[Marzo, 2017]
viernes, 13 de marzo de 2026
Guerra Civil
jueves, 12 de marzo de 2026
Hughes. Real Madrid, 3; City, 0. Valverde firma su estrella en el Bernabéu
Hughes
Pura Golosina Deportiva
No lo decimos, pero más o menos todos vivimos para la Champions. Llevamos nuestras vidas, unas pletóricas, otras vacías, como podemos, pero sabemos que tendremos un desquite, un rato febril (pero febril sin dolor) en el que el tiempo será distinto, la vida será cine, los minutos infantiles.
Lo vemos en el Bernabéu. Padre e hijo viendo el partido. Se igualan en la Champions. En la Champions el padre es más niño que el niño.
Y es verdad que nos iguala. Nos iguala la muerte, pero antes la Champions.
El Madrid salía con muchos reservas, sin Bellingham, ni Mbappé y nadie daba un duro por él. La situación perfecta. Así hay que llegar a marzo. Lo sabe tanto el club que ha reorientado la organización para ello.
Antes del pitido inicial había que ver a Thiago con los gestos del keniata antes del pistoletazo. Qué ganas tenía el muchacho de correr.
No estaban dos cracks, pero estaba Mendy. Que no esté Mbappé sería preocupante en otro club, pero no en el Madrid. Le hemos dejado con Ester Expósito cedido unas semanas y ahí está bien. Contento él, contentos todos.
El Madrid salía con el buen inicio que procuran Trent y Huijsen en la construcción, y con Brahim de falso 9. A Noé le vas a hablar de la lluvia, por eso era una genialidad reinventar, ante Guardiola, la no posición con Brahim, que era falso falso 9 porque vimos que el falso 9 iba a ser otro.
El City era un City decepcionante. Un City poco tocador, vulgar, normalizado. Guardiola siempre hace la cosa rara. No puede no hacerla. O se pasa o no llega. Yo creo que todos entendemos por qué le dejó la mujer. Tiene que ser insoportable de maniático. Su TOC es joder las eliminatorias de Champions.
El Madrid tenía agilidad, ímpetu, buen toque y abundancia en la mediapunta, pero un gran vacío arriba. Ese vacío al principio pensamos que no se iba a llenar, que era miedo o insuficiencia y que acabaría cansándolo todo. El Madrid es así: dos años sin centrales y en el momento cumbre, sin delanteros.
El ataque era como comerse un bistec sin dientes, chupeteándolo. Hasta que apareció la Tromba.
Porque el vacío lo iba a llenar todo Valverde, iba a llenarlo llegando, pero llegando como torrente, llegando como DANA por todos lados, desbordando entero al City.
En el 19, Courtois le hizo la del portero moderno a Guardiola y con la zurda la lanzó larga a Valverde, que salió desde su campo y superó a O’Reilly, que jugará de todo pero de lateral poco, con un control y luego a Donnarumma que salió como una loca con todas sus consonantes; a Valverde le quedaba un toque y apenas ángulo, pero la metió. Fue un golazo eterno de Champions, de los que se recuerdan toda la vida.
Quedaba mucho por ver y al poco, Vini contragolpeó y pasó a la espada de los centrales, donde rompió Valverde como nueve, con diagonal, control y zurdazo; y el control tuvo no sé qué giro de adecuación, como un ladear de cadera para reorientarse, uno de esos gestos únicos de acompasamiento que hace Valverde para perfilarse cuando aparece por el lado izquierdo y su biomecánica le pide un extra. Su disparo no es sólo percusión. También tiene una forma única de ir colocándose en carrera (ojalá ver a Valverde en radiografía, su juego esqueléticamente).
El 2-0 ya era cosa seria y el Madrid rompió a ser el Madrid, hubo un demarraje anímico y se vio que Thiago contagiaba con su correr desesperado.
Doku, que era la única amenaza, y más contra la delicadeza de Trent, recibió un 3 contra 1 que no habíamos visto en mucho tiempo.
La euforia es maravillosa, pero cuando la euforia se encadena... ¿así se siente una mujer multiorgásmica? ¿Es esto?
Antes del descanso, llegó sobre el éxtasis el rococó ya con una obra de arte. EL Madrid corría y cuando el contragolpe se aquietó en el área, llegó la pelota a Brahim que miniaturizó todo, al reducir el juego lo ensanchó de modo que todo volvía a ser contragolpe, sobre todo porque apareció por allí Valverde, el incontenible. Brahim achicó todo, se dejó rodear de un bosque de citizens y elevó para el expreso Valverde que a su llegar de Talgo añadió un control que era otra vez algo más, un control-sombrero muy fino, un toquecito suavísimo que eliminó al rival y le dejó la pelota a placer para encañonar a Donnarumma.
La jugada era uno de esos goles que no se cantan sino que se berrean, donde la gente dice mamita y dan saltos como locos porque necesitás darle al cuerpo margen para expresar... Pasan dos cosas: se asimila lo visto mientras se canta el gol. Se pierde la compostura.
Este gol eran dos toques. Con siete toques Valverde había marcado tres goles en medio tiempo dándole al Madrid todos los dientes.
En ese primer tiempo hubo otra actuación memorable. De otro signo. Mendy, que juega dos o tres partidos al año, había sido un secante tal que el City entero se amargó por esa banda. Mendy sale una vez o dos al año, como un Cristo o una Virgen, es como una rogativa o un coche de época que se saca muy poco porque se desvencija, pero es el arma secreta del Madrid. Mendy está para jugar tres ratos. Es el especialista. Mitad especialista, mitad talismán. El que lo renovó es un genio.
Tras el descanso salió Fran García, pero no sentimos miedo.
Hubo en el 46 una gran ocasión de Brahim y el realizador enfocó a Mbappé en el palco de jugadores. “Extremadamente distendido”, dijo el narrador. Hombre, como para estar tenso...
En esos minutos, cuando amainó el subidón, pudimos fijarnos en Thiago, en lo mucho que corre. Se parece a esos canteranos pequeños y enrabietados del Barcelona, pero sin que se le note tanto, y colabora en la salida de la pelota con un llegar y soltar. Ese movimiento parece sencillo, pero no lo hacía nadie. Nadie así. Corre mucho cuando no la tiene y cuando la tiene la suelta rápido y sin amasamientos. Ojo a esto: se desvive por tenerla para, cuando la tiene, no dar el coñazo. Esto es sublime. Porque sucedía lo contrario: tíos que no hacían nada por tenerla y cuando la tenían, soba que te soba... Thiago al peso, en segunda, es bueno, pero lo mismo, en Champions, es mejor. Le sucede como a las modelos. La top model va por la calle y es simplemente guapa hasta que la ve alguien, la pone en París y ya es otra cosa. Al jugador hay que imaginarlo allí. Hay que rodearlo mentalmente de cracks y de Champions.
Pero más allá de su juego, está la energía que transmite y que da vida a sus compañeros. Igual que los Modric y compañía se aprovecharon de los Camavingas, los Valverdes ahora se vuelven a electrificar con ellos.
El City no era ni la sombra... La Premier se dejó transformar por Pep y ahora Pep, el Guardiolismo, es ocupado por otra cosa. Es como si, en parte, Pep se hubiera cansado de sí mismo.
Quizás el único “pero” de la primera parte fue que Guler no consiguiera encontrar a Vinicius, cuando estaba colocado detrás para camelárselo como a Mbappé. Pues eso sucedió en la segunda parte, un pase con la derecha, muy largo, que dejo a Vinicius en un buen contragolpe que acabó en penalti de Donnarumma. Fue penalti pero a mí me pareció que si lo revisaban se lo quitaban. Y tuve un triste pensamiento: “Hughes, ¿algún penalti que han pitado a favor del Madrid en estos muchos años que llevas viendo partidos te ha parecido que no lo fuera? ¿Ha habido uno, uno solo, en el que tu objetividad se elevara sobre tu pasión y dijeras: a lo mejor no es penalti? Me entristecí ante mi fanatismo y entonces lo tuve claro: acababa de gafarle el penalti al Madrid con este pensamiento tan inoportuno. También colaboró Vinicius haciendo una paradiña gilipollesca en la que parecía querer imitar al cavallino rampante de Ferrari.
Este fallo creo que pesó mucho y el equipo se reorientó hacia mantener la puerta a cero, pues un 3-1 hubiera sido malísimo.
Entró Camavinga, Tchouameni anduvo un poco renqueante y hubo un gran susto cuando Thiago, en lo que mejor hacía, aliviar la salida de Courtois, la perdió. Fue un gran susto, como si se cayera un bebé que Courtois rescató con una de las paradas de su vida. Los compañeros mimaron mucho a Thiago tras el fallo.
Arbeloa demostró gusto y valor dando entrada a Mastantuono y Manuel Ángel (el cambio me emocionó) y también entró Carvajal, que ha desarrollado torso de paralímpico.
El Madrid le estaba ganando al City con Manuel Ángel. Los planos a Pep evidenciaban que se está convirtiendo en Zubizarreta, el Zubi de Savicevic además.
Manuel Ángel era como un 600 en la M-30 pero les sacó una amarilla, robó, y colaboró. Se dijo. Se dijo desde el principio. Se dijo estando Alonso. La temporada estaría en los canteranos de Arbeloa.
La guerra (sigue)
Ignacio Ruiz Quintano
–Y, a la manera china, filosóficas y suficientes.
miércoles, 11 de marzo de 2026
Yodo y fideo cabellín
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Neutral en las dos guerras mundiales, o gran guerra civil europea, el español, que prefirió su propia guerra civil, habla como si tuviera “mono” de guerrona gorda.
Olaf, que por alemán sabe de qué habla, habla tentándose la ropa: “Con la invasión rusa entramos en una nueva era”, y parece que oyes a Rohmer (Friedrich, el filósofo del organicismo, no Éric, el cinero de la “Nouvelle vague”). En cambio, Borrell, que por español habla como parpayuela, despliega la cola y engola la voz para decir: “Estamos en guerra”. Esto lo oyen las viejas (las que no están en el visillo del Observatorio Universal de Vigilancia de Pensamientos Divergentes) y corren al mercadona a acaparar fideo cabellín, que ayer se agotó en mi barrio. Fideo cabellín… y yodo, por si la guerra nuclear.
A Sánchez, que, como Azcona en las películas de Berlanga, tiene oído de tísico para el lenguaje popular, le faltó tiempo para decir que las subidas de la luz, el gas y la compra son cosas de “la guerra ilegal” (ya no está Casado para pedir una ley de guerras), no del “confinamiento ilegal” de la población (la ciudadanía es otra cosa) porque a él le salió de la taleguilla, cosa de la que nadie se acuerda porque la primera víctima de la guerra no ha sido la verdad, sino “la Coviz”, desaparecida en combate hasta el verano, cuando, de las capeas patronales, salga otra variante-vaquilla.
La literatura, esta vez, la pone la gente de Boris Johnson, periodista con escritura. Wallace, su ministro de Defensa, quiere un cuerpo a cuerpo con Putin, porque, “si ya una vez la Guardia Escocesa pateó el culo al zar Nicolás I en Crimea, siempre se puede hacer otra vez”. W. H. Russell cubrió para “The Times” la carga de la Brigada Ligera y la incompetencia y corrupción de sus oficiales. Wallace merece una Imogene Carter, seudónimo de Cora Crane, antigua madame de burdel y primera mujer corresponsal en la guerra greco-turca: intentó la carrera literaria, y el fracaso la llevó a abrir su segundo burdel en Florida.
[Marzo, 2022]
Por San Vindiciano
Francisco Javier Gómez Izquierdo
Decía David Vidal que un portero de fútbol no puede ser elegido Balón de Oro, mejor jugador de un mundial, una Eurocopa, una temporada..., porque un portero no es jugador de fútbol, sino "un especialista". No estoy de acuerdo con las cosas de Don David, pues entre las lógicas evoluciones aceptables por la ortodoxia, está la del portero-jugador aportada por Cruyff de la que hablamos antier mismo con ocasión de tantos despropósitos como acumula la portería del Córdoba CF. Reconozco que en casi todos los porteros veo defectos y que quitando los Maier, Iríbar, Arconada o el Courtois actual, de ninguno me extraña el yerro, pero lo de anoche en el Metropolitano, teniendo en cuenta la categoría del partido -la Champions decisiva- y el valor que se supone a las plantillas, escapa a comprensión humana la actuación del Kinsky del Tottenham, los regalos -hubo varios, no sólo el gol tonto- de Oblak, uno de los buenos y hasta los titubeos del en demasía elogiado Joan García, ágil como pantera, pero ¡ay!...¡bah! serán cosas mías. Mamardashvili ante el Galatasaray dio también un par de sobresaltos a los aficionados del Liverpool en el partido que se jugó a las siete.
¿Por qué tan mal tanto portero en la misma fecha? Como soy aficionado a muchas cosas raras, tales como el santoral -otros hay que miran embelesados a tertulianos gritones- busqué el del día y resulta que corresponde a San Vindiciano. De Vindicare, que significa Defensor. En especial por escrito, matiza el DRAE. No controlo como hasta hace quince o veinte años -ya no doy de sí-, las plantillas y de este Antonino Kinsky, checo, no tenía conocimiento. "Éste no mete el miedo que metía el sensacional Klaus Kinsky haciendo de Lope de Aguirre", pensé cuando lo enfocaron la primera vez. Cuando al cuarto de hora Igor Tudor lo sustituyó por el titular Vicario, servidor estaba consultando el santoral y pensando qué fantasías tendrían que idear sus "defensores" para reivindicar la dolorosa bajada a los infiernos cuatro días antes de los idus de marzo de un portero que seguro tiene condiciones. Si Lope de Aguirre fue conocido como "La cólera de Dios", éste otro Kinsky puede que hasta se duela, por atraerse la cólera de los dioses -es licencia que pido disculpen- por vaya usted a saber qué impiedades o dejadeces. No sé, resultaron raras por escandalosas y desnortadas las intervenciones de Kinsky, los despistes de Oblak y las vacilaciones de Joan García.
Al Bayern de Munich, rotundo y demoledor, le sobra el partido de vuelta para eliminar al Atalanta. (1-6). El 1-0 del Galatasaray al Liverpool dará muchos dolores de cabeza a los ingleses porque no los veo sueltos. El sitio de Osimenh no está en Turquía. El Newcastle adoleció de puntería ante el Barcelona, al que se le apareció la Virgen en un error defensivo que supuso el penalty del empate. No entiendo que Gordon no jugara de titular, y el Atleti, pues, nada, que le acompañó San Vindiciano.
martes, 10 de marzo de 2026
Espolones óseos
Abc
En la Galaxia Epstein que nos habita, lo bueno de tener al frente del imperio a un pacificador es que sabes que, tarde o temprano, te cagará en la cabeza la paloma picassiana, esa “pombiña mensaxira / de branca pluma” que el padre de Picasso pintaba en La Coruña para poder comer: el padre era de vista cansada, y dejaba las “pombiñas” a su hijo para que éste les hiciera las patas, razón por la cual la Paloma de la Paz, no tiene patas, pues en cuanto Picasso dispuso de dinero de bolsillo se negó a pintar una sola pata más.
–Puedo decirles que no van a tener una guerra con Irán conmigo como Presidente –prometía, muy campanudo, Trump en 2024.
En 2026, contra la opinión de sus votantes y de sus militares, Trump y su principio de Pete (el ex presentador de la Fox que funge de secretario de Guerra) le han declarado la guerra… a Irán, nudo gordiano de la geopolítica, aun a sabiendas de que habría bajas americanas, detalle que ellos despachan como política de personal, pues nunca calzaron unas botas militares. Mas como sea que se puede ser militarista sin ser militar y militar sin ser militarista, Trump (como, por ejemplo, Azaña) es un tipo de contextura militarista. Un veterano de los marines recordaba estos días que el abuelo de Trump huyó a los Estados Unidos para evitar el servicio militar en Baviera, y que el padre de Trump movió los hilos médicos para que su hijo evitara el reclutamiento por unos “espolones óseos”, diagnóstico algo más científico que las medidas de pecho que privaron a nuestro Aznar de su servicio militar, y luego bien que lo sacó cuando lo de Iraq, con el Bushito Chico, otro que escaqueó de los cuarteles (Dan Rather quiso documentarlo con un papelucho ful que le costaría el despido de CBS). Sólo el psicoanálisis podría aliviar la sed de guerra de los huérfanos de mili cuando ocupan el poder en la era de los misiles.
–La observación irrisoria que se hizo una vez contra el psicoanálisis es que el inconsciente ve un pene en cualquier objeto convexo y una vagina en cualquier objeto cóncavo –dijo el húngaro Ferenzci, el discípulo favorito de Freud–. Yo encuentro que esta frase caracteriza muy bien los hechos.
Trump atacó en mitad de las negociaciones de sus agentes inmobiliarios con los iranios, lo cual parece ser una seña de la diplomacia trumpiana, desde luego muy lejos de los artículos de Hamilton y muy cerca de las películas de Scorsese. Dicen que este mataleón negociador también se lo hicieron al oso ruso, sólo que el oso ruso se vio venir los drones por el rabillo del ojo. El contrataque persa en seguida fue condenado por nuestros líderes europeos, que tanto han interiorizado la servidumbre voluntaria que no conciben que alguien ose devolver las tortas imperiales. Furia épica.
[Martes, 3 de Marzo]
lunes, 9 de marzo de 2026
Vini, vide... City
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
La Casa del Fútbol Europeo en Nyon, Suiza, es el Punxsutawney, Pensilvania, de la marmota Champions, con Butragueño, que es nuestro Bill Murray, chapoteando en el bucle temporal del Manchester City, que debe toda su fama, no a las orejonas ganadas, sino a las eliminatorias con el Real Madrid.
Si al salir del bombo la bolita “ve su sombra” porque el día es soleado y se mete de nuevo en el bombo, ello significa que el invierno durará seis semanas más. Y si al salir del bombo la bolita no ve su sombra porque el día está nublado, abandona definitivamente el calor del bombo (¿bolitas calientes?), y ello significa que el invierno ha terminado; vamos, que llega la primavera, y el Real Madrid, decía don Santiago Bernabéu, es ganar en primavera.
Real Madrid-Manchester City, y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga. El piperío camastrón, que todavía guarda luto por el Proyecto de Xabi, que quiso imponer el tiquitaca de zorcico en la Castellana, es pesimista, y no se ve ganando a nadie con el equipo de Arbeloa, poniendo al tronco de Haaland por delante de los dos mejores atacantes del mundo, Vinicius y Mbappé. El piperío camastrón se sienta en la terracita ayusera a echar cuentas: no tenemos laterales, no tenemos centrales, no tenemos director de juego, no tenemos extremo derecho y tampoco tenemos delantero centro, porque Gonzalo, el descubrimiento de Xabi, es bastante tronco, y Endrick, al ser brasileño, no gustaba al Guardiola de Tolosa y tuvo que irse a las chimbambas, a donde el técnico también quería enviar a Vinicius, que es quien luego nos ha salvado (con Courtois) la eliminatoria del Benfica de Prestiani, ese duendecillo de leyenda escandinava por el que acabaría “suicidándose”, quién nos lo iba a decir, Mourinho, cuya historia con el madridismo merecía mejor final (hasta su fiel John Obi Mikel se sintió decepcionado con el portugués). Por cierto, que, a efectos estadísticos, Vinicius aprovechó la ocasión para ser el primer futbolista en marcar en los dos partidos de una eliminatoria de Liga de Campeones contra un equipo de Mourinho, que en Lisboa se autoexpulsó del banquillo y en Madrid se negó a ver el partido en un palco del Bernabéu, en cuyo córner repitió Vinicius el bailón del Estádio da Luz que según los nuevos antropólogos desató la tormenta racista. Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi (“cruzo la desmedida realidad / de febrero por verte”), decían los poetas de la experiencia, pero si tú me bailas en el córner, cruzo la desmedida realidad humana y te llamo “mono”, dicen los lindos don diegos del post humanismo.
Para ser un jugador que el piperío camastrón quiere vender para comprarse a Rodri, los números redondos de Vinicius en Champions parecen sobrehumanos: treinta y dos goles, treinta asistencias y dos títulos en setenta y ocho partidos, aparte su participación directa en sesenta y dos goles. Todo esto contra el parecer del Homero del Negreirato, a quien no le cae bien Vinicius, y grita “¡piscinazo!” cada vez que lo derriban, como la otra noche cuando la entrada de Otamendi en el área; en la misma noche que al imperial Rudiger llamaba… Reiziger, que ya es llamar, sobre todo la atención del inconsciente.
El equipo no juega a nada y la vuelta con el City es en Manchester, repiten los piperos. Bueno, el equipo no toca, sino que acarrea el balón. Y si miras al banquillo, mejor no haces cambios. Aunque, bien mirado, ¿quién es el City? Como decía un tuitero, Febre, antes del sorteo “Groundhog Day” en Nyon, con el City ya no hay ni cosquilleo en el estómago:
–A este paso, a Haaland no va a hacer falta ficharlo. Juega más en el Bernabéu que Mendy.
En cuanto a la vuelta en Manchester, tampoco hay que llamare andana, considerando la afición que tenemos: el miércoles, cuatro gatos portugueses en un rincón del estadio metían más ruido pitando a Vinicius que los Kikos de Argüello cantando el “Cómo no te voy a querer”. Y cuando no hay forasteros, de pitar a Vinicius ya se encargan los tribuneros. El alemán Klose confiesa haber dejado de jugar al fútbol “porque ya no lo reconocía”. Dicho queda.
Vini, vidi… y venci (¡con la gorra!) al City.
[Sábado, 28 de Febrero]
El Cruyffismo de hogaño
Francisco Javier Gómez Izquierdo
Decía Johan Cruyff que no le importaba que le colaran cuatro goles si su equipo era capaz de marcar cinco. Cruyff era un genio a pesar de alguna que otra extravagancia que a servidor sin ir más lejos le parecían incomprensibles. Tal que cuando le preguntaron quién le parecía el mejor portero del mundo. "Jair, por lo bonito que suena su nombre", contestaba aquel portento. Los aficionados recuerdan sus guerras con los porteros que no sabían jugar al fútbol (Zubizarreta) y la inclinación que tenía por los que se atrevieran a regatear y pasaran en largo como si fueran líberos, empleo éste que ya no se lleva. A Busquets padre lo puso de ejemplo para el futuro y las recuas de discípulos que le han ido saliendo todo se les hace Carlos Busquets como primer mandamiento del pensamiento cruyffista.
Servidor, que como saben, es un simple aficionado, cree que además de un portero-jugador, laterales incisivos, técnica por arrobas y un físico de notable para arriba son precisas mas cosas que sólo Cruyff sabía interpretar.
Este preámbulo viene a cuento del Rácing de Santander, 4 - Córdoba, 3, de ayer domingo, en el que dos entusiastas de Cruyff, José Alberto López e Iván Ania, compitieron en fanatismo. El Rácing no ascendió el año pasado por ser su defensa un coladero. Sigue siéndolo, pero esta temporada marca muchos goles -la máxima de Cruyff-, y ya lleva 60, cifra que contrarresta los quebrantos de retaguardia, que no han sido pocos. Tantos como 39. Hay una diferencia de 21 a favor y creo que tiene el equipo un caminar rotundo que le va a llevar a Primera. José Alberto lanza flores a Iván para convencerle que va por buen camino, pero el cordobesismo ve que en 29 partidos el Córdoba tiene 41 puntos, 41 goles a favor y 41 en contra. Está en el puesto 11, justo en la mitad de la tabla, que es a lo que se puede aspirar con semejantes números tan equilibrados y que tanto engañan a los amigos de la estadística. La poca estima de Cruyff con los porteros la tiene también Iván Ania, que quitó de la titularidad a Carlos Marín ante el Racing precisamente en El Arcángel allá por septiembre y ayer le devolvió el puesto por cosas que no le gustaron de Iker Álvarez. Resultado: 1/ partido nefasto de Carlos propiciando un gol en una mala salida en un córner y otro por intentar regatear a Íñigo Vicente, uno de los jugadores más listos de Segunda. 2/ Los dos guardametas en el disparadero hechos flan.
¡¡Ojo!! El partido fue del Córdoba. Jugó como no se le ha visto en toda la temporada. Jugó para ganar, pero no se pueden regalar goles, ni dejar de vigilar al veloz Andrés Martín, el Pichichi de Segunda, al que sin lateral izquierdo enfrente se asigna su persecución a un Requena corredor de medio fondo en el centro del campo. Dos goles coló el que fuera nuestro Andresito y hoy flamante Pichichi de la categoría. Seguirá siendo atractivo ver jugar al Córdoba, se ganarán partidos... pero nos seguirán marcando goles y se necesitarán cuatro y cinco para ganar.
Luis Ramis no comparte en sus tácticas y métodos las alegrías de Iván Ania y José Alberto a los que hay que añadir a Rubí del Almería (53 goles a favor y 40 en contra) y Pablo Hernández en el Castellón, sino que nos recuerda a las pesadas hormigoneras de los Maguregui obsesionados con no encajar. 26 goles lleva en contra por 32 a favor, lo que le basta para estar a tres puntos del ascenso directo, aunque se espera que esté a seis si el Almería gana a la Cultural esta noche y suma 52. Se ganó al Mirandés sin sobresaltos y sin delantero centro. Ahora pone a Appin, un medio ofensivo, en vez de a Fer Niño o Mario y con un 4-4-2 que para mí es un 4-6 se va apañando. Los goles los mete David González, zurdo y que llevaría el 10 en los 70 y además es burgalés, detalle que se agradece. Lo que no gusta del Burgos es el juego que despliega. "Joé, tu Burgos -me dice un quinto de Montemayor que se sienta al lado en El Arcángel-, no juega ná y ahí está". Así es. "Menos jugaba el Oviedo la temporada pasada y ascendió", le contesto. "También es verdad..."
La guerra
Técnicamente, guerra es una lucha armada entre unidades políticas organizadas, y guerra civil es una lucha armada en el seno de una unidad organizada.
Ochenta años ya de la última guerra civil española, que iba camino de quedarse en otra fuente de divisas para Inglaterra, merced a los libros y documentales facturados por bandadas de hispanistas que viven de escribir de Franco como si fuera Paul Gascoigne.
–La guerra civil española fue la primera batalla de la guerra mundial –dice el frescales de Paul Preston, que sabe que su nicho de clientes va por ese lado.
Sofía Casanova se hartó de repetir en ABC lo que oyó decir al Lenin del 18 en Petersburgo: “Afirmados en Rusia, nos apoderaremos de España”.
España quería vivir del consenso entre el falangismo y el comunismo como vive Inglaterra del armisticio entre Cromwell y el Parlamento: donde durante cuarenta años había comido un partido, durante otros cuarenta comerían cuatro. Y así fue la cosa... hasta que vino el “drógulus” de León.
P
[Julio, 2016]
domingo, 8 de marzo de 2026
Ay la guerra
El Líder del Mundo Libre
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Nos vamos a la guerra con el líder del mundo libre, Sleepy Joe, que para celebrar San Francisco de Sales
llamó en rueda de prensa “estúpido hijo de puta” a un periodista de la
Fox que le preguntó por la inflación. Los demás periodistas callaron
como tusos porque Sleepy Joe es el líder del mundo libre, cuyo pilar,
dicho por Montesinos, es la prensa, y no vamos a tirar piedras a nuestro tejado.
No sé del covid, pero de la guerra (o mejor: de la discusión sobre la guerra) uno está vacunado desde lo de Iraq.
–Iraq es el emplazamiento del Jardín del Edén. Aquí tenéis que andaros con pies de plomo… –fue la arenga del teniente coronel Tim Collins a la infantería británica en 2003, cuando el Movimiento Nueva Moderación de Blair, atacando por el Éufrates, y de Aznar, atacando por el Tigris, llevó la democracia de los Bush a Mesopotamia, que quiere decir Entre Dos Ríos, o sea, la Zentralidad que Pons trata de imponer en Polonia por encargo de Clarabelle Cow.
Otro militar británico, Nick Carter,
jefe del Ejército, lleva años avisando de lo cerca que andamos de otra
guerra mundial, y todos recordamos que la primera estalló por el
incidente con un serbio.
Tenemos un único valor, el dinero, que mueve dos industrias: el narcotráfico y la guerra. Dejemos la retórica y vayamos a lo negro. Nietzsche supo sacar brillo a “la muerte de Dios” y profetizó las dos guerras del XX, aunque también profetizó que el XXI sería aún peor. Habrá guerra. No sabemos si Putin contará con algún Zhúkov, pero sí que nosotros no contamos con ningún Patton. El estratego del mundo libre es Milley, que llamó a los chinos para decirles que, si Trump ordenaba cualquier ataque, estuvieran tranquilos, que él los avisaría antes de actuar, lo que le valió seguir en su puesto con Sleepy Joe, a cuyas órdenes planificó la Huida de Afganistán, coronada con un dron que mató a siete niños que no eran los de Écija, como había vendido el Pentágono. ¿Y España? Bien, bajo las alas del general Reyes, as de la Aviación.
[Enero de 2022]
Yo tengo un alimento que vosotros no conocéis
DOMINGO, 8 DE MARZO
En aquel tiempo, llegó Jesús a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta. Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice:
-Dame de beber.
Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los samaritanos). Jesús le contestó:
-Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva.
La mujer le dice: «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?». Jesús le contestó:
-El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.
La mujer le dice: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla». Él le dice:
-Anda, llama a tu marido y vuelve.
La mujer le contesta: «No tengo marido». Jesús le dice:
-Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad.
La mujer le dice: «Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén». Jesús le dice:
-Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren así. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad.
La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo». Jesús le dice:
-Soy yo, el que habla contigo.
En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?». La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente: «Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será este el Mesías?». Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él. Mientras tanto sus discípulos le insistían: «Maestro, come». Él les dijo:
-Yo tengo un alimento que vosotros no conocéis.
Los discípulos comentaban entre ellos: «¿Le habrá traído alguien de comer?». Jesús les dice:
-Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto: levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador. Con todo, tiene razón el proverbio: uno siembra y otro siega. Yo os envié a segar lo que no habéis trabajado. Otros trabajaron y vosotros entrasteis en el fruto de sus trabajos.
En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho». Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».
Juan 4, 5-42
sábado, 7 de marzo de 2026
Los muertos (y las muertas)
James M. Gavin
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
La primera víctima de la guerra no es la verdad, que nadie acepta,
sino la sensatez, hoja de parra de la inteligencia (la inteligencia es
conocimiento de la ley de la causalidad), y luego vienen los muertos (y
las muertas, en inclusión de Gómez de la Serna).
–Creí
con fe religiosa en un mundo platónico, eterno, donde las matemáticas
lucían una belleza como los últimos Cantos del “Paraíso”, y al final vi
que el mundo eterno es trivial y que las matemáticas son sólo el arte de
decir la misma cosa con palabras diferentes –cierra Bertrand Russell su “Autobiografía”.
En los 50, dos inteligencias superiores, Russell y Einstein, intentaron aportar sensatez a un mundo de locos que fumaban sobre bombas nucleares como Bakunin acostumbraba hacerlo sentado en un barril de pólvora. La Guerra Fría era un concurso de “faroles” entre el Occidente, que tenía al Kremlin por malvado, y el Oriente, para quien la malvada era Wall Street. Ni Russell ni Einstein pedían a nadie que renunciase a ninguna de estas dos opiniones: “A lo que es preciso renunciar es a la creencia de que se pueden conseguir ambas cosas por medio de una guerra mundial”.
El peligro eran los halcones de ambos bandos, que creían que el suyo
podría conseguir la victoria en el sentido antiguo. “Norteamérica podría
ganar una guerra abierta, pero yo no sé si ganaremos esta guerra fría”,
declaró Dulles ante un Comité del Congreso. A la vez, Kruschef le decía por carta a Russell: “Yo creo que si el imperialismo desencadena una nueva guerra mundial, perecerá en ella”.
Preguntado en el Comité Symington del Senado por los efectos, en
muertos (y muertas), “si nos metiésemos en una guerra nuclear”, el
general James M. Gavin respondió: “Los cálculos corrientes llegan
hasta cifras de varios centenares de millones, dependiendo de la
dirección en que soplase el viento”. En América, el primer día, sobre
150 millones, morirían 36.
–Una “victoria”, a condición de que el número de muertos rusos fuese todavía mayor.
[Marzo de 2022]
viernes, 6 de marzo de 2026
El factor Cheney
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
En América, “para salvar la Constitución”, los Cheney, Dick y Liz (papá e hija), votan por Kamala Harris, elevada por los medios a la leyenda de hija intelectual de Adlai Stevenson.
–En los 248 años de historia de nuestra nación, nunca ha habido un individuo que represente una amenaza mayor para nuestra república que Donald Trump –dice el tipo que de la mano del juez Scalia, su compañero de caza, manipuló la Constitución para, sobre la base de información falsa, librar una guerra que dejó Iraq como un aparcamiento.
Dick Cheney es la encarnación siniestra del baile de máscaras en el bipartidismo americano: lo que era rojo ahora es azul, y lo azul, rojo. En palabras de Robert F. Kennedy Jr: “El Partido Demócrata de RFK y de JFK era el partido de las libertades civiles y la libertad de expresión. Hoy es el partido de la censura, los confinamientos y la coerción médica; está plagado de belicistas neocones, de representantes de las corporaciones… Es el partido de la guerra legal”. El partido, pues, de las elites, cuya auténtica rivalidad no tiene lugar entre la Facultad de Empresariales de Harvard y la Facultad de Derecho de Yale, “sino entre éstas y West Point”, dicho por Sheldon S. Wolin, un pata negra de la izquierda académica que desde “el fraude electoral de Florida” en favor de Bush no le quitó el ojo a Cheney, “conocido evasor de la conscripción durante la guerra de Vietnam”, como todos nuestros belicistas.
El trajín de Cheney con Scalia para alterar la Constitución tuvo su intríngulis. El neocón ponía la voluntad de poder, y el juez, la artimaña jurídica. Scalia era originalista, y decía inspirarse en Hamilton para servirle a Cheney la figura del “ejecutivo unificado”, es decir, el poder inapelable. Para “vender” su doctrina presidencialista (un ejecutivo “en una sola mano” –“energetic”–), y que no se confundiera con la monarquía absoluta ni con la dictadura militar, Hamilton soltó un discurso de cinco horas en Filadelfia, sin éxito. Cheney, en cambio, sólo necesitó de un tarjetón de Navidad con una cita poética de Franklin: “Y si un gorrión no puede caer a la tierra / sin que Él lo note, ¿es probable que un imperio / pueda alzarse sin su ayuda?” El 11S hizo el resto, y todo fue ya “guerra contra el Terror”, con su rico folclore de la guerra preventiva (la guerra de anticipación, avisa Wolin, es el “Lebensraum” de la era del terrorismo).
–A mis amigos demócratas, a mis amigos independientes y a los indecisos en estas elecciones: el voto por Kamala Harris es un voto por Dick Cheney, el arquitecto de todo lo que ha ido mal en Oriente Medio. Por eso me enfermó oír hoy a Cheney, pues tenemos personas que murieron en esas guerras por culpa suya –resume la situación la ex demócrata Tulsi Gabbard.
Una sierpe del Paraíso, el sociópata Klaus Schwab, anuncia silbando la llegada de una agencia digital preventiva que “arrestará a la gente antes de que cometan los crímenes”.
[Septiembre, 2024]
jueves, 5 de marzo de 2026
La Grande Ilusión
Sir Norman Angell
© Galería Nacional de Retratos, Londres
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Las pérdidas achacables a “La Grande Ilusión” son, en resumen de Jacques Barzun, no menos de diez millones de muertos: lo mejor de la juventud europea de 1914, sacrificada por “las mentiras de sus padres”, en palabras de Kipling, padre con hijo muerto.
Sobre un panfleto suyo de 1909, Norman Angell,
economista, periodista y pacifista (¡Nobel de la Paz en el 33!),
desarrolló un éxito editorial, “La Grande Ilusión”, con el que pretendía
acabar para siempre con la guerra por la sencilla razón de que,
económicamente, el vencedor estaba condenado a perder en la misma
proporción que el vencido. La guerra había dejado de ser negocio. El
escritor británico refutaba así el militarismo del general alemán Friedrich von Bernhardi,
que en su libro “Alemania y la próxima guerra”, de 1911, anticipaba los
argumentos de la “guerra preventiva” que hemos vivido en el XXI, y que
conlleva el deber de alcanzar la supremacía abriéndose paso a sangre y
fuego.
–La
tentativa de abolir la guerra no sólo es inmoral e indigna de la
humanidad; es una tentativa de despojar a los hombres de su más alto
atributo: su derecho de exponer la vida material en defensa de un objeto
ideal.
A Angell todos los periódicos le respondieron que el objeto del
armamentismo era la defensa, no la agresión. Pero decir que “debemos
prepararnos para la defensa”, contestaba él, equivale a afirmar que
“alguien piensa en atacarnos”, lo cual equivale a declarar que “alguien
tiene motivos para atacarnos”. Una tontería, pues la conquista se reduce
a multiplicar por “x” y luego volver al resultado original dividiendo
por “x” otra vez.
La refutación absoluta de “La Grande Ilusión” fue la declaración de
guerra del verano del 14. Para comenzar, recuerda Barzun, el “arte
enemigo” debía prohibirse en el escenario, el museo y la sala de
conciertos. Más aún: había que demostrar mediante libros académicos que
los pensadores enemigos llevaban tiempo creando el carácter agresivo de
su nación, y la Historia respaldaba la acusación; después de todo, los
alemanes siempre habían sido invasores, los bárbaros que habían
destruido el imperio romano. Por su parte, los alemanes tenían
argumentos equivalentes: los franceses, aunque en decadencia, tenían el
obsesivo propósito de dominar Europa Central.
Con dos guerras mundiales a cuestas, Norman Angell tomó la decisión de
canjear su pacifismo contable por la propaganda de la Otan, con lo cual
sus lectores debieron de sentirse como C. Isherwood leyendo en
California a los corresponsales de guerra en Europa: “Me hacen sentir lo
que deben de sentir algunos vagabundos cuando un miembro del Ejército
de Salvación te obliga a tomar himnos con la sopa”.
Isherwood no había huido de Londres, sino del clima de guerra, “por el poder que da a todas las cosas que odio”:
–Los periódicos, los políticos, los puritanos, los jefes de sección de los Boy Scouts, las solteronas despiadadas de mediana edad…
Christopher Isherwood






















