domingo, 29 de marzo de 2026

Domingo de Resurrección

 

 
Cartel del Rescatao
 
 
 
Llamador de la Esperanza de San Andrés
 
 
 
Capataz y costaleros de la Virgen de la O 
 
 

 Virgen de la O en Fátima

 

F.J.G.I.


          Nada más acabar el Burgos me he acercado a lo que fue la Cárcel en Fátima, hoy centro cívico en la antigua zona de oficinas. El resto se destruyó y hoy es una campa. Se ha adelantado mi doña porque le he dicho que el año pasado fue sobrecogedor cómo dirigió la salida el capataz de la Virgen de la O (aún no es hermandad que pueda salir en carrera oficial y lo hace por nuestro barrio) a los costaleros que la sacan de rodillas porque la puerta de la cárcel es más baja que lo que la ocasión requiere. Hizo llorar a todos los presentes y ¡claro está!, estas novedades se transmiten boca a boca y hoy a las seis había casi tanta gente como cuando salen muchas de las de carrera oficial. He llegado con los dos pasos fuera, pero he visto lo que muchas veces he dicho que no se puede explicar. El respeto, la pasión y el compromiso son ADN en esta tierra andaluza cuando llega la Semana Santa y sólo queda acompañar y admirar lo que no tiene igual. Esperamos al gran Paco y a Mari Carmen que vienen desde Piedrabuena a rendir cuentas en Domingo de Ramos al "Rescatao". Este veintiséis ha sido escogido para Cartel anunciador de los padecimientos del Cristo, y no se perderán a la Esperanza de San Andrés, y ... éste es el plan, porque otro no cabe.

TVE


Marta Sánchez en la Guerra del Golfo de Felipe González


Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    Para propagar su teoría según la cual los simulacros (las estrategias de simulación) determinan la condición de nuestro mundo social y político, Baudrillard escribió aquellas cosas sobre la guerra del Golfo que tanta gracia nos hacían, ignorantes de la razón que a lo tonto aquel hombre tendría.

    
“La guerre du Golfe n'a pas eu lieu” (“La guerra del Golfo no ha tenido lugar”), tituló Baudrillard su libro. Hablaba de la primera guerra del Golfo, a la que el socialismo español envió un barco de conscriptos y un baúl con Marta Sánchez. Si tendría razón Baudrillard que hoy la única guerra del Golfo que ha existido es la de Aznar, que envió a Mesopotamia un barco de sanitarios.

    
Me he acordado de Baudrillard viendo a las Desdémonas del fútbol (así llama “The Wall Street Journal” a los piscineros culés) en Televisión Española, uno de cuyos empleados preguntó al director deportivo del Barça si veríamos a Song, el nuevo “canterano” catalán, que no estaba convocado.

    
Y no sólo fútbol baudrillardiano veremos en esta TVE, que también anuncia tauromaquia baudrillardiana, con todos los grandes personajes del toreo cultural por delante: Julián López, José María DollsToño Matilla y los toretes de Victoriano del Río, auténticos Ferdinandos de Disney, que permiten hacer a los mocitos esas posturas que enloquecen a los estetas entrados en edad.

    
Cuando el pesado de Baudrillard denunciaba que el “espectáculo” de un hundimiento es parte inseparable del circuito de entretenimiento occidental no sabía hasta qué punto hablaba de las virtualidades de Busquets y de las “importances” de Julián (López, no Assange).

    Como telespectador de bar que soy, ¿qué broma es ésta de quitarme a Ana Pastor para ponerme a los Rivero y Arnás?


[Agosto, 2012] 

Mis dos quereres se distancian

 

 
Cantero
 
 
Francisco Javier Gómez Izquierdo
 
         
       Hasta hace un mes, seis partidos, el Burgos y el Córdoba andaban de la mano, pegados al puesto sexto que da derecho al play off. Su diferencia andaba en uno o dos puntos desde casi el comienzo de la temporada. El equipo pinturero era el Córdoba, receptor de todo tipo de elogios de locutores, críticos y ¡por qué no! aficionados en general y cordobesistas en particular, mientras al Burgos se le acusaba de poca vocación atacante y excesivamente defensivo. Reconozco que el  juego del Burgos resulta desabrido, áspero y casi, casi antipático, pero Burgos, como Soria o Palencia son lugares que caen bien y el espectador neutral se inclina por la austeridad castellana ante, pongamos un Almería o un Deportivo de la Coruña. En los seis últimos partidos el Burgos ha recibido un gol. El que le marcó el Rácing de Santander. El Córdoba, 19 (diecinueve). Los locutores ya aceptan la inclinación defensiva de la Burgati, como decía mi hermano, y al pasar lista en la plantilla ven que la mayoría de los jugadores vienen de 2ªB y como ha dicho el portero Cantero al terminar en Valladolid 0-1: "...muchos venimos del barro, allá abajo y estamos dispuestos a defender hasta que nos maten". El partido ha resultado antipático. Se ha ganado en el último minuto por un penalty por mano "extendida antinatural" que es cosa que se dice ahora como si esa patochada fuera razón científica. Lo ha pitado el árbitro -éso se pita casi siempre penalty- pero el VAR se ha puesto cinco minutos "camorro", como un ratillo antes con un gol anulado al Burgos por milímetros. Pucela siempre ha sido el rival al que se tiene más ganas en Burgos, por ser el poderoso de Castilla y los muchachos de ambos equipos han tenido sus heridos en quedadas absurdas. Esta temporada el Burgos, con plantilla menos costosa que la blanquivioleta, está dando sopas con honda sobre todo a los que presumen de morro fino.
    A los de mi peña de Córdoba les digo que el Burgos es como  la Italia setentera, la del " catenaccio", la de Vieri, Burgnich, Bedini, que el Gaitu y yo recitábamos como una oración que acababa con Frustaloppi, Mazzola, Anastasi, Fachetti, Corso. ¡Qué más quisiera Ramis que tener gente parecida a los italianos para su catenaccio! Cantero es el portero que viene del barro de Ferrol, el lateral Lizancos viene del Polvorín FC y el Lugo; Grego Sierra, del UCAM Murcia, Sabadell...; Florian Miguel, del Oud-Heverlee belga, Sergio González, del Tenerife. Esta defensa ayudada por el leonés Morante, el burgalés David González y el bilbaíno Íñigo Córdoba más la colaboración estelar de Atienza, alma, corazón y vida de este equipo, todos ellos estajanovistas que aguantan para que Curro, "el bueno", marque o ponga el gol a Fer Niño, son los que conforman el once que juega siempre. Once, que los hijos del frío hemos aprendido de carrerilla.

     El viernes llegué a Córdoba a tiempo para ver el empate que sacó el Mirandés en El Arcángel. Carlos Fernández es el bueno del Mirandés, martirizado por las lesiones y cedido por la Real Sociedad, regaló a Adrián el 2-0 que parecía definitivo, pero como el truco está en buscarnos las espaldas y la condición física de la plantilla cordobesa es insuficiente, pues Carlos Fernández convirtió un penalty del fútbol televisero y marcó el empate a dos en el acostumbrado carajal en que suele caer la defensa de Iván Ania. Por cierto, queridos cordobesistas que aquí os asomáis, sólo en Burgos he visto que los reservas del Córdoba que no han jugado calienten al finalizar el partido. Ante el Mirandés, no lo hicieron. Ni en ningún otro partido. A mí lo de Burgos me pareció castigo, rabieta, bufido del asturiano en día nefasto. El Córdoba se salvará pero a mí el ambiente no me acaba de oler bien.

Domingo, 29 de Marzo

 



CERRADO POR MOTIVOS PERSONALES
HASTA NUEVO AVISO
DISCULPEN LAS MOLESTIAS






“Elí, Elí, ¿lemá sabactaní?”

 DOMINGO, 29 DE MARZO


Jesús compareció ante el procurador, Poncio Pilato, quien le preguntó: “¿Eres tú el rey de los judíos?” Jesús respondió:


-Tú lo has dicho.


Pero nada respondió a las acusaciones que le hacían los sumos sacerdotes y los ancianos. Entonces le dijo Pilato: “¿No oyes todo lo que dicen contra ti?” Pero él nada respondió, hasta el punto de que el procurador se quedó muy extrañado. Con ocasión de la fiesta de la Pascua, el procurador solía conceder a la multitud la libertad del preso que quisieran. Tenían entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Dijo, pues, Pilato a los ahí reunidos: “¿A quién quieren que les deje en libertad: a Barrabás o a Jesús, que se dice el Mesías?” Pilato sabía que se lo habían entregado por envidia.


Estando él sentado en el tribunal, su mujer mandó decirle: “No te metas con ese hombre justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa”.


Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la muchedumbre de que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. Así, cuando el procurador les preguntó: “¿A cuál de los dos quieren que les suelte?” Ellos respondieron: “A Barrabás”. Pilato les dijo: “¿Y qué voy a hacer con Jesús, que se dice el Mesías?” Respondieron todos: “Crucifícalo”. Pilato preguntó: “Pero, ¿qué mal ha hecho?” Mas ellos seguían gritando cada vez con más fuerza: “¡Crucifícalo!” Entonces Pilato, viendo que nada conseguía y que crecía el tumulto, pidió agua y se lavó las manos ante el pueblo, diciendo: “Yo no me hago responsable de la muerte de este hombre justo. Allá vosotros”. Todo el pueblo respondió: “¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!” Entonces Pilato puso en libertad a Barrabás. En cambio a Jesús lo hizo azotar y lo entregó para que lo crucificaran.


Los soldados del procurador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a todo el batallón. Lo desnudaron, le echaron encima un manto de púrpura, trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza; le pusieron una caña en su mano derecha y, arrodillándose ante él, se burlaban diciendo: “¡Viva el rey de los judíos!”, y le escupían. Luego, quitándole la caña, lo golpeaban con ella en la cabeza. Después de que se burlaron de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificar.


Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz. Al llegar a un lugar llamado Gólgota, es decir, “Lugar de la Calavera”, le dieron a beber a Jesús vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no lo quiso beber. Los que lo crucificaron se repartieron sus vestidos, echando suertes, y se quedaron sentados ahí para custodiarlo. Sobre su cabeza pusieron por escrito la causa de su condena: ‘Éste es Jesús, el rey de los judíos’. Juntamente con él, crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.


Los que pasaban por ahí lo insultaban moviendo la cabeza y gritándole: “Tú, que destruyes el templo y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz”. También se burlaban de él los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, diciendo: “Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo. Si es el rey de Israel, que baje de la cruz y creeremos en él. Ha puesto su confianza en Dios, que Dios lo salve ahora, si es que de verdad lo ama, pues él ha dicho: ‘Soy el Hijo de Dios’ ”. Hasta los ladrones que estaban crucificados a su lado lo injuriaban.


Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, se oscureció toda aquella tierra. Y alrededor de las tres, Jesús exclamó con fuerte voz: “Elí, Elí, ¿lemá sabactaní?”, que quiere decir: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Algunos de los presentes, al oírlo, decían: “Está llamando a Elías”.


En seguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapó en vinagre y sujetándola a una caña, le ofreció de beber. Pero los otros le dijeron: “Déjalo. Vamos a ver si viene Elías a salvarlo”. Entonces Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, expiró.


Aquí todos se arrodillan y guardan silencio por unos instantes.


Entonces el velo del templo se rasgó en dos partes, de arriba a abajo, la tierra tembló y las rocas se partieron. Se abrieron los sepulcros y resucitaron muchos justos que habían muerto, y después de la resurrección de Jesús, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a mucha gente. Por su parte, el oficial y los que estaban con él custodiando a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que ocurrían, se llenaron de un gran temor y dijeron: “Verdaderamente éste era Hijo de Dios”.


Mateo 27, 11-54

sábado, 28 de marzo de 2026

Todo son pulgas

 

Tócala, Sam


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    A perro flaco, todo son pulgas. Por eso en España todos los gobiernos parecen gafes. El actual nos ha traído una erupción volcánica, una pandemia china y un parón del núcleo de la Tierra que hace presagiar una guerra nuclear porque Chamberlain patatas, por decirlo con la lógica de Bolaños, que en esa materia es nuestra Jane Fonda, que de momento no sale en los listados de “Hamilton 68”, pero que ha descubierto que sin racismo no habría cambio climático.


    –Ayer mismo la Ciencia nos dijo que el núcleo de la Tierra... –anunció Sánchez en el Parlamento–. Bueno, me voy a quedar ahí.


    Sánchez, cuya hegemonía se mueve “en la tensión entre el núcleo irradiador y la seducción de los sectores aliados laterales” (Errejón), es el otanero más elogiado por sus jefes en Washington, que admiran su solanáceo ardor guerrero, explícito en sus andares de Tony Manero, hasta un punto en que los socialistas de Burgos se han visto en el brete de abolir en pleno municipal las armas nucleares. Y es que la misma chusma que hace un año acorraló a Djokovic en Australia porque “las leyes son para cumplirlas” (sonrisa sardónica de Griñán) pide palomitas para asistir en platea a una guerra nuclear.


    –Estamos al borde de la Tercera Guerra Mundial en Ucrania, y necesitamos un acuerdo de paz ahora mismo –ha dicho Trump, el único americano relevante, por cierto, que también se opuso frontalmente al crimen de Iraq.


    En este obscenario Nuland, oponerse a la guerra nuclear es el nuevo fascismo (trumpiano, por supuesto), y hasta el ministro de la guerra de Meloni opina, en el país del histórico gas mostaza en Abisinia, que un solo tanque ruso en Kiev sería el Final. Al final la “democracia liberal” se les quedó pequeña y avanzan hacia la “democracia nuclear”, donde según Schmitt cada persona tiene el derecho fundamental a por lo menos una bomba atómica, pues “sólo entonces seremos iguales”.


    ¿Y si el tanque ruso que dice el ministro italiano no llegara a Kiev? Bueno, las oportunidades de una preventiva y funcional guerra nuclear no se agotan en Kiev. En “El mito de la violencia religiosa”, Cavanaugh, uno de los teólogos más brillantes del momento, trae a colación el best-seller de Sam Harris, santón del “mainstream” neoyorquino, fundador del “Proyecto Razón”, un filántropo profesional que tira de maletín nuclear para solucionar “la absurdidad de la religión”.


    –Tócala, Sam.


    Al decir de Sam, la gente religiosa sólo entiende el lenguaje de la fuerza, y sólo habrá paz una vez que nuestros bombardeos la hayan vuelto razonable. “Es probable que la única cosa factible para garantizar nuestra supervivencia sea que nosotros asestemos el primer golpe nuclear. Sería un crimen inconcebible, pero puede que sea la única opción que tengamos, dadas las creencias de los islamistas”.


    –As time goes by.


[Enero, 2017] 

Sábado, 28 de Marzo

 


No pasarán

viernes, 27 de marzo de 2026

"Humo humano"


Jeanette Rankin

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    España suprime la “enseñanza cronológica” de la Historia. Aplicado al cine, significaría que puedes ver “Viernes 13” marcha atrás, y entonces es “la historia de un jugador de hockey que cura a unos adolescentes heridos para que puedan irse del campamento a casa”.


    Para entender la importancia de la cronología histórica, recomiendo (un buen samaritano lo hizo conmigo) “Humo humano”, de Nicholson Baker, título servido por un general nazi que al final de la guerra, encarcelado en un campo de trabajo, vio entrar en su celda “copos de humo, humo humano”.


    El libro son noticias y documentos ordenados cronológicamente, de 1914 a 31 de diciembre de 1941 ( “la mayoría de los muertos de la IIGM seguían vivos en ese momento”).
    

Si gana Alemania, ayudaremos a Rusia, y si gana Rusia, ayudaremos a Alemania, dejando que se maten al máximo posible, aunque no quiero ver a Hitler vencedor –reaccionó el menudo senador Harry Truman al ataque alemán a Rusia.
    

Sobresale en la grande polvareda la figura de Jeanette Rankin, republicana de Montana, primera mujer elegida para la Cámara de Representantes, que en la IGM votó (con otros cincuenta) en contra de declarar la guerra a Alemania: “Pensé que la primera vez que la primera mujer podía decir no a la guerra debía decirlo”.
    

En la votación para la IIGM, se quedó sola: “Como mujer no puedo ir a la guerra, y me niego a mandar a ningún otro”. Fue abucheada e insultada a gritos. “¡Están bebidos!”, dijo. Confesó que la habían presionada para que la votación fuera por unanimidad.


    –Era esa insistencia en la uniformidad, esa intolerancia con la disidencia, eso era precisamente lo malo del otro lado de la guerra.
    

Un periódico editorializó el voto de Rankin: “Discrepamos de su postura, pero ¡qué valor el suyo! Había cien congresistas que querían votar que no, pero ninguno de ellos tuvo coraje para hacerlo”.
    

Baker dedica su libro a quienes intentaron salvar a los refugiados judíos e impedir que estallara la guerra.


    –Fracasaron, pero tenían razón.


[Abril, 2022] 

Viernes, 27 de Marzo

 


Esperanza de Triana

jueves, 26 de marzo de 2026

El "Post"

Lord Robert Cecil


Ignacio Ruiz Quintano
Abc


A mi edad (hoy precisamente cumplo años) he sido elegido Defensor de la Democracia dos veces (en Periodismo de la Complutense como licenciado y en el Centro de Instrucción de Reclutas de Araca como sorche), y puedo entender a Gene Hackman cuando en “Marea roja” exclama:


¡Estamos aquí para defender la democracia, no para ejercerla!

Lo digo por el director del “Washington Post”, que anda por España engordando el narcisismo de la tribu periodística con frases liberales que pule hasta darles “brillo y redondez de moneditas”:

Primera monedita: “La libertad de Prensa está en peligro en los Estados Unidos”. (Él, sin embargo, sigue al frente del “Post”, cuya idea del periodismo democrático lo resume en un tuit su columnista Anne Applebaum: “Recuerde: en la Alemania nazi, el mercado de valores subió y subió y siguió subiendo, hasta Stalingrado”.) Segunda monedita: “Los medios jugamos un papel central en la democracia”. (No más que los taxistas o los vendedores de babuchas, y, en cualquier caso, ni en “El Federalista” ni en la Constitución del 87 se dice tal cosa de los medios, a los que nadie vota.) Y tercera monedita: “Ha sido el presidente (Trump) el que ha declarado la guerra a los medios”.

Cronológicamente, los medios, cuyo negocio era Hillary, declararon la guerra a Trump, y Trump (con esto no contaban los medios) recogió el guante.


El crimen del primer disparo sigue siendo otra cosa que el crimen de la guerra, y el crimen de la guerra de agresión es otra cosa que el de la guerra injusta –es la visión jurídica de Carl Schmitt.


Si el director del “Post” se pone en la grandilocuencia de la guerra, vayamos a la Ginebra del 23, donde lord Robert Cecil define como agresor a aquél que viole intencionadamente el territorio de otro: “No se trata de cuál sea el lado que tiene una buena razón, sino únicamente de quién haya cometido el primer acto de hostilidad”.


Uno se contentaría con poder ejercer un día la democracia como ciudadano. 


[Enero, 2017]

Jueves, 26 de Marzo

 


Equivocarse

miércoles, 25 de marzo de 2026

Adiós Moral, adiós Gamonal






Francisco Javier Gómez Izquierdo


Cierra el Moral y el anuncio entristece Gamonal en general y a la cuadrilla que fuimos formando allí, en particular. A servidor le ha venido como un pequeño calambre valetudinario, que es palabro del tipo que solíamos, entre risas, sacarnos de la manga Pik, Santos o servidor cuando el bar llevaba tres años funcionando -abrió en 1970- a pleno rendimiento y acudíamos a jugar en las máquinas pinball (la de las misses fue el pelotazo) en las que el Gaitu sacaba las partidas extra y los amigos jugábamos toda la tarde por un duro mientras hablábamos del fútbol de Holanda, de las chicas de las Mil Viviendas y hasta de la Ilíada.


   Ismael y Mariano habían venido de Duruelo en la Demanda a hacer fortuna en la hostelería. Acertaron y al poco abrieron el Ma-Is, veinte metros más arriba, para servir a partir de las cinco de la mañana café, orujo, moscatel y chicoychica, que eran los dos revueltos, a los obreros de las fábricas del Polo; todo tipo de tortillas, no las había igual en el barrio, tigres, vinagretas..., entrando a las diez que es cuando los repartidores y el burgalés tenían la buena costumbre de "almorzar un poco". A la puerta del bar el Ayuntamiento puso parada de autobús, los viajantes no perdonaban un alto para el pincho de tortilla paisana o de pimientos rojos y en el Moral vi a Sánchez Arminio, flaco como junco, cuando bajaba de Santander a vender mayonesa y un suceso que pasó a la intrahistoria del fútbol se originó en el semáforo frente al Moral, cuando hinchas del Athletic que volvían de perder en el 77 la Copa del Rey ante el Betis, tiraron pesetas a unos de Gamonal que les mostraban el dedo bajado de Nerón. Estábamos allí y Melquiades les llamaba modorros... Melquiades y Alberto eran los únicos que trabajaban y nos pagaban los claretes. Los fines de semana subíamos al altillo y jugábamos al mus, al chinchorro y a veces al "hijoputa", porque el Moral era un bar de partidas por la tarde. "Arriba aprendí a jugar al mus", dijo el domingo Teo de camino al Burgos-Córdoba. Partidas de buenos jugadores que la echaban a diez o hasta veinte duros el chinchorro, pero lo bonito era mirar las partidas de subastao. Éramos algo mirones, así aprendíamos, y nos gustaba comentar en los paseos el buen gusto de Lelo el de Firestone que bebía Magno frente al Soberano de Alberto o el Veterano de Agustín y servidor mismo al que me aficioné cuando entré de productor en Cyfisa y la San Miguel.


   Los domingos de partido del Burgos prestaba lo suyo tomar café antes en el Moral, con aquél olor intenso a café, Farias y Monte Cristo que algún solterón de Ubisa o la Firestone con anillaco y pulsera de oro exhibía orgulloso de camino al R-12 que le acercara a El Plantío.


   No sé porqué, cuando tuvimos perras, pocas, para el chiquiteo cruzamos la N-1 y nos pasamos al José, el Rubio y el Reno, aunque al Ma-Is nunca le abandonamos.


   Vienen muchos recuerdos y anécdotas, alguna incorrectísima en este tiempo, pero cierta desazón asalta cuando vas viendo morir lugares en los que tanto aprendimos y respiramos. Comento con Toño que en el Moral se hizo camarero desde la niñez y lleva muchos años llevando otro bar mítico, el Liverpool, que abrió en 1971, la decadencia de nuestro Gamonal. "Nosotros levantamos el Liverpool cuando lo cogimos, pero no sé qué pasará cuando me jubile..." 


   Gamonal empezaba en el Lago. Luego venía el África, el ombligo en la N-1 era el Moral y acababa en el Timoteo, el de más solera y que aún sigue poniendo patatas frente a la Iglesia de la Antigua. En la otra acera el London, el Dogo que desapareció, el Reno y el Liverpool junto a la Iglesia. Estoy por aquí y todo son nostalgias de abuelo Cebolleta. 

Churchill




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Cuando vamos a la guerra contra el paro (suena a Guerra de los Treinta Años), vemos que en agosto se cumplieron cien años de la Gran Guerra, y ahora, setenta y cinco de su continuación, la Segunda Guerra Mundial, dos matanzas anonadantes desatadas por la pasión alemana de la fuerza sin límites.

    En la esfera de la fuerza, escribe Churchill de la primera, la historia no recuerda manifestación alguna que pueda compararse a la erupción del volcán alemán: durante cuatro años Alemania hizo perder a sus enemigos más del doble de la sangre (unida a la iniquidad del gas y de la guerra submarina sin restricciones) que ella misma vertió.

    –Pero el pueblo alemán es digno de otras explicaciones que el torpe cuento de que fue minado por la propaganda.
    
En ambas ocasiones, sólo un rugido nítido, del lado de la civilización, se dejó oír: el de sir Winston Churchill, un inglés americano (madre neoyorquina) descendiente de Mambrú, prisionero (fugado) de los bóeres y veterano de Cuba (con los españoles), primer lord del Almirantazgo y, dicho exactamente por Madariaga, el único gran general surgido en la Gran Guerra, con sus dos genialidades estratégicas, la expedición de Amberes y el desembarco en los Dardanelos, echadas a perder por unos estrategas cuya única estrategia se reducía a “matar alemanes”.

    Ningún león rugió nunca más solo.

    En el 39, mientras Hull, el secretario de Estado americano preguntaba oficialmente si, al rendirse a los nazis, entregaría también la escuadra, Churchill arengaba a la nación y luego decía a su ministro de Defensa: “No sé con qué vamos a bregar con esos cabrones, como no sea con botellas de cerveza”.

    Eran él (más la pobre Grecia) contra el imperio nazi, sin desfallecer ni cuando su jefe del Aire le informó: “Acabamos de enviar el último escuadrón”.

    –Inglaterra es muy lista –había sido su muletilla (lluvia fina) con el embajador alemán.

    Luego, sólo envidió dos cosas: el Mediterráneo “y ese maldito Real Madrid”.


[Septiembre, 2014] 

Miércoles, 25 de Marzo

 


Chuche

martes, 24 de marzo de 2026

La sociedad abierta



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


La catástrofe trumpiana sólo acelerará lo que Erriguel describe como la deconstrucción antropológica y cultural de las sociedades occidentales al ritmo marcado por los grupos de interés y sus cámaras de resonancia universitarias, cuya misión institucional consiste, según él, en reescribir, troquelar y adecentar el pasado para adaptarlo a las consignas del día.


Con una uniformidad coreográfica digna de un festival norcoreano, el sesgo ideológico de las facultades de humanidades es claro: favorecer el proyecto mundialista de la popperiana “sociedad abierta” y derribar cuanto se le oponga.


En el mito de la “sociedad abierta”, si tienes dinero (sin dinero, no te abren ni el cementerio), puedes salir a potear y codearte en la barra con Cheroki o Binzobas comentando su régimen abierto, como quien se encuentra con Popper y Lorenz en conversación al amor de la lumbre sobre “El porvenir está abierto”. Entretanto, el pueblo, de una sensibilidad superior, permanece atento a sus pantallas, donde los tertulianos (de lo bueno lo mejor, de lo mejor lo superior) le venden la guerra por la liberación femenina en Persia, que es una guerra “religiosa” de la pastora Paula White, la “Susurradora de Trump” (“Decirle no al presidente Trump sería decirle no a Dios. Cuando camino por la Casa Blanca, Dios camina por la Casa Blanca. Tengo todo el derecho y la autoridad para declarar la Casa Blanca territorio sagrado, pues estoy allí y donde estoy es sagrado”), contra el ayatolá Jamenei.


Para no distraernos de la espiritualidad de la misión, el periodismo censura toda la información sobre la guerra. Quince días ha tardado el New York Times en hacerse una pregunta profana: “What Would We Think Iran Hit an american school?” Sólo “L’Obervatore Romano” consideró periodísticamente interesante publicar en su portada información gráfica de las tumbas del centenar y medio de niñas muertas por dos “tomahawks” en la escuela. ¿Qué fue de las instituciones de representación europea, cuando Europa era el eje del mundo y tan orgullosa estaba de ellas? Primero: el Vaticano. Segundo: la Cámara Alta inglesa. Tercero: la Academia francesa. Y cuarto: el Estado Mayor prusiano.


Eso era Europa para el ciudadano medio alrededor del 1900 –recuerda Schmitt–. Cuando se publicó mi escrito, en 1923, sólo quedaba una en realidad, el Vaticano.


Hegseth sostiene que “no hay ateos en las trincheras” y Ted Cruz pide un “contrataque teológico” contra la línea de Roma. Hegseth fue presentador de la Fox, donde recurrieron al “photoshopeo” estalinista para escamotear la gorra de golf de cincuenta dólares de Trump en la honra fúnebre a los primeros caídos llegados a la Base Aérea Dover. No van a parar hasta que Tucker Carlson acepte calzarse unos Florsheim.


[Martes, 17 de Marzo]

Martes, 24 de Marzo

 


Valle de Esteban

Mandato de las flores silvestres

lunes, 23 de marzo de 2026

Hughes. Real Madrid, 3; Atlético, 2. Un derbi muy vivido


@realmadrid


Hughes

Pura Golosina Deportiva

 

Vi el partido en un bar de barrio de los que Espinosa de los Monteros llamaría obrerismo y además rodeado de colchoneros, con su habitual nihilismo. Completaba la visión del mundo de la semana: antiamericanismo, antitrumpismo, antisionismo y antimadridismo.


Dejar a Thiago era una machada, y ya salir con Carvajal y Fran García una torería, pero es que Arbeloa llevaba una chaquetilla años ochenta. Tras la camisa de cuadros de Pep, algo se mueve en los banquillos. Algo que no conmueve a Simeone y su black on the outside cause black is how I feel on he inside...



@nocontextfooty





Unloveable solía ser el juego del Atleti, ahora con mucha calidad. Hubo un brioso inicio con intercambio de presiones. El Madrid sorprendía con energía y buen toque. Thiago se movía mucho. Ha sido como meter una grúa en el centro del campo. Empiezan con él los movimientos de tierra. Se mueve dentro del partido, en sus tripas, pero a la vez con una cierta distancia, quizás por no participar mucho del sobeteo de la pelota. Pases a un toque, a dos, entregas rápidas y algún error. Esto lo señalará la gente, pero Thiago se movía por el partido más granítico con ligereza, propósito y un feliz entusiasmo que parece llevar dentro, y además muy pensado.


El Madrid estaba bien. Jugaba bonito, y el estilete era Valverde, que pudo marcar de nuevo echándose la pelota a correr como un jugador de campo más que de calle, jugador de era o de predio o de pampa. Tiró al palo en otro momento de estar en la espuma del fútbol.


Vinicius, por comparación, parecía un poco más lento. También sabemos que el motor se le va calentando (¿cuánto de ese calentamiento no es también cabreo?). Además, tenía enfrente a Llorente, el vitamínico atleta-influencer del Atlético, con envidiable melena de camomila. En una de sus carreras una voz rasgó el ambiente cargado del bar:


-Maaaaaaquinaaa


Era un colchonero que cargaba en ese primer “ma” todo el madrileñismo posible.


Pudo marcar el Madrid, pero lo hizo el Atleti en una salida rápida en la que Carvajal se dejó olvidado a Lookman. Hubo ahí un buen toque del temible, élfico y filial Giuliano. Y aun pidió más el atletismo en otra rápida ocasión en la que Carvajal, ya sin balón pero por poco, arrasaba a Llorente.


Esto trajo mucha cola en el bar y hubo minutos y minutos de comentarios sardónicos, conspiranoicos y amargos.


Tras el ir y venir del principio, el Madrid iba afrontando el clásico bloque bajo que exige finura y desborde de alguien, piececitos sacacorchos. Lo intentaba Güler, sin llegar, y a Valverde, sin espacio, no le dejaban armar su tiro... Iba a ser (tenía que ser) el pequeño Brahim, cuando, ya en la segunda parte, se deslizó por el área e hizo una maniobra con un regate tan rápido que se ganó el penalti. Contra el bloque bajo, lo único útil ahí era redoblar lo bajo, lo bajito: Brahim, su centro de gravedad y sus miniaturas.


Empató Vini de penalti y el Madrid cogió una confianza de la que tiró Valverde para presionar, robar, y colocar con el exterior en una jugada en tromba personal.


Ya estaba papá encima de mamá, y entonces Arbeloa quitó a Pitarch para dejar en la media a Brahim. Esto a mí me pareció malo y sentimos, creo, que al irse Pitarch se iba el talismán del Madrid, la misteriosa razón de su bonito dinamismo.


Esta sensación aciaga sobrevino cuando Molina clavó un golazo digno de Valverde. Cargó todo el tiro en los ojos. Antes de chutar miró mucho el balón y el sitio de remite, se le agrandaron los ojos, como si bebiese las cosas por allí. Ese chut pareció entrar primero por lo ocular.


Mi compañero de mesa colchonero (por ese azar de quienes comparten un asiento en el tren) había aprovechado para ir a mear con paso renqueante, cojo como un defensa del Madrid, y al volver me tocó explicarle lo que se había perdido. “Vaya mala suerte”. Todo son penurias...


En cada falta del Madrid había mucho lamento:


-¿Esto qué es? ¿Un homenaje a Chú Norris?


Y un madridista, con flema de zarzuela:


-Ha sido for-tu-i-to


Me gustaría vivir más tiempo en Madrid, y vivir más Madrid (aunque sin ganas de Madrid con ganas... porque Madrid es sobre todo una desgana) para desarrollar mi tesis: hay un acento madrileño madridista y otro acento madrileño colchonero.


Me podía la empatía con los de mi alrededor y yo hacía eso tan típico y cobardón de darles la razón sobre el árbitro. Les concedía todas las tarjetas (mi guerra es otra, me decía a mí mismo) pero cuando marcó Vinicius, cuando hizo su jugada de firma, tras evolución sedosa y medianera de Trent: área, regate hacia dentro, otro toque más y chut ajustadísimo; cuando la pelota entró mi puño se cerró poderoso e instintivo como el de Alcaraz tras anotarse un punto extenuante. Me salió el forofo.


El Madrid pudo haber tenido un final de partido fácil, entraron Camavinga y Belingham, pero Valverde fue expulsado por una entrada dura ma non troppo que, por supuesto, yo no discutí.


El Madrid quedó con diez y luchó pero algunos dejaron la sensación de estar fuera de tono. Ver a todos los cracks en el campo no me tranquilizó ni me ilusionó. Muy al contrario. Yo me he enamorado un poco del centro del campo B: Thiago, Manuel Ángel, Güler y Mastantuono: pequeñitos, jovencísimos... Y que me perdone el dios del fútbol, pero el correr de Bellingham me devolvió sensaciones de pereza y depresión, mientras que en el paso de Thiago veo o quiero ver sorpresa, desconcierto y maravilla (”¿hacia dónde corre este muchacho?”).


Arbeloa, con su cazadora Take on me, ha dado un cambiazo al Madrid, pero la impresión es que ha sido, por lo que sea, como en una reacción química feliz, por la aparición de los jóvenes. Si desaparecen, quizás vuelvan los vicios. Como diría Perales: que jueguen los niños, que alcen la voz... 

Juanito del Siglo XXI


Federico Valverde



Curro Romero corta la coleta a Juan Gómez Juanito



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


El mejor resumen del Real Madrid-Manchester City del miércoles lo hizo Ruud Gullit ocho días antes, al confesar que a él ya no le gustaba el fútbol y que había dejado de verlo: “Vi el Arsenal-Chelsea, ¡qué partido de fútbol más horrible! Veo jugadores intentando crear saques de esquina, intentando crear saques de banda; veo recogepelotas listos para darles toallas a los jugadores. El fútbol se ha vuelto horrible. Estoy esperando a jugadores que vuelvan a enfrentarse a defensas. ¡Echo de menos la alegría! Ya no disfruto del fútbol. Todos con ‘tareas’ en el campo. ¿Dónde están los futbolistas que regatean? ¿Dónde están los futbolistas con pelotas? ¿Por qué todos pasan? ¡Pasan! ¡Pasan! ¡Pasan!”…


Si hablamos de Champions, los futbolistas que regatean están en el Madrid: Vinicius, que nos salvó a base de regates la repesca con el Benfica de Mourinho. Y los futbolistas con pelotas también están en el Madrid: Valverde, que medio nos ha salvado a base de pelotas los octavos con el City de Guardiola. (¡Arbeloa poniendo su cono de gorro a Guardiola y a Mourinho!) Los piperos llevan toda la temporada queriendo vender a Vinicius y a Valverde porque, a su entender, que no es muy grande, Vinicius y Valverde se cargaron a Xabi Alonso y su proyecto de lo que Gullit llama “tareas para todos” y mucho pasar, pasar y pasar, como una corteza de torrezno en la boca de un viejo sin dientes.


Valverde fue el elefante en la cacharrería de Guardiola, al que se le ha quedado cara de anticuario: ya es el entrenador que más veces ha palmado con el Madrid en Champions (media docena). La pitada de la noche en el Bernabéu fue para Guardiola cuando el speaker cantó su nombre al dar las alineaciones. ¿Por qué le pitan? Pues a Guardiola le pita el Bernabéu por la misma razón que todos los demás estadios pitan a Vinicius: porque le teme. Guardiola dirige el proyecto futbolístico más grande (económicamente) de Europa. Lo explicó Pochetino (“el que viene en nombre del Señor”) cuando lo largaron del PSG: “A mí, si pierdo, me echan, y a otros, si pierden, les fichan media docena de jugadores”. ¡Haber estudiado!



Guardiola en su Noche Negra


Guardiola se trajo estudiado al Madrid de Arbeloa, el de salmantino luto, y se proponía cloroformizarlo con su pasar, pasar, pasar, mas no contó con las pelotas de Valverde, el presunto Fletcher Christian del vestuario “The Bounty” de Xabi “Bligh”. ¿Que Xabi era un plasta del fútbol? Desde luego, tiene pinta de haber hecho de su vida un rondo de tuya-mía. Pero Valverde ha servido a Bielsa, que es un Xabi Alonso pasado por Ernesto Laclau, y está casado con Mina Bonino, que, según el propio Valverde confesó ante Valdano, le tiene en casa como Guardiola le tendría en el campo, loco con las correcciones.


Guardiola ganó en el Bernabéu la posesión, que para él es como para Gramsci la hegemonía, pero perdió media eliminatoria por no controlar el factor Valverde, esta vez imprevisible en su juego como un Kopa, el genio de la imprevisibilidad, ahora que en Polonia están manufacturando un magno documental sobre la figura del Napoleón del Fútbol. Arbeloa nombró a Valverde el “Juanito del Siglo XXI” (y eso que Arbeloa no vio al mejor Juanito, que fue el del Burgos de Viteri), por su imprevisibilidad de juego… y de carácter. La única mosca en la sopa de la Gran Noche fue el penalti fallado por Vinicius y que no se atrevió a tirar Valverde, al que habría que obligar a tirarlos; lo único que tiene que hacer es ponerle a su pata de mula un video de Neeskens. Valverde, el uruguayo que se graduó como madridista el día que tumbó en el Manzanares a Morata, que se iba solo hacia el gol, había ganado en su noche, como capitán, el sorteo de campo; hizo un “hat-trick” (único centrocampista del Madrid, con Pirri, que lo ha logrado en competición europea) en la portería de los No Goles (la portería de los Goles es la del Fondo Sur) y estaba obligado por la fortuna a tirar el penalti que era el último clavo en el ataúd del City, que no está muerto y podría, oh, tragedia, resucitar en el Etihad. Sería caer en octavos, es decir, regresar a los tiempos donde nos cogió Mourinho, cosa que por nada del mundo debe pasar.


[Sábado, 14 de Marzo] 



@Fissyy7


Madrid abre con Cuadri. "Eso le pasó a Noé". Márquez & Moore




JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ


Arranque de la temporada en Madrid en la recién estrenada primavera. Lo primero, el tradicional minuto de silencio, anunciado por las tradicionales cacofonías, que esta vez tuvo el formato de una especie de Paracuellos en el que quedaron englobados todos los fallecidos desde el último minuto de silencio que se dio, hermanados todos ellos por el hecho de su fallecimiento. El paseíllo lo dieron los matadores de toros Pepe Moral, Damián Castaño y Gómez del Pilar, bien conocidos todos ellos de la afición madrileña, y el ganado al que habrían de enfrentarse se vino a los madriles desde Trigueros, lo cual sólo puede significar que los toros eran de Cuadri. Cualquiera que sea un poco observador se percatará de manera inmediata, viendo esa combinación de toros y toreros, de cómo, una vez más, se vuelve a cumplir el primer principio de la termodinámica taurina, aquél que reza: “a toro grande, billete pequeño”.

 

Cuadri venía de lidiar seis toros el día anterior en Villaseca de la Sagra, que junto a los seis de Madrid le suponen doce toros de saca, para alivio de la cuenta de resultados del señor ganadero que en dos días ha retirado una docena de morlacos de la circulación, con lo que comen esos animales, y que de los de Madrid había cuatro cinqueños que llevaban ya más habas en sus cuatro estómagos que lo que las normas básicas de la economía dictan como óptimo. La presencia de la corrida ha sido un poco decepcionante, por poco pareja y desigualada. Bien es verdad que ha salido uno que era una pura definición de lo que es el tipo que se espera de la ganadería de Cuadri, el quinto, Berlinés, número 24 fue un bello ejemplar, puro trapío, y además fue el que mejor cumplió en varas de un encierro que, por lo general, tuvo un comportamiento de más a menos, descastado, áspero y complicado, lo que se suele decir que no iban dispuestos a regalar nada.


Pepe Moral nos obsequió con la primera porta gayola de la temporada -vendrán muchas más- y a punto estuvo la cosa de salirle fatal cuando el toro Curandero, número 40, de 668 kilogramos se frenó donde menos convenía, haciendo pasar un susto morrocotudo al matador y a la parroquia. Luego el descomunal toro se desfondó y acabó ofreciendo sus embestidas de una en una, siendo jaleados por el público algunos de los pases que obtuvo el sevillano, que se encenagó con los aceros y a punto estuvo de oír el tercer aviso. En su segundo dejó unas recias verónicas de tú a tú en el principio de su relación con Curtidor, número 32, y una buena estocada en el fin de su breve trato.


Damián Castaño se esforzó de lo lindo con Timonero, número 40. Le quiso lucir en varas y luego le planteó la faena con valor y decisión, robándole literalmente los muletazos al Cuadri: uno para ponerle en marcha y otro para llevarle toreado a despecho de las intenciones del toro. Sólo admitía esos dos, porque cuando trató de enhebrar el tercero, el toro le dijo a las claras que nones a base de trompicones. Se apreció el esfuerzo de Castaño y se reconoció el valor de los muletazos que sacó donde otros muchos habrían huido, aunque el pésimo y tradicional mal uso del estoque le privó de algún galardón. El segundo de su lote fue el antes citado Berlinés, toro de mucho cuajo que acudió por tres veces al cite de Cristián Romero, sin una alegría desbordante, todo hay que decirlo, pero acudió y digamos que cumplió en varas. Los primeros cites de Castaño al toro, su figura de torero añejo, el brazo izquierdo ligeramente plegado, la montera calada, fueron una golosina para estos ojos cansados de ver vulgaridad, pero cuando el toro manifestó su falta de interés por entregarse a esa bella composición, avisando por los medios de los que disponía, Castaño decidió alargar el brazo y entonces se rompió la magia del instante anterior y hasta el más ignorante de los que nos sentábamos en los tendidos comprendió que aquello tocaba a su fin. De nuevo la espada, usada de cualquier manera, no fue certera.

 

Gómez del Pilar había estado el día anterior con tres de Cuadri en Villaseca y, por lo que cuentan los que estuvieron, tuvo más fortuna en su actuación del sábado que en la de hoy, en la que sorteó a Bronceado, número 19, de menguadas fuerzas y de clara querencia hacia los adentros, toro soso e incómodo que veía el paraíso cuando miraba hacia tablas y que no quería saber nada del espacio exterior, el que le llevaba hacia los terrenos de afuera. Lo mató sin gloria y escuchó un aviso. En su segundo, Pantanoso, número 2, se formó la tremolina a costa del picador Sangüesa, que le pegó de lo lindo al toro, formándose un bochinche fenomenal contra el varilarguero, griterío que no cesó cuando el hombre se situó para la segunda vara, montando con buen arte. El toro se echa a por el caballo, haciendo un extraño regate al entrar en jurisdicción y partiendo la vara de detener, con lo que la enemiga contra Sangüesa crece y el griterío le acompaña ya hasta que se retira, tras una tercera entrada del toro al caballo. Luego el estado de opinión tan desabrido que se había creado acompañó a Gómez del Pilar durante el resto de su trasteo, en el que lo intentó por ambos pitones sin que diera la impresión de que la mayoría le estuviera haciendo mucho caso, e incluso fue despedido con algunos incomprensibles silbidos al retirarse del ruedo. Ya lo dijo Rubén Blades: «Eso le pasó a Noé».





ANDREW MOORE











FIN