lunes, 27 de abril de 2026

Feria del Aficionado en San Agustín del Guadalix. Dos días y un chaparrón para apagar el incendio de los Reta de Casta Navarra. Márquez & Moore



JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ


Cada año, desde hace ya cinco, esperamos estas fechas del último fin de semana de abril para renovar los votos en San Agustín del Guadalix con esa importante asociación de pura Utilidad Pública llamada Club 3 Puyazos. Cada año, por estas fechas, se produce una peregrinación de amantes del toro de lidia y de la suerte de varas, convocados por la llamada del crotoreo de las cigüeñas para penetrar en el coso donde impera la veneración al dios/toro. Si la academia platónica estaba presidida por la conocida frase «Ἀγεωμέτρητος μηδείς εἰσίτω» (Que nadie que ignore la geometría entre aquí), la modesta plaza de toros de San Agustín lo está por la extravagante aseveración «Aquí todo el mundo ha pagado su entrada. No hay invitaciones», extravagante en el contexto del vigente negocio taurino, para demostrar que lo que dentro de la plaza va a suceder no entra dentro de los cánones de dicho negocio. Para evitar sorpresas, los minuciosos organizadores presentan en la plaza un reloj previamente escacharrado, lo cual es un aviso a navegantes de que quien venga a practicar ese moderno toreo de «parar el tiempo y detener relojes» no debe estar en esta feria, por estar ya previamente escacharrado el peluco y no ser necesaria su presencia.


A la convocatoria del Club 3 Puyazos acuden en masa los conversos desde Aragón, desde Valencia, desde Cataluña, desde Extremadura y las dos Castillas, desde Madrid y Andalucía, Murcia y Albacete, desde la Francia y la Italia o la Gran Bretaña y los sitios que me dejo, con la ilusión puesta en la sugerente propuesta de carteles y la seguridad en que primordialmente se tratará de que las cosas sean, como decía Rafael el Gallo, «arrematás».


La propuesta de 3 Puyazos para 2026 ha consistido en una novillada y dos corridas de toros, todas ellas en el formato de desafío ganadero.


I. 2 novillos de Herederos de D. Salvador Guardiola y 2 novillos de Isaías y Tulio Vázquez para Joao D’Alva y Jesús de la Calzada.


La novillada cumplió en lo que la ciencia puede medir, que es la presentación, y defraudó a no pocos espectadores en el juego del ganado, del que se esperaba un comportamiento de mayor agresividad. Bien es verdad que se vieron emocionantes suertes de varas, trabajo denodado de los picas y voluntad a raudales por parte de los ya no tan jóvenes novilleros. Valió más la ilusión puesta por la afición en el cartel que el resultado práctico aunque, qué diablo, era un gusto ver a los Pedrajas de Tulio y a los villamartas de Guardiola a los que ya creíamos extinguidos. La salida del segundo guardiola, Oye-Poco, número 30, fue un viaje en el tiempo al ver la perfección de su lámina, su impecable trapío que proclamaba a los cuatro vientos la pureza de su estirpe. Lástima que un deplorable tercio de varas, que aquí también se da a veces, nos dejase sin apreciar si las condiciones para la lidia del novillo se correspondían con la belleza de su estampa. Su hermano, Escogido, número 38, entró por tres veces al caballo sin dejar una gran huella en la afición. Nos reencontramos con los tulios en San Agustín hace un par de años, tras lustros sin saber de ellos, y ya nos vamos acostumbrando a tenerlos, aunque sea de novillos, una vez al año frente a nosotros. Mantienen la costumbre de echarlos a la plaza con un crotal en cada oreja, a saber por qué,  con lo feo que queda. El primero, Ilustre, número 11, serio y cuajado, ofreció un interesante primer tercio con tres puyazos y uno más con el regatón sin que su pelea en varas fuera de las que se relatan a los nietos. A éste, lo mismo que al primero, lo recibió D’Alva a porta gayola, vaya usted a saber por qué, pues nadie se lo demandaba. El segundo Tulio fue Obeso, número 22, del que apenas reseñaremos otra cosa que el puyazo que recibió de manos de Juan Antonio Agudo. Con estas pequeñas desilusiones nos vamos a almorzar, porque a la tarde nos espera un cartel de «No hay billetes»


II. 3 toros de Prieto de la Cal y 3 toros de Reta de Casta Navarra para Sánchez Vara, Joseíllo y Francisco Montero.


Ligero, número 71, fue el veragua que abrió plaza entre ovaciones. Éste, al igual que el resto del ganado que envió Tomás Prieto desde La Ruiza, era de una presencia impecable, un tratado zoomórfico digno de la Escuela de Veterinaria. La presencia de sus productos o la paridad de la presentación del ganado son signos que sirven para distinguir a un ganadero escrupuloso de otro que no lo es, y en ese sentido a los tres jaboneros que salieron por chiqueros no se les podía poner un pero. En comportamiento fueron distintos: este primero recibió las buenas varas de Francisco Navarrete y Sánchez Vara no se quiso confiar, dando esa impresión que a veces da de estar ratoneando sin querer echar al aire la moneda. El segundo de los de Prieto de la Cal, corrido en tercer lugar, fue Hocicón, número 22, que no brilló de manera especial en las tres entradas al caballo del primer tercio y ante el que Francisco Montero se plantó con decisión y ganas de no pasar desapercibido. El trabajo del gaditano se fue desarrollando de poder a poder con un toro que nunca se entregaba, basando principalmente su labor en la mano derecha, consiguiendo por momentos someter al toro a despecho de sus intenciones y llegando netamente al pétreo corazón de la afición por su disposición y su coraje. Cuando cobró una estocada entera se le reconoció su labor con una merecida oreja, que el diestro se guardó para sí, sin arrojarla al tendido. El tercer veragua fue Veragueño (sic), número 47, corrido en quinto lugar que brilló en el tercio de varas frente a Juan Antonio Agudo, el cual recibió sonadas ovaciones por su excelente labor, su monta y la precisión de su trabajo con la vara de detener. Para Joselillo fue un mundo el trasteo con el toro, que no estaba dispuesto a dar nada más que peligro a eso de la muleta, pues los Veraguas para lo que sirven, como bien sabían nuestros abuelos, es para el caballo, y si éste no lleva peto, mejor.


El primero de los Reta fue Picuezo, número 51, corrido en segundo lugar, que vino a aumentar nuestra noción del concepto de «peligro». Helder Pries se encargó de picarlo. El animal se portó de una manera distinta en cada vara de las que tomó: salió suelto, se empleó y, estando remiso a acudir, vio cómo Helder Pries, valientemente, se adelantaba hasta más allá del tercio con su caballo buscando a la fiera y olvidándose de las rayas blancas. Joselillo estuvo hecho un tío ante este imprevisible toro venido de otra época, peleando guapamente por obtener muletazos que parecían imposibles de obtener y mostrando su disposición y su valentía, y habría tenido mayor recompensa si la espada hubiera sido más certera.


El cuarto de la tarde, Señor, número 53, esperaba a Sánchez Vara para conocerle de cerca y presentó sus credenciales derribando el caballo que montaba Aillet en su primer encuentro. Puso banderillas cuarteando, sin atender a los que le demandaban que las pusiese con una silla, y un par al violín que fueron ovacionados. En la faena de muleta dio otra dimensión distinta a la del veragua, siendo el toro probablemente aún más complicado. No le volvió la cara al reto y sin perder la sonrisa se las vio con las tarascadas y trapacerías del toro, en las que la cornada estaba siempre presente. Muy entero y con mucho oficio el alcarreño, dio la vuelta al ruedo tras doblar el de Reta. Y para acabar la tarde de emociones sin tasa, sale Trolero, número 52, castaño chorreado, con los mismos ojos de loco que sus hermanos, pero aún más feroces, acaso el más casta navarra de los tres lidiados. Ahí se va Gabin Rehabi a picarle, cosa que hace de manera exquisita, con una monta como nunca habíamos visto en un caballo de picar y Tornay está superior con los palos. Luego, la prueba de fuego para Montero, con el toro aquerenciado en tablas, robándole los muletazos en una faena de purísima emoción en la que le saca los pases de dos en dos, y a veces de uno en uno no sabemos ni cómo. El toro detesta los espacios abiertos y defiende su peligrosa mansedumbre pegado a los tableros y Montero le da la pelea en donde el toro decide a base de valor, denuedo y torería muy añeja y muy degarrada, cosechando recias ovaciones del público en pie. En este toro debería haber cortado la oreja que le abriese la Puerta Grande, pero la mala colocación del estoque y la tardanza del animal en morir le privaron del triunfo grande.


Como remate, al doblar el toro se desató un descomunal aguacero que puso a todos en fuga y empapados, sin poder comentar en los corrillos la sensacional tarde de toros que acabábamos de contemplar.


III. 3 toros de Dolores Aguirre y 3 toros de José Escolar para Damián Castaño, Juan de Castilla y Maxime Solera.


Todavía bajo la impresión de lo contemplado el día anterior nos encontramos con todos los atónitos aficionados, todos bajo la potente impresión de lo vivido la tarde precedente.


Podemos decir que el mejor lote de la mañana le correspondió a Damián Castaño, Clavituerto, número 45, de Dolores Aguirre y Carpintero, número 77 de José Escolar fueron sus oponentes y en ellos se pusieron, una vez más de manifiesto las luces y las sombras de Damián. Muy hermosa la lámina del doloresaguirre, que pasó por la cosa equina sin brillar en demasía y demostrando su clase y humillación. Damián aprovechó con conocimiento los inicios del toro en dos series emocionantes, incluyendo esos desmayos que tanto le gustan a veces y echando todo a perder por el largo metraje de la faena. «Pronto y en la mano», decía Antoñete, y si un toro puede quedar exprimido en cuatro series es absurdo alargar aquello en un declive que a nadie conviene. Faena larga y muy a menos y espadazo. El toro de Pepe Escolar se lo brindó a doña Isabel Lipperheide, ganadera de Dolores Aguirre, él sabrá por qué. El toro era como mejicano, como esos de Victorino que «hacen el avión» y Castaño se hinchó a darle muletazos, que el animal no le ponía ni medio pero. Castaño aprovechó al toro pero el recuerdo del día anterior era muy fuerte como para entregarse a ese tipo de faena más al uso. Mató mal, como suele. Juan de Castilla reaparecía tras un grave percance. Sorteó a Postinero, número 29, de José Escolar, y a Burgalés, número 27, de Dolores Aguirre. El de Escolar se arrancó con brío a los cites desde el penco y luego Juan de Castilla estuvo a la altura de las condiciones del toro y de sus complicaciones, demostrando el oficio que atesora y una adecuada colocación. Resultó prendido sin consecuencias al entrar a matar. En el de Dolores Aguirre se montó el bochinche cuando se desvirtuó de manera completa el ritual de la suerte de varas. El toro era una preciosidad de animal, de capa melocotón que entró al relance a la jurisdicción de Borja Llorente y comenzó a recibir estopa sin tino ni medida, desatándose la furia en los tendidos contra el pica y, de paso, contra su jefe. La situación quedó ya enquistada y Juan de Castilla fue protestado en su labor hiciese lo que hiciese. Las palmas al toro en el arrastre subrayaron el divorcio.


Maxime Solera sorteó a Tosquetito, número 14, de Dolores Aguirre y a Caminante, número 58 de José Escolar. Casi se acopla un poco más con Tosquetito, pero sin ton ni son le cambia el sitio en el tercio, donde el toro respondía mejor, y tiene que volver a rehacer su faena dictada por un latoso peón desde el burladero. En su segundo, de nuevo, la ausencia de un plan… No merece la pena seguir.


A la salida, de nuevo vuelven a nosotros los de Prieto y los de Reta, que nos persiguen hasta Las Ventas, donde nos espera la de Palha… pero de eso les hablará mañana Pepe Campos.



Reta de Casta Navarra



Prieto de la Cal



La terna


ANDREW MOORE


















FIN

La "gandula" de Van Persie


Camavinga


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


A la Ley de Vagos y Maleantes de la República (los paniaguados del 78 acostumbran atribuirla a “La Ominosa”) se la conocía popularmente como “La Gandula”, y es la que en el Allianz Arena le aplicaron el miércoles al Real Madrid en la persona de Camavinga, contra quien han cargado en manada los piperos madridistas, pasando por alto la escopeta de feria de Mbappé y el homenaje a Casillas de Lunin, ciento ochenta minutos colgado boca abajo del larguero, numerito que en los toros hacía Sandokán, el personaje que puso de moda el pase del murciélago, que consistía en colgarse por los pies de la barrera y trastear al toro con la muleta. Con Courtois, el Real Madrid estaría hoy en semifinales, pero los cabestros prefieren culpar a Camavinga, víctima de la “gandula” de Van Persie.


En la vuelta de los octavos de final de 2011, tres minutos después de que el Arsenal de Arséne Wenger anotara el 1-1 en el Camp Nou, Robin van Persie fue expulsado por el árbitro suizo Massimo Busacca, que determinó la remontada culé. A Camavinga, por retener el balón menos de seis segundos, lo expulsó en Munich el árbitro esloveno Slavko Vincic, paisano, pues, del uefo Ceferino y de la emperatriz Melania. Un tipo extraño, el melanio, pues con las cosas chuscas que le han pasado en la vida podía haber desarrollado un sentido de la justicia más equitativo: con la expulsión inicua de Camavinga se cargó algo más importante que una eliminatoria de Champions; se cargó, a favor del Bayern, un espectáculo de fútbol. En el Bernabéu, el supuesto Mejor Árbitro del Mundo, el inglés Michael Oliver, despachó con amarilla la agresión rasca-rasca de Tah a Mbappé en un gemelo. En el Allianz, el paisano del uefo Ceferin amonestó a Camavinga por una simulación de Kane (esas cosas no las hacía en la Premier), y luego, para romper el partido, que se les iba por el desagüe a los cerveceros, expulsó a Camavinga porque le salió de los melanios. Ese Vincic, si fuera inocente, es tan malo que sería una estrella en nuestra Liga, la que domina paseándose el Barcelona de Flick, el mismo que en Champions cayó eliminado ante el Atlético de Simeone, cuarto clasificado a más de veinte puntos. Saldo de expulsiones CTA vs. Uefa en lo que llevamos de siglo: Liga/CTA: Barcelona, + 69 y Real Madrid +1. Champions League/Uefa: Barcelona + 11 y Real Madrid +12.


Ahora, para recoger los pedazos del Rey de Europa, suena Deschamps. “¿Qué rey?”, preguntaba Olise, el tipo al que Carreras convirtió en galáctico en Madrid y al que Mendy devolvió a la Tierra en Munich.


De entrada, el nombre de Deschamps cae como un pelotazo de coñac en el gargüero. Pero después entiendes que, con los futbolistas que hay, no es ningún disparate. Deschamps es, además de competitivo, el único entrenador que saca jugo de Mbappé. Deschamps vendría a ser otro Ancelotti, y, puestos a escoger, mejor un Carletto 2.0 que un Xabi 2.0, que es lo que tendríamos con Klopp. A este Madrid no le urge gambetear como Lamine’2030, sino ganar como Cristiano, y la diferencia ya la ha explicado Simeone.


La prensa quiere que me aterrorice un adolescente porque hace amagues y da entrevistas confiadas. ¡Por favor! Duranrte una década tuve que estar en la banda y ver a Cristiano marcar “hat-tricks” para realmente eliminar a mi equipo de esta competición. Eso es terror real.


La alternativa en Madrid sería, pues, contratar a Deschamps o vender a Mbappé, que ahora mismo da nombre a dos años horribles que los piperazos pretenden vengar echando a Camavinga a los leones. El Bienio Negro resumido por un tuitero: “Desde el 2001 el Bayern no nos ganaba en el Bernabéu. Desde el 2004 el Madrid no era eliminado en cuartos de final de Champions. Desde el 2009 el Liverpool no ganaba al Madrid en Champions. Desde el 2015 no perdíamos con el Athletic en Liga. Desde el 2006 no perdíamos con el Celta en el Bernabéu. Desde el 1951 el Atlético no nos metía inco goles. Desde el 2008 no perdíamos con el Valencia en el Bernabéu.”


Pero los “matáos” opinan que hay que despedir a Camavinga.


[Sábado, 18 de Abril] 

José Manuel y Andrada. Notables discordancias


Andrada y José Manuel (con Cruyff)


Francisco Javier Gómez Izquierdo

     

           Con la Liga de Primera dando "boqueás", en muchos partidos desaparece la emoción. Nada hay en juego, salvo en el barrio de Nervión en Sevilla, por lo que el fútbol pierde emoción, ingrediente imprescindible para que el fútbol sea fútbol. El buen aficionado debe bajar a la Segunda donde casi todo está por decidir y donde está demostrado que cualquiera gana a cualquiera. Cierto es que los de arriba ya están con cierta velocidad de crucero y mi Burgos perdió comba el día del Ceuta por salir con sólo dos titulares. A mí me dolió aquella alineación, como me dolió la baja de Lizancos, quizás el mejor lateral derecho de Segunda, en Castellón, donde llegaron los goles por su lado cuando después del descanso desapareció y no jugó tampoco ante el Depor el sábado. Esta jornada 37 el Deportivo empató en El Plantío. Se pudo ganar en el último minuto cuando Mollejo, un barullo en permanente fuera de juego, remató a la escuadra con su reluciente cabeza. Está mi Burgos en play off y puede que mi Córdoba, que siempre gana al Castellón, nos dé una alegría el domingo próximo, pero veo que el equipo de Ramis lleva jornadas vulnerable y, cosa que no se podía imaginar, el Éibar ha cogido el relevo de la excelencia defensiva. ¡¡Qué partidos más aburridos los del Éibar!! Ahí está, detrás del Burgos, ambos con 61 puntos, perseguidos en 7º y 8º lugar por Málaga y Las Palmas con 60. Llevo apostando meses por Rácing y Almería como ascenso directo, pero... no lo tengo tan claro.


      El lío se está mostrando abajo y aquel augurio sobre el fútbol aragonés, el Zaragoza, el Huesca y el Teruel en 1ª RFEF cada jornada se hace más palpable. Después de ver el Córdoba-Spórting -nada en juego- a las dos de la tarde, ¿por qué el Córdoba juega tantas veces a las dos?, me acordé de ese partido inolvidable de las doce del mediodía en el día de nochevieja de 1976 y saqué a relucir a José Manuel q.e.p.d., todo un señor que jugaba de central y que se retiró por una lesión tras un choque con Santillana. Aquel José Manuel estuvo de  gerente en un Real Burgos que en el Sánchez Pizjuán confundieron con el Milán "¿Ha venido el Burgos o el Milán?". Lo llenó de sportinguistas: Novoa de entrenador, Jiménez, Narciso, Emilio, Tocornal... Pocholo, que fue blanquillo de ayudante suyo... Hay una historia de miedo cuando José Manuel fue a Rumania a buscar a Balint, y en tres días  no se supo nada de él. Tiempo sin móviles ni internet en una Dacia convulsa, pero cuánto acierto el de aquel hombre. Estaba recordando a un señor siempre elegante, bien vestido, bien hablado y lector empedernido, cuando en Huesca uno de esos jugadores extraños que aparecen por nuestra liga, como era el minuto 90 y su equipo iba perdiendo, se lió a puñetazos con el capitán Pulido, el defensa toledano del que hemos contado aquí sus trienios oscenses y su habilidad para cabecear a gol los córners. El portero Andrada, como es argentino, digamos que llegó a Zaragoza para convertirse en el nuevo Cristian Álvarez o a eso aspiraba él.  Es portero de reflejos y mala baba sobre todo. Cizañero, buscapleitos, liante... He visto su "malaje" (mal ángel) en varios partidos. Hace poco aquí en Córdoba, perdiendo tiempo nada más empezar, incomodando al árbitro... El Zaragoza me da pena (me cae bien). Va a descender porque el equipo es muy flojo (sólo salvo el pundonor de Francho), pero con las maneras de este Andrada se ha hecho aborrecible a los aficionados de provincias. Bochornoso espectáculo en Huesca. El Mirandés ahí anda intentando agarrarse a la soga del pozo para tirar del Cádiz. El Valladolid, el Leganés o el Sanse... No sé. Me da que los cuatro últimos de hoy, los cuatro descienden. Si acaso el Cádiz, que como el Sevilla, gestionado por las mismas familias, es el único que puede salvar a Mirandés o Huesca.

Lunes, 27 de Abril

 


La prensa

domingo, 26 de abril de 2026

Una consideración sobre Mourinho



Ignacio Ruiz Quintano

Abc

 

Se dice mucho sobre Mourinho estos días que ya no es el que era, que está en decadencia. No es el del Oporto, el Inter, el Chelsea o el Madrid, pero su carrera al dejar el club no se juzga bien. Sus últimos años se despachan groseramente.


En el United ganó la Europa League, y el United no volvió a ganarla luego. Ganó una copa inglesa y al año siguiente luchó por la Premier (segundo). Le echaron y no han vuelto a competir así ni a vencer en Europa.


En la Roma también ganó un título europeo, el primero en la historia del club: la Conference League,


En el Tottenham no ganó, pero es que le echaron la semana antes de jugar la final de Copa a la que había llegado. El equipo, sin él, perdió con el City.


En el Benfica no va a ganar, pero en Champions pasó la fase de grupos (un avance, histórico partido contra el Madrid) y en Liga está imbatido, único equipo de las grandes ligas. Va segundo tras el Oporto, pero también se olvida que Mourinho cogió el Benfica ya comenzado el campeonato.


Y queda su experiencia turca en el Fernerbahçe. Fue breve, y aquí no conozco éxitos deportivos apreciables, pero es necesario saber que emprendió una lucha contra el sistema, una batalla contra el sistema arbitral e institucional del fútbol turco y que unos meses después, ya fuera del club, se destapó en Turquía un gran escándalo de corrupción que en parte le daba la razón. Mourinho no sugirió, como hizo en Madrid. Fue más allá y denunció.


Así que ése es su bagaje: ganar con el United lo que nadie ha vuelto a ganar, ganar con la Roma lo que nadie allí había ganado, llegar a una final con el Tottenham y no poder disputarla, la imbatibilidad con el Benfica y luchar por el Fernarbahçe contra el sistema turco dominado por el Galatasaray.


Su trayectoria última es más oscura, pero compleja, rica y fascinante.


Por supuesto, esto lo cuento aquí para influir desesperadamente en el debate sobre el próximo entrenador, que ha de ser él. Nuestro Jose. 

Foxá


Cortés y Botello



Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Cercado en Tenochtitlán, Cortés consulta a su astrólogo, un tal Botello, la fecha más indicada para huir. El astrólogo da la noche del 30 de junio, aunque poco le aprovecha su astrología: muere con su caballo. En su petaca encuentran unos papeles como libro, con cifras y rayas y apuntamientos y señales, que dice en ellas: “¿Si me he de morir aquí en esta triste guerra?” Y en otras rayas: “No morirás.”

Aunque Cuba fuera su favorita –“Cuba es España en vacaciones”–, una tarde, en Méjico, después de los toros, Agustín de Foxá, el que no perdonaba a los comunistas haberse tenido que hacer falangista, fue al pueblo de Tacuba, al árbol de roja corteza, viejo de dos mil años y preso en una verja de hierro: bajo sus ramas pasó Cortés, el 30 de junio de 1520, su Noche Triste.

La muerte es distancia.

Y Ruano, que naciera el mismo día que Foxá, escribió en su necrológica: “Le envidio su destino final: desnacer en los brazos donde se ha nacido. Dios da premios así.”

Foxá murió hace cincuenta años.

¿Cincuenta años?

Anota en sus memorias Stefan Zweig que entre 1900 y 1914 nunca vio citado el nombre de Paul Valery como escritor ni en “Le Figaro” ni en “Le Matin”; Marcel Proust pasaba por un pisaverde de salón y Romain Rolland por un musicólogo erudito; tenían casi cincuenta años cuando el primer tímido rayo de fama iluminó sus nombres y habían creado su gran obra en la sombra, en medio de la ciudad más curiosa e intelectual del mundo.

La gran obra literaria de Foxá, tercerista prodigioso de ABC, es Madrid, de corte a checa”, escrita en el café “Novelty” de Salamanca y editada en Pamplona y cuya primera parte hacía babear de gula a aquel fox terrier de pelo duro que fue Eduardo Haro.

A Foxá, que hubiera querido ser el marqués de Santillana, lo sorprende la República en Bulgaria.

Me dio la noticia un judío. Vi la venganza contra los Reyes Católicos.

“Si no fuera Malaparte, me gustaría ser Foxá”, dice su gran amigo Curzio. Y le contesta Foxá: “Si no fuera Foxá, me gustaría ser Bonaparte.”

Secretario de embajada, critica Foxá la política de Pío XII con España. El Nuncio dulcifica: “El Papa no es infalible en esas cosas de pura política humana. Pero siempre tiene alguna asistencia del Espíritu Santo.” Y Foxá, con algo de falso Sha de Persia: “¡Pues si esas cosas se las inspira el Espíritu Santo, yo me hago del tiro de pichón!”

Cuando murió –escribe Ruano–, nos pareció como si le hubieran dado “el paseo”.

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(Publicado en ABCD las Artes y las Letras, 908, Semana del 27 de Junio al 3 de Julio de 2009) 

Domingo, 26 de Abril

 



No he visto ni una flor de cementerio en tan alegre procesión de luces. Perdóname, Señor: qué poco he muerto!

En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido

DOMINGO, 26 DE ABRIL



En aquel tiempo, dijo Jesús:


-En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.


Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:


-En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.


Juan 10, 1-10 

sábado, 25 de abril de 2026

El "desvelo"


El halo del líder supremo
(Barcepundit)


Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Ya en tiempos de Pemán había quien atribuía a los moros, “como prenda de fanático recato”, el cobijo o capucha con que se cubrían la cara las mujeres en Vejer de la Frontera: se acudió a los expertos (un experto es, según la ley de Murphy, cualquiera que no sea de la ciudad), que dictaminaron que esos cobijos empezaron a usarse en el siglo XVIII, cuando las vejeriegas se preocuparon por resguardar su cutis frente a los fuertes vientos de Levante.


Los persas no son moros, pero eso no lo sabe el nuevo periodismo, que reacciona al turbante como el perro de Paulov a la campana: salivando. El obamato mediático nos vendía que Irán era la nueva locomotora mundial, una especie de señora Claypool repartiendo cheques a los revolucionarios de opereta (¡ay, Pablemos!), cuando en Teherán la juventud pide pan y libertad a la Revolución que hizo de Persia un parque temático del Medioevo, donde se amenaza ahora con la pena de muerte a los revoltosos por… “enemistad con Dios”.


Yo comencé a pensar acerca de Dios cuando estaba en los húsares –dice un nihilista de los de Dostoyevski.


Europa no comenzaría a pensar acerca de Dios ni viendo el “halo especial” de Jamenei (un juego de luces y espejos en el coche iluminan su cabeza de líder supremo), quien decide, ¡oh, Schmitt!, las amistades y enemistades de Dios. Cuando hace justo un par de años Rohani, de visita en Roma, paseaba por el Capitolio como por una viñeta de Máximo, sorteando cajones de madera gris con que se habían tapado las desnudas esculturas clásicas, sólo vi escandalizado a mi amigo Jean Palette, descendiente de húsares:


Nada resume mejor la cultura occidental como el desnudo –escribió–. Sin él no seríamos nada de lo que somos. Ocultándolo, nos humillamos, nos rendimos y, sobre todo, secamos la fuente de donde brotó todo pensamiento.


Y con esto no ponemos el “desnudo” poligonero de Pedoche en Nochevieja por delante del “desvelo” desafiante de la mujer anónima en la protesta de Teherán. 


[Enero, 2018]

Hughes. Betis, 1-Real Madrid, 1. Con la mente en Mourinho

Hughes

Pura Golosina Deportiva

 

Partido sin entidad casi de partido. Primero, jugado a un viernes. La crisis del Madrid se agrava por caer en unos horarios de equipo marginal. Pero sobre todo, porque el partido se confundía, al principio, con los pensamientos para el próximo año y, al final, con el empate bético y las impresiones de la crisis.


Así las cosas, el partido fue poca cosa y todo se le hace al Madrid crisis y divagación sobre el florentinismo.


Hasta los florentinistas se hacen ya antiflorentinistas, con el riesgo converso de pecar de exceso, y sólo localizo dos formas de negación florentinista: quedarse en que si Negreira... y culpar obsesivamente a Xabi Alonso, como si Alonso hubiera destrozado el jarrón, una máquina de fútbol.


Y no, la máquina de fútbol era el Madrid en la primavera-verano del 2024. Estaba el Madrid no sólo en la cima indiscutida del fútbol sino en la cima puede que de su historia. Se ha puesto de moda decir: prime. Pues eso: estaba en su prime, no había nada más prime que el Madrid de ese verano.


Y ahí sobrevino un ataque de florentinismo autolesivo, un exceso, una hibris florentinera hecha de visión y negación...


No puedo extenderme. Primero, por no ahuyentar al improbable amigo lector y segundo porque realmente no puedo, no tengo tiempo. Analizar esto sería analizar 25 años de fútbol reciente. Nuestro ser como aficionados o como observadores (categoría cómica previa a la profesional es entender que es un bocadillo de Negreira y Florentinismo, hemos visto fútbol emparedados entre los dos mundos).


No puedo extenderme, pero sería bonito hacerlo... divagar horas, escribir... ¿un libro?


Pero diré que ayer me puse a ver el Betis-Real Madrid pensando en Mourinho. Realmente, no pienso en otra cosa desde hace días. Creo que el florentinismo ya no va a cambiar. Es imposible pensar que vendrá un alemán a hacer coches alemanes futbolísticos con plenos poderes. Estamos en el tardoflorentinismo, que en cierto modo es un agravamiento del florentinismo, y lo mejor es una opción clásica, un mister clásico, que pueda ser fuerte entre el presidente y sus consentidos, sus muchachos.


La tesis pesimista es que los fichajes del Madrid de los últimos años son intrínsecamente incompatibles. Son como un puzle diabólico o un raro teorema irresoluble. El ingenio humano no puede lograr que Mbappé, Vinicius y Bellingham cooperen en un equipo funcional,


La fe en Mourinho yo la vivo como un sebastianismo luso. Ha de venir un míster que todo lo arregle, un personalismo redentor...


Y en eso pensaba al ver que salía el Madrid con Valverde de pivote. Jugador que no ha podido jugar de lo suyo entre cubrir el lateral o la media.


El Madrid me gustaba de inicio, aunque asomaban como signos deprimentes las bicicletas de Mbappé. Hace unos saltos sobre la pelota, como si fingiera espasmos y detiene el juego en unos contra unos de fútbol subdesarrollado, individualista y sin conexiones.


Lo de Mbappé adquiere aires de frivolidad, de desconexión profunda, no sólo táctica. Así falló una ocasión, tras pase genial de Trent, con un tiro que pareció poco serio.


Gustaba Thiago ese rato. Presionaba cocienzudo, robaba pelotas y se movía bien. Juega el partido en sus adentros. Hace siempre en cada jugada un movimiento inicial que parece ordenado por el entrenador, como el que inaugura un nuevo ejercicio en el entrenamiento. Pero esta vez añadía algo, conducciones, quería tener más la pelota. Participó como enlace en una combinación entre Mbappé y Bellingham y lo hizo a la misma velocidad y al primer toque, como si dominara a la perfección ese lenguaje.


Estaba eso y el verticalismo de Huijsen, sus pases muy calculados superando una o dos líneas.


Y, por supuesto, el individualismo cretinoide de Mbappé, que se ha comido el de Vinicius y sus solo contra el mundo.


El partido contaba con la novedad televisiva de la cámara del árbitro. Pudimos ver los planos de los futbolistas al protestar. Recuerda mucho al vídeo de Prodigy aquél de Smack my bitch up. Ver el fútbol desde abajo me parece que destruye mi idea divinizada del fútbol. Humaniza todo y ves que sí, son efectivamente 22 hombres corriendo detrás de un balón. O los reduce a videojuego.


Nuestro fútbol no es ni el realismo a ras de césped, ni la espectacularidad del videojuego.


Jugaba Brahim de titular y no lo veo con Mourinho, la verdad.


El Madrid había marcado en un remate de cazagoles de Vinicius. El portero le regaló la pelota en un despeje horrible. Nada que ver con Neuer. Igual que las diagonales de Antony recordaban a Olise exactamente en el blanco de los ojos. Sólo como un amor mercenario puede hacernos recordar el Ideal.


En una jugada, Vinicius avanzaba por su lado y quería centrar, se le veía que miraba al área como buscando qué hacer con la pelota, pero en Mbappé, por el otro lado, no había urgencia rematadora, no había voluntad. ¿Por qué no ‘ataca’ más el área? Hemos caído todos en explicarle a Mbappé cómo se juega de delantero.


La banda derecha del Betis tenía su cosa. Bellerín y Antony. Bellerín lucía una melena con el rizo ochentero de Eva Nasarre, bigote Tom Selleck y el brazo tatuado a Llados. Un cromo.


Antes de entrar todos en el túnel de vestuarios, el periodista entrevistó a un jadeante jugador del Betis: ¿Qué os está faltando? El árbitro acababa de pitar por lo que resultaba asombroso el nivel de conciencia de sí del futbolista.


En la segunda parte hubo unas internadas o intentos de Bellingham. Al llegar al área, rodeado de jugadores, parecía demasiado aparatoso, grande. Prometo que pensé en las Hermanas Valverde. Es como otra hermana Valverde en el centro del campo. Pero Bellingham trabajó mucho, como buscando su buena suerte y que no le mezclen en el Exediente Vini-Mbappé. Busca redimirse en el centrocampismo, pero ahí es... una hermana Valverde.


Brahim irritaba porque tiene CI pero estaba siempre casi llegando. Siempre se las quitaban o llegaban antes, como en un fútbol de bajitos.


El bueno, junto a Lunin, era Trent, con subidas, legadas y pases estupendos.


Vini vaciló un instante a Bellerín... ¿había necesidad?


Y Thiago definitivamente gustaba como un mejorador de cada acción colectiva. Cada presioncita era con él casi presión y trataba de llegar a todo. Si te fijas en él ves el montón de trabajo que tiene un futbolista. En Thiago vemos lo atareado que está un jugador si hace sus deberes tácticos.


Pero luego hubo otro error clamoroso suyo que salvó Lunin como antes lo hizo Courtois. Tiene flor el chico.


Lunin se fue elevando como el mejor del Madrid. Antes en otro mano a mano tras error o blandura de Huijsen, que siempre nos deja mal a los huijsenistas.


Lunin fue el mejor del Madrid y el Betis se iba haciendo con el partido. Cuando enfocaban a Pelegrini se le veía rodeado de un cuerpo técnico igual que él, vestidos como él, de existencialistas chilenos.


Pasado el minuto 70 hubo cambios. Y ahí el Madrid ya se empieza a ir de los partidos. No es casualidad que suceda con Camavinga dentro. Camavinga es nuestra concentración tras leer el Twitter.


Nuestra concentración actual, moderna, es Camavinga.


También entró Alaba, que fue a hacer un tackling y llegó dos segundos tarde.


Trent le volvió a dar una ocasión a Mbappé, y su turbo dio pena porque no lo tiene nadie y no ha servido para nada.


En el 80, Arbeloa terminó de hacer los cambios y el realizador sacó a Carvajal mirándolo todo en el banquillo. La cara de Carvajal, esa expresión, no la habíamos visto antes.


El Madrid se replegaba a aguantar el 0-1 y eso espoleaba el aguijón de Antomy, que quería liarla.


El fútbol italiano ganó mundiales defendiendo. Luego dejaron de hacerlo, lo olvidaron y ahora sólo pueden ir al Mundial si les invita Trump. Defender no es tan fácil y el repliegue del Madrid más que defensa seria parece un abandono, una falta de voluntad.


Era normal y ya no extraña a nadie, ni siquiera irrita, que en el 93, justo en el momento final de un descuento de tres minutos, Bellerín, precisamente Bellerín, ese combinado errático de tendencias, empatara tras lo que pareció una posible falta a Mendy, a la que se agarrarán los negacionistas. 

Sábado, 25 de Abril

 


Valle de Esteban

a flor de pensamiento a flor de flor a flor de sentimiento a flor de tristeza todo es tiempo final

viernes, 24 de abril de 2026

Los caballos del Régimen


Dos bastiones del Régimen, Savater y el joven Marías, son tratantes
 (¿o se dice tratadistas?) de caballos

 
Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    No soy lector de Savater, y por tanto tengo la misma afición a los caballos que aquel sha de Persia que declinó la invitación a un derby con un argumento redondo:


    –¿Para qué? Ya sé que un caballo puede correr más que otro. Me es del todo indiferente cuál.

    
Pero España es hoy un Régimen que no se apea del caballo, de manera que ha de hablarse de los caballos de la Transición como se hablaba de los caballos de la Conquista.

    
Los caballos de la Conquista eran andaluces y se hicieron con América caracoleando ante los caciques autonómicos Caonabó (Ojeda en Santo Domingo), Atahualpa (Hernando Pizarro en Caxamarca) y Moctezuma (Cortés en México sobre el “Romo”, que era castaño).

    
Desde el caballo “Remondo” a la yegua “Caldera”, los caballos de la Transición son alemanes, como el régimen que nos hemos dado (este “Estado de partidos” montado por el jurista Gerhard Leibholz para integrar a las masas descabalgadas en el Presupuesto), y se han hecho con el Estado, que es la América del pobre.


    Del Camino Español, que era el que transitaban camino de Alemania los tercios de Flandes, al Camino Alemán, que es el que transitan camino de España los caballos de Westfalia.

    
La ardilla de los antropólogos que cruzaba España de árbol en árbol podría cruzarla ahora de tonto en tonto, pero la cruza de caballo en caballo.


    El caballo que tira a San Pablo al suelo es el que lleva a Mahoma al cielo.

    
El caballo es, por sí mismo, visibilidad y juego limpio, dice Pemán de los de Jerez.

    
En Pemán leemos la fórmula caballar buena: España, músculos para subir cuestas; Inglaterra, psicosis de velocidad disparada; y Arabia, ojos para abarcar llanuras.


    Mas el primer caballo de la Transición es alemán: se llama “Remondo”, pero lo compra Gallardón y le pone “Madrid” para justificar publicitariamente los cien millones de pesetas del 86 que paga. Al contribuyente se le dice que “Remondo” va a pasear el nombre de Madrid por los Juegos de Atlanta, pero el caballo es tal centella que nadie consigue leer el nombre al verlo pasar, y la gente no sabe si el que pasa es Cayetano Martínez de Irujo con el primer caballo de Gallardón o Fernando Fernán Gómez con “El último caballo” de Neville. Cuando la Comunidad de Madrid lo vende, su nuevo amo le pone “Río Grande”, nombre que no puede competir en glamour (¡ni en dinero!) con “Farceur du Haul” y “Jikael de la Babette”, los caballos de una nueva clase social, los Bonos de España (no confundir con los Bonos de Irlanda).

    
Los periódicos de la época nos dejaron el cuento de un Bono (“el hijo de Pepe, el de la tienda”) ministro de Defensa de Zapatero (el Gamo de Iraq, con sus soldados huyendo entre cacareos de los soldados americanos), que paga “con billetes de quinientos envueltos en papel de periódico” el precio de “Farceur du Haul”, que, por lo visto, no tenía precio.


    Cierra la procesión una yegua de raza Oldenburger y de nombre “Caldera”, como aquel devorador de garbanzos que se ocupaba de las ideas del socialismo bejarano. Fue adquirida en Alemania por la Junta andaluza de Griñán, hijo de un oficial del cuarto militar de Franco y fundador de la revista hípica “Corta Cabeza”. “Caldera” fue facturada como curso de formación de parados y destinada a una reserva de caballos salvajes en Doñana, tal que uno de los uros que los hermanos Lutz y Heinz Heck soltaron por orden de Hermann Goering en el bosque polaco de Białowieża, el mayor coto de caza del mundo, o de los que Arsuaga tiene paciendo por la parte de Atapuerca.


    Lo que el Mercedes fue a los toreros, sería el caballo (alemán, por supuesto) a los rastacueros.

    Lejos, ay, de aquella belleza andrógina (con su exageración pomposa de cola y crines) de los caballos de Domecq. 


[Enero, 2015]

Viernes, 24 de Abril

 


Valle de Esteban

Elogio del horizonte

jueves, 23 de abril de 2026

Los romanos


 La oreja pegada al piso


Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    Pemán preguntó un día a Lorca qué hacía Domecq, su pariente, en el entierro del Camborio (“detrás va Pedro Domecq / con tres sultanes de Persia”), y el poeta le explicó que en todas las juergas flamencas había botellas de Domecq.


    Alrededor de una botella de Domecq ha firmado Obama un acuerdo nuclear (si no puedes con tu enemigo, únete a él) con los ayatolás persas que pone el mundo del revés.


    –Olvídense de la separación Iglesia-Estado. Necesitamos una separación Hollywood-Estado.

    
Cuando Obama, Mary Beard, que regenta en Cambridge una chamarilería de clásicos, no perdió la ocasión de compararlo con Septimio Severo, el africano que llegó a emperador de Roma, de quien nos dice Gibbon que “la posteridad, viendo las aciagas resultas de sus máximas y su ejemplo, fundadamente lo graduó de autor principal en la decadencia del imperio romano”. O sea que la siempre despeinada Mary Beard, sin quererlo, lo clavó.


    Incensar a Obama por este acuerdo es no haberse leído el “Librillo Verde” de Jomeini.

   
 Pero Obama, que es un Zetapé con más dinero (¡cómo olvidar aquel Desayuno de Oración de los Zapatero en la Casa Blanca!), tiene sus Manolos del Bombo para, con la ruidajera, tapar que Obama ha cerrado en Persia el círculo de Carter.


    En España el primer obamista fue Fraga, y después vinieron Pepiño Blanco, quien famosamente se abstuvo de decirlo “para no influir en la votación”, y Carmen Calvo, la consejera de Cultura que no soltaba cuartos para las ruinas de Itálica (“estos campos que ven aquí fueron un día de doña Soledad Mustio Collado”, decía un guía) “porque los romanos eran unos fachas”, que achacó el tirón electoral de Obama… a “su perfil femenino”.


 Hoy el gran triunfador (¡el estadista!) es Pablemos, avanzadilla (dicen que por dos “riales”) de Obama con su “Tuerka” en la teocracia persa.

    La verdad es que Obama fue reelegido por el apoyo de Pitbull, el rapero de “Culo”, frente a Clint Eastwood, el cineasta de “Sin perdón”, que apoyó a Romney. 


[Abril, 2015]