martes, 23 de junio de 2026

A Chini



Viejo Shep
Old Shep

 

ELVIS PRESLEY


Cuando yo era un chico
When I was a lad

Y el viejo Shep era un cachorro
And old Shep was a pup

Caminábamos por colinas y prados
Over hills and meadows we'd stray

Solo un niño y su perro
Just a boy and his dog

Los dos llenos de alegría
We were both full of fun

Crecimos juntos de esa manera
We grew up together that way


Recuerdo aquella vez
I remember the time

En el viejo lago
At the old swimming hole

Cuando, sin duda, me hubiera ahogado
When I would have drowned beyond doubt

Pero el viejo Shep estaba ahí
But old Shep was right there

Vino a rescatarme
To the rescue he came

Saltó y me ayudó a salir
He jumped in and helped pull me out


Con los años que pasaban rápido
As the years fast did roll

El viejo Shep envejeció
Old Shep, he grew old

Sus ojos fueron perdiendo el brillo de a poco
His eyes were fast growing dim

Y un día el doctor
And one day the doctor

Me miró y me dijo
Looked at me and said

No puedo hacer nada más por él, Jim
I can do no more for him, Jim


Con las manos temblorosas
With hands that were trembling

Tomé mi rifle
I picked up my gun

Y lo apunté a la cabeza fiel de Shep
And aimed it at Shep's faithful head

No pude hacerlo
I just couldn't do it

Quería huir
I wanted to run

Ojalá me dispararan a mí en su lugar
I wish they would shoot me instead


Se acercó a mi lado
He came to my side

Y me miró
And he looked up at me

Apoyó su vieja cabeza en mi rodilla
And laid his old head on my knee

Había perdido al mejor amigo
I had struck the best friend

Que un hombre pudiera tener
That a man ever had

Lloré tanto que apenas podía ver
I cried so I scarcely could see


El viejo Shep se fue
Old Shep, he has gone

A donde van los buenos perritos
Where the good doggies go

Y ya no pasearé con el viejo Shep
And no more with old Shep will I roam

Pero si los perros tienen un cielo
But if dogs have a heaven

Hay algo que sé
There's one thing I know

El viejo Shep tiene un hogar maravilloso (uh-uh-uh)
Old Shep has a wonderful home (ooh-ooh-ooh)

Gritos agustinos



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Su dogmatismo estético llevó a Schopenhauer a creer que en el arte plástico la representación del grito era imposible, y en eso llegó Munch con su grito noruego y mandó a parar: un grito adolescente y cadavérico que sublima la angustia en movimiento ondulatorio, como la vida (“La vie est ondoyante”, era la coletilla de Pla, tomada de Montaigne)…


Embrutecidos por décadas de gritos perforantes, como de mustélido pillado con una puerta, del locutor de fútbol Carlos Martínez, nuestros oídos se alejaron de la cultura estética del grito hasta que el otro día, en Madrid, con ocasión de la visita de León XIV a la capital de la Monarquía Católica, oímos a unas monjas de San Agustín, el Doctor de la Gracia, cantar, con alegría balompédica, “¡Ino, ino, ino, / el Papa es agustino!”, reconocido por el selecto periodismo como “grito agustino”. Luego, en Barcelona, Puente, que funge de ministro de Accidentes del gobierno, se abalanzó sobre León XIV para declararse hermano de Orden, en tanto que ex alumno de los agustinos de Pucela, donde, siendo alcalde, conmocionó al mundo cuando se cayó en una obra de Parquesol y gritó como el chico de Munch, pero con el bafle a todo volumen, sin que cayéramos en la cuenta de que aquellos berridos constituían la sublimación angustiosa de un grito agustino.


Soy agustino [como Fray Luis] y ministro de Transportes [como Ábalos]…


Si Puente no llegó a Papa y se quedó en ministro, sería porque en Valladolid ya se sabe, hay mucho facha y se lo impedirían (“Oye, Manolo, ¿pero esto no estaba tomado?”, preguntó Curro a su apoderado, Manolo Cano, una tarde de bronca en San Pedro Regalado), y el hombre tiene esa pena, la derecha lo mira como al Azarías del sanchismo, y se vio en la necesidad de abordar al Papa para decirle “yo también tengo estudios”. Porque Puente estudió en los agustinos. Como Azaña. Y como Juan Ignacio Luca de Tena, el león del ABC. De superior tuvieron al padre Isidoro Martín, con un capítulo en el libro “Mis amigos muertos”, de Juan Ignacio, cuyas peripecias asombrarían a León XIV. Un día del 32, Azaña paró en El Escorial como jefe de gobierno para visitar al padre Isidoro. “Manolo, el jardín de los frailes”, dijo el fraile, “guiñando un ojo”, al político. En agosto del 36, dos individuos con placas policiales llegaron preguntando por el padre Isidoro. Lo subieron al coche y lo llevaron a Hendaya, al otro lado de la frontera.


A los pocos días, llegaron a El Escorial los milicianos de Madrid y asesinaron a tofos los frailes. ¿Fue una corazonada o una confidencia lo que movió al presidente de la República para salvar al padre Isidoro en vísperas del asesinato de sus hermanos en Religión?


El padre Isidoro se instaló en Bayona. Antes de terminada la guerra, regresó a su colegio de El Escorial.


[Martes, 16 de Junio]

En la muerte de Javier López, el Bombero

 


Conversando (con Cucho y Márquez en la Andanada del 9)


JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ

-Yo era como esos. A mí todo me gustaba y con que el toro pasase ya estaba aplaudiendo. A mí el que me estropeó la vida fue Antoñete, el que me enseñó de verdad lo que era torear. Y eso, una vez que lo aprendes ya no se olvida nunca.

Así hablaba Javier López, el Bombero, desde su púlpito en la fila 1 de la Andanada 9, cerquita del 8 desde donde ha sido testigo del devenir de la tauromaquia en Madrid durante los últimos cincuenta y tantos años.

-Hombre, Javi, que yo te he visto partirte las manos por Manzanares (padre), y todos nos metíamos contigo, porque en todos tus alrededores no había ni un solo manzanarista

-Es que yo vi la faena al toro Clarín, de Manolo González, y esa ya me dejó marcado… 

-Pues sí que te debió marcar, porque otra de ése ya no viste

A lo largo de la vida uno ha ido conociendo a diversos tipos de aficionados de los más diversos pelajes. Si hubiera que elegir al aficionado granítico, ese sería Javi López, con su afición desmedida que le llevaba a recorrer los kilómetros necesarios para asistir a todos los encierros por el campo que se dan sin cesar, en Horche, en Humanes, en Brihuega, en Fuentelahiguera, en Yunquera… o a la sanjuanera de Soria, o a Ciudad Rodrigo, donde el Zanahorio iba a pegar tres naturales de los que no dan las figuras a un tremendo ejemplar de Guardiola entre medias de la algarabía de los capas en el Carnaval del Toro. La afición de Javier era infinita e insaciable y, cuando pudo, se abrió él mismo de capa en los pueblos, capote raído en mil refriegas con el nombre de Enrique Ponce pintado en el envés, para dar «unos mantazos» y para quitarse la inquietud de estar frente al toro. Y quien dice toro, dice toro grande y, a veces con muy malas intenciones. Nunca cayó en la cursilería de muchos «aficionados prácticos» que quieren sacar conclusiones sobre el toreo y los toreros desde sus «trapazos»; él ansiaba estar frente al toro, simplemente, y tratar de estirarse en una verónica o lo que fuera, y sobre todo estar cerca de los ritos y los juegos del toro en el campo, en la plaza, en un cercado, junto a sus amigos banderilleros, peones, ganaderos de los que llevan ganado a los pueblos… Estuvo haciendo sus pinitos echando una mano en la Escuela Taurina de Guadalajara, de donde le apartaron por decir las verdades, incómodas y molestas, como puños, a pobres muchachos a los que estaban medio engañando. Le echaron del Cocido Taurino de Guadalajara, del que era fundador, porque no se avenía a no cantar las cuarenta al que le ponían a tiro, agriando con su presencia y sus opiniones el amable acto que los organizadores deseaban. Cuando podía, la soltaba. Le dice al padre de Julián López, el Juli, torero al que siempre detestó:

-Su hijo es muy mal torero.

-Pero tenemos mucho dinero

Nunca se plegó. Podría haber ido de finca en finca, de invitación en invitación o, como él decía, «hinchado a platos de jamón y a whiskies» y rodeado de gentes con dinero, solamente a cambio de haberse callado o haber moderado su opinión o haber dicho lo que otros querían oír, pero eso no iba con él, que siempre llamó pan al pan y vino al vino.

Y eso fue, en la atalaya de la Andanada, durante años su seña de identidad más potente: esa manera de enseñar a las enfervorizadas gentes que casi siempre el rey iba completamente desnudo, que la tanda que vitoreaban era puro celofán vendido como seda. Y eso, en una época, enfadaba sobremanera a los nuevos públicos que iban llegando, que detestaban o acaso envidiaban su independencia, su criterio, su dureza y su conocimiento. Nunca entendió la conversión de algunos aficionados, con años de afición a cuestas y que habían paladeado el buen toreo, ese bien tan escasísimo, que se echaban en brazos de la corriente triunfalista que todo aplaude sin echar cuentas de si se templa o se manda o se carga la suerte.

-Hay que ser del que lo hace… ¡Cuando lo hace!

Y predicaba lo mismo que daba trigo, sin que la amistad -la de Iván Fandiño, por ejemplo- nublase su acerado, insobornable, juicio crítico, sin ningún paño caliente, si el torero aquél día no había estado bien.

En septiembre de 2024, en el encierro de Torija, un toro le propinó la paliza de su vida: golpes, cornadas, y fracturas fueron el resultado de aquel encuentro, y no se murió porque Dios no quiso, pues a punto estuvo, porque antes de irse tenía que despedirse de muchos amigos, terminar su enésima Feria y dejarnos la profecía, como a él le gustaba, de que «si no le echan a perder los taurinos, en Diosleguarde hay un gran torero» En la mañana de este 23 de junio Javier entregó, por sorpresa, su alma al Creador dejándonos en el más profundo estupor, sin que el harto consuelo que nos deja su memoria mitigue apenas el dolor por la pérdida del hombre bueno, del amante esposo, del padre generoso, del amigo. Descansa en paz.



Toreando

Martes, 23 de Junio

 


Camino el Sidney

lunes, 22 de junio de 2026

Evasión o victoria


Usa'26


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Los Usa querían otro Mundial, pero la Fifa optó por Catar, donde Messi se movió luego como en un parque de bolas. El mosqueo de los Usa llevó al FBI a husmear en los bajos fondos de la Fifa, cuya cúpula cayó, y apareció Infantino, que habla seis idiomas (al séptimo, descansó) y le dio su Mundial, que es en el que estamos, a los Usa, y un “Fifa de la Paz” a Trump, quien lo llevará de corona (“In hoc signo Vinces”) cuando el ejército del pequeño Marco Rubio invada Cuba para atrapar a Raúl Castro, amigo, ay, de Infantino, que hace años viajó a la isla para ponerle al pequeño dictador (hermano del grande dictador Fidel, alias el Caballo) una camiseta con su nombre y el número “9”.


El presidente Raúl Castro ya marcó muchos goles en su vida y ahora va a marcar goles de fútbol –dijo Infantino en español al colocarle la zamarra a su amigo cubano, hijo de gallego y libanesa, como la propia esposa de Infantino.


El caso es que estamos en el Mundial de los Usa del octogenario Trump, cuyas dos máximas estrellas son dos cuarentones, Messi y Cristiano, todo lo cual, unido al espectáculo policial y parapolicial del gobierno hacia los invitados, apunta a un “remake” cutre de “Evasión o victoria”, con Trump haciendo de John Huston, el viejo que dirigió aquella cutrez únicamente por dinero. Allí los actores no sabían jugar al fútbol y los futbolistas no sabían leer un papel. Sólo se salvaban, como futbolista, Pelé, en el papel de Luis Fernández, cabo del ejército de Trinidad y Tobago, y como actor, Michael Caine, que hacía de capitán británico John Colby (jugador del West Ham al inicio de la guerra), aunque Caine, con 47 años, se presentó al rodaje más pasado de kilos que Hazard a su presentación en el Real Madrid.


Con varios focos de guerra en el planeta, a nadie sorprendería un “cisne negro” (novela de Nassim Nicholas Taleb) en pleno Mundial. Entre guerra y guerra, Trump, que es del United por su amistad con los Glazer, avisa: “Es hora de un nuevo campeón. Un país que nunca haya ganado. Eso lo haría memorable”. Ya están tardando los persas en poner esa condición.


[Sábado, 13 de Junio]



Michael Caine en Evasión o victoria

Lunes, 22 de Junio

 



Lectura de barbería

domingo, 21 de junio de 2026

"Hicieron de la necesidad, virtud"


Extranjeros del Málaga, sólo aficionados. No hay dineros para comprar


Francisco Javier Gómez Izquierdo


      La máxima que parieron los estoicos y que los que estudiamos el Bachiller de letras, cuando había dos Bachilleres, el elemental y el superior, entendimos con un significado muy distinto al que explican los políticos modernos, cincuenta años después se ha hecho presente, agua clara, en la noche del 20 de junio de 2026, en Almería. Hacer de la necesidad virtud no es matar a cuchillo si no tienes perras para comprar pistola. Hacer de la necesidad virtud es renunciar a lo que no se puede tener y esforzarse con inteligencia y dedicación con lo poco que se posee. Hacer de la necesidad virtud en fútbol es no tener un puto chavo y ponerse a trabajar duro para conseguir una plantilla que se mantenga en la categoría. Si no puedes fichar y lo que no cuesta dinero no lo ves aparente, pues te comprometes con tu cantera a la que has puesto en manos de gente conocedora de lo que es formar como se debe a la juventud. Hace dos años, ¡¡¡¡dos años!!!! el Málaga ascendía a Segunda con los niños salidos del filial. Alguno de esos niños los tuvo que vender por deudas del falso jeque que anduvo por allí. Al principio de esta liga 25/26 el Málaga llevaba números de descenso. Lorenzo Juarros despidió al entrenador Pellicer, lo que se acostumbra, y puso al equipo, muchos de ellos aún niños, a las órdenes de Juan Funes, el entrenador que los tuvo en el fílial. La afición pedía otro míster, pero ¡ay!, Loren, el hombre de mi Demanda, vecino del Monasterio de Arlanza, entiende lo que significa virtud de la necesidad y así lo recordó Funes anoche, cuando el 1-2 final significaba el ascenso a Primera División, agradecido a esa especie de Prior o Abad llegado de la vega del Arlanza.


     A la misma hora que Costa de Marfil encogía la soberbia de Alemania, Funes daba una lección táctica a los entrenadores que sólo tienen plan A. Se le vio hablar al comienzo de la segunda parte con cierto frenesí con su central favorito, Murillo. Éste confesaría al final que le pidió opinión para  sustituir un central por el delantero centro Adrián Niño, bajando a Izán cuando hubiere necesidad. Se lesionó de gravedad Murillo y Funes no tuvo dudas, "tenemos que ganar, el empate no nos vale". En el partido de ida me sorprendió la no titularidad de Chupe, Izán y sobre todo Joaquín y así lo puse aquí. Anoche jugaron los tres, para que en la segunda parte escribieran quizás la página más gloriosa del fútbol malacitano. A la hora de partido un balón robado sin demasiado esfuerzo le llegó a Joaquín que puso un cheque al portador al Chupe que no perdonó como había perdonado una ocasión clamorosa -así se decía antes- a los cinco minutos de empezar. En el setenta David Larrubia Romano, probablemente el jugador mas brillante en la temporada de Segunda, se fabricó un golazo derrochando clase, colocación y puntería. Hay que señalar la torpeza defensiva almeriense, reculando asustada ante el 10 como si vieran a Maradona. La noche de las muertes de Adamuz este Larrubia marcó otro golazo de tres puntos en El Arcángel. Al ver ese aspecto que tiene de frágil, parece que le coges cariño. El Almería de Rubi, como aquí tenemos puesto también, todo le va en que "...Somos mejores, creamos ocasiones, alguna caerá..." Las vanas arrogancias de un entrenador al que he reprochado siempre ese desprecio a las creencias y conocimientos ajenos. "En mi vestuario no se reza el padrenuestro", soltó en El Molinón como si fuera emperador de Bizancio.  Que diferente a la discreción de Funes que lo primero que dijo al minuto del pitido final es que estaba convencido de que ganarían porque Álex Barrera, un jugador al que entrenó, y que es sobrino del gran Juan Gómez González, le envió un mensaje con una foto del ídolo, asegurándole que los ángeles llevaban camisetas blanquiazules repartidas por el boquerón mas genial. "Mis bichos, mis chicos..." decía Funes y se emocionaba como padre. No como asalariado.


    Enhorabuena con el corazón y me alegro mucho por el Málaga en general, tengo muchos y buenos amigos de allí -abrazo fuerte a "Malaguita" que una mala corná de la que gracias a Dios se ha repuesto le impidió estar como hubiera querido en mi jubilación-, por Lorenzo Juarros, mi paisano, y por esa muchachada de jóvenes, que es lo que los buenos aficionados nos gusta ver prosperar.


    Enhorabuena también al Celta B y al Sabadell que asciende a Segunda. Me hubiera gustado más dársela al Zamora y la Ponferradina, pero gallegos y catalanes han hecho mas méritos. 

Con Kipling en las trincheras


Rudyard Kipling


Ignacio Ruiz Quintano

Abc Cultural, 2017


Europa viene a ser hoy, espiritualmente, como la Comala de Pedro Páramo: un lugar inane (inánime).


¿Qué hizo que aquel “pueblo que olía a miel derramada” se convirtiera en este lugar sin vida?


La Gran Guerra.


La Gran Guerra trae la frivolidad de los cigarrillos y el prestigio de la palabra “democracia”, merced a la propaganda americana: para justificar popularmente el sacrificio de americanos en la Gran Guerra, Woodrow Wilson tiene que pronunciar la fórmula mágica, que es que sus hombres, un millón, van a Europa a defender la Democracia.


Para acercarse a la complejidad psicológica de la Gran Guerra recomiendo tres historias: “La crisis mundial 1911-1918”, de Winston Churchill; “Tempestades de acero”, de Ernst Jünger; y “Viaje al fin de la noche”, de Louis-Ferdinand Céline. Las “Crónicas de la Primera Guerra Mundial” de Rudyard Kipling, que pierde a su único hijo varón en la catástrofe, serían, literariamente, un tentempié elegante en plena devastación espiritual (prologadas con gran finura intelectual por Ignacio Peyró).


Así son las cosas en esta guerra… –anota Kipling el 16 de junio de 1917–.Y ahora, si no tenía inconveniente, ¿deseaba ir a escuchar un poco de música, que tocaba su banda? La banda vivía en aquellos anaqueles de roca, e iba a tocar las marchas del regimiento y la compañía. Pero uno de los alegres muchachos movió la cabeza con gesto triste. “Estos austríacos no son muy… musicales. No tienen oído para la música”.


Winston Churchill

Winston Churchill resume la sabiduría, y divide los sucesos de la Gran Guerra de un modo natural en tres períodos: el primero, 1914, el choque inicial; el segundo, 1915, 1916 y 1917, el equilibrio; y el tercero, 1918, la convulsión final.


La guerra en el Oeste se resolvió en dos períodos de batalla suprema, separados por tres años de guerra de sitio. La escala e intensidad del primer choque de 1914 no han sido apreciadas plenamente: en los tres primeros meses, los franceses habían perdido entre muertos, heridos y prisioneros a 854.000 hombres. El pequeño ejército británico, a 85.000. Y los alemanes, a 677.000.

Ernest Jünger resume la épica: se alista como voluntario al estallar la guerra y es enviado al frente francés.


Me gusta recordar las semanas anteriores a la guerra; se caracterizaron por una atmósfera de euforia y laxitud como la que suele preceder a las tormentas de verano… Sentados en el tejado, charlábamos cuando pasó por la parte de abajo, montado en su bicicleta, el cartero, como siempre a aquella hora. Sin bajarse, nos gritó estas tres palabras: “¡Orden de movilización!”

Louis-Ferdinand Céline resume el desengaño. También su personaje se ha alistado como voluntario, aunque en seguida se descubre arrepentido: aquellos soldados desconocidos nunca les aciertan, pero los rodean de miles de muertos, parecen acolchados con ellos. Él ya no se atreve a moverse:

Pensé –¡presa del espanto!–: ¿seré, pues, el único cobarde de la tierra?... Perdido entre dos millones de locos heroicos, furiosos y armados hasta los dientes... La verdad era, ahora me daba cuenta, que me había metido en una cruzada apocalíptica. Somos vírgenes del horror, igual que del placer. ¿Cómo iba a figurarme aquel horror al abandonar la Place Clichy? ¿Quién iba a poder prever, antes de entrar de verdad en la guerra, todo lo que contenía la cochina alma heroica y holgazana de los hombres?


Ernst Jünger

Rudyard Kipling se presenta en Francia como propagandista de la causa aliada. La propaganda, dice Santayana, debe ser especulativa (“los hechos meramente fríos no pueden arder”), y a Kipling se le ve en estas crónicas desbordado por el monstruo de la guerra, descargando todo su furor contra Alemania, “separada ya de la hermandad de los hombres”.


Al comentar la veneración por el militarismo de Kipling, que es “un militarismo por amor no al valor, sino a la disciplina”, Chestertonconcluye que lo malo del militarismo no es que muestre que algunos hombres son altaneros: lo malo es que muestra que la mayoría de los hombres son mansos.

Los jóvenes que en agosto parten a la guerra lo hacen como si se dirigieran “a una batida de faisanes”, y convencidos de que en Navidad todos estarán de vuelta en casa.
 
Si alguno pregunta por qué hemos muerto, diles: “Porque nuestros padres mintieron” –sería, finalmente, el epitafio de Kipling para su hijo y todos los hijos muertos.


Borges, que lo tiene por el mayor escritor comprometido de su época, sospecha que Kipling comprendió al fin de su carrera que a un autor puede estarle permitida la invención de una fábula, pero no la íntima comprensión de su moraleja.


Louis-Ferdinand Céline

 
El epitafio de la Gran Guerra lo hace Kipling, pero la moraleja la deduce Paul Valéry en “La crise de l’esprit”, artículo de 1919.

En una frase que el filósofo Peter Sloterdijk incluye entre las dos o tres frases definitorias en términos absolutos del siglo, Valéry dice: lo que ahora sabemos es que también la civilización es mortal y que “el abismo de la historia nos afecta a todos”.

Significa, dicho lisa y llanamente, que no sólo el hombre es mortal, como suponía la tradición helénica, cristiana y humanística, sino también la civilización.

Téngase esta idea presente cuando, al paso de estas elocuentes “Crónicas…”, nos adentremos con Kipling “en la frontera de la civilización”.

Músicos


El Doctor Toba, seleccionador de España 1968-69


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Un amigo me dice que, paseando por Montera para saludar la llegada del verano, fue sorprendido por una especie de música celestial proveniente de un piano en el que manos anónimas interpretaban una sonata de Haydn para piano. Con razón Narciso Serra –no el ministro-tic del piano, sino el sainetista– pudo admirarse un día con un “¡Qué calle, señor, la calle de la Montera!” Soterrar la M-30 y desenterrar la Montera son los dos megaproyectos municipales de Gallardón. Lo de soterrar la M-30 lo tiene difícil, porque cuesta más dinero del que le queda y porque siempre hay por ahí cuatro bichos que, por sí solos, no le importan a nadie, pero basta que se anuncie una obra para que esos cuatro bichos constituyan, de pronto, un ecosistema que haga inviable tocarles un pelo. En cambio, lo de “desenterrar” Montera (“es preferible ser un enterrado vivo que un desenterrado muerto”, decía un clásico, por más señas madrileñista) va sobre ruedas. ¡Qué calle, señor, la calle de la Montera! ¡Y cómo nos habla y nos sosiega la danza mora! Venga. Todos con el alcalde, a redimir a Brunilda. ¿O no es un alcalde melómano? En el barrio están encantados. Wittgenstein confió a Norman Malcolm que el movimiento lento del tercer cuarteto de Brahms lo había llevado dos veces al borde del suicidio. A mi amigo, sin embargo, el virtuosismo galante –con sus demostraciones de bravura– de la sonata de Haydn en plena calle de la Montera lo llevó dos veces al borde del romance. Y porque no llevaba suelto, que si no... ¿De dónde sacaría las fuerzas ese Haydn? “Hay aquí abajo tan pocos hombres alegres –decía Haydn– que siento que mi música podría sacarles de sus preocupaciones y eso me da fuerzas...” Pero no todos los músicos son Haydn. Los nietzscheanos creen que cuando un músico no sabe contar hasta tres se hace “dramático”. Por ejemplo, esos músicos que se pusieron la pegatina pedigüeña –“La música se muere. Ayúdanos”– y se fueron a ver a Zapatero para pedirle... Bueno, ¿qué importa lo que le pidieron? El caso es que se fueron a ver a Zapatero y que Zapatero les dijo que sí. Nadie sabía entonces lo de Iñaqui Sáez, al que los cuatro gaznápiros del “agit-prop” deportivo, sucesores de los gansos capitolinos en la industria de la alarma, han empujado hasta la calle. La imagen de Sáez les recordaba que fueron ellos los mentores del equipo que hizo el ridículo con Portugal, y no podían soportarlo. Ahora quieren poner en el cargo al castizo Luis Aragonés, que es como si dijéramos el doctor Toba. Tócala otra vez, Sam. 

Domingo, 21 de Junio

 


Valle de Esteban

Estilo Valart

No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido que no llegue a saberse

 DOMINGO, 21 DE JUNIO


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:


-No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la “gehenna”. ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones.


Mateo 10, 26-33

sábado, 20 de junio de 2026

Rocanrol. Festival Isla de Wight'26. 18-21 de Junio. Get The Water, hoy, 13:20

 


@MarilynDiary








1970




2007



***


Get The Water

El 62


Julio Camba


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Dicen que los controladores del Servicio de Estacionamiento Regulado amenazan con ir a la huelga, si no se les firma un convenio colectivo, y yo en seguida me he acordado del controlador 70073, una fiera del control, un leviatán de la recaudación, una máquina de redondear los céntimos, el Polifemo del estacionamiento-trampa que el Ayuntamiento mantiene frente a la nueva concejalía de los pobres, donde se cruzan las calles de Paco Silvela y Pepe Ortega y Gasset. Una tenue raya discontinua de pintura azul indica que el automovilista provisto de un billete “valid only in blue parking places” puede estacionar su vehículo en el lugar con todas las de la ley. ¿Con todas las de la ley? Con todas las de la ley... nunca se sabe en Madrid, pues está el controlador 70073, que, según se da uno la vuelta, surge por entre la maleza y te coloca un 62, que es el número del precepto infringido: estacionar en intersección a menos de diez metros del punto de confluencia del borde de las calzadas. Sesenta euros, que, unidos al euro con cincuenta que cuesta el billete “valid only in blue”, se ponen en sesenta y uno con cincuenta. ¡La doble financiación municipal! ¿Se acuerdan ustedes de aquel guardia que jugaba al tute con Camba? Una tarde se discutía durante la partida sobre la catadura moral de Guzmán el Bueno, que prefirió la muerte de su hijo a la rendición de la plaza de Tarifa. “¡Y qué iba hacer –zanjó la discusión el guardia–, si no le dejaba otra opción el reglamento!” Ése, precisamente ése, es el espíritu del controlador 70073 que actúa en el estacionamiento-trampa de Paco Silvela y Pepe Ortega y Gasset con un 62, que es arma que no viene en el Cabriñana. En ese puesto de ojeo, a don Pedro Torres García, vecino de Coslada, le atizaron un día, a la misma hora, dos veces con el 62: un guardia municipal, que anotó como lugar de la infracción la esquina Silvela/Ortega y Gasset, y nuestro hombre, el 70073, que anotó Ortega y Gasset, 91. Total, ciento veinte euros. ¿Y dicen que 70073 va a hacer huelga? 

Sábado, 20 de Junio

 


Valle de Esteban

Amanecí otra vez




viernes, 19 de junio de 2026

El Mundial de América


La bufanda de mi peña en América


Francisco Javier Gómez Izquierdo


           Del extravagante Mundial con cuarenta y ochos selecciones que se disputa en América ya han jugado todas su primer partido. Una docena de las cuarenta y ocho están en Canadá, México y EEUU como un escolar del BUP que saca un tres en Matemáticas y le dan beca. Parece generosidad pero es decepcionante, aburrido y cansino, pero no hay mayor negocio que el fútbol ni mejores pagadores que las televisiones. El fútbol se vende solo, no importa el precio que se le ponga. Si el personal deja de ir a los estadios no importa porque el espectáculo ya es mayormente televisivo. El aficionado de siempre que va al campo no se entera de muchos lances que la televisión es capaz de descubrir. No importa que los aparatos nos inventen, disimulen y confundan con modernas infracciones. No importa el teatro de los jugadores con esparajismos salvajes. Nada importa. Sólo importa que todas las naciones rindan pleitesía a la FIFA y dejen que los amos del fútbol quiten el bozal a sus cajas registradoras.


       Son muchos los partidos que no he visto. Argentina, Colombia, Turquía.., el México-Corea que ha clasificado ya a los anfitriones, pero sólo me ha parecido un partido pasable el Inglaterra-Croacia, y atractivo el Brasil-Marruecos. Cierto es que el primer partido de un Mundial suele ser raro y a muchos favoritos se les hace masa en la garganta y no son capaces de digerirlo. Tal que España. A mí Luis de la Fuente me parece muy buen entrenador, pero no sé qué le pasó ante ¡¡¡Cabo Verde!!! No me gusta que no tenga plan B. Éso que tanto reprocho a Iván Ania. No me gustó ver a Gavi en lugares inhóspitos para sus características. Tampoco a Ferrán de extremo driblador, cuando es ocupación que no domina... y en fin, ese abuso de lento sobeteo a la pelota que tanto llega a incomodar. A Portugal le pasó parecido. Y a Bélgica. Y a Uruguay. Marcelo Bielsa, que va de cascabarrias indomable, denunció el estado de los campos de entrenamiento y varias cosas de la organización; señaló a una señora encargada de los asuntos serios "...la conozco de hace mucho" y apuntó que Scaloni también se había quejado pero que sabe que paró las críticas por miedo a represalias. El Loco Bielsa cree que los "referís" van a ser rigurosos con Uruguay por no callar y además no quiso levantar la cabeza ni sonreír cuando grababan la imagen del personaje que ponen al principio de los encuentros. "No tengo por qué" dijo el tío. El porqué ya lo tiene la FIFA y puede que también el VAR. Veo con tristeza no sólo las personales del baloncesto se han traído al fútbol. También los cuatro cuartos. Una cosa que ya es obligatoria y que rompe el ritmo al equipo que está agobiando hacia el minuto 70 al rival y al que los anuncios le prestan la bandera blanca.


      Los segundos partidos suelen confirmar la clasificación para los que lo llevan bien: México, Canadá, Alemania, Francia, Argentina.. Decisivos para los que se  espera que pasen y empezaron con dudas: España, Países Bajos, Portugal, Bélgica..., y esperanzadores para los pobres que se han acercado al banquete: Australia, Escocia, Egipto, Costa de Marfil. Selección ésta que conviene al Burgos que vaya pasando, porque por el 3, Konan, va a cobrar seis mil euros por día que dure en las Américas. Todo es dinero. 

Rocanrol. Festival Isla de Wight'26. 18-21 de Junio. Get The Water, mañana, 13:20


@MarilynDiary





1970





2026


Get The Water

Tristeando


Noviembre madrileño de 1965, año de la muerte de Ruano
Calle de Serrano (Teodoro Naranjo)


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Noviembre, dice Foxá, tiene su sonata.


Se dice que noviembre es triste porque hay en él esa melancolía de las hojas cayendo en los paseos de los parques.


Una vez, un boliviano conocido suyo, observando a un indio, peón de su hacienda, que taciturno tomaba el sol apoyando su poncho rojo contra una pared de adobes, le preguntó: “¿Qué haces?” Y el indio contestó: “Por aquí, tristeando”...


El indio, se ha dicho agudamente, es un árbol que camina.


Para Chesterton, nada se aproximaba más al nervio de la fascinación primaria –el alma de todas las artes– que la extraña frase del ciego de los Evangelios que, al comenzar a recobrar la vista, dijo ver gente “que parecen árboles caminando”. (“Tomando al ciego de la mano, le sacó fuera de la aldea, y, poniendo saliva en sus ojos e imponiéndole las manos, le preguntó: ¿Ves algo? Mirando él, dijo: Veo hombres, algo así como árboles que andan.” Marcos, 8:24) Chesterton veía en las figuras del Giotto algo que recuerda a gente que parecen árboles caminando.


El hombre se ha quedado aislado y egoísta. Al perder la fe religiosa, como había avisado el poeta, se desconecta con el innumerable pueblo de sus muertos. El término medio de la vida en la Roma de Virgilio era de treinta a treinta y cinco años. El hombre moderno, como Fausto, ha vendido su fe milenaria a un Mefistófeles vestido de Ciencia a cambio de la juventud. Mas no se ha recuperado la juventud, la primavera de la vida; se ha prolongado el otoño.


Prolongaremos el crepúsculo y el planeta se cubrirá de una luz de eclipse. ¿Por qué han pescado ballenas que llevaban en sus cuerpos arpones normandos de la edad de Carlomagno, mientras Bécquer o Rafael desaparecieron en plena mocedad?


Los grandes enemigos de la vida son un corazón de baraja francesa sobre fondo negro y el cangrejo horripilante del cáncer. Y los accidentes. Pero, como decía un cura amigo de Foxá, a pesar de todos los antibióticos, de la cirugía moderna, de las vacunas, la mortalidad seguirá siendo exactamente de un cien por cien.


Hay horóscopos que dicen que noviembre es un mes de traiciones y naufragios.

Viernes, 19 de Junio

 


El gato del anuncio

jueves, 18 de junio de 2026

Rocanrol. Festival Isla de Wight 18-21 de Junio. Get The Water, el Sábado, 20, 13:20



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Muertes falsas


Ruano


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


La muerte falsa es un género tan antiguo como el periodismo. Este mismo martes, un periódico dio en rigurosa primicia la muerte falsa de Berlanga, “Muere el cronista del siglo XX”, que no es un gran título, para llevarlo pensado durante tanto tiempo. No es preciso ni literario, y en periodismo, según Ortega, o se hace periodismo o se hace literatura o se calla uno. Un caballero de nombre berlanguiano, por cierto, hubo de salir al escenario a decir: “Sentimos el error con Berlanga. Como con otras personalidades, preparábamos artículos y un fallo en nuestro sistema ha dado visibilidad a uno.” ¿Cómo que lo “sentimos”? Desde luego, ése no es lenguaje ni del Tenorio. Víctimas de muerte falsa fueron Benavente, Sazatornil y hasta Ruano, el grande funebrista, que había vivido instalado en la pereza de los cafés de Chiado, el barrio que más le gustaba de la ciudad más cordial de Europa. Creía haber dejado un buen recuerdo en Portugal, y, recién llegado a España, una mano negra puso un telegrama circular a la Prensa de Lisboa con un escueto texto: “González-Ruano murió accidente automóvil.” Y el “muerto” recibió dos telegramas: uno del corresponsal de ABC a su “viuda”; y el otro, de la Asociación de la Prensa de Lisboa al “Heraldo de Madrid”, donde Ruano trabajaba. Los periódicos lisboetas publicaron muchas fotografías suyas. Los plumillas escribieron artículos funerales y elogiosos. “Otro, no quiero decir su nombre, publicaba una verdadera novela sobre amores fantásticos que yo le había revelado, y que eran, según él, la causa no de mi accidente, sino de mi suicidio...” Total, que en esto consiste la celebridad: cumples una edad y empiezas a oír los cascabeles de las mulillas que sólo aguardan que hinques la picacha para proceder al arrastre: son los necrologistas. No digo que no sean gente recta, pero, cuando se equivocan, hay que alegrarse. 

Jueves, 18 de Junio

 



De la noche a la mañana voy
sacando lengua a las más mudas equis