitano lo hacía sulfurarse. ¿Encomendar al sexo de mujer parte de la invocación de las batallas? «¿Qué comparación puede tener esta postura y pintura con la de un caballero joven, robusto, gallardo, denodado, despidiendo rayos de luz de su hermosísimo rostro, adornado de fuertes y resplandecientes armas, con la cruz roja en el pecho...?»

Y en Su espada por Santiago escribe:

“Los reyes, señor, armaban caballeros en España; mas a los reyes Santiago los armaba caballeros: de su altar tomaban las armas y la espada, y el bulto del Santo Apóstol les daba la pescozada en el carrillo... Pues, ¿cómo pretenderán los padres de la Reforma que Santiago os dé armas a vos y que las volváis contra él; que de su altar toméis la espada y que le quitéis vos la que él (tiene) en su mano para dársela a Santa Teresa, a quien sus mismos hijos han hecho estampar con una rueca? La pescozada, señor, antiguamente Santiago la daba a los reyes; hoy quieren los procuradores de corte que los reyes se la den a Santiago en la cara. A vos os lo proporcionen... Ni los frailes lo pueden negar, ni los procuradores lo deben proseguir; ni vos, señor, lo debéis mantener.”


Santiago y cierra España

viernes, 24 de julio de 2026

Pepe Campos. Quinta novillada nocturna del verano madrileño. Una cena final chamuscada


Niños jugando al toro
Colmenar de Oreja
Verano'26



Pepe Campos


Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.


Jueves, 23 de julio de 2026. Quinta novillada nocturna del verano madrileño. Final del Certamen ‘Cénate Las Ventas’. Encierro de novillos de Guadaira (encaste Domecq, línea Jandilla). Bien presentados a excepción del segundo de menor trapío. Nobles, sin fuerza y descastados. Primero, manso, muy flojo y distraído. Segundo, manso, sin fuerza y descastado. Tercero, alto, con más pies de salida, derivó a escasez de fuerzas. Cuarto, alto y con gas, que se le acabó por falta de fijeza y casta. Quinto, manso, muy flojo y descastado. Sexto, flojo, aguantó una lidia mejor llevada por Juan Carlos de Alba. Rozando la media entrada. Noche veraniega del mes de julio. 


Terna: El Mene, de Zaragoza; de verde manzana y oro, con cabos negros; veintiún años; treinta y seis festejos en 2025; silencio y silencio tras un aviso. Nacho Torrejón, de Madrid, de corinto y oro, con cabos blancos; veintitrés años; dieciocho festejos en 2025; silencio y saludos. Mario Vilau, de Barcelona, de azul cielo y oro; con cabos blancos; diecinueve años; quince festejos en 2025; silencio y saludos. Quedó desierto el premio de ganador del Certamen, aunque los tres novilleros repetirán cartel en Las Ventas en la próxima Feria de Otoño.


Suerte de varas. Los novillos de Guadaira tuvieron una pelea desigual en varas. Por lotes: 1) primero y cuarto: el primero fue picado en exceso en la primera vara, caída y trasera, y salió al capote, tras acostarse, perdiendo las manos; en el segundo encuentro, picotazo trasero y escapa. El cuarto fue picado detrás de la cruz, en la primera se le sostiene el hierro y sale suelto; en la segunda, picotazo, saliendo suelto. 2) Segundo y quinto: el segundo, mal colocado, las puyas caídas, se acuesta en la primera por falta de fuerza y pierde las manos al salir; en la segunda, picotazo y sale suelto. El quinto, picado detrás de la cruz, de dos picotazos, de ambos sale suelto, tras el primero pierde las manos. 3) Tercero y sexto, empujaron y recibieron mayor castigo. En el tercero, marra el picador, rectifica, detrás de la cruz, con metisaca, empuja el novillo, sale al capote y pierde las manos; segunda, detrás de la cruz, empuja con menor fijeza, El Bala le pega, y falto de fuerzas huye. En el sexto, sendas puyas, detrás de la cruz, la primera muy larga, empuja el novillo, le sostiene la vara Antonio Carrasco, se acuesta el astado y sale suelto; en la segunda, mantiene la vara el picador, se repucha el novillo y sale de naja.


La trabajadera llevada por los picadores en la suerte de varas a lo largo de la noche de ayer, viene a demostrar el pésimo encierro al que asistimos, pues cocinaron los productos con chamusquina —el interior era carne de raza inferior— y tras ello sólo sirvieron platos de Mesón antiguo de carretera donde los comensales se quedaban mirando el plato estrella, preparados con cuchillo y tenedor, sin saber cómo meter mano a una carne seca, ennegrecida y con sabor a humo. El asunto de la suerte de varas ya sabemos que corre malos tiempos, si bien hay que matizar que puede que todo parta de la poca seguridad (o mando) que poseen los novilleros (o matadores, en las corridas) para lidiar los astados que les corresponden en los sorteos. Los tres novilleros de ayer eran conocidos de la afición de Las Ventas y podemos sacar como conclusión que si no deciden cuidar la suerte de varas poco les va a quedar por hacer en su planeta de los toros. Da la impresión que tanto El Mene, como Mario Vilau, principalmente, someten a sus novillos a un exceso de castigo que luego, más adelante, en las faenas de muleta, los animales acusan, para quedarse en una versión mínima de fuerzas y recorrido, e inservibles para cualquier pasaje artístico posible. Así ocurrió. Aparte está la naturaleza de los novillos de Guadaira, versión moderna del toro de procedencia Domecq, sin fuerzas y sin casta. Los tres primeros novillos de ayer se echaron en la faena de muleta y eso sólo significa que la condición de nobles y desrazados es el resultado de la selección ganadera que se busca para obtener un producto dócil, manejable y de consumo rápido. En definitiva, la chamusquina que suelen realizar los picadores con el beneplácito de su jefes de fila —los matadores—, llueve sobre mojado, pues el género elegido normalmente viene socarrado de fábrica y a la hora de encontrarle el punto sólo hace falta darle vueltas y, con poco, la chamuscada se sirve piripi y tiznada.


Enorme decepción sufrió el público venteño anoche que acudió en buen número a la final del Certamen «Cénate Las Ventas». La cena se sirvió a punto de la calcinación y no sabemos si fue una copia de esos mapas rojos candentes que sitúan a España en el interior del planeta Tierra allí donde el magma —y el demonio— actúa y gesta el calor y el color de la vida. Nos tememos que en la tauromaquia del futuro los picadores serán sustituidos por molinos eólicos cuyos mandobles van de fábrica y serán sostenibles y, además, se situarán paneles solares en zonas de tablas para cremar a los astados como relevo de la suerte de matar. La inutilidad de la espada se aproxima y se viene perfilando festejo tras festejo. Ayer El Mene en el cuarto novillo arrojó su estoque a la arena antes de dar unos pases finales. Nacho Torrejón hizo lo mismo en el quinto. No es desechable que el artefacto solar mencionado sea introducido en breve tiempo y su aplicación evite el sonrojo de una mala utilización del tradicional estoque. Instrumento desvalorizado. La tostada está en camino. ¡En fin!


Si entramos en el análisis de lo sucedido anoche, debemos comenzar por la actuación de El Mene. Un torero al que siempre hemos defendido por su elegancia. No obstante parece como que se le va el tesoro de sus buenas cualidades entre decisiones timoratas. No le sirve el novillo moribundo. En su primero no administró el castigo, y luego no pudo torearle. Lo mató en la suerte contraria, de pinchazo y una estocada perpendicular casi entera. Su segundo novillo —el cuarto— se le fue diluyendo. Muy mal lidiado. No necesitó ser picado. Con la muleta algún detalle por ese ángel que posee El Mene. Amanoletado. Pases de la firma. Pero sólo eso. Lo mató en la suerte contraria de una estocada trasera.


Nacho Torrejón, firmó su mejor actuación en Las Ventas, aunque con ese defecto suyo de torear despegadillo. A su flojo primer novillo lo pasó con alfileres antes de que se derrumbara el animal. Lo mató en la suerte contraria de un pinchazo sin soltar y de una estocada caída. En el quinto realizó el único toreo digno de capote, en unas verónicas estimables en la segunda raya del diez. Inició la faena con pases suaves mientras el novillo perdía las manos. Toreó con prisa. En algún momento se le vio plantear un toreo curvo tras darle distancia al morlaco —por eso nuestra buena valoración—. A un novillo muy flojo y descastado lo mató en la suerte contraria de un pinchazo y de una estocada.


Mario Vilau, realizó lo mejor de la novillada. En el tercero que salió muy disminuido de la suerte de varas, quiso tirar de él en la faena de muleta sin que hubiera posibilidad de nada. En el sexto, el novillo que más aguantó, inició la faena de rodillas en los medios. Luego en cercanías consiguió tirar con mando del novillo por ambos pitones. Lo llevó con temple. Al finalizar levantó al público con circulares templados. La escasez de fuerzas del astado restaron méritos al torero. Se precipitó en la estocada por entrar sin que el novillo estuviera cuadrado ni fijo, y pinchó. En el siguiente encuentro, con el novillo muy humillado, le propinó una estocada algo caída.


El presidente Juan Carlos González Carvajal se equivocó al no devolver el segundo novillo, que estaba inválido. De esa manera colaboró en el pobre resultado del encierro. Los aficionados dejaron de tomarse la novillada en serio y dejaron de protestar a partir de ese momento. ¿Para qué? 

La guillotina





Ignacio Ruiz Quintano
Abc


En España, donde lo que llaman fascismo, cuando no está prohibido, es obligatorio, la palabra fetiche es “democracia”. Pero ¿qué es para un español la democracia? Se lo dijo el doctor Iglesias (Pablemos, no Papuchi) a Percival Peter Manglano, ex consejero de Hacienda de Madrid:
Quizá es duro de tragar para alguien de nombre aristocrático, pero la democracia y los derechos civiles nacieron con la guillotina.
Pablemos vive de las chuletas de Errejón, que vive de los apuntes del profesor Cotarelo, que es como ir a vendimiar y llevar uvas de merienda.

El profesor Cotarelo, que cae simpático porque tiene un aire entre Wyoming y Conesa, o sea, un Sartre de chocolatería, llegó una vez a “El Independiente” haciéndose cruces por las columnas de Tom Paine en el periódico (“no sabía que vivía”), que era entonces el seudónimo… de Trevijano.
Pablemos, que sale en un video enseñando a sus alumnos la teoría de la relatividad de Newton, cree que la democracia representativa, inventada por Hamilton en la segunda Constitución americana, es una cosa de Robespierre, que sería él, y Saint-Just, que sería Errejón, yendo por los pueblos con la guillotina en la “Kangoo” como van los afiladores gallegos con la piedra de afilar.

La democracia representativa nace del equilibrio entre el optimismo lockiano de Madison, con su canto a la libertad republicana, y el pesimismo hobbesiano de Hamilton, preocupado por el destino de la nación recién alumbrada en un mundo de lobos, como Inglaterra, Francia y… España, donde fue embajador John Jay, que vivió en Madrid de 1781 a 1783, cuatro antes de la democracia y nueve de la guillotina. Ante Floridablanca, Jay lamenta el desprecio de las letras de cambio americanas, necesarias para proveer a la visión de su amigo Hamilton: un Ejecutivo fuerte y músculo financiero para sostener un fuerte ejército. Y de estas necesidades, Pablemos, nació la única Constitución democrática del mundo, que ahí sigue, tan terne.


[Noviembre, 2015] 

Viernes, 24 de Julio

 


Adiós España

jueves, 23 de julio de 2026

Persia




Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Sabíamos qué pintaba Domecq (“detrás va Pedro Domecq con dos sultanes de Persia…”) en el entierro del Camborio.
Supongo que por la visión de las etiquetas de las botellas de Domecq en las juergas flamencas –fue la explicación de Lorca a Pemán.
Pero nos faltaba poner cara a los dos sultanes de Persia. Y van apareciendo pistas.

En la cabeza todos teníamos la hipótesis zoroástrica de los dos Grandes Espíritus, bueno y malo, y el bueno vencerá cuando Persia conquiste el mundo, mas la noticia de que España ha sido elegida por la Onu para verificar el desarme nuclear iraní, en premio, se supone, a los avances del doctor Errejón en el campo del núcleo irradiador, unida al rumor de que la teocracia iraní (nada que ver con la “teocracia española” denunciada por Carmen Vela, la Madame Curie que De Guindos puso en la Ciencia del Estado) sea la titular del móvil del jefe de Podemos (imaginemos una sintonía tipo bájame-la-jaula-jaime-bajamelá-bajamelá) nos hace pensar que la pareja de sultanes del entierro del Camborio, que sería España, sean los doctores Errejón y Pablemos.
A los cincuenta años de Palomares, España sigue gozando de un bonito prestigio nuclear en la Onu, donde ya en 1946 el comunista Oscar Lange, delegado polaco, denunció que España era la mayor amenaza para la paz del mundo porque, con la ayuda de técnicos alemanes, estaba fabricando bombas atómicas en Ocaña.

Jomeini no tenía móvil, que a lo mejor por eso le cayó tan bien a Rosa Montero. Y si su teocracia le ha puesto uno a Pablemos, con lo que habla, estamos ante algo verdaderamente extraordinario.

Los jóvenes progres siguen a un monacillo que tuitea sobre la tensión entre el núcleo irradiador y la seducción de los sectores laterales. Sus padres adoraron a un santón que pontificaba (“Librillo Verde”, comentado por Ernest Gellner) sobre la distribución del peso del creyente entre los dos pies al orinar.

De cada uno según sus capacidades, a cada uno según sus necesidades.

[Enero, 2016]