lunes, 6 de abril de 2026

Tiros al pie


Reverendo Henry Weston Smith en Deadwood



Ray McKinnon

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


En el fútbol, como en la política, todo es tiros al pie ("ad pédem litterae!", como dijo David Vidal) en España. Debe de ser nuestro sino. “Tiros a la barriga”, fue la consigna de Azaña en Casas Viejas. “Tiros al pie”, parece ser la consigna de los barandas del balompié.


Lo de la política no tiene remedio, pero de ello no se puede hablar. Lo del fútbol tampoco tiene remedio, pero se puede discutir. Somos el país donde el honorable Pujol no está físicamente para declarar en un juzgado, y, sin embargo, puede acercarse, tan terne, y en olor de santidad, a votar por Laporta en unas elecciones culés. La competición parece un Gamper de Hacendado, dicho en lenguaje tuitero, cuyas estrellas son los árbitros, ninguno de los cuales, por cierto, dio la talla para estar en el último, que fue el primero, Mundial de Clubes.


Sin el Real Madrid, que aporta los pinchazos de TV al espectáculo, nuestros trencillas tendrían que vivir de los calendarios que vendieran posando desnudos por Navidad. Bueno, pues el Real Madrid sigue siendo el equipo más perjudicado arbitralmente en las estadísticas. En la capital, el figurón del último derbi no fue Vinicius, con su doblete, sino un tal Munuera con su tarjeta roja a Valverde (uno de los protagonistas del campeonato), arbitrariedad (miente ferinamente en el acta sobre la situación del balón) defendida a coro por el orfeón de ratones de la Brunete mediática donde abreva el piperío. Ir al fútbol así en Madrid se hace como ir al boxeo en Nueva York en los años treinta.


La prueba del mal cuerpo que se le quedó al tal Munuera al tomar la decisión fue su trotecillo de Platero hacia la banda para darle una explicación a Arbeloa, con su aspecto entre Juan Ramón y el Santiago el Mayor de José Ribera con chupa de Louis Vuitton (para recibir al Bayern en el Bernabéu, ojalá una chupa de Buffalo Bill con las cabelleras de Mourinho, Guardiola y Simeone pinchadas en un cono). Que no había balón en la jugada, fue la explicación. Y a Arbeloa se le quedó cara de decir “I whis he would explain his explanation!” (palabras de lord Byron en la dedicatoria de su poema satírico “Don Juan” a Coleridge), pero se calló porque el tal Munuera, quizás llevado de su admiración a Messi, no sabe inglés, y habría sido expulsado por hablar lengua extraña, como le ocurrió a Bellingham con este mismo trencilla, que cultiva un “look” como de predicador de “Deadwood”, Henry Weston Smith (interpretado por Ray McKinnon en la serie de David Milch), pero sin la profundidad del Reverendo, claro.


Cuando leo las Escrituras, ya no siento el amor de Cristo como antes –dice en una escena el Reverendo a Calamity Jane (Robin Weigert).


Ay, ¿en serio? –responde Calamity–. ¡Qué lástima! ¡Únete al club de la mayoría!


El tal Munuera es, desde luego, bastante más simple que el Reverendo H. W. Smith, y la Uefa y la Fifa (o quien sea que esté obligado a defender el fútbol) debieran preguntarse cómo es posible que un equipo que comete dos faltas en un derbi (¡dos faltas!) reciba por ellas dos tarjetas, una amarilla y una roja (“una morena y una rubia”, como en “La verbena de La Paloma”) sin llevarse un simple apercibimiento de sus jefes, que siguen disparándose en el pie de su propio negocio, en manos de unos personajes con caras de historieta de Ivà.


¡La cara, ministro! ¡La cara! –gritaba, según una leyenda, un ministro a Fraga, que también era ministro, al salir corriendo, en pernetas, hacia los coches oficiales, ante la llegada de una excursión de monjas a la playa. Los ministros habían parado para darse un “cale”, y en la “huida” el prócer de Villalba se tapaba con las manos el marsupio.


Porque a ver con qué cara se explica que el segundo equipo que menos faltas comete en la competición sea el primero en expulsiones. Con su disparo al pie del espectáculo en el derbi, el tal Munuera no expresó un error, sino una tendencia. Y para rematar los tiros al pie del negocio, el Parón de Selecciones, con la franquicia culé de nuestro Combinado Autonómico.


 [Sábado, 28 de Marzo]

Domingo de Resurrección en Madrid, más de lo mismo en tarde espléndida y amena compañía



JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ


Como hacía ya un puñado de años que no venía por Madrid una corrida de toros de Martín Lorca, la IA de Plaza1 decidió que el Domingo de Resurrección era la fecha indicada para traer, casi diez años después, a estos toros de los que nadie se acuerda y a los que nadie echa de menos. Imaginamos que la cuenta de resultados de Plaza1 no se habrá resentido mucho con la adquisición de los seis  martinlorca que, a la postre fueron cinco, pues el castañito se fue al averno para ser sustituido por un burraco de Carmen Valiente, que se corrió en sexto lugar. Lo que trajeron a Madrid desde El Castillo de las Guardas fue un encierro de buena presentación y con cierta tendencia caediza, toros de esos que no crean ni problemas ni emoción y que, si se da la ocasión, hasta pueden llegar a favorecer un triunfo, lo mismo que pueden provocar un saludable bostezo. El único que medio cumplió como toro de lidia en la cosa del jamelgo fue el quinto, ya que para el resto de los lidiados lo de la cosa equina se verificó solamente como imperativo legal, tal y como queda expresado en el Artículo 72.6 del Reglamento de Espectáculos Taurinos.


Para dar lidia, innecesaria lidia, y muerte a los pupilos de Martín Lorca se contrató al veterano Curro Díaz, casi veintinueve años de alternativa, al sevillano Rafa Sena, diez años de alternativa, y al queretano Diego San Román, cuatro años de alternativa.


Curro Díaz se vino, como siempre, arropado por el cariño de la afición madrileña, que admira en él sus innatas cualidades y conoce su falta de regularidad. Es torero que debería haber picado mucho más alto, pues posee lo que Dios da y no se puede aprender: gusto y majestuosidad, por más que su tendencia a la aflicción no le haya llevado de cabeza al Olimpo de los grandes. En su primero se gustó en dos trincherillas solemnes y quiso dejar su sello citando de frente al natural con pureza. Entre las condiciones del toro y las circunstancias del torero, apenas nos quedamos con esos apuntes. Mató de aquella manera y se vio abocado al uso del verduguillo. Mejores condiciones que el primero mostró el cuarto toro, Toledano, número 38, en la que de nuevo volvieron a ponerse de manifiesto los altibajos del toreo de Curro, que consiguió enhebrar alguna serie de empaque y señorío, mientras que en otras declaraba su falta de colocación, así como cierto abuso de ventajas. En algún momento se abandonó, dejando en el aire algún derechazo de óptimo trazo, recibiendo bastantes enganchones y componiendo una faena deslavazada, excesivamente larga y a menos en la que, como se dijo, hay algunos momentos de gran clase. Mató de estocada tendida y hubo quienes pidieron la oreja, ellos sabrán por qué. Dio una vuelta al ruedo.


Rafa Serna se anunció un par de veces en Las Ventas el año pasado, una de ellas para confirmar la alternativa que había tomado en 2017. En el primero de su lote se vio un brillante tercio de quites por parte del mejicano, que dejó un soberbio ramillete de gaoneras y a partir de ahí ya poco más, porque el toro Venteñito, número 47, tenía más de Flan Dhul que de Bos Taurus, y se pegó unos planchazos morrocotudos que quitaban la ilusión al más pintado. Intentó Serna al principio citarle con ortodoxia y buenas maneras, pero allí no había nada que rascar porque el alma del toro ansiaba reunirse con su Creador en el día de su Resurrección. La cosa toricida no fue lo que se dice brillante y Rafa Serna se retiró a la barrera arropado por el silencio de la cátedra. Su segundo fue Casero, número 14, que es el que más tuvo de toro ante el caballo de «Chocolate». Al inicio de la faena, Serna le castigó de manera harto innecesaria y después le dio distancia al toro, distancia que el animal agradeció. Ahí, en esa serie inicial, se produjo la breve fase de interés de la faena, que en seguida comenzó a ir a menos sin que los empeños del sevillano consiguieran hacer atractiva su labor. Si a eso le unimos la falta de colocación y la abundancia de enganchones, ya tenemos todos los ingredientes del gazpacho que llevó de nuevo a Rafa Serna a escuchar los sonidos del silencio de Las Ventas.


Y por último San Román, que derrochó ganas e ímpetu, arreando con toda su juventud. Ésa sería la parte buena. La otra es que se dedica a practicar este neotoreo mecánico y previsible, ayuno por completo del concepto de la colocación y abusando de manera desmesurada del toreo con el pico de la muleta. El señor don José Antonio Rodríguez San Román, que presidía el festejo, se dignó a sacar el trapo verde al tercero de la tarde, más vale tarde que nunca, y se corrió turno para que Diego San Román torease en primer lugar al anunciado como sexto, Tibetano, número 37, al que recibió en los medios a base de pedresinas: una, dos, tres… un festín de pedresinas sin ton ni son que entusiasmaron a la parte más turística del público. Luego llegó la hora de torear, cosa que el mejicano trató de hacer a base de los principios citados más arriba sumados a ciertos enganchones y la cosa iba cada vez un poco más a peor, porque el toro se iba desinflando en sus ímpetus a medida que avanzaba el largo, tedioso trasteo. Oyó dos avisos y mató a la última. Su segundo fue el sobrero, Francés, número 64, de Carmen Valiente, un toro de hermosa lámina que también se fue desinflando y que a algunos llegó a confundir pues no era el torero el que llevaba al toro a velocidad ralentizada, sino que era el toro, que no podía ni con los cuernos, que avanzaba penosamente tras el trapo encarnado. Nueva faena sin medida y esta vez media estocada que fue bastante para despenar a Francés y poner punto final a otra corrida de toros más, sin pena ni gloria, amenizada por la espléndida tarde y por la compañía.




ANDREW MOORE











FIN

Lunes, 6 de Abril

 



la primavera exacta de picotón de buitre

domingo, 5 de abril de 2026

Domingo de Resurrección


Pasión de Jesús
Morata de Tajuña, 2014




Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    En la Pasión Viviente de Morata de Tajuña, Madrid, cuando de la oscuridad, en lo más alto, se aparece el Resucitado, la muchedumbre que en la noche del Jueves Santo abarrota la plaza Mayor (la plaza del toro y la plaza del Cristo en la maravillosa primavera española) estalla en ovación alegre, comunal y final, como la que en los títeres liberan los niños cuando el títere de la estaca apalea al diablo, que es otro títere.


    La resurrección de Jesucristo es el fundamento del mensaje cristiano.


    –Si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación carece de sentido, y vuestra fe, lo mismo –escribe Pablo.

    
Para Ratzinger, la dialéctica que forma parte de la esencia del Resucitado es presentada en los relatos realmente con poca habilidad, “y precisamente por eso dejan ver que son verídicos”.

    
Si se hubiera tenido que inventar la resurrección, se hubiera concentrado toda la insistencia en la plena corporeidad.

    
“No conocer la corrupción”: ésta es la definición de resurrección.


    Con la Resurrección, el viejo modo humano de estar juntos y de encontrarse con Cristo queda superado. María, su madre, lo ve, y no lo reconoce. Para demostrar su corporeidad, Él, que una vez dibujó en el suelo un pez que luego borró, acepta un trozo de pez asado para comer. “¿Muchachos, ¿tenéis pescado?” Ha puesto pescado sobre las brasas, y los invita: “Vamos, almorzad”. Y entonces ellos saben que es Jesús. “Comiendo con ellos sal”, el sello de las alianzas.


    –Señor, ¿qué ha sucedido para que te muestres a nosotros y no al mundo? –es la pregunta que Judas Tadeo, en nombre de todos nosotros, le hace a Jesús en el Cenáculo.


    Mas ése parece ser el estilo divino: suscitar amor, no arrollar con el poder exterior. La victoria del amor, dice Ratzinger, será la última palabra de la historia del mundo.

   

 –Pues hace footing todo el año para poder lucir luego en la Cruz –me dicen del Cristo nuevo de Morata (¡Cristo de estreno!), que es pintor, en un balcón.


[Abril, 2014] 

Domingo de Resurrección

 






Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos

 DOMINGO, 5 DE ABRIL


El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto». Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.


Juan 20, 1-9

sábado, 4 de abril de 2026

Sábado Santo


Las Huelgas Reales



Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    De todas maneras, dice Steiner, el nuestro (el de los judíos) es el largo día del sábado, con su “neutralidad metafísica” entre el sufrimiento, la soledad y el despilfarro impronunciable, por un lado, del Viernes Santo, y el sueño de liberación, de renacimiento, por el otro, del Domingo de Resurrección.


    La neutralidad de la Pasión es Pilato (“quid est veritas?”) frente a las querellas religiosas de los judíos; la neutralidad, políticamente positiva para Schmitt, del que se mantiene al margen:

 
Es la objetividad del protector del Estado que se encuentra bajo su protectorado, y frente a sus antagonismos políticos internos.

 
Él no quería, pero se sometió a la voluntad del pueblo. Ah, ¡vaya circunstancia atenuante! Y entonces, entrará en el reino de Dios, ¿sí o no?


    Pero ¿qué sabemos con certeza de Pilato?, pregunta el padre Andréi. Pues aún hoy no se sabe qué sentía él por Cristo. ¿La crucifixión? ¡Son cosas que pasan! El poder terrenal es complejo. El espiritual es más sencillo. No les gusta Cristo y lo arrestan, lo juzgan, lo condenan y lo ejecutan. Aunque condenar tampoco fue fácil. Faltó poco para que todo se fuera al garete.


    Tenemos, prosigue el padre Andréi, una legión de Pilatos, el típico funcionario medio: severo, pero no cruel; en los casos anodinos, es justo y muestra incluso principios; en los casos grandes, duda y tergiversa. Y acabó mal. ¿Obligado a suicidarse bajo Calígula? ¿Ejecutado por orden de Nerón? ¿Exiliado en Suiza y ahogado en el lago de Lucerna? (“En los Alpes hay una montaña que se llama Pilato. El Viernes Santo apareció allí una sombra enorme y todo el mundo se lavó las manos”).

 

Raulin, predicando una vez en Francia la Pasión, dixo: “Vosotros sois los que le crucificastes, aunque os llamáis chistianissimos, porque Pilato era francés y también lo serian los más de los suyos”. Al tiempo de la muerte de Raulin se juntaron más de veinte señores y abbades, y él, predicando en la iglesia “De Paraíso”, dio el ánima a Dios –se lee en el Floreto de un fraile dominico residente en Sevilla a mediados del siglo XVI.


[Marzo, 2018] 

Sábado Santo

 




viernes, 3 de abril de 2026

El Cristo de Gracia y la Virgen de las Angustias por Jueves Santo

 
Angustias en San Agustín
 
 
 
El Caído bajando por San Cayetano
 
 
 
Salida del Esparraguero
 
 
 
Angustias entrando en la Mezquita Catedral
 
 

 El Cristo de Gracia saliendo por la puerta del Perdón

 


Francisco Javier Gómez Izquierdo


               De los tres jueves que en España relucían mas que el Sol, arrinconado el Corpus en Toledo, Granada... y el día de la Ascensión en mi pueblo y pocos más, sólo queda Jueves Santo, día en que salen las hermandades de Semana Santa más antiguas y las imágenes más poderosas y emblemáticas de cada lugar. Las Angustias de San Agustín, el Caído de San Cayetano, el Cristo de Gracia de los Trinitarios, la Caridad de San Francisco, el Nazareno de de la Iglesia de su mismo nombre... son cofradías de siglos y ¡cómo no! múltiples vicisitudes. Por la Cuesta de San Cayetano baja el Caído, el Cristo de los toreros, el primero que llegó a directivo era conocido como "Petete" y era tío abuelo de Manolete. El Crucificado de la Caridad solían llevarlo los legionarios y era cosa de ver el gentío que hacía imposible pisar la calle San Fernando. El Cristo de la Caridad viene a ser del siglo XVI y a mí me resulta sobrio y ¡por qué no!, elegante en su agonía. A ver las Angustias se acercaba García Lorca y es imagen que todos los cordobeses han visitado alguna vez en San Agustín. Juan de Mesa, el del Gran Poder, pero que en Córdoba decimos el de las Angustias, fue escultor cordobés bautizado en San Pedro al que aquí se le pone al nivel de su maestro Martínez Montañés. Sin desestimar la belleza y poderío de ningún paso, servidor tiene querencia por el Cristo de Gracia, El Esparraguero, al que le ponen los buscadores de la verdura los manojos más hermosos. Llegó de Méjico en el siglo XVII y es al que se arriman los alumnos trinitarios atraídos por su largos brazos y el bamboleo de una melena por las calles que no tiene igual. ¿Y su banda de música? Anoche sobrecogió los corazones del patio de los Naranjos, porque como la altura de la Cruz es superior a la puerta de las Palmas y la de Santa Catalina, volvió a salir por el arco que se habilitó a las cofradías y luego por la puerta del  Perdón -ya no entraba ninguna hermandad más- en un recorrido en el que trompetas y tambores sonaban a Gloria. Algo tiene el Cristo de Gracia, y que perdone la Virgen de las Angustias con su incomparable presencia, que le convierte en estrella del Jueves Santo. En el Alpargate, a la recogida, incluso en la salida, acudían y acuden saeteros atraídos por ese algo.

Viernes Santo




Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Viernes Santo es Silencio.


El universo del cristiano católico, dice Bergamín (“La callada de Dios”), es eso: revolucionaria música celestial que el incrédulo no percibe, porque, más allá del silencio eterno de los espacios infinitos que lo espanta, no siente esa armonía luminosa de la revolución de los astros, imagen aparente de la callada música del Universo, que es una respuesta profunda, silenciosa, de Dios.


Porque hay silencios y silencios.

Silencios de muerte, como el de Hamlet. Silencio de signo negativo. Mortal. Silencio que espanta. (Pascal se curó de ese espanto por la fe y con el tiempo: del espanto, silencioso, de los espantos infinitos). Se curó por la fe, por ver lo invisible, por oír lo inaudito (o como diría el apóstol: por ver con los oídos).


Y silencios de vida, de signo positivo, como el afirmativo de Dios.


Son estos dos silencios los que polarizan el pensamiento, entre la plenitud del silencio divino y el vacío silencioso, mortal, de nuestra zozobra temporal.


Todo esto es música celestial. Inexistente para el indiferente religioso.


En Francia se dijo que el catolicismo era la forma más elegante de la indiferencia religiosa, y Bergamín se queda con la copla para aplicarla a “la sedicente religión de la mayoría de los que se manifiestan pública y políticamente como católicos en España”. Para esos españoles, dice, el catolicismo es la forma más inelegante de la indiferencia religiosa:


La más chabacana y mentirosa o hipócrita, cuando no supersticiosamente estúpida; el antifaz picaresco de intereses bastardos, por políticos, o comerciales, con los cuales la propia política o mercadería se corrompe y corrompe todo lo que le rodea.

Hoy, 14 de abril, no faltarán “indiferentes religiosos” tratando de mezclar el silencio de los velos morados del Viernes Santo (dolor, penitencia) con los ruidosos moretones de la “enseña investida por el sentir del pueblo” que decretó “el alzamiento nacional contra la tiranía”.


[Abril, 2017]

Vía Crucis de Villahizán de Treviño


Iglesia de Santa María
Procesión del Viernes Santo
21,30 horas
Con lectura del Vía Crucis de Gerardo Diego

Los Pasos alineados en el templo
El Viernes Santo del Humilde

La procesión se pone en marcha
Jerusalén arde en fiestas. / Qué tremenda diversión / ver al justo de Sión / cargar con la cruz a cuestas.
G. D.

Vende tus bienes y sígueme...

Si no os hiciéreis como uno de estos pequeñuelos...

Luto castellano

Los monacillos de las Siete Palabras

 Dedo imperativo del Señor
La barba es lo primero que imitan de Cristo los apóstoles del medio Evangelio
Pemán

Perdona a tu pueblo, Señor, / perdona a tu pueblo, /
perdónale, Señor.

Cuando Cristo fue levantado en la Cruz atrajo a Sí todas las cosas
Juan 12, 32

 La Piedad en la calle
(En el nombre del padre)
He aquí helados, cristalinos, / sobre el virginal regazo, 
muertos ya para el abrazo,  / aquellos miembros divinos.
G. D.

No estés eternamente enojado, / no estés eternamente enojado, /
perdónale, Señor.

Por tus profundas llagas crueles, / por tus espinas y por tus hieles, / perdónale, Señor.

 Las mujeres de la Pasión
(A falta de hombres en el censo, tres jóvenes voluntarias se hacen cargo 
del paso -el más liviano- del  Ecce Homo)

Por las heridas de pies y manos, / por los azotes tan inhumanos, /
perdónale, Señor.

He aquí helados, cristalinos, / sobre el virginal regazo, /
 muertos ya para el abrazo, / aquellos miembros divinos.
G. D.

Saxo (de insuperable tristeza), tambor y verónica

Y al contemplar cómo vienes / una mujer se atraviesa, / te enjuga el rostro y te besa. 
/ La llamaban la Verónica. / Y exacta tu faz agónica / en el lienzo queda impresa.
G. D.

El regreso
Plañideras y monacillos
(El Cristo suelta la Cruz)

Coro de señorinas, contrapunto magnífico y popular para los cultos y delicados versos 
de Gerardo Diego 
Perdona a tu pueblo, Señor, perdona a tu pueblo / perdónale, Señor.

Senatus Populusque Romanus
Expresión que figuraba en el lábaro de Constantino, 
transformada por el Cristianismo en  
Salva Populum quem Redemisti
(En su elocuente locura, Unamuno reprendía al Catolicismo
 como un compromiso entre el Evangelñio y el Derecho Romano)

El Cristo, con las barbas del atrezzo en una bolsa,
 aguarda la entrada de los últimos penitentes

Las Siete Palabras

Fue en Perú donde por primera vez se articuló y popularizó la predicación de las Siete Palabras, 
el Viernes Santo, luego extendido a toda la Cristiandad
El padre Alonso Messía las predicó en la iglesia de San Pedro de Lima 
en la última decena del siglo XVII

Abril, 2012 

Viernes Santo

 


jueves, 2 de abril de 2026

Del Miércoles Santo. De "la Bofetá" al Calvario


La Bofetá



Virgen de las Lágrimas



La Paz de San Miguel



El Calvario de San Lorenzo


F.J.G.I.


        Cordobitas hay a los que no les parece bien el cambio de la Carrera Oficial, trasladada a la Mezquita-Catedral desde el 2017. Son los puristas que conocen los rincones místicos de estrechas calles por donde los costaleros regatean. Rincones y calles hoy abarrotados que impiden hallar lo que éstos empedernidos buscan. Creo que la aparición por la Puerta del Perdón de las hermandades, el recorrido por el Patio de los Naranjos y la salida del templo por la Puerta de las Palmas y luego por la de Santa Catalina es privilegio sin igual. Cuando llega la noche, se convierte en inolvidable experiencia. El miércoles Santo busqué los lugares del Cordobita y uno de ellos lo forma el giro entre la calle Leiva Aguilar y Valladares por donde aparece El Perdón que acaba de salir de San Roque, donde San Juan de la Cruz fundara convento carmelita. Un año vi como tropezaba en un balcón y en éste los adornos florales con manzanas y peras incrustadas rozaban otro de más adelante.  Al Perdón se le conoce como "la Bofetá", pues el paso representa el momento en que un soldado abofetea a Jesús en presencia de Anás y su yerno Caifás por entender como altaneras las respuestas del Cristo en temas de Fe. La plaza de Ángel Torres desde donde mira el Inca Garcilaso resulta pequeña. Dos parejas alemanas, fuera de la sombra de los naranjos aguantan a pleno sol la aparición de la Virgen de las Lágrimas con un alto riesgo de caer "relochos cual pájaros encañonaos". Subimos hacia las Tendillas a ver a la Paz con su río de penitentes, una de las cofradías favoritas de los cordobeses que sale de Capuchinos, donde el Cristo de los Faroles. En la plaza está Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia. Calculo que nos da tiempo a llegar a San Miguel para ver La Virgen de la Paz y la Esperanza y allí nos la encontramos brillante, esplendorosa, afiligranada como si fuera Emperadora de la sin par platería cordobesa. ¡Cómo deslumbró a mi madre allá por los noventa! Bajamos hacia la Corredera a esperar la Misericordia. Llegamos cuando entra la Cruz de Guía, pero prefiero veinte metros mas adelante en la de la Almagra por tener fàcil salida. La Hermandad del Silencio Blanco lleva un Crucificado del Siglo XVI de autor anónimo. Éste Cristo mueve a controversia a los capillitas. Unos dicen que representa el instante anterior a la muerte, mientras otros sostienen que no, que es el instante posterior. De la plaza la Almagra, que tiene una fuente forjada en Miranda de Ebro, vamos en busca del Calvario de San Lorenzo y de allí a casa que en el Plantío espera el Burgos.


     Por éso, por culpa del fútbol no he ido hoy al patio de los Naranjos, pero ya les digo que si ustedes vienen por Córdoba en éstas fechas, esperen en la Mezquita las estaciones de penitencia.