lunes, 11 de mayo de 2026

Por qué Mourinho




Ignacio Ruiz Quintano

Abc


El hombre indicado para recuperar al Madrid de su anemia competitiva es Mourinho, que cerraría el círculo florentino, esa época gloriosa a la que ni siquiera se acerca ninguno de esos grandes clubes-Estado, con sus petrodólares por castigo y sus entrenadores modernos (“los cornudos del viejo arte moderno”, que decía Dalí), tipo Pep de Sampedor, Xabi de Tolosa o Jurgen de Stuttgart, ¡la Nouvelle Vague balompédica!, y sus futbolines de autor, con las ranas prisaicas cantando al plano lento (fútbol limpiaparabrisas) en “As” y “Marca”, sus “Cahiers du Cinéma”. 


Escucho a la gente comparar a Guardiola con Ferguson y sonrío, porque para mí no es la misma historia. Para mí es simple: uno hizo historia. El otro hace triángulos. Ferguson construyó dinastías en diferentes generaciones, diferentes estilos, diferentes desafíos. Guardiola, entrenador fantástico y fútbol hermoso, sí, pero siempre en las condiciones perfectas, la estructura perfecta, la orquesta perfecta y afinada para él. Ferguson crea la orquesta. Pep la dirige. He ahí la gran diferencia.


Esto tiene dicho Mourinho de Ferguson.


La gente habla mucho hoy de táctica: entrenadores más detallistas, equipos más estructurados… Pero al final del día, el fútbol siempre se reduce a los jugadores y su mentalidad. En el United nos enfocamos a construir ganadores, y eso no trata sólo de habilidad, sino de carácter, de cómo los jugadores manejan la presión y de cómo responden en lo malo. El mejor sistema del mundo, si los jugadores no tienen fe o personalidad, no durará. En la mayoría de los partidos la táctica no nos dio la victoria: era la actitud, la negativa a perder, la disposición a asumir la responsabilidad en los momentos decisivos. Eso no siempre se puede enseñar, pero se puede incorporar a la cultura de un club. Por eso no importa cuánto cambie el fútbol: las cosas importantes han de permanecer igual. Los jugadores ganan partidos y la mentalidad gana trofeos. Eso es todo.


Y esto tiene dicho Ferguson hablando de Mourinho.


Pero el pipero elegante habla de Klopp con la misma unción que el progre pipero de los 70 (los que pelaban pipas en el “Avión Club” de la calle de Hermosilla) hablaba de Truffaut, y todo porque en los “Cahiers du Cinéma” Truffaut se engorilaba contra el “cinéma de qualité” (el cine de toda la vida) en tanto que cine de guionistas más que de realizadores. La pretendida “Nouvelle Vague” del balón se ha apropiado del “fútbol ofensivo”, pero, década y media más tarde, en España el récord de goles sigue siendo de Mourinho. Ahora quieren incluir a Luis Enrique en la “Nouvelle Vague” porque ya habla francés (se las echa de “boulevardier” como aquel español residente en París que vino a Madrid y al salirle al paso en Sol un galgo, gritó a un guardia: “Sergent, sergent, separé de muá ese perrit!”) y porque le metió cinco al Bayern, que a su vez le metió cuatro al PSG. Un 5-4 en París tiene a los medios gritando “¡El Partido del Siglo!”, cuando no hace tanto un 4-3 en Munich no dio mediáticamente ni para partido de la semana, lo cual indica que no son los goles, sino sus beneficiarios, lo que cuenta. Con Courtois y sin Mbappé, el Madrid estaría hoy en la Final del Puskas Arena de Budapest, pues lo que acreditaron Bayern y PSG en El Partido del Siglo fue una insolvencia defensiva propia del fútbol femenino, incluidos dos porteros obcecados en la disputa del premio Loris Karius.


Dicen que el reto de Mourinho en el Madrid es hacer correr a Mbappé, cuya situación tras el hundimiento del Madrid es como la de Bertrand Russell tras el hundimiento del “Lusitania”, cuando llegó la violencia, “como si se creyera que yo era responsable del desastre”. En la iglesia de la Hermandad de Southgate Road fue asaltado por una multitud borracha, y “los más feroces eran las viragos, armadas con tablas de madera llenas de clavos oxidados”. Una pacifista pidió que lo defendieran a los policías, que se encogieron de hombros. “Es un filósofo”, les dijo. Nada. “Es famoso”. Nada. “Pero es hermano de un conde”. Los policías acudieron en su ayuda como leones.


 [Sábado, 2 de Mayo]

San Isidro'26. La insoportable levedad de los guirlaches de Mayalde , con Caballero, Román y Galván. Márquez & Moore



JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ


A las 20:33 horas de la tarde, al morir el tercero, ya llevábamos encima 173 muletazos, según el cómputo de la gentil aficionada CLL y tres avisos en la cuenta del aficionado DA. Llevábamos una hora y media en la piedra, a la espera de que el cuarto toro apareciera por la puerta de los chiqueros, custodiada como viene siendo habitual por don Gabriel Martín ataviado como un barquillero del Retiro. La corrida del señor Conde de Mayalde, los guirlaches de Mayalde, iba pesando ya como una tonelada de plumas, y tan sólo nos había conseguido sacar del sopor en noventa minutos la desbandada furiosa de las mulas cuando iban a arrastrar al segundo de la tarde. Los benhures que se ocupan de ellas fueron incapaces de contenerlas en sus bríos cuando salieron de naja, y las hijas del burro y de la yegua, espantadas por vaya usted a saber qué, huyeron a galope tendido desde el 9 hasta el 4 y a la vuelta arrollaron a un insensato de los benhures que se interpuso en su camino con la vana ilusión de parar a aquellas furias desatadas, hasta que se consiguió detenerlas en el punto opuesto al que ocupaba el cadáver de Escultor, número 27, que esperaba sin prisa ser conducido a rastras hasta  los destazadores.


La cosa ya comenzó mal cuando un blandengue Jibelino, número 31, anduvo por la plaza mostrando sus debilidades congénitas y las sobrevenidas tras su paso por las manos y la vara de Daniel López. El bicho no podía ni con la penca del rabo y sus trémulos pasos por la arena de miga de la Plaza fueron refrendados con silbidos y los consabidos signos de desaprobación, sin que esas manifestaciones de los expertos ojos de tantos aficionados sirviesen para conmover a don José Luis González2, que se empeñó en mantener al animal haciendo el ridículo públicamente hasta que una perfecta caída en plancha longitudinal a la salida de un capotazo en banderillas le convenció de que debía mostrar el trapo verde. A cambio de eso sacaron a una especie de morucho, negro y lleno de barro, de Fermín Bohorquez que atendía por Noruego, número 97, con el que volvió a principiar la corrida, siendo el gaditano David Galván el encargado de vérselas con él a ver qué se podía hacer con esa prenda. Hoy no quisieron poner al de El Freixo de sobrero, a saber por qué, y a cambio tenían a éste y al que se citará más adelante. Galván anduvo de acá para allá con el toro, que tampoco era como para irse con él de copas, y entre medias dejó alguna leve pincelada en forma de pase natural en una faena larga y de parcos argumentos. 


Escultor es nombre querido en la casa Mayalde y hoy nos echó a uno, herrado con el 27, cuyas señas de nombre y cifra son idénticas a las de otro Escultor que, en forma de novillo, vimos en el año ’23, blando y sin fuelle, que de nada le sirvió a Mario Alcalde. Éste de hoy no fue un paladín de la fuerza bruta, pero al menos no anduvo derrengado. Sirvió para que apreciásemos la disposición de Román, preguntándonos a qué habría venido Román con los de Mayalde, y comprobásemos cómo el animal cantó la gallina, estando más interesado en irse que en quedarse a lo de la muleta, aproximándose cuando tuvo ocasión al abrigo del maderamen de la barrera de donde no quiso ya salir y donde Román lo cazó a la tercera o a la cuarta antes de descabellarlo.


El tercero fue Joyero, número 18, ante el que se plantó Gonzalo Caballero, una corrida el año pasado y sin apoderado, en otra de esas duras pruebas que algunos se ven obligados a pasar a ver si suena la flauta y son capaces de enderezar una carrera que flaquea. Cuando Galván se pone a hacer unas chicuelinas en su quite, el toro le echa al suelo y le pisotea, encelándose con él y las asistencias se le llevan a la enfermería. Después del susto, Caballero pone su a veces ciego valor y su falta de un plan ante las complicaciones del toro. La faena te tiene en vilo, porque ves al torero cogido la mitad de las veces, pero los argumentos que el torero despliega ante el toro son de poca enjundia. Quiso torearlo en la distancia al principio y luego optó por buscar unas cercanías que el toro ni demandaba ni quería, dando la sensación de no acabar de comprender al Mayalde.


Ahora estamos justamente donde empezamos el folio: son las ocho y treinta y tres minutos, llevamos tres toros y como David Galván está en las manos de Padrós, se corre turno y le toca a Román vérselas con el quinto, Enarbolado, número 15, un toro castaño, cuajado y de armónicas hechuras que se emplea en el primero de sus encuentros con Francisco de Borja y su mascota equina y que acude con soltura a banderillas. Román, sin dudarlo, le plantea el cite de largo al toro y le recoge en una primera serie de derechazos templados y limpios. Generosa la apuesta de Román, que basa toda su faena en la distancia, haciendo galopar al toro en una segunda serie más encajada y después en otra más con la plaza entera aplaudiendo. Luego dos series de naturales, de nuevo basadas en la distancia en el cite, en la ligazón y en la buena colocación, antes de retornar a la diestra para otra serie de categoría. La faena de Román es maciza y meditada. No es fruto de improvisación; se percibe que el torero tiene muy claro lo que quiere hacer y está dispuesto a hacerlo sin agobios, luciéndose él y luciendo al toro, sin darse importancia y llevándose la tarde de calle. Tras unos adornos para cerrar al toro hacia las rayas, que no salieron todo lo bien que nos hubiera gustado, una estocada recibiendo refrendó su importante trabajo en esta tarde. Frente a la nada de Talavante del otro día, aquí ha explicado hoy Román sus argumentos basados en el toreo hecho sin artificio, en la verdad, la colocación y, sobre todo, en la generosidad.


Gonzalo Caballero repitió en su segundo las mismas jaculatorias que en su primero. Aguantó una colada de esas que te dejan mudo al principio y volvió a porfiar con Enarbolado, número 15, en un trasteo al que le faltaba una idea central que le diera unidad. Minutos antes habíamos visto la homogénea faena de Román, su unidad de tiempo, de espacio y de acción y tan de seguido Caballero se nos figuraba un poco a la deriva, sin aprovechar las -pocas- nobles embestidas del toro y entregándose a un trasteo largo y sin propósito. En este toro merece la pena destacar la gran actuación con los palos de Ángel Gómez.


Cuando esperábamos de nuevo a Román, salió David Galván de la enfermería con una especie de faja ventral y se dispuso a vérselas con Entrador, número 23, con el que don José Luis González2 repitió la misma monería que con el primero: la de tenerle en la plaza, picarle y cambiarle en banderillas, cuando las gentes viendo la hora que era ya pensaban más en la cena que en la lidia. Eso nos permitió conocer al otro morucho de Fermín Bohorquez, Templado, número 83, igual de embarrado que el primero pero mucho más feo, como de granja de engorde de chotos poco escrupulosa. El bicho era una prenda y los banderilleros no se fiaban de él. No se le veían ganas de humillar y entraba con la cara levantada a ver dónde colocaba el derrote. Galván se puso decididamente frente a las inexistentes virtudes del Bohorquez y consiguió arrebatarle algún muletazo a base de tragar y de quedarse, con mucha decisión y hombría, y de dejarle una gran estocada. La parte graciosa de la faena vino cuando la conocida voz de un anciano del tendido le aconsejó al diestro:


-¡Bájale la mano!


Y eso ya fue un festín de risas en la larga tarde, esa mentecata recomendación dada para un toro que no había humillado una sola vez en toda su vida pública, como si el pescuezo lo tuviese escayolado.


A las diez y diez abandonábamos ateridos la plaza, haciendo recuento de avisos: contando los 4 de hoy, en tres corridas llevamos 11.



Román


ANDREW MOORE



 
















FIN

Hughes. Barcelona, 2; Real Madrid, 0. La otra cara del 'modelo deportivo' (más datos que crónica)



Hughes

Pura Golosina Deportiva

 

Como suele ocurrirme últimamente, vi el partido en diferido por obligaciones familiares. No podíamos dejar solo al Madrid en un partido desagradable. Creo que eso sentimos. Llegar de víctimas a la fiesta de la liga culé es un suplicio que pone de relieve la otra cara del estropicio. No sólo se destrozó el equipo campeón de la 15 con decisiones incomprensibles, es que se aupó al Barcelona, que estaba en las últimas. El Madrid ha colaborado en revivir al rival cuando peor estaba y el colmo y justo pago fueron las palizas del año pasado o este partido en el que incluso dio la sensación de que el Barça no quería hacer mucha sangre (salvo personajes fuera del espectro como Fermín).


No hay mucho que comentar del partido, y no merece la pena mortificarse. Sólo diré que sentí la humillación menos que otras veces. Creo que nos estamos acostumbrando. Que nos hemos acostumbrado. La desmoralización de jugadores como Bellingham es preocupante.


Al final del partido me dediqué a mirar un par de cosas. Por aclarar las ideas.


LA CARA B DEL “MODELO DEPORTIVO”


Florentino lleva 23 temporadas como presidente en dos etapas, la primera, de 2000 a 2006.


De esas 23 temporadas, ha habido 10 en que no se ha ganado Champions, Liga o copa del Rey y cinco nadapletes. En otras cinco, se ganaron supercopas o intercontinentales, que sólo son la resaca de trofeos del año anterior.


Un poco más del 40% de las temporadas del Madrid de Florentino han sido fracasos inobjetables: ni Copa, ni liga, ni Champions League, que se cantaba antes.


Y cinco han sido absolutos desastres sin títulos: redondos nadapletes.


LAS CRISIS DEPORTIVAS


Estos años malos caían entre años de triunfos, eran años tontos, años de relajación o depresión, y nunca se repetían, salvo en tres ocasiones.


Estar dos o más años sin ganar Champions, Liga o Copa podríamos definirlo como crisis. La primera, tres años (2003-2006), cuando Florentino dimite; hubo otra, entre el final del calderonismo y el primer año del Segundo Florentino (con Pellegrini): 2009 y 2010, años sin títulos, solo una Supercopa de España.


Y la tercera crisis del Madrid, la actual, últimas dos temporadas


Repasemos las 3 crisis deportivas en 25 años:


*2003/4 + 2004/5 + 2005/6: el final del primer florentinismo


*2008/9-2009/2010: transición, final calderonismo, inicio segundo florentinismo.


*2024/5-2025/6: el desmontaje de la 15ª con Mbappé y decadencia o nueva radicalización del florentinismo.


Estas 3 crisis son muy diferentes: inicio, mitad y final del florentinismo. La primera fue la crisis del modelo galáctico, ocaso del Primer Florentinismo; la segunda, el convulso paso de Calderón al Segundo Florentinismo. En esta tercera, en el Tardoflorentinismo, el modelo deportivo, que parecía gozar de buena salud, implosiona.


Estamos, por tanto, en una de las peores crisis en 25 años. Es decir, el momento es objetivamente grave.


Y quedémonos con lo anterior, esa cara B o lado oscuro de la luna de las grandes glorias florentinas: el 43% de las temporadas de Florentino fueron un fracaso deportivo y el 21% rotundos nadapletes. El modelo nunca fue equilibrado, nunca fue regular. Alternó la gloria absoluta e inigualable con grandes bajadas de brazos. 

Lunes, 11 de Mayo

 


Valle de Esteban

Camino de hormigas

domingo, 10 de mayo de 2026

En tierra de nadie

Patio fuera de concurso
 
 
La mano 
   

Francisco Javier Gómez Izquierdo



           Como quiera que el Córdoba-Granada de esta tarde trae la misma emoción, que es ninguna, que el Barcelona-Madrid, partido éste que D. Tebas tenía guardado para bien-venderlo por las Asias, esta jornada hablo sólo de mi Burgos. Ayer, bajo uno de esos diluvios misteriosos que nos visitan en este 26, saltó a El Plantío vestido como si fuera la selección de Italia, como si jugara en Salamanca o Valencia, mientras el forastero Almería salía con sus galas oficiales. A mí estas raras usanzas no me gustan nada, pero está dicho que servidor está fuera de todo. Amortizado que se dice. El mosqueo de la indumentaria lo enmendó la presencia del recupeado Lizancos, el lateral derecho que junto al mediocentro Atienza tengo por elementos clave en el sistema de Ramis. Sistema cerocerista, amarrategui, cansón, como la Italia setentera. Quizás por eso Ramis, o el que mande, viste a los jugadores de azzurros. El Almería se presentó con su halo goleador, Leo Baptistao, Arribas, Embarba, Miguel -este Miguel fichado del Leganés es perfecto para la Segunda- , los cuatro titulares... Tiene el Almería mejor plantilla que el Rácing, pero creo que Rubí no ha sido capaz de formar el equipo que ha formado José Alberto López. El caso es que el aroma de semejante ramo de flores almerienses no pasaba los muros castellanos y El Plantío empezó a oler el gol de los suyos sobre la media hora en un zurdazo del lateral izquierdo Florian Miguel, tras perfecto pase de banda a banda del lateral derecho, Lizancos. El portero Andrés Fernández lleva varios errores morrocotudos esta temporada, pero a este disparo de Florian respondió con un paradón antológico y me dije: "Vaya, hoy tiene el día". Aparte de lo que pueda suministrar y convertir Curro, que me recuerda al Griezzman cuando se pone a bailar con lentos saltitos, la fuerza del ataque reside en las galopadas de Lizancos, al que el Señor cuide. El partido tuvo emoción, a Embarba le salió un disparo al poste, Mollejo se atarantó en ocasión clara y sin estorbos cercanos... hasta que al final, en los últimos diez minutos, el Burgos tuvo tres oportunidades consecutivas con las que con un presupuesto de 14 millones mereció derribar al equipo de los 300.

 
     Por cierto, el VAR (el asturiano González Fuertes al aparato), llamó al árbitro por una mano clara de Bonini, defensa almeriense, muy despegada, mucho más que la de Davies en Champions y que Del Cerro Grande castigó. El del artefacto dijo a Lax Franco que era mano punible, pero el murciano le discutió y no le hizo caso y se mantuvo en su apreciación. A este árbitro, que a mí me parece junto al mallorquín Luis Bestard los dos mejores de la categoría, lo van a defenestrar por esa funesta manía que tiene de pensar. Creo sinceramente que es mano clara, pero no hay voluntariedad. No lo veo penalti como ocurre en el 80% de los que pitan. En Burgos, no se hablaba anoche de otra cosa; hay indignación -en Madrid y Barcelona sacarían un manifiesto conspiranoico por el agravio- y más después de escuchar los audios entre Lax Franco y González Fuertes, pero creo que el VAR y los locutores sobre todo, han entontecido al aficionado y le hacen ver lo que nunca veíamos no sólo en el campo. Tampoco en los televisores antiguos. Que quede claro que esas manos, ahora se pitan siempre penalty, por mucho que a mí no me parezcan merecedoras de castigo. Mientras pongo esto me mandan el cabreo de Ramis.

 
  Al final 0-0 y se queda a la espera por si se puede entrar entre los seis. ¡Hombre!, si en Córdoba se echan cuentas desde el optimismo y se espera ganar los cuatro partidos que quedan, tres en casa y el otro en Éibar, ¿por qué no el Burgos quinto?. Pero me temo que nos estamos quedando fuera de concurso como alguno de los preciosos patios cordobeses y al final resultará lo que se pronosticó aquí cuando Burgos y Córdoba iban de yunta entre el ocho y el diez. 
 

Ministro insomne



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


La delegada del Gobierno es mujer de paz, y por eso hace lo que puede para que los sucesos no salgan en la prensa, donde tan fea queda la sangre, o para que los cabreados por el espectáculo de los Sacarinos del Estado saludando como pastores de villancico a Otegui, el macho alfa de la Nación, no se manifiesten ante el Ministerio del Interior. Al Foro de Érmua, a Basta Ya y al Colectivo de Víctimas del Terrorismo les ha sido denegada la autorización. ¿Estará enterado Otegui de esto? En cualquier caso, hay que tener valor para ir de noche a ese ministerio, por cuyos pasillos la sombra de Vera debe de cruzar como la del padre de Hamlet por las terrazas del castillo de Kromborg. En esto, estoy con el señor Sebastián: hay que mirar adelante, como hace la delegada del Gobierno. Si miras a los lados, ves acuchillamientos o ves manifestantes. Y, si miras atrás, ves a Zerolo el Apóstata con su nueva canción del verano: “Yo soy ése”, donde “ése” vendría a ser un hijo de exiliados por el franquismo. El daño que las charangas de Manu Chao ha hecho en algunas cabezas es irreparable. ¿Manifestarse ante Interior? En ese edificio vegeta Rubalcaba –¡cráneo privilegiado!–, que no pega ojo desde el 30 de diciembre: quiere arrestar a los asesinos de Barajas, pero... Si Acebes, que era tonto, cogió a los moritos en dos días, ¿por qué Rubalcaba, que es listo –¡cráneo privilegiado!–, lleva tres meses sin coger a los asesinos de Barajas? La comparación le quita el sueño, y hace bien la delegada del Gobierno en impedir las cencerradas en el balcón del grande ministro insomne. Ese hombre debe dormir y, para coger el sueño, que es lo único que al final va a poder coger, yo le recomiendo el partido de esta noche en el Bernabéu: Combinado Autonómico del Sabio de Hortaleza contra la Selección Nacional de Dinamarca. ¿Hemos dicho “Sabio de Hortaleza”? Sí, señores. Vuelve el Sabio de Hortaleza con sus frases de Sabio de Grecia: “Hay que ganar sí o sí”, “Si no pasamos de cuartos, dimito”, “Como perdamos, me marcho”... Y así. En fin, una pesadilla, pero habrá que sentarse a ver el partido, no sea que le dé a Otegui por hacer el saque de honor. 

San Isidro'26. Tarde de hastío, con Perera, Luque y Rufo repartiéndose 318/320 pases a los de la Quinta. Márquez & Moore

 


JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ

 

Cuando se presentaron los carteles de la Feria de San Isidro 2026 éste que suscribe declaró la corrida de toros del día 9 de mayo como la peor de la feria. Alguno argumentaba a favor del ganado de La Quinta, que tanto nos gustaba de novillos cuando éramos jóvenes, pero ese recuerdo de los santacolomas sevillanos, bastante poco refrendado en su proceder como toros, no era por sí mismo capaz de levantar la losa que significaba la simultánea presencia de Miguel Ángel Perera, de Daniel Luque y de Tomás Rufo, plúmbea combinación que no dejaba un resquicio, una mísera gatera por la que se nos colase un poquito de ilusión.

 

Ya conocen ese famoso dicho del que va ¡a los toros! con cara alegre y llena de buen humor y vuelve ¡de los toros! con aspecto avinagrado y malas pulgas. Hoy el dicho se invirtió por completo, pues lo que se deseaba con fuerza era poder salir lo antes posible y entonar alborozados el ¡de los toros! poniendo tierra por medio entre nosotros y esta encerrona que nos había preparado la IA de Plaza1. Pese a todo pusieron en las taquillas un cartel de «No hay billetes», que lo mismo era verdad, aunque se veían muchos huecos, especialmente por las andanadas.

 

El señor Conradi, que es apellido como de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, mandó a Madrid cinco toros cárdenos con el aspecto que de ellos se espera y un ensabanado con un aspecto que recordaba al de los viejos Veraguas, que no sabemos de qué madre y de qué padre habría salido. Coquetamente posó Rompecapa, número 22, para que Andrew Moore le fotografiase a placer, exhibiendo su anatomía tan dispar de la de sus hermanos o hermanastros y se empleó frente al jamelgo de Juan Melgar. Éste fue el que más llamó la atención por su capa y sus trazas, pero también hubo un sexto, Carretero, número 71, que manifestó sus dotes embestidoras y un tercero, Bravito, número 82, que tenía sus teclas que tocar pero que demandaba más torero y más toreo. Estos dos le tocaron a Tomás Rufo, que por lo que se ve, se llevó el mejor lote de la tarde.

 

La cuestión crucial que se debatía en la tarde de hoy era respecto al tsunami de muletazos que nos aguardaba en las dos horas y algo que duraría el festejo. Se cruzaron apuestas y estas iban entre los 175 de los más descreídos en la capacidad muletera de los diestros hasta los 399 de los más optimistas. A tal fin se dispuso a varios observadores imparciales en diversas zonas de la plaza para llevar puntualmente la contabilidad de los pases, la cual, con ligerísimas diferencias en la apreciación de ciertos trapazos, ofrecieron un total de 318/320 pases dados en la tarde de hoy. Es significativo reseñar que, honestamente, no se puede afirmar que en ese mareante bamboleo de muletas haya sido dado un solo pase que se haya atenido mínimamente a las más elementales normas del arte.

 

Es de justicia decir que Perera ha estado muy por debajo de sus larguísimas faenas de otros años, lo cual ha redundado en un número algo más bajo de muletazos que los esperados. A su primer toro lo despachó con solamente 39 muletazos, casi la mitad de su marca personal en Las Ventas, y con su segundo, aunque se vio que quería hacer un esfuerzo por complacer a los que le animábamos a que siguiera y siguiera, no fue ni siquiera capaz de alcanzar la cincuentena, quedándose en 48, lo cual es realmente poco para él. Acaso los años ya le pasen factura y sus 22 años de alternativa y las decenas de miles de pases que ha pegado por esas plazas de Dios le estén llevando a economizar esfuerzos practicando una tauromaquia algo menos «gourmand», que le ha dejado hoy con un cómputo global de 87 pases. Ni se aproximó al centenar. En lo que no ha cambiado es en el capotón que lleva, al que alguno comparó con la carpa del Gran Circo Mundial, y en su discutible gusto para vestir, que le hizo aparecer hoy en Las Ventas vestido de pobre.

 

Si comparásemos los metros cuadrados de percal del capote de Perera con los del capote de Luque, lo mismo vencía el de Gerena, que burla burlando ya lleva 19 años de alternativa, con toda la crítica queriéndole vender como uno de los grandes, que si Luque tal, que si Luque cual, que si qué gran capote el suyo (en esto no mienten, porque es un rato grande), y demás monsergas y adjetivos a tanto alzado como nos tienen acostumbrados. Y ante esos cantos de sirena, he aquí la verdad de los hechos desnudos: 66 muletazos en su primer toro, con la derecha, con la izquierda, otra vez con la derecha, como el baile de «la yenka», sin arrancar un solo ¡ole!, o al menos un ¡bieeennnn! del más acrítico y pastueño de entre las 22.964 almas que poblaban la plaza de toros. Y en su segundo se ha quedado a cinco pases de lo logrado en su primero, cobrando esta vez 61 pases y escuchando un aviso, con idéntico resultado artístico que en su anterior oponente. No obstante, se yergue como indiscutible triunfador de la tarde, con un total de 127 muletazos dados por aquí y por allá, sin darse importancia, como el que está en la oficina haciendo un crucigrama.

 

Ante los méritos de sus predecesores, Rufo no podía quedarse atrás y de manera muy motivada  intentó llevar a cabo su hazaña personal en su primero, donde puso a funcionar su tauromaquia hortofrutícola, toreo de bancales y tomateras, logrando endiñar 65 muletazos al toro sin que el pétreo corazón de Las Ventas se conmoviese un ápice ni refrendase su labor con el más leve signo de aprobación. En su segundo, al que despachó con tan solo 40 muletazos tomó la decisión de buscar el abrigo de la solana y entendió que entre el tendido 5 y el 6 encontraría un poco de calor humano que animase sus cuatro decenas de pases. Así fue por momentos y las agradecidas gentes, que por fin veían un poco de cerca al torero y al toro vitorearon con generosidad los ventajistas muletazos que nacían de las manos del toledano hasta que aquello se fue enfriando hacia el pase 23 porque aquello no iba a más. Luego la cosa se atascó con la espada y los descabellos y le tocaron otro aviso, que con el que le dieron en el primer toro suman dos y que sumados al de Luque y a los 4 de ayer hacen 7 avisos en dos días de Feria.

 


 

ANDREW MOORE

 


 
 
 
 

 
 

 
FIN