lunes, 9 de febrero de 2026

Os Mourinhiadas


Mourinho en el Bernabéu



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Otra vez la burra al trigo. El trigo fue Lisboa, y el burro, el Real Madrid, ahora de Arbeloa, atropellado por el Benfica de Mou, para regocijo de las viudas de Xabi, que son más pesadas aún que las de Keylor Navas, aquéllas que recibieron a escobazos a Thibaut Courtois, cuando Courtois se pasó al lado bueno de la Historia, y le hacían memes con una imagen suya en una parada de autobús, rotulada “Una parada de Courtois”, que de esa cochambre mediática venimos y en esa cochambre mediática estamos.


Si un pintor uniera el cuello de un caballo a una cabeza humana e introdujera diversas plumas por todos lados, unidas por las extremidades, de modo que terminara en una hermosa mujer sobre un pez, ¿contendrían la risa, amigos, tras admitir la vista?


He aquí el llamado “monstruo de Horacio” en el arranque de su “Arte poética”, de donde Mary Shelley extrajo su Frankestein, y Arbeloa, su alineación en Lisboa.


El dibujo del Real Madrid en Lisboa volvió a ser el monstruo de Horacio que nos dejara Xabi Alonso, superado en todo por un equipo de picapedreros a las órdenes de Mourinho. “Esto no es un equipo campeón”, diría luego Mbappé, que había hecho un par de goles para nada, pues ahora deberá jugar una eliminatoria a dos partidos para seguir en Champions, con lo bien que pintaba febrero, libre de compromisos, para improvisar con Pintus la pretemporada que no se hizo en julio por culpa del Mundial de Clubes. Dos partidos contra el equipo más “jartible” del mundo, el Benfica de Mou, que nos va a permitir degustar “Os Mourinhiadas”. De “Os Luisíadas” de Camoes, la epopeya de los hijos de Luso, a “Os Mourinhiadas”, la epopeya de los hijos de Mou.


Mónaco y Villarreal fueron espejismos: el dibujo de Valverde y Camavinga en los laterales para incorporarse por dentro y apabullar en el centro del campo parecía un hallazgo. Pero en Lisboa volvió Carreras, en línea con Asencio y Huijsen, ninguno de los cuales da para un Real Madrid, cuando el City de Guardiola se ha hecho en enero con Marc Guéhi, del Crystal Palace, por veinte millones, que son los diez que se pagaron al Liverpool por llevar a Trent al Mundial más los diez al Leverkusen por la libertad de Xabi Alonso.


Asencio y Huijsen nuncasumarán por Militao y Rudiger, y una de las cosas más graciosas de este monstruo de Horacio que regresó en Lisboa es que el mejor pie en la defensa para sacar el balón es el de Courtois. A Carreras alguien ha de decirle lo que Di Stéfano a su portero en el Valencia, que se autogoleó en un despeje: “No le pido que me pare las que vayan dentro, pero haga el favor de no meterme las que vayan fuera”. “Carreras, no le pido que estorbe a Prestianni, pero haga el favor de no estorbar a Vinicius”. Carreras, que es Lucas con el pelo de Feliciano López, no defiende porque ataca, pero no ataca porque defiende, y donde más se le ve es encerrando a Vinicius contra la raya. La alternativa es Fran García, tan pavoroso como el resto del banquillo, de donde salió corriendo Endrick, bendito Endrick, para que se le olvidara jugar al fútbol. Lopetegui pasó a la historia porque ninguneó a Vinicius y Xabi lo hará porque ninguneó a Endrick.


Vinicius y Endrick, dos brasileños de carácter, eso que le falta a Rodrygo, que en Lisboa salió al césped con el ceño fruncido porque llovía. Si tú juegas con Rodrygo y el contrario juega con Otamendi, siempre ganará Otamendi, que es un Jordi Alba tatuado con citas de Laclau, como el Errejón de aquel tuit que parecía la fórmula del sistema de Xabi Alonso: “La hegemonía se mueve en la tensión entre el núcleo irradiador y la seducción de los sectores aliados laterales. Afirmación-apertura”. Lo que nadie podrá negarle a Rodrygo es su facilidad para borrarse de los marrones, esta vez autoexpulsándose con el italiano Massa, un árbitro clase CTA (muy lejos de la categoría de los Oliver y los Turpin), de los que le van a caer muchos al Madrid, ahora que Florentino le reclama a Ceferino una “leurada” mareante por la movida de la Superliga, gracias a la cual la Champions cambió de formato y disparó los millones.


[Sábado, 31 de Enero]

Hughes. Valencia, 0; Real Madrid, 2. Un pase de Trent, un pase de Huijsen...


@realmadrid


Hughes

Pura Golosina Deportiva

 

Párvula defensa ayer. Jugaba David Jiménez y en el banquillo quedaban, y bien que lo recordó el realizador, Carvajal y Trent. El último salió al final, no así el primero, al que le queda ya sólo hacer de veterano. Buscar polémica ahí sería de un nivel de tercermundismo preocupante.


Me ha dado por decir tercermundismo, con todos los respetos a los del tercer mundo.


Valverde y Camavinga ascendían del lateral a la media, donde volcaron su ímpetu inexacto. Aunque no sea el designado heredero de Kroos, Valverde viste y da cuerpo al equipo ahí. Es como meter legumbres en un caldito acuoso.


Para el ataque quedaba la conexión Güler-Mbappé con el trabajo gravitacional de Gonzalo, que empieza con cara de tártaro y acaba con cara de chino, ¡se recorre Eurasia en 90 minuti de tanto como corre!


El ambiente en Mestalla no era el habitual. Sin Vinicius, y con la que tienen allí, la inquina era muy poca.


Para el plumilla fue otra prueba durísima. Es un Madrid que induce al sueño, que como te pille con pocas horas de descanso te fulmina, te va dando con un mazo de tedio. Para colmo, quedé atrapado en una modalidad de retransmisión en la que la pantalla estaba partida, con varias cámaras, faltaba el pactómetro de Ferreras de Aragón, con un par de locutores perennes y un recuadro que representaba el partido como juego de ordenador. Era bueno porque se veía ahí en su esplendor el bloque bajo, el bloque medio...


Diría que lo mejor del Madrid fue haber ganado un punto más de solidez y ciertos momentos de toque elaborado. Esto empezó a verse en la primera parte. Camavinga se colocaba muy por detrás de Carreras. O sea, los interiores empujando a los laterales. Era mucha la iniciativa de Huijsen, y hubo una jugada, quizás la primera en la que el Madrid embutió al rival en su área, en la que la sucesión de toques ‘gananciosos’, ese lento avance, fue arruinado por Asencio cuando rutalmente devolvió la pelota a Courtois, treinta metros atrás. Esto no quedará registrado como fallo, pero sí alguna cantada de Huijsen, que la hubo en la primera parte.


Siempre que hay bajas arriba el Madid está mejor. Mbappé estaba fallón y pudo comprobar lo difícil que es ser Vinicius, pero sin todas las estrellas, sólo con algunas estrellas, el Madrid suele ser más equipo, más convincente como posibilidad colectiva.


La primera llegada fue de Güler, en el 17. Creo que da 0’3 asistencia por partido y un par de ocasiones, y que esto es una cosa excepcional. Más allá de estadísticas, está claro que él es el túnel que lleva al otro lado de Mbappé. Es la embocadura de clase que convierte el garbancero pasar de la media imposible en fútbol destilado. Hay algo de conversión, de transformación. Y el esquema del ataque es eso, un alambique cogido con alfileres.


Mbappé lo intentó poco después, la paró Dimitrievski, o como dijo un locutor, “el meta normacedonio”.


Lo de Güler se vio muy claro algo después, minuto 27 (la importancia del minutero en la crónica es lacra que me queda). La tenía Tchouaméni y Güler, en posición de mediapunta, algo ladeado a la derecha, bajó un paso, sólo uno, en un claro que quedaba en la mediapunta. El lichtung, clave heideggeriana del fútbol. Consiguió Tchou pasarle la pelota “al otomano” (de nuevo el genial locutor) y ya, ganada la llanura, sólo era cuesta abajo hacia el mar de Mbappé, al que buscó con esos pases suyos que son como salir con el perro a darle la comida. No fue gol por poco, porque Mbappé abrió a la derecha donde llegaba David Jiménez, que remató simplón pero demostró buen llegar y también buen centrar al llegar.


Los canteranos del Madrid tienen que tirar la puerta abajo, que se dice, pero lo primero que tienen que hacer es individualizarse, singularizarse. David Jiménez ahí va retrasado. El proceso de identificación de los canteranos es distinto al de los otros fichajes. Cuesta destacarlos, incluso distinguirlos, aunque luego se hacen muy nuestros. Había cuatro en el campo.


La jugada había demostrado dónde estaba el oro, a costa de alejar a Güler del inicio. Pero ahí llegó también Alonso.


Camavinga da la sensación de jugar con los airpods puestos, pero de interior echado a la izquierda no estuvo mal.


EL partido siguió desgastándose a sí mismo y a los espectadores hasta bien entrada la segunda parte. Al Madrid quizás le faltaba banda, extremos. No había ideas y hemos llegado a la conclusión de que tampoco se pueden esperar. Esto sería lo mejor: no esperar nada. Esperar cerocerismo, ‘compromiso’ y que alguien le echa carne al cazagoles. O sea, ser un clásico buen equipo a la italiana, lo cual está muy bien.


Dentro de la nada estaba también la nada del Valencia, la ausencia de peligro, y de esa nada brotaron unos momentillos de toque que estuvieron bien.


Cuando ya pasábamos del 60 y no hacer cambios parecía una confesión de impotencia, Carreras arregló el partido entrando en el área; una vez dentro, recortó a dos rivales, con regate sucio, trabado, pero luego chutó muy bien ajustando por la derecha.


El gol era muy importante. Otra cosa buena de estos partidos es que a la fuerza crecen los muchachos. Carreras echa raíces en el equipo, y lo mismo le sucede a Huijsen, de un modo menos visible. Su importancia en la construcción es creciente, también sus cortes, su concentración defensiva. Es verdad que no tiene contundencia ni formas de central (lo que por contraste beneficia a Asencio), no tiene ese pronto de Sandokán que se lanza agresivo al tackling, algo impensable en él, pero tiene otras cosas muy difíciles de encontrar. El 0-2 llegó de él, de un pase en el que de una, y desde el central, colocó a Brahim ante la portería. Brahim ahí pasó a Mbappé, que sació así su estadística. Brahim se lo reconocía en el abrazo de celebración: tú, tú, y señalaba al espigado central lácteo.


Brahim, por cierto, está bien así, de revulsivo. Dio el penalti ante el Rayo y esta asistencia. Suministrador alternativo para el napoleónico.


Con el gol, el realizador sacaba a Corberán, increpado por la grada. Un plano memorable: su cara ‘acontecida’ y de fondo la de un forofo gritando. Corberán es Arbeloa peor, muy demacrado, una mezcla entre Arbeloa y el meme Wojak. Arbeloa más tiempo o Arbeloa pobre. Vimos en un instante la dinámica del chivo expiatorio que carga el entrenador siempre consigo.


El público del Valencia sacaba pañuelos blancos, algo que viene de los toros y que esta vez debía conmover, semiótica muy optimista, a Peter Lim.


Del Madrid, por acabar, me gustó un pase de Trent cuando salió en la segunda parte. Ese pase de Trent, ese pase de Huijsen... Los defensas nuevos buscan a los delanteros sabiendo que entre medias se pierden las cosas. 

Lunes, 9 de Febrero

 


El Cubanito III

domingo, 8 de febrero de 2026

Las Palmas, 0; Burgos, 0

 
Cantero 
 

Francisco Javier Gómez Izquierdo


         Se defendió el Burgos en el Gran Canaria, nombre campanudo del estadio de Las Palmas, "en bloque bajo", palabro que han puesto de moda locutores a los que no les gusta llamar a las cosas por su nombre. El Burgos es equipo defensivo, conservador, amarrategui y sale al campo colocado de modo que al rival le cueste llegar ante Cantero, el alcaide del fortín.


       En Córdoba parecía de noche a las cinco de la tarde y parecía cosa distópica ver por el televisor las soleadas gradas del estadio canario con burgaleses en bañador. Servidor ha notado que Las Palmas anda de bajón todo este 2026. Ese bajón que a todos equipo ataca, a unos antes y a otros después, pero que supongo no durará ya mucho, porque me parece que el equipo de Luis García es de los más solventes de Segunda, por mucho que sepamos que en Segunda cualquier cosa puede pasar. Las Palmas tuvo pocas ocasiones, alguna muy clara pero ahí estuvo el portero Cantero, con su bigote de teniente parando al estilo del Joan García del Barcelona. Está fino Cantero y a mí me parece solvente pese a su injusta fama de discreto. Mantuvo la portería con dos actuaciones seguidas extraordinarias a la  media hora y en la segunda parte despejó un balón que ya se celebraba como gol en el estadio. A pesar de estos ramalazos, no anda fino Las Palmas. Elabora muy lento y el peligro no lo genera en jugada sino en saques de esquina o falta. El Pejiño, pelotero de Barbate, anda desconocido, el joven Amatucci peleón como si fuera del Éibar, y Loiodice, pues bajo de forma. No me cabe que Las Palmas falte a la disputa del ascenso, pero no ha ganado aún en éste 2026.


     ¿Y el Burgos? Pues a defender el 0-0 con empeño, cosa que se consiguió gracias al portero, pero también tuvo esas ocasiones que molestan a los locutores que transmiten al Burgos y que dedican comentarios  como "muy disciplinado defensivamente", "con qué poco", "no necesita nada para marcar...", pues a David González se le fue lamiendo el poste una pelota de la que Horkas (porterazo) no se había "coscao" y... bueno, en el último minuto, que era el 94, a Mollejo, el alopécico y nervioso atacante del Burgos, cuando estaba solo ante el portero, lo empujó Barcia, el central amarillo. No sé si con fuerza suficiente, pero el central cometió la tontería con descaro para que todos lo vieran. El señor Rafael Sánchez López no apreció falta.

 

 Bien me parece. Pero le llamó el VAR y los locutores y los espectadores en general -a mí me lo puso por el wassapp el gran Paco, (Mollejo es de su pueblo), Jesús y Rafa el de Miralbaida, mientras el VAR y don Rafael Sánchez parlaban, para decirme que ¡¡penalty!!-, pero don Rafael tenía la tarde rebelde y no fue a ver lo que había visto el VAR y el fútbol moderno. Que conste que a mí me gustan así los árbitros, pero por lo general en estos casos van y pitan penalty.


     El Córdoba no juega por el temporal. Tocaba pasar a Ceuta y está la cosa peor que regular. Hoy, que hay votaciones en Aragón, me acuerdo del Zaragoza y el Huesca, a los que veo de camino hacia el campo de Pinilla, que es el del Teruel, décimo clasificado en 1ªRFEF.
 

Casa Eto'o


Joaquín Malats


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Primero Trafalgar, y ahora, los Juegos. La culpa, según Botella, fue de Zapatero, que un día no se levantó al paso de la bandera americana. (En realidad fue peor: estaba de pie, como todo el mundo, y al paso de la bandera americana, se sentó, que queda más de León.) En cualquier caso, la gente todavía no ha salido de su asombro: con lo amigos que somos de Chávez, de Castro y de Chirac, ¿cómo es que no hemos ganado? Y tras de la desgracia de Madrid, las encuestas y las alegrías arrecian en la TV catalana, que tiene por lema una copla: “A fuerza de ir y venir, / junto al camino real / abrió mi jaca un camino.” No tardarán en ponerle música –y estarán pensando en la de “Macarena”– al célebre “haiku” de Eto’o: “Madrid, c..., saluda al campeón.” En esta joya lírica está comprimida toda la literatura científica de don Pompeyo Gener, una de las grandes eminencias de la región, que supo dar en su día con el verdadero “hecho diferencial” entre “Madrit” y Barcelona: en “Madrit”, decía don Pompeyo, el oxígeno es tan pobre que impide el menor desarrollo de la inteligencia. Aplicados a la sociedad contemporánea los principios de don Pompeyo, nos encontramos con que un muchacho como Eto’o, incapacitado para meter goles en Madrid por la falta de oxígeno, llega a Barcelona y se erige en el pichichi local. Cuando se retire, ese hombre podrá poner una cantina en la Barceloneta, que es lo que hacen los futbolistas en los pueblos, y en esa cantina podrá fundarse la grande nación cuya jaca, a fuerza de ir y venir, junto al camino real abrió un camino. Los mozos de la Esquerra quedarán en Casa Eto’o, no después del trabajo, que estos, militando en la causa de la “rauxa”, no lo necesitan, sino a la hora del aperitivo, que es cuando les gusta apagar bombillas a salivazos, mojar pan en el vermú y entonar canciones patrióticas como “Els Segadors” y “Madrid, c..., saluda al campeón”. ¿No lloraba Joaquín Malats, el pianista catalán, tocando el “Albaicín”? Bueno, pues estos tíos lloran hoy leyendo los titulares de “Rebelión” y “resant” el nuevo Credo: “Madrid, c..., saluda al campeón”. ¡Y pensar que todo lo que venden lo venden en Madrid! 

Domingo, 8 de Febrero


El Cubanito II

 

Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?

DOMINGO, 8 DE FEBRERO


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:


-Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos.


Mateo 5, 13-16 

sábado, 7 de febrero de 2026

Casa de Beneficencia


Sombrero en la de Beneficencia


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


“¡Mira que criar toros para matarlos!”, rezongaban los ingleses para ponderar la barbarie de los españoles. “¡Pues mira que criar pobres para socorrerlos!”, les contestó Julio Camba. En efecto: los ingleses siempre han criado pobres para socorrerlos y los españoles siempre han criado toros para matarlos. De la mezcla de las dos aficiones surgió en Madrid, hace siglo y medio, la Corrida de la Beneficencia, cuya casa está en Las Ventas del Espíritu Santo, donde reina esa piola de la adulación que es el veterinario Ballesteros. “La Beneficencia –ha dicho el veterinario Ballesteros– ya no está para hacer dinero, sino para hacer historia.” Y este año, desde luego, la ha hecho. Pero con estos amigos de los toros, ¿para qué queremos enemigos como el hijo de Pérez, el guardia (Carod-Rovira, para el vulgo)? La samuelada del veterinario Ballesteros es para que la corran los boyeros, no los toreros, y esto lo sabían los aficionados hasta el punto de que, para llenar la plaza de Madrid, hubo que traer de gorra a las sanotas gentes de la sierra, con lo cual, ¿qué sentido tenía quitarle la corrida a TVE, que se ve en toda España, para dársela a Telemadrid, que sólo se ve en la sierra? “¡Oh, Demos, que en griego parece que quiere decir pueblo y en gallego quiere decir demonios...!”, hubiera suspirado Camba. Y ya que de gallegos hablamos, allí estaba él, el gallego de Pontecesures, en el palco real, con su crudillo de junio, de cháchara con la marquesa de Simancas y dando gracias a la política, que lo ha aupado tan alto, y aplaudiendo a Vicente Yestera, el banderillero que chafó el conteo que de choteo acostumbra hacer el público con las banderillas derramadas. Contar, como se sabe, es la habilidad del gallego de Pontecesures, aunque él siempre se queda en la quinta parte. Camba, precisamente, contaba de una comarca africana donde nadie sabía contar más que hasta cinco que, cuando por excepción lograba allí alguien contar hasta seis o siete, los ancianos de la tribu le ofrecían una chistera desfondada, que se habían encontrado un día en una playa, le colocaban un enorme paraguas en la mano, lo sentaban en un trono y lo proclamaban rey. Pero este gallego es republicano. 

Sábado, 7 de Febrero

 


El Cubanito I

Un desierto que llora mientras canta

 

 
 
 
 

 


 Imágenes de F.J.G.I.
 
 
 
 
QUISIERA ESTAR SOLO EN EL SUR
 
 
Quizá mis lentos ojos no verán más el sur
de ligeros paisajes dormidos en el aire,
con cuerpos a la sombra de ramas como flores
o huyendo en un galope de caballos furiosos.

El sur es un desierto que llora mientras canta,
y esa voz no se extingue como pájaro muerto;
hacia el mar encamina sus deseos amargos
abriendo un eco débil que vive lentamente.

En el sur tan distante quiero estar confundido.
La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta;
su niebla misma ríe, risa blanca en el viento.
Su oscuridad, su luz son bellezas iguales.
 
Luis Cernuda

viernes, 6 de febrero de 2026

Agua y caminos


El cocodrilo del Viso del Marqués de Santa Cruz



Francisco Javier Gómez Izquierdo


             No sé ahora, pero hubo un tiempo que los jubilados hacían corrillos tras las vallas de las obras y hasta echaban cuentas por si su Rafael o su Rafalita podrían comprar uno de los pisos que se levantaban. En este 2026 los jubilados miramos llover como si fuéramos vacas u ovejas del Valle de Alcudia, a las que he visto quietas como estatuas recibir sobre sus lomos la "pertinaz lluvia". Subí de Córdoba a C. Real el lunes por Montoro, y en Fuencaliente los terraplenes eran cascadas, en el valle de Alcudia se formaban inmensas lagunas entre oterillos; las vías por Brazatortas estaban amenazadas de ríos espontáneos por las descargas de las nubes, y Puertollano, bueno... los alrededores de Puertollano son como varios mares que así lo parecen incluso en agosto. Los alrededores de Puertollano es una alicatado salvaje del monte por esa fiebre por las placas solares que arrasa con todo lo más sagrado. Tengo claro que los que mandan y opinan por los teles nos toman por tontos y todos sus esfuerzos van dirigidos a seguir acrecentando la tontuna ciudadana, pero ¿no hay nadie que diga que esos campos inmensos de placas, ¡yo qué sé!, son reos de impacto ambiental? En eso del impacto medioambiental suelen basarse mucho los del ecologismo ¿no? De lunes a jueves estuve pendiente de Andalucía en general y de Cádiz en particular y cada vez que salían los alrededores de la Cartuja de Jerez por donde paso diez o doce veces al año se me caía el alma a los pies ¿Y Grazalema y toda su sierra, el pantano de Bornos, Arcos y sus pendientes, comarcas de mis excursiones? Agua y más agua. Agua dañina.


      Miré las previsiones y la tarde de ayer jueves la daban sosegada. Decidí cambiar de itinerario para bajar a Córdoba porque no me fiaba del río Montoro y las escorrentías de Sierra Madrona por lo que salí a la N-IV. De C. Real a Almuradiel pasando por Aldea del Rey, Calzada de Calatrava, el Viso del Marqués, donde recibe un cocodrilo en una rotonda que no había visto porque desde que hicieron la autovía a Puertollano este camino no "trae cuentas". El cocodrilo no se ha escapado del cercano embalse de Fresneda sino que es icono del pueblo disecado en su iglesia por haberlo traído don Álvaro de Bazán, el de Lepanto con Don Juan de Austria, desde el Nilo y el pueblo ha tenido a bien sorprender al viajero. En Almuradiel enganché con la Nacional IV y menos mal que el sol en su declinar hacía brillar el asfalto y podían verse los huecos, "buquetes", que dicen los de Cádiz, de la carretera. Muchos de ellos estaban anunciados con conos y señales pero se han ido multiplicando y se ve que no ha dado tiempo a ser advertidos por los operarios que no darán a basto, supongo. En La Carolina hay un agujero por el que quepo, y por Guarromán, Zocueca, La Crujía, va uno salvando obstáculos y procurando encajar los agujeros, algunos con diámetros de cubo de agua entre las dos ruedas. Cientos de agujeros rompeneúmaticos que pasando Andújar se presentan traidores y disimulados en un asfalto que parece infectado de un extraño sarampión.


     De Montoro a Córdoba está alquitranado recientemente y es cosa que se agradece, cuando tendría que ser lo corriente, pero en la bajada de Pedro Abad o en El Carpio, de donde se sale para Adamuz, tienes que regatear huecos como si fueras Lookman. De Lookman iba a hablar servidor y estos cuartos de Copa aguados, que han sido un jolgorio descomunal en Albacete a pesar de caer eliminado ante el Barça y donde los vascos Athletic y Real Sociedad, han pasado a semifinales  con más angustias que méritos, pero me he enredado, como me suele pasar, con los caminos del ministro que nos toma por tontos desde que se levanta hasta que se acuesta y después "t'ol día". No me da ya para extenderme con el mejor partido del Atlético de Madrid de la temporada. Tan buen partido, que no parecía el Atlético de Madrid. A Lookman lo tiene servidor como un gran desequilibrador, pero tan fino y lúcido como anoche no creo que sea todas las tardes. ¡Ojalá sí! Antes de aplaudir a Lookman me acerqué al puente romano de Córdoba a ver el agua, como lo que soy. Un jubilado escéptico.

Los intocables


Puente


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Ninguna estupidez política produce más ternura que la exigencia de responsabilidades a un Régimen diseñado para eludirlas y en un país que todavía anda esperando las de Annual.


Esta cultura política de la “responsabilidad irresponsable” (la voz “responsabilidad” la utilizó Alexander Hamilton en 1787) fue teorizada por Benjamin Constant, amante de Madame de Sataël, en “La responsabilidad de los ministros”. Constant luchó contra “los gobiernos abusivos, que sin ser fuertes eran vejatorios, absurdos en sus principios, miserables en sus acciones, gobiernos que tenían como resorte la arbitrariedad y como objetivo el empequeñecimiento de la especie humana”. Mas su obsesión, tan liberalia, de evitar el castigo a los ministros responsables convierte a Constant, a juicio de Trevijano, en el mejor intérprete de la moral contradictoria de las épocas de transición: admisión teórica de la responsabilidad política de los gobernantes e imposibilidad práctica de exigirla. En resumen: los liberalios conservaron del antiguo régimen la creencia de que el castigo de un hombre de gobierno causaba daño al rey, que era inviolable; pero adoptaron de los nuevos tiempos el principio de publicidad del proceso de responsabilidad, y Constant creyó resolver la contradicción limitando el castigo del ministro a su salida del gobierno, por pérdida de confianza de la mayoría acusadora.


Algunos infelices piden la dimisión de Puente, que históricamente estaría a la altura de las de Bismark o Necker, pues en el sanchismo se habla del ministro pucelano como de un Juan Antonio Bravo y Díaz Cañedo, ingeniero y abogado, creador de los Altos del Sil, y según Trevijano, “la mayor inteligencia que he conocido”. ¿Dimisión? El ministro contesta con veinte millones de “leures” para las víctimas, gesto españolísimo, cuya psicología está en aquel torero que “in illo tempore” se presentó en una radio que lo había injuriado y pidió ver al director, que salió a recibirlo, y lo que recibió fue una torta en la cara y “cinco mil pesetas” para el juicio de faltas.


Circula por ahí un video de la intervención de Blas Piñar en el debate de la Reforma Política. Piñar se declara, naturalmente, partidario de la “democracia orgánica”, y pide a los partidarios de la “democracia inorgánica” que tengan la decencia de plantear el preceptivo período constituyente que, por supuesto, jamás tuvimos, pues lo acordado por Washington y Bonn era el mejunje del Estado de Partidos, este Régimen de la “responsabilidad irresponsable” en el que chapoteamos. El mismo (“la Transición española”), ay, que Marco Rubio, el chico de Adelson, propone para Venezuela, el país de Francisco de Miranda, para mayor escarnio.


La responsabilidad política nace, en fin, con el principio de representación, vinculada desde sus orígenes a la democracia. De ahí que en España nadie la haya visto nunca, pues el sistema proporcional “elimina cualquier atisbo de representación” (Leibholz).


[Viernes, 30 de Enero] 

Viernes, 6 de Febrero

 


Valle de Esteban

Cochinillo

jueves, 5 de febrero de 2026

La fragilidad de la fe

 


Crucifijo
 Frágil

R. S. M.

Andanada 9


Andanada 9


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


En esta Feria de San Isidro hay que hablar de Casa Calderón, que no es Casa ni es de Calderón, ese señor que manda en el callejón. Ocurre que, como en los casinos de los pueblos andaluces, hay en Las Ventas lo que se llamaría un “saloncito árabe”, que debe de estar bajo el 9, pues a su andanada ascienden cada tarde, a eso del segundo toro, los humos primordiales de las frituras, dado que en la plaza de Madrid, hoy, la manifestación que mejor revela el genio de la raza no es el toreo, sino la cocina. Ahí, por el módico precio de seis euros, lo dejan a uno ver los toros –muchas tardes, “las sardinas”– y oler las acedías. “¡De dónde vendrás!”, gruñe la típica esposa de progreso al fiel esposo reaccionario que llega a casa pasadas las diez. “¿De dónde voy a venir? ¡De los toros!” “¿De los toros... oliendo a acedías?” Equilicuá. Menos el miércoles de los “oles”, y porque a “la marquesa”, que diría Simancas, le dio por sentarse a cantarlos en su abono de la andanada, el 9 ha sido, más que un número árabe, la voluta andaluza de una gran fritanga de acedías cuyos humos lo ayudan a uno a recordar las razones que, comiendo acedías, precisamente, daba Villalón para sostener que los mejores toreros son los andaluces: “El toreo, además de una gran agilidad externa, requiere una gran agilidad interna... En el toreo, la máquina interna del raciocinio y del juicio, aceitada y engrasada por un ángel con una plumita de sus alas, tiene que llegar a moverse tan rápidamente que casi se convierta en instinto... Aquella llana sentencia de Lagartijo, ‘o te quitas tú o te quita el toro’, trocada de dilema en impulso, comprimida, incorporada a la sangre, es la esencia del toreo. Por eso son los andaluces los mejores toreros. Porque, según los filósofos, ‘los ángeles comprenden por presencia pura, y los hombres, por discurso racional’. Pero olvidan un término de la escala: los andaluces. Los andaluces comprenden por mitad y mitad.” Rodeado de acedías en lo alto de una andanada, un aficionado debe ser exquisito, descontentadizo y exigente hasta un límite corrosivo y destructor. Como Villalón.

Jueves, 5 de Febrero

 


El revés del espejo

miércoles, 4 de febrero de 2026

Casa Baltasar



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Uno de mis sueños de millonario es poder leer una tarde “Guerra y paz” en Casa Baltasar, calle de don Ramón de la Cruz, 97, así, según entras, a mano derecha, y a mano derecha otra vez, en la mesa que da a la ventana, mientras te vas poniendo lambistón con esos tocinillos de cielo que Carlos, el artífice de Casa Baltasar, sirve astutamente con un golpe de jerez, que es el vino que no lo hace ni éste ni aquel fabricante: lo hacen los dioses. Lo decía Villalón. Decía que la elaboración del jerez es una tarea mínima y andalucísima de “dejar hacer” a la Naturaleza; tarea negativa, de pereza y descanso. Y decía que el vino de jerez se hace solo, a sí mismo, bajo los arcos húmedos y catedralicios de las bodegas, en las largas siestas de las andanas. Primero, el mosto; luego, después de “desliado”, la añada; luego, el trasiego a las criaderas; luego, a la solera... “¿Cuál ha sido el esfuerzo del hombre en todo el tiempo? Nada: el gesto mínimo y soñoliento de trasegar con la cuba de una bota a otra. Labor andalucísima; un gesto, que es la labor de un año. Luego, ya en la nueva bota, durante meses, ‘dejarlo estar’... ¿Quiénes hicieron este vino de maravilla? Los dioses, nada más que los dioses...” Lo dicho: un golpe del vino que hacen los dioses sobre el tocinillo de cielo que hacen en Baltasar... y a leer “Guerra y paz”. Pero “Guerra y paz” sólo se deja leer después de que uno haya almorzado como un quinto, y aquí se almuerza –y se cena– como un quinto: guisos y potes asturianos, y ensaladas, y carnes, y lenguados, y quesos, y tortillas de bacalao... ¡Qué olor! Dicen que el olor es como la generosidad de las cosas impacientes de entregarse. Después de “Guerra y paz”, también le gustaría a uno poder cenar aquí unas sopas de ajo como las que en octavas reales recetó Ventura de la Vega y un buey asado como el que en hexámetros recetó el buen Homero. A lo mejor todo esto puede parecer demasiado literario, pero es que, bien mirado, al menos la mitad de la literatura –y de la filosofía– del mundo está influida por el hambre, que la gente bien llama apetito.

Miércoles, 4 de Febrero

 


Get The Water

martes, 3 de febrero de 2026

Estado funeral



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


El Estado te matará por negligencia (aquel Estado cuyo factor de gobierno sea la corrupción), y te homenajeará por impudicia.


Para Espinosa (Benito, no Iván), donde reina la impudicia, gobiernan el deshonor y la desvergüenza: es una pasión subordinada a las de ambición y codicia. Rousseau la trató en sus “Fragmentos Políticos”, recogidos por Trevijano al analizar la pasión de inmoralidad política. Rousseau observa que, con la impudicia, “el oficio de ladrón público es talmente ennoblecido que todas las honestas gentes de la nación lo ejercen con dignidad, y llaman orgullosamente sus derechos lo que antes hubiesen llamado robos”.


La Transición –sostenía en 2000 el único hombre que la estudió– ha sido y es impúdica.


Impúdica, dice, en el cambio de ideas y de fortunas. En el exhibicionismo del crimen de Estado. En la falta de temor a la vergüenza y al deshonor tradicional. En la prevaricación de las altas magistraturas. En el enriquecimiento escandaloso de los dirigentes de las empresas privatizadas. En los espectáculos de gran audiencia “chismográfica”. Y la pasión de inmoralidad política busca subterfugios en el lenguaje para decorar la cruda realidad.


Fustel de Coulanges nos recuerda cómo los antiguos consideraban a los muertos seres sagrados y les otorgaban los más respetuosos epítetos: buenos, santos, bienaventurados. Para ellos guardaban toda la consideración que el hombre puede sentir por la divinidad que ama o teme; en su pensamiento, cada muerto era un dios.


En España, donde gracias a la Santa Transición podemos ser de todo menos antiguos, un tal Sánchez y un tal Bonilla han suspendido, por falta de consenso (ese cencerro del Régimen), el “funeral de Estado” (?) por los muertos del tren de Adamuz, que no es el de Gamoneda. Mas la lechuza de Hegel siempre levanta el vuelo al anochecer, y una biógrafa presidencial, que en el periodismo iba de Teresa Cabarrús y presumía de no saber quién fue San Pablo, se opone a una misa católica porque somos “un Estado laico” (?), a sabiendas de que, en el mundo liberalio de los roedores de Estado, “laico” garantiza que no aparezcan curas que puedan arrebatarles algún trienio. Nada de cruces, en una palabra. Si acaso una pirámide, grata a los masones, o una estrella, como la de la tumba de Heidegger en Messkirch.


El concepto de religión que usan estos tirillas es un invento liberalio: la distinción religioso-secular va acompañada de la invención de las dicotomías público-privado, religión-política e Iglesia-Estado (Cavanaugh). ¿Qué sentido de trascendencia ofrece el Estado? Se presenta a sí mismo como un proveedor burocrático de bienes y servicios que siempre está a punto de dar a sus clientes una buena relación calidad-precio, pero de hecho nunca lo hace; y luego, como el depositario de unos valores sagrados que de vez en cuando nos invita a dar la vida por él… ¡Es como si se nos pidiera dar la vida por la compañía telefónica! (MacIntyre).


[Martes, 27 de Enero]

Martes, 3 de Febrero

 


Sacramenia

lunes, 2 de febrero de 2026

Hughes. Real Madrid, 2; Rayo Vallecano, 1. Erectos los estambres


@realmadrid


Hughes

Pura Golosina Deportiva

 

(Un poco tarde la croniquilla, pero aquí se cumple)


Había minuto de silencio dedicado a Lucien Muller y a Brad Branson. Lo sentí mucho porque no me acordaba de Brad Branson y fue a la vez revivirlo y ‘morirlo’. Me dio pena.


La finitud no evitó unos pitos del Bernabéu. “Se ha muerto Brad Branson y estos pitando”, pensaba yo. Eran pitos generales al equipo y luego unos muy concretos a Vinicius, que respondía con gestos de animación a la grada. Si le pusieran un disfraz como el de periquito del Español, veríamos que parte de su gesticulación por la banda tiene el histrionismo inofensivo de la mascota.


El Madrid salió con todo en el campo otra vez, pero sin la pelota y sin la intensidad. Para colmo, Bellingham se lesionó persiguiendo un pase de Mastantuono. Los hombres de fútbol inmediatamente confirmaron que se trataba de algo muscular, con esa seriedad que les provoca el cuádriceps y que sólo supera el ligamento.


Algunos jugadores se llevaban un silbidito, una raíz de silbidito. Asencio no. Asencio puede ser expulsado, dejar solo al defensa, provocar penaltis...


Se fue Bellingham , entró Brahim y el equipo no jugó ni mejor ni peor aunque el susto les animó o despertó un poco.


Ahí vino el gol, una maravilla de Vini, con pisadita loca y gran colocación. Ya había alguno pitando cuando el balón besaba “el fondo de las mallas”.


El gol dio alegría, un pressing picantoso, y minutillos de Guler, Vini y Mbappé; con la presión luego vino la mayor velocidad de la pelota (es que de verdad todo es mental, tenía razón Floro); estaba bien Vinicius y debo decir, aunque puedo estar entrando en el terreno de las desviaciones, que Huijsen también. Le veo más expeditivo, aunque la palabra se le queda un poco grande. Es como en el gimnasio cuando uno pasa de la mancuerna de tres kilos a la de cinco. Hay que aplaudirlo. Se adelanta más al defensa, apuesta más por sí mismo y supera líneas como (creo) nadie en la Liga española. Lo hace de manera tan fácil que no se advierte, pero en la presión tiene mérito lo suyo, como cuando hay trincheras y ha de salir un soldado a atravesar el frente. Él cruza el terreno de las balas como si nada, con flema lánguida y lechosa.


Huijsen incluso llegó a pisar área, llevado por su facilidad y un pase de Güler que le hizo delantero, pues Arda hace delanteros con sus pases.


Pero más allá de mi huijsenismo, la cosa fue decayendo. Mucha actividad de Camavinga lateral, sí, hay que reconocerlo, pero el tono se fue apagando (y esa actividad suya casi entristece por contraste, parece desaprovechada, inconexa, solitaria).


Al irse al vestuario los jugadores, el público pitaba, pitidos soberanos de gustarse ya, inconfundibles, de haberle cogido gustillo otra vez.


Ni los pitidos, ni la arenga de Arbeloa cambió nada, y el Madrid, con Ceballos por Asencio, salió aculadito, largo y blando y no tardó en llegar el 1-1, gol de De Frutos; Álvaro ganando a Valverde, él a Tchouameni.



@realmadrid

Había algo curioso. El Madrid tenía mejor mediocampo en la defensa que en el propio centro del campo: Valverde, Tchouameni, Huijsen y Camavinga, y por delante Güler, Brahim y Mastantuono, o sea, mediapuntas.


Como defensas no hay, se ponen los mediocampistas, y en el mediocampo se desparraman los mediapuntas, que los hay para regalar, y arriba, como en una tarta temblorosa, se pone a Mbappé, Vinicius (y a Bellingham cuando está). No es de extrañar la sensación de desmoronamiento y que eso tiemble como una infraestructura del PSOE.


Además, y volviendo a la psicología, se había perdido la alegría. El ánimo ya era xabialonsista. Un equipo de ratos, de momentitos, de poca fuerza, de poca convicción, con la única emoción del susto ante Courtois, esta vez un mano a mano con Ratiu.


El perseguidor de Ratiu, el que hacía de Valverde, fue Gonzalo, todo hay que decirlo.


Dominaba el Rayo, costaba un mundo robar (porque el balón es de alguien, no de nadie) y se oía “calienta David Alaba”.


Mbappé, a pase de Güler, como siempre, la llevó al larguero y el Rayo colaboró con la autoexpulsión de Pathé Ciss, que le hizo una entrada salvaje al pobre de Ceballos, que hacía de monocampista, levando él solo, y llevándolo bien, el centro del campo sobre el que flotaban los delanteros de antes más Rodrygo. Estuvieron los dos muy bien. Ceballos incluso pudo marcar en un tiro al palo y Rodrygo pidió la pelota cuando más quemaba.


Si el Madrid perdía, la Liga empezaba también a ponerse en chino, y se le notaba a Arbeloa, hundido en su gabán. El árbitro extendió un descuento de 9 minutos. Así, así... cantarían algunos, pero es verdad que hubo de todo y mucha pérdida de tiempo.


En el noventa y mucho, con el Madrid jugando a lo que más le gusta, a lo que al final le recordamos, consiguió un penalti sobre Brahim, otro patadón absurdo, y Mbappé, con la tensión en el rostro, lo marcó.


Había sido el Madrid de Alonso pero con el brote de una flor. No decimos que Arbeloa la tenga. Pero una flor se despetaló contra el Rayo en el minuto 97. Fue una introducción a la flor en lo peor del invierno.


La flor tiene estambre, corola, pistilo... Vayamos recordando. La flor es hembra, pero tiene una parte macha y es lo que nosotros podemos aportar. ¡Erectos los estambres!



@realmadrid

El tumor blanco


Infierno, Canto 15
Brunetto Latini aborda a Dante


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


El vaticinio lo hizo don Santiago Bernabéu, que tenía estos fogonazos de magnesio:


La afición acabará siendo el tumor del Real Madrid.


Era su forma de presentar los peligros (y las trampas) de la exigencia. A Mourinho su asistente Rui Faria le pidió un día rebajar un poco la exigencia con la plantilla; al rato, Faria regresó al despacho de Mourinho y le ofreció su reconocimiento: “Claro que, si tú no fueras así, nosotros no estaríamos aquí”.


De la exigencia inteligente de Mourinho a la exigencia estúpida del pipero-masa, descrito por Ortega como individuo que nada sabe, pero que de todo opina. “No hay cuestión de vida pública donde no intervenga, ciego y sordo como es, imponiendo sus opiniones”. Para Ortega, al pipero-masa que ruidajea la vida pública le preocupa tanto su bienestar (copas y copones) que es insolidario con las causas de ese bienestar, por lo que muestra una radical ingratitud hacia cuanto ha hecho posible la facilidad de su existencia: “Estos dos rasgos componen la psicología del niño mimado”. El piperío es una guardería al cuidado de vejestorios mediáticos donde un chota de Janli puede rebajarse a llamar “pelota” a un entrenador que se le escapa.


Vuelve, pues, el proverbial encanallamiento español de una sociedad fracasada, donde la afición (si tomamos por tal al piperío) se convierte en el tumor que vaticinara Bernabéu, y eso que el suyo fue otro público, desde luego, señorial (en contraste con el actual), como demostró la noche del 0-5 en Chamartín (febrero del 74) ante el Barcelona de Cruyff (jugador desechado por Bernabéu, estando ya comprometido, “porque no me gusta su jeta”):


Me acuerdo de aquel partido –explicaría Bernabéu en sus memorias–. Recuerdo ese silencio sepulcral de los socios; nadie dijo nada, nadie chilló, nadie se quejó. Y me he preguntado muchas veces quién fue el que dijo “vamos a callarnos” y, además, le hicimos caso todos.


Compárese la grandeza de aquel silencio del público ante la deflagración de Cruyff en la Castellana con el estrépito pipero de la noche del Levante con motivo de la salida del banquillo de Xabi Alonso, alias “El Proyecto”, en cuyas viudas indias reconocemos el timbre de la voz de los radiofonistas y podcasters como Dante reconocía el timbre de la de Brunetto Latini en el humo fantasmal.


Vamos a ver: que tampoco el Leverkusen de Xabi era el Dinamo de Lobanovski. Y en el clavo ha dado Bale, el futbolista más inteligente (su inteligencia fue siempre un insulto para la torpeza mediática) que haya pasado por el Real Madrid: “Tienes que calmar los egos, y no necesitas hacer mucho trabajo táctico. Tienes estrellas en el vestuario que pueden cambiar los partidos en un abrir y cerrar de ojos”.


Como entrenador, Xabi apareció en la Castellana como aquel loco de la esgrima que medía ángulos y movimientos de la espada en el camino de Alcalá donde lo halló el Buscón de Quevedo, que lo tomó por encantador al verlo junto a una mula suelta, mirando un libro y haciendo unas rayas que medía con un compás:


Se me ofreció –explicó el personaje– una treta por el cuarto círculo con el compás mayor, continuando la espalda para matar sin confesión al contrario, porque no diga quién lo hizo, y estaba poniéndolo en términos de matemática.


“¿Es posible que hay matemáticas en eso?”, preguntó el Buscón. “No solamente matemática –contestó el esgrimista–, más teología, filosofía, música y medicina”. 


Vamos, lo que los piperos cultos, que no son más que ratones del pan, llaman “proyecto ilusionante”, pues por fin íbamos a jugar “con las armas” del Pep de Sampedor, el míster que recita a Martí y Poll, el vate de Roda de Ter. El proyecto, como vemos, era ilusionante, pero pasaba por el sacrificio de Vinicius y de Endrick, más el hundimiento físico de una plantilla de atletas condenada a ejercitarse con los videos de Eva Nasarre. Pero en Ratópolis los roedores más oportunistas del mercado decidieron aprovechar el dolor de las viudas indias de Xabi para patear a Florentino Pérez en el antifonario de Valverde, Bellingham y Vinicius, que ya hay que ser retrasado.


[Sábado, 24 de Enero]

Lunes, 2 de Febrero

 


España'78

domingo, 1 de febrero de 2026

Sentimiento en El Arcángel


Fondo Sur, anoche



El Coloso Adrián Fuentes
 en el tren el pasado 12 de enero

Francisco Javier Gómez Izquierdo


        Sigue Córdoba sumida en la pesadumbre adamuceña y es sentimiento que se ve y huele allá por donde vayas. El cordobesismo no podía faltar a la cita del reconocimiento y homenaje de "los muertos de Adamuz" y desde la Directiva, que invitó al partido ante el Valladolid al alcalde y a esos dos chavales de dieciséis años de Adamuz que volvían de pescar como si fueran personajes de aldea de novela de los 60 el domingo que se encontraron con "la tragedia" que hará inolvidable a su pueblo, hasta el Fondo Sur que desplegó una cartelón con un tren blanco fantasmal, tétrico, siniestro, estuvieron a la altura de lo que se esperaba.


       Me llamó mucho la atención el niño Julio cuando dijo que venían de pescar. "En domingo y seguro que sin cobertura en plena Sierra Morena", pensé al oírlo. Saltaron Julio y su amigo José, con el 10 del Córdoba -"ése es el dorsal más bonito en el fútbol", le chivé al hijo de diez años que llevó mi vecino de localidad- a ser aplaudidos por El Arcángel. Juric, el capitán pucelano les dio dos camisetas del Valladolid también con el número diez y Julio, con esas salidas noblotas que demuestra, se la puso encima de la cordobesa y lo mismo hizo su amigo José. ¡¡Dios quiera que no os maleen!! ¡¡Ojalá sigáis saliendo a pescar  durante cien años todos los domingos!!


       El partido empezó sentimental, siguió disputado y emocionante y acabó la primera parte con empate a uno y una jugada que al Director Deportivo del Valladolid, señor Víctor Orta, le pareció un despido improcedente. Pone el árbitro Manuel Ángel Pérez Hernández en el acta del partido que en el túnel de vestuarios "...el señor Víctor Orta se dirigió a mí en éstos términos: Por tus decisiones dejas a 30 familias en paro". La jugada en cuestión es una carrera del "Coloso" Adrián Fuentes en dirección a portería desde la derecha al que Juric entra por detrás y derriba, no está claro si con la suficiente fuerza para derribar un coloso. Pérez Hernández no lo dudó y el VAR no entró. Falta y roja directa. Ya saben que a mí me gustan así los árbitros. Que decidan ellos y no el aparatejo. Sinceramente creo que se necesita mucha fuerza para derribar a Fuentes pero todos estamos hartos de ver haciendo esparajismos y revolcándose como si los hubieran asesinado jugadores que sólo pudieron sentir suaves vuelos de leves plumas a los que "el sistema" hace caso...

 

    Con uno más, el Córdoba acosó y echó mano de Guardiola, un ariete que vistió de blanquivioleta. Celebró enloquecido -"¡por algo será!", pensé- los dos pepinazos con los que tumbó el portón del castillo pucelano, ese castillo al que Su Señor, el ínclito Víctor Orta ve ya rebajado de categoría. ¡Qué hombre más raro es éste! El año pasado por estas fechas andaba en el Sevilla CF amargando al sevillismo hasta tal punto que fue despedido tras varias manifestaciones peñistas, en junio junto a todo su equipo. En Sevilla cobraba 750.000 euros anuales, sueldo que seguro no cobra en Valladolid, pero ya se está currando la página de persecuciones, mientras se trae al medio jubilado Clerc, a un tal Erlien noruego, o a Sansiviero que tiene nombre gallego, cara de sueco pero es del Uruguay. Los trae y los presenta como si encontrara berros en manantial. Pucelanos, Victor Orta fue, pero ya no es. ¡Ojito con el!


    El Burgos-Leganés fue a las cuatro. El Burgos ganó como suele. Roe que roe. Partido hosco, Trabado, Feo a la vista... pero se gana. Ramis sacó en la segunda parte un fichaje propio de Víctor Orta. Uno de esos sudamericanos con extraños representantes y que recorren equipos sin dejar ningún recuerdo. Se llama Pablo Galdames y es uruguayo. A lo visto anduvo unos años por Italia. Luego un año al Vasco de Gama; al siguiente, a Independiente de Avellaneda. Como el amo del Burgos es argentino, con alguien habrá hablado, supongo y se lo ha traído a Ramis, al que le gustan los medios defensivos. El tiempo que jugó dio patadas, pero no al balón y no sé... mejor no me enredo. Al Leganés se le ganó de sendos cabezazos en el punto de penalty de los dos González burgaleses; David y Mario. 2-1. El gol del Leganés fue de preciosa volea de Óscar Plano que parecía definitivo para empatar, pero algo hay en el centro de la defensa del Leganés que todos los cordobesistas hemos temido. Es un factor que tendría que preocupar a Igor Oca, el arqueólogo-entrenador de la tierra de los pepinos pero veo que a este míster le gustan los jugadores con arrebatos raretes. Tal que Álex Millán en vez de... o Marvel en vez de...


     Burgos y Córdoba. 38 puntos. Arriba. Con "Los Güenos". Que sigamos uncidos.