martes, 21 de julio de 2026

Pepe Campos. La victoria de España en la final del Mundial de Fútbol de 2026. Historia de un chivatazo en línea y de pasadas y futuras tabarreras


Pepe Campos


La victoria de España en la final del Mundial de Fútbol del pasado domingo, 19 de julio de 2026, ha venido a ser como la toma de un elixir temporal que nos salvará durante un breve tiempo de todas las tabarras que la FIFA y los periodistas paniaguados de la prensa deportiva actual nos tenían preparadas. La primera de ellas, la segura continuidad de Mr. Chance en el imperio futbolístico: por ello tuvimos que sufrir sus lágrimas al término del partido España-Argentina, pues la derrota de su Argentina suponía que él, Mr. Chance, no obtuviera un pasaje directo para el Mundial de España, Portugal y Marruecos de 2030. De haber vencido Argentina —como estaba previsto y era lo deseado para el negocio FIFA— Mr. Chance habría aleteado sobre el próximo mundial de 64 selecciones y se hubiera asegurado jugar la final en Casablanca, en julio de 2030, a sus 43 añitos. Ahora la cosa no la tiene del todo segura, pues debe seguir maniatando a la selección argentina durante cuatro años más, cuando su propuesta futbolera consiste simplemente en que sus pretorianos, sus esbirros en el césped, se dedicasen durante los partidos, que él debería jugar en ese futuro mundial, a dar leña, a perder el tiempo, a simular patadas, a correr como posesos para darle después el balón a él que, como táctica novedosa, lo lanzaría a la olla del área rival para que algún Lautaro —no un Simeone— los rematara con eficacia. Si bien un pequeño desajuste se ha producido en la estrategia diseñada por Argentina, a las órdenes de Messi, bajo el mandato de Gianni Infantino, y tutelado por poderes USA —MLS—: de ahí el Primer Mundial de Clubes y este Mundial 2026. 
Analizando las cosas hubo un momento en la final del domingo donde empezó a torcerse la miga FIFA-Messi-Balón de Oro, cuando Enzo Fernández no cometió la falta consabida que el árbitro hubiera perdonado, sino que se le fue la pierna —la ansiedad de verse sustituido, demostración de que no es un pretoriano lícito— y de manera muy clara derribó a Cubarsí, y el colegiado —cuidadosamente elegido— no pudo no sacar la tarjeta amarilla. Una minucia. Hoy se habla mucho de los detalles en la resolución de los encuentros de fútbol. Debido a que no se entiende que debería existir superioridad a la hora de vencer en una competición, sino que la cuestión pasa por controlar los detalles determinantes. La falta de Enzo Fernández sobre Cubarsí iba a ser una menudencia y se convirtió en una torpeza que provocó la protesta argentina —no podía ser de otro modo—, de hecho el jugador sancionado se resistía a salir del campo. En tal momento el extrovertido Cucurella quiso ser comunicativo con Mr. Chance y de manera refleja le habló con camaradería mientras su mano se le fue a la boca. Inmediatamente el alter ego de Mr. Chance se activó, y se transfiguró en Messi que recurrió a su versión extrema de pícaro como futbolista y dio el chivatazo, no a al árbitro sino al VAR, a las cámaras, al Poder, pidiendo la expulsión del lateral español. Un acto propio de acusica de colegio de párvulos, pero en realidad de evidente delator si tenemos en cuenta sus treinta y nueve años y su condición provecta. ¿Qué le sucedió? Es probable que Messi viese en ese instante peligrar la victoria y el Mundial de 2030. A partir de esos lances la cosa para Argentina, con diez jugadores —muchos de ellos acalambrados— y una España que se sentía fuerte para rematar su faena —a través de la táctica de que el rival no la oliera—, el duelo comenzó a írsele porque no podía controlar numerosos detalles que le sobrevinieron, entre ellos no superar el gol de Ferrán.
 
En los próximos cuatro años de forma paulatina se volverá a la tabarra y a que se retome por parte del duunvirato Messi/FIFA el terreno perdido en la final del domingo. La tabarrera está servida. No sabemos si Argentina como selección aguantará tal acoso. Si jugadores como Julián Álvarez, Lautaro o Enzo Fernández (más Nico Paz y los más jóvenes) admitirán seguir siendo mílites al servicio del Cónsul Vitalicio. El tiempo lo dirá. Por ahora, descansemos de la gran monserga (al menos unos días). A la hora de realizar un análisis sobre el juego de los españoles a lo largo de este campeonato vivido, comentar que todo ha pasado por dominar el juego asociativo entre las diferentes líneas. Buenos jugadores tiene España. Ese juego asociativo siempre ha existido en el fútbol, no es ningún invento de este siglo. Cuando un equipo ha tenido un nivel técnico superior entre sus jugadores se han ido pasando el balón para que el rival no lo tuviera. Ya lo hacía el Real Madrid de las cinco copas de Europa. El Inter de Luis Suárez. También Brasil en 1970. El Liverpool de finales de los años setenta. La selección brasileña de 1982 que tuvo un centro de campo inigualable, con Zico, Sócrates, Falcao y Toninho Cerezo, a los que se unían Júnior y Éder. ¿Qué hacía este equipo? Pues pasarse el balón. ¿Y ahora en 2026 qué ha hecho España? Pasarse el balón entre Unai Simón, Laporte (una actuación de diez), Cubarsí, Porro, Llorente, Cucurella, Rodri (el director), Fabián, Olmo, Pedri, Lamine Yamal, Oyarzabal, Baena, Merino, Nico Williams y Ferrán, con la colaboración cuando correspondió de quienes jugaron menos minutos. Un detalle no pequeño ni menor fue la imposición de Luis de la Fuente sobre los representantes de la prensa deportiva cuando estos actuaron para que el cancerbero español fuese Joan García (porque era del Barcelona); incluso, en menor grado, el hecho de dejar fuera de la convocatoria a Carvajal. Un acierto. La mayoría de las decisiones del seleccionador español han sido un acierto pleno como se ha podido comprobar partido tras partido. Entramos en un breve interregno sin grandes matracas. De las pequeñas nadie nos librará. Como aficionados al fútbol dispongámonos a disfrutar de este precario ínterin. Demos gracias. 

Obliterados por la moda juvenil


Arizona wild desert, feel the sunset


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Desde que el mundo es mundo, la única función social de los pobres para los que mandan (hoy, en Occidente, las corporaciones financieras) ha sido la guerra. Los ricos se han endeudado como nunca se ha visto, y en la cultura del crédito que se viene abajo sólo queda la salida de la guerra, que es donde entramos los pobres, empezando por el españolejo, privado por Dato y Franco de las dos primeras contiendas mundiales, pero llevado de la oreja por el Régimen del Consenso a la tercera, que ya está en marcha.


En el 14, el fundador de esta Casa fue un estricto defensor de la neutralidad de España, y a intentar torcerle el brazo se presentó en su despacho de la calle de Serrano el embajador inglés, muy chirene: “Conviene a España situarse a favor de los aliados”. Y don Torcuato: “Mi patria es libre y soberana”. El inglés, muy jebo: “Inglaterra sabe ser tan generosa como vengativa”. El fundador, enérgico: “Señor embajador, ¡cuánto siento que Madrid no sea puerto de mar!” El inglés, perplejo: “¿Por qué?”


Para rogarle que saliera de mi casa, a la vista de la escuadra inglesa.


Que a la guerra ya no iremos porque la juventud actual ama la paz, te dicen los mismos “cogitantes” que se comieron un confinamiento ilegal ordenado por un personaje de atrezo que, sin embargo, mantuvo por consenso su puesto, del que ahora quieren apearlo porque su hermano toca el piano para las ardillas de La Moncloa. Ya en el 14 los lectores de Marx sostenían que la guerra en Europa sería imposible porque el obrero tenía conciencia de clase y no iría a la trinchera a morir por los banqueros, pero cuando tocaron el silbato el primero que corrió a alistarse fue el obrero, obliterado por la moda juvenil / de los chicos, de las chicas, de los maniquís, / enamorados de ti…


“Obliteración” es la nueva palabra fetiche de los belicistas. A Trump no se le cae de la boca. Tiene la deuda desbocada y quiere “obliterarlo” todo: demócratas, telepollas de baba a lo Jesse Watters, países, civilizaciones… El tanque de pensamiento neocón le pide asfixiar energéticamente a China, pegándole fuego al mundo para pisarle todas las mangueras: Venezuela, Irán, Rusia, Groenlandia… Nuestro Régimen del Consenso colabora con eso orgulloso de poner toda la carne, que somos los pobres, en el asador, que es americano, pero lo pagamos nosotros. ¡La guerra perfecta! La lava del Vesubio sorprendió a los pompeyanos haciendo pintadas guarras en las paredes, pero la incineración nuclear obliterará a los europeos mirando el móvil, cuya pantalla es el verdadero fentanilo de Occidente, que ha dado paso a una sociedad de zombis cuyo cerebro ha sido reemplazado por un smartfon sin el cual no sabrían caminar por la calle. Pobres, pero obliterados.


[Martes, 14 de Julio]

Enhorabuena


Los cuatro Peñucos






Francisco Javier Gómez Izquierdo


          Usted vio la final del Mundial. Tiene claro quién mereció la Copa del Mundo, pero sabe como servidor que la cosa podía haber acabado 0-0 y el ascua arrimarse al espeto de cinco "penales" del "Dibu" Martínez, entusiasta representante de ese ejército de psicólogos que es la Argentina. Psicólogos que apuñalan mientras parlotean al micrófono palabros pontificales. El fútbol es como la Biblia. Cada cual lo ve e interpreta a su manera y usted, si es español ya tiene particular versión de lo que pasó la noche del domingo 19 de julio del 2026. La mía empieza por Luis de la Fuente, el mejor entrenador posible de selecciones del Mundo. A la mayoría de los campeones los educó en sus convocatorias desde que eran juveniles y conoce la medida de todos ellos. Él es sensato, siempre razonable, juicioso y a mi parecer profundo conocedor de los secretos del fútbol, uno de los cuales y posiblemente el más importante es la sana -y subrayo sana- camaradería dentro del vestuario. Tácticamente gasta un 4-3-3 flexible con movimientos corales en el que los laterales centran como extremos y los extremos presionan con una coordinación que ninguna otra selección ha sido capaz de imitar. A los cuatro de atrás les llamo "los peñucos" y así se lo recordé al gran Abilio cuando por la mañana pasamos de camino a Hacinas y bordeamos las cuatro peñas majestuosas desde su sobriedad: "Hoy tampoco pasa nadie por la pétrea defensa", aventuramos. Sensacional la línea de atrás  y eso que Unai Simón ha dado tardes en la Liga que habían generado dudas por su aparente pachorra desde un exceso de confianza quizás exagerado, pero la confianza de De la Fuente en él es inquebrantable y eso creo que le hace rendir mejor o como más concentrado. "No hay motivos para cambiarlo y además De la Fuente acertará con lo que decida", decía servidor a los nerviosos. Rodrigo. Rodrigo es punto y aparte. Es faro y general al que el resto de jugadores, ordenado y concentrado como  exige un Mundial, atiende en sus repliegues defensivos y de ataque. Han acertado concediéndole el título de mejor jugador del Mundial. Fabián y Olmo son mejores peloteros al lado de Rodri. No así Pedri, según mi modesto parecer -en la final pareció mucho más entonado- porque a veces me daba la sensación como que se estorbaban. Arriba Lamine tenía órdenes de intentar siempre el uno contra uno. No estuvo brillante, pero sí ha desgastando mucho a los rivales, como Oyarzábal, menos participativo con el  balón, pero sobresaliente sin él. Feliz hallazgo el de Baena y acertadísimo en los cambios el míster, sobre todo con el de Merino, tocado por la Fortuna que Napoleón pedía para sus generales, y en el de Ferrán, delantero que nunca me canso de explicar a los que desespera y me son cercanos. Mantengo que no hay tío más competente y listo para ir al espacio y señalar desmarques y me alegra que la fe que servidor le tiene se la tenga también Don Luis De la Fuente. Creo que Luis Enrique -uno de los mejores entrenadores de club, pero que no tiene paciencia para ejercer de seleccionador- se lo quiere llevar al PSG. Puede hacerle bota de oro.


     De Argentina y el apoyo del sistema fifero para llevarse el Mundial a base de una relajación arbitral que no se permite al resto -debió llegar a la final con cinco o seis jugadores sancionados- prefiero ya no hablar. Me cansa el Cafarnaúm, como decía el gran Pla, que rodea el fútbol. Soy un raro que me quedo con lo que empieza en el minuto uno y acaba en el noventa o en el ciento veinte. Este Mundial de América ha sido horrible, pero al final como ha dicho Kroos, ha ganado el fútbol. ¿Cómo se puede anular el gol de Nico? ¿Y por qué el segundo de Ferrán colocando los muñequitos cinco minutos después, tiempo suficiente para manipular lo que conviene? ¿Y qué decir de los "cancheros" que es como llaman a ciertos rufianes que viven del fútbol? Tal que Paredes, un buscarruinas clasificable en los 80 como Primer Grado penitenciario y conducción inmediata al Salto del Negro. Los jugadores argentinos con su falta de educación, su soberbia y su chulería macarra se han hecho despreciables para el resto del Mundo con todo merecimiento. Se han convertido en campeones del Mundo de la Canallería.


     Enhorabuena a la Selección y especialmente a Luis de la Fuente, ese señor que nos transmite orgullo sano a los españoles normales.

Martes, 21 de Julio

 





La Milla de Oro. Louis Vuitton I


lunes, 20 de julio de 2026

Nos queda el timing


Ivar Kreuger



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Un Mundial extraño, éste del 26, con el país anfitrión bombardeando a uno de los países invitados ante el ruidoso silencio del resto. Lo normal.


Los éxitos que he tenido pueden atribuirse, quizás, a tres cosas: la primera es el silencio, la segunda es más silencio, mientras que la tercera es mucho más silencio todavía.


Eso dijo el financiero sueco Ivar Kreuger (¡el rey de las cerillas!), antes de suicidarse en su piso de París, “mártir de la libra y de la bancarrota alemana”.


Usa’26 es un Mundial para comer cerillas: futbolísticamente insufrible y competitivamente irrelevante por la corrupción, que todo lo devora, con el estrambote golfo de Trump e Infantino alrededor de una tarjeta roja. Las mejores siestas del verano me las ha proporcionado el Mundial. En limpio, lo único que hemos sacado de la infantinada es el “timing”, o sea, el momento. Ah, el momento. Es lo que Ortega llamaba captar el viento en la vela, que por eso los griegos habían hecho un dios del “kairós”, o momento oportuno.


Tras del Brasil-Noruega preguntaron a Ancelotti por el peligro de Haaland. “Su ‘timing, contestó Ancelotti, que explicó: “No gasta energía forcejeando con los defensas. Los estudia. Espera. Entiende cuándo un defensa pierde la concentración. Entonces, en un segundo, desaparece. Puedes defenderlo durante 89 minutos, pero el fútbol se decide por momentos. Los defensas odian jugar contra él: piensan que lo has controlado, y de repente está celebrando otro gol”.


Y tras del Méjico-Inglaterra, preguntaron a Aguirre por Bellingham, al que los piperazos madrileños quieren vender por trasnochador. Aguirre: “Nos preparamos para su calidad. Pero es que nunca se queda en un solo lugar. Piensas que lo has marcado, luego desaparece de tu línea de visión por un segundo… y eso es suficiente. Ataca el espacio con un ‘timing’ perfecto. Lee el juego medio segundo más rápido que todos los demás. Perdimos porque, en dos momentos, no pudimos evitar que hiciera lo que hacen los jugadores de clase mundial”.


Ya lo dijo James Carville: “The timing, stupid!” 


[Sábado, 11 de Julio]

Lunes, 20 de Julio

 


Cañada

domingo, 19 de julio de 2026

Morcilla de Burgos vegana. Ya no hay vuelta atrás

 

 
J.R.M. 

El juridicista


Guillermo de Torre

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Somos el país de Guillermo de Torre, aquel cazador ultraísta de ismos, y no hay dios que nos apee de la vanguardia mundial (nuestra unidad de destino en lo universal, que no es idea española de José Antonio, sino rusa de Berdiaev, nacido en Kiev), razón de ser de este Estado creado por Franco para el socialismo batueco, cuyos hijillos piden como alemanes cantando en la cima del mundo, que es el comedero.


A la figura del “preventivista” que el Estado acaba de colocar al frente de la Salud Pública hay que añadir la del “juridicista”, que da sentido a la patocracia española, a la que sólo se llega tras prescindir de tan “inconfortables cosas” como la moral y el Derecho.


De nuestro Derecho Constitucional decía Nicolás R. Rico (¡en los 70!) que en la Universidad todo él se reserva para lo que vaga y pomposamente se llama “Derecho Constitucional Comparado”, enseñanza en gran parte imaginaria, donde reina supremo el “quiproquo”, pues se requieren comparar regímenes de mejor o peor funcionamiento en el país de origen con sus espectrales remedos e imitaciones en el país receptor, y “no hay mucho que comparar, si somos sinceros”.


Los hombres pueden destruir el orden jurídico vigente en una sociedad, pero no pueden prescindir de todo orden social y conservar su sociedad. Así que destruir equivale aquí a sustituir.


Es lo que los pájaros de la vega llaman ahora “Estado Compuesto”, o federalismo de garrafón, sacado no de Hamilton ni de Proudhon, sino de un tal Obiols, monaguillo de Gonzalón, flamante defensor de la Constitución, o sea, el cojonudismo español de toda la vida, como sabemos por “el juridicista”.


El juridicista es Peces-Barba, que no es un Hamilton, pero que tiene su importancia en el Régimen. Hay un video que recoge lo que le dijo Gonzalón, el ungido, cuando se perdió en Almería el referéndum de la autonomía andaluza: “Hay que buscar una solución a esto”. Y Peces: “Oye, pues yo no sé… Como no quieras que metamos votos falsos…” Y Gonzalón: “Tú lo que eres es un juridicista, estoy harto ya de estas consideraciones jurídicas tuyas…” Y entonces Peces se quitó de en medio “y ya no sé lo que hicieron”, aunque lo sabemos todos. Otro “de la ley a la ley”. Suárez, el del aeropuerto, “se rindió” (lo dice Clavero Arévalo, el de “café para todos”), y Pujol lo bendijo: “Todos de acuerdo en decir: ‘Oye, bueno, dejémoslo correr. Miremos hacia otro lado. En Almería también ha ganado, y ya, porque si no, vaya problema podemos tener…” El andaluz Escuredo, otro jurista de la corte felipista (“juristas españoles, toreros norteamericanos… ¡qué tontería!”) lo zanja con una media lagartijera (el paso atrás con cuarteo para aliviarse de Lagartijo el Grande): “Un apaño, un arreglo político, una ley orgánica que aprobó el Congreso, y punto”.


Aquí quisiera uno ver hoy el derbi Kelsen-Schmitt sobre la defensa de la Constitución’78 que exige desde Santo Domingo el estadista de ni Flick ni Flock.

 

[Enero, 2024] 

Domingo, 19 de Julio

 



. Brighton. Tirando del hilo

El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó

 DOMINGO, 19 DE JULIO


En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente diciendo:


-El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”. Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho”. Los criados le preguntan: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”. Pero él les respondió: “No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”.

Mateo 13, 24-30

sábado, 18 de julio de 2026

España-Argentina desde la Demanda


    En la Sierra de la Demanda no hay mucha afición al fútbol. La mayoría de los serranos no prestan atención a las tácticas ni a los nombres de los futbolistas secundarios. No tienen interés por la trayectoria ni el nombre de los entrenadores, pero ven el Mundial y se van quedando con la roja de Trump, los favores a la Argentina y de últimas con lo majo que es De la Fuente, un casi paisano.


   Al gran Abilio, que ve los partidos con servidor, le digo que Deschamps, un buen técnico de selección, amontonó ingenieros en la delantera contra España confiado de su ingenio, pero resultaron refractarios al orden y sacrificio que exigía la ocasión y se dieron a mirar, como las vacas al tren, el sobeteo que los españoles, dirigidos por un magistral Rodrigo, daban a una pelota que ellos pensaban amiga suya. " Mira Dembelè en la corona del área. Ahí pierde lo que reciba, seguro porque está incómodo", le decía el martes. Deschamps quitó a Rabiot, el más cualificado de los peones, por tarjeta, y como Mbappé, el jefe de los ingenieros y sus colegas estuvieron toda la tarde dispersos, el orden y concentración de España se impuso con todas las de la ley.


   Tuchel, buen entrenador de club, pero poco recomendable seleccionador, al contrario que Deschamps amontonó defensas sin ton ni son ante Argentina después de tener franca la semifinal. A servidor le pareció insólito los despropósitos desde el banquillo a partir del 1-0 y Abilio, que cuida la correcta presentación de cualquier escenario y ha explicado la Filosofía a los bachilleres de Burgos, preguntaba por qué tiraba así el partido aquel tipo atacado de insensatez.


   Son conocidos el coraje, orgullo y determinación argentinos. Además está Messi, que descansa bajo el viejo roble hasta que llegan los minutos decisivos tras las batallitas del peonaje y dice "aquí estoy, dejadme". Si el rival también le deja le mata y eso es lo que hizo Tuchel,  un señor obsesivo con sus duendes. Once ingleses dentro del área. Nadie al rechace y los once mirando venir a Messi por la derecha.. ya saben el resto.


   Mal rival Argentina. No sé a qué español, como hicieron con Bellingham, provocarán desde principio. A Rodrigo supongo, pero la víctima propiciatoria yo la veo en Álex Baena, Cucurella... Supongo que De la Fuente, por siempre sea alabado, cuidará estas cosas que enseña Scaloni, un émulo de Simeone con parla vaticana. Confiemos en De la Fuente, un buen tipo que no presume de serlo. Notamos que lo es y personalmente me alegra ver como reculan bocas que tan mal croaron.
 

Un juez


Juez Holmes


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El señoritismo franquistón de las marquesas de Serafín llama “populismo” a la democracia representativa, más incontrolable, ay, que este Estado de partidos o partidocracia que “entre todos nos hemos dado”.

Por si ayudara a ver la diferencia, compárese la nadería del juicio a Mas (desobediencia en vez de sedición) con la grandeza de un juez federal suspendiendo una orden ejecutiva del presidente de los Estados Unidos, cosa que ya narró un maravillado Tocqueville en “La democracia en América”.
Lo de Mas lo despachó Eisenhower (el gobernador de Arkansas se negaba a cumplir una orden de la Corte Suprema contra la segregación racial) enviando a Little Rock a la 101 Aerotransportada.
Pero el espectáculo democrático supremo (¡el sueño de Madison!) está en la lucha a muerte entre los dos poderes (que un poder vigile al otro poder, y el ciudadano dormirá tranquilo), con los jueces de árbitros del reglamento constitucional.

El juez de Seattle que suspendió la orden ejecutiva de Trump no es un juez Marshall o un juez Holmes, aquel amigo de nuestro Santayana que, dueño de un majestuoso bigote rubio, “se hacía el soltero” en Boston (no le gustaba pasear en Beacon Street: cada puerta le parecía la lápida de un amor muerto), pero en esa modestia está la moraleja.

La obstrucción judicial a la política (es decir, a la lucha por el poder) forma parte del juego, que no hay que confundir con el cinismo de los gigantes de Silicon Valley y su demagogia (protestantismo intelectual) con la inmigración.

El NYT tira de un profesor de Derecho en Berkeley, John Yoo, que cree que la orden de Trump “cae dentro de la ley”, aunque le afea los modales, que Yoo achaca… ¡a Hamilton!, cuyo musical, por lo visto, está haciendo más daño cultural que el “Reinas” de Moreno.

Seguí los pasos de Hamilton (!), para quien el buen gobierno y la energía iban de la mano, y apoyé al presidente Obama cuando se basó en esta fuente de poder constitucional para sus drones.
 
Señor, Señor.

 

[Febrero, 2017] 

Sábado, 18 de Julio

 



Caminos de España. La Milla de Oro

viernes, 17 de julio de 2026

Rocanrol. TONIGHT at The Welly… Get the Water

 


El receso, de César Leal Jiménez


TONIGHT at The Welly…
Get the Water 8:50pm
Fri, 17th Jul 2026
Get The Water is a retro-style Blues-Rock power trio; think Jimi Hendrix, Cream or Led Zeppelin amongst other influences.
The band resurrects music thought by many to be dead, and it does so with conviction, energy, and raw power.

Pepe Campos. Cuarta novillada nocturna del verano. La pericia




Pepe Campos


Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.


Jueves, 16 de julio de 2026. Cuarta novillada nocturna del verano madrileño. Encierro de novillos de Sagrario Moreno (encaste Domecq). Bien presentados. Primero y sexto altos y largos. Bajo el segundo. De mayor trapío tercero, cuarto y quinto. Mansos y nobles. Faltos de fuerza, a excepción del sexto que mostró más brío. Con movilidad menos el tercero, abanto. Algo más de un tercio de entrada. Noche veraniega con brisa. 


Terna: Luis Pasero, de Madrid; de azul celeste pastel y oro, con cabos blancos; treinta años; tres festejos en 2025; silencio tras un aviso y saludos tras un aviso. López Peregrino, de Jerez de la Frontera (Cádiz), de verde pistacho, con cabos blancos; veinticinco años; un festejo en 2025; saludos y silencio. Mario Vilau, de Barcelona, de azul cielo y oro; con cabos blancos; diecinueve años; quince festejos en 2025; silencio y oreja. López Peregrino se presentaba en Madrid.


Suerte de varas. Los novillos de Sagrario Moreno cumplieron en el caballo saliendo sueltos de los encuentros. Todos recibieron una primera vara fuerte. El primero perdió las manos al salir del caballo. Tercero y sexto fueron picados con mayor celo —lote de Mario Vilau—. El tercero acusó el castigo recibido en la faena de muleta. El cuarto empujó en la primera vara saliendo al capote; en la segunda se fue de naja. El quinto pidió ser picado hacia terrenos del cinco; se le aplicó una lidia extensa al no entenderse su mansedumbre. Elegimos como muestra de la suerte de varas la del sexto novillo que fue lidiado con soltura por Vilau desde terrenos del diez hacia los medios para ser puesto en suerte. En la primera vara el hierro cayó detrás de la cruz. El Bala le dio fuerte. El novillo se acostó y fue sacado de debajo del peto. Fue puesto en suerte para la segunda vara que le cayó trasera. Le pegaron fuerte de nuevo y salió suelto.


En muchos de los casos en las novilladas nocturnas del verano madrileño se suele echar en falta la pericia de los novilleros. En la novillada de ayer noche la ausencia de sabiduría y experiencia, de práctica y de destreza fue un hecho notorio. Muchos de los novilleros que hacen el paseíllo en estos festejos se anuncian sin haber toreado lo suficiente con anterioridad, y vienen a Madrid de repente; además, con cierta edad encima. De este modo es muy difícil que se produzca el triunfo. Es posible que esté fallando todo el engranaje de preparación de futuros matadores de toros por exigüidad de número de novilladas —es una evidencia; aparte estaría el método que se imparte en las escuelas taurinas y su calidad—. La labor del empresariado en este apartado se presupone como fundamental y es factible que decidan irse hacia el camino más asumible de organizar corrida de toros y no novilladas por tantas plazas y localidades de la piel de toro. Pero sin ir más lejos, cerca de Las Ventas se encuentra la plaza de Vista Alegre en el distrito de Carabanchel que podría ejercer de vivero formativo de novilleros como en su día ocurrió, nos referimos a los años cincuenta y sesenta del siglo pasado. Si realmente nos encontramos en un momento de auge de la tauromaquia, con un número en alza de público joven, no estaría mal anunciar novilladas de promoción en Vista Alegre, y de tal fomento de festejos saldrían novilleros que harían, posteriormente, con un mayor grado de garantía el paseíllo en Las Ventas, plaza de responsabilidad y de exigencia. Así, el camino de la adecuada preparación y el deseado final exitoso tendría un componente lógico y razonable. Pero se ve que no hay modo de arrancar en este territorio de la proyección del mundo taurino. Cierto es que hay circuitos de festejos novilleriles tanto en la Comunidad de Madrid como en Las Dos Castillas, también en otras comunidades autónomas. Empero es algo aparente, o parece serlo, porque la distancia establecida entre este tipo de festejos y la plaza de Las Ventas es palpable y palmario.


En definitiva, los novilleros que se anuncian en Las Ventas, salvo casos excepcionales, hacen el paseíllo para ver si ocurre algo, en forma de milagro, es decir, un éxito sonado, que les saque de su situación desesperada —estar invirtiendo dinero familiar en esas novilladas de los pueblos de Dios—; o vienen a Madrid, digamos, a cerrar un currículum que les avale para poner un futuro negocio de hostelería —en el que no sabemos si se atreverán a poner en el local todo el despliegue fotográfico de su carrera, dada la deriva en el gusto de muchos comensales actuales para no ver la realidad de la vida reflejada en la tauromaquia a través de fotos taurinas en los restaurantes: queremos decir que el público gastronómico español ha cambiado y le gusta comer en espacios minimalistas y de corte ecológico—. Por ello, esta segunda opción baja demasiado en los motivos que llevan a un joven —no tan niño hoy en día— a ser matador de toros. Y nos permite pensar que hay un componente romántico detrás de la apuesta taurómaca. En las sociedades liberales —como la nuestra— el romanticismo se sostiene, todavía existe. Desde esta reflexión podemos imaginar que los chicos que torean en las novilladas del verano madrileño son jóvenes románticos. Luego observamos que lo son, pero no tienen pericia. Les falta aptitud y práctica. Muestran inhabilidad y bisoñez. Así ocurrió anoche, como en tantas otras noches de estos festejos taurinos nocturnos madrileños. Aunque no todo es negativo pues llama la atención que en el mundo de hoy, tan mercantil, tan pragmatista, existan muchachos que quieren ser toreros y lanzan la moneda al aire para intentarlo. Es una actitud loable. Igualmente lo es que en los tendidos veamos a adolescentes, mozos y mozuelas que acuden a ver el posible triunfo de un joven —en ocasiones, no tanto— que en otros tiempos no se le hubiera denominado como zagal, al haber cumplido la mili, y ser ya un hombre hecho y derecho.


Lo más llamativo de anoche en la novillada, como ya hemos apuntado, fue la falta de pericia de algunos de los jóvenes novilleros. En especial del primero y del segundo —López Peregrino hacía su presentación en Las Ventas— que estaban muy lejos de poseer la manejabilidad que les aportaría el disfrute de artificio, de habilidad o de destreza para ejercer el arte de los toros según lo entendería Francisco Montes «Paquiro», allá en la primera mitad del siglo XIX. Han pasado muchos años desde entonces, cuando el arte y la facultad que transfiere el conocimiento eran prioritarios para salir a torear porque «cuando entonces» había que salvar el pellejo, y no mostrarse ni bello, ni bonito, ni «expresivo» como hoy parece ser la base de la tauromaquia moderna. Hoy el tipo de toro lo permite, como ayer noche. Todos los novillos fueron nobles. No hay que insistir demasiado en todo esto: los novilleros hacen el paseíllo en Madrid sin haber toreado casi nada. Solo indicamos que de esta forma las cosas es difícil que salgan favorables. Por otro lado, siempre hay excepciones, el tercer novillero, Mario Vilau —catalán— venía con un número importante de novilladas toreadas. Por eso su actuación fuera más resaltable y obtuvo un triunfo a todas luces obvio. Vilau ya había toreado en la Feria de San Isidro donde dejó muestra de entrega y pundonor. Ayer presentó la misma cara, la disposición, y, en ciertos momentos, oficio —en la lidia del sexto—. Inclusive solvencia en el trazo de los muletazos: con mayor dominio y mando. Asimismo evidenció carencias y un apartado técnico no cultivado si analizamos que no dio distancia al novillo que la pedía —el sexto— y que abría el compás al muletear dejando abierta la puerta al neo-toreo. A sus dos novillos los recibió a porta gayola —aunque el primero no entró en la suerte—. Inició las dos faenas de rodillas en los medios. Su primer novillo —el tercero— acusó las varas recibidas y llegó extenuado a la faena, sin posibilidades. Lo mató de pinchazo en la suerte natural, y de estocada en la suerte contraria. Al sexto lo exprimió —sin distancia adecuada— y con garra le sacó muletazos dejándole la muleta en la cara y tirando del animal. Calentó al respetable con bernadinas —catalanas— emotivas. Mató en la suerte contraria de estocada eficaz.


A Luis Pasero se le vio envarado —falto de naturalidad y de festejos—. No obstante, quiso hacer bien su labor. La colocación delante de los novillos fue la ortodoxa. No tanto en la manera de conducirlos al torear despegado. Intentó bajar la mano, dar distancia, y en el cuarto dejó la mejor tanda de la noche al torear en redondo, pero sufrió desarmes. Al torear en redondo al primer novillo, haciéndolo «al natural», cambió el estoque simulado de mano y evitó la fealdad de arrojarlo a la arena como hacen muchos matadores del escalafón superior en muestra de desprecio a su oficio. Mató al primero en la suerte contraria, de dos pinchazos, una estocada atravesada y delantera y dos descabellos. Al cuarto en la suerte contraria de estocada baja.


López Peregrino, de Jerez de la Frontera, se le percibió ese toque andaluz de querer mostrar «gracia». De talla pequeña. Poco dominador con los engaños. En la muleta su primer novillo fue a su aire, por fuera. El astado se le impuso en el tramo final. Todo deslavazado. Mató en la suerte natural de dos pinchazos y una estocada baja. En el quinto volvió a las afueras, a darle libertad al animal, que al no ser llevardo, en la fase final de su tarea, tuvo que recurrir a machetearlo. Mató en la suerte natural de estocada perpendicular, caída.


El próximo jueves, 23 de julio, se celebrará la novillada final del ciclo de nocturnas (nueve de la noche) con el siguiente cartel: novillos de Guadaira para El Mene, Nacho Torrejón y Mario Vilau.


 

Constitució


Pitito, rodeado de romanos 


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El separatismo catalán presentó en el Ateneo barcelonés su borrador de “Constitució”, obra de un tal Vidal, juez.

Y en esta “Constitució”, ¿cuál es el factor constituyente que hace falta para realizar un borrador de Constitución? Pues un sueño del juez Vidal: una república catalana… con él de juez.
El caso es que, así como Hamilton inventó en América la democracia representativa (la única conocida) sin saberlo, sin saberlo el juez Vidal puede haber “inventado” en Cataluña la democracia orgánica, con su unidad de poder y separación de funciones (no de poderes).

La democracia formal es el reglamento que garantiza la libertad política, y requiere de dos condiciones indispensables: representación de los electores (negada por el sistema de listas) y separación de poderes (no de funciones).

Nada de esto asoma en el borrador del juez Vidal, en cuya “Constitució” la representación política del americano Hamilton es sustituida por el “Estado de Partidos” del alemán Leibholz.
Hamilton establece en la Constitución americana la separación entre Nación, a la que corresponde hacer leyes, y Estado, al que corresponde gobernar.

Leibholz da rienda suelta al ideal fascista de la integración de las masas en el Estado mediante partidos políticos constituidos en órganos estatales que viven del Estado.

La “Constitució” establece el sistema de listas y prohíbe… ¡las mayorías absolutas!, extravagancias que hacen de Vidal un epígono, más que de Leibholz, del gran Pitito, marqués de Martell y espíritu burlón de la Gauche Divine en las legendarias noches barcelonesas de Bocaccio, aunque su noche gloriosa fue en el “Royalty Theatre” de Londres: entró (ya empezado “Oh Calcutta!”) con un traje de cascabeles y paralizó el espectáculo.

También se da por abolido el ejército.

Nuestras únicas armas serán el dragón y la rosa –revela Vidal.

Quevedo silbó llamando a un ruiseñor y salió una
lechuza.
 
 El separatismo.
 
[Febrero, 2015] 

Viernes, 17 de Julio

 



Las verdades se están agotando
Y tampoco las mentiras son lo que eran

jueves, 16 de julio de 2026

Buridán


Jean Buridan


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Equidistante entre dos haces de heno, el tancredismo gallego (¿sube o baja?) de Mariano y el “leninismo amable” de Pablemos, el sanchismo de Snchz ha muerto de hambre, como el asno de Buridán, que será sustituido por el peronismo trianero de Susana Díaz, con pinta de poder comerse los dos haces a la vez.

Ahora, con las humanidades en fuga, los políticos ya no se dividen en sabios e ignorantes (Obama no le llega a Hamilton ni a la suela del zapato, y la venganza de Obama, ay, es retirar de los billetes de diez dólares la efigie de Hamilton y sustituirla por la de alguna dama de acrisoladas virtudes), sino en hábiles y torpes: Putin y Lavrov son hábiles, y por eso les han comido la sandía a Obama y Kerry, que son torpes.
Los políticos españoles están hoy a la altura de la literatura que producen, entre negritas de amigos y chascarrillos de pasillo, obra de ratones colorados que pasan por analistas sin haber leído una palabra de Marsilio o Maquiavelo, de Hamilton o Madison, de Sieyès o Montesquieu, de Paine o Bagehot, de Michels o Gramsci (¡de Gramsci, Errejón, que te conocemos, no de Laclau!), de Leibholf o de Schmitt.
El resultado es el aguachirle federal de Snchz o la sopa juliana (dicen que un tal Juliana, “gramsciano de derechas”, es su nuevo mentor) de Pablemos en un país que en lugar de gobierno tiene consenso (consenso es que Rajoy, para imponer una multa de aparcamiento a Mas, tenga que reunir a “los líderes” en La Moncloa), tótem y tabú, ese consenso, de un sistema agotado, razón por la cual dos oportunistas jóvenes como Pablemos y Rivera, viéndolos chapotear en la sopa primordial del consenso, nos parecen tan viejos como Gregorio López Raimundo o Nacho Camuñas.

Y para los verdaderos jóvenes queda que la democracia a la española es, como la vida en Shakespeare, un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que nada significa. La comanda del desayuno en el camarote de Groucho.
¡Y dos huevos duros!
 
 
[Diciembre, 2015] 

La final del Mundial de Fútbol de 2026. Y el tostón de «el mejor de la historia»


Cotorra argentina (Myiopsitta monachus) yacente en alcorque madrileño
Calle Montesa/Lista


Pepe Campos


Hemos escrito mucho sobre Messi y en torno a Argentina a la hora de analizar este mundial de fútbol de EEUU (Canadá y Méxito) de 2026. El domingo se celebrará la final entre España y Argentina. Ha llegado la hora de valorar lo que puede ocurrir en ese encuentro que a priori parece igualado. Se puede decir que para España enfrentarse al equipo argentino (y a Messi) introduce un factor de dificultad que contra Inglaterra no se hubiera dado. El equipo inglés, como se demostró en su semifinal con la escuadra sudamericana, iba a ser más asequible mediante un garantizado control del juego por parte de los jugadores españoles. Ahora bien, así las cosas en estos momentos, para España todo lo que pueda suceder se nos antoja de una evidente contrariedad, por diferentes motivos. Pasan por la presencia de la figura de Messi y por cómo entiende y practica el fútbol el conjunto che. No sirve hablar de la clara ayuda recibida por Argentina por parte de la FIFA (sus dirigentes son unos visionarios, y han apostado por un equipo ganador para sacar adelante sus propuestas mercantiles y estratégicas, alrededor del deporte del balón esférico). Según han ganado los argentinos a los ingleses en la semifinal, debemos pensar que no sólo tienen prerrogativa arbitral, sino que también poseen gestión. Un juego basado en la fe, en la lucha, en la entrega, en la estrategia, en saber ser favoritos hasta el último segundo de los encuentros y ganar con argumentos (o si no, sin ellos). Dominan todas las fases de la contienda, las extradeportivas y las emocionales, como sabemos: rodear al árbitro, sacar la falta en el momento oportuno, parar el partido cuando es conveniente, acelerarlo si es necesario, acertar en las ocasiones, repetir los esfuerzos, hundir al rival y pasar por encima de él. Todo lo que digamos es poco. Además han creado alrededor de su jugador estrella, Messi, un andamiaje de voluntad y confianza infinita. Una estructura que les ha funcionado, y en la que Messi —hay que reconocerlo— se ha mostrado firme y decisivo. Más sorprendente si nos fijamos en su edad (le hemos llamado anciano, creemos que lo es, si bien es un viejecito que se resiste a morir y que mata si no se le arrincona o no se le somete a un marcaje individualizado, ya que, mientras tenga un hálito de vida, liquida, despacha y se resiste). Hay que apreciar que a la picaresca consuetudinaria de este personaje debe añadirse, como virtud, su dominio del balón y su aparición en los encuentros en las fases claves y extremas.


Nuestra oposición a Messi, no es una negación, sino una matización. Vivimos en un mundo de experiencias definitivas y finales. De ese modo tenemos que padecer ese constante veredicto buenista de «el mejor de la historia», una y otra vez. La visión histórica de las personas hoy día es mínima: todo lo válido se reduce a lo que vivimos en este instante y se nos impone como mensaje mediático con componentes de verdad. Falta realizar un análisis sociológico sobre esta sensación social de estar viviendo lo que nunca nadie antes pudo vivir o sentir o pensar o realizar. Lo último es lo nuevo, lo mejor, y se convierte en algo eterno desde nuestro presentismo. No se entiende que hubo un antes y que existe un después. No merece la pena, en este instante, ir más allá en esta valoración, para comprender lo que se nos impone sobre quién es Messi o cualquier otra faceta o personaje. Aquellos que somos aficionados a la tauromaquia y podemos tener perspectiva histórica lo entendemos, fácilmente, si pensamos en lo que supuso no hace mucho el fenómeno José Tomás como el torero mejor de la historia. Y ahora toca con Morante de la Puebla. El sistema y sus acólitos, erre que erre, una tabarra, y no hay manera de mantener ningún tipo de conversación, ni de matización al respecto. Sobre Messi pasa lo mismo; pues se nos impone actualmente esa sentencia lapidaria del mejor de la historia. No importa que hubiera otros tiempos, equipos, jugadores, situaciones y contextos. Nada, o piensas que es el mejor de todos los tiempos o se es un ignorante. De modo inocente alguna vez he comentado que si Messi hubiera jugado en la posición de Beckenbauer a lo largo de toda su carreta, y, al revés, Beckenbauer en la de Messi ¿quién hubiera rendido de manera más idónea? No se tiene en cuenta tampoco el hecho de la evaluación del equipo en el que se juega y cómo este grupo responde en torno a una figura deportiva. Etc. Realmente pensamos que Messi es sin duda un gran jugador —no se puede negar— pero no por ello es el mejor de la historia. ¿Qué es lo que lleva a forzar eso? ¿Y Di Stéfano, por ejemplo, o Pelé, Puskas, Garrincha, Best, Cruyff, y todo el listado que queramos, incluidos futbolistas marginales —me viene a la mente Mágico González—? Si se es masa, este tipo de conversaciones no tienen sustento. Si se es gentío, es determinante reducir todo a una cosa —la dichosa cantinela del mejor de la historia— y dejar fuera de la charla y de la reflexión las infinitas matizaciones dialécticas que convierten a las aficiones —en este caso el fútbol— en un motivo de apuesta romántica. Los medios de comunicación y sus periodistas adláteres se encargan de ensuciar cada atisbo de pensamiento libre que pueda gestarse y genera independencia.


He visto todo el mundial a través de la plataforma DAZN y he quedado positivamente sorprendido. Los comentarios siempre se han ceñido a hablar de fútbol de manera equilibrada, sin centrarse en conversaciones vacías y polémicas, el rollo del Balón de Oro y lo del mejor de la historia, ¡dale molino!, como suele darse en las cadenas generalistas de televisión o en la prensa deportiva con un periodismo de muy poco nivel, desagradable, ignaro. Este domingo desaparece uno de esos programas que alimentan tales polémicas, y un día tras otro se centran en el galardón del Balón de Oro. Muy pobre discurso, pero que ha funcionado. Nos alegramos de su final; y suponemos que morirá este mismo domingo con las botas puestas hablando del Balón de Oro como si no existieran más temas ni compartimentos de razonamiento. Al adentrarnos en el análisis del partido de la final del Mundial de este domingo tenemos que imaginar la manera en la que pueden jugar ambos equipos. De España es notorio y hemos dicho que dispone de un equipo que se basa en el centro del campo. De jugadores que se mueven con soltura por la medular del terreno de juego. En este caso hay que volver a escribir sobre Rodri y su papel dentro de la selección española. Desde nuestro punto de vista es un jugador fundamental, ya que el juego de España pasa por sus pies, nace allí, y su movilidad por el césped es fundamental al condicionar el ritmo, los momentos y los terrenos por donde circulará la pelota. A su lado, algo más adelantado, tenemos a Olmo, un jugador de entrega que se posiciona a la perfección en espacios cortos y que tiene en la mente irse hacia delante elaborando juego asociativo y asistencias. Por el otro lado aparece Fabián, un centrocampista con físico, despliegue, corte y llegada. Incluso gol. Le ha ganado el puesto a Pedri, más fino, si bien escaso de físico. Entre Rodri, Olmo y Fabián se compone lo mejor de España. Están bien acompañados. Por detrás, los dos centrales, Cubarsí y Laporte, de buen juego aéreo, anticipación al juego rival y solvente salida del balón. Con ellos ya tenemos en disposición casi a la mitad del equipo. Faltan las alas. Por detrás, Cucurella, lateral izquierdo, muy diligente en adelantarse al juego del contrario e irse hacia arriba, dinámico y con lectura del partido. En el lateral derecho, Porro, un descubrimiento de este mundial. Férreo en defensa, asociativo en el centro del campo y llegador en ataque. Por delante de ellos, Lamine Yamal, un extremo derecho a pierna cambiada, pues su pierna buena es la zurda, que tiene desborde; pero lo mejor de él es la visión del juego, del espacio libre, para poner balones a los compañeros. En el extremo izquierdo, desarrollando un gran mundial, Baena, que cumple la función de falso extremo o cuarto medio. Muy trabajador y con buen pie (que todavía no ha sacado a relucir).

 

Nos falta hablar del portero, Unai Simón, un cancerbero clásico, con excelente colocación y un juego con los pies —que hoy se pide a los porteros—, digamos que correcto. Desde el banquillo muy buenos jugadores, como Llorente (lateral derecho, potente), Merino (centro del campo y delantera, oportunista), Pedri, si quedara fuera de la titularidad, Nico Williams (extremo izquierdo, hábil, que podría tener su momento), Yeremi Pino (extremo, también, driblador, con poca participación hasta ahora), Gavi (un todo terreno es posible disponga de una oportunidad en la final). Y más jugadores, si la cosa se pone fea. Aparte, para ganar a Argentina hay que tener el balón. Todo eso se conoce. Más saber sufrir si los argentinos se comportan a modo Uruguay o, simplemente, con sus propios genes competitivos que hemos resaltado. En plan táctico, no se debería descartar, si las cosas van favorables, tapar a Messi —bloquearle—, algo que no ha hecho ningún equipo, ni los ingleses, que le dejaron a su aire y le dieron protagonismo. En una selección seria se tendría que cuestionar el futuro de Tuchel, ya que obligó a recular a su equipo tirando la semifinal a la basura y no supo dar con el antídoto para tapar a Messi, ni a Lautaro, ni a De Paul. En fin, una gestión de Tuchel muy controvertida que se ajusta a su rol de entrenador autor, como lo son Guardiola, Klopp, Emery, y tantos otros del fútbol actual. El buenismo del fútbol. Muy ocurrentes, influyentes y caprichosos. No es el caso de De la Fuente, que ajusta la táctica según las cualidades de su jugadores (pensamos que lo hará). Ni de Scaloni, a quien hay que darle un grado de autonomía a partir de lo que diga Messi y que no se le presuponía. De la selección argentina hemos hablado en días pasados. Con Inglaterra ha crecido y ésta es su verdadera amenaza. A pesar de todo, España es favorita para ganar la final, y le ha llegado el preciso momento de demostrarlo. Si la suerte acompaña, lo evidenciará. Si no, se nos caerá encima el mundo, un orbe que es grande, pesado, tabarroso e insufrible. 

Jueves, 16 de Julio

 


Ojo de buey

miércoles, 15 de julio de 2026

James River Blues


Harry Croswell 

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    La ruidajera mediática de Elon Musk sobre la libertad de expresión en América (¿dónde, si no?) nos devuelve a los felices días de la ilusión, los de los Founding Fathers, cuando el periodismo (de estreno, como la nación) era pasión, “chantage” y hambre (hoy le falta la pasión).
    

Hablamos de James Callender, escocés, “traficante de escándalos”, que atacó a Washington, a Hamilton (reveló su adulterio con la señora Reynolds) y a Jefferson, su protector, a quien había hecho presidente denunciando la corrupción de Adams. Callender le pidió la dirección de Correos, Jefferson se lo negó y Callender reveló la relación del presidente –varios hijos– con su esclava Sally Hemings.
    

Callender, republicano, acabará en la cárcel por su panfleto antifederalista “The Prospect Before Us” bajo la Ley de Sedición promulgada por los federalistas para defenderse de los republicanos, contra la cual siempre estuvo Alexander Hamilton, cuya ilustración escocesa le movía a creer que sólo en un ámbito de libre intercambio de ideas puede acabar prevaleciendo la verdad.


    Jefferson, que iba a lo suyo, decidió escarmentar a la prensa con la antirrepublicana Ley de Sedición en la cabeza de Harry Croswell, editor que publicó que la difamación de Callender a Washington la había financiado Jefferson. A Croswell lo condenan con la legislación vigente, del gusto federalista, la Common Law británica, para la cual, en caso de difamación, no importa la verdad o la falsedad del escrito (libertad de prensa sólo significa ausencia de censura previa). En la Corte Suprema, la defensa de Croswell es asumida, de balde, por Hamilton, que en su brillante alegato (“nunca había oído algo tan grande”, dirá James Kent) expone su idea de que la investigación de la verdad es básica para determinar la condición injuriosa.


    –Si la libertad de prensa no sirve para la averiguación de la verdad, ¿para qué sirve?
    

Callender, citado como testigo, cayó en el viaje por la borda de un barco y se ahogó en las jeffersonianas aguas del río James.

 

[Mayo, 2022] 

Miércoles, 15 de Julio

 


Padre Faustino

martes, 14 de julio de 2026

Se busca a Firicel

 


Calle de Cartagena, Madrid

La democracia oscura


Juan Soriano


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


La nula atención mediática que ha merecido en España el CCL aniversario de los Estados Unidos de América, compendio de todas las teorías políticas fantaseadas por los hombres civilizados desde Grecia, revela la proverbial incultura política del españolejo y sus políticos, sus profesores, sus periodistas y demás atlantes de un Régimen que los fetichistas de las palabras llaman “la democracia”, sólo otra forma de hablar entre nosotros.


We, the People… –dijeron los Founding Fathers, e inventaron la “democracia representativa”, pensada para la libertad e inspirada en Montequieu, y a los demás nos dejaron con la “democracia liberal”, pensada para la igualdad e inspirada en Rousseau, que es ésa que ahora te pide pena de cárcel por retuitear un video de RT.


El 78 arrancó aquí muy farruco con una cosa que los papafritas decían “democracia avanzada”, concepto creado por el comunista venezolano, hijo del 98, Pío Tamayo (“Pollito Pío”), y hemos llegado a esto que viene a llamarse “democracia oscura”, en atención a los “días oscuros” que sacó a relucir el otro día el Monarca, quizás pensando en el reinado de Witiza, oscuro e incierto, como saben los jugadores de mus (para aprender a jugar al mus, Mingote). “Oscurecer esta oscuridad, tal es la puerta de todas las maravillas”, leemos en Lao-Tse. O sea, el sanchismo, para nada inferior, en cuanto a oscurantimos, ni al rajoyismo ni al zapaterimo ni al aznarismo ni al felipismo ni al suarismo, los de la constitución chalaneada en un cuarto oscuro.


La experiencia de la teoría marxista del valor nos demuestra la importancia que puede tener la oscuridad para dar fuerza a una doctrina –avisó Sorel (Georges, naturalmente).


La oscuridad, pues, es la base del Estado de Partidos, en el cual todo es mentira, menos lo malo, y el españolejo está condenado a caminar por él como Quevedo por la poesía de Góngora, con linterna, “que nunca el infierno fue claro”. Votan como copulan: “¡Cuántas ganas tienen los jóvenes de hacer el amor! –se maravillaba Juan Soriano–. Pero después no quieren reconocer que eso sólo consiste en darse panzazos en la oscuridad”.


Seis presidencias duró la “democracia representativa” en América (Andrew Jackson, el ídolo de Trump, fue su caballo de Pavía), mientras que nuestra ingeniosa “democracia liberal” va ya por el séptimo presidente. Hilaire Belloc en “Europa y la Fe”: “Habrían de pasar cuatrocientos años para que Europa despertara del letargo en que se había sumido su espíritu, y este pasaje de la civilización plena del mundo romano a través de este período de simplezas a veces bárbaras se llama, con propiedad, la Edad Oscura”. Su característica principal es el recogimiento.


Volverán… Volverán los monasterios –fue la confidencia final de Octavio Paz a Ullán–. Otro día lo discutimos. Tengo que retirarme.


[Martes, 7 de Julio]