lunes, 16 de marzo de 2026

36 puntos y dos huevos duros



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Salir de la presunta ruina blanca pasa, según las cuentas de Arbeloa, por pillar 36 puntos, los que quedan de esta Liga doméstica que a nadie importa (ni siquiera, dicho sea sin acritud, a los jugadores) y dos huevos duros, en lenguaje de Groucho, que son los dos partidos de la eliminatoria de octavos contra el City de Guardiola, el Divino “Calbo”, y Rodri, el pivote convaleciente de la rodilla que alguien trata de colocarle al Madrid, en cuyo vestuario los treintañones parecen la cofradía del Santo Cruzado, con Rodrygo, que todavía es veinteañero, como nuevo cofrade.


Yo, cuando entro al Bernabéu, me santiguo –le ha dicho Iván Helguera a Casillas en un podcast.


Y Casillas, que circula con las cortas, ha exclamado: “¡Qué sentimental!”


Helguera se santigua al entrar al Bernabéu, de donde lo echaron, cuenta, con muy mal estilo (“me quitaron el dorsal”), y da el nombre de Mijatovic, el tipo que se dedica a enseñarle a Vinicius los “valores del Madrid” que Vinicius nunca le ha pedido. Helguera recuerda lo mal que un año lo hicieron ellos en la Liga y lo bien que ese mismo año lo hicieron en la Champions, quizás porque Del Bosque tuvo la ocurrencia de jugar con tres centrales. En 2026, con Arbeloa, la primera parte ya la tenemos: el Madrid juega muy mal en la Liga. Pero para los tres centrales definitivamente no damos, pues sólo contamos con Rudiger, ya que Asencio es lo que es y Huijsen no es lo que era, por no mirar lo que quede de Militao cuando vuelva, que no será mucho, con un cruzado por rodilla. El propio Helguera, además, opina que Arbeloa no es el entrenador adecuado para este Real Madrid. ¿Adecuado?


Gareth Bale, el futbolista más inteligente que haya pasado por el Bernabéu (razón por la cual no lo soportaba la prensa), también ha estado de podcast, dejándonos su modelo de “entrenador adecuado” para ese banquillo, Ancelotti, "el mejor con el que trabajé".


En el Real Madrid, si haces demasiado, los jugadores no quieren. Sólo necesitas ser un gran gestor de jugadores, no un táctico increíble.


¿Cuál fue el secreto de los dos entrenadores de mayor éxito en el Bernabéu, Ancelotti y Zidane? Zidane ganó tres Champions seguidas, y para Bale, “siendo sincero, no hizo gran cosa; hacíamos un poquito de táctica antes de enfrentarnos al Barcelona o al Bayern, quince minutos de táctica defensiva; aparte, algunos rondos de posesión y tiros a puerta; pero se ganó el respeto por lo que había sido como jugador, se unía a los entrenamientos… ¡Incluso me dejó fuera!”


Por cierto, que lo único que en el campo y en el vestuario sacó a Zidane de sus casillas fueron las bromas del “sentimental” Helguera, cuyo confesor, Casillas, es otro sentimental, pues no olvidamos la noche del primer cruce con el City, septiembre del 12, con Mancini y Mourinho en los banquillos. Casillas concedió dos goles en sendas cantadas, cosa que el piperío le perdonó, más no su falta de reacción al gol de Cristiano en el descuento que suponía la remontada. El periodismo de investigación se puso a hacer indagaciones, y dio con un par de explicaciones que encajaban con el acreditado sentimentalismo del fenómeno de Móstoles: el portero (en aquella época los periodistas todavía decían “cancerbero”) no reaccionó al gol wagneriano de Cristiano por encontrarse abatido por dos sucesos: uno, el fallecimiento de un niño polaco conocido suyo (noticia de la cual todavía no se había enterado, lo que reforzaba el carácter milagrero que el piperío atribuía a su ídolo), y el otro, el robo de una talla de la Virgen de Navalacruz, sentimentalmente su otro pueblo. El caso es que así arrancó la leyenda de las eliminatorias europeas del Real Madrid con el City, que entonces empezaba a españolizarse con Javi García, mediocentro percherón, y Silva, el colibrí de Arguineguín, más los Kompany (hoy haciendo trotar al Bayern), Tévez y aquel Yayá Touré que tarifó con Guardiola (“El día que Guardiola alinee a cinco africanos le mando una tarta”).


Muchachos, pasen de Liga, que no va a ningún sitio (¿cuántas Ligas tiene Bale?), y todas las fichas... ¡a la Champions! (cinco tiene Bale).


[Sábado, 7 de Marzo] 

Lunes, 16 de Marzo

 


Flores

domingo, 15 de marzo de 2026

Luis M. Ramis versus Iván Ania


Mi casona en ruinas


Francisco Javier Gómez Izquierdo


           Mañana o pasado subo a mi Demanda y el domingo que viene tengo previsto, si Dios quiere, sentarme en El Plantío para ver un Burgos-Córdoba que tras la jornada de hoy se presenta inquietante para Iván Ania y con el acostumbrado soporífero entramado defensivo de Luis Miguel Ramis. En Éibar, el Burgos se ha cerrado, ha aguantado los choquetazos de los jugadores eibarreses, ha intentado algún contraataque, pero todo avance moría al borde del área por torpeza o aturdimiento. El Éibar, fiel a su tono gris, hosco y hormigonero no ha inquietado a Cantero y el 0-0 ha parecido resultado que hubieran firmado los dos entrenadores, Ramis y San José, antes de empezar. Por qué no es titular Guruceta y por qué Martón va por delante de Bautista son decisiones poco entendibles para servidor, pero entre gentes de prioridades defensivas caben estos pareceres. ¿Pecan de falta de audacia los entrenadores de Éibar y Burgos? Pues sí. A mí me gustaría que Ramis fuera algo más atrevido en sus planteamientos, pero está claro que el que la lleva la entiende.


     Para audacia, la de Iván Ania, un señor que ha dado mucho al Córdoba, como dio Paco Jémez, pero que en su particular mismidad está pasando de osado a suicida, dicho sea con el respeto debido. Cada vez que subo a la Demanda me vienen versos de D. Antonio Machado, fuente en la que bebimos todos los bachilleres de principios de los 70. Servidor con más sed, porque el poeta cantó como nadie parajes  que tengo muy paseados. A los diez minutos del partido del Córdoba contra el Sanse me vino aquel "la verdad es lo que es / y sigue siendo verdad, / aunque se piense al revés". ¿Cuántas veces habré puesto aquí que el sistema del míster asturiano propicia goles contrarios? Últimos cinco partidos, cinco derrotas, quince goles en contra. A tres por partido. El Sanse ha ganado 0-2. El primer gol de Ochieng, un negrito que Pellegrino Matarazzo pone a veces en la Real de Primera porque "nos da velocidad", en palabras del técnico donostiarra, y que Iván Ania cree que se le puede sujetar en la raya del centro del campo donde se empeña en poner a los laterales. Carrera de Ochieng en diagonal desde el extremo izquierdo y sin que nadie le moleste, por imposibilidad física, 0-1. A los diez minutos otro sprint, éste por la derecha del pequeñito Díaz aún en edad juvenil al que  Albarrán -¡ay Albarrán, Albarrán!- persigue impotente hasta arrollarlo dentro del área. Penalti que no ve Arcediano Monescillo pero que chiva el VAR. Lo tira el potrillo y 0-2 que sería definitivo. Hubo varias llegadas más, propiciadas por esa debilidad defensiva que todos vemos como verdad tangible y que los entrenadores rivales tienen muy bien estudiada, pero Iván Ania está convencido que en la segunda parte hizo méritos para ganar porque hubo muchas ocasiones. Otra vez don Antonio a la palestra con esa cantidad de versos que hizo a las copas "..si ésta copa de cristal / se me rompe nunca en ella / beberé. Nunca jamás." Las copas vienen en paquetes de seis. Los partidos valen tres puntos. Si contamos copa por partido ya son cinco seguidas las copas rotas. La última del paquete se va a llenar de vino de ribera en Burgos. Si se vuelve a romper, que es lo más probable, igual hay que dejarse de exquisiteces y comprar calderos de cinc y beber agua en vez de vino, en ellos.


      Además del Burgos-Córdoba voy a acabar de tirar una casona en mi pueblo a la que los hermanos no hacemos caso, pero que resulta que está en ruina.¿ El remedio? Tirarla. "Tiene buena piedra", dice el que me manda la foto. ¡¡Y tanto que buena piedra!! Espero que no nos salga demasiado caro.

Russell y la Gran Guerra



 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Ahora que las maras liberalias bisbisean la oración “ad patendam pluviam”, que sería la lluvia nuclear de la Tercera Guerra Mundial, reparemos en la actitud de un verdadero liberal, Bertrand Russell, ante la Primera, o Gran Guerra.


    El lunes 3 de agosto descubrió en Trafalgar Square que el común de los hombres y mujeres estaban encantados con la perspectiva de una guerra. Sus mejores amigos, como los Whiteheads, estaban salvajemente a favor. La expectativa de una matanza deleitaba al noventa por ciento de la población. Hasta entonces había creído que era normal que los padres amaran a sus hijos, pero la guerra lo persuadió de que ese sentimiento era una rara excepción; que a la mayoría le gustaba el dinero por encima de todo, pero la destrucción les gustaba todavía más; que los intelectuales amaban la verdad, pero ni la décima parte de ellos prefieren la verdad a la popularidad. El amor a Inglaterra era su sentimiento más fuerte, pero con la guerra sintió “algo así como la llamada de Dios”. Ante la verdad, la propaganda nacionalista de todos los países le asqueaba. Ante la civilización, el retorno a la barbarie le anonadaba. Ante sus sentimientos paternales frustrados, “la masacre de la juventud me destrozó el corazón”.


    –Encontré consuelo conversando en Cambridge con Santayana, que era neutral y no tenía bastante respeto por la raza humana como para preocuparle si se destruía a sí misma o no. Su indiferencia me tranquilizaba.


    Tras el hundimiento del “Lusitania”, llegó la violencia: parecía “como si se creyera que de algún modo yo era responsable del desastre”. En la iglesia de la Hermandad de Southgate Road fue asaltado por una multitud borracha, y “los más feroces eran las viragos, armadas con tablas de madera llenas de clavos oxidados”. Una pacifista pidió que lo defendieran a los policías, que se encogieron de hombros. “Es un filósofo”, les dijo. Nada. “Es famoso”. Nada. “Pero es hermano de un conde”. Los policías acudieron en su ayuda como leones.


[Marzo, 2022]

Domingo, 15 de Marzo

 


Idus de Marzo

«Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado»

DOMINGO, 15 DE MARZO


En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo:


-Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).


Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?». Unos decían: «El mismo». Otros decían: «No es él, pero se le parece». Él respondía:


-Soy yo.


Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé y veo». Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?». Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?». Él contestó: «Que es un profeta». Le replicaron: «Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?». Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:


-¿Crees tú en el Hijo del hombre?


Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es». Él dijo: «Creo, Señor».


Y se postró ante él.


 Juan 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38

sábado, 14 de marzo de 2026

Síndrome militar del Sombrerero Loco: no decir la palabra "guerra" ni a tiros


Sombrerero Loco

Pregunta.- ¿Técnicamente, España está en guerra con Libia? Respuesta.- No hay ningún argumento técnico que diga que estamos en guerra. Las guerras las declara el Rey con la aprobación previa de las Cortes. (Comandante Domínguez Buj, jefe del despliegue español en la guerra de Libia, en El Mundo) Click

Pregunta.- ¿Es una misión de guerra (Afganistán)? Respuesta.- No voy a entrar en ese debate. Como militar, lo que me importa es tener una misión claramente definida y los recursos para llevarla a cabo. Y la misión estará cumplida cuando hayamos alcanzado el objetivo: que los afganos se puedan hacer cargo de su propia seguridad. (General Julio Rodríguez, jefe del Estado Mayor de la Defensa, en El País) Click

_________

Si quieres hacer carrera, nunca pronuncies la palabra "guerra". Sólo con eso los militares pueden llegar a generales, y la ministra, a presidenta del Gobierno.

Sábado, 14 de Marzo

 


Valle de Esteban

la geología de una cola color de arena

viernes, 13 de marzo de 2026

Guerra Civil





Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Al borde de la guerra civil, lo que impresiona, según Tocqueville, es el desarrollo del pensamiento y el acento de las palabras, más que su valor.
“Guerra” es una lucha armada entre unidades políticas organizadas, y “guerra civil” es una lucha armada en el seno de una unidad organizada.

Es la lógica schmittiana.

The civil war is here –dice Daniel Greenfield, periodista ajeno a los acordeones del establishment, natural de Israel y vecino de Nueva York, para resumir el espectáculo político americano.

En América, según Greenfield, la izquierda ya no tiene lealtad al sistema; no acepta otras leyes que las suyas; no es leal a la Constitución, sino a su catón, y rechaza la autoridad que no controla: la judicial, si le es adversa; la legislativa, si es de mayoría republicana... Tras perder el Congreso, se consolidó en la Casa Blanca (intentó, con Obama, eliminar los controles al poder ejecutivo); tras perder la Casa Blanca, se refugió en jueces federales y funcionarios no elegidos. Ahora desafía un resultado electoral usando una coalición de burócratas, corporaciones, funcionarios, celebridades y reporteros, construyendo ciudades y estados “santuarios” para jugar a la secesión, aunque no busca separarse, sino gobernar.

Hay dos gobiernos: el legal y un anti-gobierno, traidor, de la izquierda. Si el conflicto progresa, se pedirá a todos los funcionarios lealtad a dos gobiernos en competencia. Y eso es una guerra civil.
La izquierda espera que todos acepten su autoridad ideológica. La derecha espera que se acepte la autoridad constitucional. El conflicto es político y cultural: se lucha dentro del gobierno y en los medios de comunicación, y si ninguna de las partes retrocede, el conflicto, pillado entre dos órdenes contradictorias, irá más allá de las palabras.
Es un conflicto primario entre un sistema totalitario y un sistema democrático: la vieja traición de los años sesenta llega a la mayoría de edad. Ha comenzado una guerra civil.
 

 [Marzo, 2017] 

Viernes, 13 de Marzo

 


La vida sigue

jueves, 12 de marzo de 2026

Hughes. Real Madrid, 3; City, 0. Valverde firma su estrella en el Bernabéu


@realmadrid


Hughes

Pura Golosina Deportiva


No lo decimos, pero más o menos todos vivimos para la Champions. Llevamos nuestras vidas, unas pletóricas, otras vacías, como podemos, pero sabemos que tendremos un desquite, un rato febril (pero febril sin dolor) en el que el tiempo será distinto, la vida será cine, los minutos infantiles.


Lo vemos en el Bernabéu. Padre e hijo viendo el partido. Se igualan en la Champions. En la Champions el padre es más niño que el niño.


Y es verdad que nos iguala. Nos iguala la muerte, pero antes la Champions.


El Madrid salía con muchos reservas, sin Bellingham, ni Mbappé y nadie daba un duro por él. La situación perfecta. Así hay que llegar a marzo. Lo sabe tanto el club que ha reorientado la organización para ello.


Antes del pitido inicial había que ver a Thiago con los gestos del keniata antes del pistoletazo. Qué ganas tenía el muchacho de correr.


No estaban dos cracks, pero estaba Mendy. Que no esté Mbappé sería preocupante en otro club, pero no en el Madrid. Le hemos dejado con Ester Expósito cedido unas semanas y ahí está bien. Contento él, contentos todos.


El Madrid salía con el buen inicio que procuran Trent y Huijsen en la construcción, y con Brahim de falso 9. A Noé le vas a hablar de la lluvia, por eso era una genialidad reinventar, ante Guardiola, la no posición con Brahim, que era falso falso 9 porque vimos que el falso 9 iba a ser otro.


El City era un City decepcionante. Un City poco tocador, vulgar, normalizado. Guardiola siempre hace la cosa rara. No puede no hacerla. O se pasa o no llega. Yo creo que todos entendemos por qué le dejó la mujer. Tiene que ser insoportable de maniático. Su TOC es joder las eliminatorias de Champions.


El Madrid tenía agilidad, ímpetu, buen toque y abundancia en la mediapunta, pero un gran vacío arriba. Ese vacío al principio pensamos que no se iba a llenar, que era miedo o insuficiencia y que acabaría cansándolo todo. El Madrid es así: dos años sin centrales y en el momento cumbre, sin delanteros.



@realmadrid


El ataque era como comerse un bistec sin dientes, chupeteándolo. Hasta que apareció la Tromba.


Porque el vacío lo iba a llenar todo Valverde, iba a llenarlo llegando, pero llegando como torrente, llegando como DANA por todos lados, desbordando entero al City.


En el 19, Courtois le hizo la del portero moderno a Guardiola y con la zurda la lanzó larga a Valverde, que salió desde su campo y superó a O’Reilly, que jugará de todo pero de lateral poco, con un control y luego a Donnarumma que salió como una loca con todas sus consonantes; a Valverde le quedaba un toque y apenas ángulo, pero la metió. Fue un golazo eterno de Champions, de los que se recuerdan toda la vida.


Quedaba mucho por ver y al poco, Vini contragolpeó y pasó a la espada de los centrales, donde rompió Valverde como nueve, con diagonal, control y zurdazo; y el control tuvo no sé qué giro de adecuación, como un ladear de cadera para reorientarse, uno de esos gestos únicos de acompasamiento que hace Valverde para perfilarse cuando aparece por el lado izquierdo y su biomecánica le pide un extra. Su disparo no es sólo percusión. También tiene una forma única de ir colocándose en carrera (ojalá ver a Valverde en radiografía, su juego esqueléticamente).


El 2-0 ya era cosa seria y el Madrid rompió a ser el Madrid, hubo un demarraje anímico y se vio que Thiago contagiaba con su correr desesperado.


Doku, que era la única amenaza, y más contra la delicadeza de Trent, recibió un 3 contra 1 que no habíamos visto en mucho tiempo.


La euforia es maravillosa, pero cuando la euforia se encadena... ¿así se siente una mujer multiorgásmica? ¿Es esto?


Antes del descanso, llegó sobre el éxtasis el rococó ya con una obra de arte. EL Madrid corría y cuando el contragolpe se aquietó en el área, llegó la pelota a Brahim que miniaturizó todo, al reducir el juego lo ensanchó de modo que todo volvía a ser contragolpe, sobre todo porque apareció por allí Valverde, el incontenible. Brahim achicó todo, se dejó rodear de un bosque de citizens y elevó para el expreso Valverde que a su llegar de Talgo añadió un control que era otra vez algo más, un control-sombrero muy fino, un toquecito suavísimo que eliminó al rival y le dejó la pelota a placer para encañonar a Donnarumma.



@realmadrid


La jugada era uno de esos goles que no se cantan sino que se berrean, donde la gente dice mamita y dan saltos como locos porque necesitás darle al cuerpo margen para expresar... Pasan dos cosas: se asimila lo visto mientras se canta el gol. Se pierde la compostura.


Este gol eran dos toques. Con siete toques Valverde había marcado tres goles en medio tiempo dándole al Madrid todos los dientes.


En ese primer tiempo hubo otra actuación memorable. De otro signo. Mendy, que juega dos o tres partidos al año, había sido un secante tal que el City entero se amargó por esa banda. Mendy sale una vez o dos al año, como un Cristo o una Virgen, es como una rogativa o un coche de época que se saca muy poco porque se desvencija, pero es el arma secreta del Madrid. Mendy está para jugar tres ratos. Es el especialista. Mitad especialista, mitad talismán. El que lo renovó es un genio.


Tras el descanso salió Fran García, pero no sentimos miedo.


Hubo en el 46 una gran ocasión de Brahim y el realizador enfocó a Mbappé en el palco de jugadores. “Extremadamente distendido”, dijo el narrador. Hombre, como para estar tenso...


En esos minutos, cuando amainó el subidón, pudimos fijarnos en Thiago, en lo mucho que corre. Se parece a esos canteranos pequeños y enrabietados del Barcelona, pero sin que se le note tanto, y colabora en la salida de la pelota con un llegar y soltar. Ese movimiento parece sencillo, pero no lo hacía nadie. Nadie así. Corre mucho cuando no la tiene y cuando la tiene la suelta rápido y sin amasamientos. Ojo a esto: se desvive por tenerla para, cuando la tiene, no dar el coñazo. Esto es sublime. Porque sucedía lo contrario: tíos que no hacían nada por tenerla y cuando la tenían, soba que te soba... Thiago al peso, en segunda, es bueno, pero lo mismo, en Champions, es mejor. Le sucede como a las modelos. La top model va por la calle y es simplemente guapa hasta que la ve alguien, la pone en París y ya es otra cosa. Al jugador hay que imaginarlo allí. Hay que rodearlo mentalmente de cracks y de Champions.


Pero más allá de su juego, está la energía que transmite y que da vida a sus compañeros. Igual que los Modric y compañía se aprovecharon de los Camavingas, los Valverdes ahora se vuelven a electrificar con ellos.


El City no era ni la sombra... La Premier se dejó transformar por Pep y ahora Pep, el Guardiolismo, es ocupado por otra cosa. Es como si, en parte, Pep se hubiera cansado de sí mismo.


Quizás el único “pero” de la primera parte fue que Guler no consiguiera encontrar a Vinicius, cuando estaba colocado detrás para camelárselo como a Mbappé. Pues eso sucedió en la segunda parte, un pase con la derecha, muy largo, que dejo a Vinicius en un buen contragolpe que acabó en penalti de Donnarumma. Fue penalti pero a mí me pareció que si lo revisaban se lo quitaban. Y tuve un triste pensamiento: “Hughes, ¿algún penalti que han pitado a favor del Madrid en estos muchos años que llevas viendo partidos te ha parecido que no lo fuera? ¿Ha habido uno, uno solo, en el que tu objetividad se elevara sobre tu pasión y dijeras: a lo mejor no es penalti? Me entristecí ante mi fanatismo y entonces lo tuve claro: acababa de gafarle el penalti al Madrid con este pensamiento tan inoportuno. También colaboró Vinicius haciendo una paradiña gilipollesca en la que parecía querer imitar al cavallino rampante de Ferrari.


Este fallo creo que pesó mucho y el equipo se reorientó hacia mantener la puerta a cero, pues un 3-1 hubiera sido malísimo.


Entró Camavinga, Tchouameni anduvo un poco renqueante y hubo un gran susto cuando Thiago, en lo que mejor hacía, aliviar la salida de Courtois, la perdió. Fue un gran susto, como si se cayera un bebé que Courtois rescató con una de las paradas de su vida. Los compañeros mimaron mucho a Thiago tras el fallo.


Arbeloa demostró gusto y valor dando entrada a Mastantuono y Manuel Ángel (el cambio me emocionó) y también entró Carvajal, que ha desarrollado torso de paralímpico.


El Madrid le estaba ganando al City con Manuel Ángel. Los planos a Pep evidenciaban que se está convirtiendo en Zubizarreta, el Zubi de Savicevic además.


Manuel Ángel era como un 600 en la M-30 pero les sacó una amarilla, robó, y colaboró. Se dijo. Se dijo desde el principio. Se dijo estando Alonso. La temporada estaría en los canteranos de Arbeloa. 



@realmadrid

La guerra (sigue)




Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Unas palabras atribuidas a Putin y dignas de Clint Eastwood (“Perdonar a los terroristas es cosa de Dios, enviarlos con él es cosa mía”) son tan virales que otra vez se habla en España de echarse a la guerra.


Rivera, que no tiene pinta de haber hecho la mili, después de prometer leyes de excepción, se muestra dispuesto para enviar tropas a Siria, si lo manda el reglamento. Esto no lo convierte en un facha: Marx se pasó la vida enredando para hacer la guerra contra Rusia, otra guerra santa, para dar cuerpo a la insurrección europea, y pensaba que era “una tontería el querer hacer huelga contra la guerra”.


Visto el episodio del jefe municipal de Madrid afirmando su autoridad en una plaza pública (“Soy el número uno”, como Luis Miguel en Las Ventas) ante un agente de movilidad sin gorra por una dermatitis, no me parece España preparada para la guerra, palabra con que algunos tertulianos se repiten como un cuco, aunque la sueltan y salen corriendo, como los dentistas cuando te dejan tumbado en la silla con el dedo apretando la radiografía.


Felipe GonzálezGonzalón, que vuelve a ser una referencia ética para la generación de Rivera, dice que un soldado produce diez yihadistas, pero su experiencia bélica es pequeñita: cuando Reagan fue a Libia no le avisaron, y al Golfo envió a Marta Sánchez con un pelotón de conscriptos. Este hombre seguirá pensando que esta crisis la arreglaba él enviando a Amedo y Domínguez al bar de “Rick” en Raqqa.

Francia, Rusia… ¡Ufff! España vuelve a ser, como en el 14, una gran mesa de café, donde con bolitas de pan y terrones de azúcar se explican y “deciden” batallas, mientras un imbécil, cuenta Ruano, se hace rico con botones para las solapas que dicen: “No me hable usted de la guerra”.

No pierde uno de vista al carnero castrado de Santayana (es tiempo de volver al gran Santayana), tótem de nuestras vidas totalmente razonables, francas y mediocres.


Y, a la manera china, filosóficas y suficientes.


[Noviembre, 2015]

Jueves, 12 de Marzo

 


James Bond

miércoles, 11 de marzo de 2026

Yodo y fideo cabellín



 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Neutral en las dos guerras mundiales, o gran guerra civil europea, el español, que prefirió su propia guerra civil, habla como si tuviera “mono” de guerrona gorda.


    Olaf, que por alemán sabe de qué habla, habla tentándose la ropa: “Con la invasión rusa entramos en una nueva era”, y parece que oyes a Rohmer (Friedrich, el filósofo del organicismo, no Éric, el cinero de la “Nouvelle vague”). En cambio, Borrell, que por español habla como parpayuela, despliega la cola y engola la voz para decir: “Estamos en guerra”. Esto lo oyen las viejas (las que no están en el visillo del Observatorio Universal de Vigilancia de Pensamientos Divergentes) y corren al mercadona a acaparar fideo cabellín, que ayer se agotó en mi barrio. Fideo cabellín… y yodo, por si la guerra nuclear.


    A Sánchez, que, como Azcona en las películas de Berlanga, tiene oído de tísico para el lenguaje popular, le faltó tiempo para decir que las subidas de la luz, el gas y la compra son cosas de “la guerra ilegal” (ya no está Casado para pedir una ley de guerras), no del “confinamiento ilegal” de la población (la ciudadanía es otra cosa) porque a él le salió de la taleguilla, cosa de la que nadie se acuerda porque la primera víctima de la guerra no ha sido la verdad, sino “la Coviz”, desaparecida en combate hasta el verano, cuando, de las capeas patronales, salga otra variante-vaquilla.


    La literatura, esta vez, la pone la gente de Boris Johnson, periodista con escritura. Wallace, su ministro de Defensa, quiere un cuerpo a cuerpo con Putin, porque, “si ya una vez la Guardia Escocesa pateó el culo al zar Nicolás I en Crimea, siempre se puede hacer otra vez”. W. H. Russell cubrió para “The Times” la carga de la Brigada Ligera y la incompetencia y corrupción de sus oficiales. Wallace merece una Imogene Carter, seudónimo de Cora Crane, antigua madame de burdel y primera mujer corresponsal en la guerra greco-turca: intentó la carrera literaria, y el fracaso la llevó a abrir su segundo burdel en Florida.

[Marzo, 2022] 

Por San Vindiciano



Francisco Javier Gómez Izquierdo

        

            Decía David Vidal que un portero de fútbol no puede ser elegido Balón de Oro, mejor jugador de un  mundial, una Eurocopa, una temporada..., porque un portero no es jugador de fútbol, sino "un especialista". No estoy de acuerdo con las cosas de Don David, pues entre las lógicas evoluciones aceptables por la ortodoxia, está la del portero-jugador aportada por Cruyff de la que hablamos antier mismo con ocasión de tantos despropósitos como acumula la portería del Córdoba CF. Reconozco que en casi todos los porteros veo defectos y que quitando los Maier, Iríbar, Arconada o el Courtois actual, de ninguno me extraña el yerro, pero lo de anoche en el Metropolitano, teniendo en cuenta la categoría del partido -la Champions decisiva- y el valor que se supone a las plantillas, escapa a comprensión humana la actuación del Kinsky del Tottenham, los regalos -hubo varios, no sólo el gol tonto- de Oblak, uno de los buenos y hasta los titubeos del en demasía elogiado Joan García, ágil como pantera, pero ¡ay!...¡bah! serán cosas mías. Mamardashvili ante el Galatasaray dio también un par de sobresaltos a los aficionados del Liverpool en el partido que se jugó a las siete.


       ¿Por qué tan mal tanto portero en la misma fecha? Como soy aficionado a muchas cosas raras, tales como el santoral -otros hay que miran embelesados a tertulianos gritones- busqué el del día y resulta que corresponde a San Vindiciano. De Vindicare, que significa Defensor. En especial por escrito, matiza el DRAE. No controlo como hasta hace quince o veinte años -ya no doy de sí-, las plantillas y de este Antonino Kinsky, checo, no tenía conocimiento. "Éste no mete el miedo que metía el sensacional Klaus Kinsky haciendo de Lope de Aguirre", pensé cuando lo enfocaron la primera vez. Cuando al cuarto de hora Igor Tudor lo sustituyó por el titular Vicario, servidor estaba consultando el santoral y pensando qué fantasías tendrían que idear sus "defensores" para reivindicar la dolorosa bajada a los infiernos cuatro días antes de los idus de marzo de un portero que seguro tiene condiciones. Si Lope de Aguirre fue conocido como "La cólera de Dios", éste otro Kinsky puede que hasta se duela, por atraerse la cólera de los dioses -es licencia que pido disculpen- por vaya usted a saber qué impiedades o dejadeces. No sé, resultaron raras por escandalosas y desnortadas las intervenciones de Kinsky, los despistes de Oblak y las vacilaciones de Joan García.


      Al Bayern de Munich, rotundo y demoledor, le sobra el partido de vuelta para eliminar al Atalanta. (1-6). El 1-0 del Galatasaray al Liverpool dará muchos dolores de cabeza a los ingleses porque no los veo sueltos. El sitio de Osimenh no está en Turquía. El Newcastle adoleció de puntería ante el Barcelona, al que se le apareció la Virgen en un error defensivo que supuso el penalty del empate. No entiendo que Gordon no jugara de titular, y el Atleti, pues, nada, que le acompañó San Vindiciano. 

Miércoles, 11 de Marzo


Valle de Esteban

Oh, escándalo de miel de los crepúsculos

 

martes, 10 de marzo de 2026

Espolones óseos


Trump y Pete
Furia épica



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


En la Galaxia Epstein que nos habita, lo bueno de tener al frente del imperio a un pacificador es que sabes que, tarde o temprano, te cagará en la cabeza la paloma picassiana, esa “pombiña mensaxira / de branca pluma” que el padre de Picasso pintaba en La Coruña para poder comer: el padre era de vista cansada, y dejaba las “pombiñas” a su hijo para que éste les hiciera las patas, razón por la cual la Paloma de la Paz, no tiene patas, pues en cuanto Picasso dispuso de dinero de bolsillo se negó a pintar una sola pata más.


Puedo decirles que no van a tener una guerra con Irán conmigo como Presidente –prometía, muy campanudo, Trump en 2024.


En 2026, contra la opinión de sus votantes y de sus militares, Trump y su principio de Pete (el ex presentador de la Fox que funge de secretario de Guerra) le han declarado la guerra… a Irán, nudo gordiano de la geopolítica, aun a sabiendas de que habría bajas americanas, detalle que ellos despachan como política de personal, pues nunca calzaron unas botas militares. Mas como sea que se puede ser militarista sin ser militar y militar sin ser militarista, Trump (como, por ejemplo, Azaña) es un tipo de contextura militarista. Un veterano de los marines recordaba estos días que el abuelo de Trump huyó a los Estados Unidos para evitar el servicio militar en Baviera, y que el padre de Trump movió los hilos médicos para que su hijo evitara el reclutamiento por unos “espolones óseos”, diagnóstico algo más científico que las medidas de pecho que privaron a nuestro Aznar de su servicio militar, y luego bien que lo sacó cuando lo de Iraq, con el Bushito Chico, otro que escaqueó de los cuarteles (Dan Rather quiso documentarlo con un papelucho ful que le costaría el despido de CBS). Sólo el psicoanálisis podría aliviar la sed de guerra de los huérfanos de mili cuando ocupan el poder en la era de los misiles.


La observación irrisoria que se hizo una vez contra el psicoanálisis es que el inconsciente ve un pene en cualquier objeto convexo y una vagina en cualquier objeto cóncavo –dijo el húngaro Ferenzci, el discípulo favorito de Freud–. Yo encuentro que esta frase caracteriza muy bien los hechos.


Trump atacó en mitad de las negociaciones de sus agentes inmobiliarios con los iranios, lo cual parece ser una seña de la diplomacia trumpiana, desde luego muy lejos de los artículos de Hamilton y muy cerca de las películas de Scorsese. Dicen que este mataleón negociador también se lo hicieron al oso ruso, sólo que el oso ruso se vio venir los drones por el rabillo del ojo. El contrataque persa en seguida fue condenado por nuestros líderes europeos, que tanto han interiorizado la servidumbre voluntaria que no conciben que alguien ose devolver las tortas imperiales. Furia épica.


[Martes, 3 de Marzo] 

Martes, 10 de Marzo

 




Valle de Esteban

Va con dos nubes en su nube

lunes, 9 de marzo de 2026

Vini, vide... City


El City

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


La Casa del Fútbol Europeo en Nyon, Suiza, es el Punxsutawney, Pensilvania, de la marmota Champions, con Butragueño, que es nuestro Bill Murray, chapoteando en el bucle temporal del Manchester City, que debe toda su fama, no a las orejonas ganadas, sino a las eliminatorias con el Real Madrid.


Si al salir del bombo la bolita “ve su sombra” porque el día es soleado y se mete de nuevo en el bombo, ello significa que el invierno durará seis semanas más. Y si al salir del bombo la bolita no ve su sombra porque el día está nublado, abandona definitivamente el calor del bombo (¿bolitas calientes?), y ello significa que el invierno ha terminado; vamos, que llega la primavera, y el Real Madrid, decía don Santiago Bernabéu, es ganar en primavera.


Real Madrid-Manchester City, y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga. El piperío camastrón, que todavía guarda luto por el Proyecto de Xabi, que quiso imponer el tiquitaca de zorcico en la Castellana, es pesimista, y no se ve ganando a nadie con el equipo de Arbeloa, poniendo al tronco de Haaland por delante de los dos mejores atacantes del mundo, Vinicius y Mbappé. El piperío camastrón se sienta en la terracita ayusera a echar cuentas: no tenemos laterales, no tenemos centrales, no tenemos director de juego, no tenemos extremo derecho y tampoco tenemos delantero centro, porque Gonzalo, el descubrimiento de Xabi, es bastante tronco, y Endrick, al ser brasileño, no gustaba al Guardiola de Tolosa y tuvo que irse a las chimbambas, a donde el técnico también quería enviar a Vinicius, que es quien luego nos ha salvado (con Courtois) la eliminatoria del Benfica de Prestiani, ese duendecillo de leyenda escandinava por el que acabaría “suicidándose”, quién nos lo iba a decir, Mourinho, cuya historia con el madridismo merecía mejor final (hasta su fiel John Obi Mikel se sintió decepcionado con el portugués). Por cierto, que, a efectos estadísticos, Vinicius aprovechó la ocasión para ser el primer futbolista en marcar en los dos partidos de una eliminatoria de Liga de Campeones contra un equipo de Mourinho, que en Lisboa se autoexpulsó del banquillo y en Madrid se negó a ver el partido en un palco del Bernabéu, en cuyo córner repitió Vinicius el bailón del Estádio da Luz que según los nuevos antropólogos desató la tormenta racista. Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi (“cruzo la desmedida realidad / de febrero por verte”), decían los poetas de la experiencia, pero si tú me bailas en el córner, cruzo la desmedida realidad humana y te llamo “mono”, dicen los lindos don diegos del post humanismo.


Para ser un jugador que el piperío camastrón quiere vender para comprarse a Rodri, los números redondos de Vinicius en Champions parecen sobrehumanos: treinta y dos goles, treinta asistencias y dos títulos en setenta y ocho partidos, aparte su participación directa en sesenta y dos goles. Todo esto contra el parecer del Homero del Negreirato, a quien no le cae bien Vinicius, y grita “¡piscinazo!” cada vez que lo derriban, como la otra noche cuando la entrada de Otamendi en el área; en la misma noche que al imperial Rudiger llamaba… Reiziger, que ya es llamar, sobre todo la atención del inconsciente.


El equipo no juega a nada y la vuelta con el City es en Manchester, repiten los piperos. Bueno, el equipo no toca, sino que acarrea el balón. Y si miras al banquillo, mejor no haces cambios. Aunque, bien mirado, ¿quién es el City? Como decía un tuitero, Febre, antes del sorteo “Groundhog Day” en Nyon, con el City ya no hay ni cosquilleo en el estómago:


A este paso, a Haaland no va a hacer falta ficharlo. Juega más en el Bernabéu que Mendy.


En cuanto a la vuelta en Manchester, tampoco hay que llamare andana, considerando la afición que tenemos: el miércoles, cuatro gatos portugueses en un rincón del estadio metían más ruido pitando a Vinicius que los Kikos de Argüello cantando el “Cómo no te voy a querer”. Y cuando no hay forasteros, de pitar a Vinicius ya se encargan los tribuneros. El alemán Klose confiesa haber dejado de jugar al fútbol “porque ya no lo reconocía”. Dicho queda.


Vini, vidi… y venci (¡con la gorra!) al City.


 [Sábado, 28 de Febrero]

El Cruyffismo de hogaño


El portero Busquets controla con el pecho en vez de con las manos



José Alberto


Francisco Javier Gómez Izquierdo


        Decía Johan Cruyff que no le importaba que le colaran cuatro goles si su equipo era capaz de marcar cinco. Cruyff era un genio a pesar de alguna que otra extravagancia que a servidor sin ir más lejos le parecían incomprensibles. Tal que cuando le preguntaron quién le parecía el mejor portero del mundo. "Jair, por lo bonito que suena su nombre", contestaba aquel portento. Los aficionados recuerdan sus guerras con los porteros que no sabían jugar al fútbol (Zubizarreta) y la inclinación que tenía por los que se atrevieran a regatear y pasaran en largo como si fueran líberos, empleo éste que ya no se lleva. A Busquets padre lo puso de ejemplo para el futuro y las recuas de discípulos que le han ido saliendo todo se les hace Carlos Busquets como primer mandamiento del pensamiento cruyffista.


Servidor, que como saben, es un simple aficionado, cree que además de un portero-jugador, laterales incisivos, técnica por arrobas y un físico de notable para arriba son precisas mas cosas que sólo Cruyff sabía interpretar.

 

    Este preámbulo viene a cuento del Rácing de Santander, 4 - Córdoba, 3, de ayer domingo, en el que dos entusiastas de Cruyff, José Alberto López e Iván Ania, compitieron en fanatismo. El Rácing no ascendió el año pasado por ser su defensa un coladero. Sigue siéndolo, pero esta temporada marca muchos goles -la máxima de Cruyff-,  y ya lleva 60, cifra que contrarresta los quebrantos de retaguardia, que no han sido pocos. Tantos como 39. Hay una diferencia de 21 a favor y creo que tiene el equipo un caminar rotundo que le va a llevar a Primera. José Alberto lanza flores a Iván para convencerle que va por buen camino, pero el cordobesismo ve que en 29 partidos el Córdoba tiene 41 puntos, 41 goles a favor y 41  en contra. Está en el puesto 11, justo en la mitad de la tabla, que es a lo que se puede aspirar con semejantes números tan equilibrados y que tanto engañan a los amigos de la estadística. La poca estima de Cruyff con los porteros la tiene también Iván Ania, que quitó de la titularidad a Carlos Marín ante el Racing precisamente en El Arcángel allá por septiembre y ayer le devolvió el puesto por cosas que no le gustaron de Iker Álvarez. Resultado: 1/ partido nefasto de Carlos propiciando un gol en una mala salida en un córner y otro por intentar regatear a Íñigo Vicente, uno de los jugadores más listos de Segunda. 2/ Los dos guardametas en el disparadero hechos flan.


       ¡¡Ojo!! El partido fue del Córdoba. Jugó como no se le ha visto en toda la temporada. Jugó para ganar, pero no se pueden regalar goles, ni dejar de vigilar al veloz Andrés Martín, el Pichichi de Segunda, al que sin lateral izquierdo enfrente se asigna su persecución a un Requena corredor de  medio fondo en el centro del campo. Dos goles coló el que fuera nuestro Andresito y hoy flamante Pichichi de la categoría. Seguirá siendo atractivo ver jugar al Córdoba, se ganarán partidos... pero nos seguirán marcando goles y se necesitarán cuatro y cinco para ganar.


  Luis Ramis no comparte en sus tácticas y métodos las alegrías de Iván Ania y José Alberto a los que hay que añadir a Rubí del Almería (53 goles a favor y 40 en contra) y Pablo Hernández en el Castellón, sino que nos recuerda a las pesadas hormigoneras de los Maguregui obsesionados con no encajar. 26 goles lleva en contra por 32 a favor, lo que le basta para estar a tres puntos del ascenso directo, aunque se espera que esté a seis si el Almería gana a la Cultural esta noche y suma 52. Se ganó al Mirandés sin sobresaltos y sin delantero centro. Ahora pone a Appin, un medio ofensivo, en vez de a Fer Niño o Mario y con un 4-4-2 que para mí es un 4-6 se va apañando. Los goles los mete David González, zurdo y que llevaría el 10 en los 70 y además es burgalés, detalle que se agradece. Lo que no gusta del Burgos es el juego que despliega. "Joé, tu Burgos -me dice un quinto de Montemayor que se sienta al lado en El Arcángel-, no juega ná y ahí está". Así es. "Menos jugaba el Oviedo la temporada pasada y ascendió", le contesto. "También es verdad..." 

La guerra



 Sir Alfred J. Ayer


Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    Técnicamente, guerra es una lucha armada entre unidades políticas organizadas, y guerra civil es una lucha armada en el seno de una unidad organizada.


    Ochenta años ya de la última guerra civil española, que iba camino de quedarse en otra fuente de divisas para Inglaterra, merced a los libros y documentales facturados por bandadas de hispanistas que viven de escribir de Franco como si fuera Paul Gascoigne.


    –La guerra civil española fue la primera batalla de la guerra mundial –dice el frescales de Paul Preston, que sabe que su nicho de clientes va por ese lado.


    Sofía Casanova se hartó de repetir en ABC lo que oyó decir al Lenin del 18 en Petersburgo: “Afirmados en Rusia, nos apoderaremos de España”.

    
La guerra civil fue una revolución aplastada por la contrarrevolución, y ahí está la cosa para quien la quiera comprender, que, desde luego, no es el Ludolfo Paramio de Podemos, un becario “black” cuyas concordancias intelectuales están a la altura de las gramaticales y que, para conmemorar el 18 de julio, se marcó un tuit (el morse de los politólogos) digno del profesor Cojonciano:

    
Esta noche hace 80 años, las mejores de nuestras abuelas y abuelos comenzaban a salir en alpargatas a luchar por los humildes y la libertad.

    
Esto es Lenin, el de “la libertad es un prejuicio burgués”, pasado por Heidi, cuyo abuelo, el Viejo Hessen, resultaría ser en España el capitán Lozano, abuelo de Zapatero, ese “drógulus” (criatura mitológica del absurdo salida de la imaginación del filósofo Alfred J. Ayer) que rompió el juguete para ver qué había dentro y se cargó el consenso sobre el cual se asentaba el pintoresco sistema político español que ahora hace agua.


    España quería vivir del consenso entre el falangismo y el comunismo como vive Inglaterra del armisticio entre Cromwell y el Parlamento: donde durante cuarenta años había comido un partido, durante otros cuarenta comerían cuatro. Y así fue la cosa... hasta que vino el “drógulus” de León.

P 

[Julio, 2016]

Lunes, 9 de Marzo

 



Amor a la madrileña