lunes, 21 de septiembre de 2026

Hughes. Atlético, 2; Real Madrid, 1. Mourinho ya ha dicho Negreira



Hughes

Pura Golosina Deportiva

 

He vuelto Mourinho. Después de unos meses de trabajo actoral y de una estudiada mezcla de realismo y prudencia, Mourinho ha vuelto.


A medida que sea necesario, irá volviendo más. Podríamos observar una relación directa entre los problemas deportivos (que nos dijo y sabíamos que iban a llegar) y sus apariciones.


¿Tiene razón Mou o no tiene razón?


La tiene toda.


Pero vayamos al partido.


Lucía bonito (dentro de lo que cabe) el Metropolitano. “Ambiente de fútbol”. Ambiente ponen, el fútbol ya si eso...


Lo primero que llama la atención es que el narrador se calle mientras suena íntegro el himno a capela. Pensé que no iba el sonido, pero era la reverencia periodística.


En el once, “los mismos cabrones de siempre”, que diría JB. Tres años después, el mediocampo lo llevarían Fede y Tchoua, que al menos ya se han ahostiado juntos.


(Discutir sobre los centrocampistas del Madrid, igual que sobre los delanteros del Madrid, no merece la pena. Son coordenadas del florentinismo en su rama deportiva. No se puede tener el florentinismo con lo bueno y sin lo malo. Quizás pudo haber sido posible, pero si no lo ha sido después de 25 años, sólo cabe resignarse ya).


(¿De qué se puede discutir entonces, oh, plumilla? De cómo se maneja lo que tiene, dentro, también, de un marco de realismo. Vini y Mbappé son activos del Madrid y hay que exprimirlos. “Deportarlos” era algo que no hacían ni en el antiguo y soviético Dinamo de Kiev).


Primer balón para Güler, patada, y el de negro (el entrenador) pidiendo tarjeta para él. Ése era el mundo de País de las Maravillas en el que nos adentrábamos...


Bellingham ganaba sus duelos en el medio, no así Güler, como si el partido aun fuera demasiado para él.


El Madrid esperaba en su campo y el poco peligro del Atlético llegaba por su banda derecha. En el gráfico de los pases colchoneros, la figura resultante era como una punta disparada al espacio justo entre Vinicius y Cucurella, espacio amplio al que el Atético se dirigió inteligentemente.


En el gráfico de los pases del Madrid, la figura geométrica apuntaba, como si le saliera un cuerno hacia ese lado, a la zona en la que coincidían Vini, Mbappé y Bellingham. No llegaron a tropezar como en otros tiempos, pero respiraban el mismo aire.


Lo del Atleti era un logro, lo del Madrid un vicio.


Por el otro lado, Güler jugaba como sobre ascuas y Dumfries daba sus toques sucios, bastos, estocásticos. Dumfries hace algunas cosas bien y otras mal, Siempre las mismas, y siempre radicalmente bien y mal.


El Madrid se vio pronto que tenía dificultades constructivas, por decirlo finamente. No eran Demóstenes con la pelota ni Valverde ni Tchouameni y enfrente había un equipo serio.


El argentinismo del Atlético se ha olvidado: el Cuti, Giuliano... ¿se acuerda la gente de la ardiente polémica entre Argentina y España en la final? Apostamos entonces a que no llegaría viva al derbi. ¿se imaginan lo que dirían los soy-madridista-de-toda-la-vida-pero-me-van-a-obligar-a-hacerme-del-Atleti ante el Cuti?


Además está Baena, el angelito...


Una pequeña novedad es que Mbappé se tiraba un poco a la izquierda, como le gusta a Zidane. Eso hacía que Vinicius se metiera en el espacio entre la izquierda y el centro, y era como meterse en el forro de algún bolsillo interior del juego por el que se perdió como un bonometro...


El Madrid se apelotonaba por donde los tres tenores y por la derecha había una tundra o una tunda que le daban a Güler cuando osaba intentar jugar.


En el banquillo miraba el ardor Julián Álvarez, exquisitamente ausente, tan ausente que parecía sentado en el metro.


Tchouameni recuperaba lo que perdía, no así Güler. Fueron interesantes sus recuperaciones ‘altas’, arriba, en presiones puntualísimas que el Madrid lanzó a la defensa local. Es una gran habilidad que el Madrid tendrá que explotar.


Por una de esas le llegó el balón a Vini, que chutó de lejos en lo que quizás fue el único acercamiento (aunque no fue cerca) del Madrid, alrededor del minuto 25.


El mejor en ese rato del partido, lo juro, era Huijsen.


Hubo un rato en la primera parte, a la altura de la media hora, en que el Madrid subió líneas y simeonizó un poco al Atleti. Ahí hubo algo valorable. Vislumbres de algo serio, conjunto y unitario.


Pero esos minutos fugaces pasaron y el Madrid se resintió del esfuerzo. El equipo volvía a trozos: el bloque, antes; Arda y Jude, luego, y delante, Vini y Mbappé. Tres niveles salariales, tres niveles de correr. No se partía pero se elongaba.


El Madrid estaba a punto de hacer crac, de romperse. Vinicius perdía un balón y se quedaba quieto, y esto provocó en Mourinho gestos de una ira ya visible.


Minutos de cierto sufrimiento. Llegaba el Atlético y el Madrid se quedaba sin balón y sin cohesión. Puedes quedarte sin balón y convertirte en una tortuga o un gremlin mojado, pero el Madrid se queda sin balón y se hace largo y blando como un vientre dado de sí después de una larga comida.


A quedarse sin balón y al hacerse demasiado largo le sigue (conocemos la secuencia), no poder salir de su área. Ah... el bloque bajo convertido en una mazmorra de la que no salir.


Aún habría, en esa situación, una cualidad posible: el mourinhismo del Inter, la pasión agónica y masoquista por el bloque bajo, bien conocida en la historia de la 14ª.


En ese instante de déjà vu (déjà vu es una palabra con extremos cambiados), algo pasó. Quizás no fuera mucho, pero sí algo. Mbappé robó una pelota a la altura del medio campo y rabioso se fue con la pelota. Le tuvieron que parar con una falta que recibió amarilla, y el coro cholista rodeó al árbitro como si fuera a dar un canutazo.


Es reconfortante comprobar que año tras año, y son muchos ya, el Atlético sigue fiel al su mezcla de marrullería, salvajismo ocasional y teatralidad.


Pero es fútbol, de cuando se decía que era un “deporte viril”, y en el mediocampo había una batalla. Se oían golpes como espadones, pero eran las tibias chocando. Hubo un lance entre Bellingham y otro jugador del Atlético, del que por supuesto salió tarjetado el madridista, y cuando supimos que el involucrado era el famoso Cuti, no hizo falta ni ver la repetición. Tampoco nos sorprendió que Bellingham pidiera el VAR. Se podía ir uno a la cocina corriendo a por palomitas para disfrutar en la moviola una de terror... efectivamente: un pisotón en la pierna del inglés... cholismo puro, cholismo tradicional, del mismo Cholo, que en alguna tersa pierna rubia dejó alguna vez los tacos impresos.


El árbitro, que llevaba un bigotito que nada tenía que ver con el de Ramos Marcos, regresó del ‘visionado’ y deshizo la tarjeta del inglés para imputársela al llamado Cuti, perdonándole así la vida.


Protestó el banquillo del Madrid, todos, de pie, indignados, salvo un hombre: Mourinho, que sentado observaba la protesta misma, más que lo protestado, el surgimiento quizás de un sentir común.


Güler pegó un chut lejano en el 38 y eso fue el ataque del Madrid en la primera parte. No tuvo su tarde Güler, aunque cada vez que cogía la pelota recibía un poco de chimichurri local. Baena especialmente. “Se desespera”, decía el locutor, cuando a Baena le pitaban la falta. Incómodo él e incómodo el equipo, Güler se fue al centro a intentar mover el pesado barco del Madrid, pero sin conseguir gran cosa.


Después llegó el lance entre Kang-In y Valverde, consistente en que el primero pisó como una colilla el tobillo de Valverde, que al doblarse formó un ángulo de 90 grados. Esto no lo supimos por la televisión, que pasó por el asunto como si nada. Claro está que el tobillo de Valverde demostró una tendencia a la espectacularidad y el dramatismo que un jugador del Madrid, que el tobillo de un jugador del Madrid, no se debería permitir. Yo espero mañana el artículo de Ignacio Camacho: populismo tobillero en Chamartín: la convivencia y buen nombre del fútbol español, y la historia del Madrid, hecha de articulaciones honradas y crujientes, lo último que necesitan son numeritos y fingimientos. A ver, ¿te han roto el pie? ¿puedes andar? Pues lo demás sobra. ¡El señorío empieza en el astrágalo!


Kang In se ganaba así su estrella en el estadio. El Cholo, estaba claro, iba a acabar teniendo coreanos en el equipo...


De la primera parte sacábamos dos conclusiones: el Madrid, que era el de siempre, resistió como pudo cuando iba a romperse, con reacciones muy pobres pero voluntariosas de Vinicius y Mbappé ; la otra era que sólo mediando homicidio podría haber tarjeta roja para los locales, y eso estando el VAR por la labor.


La segunda parte empezó con detalles feos. Hubo trifulca en el descanso, señal de que el arbitraje había sido polémico, algo que un espectador televisivo no comprendería del todo.


El balance defensivo del Madrid ya era en plan talgo: un vagón... otro vagón... el vagón cafetería...


Y hubo una contra, la contra, que llevó Güler y que Mbappé y Vini cegaron en parte al ir corriendo a parecida zona.


Todo eso ya lo habíamos visto, pero “esta vez será diferente”, nos decíamos, aferrados a nuestro respeto por Mou, cuando en el 49, un balón largo sobrevoló la no precisamente acorazada media del Madrid (se han quedado sin chips antiaéreos); buscando la carrera de Giuliano, el hijísimo, que al ganar el sitio a Huijsen, recibió un incomprensible abrazo de impotencia que se quiso deshacer y se deshizo pronto, tarde ya, pues el atacante rodaba por los suelos muriendo una muerte cinematográfica.


Ay, mi Huijsen, maravilloso jugador que pese a su gran mejoría abre una grieta de juventud y blandura en la defensa que tendría que ser capaz de asegurar el cero en la puerta.


¿Empezó fuera el abrazo? No hubo mucho análisis en la retransmisión. No insistieron en ello. Pero la acción era un contraste demasiado grande entre el instinto vivo de Giuliano y el instinto muerto, reflejo incontrolado, de Huijsen, que abrazó al jugador un poco como quien abraza la almohada al dormir. Cuando Huijsen se quiso dar cuenta, estaba ya atrapado en una viñeta en la que el dibujante terminaba el penalti, el portero, el marcador, la expulsión, otra visita aciaga al Metropolitano...


Faltan quizás mejores medios, pero no faltan medios. Lo que sí falta es un defensa bragado más.


Marcó Grimaldo y al minuto siguiente llegaron los cambios. La adaptación a estar con diez ocultará que Mou sentó a Vini en el 53, sin escándalo alguno. Aprovechaba el desastre para dar ese paso.


Se equivocó al ordenarlos y los reajustó. Valverde del medio a la derecha, y en esas llegó el 2-0, por la banda dañada de Cucurella, aunque ya no con Vinicius. Pase de Giuliano y gol de David.


Que Giuliano Simeone te fabrique dos goles yo creo que es para hacer la conjura de invierno ya, en septiembre.


Entró Julián, pitado. Por comparación, no pitaron tanto a Vinicius. Yo creo que hasta los del Atlético ya se están cansando de Vini...


El Madrid estaba grogui. Con Tchouameni solo en la media era imposible salir. Era como darle el primer monólogo de la obra a un mudo. Estaba estrangulado el Madrid, incapaz de salir.


¿Cuál era la solución? Pues Camavinga...


Luego salió, más tarde, Bernardo, que parece juega en otro plano psíquico.


Lo mejor de esos minutos fue Diomandé. Regateó, presionó, recuperó y se plantó ante el portero y fue como si en su exuberancia aun no contara con el recurso de la picadita, que seguramente pronto hará suyo.


El Madrid sacaba potencia. Un equipo mayoritariamente negro. Un equipo de fútbol con jugadores modernos pero con algo antiguo. Es un equipo negrísimo que podría presionar y no presiona porque arriba hay una casta de cracks, una cosa antigua, como del siglo pasado que arrastra Florentino.


Así que era un Madrid paradójico, como siempre, pero Yan Diomandé se ganaba algo más que un aplauso. Su frescura ha de destrozar por dentro a Vinicius, que necesita volver a ser él, pero... ¿cómo va a volver a ser él si se ha cambiado la cara? Confieso que a veces esto me da terror. Me pongo en la piel de Vinicius y sufro.


Ese Madrid tremendo dejó otro rastro de lo que tiene y en el 89 marcó el 2-1 de cabeza por Rudiger. Cuando van todos a rematar parece eso un rebote de los Houston Rockets. Son tremendos. Ahí el Madrid tiene goles esperando...


Y no olvidemos una de las noticias del día: Tchouaméni no es Vitinha, cosa que ya sabíamos, pero cada vez que presiona arriba roba. Y si él, Valverde y Bellingham lo hacen tan bien... ¿por qué no hacerlo más?


Con muy poco, el Madrid metió miedito en el Atleti, y el Cholo se convertía en mascota haciendo gestos a la grada. Al pitar el árbitro con bigotito el final, se fue dando brincos de felicidad al vestuario, mientras su colega de profesión le pedía a alguien que, por favor, imprimiera dos imágenes. Conocíamos de alguien cuyo ayudante viaja con impresora bajo el brazo. Su nombre es Donald Trump. También lo hace Mourinho.


Con ese papel entró en la rueda de prensa y quedó inaugurada la nueva temporada. Donde Alonso cayó (mal caído), Mou da comienzo a algo. 



@realmadrid


Primeras partes horribles. Segundas provechosas

 


Iván Jaime. Del Málaga a Portugal y Canadá
Nuevo en Las Palmas



Francisco Javier Gómez Izquierdo


         Ganó el Córdoba en Albacete y el Burgos en Gran Canaria. Los dos, uno a dos, y los dos con sus primeras partes desalentadoras, malas, desmoralizadoras... Al Albacete, que ha vendido la escasa calidad que tenía, le ha quedado Agus Medina, un capitán con cara de sargento de la legión al que el míster Alberto González le pone el tiempo que puede aguantar. No sé lo que le pasa al cuatro del Albacete, pero no juega los partidos enteros y ante el Córdoba se fue al descanso. Sabido es que es seguro que al  Córdoba le van a marcar por lo menos un gol por partido; en Albacete no se hizo esperar ni un minuto, segundo 30,  y vino alumbrado por uno de los habituales "paso p'alante" de la defensa cordobesa que tan bien se saben los preparadores contrarios. El Albacete pudo sentenciar en los primeros 45 minutos, pero en la segunda parte pareció otro equipo: triste, flojísimo, exhausto. De ello se aprovechó el Córdoba, que se alborotó un poco con los cambios, pero a mí  no me dio sensación de mucha mejoría. Y más cuando el joven manchego Bernabeu, sustituto del lesionado Javi Moreno, regaló el 1-2 a Percan, un delantero centro que dicen que no es malo, pero que a mí me pone muy nervioso.  Como el fútbol al final se simplifica con la suma de los puntos, bienvenidos sean los del Carlos Belmonte, jaula de la que me malicio van a volar bastantes. Con mucha más alegría recibí los que el Burgos arrancó en el Gran Canaria tras una primera parte también penosa, pero en el caso del rival, Las Palmas, con jugadores de mucha más calidad técnica y notable pasado que los del Albacete. Jesé, Sandro, Kirian, Manu Fuster, el japonés Miyashiro... son en principio "jugones". A mí me está gustando mucho el joven extremo malagueño Iván Jaime, que hace años y necesitado el Málaga de dineros se fue a Portugal.  Sí, demuestran sobrada técnica, pero la defensa me pareció lenta y nada conjuntada. Puede perdonarse por los muchos lesionados amarillos pero las dos contras del Burgos dejaron en escandalosa evidencia al joven internacional Herzog y un desconocido, para mí, Bonfanti, joven también al que los locutores pusieron por las nubes al comienzo por el simple hecho de ser cedido por el Atalanta, que al parecer es lo mismo que llevar título de nobleza. Mollejo, ¡qué nervioso me pone!, tuvo otras dos que se las tapó "Churripi" -nunca paró como en Burgos-, y que el árbitro pitó orsay, pero que si las hubiera colado, el VAR las hubiera convalidado. El fútbol del Burgos lleva décadas sin ser llamativo. Es inhóspito, huraño, hosco, pero lleva un curioso certificado de adustez que le hace fiable. "Necesita poco", repiten cada jornada los locutores y esa cantinela en la que se disimula el reproche a mí me empieza a sonar bien, como me suena tremendamente mal cuando salen con "el Córdoba juega bien, la propuesta de Ania es atractiva, valiente y etc..." Tan mal  que me llevan los demonios. Quedo a la espera del partido en el que la portería del Córdoba acabe sin mancillar.

    Jornada 6ª en la que el Burgos y el Córdoba, cada uno con sus carencias y apoyados en las de sus rivales, han sumado los tres puntos.

Una noche de Walpurgis





Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Si afronta uno la incomodidad de ir al estadio es por no tener que aguantar en casa al calvo del Plus, simple de linde (la linde se acaba, pero el simple sigue), y su linde es Vinicius. Ver al Real Madrid con los comentarios del calvo es como visitar el Prado con un dependiente de Pinturas Borreguero que te dijera qué bote te saldría más económico para pintar el Cristo de Velázquez. Y cuando llegas al estadio descubres que el encabronamiento social se ha trasladado al fútbol, con el “agit prop” de la hez mediática: eso no es público; eso es chusma, y no “de la cósmica chusma sagrada” de Almafuerte.


Vale que el público de fútbol no es el de ópera. Ni siquiera es el de toros. El público de fútbol es lo que salta a la vista cuando, camino del estadio, van soplándose un bote cerveza del que extraen, seguidos, media docena de regüeldos. Esos regüeldos son lo que luego, en la tribuna, hacen de feromonas para desatar lo que el historiador Lefebvre llamó “estado de masa”.


Un agregado de pacíficas langostas –explicaba un gran pensador político–, llegado al punto de saturación de olor de sus feromonas, a causa de la superpoblación, cambia bruscamente su estado habitual y levanta el vuelo devastador en estado de plaga.


La del Inter, aparte el fútbol (un grandísimo partido de Champions), fue la noche de Walpurgis de la vergüenza ajena, con medio estadio en estado de plaga pitando a las estrellas… “porque no corren”. Mancini y Montella (Vinzenzo Montella, “L’Aeroplanino”!) con cara de no entender nada, y uno sin el italiano necesario para hablarles del “tumor de la afición”, que decía don Santiago Bernabéu, buen conocedor del gañán ibérico, ése que, hecho para Pineda e Isidro, pita a Vinicius y a Mbappé.


Mourinho llegó en 2010 con la ilusión de ver el Bernabéu incendiado de pasión madridista como lo acababa de ver incendiado de pasión interista en la final de la Champions. Mourinho regresa en 2026 con el antimadridismo encabronado por la renovación del estadio y con el madridismo más encabronado todavía con la renovación de Vinicius. La envidia igualitaria mata. Contaba el panadero de un pueblo del Tajuña que no había podido reformar la panadería de golpe por prudencia. ¿Y eso? “Si lo hiciera de golpe, sería señal de que me va bien, y me quedaría sin clientes”. Es la misma chusma que llama pijo a Míchel porque luce contento. “¿Cómo se puede ser pijo habiendo vivido toda la vida en el sur de Madrid”, se defiende él. “Lo que tengo pinta es de feliz, coño. Y eso sí es verdad. Soy un tío normal de una familia normal que lleva con la misma pareja y los mismos amigos toda la vida”. Vinicius es un tío renovado y “con pinta de ser feliz”, es decir, una ruina en España. En el campo corre defensivamente más que nunca, y trata de ganarse a la chusma con “rauladas”, que son esas carreras demagógicas por balones inalcanzables que arrancan ovaciones de los cenutrios, todos con cara de votantes con cinco vacunas. Intentar un sombrero, pitos. Correr a lo tonto, palmas. Y a eso se reduce actualmente la grada del Bernabéu, dividida en corrillos como las del circo en “La vida de Brian”: viudas de Xabi, viudas de Rodri, viudas de Riquelme, viudas, en fin, de cuando aquí no se ganaba nada (treinta años a verlas venir). Ni siquiera contamos con un jugador con bigote para engorilar al sindicato arbitral. Está la melena de Sansón de Cucurella, pero no da para una declaración de amor como el bigote de Raphinha.


Me gusta tu bigote –dijo el árbitro Ortiz a Raphinha, cosa que sabemos porque el propio colegio de árbitros quiso que lo supiéramos.


El episodio es revelador: al juez Ortiz le gusta el bigote de Raphinha como al filósofo Santayana le gustó el bigote del juez Holmes, distinguido bostoniano que se hacía el soltero “con un majestuoso bigote rubio”. Igual Vinicius debía haberse dejado bigote en vez de esa barba que asusta al sindicalista del pito Hernández Hernández (“Vete de aquí, me da igual que seas el capitán, te saco amarilla”), tan enamorado de su nombre que se lo hace llamar dos veces. Menos mal que en el banquillo está Mou, que nos sume en esa melancolía inmensa que entra en España por Portugal.



Mancini

[Sábado, 12 de Septiembre]

II Desafío Ganadero. Partido de Resina Vs. Vega Teixeira. Una familia de Illinois. Márquez & Moore



JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ


Hay algunas corridas de toros que sirven para crear afición y otras muchas que no, y que acaso lo que consiguen es crear desafección. No lo digo por los sufridos aficionados curtidos en mil aventuras, sino por esos pobres extranjeros que se compran su entrada y se ponen a contemplar un espectáculo en el que tres tipos se abrazan y se intercambian diversos achiperres, sale un toro y, tras unas zalemas con la muleta, el señor que lo debe matar falla de una manera descomunal en administrarle el desacabello, andan por allí unos peones que se dedican a dar pasadas en falso y clavando una banderilla la vez que clavan, dejando el ruedo regado de palitroques, luego sale otro toro y de pronto todos se van y aparecen unos hermosos bueyes que se lo llevan más o menos por donde salió; luego sale otro toro y al cabo de un rato vuelven a salir los mismos bueyes que se vuelven a llevar a este segundo bicho, el público se encrespa contra un picador, condenado a salir una y otra vez a recibir la censura y la hostilidad del respetable, otro matador vuelve a fallar con el estoque y con el descabello... Esta sucesión incomprensible de variadas circunstancias es lo que relatarán a sus amigos y parientes, cuando vuelvan a Illinois, los miembros de una educada familia que se sentaron esta tarde en la Andanada, delante de nosotros, sin ser capaces de desentrañar nada de lo que allí ocurría.


Lo que ocurrió es que hoy se había programado el II Desafío Ganadero, entre las ganaderías de Partido de Resina y de Vega Teixeira. Los primeros precedidos del run-run acorde a la interesantísima corrida que lidiaron en el pasado San Isidro y del éxito ganadero de hace unos días en Cuéllar y los segundos con la curiosidad de ver a esta ganadería portuguesa que tan poco se ha prodigado en Madrid en los últimos lustros. Luego, a la hora de la verdad, la cosa resultó como la confrontación entre unos gentlemen educados en Eton y unos macarras de Villaverde, de cuando en Villaverde había macarras. Los Partido de Resina no defraudaron en lo principal, que es la presencia y el trapío, con un toro, Pañero, número 30, de cuerna veleta y descarada y con otro, Tijero, número 16, de capa negra, menos habitual en la casa que los característicos cárdenos. Los dos cárdenos, el Pañero y el Media Palo, número 19, fueron despedidos con palmas en el arrastre; al negro le acompañaron los sonidos del silencio. Los Vega se hicieron querer bastante menos. Sus salidas recelosas del chiquero y su desconfianza hacia los individuos que desde la atalaya de un penco guateado les esperaban para atizarles de lo lindo en los lomos con una acerada puya, no operaban a favor de obra. El primero de ellos, Pintor, número 905, se lastimó en el saludo de capa de Damián Castaño y fue sustituido por otro de la misma ganadería, Gallito, número 891, que entró sin convicción alguna al cite de Teo Caballero y al sentir el hierro en la espalda pegó un fuerte arreón y, como un Hércules, tardó menos de lo que se tarda en contarlo en echar al suelo al penco, a las faldillas, los manguitos, la hemeroteca del interior de las orejas y al propio Teo y su mal llamada «vara de detener». Ésa fue la tónica de los Vega, pero sin derribos: recelo máximo a entrar al cite del jockey y luego arreón. El tal Gallito puede decirse que se hizo el amo del ruedo durante el segundo tercio, poniendo en evidencia la falta de recursos o de valor, en cualquier caso de la mínima torería, de los peones encargados de clavarle los rehiletes, que dejaron el ruedo regado de dichos instrumentos como sembrados a voleo. Pero ahí estaba Damián Castaño, la firme convicción de Damián Castaño, que tras el esperpento protagonizado por sus peones no duda en ir decididamente al toro y hacerse con él desde el primero de sus muletazos, desengañando al animal y poniéndole al servicio de su muleta. Castaño, a despecho de las malhadadas condiciones del toro, es capaz de componer una valerosa faena en la que va prácticamente robando los pases al incierto animal: de pronto brilla un soberbio derechazo, largo y profundo y luego el salmantino se viene arriba en el toreo al natural donde consigue un ramillete de pases obtenidos a despecho de las intenciones del toro, a base de buena colocación y firmeza en la ejecución de los mismos. Su segundo fue Pañero, que protagonizó junto a Javier Martín lo único de la tarde a lo que se puede llamar «tercio de varas», acudiendo presto y alegra al cite del picador que colocó las tres varas arriba dosificando el castigo, acción por la que recibió sinceros aplausos del público, harto de ver la carnicería repugnante que cada día se perpetra desde lo alto de un jamelgo. Damián volvió a ofrecer su sinceridad frente al toro, optando por elegir la mano zurda para la parte más mollar de la faena, pues ya desde el recibo de capote se apercibió de que por ese pitón el toro entraba mucho mejor, como atestiguan las tres excelentes verónicas que le dejó por ese lado. Fue construyendo la faena a base de buena colocación, sin acabar de conseguir la ligazón entre los muletazos, quedando un poco por debajo de las condiciones del toro. No podemos decir que se le fue el toro, pero no es descabellado afirmar que Damián se encuentra más en su salsa en la pelea. En cualquier caso, gran tarde en Madrid la del bravo torero, que cuenta con el respeto de la plaza, ganado a pulso.


La cruz respecto a lo de las varas nos la dio Rubén Sánchez, cuya negligente actuación propició que se le sacase el pañuelo verde al segundo de los de Vega Teixeira, Esperado, número 917, toro violento y ofensivo que se volvió a la mazmorra acompañado por los bueyes, para que nos sacasen a un auténtico zambombo de 673 kilos que atendía por Zurdo, número 20, de Paloma Sánchez Rico, que también pasó a ser acompañado por los bueyes hacia el País de Nunca Jamás, posibilitando la irrupción en el ruedo de una auténtica birria anovillada, fea y destartalada de la ganadería de San Martín cuyo nombre era Jareño y su número el 24. Con estos tres y con el que hizo primero, el negro de Partido de Resina, se las vio el mejicano Fermín Rivera, que se vino a Las Ventas a confirmar la alternativa que le dio en 2005 Eulalio el Zotoluco.  Bueno, pues ya ha confirmado el hombre y ya puede decir en San Luis Potosí que toreó en Madrid, donde cosechó dos silencios.


El tercero en discordia era Gómez del Pilar, del cual recordamos su actuación en el pasado San Isidro frente a la de José Escolar. Sorteó por delante a Media Palo de Partido de Resina, precioso ejemplar, con el que estuvo voluntarioso, como se decía antiguamente, llegando a soliviantar un poco a los más impacientes de los que sentaban en el tendido. Trató de desgranar su faena pase a pase y, aunque hubo alguno estimable, el conjunto quedó muy justito.  Con su segundo, Pastor, número 918, de Vega Teixeira, se alargó en demasía cuando todo el mundo, tras tres horas menos cinco minutos de festejo, lo que quería era irse a casa o a tomar una caña. Se embarró en lo de la muerte, como le pasó con el de Escolar en junio, y le tocaron dos avisos. 


Antes de que las mulas hubiesen enganchado al toro, las gentes huían de la plaza hacia otros puertos.



ANDREW MOORE























FIN
































 

Lunes, 21 de Septiembre

 


El osito de Toby

domingo, 20 de septiembre de 2026

La austriacidad de TB


Bernhard en su mesa del Bräunerhof

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, demócrata, dice que hay gente que no está escuchando a Dios (no lo dice por los lectores de Arcadi, sino por los antivacunas), y pide a los vacunados que “sean mis apóstoles”:


    –Jesús nos enseñó a amarnos. ¿Cómo nos amaremos? Diciendo a los no vacunados: “Ponte la vacuna, porque te amo”.
    

Por amor (a Soros, que es una madre) quiere vacunarnos el melifluo Garicano, pero el bizarro Revilla nos quiere vacunar “por lo civil o por lo militar”, aunque para el “mainstream” el fascista es Abascal, que dice que la vacuna para el que la quiera, cuestión resuelta en Austria decretando el “apartheid” (arresto domiciliario) de los no vacunados, vigilados por unos maderos que parecen los Tom de Finlandia de la Wehrmacht. ¡La “austriacidad” de Thomas Bernhard!


    –Despertar en Austria –anota TB– quiere decir despertar en una atmósfera de hostilidad hacia el espíritu.


    Cree TB que la época actual es la más repulsiva y despiadada que ha “experimentado” nunca: un pueblo de diletantes de la vida es fácil de engañar y de explotar. Cuando se levanta el telón del Estado (Austria es un Estado, no una nación: esto fue una fijación de León Duguit), TB ve una comedia para marionetas: las marionetas son el pueblo mentalmente deficiente e incorregible, y los que tiran de los hilos, el gobierno que engaña al pueblo.


    En su colegio un día está el retrato de Hitler, y al siguiente, en el mismo clavo, la Cruz. Y no es que pierda de vista a la muerte: “Todo es ridículo si se piensa en la Muerte”. Ve a las ardillas con los pañuelos desechados y llenos de escupitajos de los enfermos de pulmón correr con ellos, como locas, por los árboles. Tiene en su mano la mano de alguien que se aferra a la vida, pero debe dejar el mundo, cuando entra el enfermero con la etiqueta numerada para el cadáver. La monja lo echa y dice: “Tiene que llevarse también el yogur”.


    –El hombre no ama la libertad. Todo lo demás es mentira.


    Y sí: “sólo existimos; no vivimos, nadie vive ya”.


[Noviembre, 2021]

Domingo, 20 de Septiembre

 


Saxo

“¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”. Le respondieron: “Nadie nos ha contratado”

DOMINGO, 20 DE SEPTIEMBRE


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:


-El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo: “Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido”. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”. Le respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña». Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”. Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”. Así, los últimos serán primeros, y los primeros, últimos.


Mateo 20, 1-16 

sábado, 19 de septiembre de 2026

Invertebración de España



 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Un siglo después de la “España invertebrada”, España sigue sin un hueso que echarse a la boca.


    –Hagamos de España un país fascista y vayámonos a vivir al extranjero –fue la media verónica de Foxá a su desánimo, que hoy sería la mejor respuesta a la matraca de Casado con su ley de pandemias.
    

Mas ¿a qué extranjero ir? ¿A la Francia de Macron, el bajito con problemas de autoestima que promete solemnemente “joder” a una parte de su propio pueblo (“J’ai très envie de les emmerder, donc on va continuer de le faire”)? ¿A la Alemania de Olaf, el führereso cuyos maderos caen sobre las abuelas como la Wehrmacht sobre Polonia? ¿A la Holanda de Espinosa, que lanza perros (pastores alemanes dignos del “¡mmm!” almudenés) contra los no vacunados? ¿A los antípodas, cuyos “cocodrilo dundee” han dado a Djokovic trato de Ilich Ramírez?
    

La “España invertebrada” fue una destilación orteguiana de Renan con gusano dentro, aquel “proyecto sugestivo de vida en común” que dio alas intelectuales a nuestro fascismo de garrafón, gusano cultivado luego, con la mejor intención, por Marías, que escribió todos sus libros a medias con Lolita, su mujer.
    

De vez en cuando, cuando iba a iniciar una sección nueva, Lolita se volvía hacia mí, con los dedos sobre la máquina de escribir, y me pedía: “Un titulito, por Dios”.
    

¿Y en qué consiste la invertebración? España, según Ortega, se arrastra invertebrada en su política y en su convivencia social. Vive entregada al imperio de la masa. La enfermedad española es más grave que la “inmoralidad pública”. Grave es que una sociedad sea inmoral. Pero es más grave que una sociedad no sea tal. Una nación es una masa humana organizada por una minoría de individuos selectos. Cuando la nación se niega a seguir a la mayoría directora (¡a los Garicanos y demás liberalios varios!), la sociedad se desmembra… y sobreviene la invertebración histórica. Un caso extremo de esta invertebración histórica, escribe en el 28, estamos ahora viviendo en España.


[Enero, 2022] 

Sábado, 19 de Septiembre

 


Portes

viernes, 18 de septiembre de 2026

Rocanrol. Get The Water, live at Prince Albert. A Night All Shades of Rock & Roll


@MarilynDiary

 




[COME SEE US THIS FRIDAY 8PM WE PLAYING AT THE PRINCE ALBERT 6 QUID GONNA BE GREAT COME SEE MY MEXICAN STASH X]


Prince Albert
48 Trafalgar Square, Brighton, East Sussex, Brighton, BN1 4ED







Into The Wild Festival

Un cementerio



Dostoyevski


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Lo del Fútbol Club Barcelona con su portero Ter Stegen, dejándolo sin dorsal con la cosa de una operación de espalda, es el primer feo europeo a un alemán desde 1945. Los alemanes son gente de milagros (Schmitt contaba el milagro del “marco-seguro” del 23; después el milagro de la toma de poder del 33; y después el milagro económico del 50, a lo que habría que añadir el milagro de la reunificación del 90 a cambio de la promesa de no estirar el chicle de la Otan hacia Rusia), y la gente que hace milagros cae bien.


Alemania, ese pueblo grande, orgulloso y peculiar, jamás hubiera querido unirse con el mundo occidental, ni en sus destinos ni en sus principios –opinaba Dostoyevski.


De hecho, en cuanto tiene ocasión, Alemania tira hacia el Oriente. A la estepa antes que al océano. En el 41 se fue por Rusia porque los rusos creían poco en Dios, y ahora se quiere ir por Rusia porque los rusos creen mucho en Dios. ¿Cómo va a levantar Merz un Sexto Ejército como el de Paulus? La socialdemocracia no produce guerreros, y la Bundeswehr no parece la Wehrmacht. Según un ex inspector de armas de la Onu, para tener hoy un ejército viable hay que contar con medio millón de tíos jóvenes, físicamente aptos, dispuestos a comer barro, a marchar cuarenta kilómetros con cuarenta kilos a la espalda y a clavar una bayoneta en la garganta del enemigo. Cree que la sociedad moderna sólo produce chicos atados a una silla, con mala circulación. Verlos en el campo de instrucción, en formación, todos gordos, se le hace una broma; le parece ver un campamento de verano para perder peso. Europa no cuenta. Y, como diría un nietzscheano, el desierto crece.


Se le encogía a uno el “Zeitgeist” con la escena de Trump con Merz en la Casa Blanca. El americano domina el lenguaje mafioso de Nueva York, y chanceaba ante el canciller alemán con la derrota nazi y la voladura del Nord Stream correspondido con la sumisión ovejuna de Merz, tan lejos del patriotismo de nuestro marqués de Vellisca, Juan Pablo Lojendio, embajador de España en Cuba, cuando un día de enero de 1960 irrumpió en un estudio de TV en La Habana para hacerle objeciones al mismísimo Fidel Castro, que había acusado al gobierno español de ayudar a los contrarrevolucionarios.


El rasgo característico de los alemanes, decía Dostoyevski, es protestar, y, sin embargo, han entregado su economía (“el gas caro es más económico que el gas barato”, según las cuentas de la doctora Von der Leyen) sin levantar una ceja, en pleno reemplazo demográfico y religioso.


Quiero ir a Europa –leemos en “Los hermanos Karamazov–. Sé que sólo encontraré un cementerio, pero ¡qué cementerio más querido! Allí yacen difuntos ilustres; cada losa habla de una vida pasada ardorosa, de una fe apasionada en sus ideales… Sé de antemano que caeré al suelo y que besaré llorando esas piedras convencido de todo corazón de que todo aquello, desde hace tiempo, es ya un cementerio y nada más que un cementerio.


[Agosto, 2025] 

Viernes, 18 de Septiembre

 


Aries

jueves, 17 de septiembre de 2026

Los Oriundos *


Selección española



Málaga CF: Deusto, Irles, Martínez, Monreal, VIBERTI, Macías, Álvarez, Migueli, Bustillo, VILLANOVA y Galindo




Francisco Javier Gómez Izquierdo


     Tengo una edad y ya ningún afán, pero me resisto a admitir que la casta de los políticos nos tomen por tontos de baba, por tontos seniles. No a servidor, que nada espera, sino a tantos españoles más jóvenes, abducidos por los guirigays televiseros. Ahora está en danza una cosa que llaman impropiamente "ley de nietos" y que los aficionados al fútbol conocimos en tiempos de Franco como "escándalo de los oriundos". El síntoma evidente de las malas intenciones de esta "ley de nietos" es la ferocidad con la que la defienden las parcialidades que mandan en España ahora, del mismo modo que la defendía el franquismo y todos los clubes, periodistas y barandas de finales de los 60 y principios de los 70, hasta 1973, cuando los perversos consiguieron lo que perseguían, que no era otra cosa que se pudiera fichar directamente futbolistas extranjeros. Las autoridades franquistas lo que querían era talento para la selección.


    En aquel tiempo, servidor estaba en pleno auge de drogadicción futbolística, con el corazón limpio y el ánimo beligerante contra las injusticias. Me hice de la Real Sociedad porque junto al Athletic batallaban como Don Quijote contra los molinos. Leía todo lo que salía de un fraude a ojos vistas al que nadie ponía remedio. Del señor Revuelta, un bilbaíno que estaba a pupilo en mi casa, me llegó una fotografía que he traspapelado de "El Correo Español, el pueblo vasco", de Roberto Martínez con la camiseta de una Argentina sub-21 y cuando Kubala lo llamaba, yo pasaba miedo por si los otros países impugnaban sus alineaciones. En aquella foto salía también Wolff y cuando vino a Las Palmas como extranjero me dije: "Éste lo delata". Roberto Martínez... o Valdez, otro que no tenía nada de español y que llevó el once de España. Los equipos vascos denunciaban los partidos con alineaciones que se sospechaban -plena certeza- fraudulentas, pero como los tribunales daban por buenos vergonzosos papeles que los cancilleres y cónsules sellaban y cobraban a mil dólares la unidad, conforme palabras de implicados en la época confesadas muchos años después, las ligas discurrían con el abrasivo picante de los oriundos. Los aficionados veteranos veíamos que aquéllo tenía que explotar porque había oriundos que decían que su padre "era de Celta de Vigo" (Adorno) o que "de Navarra no, desciendo de Pamplona"  (Aguirre Suárez). Este Aguirre Suárez, que en paz descanse, y al que están tardando en hacer un peliculón, nunca tuvo claro en que lado del río de la Plata nació. Si en el argentino o el uruguayo.


    Junto a los clubes vascos y con "monumental indignación", se puso a indagar el Barcelona porque no le dejaron inscribir al Milonguita Heredia. Sí a Cos, que siendo de la Córdoba argentina, venía como nacido en el Paraguay como Bernardo Patricio Fernández Cos. Este papel me llegó por un conocido argentino que también me ha hecho llegar entrevistas de Cos, al que seguí siempre por haber jugado en el Burgos. Tengo leído de Cos que cuando iba a los juzgados por denuncias del Athletic y la Real siempre le acompañaba Minguella que le decía lo que tenía que decir, siempre lo mismo y que los papeles se los arreglaron en Burgos en el 73, que le llevó, creo que Preciado a Madrid y juró la Ley de Principios del Movimiento. "Dejé de tener problemas y pusieron bien mi nombre. Bernardo Patricio Cos Luján. De Córdoba. Argentina". El Barcelona contrató a Miquel Roca, que luego sería político de fama, pero este abogado no buscó en Argentina la ascendencia de sus "amañados" Cos o Heredia, si no la de Anzarda, Roberto Martínez, Touriño... que eran del Real Madrid y unos cuantos más por disimular tal que Becerra, Orife, Viberti, Villanova..., quebrantos estos dos últimos del bueno de Zárraga, gerente del Málaga de reconocida integridad que requería por escrito al cónsul de Argentina para que certificara la ascendencia de aquellos dos melenudos. El "informe Roca" era demoledor. Casi todos los de la lista tenían falsificados los papeles, por lo que la FEF negoció con el Barça, que ya trasteaba a Cruyff, la autorización de extranjeros. Dos por club. Lo de los oriundos se resolvió creo que nacionalizando "del tirón" a los granujas. Al Burgos vinieron Kresic y Adzic con los que coincidieron Cos, ya legalizado y Néstor Rodríguez, un defensa que era descendiente de españoles de verdad. Los señalados y algunos condenados por el gigantesco chanchulismo fueron amnistiados en el 77... y todo siguió igual. Con los oriundos españolizados.


    Supongo que si queda dignidad en el periodismo español habrá investigadores que indagarán sobre muestras esclarecedoras de los nuevos oriundos y rastrearán la persecución que padecieron sus ancestros. Si aparecieran fraudes y se descubriera a los rufianes que han tramitado y dado por buenos los papeles, tal que los cónsules y cancilleres de los 60 y 70 ¿cómo se resolverá el "injusto"? ¿Y si dicho fraude resultara descomunal conforme... pongamos una muchacha inglesa que dentro de diez años base su tesis doctoral investigando esta "ley de nietos" para exponer una de las más graves degradaciones de la democracia? ¿Quién pagaría y cómo? ¿Y esos nietos pueden votar presidente para el Paraguay y para España? ¿Cos, al que hicieron español y sus hijos y nietos pueden votar en España? Y en justa correspondencia... ¿harán una ley donde servidor que está censado y vive en Córdoba pueda votar también en Burgos donde nací y tengo casa para elegir alcalde en las dos ciudades o presidente en dos mesas electorales?

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    *Puede que lo expuesto sea producto de mente calenturienta y no tenga ni pies ni cabeza. Será entonces que estoy más tonto de lo que los barandas que mandan estiman, pero hay leyes que a mí me parecen, con perdón, refugio de rufianes.