sábado, 7 de noviembre de 2026

Los idóneos




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Hacer ascos a los dictadores es como hacer ascos a las sopas de ajo. Entre otras cosas porque en España, políticamente, nunca hemos conocido otra cosa. Esto mismo de ahora, el sanchismo, es una dictadura: comisaria (o mejor, “cutrecomisaria”), pero dictadura, y enfrente sólo tiene a “los idóneos”.

    “Los idóneos” se llamaron los que se fueron con Dato cuando la escisión en el partido conservador de Maura. Hoy, las cabezas del “idoneísmo blandengue” son Casado y Rivera, demócratas a la manera española de Weyler.
    
–Por temperamento y por convicción –decía el general al Caballero Audaz–, soy muy demócrata… En esto llego hasta la exageración… En ocasiones he regresado de una visita a pie, aguantando la nieve y el frío, por no tener al cochero en la puerta esperándome.
    
Esto lo saben sus competidores de partidocracia, Sánchez y Pablemos, que se aprovechan de ese “esnobismo que empieza en la duda elegante y la cabriola intelectual y termina en la claudicación o en la indiferencia suicida”. De ahí la abstención de “los idóneos” ante la exhumación de cadáveres por motivos ideológicos.

    Sánchez viene de Venezuela y de la literatura energuménica que sustenta sus siglas: el “golpe de muerte a la burguesía, destruyendo el Estado social por ella creado” que prometía el tronado de Iglesias, o “la República de trabajadores” (?) del idiota de Araquistáin, para quien España era “un pueblo virgen” (?) que hay que “organizar en nación”. Y Pablemos es un Zelig de mercadillo que se cree Saint-Just salvando la Revolución mediante una “potencia dictatorial” en manos de “un hombre de genio, de fuerza, de patriotismo, de generosidad para aceptar ese empleo de la potencia pública”, o sea, él. De Pablemos corre por las redes un video que explica que lo suyo es la dictadura, pero que como la palabra “no mola nada”, la sustituye por “la palabra democracia”.

    “Los idóneos” no acaban de entender que en Madrid la democracia, igual que el madrileñismo, es una ficción literaria.


[Agosto, 2018] 

Sábado, 7 de Noviembre

 



La Milla de Oro

Tebidiario. El libro de la naturaleza

 


Rector de los capítulos del cielo,
de la mosca ardiente, de la calma manual que hay en los asnos;
rector de honda ignorancia, un mal alumno
leyendo va en tu naipe, en tu hojarasca,
el hambre de razón que le enloquece
y la sed de demencia que le aloca

El libro de la Naturaleza / César Vallejo

viernes, 6 de noviembre de 2026

El votante




Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Los politólogos (politólogo es el que no tiene otra cosa que hacer) están engorilados con el votante de Podemos.


En Europa (aparte Francia e Inglaterra) no hay electores, sino votantes. Como el salvaje para los antropólogos, el votante es un individuo servicial que hace lo que sea necesario para sustentar las teorías de los politólogos.


¿Quién es y dónde se encuentra el votante de Podemos?


Los que yo conozco son o funcionarios o millonarios (socialismo Benarroch) o, mezcla, bien mirado, de los dos, o sea, estudiantes, gente, en cualquier caso, que no ha tenido en su vida una radial en las manos, y se encuentran en el barrio de Salamanca, que es el barrio que Willy Toledo no se atreve a pisar… por si se encuentra con Almodóvar, que no sale de él, y le pone a cavar cunetas en su próxima película.


Sé de esnobs de la Milla de Oro, con pisos de seis mil euros mensuales e hijos universitarios en Londres y París (“las universidades españolas son infumables”) que votarán a estos charlatanes de Facultad que dan la chapa complutense en el parnasillo de Berlusconi y que nos prometen un país tan gamberro como Grecia.


Nadie se ha parado a pensar que quizás la sociedad española se merezca a Pablemos, ese señor cargado de espaldas (el peso de la púrpura) que va tan de prisa (lo que Marx llamaba la aceleración del proceso histórico, me recuerda un amigo) con el cuento de la “casta”, cuando él ya ha hecho suyos los dos rasgos distintivos de la “casta”: el sistema de listas y la nómina del Estado.


Al final, si tenemos en cuenta que el enemigo del sistema es la abstención, Pablemos viene a apuntalar el sistema con esos votantes suyos que por aburrimiento, al que tan propensos son el funcionario, el millonario y el estudiante, habían dejado de votar.


Llega una época (“¡perezosísima!”) en que vamos a ser todavía más fachas de obra y todavía más progres de palabra.

Cuando la “égalité” entra por la puerta, la “liberté” sale por la ventana.


[Febrero, 2015]

Viernes, 6 de Noviembre

 


Gatoblepas II

Tebidiario. El pajarito bueno

 



Canillita

En la muerte de Florencio Sánchez

¡Siempre el mismo! Ingrato ¿te parece poco
que jamás volvamos a encontrar tus huellas?
Sí, nunca hallaremos romero más loco
¡Qué cosas las tuyas! ¡Irte a las estrellas!
 
No mereces casi que así te lloremos
¡Irte a las estrellas! ¡Adiós, Canillita!
Siempre, siempre, ¿sabes?, te reprocharemos
que hayas dejado tan sola a Catita.
 
¡Por ella, su pobre pajarito bueno,
bésale en los ojos, Jesús Nazareno
que estás en la cruz!
 
¡Por ella que ahora se queda más triste
que todos los tristes que en el mundo viste,
ciérrale los negros ojazos sin luz!

Evaristo Carriego

jueves, 5 de noviembre de 2026

Fetichistas



James Harrington

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    La casualidad, que es la décima musa, nos lleva a escribir en martes y trece del 14 de abril, Día del Santo Fetiche, por el advenimiento (que no conquista) de la segunda República.


    –Anda, paga tú, que hoy es tu santo y cumpleaños –dijo Curro Fetén, genial crítico taurino, a un gafe que se le pegó en el bar un martes y trece.
    

Los más fetichistas de aquella República liberal (no democrática, por su dependencia de la forma parlamentaria de gobierno) son quienes se la llevaron por delante, socialistas y comunistas.


    –Désenos cierto número de hombres, sean veinte, e inmediatamente haremos una república –escribe Harrington, el ideólogo del republicanismo inglés que en Roma se negó a besar los pies del Papa.
    

Como república deliberativa, su “Oceana” (Inglaterra) sería una aristocracia natural (inteligentes y virtuosos al mando), y lo explica: veinte hombres (si no son todos idiotas y quizás aunque lo fueren) nunca pueden hallarse juntos sin que haya cierta diferencia entre ellos, de modo que una tercera parte sean más listos, o menos necios que los demás; estos, por el mutuo conocimiento, se destacarán, y como los ciervos que tienen mayores astas, guiarán al rebaño. ¡La aristocracia natural!
    

Nuestros carneros izquierdistas creen que la república viene de la guillotina, pues ignoran que al caer en el cesto la cabeza del rey la chusma no grita “¡Viva la república!”; grita “¡Viva la nación!”


    Y la República americana degeneró, por corrupción, en una oligarquía que hoy, según Lee Smith, ve su relación con China como un escudo y una espada contra sus propios compatriotas: como los Treinta Tiranos de Atenas, los nuevos oligarcas desprecian el sistema político.
    

–A la oligarquía la llamamos república y Augusto llamó república a la monarquía –tercia Curtis Yarvin, tildado de jacobita porque, nostálgico de Augusto, de Isabel I y de Luis XIV, ve en una monarquía humeana “el único escape concebible del espectáculo de mierda total que estamos condenados a habitar para siempre”.


[Miércoles, 14 de Abril ]

Hughes. AEK, 2-Real Madrid, 3. Sólo falta Vinicius

 
 @realmadrid
 

Hughes

Pura Golosina Deportiva


 
“The original queen is AEK”, con esta declaración tan extraña en el fútbol (somos las reinas), el Madrid era recibido en otro infierno griego.

Minuto de silencio emocionante en memoria de Jesús de Miguel. Morir en un contraataque ...

Mou asomaba en la banda, cada vez más él. A Mou le está rejuveneciendo el Madrid, al contrario de lo que suele pasar.

El Madrid rotaba, pero de verdad: los centrales, Valverde, Güler y Tchouaméni fuera del once, que dependía de Camavinga en la cimentación y Bernardo en la construcción. El partido, no es de extrañar, nació descontrolado, un poco de culo, y ya muy pronto tuvo Courtois que hacer un paradón.

La intensidad del AEK era muy seria. A veces como madridista sorprende la energía que genera el Real Madrid. Es una renovable en sí mismo.

Diomandé estaba en la derecha y Vinicius en la izquierda. Las comparaciones iban a ser odiosas.

Ya pronto, en el minuto 11, marcó el AEK con golazo de Koita. Una diablura de extremo sobre el nido del Cucu. Yo creo que el 90% del madridismo se dedicó a buscar a Vinicius en la repetición. ¿Estaba ayudando? No.

El Madrid estaba blandito, perezoso, sin entrar del todo en faena, como con medio cuerpo fuera de la ducha, demorando el chorro helador.

Esta sensación de sí y no se remataba con las apariciones individualistas de Mbappé, enredado en la falta de espacios.

En el 18, Courtois ya le paró otra a Jovic, un jugador del que aun hoy cuesta saber qué fue, y probablemente qué sea. ¿Le llegó a pitar el Bernabéu? Tanta frialdad no dejó ni recuerdos. Jovic ha prosperado en Grecia, vecina balcánica. N se puede ir muy lejos.

Le hubiera gustado montar el lío por esas tierras a Güler, pero no estaba. Su labor creativa se añoraba pero fue sustituida por el acarreo como de cartero de Bernardo Silva y luego por la aparición de Bellingham.

El peligroso del AEK era Gacinovic, que por fortuna se fue apagando como un mecherito de esos de publicidad (”Talleres Eusebio”) que daban antes.

El Madrid apareció en ataque con un centro de Diomandé a Kilian. El equipo no estaba aun puesto en el sitio. Parte de la culpa era de Camavinga, excesivamente volandero, pero esto mejoró y Camavinga acabó haciendo un gran partido. Podría decirse que hasta un partido extraordinario, difícil de ver en otros mediocampistas. La energía de ese jugador es asombrosa. El proyecto de encauzamiento de su juego es una obra ingenieril y psicológica de primera magnitud que va a intentar Mourinho.

Un poco antes de la media hora el Madrid ya estaba en el partido. Presión activada, encajonamiento del rival y un lento atornillamiento que daba sus frutos: chut de Vinicius, gol en offside de Bellingham y, en el 31, el 1-1, taconazo del antedicho tras buen pase de Cucu. La jugada había nacido en una gran salida del juego de Rudiger, que a la vez alejó el peligro y creó un contragolpe. Bueno era el inicio que permitió al Madrid, ya hecho o formado, proyectarse en un espacio y mejor fue la finalización, un taconazo de medio lado de Bellingham, con una finura absoluta, en la estela zidanesca que ha emprendido. Llevó con una bella rotación la pelota al otro palo y su cuerpo no perdió nunca la compostura.


El gol hizo eclosionar (una palabra así merece), un fútbol supremo del inglés. Le pedían que se hundiera en los pivotes, error impaciente que cometemos, pero con el gol, en el área, de llegador, creció como mediapunta, como si la ausencia de Güler le redimensionara. Esto está pasando y va a pasar en el Madrid. Bellingham se agigantó.

Su fútbol era esforzado, humilde, indiscriminado, versátil; dirigía, pasaba, controlaba y todo lo hacía con una elegancia aun mayor. En Atenas Bellingham parecía un dios griego, un David o un Apolo de clasicismo conmovedor. Se hacía importante y a la vez se hacía hermoso, una envergadura erguida que se afina piernas abajo.

Ya sabemos que Bellingham es una navaja suiza y marcó, pasó, robó y también distribuyó, y la creación de fútbol se repartió entre los centrocampistas, casi de forma alícuota. Camavinga llevó mucha pelota y dirigió a su modo al equipo. Bernardo hacía diagonales de cartero que no se equivoca de buzón, Camavinga era verticalizador y Bellingham, una vez en la corona, buscaba a las bandas, como en un pase exterior que le dio a Dumfries y que en la retransmisión despertó un gemido de placer de Valdano. Exteriores se pegan bastantes, pero el de Bellingham era diferente. ¿No dejaba un pequeño vacío en el pecho, como de forma que queremos apresar y no se deja, un anhelo melancólico pequeñísimo y a la vez una ligera euforia? Queríamos ver más.

La centralidad de Bellingham, decisión de Mourinho, está devolviendo al Madrid a la belleza, una belleza difícil porque ha de labrarla el propio Bellingham en su mole muscular, en su juego de fuerza, inglés, generoso y noble...

Brillaban ahí él, Camavinga y Cucurella, y por esos andurriales penaba Vinicius, pues un poquito alma en pena se nos ha quedado. Jugador sin ego, quizás esto sea la forma de integrarlo de nuevo en lo colectivo. Vinicius ya no es un problema. Su presencia ya no se siente como un duelo de divas con Mbappé. Puede estar mal, pero ya no es un pavo real o un gallo dibujando a picotazo su territorio.

El AEK se había deprimido. Los cánticos ya eran un mantra desapasionado.

El Madrid había entrado en calor con el gol pero también con la presión. Diomandé era un Camavinga bis y hasta quisimos ver a Vini presionar.

No tenía la noche Mbappé, que repetía sin éxito el salto de la rana.

Dumfries llegaba por su banda y en un par de ocasiones convocó al remate a Vinicius, que fue capaz de cruzarse el área para ello. Esto se celebra como cuando un deprimido abandona la cama y es capaz de cruzar el pasillo para ir a la cocina. Vini preocupa y da un poco de pena. Para algunas tribus africanas, las máscaras son el alma de otra persona. Ponerse una máscara es migrar de identidad y Vinicius cambió la expresión de su cara. Ese chico no se encuentra en el espejo.

El Madrid, que había empezado flojo, acababa la primera parte dominador.

Un reto del equipo era que las parejas, las sociedades valdanistas cuajaran. Dumfries y Diomandé tenían que congeniar (con Dumfries no es fácil), también Bernardo y Camavinga.

Camavinga parecía más inspirado en el primer toque. No controla y toca y vuelve a tocar. En el mismo toque la pisa y la devuelve al juego. Sus primeros controles eran buenos. Sonará exagerado, pero el partido de Camavinga quizás fuera la mayor noticia del partido. Hay que ver sus números, sus kilómetros, la cantidad de subidas y bajadas que hizo...

Bellingham estatuario, Camavinga incansable, como un perro genial que persiguiera el frisbi y, al llegar a tenerlo, se lo volviera a lanzar él mismo... y el tercer portento era Diomandé que penetraba en la banda con un surtido de regates zigzaguante. Encara al rival, traza una diagonal, corrige y cambia de sentido, entonces amaga, hace el contra-amago, y cuando va a salir, se gira, da media vuelta, y vuelta a empezar... en cada lance dibuja algo, una firma endiablada hecha de varias trayectorias...

Y volvía a brillar en la defensa. En alguna jugada le comía el lateral a Dumfries. Sucede que el lateral a veces se meta donde el extremo y le quite espacio, lo que no es tan habitual es que el extremo desplace del sitio al lateral.

Pero en el 51, ay, el Madrid se rompió. Era importante ese instante y Mou salía del banquillo.

Era un hito del partido, al que siguió otro: A Mbappé, por fin, le salía un arriquitaun y su pase posterior lo remató, con mucho peligro, Cucu.

Vinicius se quiso arrancar, pero a primeras del slalom se dejó la pelota. Si eso hubiera sido el Bernabéu, ya le habría caído una pitada wagneriana.

Los extranjeros del AEK, de gran diversidad, le protestaban al árbitro haciendo el mismo gesto grecolatino.

Cucurella hacía otro partidazo. Bueno en ataque y correoso en defensa, pesadísimo para el rival. Defensivamente, Cucu parece la tercera cuñada de Homer.

El juego fluctuaba un poco demasiado. El AEK había caído físicamente, pero con los cambios cogía oxígeno justo cuando el Madrid empezaba a resentirse. La forma de resentirse la conocemos: se alargaba.

Necesitaba cambios el Madrid y entraron Endrick y Valverde. Acierto pleno. Aportaron energía suficiente, aunque el juego no se recuperó del todo, no se cohesionó. Fue un partido resuelto en modalidad de correcalles.

Vinicius, por fin, se fue de alguien, igual que de Walker la noche del City.

El Madrid ya tenía piernas y potencia, pero nunca juntó del todo al equipo. El balance defensivo era malo y así llegó el 2-1 (Pilo): de tenerla Mbappé en el área ajena se pasó al gol en la propia.

El fantasma de la derrota ya se paseaba como la chica guapa que anuncia el round en el boxeo cuando el Madrid empató. Bellingham lanza a Dumfries, que se la pone a Mbappé, llegando como en Barcelona, para rematar. A Mbappé el minimalismo le sienta bien.

Justo antes, Mou iba a sacar a Espí, pero se lo guardó. Tenía a Endrick, que empezó a trabajarse la banda. Su efecto a esas alturas de partido es devastador. La defensa que no estaba rota la termina de romper. Las revienta.

Como la derecha ya era un cañón, Mourinho cambió la otra: Carreras y Brahim, y un poco después Espí, demorado.

Endrick rompía por fuera, chutaba por dentro, sacaba los corners y pasaba “al espacio” de Mbappé, que tiró al larguero.

Mourinho le ha encontrado el sitio a Endrick, Pero eso ya lo tenía, Mou le ha encontrado el momento. Entrará a los 70 minutos para saltar todo por los aires.

Tiene recursos Mourinho, que entre desmontar a los neogalácticos y la ultima ratio de Espí, encuentra el intermedio de Brahim, el acelerador, y Endrick, el reventador de partículas.

Era una asedio el Madrid. Presionaban como leones; acogotados los otros, Y así se repitió el guion de Roma (objetivar el azar, domar lo extraordinario). En el descuento, Valverde robó al borde del área y tardó nanosegundos en armar el disparo. Le pegó como si le diera una leche a alguien. Un ímpetu violento, un arrebato. Ese es su estilo, ya le vamos conociendo. El balón, por supuesto, cogió una pequeña trayectoria alevosa y cuando llegó a las gradas, la enaguas de la reina de Europa, Endrick ya derribaba, abraza y besaba a Valverde. Se tendrán que conocer. Podrían ser la banda derecha en la próxima rotación, que ya no son rotaciones sino combinatorias felices de Mourinho.

 

@realmadrid 

Jueves, 5 de Noviembre


Si hacemos estas cosas, Madrid nunca estará a la altura de París o Roma, ni siquiera a la de Barcelona.

[Totalmente, el añadido de arriba es un pegote de mal gusto]


 

Tebidiario. La Tinaja




¿Cómo se siente uno?










Triste, solitario y final

miércoles, 4 de noviembre de 2026

Pasó por la vida como una tormenta

 
 Tebi
 
10/07/2011- 04/11/2026 
 
 
 
[Hound Dog. Canción con que lo habrá recibido su amigo Trico en el Cielo de los Perros]
 
Perro de Caza
Hound Dog


No eres nada más que un perro de caza
You ain't nothin' but a hound dog
Llorando todo el tiempo
Cryin' all the time
No eres nada más que un perro de caza
You ain't nothin' but a hound dog
Llorando todo el tiempo
Cryin' all the time

Bueno, nunca has atrapado un conejo
Well, you ain't never caught a rabbit
Y no eres mi amigo
And you ain't no friend of mine

Cuando dijeron que eras de buena raza
When they said you was high classed
Bueno, eso fue solo una mentira
Well, that was just a lie
Cuando dijeron que eras de clase alta
When they said you was high classed
Bueno, eso fue solo una mentira
Well, that was just a lie

Nunca has atrapado un conejo
You ain't never caught a rabbit
Y no eres mi amigo
And you ain't no friend of mine
No eres nada más que un perro de caza
You ain't nothin' but a hound dog
Llorando todo el tiempo
Cryin' all the time
No eres nada más que un perro de caza
You ain't nothin' but a hound dog
Llorando todo el tiempo
Cryin' all the time

Bueno, nunca has atrapado un conejo
Well, you ain't never caught a rabbit
Y no eres mi amigo
And you ain't no friend of mine

Cuando dijeron que eras de buena raza
When they said you was high classed
Bueno, eso fue solo una mentira
Well, that was just a lie
Cuando dijeron que eras de clase alta
When they said you was high classed
Bueno, eso fue solo una mentira
Well, that was just a lie

Nunca has atrapado un conejo
You ain't never caught a rabbit
Y no eres mi amigo
And you ain't no friend of mine

Cuando dijeron que eras de buena raza
When they said you was high classed
Bueno, eso fue solo una mentira
Well, that was just a lie
Cuando dijeron que eras de buena raza
When they said you was high classed
Bueno, eso fue solo una mentira
Well, that was just a lie

Nunca has atrapado un conejo
You ain't never caught a rabbit
Y no eres mi amigo
And you ain't no friend of mine

No eres nada más que un perro de caza
You ain't nothin' but a hound dog
Llorando todo el tiempo
Cryin' all the time
No eres nada más que un perro de caza
You ain't nothin' but a hound dog
Llorando todo el tiempo
Cryin' all the time

Bueno, nunca has atrapado un conejo
Well, you ain't never caught a rabbit
Y no eres mi amigo
And you ain't no friend of mine. 

La araña


Lady Hale


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Si en Londres salió la juez Hale (“remainer”) a leer el papel del Brexit con una araña en la solapa, en Madrid podía haber salido el juez Requero (pepero) a leer el supremo aval de Franco con un cuervo al hombro.

    
En consideración a los ciudadanos que todavía levantan una ceja ante las decisiones de los jueces diremos que la cosa judicial no es un poder (afortunadamente); es una autoridad, en el mejor de los casos; y siempre una rama del mando. En Inglaterra, Monarquía parlamentaria, el mando está en el Parlamento, y en España, Estado de partidos, el mando está en el consenso. A Franco no lo saca (¿habrá “ejecución póstuma”, como con Cromwell?) Sánchez; a Franco lo saca el consenso.

    
En el puesto de Lady Hale, sólo un juez sacó los pies del tiesto, Coke, inmortal por decir (¡cuando el mando estaba en la Corona!) aquello de que “el Common law protege al Rey”, contra lo cual se revolvió como una hidra Jacobo Estuardo, gritando:

   
 –¡Esta afirmación constituye traición: el Rey protege al Derecho, no el Derecho al Rey!

    
Coke se desmayó, pero entró en la Historia.


    De Lady Hale se habla porque lleva una araña en la solapa. No es mal comienzo, si tenemos en cuenta que la justicia es, básicamente, literatura. La araña teje y los fabulistas “textan”: ahí está la tertulia de la araña y la abeja que monta Swift en la biblioteca de Saint James en Londres. Barthes recuerda que “texto” procede de “textus”, participio pasivo de “texo” (tejer): le fascina la hipótesis freudiana de que las mujeres aprendieron a tejer al cruzar los pelos del pubis para hacer con ellos un pene fetiche.


    ¿Y el cuervo? A mí me gusta por Poe, que lo convirtió en el “icono emblemático” de la necromancia, y por Heinrich, el zoólogo que descubrió su capacidad para el engaño, pues el cuervo finge esconder sus provisiones en un lugar para luego ocultarlas en otro. Como nosotros.


    –Entre nosotros –dice John Gray–, los mejores mentirosos son los que se mienten a sí mismos.
    

Ahora mismo, los españoles.


[Septiembre, 2019] 

Miércoles, 4 de Noviembre

 



Esto
sucedió entre dos párpados; temblé
en mi vaina, colérico, alcalino,
parado junto al lúbrico equinoccio,
al pie del frío incendio en que me acabo.

Resbalón alcalino, voy diciendo,
más acá de los ajos, sobre el sentido almíbar,
más adentro, muy más, de las herrumbres,
al ir el agua y al volver la ola.
Resbalón alcalino
también y grandemente, en el montaje colosal del cielo.

¡Qué venablos y harpones lanzaré, si muero
en mi vayna; daré en hojas de plátano sagrado
mis cinco huesecillos subalternos,
y en la mirada, la mirada misma!
(Dicen que en los suspiros se edifican
entonces acordeones óseos, táctiles;
dicen que cuando mueren así los que se acaban,
¡ay! mueren fuera del reloj, la mano
agarrada a un zapato solitario).

Comprendiéndolo y todo, coronel
y todo, en el sentido llorante de esta voz,
me hago doler yo mismo, extraigo tristemente,
por la noche, mis uñas;
luego no tengo nada y hablo solo,
reviso mis semestres
y para henchir mi vértebra, me toco.

César Vallejo

martes, 3 de noviembre de 2026

Orgía de muertes

 Cementerio de Adamuz
 

Francisco Javier Gómez Izquierdo


No sé por qué hace quince días, el 24 de octubre, me dio por ir a Adamuz de mañana. Fui a tomar café, pasear por el pueblo y comprar un cupón al cuponero que dio lecciones a los políticos el último 18 de enero, el día de la muerte en los trenes. Cuando aquella tragedia estábamos en El Arcángel, viendo cómo Larrubia marcaba un gol de tres puntos para el Málaga ascensor. No vi al cuponero en ese foro de bares y supermercado de Adamuz y a pesar de no ser aficionado marché con cierto desasosiego que a lo visto se estaba incubando.
   El miércoles 28 de octubre a las nueve, la hora de la tragedia trenera repetida en Urda, el pueblo del Cristo en barca, tomaba café en la cantina del pueblo donde nació mi doña en los montes de Toledo y allí explicaba cómo tendría que recoger al hijo el jueves en la estación de C. Real y llevarle el domingo a que cogiera un AVE a Barcelona donde debía estar un mes en el hospital San Pau por labores que le son propias. Ya tenía los billetes. Todo al traste. Al final avión desde Sevilla y olvido total por un tiempo de trenes entre Madrid y Sevilla, camino muy frecuentado por el chico.

 
   No he tenido ánimo de poner nada de los empates de Córdoba y Burgos. Los vi por el móvil, que no es modo mientras un desasosiego me atenazaba la voluntad.


  Esta mañana me llega la muerte de Jesús de Miguel, uno de esos currelantes del área a los que se agradece su esfuerzo, insistencia, dedicación... virtudes para clubes modestos, pero virtudes. Hay muchos como De Miguel a los que se agradece su inquebrantable compromiso.

 
   He sentido la obligación de hacer una mención en Salmonetes... pues este chico, aunque madrileño, descendía de Navahermosa, al Norte de los Montes de Toledo, zona ésa de padres trinitarios. Hablaba de él esta mañana tomando café con uno de Ventas con Peña Aguilera que conoce a la familia y ¡Pam! nos ha llegado la noticia fatal. En el Castellón, al que siempre gana el Córdoba, era el complemento ideal de Medunjanin, zurdo de clase formidable que con 41 tacos y la compañía de De Miguel ascendieron al equipo.

 
  Mañanas, tardes y noches de difuntos en los que apatece el café y que tan amargo nos ha salido este 2026.

 
   Descansen todos en paz.

Un ejército hegeliano


Barbar W. Tuchman




Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Mientras el ministro de la guerra inglés pide a los ingleses acaparamiento de efectivo, agua y latas de escabeche, el canciller alemán, cuando Audi emigra a América, dice que su mayor preocupación no es la economía alemana, sino el impacto de Rusia en Alemania, y no tiene cara Merz de estar al tanto del sueño de Dostoyevski en Dresde ante el cuadro de Lorrain.


–Si la mayoría de los hombres, las mujeres y los niños del mundo van a morir abrasados a causa de las bombas atómicas, la génesis de esa aniquilación seguramente deberá buscarse en las bocas de los cañones que hablaron en agosto de 1914 –avisa Barbar W. Tuchman en “Los cañones de agosto” (1962), del que el presidente Kennedy entregó un ejemplar al primer ministro británico Macmillan para que los dirigentes mundiales evitaran cometer los errores que condujeron al estallido de la Gran Guerra.


Tuchman recuerda que el año 1914 estaba envuelto en un aura que hacía que todo aquel que la percibiera sintiera compasión por la humanidad. Como ahora (salvo en España, donde la única preocupación nacional es qué dama de honor ocupará la vicepresidencia del gobierno –¿Yoli, Cayetana, Montse?– después de las votaciones de noviembre, el mes de los muertos).


Cuando los liberales ingleses llegaron al gobierno, colocaron de secretario de la Guerra a Richard Haldane, abogado y filósofo (había estudiado en Gotinga, por lo cual sería acusado luego de germanófilo), y era de tal modo las dos cosas que cuando los elementos militares del Gabinete le preguntaron qué clase de ejército preveía él, contestó:


–Un ejército hegeliano.


La conversación terminó en este punto, anotaría en sus memorias. Y de la incompetencia criminal de 1914 como tragedia a la incompetencia criminal de 2026 como farsa, según el célebre aviso de Marx sobre una lectura del filósofo predilecto de Haldane: “Hegel dice, en alguna parte, que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal se repiten dos veces. Pero se olvidó de agregar: la primera, como tragedia, y la segunda, como farsa”.


¿De dónde saca hoy Merz un “ejército hegeliano” para sus cosas? En Hegel, lo Ideal y lo Real son dos aspectos del mismo Ser, que es el Absoluto. Lo Ideal, para Merz, sería que los marines le hicieran el trabajo, pero no van a hacerlo, pues están ocupados recogiendo los pedazos del Globo Terráqueo de Eisenhower que el manazas de Hegseth ha hecho añicos al llevárselo a su despacho. Así que a Merz sólo le queda lo Real, que es que pidió trescientos mil voluntarios y sólo se han presentado doscientos cincuenta. Volvemos a “Los cañones de agosto”:


–En el Almirantazgo, jugaron al bridge después de la cena. Un correo entró una caja roja. Churchill sacó una llave de su bolsillo y la abrió, sacó una hoja y leyó una sola línea: “Alemania ha declarado la guerra a Rusia”. 


[Martes, 27 de Octubre]

Martes, 3 de Noviembre

 


Otro Madrid es posible

lunes, 2 de noviembre de 2026

Hughes. Racing, 0; Real Madrid, 3. La unidad de destino está conseguida


@realmadrid


Hughes

Pura Golosina Deportiva

 

Santander tenía que confirmar lo de Barcelona. Estábamos casi seguros, pero había que certificarlo y, efectivamente, el Madrid ya es un equipo fiable. Ya todo es Mourinho en el Madrid. Cuando salen los futbolistas por el túnel, al fondo aparece su mirada desconfiada. Los ojos alerta de Mou velan el Madrid como un búho.


Hubo antes del partido dos minutos de silencio, por Urda y por Todos los Santos. En pocos sitios como en Santander podría ser tan respetado el silencio.


Antes del partido, la cámara del árbitro, gran innovación de la Liga, nos mostraba el diálogo o más bien la gesticulación entre los capitanes y ahí descubríamos el cargo de “representante de campo”, que iba a ser Tchouameni.


El Madrid salía con los de Barcelona con Trent donde Valverde y volvieron a hacer un partido sobresaliente.


Con Huijsen, Trent, Güler y Bernardo Silva lo raro hubiera sido que la pelota no rodara. Güler y Bernardo se buscaban muy pronto, como dos amigos eligiendo asientos en el autobús.



@realmadrid


Y muy pronto hubo una gran jugada de Diomandé en el extremo de la que salió cojo. ¿Qué le pasa a Diomandé? No volvimos a ver la repetición de lo que pareció una entrada al tobillo. Le estaban dando el Pack Traumatológico de Bienvenida a la Liga. El árbitro no pitó nada, aunque luego no fue dañino para el Madrid.


Estuvo Yan unos minutos cojeando y el juego pasó a la combinación derechista entre Guler y Trent, una zurda clínica para una diestra sedosa.


Güler se buscaba la vida desde la banda mejorando la de los demás. Le puso un balón-dron personalizado a Mbappé, que inmediatamente después se ganó un penalti tras un regate en el área que acompañó con algo de dramatización. Munuera pitó y Mbappé marcó el 0-1. No pudo pararla Julen Aguirrezabala, no confundir con Kepa Arrizabalaga.


En todas las primeras partes, Güler hace algo (regalar un balón) para recordarnos que es un chiquillo, y siempre ha de ser Courtois el que lo remedie.


El Racing aun lo intentaba con mucho optimismo, a mi juicio demasiado. Destacaba Iker Vicente, un jugador que tiene un aire a Chaves Nogales.


En el Madrid había cohesión, la asabiyah conseguida. La unidad encontrada en Barcelona ya es un hecho. Los jugadores ya están unidos por hilos invisibles que mira Mourinho con aire taciturno. Los entrenadores van todos de negro, pero no todos, es más, ninguno, puede lograr esa mirada.



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Había algún detalle de caerse las lágrimas. Por ejemplo, Huijsen presionaba en posición de extremo zurdo. A la vez, iniciaba la salida de la pelota yéndose casi al córner izquierdo, detrás de donde estaba Kroos. Desde esa lejanía abre el campo, gana ángulo suficiente. La sensación es que con esa apertura y con su capacidad para el pase, el Madrid se ha construido una vía nueva, ha ampliado el aeropuerto para sacar la pelota.


De él vino el 0-2. Desde muy lejos conectó con Mbappé, en el mediocampo, de nueve clásico por fin; controló de espalda, la pasó a Güler, de frente, que con un toque, pensado quizás antes de que el mismo Mbappé diera el suyo, buscó a Bellingham en “el espacio”. Bellingham rompió la defensa como si saliera de un biombo de papelillo, y ante el portero hizo su clásica picadita, la elevó como en los dibujos “Campeones” (o Capitán Tsubasa), y marcó el 0-2.


Ojo a Huijsen: presionante y anticipativo en el extremo zurdo, constructor detrás de donde partía Kroos, y entre medias, un central flexible y concentrado.


El Madrid tenía la pelota, iba de banda a banda, y presionaba. Diomandé perseguía a su rival hasta el lateral. Ataca como si no fuera con él, pero defiende como algo personal. En ambos casos, con sentido del duelo. Todo se le hace uno contra uno y el porcentaje que gana en defensa es mayor que el del ataque, siendo el jugador que más regatea de Europa.


De esa facilidad pasmosa dio muestras en el 0-3. Antes se diría un “zapatazo”, pero es que no es eso. Marcó un gol de lejos, un tiro seco, pero tampoco seco; un tiro con curva, pero tampoco. Le pegó para empezar de forma sorprendente. Igual que es una centella en el regate, armó el disparo muy rápido, volcando el cuerpo, sin abrirse, para controlar la trayectoria de la pelota quizás con algún abdominal. Un tiro muy fuerte y muy suave, rápido y fino, armado casi sin espacio, con una mecánica o biomecánica que no entendemos bien aún porque a casi todos nos sorprendió el tiro.


Todos hacían gestos de asombro, pero él mostraba su particular falta de autoconciencia. Sonreía entre incrédulo y travieso.


Los de arriba tenían su gol, así que Güler buscó marcar. A su juego, normalmente altruista, le ponía toppings de egoísmo.


Antes del descanso hubo un contragolpe de 3 contra 2 que entre Kilyan y Güler consiguieron fallar. Los 2 vs. 1, 3 vs 2, 4 vs 3, por lo que sea, se le resisten al Madrid. Quizás sea un morbo por lo clamoroso. O se colapsan en la sencillez. Puede que sea una secuela psicológica de estos años y que con los meses se vaya aclarando.


A Tchouameni se le descubre todos los años. Está volviendo a ocurrir. Él mismo se creció y se animó a chutar de lejos, y más lejos que fue la pelota, que impactó en la tierna faz de un niño pequeño al que casi mata.


El realizador, con buen criterio, se iba interesando por el estado del niño. Tenía eso más interés que el partido. El Madrid aculado ya atrás y jugando a la contra pero con el cuchillo flácido.


¿Eran indolencias lo que asomaba por el campo? Mou se quejaba, e iba arrancando las malas hierbas con miradas fulminantes.


Con poco que hicieran estaban arriba. Mbappé, con ese slalom suyo de follador swingueante, como si nada, tiró al palo.


Diomandé también lo intentó desde fuera. Se veía a los padres protegiendo a sus hijos.


Era y seguiría siendo hasta el final un derroche de ocasiones.


Lo mejor, dada la gafancia, era mantener la puerta a cero, cosa que pudo arruinarse también de haberse pitado una mano de Tchouaméni en el área.



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Primero se pitó, pero luego el árbitro empezó a escuchar a gente. Hablaba con los futbolistas, con lo que hubiera al otro lado del pinganillo y mientras, Mou lo miraba todo imperturbable, como un Buda saudoso y con mala leche, el árbitro, tras muchas deliberaciones, admitió irse a ver el penalti en la pantalla.


Tchouaméni tocaba la pelota y ésta contactaba en su mano. Apareció el concepto “mano natural”; una mano quieta, abajo, discreta, sin vida propia. Quien tuviera la mano alegre, un poquito tonta, haría penalti siempre. Qué homofobia el fútbol. Tiene razón Bellerín... La mano al aire sería calificada además una mano “no natural”.


Munuera, no contento con las charlas que llevaba, que le faltaba pedirle informe al Consejo de Estado, se fue a explicarle al entrenador local la decisión. O sea, era un homenaje al derecho administrativo. El entrenador, de negro, hacía que no con la cabeza durante el partido. Iba disfrazado de nihilista en Halloween.


No contentos con el “mano natural”, en la narración televisiva alguien dijo “es un play the ball”.


La gente se encabronó un poquito. Santander se hizo un poquito más Pamplona y cayó un mechero. El árbitro activó el protocolo de seguridad. Más protocolos en un partido que en los trenes...


Se disfrutaba de cosillas. El gran Trent controla la pelota y la deshace, como si recogiera copos de nieve. No es que “mate” la pelota, es que la abre como a una pelota de trapo, la abre y la desentraña. La pelota le hace plof. Estos controles tan definitivos son hasta demasiado buenos y a veces lastran de estatismo al propio Trent, esclavo de sus inmovilizaciones de la pelota.


De repente, algo pasaba en la grada. tenían que atender a alguien... Había más peligro en la grada que en el campo.


Entraron Camavinga, Brahim, y luego Endrick por Diomandé, que al irse le dio la camiseta a un recogepelotas. Al pasar por la banda, con el torso desnudo, las chicas de la grada se miraron nerviosas y se hicieron, sin hablar, la misma pregunta de Georgie Dann.


En esos minutos, hubo ocasiones para arreglar el goal average. Pero eso son cosas que haría el Barcelona. Bellingham se puso otra vez zidanesco (deja vus finales de los 90), y Mbappé irritante. La última contra que desperdició rozó lo disciplinario.



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Difuntos


Francesca


Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    Al hilo de la huesa de Lope de Vega, que a saber dónde andará, Julia Escobar ha sacado a colación una buena frase –las buenas frases son la verdad en números redondos– del entrañable Ramón Gómez de la Serna:
    
–En España no hay descanso para los muertos.
    
Con su corolario: “Y eso de la sepultura perpetua es una de las mentiras más absurdas”. ¿Quién se va a dejar aquí los ahorros en un ataúd de Gautier, París, con incrustaciones de marfil talladas en Italia por Guerrini?
    
Buen día, hoy, festividad de los Fieles Difuntos, para pasear la madrileña avenida de Daroca, que lleva a la Almudena (un paisaje del cual se sale, en que todo se empequeñece y se pierde: eso, nos dice Julio Torri, es la vida), y ojear en los escaparates los tarjetones de despedida, en fotocerámicas, que oferta el gremio lírico de la muerte, una vez que, “Gott ist tot!”, el Estado, dueño de la vida y de la muerte, interioriza como ramas de la seguridad social el aborto y la eutanasia.
    
Como por no discutir, Santayana llega a conceder que morir es algo horrible, igual que haber nacido es algo ridículo, con lo cual, aunque entrar y salir de este mundo no incluyera ningún dolor, podríamos aún decir lo que sobre ello dice la Francesca de Dante:
    
–Il modo ancor m’offende.
    
Es la manera lo que la estremece.
    
Nuestro filósofo (“católico estético”) ve en el miedo radical a la muerte amor radical a la vida, algo que enseña a cada animal a buscar comida y pareja, y a proteger su descendencia: la muerte puede ser amada por un espíritu desilusionado y fatigado, del mismo modo que, a pesar de ser nada –o, más bien, porque es nada–, debe ser odiada y temida por todo animal vigoroso.
    
A vueltas con la muerte, ponerse a bien con Dios, como hace un buen caballero que se pone un buen traje para cita mediana o importante: “Eso va siendo todo”, nos dejó dicho el más grande funebrista de esta Casa.
    
–La Muerte aún dice algo si la vemos de lejos.


[Noviembre, 2019]