Y lo que hacen, los muy “enfoirés”, es que no votan Macron. Ni nada.
[Junio, 2017]
Blog de la vida privada ("Humanismo es telecomunicación fundadora de amistades que se realiza en el medio del lenguaje escrito." Peter Sloterdijk)
Y lo que hacen, los muy “enfoirés”, es que no votan Macron. Ni nada.
[Junio, 2017]
DOMINGO, 18 DE OCTUBRE
En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?». Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:
-Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.
Le presentaron un denario. Él les preguntó:
-¿De quién son esta imagen y esta inscripción?
Le respondieron: «Del César». Entonces les replicó:
-Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
Mateo 22, 15-21
Mas Mariano no es Obama, “el hombre más culto de la tierra”, según el líder espiritual de Ciudadanos, pues en Viena pide perdón por no hablar el austriaco y en El Cairo alaba al califato de Córdoba por defender la libertad de prensa contra la Inquisición.
[Julio, 2016]
Francisco Javier Gómez Izquierdo
Cumplía años el gran Ricardo de mi peña, cordobesista cuya veteranía y fidelidad recorriendo ciudades y pueblos en menesterosas temporadas que están acreditadas a base de anécdotas y a veces extravagantes sucedidos.. y "su" Córdoba tuvo a bien culminar un imposible: ganar fuera y dejar la portería a cero. Esto último, y aquí lo he puesto, se me antojaba casi milagroso, un fenómeno insospechado tras dos meses de demostrada fragilidad Aniana. Se ganó bien en Leganés; con merecimientos, superioridad y sobre todo con seriedad. ¿Contribuyó a ello el asentamiento de Ghailan y Eder García en el once? ¿Y la sorprendente titularidad de Juan Gutiérrez de central para vérselas con nueves "chungos" tal que Soko, uno que nos la ha liado siempre ya sea en el Ibiza o el Huesca... y Morata, insólita suplencia que quedó explicada por un desatino compulsivo desde que saltó al campo a topar a lo Alfa contra el Conan de Comillas? Alguna culpa tuvo lo anterior además del freno de mano que se pone Juan Gutiérrez como último zaguero... pero lo más evidente fue el desamparo pepinero sin Atienza, medio centro ausente por lesión o sanción supongo, pues no lo vi ni en el banquillo. Un viento malsano sopla sobre Butarque y da la sensación de que vienen días convulsos. El caso es que hay plantilla sobrada para Segunda, mucho más cotizada que la del Córdoba o Burgos, sin ir más lejos. Los dos mejores del Burgos estos años, Atienza y Álex Sancris, están en el Leganés... y Morata, Millán, Peña, Dani Rodríguez... Buenos peloteros a los que se ve agarrotados, plomizos, lentos. Inexplicable la desazón y chulería de Morata ante Isma, Juan Gutiérrez y el árbitro sobre todo, al que estuvo riñendo y corrigiendo como un energúmeno hasta que lo hartó y le mandó con tarjeta roja donde correspondía: al vestuario. Al final, un favorable 0-1 gracias a un golazo de Eder García, cedido por el Athletic y al que se está vigilando desde Bilbao porque allí se sabe que en el mozo de Rentería anidan varias facultades. Iván Ania no le acaba de dar confianza, pero creo que se le irán las dudas.
Lo mejor, la felicidad de Ricardo al acabar la noche barajando teorías sobre el evidente desgaste físico de Isma Ruiz; si no sería oportuno que Iván Ania eligiera al joven Víctor Sánchez de nueve en vez de al desacertado Percan; por qué no marcar al hombre en defensa," una extravagancia hoy día, ya lo sé"...: fútbol, el fútbol de los buenos aficionados.
Felicidades, Ricardo.
Nace entre años 30 al 35 AD, muere 107 AD
Fiesta: 17 de octubre
San Ignacio de Antioquía fue
discípulo directo de San Pablo y San Juan;
segundo sucesor de Pedro en el gobierno de la Iglesia de Antioquía; el primero en llamar a la Iglesia "Católica". Sus escritos demuestran que la doctrina de la Iglesia Católica viene de Jesucristo por medio de los Apóstoles. Condenado a morir devorado por los leones, fue trasladado a Roma y allí recibió la corona de su glorioso martirio el año 107, en tiempos del emperador Trajano. En su viaje a Roma, escribió siete cartas. Ya en el siglo IV, se celebraba en Antioquía su memoria el mismo día de hoy. (Del Oficio de Lectura, 17 Octubre)
Fuego ardiente de amor
La palabra "Ignacio" viene de "ignis" (fuego). San Ignacio decía que Cristo está en el pecho de los cristianos. De sobrenombre "Theophorus" (portador de Dios).
–Pero los matices –se oye, al fondo, la voz de Thomas Bermhard–, ¿quién los entiende hoy?
[Mayo, 2019]
Hughes
Pura Golosina Deportiva
En menos de diez minutos, el Madrid metió tres goles, los tres de córner y fastidió la noche a tanto imbécil que estaría celebrando con el Rac1 pegado en la oreja, y quien dice Rac1 dice cualquiera radio. La remontada pudo suceder por tres cosas: porque Mourinho hizo cambios, porque se había tocado fondo y ya peor no se podía y porque no había siniestros árbitros españoles jodiéndolo todo. De todos modos, a mí ya me han jodido las celebraciones. No celebro el gol hasta que no lo veo en el marcador de la tele. He desarrollado un síndrome provocado por el VAR español.
El partido enseña muchas cosas. Salía Mourinho desoyendo la experiencia del último fin de semana. Así, Güler volvía al banquillo y Valverde al mediocampo, en mediocentro con Tchouaméni. Federico y Aurelien, pareja artística. La cosa fue tétrica desde el comienzo y ya en la primera jugada Bellingham hizo el asomo de querer ser él el que organizara, ganas que se le quitaron tras la primera bajada al pilón táctico del recibir.
La Roma jugaba extrañamente, con marcajes al hombre marca de Gasperini, el entrenador que lo fuera tantos años del Atalanta (contra el Atalanta fuimos felices por última vez, acabó la felicidad en aquella Supercopa europea).
Los aficionados del Olímpico hicieron un homenaje a Mourinho en pleno partido. En Roma fracasó, decían este verano los listos, algunos de ellos millonarios.
En el Madrid, sin Arda, Bellingham era muy central, Sol de una galaxia a oscuras, y aparecía o se dejaba ver mucho en defensa. Tenía mucha presencia.
Pasó que se lesionó el romano Koné, que Diomandé chutó malísimamente, pero chutó, al cuarto de hora, más o menos, y después de unos minutos sonrojantes del Madrid, con regalos repetidos en el mediocampo, la Roma marcó con tiro lejano de De Roon que tocó en alguien.
El gol no era injusto. En el Madrid no había centro del campo, y no era posible localizar a Valverde, que en esa posición tiene partidos en los que se disfraza de césped como Mortadelo.
El gol hacía daño psicológico, que no cundió porque Mbappé empató rápido con un tiro lejano también desviado por una chepa rival.
El empate le daba al Madrid una oportunidad, pero no había manera. No se podía enmendar nada porque no había capacidad. Era un problema de “pie”, como dicen ahora. No había pies blandos. No había apenas en el campo pies blandos, pies capaces de tocar la pelota de una manera redonda, blanda, suave. Salvo Belingham, todo eran pies toscos, picudos, rectangulares y todos corrían como pollos sin cabeza, en correcalles feo de ver. Los de la Roma y los del Madrid iban de un lado a otro, con el balón dando saltos...
Qué pensaría Courtois cuando la tenía (porque la tenía él) y veía por delante a Federico y Aurelien... Era Courtois el que hacía de Kroos, y así buscó a Cucurella, que controló y se fue directo a portería, obviando a un solitario Mbappé. Otra ocasión clarísima del Madrid de las que tiene varias en cada primera parte.
Diomandé lanzaba también latigazos eléctricos, regates centelleantes.
No había ni dos pases seguidos. Era un partido tartamudo y al rato la mente huía a la necesidad de comprar mañana una lechuga, mandarinas, leche y pechuguitas de pollo...
El realizador, acostumbrado al soporífero fútbol italiano, ayudaba con muchos planos del público. Muchos romanistas con los ojos claros, absurdo pensamiento en el que reparaba quizás por haberme machacado el algoritmo con los del “fenotipo”.
Soulé, zurdo en el extremo diestro, martirizaba a Cucurella, solo o con la ayuda de Tchouameni. Siempre es igual. Meten uno medio bueno ahí y el Madrid se desestructura. Si la liaba Soulé, qué no hará Lamine, al que le trucan hasta las imágenes.
A esas alturas de la primera parte (se perdía un poco la noción del tiempo), estaba claro que o los de la Roma eran muy buenos o alguien se estaba escaqueando de la presión.
El que construía era Courtois, pero no una vez ni dos. Era la salida de la pelota del Madrid. ¡El mediocentro era él!
La única gota de fútbol que hubo hasta el descanso fue una media vuelta con balón que se dio Bellingham; al superar a su rival fue como si coronara una montaña de los Alpes y se abriera un paisaje maravilloso. De ese gesto brotó fútbol, y lo saboreamos como una fruta exótica. El partido era como una sopa de pescado en la que metíamos la cuchara y solo había fideos, fideos, fideos...
Reavivados por la sensación, como el que recupera de repente un reflejo, hubo otro conato (que no Konaté) de fútbol en una última jugada de la primera parte, combinación ya clásica de contragolpe entre Bellingham y Vinicius, con origen en un esforzado y altamente productivo Diomandé.
Quizás era lo mejor de la primera parte que, a lo tonto, y con el horror de tener a Courtois de mediocentro organizador, había deparado, casi sin querer, un par de ocasiones muy claras del Madrid.
La segunda parte no introdujo novedad alguna. Era llamativa la negatividad futbolística que sobre sí atraía Dumfries. Se observaba la misma flotante inutilidad de todos los presentes, y el único cambio era quizás la situación de Vini, sacado de la banda izquierda donde poco hacía en ataque y menos en defensa. Esto fue un error de Mourihno, pues en el estado actual, sacar a Vinicius de la banda es extender el problema y de ahí vino el 2-1, de una pérdida suya en la media acompañada de la más aristocrática pasividad. Eso, más que el fallo, debió de irritar a Mou, pues fallos de ese estilo, para ser sincero, había habido unos cuantos antes.
Cuando el doble pivote pivotea (y el plumilla que esto escribe defendió el Emerson-Diarrá) el no-fútbol se extiende y exacerba la tosquedad de Konaté y Dumfries, y por ahí se forma una especie de banlieu donde el balón sufre y la República no termina de prender en los corazones.
Era el Madrid un desdoro muy serio y así llegó el 3-1, otra vez Malen tras convertir (tróspido correcalles) una ocasión de Bellingham en gol romanista.
Antes del gol ya calentaba Güler, que entró con el ‘tostao’ organizado. El 2-1 había sido un fallo ridículo de Vinicius, pero el 3-1 quizá fuera peor porque eso que llaman la “transición defensiva” fue una barbaridad; no es que el equipo se partiera, es que unos, los de arriba, se habían independizado. No aparecían ni en el plano. Faltaba Olímpico (o grados de amplitud, que diría Maíllo) para un paneo suficiente para permitir ver el inicio y el final de un equipo que más que roto estaba desmembrado y repartidas las partes en zonas alejadas del desierto.
Mourinho volvió con sus cambios al consenso general, producto de un año de prueba-error, de Güler en la media y Valverde al lateral del que nunca debió salir, con el añadido de Endrick, una bala humana, jugador macizo y duro como un perdigón.
Con Güler volvían a correr las manecillas del reloj. Quedaba media hora. Ese tictac es nuestro solo de Charlie Parker... Fue un goteo incansable de ocasiones. Una de Mbappé tras buena jugada de Diomandé, que gustó mucho; una de Endrick desbordando con altura por la banda derecha; gol de Mbappé anulado por fuera de juego por bien poquito...
Lanzado el equipo, Bernardo Silva entró por Tchouameni, como un chorrito más al chup chup.
Las nuevas remontadas tiene unas regularidades: quitar a algún titularísimo, meter un tocador, y añadir a Espí. Era el tercer hito y efectivamente, al poco, al instante, marcó el 3-2 recogiendo en el área un rechace tras remate de cabeza de Endrick.
El gol ya lo cantaba fuera de juego el locutor del Régimen, y al escuchar su voz introduciendo dudas en nuestra alegría reconocimos el síndrome. Le hemos cogido miedo a celebrar. La Liga Negreira ha matado muchas cosas, entre ellas la alegría del gol, que cantamos callando.
Y eso nos pasa en Europa, que cantamos acobardados, hasta que, poco a poco, redescubrimos la libertad del gol en una competición “con Estado de Derecho”.
Con 3-2 una voz interna celebraba ya la remontada. ¿Cómo es posible que ya lo supiéramos? Era un Madrid lanzado, una Roma acongojada y mórtimer, unos balones parados lanzados con el pie suave de geisha de Guler, y un bosque namibio para el remate, aunque no esperábamos que el rematador clave fuera el más bajito, Endrick, que estuvo colosal de extremo derecho y colosal de rematador. Suyo fue el 3-3.
Endrick, Espi, Güler... y no olvidemos a Diomandé. Una nueva generación le estaba abriendo a Mou esos ojillos de lechuza cana que se le están quedando.
Bellingham pudo marcar, y de verdad lo merecía, pues a todas acude, pero el 3-4 llegó en otro córner; Espi(alidoso), ariete con areté, abrió el área y Rudiger remató en la pequeña. Domeñó la euforia por su pasado romanista.
Todos sentíamos miedo, miedo del VAR, miedo de que un árbitro español lo jodiera todo. Hasta que nos fuimos convenciendo (azul la pena en los ojos del fenotipo latino) de que no, no podían fastidiarlo. Era Europa, el Madrid, y una noche de esas que hacen madridistas en todo el planeta y van liberando al club, poco a poco, cada día un poco más, del cepo ibérico.
Ante la deriva liberal del Consenso, yo iría acondicionando para Rivera el Palacio Real de Aranjuez.
[Julio, 2017]
Francisco Javier Gómez Izquierdo
Una de las pocas novedades que me parecen acertadas del fútbol moderno es este sistema de partidos en el que cualquier enfrentamiento parece un desafío de pueblos en el día de fiesta mayor. Aquellos grupos donde se sabía de antemano qué dos equipos se iban a clasificar -las sorpresas eran escasas y ni siquiera sorprendían- han dado paso a que cualquier partido de Champions venga con un torrente de emociones que el aficionado goza, agradece y en verdad le permite abstraerse de éstos días tan antipáticos.
Llama la atención tantos goles en Champions. No se ha visto aún un 0-0 en las dos primeras jornadas y hasta parecen extravagantes los dos 3-4 del Inter y la Roma ante Brujas y R. Madrid ¡¡en Italia!!. Me da que el R. Madrid tuvo enfadados a sus aficionados durante casi todo el partido pero es cosa probada que una energía particular y exclusiva, una criptonita que sólo se expande por las piernas de los futbolistas de camiseta blanca en situaciones especiales apareció en el Olímpico para llevar al éxtasis a ésos aficionados que con el 3-1 en contra andaban haciendo listas de guillotinables. Esa vorágine de emociones que da el fútbol no tiene parangón porque la gozan y la padecen millones y millones de personas encantadas de mantenerse en el vicio. Con este modelo de Champions ¿usted cree que disfrutaron menos los noruegos del Bodo con el exiguo 1-0 ante el Borussia de Dortmound que los hinchas del PSG tras el 2-4 ante todo un City? ¿Y ese desconocido Sabah Baku doblegando al Slavia o el mismo Betis remontando lo que parecía una victoria del Oporto? Cada partido es ahora una fiesta, una final y si juegas contra uno de los favoritos es el no va más. Vean si no al Viking que se puso 2-0 ante el Bayern aunque luego la cosa quedara en un 3-3.
La segunda jornada ha sido propicia para los cinco nuestros. Me gustó el Atlético de Madrid donde Jhony Cardoso empieza a ser lo que se esperaba y Baena por fin tiene la confianza de Simeone. Se habla mucho de Barrios, pero Baena y Cardoso creo que son claves en el crecimiento de los colchoneros. El Barça está intratable, bien es cierto que aún no está claro por qué se anuló el que sería segundo gol del Galatasaray, pero la segunda parte fue arrolladora. El Villarreal se aprovechó de un Nápoles un tanto desorientado en defensa y el Betis tiró de casta acompañado de Fortuna para poder con el Oporto.
De dar crédito al Cis, los votos de Podemos salen de la abstención, no de los demás partidos. La abstención constituye el único enemigo serio de la partidocracia. Luego Podemos es hoy el mejor apoyo que podía encontrar el sistema.
[Agosto, 2014]
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
En lo de Carlson el mundo ha podido oír a Sir Jacob William Rees-Mogg (“político, empresario y locutor británico”), de confesión católica, justificar moralmente las bombas nucleares que se lanzaron, Hiroshima y Nagasaki, y las que están por lanzarse (la amenaza de la banda de Trump a Irán), pues aquí, como decía el fraile del cuento, todo es bueno para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Rees-Mogg, está casado (se casó con su secretaria, Gillian Shakespeare), ha sido líder de los Comunes, y se expresa en el prestigioso acento RP u Oxford English, tan goloso hoy para los caricatos (en menos de un día el comediante Tony Lapidus ya tenía en el aire su versión cómica de la entrevista), lo mismo para hablarles a los criados que para argumentar sus barrabasadas belicistas con citas de un Santo Tomás de Aquino inédito que sólo debe de estudiarse en Oxford, de cuya universidad, cosa que mucho asombrara a Madame de Staël, fue expulsado el joven Locke, por haber rehusado adherirse a su doctrina servil (o el romántico Shelley, por un panfleto sobre el ateísmo), que colocaba al rey por encima de todas las leyes divinas y humanas. Sin embargo, el acento RP… ¡ay el acento!
–Mi querido amigo, somos británicos. ¡Podemos leer nuestra lista de la colada y los americanos piensan que están escuchando a Shakespeare! –decía el señor Sheffield en “La niñera” (CBS).
De la entrevista Carlsson/Rees-Mogg, este duelo de acentos: R-M: “La Segunda Guerra Mundial fue el clásico bien contra el mal”. C: “¿En qué benefició al Reino Unido?” R-M: “De no haber participado, estaríamos hablando alemán”. C: “¿A quién le importa? Hay mucha gente en Gran Bretaña que no sabe hablar inglés. Al menos el alemán sería un idioma europeo”.
En palabras de Foxá, la sangre azul –porque las venas azulean en las muñecas donde está el pulso de los cristianos, mientras se perdían en los brazos oscuros de los hijos del Desierto– bañó con sus hazañas y edificó toda la Edad Media. Las venas siguen azuleando en el pulso de los Rees-Mogg, que todavía se dicen cristianos, pero las hazañas guerreras las ceden a la carne de cañón plebeya.
Los oyes, y eliges quedarte a solas contigo y con tu ironía –si aún te queda–, como David Hume, en la descripción de su agonía que hacía Mellizo, conmovido por las palabras del filósofo mientras se moría, ejemplar y lentamente, de cagalera: “He disfrutado de un regalo de Dios: contemplar el mundo, entenderlo, amarlo y saber que irremediablemente, se labraba sus propios desastres y sus propias victorias. Gracias a mis libros y a mis partidas de damas en la taberna, he sido fuerte para estar a un lado. Y como sé lo que ha de ocurrir mañana, no me importa morirme hoy”. Y se murió, como un señor. Lo cual vale para las anunciadas votaciones generales.
[Martes, 6 de Octubre]