lunes, 9 de noviembre de 2026

Los Tres Monos Sabios





Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Las tribulaciones de Mbappé en China han hecho que el Clásico pasara como una tormenta. La autocrítica, recordaba en su día Fueyo, fue una de las técnicas predilectas de la administración mandarinista: todo mandarín debía redactar cada cinco años una lista o confesión escrita de las faltas cometidas por él, por las cuales era luego castigado. Y describía la tradicional institución de los Ko-lao: “Toda autoridad tenía a su lado un observador silencioso, un censor, cuya función única era, como la de los historiadores, revisar todas las actas. Estos hombres se llamaban Ko-lao; eran muy respetados y temidos; eran también inamovibles y ejercían una severa inspección sobre todo cuanto concierne al gobierno, sobre el despacho de los asuntos y la conducta privada de los mandarines, dando noticia de todo directamente al Emperador”.


En España los profesionales que viven de llamar “dictador” al general ferrolano, creador del actual Estado español, fingen desmayarse porque Mbappé habría llamado dictador al protagonista del “Pequeño Libro Rojo”, creador del actual Estado chino. Y hay tal cantidad de “leures” en este juego que lo único que podría hacerse sería buscar el “cui prodest” del escándalo, cosa que no vamos a hacer, y nos conformamos con tomarnos el caso como un recuerdo del futuro que ya está aquí, en el que los contemporáneos de Mbappé hemos de obrar como los Tres Monos Sabios, Mizaru (“No ver”), Kikazaru (“No oír”) e Iwazaru (“No decir”). Exactamente igual que cuando oímos que el sexagenario Flick, ganador de dos ligas tebanas, es un entrenador “in”, siendo incapaz en ese tiempo de aprender a decir en español “de mica en mica s’omple la pica”, y que el sexagenario Mou, que se marcó un Capablanca en el Clásico (desdeñar las aperturas y a dominar los fines de partida) es un entrenador “out”.


–El ajedrez –dijo Richard Burton (el traductor, no el actor)– es un juego erótico: todo consiste en poner horizontal a la reina.


Se consiguió merced a una jugada de Camavinga, a quien los piperos querían vender en verano para traerse a Rodri (por más del doble de lo que costó Cristiano, único futbolista, por cierto, que ha felicitado a Kane por su Balón de Oro), cuya forma de repartir balones en los partidos como un utillero en los entrenamientos los tiene fascinados. Camavinga, que llegó como una mezcla de Seedorf y Redondo (imagen de Hughes que luego haría suya el Uclés de Sangenjo), grabó en el Campo Nuevo una jugada tan “icónica” (para que se nos entienda entre el piperío), con remate de Mbappé, como la de Redondo en Old Trafford, con remate de Raúl, salvo que a Redondo lo aplaudieron los ingleses y a Camavinga los culés le pegaron un palazo de bandera, como en una fantasía de Bono, aquel ministro. También para el recuerdo, el virtuosismo houdinesco de Diomandé encerrado contra tres en la línea de cal: bombeta pirotécnica, caño a Lamine’2030 y tocata y fuga del chico de los ciento veinte millones, que era el dinero que los piperos tenían guardado para fichar a Zubimendi. Atronador ha sido el silencio mediático sobre la virguería de Diomandé, en contraste con el bombo (y el platillo) del periodismo sobre la virguería (una no-rabona, o rebote editado en montaje televisivo) de Lamine’2030 ante el Galatasaray. Tampoco se ha hablado mucho del regate de Camavinga a Cubarsí, el Franco Baressi de la Modernidad. En resumen, un Clásico donde el árbitro sólo deseó suerte a los del Barsita, donde el revolucionario Flick planteó una partida de brisca, mientras el obsoleto Mou prefirió tirar del librillo del ajedrez. En visión de nuestro orate Félix Martí Ibáñez, psiquiatra exiliado (¡éste sí!) a los Estados Unidos, donde escribió cosas graciosísimas:


–Darle jaque mate al rey opuesto en ajedrez equivale a castrarlo y devorarlo, haciéndose los dos uno solo en un ritual de homosexualismo simbólico y comunión canibalística.


Leídas las crónicas, el mérito no fue de Mou, sino de los revistosos del puchero, que le dijeron cómo jugar, razón por la cual los cronistas están comiéndose los mocos en un podcast, y Mou, ganando sus buenas perras en el banquillo de Chamartín.


[Sábado, 31 de Octubre]

Lunes, 9 de Noviembre

 


La Milla de Oro

Tebidiario. La cama desocupada

 


y se está casi ausente
en el número de madera amarilla
de la cama que está desocupada tanto tiempo
                                    allá .....................................
                                                                 enfrente.

Samain diría el aire es quieto y de una contenida tristeza / César Vallejo

domingo, 8 de noviembre de 2026

Hughes. Valencia, 0; Real Madrid, 3. El Madrid se despide de Mestalla

    

 
 @realmadrid

Hughes 

Pura Golosina Deportiva

 
No era el Valencia fallero y bronco de otras veces. Apocado el público, aunque con ganas, y el equipo en un 5-4-1 con jalapeño de Aguirre, siendo el jalapeño Sadiq, al que mandaba a luchar contra lo imposible, pues el Madrid salió de una pieza y con el once de gala.

El público apretaría y faltaba ver por dónde saldría el árbitro, que en los primeros minutos dejó alguna duda alimentada por la miopía llamativa de uno de los jueces de línea.


Pero el Madrid estaba muy bien plantado, y el balón lo manejaba con fluidez y velocidad, como un circuito logrado. Sin manierismos, sin tonterías. Pim, pam, pim, pam, dándole Bernardo Silva algo de pausa, de ligero desmayo.

Hubo una acción muy clara: Huijsen pasaba el balón como un contrabando entre valencianistas al lugar central de Bellingham. Ése era el nervio más importante del Madrid.

A los 9 minutos, el partido paró para recordar a Jesús de Miguel. Yo creo que al entrenador Aguirre se le saltaban las lágrimas.

El Madrid empezó buscando a Diomandé, que se la liaba de colores a Pepelu. Por allí cerca andaba Maffeo, y fue inevitable pensar y hasta temer que Diomandé picara ese anzuelo. Cuando le dio la patada inevitable, por suerte no reaccionó.

Eran ya un par de fueras de juego, un par de faltas, y a Mourinho se le dibujaba en la cara la ira callada.

La polémica arbitral hacía aparecer al viejo Mestalla, que con el antimadridismo se hace bombonera. Iba a ser el último partido del Madrid en el estadio.

Maffeo, cubierto de tatuajes como el calco de una quiniela, quería darnos el partido, pero una tarjeta a tiempo lo puso en su sitio. El público se encabronaba. Era absurdo, y no podía durar. Una falta al borde del área que tenía que tirar Valverde la tiró Mbappé, pero el rechace, con justicia, le cayó al uruguayo, que como es habitual controló dejándosela a un metro (se las autopone como a Fernando VII) y una vez la pelota en posición, le arreó la estilosa coz. Era el 0-1.

El realizador, que buena persona no es, mostraba un plano de Dumfries. Estaba con el ceño relajado. Pobre Dumfries, que cada vez que Valverde hace algo le buscan el careto. En esto se turnará con Trent.

Estaban aun flojos Bellingham y Mbappé, y sobresalía lo colectivo. El Madrid recuperaba rápido, pronto. Entre los jugadores, en defensa, no había apenas distancia. Estaban defensivamente cerca.

Los defensas, sobre todo Huijsen, buscaban a Bellingham, que al primer toque evacuaba a la banda. Activaba el habitual triángulo con Cucu y Diomandé, y por la derecha, un poco después, aparecía el de Bernardo, Güler y Valverde. El Madrid era dos pulmones funcionando entre Tchouaméni y Mbappé.

En defensa, entraba la tentación de decir que Hujsen estaba imperial, pero algo en él lo impide.

El Madrid dominaba. Su control era absoluto, tedioso casi. Y cristalizó en un 0-2 antes de que pudiera cansarse de su superioridad. Fue una gran jugada de Bellingham cayendo a la izquierda y centrando. Güler remató en el área con la derecha.


@realmadrid 


También era pronto para decirlo, pero el Madrid parecía uno de los mejores equipos en años. La debilidad del Valencia podía exagerar la sensación.

Una cosa buena que tiene Cucurella es que le evita al madridismo la tentación del victimismo. Porque en todos los partidos, impunemente, le arrea alguna al rival y sentimos que la persecución no es total. Además, al que se lo merece. Maffeo recibió jarabe rotuliano.

Diomandé parecía un bailarín, de los de antes, de musical, de claqué. Sin sonido y sin balón, si con un programa de edición lleváramos su figura a un espacio neutro, veríamos en él a un bailarín. Pero no tenía la noche. Falló un gol y luego hasta se enfadó. Fue con Sadiq, al que Aguirre había puesto a jugar, a cincuenta metros de sus compañeros, de ariete budspenceriano en una interpretacion existencialista, de teatro del absurdo, del 5-4-1, como una boya olvidada en alta mar. Condenado por su corpulencia a un imposible, entendimos el berrinche desesperado que tuvo, como el del toro que con varias banderillas quiere quitarse alguna.

Tras el descanso, Aguirre dio un paso hacia lo desconocido poniendo una defensa de cuatro.

Al Madrid le faltaba el tercero para relajarse del todo. Había una brecha entre la distancia en el campo y en el marcador.

La segunda parte fue de Dimitrevski, que le paró varias a los madridistas. Arda se quedó solo a pase de Valverde. Luego le sucedió a Mbappé, por dos veces. Eran ocasiones que nacían desde la defensa. Huijsen logra unos pases impropios de un central.

La impotencia del Valencia era hasta dolorosa. Con lo que fue ese equipo... Y cuando entró el joven Aimar a todos nos asaltó la misma sensación: pero ¿han pasado ya 20 años desde Pablito Aimar?

Era tan débil el Valencia que la bronca del respetable se la iban a llevar ellos.

Dimitrievski le hizo otra parada a Bellingham, que llegó al área como un tractor o como un padre arrastrando a los chiquillos. Pepelu le agarraba y el árbitro, a su lado, como si nada.

El Madrid estaba marcando ‘expected goals’ para los panenkitas.

Hubo otro un susto en la grada. Alguien necesitaba ayuda médica. Esto ya ocurrió la semana pasada. Tengo que hacerme un chequeo.

Mbappé había fallado el número suficiente de ocasiones para poder marcar ya su gol diario. Una asistencia de Güler, tras ganar con el cuerpo la pelota (culón en el buen sentido) y Mbappé no falló porque era una jugada ante el portero sin tiempo a pensar: control orientado con un solo toque y gol. Actuaba ahí el instinto, la pantera prehumana, que es el mejor Mbappé.

A los pocos minutos se iba como un tren bala japonés a portería y Gayá tuvo que pararle en falta. La tarjeta roja encendió al público que cantó con crueldad ridícula “Mbappé, balón de playa”.

Fue en Valencia donde Vini entró en crisis, donde se le puso nombre sarcástico a los “galácticos”... y donde Diomandé vio amarilla y se cabreó.

Entraron ya los cambios. Bellingham pudo marcar de nuevo solo ante el portero, pero a veces es tanto el arrastre que llega agotado.

El partido pudo acabar en goleada mayor, pero está bien que quedara así. Entraron al final Espí y Thiago, buena noticia. En el campo, Tchouameni se agigantaba y el Madrid mostraba una superioridad desconocida. Pocas veces, si es que ha habido alguna, era tanto ante tan poco en Valencia.

El realizador, sorprendente, misterioso casi, mostraba de nuevo el rostro de Dumfries en el banquillo. Momento lynchiano. Parece que va a convertirse en un plano recurso de esta temporada.

El árbitro pitaba el fin y Mourinho le decía algo al oído a Aguirre, como un ajedrecista que le reconociera al otro la apertura.

El partido había acabado, aunque la gente se había estado yendo antes. Así, el estadio quedó pronto vacío. El Madrid se despedía de Mestalla, y el Mestalla, seguro, del Madrid. Sus localidades. Su visera. La grada de la mar. Su vieja estructura, en la que algo tuvo que ver. La mole de la Avenida de Suecia, con ese pronto tan suyo, para siempre en nuestro corazón.

 

 @realmadrid  

Ateos


 Dorothy Day

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    La pandemia, informa el periódico de las elites, dispara el número de ateos en el país, y en España ya no hay más Dios que Pedro Sánchez. ¿Qué son las élites? Según el clásico, aquellos que pagan menores impuestos con mayores ingresos.
    

–Elite son aquellos cuya sociología nadie se atreve a escribir.
    

Al fin, ningún español cree en Dios ni tiene una idea de Dios. “Las ideas se tienen, en las creencias se está”, fue la distinción de Ortega, para quien de la soberbia de un pueblo nace necesariamente una sociedad igualitaria: “el todos iguales”. Es decir, todos cafres.
    

Albornoz sitúa el nacimiento de esa soberbia española en la mezcla de godos, cántabros y vascones que da lugar al castellano en reconquista de su Dios, un Dios del que hoy ese mismo castellano tiene la misma idea que de las demás cosas que hable: ninguna.
    

–El debate religioso ya no se da entre religiones, sino entre los que creen que creer tiene algún valor y los demás.
    

¿Ateos o agnósticos? Menuda pregunta para los revistosos de la filosofía, todos tan “suaviter” para no perder su nombre en el cartel. El ateísmo es el toreo de pata adelante, y el agnosticismo, el toreo de pata atrás. Un agudísimo pensador político comparaba el agnosticismo con el voto en blanco, y el ateísmo, con la abstención: paralizado ante la duda metafísica, el agnóstico admite la posibilidad de la existencia de Dios; el ateo la niega porque piensa que es ilegítimo pedir que se pruebe la no existencia de Dios.


    –Votan en blanco los agnósticos en política, que no saben deducir lo intolerable del sistema. Y votarían a un partido nuevo que diera fe a sus esperanzas como el agnóstico en religión se haría creyente si se rajara el cielo y apareciera una figura diciendo: “Soy Dios”.
    

El país político es tan cutre que el sanchismo fomenta este crimen cultural (la religión es lo decisivo de toda cultura) porque Sánchez vio en una película sobre Dorothy Day que, si se le da a Dios lo que es de Dios, “nada queda para el césar”… y sus elites.


[Martes, 12 de Abril]

Domingo, 8 de Noviembre

 


Valle de Esteban

Félido con maceta

Estad, pues, preparados, porque no sabéis ni el día ni la hora

 DOMINGO, 8 DE NOVIEMBRE


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:


-El Reino de los cielos es semejante a diez jóvenes, que tomando sus lámparas, salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran descuidadas, y cinco, previsoras. Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; las previsoras, en cambio, llevaron cada una un frasco de aceite junto con su lámpara. Como el esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó un grito: '¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!' Se levantaron entonces todas aquellas jóvenes y se pusieron a preparar sus lámparas, y las descuidadas dijeron a las previsoras: 'Dadnos un poco de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se están apagando'. Las previsoras les contestaron: 'No, porque no va a alcanzar para vosotras y para nosotras. Id mejor a donde lo venden y compradlo'. Mientras aquéllas iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban listas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras jóvenes y dijeron: 'Señor, señor, ábrenos'. Pero él les respondió: 'Yo os aseguro que no os conozco'. Estad, pues, preparados, porque no sabéis ni el día ni la hora.


Mateo 25, 1-13

Tebidiario. Tras de un amoroso lance

 

 

 

Tras de un amoroso lance,

y no de esperanza falto,

volé tan alto, tan alto,

que le di a la caza alcance.


Tras de un amoroso lance / San Juan de la Cruz

sábado, 7 de noviembre de 2026

Los idóneos




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Hacer ascos a los dictadores es como hacer ascos a las sopas de ajo. Entre otras cosas porque en España, políticamente, nunca hemos conocido otra cosa. Esto mismo de ahora, el sanchismo, es una dictadura: comisaria (o mejor, “cutrecomisaria”), pero dictadura, y enfrente sólo tiene a “los idóneos”.

    “Los idóneos” se llamaron los que se fueron con Dato cuando la escisión en el partido conservador de Maura. Hoy, las cabezas del “idoneísmo blandengue” son Casado y Rivera, demócratas a la manera española de Weyler.
    
–Por temperamento y por convicción –decía el general al Caballero Audaz–, soy muy demócrata… En esto llego hasta la exageración… En ocasiones he regresado de una visita a pie, aguantando la nieve y el frío, por no tener al cochero en la puerta esperándome.
    
Esto lo saben sus competidores de partidocracia, Sánchez y Pablemos, que se aprovechan de ese “esnobismo que empieza en la duda elegante y la cabriola intelectual y termina en la claudicación o en la indiferencia suicida”. De ahí la abstención de “los idóneos” ante la exhumación de cadáveres por motivos ideológicos.

    Sánchez viene de Venezuela y de la literatura energuménica que sustenta sus siglas: el “golpe de muerte a la burguesía, destruyendo el Estado social por ella creado” que prometía el tronado de Iglesias, o “la República de trabajadores” (?) del idiota de Araquistáin, para quien España era “un pueblo virgen” (?) que hay que “organizar en nación”. Y Pablemos es un Zelig de mercadillo que se cree Saint-Just salvando la Revolución mediante una “potencia dictatorial” en manos de “un hombre de genio, de fuerza, de patriotismo, de generosidad para aceptar ese empleo de la potencia pública”, o sea, él. De Pablemos corre por las redes un video que explica que lo suyo es la dictadura, pero que como la palabra “no mola nada”, la sustituye por “la palabra democracia”.

    “Los idóneos” no acaban de entender que en Madrid la democracia, igual que el madrileñismo, es una ficción literaria.


[Agosto, 2018] 

Sábado, 7 de Noviembre

 



La Milla de Oro

Tebidiario. El libro de la naturaleza

 


Rector de los capítulos del cielo,
de la mosca ardiente, de la calma manual que hay en los asnos;
rector de honda ignorancia, un mal alumno
leyendo va en tu naipe, en tu hojarasca,
el hambre de razón que le enloquece
y la sed de demencia que le aloca

El libro de la Naturaleza / César Vallejo

viernes, 6 de noviembre de 2026

El votante




Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Los politólogos (politólogo es el que no tiene otra cosa que hacer) están engorilados con el votante de Podemos.


En Europa (aparte Francia e Inglaterra) no hay electores, sino votantes. Como el salvaje para los antropólogos, el votante es un individuo servicial que hace lo que sea necesario para sustentar las teorías de los politólogos.


¿Quién es y dónde se encuentra el votante de Podemos?


Los que yo conozco son o funcionarios o millonarios (socialismo Benarroch) o, mezcla, bien mirado, de los dos, o sea, estudiantes, gente, en cualquier caso, que no ha tenido en su vida una radial en las manos, y se encuentran en el barrio de Salamanca, que es el barrio que Willy Toledo no se atreve a pisar… por si se encuentra con Almodóvar, que no sale de él, y le pone a cavar cunetas en su próxima película.


Sé de esnobs de la Milla de Oro, con pisos de seis mil euros mensuales e hijos universitarios en Londres y París (“las universidades españolas son infumables”) que votarán a estos charlatanes de Facultad que dan la chapa complutense en el parnasillo de Berlusconi y que nos prometen un país tan gamberro como Grecia.


Nadie se ha parado a pensar que quizás la sociedad española se merezca a Pablemos, ese señor cargado de espaldas (el peso de la púrpura) que va tan de prisa (lo que Marx llamaba la aceleración del proceso histórico, me recuerda un amigo) con el cuento de la “casta”, cuando él ya ha hecho suyos los dos rasgos distintivos de la “casta”: el sistema de listas y la nómina del Estado.


Al final, si tenemos en cuenta que el enemigo del sistema es la abstención, Pablemos viene a apuntalar el sistema con esos votantes suyos que por aburrimiento, al que tan propensos son el funcionario, el millonario y el estudiante, habían dejado de votar.


Llega una época (“¡perezosísima!”) en que vamos a ser todavía más fachas de obra y todavía más progres de palabra.

Cuando la “égalité” entra por la puerta, la “liberté” sale por la ventana.


[Febrero, 2015]

Viernes, 6 de Noviembre

 


Gatoblepas II

Tebidiario. El pajarito bueno

 



Canillita

En la muerte de Florencio Sánchez

¡Siempre el mismo! Ingrato ¿te parece poco
que jamás volvamos a encontrar tus huellas?
Sí, nunca hallaremos romero más loco
¡Qué cosas las tuyas! ¡Irte a las estrellas!
 
No mereces casi que así te lloremos
¡Irte a las estrellas! ¡Adiós, Canillita!
Siempre, siempre, ¿sabes?, te reprocharemos
que hayas dejado tan sola a Catita.
 
¡Por ella, su pobre pajarito bueno,
bésale en los ojos, Jesús Nazareno
que estás en la cruz!
 
¡Por ella que ahora se queda más triste
que todos los tristes que en el mundo viste,
ciérrale los negros ojazos sin luz!

Evaristo Carriego

jueves, 5 de noviembre de 2026

Fetichistas



James Harrington

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    La casualidad, que es la décima musa, nos lleva a escribir en martes y trece del 14 de abril, Día del Santo Fetiche, por el advenimiento (que no conquista) de la segunda República.


    –Anda, paga tú, que hoy es tu santo y cumpleaños –dijo Curro Fetén, genial crítico taurino, a un gafe que se le pegó en el bar un martes y trece.
    

Los más fetichistas de aquella República liberal (no democrática, por su dependencia de la forma parlamentaria de gobierno) son quienes se la llevaron por delante, socialistas y comunistas.


    –Désenos cierto número de hombres, sean veinte, e inmediatamente haremos una república –escribe Harrington, el ideólogo del republicanismo inglés que en Roma se negó a besar los pies del Papa.
    

Como república deliberativa, su “Oceana” (Inglaterra) sería una aristocracia natural (inteligentes y virtuosos al mando), y lo explica: veinte hombres (si no son todos idiotas y quizás aunque lo fueren) nunca pueden hallarse juntos sin que haya cierta diferencia entre ellos, de modo que una tercera parte sean más listos, o menos necios que los demás; estos, por el mutuo conocimiento, se destacarán, y como los ciervos que tienen mayores astas, guiarán al rebaño. ¡La aristocracia natural!
    

Nuestros carneros izquierdistas creen que la república viene de la guillotina, pues ignoran que al caer en el cesto la cabeza del rey la chusma no grita “¡Viva la república!”; grita “¡Viva la nación!”


    Y la República americana degeneró, por corrupción, en una oligarquía que hoy, según Lee Smith, ve su relación con China como un escudo y una espada contra sus propios compatriotas: como los Treinta Tiranos de Atenas, los nuevos oligarcas desprecian el sistema político.
    

–A la oligarquía la llamamos república y Augusto llamó república a la monarquía –tercia Curtis Yarvin, tildado de jacobita porque, nostálgico de Augusto, de Isabel I y de Luis XIV, ve en una monarquía humeana “el único escape concebible del espectáculo de mierda total que estamos condenados a habitar para siempre”.


[Miércoles, 14 de Abril ]

Hughes. AEK, 2-Real Madrid, 3. Sólo falta Vinicius

 
 @realmadrid
 

Hughes

Pura Golosina Deportiva


 
“The original queen is AEK”, con esta declaración tan extraña en el fútbol (somos las reinas), el Madrid era recibido en otro infierno griego.

Minuto de silencio emocionante en memoria de Jesús de Miguel. Morir en un contraataque ...

Mou asomaba en la banda, cada vez más él. A Mou le está rejuveneciendo el Madrid, al contrario de lo que suele pasar.

El Madrid rotaba, pero de verdad: los centrales, Valverde, Güler y Tchouaméni fuera del once, que dependía de Camavinga en la cimentación y Bernardo en la construcción. El partido, no es de extrañar, nació descontrolado, un poco de culo, y ya muy pronto tuvo Courtois que hacer un paradón.

La intensidad del AEK era muy seria. A veces como madridista sorprende la energía que genera el Real Madrid. Es una renovable en sí mismo.

Diomandé estaba en la derecha y Vinicius en la izquierda. Las comparaciones iban a ser odiosas.

Ya pronto, en el minuto 11, marcó el AEK con golazo de Koita. Una diablura de extremo sobre el nido del Cucu. Yo creo que el 90% del madridismo se dedicó a buscar a Vinicius en la repetición. ¿Estaba ayudando? No.

El Madrid estaba blandito, perezoso, sin entrar del todo en faena, como con medio cuerpo fuera de la ducha, demorando el chorro helador.

Esta sensación de sí y no se remataba con las apariciones individualistas de Mbappé, enredado en la falta de espacios.

En el 18, Courtois ya le paró otra a Jovic, un jugador del que aun hoy cuesta saber qué fue, y probablemente qué sea. ¿Le llegó a pitar el Bernabéu? Tanta frialdad no dejó ni recuerdos. Jovic ha prosperado en Grecia, vecina balcánica. N se puede ir muy lejos.

Le hubiera gustado montar el lío por esas tierras a Güler, pero no estaba. Su labor creativa se añoraba pero fue sustituida por el acarreo como de cartero de Bernardo Silva y luego por la aparición de Bellingham.

El peligroso del AEK era Gacinovic, que por fortuna se fue apagando como un mecherito de esos de publicidad (”Talleres Eusebio”) que daban antes.

El Madrid apareció en ataque con un centro de Diomandé a Kilian. El equipo no estaba aun puesto en el sitio. Parte de la culpa era de Camavinga, excesivamente volandero, pero esto mejoró y Camavinga acabó haciendo un gran partido. Podría decirse que hasta un partido extraordinario, difícil de ver en otros mediocampistas. La energía de ese jugador es asombrosa. El proyecto de encauzamiento de su juego es una obra ingenieril y psicológica de primera magnitud que va a intentar Mourinho.

Un poco antes de la media hora el Madrid ya estaba en el partido. Presión activada, encajonamiento del rival y un lento atornillamiento que daba sus frutos: chut de Vinicius, gol en offside de Bellingham y, en el 31, el 1-1, taconazo del antedicho tras buen pase de Cucu. La jugada había nacido en una gran salida del juego de Rudiger, que a la vez alejó el peligro y creó un contragolpe. Bueno era el inicio que permitió al Madrid, ya hecho o formado, proyectarse en un espacio y mejor fue la finalización, un taconazo de medio lado de Bellingham, con una finura absoluta, en la estela zidanesca que ha emprendido. Llevó con una bella rotación la pelota al otro palo y su cuerpo no perdió nunca la compostura.


El gol hizo eclosionar (una palabra así merece), un fútbol supremo del inglés. Le pedían que se hundiera en los pivotes, error impaciente que cometemos, pero con el gol, en el área, de llegador, creció como mediapunta, como si la ausencia de Güler le redimensionara. Esto está pasando y va a pasar en el Madrid. Bellingham se agigantó.

Su fútbol era esforzado, humilde, indiscriminado, versátil; dirigía, pasaba, controlaba y todo lo hacía con una elegancia aun mayor. En Atenas Bellingham parecía un dios griego, un David o un Apolo de clasicismo conmovedor. Se hacía importante y a la vez se hacía hermoso, una envergadura erguida que se afina piernas abajo.

Ya sabemos que Bellingham es una navaja suiza y marcó, pasó, robó y también distribuyó, y la creación de fútbol se repartió entre los centrocampistas, casi de forma alícuota. Camavinga llevó mucha pelota y dirigió a su modo al equipo. Bernardo hacía diagonales de cartero que no se equivoca de buzón, Camavinga era verticalizador y Bellingham, una vez en la corona, buscaba a las bandas, como en un pase exterior que le dio a Dumfries y que en la retransmisión despertó un gemido de placer de Valdano. Exteriores se pegan bastantes, pero el de Bellingham era diferente. ¿No dejaba un pequeño vacío en el pecho, como de forma que queremos apresar y no se deja, un anhelo melancólico pequeñísimo y a la vez una ligera euforia? Queríamos ver más.

La centralidad de Bellingham, decisión de Mourinho, está devolviendo al Madrid a la belleza, una belleza difícil porque ha de labrarla el propio Bellingham en su mole muscular, en su juego de fuerza, inglés, generoso y noble...

Brillaban ahí él, Camavinga y Cucurella, y por esos andurriales penaba Vinicius, pues un poquito alma en pena se nos ha quedado. Jugador sin ego, quizás esto sea la forma de integrarlo de nuevo en lo colectivo. Vinicius ya no es un problema. Su presencia ya no se siente como un duelo de divas con Mbappé. Puede estar mal, pero ya no es un pavo real o un gallo dibujando a picotazo su territorio.

El AEK se había deprimido. Los cánticos ya eran un mantra desapasionado.

El Madrid había entrado en calor con el gol pero también con la presión. Diomandé era un Camavinga bis y hasta quisimos ver a Vini presionar.

No tenía la noche Mbappé, que repetía sin éxito el salto de la rana.

Dumfries llegaba por su banda y en un par de ocasiones convocó al remate a Vinicius, que fue capaz de cruzarse el área para ello. Esto se celebra como cuando un deprimido abandona la cama y es capaz de cruzar el pasillo para ir a la cocina. Vini preocupa y da un poco de pena. Para algunas tribus africanas, las máscaras son el alma de otra persona. Ponerse una máscara es migrar de identidad y Vinicius cambió la expresión de su cara. Ese chico no se encuentra en el espejo.

El Madrid, que había empezado flojo, acababa la primera parte dominador.

Un reto del equipo era que las parejas, las sociedades valdanistas cuajaran. Dumfries y Diomandé tenían que congeniar (con Dumfries no es fácil), también Bernardo y Camavinga.

Camavinga parecía más inspirado en el primer toque. No controla y toca y vuelve a tocar. En el mismo toque la pisa y la devuelve al juego. Sus primeros controles eran buenos. Sonará exagerado, pero el partido de Camavinga quizás fuera la mayor noticia del partido. Hay que ver sus números, sus kilómetros, la cantidad de subidas y bajadas que hizo...

Bellingham estatuario, Camavinga incansable, como un perro genial que persiguiera el frisbi y, al llegar a tenerlo, se lo volviera a lanzar él mismo... y el tercer portento era Diomandé que penetraba en la banda con un surtido de regates zigzaguante. Encara al rival, traza una diagonal, corrige y cambia de sentido, entonces amaga, hace el contra-amago, y cuando va a salir, se gira, da media vuelta, y vuelta a empezar... en cada lance dibuja algo, una firma endiablada hecha de varias trayectorias...

Y volvía a brillar en la defensa. En alguna jugada le comía el lateral a Dumfries. Sucede que el lateral a veces se meta donde el extremo y le quite espacio, lo que no es tan habitual es que el extremo desplace del sitio al lateral.

Pero en el 51, ay, el Madrid se rompió. Era importante ese instante y Mou salía del banquillo.

Era un hito del partido, al que siguió otro: A Mbappé, por fin, le salía un arriquitaun y su pase posterior lo remató, con mucho peligro, Cucu.

Vinicius se quiso arrancar, pero a primeras del slalom se dejó la pelota. Si eso hubiera sido el Bernabéu, ya le habría caído una pitada wagneriana.

Los extranjeros del AEK, de gran diversidad, le protestaban al árbitro haciendo el mismo gesto grecolatino.

Cucurella hacía otro partidazo. Bueno en ataque y correoso en defensa, pesadísimo para el rival. Defensivamente, Cucu parece la tercera cuñada de Homer.

El juego fluctuaba un poco demasiado. El AEK había caído físicamente, pero con los cambios cogía oxígeno justo cuando el Madrid empezaba a resentirse. La forma de resentirse la conocemos: se alargaba.

Necesitaba cambios el Madrid y entraron Endrick y Valverde. Acierto pleno. Aportaron energía suficiente, aunque el juego no se recuperó del todo, no se cohesionó. Fue un partido resuelto en modalidad de correcalles.

Vinicius, por fin, se fue de alguien, igual que de Walker la noche del City.

El Madrid ya tenía piernas y potencia, pero nunca juntó del todo al equipo. El balance defensivo era malo y así llegó el 2-1 (Pilo): de tenerla Mbappé en el área ajena se pasó al gol en la propia.

El fantasma de la derrota ya se paseaba como la chica guapa que anuncia el round en el boxeo cuando el Madrid empató. Bellingham lanza a Dumfries, que se la pone a Mbappé, llegando como en Barcelona, para rematar. A Mbappé el minimalismo le sienta bien.

Justo antes, Mou iba a sacar a Espí, pero se lo guardó. Tenía a Endrick, que empezó a trabajarse la banda. Su efecto a esas alturas de partido es devastador. La defensa que no estaba rota la termina de romper. Las revienta.

Como la derecha ya era un cañón, Mourinho cambió la otra: Carreras y Brahim, y un poco después Espí, demorado.

Endrick rompía por fuera, chutaba por dentro, sacaba los corners y pasaba “al espacio” de Mbappé, que tiró al larguero.

Mourinho le ha encontrado el sitio a Endrick, Pero eso ya lo tenía, Mou le ha encontrado el momento. Entrará a los 70 minutos para saltar todo por los aires.

Tiene recursos Mourinho, que entre desmontar a los neogalácticos y la ultima ratio de Espí, encuentra el intermedio de Brahim, el acelerador, y Endrick, el reventador de partículas.

Era una asedio el Madrid. Presionaban como leones; acogotados los otros, Y así se repitió el guion de Roma (objetivar el azar, domar lo extraordinario). En el descuento, Valverde robó al borde del área y tardó nanosegundos en armar el disparo. Le pegó como si le diera una leche a alguien. Un ímpetu violento, un arrebato. Ese es su estilo, ya le vamos conociendo. El balón, por supuesto, cogió una pequeña trayectoria alevosa y cuando llegó a las gradas, la enaguas de la reina de Europa, Endrick ya derribaba, abraza y besaba a Valverde. Se tendrán que conocer. Podrían ser la banda derecha en la próxima rotación, que ya no son rotaciones sino combinatorias felices de Mourinho.

 

@realmadrid 

Jueves, 5 de Noviembre


Si hacemos estas cosas, Madrid nunca estará a la altura de París o Roma, ni siquiera a la de Barcelona.

[Totalmente, el añadido de arriba es un pegote de mal gusto]


 

Tebidiario. La Tinaja




¿Cómo se siente uno?










Triste, solitario y final

miércoles, 4 de noviembre de 2026

Pasó por la vida como una tormenta

 
 Tebi
 
10/07/2011- 04/11/2026 
 
 
 
[Hound Dog. Canción con que lo habrá recibido su amigo Trico en el Cielo de los Perros]
 
Perro de Caza
Hound Dog


No eres nada más que un perro de caza
You ain't nothin' but a hound dog
Llorando todo el tiempo
Cryin' all the time
No eres nada más que un perro de caza
You ain't nothin' but a hound dog
Llorando todo el tiempo
Cryin' all the time

Bueno, nunca has atrapado un conejo
Well, you ain't never caught a rabbit
Y no eres mi amigo
And you ain't no friend of mine

Cuando dijeron que eras de buena raza
When they said you was high classed
Bueno, eso fue solo una mentira
Well, that was just a lie
Cuando dijeron que eras de clase alta
When they said you was high classed
Bueno, eso fue solo una mentira
Well, that was just a lie

Nunca has atrapado un conejo
You ain't never caught a rabbit
Y no eres mi amigo
And you ain't no friend of mine
No eres nada más que un perro de caza
You ain't nothin' but a hound dog
Llorando todo el tiempo
Cryin' all the time
No eres nada más que un perro de caza
You ain't nothin' but a hound dog
Llorando todo el tiempo
Cryin' all the time

Bueno, nunca has atrapado un conejo
Well, you ain't never caught a rabbit
Y no eres mi amigo
And you ain't no friend of mine

Cuando dijeron que eras de buena raza
When they said you was high classed
Bueno, eso fue solo una mentira
Well, that was just a lie
Cuando dijeron que eras de clase alta
When they said you was high classed
Bueno, eso fue solo una mentira
Well, that was just a lie

Nunca has atrapado un conejo
You ain't never caught a rabbit
Y no eres mi amigo
And you ain't no friend of mine

Cuando dijeron que eras de buena raza
When they said you was high classed
Bueno, eso fue solo una mentira
Well, that was just a lie
Cuando dijeron que eras de buena raza
When they said you was high classed
Bueno, eso fue solo una mentira
Well, that was just a lie

Nunca has atrapado un conejo
You ain't never caught a rabbit
Y no eres mi amigo
And you ain't no friend of mine

No eres nada más que un perro de caza
You ain't nothin' but a hound dog
Llorando todo el tiempo
Cryin' all the time
No eres nada más que un perro de caza
You ain't nothin' but a hound dog
Llorando todo el tiempo
Cryin' all the time

Bueno, nunca has atrapado un conejo
Well, you ain't never caught a rabbit
Y no eres mi amigo
And you ain't no friend of mine. 

La araña


Lady Hale


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Si en Londres salió la juez Hale (“remainer”) a leer el papel del Brexit con una araña en la solapa, en Madrid podía haber salido el juez Requero (pepero) a leer el supremo aval de Franco con un cuervo al hombro.

    
En consideración a los ciudadanos que todavía levantan una ceja ante las decisiones de los jueces diremos que la cosa judicial no es un poder (afortunadamente); es una autoridad, en el mejor de los casos; y siempre una rama del mando. En Inglaterra, Monarquía parlamentaria, el mando está en el Parlamento, y en España, Estado de partidos, el mando está en el consenso. A Franco no lo saca (¿habrá “ejecución póstuma”, como con Cromwell?) Sánchez; a Franco lo saca el consenso.

    
En el puesto de Lady Hale, sólo un juez sacó los pies del tiesto, Coke, inmortal por decir (¡cuando el mando estaba en la Corona!) aquello de que “el Common law protege al Rey”, contra lo cual se revolvió como una hidra Jacobo Estuardo, gritando:

   
 –¡Esta afirmación constituye traición: el Rey protege al Derecho, no el Derecho al Rey!

    
Coke se desmayó, pero entró en la Historia.


    De Lady Hale se habla porque lleva una araña en la solapa. No es mal comienzo, si tenemos en cuenta que la justicia es, básicamente, literatura. La araña teje y los fabulistas “textan”: ahí está la tertulia de la araña y la abeja que monta Swift en la biblioteca de Saint James en Londres. Barthes recuerda que “texto” procede de “textus”, participio pasivo de “texo” (tejer): le fascina la hipótesis freudiana de que las mujeres aprendieron a tejer al cruzar los pelos del pubis para hacer con ellos un pene fetiche.


    ¿Y el cuervo? A mí me gusta por Poe, que lo convirtió en el “icono emblemático” de la necromancia, y por Heinrich, el zoólogo que descubrió su capacidad para el engaño, pues el cuervo finge esconder sus provisiones en un lugar para luego ocultarlas en otro. Como nosotros.


    –Entre nosotros –dice John Gray–, los mejores mentirosos son los que se mienten a sí mismos.
    

Ahora mismo, los españoles.


[Septiembre, 2019] 

Miércoles, 4 de Noviembre

 



Esto
sucedió entre dos párpados; temblé
en mi vaina, colérico, alcalino,
parado junto al lúbrico equinoccio,
al pie del frío incendio en que me acabo.

Resbalón alcalino, voy diciendo,
más acá de los ajos, sobre el sentido almíbar,
más adentro, muy más, de las herrumbres,
al ir el agua y al volver la ola.
Resbalón alcalino
también y grandemente, en el montaje colosal del cielo.

¡Qué venablos y harpones lanzaré, si muero
en mi vayna; daré en hojas de plátano sagrado
mis cinco huesecillos subalternos,
y en la mirada, la mirada misma!
(Dicen que en los suspiros se edifican
entonces acordeones óseos, táctiles;
dicen que cuando mueren así los que se acaban,
¡ay! mueren fuera del reloj, la mano
agarrada a un zapato solitario).

Comprendiéndolo y todo, coronel
y todo, en el sentido llorante de esta voz,
me hago doler yo mismo, extraigo tristemente,
por la noche, mis uñas;
luego no tengo nada y hablo solo,
reviso mis semestres
y para henchir mi vértebra, me toco.

César Vallejo

martes, 3 de noviembre de 2026

Orgía de muertes

 Cementerio de Adamuz
 

Francisco Javier Gómez Izquierdo


No sé por qué hace quince días, el 24 de octubre, me dio por ir a Adamuz de mañana. Fui a tomar café, pasear por el pueblo y comprar un cupón al cuponero que dio lecciones a los políticos el último 18 de enero, el día de la muerte en los trenes. Cuando aquella tragedia estábamos en El Arcángel, viendo cómo Larrubia marcaba un gol de tres puntos para el Málaga ascensor. No vi al cuponero en ese foro de bares y supermercado de Adamuz y a pesar de no ser aficionado marché con cierto desasosiego que a lo visto se estaba incubando.
   El miércoles 28 de octubre a las nueve, la hora de la tragedia trenera repetida en Urda, el pueblo del Cristo en barca, tomaba café en la cantina del pueblo donde nació mi doña en los montes de Toledo y allí explicaba cómo tendría que recoger al hijo el jueves en la estación de C. Real y llevarle el domingo a que cogiera un AVE a Barcelona donde debía estar un mes en el hospital San Pau por labores que le son propias. Ya tenía los billetes. Todo al traste. Al final avión desde Sevilla y olvido total por un tiempo de trenes entre Madrid y Sevilla, camino muy frecuentado por el chico.

 
   No he tenido ánimo de poner nada de los empates de Córdoba y Burgos. Los vi por el móvil, que no es modo mientras un desasosiego me atenazaba la voluntad.


  Esta mañana me llega la muerte de Jesús de Miguel, uno de esos currelantes del área a los que se agradece su esfuerzo, insistencia, dedicación... virtudes para clubes modestos, pero virtudes. Hay muchos como De Miguel a los que se agradece su inquebrantable compromiso.

 
   He sentido la obligación de hacer una mención en Salmonetes... pues este chico, aunque madrileño, descendía de Navahermosa, al Norte de los Montes de Toledo, zona ésa de padres trinitarios. Hablaba de él esta mañana tomando café con uno de Ventas con Peña Aguilera que conoce a la familia y ¡Pam! nos ha llegado la noticia fatal. En el Castellón, al que siempre gana el Córdoba, era el complemento ideal de Medunjanin, zurdo de clase formidable que con 41 tacos y la compañía de De Miguel ascendieron al equipo.

 
  Mañanas, tardes y noches de difuntos en los que apatece el café y que tan amargo nos ha salido este 2026.

 
   Descansen todos en paz.