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martes, 13 de noviembre de 2018

Pétain

Nous les aurons


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Macron iba a ser el Sacarino de frau Merkel en la UE, y para conmemorar el centenario del Armisticio pidió un ejército de la UE para defenderse… de los Estados Unidos, ya se supone que con él montando a “Cyrus”, el caballo del Pequeño Cabo.

Lo escandaloso del centenario no fue el homenaje vergonzante a Pétain, sino la “performance” a lo Louis de Funes de Macron delante de los peces gordos del mundo (en los planos con Trump de fondo parecía la fiesta americana del pavo indultado), venga “Marsellesa” para arriba, venga “Marsellesa” para abajo, antes de subirse a un palé a pregonar con juegos de palabras su nuevo crecepelo: “El patriotismo es exactamente lo opuesto al nacionalismo” (?). ¡Y a tomar por el saco el abate Sieyes!

Este cosmopolita “avant la lettre”, que en el entretanto traslada a Irún “refugees” subsaharianos en camionetas blancas de la “police”, llama a levantar un ejército europeo para defendernos… de los marines americanos (que también andan de aniversario), sin darse cuenta, en cualquier caso, de que el militarismo precede al nacionalismo, nunca al revés, como demostró el jinete de “Cyrus” que reposa en los Inválidos en tanto que Pedro Sánchez no pille la presidencia de la UE y proceda a exhumarlo con Carmen Calvo de Peter Lorre en homenaje al Tourneur de “La comedia de los horrores”.

Nous les aurons –fue el lema en Verdun de Pétain, el último militar que les ganó una guerra.

Eso fue en el 18. En el 40, era embajador en España, pero Reynaud lo llama a París y la Asamblea Nacional (“Patriótica”, diría Macron) lo nombra Jefe del Estado para pactar la rendición con unos conquistadores que sólo los americanos expulsarán a sangre y fuego de Francia. Entonces Mornet, el mismo fiscal de Mata Hari, pedirá para Pétain (¡por… “inteligencia con el enemigo”!) la pena de muerte, conmutada por una cadena perpetua en Santa Margarita, quizás en la misma celda de la Máscara de Hierro, hermano adulterino de Luis XIV, personajes todos menores… al lado de Macron.

Martes, 13 de Noviembre



Por las ramas indecisas

lunes, 12 de noviembre de 2018

A vueltas con el fair play



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El simple rumor de que Mourinho era el deseo florentino para resolver el caos de Lopetegui engoriló a los Jim Acosta de nuestro periodismo, que quieren a Mourinho “fuera del fútbol” (?), y si eso no es posible, en Inglaterra, donde pueden clavarle agujas sin peligro de recibir contestación.
  
Contra mourinhismo, pepismo, que ayer se midieron las fuerzas en el derbi de Manchester: Fellaini y diez más frente a Fernandinho y The Raelettes de Guardiola.
  
¿El estilo es el hombre o el estilo es la cosa?
  
El estilo, en el fútbol, es el “fair play” inglés, bobada que Julio Camba definió en su día como la cándida ilusión de un pueblo que creía haber descubierto una manera leal y caballeresca de pescar truchas y cazar zorras.
  
En Inglaterra el “fair play” lo representa hoy el pepismo del Gandhi de Sampedor, que atiende las ruedas de prensa con el calentito amarillo en la tetilla izquierda como homenaje a los golpistas catalanes, según unos, y según otros, como guiño al “fair play” financiero de su club, el City de las mil y una noches.
  
El “fair-play” financiero fue un invento de Platini contra el plutocratismo del Madrid y en defensa del mileurismo (catarí) del Barcelona. Debió de ocurrírsele en misa, oyendo la homilía del obispo Sistach cuando el fichaje de Cristiano, tildado de “indecencia”, palabra igualmente usada por un ministro de Hollande para afear el sueldo de Ibrahimovic (muy lejos estaba entonces de conocerse el sueldo de Alexis Sánchez en el United).
  
El City pepitero practica un “fair play” financiero que merecería un Nobel como el de Paul Robin Krugman, y en demanda de tamaño reconocimiento agita Guardiola su calentito amarillo. Cuando Manolo Valls era primer ministro en Francia confesó su deseo de refundar la izquierda europea sobre el legado ético de Felipe González. Cuando suena que al banquillo del Madrid podría volver Mourinho, los Jim Acosta del piperío confiesan su deseo de refundar el fútbol español sobre el legado ético de Pep Guardiola, cuyo juego, al decir de Dani Alves, es mejor que el sexo.
  
––¡Cuántas ganas tienen los jóvenes de hacer el amor! –decía un día el pintor mexicano Juan Soriano–. Pero después no quieren reconocer que eso sólo consiste en darse panzazos en la oscuridad.
  
Como el fútbol de Guardiola, cuyos pupilos culés (hay que decir más veces “pupilos culés”) se ganaron en la prensa americana el nombre de Desdémonas por su manera de desmayarse, y ahí siguen.
 
 –Fui a golpear el balón y no sé qué pasó. No noté que le diera. Se escapó la pelota. Le pido disculpas al árbitro –balbuceó Sterling pare explicar un penalti de Champions que un pobre árbitro húngaro le regaló por tropezarse en un tepe del área.
  
En nombre de un “fúpbol” con valores, Guardiola regañó a Sterling… al final del partido:
  
Nos dimos cuenta de que no era penalti y el jugador se lo podría haber dicho al árbitro. No nos gusta marcar de esa forma.
  
O sea, que el pepismo llevaría haciendo cosas que no le gustan desde la época en que Alves, fingiendo un orgasmo en el Bernabéu (por usar su lenguaje), provocó la expulsión de Pepe y se llevó la eliminatoria por la jeró.
 
 –Nos dimos cuenta de que no era falta y el jugador se lo podría haber dicho al árbitro. No nos gusta ganar de esa forma.
  
Mientras tanto, el escándalo saltaba (como una sorpresa en Las Gaunas) en el Juventus Stadium cuando Mourinho, cuyo United marcó en el último minuto el gol de la victoria, se llevó la mano a la oreja para oír mejor los insultos de la hinchada juventina.
  
¡Hay que echarlo del fútbol! –pedía uno de los Acostas más simples del escalafón, pero que resumía el sentir del escalafón al completo, ese escalafón que ya ha conseguido doblarle la mano con Jordi Alba a Luis Enrique, que parecía resistente.
  
Lo que no me gusta es que se ponga el foco en la reacción y no en los insultos –comentó Ancelotti, que no tiene fama de Garibaldi–. Es una cultura general.

Para cerrar el debate, Solari sólo tenía que ganar en Vigo.


   The Raelettes

LA PORTERÍA DE LOS GOLES

    Entre Kéylor y Courtois, para la portería de los goles Solari se ha decidido por Courtois, lo mismo que Rubalcaba, el Rasputín de Solares que va por la vida con una vara ética con que medir el lomo del prójimo. Una vez comió con Mourinho, y el caso es que desde entonces Mourinho fue otro. Ahora Rubalcaba se decanta por Courtois, y ya veremos cómo le sienta. Kéylor contestó a su nueva situación con un pasaje bíblico de Jeremías, y los progres, que son supersticiosos, tienen la mosca detrás de la oreja. A Juan Alonso (4 Ligas, 5 Copas de Europa, 4 Supercopas, 1 Intercontinental) Santiago Bernabéu lo mandó al banco por una anécdota referida por el propio Alonso: “Llegamos al hotel a cenar después de un partido, y tanto Rafael Lesmes como yo pedimos carne, no tortilla de patatas con se dijo. Como el camarero tardaba, nos levantamos de la mesa y nos fuimos a la habitación”. Allí mismo Bernabéu puso una conferencia a Argentina y fichó a Domínguez.

Otra derrota dolorosa en Mallorca- 3-0

Vicente Moreno
¡Que gran hombre éste!

Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Tras la extraordinaria lección estratégica del entrenador Enrique Setién en Barcelona y su facilidad para hacer daño en el punto mas débil o menos coordinado del en teoría gigante azulgrana con la velocidad del joven dominicano Junior Fripo, al que ya se bautiza como el nuevo Jordi Alba -nos alegra que el seleccionador haya partido peras con el lateral- he soltado la verdiblanca para ponerme la blanquiverde que puede parecer lo mismo pero que no lo es ni por asomo. 
     
El Córdoba ha salido en Mallorca con regulares trazas sin la mínima pista de cómo iba a acabar la tarde. Comienzo equilibrado, si me apuran más valientes los nuestros, sobre todo en la primera parte en un partido de poder a poder, como decimos los antiguos, que amenazaba decidirse con un mínimo detalle. A la media hora se fue la luz y en ese cuarto de hora de paro, Vicente Moreno, que es un sufridor del fútbol tanto de jugador, eterno capitán  de aquel Xerez estupefaciente al que consiguió mantener un año en 2ª durante su desbocada caída hacia la nada, como de entrenador, recuerden que pasó de jugador a entrenador en Xerez y siempre en precario salvó esa temporada a los bodegueros y luego se fue a Tarragona para ascender desde 2ªB al Gimnástico como también hizo el año pasado con el Mallorca; Vicente Moreno, como digo, explicó de qué pie cojea Fernández, nuestro lateral derecho, y allá que fue el costamarfileño a liarla. Lago Junior es el mejor elemento del Mallorca. Delantero inquieto, técnico, regate largo, buen disparo... le sacó los colores a nuestro Fernández nada más empezar la segunda parte y a pesar de las, pongamos, loables intenciones de los nuestros, los poderes y el partido fueron mallorquines a golpe de contraataque. Hasta tres sopapos nos dieron y en los tres intervino el Junior del Mallorca, que como el Junior del Betis parecía que hoy era su día. Hace unos años aterrizó en Soria y  escapó hace dos del Mirandés a la isla sin guardar las formas que se suponen en Castilla. 
     
No tiene gran cosa el Mallorca pero nosotros tenemos menos. Vicente Gómez tiene a los suyos “muy trabajados y concentrados”. Defender  muy juntos y buscar a Lago Junior, una especie de boya salvavidas que garantiza más de un pase de gol por partido y 7 u ocho propios por temporada, son órdenes de fácil comprensión. El portero Reina anda lesionado y juega Parera un chico joven de la casa. Los laterales Gámez y Sastre son los dos diestros, pero a Sastre, que juega en la izquierda, no parece importarle el compromiso y se emplea con la misma contundencia del veterano central y capitán Xisco Campos (36 años) o del cordobés Raillo al que aquí no se hizo caso. Salva Sevilla, otro que peina canas, es el constructor en el medio -lanza las faltas y los saques de esquina- junto a Pedraza, éste más sacrificado que el ex-bético y ex-sevillista. Dani Rodríguez, el mejor jugador del Albacete el año pasado, se ha hecho imprescindible con Vicente y hoy nos ha marcado un gol de mucha categoría. Aridai es media punta discreto al que hoy casi no se le ha visto. El peligro está en Lago Junior y Alex López , pues los puntas Stoichkov, que se habrá puesto nombre tan fiero para dar el miedo que no mete llamarse Diego Molina el de San Roque... Buenacasa, un meritorio maño de 22 años, y Abdón Prats, se fogueó en el Burgos, son más bien discretos y de los que se espera  marquen los goles que les ponen Salva Sevilla y Lago Junior.  
     
Otra terrible decepción en una tarde que yo esperaba propicia y que me deja compungido ahora mismo con un ojo en Balaídos donde Benzemá, a la espera de buen señor al que servir, marca un golazo mientras el descanso del Boca 2 River 1.

Lunes, 12 de Noviembre



Donde la luz es huracán

domingo, 11 de noviembre de 2018

Con Kipling en las trincheras

[Publicado en ABC Cultural]

Rudyard Kipling

 
Ignacio Ruiz Quintano
Abc Cultural

Europa viene a ser hoy, espiritualmente, como la Comala de Pedro Páramo: un lugar inane (inánime).

¿Qué hizo que aquel “pueblo que olía a miel derramada” se convirtiera en este lugar sin vida?

La Gran Guerra.

La Gran Guerra trae la frivolidad de los cigarrillos y el prestigio de la palabra “democracia”, merced a la propaganda americana: para justificar popularmente el sacrificio de americanos en la Gran Guerra, Woodrow Wilson tiene que pronunciar la fórmula mágica, que es que sus hombres, un millón, van a Europa a defender la Democracia.

Para acercarse a la complejidad psicológica de la Gran Guerra recomiendo tres historias: “La crisis mundial 1911-1918”, de Winston Churchill; “Tempestades de acero”, de Ernst Jünger; y “Viaje al fin de la noche”, de Louis-Ferdinand Céline. Las “Crónicas de la Primera Guerra Mundial” de Rudyard Kipling, que pierde a su único hijo varón en la catástrofe, serían, literariamente, un tentempié elegante en plena devastación espiritual (prologadas con gran finura intelectual por Ignacio Peyró).

Así son las cosas en esta guerra… –anota Kipling el 16 de junio de 1917–.Y ahora, si no tenía inconveniente, ¿deseaba ir a escuchar un poco de música, que tocaba su banda? La banda vivía en aquellos anaqueles de roca, e iba a tocar las marchas del regimiento y la compañía. Pero uno de los alegres muchachos movió la cabeza con gesto triste. “Estos austríacos no son muy… musicales. No tienen oído para la música”.

Winston Churchill
Winston Churchill resume la sabiduría, y divide los sucesos de la Gran Guerra de un modo natural en tres períodos: el primero, 1914, el choque inicial; el segundo, 1915, 1916 y 1917, el equilibrio; y el tercero, 1918, la convulsión final.

La guerra en el Oeste se resolvió en dos períodos de batalla suprema, separados por tres años de guerra de sitio. La escala e intensidad del primer choque de 1914 no han sido apreciadas plenamente: en los tres primeros meses, los franceses habían perdido entre muertos, heridos y prisioneros a 854.000 hombres. El pequeño ejército británico, a 85.000. Y los alemanes, a 677.000.
Ernest Jünger resume la épica: se alista como voluntario al estallar la guerra y es enviado al frente francés.

Me gusta recordar las semanas anteriores a la guerra; se caracterizaron por una atmósfera de euforia y laxitud como la que suele preceder a las tormentas de verano… Sentados en el tejado, charlábamos cuando pasó por la parte de abajo, montado en su bicicleta, el cartero, como siempre a aquella hora. Sin bajarse, nos gritó estas tres palabras: “¡Orden de movilización!”
Louis-Ferdinand Céline resume el desengaño. También su personaje se ha alistado como voluntario, aunque en seguida se descubre arrepentido: aquellos soldados desconocidos nunca les aciertan, pero los rodean de miles de muertos, parecen acolchados con ellos. Él ya no se atreve a moverse:
Pensé –¡presa del espanto!–: ¿seré, pues, el único cobarde de la tierra?... Perdido entre dos millones de locos heroicos, furiosos y armados hasta los dientes... La verdad era, ahora me daba cuenta, que me había metido en una cruzada apocalíptica. Somos vírgenes del horror, igual que del placer. ¿Cómo iba a figurarme aquel horror al abandonar la Place Clichy? ¿Quién iba a poder prever, antes de entrar de verdad en la guerra, todo lo que contenía la cochina alma heroica y holgazana de los hombres?

Ernst Jünger
Rudyard Kipling se presenta en Francia como propagandista de la causa aliada. La propaganda, dice Santayana, debe ser especulativa (“los hechos meramente fríos no pueden arder”), y a Kipling se le ve en estas crónicas desbordado por el monstruo de la guerra, descargando todo su furor contra Alemania, “separada ya de la hermandad de los hombres”.

Al comentar la veneración por el militarismo de Kipling, que es “un militarismo por amor no al valor, sino a la disciplina”, Chestertonconcluye que lo malo del militarismo no es que muestre que algunos hombres son altaneros: lo malo es que muestra que la mayoría de los hombres son mansos.
Los jóvenes que en agosto parten a la guerra lo hacen como si se dirigieran “a una batida de faisanes”, y convencidos de que en Navidad todos estarán de vuelta en casa. 
Si alguno pregunta por qué hemos muerto, diles: “Porque nuestros padres mintieron” –sería, finalmente, el epitafio de Kipling para su hijo y todos los hijos muertos.

Borges, que lo tiene por el mayor escritor comprometido de su época, sospecha que Kipling comprendió al fin de su carrera que a un autor puede estarle permitida la invención de una fábula, pero no la íntima comprensión de su moraleja.

Louis-Ferdinand Céline

El epitafio de la Gran Guerra lo hace Kipling, pero la moraleja la deduce Paul Valéry en “La crise de l’esprit”, artículo de 1919.
En una frase que el filósofo Peter Sloterdijk incluye entre las dos o tres frases definitorias en términos absolutos del siglo, Valéry dice: lo que ahora sabemos es que también la civilización es mortal y que “el abismo de la historia nos afecta a todos”.

Significa, dicho lisa y llanamente, que no sólo el hombre es mortal, como suponía la tradición helénica, cristiana y humanística, sino también la civilización.
Téngase esta idea presente cuando, al paso de estas elocuentes “Crónicas…”, nos adentremos con Kipling “en la frontera de la civilización”.

Teoría de la conspiración


Domingo, 11 de Noviembre



El sueño se deshizo para siempre

"¡Cuidado con los escribas!"

DOMINGO, 11 DE NOVIEMBRE

En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo:

-¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.

Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales. Llamando a sus discípulos, les dijo:

-Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.

Marcos 12, 38-44

sábado, 10 de noviembre de 2018

Papear


 Philippe Pétain


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En España no siempre se ha comido como en la Venezuela de Errejón.
    
Contra una cursilada (otra) de Castro, Albornoz saca a colación un texto de Feijóo sobre los labriegos de Galicia, Asturias y León en el XVIII: “Su alimento es un poco de pan negro acompañado de algún lacticinio; pero todo en tan escasa cantidad que hay quien apenas una vez en la vida se levanta saciado de la mesa”.

    –Contemple cualquiera si no es más penosa la vida de los míseros labradores que la de los delincuentes que la Justicia pone en las galeras.
    
En la Restauración, por el humo del Parlamento sabemos dónde están los fogones. En casa del asturiano Posada Herrera, promotor de los estudios de Derecho administrativo en España… y del sufragio universal, en cuya defensa (contra su voluntad, pues le parecía una ruina) terminó así su discurso:

    –Yo no he tomado apunte ninguno ni sé por dónde ando al hablar; tengo además cierta necesidad, que tenemos todos los mortales que de generación en generación hemos acostumbrado a comer; no puedo entrar ya en más detalles, y por consiguiente, me siento.
    
Las tres comidas venezolanas de Errejón no debieron de verse en España hasta Franco, aunque esto pronto no se podrá decir sin incurrir en delito de enaltecimiento del franquismo, que conllevará una pena de cuatro años de presidio. Ni chistes ireneos ni estadísticas franquistas. Lo contrario que en la Francia de Macron, que hoy homenajea a Pétain, para escándalo del comunista Mélenchon, que pasa por alto que el 27 de julio de 1940, con los alemanes en la Torre Eiffel, el Partido alfombró París con esta octavilla:

    ––Los soldados alemanes son vuestros hermanos, fraternicen con ellos. Vuestro enemigo es el gran capital, los trusts de Inglaterra y América.
    
En el 80, Revel pregunta a Cebrián cómo su periódico es el único en ignorar el “caso Marchais”, trabajador voluntario (no deportado) en Alemania en el 42 y 43.
    
–Es que el jefe de Internacional es comunista, de modo que ha silenciado el asunto.

Sábado, 10 de Noviembre


La mojada tristeza del paisaje

viernes, 9 de noviembre de 2018

Yo el Supremo



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Como ocurría con aquel rey que creía ir vestido de una tela que no podían ver los tontos, al Estado de Partidos no le perjudican nada las opiniones técnicas ni las comparaciones pedantes de sus cortesanos: su prestigio, y el de su pretendida vestimenta, sólo puede verse arruinado por la risa de un chicote que denuncie su total y ridícula desnudez. Y eso ha venido a hacer, con su brutalidad animal, Pedro Sánchez, al corregir al Supremo:

Habló el poder judicial y ahora habla el ejecutivo.
El judicial no es un poder, pero estos “piernas” hablan de poder judicial para distraer la atención del verdadero truco, que es que aquí, de Rumasa a las hipotecas, no hay más poderes que el ejecutivo ni más leyes que el consenso.

Por lo que se refiere al equilibrio de poderes, hemos podido ser víctimas de su prestigio, pero ahora, ¿qué nos importan las combinaciones que contrarrestan la autoridad de los tiranos?
Ése fue el discurso de Robespierre, ídolo del rastacueros de La Navata, al quitarse la careta ante la Convención en mayo del 93.

Sánchez es una trapisonda andante que un día, pasando por la plaza de Ópera con su Peugeot 205 oyó el “¡Tú serás rey!” de Macbeth… y se quedó con la copla. No le costó mucho hacerse con el partido fundado por un tipo que defendió en el Parlamento la licitud del atentado personal contra un gobernante conservador. Y menos todavía le costó hacerse con el Estado, pues en el Estado de Partidos el partido, que tiene el poder, es una facción del Estado, que sólo es su instrumento. Por eso Lastra manda más que Marlasca. (Hannah Arendt recuerda en “Los orígenes del Totalitarismo” que en Alemania Himmler mandaba más que Frick). Por eso Sánchez, que perdió las elecciones, es presidente del gobierno y puede hacer suyas las palabras de Bonaparte:
La revolución ha concluido: sus principios se han materializado en mi persona. El gobierno actual es representante del pueblo soberano. No puede haber oposición al soberano.
Él el Supremo.

Viernes, 9 de Noviembre

Valle de Esteban

Dichosos los que cortan la rosa
y recogen el trigo

jueves, 8 de noviembre de 2018

Cuarta jornada de Champions

¿Y si no pasan a octavos?


Francisco Javier Gómez Izquierdo

       Ya en el sorteo, el Grupo C pareció el más interesante. Se le bautizó como el de la muerte y no nos ha defraudado. Hasta el considerado como convidado de piedra, el Estrella Roja, se ha declarado en rebeldía llevando casi a la desesperación no sólo al atónito Liverpool, derrotado en el Raiko Mitic -para un servidor, siempre el Maracaná serbio-, sino también al rico riquísimo aspirante PSG -reitero que yo nunca he visto al equipo compensado-, y por supuesto al Nápoles, que creía ser el tercero en discordia. Grupo exigente este C y uno de los más atractivos en la fase de los últimos años. No habrá que perderse los dos partidos del Liverpool contra PSG y Nápoles. ¡Ay, ese PSG-Liverpool del día 28!

     Es el Grupo C, sin duda, lo más llamativo después de la cuarta jornada de Champions porque en el resto las cosas van como se suponían. En el A se rehabilita un Atleti al que le asomaban síntomas catarrales atrás con una goleada en Dortmound imprevisible en la imaginación de propios y extraños. Jugó serio el Atleti incluso ante la necesidad de conceder la alternativa a Montero, un juvenil sevillano que saltó al campo con gafas a impedir los goles de Alcácer. Preferí ver el Atleti-Borussia al Inter-Barça porque quiero encontrar argumentos en los alemanes que les haga, si no tan temibles como en su estadio, al menos más competitivos que estos años cuando salen de casa. No parece el mismo equipo, pero aunque con el 1-0  tuvieron el empate, el Atleti, con Thomas y Rodrigo juntos, jugó como digo, muy serio.
       
En el B el Barça lo tiene hecho. La otra plaza la veía más para el Tottenham que para el Inter pero jugar a tumba abierta en la última jornada en Barcelona va a despachar a los ingleses; así me lo parece. En el D, el Oporto de Casillas y sobre todo de Herrera cumple con la tradición de pasar a octavos con solvencia. Le acompañará el Schalke, otro club de parecidas características que dan un disgusto pero más no les sale. En el E me gusta la progresión del Ajax, equipo mítico por perfecto de nuestra adolescencia que cede el primer puesto del grupo por la categoría de las enseñas actuales al siempre seguro Bayern de Munich. En el F, el City está incontestable y con una promiscuidad goleadora -Gabriel Jesús, Agüero, Sterling, Mharez, incluso Silva...-que, como todos los años, da miedo. Los valencianos pretendían el título de Grupo de la Muerte para  el suyo. El H. Pero ahí están dos favoritos claros. La Juventus sobre todo.. y el United, al que nunca se le debe ningunear. En el Manchester United es verdad que el escudo obliga y compromete y que en muchas ocasiones hace reaccionar a los jugadores que lo llevan de un modo tan asombroso que a sus seguidores les vuelve acérrimos y a sus rivales los deja alelados. Los diablos rojos se arrebataron a tres minutos del final guiados por la categoría de nuestro Mata, ayer criaturita burgalesa y hoy diablo pequeñito y elegante, dieron la vuelta a un marcador que parecía demoledor para ellos. Y entonces saltó Mourinho, ciertos días más aficionado que entrenador a proclamar su fe interista. ¡Qué hombre éste, con lo buen entrenador que yo creo que es, lo que le gusta enfadar al personal!
     
Y por último el grupo del Madrid, que está claro pasará con la Roma a octavos. Partido fácil el  jugado contra el Viktoria, pero a la vez extraño en el comienzo. Parece que el nuevo entrenador, el indiecito Solari, es un tipo con suerte -creo que influye más de lo que nos creemos en el fútbol- y lo que con Lopetegui era gol en contra ahora da en el poste o lo que Benzema estampaba en el larguero ahora entra en la primea tentativa. Para mí, que el Madrid tiene un equipazo. La mejor plantilla, por compensada, del mundo. Quizás falte resolver el goleador, que está claro que no es Benzemá, pues Benzemá como el Cid, precisa un buen señor (delantero centro nato) que le ayude, pero sigo manteniendo que no hay nadie como el francés por mucho que Ico, el compa de galería, me lo discuta. Me quedé solo entre los amigos defendiendo a Van Gaal y me estoy quedando solo defendiendo a Benzemá, pero ya sabemos que de fútbol todos sabemos y ninguno entendemos.
      
¡Ah! De Ramos prefiero no hablar porque van a pensar que le tengo manía. Y de Aytekín, tampoco.

Tres comidas

Milhouse


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Lo que pierde a los comunistas es la confrontación de sus mitos con sus realidades. Así, por ejemplo, su mito de las tres comidas, que les viene de Cuba, en uno de cuyos rincones, Guantánamo, se sirven, en efecto, tres comidas al día.
En Venezuela la gente hace tres comidas al día –dice “Milhouse” Errejón, como si alguien le hubiera echado “droja” en el Laclau, un charlatán postmarxista que sería para los comunistas lo que Pinker, un charlatán postjunguiano, para los liberalios, o sea, un punto de apoyo para levantar el meñique.

La noticia la dio Errejón minutos antes de que el canciller de Sánchez, Borrell, con su cara de “aegagrus hircus”, suscribiera con el canciller de Putin, Lavrov, con su cara de “camelus dromedarius”, un pacto contra las “fake news”, que es decir contra los “hackers” de Putin, esos diablillos cojuelos que, según la verdad oficial, llevaron a Trump a la Casa Blanca, sacaron de la UE a la Gran Bretaña y despertaron el separatismo en Cataluña.
Frente al mito de las tres comidas de Errejón, la realidad de la hambruna venezolana: ver al país de Miranda en ese estado impresiona más que ver a Ronaldinho con un saldo de seis euros, pero así es el socialismo científico de la América española, cuyos hijos, a todo esto, progresan imparablemente en la América inglesa, donde pronto no quedará del sistema político del Tío Sam ni la chistera, y será como nuestra venganza de lo del “Maine”.
Los meñiques erectos de Nueva York, que deben de leer a Pinker y a Laclau en la rebotica de los Lindo, han colocado en la Cámara de Representantes a Ocasio-Cortez, ideológicamente un Errejón con maneras de María Félix, apadrinada por Obama, hecho un Pedro Knight, el esposo de Celia Cruz (ésas, y no las de Michelle, son unas memorias interesantes) fronteras abiertas (después de todo, ella vive en Nueva York) y sanidad y universidad (su público) gratuitas. “¿Cómo pagar todo eso?”, le preguntaron en campaña. “Pues… pagándolo”, respondió.
Es la representante más joven.

Cortez 

Jueves, 8 de Noviembre

Valle de Esteban

Aguanta tu sufrir,
formidable Satán.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

La cima de un arte

John Stonehouse


Hughes
Abc

Las palabras de Carmen Calvo sobre Pedro Sánchez revelaron una original forma de relacionarse con la verdad. Antes que asumir una mentira, y mientras sea posible, es preferible desdoblarse en Sánchez candidato y Sánchez presidente. Esto se ha criticado mucho, pero sigue tímidamente y de una manera aun muy tosca, una tradición política, no del todo respetable, aunque sí acreditada que quizás tiene en John Stonehouse a su figura creativa suprema.

Stonehouse era un político laborista británico y miembro del Parlamento que en el año 1974 decidió afrontar sus muchas mentiras fingiendo su propia muerte.

Habiendo alcanzado pronto el éxito político, y perdido momentáneamente su cargo ministerial, consideró que debía labrarse además una fortuna económica. Se metió en negocios e inversiones que no fueron bien, y sus manejos financieros acabaron siendo investigados. Acumuló deudas y sospechas de fraude. Por si fuera poco, inició una relación con su secretaria a espaldas de su mujer.
Cuando la situación se complicó, adoptó una nueva identidad, le transfirió el dinero y se fue a Miami. Fue visto por última vez saliendo de un hotel, abandonó su ropa en una playa y desapareció. Le dieron por ahogado o víctima de los tiburones. Mientras su “viuda” explicaba gimoteante a la BBC que Stonehouse no era un gran nadador, él se reunía con su amante en Australia. Su desaparición fue una gran noticia en la prensa. Se le dedicaron las habituales necrológicas, aunque una viñeta de esos días decía: “Hay más gente buscando su cargo que su cuerpo”.

El engaño no duró mucho. Le delataron sus movimientos bancarios (varias identidades, pero un solo banco) y la policía australiana sospechó pronto de un individuo que compraba la prensa británica justo los días en que informaban del caso. Pasados unos meses fue devuelto a Inglaterra y se resistió todo lo que pudo a renunciar a su condición de diputado, lo hizo cuando ya estaba en la cárcel. Allí pasó unos años acusado entre otras cosas de fraude; al salir se casó con su secretaria y se dedicó a escribir libros y a explicar su historia. “Consideré, de manera claramente errónea, que la mejor acción que podía tomar era crear una nueva identidad e intentar vivir una nueva vida lejos de estas presiones. Supongo que fue un momento de crisis mental”.

Fue muchos años después, al revelarse el informe psiquiátrico, cuando se pudo conocer realmente a Mr. Stonehouse. Agobiado por los problemas financieros, comenzó a cultivar una personalidad alternativa meses antes de fingir su muerte. Lo hacía primero como un mecanismo de protección psicológica que le ayudaba a sobrellevar la tensión. Al darse cuenta de que se había arruinado y de que su vida era una mentira insuperable, desarrolló un plan que pasaba por asumir una nueva identidad, la del señor Markham, un elector muerto.

Stonehouse lo hizo poco a poco. El informe detalla cómo pasó breves periodos de tiempo siendo Mr. Markham, haciéndose pasar por él, adquiriendo la identidad de un hombre honesto. Esto le provocaba un gran alivio mental. Suplantar a un hombre honesto reducía su tensión durante unas horas. Pero su estado se agravó. Comenzó a no gustarle su personalidad, comenzó a no gustarle ser Stonehouse y a preferir ser el señor Markham. Fue el momento en que ideó el plan para alejarse definitivamente de su identidad. “El señor Stonehouse sufrió una depresión significativa pero atípica”. Porque pensó en su suicidio, pero al ver que no era la solución, ideó un “equivalente al suicidio” inspirándose en una novela de Frederick Forsyth. Acabar con él mismo y renacer en otro, con su dinero (que no era propiamente suyo) pero sin la pesada carga de sus responsabilidades. De alguna forma, disponer de varias identidades es una aspiración no del todo desconocida para el político.

Hoy hace 80 años, en el pueblo de Doña Calvo






Francisco Javier Gómez Izquierdo

      “ El 7 de noviembre de 1938, tres Katiuskas se presentaron a las 7,35 de la mañana sobre CABRA, que estaba en fiestas, y lanzaron su carga mortífera sobre la plaza, causando 86 muertos (11 soldados y 75 civiles) y 117 heridos *, todos civiles excepto dos. Hasta la fecha nadie ha explicado los motivos de este extraño y cruento bombardeo” Jesús Salas Larrazábal Salas. Enciclopedia de la Aviación Militar Española. Volumen 1, fascículo 12 página 192. Año 2000.
        
*De los heridos murieron 40 hasta hacer un total de 126 víctimas mortales, entre los que había 18 niños.
     
      La incomprensible, por sanguinaria, actuación de la aviación republicana en una retaguardia desarmada se despachó  con el siguiente parte de operaciones de la Jefatura de las Fuerzas Aéreas Centro-Sur:

      “A las 7,27 despegaron tres B. K. para efectuar un servicio de reconocimiento y bombardeo de Cabra. Se batió el objetivo eficazmente observándose las explosiones en el centro del pueblo. No se observó caza enemiga ni se les hostilizó con fuego antiaéreo, tomando tierra todos los aparatos sin novedad”
  
         Los egabrenses mayores hablan de ríos de sangre, de muerte y desolación. Aún no se explican qué pretendía la aviación republicana tan  desgraciado día. Tampoco entienden la falta de un pintor como Picasso que diera fe de tanta destrucción de vidas y haciendas, el ningún sentido homenaje por Gobierno de España o Junta de Andalucía en estos 80 años de resignación y olvido nacional y lo que más les duele es la sensación del desprecio que genera el relato de lo que padecieron por personas que a ellos les parecen normales. Doña Calvo, por ejemplo, la representante más notable del pueblo, que dice que no le gusta crispar a costa  de la Historia reciente, podría recordar a los españoles qué cosas se hicieron mal en la guerra, pero ella está en otros asuntos. A ella le importan más los caídos en otras montañas y valles.

Rebelión

Calentitos del Postigo en Moscú


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Recuerden el chiste de abogados que Reagan contó a Edward Meese tras nombrarle secretario de Justicia: “¿Sabes por qué se ha decidido utilizar abogados en vez de ratones para la experimentación en laboratorios?” Y le dio tres motivos. “El tercero, el más importante, es porque había cosas que los ratones se negaban a hacer”.
En España tenemos los abogados del Estado, muy admirados, decía Pemán, por los generales, y medio admirados y medio temidos por los políticos. Los contribuyentes simplemente los padecemos. Ahora están en el candelabro de Sofía Mazagatos por ser los únicos funcionarios que no ven rebelión en el golpe catalán (yo tampoco veo a Hamilton en Junqueras ni a Tom Paine en Juliana), aunque los abogados del Estado tienen de su parte el galimatías, esa redacción torticera de los artículos sobre sedición y rebelión en el Código, reformado en su día para excluir de la rebelión la barretina, la chapela y la madreña y dejarla reducida al tricornio con bigote.
Otra cosa es que en el Estado de Partidos manda el consenso, no las leyes, con lo cual todo el mundo es muy del pensar de las tías solteronas de Santayana: “Puesto que todos somos pícaros, seámoslo al mismo nivel, con iguales oportunidades de abrirnos camino a una falsa eminencia”.
Por el consenso, la conciencia nacional se disuelve en acuerdos de reparto de poder territorial entre los partidos, que son, todos, facciones estatales asentadas en el sistema proporcional que anula la representación. El problema político España es la falta de representación que garantiza un sistema electoral que impuso Felipe González en representación (aquí sí) de la socialdemocracia alemana. Fraga, que venía de Londres, daba por sentado el mayoritario, pero González, entonces por la Urss de visita (con Guerra y Boyer) a Breznev, aunque sólo los recibió Suslov, insistió en el proporcional y, a cambio, aparcaba la República, que en esto consistió nuestra libertad constituyente.

Ahora, los rebeldes.

Miércoles, 7 de Noviembre

Valle de Esteban

Oso blanco del Norte

martes, 6 de noviembre de 2018

En la muerte de Machicha



Cádiz:
De pie: Bonilla, Cenitagoya, Díaz, Soriano, Marín e Ibáñez
 Agachados: Isidoro, Carvallo, MACHICHA, Eloy y Baena


Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Va para dos días que me lo dijo el Gaitu: “Ha muerto Machicha.” Hoy ya hace una semana que lo enterraron allá en Galicia, pero desde antier que lo supe he ido colocando mis recuerdos durante mis paseos de control diabético  porque el tiempo de Machicha en Burgos fue el momento de mayor agitación y vehemencia en todo lo que hacíamos. Bachilleres en el Diego Porcelos, entre los 16 y 17, atentos a la agonía de Franco; el Gaitu y un servidor no nos perdíamos ni un entrenamiento hasta septiembre del Burgos CF. Se fue Preciado, gran hombre que también ha fallecido este 18; llegó Martínez Laredo y su televisiva calva con Naya, el gran J. A. Naya con cardado tupé que vivía en un hotel y se escondía a partir de las diez de la noche en los portales de sus futbolistas para vigilar las salidas nocturnas -multas hubo que encismaron a la plantilla, recuerdo a Juanito, Gorospe, Quini creo...a Sistiaga de enlace-; se produjo la explosión de Juanito; Laredo entraba por las noches en la Hora 25 de García y el guirigay burgalés era comidilla nacional.
       
A mí me tenía entusiasmado el joven Viteri, que había estado el año anterior a la sombra de Burguete, otro que se nos ha ido pronto, y me incomodaba la llegada de Machicha, que en los entrenamientos se entendía mejor con Juanjo, el fino extremo izquierdo que llevó Kubala  a la selección en una decisión que se consideró llamativa por estar el Burgos en 2ª.  El equipo de Naya empezaba con el uno, Gorospe, y acababa con el once, Juanjo. El resto no es que variara mucho, Sistiaga, Valdés, el veloz Garrido, Aguilera jugaban casi siempre... pero a Naya le gustaba picar a sus jugadores. Yo siempre pensé que Naya y Viteri tenían sus más y sus menos, pero no creo que la relación tuviera que ver con que el míster prefiriese a Machicha de nueve porque los resultados le daban la razón. Marcaba gol Machicha y lo celebrábamos como posesos, pero al poco decía para mí: “así no sale Viteri”.
     
En la 75/76 la temporada de las agonías de Franco (“se ha muerto y no lo dicen”, decían), la del follón de Juanito con el árbitro Rabadán, la primera de Laredo, el máximo goleador del Burgos fue Machicha, un delantero bajito, tirando a rubio, siempre tan bien peinado que a mí me  parecía rico. De Ángel Iglesias Domínguez, Machicha III,  hijo y sobrino de los dos primeros Machichas,(el Gaitu y yo teníamos controlados entonces hasta los juveniles de todos los equipos), llegó a Burgos del Cádiz y al habla con un yonqui parecido a mí de Barbate hemos mentado a este gallego de Vigo varias mañanas en lo de Juanjosé tomando café. “Vino llorando. Me lo dijo a mí. Pidió una jartá de pesetas para no venir al Cái de 2ª, aunque estaba también en 2ª con el Betis, pero el Cái sin esperarlo le pagó tó lo que exigió y hasta las condiciones que por entonces parecía imposible que se aceptaran. Gutiérrez Trueba era el presidente aquellos años. Machicha coincidió con Tarzán Migueli y el tirillas Villalbita y dejó un buen recuerdo. Luego se fue llorando, pero con lágrimas distintas a las que trajo. Le hubiera gustado quedarse a vivir en Cádiz”.
       
Supe que del Fabril y luego Compostela en tercera División fichó por el Valencia, un primera donde no congenió con Joseíto por lo que se fue al Granada. Al año siguiente Joseíto fichó por el Granada y Machicha optó por escaparse al Betis, de donde como he puesto no quería irse al Cádiz (ésta es información de un cadista redomado)... y al final.. al Burgos donde creo que acabó su carrera.
       
No sé explicar las sensaciones que me acuden cuando me voy enterando de los que nos van dejando y que tanto quisimos sin que lo supieran, pero de Machicha suelo decir a Mario el barbateño que me parecía un tipo serio y muy educado al que vi fabricar un penalty de película en el fondo sur con Juanjo cuando yo entraba una hora antes del partido para coger sitio en la valla de detrás de la portería con mi carnet de infantil pagado con lo que ganaba cosiendo zapatos. Esto mismo lo volveré a repetir antes de que acabe este 18 en lo de Juan José y Mario me hablará del Cádiz antes de Mágico: ” El de Balmanyá con Bonilla, Migueli, Larrauri, Baena, Villalba, Cenitagoya, Carvallo... y Machicha el goleador, que luego ¡mecasuén Dena!, se fue con ustedes allá al Burgos. La verdad es que le pillaba más cerca de su tierra.”
   
 Descanse en paz Ángel Iglesias Domínguez, Machicha.

Alsasua



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Mi recuerdo de Alsasua es un cura en la estación (en el transbordo de Alsasua se cambiaba de tren... y de siglo, pues se pasaba del carbón que venía de Pamplona al gasóleo que iba a Burgos), dando a los niños la noticia de la muerte en carretera de Nino Bravo.
Otro cura de Alsasua sale ahora en las noticias por bandear las campanas de la parroquia para acallar a unas víctimas del terrorismo que hablaban en la plaza.

Ese cura de Alsasua sería como el algoritmo de Twitter, que ha puesto en marcha (en los lomos de James Woods un día, otro día en los de Hermann Tertsch) lo que parece una Ley de Defensa de la Socialdemocracia, inspirada en la Ley de Defensa de la República (¡la censura decretada por un Escritor sin Lectores!, como Unamuno –el rector de Salamanca, no el de los piensos de Alsasua– avisó de Azaña), ley, ay, que el gobierno que nadie ha votado desea imponer otra vez en España.
En el canto XV del “Paraíso” habla Dante de las campanas de su Florencia tocando a tercia y nona. En Alsasua las campanas tocan a callar, y al leer la noticia uno se imagina a un cura encorvado, como los de Regoyos, mitad Basilio Álvarez, el cura lerrouxista cojo, y mitad Camilo Torres, el cura colombiano que creía que Cristo era guerrillero de una “democracia armada” (no sabemos si tendría que ver con la “democracia regulada” que piden los nuevos liberales, o liberalios).
La campanada de Alsasua es una variación de la melodía separatista de Vic, donde una badajada “municipal y espesa” (adjetivos de Rubén) toca diariamente a rebato por “los presos y los exiliados” que dirigen el cotarro.
Cuando llego a una ciudad, siempre subo a la más alta torre o campanario para ver el conjunto –anota Montesquieu en su “Diario de Viaje”.
El ilustrado francés se encampanaba agrandando el paisaje mientras que el cabestro español se encampana reduciéndolo.
Os ahogaréis en la sangre de nuestros abortos –rezaba la pancarta alsasuana.
¡Qué putrefacción más perfecta!