martes, 20 de octubre de 2026

Una buena idea

Anne Carson


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Anne Carson, ganadora del Nobel de Literatura 2026 seguramente por su gran parecido físico a Umbral, aconseja pasar de las obras contemporáneas, Pons, Uclés y todo eso, y perder el tiempo únicamente con los clásicos.


Desde los tiempos de Ruano, a los clásicos las únicas que parece que los leían, a juzgar por las entrevistas en los periódicos, eran las misses. No fallaba la cosa. “¿Cuáles son tus autores predilectos?” “Y la gran burra, que naturalmente no leía ni las esquelas del ABC, contestaba en la interviú: Cervantes, Quevedo, Gracián y Góngora”. Ahora del cerebro de las misses se han apropiado los políticos, y ahí tenemos a Félix Bolaños o a Marco Rubio echando citas latinas por la boca como Camacho o Teodoro García Egea echan endocarpios por la boca en el concurso de lanzamiento de huesos de aceituna en Cieza, Murcia.


–Lectura pendiente que ahora urge. Un clásico –tuitea Bolaños, Notario Mayor del Reino (hasta aquí llegó España), sobre la imagen del “Breviario de campaña electoral”, muy delgadito, del hermano de Cicerón, en Acantilado, por si alguna comisión de yayos de Ana Belén tiene pensado regalarle uno. (Esposa de ministro hubo a la que consultaba una comisión de paletos agradecidos que deseaban hacer un regalo a su marido. “Hemos pensado, señora, si le parece, regalarle algún libro”, le dijeron. Y ella exclamó: “¡No, por Dios! Ya tiene uno.”)


Bolaños tiene un libro clásico y Rubio tiene una empanada de clásicos, que se ha ido a Atenas y allí, subido a un palé, con la falta de sentido del ridículo que lo caracteriza, ha soltado las majaderías que algún gandul le haya escrito sobre la Civilización Occidental, que es la buena, frente a lo de los persas, que es lo malo y hay que destruirlo. Esto es la Doctrina Paul Wolfowitz (impedir por la fuerza cualquier competencia mundial), no la Civilización Occidental del cristianísimo Pete Hegseth, que anuncia la retransmisión en directo de la ejecución del autor de la masacre, trece muertos, de Fort Hood (2009), y no queremos saber qué haría consigo mismo el pobre Hegseth como responsable político de la masacre (casi doscientas víctimas) en la escuela primaria Shajare Tayebé.


Rubio habla por boca de ganso, como Obama cuando se plantó en El Cairo y comenzó a declamar con gestos de actor de cine mudo las cursiladas que le había escrito Jon Favreau, tal que la lucha del Califato cordobés con la Inquisición española (eso es anacronismo, y no ese partido proverista de Democracia 21 para galanes liberalios con Jaguar de Mohedano). Viendo a Rubio, ese dron de Miriam, sobrevolar con sus orejas la Acrópolis, Chas W. Freeman se acordó de la célebre respuesta de Mahatma Gandhi cuando llegó a Londres y le preguntaron qué opinaba de la civilización occidental. Respondió:


–Creo que sería una buena idea.


[Martes, 13 de Octubre] 

Martes, 20 de Octubre

 


Tàpies, ostinato

lunes, 19 de octubre de 2026

Barco Negro (fado)



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


En España, tierra de Negreira, si bien se mira y queremos entenderlo, no hay Liga ni hay Federación. Hay un Drógulus, que, lo mismo que el propio fútbol, también viene de Inglaterra, tierra del City.


El Drógulus surgió de un debate sobre lógica en la BBC, cuando la BBC anteponía la lógica al belicismo, entre el padre Copleston y el as del positivismo lógico Alfred Jules Ayer, quien, mareado por los juegos de palabras del jesuita, explota:


–Suponga, padre, que digo “Hay un drógulus allí”, y usted dice “¿Qué?”, y yo replico “Drógulus”, y usted pregunta “¿Qué es un drógulus?”. Bueno, digo yo, no puedo describir lo que es un drógulus porque no es la clase de cosa que usted pueda ver ni tocar, no tiene efectos físicos de ninguna clase, sino que es un ser incorpóreo. Y usted dice “Bien, ¿cómo puedo decir si está allí o no?” y le contesto “No hay forma de decirlo. Todo sigue justo igual esté allí o no. Pero el caso es que está allí. Hay un drógulus justo detrás de usted, espiritualmente detrás de usted.” ¿Tiene eso sentido?


Bueno, pues así como la tragedia griega dependía de un Hado, el fútbol español depende de un Drógulus sin sentido (invisible, inaudible y desde luego intocable) que al parecer cuenta con zanjar la competición nacional en octubre para que los equipos puedan dedicarse plenamente a lo serio, que es la Champions. Para el Clásico, y como caído del Drógulus, suena Míster Universo, Hernández Hernández, es decir, dos veces guapo, y culé desde su infancia. Dos veces guapo es más que bonito una vez, siendo la diferencia entre guapo y bonito la establecida por Ruano:


–La muchacha que me habla (una estudiante de piano) es bonita. Bonita no es ser guapa –palabra rotunda, sin traducción posible; palabra tremenda, que llena toda la boca– ni bella tampoco. Bonita es... ser bonita. La belleza pueril, sin cultura, sin serenidad, sin tragicismo.


Para no perdernos: bonito sería Fran Soto, cuando pide que nos olvidemos de Negreira, se supone que con la ayuda de Puigdemont, que vuelve a casa por Navidad. Guapo, en cambio, es Hernández Hernández, que está entre los denunciantes del Real Madrid, cuando le saca la amarilla a Vinicius, que es capitán, por hablarle. Ahí lo que te baila en la cabeza es el “Vaya torito, / ay torito guapo, / tiene botines / y no va descalzo” de don José Luis Cantero Rada, el Fary. El mundo, pues, no se para para ver a los chicos de Flick (“Ni Flick ni Flock”, gritaba Felipe González en el Parlamento de los 80) y a los chicos de Mou; se para para mirar y admirar la guapeza de Hernández Hernández.


Flick es un fanegas alemán feliz porque lo único que ha comprendido del español es el dicharacho “atar a los perros con longaniza” (“¡a ver quién le dice a éste que él no ganó las ligas de Tenerife!”), y a Mou nos lo presentan ahora mismo como al último fadista portugués poniendo sobre el 4-2-3-1 “su nota jaque de estirpe acorralada y vencida por el tiempo”. ¿Quién rescatará al mourinhismo de esta melancolía? (“Y tu barco negro danzaba en la luz / Vi tu brazo agitando, entre las velas ya sueltas / Dicen las viejas en la playa, que no vuelves / ¡Están locas, están locas!” Barco Negro).


La Champions no se gana con ataque, sino con defensa, y aquí estamos con Huijsen y hasta con Cucurella, a quien el chico de Simeone, que tiene el cuello de El Fundi, puso un piso en el derbi, lo que confirma que el fútbol de Selecciones es inferior al fútbol de Champions. ¿Quién debe pivotar con Aureliano? ¿Valverde? ¿Bernardo? ¿Eduardo? ¿Arda? Algún mourinhista se me queja de las zapas alonsinas de Mou, que ya apunta pectorales, aunque tampoco son los de Bill Gates, el viejo pezonero en niki de curita. Tres semanas ha tenido Mou para arreglar el entuerto (no ayuda, visualmente, el rosa corporativo de la equipación: en un vestuario de hombrones, cuesta más dar órdens vestido de rosa). Trabajo tremendo, el del entrenador. Ruskiniano. Ruskin: el trabajo es el “sufrimiento” en el esfuerzo; es “esa cantidad de nuestra fatiga en la cual morimos”. El Drógulus no quiere muertos, e impide a Carvajal fatigarse en el Getafe.


[Sábado, 10 de Octubre]

El Sabadell en El Plantío


Mi álbum de La Casera, 1972


Francisco Javier Gómez Izquierdo

     

       A la misma hora que el entrenador Mourinho colocaba en el Bermabeu de lateral derecho al medio Valverde, en El Plantío Sergio Francisco reforzaba a Lizancos con Dadie, dos doses con la misión de imponerse en la banda derecha al veterano Pere Pons y frenar el empuje de Urri, el coletudo capitán que junto a Quadri son el alma del Sabadell, club éste al que un tic incontrolable me vuelve nostálgico y un poco tontuno. Son muchos los años que han pasado sin que el Burgos y el Sabadell se encuentren en competición oficial. Lo miro y es desde febrero del 90. Hay unos partidos en Segunda División a final de los 80 que se me han borrado pero en el recuerdo queda el primer año del Burgos en Primera, 1972, en el que mi equipo entrenado por el joven Mariano Moreno, creo que aún vive, goleó a los de tan llamativa camiseta -a mí me parecía preciosa entonces-, con goles de Requejo, Angelín y Olalde. Los García Soriano, Zaldúa, Cristo, el calvo Pini... me son más conocidos que los actuales Fuoli, Ripoll o Baena, aunque al ruso Obolski, dos últimas temporadas casi inédito pero muy querido en el Córdoba, lo temí anoche cuando se puso valentón con el portero "blanquillo" Cantero. "Blanquillos", "arlequinados", "pimentoneros"... sonaban en la radio sin el empalago con el que lo sueltan los locutores del televisor. Por entonces los penaltis los pitaba el árbitro y los fuera de juego los linieres. Ayer, el señor Pérez Hernández, tan orgulloso y parlero como Mateu Lahoz, al que imita sin sofoco, pitó un penalti a favor del Burgos que el locutor-entrenador catalán Carreras quería sacar del área en ridículo comentario reprendiendo al manejante del VAR.  Atinó el "referí" pero el reprimido del VAR sacó su natural petulancia y se chivó de que un jugador del Sabadell metía un pie en el área cuando Curro fallaba en la pena máxima. Esa fruslería, que diría el del tango, no se denuncia. Es chivatazo cobarde, delación que no tendría que tener cabida en el fútbol, pero... La repetición del penalti por el mismo Curro supuso el 1-0 y rastrillar tres puntitos con los que ir tirando con tranquilidad.


      A este Sabadell le dicen equipo revelación, pero a mí me parece tan limitado como la mayoría del resto de Segunda. Muy correoso en defensa, éso sí, como todos. Tras diez jornadas, veo muy favorito, fiable y poderoso para el ascenso al Almería; al Mallorca donde lucen Sala y sobre todo Fuentes, dos excordobosistas que merecen jugar en Primera y que conste que Fuentes no hay que comprarle por su técnica o inteligencia, es todo potencia a lo, salvando mucho las distancias, Haaland, pero intimida y además las cuela. El Castellón anda con paso firme, y del Girona, filial del City, no sé lo que saldrá cuando sancionen a los ingleses, pero su plantilla junto a la del Almería es la que más perras cuesta. El resto, en mi modesta opinión de aficionado veterano, de los de cuando García Soriano todavía no era el calvo con melenas del Betis, tiran a menesterosos.

Hughes. Real Madrid, 4; Sevilla, 1. Es mucha tela Diomandé

@realmadrid


Hughes

Pura Golosina Deportiva

 

La sanción a Vinicius y recientes escarmientos, disfrazados de descubrimientos, devolvieron el once a algo similar a lo que columbró Alonso: Valverde de 2, Güler de manija, y, de novedad, Diomandé donde Vinicius.


Todo funcionó, sobre todo lo de Diomandé, que se lo pondrá difícil. Endrick está fuera del 9, Güler fuera del 10, Diomandé del 11... Son las cosas de la planificación del Madrid, a la vez genial y absurda, como si hubiera faltado una comunicación básica en algún momento o como si, sobre una programación, se hubiera impuesto un criterio distinto, heterogéneo, quizás de otro siglo.


Pero eso es el Madrid y es lo que tiene que gestionar Mou, que no es gestor de egos, sino de activos, de riquezas milmillonarias de una institución. Mourinho lleva a los 22 como un malabarista lleva 22 bolitas en el aire, y por eso de repente habla de Lunin. Son 22 egos, y además, algunos de ellos, activos que valen un congo y lideran sus selecciones al llegar el Mundial. A Mourinho le piden “huevos”, pero Mourinho no debe cargarse a Vinicius o Bellingham, y mucho menos a Mbappé. Toda paciencia es poca y se impone la idea de composición, de ajuste, de lento y gradual acoplamiento.


Estamos viéndolo con Güler y Bellingham. Mou tiene que lograr un ajuste que parece muy difícil. Bellingham debería permitir que Güler fuera el 10, y Güler permitir que Jude sea el fantástico llegador que es. ¿Cómo conseguir a la vez que uno esté detrás del otro y a la vez por delante? Desafíos así tiene varios Mourinho, y por eso la temporada es futbolísticamente fascinante.


Luego están las otras cosas. Se sacó una pancarta para Negreira y Tebas. Al Madrid no sólo le hacen presión alta (el Sevilla lo intentó), y achique de espacios, también le hacen, como dice el gran Domingo González, la reductio, la reductio ad hitlerum (por comparar sus métodos con Goebbels).


El Madrid tenía un equipo muy trabajador. Diomandé y Endrick corrían hacia atrás, lo que no evitó que, por ejemplo, Cucurella, tuviera sus problemas.


Se percibe en el Madrid también una presión distinta, vislumbres de algo mejor. No es exactamente la presión alta sino en la altura siguiente, en el mediocampo, donde acuden, como lobos, los medios y los centrales. Se producen intensidades focalizadas en un punto, al que llegan los Konaté, Tchouamení y Valverde.


Además, por estar Valverde de lateral derecho, el Madrid sumó un elemento más al ataque. Las primeras cosas las daba él: un control glorioso a pase de Jude, o un chut, a pase del mismo, que casi revienta a Mbappé, al que pitaron en un resbalón.


En esos minutos estaba muy bien Bellingham, y Güler pegaba largos y exactos cambios de juego y el desarrollo positivo del fútbol, no sin problemillas en la construcción, se pudo ver interrumpido por una polémica jugada. Unas imágenes muy lejanas dejaban la sombra de un codazo de Guler, pero también el gesto inocente de zafarse. Empieza a ser una mina de moviolas el momento en que el madridista, sin balón corre el contragolpe y un rival le obstaculiza. Si yo fuera entrenador, dado que el Madrid, corre mucho, mandaría a uno de los míos a trastabillar o interrumpir o incordiar a alguno de los contragolpeadores para, en caso de gol, forzar un VAR.


Diomandé cautivó. Juega en las dos direcciones y tiene un regate abierto, sin barroquismo, sin mucho alarde. Busca la posición de inicio llevando la pelota a un pie y pasándola muy rápido al otro, y así, planteando ese reto frontal, en fulgurante movimiento, se va casi siempre.


Participó en el primer gol, nacido en Bellingham y con final de fuegos artificiales en Güler, que la metió desde fuera con un zurdazo colocado y preciso de primeras, como los que metía Raúl (por la intención preclara), pero revestido de terciopelos metatarsianos.


El gol provocó el abrazo de Fede Valverde y Tchouameni, al que quizás ha unido la crítica, ese ser los nuevos Emerson-Diarra.


Mbappé, al que habían pitado, hizo una jugada supersónica que ha sido comparada con la de Ronaldo Nazario y luego pudo marcar en otra nacida de una visión del claro por Güler.


Eran dos jugadas de autor, incriticables, pero que no acababan en gol. Esto le está pasando al Madrid y siempre pensábamos lo mismo: entrarán. Hay que esperar que se cumpla la ley del fútbol.


Y así sucedió. Estaba de dulce Mbappé, y a los pocos minutos marcó el 2-0, gol colosal, obra de arte con una especie de ruleta, toque en carrera y superación con regate al portero, una jugada de la máxima coordinación, que en otro provocaría el descoyuntamiento, a la máxima velocidad. ¿Quién mete ese gol en el mundo?


Me acordé de los que pitaban con esa especie de vindicativa comezón que mezcla satisfacción y dulce ira y que nada mejor define que la palabra “gilipollas” (palabra sin la cual no se podría vivir).


No obstante, el sistema de autojustificaciones del Bernabéu es tan bueno que hace dudar: alguien podría decir, y dirá, que Mbappé hacía esas cosas precisamente por los pitiditos heptasectoriales.


Para cerrar el primer tiempo hay que anotar un nuevo slalom de Endrick por la banda y un paradón de Courtois, una de ésas en las que saca la mano abajo, y no sólo la pone al costado del palo, a ras de suelo, sino que la agranda como si fuera una de esas gigantes de espuma que señalan el número uno.


En la segunda parte destacó Diomandé. Tuvo ocasiones en las que lo hacía todo bien salvo el final, necesitado aun del instante de definición, aunque un poco menos que el Vinicius joven.


Hubo una jugada clara, tras combinación con Mbappé (con el que se entiende sin interferencias, ni solapamientos) en la que falló clamorosamente, pero nadie pitó. Esa misma jugada, por Vinicius, habría despertado la ira general, pero a él se le perdona. Es algo humano, un poco triste. Cuando el mismo fallo que ayer ilusionaba hoy no te lo perdonan es que quizás se han cansado de ti.


De la colaboración entre Diomandé y Mbappé salió el penalti que Kilian marcó de panenka.


Vimos algo defensivo muy bueno en Diomandé. Ejuke hacía sufrir a Cucurella, pero en un lance defensivo él le quitó la pelota con la misma facilidad con la que regatea. O sea, leyó el regate del habilidoso Ejuke. Eran como dos niños jugando a las palmas y Diomandé ganara siempre. La velocidad para pasarse la pelota de un pie a otro es insuperable y en ese duelo específico gana siempre, así que es un gran defensor de extremos. Diomandé (ay, pobre Vini...) demuestra que el mejor defensor de extremos es el propio extremo, lo que abre en cierto modo una nueva era.


El Sevilla (Manu Bueno) marcó el 3-1 en un instante de relajación madridista, aunque era un gol justo, de la honrilla justa. También, en cierto modo, se quedaba corto para los “expected goals” y Diomandé cerró su noche con un gol en el que avanzó rápido pero cauteloso hasta sacar un trallazo contra el que Vlachodimos no pudo hacer honor a su apellido. Lectura, mala idea, potencia de tiro... ese gol decía muchas cosas sobre Diomandé, pero sobre todo lo hizo su celebración. Cuando saltó y miró a la cámara, su sonrisa era tremenda y tímida como la de un muñeco infantil.



@realmadrid


Lunes, 19 de Octubre

 



Ejecutivo matritense

domingo, 18 de octubre de 2026

Napoleón


San Agustín


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Cuando parecía que Europa se hundía, la Providencia nos envía a Macron, el Napoleón de la Abstención (¡rondando el 60!), como diría Hughes.

Europa es el nombre oficial de la Unión Europea, el casino del bar de oficiales que montó el ejército de ocupación para tener ocupados a los pendencieros europeos. Hoy lo regenta frau Merkel y su relaciones públicas es Macron, que quiere que vuelva Inglaterra.
La otra vez que se perdió Inglaterra, en Europa mandaba San Gregorio, quien envió a recuperar las islas a San Agustín. Ahora manda frau Merkel, y envía a recuperar las islas a Macron, en cuya esposa, Brigitte, los socialdemócratas del aluvión macronita creen ver a Santa Mónica, madre del Doctor de la Gracia.

–La socialdemocracia –dice John Gray– ha sido reemplazada por una oligarquía de los ricos como parte del precio de la paz.
La abstención macroniana la describió Gray hace diez años: la industrialización, que nace en Inglaterra, se hace global y alumbra a la clase obrera; en su nueva fase, la industrialización convierte en superflua a esa clase (y a las demás); cada vez son más las personas económicamente innecesarias; en palabras de Moravec, “casi todos los seres humanos trabajaremos para divertir a otros seres humanos”; la vida burguesa se basaba en la carrera profesional, casi desaparecida; como religión, queda la fe (superficial) en el futuro; sólo los ricos están a cubierto; la plebe vive al día: la clase media es un lujo que el capitalismo ya no se puede permitir; el Estado del bienestar fue un subproducto de la guerra; el igualitarismo de posguerra fue la secuela de la movilización de masas; pero la las guerras ya no las libran  reclutas obligatorios y se ha relajado la presión para mantener la cohesión social.
–Los ricos pasan la vida sin contacto con el resto de la sociedad. Y mientras no amenacen a los ricos, a los pobres también se los puede dejar que hagan lo que quieran.

Y lo que hacen, los muy “enfoirés”, es que no votan Macron. Ni nada.


[Junio, 2017] 

Domingo, 18 de Octubre

 



Acentos matritenses I

Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios

 DOMINGO, 18 DE OCTUBRE


En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?». Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:


-Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.


Le presentaron un denario. Él les preguntó:


-¿De quién son esta imagen y esta inscripción?


Le respondieron: «Del César». Entonces les replicó:


-Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.


Mateo 22, 15-21

sábado, 17 de octubre de 2026

El eón


Cabeza de San Pablo
Murillo

Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Tiempos paulinos, los nuestros, y no sólo por Pablemos.

–Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro –escribe Pablo a los colosenses.
El chisposo Juncker perdona a España la multa por el déficit y la chisgarabís Carmena perdona al Orgullo Gay las ordenanzas municipales. En este teatrillo de la inexistente política española queda por ver que ese par de dependientes de comercio que son Snchz y Rivera perdonen a Mariano su triunfo y se avengan a pastelear un gobierno, que nos puede salir por un Perú y dos vacas de Juan Lanzas para Snchz y por un Congo y una quesada de Felisuco para Rivera.
Desde luego, es justicia poética que, después de dos elecciones, todo dependa de una abstención, la de los socialistas, quienes, al decir que no se abstienen, lo único que hacen es poner precio a la abstención.

Ahora que ya no tiene a su lado a Irene Lozano, que era la experta en san Pablo, hay que decirle a Snchz por qué terminará él absteniéndose en lo de Mariano: por el eón.
En lenguaje schmittiano, Europa está perdida sin la idea de un “Kat-echon”. Mariano no sabe de ningún “Kat-echon”.

–En su lugar, busca hábiles componendas.
Y se niega a ser un vencido que acepta su derrota.

La Iglesia ha desaparecido en España, aunque, de ir de niños a misa con el abuelo, recordaremos que la expresión griega “Kat-echon” está tomada de la “Segunda epístola a los Tesalonicenses” de san Pablo y significa “el que retiene”, una idea histórico-providencial según la cual corresponde al “Imperium” cristiano la misión de “retener” el advenimiento del Anticristo (Pablemos, en el teatrillo español) y evitar el fin del “eón”, o era actual, o sea, el marianato.

Mas Mariano no es Obama, “el hombre más culto de la tierra”, según el líder espiritual de Ciudadanos, pues en Viena pide perdón por no hablar el austriaco y en El Cairo alaba al califato de Córdoba por defender la libertad de prensa contra la Inquisición.


[Julio, 2016]

Portería a cero, ¿raya en el agua o firme propósito?


Eder García. 22 años. Centrocampista de futuro



Ricardo  en Ucrania, con Luis Aragonés

Francisco Javier Gómez Izquierdo


        Cumplía años el gran Ricardo de mi peña, cordobesista cuya veteranía y fidelidad recorriendo ciudades y pueblos en menesterosas temporadas que están acreditadas a base de anécdotas y a veces extravagantes sucedidos.. y "su" Córdoba tuvo a bien culminar un imposible: ganar fuera y dejar la portería a cero. Esto último, y aquí lo he puesto, se me antojaba casi milagroso, un fenómeno insospechado tras dos meses de demostrada fragilidad Aniana. Se ganó bien en Leganés; con merecimientos, superioridad y sobre todo con seriedad. ¿Contribuyó a ello el asentamiento de Ghailan y Eder García en el once? ¿Y la sorprendente titularidad de Juan Gutiérrez de central para vérselas con nueves "chungos" tal que Soko, uno que nos la ha liado siempre ya sea en el Ibiza o el Huesca... y Morata, insólita suplencia que quedó explicada por un desatino compulsivo desde que saltó al campo a topar a lo Alfa contra el Conan de Comillas? Alguna culpa tuvo lo anterior además del freno de mano que se pone Juan Gutiérrez como último zaguero... pero lo más evidente fue el desamparo pepinero sin Atienza, medio centro ausente por lesión o sanción supongo, pues no lo vi ni en el banquillo. Un viento malsano sopla sobre Butarque y da la sensación de que vienen días convulsos. El caso es que hay plantilla sobrada para Segunda, mucho más cotizada que la del Córdoba o Burgos, sin ir más lejos. Los dos mejores del Burgos estos años, Atienza y Álex Sancris, están en el Leganés... y Morata, Millán, Peña, Dani Rodríguez... Buenos peloteros a los que se ve agarrotados, plomizos, lentos. Inexplicable la desazón y chulería de Morata ante Isma, Juan Gutiérrez y el árbitro sobre todo, al que estuvo riñendo y corrigiendo como un energúmeno hasta que lo hartó y le mandó con tarjeta roja donde correspondía: al vestuario. Al final, un favorable 0-1 gracias a un golazo de Eder García, cedido por el Athletic y al que se está vigilando desde Bilbao porque allí se sabe que en el mozo de Rentería anidan varias facultades. Iván Ania no le acaba de dar confianza, pero creo que se le irán las dudas.

    Lo mejor, la felicidad de Ricardo al acabar la noche barajando teorías sobre el evidente desgaste físico de Isma Ruiz; si no sería oportuno que Iván Ania eligiera al joven Víctor Sánchez de nueve en vez de al desacertado Percan; por qué no marcar al hombre en defensa," una extravagancia hoy día, ya lo sé"...: fútbol, el fútbol de los buenos aficionados.

   Felicidades, Ricardo. 

Sábado, 17 de Octubre




Decidme hijos hay Marx
Sí padre:
Marx hay
Cuántos Marxes hay?
Un solo Marx no +
Dónde está Marx?
En el culo*
en la tierra
y en todo lugar


Aleluya?
Aleluya!


* dice culo
léáse cielo

Nicanor Parra

Felicidades a Elena

 



Festividad de San Ignacio de Antioquía



Nace entre años 30 al 35 AD, muere 107 AD


Fiesta: 17 de octubre

San Ignacio de Antioquía fue
discípulo directo de San Pablo y San Juan;
segundo sucesor de Pedro en el gobierno de la Iglesia de Antioquía; el primero en llamar a la Iglesia "Católica". Sus escritos demuestran que la doctrina de la Iglesia Católica viene de Jesucristo por medio de los Apóstoles. Condenado a morir devorado por los leones, fue trasladado a Roma y allí recibió la corona de su glorioso martirio el año 107, en tiempos del emperador Trajano. En su viaje a Roma, escribió siete cartas. Ya en el siglo IV, se celebraba en Antioquía su memoria el mismo día de hoy. (Del Oficio de Lectura, 17 Octubre)

Fuego ardiente de amor

La palabra "Ignacio" viene de "ignis" (fuego). San Ignacio decía que Cristo está en el pecho de los cristianos. De sobrenombre "Theophorus" (portador de Dios).

viernes, 16 de octubre de 2026

Obscenarios




Ignacio Ruiz Quintano
Abc


El abstencionario es un demócrata que cree que la única forma pacífica de enfrentarse al Estado de Partidos es la abstención, su único enemigo verdadero, contra la cual luchan juntos, como mosqueteros, todos los beneficiarios del Régimen.

El partido que el domingo más daño hizo a la abstención, y por tanto el que mejor defendió el sistema, es Vox, causante principal del aumento de participación en las votaciones, pero no he visto a ningún abstencionario gritándole a ese partido “las verdades del barquero”, que son las verdades del liberalio español.

El liberalio que exige la retirada de Vox en las votaciones porque dificulta que gane su partido no sólo arrima el ascua a su sardina, sino que mea, para apagarla, en el ascua del vecino. Esto es obsceno, pero España es un obscenario.

El liberalismo castizo se presenta como un ideal de anarquía pacífica, que deja a la iniciativa y conciencia de los individuos organizar como quieran su vida y su conversación (Santayana), menos en política, que supone la puesta en práctica de aquel ideal. Ahí sí que no. Aplicado a la economía el proceder que estos liberalios aplican a la política, significa que en su zona de influencia no podrán abrir tienda quienes perjudiquen al tendero más gordo, propietario, también, de la decisión.
Uno es abstencionario por inclinación literaria a la democracia, como me ocurre con los toros, y por eso Alexander Hamilton me atrae con la misma simpatía que Joselito Gallo. De hecho me subleva por igual el anuncio electoral de un partido haciendo pasar un buey de labor por toro de lidia que el anuncio electoral de un partido haciendo pasar el Estado de Partidos por democracia representativa. 

De toro a buey es fácil pasar (en Estados Unidos, por cierto, ya está toda la izquierda intentándolo), pero de buey a toro es imposible, con lo que buey, como somos en Europa, se es para toda la vida.

–Pero los matices –se oye, al fondo, la voz de Thomas Bermhard–, ¿quién los entiende hoy?


[Mayo, 2019] 

Viernes, 16 de Octubre

 



Altura y pelos

jueves, 15 de octubre de 2026

Hughes. Roma, 3; Real Madrid, 4. La nueva generación derriba la puerta en Roma


@realmadrid


Hughes

Pura Golosina Deportiva


En menos de diez minutos, el Madrid metió tres goles, los tres de córner y fastidió la noche a tanto imbécil que estaría celebrando con el Rac1 pegado en la oreja, y quien dice Rac1 dice cualquiera radio. La remontada pudo suceder por tres cosas: porque Mourinho hizo cambios, porque se había tocado fondo y ya peor no se podía y porque no había siniestros árbitros españoles jodiéndolo todo. De todos modos, a mí ya me han jodido las celebraciones. No celebro el gol hasta que no lo veo en el marcador de la tele. He desarrollado un síndrome provocado por el VAR español.


El partido enseña muchas cosas. Salía Mourinho desoyendo la experiencia del último fin de semana. Así, Güler volvía al banquillo y Valverde al mediocampo, en mediocentro con Tchouaméni. Federico y Aurelien, pareja artística. La cosa fue tétrica desde el comienzo y ya en la primera jugada Bellingham hizo el asomo de querer ser él el que organizara, ganas que se le quitaron tras la primera bajada al pilón táctico del recibir.


La Roma jugaba extrañamente, con marcajes al hombre marca de Gasperini, el entrenador que lo fuera tantos años del Atalanta (contra el Atalanta fuimos felices por última vez, acabó la felicidad en aquella Supercopa europea).


Los aficionados del Olímpico hicieron un homenaje a Mourinho en pleno partido. En Roma fracasó, decían este verano los listos, algunos de ellos millonarios.


En el Madrid, sin Arda, Bellingham era muy central, Sol de una galaxia a oscuras, y aparecía o se dejaba ver mucho en defensa. Tenía mucha presencia.


Pasó que se lesionó el romano Koné, que Diomandé chutó malísimamente, pero chutó, al cuarto de hora, más o menos, y después de unos minutos sonrojantes del Madrid, con regalos repetidos en el mediocampo, la Roma marcó con tiro lejano de De Roon que tocó en alguien.


El gol no era injusto. En el Madrid no había centro del campo, y no era posible localizar a Valverde, que en esa posición tiene partidos en los que se disfraza de césped como Mortadelo.


El gol hacía daño psicológico, que no cundió porque Mbappé empató rápido con un tiro lejano también desviado por una chepa rival.


El empate le daba al Madrid una oportunidad, pero no había manera. No se podía enmendar nada porque no había capacidad. Era un problema de “pie”, como dicen ahora. No había pies blandos. No había apenas en el campo pies blandos, pies capaces de tocar la pelota de una manera redonda, blanda, suave. Salvo Belingham, todo eran pies toscos, picudos, rectangulares y todos corrían como pollos sin cabeza, en correcalles feo de ver. Los de la Roma y los del Madrid iban de un lado a otro, con el balón dando saltos...


Qué pensaría Courtois cuando la tenía (porque la tenía él) y veía por delante a Federico y Aurelien... Era Courtois el que hacía de Kroos, y así buscó a Cucurella, que controló y se fue directo a portería, obviando a un solitario Mbappé. Otra ocasión clarísima del Madrid de las que tiene varias en cada primera parte.


Diomandé lanzaba también latigazos eléctricos, regates centelleantes.


No había ni dos pases seguidos. Era un partido tartamudo y al rato la mente huía a la necesidad de comprar mañana una lechuga, mandarinas, leche y pechuguitas de pollo...


El realizador, acostumbrado al soporífero fútbol italiano, ayudaba con muchos planos del público. Muchos romanistas con los ojos claros, absurdo pensamiento en el que reparaba quizás por haberme machacado el algoritmo con los del “fenotipo”.


Soulé, zurdo en el extremo diestro, martirizaba a Cucurella, solo o con la ayuda de Tchouameni. Siempre es igual. Meten uno medio bueno ahí y el Madrid se desestructura. Si la liaba Soulé, qué no hará Lamine, al que le trucan hasta las imágenes.


A esas alturas de la primera parte (se perdía un poco la noción del tiempo), estaba claro que o los de la Roma eran muy buenos o alguien se estaba escaqueando de la presión.


El que construía era Courtois, pero no una vez ni dos. Era la salida de la pelota del Madrid. ¡El mediocentro era él!


La única gota de fútbol que hubo hasta el descanso fue una media vuelta con balón que se dio Bellingham; al superar a su rival fue como si coronara una montaña de los Alpes y se abriera un paisaje maravilloso. De ese gesto brotó fútbol, y lo saboreamos como una fruta exótica. El partido era como una sopa de pescado en la que metíamos la cuchara y solo había fideos, fideos, fideos...


Reavivados por la sensación, como el que recupera de repente un reflejo, hubo otro conato (que no Konaté) de fútbol en una última jugada de la primera parte, combinación ya clásica de contragolpe entre Bellingham y Vinicius, con origen en un esforzado y altamente productivo Diomandé.


Quizás era lo mejor de la primera parte que, a lo tonto, y con el horror de tener a Courtois de mediocentro organizador, había deparado, casi sin querer, un par de ocasiones muy claras del Madrid.



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La segunda parte no introdujo novedad alguna. Era llamativa la negatividad futbolística que sobre sí atraía Dumfries. Se observaba la misma flotante inutilidad de todos los presentes, y el único cambio era quizás la situación de Vini, sacado de la banda izquierda donde poco hacía en ataque y menos en defensa. Esto fue un error de Mourihno, pues en el estado actual, sacar a Vinicius de la banda es extender el problema y de ahí vino el 2-1, de una pérdida suya en la media acompañada de la más aristocrática pasividad. Eso, más que el fallo, debió de irritar a Mou, pues fallos de ese estilo, para ser sincero, había habido unos cuantos antes.


Cuando el doble pivote pivotea (y el plumilla que esto escribe defendió el Emerson-Diarrá) el no-fútbol se extiende y exacerba la tosquedad de Konaté y Dumfries, y por ahí se forma una especie de banlieu donde el balón sufre y la República no termina de prender en los corazones.


Era el Madrid un desdoro muy serio y así llegó el 3-1, otra vez Malen tras convertir (tróspido correcalles) una ocasión de Bellingham en gol romanista.


Antes del gol ya calentaba Güler, que entró con el ‘tostao’ organizado. El 2-1 había sido un fallo ridículo de Vinicius, pero el 3-1 quizá fuera peor porque eso que llaman la “transición defensiva” fue una barbaridad; no es que el equipo se partiera, es que unos, los de arriba, se habían independizado. No aparecían ni en el plano. Faltaba Olímpico (o grados de amplitud, que diría Maíllo) para un paneo suficiente para permitir ver el inicio y el final de un equipo que más que roto estaba desmembrado y repartidas las partes en zonas alejadas del desierto.


Mourinho volvió con sus cambios al consenso general, producto de un año de prueba-error, de Güler en la media y Valverde al lateral del que nunca debió salir, con el añadido de Endrick, una bala humana, jugador macizo y duro como un perdigón.


Con Güler volvían a correr las manecillas del reloj. Quedaba media hora. Ese tictac es nuestro solo de Charlie Parker... Fue un goteo incansable de ocasiones. Una de Mbappé tras buena jugada de Diomandé, que gustó mucho; una de Endrick desbordando con altura por la banda derecha; gol de Mbappé anulado por fuera de juego por bien poquito...


Lanzado el equipo, Bernardo Silva entró por Tchouameni, como un chorrito más al chup chup.


Las nuevas remontadas tiene unas regularidades: quitar a algún titularísimo, meter un tocador, y añadir a Espí. Era el tercer hito y efectivamente, al poco, al instante, marcó el 3-2 recogiendo en el área un rechace tras remate de cabeza de Endrick.



@realmadrid

El gol ya lo cantaba fuera de juego el locutor del Régimen, y al escuchar su voz introduciendo dudas en nuestra alegría reconocimos el síndrome. Le hemos cogido miedo a celebrar. La Liga Negreira ha matado muchas cosas, entre ellas la alegría del gol, que cantamos callando.


Y eso nos pasa en Europa, que cantamos acobardados, hasta que, poco a poco, redescubrimos la libertad del gol en una competición “con Estado de Derecho”.


Con 3-2 una voz interna celebraba ya la remontada. ¿Cómo es posible que ya lo supiéramos? Era un Madrid lanzado, una Roma acongojada y mórtimer, unos balones parados lanzados con el pie suave de geisha de Guler, y un bosque namibio para el remate, aunque no esperábamos que el rematador clave fuera el más bajito, Endrick, que estuvo colosal de extremo derecho y colosal de rematador. Suyo fue el 3-3.


Endrick, Espi, Güler... y no olvidemos a Diomandé. Una nueva generación le estaba abriendo a Mou esos ojillos de lechuza cana que se le están quedando.


Bellingham pudo marcar, y de verdad lo merecía, pues a todas acude, pero el 3-4 llegó en otro córner; Espi(alidoso), ariete con areté, abrió el área y Rudiger remató en la pequeña. Domeñó la euforia por su pasado romanista.


Todos sentíamos miedo, miedo del VAR, miedo de que un árbitro español lo jodiera todo. Hasta que nos fuimos convenciendo (azul la pena en los ojos del fenotipo latino) de que no, no podían fastidiarlo. Era Europa, el Madrid, y una noche de esas que hacen madridistas en todo el planeta y van liberando al club, poco a poco, cada día un poco más, del cepo ibérico. 



@realmadrid

Versalles



Adrien Cayla-Legrand en “Chacal”


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Aquellos liberales que se daban golpes de pecho (de hojalata, es verdad) con motivo de la boda de Aznar en El Escorial callan como tusos con motivo del festejo republicano de Macron en Versalles, palacio del que las marujas de los mercados de París desalojaron en el 89 al rey, obligándolo a residir en la capital.
    
Si al chisposo Juncker le parece que “el Parlamento europeo es muy ridículo”, ¿qué vamos a pensar los demás de la Asamblea francesa en Versalles?

    La desproporción entre la realidad de Francia y la fantasía de Macron (está convencido de que Francia ganó la guerra) hace de este hombre una mezcla molieresca de Louis de Funes y gallo Claudio de la Warner que amenizará el ambiente europeo durante los próximos cinco años, como se vio en el funeral (“¡ese muerto es mío!”) del pobre señor Kohl, donde frau Merkel apuntó que va por el IV Reich, y de la mano de Macron, “bonjour, grandeur!”, que va por la VI República.
    
Theresa May, con un porcentaje de votos como los de Thatcher, es una fracasada, pero Macron, con una abstención del 60 por 100, es la fuerza motriz de la UE.

    En contra de lo que se espera de un bancario, Macron es un tipo creativo que cree (también le pasaba a Bertrand Russell) que sus pensamientos son tan complejos que no pueden ser recogidos fielmente por un periodista. En campaña dijo que él no es “ni de derechas ni de izquierdas”, cosa que en los albores del Consenso ya dijera Ágata Lys. Y en el poder dice (a la vista, seguramente, del 60 por 100 de abstención) que sobran diputados (!) y que quiere mejorar la representación… ¡mediante el sistema proporcional!, cuyo ideólogo, un jurista alemán, ya dejó bien claro que es un sistema que liquida cualquier atisbo de representación, es decir, que adiós a De Gaulle, a quien Macron tanto imita mirando al infinito como Adrien Cayla-Legrand en “Chacal”, de Fred Zinnemann.
    

Ante la deriva liberal del Consenso, yo iría acondicionando para Rivera el Palacio Real de Aranjuez.


[Julio, 2017] 

Goles, goles y goles


Demirovic. Goleador de la Champions


Francisco Javier Gómez Izquierdo


          Una de las pocas novedades que me parecen acertadas del fútbol moderno es este sistema de partidos en el que cualquier enfrentamiento parece un desafío de pueblos en el día de fiesta mayor. Aquellos grupos donde se sabía de antemano qué dos equipos se iban a clasificar -las sorpresas eran escasas y ni siquiera sorprendían- han dado paso a que cualquier partido de Champions venga con un torrente de emociones que el aficionado goza, agradece y en verdad le permite abstraerse de éstos días tan antipáticos.


        Llama la atención tantos goles en Champions. No se ha visto aún un 0-0 en las dos primeras jornadas y hasta parecen extravagantes los dos 3-4 del Inter y la Roma ante Brujas y R. Madrid ¡¡en Italia!!. Me da que el R. Madrid tuvo enfadados a sus aficionados durante casi todo el partido pero es cosa probada que una energía particular y exclusiva, una criptonita que sólo se expande por las piernas de los futbolistas de camiseta blanca en situaciones especiales apareció en el Olímpico para llevar al éxtasis a ésos aficionados que con el 3-1 en contra andaban haciendo listas de guillotinables. Esa vorágine de emociones que da el fútbol no tiene parangón porque la gozan y la padecen millones y millones de personas encantadas de mantenerse en el vicio. Con este modelo de Champions ¿usted cree que disfrutaron menos los noruegos del Bodo con el exiguo 1-0 ante el Borussia de Dortmound que los hinchas del PSG tras el 2-4 ante todo un City? ¿Y ese desconocido Sabah Baku doblegando al Slavia o el mismo Betis remontando lo que parecía una victoria del Oporto? Cada partido es ahora una fiesta, una final y si juegas contra uno de los favoritos es el no va más. Vean si no al Viking que se puso 2-0 ante el Bayern aunque luego la cosa quedara en un 3-3.

 

    La segunda jornada ha sido propicia para los cinco nuestros. Me gustó el Atlético de Madrid donde Jhony Cardoso empieza a ser lo que se esperaba y Baena por fin tiene la confianza de Simeone. Se habla mucho de Barrios, pero Baena y Cardoso creo que son claves en el crecimiento de los colchoneros. El Barça está intratable, bien es cierto que aún no está claro por qué se anuló el que sería segundo gol del Galatasaray, pero la segunda parte fue arrolladora. El Villarreal se aprovechó de un Nápoles un tanto desorientado en defensa y el Betis tiró de casta acompañado de Fortuna para poder con el Oporto.

Jueves, 15 de Octubre

 


Pink Floyd