martes, 14 de abril de 2026

La Edad de Piedra


Andrew Jackson

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Los liberalios nos vendieron la guerra americana de liberación de las mujeres en Persia como un “Bienvenido, Mister Marshall” en Teherán, que no es Villar del Río, y ahora resulta que para eliminar el velo de la opresión femenina hay que sacar a aquel país de la Edad Media y enviarlo a la Edad de Piedra, “where they belong”, en palabras de Trump, que ha llevado a la Casa Blanca el lenguaje de las partidas de cartas en la guarida de los Soprano.


El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán. ¡No habrá nada igual! ¡Abran el maldito estrecho, malditos locos, o vivirán el Infierno! ¡Ya verán! Alabado sea Alá. Presidente Donald J. Trump.


Es el mensaje de Pascua al mundo del tipo en quien su pastora Paula White ve a Jesucristo, revelación que tiene a los liberalios con los ojos bailando como bolitas de alcanfor. (Para los tibios, “The Guardian” habla de un cable del secretario Rubio ordenando a su personal levas “de ‘influencers’ y académicos para trasmitir mensajes” de la unidad de operaciones psicológicas del Pentágono).


Los yankis tienen (tenían) dinero, pero carecen de pasado, y de ahí su obsesión con la Edad de Piedra, que para ellos es una mezcla de “La decadencia de Occidente” de Spengler y “Las Tres Edades” de Buster Keaton, con dibujos de los Picapiedra y textos atapuercanos de Arsuaga. Su civilización no es el trabajo, sino el dinero. La civilización, según Dalmacio Negro, nació con la condición de ganar dinero con el dinero, con el préstamo: los bancos son construidos como los templos, cosa que viene de los templarios, que tenían el dinero en sus templos-fortalezas, que por eso Montesquieu llegó a entender la función de la Torre del Oro en Sevilla.


La consagración imperial del estilo gansteril en el mensaje trumpiano de Pascua no viene del Jefferson de “el dinero y no la moral es el principio de las naciones fuertes”, sino del Jackson que reparte el Banco Nacional en “Petits Banques” entre sus amigos, “inventando” la corrupción presidencial, tras seis presidencias ejemplares de espiritualidad política. Un racista, lo describe Trevijano, que concibió el “destino manifiesto” de la joven nación como un exterminio de los diablos indios y los íncubos españoles, pero que logró fama legendaria en la defensa de Nueva Orleans contra los ingleses. El interés por la política había disminuido, y su lugar lo ocupó la fama.


Nadie había obtenido antes una votación popular semejante. Y rodeado de una camarilla de aduladores aprovechados, Jackson rompió la tradición de honestidad de la República introduciendo el “spoil system”, el reparto de los puestos del Estado entre sus partidarios.


La Edad de Piedra ya había sido el sueño húmedo (instigado por Churchill) del gobierno americano para Rusia entre el 45 y el 49.


[Martes, 7 de Abril] 

Martes, 14 de Abril

 


Valle de Esteban

la mano que dará muerte a la serpiente en su lecho de oro

lunes, 13 de abril de 2026

A él tampoco lo querían





Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Dediqué el Parón de Selecciones (y otros Combinados Autonómicos, como el nuestro) a revivir el último Mundial “antiguo”, que fue el de México en el 86, donde brillaron, aparte Miguel Muñoz gritando a sus centrocampistas “¡Balones altos a Eloy!” en pleno Waterloo español ante Bélgica, el culebrilla Butragueño en el Dinamarca-España (se movía en el área como la serpiente del Génesis en el Jardín del Edén) y el trencilla-linemán Sánchez Arminio en el Bélgica-Urss, cuando la Urss era el Dinamo de Kiev de Lobanovski más el portero Dasaev (“Rafaé” para los sevillistas) del Spartak de Moscú. Arminio marcaba el ataque soviético, y los eliminó con fueras de juego inexistentes.


Moscú hoy está en guerra con Kiev por la invasión de Ucrania, acción tan fea que llevó a Infantino a dejar a Rusia fuera del Mundial de Estados Unidos, invasor, por su parte, de unos cuantos países, si bien dentro de un orden liberal, lo que le permite eludir el escrúpulo moral de Infantino y organizar estos eventos.


El caso es que al revivir el México’86 he vuelto a vivir el gol de Maradona a Inglaterra con “la mano de Dios”, y que en el estadio nos pareció una cantada (casillesca, diríamos hoy) del pobre Peter Shilton.


“¿Qué pasó con Diego antes del Mundial’86?”, preguntan a Bilardo, seleccionador argentino en México, en un video de “En Crudo”. Y la respuesta de Bilardo abrirá los ojos a quienes todavía se preguntan qué le pasa al selecto periodismo con Vinicius (sin ánimo de comparar a dos futbolistas de época; si acaso, a dos épocas del periodismo).


A Diego la mayoría de la gente no lo quería –responde Bilardo.


¿Por qué la mayoría de la gente no lo quiere y usted lo pone?, acosaban las maras mediáticas al seleccionador más utilitarista que ha dado Argentina, cuya filosofía futbolera se resume en dicharachos que todos recuerdan. “En otros espectáculos la gente grita ‘¡otra!, ¡otra!’. En el fútbol, la gente está sufriendo porque quiere la hora. Es un espectáculo para el imparcial, pero para el hincha es un espectáculo en el que prevalece el resultado”. “Ganar no es lo más importante, es lo único. Ser segundo no vale. ¿Vos ‘sabés’ quién pisó América después de Colón? Yo no”. “Perdón, si se la siguen dando a los de amarillo, vamos a perder”. Y este hombre salvó a Maradona, llevándolo a la Selección contra la mediatizada opinión de la gente.


Lo pongo porque para mí es un crack –contestaba a los gargajos mediáticos–. Uno como él sale sólo cada veinte años.


Y añadía: “Entonces se enojaron porque les dije: ‘Único titular’. Con esto se enojaron más todavía. Yo daba la conferencia de prensa y les decía: ‘Os dejo con el mejor jugador del mundo’. Y los periodistas se calentaban como locos. Toda la prensa la tenía en contra. Hasta que tuvieron que reconocer lo que había. No entendían”.


Esencialmente, así ha sido siempre la relación periodismo-público-genios del fútbol. Conste, pues, que la barbarie mediática contra Vinicius fue la barbarie mediática contra Diego Maradona, el más grande. Bilardo lo conoció en el 83, el año de la coz de Goicoechea al argentino en el Campo Nuevo. Recordemos: “Disputa de balón”, lo definió el bizarro central vascongado, que de “la anécdota de Maradona” (sic) le quedó “el cariño de mi gente de Bilbao en el partido siguiente, contra el Lech Poznan, que se me pusieron los pelos de punta”… Bizarro… ¡y facundo!:


Maradona no murió en aquella entrada, que empezó curiosamente a ganar títulos justo después. Lo de Schuster fue distinto. El propio doctor del Barcelona reconoció que Schuster había venido lesionado del Colonia, pero se me cargó a mí


Agarrémonos, pues, a Vinicius y a la superstición para tumbar al Bayern el martes. En el San José del 24 se anunció el fin de la temporada para Courtois; sin él, el Madrid eliminó al Bayern y levantó la “15” en Londres. En el San José del 26, se ha anunciado el fin de temporada para Courtois; sin él, el Madrid ha de eliminar al Bayern para allanarse el camino hacia la “16” en Budapest.


[Sábado, 4 de Abril]



La mano de Dios  

Primera novillada de la temporada. Una tarde sin plan. Pepe Campos



Pepe Campos



Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.


Domingo, 12 de abril de 2026. Primera novillada de la temporada. Cuatro novillos de Hermanos Sánchez Herrero y dos de López Gibaja, todos nobles. Un tercio de entrada. Tarde primaveral que comenzó fresca y acabó con aire frío; el cielo encapotado se fue abriendo hacia el color celeste y un sol de ocaso.


Cuatro novillos de Hermanos Sánchez Herrero (origen Domecq, línea Aldeanueva), lidiados como 1º, 2º, 3º y 5º, bien presentados, flojos (2º, 3º y 5º), mansos en general, dieron juego, aunque a menos; el primero, un ejemplar colorado con magnífica embestida y transmisión, el segundo, de menor pujanza, el tercero descompuesto al salir de varas y el quinto, sin fijeza. Dos novillos de López Gibaja (origen Domecq, línea El Torero), lidiados como 4º y 6º, bien presentados, mansos, con poca fuerza, el cuarto de poco celo y el sexto, manejable.


Suerte de varas: como norma se picó trasero a los novillos. El primer novillo se repuchó en la segunda vara. Al segundo se le tapó la salida en su segunda vara. Con el tercero la suerte de varas fue un destrozo, con varas traseras y caídas. El cuarto picado por Pedro Iturralde, recibió una primera vara al relance, excesiva, caída y trasera, mientras en la segunda, la puya estuvo en la cruz, siendo solo señalada. Con el quinto sonó el estribo. El sexto fue mejor puesto al caballo, cayendo trasera la primera y recibiendo un picotazo bien señalado en la segunda.  


Terna: Jesús Romero, de Villanueva de la Torre (Guadalajara), de blanco y oro, con cabos negros; de veintidós años; silencio con aviso y silencio. Mariscal Ruiz, de Sevilla, de azul celeste y oro; veintiún años; silencio tras aviso y silencio tras aviso. Pedro Andrés, de Vitoria, de azul oscuro y oro; veintidós años; silencio tras aviso y silencio tras un aviso. Jesús Romero y Pedro Andrés se presentaban en Las Ventas.


Se suele decir que los aficionados a los toros en todas las corridas que presencian, por muy aburridas que puedan ser, siempre ven algo de mérito o de valor. Pues bien, ayer no sucedió así; puede que por la falta de plan de los novilleros, por el desacierto de los banderilleros y lidiadores o por la pertinaz impericia de los picadores. Ayer tarde el paciente aficionado de Las Ventas se fue a su casa sin haber visto nada encomiable, a pesar de que los novillos de procedencia Domecq se dejaban torear sin plantear demasiados problemas. Era triste observar como tanto aficionado joven novel, que ya son asiduos a la plaza de Madrid, no tenían a la vista nada de interés para echarse al magín, según lo que iba sucediendo en el ruedo en las lidias y en las faenas, ninguna cosa que les pudiera servir de referencia para poder compararlo —y contrastarlo— con lo que en otros festejos pudieron experimentar como un lance valioso, una lidia adecuada, una vara emocionante, una faena estructurada, un natural de enjundia o una estocada hasta las péndolas. Todo lo que ayer iba sucediendo en la arena de Las Ventas era como un sinfín de naderías, de futesas, de insignificancias o de hojarascas, todo ello muy apropiado como cuando nos sucede que no hay ningún plan en lo que hacemos, o se hace, porque en realidad los que no tenían propósitos eran los toreros, ya fuesen matadores, peones de brega o piqueros. Pareció como que todos ellos fueron a echar la tarde, en atardecer bucólico que acabó soleado en las andanadas de oriente y aterido en los restantes graderíos.


Dado los tiempos que vivimos, con enorme afluencia de jóvenes a Las Ventas en corridas de toros y en novilladas, ni que decir tiene que la empresa de Madrid debería cuidar más los carteles y dotarlos de un interés, de un aliciente, de un contenido, para que se garantice un mínimo de calidad en el desarrollo del festejo. Cierto que es difícil conocer el comportamiento de los toros (ayer novillos) antes de ser lidiados; pero en esto, no tanto, pues se ha fabricado un tipo de astado para que lo toree «Curro Romero» o «Rafael de Paula», aunque estos toreros ya no están, ni se les espera. Es decir, se ha creado un tipo de animal que embiste y da juego, si bien ese torero artista está a la fuga, y el asunto no es buscar únicamente este modelo de espectáculo bonancible, sino tal vez diseñar todo lo contrario y volver al toro (novillo) de raza que dé problemas a los lidiadores. Ya, tan solo con esto, y con la posible resolución de los mismos, la diversión quedaría asegurada con toda seguridad. No hay que buscar un toro para que lo toree un artista, sino más bien algo diametralmente opuesto, un toro fuerte para que un hombre le domine y en ello se encuentre la emoción. Por otro lado están esas metas de los hombres que se visten de luces, que parece como que hoy les faltara aquello que se denominaba en otros tiempos «amor propio», dejémoslo en simple «pundonor», una mira de dejar huella, de querer mostrarse, de significarse; en fin, de ser alguien. Aquí tarea ardua la que nos pueda llevar si queremos recuperar la suerte de varas, en la que notamos una desidia galopante en la gente de a caballo actual o varilargueros, porque pican con mecánica, sin ánimo, sin deseo; con sus consecuencias, al picar sin detener, trasero, caído, haciendo la carioca, barrenando, es decir, disminuyendo el poder del toro sin motivo.


Un largo etcétera de ausencias se nota en la planificación de la tauromaquia actual, incluyendo la consabida tendencia a las lidias sin hilván, y a las faenas desestructuradas, largas, sin inicio, nudo, ni desenlace. Aparte de la incorrecta colocación entre torero y toro. Todo ello en esa carencia de plan que la tarde tuvo en los tres actuantes principales. En los tres novilleros que ayer pisaron la arena de Madrid. En primer lugar vimos a Jesús Romero, que al recibir a su primer novillo hizo concebir que tenía un atisbado parecido con su padre por las verónicas dibujadas rematadas con una larga. Ahí quedó ese lejano asemejarse, y en los pases de pecho de cierta galanura que pretendió dar en contadas ocasiones a sus dos enemigos. El resto de su labor no tomó vuelo pues empleó el toreo moderno de la actualidad, de facilidades y olvidos. Mató a su primer buen novillo en la suerte natural de estocada delantera y caída. A su segundo de un pinchazo en la suerte natural y de una estocada haciendo guardia en la suerte contraria, más un descabello.


Respecto a Mariscal Ruiz, se puede decir que toreó sin dominar a sus novillos y sin acoplarse. Su primer novillo fue a su aire en la faena y lo mató de una estocada caída en la suerte contraria. A su segundo le toreó sin ajustarse y sin cruzarse, y el resultado fueron enganchones y desacople. Lo mató tras cuatro pinchazos y una estocada baja en la suerte contraria.

 

Por su parte, Pedro Andrés comenzó la tarde despatarrado, luego envarado y despegado. A ese novillo lo toreó por fuera, con enganchones. Lo mató de un pinchazo soltando y otro tendido y hondo en la suerte natural, tras perder la muleta, más dos descabellos. En el último novillo de la tarde, su actitud cambió y quiso ir a por el triunfo, a su manera. Toreó envarado, forzado, tandas de dos y el de pecho. Formas toscas. La labor pareció ir a más. Con manoletinas externas finales. Mató de una estocada a capón, desprendida, en la suerte contraria, perdiendo la muleta, y dos descabellos.



Novillero en tierra 

Lunes, 13 de Abril

 


A día de ayer

domingo, 12 de abril de 2026

Jornada "retro"

 
Real Zaragoza subcampeón de liga. Nieves, Rico, Ovejero, Violeta Planas y Soto.
                         debajo: Duñabeitia, Gª Castany, Diarte, Arrúa y Blanco
 
 
 Que  no vale el gol. Que dice Dios que es fuera de juego
  

Francisco Javier Gómez Izquierdo

 
           En esta jornada 35 de Segunda División y 31 de Primera ha preparado la Liga una especie de desfile de indumentarias para recordar el tiempo en que los equipos de fútbol vestían con el respeto que se debe a sus clubes y abonados. En El Plantío se veían las caras el Burgos y el Spórting de Gijón y como siempre que toca el enfrentamiento pues en mi cabeza se agolparon esos ramalazos "retro" que se marcaron "a jierro". 77,78,79... fueron los mejores años del Burgos y sobre todo del Spórting y recuerdo perfectamente un equipo asturiano avasallador que pasó por El Plantío una mañana a las 12. No he olvidado que el Tito Valdés falló un penalty dos veces y recuerdo a Quini goleador, marcó dos, a Joaquín y sobre todo a Mesa y Ferrero. "Nadie jugaba entonces a las doce. Sólo el Rayo Vallecano y el San Andrés", me decían y me hicieron dudar hasta que investigué y resulta que el partido fue el día de Nochevieja del 78, domingo, y la cosa cuadra. En el mismo mes pasó lo de las votaciones de la Constitución que yo estaba seguro de haber votado y me lo corrigió alguien que se asomaba aquí en Salmonetes. Investigando resultó que un decreto-ley permitió rebajar la edad de la mayoría de edad de los 21 a los 18, pocos días antes del 6 de diciembre, por lo que queda claro que aquellos años se me grabaron como los mejores de mi vida. Recuerdo ir al Bernabeu por ver a Juanito, ganaba ya mis pesetillas en la San Miguel, y no entendía que le pitaran como le pitaban. El caso es que a aquel Sporting daba gusto verlo. Tanto que estuvo a punto de ganar una liga. Quedó subcampeón esa 78/79. El Burgos, ya sin Juanito, aún aguantó unos años con Viteri, García Navajas, Aguilera, Valdés, Igartúa, Chazarreta, Benegas... Muy buenos equipos los dos, como lo era el Zaragoza de la época, con Arrúa, el mejor tirador de penaltys que he visto -con permiso de Neeskens-, Antic, Victor, García Castany...  y que anoche vino a El Arcángel sin parecer ni sombra de lo que fue. Ésta mañana en mi paseo de rigor he encontrado un grupo maño al que le sacaré un lustro. A los hombres les he nombrado a Rico, que era de Melgar de Fernamental, a Juanjo... y sólo uno recordaba a  Rico. A Juanjo -¡cómo se dejaba caer en el área!-, ninguno. "Me da mucha pena el Zaragoza" les he dicho, y es verdad. Es el peor equipo que ha pasado esta temporada por Córdoba y el pírrico 1-0 pudo muy bien haber sido un 4-0. El Córdoba va a acabar la temporada con un cinquillo. Un aprobado sin emoción. El Zaragoza me da que con el Teruel en 1ª Rfef. ¡¡¡Con el Teruel, el equipo en el que jugó Jordao, Diarte, los Milito...!!!


     El Burgos del 78 jugaba al contraataque y a Arsenio Iglesias se le silbaba mucho en El Plantío por defensivo. Creo que Ramis lo es mucho más, pero quizás lo sea por lo mismo que el Julián Calero que inició esta nueva prosperidad del equipo. Porque no queda más remedio cuando la necesidad aprieta. El Burgos-Spórting resultó como suelen los partidos del Burgos. Trabado, presión, robos, pérdidas sin ser forzados, errores de cadetes y un cero-cero que no corría riesgos, pero el Burgos, además de defender como nadie, le empieza a acompañar la fortuna y en el minuto 91, Fer Niño, un nueve perfecto para Segunda y que creo luciría mucho en equipo más ofensivo, coge un balón en el medio del campo, se planta en el área, regatea como si fuera brasileño y ¡pum! uno a cero. Tres puntos más. Es el Burgos un dolor para los contrarios y lo veo amargando las tardes a equipos con mayores créditos y predicamento entre los críticos. También lo veo jugando el play off... y el Oviedo ascendió en parecidas circunstancias.


     En esta jornada retro vemos las equipaciones que emborronó el márketing; en los árbitros las camisetas que llevaban Ramos Marcos ó Andújar Oliver... pero no se ha prescindido del VAR, ese chisme que no había entonces. Anoche me hizo pasar un berrinche cuando anuló un gol a Kevin Medina por un fuera de juego que visto en las pantallas del estadio, asombró y cabreó a El Arcángel entero. Desde la mamarracha corrección, el murciano señor Lax Franco pasó de árbitro a bedel y todo fueron nervios y despropósitos.. Antes se equivocaba el hombre.

¡Pero Tony!



Tony

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Lo propio de la época es pasarse los hechos por la entrepierna, justo, decía D’Ors, donde todo hombre lleva su argumento.
    

¡Pero Tony–exclamó una noche Paco Rabal al ver el argumento de Tony Leblanc en el urinario de Duchamp de un “after hours”.
   

Una desgracia, Paco. ¡Una desgracia! Es como tener joroba –acertó a disculparse “El Tigre de Chamberí”.
    

Es el “¡Pero Tony!” que se le escapó a uno al leer que Tony Blair vive… y opina que es una “táctica extraña” declarar que no estamos por la tercera guerra mundial.
    

Tony llevó a los ingleses cinco veces a la guerra: ataques a Sadam en el 98, a Kosovo en el 99, a Sierra Leona y a Afganistán en el 2000 y, la más gorda, a Iraq en el 2003, que es la que nos vendió a nosotros, con sus bombardeos de alfombra sobre poblaciones y con su centro de recreo en Abu Ghraib (contra el que nunca ha dicho una palabra), la guerra que jamás les hubiéramos comprado ni a Bush, que intentó, sin éxito, engatusar a Juan Pablo II, ni a Aznar, que tiraba de guerra justa y escuela de Salamanca, como le sugerían sus flabelíferos. ¿Cómo nos cameló Tony, si mira como el cuervo del ventrílocuo Moreno? La “reductio ad hitlerum” la hace Boris Johnson: “Mediante frases cortas, sin verbo, carentes de significado gramatical, pero pletóricas de capacidad de sugestión”. Sí, como el cabo austriaco.


    Tony fue el tonto útil de los CheneyPowellWolfowitzPerle y demás seres del “ténèbre” neocón (un mote setentero de Harrington) proveniente de la izquierda dura cuyo legado es la guerra preventiva.
    

Sólo sé lo que creo –dice Tony (hubiera sido su argumento d’orsiano en La Haya).


    John Gray, que le hizo un traje, sostiene que para Blair la verdad es aquello que sirva a su causa: los tópicos del momento son para él verdades eternas y, como Bush, concibe las relaciones internacionales en términos teológicos. Cuando dijo que su decisión de invadir Iraq sería juzgada por Dios, su popularidad se disparó. Por él, envidaríamos con la movida nuclear.

[Marzo, 2022] 

Domingo, 12 de Abril

 


Valle de Esteban

Audi con gato

Paz a vosotros

 DOMINGO, 12 DE ABRIL


Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:


-Paz a vosotros.


Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:


-Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.


Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:


-Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.


Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:


-Paz a vosotros.


Luego dijo a Tomás:


-Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.


Contestó Tomás: «Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo:


-¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto.


Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.


Juan 20, 19-31

sábado, 11 de abril de 2026

Más allá de la contienda



Romain Rolland

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Lo menos importante en Romain Rolland es su Nobel de Literatura, piñata que no garantiza la inmortalidad, como sabemos por nuestro Echegaray. Nos dejó un juego de conceptos (contra el pesimismo de la razón, el optimismo de la voluntad) con que pretendía sacar a Gramsci de la cárcel de Mussolini y un consejo definitivo para cuando los tiempos se ponen interesantes: aprender a estar solos en el mundo, y si fuera necesario, frente al mundo, como él con “Más allá de la contienda”, un artículo que fue “piedra fundacional de la invisible iglesia europea”, en palabras de Stefan Zweig, su amigo y prologuista.


    –¡Oh, heroica juventud del mundo, con qué pródiga alegría viertes tu sangre en la tierra hambrienta! –arranca el escrito de Rolland, que le valió ser ultrajado por las elites de todos los países beligerantes, que proclaman convencidos que la causa de sus pueblos son la causa de Dios, de la libertad y del progreso.


    Rolland analiza la actitud de cristianos y socialistas ante la guerra (“¡una especie de diletantismo neroniano!”) y concluye que no había razón alguna para la catástrofe. Todos se califican mutuamente como bárbaros: Bergson acá, o allá Thomas Mann, que vindica con orgullo todos los hechos atribuidos a Alemania en “la guerra de la Kultur contra la civilización”, y define Kultur como “organización espiritual del mundo” que no excluye “el salvajismo sangriento”. Kultur “con una K mayúscula, rectilínea y de cuatro puntas, como un caballo de Frisia”, escribe a Rolland nuestro Unamuno.


    –Actualmente, T. Mann es un sombrero de Gessler, ante el que se tienen que inclinar todos para no ser perseguidos como neonazis –anota en su diario del 55 Schmitt (el sombrero de Gessler simboliza la necesidad de rendir un tributo, según leyenda del XIV, cuando Guillermo Tell se negó a inclinarse ante una birreta sobre una lanza por el corregidor suizo Hermann Gessler).


    La civilización europea es una máquina de moler, acababa de decir en Tokio (junio del 16) Tagore, reverenciado por Rolland: “Es una civilización de caníbales y crea el vacío a su alrededor. Es científica, pero no humana. En nombre del patriotismo, tiende sin pudor sus redes de mentiras. La Ganancia es el único dios al que adora. No durará para siempre”…


    Para Rolland, el rasgo más chocante de “esta epopeya monstruosa”, el hecho sin precedentes, “es la unanimidad a favor de la guerra en todas las naciones en contienda”. Observa a los metafísicos, los poetas y los historiadores librando combates singulares, con la cosa de que “la fatalidad de la guerra es más fuerte que cualquier voluntad”.


    –¡Nada de fatalidad! La fatalidad es lo que nosotros queremos. Y también es lo que no queremos con suficiente intensidad. Ni las elites intelectuales ni las Iglesias ni partidos obreros han querido la guerra. Pero ¿qué han hecho para impedirla? ¿Qué hacen para atenuarla?

 
    Avivar el incendio y echar su ramita al fuego.

 

[Marzo, 2023] 

Sábado, 11 de Abril

 


Valle de Esteban

Moai-sur-Mer

viernes, 10 de abril de 2026

Russell y la Paz Atómica



Russell lee el Manifiesto Einstein-Russell


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Con los fogonazos americanos en Hiroshima y Nagasaki, Bertrand Russell es la primera inteligencia en darse cuenta de la nueva situación: en una guerra nuclear ningún bando puede esperar la victoria, con lo que la única esperanza es evitar la guerra, y promueve un manifiesto para reclamar una manera de pensar que haga posible la evitación de la guerra, ésa que hoy jalean los Manolos del Bombo Liberalio.


    “Otra manera de pensar”, es la clave, no “prohibir las bombas”, pues en caso de necesidad volverían a fabricarlas: “Hay algo más fuerte que la autoconservación: el deseo de vencer al otro”. A Russell le había horrorizado escuchar a la señora Roosevelt proclamar que “era mejor la aniquilación de la raza humana antes que sucumbir al comunismo”.
    

El primer gesto surgió de la colaboración entre Einstein y yo. Einstein firmó en su última semana de vida.
    

Einstein y Russell no son el doctor Carballo y Dani Innerarity. Russell escribe a Eisenhower y a Kruschev: “Muy poderosos señores míos”. Acaba en la cárcel (en coche celular, no en taxi, como en ocasiones anteriores) por incitación a la “desobediencia civil”.
    

¡Qué vergüenza! ¡Un anciano de 88 años! –exclaman entre el público, y Russell se ofende porque no comprende qué tiene que ver la edad con la culpabilidad.


    Unos “Espías por la paz” averiguan los planes del gobierno inglés para actuar en caso de guerra nuclear. UK se dividiría en regiones, cada una con su propio gobierno y poderes autocráticos constituidos por un cuerpo de oficiales predesignado e instalado en Sedes Regionales de Gobierno subterráneas. Ellos decidirían la suerte de los demás ante la radiación, algo así como lo visto en las “raves” de Boris Johnson en Downing Street durante la pandemia.
    

El protocolo inglés para la guerra nuclear parece la base intelectual de las ideas políticas que seis hombres impusieron, con Suárez a los mandos (se dice pronto), ese método disolvente de la conciencia de España que es el Estado de las Autonomías.

[Marzo, 2022] 

Viernes, 10 de Abril

 


Honesto y andaluz

jueves, 9 de abril de 2026

Los "Pagapeos"


Olise. Quizás el jugador más en forma de la Champions


Francisco Javier Gómez Izquierdo

        

        Al mover el otro día unos bultos en la casa del pueblo de mi doña apareció un libro que leí hace años, me encantó y no sabía dónde había dejado. Trata de la independencia de las naciones de América del Sur y está escrito por Francisco Herrera Luque, venezolano que describe con amenidad y maestría el sistema de castas que a principios del 1800 manejaba aquellos territorios. Mandaban los blancos y estos blancos se dividían en varias categorías: Los primus inter pares eran los blancos descendientes de conquistadores, criollos que se decían mantuanos porque sus mujeres tenían derecho a llevar manto por tratar a la Virgen María como si fuera prima suya, los blancos de orilla que eran casi todos los llegados de la península ibérica; los blancos isleños venían a ser los canarios además de los blancos vascos, que ésos debían ser la releche. Sólo los criollos podían asistir a misa a la Catedral de Caracas. Isleños, mestizos, negros... cada raza tenía su iglesia particular  y al echar el domingo de Resurrección una miradita a aquellos detalles que tanto me agradaron aparece La Candelaria ¡cómo no! para los canarios, Altagracia para los pardos-mestizos o San Mauricio para los negros. Las damas criollas se hacían acompañar a la Catedral por dos, tres, cuatro y hasta cinco esclavas negras jóvenes -cuantas más, mayor estatus- pero hasta entre aquellas empingorotadas señoras bullía alguna miseria y Herrera Luque documenta el caso histórico de una matrona mantuana aquejada de meteorismo -flatulencias sonoras- que al arrodillarse, como es de rigor, se acentuaba. Se resolvió el problema colocando a su lado una negrita a la que por cada cuesco del ama recibía la esclava un coscorrón, como si fuera ella la de la incontinencia. A la infeliz receptora de los capones se la conoció con el sobrenombre de la "Pagapeos" y así lo dejó escrito el cronista de Caracas, Aquiles Nazoa.


     Perdonen la licencia de aficionado con esta extraña muleta, pero para mí los cuartos de la Champions vendrían a ser como la  misa de Catedral en Venezuela allá por 1808, donde sólo entran los aristócratas. Entre estos exquisitos, los hay con ciertas debilidades que los veteranos llevamos tiempo detectando. No se nos toma en serio porque así ha de ser, pero el Barça no defiende bien, el Atleti además de irregular sorprende, Simeone mediante, con alineaciones y tácticas inmasticables; al Real Madrid le falta asentarse atrás y convencerse que teniendo en cuenta la plantilla, su futuro está en el contraataque;  Arsenal y Bayern -excepto Olise y Kane- han perdido fiereza. Al PSG yo lo veo un poco por libre. Luis Enrique sabe que tiene en su plantilla talento por arrobas y además de en la táctica confía en inspiraciones de Vitinha, Dembelé, Doué, Kvaratsjelia... Me huele bien el PSG.


       El entrenador Flick, con ese fanatismo por el sistema que servidor reprocha cada domingo a Iván Ania y que también aqueja a José Alberto López, entrenador del Rácing de Santander -estos dos entrenadores tendrían su lugar en la iglesia de la Candelaria o Altagracia- busca su particular negrita a la que coscorrenear en los árbitros, inclinación muy extendida entre esa élite que desprecia a los jornaleros del fútbol y que cree que a ella se le ha de pitar con otros respetos. El jubilado señor Mateu Lahoz, que siempre adoleció de valentía con los débiles y encogimiento con los fuertes, ayuda y alienta en esa confusión desde la tele, enredando en lo simple y dejando sin aclarar sus renegridas disquisiciones. ¡Cuánto daño ha hecho y está haciendo este hombre al fútbol! Se atreve a corregir con condescendencia insultante no sólo a Kovacs, que no lo hizo mal, sino también a Clement Turpin o Michael Oliver, dos colegiados a los que me parece, envidia en demasía y les acusa de no señalar o sancionar jugadas corrientes que el árbitro valenciano convierte en complejas con su extravagante mirar y lo que es peor, su doctrinario perverso para sus colegas de la liga española.

 

    No se sabe qué pasará en la vuelta, pero espero que todos los equipos dejen de echar mano de sus particulares negritas "pagapeos".

Militares y civiles





Ignacio Ruiz Quintano

Abc


El liberalismo era el fin de la historia (Fukuyama), y el fin de la historia parece ser la guerra nuclear con la que, en aras del Nobel de la Paz, coquetean Trump y sus muchachos: Lindsey Graham y Bill Browder por la parte civil, y por la militar, Christopher Donahue, al lado de los cuales John Bolton es Lanza del Vasto, fundador de El Arca.


Esperamos el tiro de gracia europeo –nos dejó dicho Muray–. Ya no debería tardar demasiado.


La arrogancia es la marca del Imperio, que perderá la tercera guerra mundial, según Popper, porque elige a sus generales por su CI. Douglas Macgregor recuerda oportunamente la anécdota del general Leslie R. Groves, jefe del Proyecto Manhattan, que tarifó con Eisenhower por su falta de sensibilidad (quería alfombrar Japón de hongos nucleares), cuando, rodeado de generales, dijo que la bomba atómica no era un arma militar, sino política, y que debía estar siempre en manos de civiles, con lo que todos estuvieron de acuerdo.


Hace un par de años teníamos a un almirante hablando de pelear y ganar una guerra nuclear –dice Macgregor–. Ahora tenemos a Donahue.


Donahue, que recibió su cuarta estrella por su arquitectura de la épica huida americana de Afganistán, fue el cerebro de la contraofensiva ucraniana en el Dniéper, y su fanfarronería trumpiana (¡oh, qué “astucia de la Historia” tan hegeliana!) lo lleva a declarar en la prensa que él y su Otan tienen “el poder de fuego y la capacidad para invadir la región rusa de Kaliningrado en cuestión de días”, sin un Ike que le exija modales. Macgregor dice que un general que hiciera eso en Rusia caería accidentalmente de un séptimo piso en Moscú.


Militarones en los periódicos y civilones en los cuerpos de guardia. Según GalbraithTruman no tuvo otra opción con la bomba atómica: “De haberse resistido, se habría enfrentado a fuerzas muy superiores al poder presidencial.” Galbraith habló un día en la Casa Blanca contra la guerra de Vietnam, y Johnson le contestó que bien podía agradecerle cómo estaban conteniendo a los generales: “No tienes idea de lo que harían si no estuviéramos aquí nosotros para pararlos.”


No tienes idea de cuantísimos malos consejos he recibido en estos días –confesó JFK a Galbraith, hablando de la crisis de los misiles y de “los generales y liberales” que deseaban bombardear Cuba “y posiblemente más”, sin más apoyo para el presidente que el de su hermano Bob.


Preguntado en el Senado por los efectos, en muertos, “si nos metiésemos en una guerra nuclear”, el general James M. Gavin respondió en su día: “Varios centenares de millones, según la dirección en que soplase el viento”. En América, el primer día, sobre 150 millones, morirían 36. Para los “neocon”, una “victoria” –dirá Bertrand Russell–, “a condición de que el número de muertos rusos fuese todavía mayor”.


Más, como dijera T. S. Elliot, el mundo de los hombres vacíos no acaba con una explosión, sino con un suspiro.


[Agosto, 2025] 

Jueves, 9 de Abril

 



Sujeto constituyente

miércoles, 8 de abril de 2026

Guerra Fría


Eddie Rickenbacker


Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Como Sansón envió trescientas zorras de colas incendiadas a recorrer los feraces labrantíos filisteos, así Putin envía dos aviones de misiles nucleares a sobrevolar el Guggenheim Bilbao. No es el I+D de Erkoreka (“No te equivoques, Erkoreka: la solución es el I+D”, le dijo a Erkoreka un empresario). Es la Guerra Fría.


Euskadi se lleva las bombas, y para Madrid, el arte –rabió Arzallus cuando el “Guernica” fue a parar al Sofidú.


En la visión schmittiana de lo político la Guerra Fría se burla de todas las distinciones clásicas entre guerra, paz y neutralidad, entre política y economía, entre militar y civil, entre combatiente y no combatiente.


Lo único que mantiene es la distinción entre amigo y enemigo, cuya estricta consecuencia constituye su origen y esencia.

Para no perderse en el mundo, que le viene grande, Obama escogió echarse de enemigo a Putin, infinitamente más listo que él (por no irnos a la hiriente comparación Lavrov/Kerry), prorrogando la Guerra Fría como se prorrogaban las eliminatorias del Carranza en las madrugadas de agosto en Cádiz.


Y, sin embargo, ¡qué oportunidad, este pavoneo putinero, para la política y el arte!


Políticamente, es la señal que esperaban los nacionalistas para exigir las transferencias de Defensa. Y artísticamente es la ocasión para quitar a Antoñito López de firmar manifiestos y ponerlo a pintar un “Guggenheim” que complete el “Guernica”. Por no hablar del invicto general Julio Rodríguez, que, ante la cámara de José Luis Cuerda como si fuera la de Leni Riefenstahl, debió marcarse un “dogfight” en el cielo bizcaitarra con los “Tupolev 160 Blackjack” de Putin. Pero está visto que Rodríguez no es Eddie Rickenbacker; sólo otro Alvarito Palmares, para quien la Aviación española era muy izquierdista, y ser izquierdista consistía en acostarse y levantarse tarde, no aplaudir en los toros cuando entraba el rey y pensar que “lo de Rusia es una experiencia interesante”.

No pasa el tiempo. 


[Octubre, 2016]

Hughes. Real Madrid, 1; Bayern, 2. mpotencia y paraneuer del Madrid


@realmadrid


Hughes

Pura Golosina Deportiva

 

Quizás sea algo personal, pero llegué al partido desfondado. El parón de selecciones me aleja mucho del equipo, y esta vez era un parón con expectativa ya de Mundial y de fichajes. Además, se perdió la Liga.


Así, todo en el comienzo me pareció rutinario, desventado y flojo. Ni el Himno me hacía sentir.


El once del Bayern, estupendo, me recordaba un poco al City por los tres mediapuntas rápidos tras el nueve. Pensé que ahí faltaba quizás un punto de elaboración (el de Musiala, ausente) y que era una oportunidad, pero el Madrid no llevó nunca el juego, no impuso nunca un mediocampo.


El inicio fue un despliegue de presión alemana y una ocasión clarísima de Upamecano a pase lujosísimo de Kane, con su cara cada vez más inglesa. Es como si fuera lo último que queda allí, En el Bayern parece un Bridgerton.


“Todo muy bien el Bayern, pero miedo, miedo, el del miedo, ¿quién es?”. Pronto se supo: Olise ya había aparecido a los cinco minutos. Olise es buenísimo, pero ¿es mejor que Robben? El fútbol moderno es la diagonal zurdo por la derecha, pero Endrick no está y Mastantuono no se atreve.


El Madrid quedó pronto metido en una jaula de jugadores rojos. Podemos pensar que es “nuestro estilo” (que nunca lo fue) o simple impotencia, y el primer acercamiento real fue un avance individual y absurdamente fácil (como todo en él) de Huijsen.


Hubo un detalle. Al empezar el partido, despejó un balón y comenzó a arengar a la grada, pero tras hacerlo, sonrió. Él mismo no se creía su actuación de Camacho.


Lo distinto por ver era Güler. Era lo que debía aparecer pronto para empezar a tejer fútbol latino o mediterráneo, que es lo que el Madrid solía oponer al Bayern, renovado una vez más ante el Bernabéu. Cada cierto tiempo aparece revolucionado, dándose vueltas conceptuales. Un poco más fuerte, un poco más mecánico. Una columna vertebral: Neuer, Kimmich, Kane, rodeada de potencia, velocidad y orden.


El Madrid llegaba corriendo. Güler vio a Mbappé a la altura del cuarto de hora; luego, de nuevo, Vinicius... Por momentos, en los momentos más optimistas, esto recordaba a algo ya vivido... un Bayern presionante y un Madrid a la contra... ¿quién sería Coentrao?


La presión alemana iba acompañada de posesión, pero no era la larga posesión rumiada de otros tiempos, sino un toque rápido y vivo que el Madrid observaba feliz en su pequeñez de Getafe de la Champions, bien metidido en el bloque bajo, pero no como un perro tranquilo a los pies del amo, porque Courtois no estaba. Estaba Lunin, que salvó un gol tras cantada de Thiago en el área pequeña (no es la primera). Falló Gnabry, con su pinta retro de Apollo, el amigo de Rocky.


Estaba Lunin y lo malo no es que estuviera sino que al mirar en sus ojos veíamos preocupación. Era él quien no se fiaba de los demás. En sus ojos, seamos sinceros, hubo miedo desde el principio.


El Madrid tenía espacio para correr, o eso parecía, pero en realidad era muy poquito, porque estaba achicado, así que salía con contras frenéticas, demasiado frenéticas, como si corrieran de sí mismos, como si huyeran de los problemas enormes de elaboración; contras que acababan como en velcro, con final de pelota de velcro porque daban en Neuer, titánico (y con los años, muchos ya, una ligera pinta de Bertín Osborne nibelungo).


Hubo una clara ocasión de Mbappe tras contragolpe dirigido por Valverde. Tuvo varias en realidad.


¿Y si presionara el Madrid? Lo intentó, y se vio que el Bayern podía resentirse, pero la presión fue desorganizada y tuvo que sostenerla Thiago después con su pressing como de perro que guarda un chalet.


El Madrid era bloque bajo no muy firme con un juego exterior, más que de banda, consistente en balones largos de Trent a Mbappé, y contras, cuando las había, demasiado nerviosas para un Mbappé fallón y un Vinicius irritante empeñado en tiros lejanos e idiotas, pues idiota era intentar sorprender desde ahí a Neuer.


La realidad es que el Madrid no jugaba cómodo, no podía ni sacar de banda, y así, presionado, llegó el gol, con robo, pase vertiginoso y final de Luis Díaz.


Tras el 0-1, Vini comenzó su candomblé particular y se esbozó una conexión Huijsen-Arda. Se activó Arda, la pidió, apareció. Algo es algo, sí. Crece, evoluciona, pero no domina un mediocampo. Vimos a Rodrygo en el palco, vestido como un árbol de Navidad o como alguien que ha decidido transicionar.


Lo dicho: todo triste. ¿No resume Rodrygo al Madrid desde la última Champions?


El Bayern era como un tornado de dibujos animados, yendo aquí y allá. El Madrid no. Era el bloque bajo con los dos puntas descolgados, como si los cuernos se hubieran alejado del toro, siendo Valverde, a ratos, el único que podía enlazarlos, o más bien recuperarlos, como cuando desde la Nave sacan la sonda para recoger al astronauta flotante y perdido.


Yo, lo siento, cuando veía a Mbappé sólo podía pensar en el Matcha Latte.


Yo en el descanso firmaba el 1-1, pero como a los 23 segundos marcó Kane, pues pasé a firmar el 2-1.


El Madrid sacó y no pudo ni combinar; en nada Olisé se la dejó a Kane y el Madrid fue demasiado blando, y dócil y poco serio. El 0-2.


Veíamos ya las negras fauces de la depresión. La temproada se iba, toda nadaplete, y del palco la reacción podía ser echar a Arbeloa y no sé, colocar a un periodista afín. Todo perdido y de ahí el Madrid sacó algo, su orgullo habitual e hizo valer la realidad de sus buenos jugadores, algunos de los mejores del mundo.


Trent fue, como pensábamos el verano, el lanzador de juego, o más bien de Mbappé.


El Madrid se rehacía, atacaba, como a golpe de riñón, y luego sufría agarrado a la silla del dentista los recitales de Olise por su banda, rompiendo a Carreras en posiciones como de street dance. Olise tuvo un par de diagonales dignas de Messi, aunque no es de gravedad baja sino alta, de zancada poderosa y elegante. Jugador-gacela. Güler luchaba con él con mucho tesón, pero se veía una diferencia de paso muy grande.


El Madrid tenía los mismos problemas en la salida de siempre, que Thiago no curaba. Ofensivamente, Thiago se inhibe como se inhibe Mastantuono, normal en jugadores de 18 años.


En el minuto 60, Vinicius se plantó o le plantaron ante Neuer, y falló, falló por el terror que genera Neuer, el mejor del Bayern. Ganó a los delanteros del Madrid, les comió la moral, y ellos nos la comieron a nosotros, y el gol vino, cuando llegó, no de un duelo, sino de un pase por la banda, única manera... y entonces recordábamos, proustianamente, sin querer casi, como algo muy lejano, brumoso y sentimental, el gol a Kahn, con Guti.


A Vini le pitaron tras su gran fallo y el partido dice algo o debería. El Madrid no puede supeditarse enteramente a unas figuras que fallan los mano a mano.


Entraron Militao y Belligham y algo mejoró el Madrid, volvió a haber ocasión de Mbappé, pero paró Neuer. Para Neuer. Para-noia del Madrid que no podía con él ni podía contra la presión. Ni hacerla bien ni superarla con solvencia. La presión es algo colectivo y modernísimo, y el Madrid está en un paso anterior a eso. Es algo en lo que el florentinismo, por lo que sea, no ha querido entrar.


Ocasiones al final hubo muchísimas. Quedó hasta sensación de gafancia cuando no de esterilidad.


En el 68 entró Musiala. Me recordó cuando, de muy pequeño, muy muy pequeño, vi salir del banquillo a Socrates.


En el Madrid entró Brahim, que lo borda en esos ratitos.


Y en el 73 llegó el 1-2, la mejor jugada como lateral puro de Trent en todo el año: carrera, desborde y pase perfecto, de alta gama, premium, de vida lujosa y con chicas de piernas muy largas. Fue el pase el que superó a Neuer, por fin, y Mbappé remató en el segundo palo.


El Madrid y el estadio se enrabietaron. Ah, el narcisismo de las nochecitas... En el Madrid corrían con denuedo, que diría un clásico. Pero luego acababan las cosas en chuts lejanos contra el muro, como intentó Brahim, sin sentido alguno.


Hubo más ocasiones de Mbappé y Vini, y habrá quien quiera ver en ello un casi, una mejoría, pero también podría verse la incapacidad de lo único que podía funcionar.


Incluso cuando se vino arriba, el Madrid pareció un equipo largo, improvisado y poco fiable. La plantilla no tiene sentido y cuando se desemboca en algo, al poco se siente que no es, que tampoco es...


El Bayern también pudo marcar, de sobra. Sufrió, pero no dejó de responder con meneítos colectivos. De todos modos, no parece que sea, como se dice, el mejor equipo de Europa, ni por supuesto el mejor Bayern que hemos visto. Ni el segundo, ni el tercero. 

Miércoles, 8 de Abril

 


Primavera tocinera