domingo, 1 de marzo de 2026

La ceguera perceptiva


 Horacio Kitchener

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc



    Melville, que había publicado “Moby Dick” en el bicentenario de “Leviatán”, en 1855 publica “Benito Cereno”, capitán español de un transporte de esclavos de Valparaíso a Callao. Los esclavos, arengados por Babo, se amotinan y ponen rumbo a Senegal. Se cruzan con un barco americano al mando del capitán Delano, que aborda al galeón español. Babo ordena a Cereno fingir que sigue al mando, y el capitán obedece, pero en su actuación mezcla frases enigmáticas y gestos extraños, que entienden todos los presentes menos Delano, y al español sólo le queda arrojarse al agua.

 
    -En 1938, “Benito Cereno” se elevó en Alemania a símbolo de la situación de la inteligencia en un sistema de masas -anota Carl Schmitt.


    La clave del relato es la ceguera perceptiva de Delano, causa de tantas catástrofes, como la que nos recuerda Douglas Macgregor, militar estadounidense de la rama ilustrada, sobre la entrada de Inglaterra en la primera guerra mundial, decisión tomada por una venada belicista de Winston Churchill, ídolo liberalio, que convenció al gabinete de que la guerra la ventilaría la flota británica en una tarde de batalla en el mar del Norte. ¿Qué sentido tenía decidir una guerra contra Alemania, Austria y Hungría mediante una batalla en el mar del Norte? El planteamiento era tan ridículo como los que ahora propone Garat, marinero de agua dulce, para enviar desgraciados a cazar osos en Rusia, pero, fiada de la genialidad churchilliana, Londres declaró la guerra a Berlín. Cuando se olieron la carnicería, recurrieron a un liderazgo profesional, y Asquith, primer ministro, tiró de Horacio Kitchener, gobernador de Egipto, para hacerse cargo de la cartera de Guerra. Queriendo parecer interesantes, aquellos idiotas reunidos pidieron a Kitchener un informe de la situación, y lo tuvieron: la guerra no duraría una tarde en el mar del Norte, sino un mínimo de tres años en el continente y requeriría de al menos dos millones de hombres (disponían de ciento cincuenta mil) y el apoyo financiero de todo el imperio británico. Los belicistas de bombín sólo disponían de la “boutade” de Churchill para derrotar a un enemigo, Alemania, que no lo era, y Kitchener hubo de acometer una campaña de reclutamiento para el matadero con la garantía de su imagen: “Britons wants you” (“Británicos, [Kitchener] os necesita”), modelo a partir del 17 del “I want you” del Tío Sam en América.


    Ningún pueblo europeo quiere hoy la guerra, pero todos sus gobiernos (clamorosamente más incompetentes que el inglés del 14) la anhelan como perros de caza, metáfora exacta de la representación en las “democracias liberales”, donde de Churchill hace Kaja Kallas. La esperanza es Trump, que un día parece Delano, y al otro, Cereno.


    -Zelenski siempre está pidiendo misiles. Oye, cuando empiezas una guerra, tienes que saber que puedes ganarla. No empiezas una guerra contra alguien veinte veces más grande que tú y luego esperas que te den misiles.

 

[Septiembre de 2025] 

Tristeza zaragozana

           

 
Los zaraguayos: Ocampos, Lobo Diarte, Nino Arrúa y Soto 
 

Francisco Javier Gómez Izquierdo


              Más que alegría por el triunfo del Burgos en Zaragoza, reconozco que cada domingo, al ver los resultados del equipo aragonés me da cierta cosa comprobar cómo agrava su enfermedad sin que aparezca remedio. Un equipo como descolocado, inseguro, con un once extraño parido desde la desesperación, supongo, del tercer entrenador de la temporada, un Rubén Sellés al que se le pide  la dimisión, se enfrentó al Burgos para volver a naufragar como cada jornada. Ganó mi Burgos en el Ibercaja Estadio, provisional escenario mientras se remodela La Romareda, con solvencia y tres goles, de los que sólo valió uno. Los otros dos, se los dan por buenos a otros equipos -al Rácing de Santander, sin ir más lejos, dos horas después en Castalia en un fuera de juego milimétrico ¡¡¡posicional!!-.
         Llevo en mi coche un disco de Joaquín Carbonell que a mí me entretiene pero que sólo lo puedo poner cuando no llevo pasajeros y es que de este hombre a pesar de la perra que tenía con las nucleares me gustan sus rimas y sus amores a la tierra, al agua, a las oliveras y al Real Zaragoza. Además entiendo muy poco de música y me quedo con  lo simple y comprensible. El 2004, el año que nos hizo peores a los españoles, el Zaragoza que acababa de ascender jugó y ganó la Copa al R. Madrid de los galácticos con aquel zapatazo de Galletti. Joaquín Sabina y Joaquín Carbonell, ambos de las mismas trazas, sacaron a la par y por entonces himnos al Atleti y al Zaragoza. Recuerdo que aquellos días amargos los reconfortaba con los dos joaquines y pasaba del colchonero "...qué manera de subir y bajar de las nubes.." al "...para viajar nos fuimos a Numancia, a Osasuna y Logroñés..." de los blanquillos. A veces los ripios más simples los carga el diablo y aquí Joaquín Carbonell se quejaba de que en Aragón no hubiera rivalidad futbolística "rivalidad, me gusta ésa palabra / no la tuvimos con Huesca y con Teruel". Después del 0-1 y los tres puntos para el Burgos, recordé el comienzo del Corazón de León -"Mirando atrás me crece la nostalgia / cuando saludo tu escudo de león / mirando atrás para darle importancia / al Zaragoza que huele a campeón". En el himno salen los magníficos "para gozar están los zaraguayos", Nayim el de la Recopa de Europa, y también Villa, el "Paquete Higuera" y Amarilla... y en ese 2004, de los Milito, César ó Cáceres empezaba a sobresalir Rubén Gracia Calmache, "Cani", puro Zaragoza "...para soñaaaar, Cani puntocom".


  Así acababa el himno que me  acabo de poner mientras pienso la tristeza que embargará allá donde esté a Joaquín Carbonell -me dice el hijo que cantaba muy tristón- al tomar cuerpo la rivalidad en Aragón en ¡¡¡Tercera División!!!!, que eso es en realidad lo que llaman 1ª RFEF. ¡Ojalá Zaragoza y Huesca se salven del descenso, pero... chungo!


    El Córdoba juega mañana. El Rácing creo que ha cogido ya delantera solvente y con el georgiano Guliashvili, que ha fichado este invierno se ha vuelto mucho más temible. Ayer ganó fácil al Castellón en Castalia, 0-3, el equipo parejo en forma y estaré pendiente esta tarde por cómo respira el Almería, al que servidor tiene como máximo candidato para el ascenso. He leído que Cristiano Ronaldo ha comprado el 25% del club almeriense... No sé, pero a este hombre no le gusta perder.

Domingo, 1 de Marzo

 


Bebedero



No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos

 DOMINGO, 1 DE MARZO


En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo». Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:

-Levantaos, no temáis.

Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó:

-No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.

Mateo 17, 1-9

sábado, 28 de febrero de 2026

El arte de la guerra


Sun Tzu

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Pedro Sánchez, que no quería Ministerio de Defensa, viajará a China, patria de Sun Tzu, “para hablar de la guerra” con el presidente Xi, muy interesado, al parecer, en la polemología de Bolaños.


    En este deslizarse de Europa hacia la guerra mundial, es momento de volver la cabeza hacia los hombres y mujeres que en el 14 avisaron de la Gran Guerra, que acabó con la gran cultura occidental, y resultaron atropellados por el “patrioterismo como estado mental”, cuando en todas partes, dice Jacques Barzun (“Del amanecer a la decadencia”), “la siguiente guerra” llenaba los artículos de prensa.


    –Lo primero que hace un principio es matar a alguien –fue la conclusión que del estallido de la Gran Guerra sacó Dorothy Sayers, la humanista cristiana que sentó las bases de la teoría del cuento policíaco.


    Las principales naciones europeas se habían constituido en dos agrupaciones hostiles entre sí: Inglaterra, Francia y Rusia, de un lado; y del otro, Alemania, Austria e Italia. El resto fue cosa de la locura, que es “la respuesta cuerda ante un mundo demente”, según la paradoja del psiquiatra escocés Ronald D. Laing.


    La posteridad da en culpar de la catástrofe final a “los nacionalismos”, pero Barzun no ve ninguna “causa” única, clara o subyacente que impulsara a las multitudes a derramar su sangre. Se vendían más periódicos que nunca, pero el desconocimiento de las cuestiones políticas era arrogante y absoluto, lo cual explica la reacción de las clases cultas cuando llegó la guerra: manifiesto de intelectuales alemanes denunciando “al otro bando” como traicionados por un amigo, contestado por los intelectuales franceses con otro manifiesto en los mismos términos. “Todos los historiadores y sociólogos encontraron en materiales de su especialidad argumentos para alabar la guerra o razones para despellejar al enemigo”.


    Rememorado por Barzun, el guirigay fue total: Toynbee escribió atroces volúmenes de propaganda que más tarde intentó expiar mediante diez tomos de estudios de la Historia; Freud prometió en sus escritos dar “toda su libido” a Austria-Hungría; “matad, pero no odiéis”, pedían los clérigos moderados…


    –La “redención” mediante la guerra era una espontánea impresión popular que pronto se reveló falaz: los aprovechados de la guerra, los cobardes en busca de puestos seguros, la relajación de las costumbres sexuales… demostraron que se sobrevaloraba el papel de la guerra como detergente moral.


    El primero de enero del 14 Bernard Shaw había puesto en fila india a todos los espadachines del ardor guerrero en los periódicos: “Me agrada el espíritu de quienes ahora defienden la guerra por su valor tonificante. Dejemos que quienes así lo creen se retiren a la meseta de Salisbury y se disparen sin tregua unos a otros, hasta que los supervivientes (si los hay) sientan que sus temperamentos están a la altura de las circunstancias”.


    En agosto comenzaba el Reinado del Absurdo.

 

[Marzo de 2023] 

Sábado, 28 de Febrero

 


Valle de Esteban

Sin perdón

viernes, 27 de febrero de 2026

Leviatán o garrapata



 


 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Salir ahora con tu perro al campo es comprobar el parecido del Estado con la garrapata. Hobbes lo llama “Leviatán” (“rey de todos los feroces”) para expresar la “mutual relation between Protection and Obedience”, y necesita meter miedo (el miedo que él pasó en el útero materno cuando su madre esperaba la llegada de la Invencible).
    

Leviatán da más miedo que garrapata, pero garrapata chupa lo mismo y pega más en el Mundo Libre, cuyos Estados engordan con la guerra: EEUU y UE vuelven a compartir datos, intercambio prohibido en su día por la justicia europea. Otro triunfo de Sleepy Joe, que ahora tendrá el móvil de Úrsula igual que Obama tuvo (¡intervenido!) el de Ángela.
    

La guerra, dice Cavanaugh, es el instrumento de expansión del Estado. Guerra y Estado poseen idéntica conexión que religión e Iglesia. América era una Nación sin Estado (esto lo explica Dalmacio Negro, que aquí sólo contamos con un folio), y la guerra le ha proporcionado un Leviatán que ni soñó Luis XIV.
    

La absorción de la sociedad civil por el Estado en la América contemporánea se produjo, según Cavanaugh, de tres maneras: crecimiento (por la guerra) del Estado, debilitamiento de las asociaciones intermedias y simbiosis entre Estado y empresa.
    

En 2011, 11 de los 16 gabinetes ministeriales y todos los organismos federales habían salido de la guerra. La IGM incrementó un mil por ciento los gastos del gobierno. Después de la IIGM, el Estado burocrático fue el rasgo del paisaje, y siguió creciendo… con Reagan. La “guerra contra el terrorismo” supuso un Departamento de Seguridad Nacional con 170.000 agentes, segunda institución tras el Pentágono, cuyo programa Total Information Awareness reúne información sobre cada ciudadano a partir de los datos de las tarjetas de crédito, historiales médicos, multas, registros de viviendas...


    –El Estado-nación realiza la reivindicación que el Estado absolutista sólo podía formular: acceder a gobernar la vida cotidiana dentro de un territorio determinado.

 

[Marzo de 2022] 

Viernes, 27 de Febrero

 


Valle de Esteban

Flores de almendro

jueves, 26 de febrero de 2026

Con Kipling en las trincheras


Rudyard Kipling

 
Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Europa viene a ser hoy, espiritualmente, como la Comala de Pedro Páramo: un lugar inane (inánime).

¿Qué hizo que aquel “pueblo que olía a miel derramada” se convirtiera en este lugar sin vida?

La Gran Guerra.

La Gran Guerra trae la frivolidad de los cigarrillos y el prestigio de la palabra “democracia”, merced a la propaganda americana: para justificar popularmente el sacrificio de americanos en la Gran Guerra, Woodrow Wilson tiene que pronunciar la fórmula mágica, que es que sus hombres, un millón, van a Europa a defender la Democracia.

Para acercarse a la complejidad psicológica de la Gran Guerra recomiendo tres historias: “La crisis mundial 1911-1918”, de Winston Churchill; “Tempestades de acero”, de Ernst Jünger; y “Viaje al fin de la noche”, de Louis-Ferdinand Céline. Las “Crónicas de la Primera Guerra Mundial” de Rudyard Kipling, que pierde a su único hijo varón en la catástrofe, serían, literariamente, un tentempié elegante en plena devastación espiritual (prologadas con finura intelectual por Ignacio Peyró).

Así son las cosas en esta guerra… –anota Kipling el 16 de junio de 1917–. Y ahora, si no tenía inconveniente, ¿deseaba ir a escuchar un poco de música, que tocaba su banda? La banda vivía en aquellos anaqueles de roca, e iba a tocar las marchas del regimiento y la compañía. Pero uno de los alegres muchachos movió la cabeza con gesto triste. “Estos austríacos no son muy… musicales. No tienen oído para la música”.
 

Winston Churchill
 
Winston Churchill resume la sabiduría, y divide los sucesos de la Gran Guerra de un modo natural en tres períodos: el primero, 1914, el choque inicial; el segundo, 1915, 1916 y 1917, el equilibrio; y el tercero, 1918, la convulsión final.

La guerra en el Oeste se resolvió en dos períodos de batalla suprema, separados por tres años de guerra de sitio. La escala e intensidad del primer choque de 1914 no han sido apreciadas plenamente: en los tres primeros meses, los franceses habían perdido entre muertos, heridos y prisioneros a 854.000 hombres. El pequeño ejército británico, a 85.000. Y los alemanes, a 677.000.
Ernest Jünger resume la épica: se alista como voluntario al estallar la guerra y es enviado al frente francés.

Me gusta recordar las semanas anteriores a la guerra; se caracterizaron por una atmósfera de euforia y laxitud como la que suele preceder a las tormentas de verano… Sentados en el tejado, charlábamos cuando pasó por la parte de abajo, montado en su bicicleta, el cartero, como siempre a aquella hora. Sin bajarse, nos gritó estas tres palabras: “¡Orden de movilización!”
Louis-Ferdinand Céline resume el desengaño. También su personaje se ha alistado como voluntario, aunque en seguida se descubre arrepentido: aquellos soldados desconocidos nunca les aciertan, pero los rodean de miles de muertos, parecen acolchados con ellos. Él ya no se atreve a moverse:
Pensé –¡presa del espanto!–: ¿seré, pues, el único cobarde de la tierra?... Perdido entre dos millones de locos heroicos, furiosos y armados hasta los dientes... La verdad era, ahora me daba cuenta, que me había metido en una cruzada apocalíptica. Somos vírgenes del horror, igual que del placer. ¿Cómo iba a figurarme aquel horror al abandonar la Place Clichy? ¿Quién iba a poder prever, antes de entrar de verdad en la guerra, todo lo que contenía la cochina alma heroica y holgazana de los hombres?
 

Ernst Jünger
 
Rudyard Kipling se presenta en Francia como propagandista de la causa aliada. La propaganda, dice Santayana, debe ser especulativa (“los hechos meramente fríos no pueden arder”), y a Kipling se le ve en estas crónicas desbordado por el monstruo de la guerra, descargando todo su furor contra Alemania, “separada ya de la hermandad de los hombres”.

Al comentar la veneración por el militarismo de Kipling, que es “un militarismo por amor no al valor, sino a la disciplina”, Chesterton concluye que lo malo del militarismo no es que muestre que algunos hombres son altaneros: lo malo es que muestra que la mayoría de los hombres son mansos.
Los jóvenes que en agosto parten a la guerra lo hacen como si se dirigieran “a una batida de faisanes”, y convencidos de que en Navidad todos estarán de vuelta en casa. 
Si alguno pregunta por qué hemos muerto, diles: “Porque nuestros padres mintieron” –sería, finalmente, el epitafio de Kipling para su hijo y todos los hijos muertos.

Borges, que lo tiene por el mayor escritor comprometido de su época, sospecha que Kipling comprendió al fin de su carrera que a un autor puede estarle permitida la invención de una fábula, pero no la íntima comprensión de su moraleja.
 

Louis-Ferdinand Céline

 
 El epitafio de la Gran Guerra lo hace Kipling, pero la moraleja la deduce Paul Valéry en “La crise de l’esprit”, artículo de 1919.
En una frase que el filósofo Peter Sloterdijk incluye entre las dos o tres frases definitorias en términos absolutos del siglo, Valéry dice: lo que ahora sabemos es que también la civilización es mortal y que “el abismo de la historia nos afecta a todos”.

Significa, dicho lisa y llanamente, que no sólo el hombre es mortal, como suponía la tradición helénica, cristiana y humanística, sino también la civilización.
Téngase esta idea presente cuando, al paso de estas elocuentes “Crónicas…”, nos adentremos con Kipling “en la frontera de la civilización”.
 
[Febrero, 2017] 

Hughes. Real Madrid, 2; Benfica, 1. Thiago Pitarch, no se hable más


@realmadrid

Hughes

Pura Golosina Deportiva

 

Un Benfica sin Mourinho. Hubo enfados con él estos días, pero Mou hizo lo de siempre: defender a los suyos más allá de lo correcto.


El partido deja cosas buenas. Voy apresurado y ya me quedé con ganas de escribir sobre Pamplona. De Asencio, sobre todo.


Si hay lesiones arriba, entran Gonzalo o Güler y el equipo mejora en algunas cosas; por detrás, la condena es Asencio. La temporada está en que las lesiones sean arriba y no abajo.


A los cinco minutos ya se había comido Asencio un caño. No puedo escribir como quisiera porque le he visto salir con collarín y estará en el hospital, quizás luchando por su vida, lo cual me inhibe mucho. Ya de normal pienso que pura golosina lo leen las madres de los futbolistas y me da apuro ser cruel.


El Benfica salió bien plantado y el Madrid tardó unos minutos en llegar al partido, cuando asomó la conexión Güler-Vinicius. Me fijé en una jugada en que Arda ya dirige el juego lejos de la pelota. Aplaude todo lo que signifique fluidez e inteligencia, que no abunda.


En el 13 marcó Rafa Silva tras casi autogol de Asencio, que forzó un paradón colosal de Courtois, con más mérito, si cabe, porque al ser el disparo de su compañero, el reflejo tuvo que ser doble. Vendido, ya no pudo parársela a Rafa Silva.


El Madrid pudo venirse abajo pero se sacó del miedo marcando muy pronto; una llegada de Tchouaméni, que fusiló al borde del área tras pase de Valverde.


Ya se ha mencionado el sostén del Madrid: Courtois, Valverde, Tchouameni y luego se sumaría Vinicius.


El Madrid seguía frágil y de banda a banda (de Vini a Fede-Trent) el balón tardaba lo que un viaje en AVE de Óscar Puente. Era más fácil cuando Trent o Güler buscaban a Vini, ahí si había apertura, balance, oxigenación...


Vini era el que faltaba y apareció a la media hora con una jugada de rompe y rasga, literal, al buen lateral Dedic. Quebró, reculó, gambeteó, centró, tocó Valverde, siempre sumando en su puesto, del que no debe salir, acto de nueve de Gonzalo y llegada de Güler como llegaría Bellingham. El gol fue anulado por el VAR por offside inexplicable. Yo me estoy haciendo mi madre porque no entiendo ya los fueras de juego.


De repente... una perla cultivada de Maldini... “A mí fulano me encanta. En Palmeiras hacía unos partidos...”.


El partido estaba aún vivo y Courtois hizo el paradón-paredón de siempre, una parada “50 euros” porque tira la mano al suelo con una velocidad supersónica.


Poco antes del descanso hubo una ocasión de Güler y Vini ya carburaba, ya había empezado su otro partido de hablar solo, de risas, protestas, arengas...


Al volver, hubo una ocasión de Valverde, que migraba a la zona izquierda dejándole el centro a Trent. La pelota viajó rápida de banda a banda por Güler, que agilizó bien la jugada. Ahí está el Madrid de Arbeloa.


Vimos que Carreras se va haciendo, que la seriedad de Arbeloa va a ser su estilo y que Otamendi invadía constantemente la esfera personal del árbitro. Ser Otamendi lo bueno que debe de tener es poder tatuarte la contraseña del wifi. Había dos horrores en el campo, su horror vacui y el horror de Asencio, que prodigaba las asenciadas. En los saques de esquina, especialmente, hace esos gestos un poco irritantes como si le estuvieran cacheando. Yo he de reconocer que también le puse esa cara a uno de seguridad en un control de AVE.


El Benfica era ya más juguete que estilete, Tchouameni imperaba (qué ganas de escribir Chuamení sin más) y hasta Trent, siempre altruista, se hacía su ocasión.


Pero el Madrid no podía relajarse estando Asencio en el campo. Le sacaron una amarilla evitable y luego la tocó lo justo para un palo de Rafa Silva haciendo ese garboso gesto suyo de “sin manos”, que da pavor. Asencio es Asenzio, un jugador para la Generazión Z.


Gonzalo se movía bien, no le pediría más. Es un jugador raro porque es un 9 que se da un aire a Rita Irasema...


Hubo un lance magnífico: robo de Chuamení, caño de Güler, ésa es la media del Madrid, con dos interiores.


El realizador sentía la necesidad de mostrarnos a Carvajal en el banquillo. Le delataba el pie, sin parar, nervioso.


El Benfica era menos Benfica, como si en la charla del descanso hubieran visto más que otra cosa las tetillas decadentes de Mourinho.


Valverde pudo marcar lanzado por Trent y en el 71 chocaron Camavinga y Asencio, y el bravo central que quedó lesionado, quieto, reducido con collarín, lo cual me hizo sentir culpable y no ilusionado, como debería, sino preocupado.


Todos en vilo y en el palco (otra vez el realizador) los Huijsen, rubios y felices. Será criticado el genial Huijsen por el madridismo mendrugo y atroz.


Siguiendo estrictamente el “Puerta grande o enfermería”, y como lo primero es imposible del todo, Asencio se retiró en camilla y ovacionado por la grada, una muestra de su particular genio: la capacidad de arrancar ovaciones del estadio con partidos que son una calamidad tras otra.



@realmadrid


Pronto llegó el 2-1, pero quede anotada la valentía de Arbeloa al sacar a Mastantuono. Valverde se quedaba la izquierda, y por allí robó y lanzó a Vinicius, que en una escapada esperó a que le llegara el estrepitoso y patibulario Otamendi y al tenerlo cerca, al sentir la posibilidad del crimen, colocó la pelota con sus botas rosas de Coppi solitario o de Pantera, llamativo y feliz, y así se fue a celebrar el gol, de nuevo bailando, arrimando cebolleta al banderín de córner.


Por la izquierda Valverde es más torrente aún, parece desbordarse, venir más cuesta abajo.


Hubo unos minutos para Thiago Pitarch y... no se hable más: un giro de derviche, todo levedad, un robo inmediato y luego un raulismo corriendo al horizonte...


Arbeloa, ponlo ya, y de paso, culmina tu gran obra de madridismo y fútbol sacando a Manuel Ángel.



@realmadrid


Jueves, 26 de Febrero



Valle de Esteban

Por las ramas del laurel
vi dos palomas oscuras.
La una era el sol,
la otra la luna.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Sombrereros


Muerte entre las flores


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    España vende naciones igual que John Thompson, un amigo del Dr. Franklin, vendía sombreros.

    “John Thompson. Sombrerero. Hace y vende sombreros por dinero al contado”, más el dibujo de un sombrero, fue la primera inscripción que compuso el aprendiz de sombrerero para inaugurar su establecimiento. Así el título octavo, obra de aprendices del constitucionalismo, de la Constitución del 78, luego en manos de los arbitristas autonómicos como el cartel de Thompson en manos de sus amigos.

    –La palabra “sombrerero” –dijo uno– es tautológica al hallarse seguida de las palabras “hace sombreros”, que demuestran el hecho de ser un sombrerero.
    
Y retiró el término.
    
Otro dijo que la palabra “hace” estaba de más, pues a los clientes no les interesaba saber quién hacía los sombreros, sino si estos eran buenos.

    Y borró el término.

    Un tercero observó que las palabras “por dinero al contado” eran inútiles, pues no era costumbre del lugar vender a crédito: todos los compradores esperaban pagar.

    Y suprimió el término, quedando la inscripción en “John Thompson vende sombreros”.
    
“¡Vende sombreros!” –exclamó otro amigo–. Si nadie espera que los regales ¿de qué sirve tal palabra?

    Y la tachó. Tachó “vende”, y de paso, también tachó “sombreros”, al haber ya el dibujo de uno en el cartel. Con lo cual la inscripción quedó reducida en última instancia a “John Thompson” con la figura de un sombrero debajo.

    “España”, y debajo, la figura de Cataluña (con su "ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la república", obra de “botiguers” de la Rue del Percebe, como suvenir para los nostálgicos del 78).
   
En la América del Dr. Franklin que se alzó contra Inglaterra se prohibía a los súbditos, por una disposición aprobada por Carlos II, hacerse ellos mismos un sombrero con la piel obtenida en sus propias tierras.

    La grandeza de la generación del Dr. Franklin no fue hacer la Constitución federal del 87, sino reconocer su equivocación con la Constitución confederal del 76. 


[2017]

Miércoles, 25 de Febrero

 


Valle de Esteban

duerme con patas y peso

martes, 24 de febrero de 2026

A ver esas “manners”

 


Las postrimerías de Sn Fernando, Virgilio Mattoni


Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Que las formas son sagradas, dicen nuestros pimpollos liberalios. España, se ha dicho, es un pueblo creador de formas porque es un pueblo de artistas.


Claro que “Las postrimerías de San Fernando” (Virgilio Mattoni) es un cuadro milagroso. Se ve la Sagrada Forma de perfil. Es una línea y se ve redondo. ¿Comulgaría usted con esa Sagrada Forma? –se extasiaba Dalí.


Hablando de formas: ¡menuda Black Week para el formalismo burkeano (Burke es el meñique de los liberalios) en Anglosajonia! El Parlamento británico (ése que podía “hacerlo todo menos convertir un hombre en mujer o viceversa”, según Jean Louis de Lolme) vota contra la investigación de las violaciones corales para no incurrir en islamofobia. Y en el Congreso americano, Pam Bondi (la lady Macbeth de instituto que funge de fiscal general del imperio) imputa antipatriotismo a quienes hablan de las violaciones solistas en la isla de Epstein en vez de hablar de la subida de la Bolsa, incurriendo en… aporofobia, para entendernos. Ya lo decía Burke, negroni en mano: antes que las leyes, lo que sostiene a la comunidad son las “manners”. Donde esté una “manner” de lord Mountbatten (¡o del principesco Andrew!), que se quite todo el “common law” del juez Coke. Ya lo sabes, “hillbilly”: tira tu Epstein y mira tu Dow Jones. En cuanto a zafiedad, ¿es más zafio Trump que Churchill?


La democracia son formas, acostumbran repetir en sus pesebreras de TV los liberalios, con una guiñada de ojo a lo Burke, que hizo de la irresponsabilidad política otro dogma liberal: suprimió la representación política con su discurso a los electores de Bristol, al establecer que el diputado elegido en un distrito de Bristol se convertía en representante de toda Inglaterra, con lo cual ya no respondía ante nadie. Supo, primero, anticipar el futuro (la revolución americana, el militarismo francés… ¡y nuestro Estado de partidos!), y luego, clarificar el pasado, cuando decía de Enrique VIII que, “si el destino hubiera querido que aquel tirano existiese hoy”, cuatro términos técnicos le habrían bastado para hacer lo que quería, tal que Rosie von der Leyen:


Sólo hubiera necesitado esta breve fórmula de conjuro: “Filosofía, Luz, Libertad, Derechos Humanos”.


El concepto de forma que tiene el liberalio es spengleriano (“los hombres sólo tienen alguna importancia como delegaciones de formas”), pero el mundo real es otra cosa. El liberalio no ha leído a Tom Paine, quien en respuesta, precisamente, a Burke, afirma que las formas crecen a partir de los principios, y sirven para mantener los principios de los que nacen. Para él, es imposible practicar una mala forma basándose en algo que no sea un mal principio:


No se puede injertar en uno bueno; y cuando quiera que las formas de un gobierno son malas, es un indicio cierto de que también los principios son malos.


Contrataque de Robespierre (suscrito por Marco Rubio): el respeto a las formas indicaría falta de principios.

[Martes, 17 de Febrero]

Martes, 24 de Febrero

 


Valle de Esteban

que los bigotes del galán Narciso,
sustenidos están naturalmente

Felicidades a Ana

 






El Sombrerero Loco siempre tomaba té con su amigo Conejo Loco
y siempre celebraba su “no cumpleaños”

lunes, 23 de febrero de 2026

La última cena

 


Última Cena, de Veronese



Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Paolo Veronese, el Veronés para el día a día de la pintura, entre 1570 y 1580 pintó una “Última Cena” por encargo de la Escuela Veneciana del Santísimo Sacramento para la iglesia de Santa Sofía.


 La composición fue escandalosa: “Asimetrías deliberadas, marginación de Cristo, colores inusualmente oscuros, cotidianidad del entorno”… En la “Última Cena” de Veronés, que sitúa la mesa y la figura de Cristo descentrada, hay soldados alemanes, enanos y perros. Desde Trento, nos ilustra Barzun, el arte estaba sometido a censura, y la Inquisición llamó al pintor para que respondiera sobre su oficio.

“Pinto y compongo figuras”, se presentó Veronés ante el tribunal. Los jueces: “¿Sabes por qué compareces?” El pintor: “Sus señorías habían ordenado que se pintara una Magdalena en el cuadro en lugar de un perro. Yo dije que haría cualquier cosa, pero que no veía cómo era apropiada una figura de la Magdalena en ese lugar”. Los jueces: “¿Qué está haciendo San Pedro?” El pintor: “Trinchando el cordero”. Los jueces: “¿Y el que está a su lado?” El pintor: “Tiene un palillo con el que se limpia los dientes. Pinto como creo oportuno y mi talento me permite.” Los jueces: “¿Sabes que en Alemania y otros lugares infestados de herejía hay cuadro que se burlan de la Santa Iglesia Católica?” El pintor: “Eso está mal, pero yo sigo lo que han hecho mis superiores en las artes. En Roma, Miguel Ángel pintó al Señor, a su Madre, a los Santos y a las Huestes Celestiales desnudos, incluso a la Virgen María”. Visto lo visto, al final los jueces fallaron que el cuadro debía ser corregido, pero Veronés, haciéndose el loco, únicamente cambió el título de la obra, que en adelante se llamó “El banquete en la casa de Leví”.

Viene este cuento a cuento de la (mala) literatura periodística inspirada en la foto de la última cena de los futbolistas del Real Madrid, con sus asimetrías, sus marginaciones, sus colores inusualmente oscuros y su entorno de cotidianidades. Al fondo, en pie, Militao y un Carvajal como en demanda del cariño que según Benito el de la Purga Arbeloa no le da. Arbeloa humilla al viejo Carvajal en el banquillo, refunfuñan los mismos analistas que se amustiaron como los relojes dalinianos cuando Carvajal marcó el primer gol de la final de la Quince. Como Arbeloa pasa por ser el brazo mecánico del Club, el responsable de la humillación a Carvajal sería el Club, que le renovó automáticamente el contrato cuando el futbolista se rompió. Pero Carvajal aparece sonriente en la foto de la última cena, señal de que hay que abrir otro melón, y ese melón es Güler, que siendo el tirillas del equipo ofrece las mejores notas físicas de la plantilla. Entonces sale el ex director espiritual del muchacho y denuncia que Güler es víctima de “mobbing” en el vestuario y que los autores serían algunos jugadores de ego encampanado. El crédito del personaje se desvirtúa cuando en la misma conversación sostiene que “el Fenerbahce es un club más grande que el Real Madrid porque tiene un equipo de baloncesto que una vez ganó la Champions League”. Y en la foto de la última cena Güler aparece a un lado, sentado discretamente, entre Valverde y Huijsen, con Courtois, al fondo, con cara de “a ver si ahora tenéis lo que hay que tener para venir a pegar al niño”, o algo así, muy del periodismo de andar por casa, infradotado para la comedia… y para el drama. Lo que dio de sí esa última cena lo resumió Napoleón en un pispás:

Para volver de la tragedia a la comedia, no hay más que sentarse.

En Madrid, pues, tragedias griegas, y en Barcelona, lecciones de estética que nadie pide para dar continuidad al Relato, resumido (sin querer) en esa “boutade” ingenua del Pep cuando dice que el Barcelona de Messi, que coincide con el de Negreira, “jugaba de escándalo”. Y el de Flick, ya puestos, también. El Barcelona baila como Michael Jackson y el Real Madrid canta como Bad Bunny. Esto es así desde Cruyff, aquél que dijo: “Mourinho is a coach of trophies, not of football”. Y Mourinho:

Me encanta aprender de genios como Cruyff, pero aún tiene que enseñarme a perder una final de Champions por 4-0.
Con Mourinho, esa cena hubiera valido un San Valentín.



La otra cena del Veronés

Lunes, 23 de Febrero

 


El Jarama

domingo, 22 de febrero de 2026

Dos derrotas honrosas..., pero derrotas

 

Veteranos: Mantilla (Rácing), Ais Reig (árbitro serio que no ascenderá) y Atienza 


Francisco Javier Gómez Izquierdo


       Si el Almería ya era el club de mayor presupuesto de Segunda  con 32 millones, este invierno ha incorporado a Morcillo, el de zurda prodigiosa, y a Miguel de la Fuente, el 9 de los últimos años de Alavés y Leganés. Con su costosa plantilla esperó a ese Córdoba valiente que aplaude el periodismo nacional..., pero hay días que se sale mal al campo, como "abilordao", y al Córdoba le pasó eso precisamente contra el equipo más goleador. El tal Miguel se aprovechó de un malentendido de ésos que creíamos ya estaban enterrados, entre Xavi Sintes e Íker Álvarez y gol tonto al canto. Tres minutos después del tropezón, hacia el treinta y aún con la caraja, el zurdo Morcillo saca una falta y segundo gol de Alex Muñoz. A partir de ahí y toda la segunda parte el Córdoba se desperezó y dominó, tuvo ocasiones, el veterano portero del Almería Andrés Fernández que este 2026 cumple los cuarenta, paró como cuando juvenil, Percan -que se llama Diego Pertejo Canseco y es de León- por fin marcó un gol. En el minuto 77, 2-1. El Almería se aculó, el Córdoba hizo méritos, pero... de nada sirve lamentar ocasiones. En fútbol hay que marcar  las que tienes e impedir las del contrario. Se acabó el partido con la sensación de que era el día que el Córdoba pudo dar el puñetazo en la césped, cosechar puntos y presentar credenciales para jugar el play off. Es evidente que no es tarde aún, pero las oportunidades, ¡ay, las oportunidades en fútbol!

      Caprichos del calendario, el Burgos jugaba esta tarde en el Sardinero contra el otro equipo goleador y señalado por todos para conseguir el ascenso. Por delante del Rácing de Santander hay mayores presupuestos, pocos, pero es el equipo más hecho y estructurado. Lleva dos y ésta, tres temporadas acariciando la gloria, pero sus alegrías en ataque le condenaron en defensa y a pesar de que José Alberto López ha corregido algo el rearme defensivo de su "bloque alto", creo que sin la contundencia que se precisa, sigue con sus descuidos atrás y soportando goles y ocasiones claras ante un desarmado Ezkieta y lo que es peor con la sospecha de la afición cántabra que pase lo mismo que las dos últimas temporadas. El Rácing-Burgos ha sido un calco del Almería-Córdoba. Golazo de delantero listo además de talentoso con un zurdazo de categoría a los siete minutos de ese Andrés Martín que empezó a hacerse aquí en Córdoba y al que tanto aprecio. A partir del minuto 10, el Burgos, rompiendo con sus habituales comparecencias -ya se notó la transformación el anterior partido ante el Cádiz- empujó, dominó, tuvo ocasiones y hasta los locutores reconocieron que mereció al menos el empate. ¿De qué vale decirles que Íñigo Córdoba dejando atrás al único defensa se presentó sólo ante Ezkieta y tras driblarle se enredó con un pase atrás inapropiado del que aún se debe estar lamentando? Ya en el banquillo, reventado de tanto correr se quitó la camiseta y se tapó la cara para purgar a oscuras el pecado.

     Creo que Almería y Rácing serán los ascensos directos (no pasará así para llevarme la contraria). Para mí son los más solventes a pesar de los quebrantos en sus porterías. 39 goles en contra lleva el Almería y 35 el Rácing. Cifras propias de la zona de descenso. El Zaragoza último lleva 40 y por ejemplo el Leganés décimocuarto, y Granada décimoquinto han encajado 28 y 32.

     La Segunda es una montaña rusa y no hay resultados sorpresa. Cualquiera cosa puede pasar y esa cualquier cosa es la que buscan Burgos y Córdoba para el final de temporada. Mis dos equipos que caminan juntitos como si quisieran jugarse esa cualquier cosa para partirme el corazón.

La confianza del ministro


 

Francisco Javier Gómez Izquierdo


           Mi gremio depende de él. Me jubilé siendo él ministro. Nunca me han gustado las manifestaciones, pero asistí a varias contra este hombre y sus medidas, tanto las de por acción como por las de omisión... En sus comienzos como Señor Todopoderoso de Interior nos daba la impresión, a los funcionarios de prisiones, de que disfrutaba en el Congreso reprendiendo nuestras reivindicaciones y defendiendo al modo seráfico las ocurrencias de los Primeros Grados tramitadas por Asociaciones de Querubines. Llegué al convencimiento de que odiaba a mi colectivo. "Toda reclamación de un interno debe ser comunicada inmediatamente al Juzgado de Vigilancia" nos dieron un día por escrito. El funcionario sabe que los internos reclaman cosas muy raras. "Que en el paquete de Fortuna del colomato man salío papeles de pelódicos y ésto me pasó tamíen en la cárcel del Botafuegos". "Solicito me cambien el espejo de la celda porque me veo muy gorda" "Que necesito camisetas y calzoncillos del vestuario", "pol que no me pasan a mí po los permisos".  El ministro se acampanaba en el Congreso y acusaba a mi gremio: "...la cadena penitenciaria se rompe por el eslabón mas débil, el del preso, y yo no lo voy a consentir", clamaba y se sentaba recibiendo aplausos de gentes que está claro que no saben lo que aplauden.


A mí me ha parecido el ministro de peores sentimientos para con  nosotros "los boquis" y por lo que he ido observando con los "pikolos" su animadversión es semejante. El ministro ha hablado en muchas ocasiones de confianza y fulano, o sea Óscar, fue jefe de la UDEF "por tenerle confianza", "de José Ángel no hay policía que tenga nada que decir. De absoluta confianza. Si no existiera un policía así, habría que inventarlo". Confianza. ¡Ah, la confianza! ¿Cómo se llega a la absoluta confianza? ¿Y cómo en dos días se niega hasta el educado y simple saludo?


     Voy mucho por Barbate y allí llegó en el 2018 un Tecol. que puso a muchos narcos delante de los jueces. Leí que diez mil detenciones y catorce mil toneladas de droga, pero al ministro no le inspiraba confianza el Tecol. David, alguien con el que sí tenía confianza le habló cosas del Grupo OCON de Barbate  y en el 2022 lo deshizo, pero en el Congreso dijo que no había que tomar la decisión como una relajación en la vigilancia. Que se iba a perseguir con más eficacia lo que pasa en el Estrecho. ¡¡Ya, ya!! Ya se sabe lo que pasó en el 2024 en el puerto de Barbate. Y lo que está pasando en todas las calas y playas del Sur donde se aparcan las lanchas desde Almería hasta Huelva con tanta tranquilidad que cualquier día van a aparecer gorrillas pidiendo el euro.

 
     Si al ministro le hablaron mal del Tecol David, creemos que sería alguien de mucha confianza, tal que el Óscar de las paredes llenas de euros -encontraron veinte millones pero se cree que tiene guardados otros tantos- o el DAO éste que a saber qué cosas contaba. Puede que hasta le hablara pestes de la mujer policía a la que acosaba. ¿Y cómo denuncia la afectada sin el temor reverencial que se le supone? ¿Y éso de que me diga ella si le he fallado, cómo se come?  Entre los cuerpos con escalafón sabemos qué cosas son inconvenientes y el calvario que te puede tocar si pides justicia. El ministro fue Juez pero no se le nota. Cree en los soplos de su gente de confianza más que en las leyes. Y ésta no es presunción disparatada. Sólo hay que ver cómo se coló la ilegal amnistía en el Gobierno al que pertenece. Si hubiera sido Juez como el Derecho exige... pues, hubiera dimitido. Yo, que soy un mindundi, así lo hubiera hecho.


    Las cárceles, la policía, el Derecho en general... De la degradación institucional participa activamente el ministro. Quedo a la espera de hasta dónde llega su...