viernes, 10 de julio de 2026
Tercera novillada nocturna del verano. El toro para Rafael de Paula ya sale en Madrid
Responsabilidades
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
En España, con la cultura democrática por estrenar, los propagandistas
del rojerío, todavía más cortos que los de la fachenda, tratan de
colocarnos la votación del Tribunal Constitucional sobre el decreto de
alarma como si fuera el enfrentamiento, en 1937, de la Corte Suprema a Roosevelt (y a la opinión pública) en defensa del sistema constitucional. ¡Qué más quisiéramos!
Aquí los gobernantes arrestan ilegalmente a los gobernados, y no pasa nada, pues carecen de responsabilidad.
De “responsabilidad” (la que presupone que lo arbitrario está excluido
del gobierno, sometido a una instancia diferente ante la que responder)
habla en 1787 Alexander Hamilton, partidario de que cualquier
tribunal de justicia declare nulos todos los “actos contrarios al
sentido evidente de la Constitución”, pero Hamilton no piensa en Conde-Pumpido,
a quien Hamilton le suena a corredor de autos y que ha votado a favor
del gobierno en lo del decreto de alarma porque “la sentencia crea un
grave problema político”. ¿Qué problema? ¿A quién?
La responsabilidad política viene incluida de serie con la democracia y
está vinculada al principio de representación. Pero en el Estado de
Partidos, que es lo nuestro, prevalece el principio de identidad sobre
el de representación, y el sistema proporcional hace de la
responsabilidad política una tautología, cosa que ya sabíamos por quien
lo advirtió en su día: “El consenso permite eludir la imputación de
responsabilidades personales. Nadie responde en un consenso”.
El club memo-liberalio elude la evidencia con el mito de la representación nacional (el diputado-representante, no del elector, sino de toda la nación), disparate que incluso a Jouvenel se le hace “principio de todas las tiranías, sean cesaristas o jacobinas”. El gobierno, en fin, puede hacer pajaritas con la Constitución. Dicho por Madison: “La mera inscripción de los límites del poder en pergaminos no garantiza contra la concentración tiránica de todos los poderes en las mismas manos”.
[Julio, 2021]
jueves, 9 de julio de 2026
La selección de fútbol de Argentina adopta a un anciano y lo convierte en mascota: se llama Messi
Pepe Campos
En el primer mundo vivimos tiempos de geriatrización, cuya realidad se convierte en un problema para muchas sociedades, y no todas dan un buen ejemplo en la manera de tratar a sus personas mayores que trabajaron duro para que la vida hoy sea más llevadera para los jóvenes. Los problemas suelen traspasar fronteras y situaciones sociales, y la abundante existencia de gentes que viven más y mejor en el mundo de hoy se ha trasladado al deporte del fútbol. Ese deporte inventado por los ingleses allá por el siglo XIX, donde siempre ganaban los alemanes a lo largo del siglo XX, y que en la actualidad —en pleno desarrollo del siglo XXI— es gestionado por los argentinos (con el permiso de la FIFA, claro). ¿Y cómo están ejerciendo ese dominio los argentinos sobre el planeta fútbol —soccer en EEUU—? La respuesta es digamos sencilla: acudiendo a la gerontología y ubicando a su máxima estrella —Messi— en el centro de la práctica viva de la geriatría. Messi había vivido sus años de juventud en aquellos territorios donde Don Quijote había sido vencido por el Caballero de la Blanca Luna. Allí recibió clases oportunas de picaresca, aquella que le sirvió para hacerse una estrella mundial. Di Stéfano —un jugador total— definió en su día a Messi como un pícaro. No creo que hubiera envidia en ello, sino la mirada de la experiencia. En el fútbol un pícaro —pillo, astuto— puede sobrevivir si su equipo le protege, los contrarios hacen la vista gorda o le envidian y si las normas son laxas. El primer aspecto lo encontró en ese gran Barcelona que se construyó alrededor de la habilidad y buen fútbol de Messi. Messi era hábil y los demás jugadores del Barcelona trabajaban para él (hubo algún jugador díscolo y tuvo que emigrar). Acabado el botín, Messi tuvo que buscarse las habichuelas en Francia (en Francia no se vive la picaresca) y se le obligó a trabajar como a los demás integrantes de la plantilla del Paris Saint-Germain. El fracaso fue morrocotudo. Ahora bien, en la vida siempre pueden existir soluciones, pues si una puerta se cierra otra se abre, y el mejor remedio en tiempos de crisis y necesidad consiste en volver al origen, al hogar, y acudir a la protección de la familia. Ahí en ese instante de máxima emergencia en su carrera futbolística es cuando le surge el acogimiento por parte de sus colegas argentinos que poco antes de 2022 (Mundial de Catar) le comenzaron a diseñar un plan geriátrico de conservación, mantenimiento y puesta en escena.
Ese plan exitoso ha consistido en poner todo lo que fuera necesario a su servicio, sin fisuras, ni controversias. Entonces, usando en gran parte el modelo de su etapa catalana, se le rodea de una selección de jugadores —con su guardia pretoriana— que luchan en el terreno de juego por él hasta la extenuación y le liberan de todas las miserias del fútbol antiguo, como era aquello de correr, defender o trabajar. Si todo el mundo está de acuerdo, y se convierte en un buen vasallo, el plan puede ser perfecto, y así ha sido, aplicado en una época de normas relativas y cambiantes. Coincidiendo con el ascenso político y social de la gerontología. Nada mejor que creer en un anciano, apoyarle, suministrarle recursos y poner a su servicio a la juventud, que le tendrá como un modelo y le puede convertir en una ansiada forma de mascota. Messi ha mutado en talismán, en fetiche, en amuleto. Él pone de su parte —y no es poco— pues su pie izquierdo se mantiene vigente, y es capaz de poner centros para que los rematen sus servidores, además se muestra todavía avezado en darle zurriagazos al balón para meterlo en las mallas de las porterías de los equipos rivales, que son consentidores de esa puesta en escena mediante la ayuda mutua, la cooperación, el auxilio, la asistencia, el amparo, digamos, también, con la sugerencia de una subvención, pues algo habrá y puede que se reparta y llegue. La FIFA gestiona: Mundial en Catar, Dembelé deposita su mano en el hombro de Di María y llega el penalti. Después, fuimos testigos del reparto de los Balones de Oro. Mientras, hay una apuesta por la geriatría que se abre a un nuevo conducto de éxitos, a través del Mundial de EEUU —ahí estaba ya Miami—. En este Mundial 2026 y llegados los actuales eventos, de nuevo la familia: donde aparece su guardia pretoriana que en los encuentros reparte estopa y resguarda, al mismo tiempo, a la mascota. La mascota, a pesar del cansancio, responde, le pega duro al balón. Se la rodea de algodones y de normativas afines. Una apuesta geriátrica —que podría a priori no entenderse, ni venir a cuento— pero que está en consonancia con los tiempos que corren donde el calor se abre al beneficio económico —la hidratación—, al relativismo —el VAR— y al multiculturalismo —rivales exóticos— hasta que llegue la prueba de fuego —cuando toque jugar contra un verdadero equipo— que se intenta dilatar y que no suceda.
La dinámica expuesta está en curso y es posible que termine con el resultado idóneo. Un segundo campeonato consecutivo. Otros equipos quisieron ponerla en funcionamiento pero no encontraron consenso interno —Portugal, con Cristiano Ronaldo, a mayor distancia Colombia, con James—. En tanto, la mayoría de escuadras del Mundial 2026 se bate en un mundo más verdadero, si bien vislumbrando que en el futuro les puede llegar la fórmula exitosa argentina, mezcla de geriatría y mascotismo clásico. La FIFA, ojo avizor, cuida, cuidará, a todo su rebaño. Si entramos en la valoración de este Mundial de Fútbol tenemos que aceptar el éxito masivo de público —un público globalizado—. La inexistencia de auténticos duelos hasta la fecha. Algunos llegarán en la fase de cuartos. Planificado para que se produzcan en semifinales, seguramente en la final. Una demora que funciona en el mundial, pero no en las ligas nacionales (con poco interés, a excepción de la Premier), ni en la Champions (reformada para que se den pronto los enfrentamientos con contenido). Así, en la nueva Champions todo pasa por la lozanía y no existe espacio para la vetustez. De modo que podemos asegurar que la pauta triunfante de los últimos dos mundiales con su defensa de la ancianidad no cabe en el resto del planeta fútbol. El Mundial, tal cual, viene a ser sólo una isla, un territorio vetusto, y si algún aficionado deja de ver ahora su fútbol, su decisión sería la correcta, acertada y virtuosa. No se pierde nada. Ahora bien, digamos para terminar que el equipo de Francia atesora talento a espuertas con cinco jugadores de arriba fantásticos como Dembelé (el del dedito sobre el hombro de Di María dentro del área, en 2022), Doué (exquisito driblador, como se vio en el partido contra Paraguay), Mbappé (con toque y ambición), Olise (visión de juego) y Barcola (llegador). Inglaterra posee a un delantero centro clásico que marca goles, se asocia y trabaja (Kane), y ello podría darle el título (si las meigas o el fiferío lo permiten). Marruecos luce nervio, algo en detrimento en el mundo moderno. Noruega alinea a un pateador de época, con el don de la ubicuidad (Haaland). Y España sabe jugar al fútbol antiguo (centrocampismo) siendo por ello un fútbol moderno. Lo que pueda suceder de aquí al final (19 de julio) pasará y se moverá según los deseos e intereses del Poder, en este mundo viejo que parece hay que proteger en estos precisos momentos.
El cuñadismo
miércoles, 8 de julio de 2026
Subversión
[Julio, 2017]
martes, 7 de julio de 2026
Los octavos echan a Brasil y el VAR aguanta a Argentina
Francisco Javier Gómez Izquierdo
El poderoso sector de mercaderes fenicios sacaba a Lamine Yamal y a Cristiano Ronaldo en pantallones y pancartas y se hacía lenguas sobre el legendario pasado del portugués y el tremendo futuro del español antes de un partido de octavos en el que disfruté por lo parejo de las fuerzas, por la técnica individual de los protagonistas, por la táctica de dos entrenadores sensatos y para mí aplicados y por la emoción latente durante los noventa minutos.
A Lamine lo neutralizó Nuno Mendes con elegancia y poderío, dando sensación de impenetrable. Nuno Mendes resultó valladar y ariete, pues un proyectil de su zurda nos acongojó cuando lo vimos dirigiese hacia ¡menos mal! el larguero. Clave fue su lesión y clave fue la fatiga de Joao Neves y Vitinha sobre todo. Tres artistas que acaban de ganar la Champions con los esfuerzos y minutos que semejante labor supone.
Si el partido hubiera acabado 0-0 y se decidiera por los puntos del boxeo, el ganador hubiera sido España pero el fútbol propicia kaos tan insospechados como incontestables y los cambios de De la Fuente -por siempre sea alabado-, derribaron con un gancho letal a Portugal en un último minuto inolvidable. Muy seria España en la que no debe ser detalle menor los Cero goles en contra. Espera Bélgica, a la que sólo vi un partido al principio contra Egipto y me pareció menos que Portugal e incluso inferior a Egipto.
Egipto ha caído ante Argentina porque el VAR le ha puesto un pincho en el pescuezo al árbitro Letixier y ha anulado un gol a los africanos con esa trampa saducea que compromete a conveniencia, que es la cámara lenta. El mismo VAR que se escandaliza con una pisadita de hace cinco minutos cierra los ojos cuando el que pisó es pisado con parecida o mayor intensidad. Tras el 0-2 que debió ser 0-3 se lesionó el veloz Hassán, ovetense que hizo la mili en el Mirandés, Argentina fue cocinando bronca, Messi se retrasó para decidir como director porque en este equipo simeónico no lo hay y puso el 1-2. Empató con su talento natural y ya no cabía perdón para Egipto.
Que Brasil haya pasado por el Mundial como si fuera Ucrania o Suecia nos entristece a los ortodoxos. Brasil se ha reducido a los chispazos de Vinicius. Chispazos que ante Noruega no saltaron mientras Haaland se mostraba como la criatura preferida de las musas del Gol... y de los aficionados del Mundo que se inclinan hacia él por verle en débil compañía.
Inglaterra, que además de delantero centro tiene a Bellingham en plan taladrador de redes, siempre decepciona pero la veo por encima de Noruega como veo muy superior a Francia ante Marruecos, pero de este enfrentamiento de cuartos los que temen son los parisinos todos, gane o pierda Francia. Lo mismo va a dar. Los quebrantos y me temo que los duelos van a ser morrocotudos.
Pasaporte a la fama
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Lo más humano del caso de Begoña Gómez fue cuando pidió al juez la devolución de su pasaporte (recuérdese el “Pasaporte a la fama” de Ford) para el tiempo del veraneo. Ya lo dice el Eclesiastés: hay un tiempo para todo. Y el españolejo cree que el tiempo de verano es para veranear. Y también cree que lo que se necesita para el veraneo, antes que un dinero de bolsillo, es el pasaporte.
–Don José –dijo un día el gran bailaor Miguel Albaicín a Pemán–: ahora se pone uno un sombrero ancho y una chaquetilla corta y se le da la vuelta al mundo sin pasaporte.
Para el rigodón de las votaciones que el selecto periodismo llama democracia, el gobierno prefiere repartir pasaportes al mundo hispánico, mejor que sombreros anchos y chaquetillas cortas, con lo cual, en casa del herrero, cuchillo de palo: la señora de La Moncloa está sin pasaporte, mas, como tiene dinero, no se quedará sin veraneo. “Madrid, en agosto y con dinero [no con pasaporte], Baden Baden”, dicen que dijo un día el marqués de la Valdavia, quien en realidad no dijo eso; dijo: “Madrid en agosto es ideal. Lo malo es que refresca por la noche”. Que eran las noches donde el calor lo ponía Ava Gardner (“en Madrid, si conoces la ciudad, la noche no acaba nunca”). Aquí, el único pasaporte que quisieron meternos en el bolsillo fue el que Ayuso inventó con el pretexto del Covid de Fauci, y era “para salvar la hostelería”. Hasta entonces, el único caballero (¡caballero, caballero!) con problemas de pasaporte en Madrid fue Trotski, arrestado por la policía bajo la acusación de falsificación de pasaporte, pues no había tenido la imaginación de ponerse un sombrero ancho y una chaquetilla corta.
–La ficha está plagada de errores –confiesa a José María Carretero el futuro creador del Ejército Rojo–. Pon que soy cosaco, labrador, vagabundo y cuatrero. Procedo de una familia israelita ¡y no he montado a caballo en mi vida! Mi pasaporte está extendido a mi verdadero nombre, León Davidovich Bronstein. Trotski es mi seudónimo.
El Ejército Rojo, como orientación para los joveznos que no vivieron la “rave” propagandística del referéndum del 86, es el sueño de una noche de verano de esa Otan shakesperiana de "Teseo" Rutte e "Hipólita" Robles, que ya levantan en Holanda campos de prisioneros y que cuentan con los desfiles del Orgullo para anonadar al mundo y pedirnos más dinero.
–Está uno lleno de amigos ricos que no valen para nada –anota Ruano en su diario–. Pedir dinero es alegre a los veinte años, pero a mi edad, aparte de que sería triste, ya no se sabe ni hacerlo. De tal modo se pierde la costumbre.
El escritor rondaba los 50, la edad en que mejor se escribe (según Baroja, porque va uno despidiéndose de la juventud), y en Washington acababan de firmarnos la Otan, estrella de este verano.
[Martes, 30 de Junio]
lunes, 6 de julio de 2026
¡Y el Pichichi!
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
A estas alturas todos conocemos las reglas, y las cosas mundialistas apuntan a título para Argentina y a Pichichi (con Balón de Oro) para Messi, el Potele rosarino.
Nos lo olimos cuando anularon a Vinicius su segundo gol a Escocia, la de los once jugadores blancos. No fue el árbitro, sino el VAR, ingenio que es al fútbol lo que la IA es a la humanidad: su agente destructor. Porque, al contrario, por ejemplo, que el ajedrez, cuyas reglas son constitutivas (no hay árbitro), las reglas del fútbol son declarativas: las aplica un árbitro. Y los malos inventaron el VAR, artilugio que permite pasar del árbitro a la arbitrariedad, que siempre es política. Anular ese gol de Vinicius no fue decisión técnica, sino política, que el árbitro, pinche mejicano, aceptó, al contrario que el árbitro australiano del inexistente penalti de Kanté a Mbappé.
Con un equipo de destripaterrones por detrás (¡ay, aquel Brasil del 82!), Vinicius, el jugador con mejores estadísticas en Champions, no lleva mal Mundial (3 partidos, 3MVP, 4 goles, 0 tarjetas), pero los piperos insisten en canjearlo por Rodri y por Olise (¿el de Carreras o el de Mendy?). Contra Escocia, un platillo volante iba a abducir a Neymar mediada la segunda parte, razón por la cual trasnochamos arrullados por los trinos de los becarios de TVE, la Banda del Esférico, que hablan el pésimo español de la locutora que hace los quites. Luego el platillo resultó ser el VAR, y el abducido, un gol redondo de Vinicius. Con razón los que tuercen por España temen cruzarse con Argentina. Antes está Uruguay, en motín con Bielsa, maestro Ciruela del Relato español, con sus segurolos y sus gabilondos. Su estrella es Valverde, y para apagarla el cura riojano cuenta con Baena, al que pasean de alcahuete en alcahuete con su Cancionero para “telepollas” (Cela) insomnes. Lástima que en el Combinado Autonómico no haya jugadores del Real Madrid, pues, de salir mal la cosa, siempre podríamos culpar a Mourinho, que dice desear que los jugadores madridistas no lleguen lejos en el Mundial para poder disponer de ellos cuanto antes.
[Sábado, 27 de Junio]
En la muerte de Díaz Novoa
Francisco Javier Gómez Izquierdo
La muerte de José Manuel Díaz Novoa me pilla en la Demanda donde la cobertura se reparte a cazos y a mi modesto móvil desde don pongo ésto, llega a cucharaditas.
Servidor ya no estaba en Burgos cuando llegó Novoa, aquel señor que tanto admirábamos y que con Vega Arango y alguno más que no recuerdo pusieron en marcha la Escuela de Mareo. Nos cautivó el juego del Sporting cuando lo entrenó a final de los 70 y principios de los 80 y a mí me alegró cuando lo fichó el Burgos que no era el Burgos CF sino el Real Burgos que vestía de camiseta roja con una franja vertical parda a la altura de la tetilla.
Del legado de Novoa en el Sporting no tengo aquí apuntes ni modo de buscar. Allí en Asturias le despedirán como merece y cronistas veteranos contarán bondades de un señor serio (serio, serio), formal y sobre todo discreto.
Para mí queda una tarde de sábado o domingo en el 90 que me acerqué en tren a Sevilla para ver en el Sánchez Pizjuán y ante un equipo en el que jugaban entre otros Polster, Zamorano, Bengoechea..., una máquina acordeónica, equilibrada, alucinante para mí y el sevillismo presente que decía: "¿Es el Burgos o el Milán?".
Era el Real Burgos rojipardillo de Elduayen, Villena, Gonzalo, Ayúcar, Juric... y sobre todo de Díaz Novoa. Ayúcar y Juric ensombrecieron el 1-0 de Polster con dos golazos combinativos dignos de Champions.
No imaginan ustedes qué tarde tan formidable pasé. Aquella tarde y toda la semana presumiendo de mi equipo "Matagigantes". Inolvidable la victoria ante el Real Madrid con Juric en las vallas. De aquellos sensacionales días la culpa fue de Novoa con sus sensatos y sabios conocimientos de los secretos del fútbol.
Se va un grande, un grandísimo hombre del fútbol español. Un hombre que amaba este deporte como si fuera una vocación. Así me lo parecía.
Descanse en paz.
domingo, 5 de julio de 2026
Jefferson
¿Qué dice el NYT?
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Que el “New York Times” repare en la devolución de unas medallas de Bellas Artes prueba que América vuelve por donde solía: al conquistador, al bandido, al bailaor y al torero, que son los “pedidos” que América hizo siempre a la inspiración española “¡A España le pedimos todo lo que sea fuerza o raza –le dijo a Pemán un productor de cine yanqui–. Comedias, no. Eso es cosa de matiz. Pero nos interesa mucho cuanto nos dé de conquistadores, bandidos, toreros, cante o baile!” La última vez que España salió en la prensa internacional por un par de medallas de oro fue cuando Juanito Muehlegg, aquel gol que le colaron a mi querida y futbolera Pilar del Castillo, devolvió las que se había llevado de Salt Lake City. Muehlegg era un esquiador y la cosa no pasó a mayores. Pero Camino y Tomás son toreros, y ahí el periódico católico patrocinado por judíos para chasquear a los protestantes cree haber dado con un hecho cultural, pues ya se sabe que la cultura pierde a los progres. “Eso no se lo espera uno de unos señores que matan toros”, dijo Bush al ver a Bono, el gamo de Iraq, huir al cuatro pies tendido por los arenales de la Mesopotamia. Y al cuatro pies tendido pretende Chacón, una ministra tan española que, según los castizos, si mordiera una esquina haría una taquilla de toros, huir ahora de Kosovo. Nuestros tercios huyen de las guerras y nuestros toreros devuelven sus lauros. Es natural que el NYT se haga un lío, pues “españolada”, que antes se traducía por “hombrada”, empieza a traducirse por “mariconada”, lo cual no es ni mejor ni peor; simplemente, embrollador. Para que lo entiendan en el NYT: según la publicidad, Tomás es al toreo lo que los Harlem Globetrotters al baloncesto, que sólo se exhiben en galas. ¿Es mezclable la actividad de los Harlem Globetrotters con la de Los Angeles Lakers? “En los mesones del centro es corriente ver a reyes y toreros comiendo gambas y tirando las cáscaras al suelo”, decía del Madrid de los 90 la corresponsal del NYT en la capital.
Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera
DOMINGO, 5 DE JUNIO
En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
-Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.
Mateo 11, 25-30
sábado, 4 de julio de 2026
CCL Aniversario de los Estados Unidos de América. Euclides
El 4 de julio, día de la fiesta americana, el algoritmo de Faceboock identificó “mensaje de odio” en la Declaración de Independencia… y la censuró.
La Revolución americana es lo más subversivo que se despacha en el mundo: fue la única que se hizo por la libertad, una causa inconcebible (como la Segunda Enmienda que la sustenta) en Europa, donde todas las matanzas con buena prensa (Inglaterra, Francia, Rusia) se desataron con el pretexto de la igualdad. ¿Cabría mayor subversión hoy en España que una democracia (principio representativo en la sociedad política, principio electivo en el gobierno y principio divisorio del poder en el Estado)?
La Declaración de Independencia es una cosa muy seria (a diferencia de la caricatura de la de los trileros catalanes): “Y en apoyo de esta declaración… comprometemos mutuamente nuestras vidas, nuestra hacienda y nuestro sagrado honor”. Ernest Gellner, sin embargo, sostenía (hablaba para adultos) que esa Declaración es “uno de los documentos más cómicos y ridículos que se han redactado, pues afirma algo totalmente absurdo, a saber, que sus opiniones, que para un 99 por ciento de la humanidad resultaban ininteligibles, eran realmente ‘evidentes por sí mismas’”. ¿Por qué? Según Gellner, porque Jefferson tomó su cultura inusitada tan por descontada que la confundió con la condición humana en general. Y según Bertrand Russell, porque Jefferson “se rige por Euclides”, ya que el XVIII fue una búsqueda de axiomas euclidianos en la política.
[Julio, 2018]
CCL Aniversario de los Estados Unidos de América. En busca de Alexander Hamilton
Habría divinizado Europa.
Lo dice el relaciones públicas, y tantas cosas más, de la Revolución francesa, Talleyrand, el mismo que, allá por 1830, ya con la cabeza extraviada, oye que llaman a su puerta y exclama: “¡Si es Robespierre, que no estoy!”
–Considero a Napoleón, Fox [Charles James] y Hamilton los tres hombres más grandes de nuestra época, y si estuviese obligado a elegir entre los tres, daría sin dudarlo el primer lugar a Hamilton. Habría divinizado Europa.
–La democracia simple era la sociedad que se gobernaba a sí misma sin la ayuda de medios secundarios –explica Tom Paine–. Al injertar la representación en la democracia, llegamos a un sistema capaz de abarcar todas las extensiones de territorio y de población. En este sistema se funda el gobierno americano. Es la representación injertada en la democracia.
Cuando llegué a la Universidad, en el otoño de 1976, todo el mundo hablaba de democracia, y, sin embargo, no encontré a un solo demócrata. Peor: América, el país de la epopeya democrática de Walt Whitman, donde para hacer una leva sólo hay que decir “democracia” (dos veces salvaron a Europa con ese reclamo) era el enemigo a batir.
La triunfadora Revolución americana, la de la libertad de Montesquieu, no se mencionaba siquiera, y toda la energía se nos iba en los fracasos de la Revolución rusa, despachada en finas lonchas estalinistas como sacadas de lo narrado por Yuri Dombrovski en “La facultad de las cosas inútiles”, y la Revolución francesa, la de la igualdad deRousseau, ideología productora de mentiras (Bastilla, Varennes), corrupción (Directorio) y militarismo (Napoleón).
La libertad de Montesquieu es incompatible con la igualdad de Rousseau, y eso lo saben los rusonianos, que siempre la han combatido en Europa.
En la Universidad española no te decían que la democracia cabe en los siete artículos de la Constitución federal del 87. O en los ignorados ensayos de “ElFederalista”. Tocqueville constituía una lectura “protofascista”. Ni palabra, tampoco, de los panfletos de Tom Paine, salvo en la parte de la Revolución francesa, obra, después de todo, de un abate, Emmanuel Sieyes, y la chusma, es decir, del fanatismo y la violencia (escenas de caníbales”, para Saint-Just), frente a la grandeza humanística de los padres fundadores de los Estados Unidos de América, mezcla, políticamente, del lirismo lockiano de James Madison y el pragmatismo hobbesiano de Alexander Hamilton, cerebro político, económico y militar de George Washington, para quien redactó la Carta de Despedida de 1796, y que en la decadente era de Obama ha salvado su cabeza de los billetes de diez dólares únicamente por el éxito popular del hi-hop de Lin Manuel Miranda en Broadway. Hamilton, antiesclavista radical (Lincoln lo fue de conveniencia) desde su infancia en el Caribe, iba a ser sustituido por la abolicionista Harriet Tubman, que pasará a “ocupar” el puesto del trapisondista ex presidente Andrew Jackson en los billetes de veinte dólares.
Hamilton, hijo de escocés y francesa, no pudo ser presidente por no ser natural de América: viene del Caribe, aunque ha sido educado en la verdadera Ilustración, que es la escocesa (Hutcheson, Hume, Smith).
Para Carl Schmitt, Pufendorf es el epígono de Francisco Suárez en lo fundamental de la teoría del Estado, “y el propio contrato social de Rousseau no es más que una vulgarización de Pufendorf”.
–Veo borroso –dijo.
Desde Burgos
Francisco Javier Gómez Izquierdo
Es cosa probada que el fútbol tiene poder hipnotizador sobre las naciones cada cuatro años y a muchos nos gustaría que ese poder valiera para detener las guerras y hacer mejores a los hombres.
El templo que era el fútbol, sin duda atractivo por imperfecto, entendible por cualquier cabeza humana, se ha llenado de mercaderes que saben mucho de TV, efectos especiales y perspectivas visuales. Presentan sus novedades en los Mundiales y en éste de América además de la consolidación del VAR y convertir en faltas graves las personas "baskistas" han decidido que los cuatro cuartos sean obligatorios, o sea reglamentarios, y han animado a los "referís" más pamplinas a sancionar aquéllo de los tres segundos en zona que a mí me sonaba a trafulla cuando de joven miraba el baloncesto. Por los tres segundos en zona, además de insospechadas carencias cayó Alemania ante Paraguay y por la misma nueva razón se anuló un gol a nuestro Cucurella que debió ser el primero ante Austria.
Ando de feria en Burgos, muchos partidos no veo, y no tengo la relación de esas jugadas que público y locutores aceptan con tolerancia ovejuna, pero en el Croacia-Portugal se dieron lances que ese ojo de Dios en Televisión resolvió avizor en según qué lances enceguecido ante teatrales derrumbes.
Llamativo "lo" de Alemania. Para mí también la caída de Holanda, selección por la que tengo querencia desde 1.974. Todos vemos a Francia superior. España jugó con poderío ante Austria y me alegro del acierto de Baena en la izquierda. Baena es muy buen pelotero. Gasta mal encare, Simeone no le entiende, pero a mí parecer es jugador más completo que Nico Williams. Tío a tío, Portugal es temible. Capaz de ganar incluso a Francia pero le falta atrás más contundencia. La emoción y lo atractivo está en el lado izquierdo del cuadro donde espero una semifinal España -Francia. En el derecho, la Argentina de Messi va derribando los colosos que sibilinos estrategas han ido colocando en su caminar. Jordania, Argelia, la tremenda Cabo Verde... y espera Egipto para que Ancelotti se salude con Scaloni y Vinicius con Messi.
Sal por chanclas
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Los expertos –un experto es cualquiera que no sea de la ciudad– miran al cielo en busca del fallo que ha convertido lo que debía ser una playa como la de Gandía en agosto, que era lo prometido por los calentólogos para esta Nochebuena en Madrid, en una cellisca digna del páramo de Masa, Burgos, en diciembre. “Preparados para la nevada”, rezaba la propaganda de la Comunidad, segura de que aquí no iba a caer un copo hasta la próxima glaciación. Con todas las miradas puestas en Copenhague, nadie vio acercarse al nublo. Este año, Madrid se lo ha jugado todo en Copenhague. Primero, con los olimpiólogos. Y ahora, con los calentólogos. ¿Navidad y nieve? Eso era así en el franquismo. Hoy sólo reconocen la Navidad cuatro gatos en la capital, pues Alicia Moreno se ha leído “Los errores científicos de la Biblia” y sabe que lo que se lleva es el solsticio de invierno, que no pertenece a nadie, salvo al viento. El que quiera Belén, que mire a la Esteban. El Belén niega el cambio climático con su disparate geográfico: pone ríos y nieve donde debían estar la palmera y la arena de Palestina. Pero nevó en Madrid... y ardió Roma. Los calentólogos son como aquel pícaro que don Pablos, el buscón, topó en el camino de Alcalá, que cabalgaba haciendo los planes para ganar Ostende para el Rey a base de secar con esponjas el mar. Eso, sí: “Y no lo pienso poner en ejecución si primero el Rey no me da una encomienda, que la puedo tener muy bien, y tengo una ejecutoria muy honrada.” En la calle, todas esas madrileñas centenarias que tendrán lo menos noventa años, según la greguería de Helena Resano en un telediario, pedían ayer sal, pero en los almacenes municipales no había sal, sino chanclas. La sal saliniza el medio ambiente, protestan los “hippies”. La chancla, en cambio, además de ser respetuosa con la Naturaleza, que es el único respeto que hoy se cotiza, es el calzado que recomiendan los expertos para transitar por el abrasador desierto del cambio climático en diciembre.



























