lunes, 8 de junio de 2026

El gen de la Selección


The Awful Dr. Orloff, 1962, de Jesús Franco


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


En plena descomposición nacional, produce ternura el afán culé por codearse futbolísticamente con el Real Madrid, tan distinto y tan distante. El Barcelona, que no se clasificó para el Mundial de clubes, representará en el Mundial de selecciones a España (sólo en la última década, el Crystal Palace posee más títulos europeos que el club catalán), cuyo Combinado Autonómico copa por birlibirloques políticos que no vienen al caso. Y no basta con que el Barcelona meta a muchos futbolistas en el saco; es preciso, además, que el Madrid no meta a ninguno. Cuando tal circunstancia se da, la prensa de provincias (“yo nací en un país pequeñito”, decía el Pep) lo celebra como un grandioso triunfo deportivo. Esto no es arrimar el ascua a su sardina, sino, además, y en lo posible, orinar en el ascua del vecino, o sea, el Madrid, cuyos españoles no tendrían lo que el seleccionador, un capillita de Haro, llama “gen especial”, un gen de selección, tan especial como el color que Los del Río le ven a Sevilla (“Sevilla tiene un color especial, / Sevilla sigue teniendo / su duende…”). Cómo será la cosa de cachonda que hasta Rufianejo, uno de los bien cebados próceres de cuyos votos depende “la gobernanza”, o “garbanzá”, del país ha tuiteado mofas sobre el asunto.


Tienen tal ojeriza con los castellanos, que para amedrentar a los niños les dicen sus madres que viene el castellano –anota en sus memorias el mejicano Fray Servando Teresa de Mier, que ya veía en la barretina colorada una caricatura del gorro encarnado de la “liberté” francesa.


Hay dos nombres que apuntan a pecaminosidad en la selección del seleccionador, en cualquier caso gran rezador (Mateo, 23): Huijsen y Carvajal. Para el seleccionador, Huijsen, que es holandés y no va a jugar el Mundial por haber escogido España en vez de Países Bajos, fue fijo y titular cuando defendía los colores del AFC Bournemouth, condición que ha perdido al defender los colores del Real Madrid, equipo, por cierto, menos goleado del campeonato doméstico. En cuanto a Carvajal, hablamos de uno de los viejos capitanes del Combinado Autonómico, a cuyo vestuario aporta la experiencia y el prestigio de sus seis Champions, pero esta vez De la Fuente, que en su día tuvo el valor de aplaudir a Rubiales, ha preferido no correr el riesgo de aplaudir a Carvajal llevándolo al Mundial.


Ya estamos en Haro, que se ven las luces –suspiraban los catetos cuando el tren se aproximaba al pueblo de De la Fuente.


Muchas luces, en fin, no ha habido en la proscripción mundialista de Huijsen y Carvajal, dando ocasión al ridículo internacional, pues los personajes más importantes del fútbol descubren así el cutrerío “político” de lo español, que asoma, como los ratones, por el agujero que más le conviene. Huijsen y Carvajal se pierden el terno de viaje de Loewe que hace de Gavi un Cary Grant. Así vestidos, están pidiendo un seleccionador como Guardiola, descubridor de la elegancia y de Isaac Cuenca.


Isaac Cuenca no gustará mucho a las chicas, pero en su sitio lo hace que te cagas.


Se supone que el terno hará que resalte más el gen de selección de los mundialistas, ninguno de los cuales tendría cabida en la Italia de la generación Maldini. La simple mención de un gen de selección, como hace De la Fuente, lo lleva a uno a los tiempos de Sloterdijk. No por nada el seleccionador de Haro y el filósofo de Karlsruhe comparten gafas.


Selección es exigencia hacia lo óptimo. Para Sloterdijk, el humanismo era un fracaso porque sólo producía seres anodinos, y propuso otra selección/domesticación, la “selección genética”, organizándose la mundial por parte de la dictadura de la virtud de las camadas de Habermas.


Nada aquí es baladí (nueve mil euros por futbolista/día): por eso el cabestro de Cantoná puede decir que en 2010 fue el Barcelona, no España, el ganador del Mundial. ¡El célebre ADN culé! El “gen” De la Fuente es la versión riojana del ADN culé. Y se lo aplica a Baena, espejo de Gavi, no a Borja Iglesias, que tiene el glamour del Dr. Orloff en Gritos en la noche del gran Jesús Franco.


[Sábado, 30 de Mayo] 

El Homenaje a Sánchez Mejías quedó en "Sinrazon", juguete en tres actos y prosa de Borja Jiménez. Márquez & Moore


Ni más ni menos, comedia en tres actos y en prosa
 

JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ


En el año 1944 Carmen Laforet obtuvo el Premio Nadal con su novela «Nada», un relato de corte existencialista escrito por su autora a la edad de veinticuatro años. Hoy en Las Ventas Borja Jiménez nos ha dejado su particular enfoque de la nada a sus 34 años de edad y once de alternativa en una tarde para el olvido en la que no ha habido cosa alguna que saliera bien.


Hay que fijarse en las circunstancias que rodean la corrida, que hoy se dieron algunas que deben ser reseñadas: la primera fue el despeje de plaza que se verificó con un caballo blanco y otro caballo negro, acaso un guiño a la vieja Prusia, a aquella sentida estrofa de su himno que reza: «¡Prusiano soy!... Lo dice mi bandera/¿No veis que es blanco y negro su matiz?», o acaso es que viendo que el tordo un día iba a tirar a doña Rocío, que lo montaba a duras penas, decidieron hacer el escamoteo equino para tratar de evitar una desgracia. Donde estuvo a punto de haber una desgracia seria fue en la puerta de toriles cuando hubo un problema con un toro devuelto que se saldó sacando hacia la enfermería apresuradamente a un señor con un polo de color rosa que apareció por allí. Todas estas cosas hablan a las claras de que los hados para la tarde eran nefastos tanto como el bochorno de las caídas, el tener que apuntillar a un toro en el ruedo porque no se podía levantar, las pañoladas verdes que fueron la tónica de la tarde y todo el conjunto creó la fuerte sensación de que, paulatinamente, la corrida se iba yendo por el desagüe. 


Nadie crea que los inicios fueron adversos, excepto lo de los caballos prusianos, que al romperse el paseíllo se ovacionó calurosamente al diestro de Espartinas como apoyo a lo que estaba por venir, y vive Dios que necesitaba apoyo porque lo que se le presentaba era un tsunami del que le iba a ser imposible librarse.


Por centrar un poco el relato digamos que hoy se celebraba, nadie sabe por qué, la llamada «Corrida In Memoriam de Ignacio Sánchez Mejías» Ciertamente nadie sabe por qué se planteó este in memoriam, porque Ignacio falleció en agosto del ’34 y aún quedan ocho años para el centenario, y había nacido en 1891, lo que tampoco nos da pistas sobre la oportunidad del recuerdo del audaz y valiente torero del que Lorca dejó escrito aquel emocionante verso que dice: «Yo canto para luego tu perfil y tu gracia/la madurez insigne de tu conocimiento».

 

Para homenajear al carismático Sánchez Mejías no se les ocurre otra cosa que montar una corrida de seis toros para un solo espada que ni es carismático, ni es audaz, ni se trata con intelectuales, al que la madurez insigne de su conocimiento se le da por supuesta, por decir algo, y que nos había dejado helados el pasado día 4 de junio con sus dos actuaciones, cuando mató uno de Jandilla y otro de Santiago Domecq sin arrancar una sola ovación del respetable. 


Borja Jiménez aterrizó en Madrid en la Feria de Otoño de 2023, cuando dio un golpe en la mesa, en corrida de Victorino Martín, en la que la frescura de sus planteamientos, la rotundidad de su toreo al natural y sus ansias de triunfar, despejaron cualquier tipo de dudas sobre este torero al que casi nadie esperaba con anhelo en aquella tarde, y esto lo hizo frente a una corrida de TOROS. La ecuación parece fácil de despejar: si has triunfado frente a toros a base de toreo de verdad y de colocación ¿por qué te vienes al cabo de tres años rodeado de chivos caedizos y con un planteamiento taurómaco de neotoreo por las afueras, de pico ventajista y de descolocación? Si has triunfado en Madrid y tienes algo de memoria de lo que hiciste, lo suyo es repetir la apuesta ganadora, tanto en el ganado como en la manera de torear y reverdecer aquel triunfo incuestionable que te aupó a los lugares principales del escalafón. El 8 de octubre de 2023 Borja Jiménez se presentó en Madrid con tres paseíllos en la temporada anterior; hoy se ha presentado con 61 festejos en la del año ’25. La diferencia que va de 3 a 61 se la debe por completo a la tarde del 8 de octubre, que debería ser la brújula que dirigiera su carrera. En vez de eso se ha dedicado al pajareo del neotoreo, que lo mismo está muy bien para ir sacando perras por los pueblos sin arriesgar mucho, pero cuando vienes a Madrid, que te ha dado lo que eres, no puedes ir con el planteamiento que irías a Granada, si quieres sobrevivir. Si quieres hacer una «gesta» sigue el consejo de «Gallito» y entre col y col coloca una lechuga, pero no te traigas debajo del brazo esos seis despojos que te has traído con los que no vas a rascar ni medio gramo de respeto desde que sus febles, caedizas anatomías asomen por la puerta del chiquero.

 

La ilusión de los que venían ilusionados se fue tornando en decepción al ver el festival de caídas y desplomes y cuando salió el novillo que hizo 3º bis, Apostante, número 77, también de Victoriano del Río la tarde tocó fondo, porque ese bicharraco jamás debió salir a Las Ventas donde hemos visto novillos con más cuajo que esa cucaracha negra débil y ridícula. No hay nada más que reseñar. Se nos pasó decir que los toros anunciados eran de Domingo Hernández y de Toros de Cortés, que salieron los seis anunciados y dos sobreros y, además, un remiendo de El Torero que hizo quinto con el que, al final de su insustancial trasteo dejó unos derechazos arrebatados que serían lo único medio interesante de la tarde. Las gentes le habrían dado algún trofeo, pero en este toro se atascó con la espada. Lo demás fue, como decíamos al principio, la nada: falsas portas gayolas, nada de capote, nada ganadera, nada de varas, nada de banderillas, nada de toreo, nada de estocadas: los hados funestos se cumplieron y, fatalmente, pasó lo que imaginábamos que pasaría.



Soledad, comedia en más de un acto



Sinrazón, juguete en tres actos y prosa


ANDREW MOORE
















Zaya, comedia en tres actos y en prosa


TELÓN

Lunes, 8 de Junio

 


Valle de Esteban

Emboscadura

domingo, 7 de junio de 2026

Ay, España



Azorín

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Que dice Zapatero que España es España.

    –Y cualquier cosa que pueda decir que perjudique a España, no saldrá de mi boca.
    
Parece un romance cantinero de José Alfredo Jiménez, pero es lo que piensa Zapatero, el político que más daño hizo a España después de Azaña.
    
Por ahí dejé la botella / donde me bebí tu amor, / alguien se quedó con ella / yo no sé pa’ qué la quiere, / ya me tomé lo mejor.
    
Zapatero vino con lo de la España "discutida y discutible" y se fue dando voces de “¡que te pego, leche!” a quien hablase mal de España.
    
A eso, que sólo son ladridos de perro cortijero, es lo que hoy se llama gravedad castellana.
    
Las dos palabras fundamentales de la escuela del 98 fueron “Frivolidad” (lo negativo) y “España” (lo positivo).
    
Lo que nosotros hemos combatido con más tesón, con más denuedo, ha sido la frivolidad –presumía Azorín.
    
¿Y qué es lo privativo de la frivolidad española?
    
Para Azorín, hablar sin estar enterado de un asunto.
    
A Zapatero le llevó ocho años en La Moncloa enterarse de qué iba España, que en su caso ha resultado ser la España Plural, ese concepto falangista que tan hondamente caló en el subconsciente del socialdemócrata hispano.

    –España es varia y es plural, pero sus pueblos varios, con sus lenguas, están unidos irrevocablemente en una unidad de destino en lo universal.
    
Que es lo que Zapatero, con menos lecturas que José Antonio, dijo a los catalanes cuando ya se iba: “España plural, sí, pero España”.

    La España de la sota de copas:

    –Tú eres la sota de copas, / muy bonita cantinera, / pero se te van los clientes.
    
Al patriotismo bullanguero y aparatoso (la gansada de La Roja, para entendernos), el 98 oponía (claro que con libros) un patriotismo serio, digno, sólido y perdurable al cual se llega sólo por el conocimiento minucioso de España.

    Al 98 les parecía delirio imaginar casos como el de Pedro Navarro, el general que combatió con los franceses contra España.

    Ay, España.


[Mayo, 2013] 

San Isidro'26. Victorinos enamorados de la moda juvenil, oh, qué corbata, qué pantalón, y la tarde es... de Román. Márquez & Moore

 



JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ


Lo primero, antes de nada, es dar la bienvenida a nuestra ciudad al Pontífice y lamentarnos de que entre sus muchos actos programados no haya encontrado un hueco para venirse a Las Ventas a ver la corrida de Victorino Martín que cerraba la Feria de San Isidro 2026 y así ser el primer Papa que va a los toros, a los que alguno de sus antecesores en la Silla de Pedro llegaron a excomulgar.


Victorino casi nunca defrauda porque sigue teniendo la ganadería en la mano. Así que hoy embarcó para Madrid un encierro de variado comportamiento y de buena presentación, por más que algunos en la plaza protestaran al tercero y al quinto, vaya usted a saber por qué. Toros serios y con presencia, el famoso quinto con un aire más a Santacoloma, largo y menos ofensivo, y con otros más en Saltillo como el corniveleto sexto. Y nosotros tan contentos, porque todos salieron cárdenos, que ya hemos dicho aquí en otras ocasiones que los negros ibarreños de Victorino nos suelen gustar, en general, menos que los grises. En cuanto al comportamiento, hubo de todo, desde el primero que recordó a los victorinos más tobilleros que siempre añoramos hasta el soso sexto que salía de los pases con la cara alta. En varas, también hubo de todo. El mejor fue el quinto, Jarretero, número 63, que entró tres veces al caballo, aunque en una rompió la vara, y le propinó una espectacular caída de latiguillo a Javier Díaz de las de Linimento Sloan de nuestros abuelos. A este toro hubiera gustado verle entrar al caballo una vez más, de lejos y con la alegría que entró con anterioridad, pero don Pedro Fernández Serrano, alardeando de su desmedida falta de afición, decidió sacar el trapo blanco, él sabrá por qué. No fue el único, porque el primero, que fue algo más remiso a entrar a varas, se empleó con ahínco, empujando, y el segundo metió la cara abajo en un tercio de varas que Pedro Iturralde no supo llevar por los mejores derroteros en esta ocasión.


En general se puede decir que todas las corridas «toristas» han puntuado en este San Isidro: José EscolarPartido de Resina, Saltillo, Pedraza de Yeltes, Adolfo Martín y hoy Victorino han dejado alto el pabellón del toro, cada una de ellas con sus particularidades, del toro que no viene a la plaza a que se burlen de él. En ese sentido hoy fue emocionante la muerte del segundo, Buscaliebres, número 64, que literalmente cayó muerto mientras trataba de alcanzar en un último intento al que le había clavado el estoque.


La tarde fue de Román, de turquesa y oro con cabos blancos, que se las vio con Gallarete, número 7, al que algunos silbaron cuando apareció en el ruedo. El toro sufrió la deplorable lidia de Gómez Escorial y cuando tocaron a muerte llevaba ya encima una buena tunda de lances y lanzazos, capotazos a porrillo y, en general , todo aquello que no debe hacerse al toro si, además, tiene algo de casta. Tras el bochinche de los dos primeros tercios nada hacía presuponer que Román se iba a ir al toro de la decidida manera que fue a él, dispuesto a derrotarle desde la claridad de la buena colocación, de no dudarle y de someterle en cada pase. Las dos primeras series con la derecha son impecables y en ellas se hace con el toro, tanto que cuando le presenta la muleta para la siguiente el toro se repucha, porque ya está vencido. Insiste Román por esa mano en una serie en que el toro ya no va con la franqueza de antes y después lo intenta al natural para que se vea públicamente que el izquierdo no es el pitón bueno de Gallarete. Vuelta a la derecha en otra vitoreada serie y después de coger el estoque y tirarlo al suelo, una serie más, algo trompicada, de derechazos sin ayuda. Luego, en los medios, iguala al toro dándole la salida hacia la querencia de chiqueros y agarra una soberbia estocada recibiendo que pone a la plaza en pie. Si consideramos que la estocada ya vale por sí misma una oreja y que la faena vale otra, ahí está la explicación de las dos orejas que le abrieron la Puerta Grande de Madrid. Román es de los pocos toreros que se ven en Las Ventas como espectadores y creo que conoce bien a la plaza. En su segundo, con el triunfo en sus manos, acaso no le apeteció hacer el esfuerzo que el toro demandaba, no quiso la montera que le ofrecían para que brindase al público y pasó el trámite sin apreturas y sin lucimiento, atascándose con el acero.


Morenito de Aranda, de púrpura y oro, anduvo muy falto de ideas en su primero. El toro, Milanés, número 14, no daba nada y las dudas de Morenito en seguida le sirvieron para orientarse sobre lo que allí pasaba, por lo que su lidia se fue haciendo cada vez más complicada, ya que buscaba al torero a la salida de los pases y fue haciéndose dueño de la faena a medida que transcurría el tiempo. Acaso ya le pesan al moreno los veintiún años de alternativa, pero da la impresión de que este mismo torero habría brillado más con este toro hace unos años, poniendo las incertidumbres de su lidia a favor del plan de Morenito. Se animó a si mismo a base de gritos y la mayoría de los pases que dio por la izquierda fueron ayudados, que a buen entendedor, pocas palabras le bastan. Su segundo fue Cobrapastos, número 11, y al ver ese nombre un estremecimiento nos recorrió la espalda pensando que lo mismo tenía algo que ver con aquel Cobradiezmos que, para nuestra desdicha, vimos indultar en Sevilla. Algo habría porque este Cobrapastos fue el que menos se lució frente al jamelgo, sin emplearse ni pelear, como aquél de Sevilla, y ahí se acabaron las comparaciones porque donde aquél Victorino juampedreante puso bondad y buenos modos este de hoy ha puesto complicaciones tales como lo imprevisible de sus embestidas, que lo mismo se arrancaba que se quedaba corto y su falta de colaboracionismo. También es verdad que ni una sola vez osó Morenito ponerse en el sitio donde se puede a los toros, que es también el sitio donde los toros hacen daño, y que esa patente falta de determinación en ser el que gobernase las idas y venidas del toro no han ayudado a que este se sintiera en manos del torero. Le arreó un sartenazo bajo y con eso dio por acabada su actuación.


Fernando Adrián, hoy de verde botella y oro, es un excelente estoqueador. A su primero lo mató por arriba en una estupenda ejecución del volapié y a su segundo le hizo lo mismo al segundo intento, y si no le cazó a la primera es porque en el momento de la reunión el toro hizo un extraño, que si llega a entrar de manera franca, le deja otra buena estocada arriba. He ahí el gran mérito de Adrián. Lo otro, lo del toreo en sí mismo, ya va por otro negociado. Sorteó por delante a Buscaliebres, número 64, serio y veleto, y sus trazas de neotoreo apenas pudieron hacer nada frente a la casta del animal, que había conocido en sus carnes el significado de la palabra «chapuza» durante el primer tercio y que no dio facilidades ningunas a Roberto Blanco ni a Diego Valladar. Adrián no echa la muleta adelante nunca, se queda descolocadísimo y su torpeza hace que las gentes simpaticen con el toro, que está demandando poder y claridad de ideas en vez de zaragatas, al que se despide con una fuerte ovación en el arrastre, como ocurre a tantos toros que fueron silbados de salida. Su segundo fue el Jarretero del que hablábamos más arriba y de su lidia apenas podemos reseñar que si el toro no era lo que se dice vivaz, aún menos lo fue Fernando Adrián, produciéndose entre ambos una conjunción astral que producía somnolencia. Deja hoy Fernando Adrián sembradas muchas incertidumbres sobre su tauromaquia cuando ésta no se ve apoyada por un toro bobalicón y repetidor al que tundir a mantazos.


Fue ésta una tarde de brindis. Fernando Adrián brindó a la política Cayetana Álvarez de Toledo, que es otro de esos personajes de burladero de callejón a los que jamás nadie ha visto frente a una taquilla, y Román, que hoy venía apoderado por Luis Bolívar, brindó el toro de su triunfo al que fue su apoderado hasta finales de 2023, Manuel Martínez Erice.






ANDREW MOORE


























FIN

Domingo, 7 de Junio

 


Valle de Esteban

Vida nueva



Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre

 DOMINGO, 7 de JUNIO


En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:


-Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo.


Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Entonces Jesús les dijo:


-En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.

Juan 6, 51-58

sábado, 6 de junio de 2026

Ay, España




Azorín

Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    Que dice Zapatero que España es España.

    –Y cualquier cosa que pueda decir que perjudique a España, no saldrá de mi boca.
    
Parece un romance cantinero de José Alfredo Jiménez, pero es lo que piensa Zapatero, el político que más daño hizo a España después de Azaña.
    
Por ahí dejé la botella / donde me bebí tu amor, / alguien se quedó con ella / yo no sé pa’ qué la quiere, / ya me tomé lo mejor.
    
Zapatero vino con lo de la España "discutida y discutible" y se fue dando voces de “¡que te pego, leche!” a quien hablase mal de España.
    
A eso, que sólo son ladridos de perro cortijero, es lo que hoy se llama gravedad castellana.
    
Las dos palabras fundamentales de la escuela del 98 fueron “Frivolidad” (lo negativo) y “España” (lo positivo).
    
Lo que nosotros hemos combatido con más tesón, con más denuedo, ha sido la frivolidad –presumía Azorín.
    
¿Y qué es lo privativo de la frivolidad española?
    
Para Azorín, hablar sin estar enterado de un asunto.
    
A Zapatero le llevó ocho años en La Moncloa enterarse de qué iba España, que en su caso ha resultado ser la España Plural, ese concepto falangista que tan hondamente caló en el subconsciente del socialdemócrata hispano.

    –España es varia y es plural, pero sus pueblos varios, con sus lenguas, están unidos irrevocablemente en una unidad de destino en lo universal.
    
Que es lo que Zapatero, con menos lecturas que José Antonio, dijo a los catalanes cuando ya se iba: “España plural, sí, pero España”.

    La España de la sota de copas:

    –Tú eres la sota de copas, / muy bonita cantinera, / pero se te van los clientes.
    
Al patriotismo bullanguero y aparatoso (la gansada de La Roja, para entendernos), el 98 oponía (claro que con libros) un patriotismo serio, digno, sólido y perdurable al cual se llega sólo por el conocimiento minucioso de España.

    Al 98 les parecía delirio imaginar casos como el de Pedro Navarro, el general que combatió con los franceses contra España.

    Ay, España.


[Mayo, 2013]

La suegra


Omaha


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Zapatero, que hubiera merecido en su día un retrato del doctor Marañón, es ya como la suegra de la catástrofe.

Todo empezó con Zapatero –dijo Otegui, su hombre de paz.
Zapatero es el mejor presidente de la democracia –dice Pablemos, nuestro Mortadelo de la socialdemocracia, el estatismo y la movida federal.

Una de las pretendidas soluciones es la socialdemocracia –decía, ¡en el 35!, Primo de Rivera–. La socialdemocracia conserva, esencialmente, el capitalismo, pero se dedica a echarle arena en los cojinetes. Esto es un puro desatino.
En ese desatino andamos, con Zapatero de duende tutelar, que lo mismo se aparece a Rivera en casa de Margallo que a Leopoldo López en su celda o que a Pablemos en una caldereta de langosta… zapatera.

¡Crustáceos servidos en la mesa de Cronos!

Luis XIV –avisó Valéry, en cuestión de potestad, no ha poseído la centésima parte del poder sobre la naturaleza y los medios de divertirse de que disponen hoy tantos hombres de condición modesta.
Fumaroli ve que los ciudadanos de las partidocracias han pasado a ser, por círculos concéntricos, las aristocracias inmensamente privilegiadas de una humanidad proletaria que sueña con la suerte del más modesto entre nosotros, como las almas de Homero aspiran a la luz de los vivos.
¿Cómo respetará la Constitución un país que no acepta cheques bancarios?

Mientras Errejón aguarda, abrazado a su bequita, el beso de buenas noches de Evita, volvemos a lo de Primo de Rivera, en el 35, contra el federalismo que, como ahora, proponían todos “para evitar la catástrofe”:

Hay otro género de ungüentos, pródigos en España: las confederaciones. Todos parten del supuesto de que la unión de varios enanos es capaz de formar un gigante.

Si Zapatero es la suegra, Pablemos será la nuera, y el yerno, Julio Rodríguez, ese general inconcebible en el pellejo del coronel Taylor en Omaha: “En esta playa sólo van a quedar los muertos y los que van a morir, así que salgamos de aquí”.


[Junio, 2016]

San Isidro'26. Juampedrada de "rebotáos" para Uceda, Clemente y Aguado de borrajas (H2O). Márquez & Moore

 


JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ


Hoy tocaban de nuevo los de Juan Pedro. Por si no hubo bastante con los de la Corrida de la Prensa del otro día, hoy otra taza de ricino así, por las buenas. Ésa era la actitud cuando bajábamos hacia a Las Ventas, pero luego, como se suele decir, «viene el toro y lo descompone». Y la descomposición consistió en que donde el día 28 de mayo hubo seis pobres jureles bondadosos, bobos, zompos y soporíferos que, por cierto, llevaron a su propietario al éxtasis ganadero, hoy, con el mismo hierro en el anca salieron otros seis que, sin ser la maldad personificada, crearon suficientes dudas e incertidumbres como para que el amo que los cría se fuera a su casa o a sus predios del Castillo de las Guardas triste y cabizbajo, porque él lo que quiere del ganado que cría es sumisión, sumisión y sumisión. Nadie vaya a pensar que la corrida fue una de ésas de las que se llaman «duras», que en los seis juampedros -o cinco más uno- de hoy no hubo casi nada que demostrara inteligencia por parte del ganado, ni tampoco andaban mirando al torero, cosa que tanto incomoda, ni prácticamente se comían a nadie, pero su falta de sumisión, demostrada en ciertas actitudes tales como levantar la cabeza o derrotar al salir del pase, no humillar lo necesario o la falta de homogeneidad en las embestidas, no era lo que venían buscando los que se anunciaron con este encierro, dando la suma de todas esas circunstancias el resultado de una tarde movidita.

 

Para despachar a los juampedritis se trajeron en este último Viernes de Cubata al veterano Uceda Leal de frambuesa, cuajado de oro, con cabos de oro y alamares de chorrillos largos; a Clemente, de grana y azabache, y a Pablo Aguado, de faja de madre y muchísimo oro. Ésta era la tercera comparecencia de Aguado en la Feria del 2026 y todavía no sabemos a qué ha venido.


Uceda quiso hacer lo suyo en el cuarto de la tarde, Baladuero, número 107. Brindó a la parroquia y se dispuso a vérselas con el colorado. Se lo sacó a los medios muy toreramente y dejó un pase de trinchera para quien estuviera atento y ahí la cosa comenzó a hacer aguas. Lo mismo si Uceda pilla este toro hace siete años, nos había dejado una interesante faena, pero dio la impresión de que el madrileño no quiso o no pudo soslayar las pocas complicaciones que el toro le planteó. El bicho se fue desfondando y, a su manera, el matador también. Media estocada fue suficiente para echar abajo al toro. 


Clemente lo intentó también en su segundo, Soldador, número 118. Inició su labor con unos «medios gayolos» en los que el toro planeó sobre él y en el último tercio se fue a terrenos del 6 a darle la réplica a este Soldador que primero le avisó dos veces y luego acabó cogiéndole. Hay que decir que Clemente en este toro se puso valientemente a hacer el esfuerzo de situarse donde los toros cogen, y que el conjunto de su labor hasta que fue retirado por las asistencias para llevarle a las manos de los Padrós, caló en los tendidos por su autenticidad basada en irse al pitón contrario y quedarse bien colocado. Le pasó al toro en series por la derecha y luego de uno en uno por la izquierda con bastante verdad, contando con que la condición encastada del toro aumentaba la sensación de riesgo, siendo la actuación de Clemente en este toro lo de mayor valía de todo lo visto en la tarde.


Hay personas que portan apellidos que son definiciones: «Novillo», «Rufián», «Carnero» o, en este caso, Aguado, que en este caso sería la condición del toreo de quien porta esa denominación. Seis toros ha tenido delante Pablo Aguado en la Monumental, para dejarnos aunque fuera una brizna de ese arte que aseguran que atesora y lo que nos ha dado han sido sopas con honda, con la honda preocupación de que su incompetencia con la muleta se ve aumentada de manera exponencial con el toro que sale en Madrid, que es tan distinto de todos los demás toros que verá en toda la temporada. Cuentan que el otro día, en Aranjuez y ante una renqueante bola de sebo, bordó el toreo y la impresión es que el que quiera verle y recrearse en las capacidades que le cantan, debe comprarse una moto y recorrerse la España vaciada, de pueblo en pueblo, como Diógenes con el candil, a ver dónde le echan las babosas que convengan a su decadente filigrana. La cosa de las herramientas tauricidas, tal y como quedó demostrado, tampoco son su fuerte. Pablo Aguado es H2O: incoloro, inodoro y, sobre todo, muy insípido.


Mención aparte merece el peonaje. Por la parte equina el único que estuvo a la altura de la plaza en la que se encontraba fue «Espartaco», que picó al tercero. Por la parte de la bipedestación reseñar la brega de Iván García al tercero y sus ganas de agradar con las dificultades que le puso el sexto y el coraje de Morenito de Arlés. Fernando Sánchez parece que está en horas algo bajas, aunque las gentes se han encariñado con él y le aplauden todo lo que hace.


La corrida fue remendada con un sobrero de Montalvo, que salió en segundo lugar, lo cual nos lleva a plantearnos por cuál será la razón de que el día que se jugaron los de Montalvo los sobreros fueran de Casa de los Toreros y de Fermín Bohorquez teniendo uno de Montalvo en el congelador. La tradicional opacidad que siempre rodea todo en el mundo de los toros no nos ayudará a conocer la respuesta al enigma.




ANDREW MOORE





















FIN