jueves, 9 de julio de 2026

La selección de fútbol de Argentina adopta a un anciano y lo convierte en mascota: se llama Messi


jed.ai. master


Pepe Campos


En el primer mundo vivimos tiempos de geriatrización, cuya realidad se convierte en un problema para muchas sociedades, y no todas dan un buen ejemplo en la manera de tratar a sus personas mayores que trabajaron duro para que la vida hoy sea más llevadera para los jóvenes. Los problemas suelen traspasar fronteras y situaciones sociales, y la abundante existencia de gentes que viven más y mejor en el mundo de hoy se ha trasladado al deporte del fútbol. Ese deporte inventado por los ingleses allá por el siglo XIX, donde siempre ganaban los alemanes a lo largo del siglo XX, y que en la actualidad —en pleno desarrollo del siglo XXI— es gestionado por los argentinos (con el permiso de la FIFA, claro). ¿Y cómo están ejerciendo ese dominio los argentinos sobre el planeta fútbol —soccer en EEUU—? La respuesta es digamos sencilla: acudiendo a la gerontología y ubicando a su máxima estrella —Messi— en el centro de la práctica viva de la geriatría. Messi había vivido sus años de juventud en aquellos territorios donde Don Quijote había sido vencido por el Caballero de la Blanca Luna. Allí recibió clases oportunas de picaresca, aquella que le sirvió para hacerse una estrella mundial. Di Stéfano —un jugador total— definió en su día a Messi como un pícaro. No creo que hubiera envidia en ello, sino la mirada de la experiencia. En el fútbol un pícaro —pillo, astuto— puede sobrevivir si su equipo le protege, los contrarios hacen la vista gorda o le envidian y si las normas son laxas. El primer aspecto lo encontró en ese gran Barcelona que se construyó alrededor de la habilidad y buen fútbol de Messi. Messi era hábil y los demás jugadores del Barcelona trabajaban para él (hubo algún jugador díscolo y tuvo que emigrar). Acabado el botín, Messi tuvo que buscarse las habichuelas en Francia (en Francia no se vive la picaresca) y se le obligó a trabajar como a los demás integrantes de la plantilla del Paris Saint-Germain. El fracaso fue morrocotudo. Ahora bien, en la vida siempre pueden existir soluciones, pues si una puerta se cierra otra se abre, y el mejor remedio en tiempos de crisis y necesidad consiste en volver al origen, al hogar, y acudir a la protección de la familia. Ahí en ese instante de máxima emergencia en su carrera futbolística es cuando le surge el acogimiento por parte de sus colegas argentinos que poco antes de 2022 (Mundial de Catar) le comenzaron a diseñar un plan geriátrico de conservación, mantenimiento y puesta en escena.


Ese plan exitoso ha consistido en poner todo lo que fuera necesario a su servicio, sin fisuras, ni controversias. Entonces, usando en gran parte el modelo de su etapa catalana, se le rodea de una selección de jugadores —con su guardia pretoriana— que luchan en el terreno de juego por él hasta la extenuación y le liberan de todas las miserias del fútbol antiguo, como era aquello de correr, defender o trabajar. Si todo el mundo está de acuerdo, y se convierte en un buen vasallo, el plan puede ser perfecto, y así ha sido, aplicado en una época de normas relativas y cambiantes. Coincidiendo con el ascenso político y social de la gerontología. Nada mejor que creer en un anciano, apoyarle, suministrarle recursos y poner a su servicio a la juventud, que le tendrá como un modelo y le puede convertir en una ansiada forma de mascota. Messi ha mutado en talismán, en fetiche, en amuleto. Él pone de su parte —y no es poco— pues su pie izquierdo se mantiene vigente, y es capaz de poner centros para que los rematen sus servidores, además se muestra todavía avezado en darle zurriagazos al balón para meterlo en las mallas de las porterías de los equipos rivales, que son consentidores de esa puesta en escena mediante la ayuda mutua, la cooperación, el auxilio, la asistencia, el amparo, digamos, también, con la sugerencia de una subvención, pues algo habrá y puede que se reparta y llegue. La FIFA gestiona: Mundial en Catar, Dembelé deposita su mano en el hombro de Di María y llega el penalti. Después, fuimos testigos del reparto de los Balones de Oro. Mientras, hay una apuesta por la geriatría que se abre a un nuevo conducto de éxitos, a través del Mundial de EEUU —ahí estaba ya Miami—. En este Mundial 2026 y llegados los actuales eventos, de nuevo la familia: donde aparece su guardia pretoriana que en los encuentros reparte estopa y resguarda, al mismo tiempo, a la mascota. La mascota, a pesar del cansancio, responde, le pega duro al balón. Se la rodea de algodones y de normativas afines. Una apuesta geriátrica —que podría a priori no entenderse, ni venir a cuento— pero que está en consonancia con los tiempos que corren donde el calor se abre al beneficio económico —la hidratación—, al relativismo —el VAR— y al multiculturalismo —rivales exóticos— hasta que llegue la prueba de fuego —cuando toque jugar contra un verdadero equipo— que se intenta dilatar y que no suceda.


La dinámica expuesta está en curso y es posible que termine con el resultado idóneo. Un segundo campeonato consecutivo. Otros equipos quisieron ponerla en funcionamiento pero no encontraron consenso interno —Portugal, con Cristiano Ronaldo, a mayor distancia Colombia, con James—. En tanto, la mayoría de escuadras del Mundial 2026 se bate en un mundo más verdadero, si bien vislumbrando que en el futuro les puede llegar la fórmula exitosa argentina, mezcla de geriatría y mascotismo clásico. La FIFA, ojo avizor, cuida, cuidará, a todo su rebaño. Si entramos en la valoración de este Mundial de Fútbol tenemos que aceptar el éxito masivo de público —un público globalizado—. La inexistencia de auténticos duelos hasta la fecha. Algunos llegarán en la fase de cuartos. Planificado para que se produzcan en semifinales, seguramente en la final. Una demora que funciona en el mundial, pero no en las ligas nacionales (con poco interés, a excepción de la Premier), ni en la Champions (reformada para que se den pronto los enfrentamientos con contenido). Así, en la nueva Champions todo pasa por la lozanía y no existe espacio para la vetustez. De modo que podemos asegurar que la pauta triunfante de los últimos dos mundiales con su defensa de la ancianidad no cabe en el resto del planeta fútbol. El Mundial, tal cual, viene a ser sólo una isla, un territorio vetusto, y si algún aficionado deja de ver ahora su fútbol, su decisión sería la correcta, acertada y virtuosa. No se pierde nada. Ahora bien, digamos para terminar que el equipo de Francia atesora talento a espuertas con cinco jugadores de arriba fantásticos como Dembelé (el del dedito sobre el hombro de Di María dentro del área, en 2022), Doué (exquisito driblador, como se vio en el partido contra Paraguay), Mbappé (con toque y ambición), Olise (visión de juego) y Barcola (llegador). Inglaterra posee a un delantero centro clásico que marca goles, se asocia y trabaja (Kane), y ello podría darle el título (si las meigas o el fiferío lo permiten). Marruecos luce nervio, algo en detrimento en el mundo moderno. Noruega alinea a un pateador de época, con el don de la ubicuidad (Haaland). Y España sabe jugar al fútbol antiguo (centrocampismo) siendo por ello un fútbol moderno. Lo que pueda suceder de aquí al final (19 de julio) pasará y se moverá según los deseos e intereses del Poder, en este mundo viejo que parece hay que proteger en estos precisos momentos.  

El cuñadismo


John Barker Church


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Murió Aurelio Delgado, el cuñado de la Santa Transición, cuando todos los flabelíferos, si querían estar en la pomada, tenían que llevar el teléfono de Lito en el listín.

En España el cuñadismo fue consagrado por Cánovas, al preguntar en el Banco Azul quién era el pico de oro de la tribuna. “Maura, el cuñado de Gamazo”, le dijeron. Y replicó:

Pronto será Gamazo el cuñado de Maura.
Luego vendría el “boom” del cuñadismo, con un cuñado de cuñados, Serrano Suñer, el “Cuñadísimo”. Y, al final, Lito, príncipe de las tinieblas del suarismo.

Al lado del americano, el español parece un cuñadismo estéril. Alexander Hamilton cometió tráfico de influencias con su cuñado inglés, un tal Mr. Church, quien, a cambio de información financiera, consentía el cortejo del secretario del Tesoro a Angelica, su esposa, hermana de Elizabeth Hamilton. Mr. Church consiguió un escaño en Westminster y abrió un salón en Londres frecuentado por John Trumbull, el pintor que logró colocar dos obras en los billetes americanos: su “Declaración de Independencia”, en el de dos dólares, y su retrato de Hamilton, en el de diez.

Cuñado, hoy, es igual que facha, por la “gracia” francesa de Cabu (asesinado en el atentado contra “Charlie Hebdo”), que eligió como modelo de su “Mon Beauf” (pequeño burgués ridículo, sexista y vulgar) a su propio cuñado, objeto del odio de la élite progre al “pueblo traidor”.
La élite, explica Chantal Delsol, se separó del marxismo, pero conserva sus esquemas: ahora el proletariado son las mujeres, los homosexuales… En la lucha por la emancipación, el pueblo ya no es aliado, sino un adversario al que despreciar (el desprecio elevado al rango de virtud) e identificar con la extrema derecha. ¡Populismo! ¡Fascismo! Y quien no comulgue con estas ruedas de molino elitistas es “Mon Beauf”, un paleto apegado a su familia, a su piso y a sus pequeños placeres. O sea: “xenófobo, violento, machista, cazador, homófobo y de derechas”. ¡Un cuñado!

Así, todo.

 
 
 
[Enero, 2018] 

Jueves, 9 de Julio

 


El Gallinero

miércoles, 8 de julio de 2026

Subversión




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

De pronto, en medio del muladar batueco que es la TV, el relumbrón de un documental de dos horas en el canal Historia sobre Alexander Hamilton, el inventor de la democracia representativa, esa cosa que nadie conoce en España pero que los liberales del Embassy lo mismo atribuyen a Dawkins (“¡un cretino!”, gritaba Gustavo Bueno), que a Ignatieff (el Erasmo de Mariano) que, llegado el caso, a Adolfo Suárez, el del aeropuerto.

Al “escocés” Hamilton lo ha salvado de la muerte civil la campana de Broadway: el éxito del musical que lleva su nombre lo rescató de las manazas de Obama, que en su lucha contra el ¿supremacismo? iba a retirarlo incluso de los billetes de diez dólares.
Washington es incomprensible sin Hamilton, que intelectualmente fue a Washington lo que Ratzinger a Wojtyła: “Washington no tiene hijos y Hamilton no tiene padres”, es la razón de esa “empatía” en el documental, bien salpimentado con dichos hamiltonianos, subversivos como tuits trumpianos para los españoles de hoy.

Una nación sin un gobierno nacional es un espectáculo penoso.
Es la prensa la que ha corrompido la moral pública.
Creador, simplemente por no ser de ningún Estado, del maravilloso “nacionalismo americano” (el patriotismo sería obra de otro “extranjero”, Tom Paine), Hamilton pelea como un león por su idea de la Unión, que pasa, dice, por que el gobierno federal corra con las deudas de todos los Estados. (“The economy, stupid!”, algo antes de que se le ocurriera a Carville.) Es lo que ahora, y para la Unión Europea, prometía el “petit” Macron en su campaña electoral: lo llamaba “mutualizar la deuda”; el domingo era elegido presidente de Francia en París y el lunes ya estaba en Berlín, capital del Reich, pidiendo la “mutualización”, ¡ay!, a frau Merkel, que casi lo mutualiza a él, con lo que ya ha comprendido que la UE no es una unión europea, sino un casinillo alemán.
Por algo Talleyrand pensaba que Hamilton era “el hombre que habría divinizado a Europa”.
 

[Julio, 2017] 

Miércoles, 8 de Julio

 


El sueño matritense

martes, 7 de julio de 2026

Los octavos echan a Brasil y el VAR aguanta a Argentina


Infantino tras el penal fallado por Messi 💔
@the_marcoli_boy


Francisco Javier Gómez Izquierdo


    El poderoso sector de mercaderes fenicios sacaba a Lamine Yamal y a Cristiano Ronaldo en pantallones y pancartas y se hacía lenguas sobre el legendario pasado del portugués y el tremendo futuro del español antes de un partido de octavos en el que disfruté por lo parejo de las fuerzas, por la técnica individual de los protagonistas, por la táctica de dos entrenadores sensatos y para mí aplicados y por la emoción latente durante los noventa minutos.


   A Lamine lo neutralizó Nuno Mendes con elegancia y poderío, dando sensación de impenetrable. Nuno Mendes resultó valladar y ariete, pues un proyectil de su zurda nos acongojó cuando lo vimos dirigiese hacia ¡menos mal! el larguero. Clave fue su lesión y clave fue la fatiga de Joao Neves y Vitinha sobre todo. Tres artistas que acaban de ganar la Champions con los esfuerzos y minutos que semejante labor supone.


    Si el partido hubiera acabado 0-0 y se decidiera por los puntos del boxeo, el ganador hubiera sido España pero el fútbol propicia kaos tan insospechados como incontestables y los cambios de De la Fuente -por siempre sea alabado-, derribaron con un gancho letal a Portugal en un último minuto inolvidable. Muy seria España en la que no debe ser detalle menor los Cero goles en contra. Espera Bélgica, a la que sólo vi un partido al principio contra Egipto y me pareció menos que Portugal e incluso inferior a Egipto.


   Egipto ha caído ante Argentina porque el VAR le ha puesto un pincho en el pescuezo al árbitro Letixier y ha anulado un gol a los africanos con esa trampa saducea que compromete a conveniencia, que es la cámara lenta. El mismo VAR que se escandaliza con una pisadita de hace cinco minutos cierra los ojos cuando el que pisó es pisado con parecida o mayor intensidad. Tras el 0-2 que debió ser 0-3 se lesionó el veloz Hassán, ovetense que hizo la mili en el Mirandés, Argentina fue cocinando bronca, Messi se retrasó para decidir como director porque en este equipo simeónico no lo hay y puso el 1-2. Empató con su talento natural y ya no cabía perdón para Egipto.


  Que Brasil haya pasado por el Mundial como si fuera Ucrania o Suecia nos entristece a los ortodoxos. Brasil se ha reducido a los chispazos de Vinicius. Chispazos que ante Noruega no saltaron mientras Haaland se mostraba como la criatura preferida de las musas del Gol... y  de los aficionados del Mundo que se inclinan hacia él por verle en débil compañía.


   Inglaterra, que además de delantero centro tiene a Bellingham en plan taladrador de redes, siempre decepciona pero la veo por encima de Noruega como veo muy superior a Francia ante Marruecos, pero de este enfrentamiento de cuartos los que temen son los parisinos todos, gane o pierda Francia. Lo mismo va a dar. Los quebrantos y me temo que los duelos van a ser morrocotudos.  

Pasaporte a la fama


Trotski

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Lo más humano del caso de Begoña Gómez fue cuando pidió al juez la devolución de su pasaporte (recuérdese el “Pasaporte a la fama” de Ford) para el tiempo del veraneo. Ya lo dice el Eclesiastés: hay un tiempo para todo. Y el españolejo cree que el tiempo de verano es para veranear. Y también cree que lo que se necesita para el veraneo, antes que un dinero de bolsillo, es el pasaporte.


Don José –dijo un día el gran bailaor Miguel Albaicín a Pemán: ahora se pone uno un sombrero ancho y una chaquetilla corta y se le da la vuelta al mundo sin pasaporte.


Para el rigodón de las votaciones que el selecto periodismo llama democracia, el gobierno prefiere repartir pasaportes al mundo hispánico, mejor que sombreros anchos y chaquetillas cortas, con lo cual, en casa del herrero, cuchillo de palo: la señora de La Moncloa está sin pasaporte, mas, como tiene dinero, no se quedará sin veraneo. “Madrid, en agosto y con dinero [no con pasaporte], Baden Baden”, dicen que dijo un día el marqués de la Valdavia, quien en realidad no dijo eso; dijo: “Madrid en agosto es ideal. Lo malo es que refresca por la noche”. Que eran las noches donde el calor lo ponía Ava Gardner (“en Madrid, si conoces la ciudad, la noche no acaba nunca”). Aquí, el único pasaporte que quisieron meternos en el bolsillo fue el que Ayuso inventó con el pretexto del Covid de Fauci, y era “para salvar la hostelería”. Hasta entonces, el único caballero (¡caballero, caballero!) con problemas de pasaporte en Madrid fue Trotski, arrestado por la policía bajo la acusación de falsificación de pasaporte, pues no había tenido la imaginación de ponerse un sombrero ancho y una chaquetilla corta.


La ficha está plagada de errores –confiesa a José María Carretero el futuro creador del Ejército Rojo–. Pon que soy cosaco, labrador, vagabundo y cuatrero. Procedo de una familia israelita ¡y no he montado a caballo en mi vida! Mi pasaporte está extendido a mi verdadero nombre, León Davidovich Bronstein. Trotski es mi seudónimo.


El Ejército Rojo, como orientación para los joveznos que no vivieron la “rave” propagandística del referéndum del 86, es el sueño de una noche de verano de esa Otan shakesperiana de "Teseo" Rutte e "Hipólita" Robles, que ya levantan en Holanda campos de prisioneros y que cuentan con los desfiles del Orgullo para anonadar al mundo y pedirnos más dinero.


Está uno lleno de amigos ricos que no valen para nada –anota Ruano en su diario–. Pedir dinero es alegre a los veinte años, pero a mi edad, aparte de que sería triste, ya no se sabe ni hacerlo. De tal modo se pierde la costumbre.


El escritor rondaba los 50, la edad en que mejor se escribe (según Baroja, porque va uno despidiéndose de la juventud), y en Washington acababan de firmarnos la Otan, estrella de este verano.


[Martes, 30 de Junio]

Martes, 7 de Julio

 


Ave María

lunes, 6 de julio de 2026

¡Y el Pichichi!


 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


A estas alturas todos conocemos las reglas, y las cosas mundialistas apuntan a título para Argentina y a Pichichi (con Balón de Oro) para Messi, el Potele rosarino.


Nos lo olimos cuando anularon a Vinicius su segundo gol a Escocia, la de los once jugadores blancos. No fue el árbitro, sino el VAR, ingenio que es al fútbol lo que la IA es a la humanidad: su agente destructor. Porque, al contrario, por ejemplo, que el ajedrez, cuyas reglas son constitutivas (no hay árbitro), las reglas del fútbol son declarativas: las aplica un árbitro. Y los malos inventaron el VAR, artilugio que permite pasar del árbitro a la arbitrariedad, que siempre es política. Anular ese gol de Vinicius no fue decisión técnica, sino política, que el árbitro, pinche mejicano, aceptó, al contrario que el árbitro australiano del inexistente penalti de Kanté a Mbappé.


Con un equipo de destripaterrones por detrás (¡ay, aquel Brasil del 82!), Vinicius, el jugador con mejores estadísticas en Champions, no lleva mal Mundial (3 partidos, 3MVP, 4 goles, 0 tarjetas), pero los piperos insisten en canjearlo por Rodri y por Olise (¿el de Carreras o el de Mendy?). Contra Escocia, un platillo volante iba a abducir a Neymar mediada la segunda parte, razón por la cual trasnochamos arrullados por los trinos de los becarios de TVE, la Banda del Esférico, que hablan el pésimo español de la locutora que hace los quites. Luego el platillo resultó ser el VAR, y el abducido, un gol redondo de Vinicius. Con razón los que tuercen por España temen cruzarse con Argentina. Antes está Uruguay, en motín con Bielsa, maestro Ciruela del Relato español, con sus segurolos y sus gabilondos. Su estrella es Valverde, y para apagarla el cura riojano cuenta con Baena, al que pasean de alcahuete en alcahuete con su Cancionero para “telepollas” (Cela) insomnes. Lástima que en el Combinado Autonómico no haya jugadores del Real Madrid, pues, de salir mal la cosa, siempre podríamos culpar a Mourinho, que dice desear que los jugadores madridistas no lleguen lejos en el Mundial para poder disponer de ellos cuanto antes.


[Sábado, 27 de Junio]

En la muerte de Díaz Novoa



Francisco Javier Gómez Izquierdo


     La muerte de José Manuel Díaz Novoa me pilla en la Demanda donde la cobertura se reparte a cazos y a mi modesto móvil desde don pongo ésto, llega a cucharaditas.


   Servidor ya no estaba en Burgos cuando llegó Novoa, aquel señor que tanto admirábamos y que con Vega Arango y alguno más que no recuerdo pusieron en marcha la Escuela de Mareo. Nos cautivó el juego del Sporting cuando lo entrenó a final de los 70 y principios de los 80 y a mí me alegró cuando lo fichó el Burgos que no era el Burgos CF sino el Real Burgos que vestía de camiseta roja con una franja vertical parda a la altura de la tetilla.


    Del legado de Novoa en el Sporting no tengo aquí apuntes ni modo de buscar. Allí en Asturias le despedirán como merece y cronistas veteranos contarán bondades de un señor serio (serio, serio), formal y sobre todo discreto.

 

   Para mí queda una tarde de sábado o domingo en el 90 que me acerqué en tren a Sevilla para ver en el Sánchez Pizjuán y ante un equipo en el que jugaban entre otros Polster, Zamorano, Bengoechea..., una máquina acordeónica, equilibrada, alucinante para mí y el sevillismo presente que decía: "¿Es el Burgos o el Milán?".


   Era el Real Burgos rojipardillo de Elduayen, Villena, Gonzalo, Ayúcar, Juric... y sobre todo de Díaz Novoa. Ayúcar y Juric ensombrecieron el 1-0 de Polster con dos golazos combinativos dignos de Champions.


   No imaginan ustedes qué tarde tan formidable pasé. Aquella tarde y toda la semana presumiendo de mi equipo "Matagigantes". Inolvidable la victoria ante el Real Madrid con Juric en las vallas. De aquellos sensacionales días la culpa fue de Novoa con sus sensatos y sabios conocimientos de los secretos del fútbol.


    Se va un grande, un grandísimo hombre del fútbol español.  Un hombre que amaba este deporte como si fuera una vocación. Así me lo parecía.


    Descanse en paz. 

Lunes, 6 de Julio

 


El Gallinero

domingo, 5 de julio de 2026

Jefferson


Jefferson

Ignacio Ruiz Quintano
Abc
 

Cuando un pobre come raón ibicenco (antes, merluza cantábrica), uno de los dos está malo. Y lo mismo pasa cuando un comunista cita a un “Founding Father”: lo ha hecho Monereo, citando a Jefferson en el Parlamento, para pasmo intelectual de Pablemos y sus analfabetos.
 

¡Una Constitución debería durar lo que dura una generación!
 

Los comunistas, que fueron los primeros en traicionar sus propios cuentos, llevan cuarenta años de cucañistas del Estado monárquico, y en su tiempo libre juegan a la revolución, como quien juega al tresillo, en el Congreso.
 

Jefferson es un demagogo encabronado por la envidia al verdadero arquitecto de la nación americana, Hamilton, cerebro político, militar y económico de G. Washington. A Hamilton lo acusa de monárquico que quiere ser rey de América. Y a Washington (“carecía de ideas y de fluidez verbal”), de Rajoy chocho. Pero la demagogia sirve a Jefferson (terrateniente y esclavista) para ganar en la posteridad la batalla de la imagen a Hamilton (expósito y antiesclavista), quien, huyendo del parlamentarismo inglés y de la democracia asamblearia, crea con la Constitución del 87 la “democracia representativa”: las reglas de juego de la libertad política conquistada con el rifle (¡qué cosas, Lassalle!) por cada vecino (¡Segunda Enmienda!). Felizmente, Jefferson, en París, no participa en la Constitución, de la cual nunca ha entendido nada, y ¡en 1810!, en carta a un abogado virginiano, expresa la majadería que fascina a Monereo: la injusticia generacional que supone “gobernar desde la tumba”, y que lo ideal sería una Constitución cada 19 años.
 

Incapaz de concebir la democracia representativa cuya constitución se reduce a las reglas de juego (¡siete artículos!), Jefferson está, como buen demagogo, en la democracia ideológica que produce constituciones ideológicas: cartas socialdemócratas a los reyes magos más los dos huevos duros de Groucho que acostumbran pedir los chicos de Monereo. Lo que hoy tenemos en Europa.
 
[Octubre, 2017]  

¿Qué dice el NYT?


Muehlegg


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Que el “New York Times” repare en la devolución de unas medallas de Bellas Artes prueba que América vuelve por donde solía: al conquistador, al bandido, al bailaor y al torero, que son los “pedidos” que América hizo siempre a la inspiración española “¡A España le pedimos todo lo que sea fuerza o raza –le dijo a Pemán un productor de cine yanqui–. Comedias, no. Eso es cosa de matiz. Pero nos interesa mucho cuanto nos dé de conquistadores, bandidos, toreros, cante o baile!” La última vez que España salió en la prensa internacional por un par de medallas de oro fue cuando Juanito Muehlegg, aquel gol que le colaron a mi querida y futbolera Pilar del Castillo, devolvió las que se había llevado de Salt Lake City. Muehlegg era un esquiador y la cosa no pasó a mayores. Pero Camino y Tomás son toreros, y ahí el periódico católico patrocinado por judíos para chasquear a los protestantes cree haber dado con un hecho cultural, pues ya se sabe que la cultura pierde a los progres. “Eso no se lo espera uno de unos señores que matan toros”, dijo Bush al ver a Bono, el gamo de Iraq, huir al cuatro pies tendido por los arenales de la Mesopotamia. Y al cuatro pies tendido pretende Chacón, una ministra tan española que, según los castizos, si mordiera una esquina haría una taquilla de toros, huir ahora de Kosovo. Nuestros tercios huyen de las guerras y nuestros toreros devuelven sus lauros. Es natural que el NYT se haga un lío, pues “españolada”, que antes se traducía por “hombrada”, empieza a traducirse por “mariconada”, lo cual no es ni mejor ni peor; simplemente, embrollador. Para que lo entiendan en el NYT: según la publicidad, Tomás es al toreo lo que los Harlem Globetrotters al baloncesto, que sólo se exhiben en galas. ¿Es mezclable la actividad de los Harlem Globetrotters con la de Los Angeles Lakers? “En los mesones del centro es corriente ver a reyes y toreros comiendo gambas y tirando las cáscaras al suelo”, decía del Madrid de los 90 la corresponsal del NYT en la capital.

Domingo, 5 de Julio

 


Valle de Esteban

Azulea el camino, ladra el río

Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera

 DOMINGO, 5 DE JUNIO


En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:


-Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.


Mateo 11, 25-30

sábado, 4 de julio de 2026

CCL Aniversario de los Estados Unidos de América. Euclides




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El 4 de julio, día de la fiesta americana, el algoritmo de Faceboock identificó “mensaje de odio” en la Declaración de Independencia… y la censuró.

    La Revolución americana es lo más subversivo que se despacha en el mundo: fue la única que se hizo por la libertad, una causa inconcebible (como la Segunda Enmienda que la sustenta) en Europa, donde todas las matanzas con buena prensa (Inglaterra, Francia, Rusia) se desataron con el pretexto de la igualdad. ¿Cabría mayor subversión hoy en España que una democracia (principio representativo en la sociedad política, principio electivo en el gobierno y principio divisorio del poder en el Estado)?

    La Declaración de Independencia es una cosa muy seria (a diferencia de la caricatura de la de los trileros catalanes): “Y en apoyo de esta declaración… comprometemos mutuamente nuestras vidas, nuestra hacienda y nuestro sagrado honor”. Ernest Gellner, sin embargo, sostenía (hablaba para adultos) que esa Declaración es “uno de los documentos más cómicos y ridículos que se han redactado, pues afirma algo totalmente absurdo, a saber, que sus opiniones, que para un 99 por ciento de la humanidad resultaban ininteligibles, eran realmente ‘evidentes por sí mismas’”. ¿Por qué? Según Gellner, porque Jefferson tomó su cultura inusitada tan por descontada que la confundió con la condición humana en general. Y según Bertrand Russell, porque Jefferson “se rige por Euclides”, ya que el XVIII fue una búsqueda de axiomas euclidianos en la política.
    
La democracia representativa, que sólo es la garantía de la libertad política, vive acosada desde su fundación por la Constitución Federal, ahora con la ayuda de la propia izquierda americana, invadida por la peste europea de la falsa igualdad. Y sucumbirá. Mientras, con los algoritmos amaestrados para censurar, es natural que en las redes Jefferson suene a Céline, Hamilton a Sade y Sánchez a Euclides, o sea a hueco, como El Astronauta, un máquina, dicen, del algoritmo.
 

[Julio, 2018] 

CCL Aniversario de los Estados Unidos de América. En busca de Alexander Hamilton




Ignacio Ruiz Quintano
Abc Cultural


    Habría divinizado Europa.

    Lo dice el relaciones públicas, y tantas cosas más, de la Revolución francesa, Talleyrand, el mismo que, allá por 1830, ya con la cabeza extraviada, oye que llaman a su puerta y exclama: “¡Si es Robespierre, que no estoy!”

    –Considero a NapoleónFox [Charles James] y Hamilton los tres hombres más grandes de nuestra época, y si estuviese obligado a elegir entre los tres, daría sin dudarlo el primer lugar a Hamilton. Habría divinizado Europa.
    
Alexander Hamilton puso nombre a la invención más ambiciosa para garantizar la libertad política: la “democracia representativa”.

    –La democracia simple era la sociedad que se gobernaba a sí misma sin la ayuda de medios secundarios –explica Tom Paine–. Al injertar la representación en la democracia, llegamos a un sistema capaz de abarcar todas las extensiones de territorio y de población. En este sistema se funda el gobierno americano. Es la representación injertada en la democracia.
   
En España, país de “demócratas de toda la vida”, no sé de la traducción de ninguna biografía de Alexander Hamilton.


    Cuando llegué a la Universidad, en el otoño de 1976, todo el mundo hablaba de democracia, y, sin embargo, no encontré a un solo demócrata. Peor: América, el país de la epopeya democrática de Walt Whitman, donde para hacer una leva sólo hay que decir “democracia” (dos veces salvaron a Europa con ese reclamo) era el enemigo a batir.

    La triunfadora Revolución americana, la de la libertad de Montesquieu, no se mencionaba siquiera, y toda la energía se nos iba en los fracasos de la Revolución rusa, despachada en finas lonchas estalinistas como sacadas de lo narrado por Yuri Dombrovski en “La facultad de las cosas inútiles”, y la Revolución francesa, la de la igualdad deRousseau, ideología productora de mentiras (Bastilla, Varennes), corrupción (Directorio) y militarismo (Napoleón).

    La libertad de Montesquieu es incompatible con la igualdad de Rousseau, y eso lo saben los rusonianos, que siempre la han combatido en Europa.

    En la Universidad española no te decían que la democracia cabe en los siete artículos de la Constitución federal del 87. O en los ignorados ensayos de “ElFederalista”. Tocqueville constituía una lectura “protofascista”. Ni palabra, tampoco, de los panfletos de Tom Paine, salvo en la parte de la Revolución francesa, obra, después de todo, de un abate, Emmanuel Sieyes, y la chusma, es decir, del fanatismo y la violencia (escenas de caníbales”, para Saint-Just), frente a la grandeza humanística de los padres fundadores de los Estados Unidos de América, mezcla, políticamente, del lirismo lockiano de James Madison y el pragmatismo hobbesiano de Alexander Hamilton, cerebro político, económico y militar de George Washington, para quien redactó la Carta de Despedida de 1796, y que en la decadente era de Obama ha salvado su cabeza de los billetes de diez dólares únicamente por el éxito popular del hi-hop de Lin Manuel Miranda en Broadway. Hamilton, antiesclavista radical (Lincoln lo fue de conveniencia) desde su infancia en el Caribe, iba a ser sustituido por la abolicionista Harriet Tubman, que pasará a “ocupar” el puesto del trapisondista ex presidente Andrew Jackson en los billetes de veinte dólares
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Es inexplicable la poca atención que en América, hasta el musical de Miranda, ha prestado la industria del espectáculo a la figura (¡tan cinematográfica!) de Hamilton, hijo ilegítimo, siempre solapado en las listas de la popularidad por Jefferson, aristócrata y terrateniente, que, salvo por su amplia cultura, hoy sería un perfecto socialdemócrata europeo: populista (un día dijo que los granjeros eran el pueblo escogido por Dios, y al otro, que lo que necesitaban los colonos era leer la “Historia general de España” del padre Mariana), relativista (carecía de fe religiosa) y sentimental (amante, siendo esclavista, de la antigua esclava Sally Hemings, uno de cuyos hijos, Tom, iba por el mundo presumiendo de sangre presidencial). Jefferson es republicano (gobierno débil) y Hamilton, acusado de monárquico por sus enemigos, es federalista (gobierno fuerte). Todavía en una conferencia de 1982, el juez Antonin Scalia, nombrado por Ronald Reagan, invitaba a los conservadores a defender, con “los argumentos de Hamilton”, que el gobierno federal no es malo, sino bueno, y que el secreto está en utilizarlo sabiamente.

    Hamilton, hijo de escocés y francesa, no pudo ser presidente por no ser natural de América: viene del Caribe, aunque ha sido educado en la verdadera Ilustración, que es la escocesa (HutchesonHumeSmith).
    
Lector de Grotius, de Pufendorf, de Montesquieu, de Locke… –se declara, a los 17 años, en un panfleto.

    Para Carl Schmitt, Pufendorf es el epígono de Francisco Suárez en lo fundamental de la teoría del Estado, “y el propio contrato social de Rousseau no es más que una vulgarización de Pufendorf”.
    
Hamilton, arquitecto del Estado americano, llega a Nueva York (vivirá en el 57 de Wall Street) a los pocos meses del motín del té en Boston. Su teoría política se basa en sus clásicos griegos y latinos (DemóstenesPolibioPlutarco, leídos en sus lenguas originales) y en su experiencia militar.


En la reunión de Filadelfia para elaborar la Constitución presidencialista del 87 que sustituiría a la fracasada Constitución parlamentaria del 81, triunfa el proyecto de James Madison, que hace hincapié en “la felicidad del pueblo” (“felicidad”, la palabra más repetida por Paine en sus escritos, es, en la época, una forma de llamar a la libertad), sobre el de Hamilton, que hace hincapié en la fortaleza del gobierno (propone Presidencia y Senado vitalicios). En “El Federalista” defenderán juntos el mecanismo constitucional “checks and balances”, (¡la tercera ley de Newton!), controles y contrapesos, inspirado en Montesquieu, y que garantiza la libertad política de la nación. “Que la ambición vigile a la ambición y el ciudadano dormirá tranquilo”, resume Madison. Con el único fin de salvaguardar esa libertad, habían inventado la democracia representativa, que hacía posible la democracia en una “república geográficamente extensa”. La excepción histórica, el milagro político, la conjunción astral (cincuenta y cinco “semidioses” en Filadelfia, dirá Jefferson) de la libertad.
    
También la muerte, de héroe romántico, de Hamilton es cinematográfica: en un duelo (como su primogénito, Philip, y quizás para morir como él) con su rival político Aaron Burr, en un bosque de Nueva Jersey, porque el duelo es ilegal en Nueva York. Burr tira a matar. Hamilton, como su hijo, al aire.

    –Veo borroso –dijo.
    
Al recibir la noticia, Talleyrand, que había visitado a Hamilton en su puesto de secretario del Tesoro, donde creara el primer Banco de los Estados Unidos, recordaría su impresión ante la austeridad de aquel hombre que habría divinizado a Europa y que, tras sentar las bases del gobierno más poderoso (¡y vigilado!) del mundo, hacía cuentas a la luz de una vela, muerto de frío.


[Marzo, 201] 

Desde Burgos


 

Francisco Javier Gómez Izquierdo

 

Es cosa probada que el fútbol tiene poder hipnotizador sobre las naciones cada cuatro años y a muchos nos gustaría que ese poder valiera para detener las guerras y hacer mejores a los hombres.
    El templo que era el fútbol, sin duda atractivo por imperfecto, entendible por cualquier cabeza humana, se ha llenado de mercaderes que saben mucho de TV, efectos especiales y perspectivas visuales. Presentan sus novedades en los Mundiales y en éste de América además de la consolidación del VAR y convertir en faltas graves las personas "baskistas" han decidido que los cuatro cuartos sean obligatorios, o sea reglamentarios, y han animado a los "referís" más pamplinas a sancionar aquéllo de los tres segundos en zona que a mí me sonaba a trafulla cuando de joven miraba el baloncesto. Por los tres segundos en zona, además de insospechadas carencias cayó Alemania ante Paraguay y por la misma nueva razón se anuló un gol a nuestro Cucurella que debió ser el primero ante Austria.


    Ando de feria en Burgos, muchos partidos no veo, y no tengo la relación de esas jugadas que público y locutores aceptan con tolerancia ovejuna, pero en el Croacia-Portugal se dieron lances que ese ojo de Dios en Televisión resolvió avizor en según qué lances enceguecido ante teatrales derrumbes.


   Llamativo "lo" de Alemania. Para mí también la caída de Holanda, selección por la que tengo querencia desde 1.974.  Todos vemos a Francia superior. España jugó con poderío ante Austria y me alegro del acierto de Baena en la izquierda. Baena es muy buen pelotero. Gasta mal encare, Simeone no le entiende, pero a mí parecer es jugador más completo que Nico Williams. Tío a tío, Portugal es temible. Capaz de ganar incluso a Francia pero le falta atrás más contundencia. La emoción y lo atractivo está en el lado izquierdo del cuadro donde espero una semifinal España -Francia. En el derecho, la Argentina de Messi va derribando los colosos que sibilinos estrategas han ido colocando en su caminar. Jordania, Argelia, la tremenda Cabo Verde... y espera Egipto para que Ancelotti se salude con Scaloni y Vinicius con Messi.

 

Sal por chanclas


Resano


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Los expertos –un experto es cualquiera que no sea de la ciudad– miran al cielo en busca del fallo que ha convertido lo que debía ser una playa como la de Gandía en agosto, que era lo prometido por los calentólogos para esta Nochebuena en Madrid, en una cellisca digna del páramo de Masa, Burgos, en diciembre. “Preparados para la nevada”, rezaba la propaganda de la Comunidad, segura de que aquí no iba a caer un copo hasta la próxima glaciación. Con todas las miradas puestas en Copenhague, nadie vio acercarse al nublo. Este año, Madrid se lo ha jugado todo en Copenhague. Primero, con los olimpiólogos. Y ahora, con los calentólogos. ¿Navidad y nieve? Eso era así en el franquismo. Hoy sólo reconocen la Navidad cuatro gatos en la capital, pues Alicia Moreno se ha leído “Los errores científicos de la Biblia” y sabe que lo que se lleva es el solsticio de invierno, que no pertenece a nadie, salvo al viento. El que quiera Belén, que mire a la Esteban. El Belén niega el cambio climático con su disparate geográfico: pone ríos y nieve donde debían estar la palmera y la arena de Palestina. Pero nevó en Madrid... y ardió Roma. Los calentólogos son como aquel pícaro que don Pablos, el buscón, topó en el camino de Alcalá, que cabalgaba haciendo los planes para ganar Ostende para el Rey a base de secar con esponjas el mar. Eso, sí: “Y no lo pienso poner en ejecución si primero el Rey no me da una encomienda, que la puedo tener muy bien, y tengo una ejecutoria muy honrada.” En la calle, todas esas madrileñas centenarias que tendrán lo menos noventa años, según la greguería de Helena Resano en un telediario, pedían ayer sal, pero en los almacenes municipales no había sal, sino chanclas. La sal saliniza el medio ambiente, protestan los “hippies”. La chancla, en cambio, además de ser respetuosa con la Naturaleza, que es el único respeto que hoy se cotiza, es el calzado que recomiendan los expertos para transitar por el abrasador desierto del cambio climático en diciembre.

Sábado, 4 de Julio

 


Valle de Esteban

Mar de la siesta

viernes, 3 de julio de 2026

Segunda novillada nocturna del verano. La prueba del algodón



PEPE CAMPOS


Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.


Jueves, 2 de julio de 2026. Segunda novillada nocturna del verano madrileño. Encierro de novillos de López Gibaja (encaste Domecq, a través de El Torero). Desigualmente presentados. Nobles y mansos. Flojos y manejables. De mejor juego los tres primeros. Primero, alto y pobre de pitones, destartalado. El segundo, con mayor cornamenta, con armonía que se dice ahora. El tercero, armado, feble. El cuarto, sin fijeza. El quinto, endeble, con menor recorrido en la embestida. El sexto, largo, sin fuerza. Un cuarto de entrada. Noche veraniega en interregno (corrió el viento) entre cambios climáticos. 


Terna: Cristian González, de Guijuelo (Salamanca); de azul marino oscuro y oro, con cabos blancos; veinte años; veintitres festejos en 2025; silencio y silencio tras aviso. Juan Alberto Torrijos, de Linares (Jaén), de lila y plata; veintiún años; nueve festejos en 2025; silencio y silencio. Jairo López, de Guadalajara (México), de corinto y oro, con cabos blancos; veintidós años; un festejo en 2025; silencio tras un aviso y silencio tras aviso. Jairo López se presentaba en Madrid.


Suerte de varas. Los novillos fueron al caballo y salieron sueltos de los encuentros o se repucharon. Se les picó, según norma de los varilargueros, traseros, a excepción del primero (tras la cruz, algo caída la puya) y del sexto (en la cruz). Fueron mansos, se dolieron en banderillas. Tras las varas desarrollaron manejabilidad los tres primeros; el primero muy castigado; el segundo poseía acometividad en la que no se pudo desenvolver, acabó huyendo a chiqueros; el tercero, obediente; el cuarto, sin fijeza, necesitó ser ahormado; el quinto y el sexto, acusaron flojedad que se trasladó a un pobre juego en las embestidas, a menos. Como ejemplo elegimos la suerte de varas realizada por José Ney Zambrano al primero. En ninguna de las dos varas fue puesto en suerte. Los hierros algo caídos, cercanos a la cruz. En la primera vara, Ney le pegó duro. El novillo sale suelto. En la segunda le pega y le tapa la salida, y sale suelto.




Dos venenos supremos existen en la vida que la condicionan (seguro que hay muchos más), la afición al fútbol y la afición a los toros. El primero de ellos sólo da disgustos (se sea del Real Madrid o del Bayern o del Milán), aunque se piense que no. El segundo de ellos aporta civilización, contacto con la vida natural, con la visualidad del arte y la posibilidad de la dialéctica (pegar la hebra, por ejemplo, con todo tipo de seres). Ayer noche la empresa de Madrid decidió hacer la prueba del algodón a la afición taurina madrileña, y el ensayo salió positivo porque hubo menos asistencia de público, pero no demasiada. La plaza de Las Ventas presentó un buen aspecto, con muchos jóvenes que parece huyen del veneno futbolístico. Digamos que la novillada estaba programada a la misma hora que el partido España-Austria de la fase de dieciseisavos del mundial de fútbol de este año, 2026. El partido se jugaba en Los Ángeles (Estados Unidos) y se podía ver en la televisión pública (con la amenaza de las monsergas de sus plúmbeos comentaristas, algunos de ellos mediante kazoo en sus gargantas) o por la plataforma dazn (con periodistas conocedores del tema del deporte del balón redondo o pelota). Cierto es que hoy en día existe la posibilidad de ver ese encuentro de manera casi inmediata, una vez acabado, porque será repetido en innumerables ocasiones por ambas empresas de comunicación audiovisual. Desde este punto de vista asistir a la novillada era ver un espectáculo que nunca más se podrá volver «a sentir», y el aficionado que acudiera (pasando con aprobado la prueba del algodón) dejaba abierta la puerta a poder ver a posteriori ese partido trascendental de fútbol de la selección española, ya sea en modo resumen o de manera completa; o no ver nada si ese taurófilo fuese enemigo del deporte que enfrenta a dos cuadrillas «de once mozos en calzones cortos» como dijera en su día Enrique Tierno Galván. Puedo añadir a lo anterior que igual que ayer no vi en directo los goles de Porro y de Oyarzabal, en su día, en junio de 1978, me perdí en directo, sin que hubiera diferido, «el gol de Cardeñosa», porque el profesor de Literatura Española de la Universidad Complutense (Santos Sanz Villanueva, un buen profesor) situó el examen final (en la carrera de Historia) a la misma hora del Brasil-España del mundial de Argentina, que me quedé sin ver (en Brasil, jugaba Zico; en España, Juanito), y sobre todo no poder «festejar» el gol de Cardeñosa (fino, elegante y quebradizo jugador del Betis).


Pasando a lo taurino digamos que los novilleros de ayer noche, ante novillos dóciles, no dieron un paso adelante (es verosímil que estuvieran pensando en el fútbol) ni pase en condiciones. Los aficionados que asistimos al festejo (incluido el público joven, que lo había) y que no estábamos pensando en el fútbol, sino en los toros, no pudimos disfrutar de nada reseñable de lo sucedido en la novillada. Materia prima hubo (novillos toreables), pero algo ocurre en el panorama de formación de la novillería que no habla bien de su aprendizaje, pues mostraron todos los vicios del toreo neo-moderno, toreo despegado, por las afueras, en faenas largas, eternas, de pasajes semejantes, sin un plan, sin un por qué. Observamos un hábito (no nuevo) llamativo, consistente en advertir que los novilleros toreaban peor con la muleta en la derecha (en redondo) que con la muleta en la mano izquierda (al natural); y no obedecía a la condición de las embestidas de los novillos (uniforme por ambos pitones) sino a un desarrollo de la manía actual de hacer todo el toreo con la diestra, que nos lleva a pensar que de tanto uso y abuso se ha deteriorado sobremanera, pues se torea con ventaja y con monotonía. Así, el torero cita con la muleta retrasada, en uve, para llevar al animal que lidia hacia las afueras, si es posible con la superioridad que aporta el pico de la muleta, mientras la pierna de salida de los pases se retrasa, y sin que exista remate o final de muletazo en cada uno de los ensayos del pase en redondo, que se convierte en un lance con desplazamiento del toro (novillo), con la intención de alejarle de cualquier jurisdicción y de todo tiempo de «encuentro». En fin, un galimatías de posturas y de fines. Más aún si el matador decide tumbarse según da los lances, abriendo el compás, doblando las lumbares (en distintos grados) y extendiendo el brazo para escaparse por la tangente. Nos encontramos ante una nueva geometría. Difícil de poner en práctica, de poco riesgo taurino y muy aburrida en su contemplación. Esto llevado en numerosas tandas de muletazos permite a la afición «pegar la hebra» en los tendidos, y a que los animales lidiados se puedan rajar (así le ocurrió al segundo novillo, «Dálmata», que como su nombre indica era sagaz y obediente pero no demasiado tonto) e irse de naja a tablas o a chiqueros, finalizada su misión.


En el toreo al natural estuvieron más de verdad los tres novilleros, puede ser porque no se han viciado tanto a la hora de experimentarlo o porque con la muleta en la mano izquierda sea más complicado adoptar geometrías planas no euclidianas. Volvemos a pensar que en las escuelas taurinas se encuentra la respuesta a tanto empleo de vicios y de trucos. Si entramos en valorar la actuación de los novilleros de anoche, hay que comentar que Cristian González, quiso torear con temple pero muy despegado, con la derecha, normativo a la geometría explicada más arriba, con la izquierda, más ortodoxo, sin redondear los muletazos. Terrenos del seis y del siete. A su primer novillo le aplicó en ese plan, un inicio por bajo, siete tandas de muletazos y manoletinas finales. Lo mató de pinchazo en la suerte natural y de estocada baja y atravesada en la suerte contraria. Al cuarto novillo le recetó seis tandas de muletazos sin llegar a ahormarle, ni tirar de la embestida del animal (era lo que necesitaba su falta de fijeza) sino enganchones, afueras y pico. Lo mató de un pinchazo bajo en la suerte natural, más media estocada desprendida en la suerte contraria y diez descabellos.


Juan Alberto Torrijos, a su primer novillo de embestida alegre lo ahogó. El inicio por bajo en terrenos del ocho fue de excesivo castigo, y en las tandas (seis) la distancia del cite fue escasa. Al natural le salió un toreo más largo en el trazo. El novillo acusó el hostigamiento y se rajó. Lo mató tras buscarle en la querencia del tendido cinco de media caída y perpendicular en la suerte contraria, más una estocada casi entera perpendicular en la suerte natural. En el quinto un atisbo de buen toreo con el capote en una media y un recorte de recibo. El novillo muy flojo llegó quedado a la muleta. El toreo se le planteó en terrenos del seis muy encima con la muleta retrasada y enganchones por ambos pitones. El novillo cabeceaba y se defendía. Lo mató de tres pinchazos en la suerte natural, el tercero caído y cinco descabellos.


Jairo López fue todo voluntad. Participó en quites (zapopinas y de frente por detrás), y recibió a porta gayola al sexto (tiró el capote al pasar el novillo) y repitió con larga cambiada en terrenos del diez (se zambulló en la arena porque el astado se le vino encima). Con la muleta, a su primer novillo lo toreó en terrenos del ocho, el comienzo fue de rodillas en el platillo, le administró siete tandas, con la muleta en uve y por las afueras en redondo. Mejor planteamiento al natural pero muy encimista. Vuelve a derecha para destorear retrasado el engaño; el novillo finalmente le come el terreno. Lo mata de dos pinchazos y media tendida y caída en la suerte contraria y cuatro descabellos. En el sexto desplegó todo su toreo envarado en terrenos del nueve en cinco/ seis tandas. Inicio de rodillas. Después tumbado, despegado y empleando pico en el toreo en redondo. Al natural más ajustado (a veces enganchones) para sacar lo mejor de la tarde con el compás abierto, tumbado, con algún lance templado, más circular invertido y muleta arrojada a la arena. Lo mató de pinchazo y estocada caída y tendida en la suerte contraria. 


El contenedor de Exteriores. Ofertas del día

 


Lámpara Napoleón III



Sita en Calle de José Ortega y Gasset, antes Lista


Solanum tuberosum, traída de América por los conquistadores, de la
variedad voyager, comercializada por El Reino de las Patatas



Y como abalorios para el intercambio del que nos hablaron los cronistas, bolsos hobo, clutch, baguette, bucket, shopper o tote