miércoles, 11 de febrero de 2026

El 100.2 (Sobre Txeroki y la alarma social)

 


Uvas Maduras
Gil de Siloé en la Cartuja de Miraflores


Francisco Javier Gómez Izquierdo


                Hará unos quince años -no puedo precisar la fecha con exactitud- entró un interno a cumplir pena de cuatro años y seis meses, condena que quedó así por refundición a la triple de la mayor. El interno andaba en la treintena, estaba felizmente casado, tenía dos hijas, trabajo estable, coche e hipoteca cuyo pago iba asumiendo con responsabilidad y excelente disposición desde hacía varios años de hacer vida honrada. El joven Rafael fue un prenda de los quince a los veinte y al acabar los seis o siete juicios le quedó pagar por su vida delictiva, eso: cuatro años y seis meses. Clasificado en 2º Grado, lo normal, a su entrada,  los vecinos y mucha gente de Córdoba que conocían su magnífica superación a las drogas se movieron para conseguir que pudiera salir a seguir en su trabajo y atender a su prole. Hasta tal punto fue la movilización que TODOS LOS AFECTADOS por su vida maleante aportaron a los juzgados correspondientes su sincero perdón. ´"El perdón del ofendido", concepto éste que no se quiere en el nuevo Derecho, por oler a Ley Divina. Por lo que sea, no entro en consideraciones, cuando a los seis meses se le volvió a clasificar, la Junta de Tratamiento votó que no al tercer grado, con la incomprensión de muchos compañeros que tratábamos a Rafael y no escondo que de mi indignación particular.


     La política llevaba tiempo sobando el recurso del 100.2 para que los directores de las prisiones convencieran a sus equipos de tratamiento de lo conveniente en "determinados casos": "...la conveniencia de aplicar un programa concreto de tratamiento adecuado a las características específicas del interno encaminado a la consecución del fin de la reinserción..." He aquí el argumento "científico" para aplicar el 100.2 por el que el interno clasificado en 2º Grado sale a trabajar durante el día y regresa al régimen cerrado de noche. "Ejecutividad inmediata" remata el apartado 2 del artículo, no sin antes precisar que "tal MEDIDA EXCEPCIONAL necesitará de la ulterior aprobación del Juez de Vigilancia". Ustedes esperan saber qué pasó a Rafael cuando se le buscó esta solución. Pues la Junta de Tratamiento siguió que nones y al año sí que le concedieron el 100.2, que no el Tercer Grado. Servidor cree que el Derecho amparaba y tendría que haber sido generoso con las circunstancias de Rafael, pero...


     Una de las causas de la negación de terceros grados es la alarma social del delito y es cosa que bien parece a todo el mundo. Un violador, un matamujeres y hasta un o una matahombres por vicio o maldad, crean alarma social. Tipos así, y tipas, no merecen terceros grados, ni permisos, ni condicional a no ser que tengan una conversión a los principios de urbanidad y respeto a lo Pablo de Tarso. A Miquel Garikoitz Aspiazu, condenado a más de cuatrocientos años, preventivo aún por otras causas -"no te miran el permiso porque te queda algo por ahí", ha dicho servidor durante más de treinta años a miles de internos en los patios carcelarios- le han concedido el 100.2 con el visto bueno y necesario de la Consejera de Justicia del País Vasco, de la parcialidad del PSOE que lleva a la Sagrada Familia en su nombre: María Jesús San José. Creo que Garikoitz Aspiazu lleva 17 meses en Martutene y al parecer en este tiempo ya se han reunido datos suficientes para justificar su puesta en semilibertad. Me gustaría saber si ha limpiado tigres, ha fregado suelos comunes, ha repartido en el officce... y etc. aspectos que el funcionario valora, aunque sabe que luego los equipos deciden conforme ordenen los políticos. Hemos conocido con estupor una clasificación en  Tercer Grado en CUATRO DÍAS y mi humilde parecer es que con insolente descaro se está utilizando el 100.2 como pensaba el que lo ideó y no para lo que parece que se redactó. ¿O no les parece más apropiado recurso legal para el infortunado Rafael que para el tal Txeroki con el que sus víctimas no tendrán nunca descanso?


     Permitan que haga una pregunta: ¿Qué miembro del Equipo de Tratamiento (Director, Subdirector, Jefe de Servicio, Médico, Psicólogo, Jurista, Educador, Trabajador social) se atreve a decir que no a la petición de los miembros de ETA, sabiendo que alguno es capaz de "chivárselo" a los internos, o mejor, tener un desliz delator de su negativa? ¿Y a este Txeroki, quien le ha dado trabajo u ocupación?  ¡¡Ay, la alarma social en los delitos!!

Periodismo




Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    Que dice José Antonio (como el AusenteGriñán que él luchó por el periodismo libre y que, aun sintiéndose malparado por una portada de ABC, no se arrepiente.

    El periodismo libre sigue siendo colorín, pingajo y hambre, que dijera Valle-Inclán, y, sobre esa base, ¿quién va a impedir a nadie ejercerlo?

    –Si todo lo que yo quisiera decir, en efecto, fuese lo mismo que dice el señor Griñán, esto es, si yo quisiera decir que puedo decir todo lo que quiero decir, ¿qué duda cabe de que podría decirlo?
    
Allá por el 75, cuando la libertad de Fraga, aquel Espasa del Estado, los Griñán dieron al periodismo “Corta Cabeza”, una revista de caballos que hablaba de monta corta y monta larga, ese concepto que aplicado a los palos de la portería de fútbol ha hecho famoso a un argentino establecido en Salamanca.
    
Y del fraguismo periodístico, del cual dejó dicho Pemán que “no hay fórmula más segura para la libertad que ésta de que la promulgue un casi demócrata y la administre un casi fascista”, pasamos al periodismo constitucional, gracias al cual, hoy, la Academia de Cine Catalán, “para evitarse sustos, someterá el guion” de la gala de los premios Gaudí a la consejería de Cultura y luego a TV3.

    Contra los sustos, censura previa.

    –¡A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar! –canta Paco Ibáñez, que ha prometido defender a Cataluña hasta después de su muerte (“aquí tienen un soldado para lo que quieran los catalanes”).
    
A caballo de dos tiempos históricos, el franquismo y el socialismo, Griñán rechaza la “folie circulaire” del arrepentimiento, como dicen los nietzscheanos, que alguno queda, aunque sea alimentándose de “pringá”.
     
Nietzsche rechaza el arrepentimiento porque debilita a la voluntad de Poder, haciendo que los fuertes perezcan por desprecio de sí mismos.

    Griñán no se arrepiente de haber luchado por el periodismo libre porque es nietzscheano y porque, siendo el amo, no va a leer el “Granma” en Sevilla


Enero, 2013 

Miércoles, 18 de Febrero

 


Valle de Esteban

Pilates cánido

Miércoles, 11 de Febrero

 


Valle de Esteban

Bolera



martes, 10 de febrero de 2026

Pepitas de oro


El Oro de Moscú

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Por San Blas la cigüeña verás, pero de momento sólo se ven los B-2 trumpianos camino del Golfo Pérsico (pronto Golfo Americano, como el de México) para pegarle fuego al cuarto de los contadores de la economía global.


Trump pertenece a la cultura del “pressing catch”, y su idea de la guerra es una performance guionizada para la TV que combina disciplinas de combate y artes escénicas con B-2, que son esas alas delta negras con las que quiso asustar a Putin en su recibimiento en Alaska, como una caricatura de Hynkel, dictador de Tomania, apoquinando a Napaloni, dictador de Bacteria, en la película de Chaplin, que en el caso de Trump se completa con sus declaraciones, propias de William Munny en “Sin perdón”, sobre su capacidad para destruir el planeta ciento cincuenta y seis veces (en el Golfo estaríamos al borde de la primera) y sobre las limitaciones de su poder, que se reducen a su moral, bastante laxa, si nos ajustamos a los hechos. Es natural que, con todos los cañones de la propaganda lanzando señuelos de la isla de Epstein (“post coitum onme animal triste”), la imprevisibilidad trumpiana tenga bailando al dólar, ese pollo sin cabeza, y sobre todo, al oro. Pero ¿qué sabe hoy de oros un españolejo?


A España con el oro nunca le salieron las cuentas, y ahí están nuestras grandes “empresas espirituales”. “Quien quiera quitarse de trabajar y ser rico, que venga conmigo a sitiar Valencia”, decía el pregón del Cid, según el juglar de Medinaceli, recogido por Albornoz, que también se acuerda de Cortés, quien “mandó dar pregones y tocas sus atambores… para que cualesquiera personas que quisieran ir en su compañía a las tierras nuevamente descubiertas, a las conquistas y poblar, les darían sus partes de oro, plata y joyas que se hubiesen”. Y de Pizarro, que en la Isla del Gallo, había de invitar a sus hombres a elegir entre ser pobres en Castilla o ricos en el Perú. ¿“Espirituales”? Sí, si aceptamos el oro como verdadero símbolo de la sublimación, como muerte del cuerpo y como búsqueda de una vida “superior” que no es la del cuerpo. 


El dorado es el color favorito de Trump, con gusto de casinero de Las Vegas, cuyos proyectos más megalómanos son la “Cúpula Dorada”, contra los misiles hipersónicos de los malos, y la “Flota Dorada”, con “acorazados de la clase Trump” ante la flota china, todo por alargar mil años la “perpetua decadencia” del imperio, como la del imperio de Oriente, que duró mil cincuenta y ocho, según las cuentas de Gibbon, pues subsistió desde el reinado de Arcadio hasta la toma de Constantinopla por los turcos.


Ahora que todo el mundo corre a refugiarse en el oro, de oro en España sólo nos quedan el perro de “El Jarama”, de nombre “Oro”, y apurando el Nadal, Uclés, en tanto que epígono del Siglo de Oro del Régimen del 78, del que sabemos por la magistral descripción de Manuel García Viñó en “La cultura como negocio”.


[Martes, 3 de Febrero] 

Martes, 10 de Febrero

 


Tortilla Dani

lunes, 9 de febrero de 2026

Os Mourinhiadas


Mourinho en el Bernabéu



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Otra vez la burra al trigo. El trigo fue Lisboa, y el burro, el Real Madrid, ahora de Arbeloa, atropellado por el Benfica de Mou, para regocijo de las viudas de Xabi, que son más pesadas aún que las de Keylor Navas, aquéllas que recibieron a escobazos a Thibaut Courtois, cuando Courtois se pasó al lado bueno de la Historia, y le hacían memes con una imagen suya en una parada de autobús, rotulada “Una parada de Courtois”, que de esa cochambre mediática venimos y en esa cochambre mediática estamos.


Si un pintor uniera el cuello de un caballo a una cabeza humana e introdujera diversas plumas por todos lados, unidas por las extremidades, de modo que terminara en una hermosa mujer sobre un pez, ¿contendrían la risa, amigos, tras admitir la vista?


He aquí el llamado “monstruo de Horacio” en el arranque de su “Arte poética”, de donde Mary Shelley extrajo su Frankestein, y Arbeloa, su alineación en Lisboa.


El dibujo del Real Madrid en Lisboa volvió a ser el monstruo de Horacio que nos dejara Xabi Alonso, superado en todo por un equipo de picapedreros a las órdenes de Mourinho. “Esto no es un equipo campeón”, diría luego Mbappé, que había hecho un par de goles para nada, pues ahora deberá jugar una eliminatoria a dos partidos para seguir en Champions, con lo bien que pintaba febrero, libre de compromisos, para improvisar con Pintus la pretemporada que no se hizo en julio por culpa del Mundial de Clubes. Dos partidos contra el equipo más “jartible” del mundo, el Benfica de Mou, que nos va a permitir degustar “Os Mourinhiadas”. De “Os Luisíadas” de Camoes, la epopeya de los hijos de Luso, a “Os Mourinhiadas”, la epopeya de los hijos de Mou.


Mónaco y Villarreal fueron espejismos: el dibujo de Valverde y Camavinga en los laterales para incorporarse por dentro y apabullar en el centro del campo parecía un hallazgo. Pero en Lisboa volvió Carreras, en línea con Asencio y Huijsen, ninguno de los cuales da para un Real Madrid, cuando el City de Guardiola se ha hecho en enero con Marc Guéhi, del Crystal Palace, por veinte millones, que son los diez que se pagaron al Liverpool por llevar a Trent al Mundial más los diez al Leverkusen por la libertad de Xabi Alonso.


Asencio y Huijsen nuncasumarán por Militao y Rudiger, y una de las cosas más graciosas de este monstruo de Horacio que regresó en Lisboa es que el mejor pie en la defensa para sacar el balón es el de Courtois. A Carreras alguien ha de decirle lo que Di Stéfano a su portero en el Valencia, que se autogoleó en un despeje: “No le pido que me pare las que vayan dentro, pero haga el favor de no meterme las que vayan fuera”. “Carreras, no le pido que estorbe a Prestianni, pero haga el favor de no estorbar a Vinicius”. Carreras, que es Lucas con el pelo de Feliciano López, no defiende porque ataca, pero no ataca porque defiende, y donde más se le ve es encerrando a Vinicius contra la raya. La alternativa es Fran García, tan pavoroso como el resto del banquillo, de donde salió corriendo Endrick, bendito Endrick, para que se le olvidara jugar al fútbol. Lopetegui pasó a la historia porque ninguneó a Vinicius y Xabi lo hará porque ninguneó a Endrick.


Vinicius y Endrick, dos brasileños de carácter, eso que le falta a Rodrygo, que en Lisboa salió al césped con el ceño fruncido porque llovía. Si tú juegas con Rodrygo y el contrario juega con Otamendi, siempre ganará Otamendi, que es un Jordi Alba tatuado con citas de Laclau, como el Errejón de aquel tuit que parecía la fórmula del sistema de Xabi Alonso: “La hegemonía se mueve en la tensión entre el núcleo irradiador y la seducción de los sectores aliados laterales. Afirmación-apertura”. Lo que nadie podrá negarle a Rodrygo es su facilidad para borrarse de los marrones, esta vez autoexpulsándose con el italiano Massa, un árbitro clase CTA (muy lejos de la categoría de los Oliver y los Turpin), de los que le van a caer muchos al Madrid, ahora que Florentino le reclama a Ceferino una “leurada” mareante por la movida de la Superliga, gracias a la cual la Champions cambió de formato y disparó los millones.


[Sábado, 31 de Enero]

Hughes. Valencia, 0; Real Madrid, 2. Un pase de Trent, un pase de Huijsen...


@realmadrid


Hughes

Pura Golosina Deportiva

 

Párvula defensa ayer. Jugaba David Jiménez y en el banquillo quedaban, y bien que lo recordó el realizador, Carvajal y Trent. El último salió al final, no así el primero, al que le queda ya sólo hacer de veterano. Buscar polémica ahí sería de un nivel de tercermundismo preocupante.


Me ha dado por decir tercermundismo, con todos los respetos a los del tercer mundo.


Valverde y Camavinga ascendían del lateral a la media, donde volcaron su ímpetu inexacto. Aunque no sea el designado heredero de Kroos, Valverde viste y da cuerpo al equipo ahí. Es como meter legumbres en un caldito acuoso.


Para el ataque quedaba la conexión Güler-Mbappé con el trabajo gravitacional de Gonzalo, que empieza con cara de tártaro y acaba con cara de chino, ¡se recorre Eurasia en 90 minuti de tanto como corre!


El ambiente en Mestalla no era el habitual. Sin Vinicius, y con la que tienen allí, la inquina era muy poca.


Para el plumilla fue otra prueba durísima. Es un Madrid que induce al sueño, que como te pille con pocas horas de descanso te fulmina, te va dando con un mazo de tedio. Para colmo, quedé atrapado en una modalidad de retransmisión en la que la pantalla estaba partida, con varias cámaras, faltaba el pactómetro de Ferreras de Aragón, con un par de locutores perennes y un recuadro que representaba el partido como juego de ordenador. Era bueno porque se veía ahí en su esplendor el bloque bajo, el bloque medio...


Diría que lo mejor del Madrid fue haber ganado un punto más de solidez y ciertos momentos de toque elaborado. Esto empezó a verse en la primera parte. Camavinga se colocaba muy por detrás de Carreras. O sea, los interiores empujando a los laterales. Era mucha la iniciativa de Huijsen, y hubo una jugada, quizás la primera en la que el Madrid embutió al rival en su área, en la que la sucesión de toques ‘gananciosos’, ese lento avance, fue arruinado por Asencio cuando rutalmente devolvió la pelota a Courtois, treinta metros atrás. Esto no quedará registrado como fallo, pero sí alguna cantada de Huijsen, que la hubo en la primera parte.


Siempre que hay bajas arriba el Madid está mejor. Mbappé estaba fallón y pudo comprobar lo difícil que es ser Vinicius, pero sin todas las estrellas, sólo con algunas estrellas, el Madrid suele ser más equipo, más convincente como posibilidad colectiva.


La primera llegada fue de Güler, en el 17. Creo que da 0’3 asistencia por partido y un par de ocasiones, y que esto es una cosa excepcional. Más allá de estadísticas, está claro que él es el túnel que lleva al otro lado de Mbappé. Es la embocadura de clase que convierte el garbancero pasar de la media imposible en fútbol destilado. Hay algo de conversión, de transformación. Y el esquema del ataque es eso, un alambique cogido con alfileres.


Mbappé lo intentó poco después, la paró Dimitrievski, o como dijo un locutor, “el meta normacedonio”.


Lo de Güler se vio muy claro algo después, minuto 27 (la importancia del minutero en la crónica es lacra que me queda). La tenía Tchouaméni y Güler, en posición de mediapunta, algo ladeado a la derecha, bajó un paso, sólo uno, en un claro que quedaba en la mediapunta. El lichtung, clave heideggeriana del fútbol. Consiguió Tchou pasarle la pelota “al otomano” (de nuevo el genial locutor) y ya, ganada la llanura, sólo era cuesta abajo hacia el mar de Mbappé, al que buscó con esos pases suyos que son como salir con el perro a darle la comida. No fue gol por poco, porque Mbappé abrió a la derecha donde llegaba David Jiménez, que remató simplón pero demostró buen llegar y también buen centrar al llegar.


Los canteranos del Madrid tienen que tirar la puerta abajo, que se dice, pero lo primero que tienen que hacer es individualizarse, singularizarse. David Jiménez ahí va retrasado. El proceso de identificación de los canteranos es distinto al de los otros fichajes. Cuesta destacarlos, incluso distinguirlos, aunque luego se hacen muy nuestros. Había cuatro en el campo.


La jugada había demostrado dónde estaba el oro, a costa de alejar a Güler del inicio. Pero ahí llegó también Alonso.


Camavinga da la sensación de jugar con los airpods puestos, pero de interior echado a la izquierda no estuvo mal.


EL partido siguió desgastándose a sí mismo y a los espectadores hasta bien entrada la segunda parte. Al Madrid quizás le faltaba banda, extremos. No había ideas y hemos llegado a la conclusión de que tampoco se pueden esperar. Esto sería lo mejor: no esperar nada. Esperar cerocerismo, ‘compromiso’ y que alguien le echa carne al cazagoles. O sea, ser un clásico buen equipo a la italiana, lo cual está muy bien.


Dentro de la nada estaba también la nada del Valencia, la ausencia de peligro, y de esa nada brotaron unos momentillos de toque que estuvieron bien.


Cuando ya pasábamos del 60 y no hacer cambios parecía una confesión de impotencia, Carreras arregló el partido entrando en el área; una vez dentro, recortó a dos rivales, con regate sucio, trabado, pero luego chutó muy bien ajustando por la derecha.


El gol era muy importante. Otra cosa buena de estos partidos es que a la fuerza crecen los muchachos. Carreras echa raíces en el equipo, y lo mismo le sucede a Huijsen, de un modo menos visible. Su importancia en la construcción es creciente, también sus cortes, su concentración defensiva. Es verdad que no tiene contundencia ni formas de central (lo que por contraste beneficia a Asencio), no tiene ese pronto de Sandokán que se lanza agresivo al tackling, algo impensable en él, pero tiene otras cosas muy difíciles de encontrar. El 0-2 llegó de él, de un pase en el que de una, y desde el central, colocó a Brahim ante la portería. Brahim ahí pasó a Mbappé, que sació así su estadística. Brahim se lo reconocía en el abrazo de celebración: tú, tú, y señalaba al espigado central lácteo.


Brahim, por cierto, está bien así, de revulsivo. Dio el penalti ante el Rayo y esta asistencia. Suministrador alternativo para el napoleónico.


Con el gol, el realizador sacaba a Corberán, increpado por la grada. Un plano memorable: su cara ‘acontecida’ y de fondo la de un forofo gritando. Corberán es Arbeloa peor, muy demacrado, una mezcla entre Arbeloa y el meme Wojak. Arbeloa más tiempo o Arbeloa pobre. Vimos en un instante la dinámica del chivo expiatorio que carga el entrenador siempre consigo.


El público del Valencia sacaba pañuelos blancos, algo que viene de los toros y que esta vez debía conmover, semiótica muy optimista, a Peter Lim.


Del Madrid, por acabar, me gustó un pase de Trent cuando salió en la segunda parte. Ese pase de Trent, ese pase de Huijsen... Los defensas nuevos buscan a los delanteros sabiendo que entre medias se pierden las cosas. 

Lunes, 9 de Febrero

 


El Cubanito III

domingo, 8 de febrero de 2026

Las Palmas, 0; Burgos, 0

 
Cantero 
 

Francisco Javier Gómez Izquierdo


         Se defendió el Burgos en el Gran Canaria, nombre campanudo del estadio de Las Palmas, "en bloque bajo", palabro que han puesto de moda locutores a los que no les gusta llamar a las cosas por su nombre. El Burgos es equipo defensivo, conservador, amarrategui y sale al campo colocado de modo que al rival le cueste llegar ante Cantero, el alcaide del fortín.


       En Córdoba parecía de noche a las cinco de la tarde y parecía cosa distópica ver por el televisor las soleadas gradas del estadio canario con burgaleses en bañador. Servidor ha notado que Las Palmas anda de bajón todo este 2026. Ese bajón que a todos equipo ataca, a unos antes y a otros después, pero que supongo no durará ya mucho, porque me parece que el equipo de Luis García es de los más solventes de Segunda, por mucho que sepamos que en Segunda cualquier cosa puede pasar. Las Palmas tuvo pocas ocasiones, alguna muy clara pero ahí estuvo el portero Cantero, con su bigote de teniente parando al estilo del Joan García del Barcelona. Está fino Cantero y a mí me parece solvente pese a su injusta fama de discreto. Mantuvo la portería con dos actuaciones seguidas extraordinarias a la  media hora y en la segunda parte despejó un balón que ya se celebraba como gol en el estadio. A pesar de estos ramalazos, no anda fino Las Palmas. Elabora muy lento y el peligro no lo genera en jugada sino en saques de esquina o falta. El Pejiño, pelotero de Barbate, anda desconocido, el joven Amatucci peleón como si fuera del Éibar, y Loiodice, pues bajo de forma. No me cabe que Las Palmas falte a la disputa del ascenso, pero no ha ganado aún en éste 2026.


     ¿Y el Burgos? Pues a defender el 0-0 con empeño, cosa que se consiguió gracias al portero, pero también tuvo esas ocasiones que molestan a los locutores que transmiten al Burgos y que dedican comentarios  como "muy disciplinado defensivamente", "con qué poco", "no necesita nada para marcar...", pues a David González se le fue lamiendo el poste una pelota de la que Horkas (porterazo) no se había "coscao" y... bueno, en el último minuto, que era el 94, a Mollejo, el alopécico y nervioso atacante del Burgos, cuando estaba solo ante el portero, lo empujó Barcia, el central amarillo. No sé si con fuerza suficiente, pero el central cometió la tontería con descaro para que todos lo vieran. El señor Rafael Sánchez López no apreció falta.

 

 Bien me parece. Pero le llamó el VAR y los locutores y los espectadores en general -a mí me lo puso por el wassapp el gran Paco, (Mollejo es de su pueblo), Jesús y Rafa el de Miralbaida, mientras el VAR y don Rafael Sánchez parlaban, para decirme que ¡¡penalty!!-, pero don Rafael tenía la tarde rebelde y no fue a ver lo que había visto el VAR y el fútbol moderno. Que conste que a mí me gustan así los árbitros, pero por lo general en estos casos van y pitan penalty.


     El Córdoba no juega por el temporal. Tocaba pasar a Ceuta y está la cosa peor que regular. Hoy, que hay votaciones en Aragón, me acuerdo del Zaragoza y el Huesca, a los que veo de camino hacia el campo de Pinilla, que es el del Teruel, décimo clasificado en 1ªRFEF.
 

Casa Eto'o


Joaquín Malats


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Primero Trafalgar, y ahora, los Juegos. La culpa, según Botella, fue de Zapatero, que un día no se levantó al paso de la bandera americana. (En realidad fue peor: estaba de pie, como todo el mundo, y al paso de la bandera americana, se sentó, que queda más de León.) En cualquier caso, la gente todavía no ha salido de su asombro: con lo amigos que somos de Chávez, de Castro y de Chirac, ¿cómo es que no hemos ganado? Y tras de la desgracia de Madrid, las encuestas y las alegrías arrecian en la TV catalana, que tiene por lema una copla: “A fuerza de ir y venir, / junto al camino real / abrió mi jaca un camino.” No tardarán en ponerle música –y estarán pensando en la de “Macarena”– al célebre “haiku” de Eto’o: “Madrid, c..., saluda al campeón.” En esta joya lírica está comprimida toda la literatura científica de don Pompeyo Gener, una de las grandes eminencias de la región, que supo dar en su día con el verdadero “hecho diferencial” entre “Madrit” y Barcelona: en “Madrit”, decía don Pompeyo, el oxígeno es tan pobre que impide el menor desarrollo de la inteligencia. Aplicados a la sociedad contemporánea los principios de don Pompeyo, nos encontramos con que un muchacho como Eto’o, incapacitado para meter goles en Madrid por la falta de oxígeno, llega a Barcelona y se erige en el pichichi local. Cuando se retire, ese hombre podrá poner una cantina en la Barceloneta, que es lo que hacen los futbolistas en los pueblos, y en esa cantina podrá fundarse la grande nación cuya jaca, a fuerza de ir y venir, junto al camino real abrió un camino. Los mozos de la Esquerra quedarán en Casa Eto’o, no después del trabajo, que estos, militando en la causa de la “rauxa”, no lo necesitan, sino a la hora del aperitivo, que es cuando les gusta apagar bombillas a salivazos, mojar pan en el vermú y entonar canciones patrióticas como “Els Segadors” y “Madrid, c..., saluda al campeón”. ¿No lloraba Joaquín Malats, el pianista catalán, tocando el “Albaicín”? Bueno, pues estos tíos lloran hoy leyendo los titulares de “Rebelión” y “resant” el nuevo Credo: “Madrid, c..., saluda al campeón”. ¡Y pensar que todo lo que venden lo venden en Madrid! 

Domingo, 8 de Febrero


El Cubanito II

 

Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?

DOMINGO, 8 DE FEBRERO


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:


-Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos.


Mateo 5, 13-16 

sábado, 7 de febrero de 2026

Casa de Beneficencia


Sombrero en la de Beneficencia


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


“¡Mira que criar toros para matarlos!”, rezongaban los ingleses para ponderar la barbarie de los españoles. “¡Pues mira que criar pobres para socorrerlos!”, les contestó Julio Camba. En efecto: los ingleses siempre han criado pobres para socorrerlos y los españoles siempre han criado toros para matarlos. De la mezcla de las dos aficiones surgió en Madrid, hace siglo y medio, la Corrida de la Beneficencia, cuya casa está en Las Ventas del Espíritu Santo, donde reina esa piola de la adulación que es el veterinario Ballesteros. “La Beneficencia –ha dicho el veterinario Ballesteros– ya no está para hacer dinero, sino para hacer historia.” Y este año, desde luego, la ha hecho. Pero con estos amigos de los toros, ¿para qué queremos enemigos como el hijo de Pérez, el guardia (Carod-Rovira, para el vulgo)? La samuelada del veterinario Ballesteros es para que la corran los boyeros, no los toreros, y esto lo sabían los aficionados hasta el punto de que, para llenar la plaza de Madrid, hubo que traer de gorra a las sanotas gentes de la sierra, con lo cual, ¿qué sentido tenía quitarle la corrida a TVE, que se ve en toda España, para dársela a Telemadrid, que sólo se ve en la sierra? “¡Oh, Demos, que en griego parece que quiere decir pueblo y en gallego quiere decir demonios...!”, hubiera suspirado Camba. Y ya que de gallegos hablamos, allí estaba él, el gallego de Pontecesures, en el palco real, con su crudillo de junio, de cháchara con la marquesa de Simancas y dando gracias a la política, que lo ha aupado tan alto, y aplaudiendo a Vicente Yestera, el banderillero que chafó el conteo que de choteo acostumbra hacer el público con las banderillas derramadas. Contar, como se sabe, es la habilidad del gallego de Pontecesures, aunque él siempre se queda en la quinta parte. Camba, precisamente, contaba de una comarca africana donde nadie sabía contar más que hasta cinco que, cuando por excepción lograba allí alguien contar hasta seis o siete, los ancianos de la tribu le ofrecían una chistera desfondada, que se habían encontrado un día en una playa, le colocaban un enorme paraguas en la mano, lo sentaban en un trono y lo proclamaban rey. Pero este gallego es republicano. 

Sábado, 7 de Febrero

 


El Cubanito I

Un desierto que llora mientras canta

 

 
 
 
 

 


 Imágenes de F.J.G.I.
 
 
 
 
QUISIERA ESTAR SOLO EN EL SUR
 
 
Quizá mis lentos ojos no verán más el sur
de ligeros paisajes dormidos en el aire,
con cuerpos a la sombra de ramas como flores
o huyendo en un galope de caballos furiosos.

El sur es un desierto que llora mientras canta,
y esa voz no se extingue como pájaro muerto;
hacia el mar encamina sus deseos amargos
abriendo un eco débil que vive lentamente.

En el sur tan distante quiero estar confundido.
La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta;
su niebla misma ríe, risa blanca en el viento.
Su oscuridad, su luz son bellezas iguales.
 
Luis Cernuda

viernes, 6 de febrero de 2026

Agua y caminos


El cocodrilo del Viso del Marqués de Santa Cruz



Francisco Javier Gómez Izquierdo


             No sé ahora, pero hubo un tiempo que los jubilados hacían corrillos tras las vallas de las obras y hasta echaban cuentas por si su Rafael o su Rafalita podrían comprar uno de los pisos que se levantaban. En este 2026 los jubilados miramos llover como si fuéramos vacas u ovejas del Valle de Alcudia, a las que he visto quietas como estatuas recibir sobre sus lomos la "pertinaz lluvia". Subí de Córdoba a C. Real el lunes por Montoro, y en Fuencaliente los terraplenes eran cascadas, en el valle de Alcudia se formaban inmensas lagunas entre oterillos; las vías por Brazatortas estaban amenazadas de ríos espontáneos por las descargas de las nubes, y Puertollano, bueno... los alrededores de Puertollano son como varios mares que así lo parecen incluso en agosto. Los alrededores de Puertollano es una alicatado salvaje del monte por esa fiebre por las placas solares que arrasa con todo lo más sagrado. Tengo claro que los que mandan y opinan por los teles nos toman por tontos y todos sus esfuerzos van dirigidos a seguir acrecentando la tontuna ciudadana, pero ¿no hay nadie que diga que esos campos inmensos de placas, ¡yo qué sé!, son reos de impacto ambiental? En eso del impacto medioambiental suelen basarse mucho los del ecologismo ¿no? De lunes a jueves estuve pendiente de Andalucía en general y de Cádiz en particular y cada vez que salían los alrededores de la Cartuja de Jerez por donde paso diez o doce veces al año se me caía el alma a los pies ¿Y Grazalema y toda su sierra, el pantano de Bornos, Arcos y sus pendientes, comarcas de mis excursiones? Agua y más agua. Agua dañina.


      Miré las previsiones y la tarde de ayer jueves la daban sosegada. Decidí cambiar de itinerario para bajar a Córdoba porque no me fiaba del río Montoro y las escorrentías de Sierra Madrona por lo que salí a la N-IV. De C. Real a Almuradiel pasando por Aldea del Rey, Calzada de Calatrava, el Viso del Marqués, donde recibe un cocodrilo en una rotonda que no había visto porque desde que hicieron la autovía a Puertollano este camino no "trae cuentas". El cocodrilo no se ha escapado del cercano embalse de Fresneda sino que es icono del pueblo disecado en su iglesia por haberlo traído don Álvaro de Bazán, el de Lepanto con Don Juan de Austria, desde el Nilo y el pueblo ha tenido a bien sorprender al viajero. En Almuradiel enganché con la Nacional IV y menos mal que el sol en su declinar hacía brillar el asfalto y podían verse los huecos, "buquetes", que dicen los de Cádiz, de la carretera. Muchos de ellos estaban anunciados con conos y señales pero se han ido multiplicando y se ve que no ha dado tiempo a ser advertidos por los operarios que no darán a basto, supongo. En La Carolina hay un agujero por el que quepo, y por Guarromán, Zocueca, La Crujía, va uno salvando obstáculos y procurando encajar los agujeros, algunos con diámetros de cubo de agua entre las dos ruedas. Cientos de agujeros rompeneúmaticos que pasando Andújar se presentan traidores y disimulados en un asfalto que parece infectado de un extraño sarampión.


     De Montoro a Córdoba está alquitranado recientemente y es cosa que se agradece, cuando tendría que ser lo corriente, pero en la bajada de Pedro Abad o en El Carpio, de donde se sale para Adamuz, tienes que regatear huecos como si fueras Lookman. De Lookman iba a hablar servidor y estos cuartos de Copa aguados, que han sido un jolgorio descomunal en Albacete a pesar de caer eliminado ante el Barça y donde los vascos Athletic y Real Sociedad, han pasado a semifinales  con más angustias que méritos, pero me he enredado, como me suele pasar, con los caminos del ministro que nos toma por tontos desde que se levanta hasta que se acuesta y después "t'ol día". No me da ya para extenderme con el mejor partido del Atlético de Madrid de la temporada. Tan buen partido, que no parecía el Atlético de Madrid. A Lookman lo tiene servidor como un gran desequilibrador, pero tan fino y lúcido como anoche no creo que sea todas las tardes. ¡Ojalá sí! Antes de aplaudir a Lookman me acerqué al puente romano de Córdoba a ver el agua, como lo que soy. Un jubilado escéptico.

Los intocables


Puente


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Ninguna estupidez política produce más ternura que la exigencia de responsabilidades a un Régimen diseñado para eludirlas y en un país que todavía anda esperando las de Annual.


Esta cultura política de la “responsabilidad irresponsable” (la voz “responsabilidad” la utilizó Alexander Hamilton en 1787) fue teorizada por Benjamin Constant, amante de Madame de Sataël, en “La responsabilidad de los ministros”. Constant luchó contra “los gobiernos abusivos, que sin ser fuertes eran vejatorios, absurdos en sus principios, miserables en sus acciones, gobiernos que tenían como resorte la arbitrariedad y como objetivo el empequeñecimiento de la especie humana”. Mas su obsesión, tan liberalia, de evitar el castigo a los ministros responsables convierte a Constant, a juicio de Trevijano, en el mejor intérprete de la moral contradictoria de las épocas de transición: admisión teórica de la responsabilidad política de los gobernantes e imposibilidad práctica de exigirla. En resumen: los liberalios conservaron del antiguo régimen la creencia de que el castigo de un hombre de gobierno causaba daño al rey, que era inviolable; pero adoptaron de los nuevos tiempos el principio de publicidad del proceso de responsabilidad, y Constant creyó resolver la contradicción limitando el castigo del ministro a su salida del gobierno, por pérdida de confianza de la mayoría acusadora.


Algunos infelices piden la dimisión de Puente, que históricamente estaría a la altura de las de Bismark o Necker, pues en el sanchismo se habla del ministro pucelano como de un Juan Antonio Bravo y Díaz Cañedo, ingeniero y abogado, creador de los Altos del Sil, y según Trevijano, “la mayor inteligencia que he conocido”. ¿Dimisión? El ministro contesta con veinte millones de “leures” para las víctimas, gesto españolísimo, cuya psicología está en aquel torero que “in illo tempore” se presentó en una radio que lo había injuriado y pidió ver al director, que salió a recibirlo, y lo que recibió fue una torta en la cara y “cinco mil pesetas” para el juicio de faltas.


Circula por ahí un video de la intervención de Blas Piñar en el debate de la Reforma Política. Piñar se declara, naturalmente, partidario de la “democracia orgánica”, y pide a los partidarios de la “democracia inorgánica” que tengan la decencia de plantear el preceptivo período constituyente que, por supuesto, jamás tuvimos, pues lo acordado por Washington y Bonn era el mejunje del Estado de Partidos, este Régimen de la “responsabilidad irresponsable” en el que chapoteamos. El mismo (“la Transición española”), ay, que Marco Rubio, el chico de Adelson, propone para Venezuela, el país de Francisco de Miranda, para mayor escarnio.


La responsabilidad política nace, en fin, con el principio de representación, vinculada desde sus orígenes a la democracia. De ahí que en España nadie la haya visto nunca, pues el sistema proporcional “elimina cualquier atisbo de representación” (Leibholz).


[Viernes, 30 de Enero] 

Viernes, 6 de Febrero

 


Valle de Esteban

Cochinillo

jueves, 5 de febrero de 2026

La fragilidad de la fe

 


Crucifijo
 Frágil

R. S. M.

Andanada 9


Andanada 9


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


En esta Feria de San Isidro hay que hablar de Casa Calderón, que no es Casa ni es de Calderón, ese señor que manda en el callejón. Ocurre que, como en los casinos de los pueblos andaluces, hay en Las Ventas lo que se llamaría un “saloncito árabe”, que debe de estar bajo el 9, pues a su andanada ascienden cada tarde, a eso del segundo toro, los humos primordiales de las frituras, dado que en la plaza de Madrid, hoy, la manifestación que mejor revela el genio de la raza no es el toreo, sino la cocina. Ahí, por el módico precio de seis euros, lo dejan a uno ver los toros –muchas tardes, “las sardinas”– y oler las acedías. “¡De dónde vendrás!”, gruñe la típica esposa de progreso al fiel esposo reaccionario que llega a casa pasadas las diez. “¿De dónde voy a venir? ¡De los toros!” “¿De los toros... oliendo a acedías?” Equilicuá. Menos el miércoles de los “oles”, y porque a “la marquesa”, que diría Simancas, le dio por sentarse a cantarlos en su abono de la andanada, el 9 ha sido, más que un número árabe, la voluta andaluza de una gran fritanga de acedías cuyos humos lo ayudan a uno a recordar las razones que, comiendo acedías, precisamente, daba Villalón para sostener que los mejores toreros son los andaluces: “El toreo, además de una gran agilidad externa, requiere una gran agilidad interna... En el toreo, la máquina interna del raciocinio y del juicio, aceitada y engrasada por un ángel con una plumita de sus alas, tiene que llegar a moverse tan rápidamente que casi se convierta en instinto... Aquella llana sentencia de Lagartijo, ‘o te quitas tú o te quita el toro’, trocada de dilema en impulso, comprimida, incorporada a la sangre, es la esencia del toreo. Por eso son los andaluces los mejores toreros. Porque, según los filósofos, ‘los ángeles comprenden por presencia pura, y los hombres, por discurso racional’. Pero olvidan un término de la escala: los andaluces. Los andaluces comprenden por mitad y mitad.” Rodeado de acedías en lo alto de una andanada, un aficionado debe ser exquisito, descontentadizo y exigente hasta un límite corrosivo y destructor. Como Villalón.

Jueves, 5 de Febrero

 


El revés del espejo

miércoles, 4 de febrero de 2026

Casa Baltasar



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Uno de mis sueños de millonario es poder leer una tarde “Guerra y paz” en Casa Baltasar, calle de don Ramón de la Cruz, 97, así, según entras, a mano derecha, y a mano derecha otra vez, en la mesa que da a la ventana, mientras te vas poniendo lambistón con esos tocinillos de cielo que Carlos, el artífice de Casa Baltasar, sirve astutamente con un golpe de jerez, que es el vino que no lo hace ni éste ni aquel fabricante: lo hacen los dioses. Lo decía Villalón. Decía que la elaboración del jerez es una tarea mínima y andalucísima de “dejar hacer” a la Naturaleza; tarea negativa, de pereza y descanso. Y decía que el vino de jerez se hace solo, a sí mismo, bajo los arcos húmedos y catedralicios de las bodegas, en las largas siestas de las andanas. Primero, el mosto; luego, después de “desliado”, la añada; luego, el trasiego a las criaderas; luego, a la solera... “¿Cuál ha sido el esfuerzo del hombre en todo el tiempo? Nada: el gesto mínimo y soñoliento de trasegar con la cuba de una bota a otra. Labor andalucísima; un gesto, que es la labor de un año. Luego, ya en la nueva bota, durante meses, ‘dejarlo estar’... ¿Quiénes hicieron este vino de maravilla? Los dioses, nada más que los dioses...” Lo dicho: un golpe del vino que hacen los dioses sobre el tocinillo de cielo que hacen en Baltasar... y a leer “Guerra y paz”. Pero “Guerra y paz” sólo se deja leer después de que uno haya almorzado como un quinto, y aquí se almuerza –y se cena– como un quinto: guisos y potes asturianos, y ensaladas, y carnes, y lenguados, y quesos, y tortillas de bacalao... ¡Qué olor! Dicen que el olor es como la generosidad de las cosas impacientes de entregarse. Después de “Guerra y paz”, también le gustaría a uno poder cenar aquí unas sopas de ajo como las que en octavas reales recetó Ventura de la Vega y un buey asado como el que en hexámetros recetó el buen Homero. A lo mejor todo esto puede parecer demasiado literario, pero es que, bien mirado, al menos la mitad de la literatura –y de la filosofía– del mundo está influida por el hambre, que la gente bien llama apetito.

Miércoles, 4 de Febrero

 


Get The Water

martes, 3 de febrero de 2026

Estado funeral



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


El Estado te matará por negligencia (aquel Estado cuyo factor de gobierno sea la corrupción), y te homenajeará por impudicia.


Para Espinosa (Benito, no Iván), donde reina la impudicia, gobiernan el deshonor y la desvergüenza: es una pasión subordinada a las de ambición y codicia. Rousseau la trató en sus “Fragmentos Políticos”, recogidos por Trevijano al analizar la pasión de inmoralidad política. Rousseau observa que, con la impudicia, “el oficio de ladrón público es talmente ennoblecido que todas las honestas gentes de la nación lo ejercen con dignidad, y llaman orgullosamente sus derechos lo que antes hubiesen llamado robos”.


La Transición –sostenía en 2000 el único hombre que la estudió– ha sido y es impúdica.


Impúdica, dice, en el cambio de ideas y de fortunas. En el exhibicionismo del crimen de Estado. En la falta de temor a la vergüenza y al deshonor tradicional. En la prevaricación de las altas magistraturas. En el enriquecimiento escandaloso de los dirigentes de las empresas privatizadas. En los espectáculos de gran audiencia “chismográfica”. Y la pasión de inmoralidad política busca subterfugios en el lenguaje para decorar la cruda realidad.


Fustel de Coulanges nos recuerda cómo los antiguos consideraban a los muertos seres sagrados y les otorgaban los más respetuosos epítetos: buenos, santos, bienaventurados. Para ellos guardaban toda la consideración que el hombre puede sentir por la divinidad que ama o teme; en su pensamiento, cada muerto era un dios.


En España, donde gracias a la Santa Transición podemos ser de todo menos antiguos, un tal Sánchez y un tal Bonilla han suspendido, por falta de consenso (ese cencerro del Régimen), el “funeral de Estado” (?) por los muertos del tren de Adamuz, que no es el de Gamoneda. Mas la lechuza de Hegel siempre levanta el vuelo al anochecer, y una biógrafa presidencial, que en el periodismo iba de Teresa Cabarrús y presumía de no saber quién fue San Pablo, se opone a una misa católica porque somos “un Estado laico” (?), a sabiendas de que, en el mundo liberalio de los roedores de Estado, “laico” garantiza que no aparezcan curas que puedan arrebatarles algún trienio. Nada de cruces, en una palabra. Si acaso una pirámide, grata a los masones, o una estrella, como la de la tumba de Heidegger en Messkirch.


El concepto de religión que usan estos tirillas es un invento liberalio: la distinción religioso-secular va acompañada de la invención de las dicotomías público-privado, religión-política e Iglesia-Estado (Cavanaugh). ¿Qué sentido de trascendencia ofrece el Estado? Se presenta a sí mismo como un proveedor burocrático de bienes y servicios que siempre está a punto de dar a sus clientes una buena relación calidad-precio, pero de hecho nunca lo hace; y luego, como el depositario de unos valores sagrados que de vez en cuando nos invita a dar la vida por él… ¡Es como si se nos pidiera dar la vida por la compañía telefónica! (MacIntyre).


[Martes, 27 de Enero]