Ignacio Ruiz Quintano
[Enero, 2016]
Blog de la vida privada ("Humanismo es telecomunicación fundadora de amistades que se realiza en el medio del lenguaje escrito." Peter Sloterdijk)
[Enero, 2016]
El gran Abilio bajando el Zurraquín
Capitel de la Anunciación a la entrada de la iglesia de Lara de los Infantes
Ruinoso aspecto del coro, atribuido a Juan de Vallejo
Francisco Javier Gómez Izquierdo
No iba a contar la peripecia de la final de la Copa del Mundo en mi pueblo, mayormente por la poca importancia que dan al incidente los que allí viven de continuo -"...¡bah! cada dos por tres se van las cadenas. Unas veces por culpa de la antena del Alto la Horca, que son la tres, cuatro, cinco, seis... y otras por la antena que está en la parte de los Laras y que coge la una, dos, teledeporte..." El gran Abilio no coge la uno y se venía a ver los partidos de España a mi casa que está un poco más alta y supongo que mas despejada. Alipio, que ya es mayor, como no sabe si van a salir imágenes, pues tiene el televisor desenchufado y "...ya no me molesto ni poner el parte, ¡bueno!... el telediario que se llama ahora". El caso es que el 18, sábado por la tarde, a once o doce kilómetros de la meta de la etapa del Tour, cuando Pogaçar iba a pegar el hachazo, ¡zás!, la imagen en la cadena uno de TVE quedó parada y a los cinco segundos se puso todo negro y un letrero en azul verdoso que decía "No hay señal o es débil". ¿Qué se me vino al momento a la cabeza, maniático que es uno con la cosa del fútbol? "Cómo ésto pase mañana en la final..." Pregunté a Miguel que vive cerca y me dijo que era cosa corriente. Ésa misma tarde, de camino a Lara de los Infantes con Sinesio y Abilio a repartir dípticos de "Los Sietes Infantes" que se entregarían a los espectadores de la obra "El Conde Fernán González" que se representaba en la que fue Nova Augusta romana (¡Qué gran pueblo Lara desde su pequeñez!, ¡qué Iglesia!, ¡qué piedras en las paredes de sus casas!), Sinesio dijo que se había ido la señal en todo el pueblo y hasta en la cabeza del partido judicial que es Salas de los Infantes. Ya de noche en casa tuve que ver el Fancia-Inglaterra por el móvil con un mosqueo morrocotudo. De mañanita, antes de salir a la ruta que Abilio decide, puse el tele y nada... "Nuria -dije a mi hermana-, esta tarde no te bajo a Salas para que cojas el autobús a Burgos. Te llevo directamente. Aunque venga la señal no me arriesgo a que a mitad del partido se presente el apagón". Al mediodía llegó la Uno, pero la decisión ya estaba tomada y la final la vi en Gamonal con mi doña, que siempre ha hecho el mismo ritual. Prepara tortilla y no ve el partido porque se pone muy nerviosa. A César y Manoli, mis otros dos hermanos que se quedaron en el pueblo, dejó otra tortilla para no desbaratar la ceremonia y ya es conocido el resultado. En el fútbol, ciertas supersticiones a mi parecer ni cuestan dineros por lo general ni suponen desequilibrio mental en los que se sujetan a ellas. La Antigua de Gamonal tocó las campanas como llamando a Misa de Gloria. Del Liverpool salían eufóricos gritos y hasta cohetes se escucharon en una noche en la que nada más entregar el trofeo a Rodrigo, me fui a la cama porque tengo contado que me gusta mucho el fútbol y las parafernalias que se usan ahora -¡Dios mío!, el descanso de media hora me pareció puñalada de fenicio- me incomodan en demasía.
En la parte de la Demanda que se localizan los Infantes de Lara, lo de la tele le da más o menos igual y por ejemplo al habla con nativos de Moncalvillo donde no hay cobertura telefónica, dicen que cuando llegue el eclipse de agosto, prefieren que no vaya nadie a verlo a su pueblo y no lo promocionan como lo hacen otros pueblos de la Sierra, donde sus pocos vecinos están libres del perverso idioma del tertulianismo y de ese encabronamiento propiciado en la televisión por "gente mu mala". ¡Hombre!, la final de un Mundial es cosa seria porque no hay nada que tenga la capacidad que tiene el fútbol, a pesar de su persistente y escandalosa corrupción para paralizar al Mundo ante una pantalla. Quede claro que mis hermanos y Abilio vieron y disfrutaron la final sin sobresaltos. A mí me hubiera gustado celebrar en Castrillo, pero... soy de los del miedo guarda la viña.
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Desde que el mundo es mundo, la única función social de los pobres para los que mandan (hoy, en Occidente, las corporaciones financieras) ha sido la guerra. Los ricos se han endeudado como nunca se ha visto, y en la cultura del crédito que se viene abajo sólo queda la salida de la guerra, que es donde entramos los pobres, empezando por el españolejo, privado por Dato y Franco de las dos primeras contiendas mundiales, pero llevado de la oreja por el Régimen del Consenso a la tercera, que ya está en marcha.
En el 14, el fundador de esta Casa fue un estricto defensor de la neutralidad de España, y a intentar torcerle el brazo se presentó en su despacho de la calle de Serrano el embajador inglés, muy chirene: “Conviene a España situarse a favor de los aliados”. Y don Torcuato: “Mi patria es libre y soberana”. El inglés, muy jebo: “Inglaterra sabe ser tan generosa como vengativa”. El fundador, enérgico: “Señor embajador, ¡cuánto siento que Madrid no sea puerto de mar!” El inglés, perplejo: “¿Por qué?”
–Para rogarle que saliera de mi casa, a la vista de la escuadra inglesa.
Que a la guerra ya no iremos porque la juventud actual ama la paz, te dicen los mismos “cogitantes” que se comieron un confinamiento ilegal ordenado por un personaje de atrezo que, sin embargo, mantuvo por consenso su puesto, del que ahora quieren apearlo porque su hermano toca el piano para las ardillas de La Moncloa. Ya en el 14 los lectores de Marx sostenían que la guerra en Europa sería imposible porque el obrero tenía conciencia de clase y no iría a la trinchera a morir por los banqueros, pero cuando tocaron el silbato el primero que corrió a alistarse fue el obrero, obliterado por la moda juvenil / de los chicos, de las chicas, de los maniquís, / enamorados de ti…
“Obliteración” es la nueva palabra fetiche de los belicistas. A Trump no se le cae de la boca. Tiene la deuda desbocada y quiere “obliterarlo” todo: demócratas, telepollas de baba a lo Jesse Watters, países, civilizaciones… El tanque de pensamiento neocón le pide asfixiar energéticamente a China, pegándole fuego al mundo para pisarle todas las mangueras: Venezuela, Irán, Rusia, Groenlandia… Nuestro Régimen del Consenso colabora con eso orgulloso de poner toda la carne, que somos los pobres, en el asador, que es americano, pero lo pagamos nosotros. ¡La guerra perfecta! La lava del Vesubio sorprendió a los pompeyanos haciendo pintadas guarras en las paredes, pero la incineración nuclear obliterará a los europeos mirando el móvil, cuya pantalla es el verdadero fentanilo de Occidente, que ha dado paso a una sociedad de zombis cuyo cerebro ha sido reemplazado por un smartfon sin el cual no sabrían caminar por la calle. Pobres, pero obliterados.
[Martes, 14 de Julio]
Francisco Javier Gómez Izquierdo
Usted vio la final del Mundial. Tiene claro quién mereció la Copa del Mundo, pero sabe como servidor que la cosa podía haber acabado 0-0 y el ascua arrimarse al espeto de cinco "penales" del "Dibu" Martínez, entusiasta representante de ese ejército de psicólogos que es la Argentina. Psicólogos que apuñalan mientras parlotean al micrófono palabros pontificales. El fútbol es como la Biblia. Cada cual lo ve e interpreta a su manera y usted, si es español ya tiene particular versión de lo que pasó la noche del domingo 19 de julio del 2026. La mía empieza por Luis de la Fuente, el mejor entrenador posible de selecciones del Mundo. A la mayoría de los campeones los educó en sus convocatorias desde que eran juveniles y conoce la medida de todos ellos. Él es sensato, siempre razonable, juicioso y a mi parecer profundo conocedor de los secretos del fútbol, uno de los cuales y posiblemente el más importante es la sana -y subrayo sana- camaradería dentro del vestuario. Tácticamente gasta un 4-3-3 flexible con movimientos corales en el que los laterales centran como extremos y los extremos presionan con una coordinación que ninguna otra selección ha sido capaz de imitar. A los cuatro de atrás les llamo "los peñucos" y así se lo recordé al gran Abilio cuando por la mañana pasamos de camino a Hacinas y bordeamos las cuatro peñas majestuosas desde su sobriedad: "Hoy tampoco pasa nadie por la pétrea defensa", aventuramos. Sensacional la línea de atrás y eso que Unai Simón ha dado tardes en la Liga que habían generado dudas por su aparente pachorra desde un exceso de confianza quizás exagerado, pero la confianza de De la Fuente en él es inquebrantable y eso creo que le hace rendir mejor o como más concentrado. "No hay motivos para cambiarlo y además De la Fuente acertará con lo que decida", decía servidor a los nerviosos. Rodrigo. Rodrigo es punto y aparte. Es faro y general al que el resto de jugadores, ordenado y concentrado como exige un Mundial, atiende en sus repliegues defensivos y de ataque. Han acertado concediéndole el título de mejor jugador del Mundial. Fabián y Olmo son mejores peloteros al lado de Rodri. No así Pedri, según mi modesto parecer -en la final pareció mucho más entonado- porque a veces me daba la sensación como que se estorbaban. Arriba Lamine tenía órdenes de intentar siempre el uno contra uno. No estuvo brillante, pero sí ha desgastando mucho a los rivales, como Oyarzábal, menos participativo con el balón, pero sobresaliente sin él. Feliz hallazgo el de Baena y acertadísimo en los cambios el míster, sobre todo con el de Merino, tocado por la Fortuna que Napoleón pedía para sus generales, y en el de Ferrán, delantero que nunca me canso de explicar a los que desespera y me son cercanos. Mantengo que no hay tío más competente y listo para ir al espacio y señalar desmarques y me alegra que la fe que servidor le tiene se la tenga también Don Luis De la Fuente. Creo que Luis Enrique -uno de los mejores entrenadores de club, pero que no tiene paciencia para ejercer de seleccionador- se lo quiere llevar al PSG. Puede hacerle bota de oro.
De Argentina y el apoyo del sistema fifero para llevarse el Mundial a base de una relajación arbitral que no se permite al resto -debió llegar a la final con cinco o seis jugadores sancionados- prefiero ya no hablar. Me cansa el Cafarnaúm, como decía el gran Pla, que rodea el fútbol. Soy un raro que me quedo con lo que empieza en el minuto uno y acaba en el noventa o en el ciento veinte. Este Mundial de América ha sido horrible, pero al final como ha dicho Kroos, ha ganado el fútbol. ¿Cómo se puede anular el gol de Nico? ¿Y por qué el segundo de Ferrán colocando los muñequitos cinco minutos después, tiempo suficiente para manipular lo que conviene? ¿Y qué decir de los "cancheros" que es como llaman a ciertos rufianes que viven del fútbol? Tal que Paredes, un buscarruinas clasificable en los 80 como Primer Grado penitenciario y conducción inmediata al Salto del Negro. Los jugadores argentinos con su falta de educación, su soberbia y su chulería macarra se han hecho despreciables para el resto del Mundo con todo merecimiento. Se han convertido en campeones del Mundo de la Canallería.
Enhorabuena a la Selección y especialmente a Luis de la Fuente, ese señor que nos transmite orgullo sano a los españoles normales.
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Un Mundial extraño, éste del 26, con el país anfitrión bombardeando a uno de los países invitados ante el ruidoso silencio del resto. Lo normal.
–Los éxitos que he tenido pueden atribuirse, quizás, a tres cosas: la primera es el silencio, la segunda es más silencio, mientras que la tercera es mucho más silencio todavía.
Eso dijo el financiero sueco Ivar Kreuger (¡el rey de las cerillas!), antes de suicidarse en su piso de París, “mártir de la libra y de la bancarrota alemana”.
Usa’26 es un Mundial para comer cerillas: futbolísticamente insufrible y competitivamente irrelevante por la corrupción, que todo lo devora, con el estrambote golfo de Trump e Infantino alrededor de una tarjeta roja. Las mejores siestas del verano me las ha proporcionado el Mundial. En limpio, lo único que hemos sacado de la infantinada es el “timing”, o sea, el momento. Ah, el momento. Es lo que Ortega llamaba captar el viento en la vela, que por eso los griegos habían hecho un dios del “kairós”, o momento oportuno.
Tras del Brasil-Noruega preguntaron a Ancelotti por el peligro de Haaland. “Su ‘timing”, contestó Ancelotti, que explicó: “No gasta energía forcejeando con los defensas. Los estudia. Espera. Entiende cuándo un defensa pierde la concentración. Entonces, en un segundo, desaparece. Puedes defenderlo durante 89 minutos, pero el fútbol se decide por momentos. Los defensas odian jugar contra él: piensan que lo has controlado, y de repente está celebrando otro gol”.
Y tras del Méjico-Inglaterra, preguntaron a Aguirre por Bellingham, al que los piperazos madrileños quieren vender por trasnochador. Aguirre: “Nos preparamos para su calidad. Pero es que nunca se queda en un solo lugar. Piensas que lo has marcado, luego desaparece de tu línea de visión por un segundo… y eso es suficiente. Ataca el espacio con un ‘timing’ perfecto. Lee el juego medio segundo más rápido que todos los demás. Perdimos porque, en dos momentos, no pudimos evitar que hiciera lo que hacen los jugadores de clase mundial”.
Ya lo dijo James Carville: “The timing, stupid!”
[Sábado, 11 de Julio]
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Somos el país de Guillermo de Torre, aquel cazador ultraísta de ismos, y no hay dios que nos apee de la vanguardia mundial (nuestra unidad de destino en lo universal, que no es idea española de José Antonio, sino rusa de Berdiaev, nacido en Kiev), razón de ser de este Estado creado por Franco para el socialismo batueco, cuyos hijillos piden como alemanes cantando en la cima del mundo, que es el comedero.
A la figura del “preventivista” que el Estado acaba de colocar al frente de la Salud Pública hay que añadir la del “juridicista”, que da sentido a la patocracia española, a la que sólo se llega tras prescindir de tan “inconfortables cosas” como la moral y el Derecho.
De nuestro Derecho Constitucional decía Nicolás R. Rico (¡en los 70!) que en la Universidad todo él se reserva para lo que vaga y pomposamente se llama “Derecho Constitucional Comparado”, enseñanza en gran parte imaginaria, donde reina supremo el “quiproquo”, pues se requieren comparar regímenes de mejor o peor funcionamiento en el país de origen con sus espectrales remedos e imitaciones en el país receptor, y “no hay mucho que comparar, si somos sinceros”.
–Los hombres pueden destruir el orden jurídico vigente en una sociedad, pero no pueden prescindir de todo orden social y conservar su sociedad. Así que destruir equivale aquí a sustituir.
Es lo que los pájaros de la vega llaman ahora “Estado Compuesto”, o federalismo de garrafón, sacado no de Hamilton ni de Proudhon, sino de un tal Obiols, monaguillo de Gonzalón, flamante defensor de la Constitución, o sea, el cojonudismo español de toda la vida, como sabemos por “el juridicista”.
El juridicista es Peces-Barba, que no es un Hamilton, pero que tiene su importancia en el Régimen. Hay un video que recoge lo que le dijo Gonzalón, el ungido, cuando se perdió en Almería el referéndum de la autonomía andaluza: “Hay que buscar una solución a esto”. Y Peces: “Oye, pues yo no sé… Como no quieras que metamos votos falsos…” Y Gonzalón: “Tú lo que eres es un juridicista, estoy harto ya de estas consideraciones jurídicas tuyas…” Y entonces Peces se quitó de en medio “y ya no sé lo que hicieron”, aunque lo sabemos todos. Otro “de la ley a la ley”. Suárez, el del aeropuerto, “se rindió” (lo dice Clavero Arévalo, el de “café para todos”), y Pujol lo bendijo: “Todos de acuerdo en decir: ‘Oye, bueno, dejémoslo correr. Miremos hacia otro lado. En Almería también ha ganado, y ya, porque si no, vaya problema podemos tener…” El andaluz Escuredo, otro jurista de la corte felipista (“juristas españoles, toreros norteamericanos… ¡qué tontería!”) lo zanja con una media lagartijera (el paso atrás con cuarteo para aliviarse de Lagartijo el Grande): “Un apaño, un arreglo político, una ley orgánica que aprobó el Congreso, y punto”.
Aquí quisiera uno ver hoy el derbi Kelsen-Schmitt sobre la defensa de la Constitución’78 que exige desde Santo Domingo el estadista de ni Flick ni Flock.
[Enero, 2024]
DOMINGO, 19 DE JULIO
En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente diciendo:
-El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”. Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho”. Los criados le preguntan: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”. Pero él les respondió: “No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”.
Mateo 13, 24-30
En la Sierra de la Demanda no hay mucha afición al fútbol. La mayoría de los serranos no prestan atención a las tácticas ni a los nombres de los futbolistas secundarios. No tienen interés por la trayectoria ni el nombre de los entrenadores, pero ven el Mundial y se van quedando con la roja de Trump, los favores a la Argentina y de últimas con lo majo que es De la Fuente, un casi paisano.
Al gran Abilio, que ve los partidos con servidor, le digo que Deschamps, un buen técnico de selección, amontonó ingenieros en la delantera contra España confiado de su ingenio, pero resultaron refractarios al orden y sacrificio que exigía la ocasión y se dieron a mirar, como las vacas al tren, el sobeteo que los españoles, dirigidos por un magistral Rodrigo, daban a una pelota que ellos pensaban amiga suya. " Mira Dembelè en la corona del área. Ahí pierde lo que reciba, seguro porque está incómodo", le decía el martes. Deschamps quitó a Rabiot, el más cualificado de los peones, por tarjeta, y como Mbappé, el jefe de los ingenieros y sus colegas estuvieron toda la tarde dispersos, el orden y concentración de España se impuso con todas las de la ley.
Tuchel, buen entrenador de club, pero poco recomendable seleccionador, al contrario que Deschamps amontonó defensas sin ton ni son ante Argentina después de tener franca la semifinal. A servidor le pareció insólito los despropósitos desde el banquillo a partir del 1-0 y Abilio, que cuida la correcta presentación de cualquier escenario y ha explicado la Filosofía a los bachilleres de Burgos, preguntaba por qué tiraba así el partido aquel tipo atacado de insensatez.
Son conocidos el coraje, orgullo y determinación argentinos. Además está Messi, que descansa bajo el viejo roble hasta que llegan los minutos decisivos tras las batallitas del peonaje y dice "aquí estoy, dejadme". Si el rival también le deja le mata y eso es lo que hizo Tuchel, un señor obsesivo con sus duendes. Once ingleses dentro del área. Nadie al rechace y los once mirando venir a Messi por la derecha.. ya saben el resto.
Mal rival Argentina. No sé a qué español, como hicieron con Bellingham, provocarán desde principio. A Rodrigo supongo, pero la víctima propiciatoria yo la veo en Álex Baena, Cucurella... Supongo que De la Fuente, por siempre sea alabado, cuidará estas cosas que enseña Scaloni, un émulo de Simeone con parla vaticana. Confiemos en De la Fuente, un buen tipo que no presume de serlo. Notamos que lo es y personalmente me alegra ver como reculan bocas que tan mal croaron.
[Febrero, 2017]
Pepe Campos
Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.
Jueves, 16 de julio de 2026. Cuarta novillada nocturna del verano madrileño. Encierro de novillos de Sagrario Moreno (encaste Domecq). Bien presentados. Primero y sexto altos y largos. Bajo el segundo. De mayor trapío tercero, cuarto y quinto. Mansos y nobles. Faltos de fuerza, a excepción del sexto que mostró más brío. Con movilidad menos el tercero, abanto. Algo más de un tercio de entrada. Noche veraniega con brisa.
Terna: Luis Pasero, de Madrid; de azul celeste pastel y oro, con cabos blancos; treinta años; tres festejos en 2025; silencio tras un aviso y saludos tras un aviso. López Peregrino, de Jerez de la Frontera (Cádiz), de verde pistacho, con cabos blancos; veinticinco años; un festejo en 2025; saludos y silencio. Mario Vilau, de Barcelona, de azul cielo y oro; con cabos blancos; diecinueve años; quince festejos en 2025; silencio y oreja. López Peregrino se presentaba en Madrid.
Suerte de varas. Los novillos de Sagrario Moreno cumplieron en el caballo saliendo sueltos de los encuentros. Todos recibieron una primera vara fuerte. El primero perdió las manos al salir del caballo. Tercero y sexto fueron picados con mayor celo —lote de Mario Vilau—. El tercero acusó el castigo recibido en la faena de muleta. El cuarto empujó en la primera vara saliendo al capote; en la segunda se fue de naja. El quinto pidió ser picado hacia terrenos del cinco; se le aplicó una lidia extensa al no entenderse su mansedumbre. Elegimos como muestra de la suerte de varas la del sexto novillo que fue lidiado con soltura por Vilau desde terrenos del diez hacia los medios para ser puesto en suerte. En la primera vara el hierro cayó detrás de la cruz. El Bala le dio fuerte. El novillo se acostó y fue sacado de debajo del peto. Fue puesto en suerte para la segunda vara que le cayó trasera. Le pegaron fuerte de nuevo y salió suelto.
En muchos de los casos en las novilladas nocturnas del verano madrileño se suele echar en falta la pericia de los novilleros. En la novillada de ayer noche la ausencia de sabiduría y experiencia, de práctica y de destreza fue un hecho notorio. Muchos de los novilleros que hacen el paseíllo en estos festejos se anuncian sin haber toreado lo suficiente con anterioridad, y vienen a Madrid de repente; además, con cierta edad encima. De este modo es muy difícil que se produzca el triunfo. Es posible que esté fallando todo el engranaje de preparación de futuros matadores de toros por exigüidad de número de novilladas —es una evidencia; aparte estaría el método que se imparte en las escuelas taurinas y su calidad—. La labor del empresariado en este apartado se presupone como fundamental y es factible que decidan irse hacia el camino más asumible de organizar corrida de toros y no novilladas por tantas plazas y localidades de la piel de toro. Pero sin ir más lejos, cerca de Las Ventas se encuentra la plaza de Vista Alegre en el distrito de Carabanchel que podría ejercer de vivero formativo de novilleros como en su día ocurrió, nos referimos a los años cincuenta y sesenta del siglo pasado. Si realmente nos encontramos en un momento de auge de la tauromaquia, con un número en alza de público joven, no estaría mal anunciar novilladas de promoción en Vista Alegre, y de tal fomento de festejos saldrían novilleros que harían, posteriormente, con un mayor grado de garantía el paseíllo en Las Ventas, plaza de responsabilidad y de exigencia. Así, el camino de la adecuada preparación y el deseado final exitoso tendría un componente lógico y razonable. Pero se ve que no hay modo de arrancar en este territorio de la proyección del mundo taurino. Cierto es que hay circuitos de festejos novilleriles tanto en la Comunidad de Madrid como en Las Dos Castillas, también en otras comunidades autónomas. Empero es algo aparente, o parece serlo, porque la distancia establecida entre este tipo de festejos y la plaza de Las Ventas es palpable y palmario.
En definitiva, los novilleros que se anuncian en Las Ventas, salvo casos excepcionales, hacen el paseíllo para ver si ocurre algo, en forma de milagro, es decir, un éxito sonado, que les saque de su situación desesperada —estar invirtiendo dinero familiar en esas novilladas de los pueblos de Dios—; o vienen a Madrid, digamos, a cerrar un currículum que les avale para poner un futuro negocio de hostelería —en el que no sabemos si se atreverán a poner en el local todo el despliegue fotográfico de su carrera, dada la deriva en el gusto de muchos comensales actuales para no ver la realidad de la vida reflejada en la tauromaquia a través de fotos taurinas en los restaurantes: queremos decir que el público gastronómico español ha cambiado y le gusta comer en espacios minimalistas y de corte ecológico—. Por ello, esta segunda opción baja demasiado en los motivos que llevan a un joven —no tan niño hoy en día— a ser matador de toros. Y nos permite pensar que hay un componente romántico detrás de la apuesta taurómaca. En las sociedades liberales —como la nuestra— el romanticismo se sostiene, todavía existe. Desde esta reflexión podemos imaginar que los chicos que torean en las novilladas del verano madrileño son jóvenes románticos. Luego observamos que lo son, pero no tienen pericia. Les falta aptitud y práctica. Muestran inhabilidad y bisoñez. Así ocurrió anoche, como en tantas otras noches de estos festejos taurinos nocturnos madrileños. Aunque no todo es negativo pues llama la atención que en el mundo de hoy, tan mercantil, tan pragmatista, existan muchachos que quieren ser toreros y lanzan la moneda al aire para intentarlo. Es una actitud loable. Igualmente lo es que en los tendidos veamos a adolescentes, mozos y mozuelas que acuden a ver el posible triunfo de un joven —en ocasiones, no tanto— que en otros tiempos no se le hubiera denominado como zagal, al haber cumplido la mili, y ser ya un hombre hecho y derecho.
Lo más llamativo de anoche en la novillada, como ya hemos apuntado, fue la falta de pericia de algunos de los jóvenes novilleros. En especial del primero y del segundo —López Peregrino hacía su presentación en Las Ventas— que estaban muy lejos de poseer la manejabilidad que les aportaría el disfrute de artificio, de habilidad o de destreza para ejercer el arte de los toros según lo entendería Francisco Montes «Paquiro», allá en la primera mitad del siglo XIX. Han pasado muchos años desde entonces, cuando el arte y la facultad que transfiere el conocimiento eran prioritarios para salir a torear porque «cuando entonces» había que salvar el pellejo, y no mostrarse ni bello, ni bonito, ni «expresivo» como hoy parece ser la base de la tauromaquia moderna. Hoy el tipo de toro lo permite, como ayer noche. Todos los novillos fueron nobles. No hay que insistir demasiado en todo esto: los novilleros hacen el paseíllo en Madrid sin haber toreado casi nada. Solo indicamos que de esta forma las cosas es difícil que salgan favorables. Por otro lado, siempre hay excepciones, el tercer novillero, Mario Vilau —catalán— venía con un número importante de novilladas toreadas. Por eso su actuación fuera más resaltable y obtuvo un triunfo a todas luces obvio. Vilau ya había toreado en la Feria de San Isidro donde dejó muestra de entrega y pundonor. Ayer presentó la misma cara, la disposición, y, en ciertos momentos, oficio —en la lidia del sexto—. Inclusive solvencia en el trazo de los muletazos: con mayor dominio y mando. Asimismo evidenció carencias y un apartado técnico no cultivado si analizamos que no dio distancia al novillo que la pedía —el sexto— y que abría el compás al muletear dejando abierta la puerta al neo-toreo. A sus dos novillos los recibió a porta gayola —aunque el primero no entró en la suerte—. Inició las dos faenas de rodillas en los medios. Su primer novillo —el tercero— acusó las varas recibidas y llegó extenuado a la faena, sin posibilidades. Lo mató de pinchazo en la suerte natural, y de estocada en la suerte contraria. Al sexto lo exprimió —sin distancia adecuada— y con garra le sacó muletazos dejándole la muleta en la cara y tirando del animal. Calentó al respetable con bernadinas —catalanas— emotivas. Mató en la suerte contraria de estocada eficaz.
A Luis Pasero se le vio envarado —falto de naturalidad y de festejos—. No obstante, quiso hacer bien su labor. La colocación delante de los novillos fue la ortodoxa. No tanto en la manera de conducirlos al torear despegado. Intentó bajar la mano, dar distancia, y en el cuarto dejó la mejor tanda de la noche al torear en redondo, pero sufrió desarmes. Al torear en redondo al primer novillo, haciéndolo «al natural», cambió el estoque simulado de mano y evitó la fealdad de arrojarlo a la arena como hacen muchos matadores del escalafón superior en muestra de desprecio a su oficio. Mató al primero en la suerte contraria, de dos pinchazos, una estocada atravesada y delantera y dos descabellos. Al cuarto en la suerte contraria de estocada baja.
López Peregrino, de Jerez de la Frontera, se le percibió ese toque andaluz de querer mostrar «gracia». De talla pequeña. Poco dominador con los engaños. En la muleta su primer novillo fue a su aire, por fuera. El astado se le impuso en el tramo final. Todo deslavazado. Mató en la suerte natural de dos pinchazos y una estocada baja. En el quinto volvió a las afueras, a darle libertad al animal, que al no ser llevardo, en la fase final de su tarea, tuvo que recurrir a machetearlo. Mató en la suerte natural de estocada perpendicular, caída.
El próximo jueves, 23 de julio, se celebrará la novillada final del ciclo de nocturnas (nueve de la noche) con el siguiente cartel: novillos de Guadaira para El Mene, Nacho Torrejón y Mario Vilau.