lunes, 7 de septiembre de 2026

Comodoro Bellingham


Primer partido 2026



Último partido 2013

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


El Madrid ha ganado sus dos primeros partidos de la temporada española, y lo ha hecho, ése es el mérito, con árbitros españoles (“árbitros españoles, toreros americanos…, ¡qué tontería!) y sin Rodri, el medio centro (“creativo”, por supuesto) que tiene el llavín del fútbol mundial, con el que, en menos de una década, ganó una Champions para el City, el equipo más gastador del mundo, que no tenía ninguna.

 

Circula por la Red una entrevista a Rodri y Bernardo Silva que parece un test de CI para principiantes. Les preguntan qué jugador ha sido más difícil de marcar en Champions. “Madrid, Vinicius”, responde Bernardo Silva. “Y yo Barça”, responde Rodri, que nunca jugó contra el Barça en Europa. “Yo no tengo esa experiencia”, aclara Bernardo Silva, que ensancha el punto de vista: “Cuando me uní al Real Madrid, solo Haaland me felicitó. En el City no quieren al Real Madrid, nos vemos como rivales”. Cuatro eliminaciones de cinco (¡y con Rodri!) los contemplan.


El caso es que el Rodri del City tiene una Champions, y el Camavinga del Madrid, dos: protagonizando la agitación de las remontadas en la 14 (la “eneryía”, que decía Ancelotti) y dirigiendo como titular al equipo en la final de la 15, pero a la Afición, ese fosfeno madridista, le han dicho que guarde luto por Rodri y que Camavinga es un zoquete que hay que regalar al Fuenlabrada, pues venderlo daría vergüenza. Ahora, el sueño de la Afición, aparte de pitar a Vinicius por echarse novia (“¡qué lindo levantarse en domingo y saber que por la noche juega Vinicius!”, diría Menotti), cosa que hizo el miércoles, la noche del debut, es canjear a Tchouameni por Zubimendi y a Mbappé por Gonzalo, que acaba de meter un gol en la Premier “mejor que los de Mbappé”.


Sobre la Afición ya lo dijo todo en su día don Santiago Bernabéu: “La afición acabará siendo el tumor del Real Madrid”.


Arrogante en la victoria y cruel en los malos momentos. Hay gente que viene al estadio a merendar y a pitar. Se ponen el abrigo de pieles y, si el equipo no marca en diez minutos, empiezan con la música de viento. Pitan porque el equipo no da espectáculo, y olvidan que estos mismos hombres les han dado la gloria que nunca soñaron.


¿Por qué pitan a Vinicius? Lo ha explicado uno de los curas párrocos del Relato: “Porque tiene más gracia pegarle a él”. Lo han cosificado. La patada de Calatrava en los riñones a Vinicius a los tres minutos de partido no es de odio ni de ira: es de desprecio a la “cosa”. A los tres minutos, ocurre que con esa idea se sale del vestuario, más el consentimiento de un cartabón con patas (¡qué nariz!) que fungía de árbitro. Después, el fentanilo mediático: las entrevistas, las risas, la fama. Pura barbarie ibérica. Y Valverde, el capitán, callado como un pingüino.


El capitán del equipo, por antigüedad, es Valverde, pero el comodoro, por méritos (en resumen: ¡por carácter!) es Bellingham, al que hace dos meses la Afición quería vender, decían, por “bolinga”, y hasta el jugador celebró de buen humor un gol en el Bernabéu haciendo el gesto de empinar el codo. Urge entregarle el brazalete: por carácter, por inteligencia, por presencia e incluso por idiomas. Recordemos que en su Primera Venida Mourinho se encontró a Casillas de Capitán Tan, “con Ramos de Locomotoro y Pepe de Valentina”. Mourinho quería de capitán a Xabi Alonso, el de las viudas blancas, que llevaba la batuta en el equipo con personalidad para intimidare al árbitro en los conflictos, dado que Casillas era portero (un portero de un larguero colgado) y vivía lejos del frente. Casillas se tomó la “decapitación” como lo que era, y con la ayuda de los revistosos del puchero montó un caso Dreyfus que dura, dura y dura.


Mi sueño de aficionado en el nuevo e imponente Bernabéu es, primero, modernizar el himno (acomodarlo a la grandeza de la institución), y luego, ir haciéndose con un público de robots chinos asistidos por IA (la inteligencia aísla, pero resulta básica en la vida) y colocarlos ordenadamente en cada estantería del graderío. ¿Y el toque humano? El mejor toque humano son las sonrisas, jugando, de Vinicius y Diomandé.


[Sábado, 29 de Agosto]



Última novillada del verano madrileño. Mix taurómaco de Plaza 1. Pepe Campos




Pepe Campos


Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.


Domingo, 6 de septiembre de 2026. Sexta novillada y última del verano madrileño. Ya en horario normal. Encierro de novillos de seis ganaderías (que fueron ocho). Novillos desigualmente presentados: algunos pobres de pitones. Nobles. Primero, de la ganadería de Guadajira (de sangre Domecq, vía Marqués de Domecq), acucharado y abierto de cuerna, noble y manso, flojo, manejable, dulce para el toreo de hoy. Segundo, de La Machamona (procedencia Santa Coloma, línea Buendía), cornicorto, terciado y largo, peleó en el caballo, manejable. Tercero, de Chamaco (origen Domecq, de Jandilla), pobre de pintones, manso y tardo. Cuarto, de José González (sangre Domecq), buena cuerna, fuerte y serio, áspero y recio. Quinto, sobrero de Couto de Fornilhos (procedencia Conde de la Corte y Atanasio), manso, alto, enmorrillado, sin cuello, pobre de pitones, abrochado y escobillado. Sexto, de José Cruz (origen Domecq, vía Daniel Ruiz), bien armado, sacó casta. Algo más de un cuarto de entrada. Tarde de verano avanzado entrada en calor.


Terna: Adrián Centenera, de Madrid; de catafalco y oro; veintiséis años; dos festejos en 2025; saludos tras un aviso y silencio tras un aviso. Tomás González de Alcorisa (Teruel), de purísima y blanco; veinte años; veintiún festejos en 2025 y nueve en 2026; silencio tras dos avisos y silencio. Andrés García, de Querétaro (México), de azul pavo y oro; con cabos blancos; veintitrés años; once festejos en esta temporada de 2026; saludos y saludos. Buenos terceros pares de Jesús García en el segundo y de Ángel Luis Carmona en el sexto.


Suerte de varas. Se puso a los novillos en suerte sin demasiado esmero. Por dar un juego más enrazado en la muleta elegimos la suerte de varas del cuarto novillo de la ganadería de José González, de nombre Alabastro. Fue a las dos varas, en la segunda mejor colocado para entrar en la suerte. Picado por el veterano Luciano Briceño que no estuvo muy acertado. La primera vara fue muy larga. Una puya bien cogida aunque de colocación trasera, tras lo cual le pegó al novillo, mientras sonaba el estribo y se acostaba, el animal al cabo salió suelto. En la segunda, también se fue atrás el hierro, rectificó mientras tanto, y el novillo al sentir el hierro de nuevo y trasero salió de naja.


Se supone que para animar a los aficionados a irse (y viajar y comer por los caminos) y a participar en el simulacro de fiesta que se celebraba en la plaza de toros de Aranjuez (con los tres tenores modernos que interpretarían la conocida partitura Cuvillil), la empresa de Las Ventas, Plaza 1, anunció en Madrid una especie de Mix taurómaco, mediante un tipo de planteamiento comercial combinado, que podríamos definir, con mayor precisión, como cóctel taurino barato. Debemos comentar, además, que los tres novilleros anunciados ayer en Madrid hacían su presentación en el coso, si bien ellos no tenían la culpa de nada en torno a esa mixtura o enjuague o popurrí que preparó la empresa en torno a las ganaderías seleccionadas para el festejo; al contrario, los matadores de novillos de ayer cumplían con una meta, o fuga o comienzo de trayectoria, dependiendo de la preparación y de las ilusiones que atesoraran. Vivimos tiempos de desorientación, y como el mundo de la tauromaquia es un vivo reflejo de la realidad social, entonces, lo que revela a finales de esta temporada es la situación de baraúnda y de confusión que atraviesa extraviando a empresas, ganaderos, toreros y aficionados (no aludimos a los críticos porque estos ya no existen; sí, podríamos sustituir el término por publicistas en la acepción referida, exclusivamente, para publicidad; pero a los publicitarios no les confunde esta deriva del mundo taurino sino que les sumerge en su salsa, en el unto de lo mercantil). De tal manera que ayer Las Ventas experimentó una amalgama de experiencias ganaderas (llegaron a salir por chiqueros novillos de ocho ganaderías diferentes), sin ningún criterio previo de por qué esto sucedió o tenía que suceder; novillos que iban a ser lidiados por tres novilleros noveles, ante una afición que se veía reducida en su representación (no lo iba a ser en su exigencia); porque muchos otros aficionados venteños habían (habrían) sido seducidos por el florilegio de los cantos de sirena artísticos que iban a interpretarse en Aranjuez (a huevo para que se hubiera interpretado allí el concierto del maestro Rodrigo) ante esa partitura digitalizada de los Núñez del Cuvillo, una granja de partituras que granjea éxitos (valga la redundancia) para los caros matadores. Los mandones, vamos.


No vamos a criticar que cada uno pueda acudir al festejo que quiera, eso no se debe criticar, pero sí debemos hacer ver que el desviamiento actual lleva a que Madrid sea menos faro de la tauromaquia que nunca, propiciado también por los aficionados, en un momento en el que sabemos se puja para que Las Ventas deje de ser atalaya de la tauromaquia, un interés anhelado por los taurinos o por su sistema (hoy con gran representación entre toreros, ganaderos, y empresarios, no digamos entre los publicitarios o plumillas), y que poco a poco, en la parte nervuda pudiera socavar el poderío de Madrid. Esta es la propuesta. No sabemos del resultado porque Madrid es mucho Madrid, y, todavía está ahí a pesar de todo lo que intuimos y observamos que sucede. Pues, mientras en Aranjuez se perpetraba, presumiblemente, un suceso previsible con toros sin fondo (ni formas) y con faenas adocenadas de arte; en Madrid, aquello que fue sucediendo, a pesar de ese Mix taurómaco o marketing módico ideado por Plaza 1, para beneficiar a Aranjuez (vasos comunicantes), tuvo su aquél de verdad y de acontecimiento verdadero, ya que se lidió algún toro que dio juego y vimos torear con autenticidad primigenia (porque el toreo lo interpretó Andrés García en círculo hacia atrás, aunque faltara en algún pasaje ajuste). Este novillero mexicano (manito lo fue llamando El Rosco a lo largo de sus trasteos) dio la sorpresa con un toreo, digamos canónico, por su concepto puro y curvo en el remate, y en el trazo, hacia adentro; si bien con el pero de ese mal moderno de torear poco cruzado (una ventaja, dicen los taurinos, que disfrutarían ayer a chorros en Aranjuez). Los que estuvimos en Las Ventas también tuvimos que lidiar con el toreo por las afueras, aunque Andrés García en el sexto se ajustó más y en algún pasaje toreó como mandan los cánones, es decir, cruzado.


La variedad del toreo de capa mexicano apareció en los lances de saludo de Andrés García (por delantales) a su primer enemigo, después intentó un quite por chicuelinas. Con la muleta en su primer novillo (algo justo de fuerzas), lo toreó en esa faceta de dejar hueco entre el astado y el torero mientras es pasado con la tela. Al novillo de Chamaco, por esa falta de brío, y por su mansedumbre, le costaba repetir. La faena planteada en los medios ayudó menos a que embistiera con prontitud el novillo. Fue iniciada por alto desde el centro del anillo y cerrada por muletazos por bajo según llevó al animal al tercio para ejecutar la suerte de matar. Ahí, el ejemplar de la ganadería de Chamaco respondió y García logró lo mejor de su trasteo, que, anteriormente, en el centro del ruedo no alcanzó, sino probaturas, renuencias del animal y lejanías por parte del novillero. Lo mató de un pinchazo bajo en la suerte contraria y de media baja en la suerte natural. En el sexto, ante un astado de José Cruz, que sacó casta en el último tercio, en terrenos del tendido uno, logró derechazos de valía (más verdad y mérito) por ponerse en el sitio y pisarle los terrenos (algún enganche), mientras la faena subió al natural en su resultado artístico, con naturales curvos y cierre a pies juntos. Por lo tanto, vimos toreo ante un novillo (toro) que no saldría en Aranjuez ni por asomo (nos tememos, pues así son las cosas). Andrés García mató en la suerte contraria de un pinchazo hondo caído y ocho descabellos que le impidieron cortar una oreja.


Adrián Centenera, se le vio con poco bagaje y ya con los años de la edad encima. Le tocó en suerte un primer novillo (que recordaba a aquellos ejemplares del Marqués de Domecq de los años ochenta) que podría ser considerado como perita en dulce. Lo toreó con temple pero sin confianza, muy despegado. Estimables algunos pasajes de toreo por bajo, en los terrenos del diez y del nueve. Lo más valioso, un trincherazo. El novillo se lo pedía. Lo mató en tablas del diez en la suerte contraria de estocada caída y atravesada. En el cuarto de la tarde, ante un novillo más fuerte, de José González, el más interesante del encierro, Adrián Centenera estuvo sin poder dominar al astado que pedía mando y solvencia. De haberle hecho bien las cosas el animal hubiera respondido y le habría aportado mérito a su labor. Todo su toreo salió enganchado, en terrenos del uno. La brusquedad y renuencia del bóvido se impusieron sobre el poco placeado novillero. Lo mató tras dos pinchazos y una estocada atravesada en la suerte contraria.


Tomás González, se presentaba en Madrid con suficientes novilladas en su deambular taurino, pero no lo supo traducir en imagen de capacidad ante sus dos novillos, ni ante el respetable. Con el novillo más difícil (por su origen Santa Coloma), el segundo, no supo acoplarse a esas embestidas nobles pero distraídas de los santacolomeños. La faena fue limpia, sin cruzarse. Pasaba el novillo y no había dominio. Hubo pulcritud. Como la faena no tenía eco, González alargó el trasteo, lo que le llevó a que le dieran dos avisos, y si no fuera por el acierto en el tercer descabello, a algo peor. Ante el quinto de la tarde (segundo sobrero), un ejemplar ensabanado, corto de cuello, de Couto de Fornilhos, falto de casta, González entró en un trasteo desvaído, sin meterse en profundidades, con punteos y rebrincos. Lo mató en la suerte contraria de un pinchazo atravesado soltando, y de una estocada corta atravesada, más cuatro descabellos.



Rainiero & Grace Kelly 

Lunes, 7 de Septiembre

 


Serrano

domingo, 6 de septiembre de 2026

Nacionalismos


No somos gallegos
Somos celtas

Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    En cuestiones de memoria histórica los franceses pueden ser tan farsantes como nosotros. Al analizar, por ejemplo, el colaboracionismo (generalizado) durante la ocupación alemana, se hicieron los sartreanos y catalogaron a los colaboracionistas según la diferencia entre malvados (que habían hecho el mal porque sí: gusto, capricho…) y canallas (que habían hecho el mal para sacar tajada), que es una guía que aquí podría aplicarse al golpismo catalán.

    Este golpismo no es nacionalismo, sino estatalismo: el gran taurino Companys no proclamó la independencia de Cataluña, sino la República Catalana como Estado integrante de la Federación Ibérica, o sea, la República federal que sueña el periódico global.

    Los anacoretas de Egipto estaban ebrios de Dios y los golpistas de Cataluña están ebrios de Estado.
    
Nacionalismo, en cambio, sería lo que antes llamábamos patriotismo, complicado, dicho por Pemán, “con un poco de filosofía”. O, dicho por Bobadilla, complicado “con literatura o cagarrutas de chivo”.

    Nacionalismo, en fin, sería aquel I Encuentro Luso-Español del 83, glosado por José-Miguel Ullán, que describe al poeta (ojo al acento) Fèlix Cucurull cargado de telegramas de covachuelas catalanistas para pedir la retirada de “español” del título de la merienda, petición apoyada por los representantes de la poesía gallega Pilar Vázquez y Manuel María.
    
Cuando creía haberse llegado al acuerdo de poner “ibérico” donde antes rezaba “luso-español”, Pilar Vázquez alegó que los gallegos no eran ibéricos, sino celtas, quedando la cosa en I Encuentro de Poesía Peninsular.
    
Manuel María acusó en verso a la clase media de imitar “las modas que imponen en Madrid”, y ya todo eran denuncias: “Opresión de la literatura vasca, gallega y catalana; necesidad de no menospreciar el bable y l guanche; esbozo de imponer el término ‘insular’ para no desentenderse de las Azores, Canarias y Baleares; preocupación por las plazas adyacentes: Ceuta y Melilla”.

    Esto, en el 83. 


[Marzo, 2018]

Domingo, 6 de Septiembre

 


Serrano

Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos

DOMINGO, 6 DE SEPTIEMBRE


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:


-Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano. En verdad os digo que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos. Os digo, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.


Mateo 18, 15-20 

sábado, 5 de septiembre de 2026

Lacrima Christi




Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Sobrecoge ver a Bergoglio llorar físicamente por las concertinas de Ceuta y Melilla, frontera de la nación de Teresa de Jesús, a cuyo aniversario no pudo asistir porque prefirió ir a Alemania para estar en el de Lutero.
A Bergoglio le duelen las concertinas como a Cocteau le dolían el cristal de Venecia, la cerámica de Sajonia y la liturgia católica, sólo que Cocteau era un esteta, y Bergoglio, un jesuita. En el llanto jesuítico de Bergoglio, igual que en el llanto cómico de Pablemos, hay una mezcla de Laclau y Stanislavski, el del sistema para matar el teatro.
Cuando la República expulsó a los jesuitas, un krausista fue a ver a Don Suave (De los Ríos), el ministro de Instrucción Pública: “Ustedes han prohibido en la Constitución que las órdenes religiosas se dediquen a la enseñanza”. “Sí”. “Bien. Pero eso quiere decir que los jesuitas no podrán enseñar en España”. “Claro. Es lo que nos proponemos”. “Pero es que ahora han disuelto ustedes en España la Compañía de Jesús, o sea, los jesuitas. Y como los jesuitas ya no lo son, podrán enseñar”.
Para Bergoglio, España sigue siendo un país en guerra, y por eso lo evita (y lo “peronea”). Los jesuitas apoyaron la independencia hispanoamericana en venganza por la expulsión decretada por el rey de España en 1767. En agosto del 73, Arrupe visitaba a Allende y a Castro (¡el totalicastrismo!) para “discernir los diversos aspectos de tan singular proceso histórico”. En el 74 paraba en La Habana Casaroli, y dijo: “Los católicos que viven en Cuba son felices dentro del régimen socialista.” Bergoglio permanece espiritualmente disecado en ese instante casaroliarrupiano, y llora físicamente por las concertinas españolas.
Aparte la vigilia en el Huerto de los Olivos, Cristo llora dos veces: una por Jerusalén, y la otra, por Lázaro, al ver llorar a los que ama, en el hermoso pasaje de Juan:
Y Jesús lloró. Los judíos dijeron: “¡Cómo lo amaba!”

¿No hay en El Vaticano un Iván Redondo que haya leído el Evangelio?


[Abril, 2019]

Hughes. Betis, 1; Real Madrid, 0. Que no panda el cúnico


@realmadrid


Hughes

Pura Golosina Deportiva

 

Mourinho a veces parece Mourinho interpretado por Eduard Fernández. Hubo un momento del partido en el que sentíamos una conocida sensación de pesadez y en el banquillo no vimos a un hombre optimista sino a Mou sentado, derrotado, asqueado, sin guardar ni siquiera la postura, diría que derrengado...


¿Vimos el asco en los ojos de Mou?


Le reprocharía no haber sacado antes a Espí. Se necesitaba un empuje nuevo arriba y un minuto antes hubiera evitado el gol. Pero no entraría en lo de las estrellas todavía. Para esa gestión habrá tiempo. Posterguemos un conflicto que evitarían las lesiones. De hecho, la suerte del Madrid campeón era también que Bale pasaba gran parte del año lesionado.


Vayamos al inicio. En el sorteo arbitral está Valverde, un capitán al que parece que van a engañar siempre con la monedita.


El partido empezó con cambios de balón porque no tenían la presión adecuada, y de la presión del balón pasamos a la del Betis, que no era tampoco gran cosa.


El Madrid se apoyaba en Guler, que desde la derecha abría el juego y lo ‘profundizaba’ o lo lanzaba al otro lado. Bellingham dirigía la presión en esos minutos.


Otro que estaba muy bien era Huijsen, mucho más agresivo y con varias proyecciones ofensivas. Remató un par de balones, también buscó a Mbappé en otro buen pase en la segunda parte... Sus participaciones en la presión fueron una gran cosa.


Güler abría la derecha, a Dumfries o a Mbappé, y también puso dos buenos balones a Vini, que llegó tarde a los dos.


El Madrid no estaba mal, aun construía de manera aceptable, pero lo mejor suyo venía de robar, de la presión. Cucurella empezaba a conocer la soledad del lateral izquierdo del Madrid, pero salvo un poco de Antony, que más que peligroso es pericoloso, no había peligro.


Camavinga no estaba mal. Su concentración mostraba una mayor autonomía, como si le fuera durando más la pila. El Madrid no hacía brotar fútbol continuado, chorro, sino jugadas puntuales sobre el circuito Huijsen-Bellingham-Camavinga-Guler, que podría explicarse así: para que la pelota le llegara a Güler, creativo del equipo, Huijsen tenía que encontrar a Camavinga, pero tras toque de Bellingham. Un poco como los presos se pasan la lima unos a otros en el comedor de la cárcel.


Ese circuitito funcionaba y el Madrid iba llegando, aunque se les notaba el paso cansado. También hacía mucho calor en Sevilla.


Vini llegaba tarde por medio segundo a los balones de Güler, que ha mejorado su primer paso, la explosión de su salida, que era lo que le faltaba.


Vinicius estaba mal, flojo, lento y culón. ¿Hasta qué punto nos vincula la lealtad y el vicio de la congruencia con alguien que ha cambiado de rostro?


El partido estuvo al final de la primera parte, que no había sido nada mala para el Madrid. Confieso que yo, por momentos, disfruté. Fue justo después de esa cara de angst de Mou repanchingado en su sillón. Hubo un arreón de juego, varias ocasiones, una de ellas una doble y clarísima de Mbappé (de la orden conventual de las Clarísimas), tras precioso contragolpe de Bellingham y Vinicius.


A partir de ahí, de semejante fallo, Mbappé perdió definitivamente el mojo. Empieza a notarse cuando pierde su autoestima. Creo que pese a su sonrisa, algo se ha resquebrajado en él y empieza a ser un nueve con problemas de convencimiento.


El partido estuvo ahí. Luego tuvo Belligham una ocasión en un córner. No todo era malo, Huijsen empezaba a mostrar la bragadura y Camavinga no perdía el oremus a pesar de algún pase de esos suyos innecesariamente fuertes, como si en vez de írsele la mano se le fuera el pie, como el que echa la sal y descontrola el golpe de muñeca .


Camavinga cubrió mucho terreno, llegó a la izquierda para ayudar y no falló excesivos pases. Pero Valverde, ¿dónde estaba Valverde y qué hacía?


Una libélula se posó sobre el pelo afro de Vinicius, un momento muy bonito de la primera parte.


Al empezar la segunda, ya se vio que la cosa no por el individualismo impertinente, nervioso e inútil de Mbappé. El Madrid era previsible: que Huijen encontrara a Güler a través de algún intermediario al que le quemara la pelota (hay primeros toques de serenidad y otros de patata caliente).


Pero hasta Güler fallaba y le buscaban las vueltas para darle el premio del día a la categoría “te damos, te expulsan”.


El Madrid no brillaba porque los de arriba parecían cansados y desdibujados, pero no estaba mal. Iba subiendo, empujando, y atrás era sólido. No inquietaba el Betis.


Los cambios de Mourinho respetaron a las estrellas; sacar a Trent sin Espí no era lo más inteligente.


El Madrid parecía cansado, falto de creatividad y chispa. Era necesario un empuje, pero Mou tardó y cuando lo pedíamos, lo sentíamos, marcó el Betis, Parrott, tras un rechace en un córner.


Entonces salió Espí y el Madrid tuvo de quién colgarse. Primero fue su golazo de tijera con la izquierda, a pase de Vini, anulado por fuera de juego; luego el penalti fallado por Mbappé tras jugadón de Vinicius. En un día terrible, da una asistencia y provoca un penalti.


Mbappé falló y se dejó farmear el aura por el portero. Los béticos habían invadido como moros el área, pero el VAR no creyó conveniente la repetición. Yo deseaba que se repitiera el penalti, pero era aun mayor el miedo que tenía a que lo volviera a fallar y se nos hundiera el jugador franquicia.


Todo lo del Betis lo vivió muy intensamente Ceballos, que hizo de abuela del Betis con una bandera de Marruecos de fondo, para más inri.


¿Qué hace una bandera marroquí en un campo español?


El Madrid dio muestras de cansancio digamos estelar lo suficientemente pronto como para haber cambiado algo. Pero la cohabitación, que ha sido un gran problema, no va a dejar de serlo completamente de un día para otro.


El Madrid ha de agarrarse a que pudo haber ganado, porque es verdad, y al buen juicio de Mourinho. Una vez demostrado que los tres de arriba pueden jugar juntos, urgiría demostrar que también pueden hacerlo dos.


No puedo negar cierto disgusto y la sensación de que la vida, ahora mismo, no tiene mucho sentido. 



@realmadrid

Sábado, 5 de Septiembre

 


La Paloma Azul

viernes, 4 de septiembre de 2026

"El rabo de Europa"


Sus Otanidades Felipe y Guerra en Moscú

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Agarrados, como estamos, al “triste rabo de Europa” (así nos vio Antonio Machado en sus versos a Grandmontagne), si uno vivió el troleo socialista del 86 con el referéndum Otan de Gonzalón, es imposible luego tomarse en serio nada de una organización que puede ser dirigida hasta por un Solana, y no cualquier Solana: el Solana que en las redadas policiales en la sede de la Junta Democrática suplicaba (sin éxito, como el democristiano “Sor Citroën”) ser conducido, “como los demás”, a presencia de Saturnino Yagüe en la Puerta del Sol; el pilarista y becario de la Fulbright que llegó a ministro de Cultura sin saber distinguir los números ordinales de los números partitivos; el Lutero con piñata “Carlomagno” que redactara las “50 razones para decir no a la Otan”.


    –Rusia ataca Mariúpol con fósforo blanco letal e ilegal para vengarse de Eurovisión –titula un medio liberalio.
    

En el 99, por estas fechas, la Otan de Solana atacó de noche Yugoslavia, sin permiso de la Onu, con uranio empobrecido, y tan a ciegas que acabaron dándole a la Embajada china, no sabemos si para vengarse de Eurovisión, celebrado aquel año en Jerusalén, y ganado por Charlotte Nilsson con “Llévame a tu cielo”, en representación de Suecia, país que con Finlandia se apunta ahora a la Otan, circunstancia que podría aprovechar el sanchismo para pedir la adhesión al Tratado de Ceuta, Melilla y Canarias.


    –Estados Unidos nos envió el mensaje de que si no entrábamos en la Otan se harían con Canarias –tiene dicho Otero Novas, el Bolaños (sólo que con lecturas) de Suárez.
    

Los veteranos del 86 nos imaginamos, pues, la Otan como un negocio que depende menos de sus directores (ahí está Solana, y para el futuro no descartemos a Sánchez) que de sus enemigos (ahí está Rusia). La condición de “enemigo”, como la de “fascista”, no la elige uno, sino los demás.


    –¿Cómo mantener viva la distinción entre amigo y enemigo en una situación nuclear de aniquilación que desdibuja a la vez la distinción entre guerra y paz?


[Mayo, 2022] 

Viernes, 4 de Septiembre

 

jueves, 3 de septiembre de 2026

Una elegía griega



Vicente Llorca


La había encontrado en unas páginas del formidable Roumeli, el libro de viajes por las montañas del norte de Grecia de Patrick Leigh Fermor, el errabundo escritor inglés que había viajado a pie antes de la Segunda Guerra desde Amsterdam hasta Estambul. Y que, asentado durante unos años en Rumanía y el Egeo, había protagonizado luego una paciente resistencia griega a los nazis y la novelesca captura del general alemán Kreipe en las alturas de una Creta ocupada.


Terminada la guerra, y su trabajo como agente británico, se había asentado en el Peloponeso, en una aldea de nombre homérico: Kardamyli. Desde donde emprende al menos un par de regresos melancólicos por la Europa de los Balcanes que él había conocido antes. El más triste, desde luego, un retorno a Valaquia para reencontrarse con su antigua amante, la princesa Balasa Cantacuzene con la que había vivido algún verano tórrido entre una isla griega, el palacio de los Bibiesco y la aristocrática mansión de los Cantacuzene en Baleni, en la antigua Moldavia. (“La laberíntica mansión aún permanecía y era un lejano refugio, muchas millas distante de cualquier lugar: de belleza, inteligencia, originalidad y amabilidad”, había anotado en sus recuerdos. Ella a su vez le había escrito antes para comentarle de la desaparición de la mansión. Y de todos sus habitantes). Nada de aquello resta a su regreso, en una devastadora posguerra socialista. Y su antigua y exquisita amante rumana pervive ahora –junto con su hermana, la encantadora Helene Donici- en un triste ático de la ciudad de Duviosa, un suburbio de corte soviético, dando algunas clases de inglés y francés.


Algo menos melancólico era el recuento de una Grecia, que él conocía bien, que efectúa en este libro, Roumeli. Era una descripción de los agrestes parajes de los montes de Kravara y de sus arriscados habitantes, los pastores sarakatsáni que contemplaban el llano, abajo, -y las campañas bélicas que culminaron con el derrocamiento del rey Jorge- con un cierto escepticismo, desde su precaria habitación entre las peñas. Que sólo cabras, lobos o águilas grises frecuentan. O los escasos monjes que perviven entre las cumbres -y las ruinas- de los monasterios de Meteora.


Pero en algún momento Leig Fermor había regresado a Atenas. Y en la ciudad, que le había entusiasmado en tiempos, había percibido los signos de su desvanecimiento, detrás de una modernidad que igualaba todos los escenarios. Apenas ninguna de las antiguas tabernas, o los tabancos de comida del barrio de Plahka, pervivían. Y en su lugar se habían alzado unos establecimientos modernos, amplios y ordenados, que las filas de turistas asediaban, en pos de una comida supuestamente griega. “Cada vez que regreso -apuntaba en otra página- es para encontrarme con la desaparición de otro ramillete de cafés, tabernas, restaurantes y librerías; lugares que hasta el momento parecían tan firmes como pirámides”. Pero, bajando a continuación hacia la costa del Peloponeso, advertirá que en los pueblos -de los que ha realizado una idílica descripción con anterioridad, generalmente en torno a la reunión que en la caótica taberna sobre el puerto tenía lugar a las tardes- se están transformando también. Y en lugar de la ruidosa taberna surgen ahora unos locales luminosos, ocupados por los viajeros del continente y redecorados con los restos de unas barcas que ya no salen del muelle. Los antiguos y apergaminados bebedores de ouzo han sido arrinconados, comenta. Y, aunque esta transformación es aún incipiente, la lucidez del escritor alcanza a dibujar un escenario que los años venideros no harán sino confirmar. Los horrores de la guerra y la ocupación alemana aún se recuerdan en los Balcanes. Pero, apunta: “Sería triste que Grecia siguiera el camino de Italia y el sur de Francia”. Para añadir: “Dejemos que sus dirigentes vean lo que los últimos cinco años han hecho de la costa sur de España. Y que tiemblen”.


En otro lugar, más adelante, seguirán las formidables páginas sobre las montañas del norte, sus altivos habitantes, el recuerdo de la larga ocupación turca. O una velada inolvidable en una aldea camino de Albania, donde el hijo del pastor entona una lenta canción que al inglés le parece que nombra, sin aquél saberlo, toda una larga historia. La historia heroica, triste, terca y ruinosa de la formidable Grecia, cuya melancolía ya había advertido en las páginas anteriores. 




Patrick Leigh Fermor

Tariq


Young Sánchez


Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Cuando Carl Schmitt aclaró su concepto de “enemigo”, piedra angular de “lo político”, no existía el gobierno-okupa de Young Sánchez.

Schmitt distinguía entre enemigos privados y públicos, cosa que no hacen muchas lenguas, dando ocasión a malentendidos. En la evangélica “amad a vuestros enemigos”, el original dice “inimicos”, no “hostes”. No habla, pues, del enemigo político.

En la pugna milenaria entre el cristianismo y el islam jamás se le ocurrió a cristiano alguno entregar Europa al islam en vez de defenderla de él por amor a los sarracenos o a los turcos.
En RTVE, sin embargo, se han pasado el fin de semana publicitando a un portavoz de la fuerza expedicionaria que asaltó con cal viva la valla de Ceuta “guiados por Alá”. ¿A qué esperan para meter a ese tipo de ministro en La Moncloa?

No estábamos aquí la noche del 27 al 28 de abril del año 711, pero podemos imaginar a Rosa María Mateo entrevistando, sola o con Ana Blanco, a Táriq ibn Ziyad, jefe berberisco que desembarcó en la península con la ayuda de Don Julián, que hoy está en el gobierno, cuyo ministro del Interior, Marlasca, no es un ministro, sino una pegatina en el batín de Young Sánchez, como el astronauta Duque o la propia Mateo.
En vez de derribar la valla ceutí, abriendo una especie de Camino de Santiago “laico” para toda la muslimería, el gobierno hace el paripé de desplegar en los alambres unos pocos hombrecillos verdes para contener a todo el centro del campo africano, con Marlasca, que concibe el Ministerio como una Tate londinense para “performances”, jugando en Ceuta a la muralla de Jericó, aquella sábana que Claudette Colbert colgaba entre su cama y la de Clark Gable en “Sucedió una noche”.

Y no culpemos más de lo de Guzmán el Bueno a los benimerines, como impone la Comisión de la Verdad, ya que al chico lo mató el infante cristiano Don Juan, hijo de Alfonso X el Sabio y nieto de un rey santo, Fernando III, según el “Compendio de historia de España”, 1890, de Moreno Espinosa. “Hispania Aeterna!”


[Julio, 2018] 

Jueves, 3 de Septiembre

 






miércoles, 2 de septiembre de 2026

El capador


Miguel Delibes



Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    Europa es freudianamente castradora, y en Bruselas, Trento de la democracia, primero declararon pecaminosa la siesta y ahora declaran pecaminoso el jamón.

    No el galufo. El jamón, jamón, y sólo los andaluces me entienden.

    Jamón es lo que a cambio de un enchufillo acostumbraba recibir el protocomunista Valderas, al decir de Camacho, su jefe de prensa.

    O lo que con su primer dinero se compró Manuel Benítez, que siempre viajaba con un gran jamón que colgaba en la ventana del hotel:

    –Hay gente que viaja con una amiga o un amigo. A mí me gusta viajar con el jamón: es más que una amiga o un amigo. Nunca te traiciona. Se deja comer sin rechistar y te quita el hambre, y cuando no queda más que el hueso, te compras otro, como si fuese el mismo jamón.
    
Una vez cortado, el jamón se preservaba en la barra como la valla de Ceuta, con Pepe Brajeli (apoderado de Curro) colocando su dentadura sobre las lonchas, si tenía que ir al lavabo.
    
Esta cultura se acabó: para castrarnos el jamón, Bruselas prohibirá la castración de cerdos, que ya pueden hacer suyo el grito progresista: “Nosotros estiramos la pata (que es un jamón), nosotros decidimos la cata”.
    
Pero hay que decir que al cerdo no se le capaba por placer (sadismo), sino por gusto (que no es lo mismo).

    –Capar un gocho era para que el tocino enverronase, cogiera gusto, que aquí decimos enverronado al tocino de buen paladar.
    
Se lo dijo un capador a Miguel Delibes, que lo contó en una portentosa Tercera de ABC, donde se trata la diferencia entre castrador (científico, llama cerdos a los cochinos) y capador (autodidacta, llama gochos a los cerdos):

    –Cápame el gocho, Salvador, y si se te muere no te preocupes. Nos lo comemos.
    
El castrador nunca castró con capadora, sino con arreglo a los tres procedimientos clásicos: a talla, a mordaza y a pulgar. Lo importante era saber sujetar (coces, mordiscos) al bicho.

    –Al verraco yo le metía una cesta de vendimiar por la cabeza y no se movía.


[Febrero, 2014] 

Miércoles, 2 de Septiembre



Cajero automático 

Felicidades a (J.R.) Márquez


Lo que pides a Burgos para tu cumpleaños en Amazon


Lo que te llega a Madrid


Knocking on Heaven's Door

CLIC

martes, 1 de septiembre de 2026

Hotel California

 



Jeanne Tripplehorn


Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Madrid, en agosto y con dinero, Baden Baden, dijo el marqués de la Valdavia. Pero, hoy, aquí, en agosto, sólo se quedan los sin dinero, con lo que Madrid es el “Hotel California” de los pobres, igual que el estrecho de Ormuz es el “Hotel California” de los ricos.


Del “Hotel California” no puede salir uno, cantaba Don Henley (“We are all just prisoners here”), mientras tocaba la batería. A mí los “Eagles” de agosto me han pillado en la barra de la tortilla del Mercado de la Paz, donde una camarera pregunta a su compañera: “Oye, Carmen, ¿cómo se llama la actriz americana que estaba comiendo aquí?” “¡Yin Tipleton!” (Jeanne Tripplehorn), le contesta. La camarera, a un parroquiano: “¿Tú la conoces?” El parroquiano: “Yo soy de Vallecas”. Y la camarera: “¿Y qué? Yo soy de Aluche, y bien contenta. Al menos allí no hay degollaciones. ¿No fue aquí donde encontraron a un ‘degolláo” en un contenedor?” Una voz del fondo de la barra: “¡La de ‘Instinto básico’!” Y así se pasa el rato en este “Hotel California” de los pobres que es Madrid.

En cuanto al “Hotel California” de los ricos, ese estrecho de Ormuz donde Trump bracea atrapado, ¿qué podemos decir que no sepan? Quéjase Trump de que la Otan no lo ayuda a salir. La Otan, según el comodoro británico Steve Jermy, sólo existe para encarar amenazas creadas por su propia existencia, pero sin poder para encararlas. Lawrence Wilkerson ha descrito su creación y dirección: “Creamos la Europa que estamos viendo a propósito.” La de Merkel: “El Islam es la base de la cultura europea”. La de Ursula: “Los valores de Europa son los del Talmud”. Todavía no ha salido, ni saldrá, nadie a decir que los valores de Europa (antes, “la Cristiandad”) son los del Evangelio. Eso sólo lo dice Tucker Carlson, y en América. Tucker devolvió a Trump a la Casa Blanca, y ahora Trump llama “lúser” a Tucker, y se burla de su CI. Popper pronosticó que América perdería la tercera guerra mundial, en la que ya nos ha metido, porque elige a sus generales por su CI, que es una medida unidimensional de la inteligencia, y por tanto, falsa. Por eso Trump no tiene un general capaz de sacarlo de Ormuz, pero en la Fox sacan a Victoria Coates radiante de felicidad porque van a reducir al hambre a un país de noventa millones de habitantes.

Pasé –dice TC– treinta y cinco años en los medios tradicionales preguntándome dónde estaba la gente lista, y cuando pasé a los medios independientes, pensé: “Aquí es donde está esa gente”.

Los medios tradicionales son esos fetichistas del “Artículo Cinco”, el burladero desde donde los liberalios le tiran pellizcos de monja al oso de Moscú con el artículo de Werner Berthold (“Schopenhauer, die Nato und die Atombombe”) que tanto intrigara a Fueyo bajo el brazo. Hemos llegado al final: un mundo de anormales que no apartan la vista del móvil desde que se levantan hasta que se acuestan.


[Martes, 25 de Agosto]

Martes, 1 de Septiembre

 


Lusa

lunes, 31 de agosto de 2026

¡¡Pacheta, un señor de Salas, y Dani Díaz, un mozuco de Torrelavega!!


Daní Díaz
1,67 metros. 20 años. Zurda de futuro


Francisco Javier Gómez Izquierdo

           Que en la tercera jornada ningún equipo haya ganado sus tres partidos es lo que da idea de lo competida e incierta que va a ser la segunda división. Emoción asegurada, cosa que no existe en Primera, donde es imposible derrocar la dictadura bifronte del Real Madrid  ó Barcelona. Vino a El Arcángel el Granada de Pacheta sin dos de sus prometedoras joyas, arrebatadas por el Real Madrid para el Castilla esta misma semana. Mi paisano, privado no sólo de estos Nassei, central, y Zinebi, delantero (a éste habrá que seguirlo en el Castilla), sino también del carrilero Sola, Hongla, Williams, el portero Zidane... hace de la necesidad y virtud y se atreve a poner de central a un mozo de 18 años con apellido del artisteo, Dembelé, que sabe subir en los córners y además marcar goles. De nueve sacó otro juvenil también de 18, Emeka, que se las tuvo con Alves y Juan Gutiérrez, defensa éste Juan que sirve para marcar, chocar, saltar más que el rival, despejar como aquellos Benito, Gallego u Ovejero, pero no está capacitado para sacar el balón jugado como pretende Iván Ania, ese hombre que inasequible al desaliento morirá mártir del sistema. Al minuto, gol de Diego Pertejo Canseco "Percan", el nueve cordobés. A la media hora y con un calor asfixiante, síntomas de cansancio de los veintidós jugadores. A la hora y viendo el encuentro pesadote, Pacheta hace tres cambios de golpe y en un córner, con los granadinos más vivos, Dembele marca. Ania mueve el banquillo a los setenta, pero no lleva agua y bastimentos a Isma Ruiz y Diarrá, dos que cualquier día revientan, sino el once por otro once y el nueve por otro nueve. El sistema ante todo. Juan Gutiérrez, obligado a ejercer como si fuera Cubarsí o Militao yerra dos o tres pases de los combinativos, nada que no sea previsible. En el minuto 88 Isma y Diarrá no llegan como llegaban y tras dos pérdidas en el centro gol en el 89 de Jorge Pascual, uno de los frescos y creo que debe ser titular. Ya en el 96, en ese desbarajuste habitual de cada final de partido cordobés, gol de Marqués, otro fresco al que Pacheta quiere responsabilizar de los goles a favor. De los goles en contra, el Córdoba va cogiendo carrera para ser el campeón. Siete ya. Sólo le supera el Ceuta con diez, pero es que a Ceuta se le han descubierto demasiados portillos. A los del fútbol los intentará remediar el bueno de J. J. Romero, otro que como Pacheta se adapta a quedarse sin lo conocido que el propietario vende y acepta lo dudoso que le compra. El árbitro, Dámaso Arcediano Monescillo, estuvo como suele: muy bien y es incomprensible que no lo ascendieran cuando asentó autoridad y conocimientos y sí lo hicieran con el navarro Galech Apezteguía, ya descendido, que en la última jugada del Burgos-Sanse de hace un rato ha desbaratado un gol del Burgos que sería el 3-2, por el inexplicable arrebato de chiflar sin conocimiento. Muy deficiente el árbitro y suspenso el bloque defensivo del Burgos, mi equipo. Sobre todo los dos mediocentros Grajera y Galdames (entre los dos no hacen medio Atienza) y el lateral derecho Dadie al que el bajito Dani Díaz, un zurdo de veinte años, le ha sacado en una carrera espectacular para el realista y sonrojante para el burgalés, mas de cinco metros, y ha puesto a Gorka Carrera, otro de los potrillos buenos, el gol del empate a uno. Antes Curro había marcado de penalty una mano clarísima y voluntaria que el nefasto colegiado tardó cinco minutos en ir a ver. Él no la vio, como no vio una zancadilla a Llabrés que según los locutores "...de mil árbitros, novecientos noventa y nueve pitarían penalty". No fue a ver pero todos apreciamos lo estirao de algunos chulos al parlotear. Voy al Burgos. No me convence. El bloque defensivo duda mucho, algo que estos últimos años era su mejor arma. La aparente debilidad del lado derecho Dadie y Sergio González ha contagiado a Sierra y hasta a Cantero, que hoy parecía "acarajotao". Más goles que fútbol. Forés y Llabrés arriba no me disgustan pero los cambiaría ahora mismo por el pequeñito Dani Díaz y el delantero Carrera, dos peloteros de la Real B que junto a Gorosabel, el autor del 2-2, me parece que llegarán a la Primera. Ésa donde el Barça acaba de marcar el 3-1 al Rayo, para sumar nueve puntos en tres partidos. Como el Madrid. En Segunda, los que más, siete en los mismos tres partidos.