lunes, 26 de octubre de 2026

Hughes. FC Barcelona, 1; Real Madrid, 2. Otra vez Mourinho


@realmadrid


Hughes

Pura Golosina Deportiva

 

Era el once bonito, el que le gusta a la gente, aunque al final iba a ser la reivindicación del doble pivote y de la negritud más ansónida.




Antes del inicio, Lamine, con sus andares de trapero (de cantante de trap), le hacía el thumbs up a la cámara con la mano vendada. Oro, poderío. El Barça es un equipo como de pelotaris o de personas generosas que practican mucho la digitación.


En las bandas, Mou y Flick iban iguales: barba canosa, chupa de negro, pinta de divorciados o de aspirantes al papel de Bosch.


El Camp Nou, a medio acabar sus anillos dantescos, transmitía las habituales vibraciones de oscuridad y error. También allí los partidos son molto longos...


Veíamos en el Barça a Rodri, objeto de deseo en verano, y la verdad es que no tiene cara de jugador del Madrid.


El partido empezó con una sorprendente seguridad de Diomandé, muy fuerte ante los chicos de la Masía y muy fiable lejos del área, en controles y decisiones.


Güler llegaba en el 4, y Gordon, el prerrafaelita, en el 6. Tenía pinta de gran partido en ciernes.


Había sucesivas faltas sobre Bellingham. Nadie se atrevía a soñar con una amarilla y además calentaban al jugador, que hizo un partido memorable. No hay palabras, ni conceptos (panenkitas, os jodéis) para entender y valorar el partido monumental de Bellingham.


El Barcelona cargaba la intención presionante, esa avidez en los ojos de Fermín, por Huijsen, el gran riesgo del once de Mourinho. Mi adorado Dean empezó vacilante. Ahí le podían cazar, luego ya no.


El primer intríngulis del partido estaba en que el Madrid superara la línea del fuera de juego de Flick. Ese achique quee traumatizó a una generación entera con Sacchi era ahora un alambre por el que Guler trataba de llegar a Mbappé, que no parecía, de primeras, dulce en el toque.


Güler era el lanzador, el proyector, el Elon de nuestro camino al espacio, pero no sería yo un plumilla fidedigno si no hiciera constar aquí que pierde muchos balones. Arda daba un pase y perdía cuatro. Todo jugador necesita amor y olvidar pequeños detalles como este.


Pasaban los minutos. Diomandé era de lo mejor al principio. Llegaba, controlaba, se giraba, con esa facilidad de Michael Jordan y había vislumbres de comodidad en el partido. Pasado el arreón inicial, el Madrid dominaba el toro mecánico. Se notaba quizás en el rostro de Mourinho, que dejaba escapar un gesto de auténtico placer, de yonqui de la adrenalina.


Parecía ya desde muy pronto que en el medio había construido una de sus famosas jaulas. El equipo estaba bien colocado y funcionaba mucho el reojo. Cuando un equipo defiende bien hay mucho de eso. Tchouameni, por ejemplo, no le quitaba ojo a Pedri y Bellingham orbitaba cojonero alrededor de Rodri. Silva estaba muy bien en los robos. Ponía su experiencia y su talento en la intercepción.


El Barcelona llegaba por Gordon, que es bueno, pero no asusta con su cara de alcohólica de Bristol. La parte de Lamine caía dentro de la red mourinhesca y el Barcelona evacuaba por su lado.


Volvía a llegar el Madrid por Güler en el 17.


Había rachas invisibles, cambios de viento inexplicables, y el Barça se vino un poco arriba a los veinte minutos. Mbappé ponía mucha velocidad pero estaba torpe con la pelota y Güler seguía acusando los acosos de esquina oscura en la banda.


El que mejor estaba era Bellingham, al que el equipo buscaba por ser, no solo centro de todo, sino el más fiable en los controles. Daba pases de gran intención, se le veía lúcido, acertado. En cada partido hay un jugador que parece disponer de la visión cenital. Hay un dron y es suyo. Esta noche era de Bellingham.



@realmadrid


Al Madrid le faltaba eso. El pasecito final. El castillo estaba elevado y faltaba que se subiera el niño en lo alto.


Se lesionó Espart y salió Balde (nombres como de supermercados). En la grada aplaudían mucho al lesionado y entre los rostros, muy parecidos, muy similares, uno parecía ser Évole. Era curioso. Se llegaba a Évole no viendo a Évole sino eligiendo a Évole como el rostro más reconcentradamente común. Era como un decantado de facciones en las que florecía él.


Cucurella forjaba ya otro partidazo cubriendo a Lamine, muy ayudado por Diomandé y por Tchouaméni, que empezaba a comerse el centro del campo entero. En la jaula de Mou, el que domaba al león era él.


En el proceso físico inevitable que es toda defensa, se cometió una segunda falta sobre Lamine y había que ver sus caras y las de los demás cuando no hubo amarilla. ¿Dos faltas sin tarjeta? Eran la viva imagen de la consternación. De atropellos así está hecha la vivencia culé.


Ante una mole de tacticismo, músculos y reojos, el Barça intentaba la aproximación diagonal seguida de pepinazo lejano. En la puerta no estaba Courtois, pero la presencia de Lunin quizás reforzó la solidaridad general.


A la media hora ya fue aquilatándose el guano y Güler le puso un balón lujurioso a Mbappé, que lanzó alto uno de sus clásicamente fallidos remates acrobáticos.


El realizador mostraba, en la grada, en un mismo plano, a Rikjaard, a Koeman y a Jordi Cruyff y un escalofrío de temor y nostalgia subía por el espinazo. ¡Cuánto hemos pasado!


Gordon, con su cara de Robert Millar cuando era hombre o de sustituido demográfico, pudo marcar tras error, enésimo, de Güler, que ahí terminó de espabilar. Ay si esto lo hiciera Vinicius...


En esos momentos se cocinaba el partido. Tchouaméni ya parecía el mejor en el campo. Su dominancia era magnética. Como la de un buen árbol que por estar se apodera de un espacio.


Alguien osó hacer otra falta sobre Lamine, que empezó a irse del partido ante el atropello, incapaz de gestionar el trauma de tanta violencia... ¡tres faltas y ni una tarjeta!


Quizás fuera la primera jugada en la que el Madrid dio más de cuatro toques seguidos, y de ahí salió el gol. Silva abrió con clase, Diomandé centró al área y Mbappé marcó de rebote, única forma que tenía de hacerlo.


El gol a veces desordena. El Madrid estaba tan bien, tan compacto y ordenadito que la euforia era temible. Faltaban cinco minutos para el descanso, y el Madrid pudo marcar en dos llegadas muy peligrosas: típica de Mbappé con palo y offside y otra de Diomandé, solo, con la zurda. Lo que llaman la superficie de golpeo era la adecuada, aunque salió mal. Diomandé parece manejar todas las opciones y en cada intento no sabemos el porcentaje posible de acierto. Cada acción, dentro de un catálogo amplísimo, casi total, es recibida con absoluta sorpresa por el aficionado. Puede chutar fuera, puede clavarla por la escuadra. Hay algo estocástico en él por eso. Con él las expectativas habituales se multiplican, cuando recibe y se va, pues siempre se va, descapulla como una flor rabiosa nuestras expectativas, oh, tate, que este tío es otra cosa, y luego potenciada la fantasía, sus finalizaciones triunfan o no, pero hay ahí un balance rápido de posibilidades, de esperanza, que por lo que sea (estamos empezando) no es negativo, no decepciona, nos deja ansiosos de más, con hambre de Diomandé.


En el descanso, Tchouaméni y Bellingham ya se habían ganado el derecho a una ovación.


Lo de Bellingham, preclaro en ataque, brillante y responsable con la pelota, era en defensa un escándalo. Con absoluta humildad se ocupaba de Rodri, y su poder físico aparecía en el borde de las dos áreas. Su fútbol eran verticales de poderío; agresivo y pugnaz, era el primer organizador de la defensa y el organizador del ataque. Falló un claro dos contra uno, pero seguía buscando a Mbappé. Si Güler buscaba en largo, él lo hacía en corto. Era el que recibía, aguantaba, se iba con control o con zancada, esos regates suyos de 1500m obstáculos, pero era tan bueno o mejor en defensa. Su partido es de la densidad del de Redondo en Dortmund. Su centrocampismo inauguró algo, reivindicó una supremacía sobre la pareja Rodri-Pedri.


Su juego, como el de Tchouaméni, se cimentaba en una superioridad física. Su fútbol era de una versatilidad absoluta. Los tacles salvajes, al estilo de Valverde, los cuerpeos, juego de espalda, cargas, autopases, regates, pases al hueco, controles de pecho, como un gladiador cargado de armaduras, dagas, redes, contra leones sucesivos en un juego tan táctico como físico que iba de un área a otra, convertido en centro auténtico del Madrid, conector de todo, todo pasando por su cuerpo literalmente, físicamente. Fisicidad madridista, personalización total, liderazgo encarnado. Todos los choques, las descargas, los golpes los jugaba, los vivía plenamente. Alma del Madrid de Mourinho.


Hubo entonces un lance raro, un poquito negreiro. Cancelo le firmó con los tacos los gemelos a Diomandé, que expresó el dolor por vez primera (todo en él es inaugural). NO pasó nada, ni a ras arbitral ni videoarbitral. Ningún pinganillo se accionó.


De poder quedarse el Barça con diez se pasó al 1-1, Raphinha de tiro en un córner, quizá ensayado o enriquecido por Pedri.


El 1-1 entraba en lo esperado. El Barça iba a marcar. Ahí empezaba lo interesante para el Madrid. Cada momento de esta temporada es el sorbo lento de un vino que guardábamos. Asistimos a todo con una delectación otoñal, buscando los matices psicológicos de la obra mourinhal. ¿Aguantaría el equipo?


En otras ocasiones se habría deshecho como una sonrisa de Pedro Sánchez. Habría caído en un rápido plof. Casi lo temíamos cuando Dumfries sustituía a un Valverde, seguramente elongado por algún tacle defensivo espectacular, su mejor acción junto al disparo.


Faltaba pólvora arriba. El Madrid estaba a punto de recordar en eso a estos años pasados. El Barcelona presionaba con nueva avaricia y Dumfries, especialmente Dumfries, un jugador que parece llevar zuecos, era todo promesa para ellos.


Era el momento clave. El Madrid de Mou iba a decir en esos minutos de qué estaba hecho.


Y ahí se rehízo. Volvió a salir a la contra. Güler buscó a Dumfries, luego Diomandé hizo un gran slalom...


El Madrid estaba. Había consistencia en sus cuadernas. Solo crujía con alarma una, por la que se colaba el Barcelona en el reflujo de las contras del Madrid. Por Bernardo ya iban los Pedris. Estaba cansado. Su rostro rozaba la agonía. Y Mourinho, que se guardaba los cambios, puso rápidamente a Camavinga. Por fin.



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El Madrid salía por Dumfries, seguramente un logro del Barcelona. Era como ver un examen de conducir. A ver, muchacho, saca el coche del aparcamiento. Y era incapaz. Se estrellaba en la cal cada vez...


Entonces se produjo para mí un momento clave también de la temporada. O sea, en el momento clave llego un momento doblemente clave: Huijsen recibió un balonazo en la cara y esto fue su bautizo de camachismo. No solo no se quejó sino que probablemente terminó de espabilarle. El bueno de Huijsen necesitaba este partido y ese balonazo para romper a defensa de tronío en el Madrid.


Superado con mucho el minuto 80 de partido, el Barcelona recibió la primera amarilla en la martirial persona de Gordon, que verdaderamente no daba crédito.


Flick sacaba a los Barça toons y Mou no. El partido se afilaba, se tensaba. Partido bueno, minutos larguísimos. La salida del Madrid, ojo, era cosa de Lunin, Dumfries, Camavinga, Konaté...era como ver un carrito de bebé rondando una escalera mecánica. Sudores fríos, encogimiento de todo lo encogible. Y ahí, de una forma venturosa y perfecta, como si todos los fallos anteriores, los casis, los ay, los desencuentros por un centímetro, por una décima de todos estos meses cobraran sentido, el Madrid construyó una jugada para el recuerdo. Yo sé lo que hacía cuando Cristiano marcó el gol en el Nou Camp la liga aquella. Sé cómo era mi vida. Mis errores, mi inconsciencia. Mis esperanzas. Mis amigos. El tiempo reaparece y toma la forma de un cielo, el aire rosado y feliz de una tarde. Bellingham, que había luchado de todas las formas, bailó una suerte de claqué con virguería, ruleta y pase a Camavinga, que abrió a Güler, siempre presente en la banda, referencia constante ahí, ya hecho jugador adulto, y le devolvió el pase tan largo, con tanto efecto que de tan obtusángula no parecía una pared; llegar era un alarde, y Camavinga lo hizo y con un solo toque zurdo se libró de Cubarsí, como aquella vez Bale se libró de Bartra. No terminó ahí su jugada porque con la derecha buscó la santrada atrasada para Mbappé, que como la flecha que es llegó a la ramatada. El gal formó una tremolina de madridistas y Mou, por fin, se deslizó brevemente por el césped. Era el gol más importante en años. El Madrid volvía. La obra mouríñica tomaba la forma de algo compacto, bravo, lleno de espíritu y propósito.


El gol estaba ya en el márcador, pero cuando el árbitro pidió un momento se nos heló la euforia. No podíamos renunciar a esa alegría. Ya no... Pero no era el Var, era solo la megafonía: Si us plau, no llencin coxinills... Genocidio de gafas de colores, tristezas inencajables... pero el madridismo era feliz. Con esa euforia liguera que algunos, no sabemos por qué, casi preferimos, hecha de revancha, de reencuentro y de promesas. La gloria europea es una vulgaridad. Mourinho endereza épocas enteras. Te quiero, amigo, José. 



@realmadrid

Gozar del lujo



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Se llama Isidro, nació en Daimiel, es trencilla y una noche, en el Sinaí del Bernabéu, ante las televisoras del mundo entero, convocó a los capitanes del Real Madrid, Valverde, y del Villarreal, Foyth, para leerles las Tablas de la Ley (¡las Tablas de Daimiel!) del arbitraje a la española (o a la gallega, porque lo “dirige” un tal Fran Soto):


–Como capitanes, gozáis del lujo de que yo os pueda dar explicaciones.


Desde luego, este Isidro es menos modesto que el lord Bayron que dedicara su poema satírico “Don Juan” a Coleridge con las famosas palabras “I whis he would explain his explanation!” (es decir, que le gustaría que le pudiese explicar su explicación, pero como queriendo decir que ya le gustaría).


–Como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación, y esta explicación que os debo os la voy a dar –pregona Pepe Isbert desde el balcón del Ayuntamiento en “Bienvenido Mr. Marshall”.


El lujo de Isidro es el lujo de la España de los Botejara pasada por el Régimen que nos gobierna. Una España pequeñaja y chula que da isidros modernos, muy distintos de aquellos isidros antiguos que venían a la capital por San Isidro y pagaban a los chulos que les cobraban por ir por la acera de sol. Víctor de la Serna se estrenó en ABC con una loa a aquellos paletos: “El paleto, ay, da de comer a Madrid. Y de beber. Y le envía no sólo sus harinas y alubias, o sus anisados y espumosos, o sus fresas y perdigochas. El paleto le envía además a Madrid la sangre joven y oxigenada que sostiene los trabajos duros y ‘una cierta cerrada guardia moral’ que preserva acaso a Madrid de muchas podredumbres”.


–El paleto es de vista larga, filósofo, socarrón, quietista, pero con repentinas proyecciones universalistas en que se le achica el mundo a fuerza de ambición.


Hoy, a Madrid, el paleto sólo envía árbitros con la autoestima de Elon Musk. La cultura de campanario propia del Régimen de las Autonomías ha acabado con las proyecciones universalistas del paleto, que ve en el Real Madrid, el único universalismo que le queda a España, un molino de viento, y en el molino de viento, un gigante contra el que cargar. Isidro se infatúa ante un par de futbolistas como un gallo Claudio: “Gocen como capitanes del lujo de mis explicaciones, que me huelgo de verlos gozar”. ¿Y qué contestaron los capitanes?


–¡Gozo tanto al decir no! –fue el lema de una asociación de jóvenes yanquis que en los 80 levantaron la bandera de la virginidad.


Entonces Vinicius se enredó en el pelo de un adversario con tal brutalidad que el adversario no se enteró del incidente (no queremos pensar dónde estaríamos si el brasileño empuja a Isidro como Gardelito Fernández al árbitro Jablonski en el City-PSG), y a Isidro se le acabaron las explicaciones. El Régimen que en ocho años nunca expulsó a Luis Suárez le metió cuatro partidos, cuatro, al negro de la plantación rebotado. Si tuvieran que fusilarlo, apuntarían a las piernas, para que le doliera más. La España ratonera, y su corte de curitas con boqueras, no descansa. A Vinicius (cuyos rivales ven amarilla cada dieciséis faltas, mientras que los de Lamine’2030 sólo necesitan tres) le comunican su condena una hora antes de jugar un importante partido europeo, cosa que no se hizo ni con Luis XVI, a quien la Convención concedió dos de sus tres deseos, pero al menos lo dejaron cenar (dos alas de pollo, un biscuit cocido y un vaso de vino de Málaga), cosa que los “estadodederechistas” de la Federación no han concedido a Vinicius en Roma. Mala gente. Cuando se trata del Real Madrid, los covachuelistas del fútbol español no se quitan los manguitos, y hacen ajustes de horarios y de viajes como los sorches hacíamos en la mili los estadillos de las guardias, de manera que al Madrid siempre le toque la tercera imaginaria. Es una vergüenza, pero es España, que cierra por abajo un continente corrupto hasta los tuétanos. Somos el no país que inventó el no cine de Javier Aguirre, las no asistencias de Pedri y las no rabonas de Lamine’2030. Una risa trágica.


–El gato ya no se esconde: lleva la cola fuera… 


[Sábado, 17 de Octubre]

Lunes, 26 de Octubre

 


Macarena a la madrileña

domingo, 25 de octubre de 2026

Un voto en blanco



Buridán y el voto en blanco

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    El TC declaró inconstitucionales los confinamientos consensuados por socialistas y populares, por lo que populares y socialistas, en lugar de entregar sus actas e ingresar voluntariamente en un Centro de Rehabilitación Democrática, resolvieron cambiar de TC, y en la votación para “legitimar” el chalaneo la diputada popular Doña Cayetana Álvarez de Toledo Peralta-Ramos, que, al revés que Barras, habla bien y vota mal, votó… “en blanco”.
    

El voto en blanco no es el chaleco blanco de Robespierre ni el desaparecido derecho de resistencia del pueblo (¡hasta aquí lo mucho de tonto y lo poco de soberano que es el pueblo!); significa, simplemente, que aceptas el sistema, pero que, entre un haz de heno y otro haz de heno, no sabes con cuál quedarte, como le pasó al asno de Buridán.
    

Pero los partidejos se rigen por la ley de hierro de la oligarquía estudiada por Michels en la socialdemocracia alemana (y puesta a prueba –con éxito, con lo cual se silenció– por Bujarin en el comunismo soviético). Esa ley se resume en que los intereses que representan los partidejos son los que convienen a sus jefes, y el jefe del PP ha incoado a su diputada rebelde un expediente disciplinario por desobedecer el mandato imperativo expresamente prohibido por la Constitución, circunstancia que en su día ya tuvo en cuenta Margarita Robles, nuestra jurista más alta, para sacudirse una multa de su partido por votar contra Rajoy cuando el mandato era la abstención, y a este chamarileo llaman nuestros Hamilton “democracia representativa”.
    

En el Estado de Partidos, un Estado dentro del Estado, los partidos son a la vez “órganos del Estado, legisladores y representantes de sí mismos bajo el pretexto de integrar (nunca ‘representar’) a las masas en el Estado”.
    

Anticipado por Schmitt en el 63: “La época de la estatalidad ha llegado a su fin. No merece la pena perder el tiempo con ello”. Históricamente, el aburrimiento y el cansancio suelen ser las fuerzas de la implosión, todavía peor que la revolución.


[Diciembre, 2021]

Adnane Ghailan. Brote blanquiverde.

 

 
Adane Ghailan
 

Francisco Javier Gómez Izquierdo

     
         Pueden ustedes comprender que lejos de molestar la vanidad de servidor por presumir como un imposible que el Córdoba pudiera mantener a cero la portería, mi yerro de agorero me complace y hasta reconozco que ayer en la segunda parte en El Arcángel ante el Éibar pasé muy buen rato porque el equipo de Ania jugó bien. Atractivo en parla cursi. Es la segunda jornada sin gol en contra...¡bueno!.., hubo uno en la primera parte de Martón que el tiquismiquis del VAR anuló por la puntita de la bota -literal-, menudencia inapreciable al ojo humano e incluso al del águila perdicera. Gol que si se lo anulan a tu equipo te acuerdas de quien no debes. El Éibar se presentaba con bajas importantes. Sin los centrales Arbilla, su gran capitán, y Elguezábal, que lo fuera del Burgos hasta el 2024. Faltó también Álvaro, un lateral derecho que suele ser titular y a mí siempre me ha gustado desde sus tiempos de El Plantío. Eché de menos alguno más, como el negrito del Athletic Adu Ares, o Iván Gil, el de los goles, que salió ya tarde en la segunda parte. Guruceta, el más virguero a mi parecer, tampoco empezó el partido. A pesar de las bajas el equipo vasco intimidó en los primeros minutos, tuvo tres jugadas francas pero por primera vez en la temporada el Córdoba me pareció suelto, dinámico, combinativo..., virtud ésta a la que ha contribuido sobre todos Adnane Ghailan, reciente aparición entre lo titulares de Iván Ania llegada del Europa y al que le estarán, supongo, saliendo novias por generación espontánea. Lo ves andar y correr y parece torpe, "pataleto", pero no es lento, es astuto, ve rápido el presunto movimiento del compañero para que nosotros veamos fútbol "de categoría". Ayer asistió en los dos goles, robó por anticipación inteligente varios balones y se compaginó fenomenalmente con Eder García, la otra clave de este aparente rebullir del Córdoba al que le puso el primer gol tras triangulación de equipo bueno de Primera División. Del tercer elemento y al que considero importante para lo de cero goles en contra, creo que es Juan Gutiérrez, central a la antigua como los que chocaban sin miedo sus cabezas contra aquéllos nueves rocosos como resulta el Martón del Éibar. Esperpéntico el árbitro, que llegó a expulsarlo por la doctrina de San Ginés que quien tiene cara de bruto lo es..., por la mirada, no sé, el caso es que tras una jugada en la que se la tuvieron tiesas Martón y Juan, el juego continúa y a los 20 segundos de la caída de Martón que no vio el señor Gordillo Escamilla de espaldas, éste se volvió arrebatado por el alarido del delantero y lo expulsó. Expulsó por sospechas, sin ver. El no va más ya de la modernidad. Le llamó el VAR, claro, y le dijo que no hay brutalidad, que es discusión menor, no hay agresión... etc. Lo pongo porque acabo de escuchar el esclarecedor diálogo que delata a un árbitro que sanciona no por lo que ve, si no por convicción moral. Como la de algún juez que servidor se sabe y a los treinta años de sufrir condena un sospechoso, aparece el ADN del verdadero culpable.


     Bueno... no nos metamos en terrenos pantanosos y me limito a destacar, a mi modesto parecer, el mejor partido de la temporada del Córdoba, mientras esperamos al que se supone mejor de la jornada. Atentos a la defensa de Flick.

Domingo, 25 de Octubre

 


Todos los Acentos

En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas

 DOMINGO, 25 DE OCTUBRE


En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?" Jesús le respondió:


-Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas.


Mateo 22, 34-40

sábado, 24 de octubre de 2026

Chicharitos




Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Andalucía, la eternamente vencedora, es el chicharito que Susana Díaz lleva dentro, con lo que Felipe González, su promotor, habría hecho suya para España la famosa estrategia reconquistadora de Bumedian para Europa.

Del viejo, y madrileño, “¡A mí que no me toquen el cocido!” al nuevo, y andaluz, “¡A mí que no me toquen el chícharo!”

Pemán llevaba razón: hay que contemplar a Andalucía “sub specie aeternitatis”, como los antiguos metafísicos contemplaban la vida.

Pemán es Cádiz, donde, con el 42 por ciento de paro, ha ganado Podemos, el partido salido del sistema para activar la participación y apuntalar al sistema, cuyo único peligro es la abstención.
Porque el sistema no es tonto. Mientras Rajoy masca el chicle del lúser en la banda, como Ancelotti, el sistema improvisa para el presente el chicharito verde de Susana Díaz, y para el futuro, el vaquero desenfadado de Albert Rivera, que ya ha dicho que se acabó “la prepotencia de la mayoría absoluta” (?).
Igual que Jordi Sevilla se ofreció para enseñar a Zapatero teoría económica en dos tardes, alguien debería ofrecerse para enseñar a Rivera filosofía política en dos gintonis, pero en seguida te das cuenta de que a Rivera la filosofía política le importa lo mismo que a Zapatero la teoría económica. Sólo vale el poder, y político que no sepa currarse su cuota de poder (Ciudadanos ya tiene su Comité de Pactos para el reparto de la cama redonda), a limpiar armarios con Pimentel.
Todos los políticos abrevan en la sopa mediática cuyos expertos chapotean en su misma dirección. Si el diario gubernamental dice que en Francia, donde De Gaulle dejó el único sistema representativo de Europa, ha nacido “un sistema tripolar” (¡tripolar!), ¿qué análisis vamos a esperar de lo de Andalucía?

Uno sólo aspira a no confundir el chicharito de Díaz con el “Chichito” de Ruano, timador que en los 30 se hacía pasar en su pensión por el columnista Miguel España para dar toques al resto del pupilaje.


[Marzo, 2015]

Sábado, 24 de Octubre

 



Taberna migrante

viernes, 23 de octubre de 2026

Rocanrol. Esta noche, en el Welly

 


@MarilynDiary




Duke Of-Wellington


Fri, 23rd Oct 2026
8:50pm - 11:15pm
Get the Water (Ariel, Sharman & Brand) are coming to the Welly to melt your face, bring earbuds if required



Abstenciones


La cabina

Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    En 1919 la abstención española fue de 48 por 100. Cien años más tarde, y si, con arreglo al fatalismo taurino, el toro es peor y el torero es el mismo, ¿qué va a ser de nosotros?

    En España tenemos abstencionistas y abstencionarios. El abstencionista viene a ser como el blasfemo, para quien la blasfemia constituye un acto de fe (en el sistema). El abstencionario, en cambio, sería más como el ateo, razón por la cual tiene peor prensa, que lo acusa de incurrir en todos los vicios de la informalidad: apatía, robinsonismo, insociabilidad…

    –¡Otro que va de listo!
    
Al abstencionario lo pintan de vegano a la puerta de un asador, cuando en realidad es el carnívoro a la puerta de un herbolario. Aún duran las risillas en Twitter porque unos acampados en Barcelona pedían el otro día “embutidos veganos”. ¿Qué son “embutidos veganos”? Para mí, “embutidos veganos” son todos esos monólogos como de radio vieja que sueltan profesores, analistas y politólogos con el manejo dadá de conceptos cuyo significado e historia ignoran: nación, estado, gobierno, soberanía, constitución, derecho, democracia, representación, separación, consenso, federalismo, liberalismo y tortitas de camarones.

    El abstencionista se abstiene por indiferencia o por desinterés, pero el abstencionario se abstiene por principio: puesto que el sistema, dicho por sus creadores, no consiste en la representación, sino en la integración de las masas en el Estado, una abstención elevada denunciaría la inutilidad del sistema, obligándolo a probar la solución representativa, aunque sea para dentro de otro siglo. Por eso de vez en cuando los tanques de pensamiento liberalio, atlantes del antiliberal sistema imperante, piden el “voto obligatorio”, convirtiendo en deber cívico lo que es ni más ni menos que un derecho político… y renunciable.

    No es fácil la vida adulta. Un abstencionario que se atuviera al entorno mediático acabaría, al decir de un amigo, como López Vázquez en “La cabina” de Mercero.


[Noviembre, 2019]

Viernes, 23 de Octubre

 



Casida de la Puerta de Alcalá

jueves, 22 de octubre de 2026

Rontomé



 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Rontomé es el jefe del Centro centrado que ha suscrito en Ceuta (contra la derecha, primer partido de la ciudad) un Plan de Paz del Konsenso que pasaría por nota de bolsillo de Goytisolo para su reivindicación del Conde Don Julián.
    

–Ante la excepcionalidad que está viviendo nuestra ciudad, por los gravísimos hechos en la frontera, para no excitar los ánimos mandamos a abstenerse de manifestaciones que distraigan a la policía.
    

Goytisolo nos lleva al 70, cuando el “Gwendolyne” de Julio Iglesias, pero Rontomé nos coloca en el 40, cuando el “Tatuaje” de la Piquer, y es que con el franquismo comienza a pasar lo mismo que con el marxismo, que todos hablan de su muerte, pero nadie ha visto su cadáver.
    

El folio destila franquismo de garrafón. Con la misma “naturalidad” que el Arévalo que funge de ministro de Justicia pide para los indultos a los golpistas, ese folio transforma en opinión unánime del Konsenso la opinión única de la dictadura. Caballeros, tengamos el jaleo en paz. ¡Ah, el afán de tranquilidad adiestrada en décadas y décadas de obediencia ciega! Un pensador vio en esa forma de tranquilidad tan nuestra la versión política del quietismo o molinosismo:
    

–Vaciar el discurso público de todo contenido político para que la quietud del alma nacional se deje poseer tranquilamente por el espíritu de los impecables partidos del Estado.
    

Nos recordaba, de paso, que la pasión de corromperse nace de la pasión de callarse: en la época absolutista nunca se llegó hasta el extremo de tranquilidad alcanzado por el Konsenso mediante el simple chascarrillo que ellos elevan a kantiano de “no está el horno para bollos”. El horno es el Estado, que con folios quietistas a lo Rontomé secuestra la política y reserva el monopolio del poder político a los partidos, órganos suyos, cuya única función es retirar la vida política de la sociedad y recluirla en el Estado. Gramsci redujo este mundo Rontomé a “asambleas de pequeños intelectuales de provincia, que representan una selección al revés”.


[Junio, 2021]

PSG, Real Madrid, Real Betis... Pleno de puntos

Luis Milla en el Fuenlabrada


Francisco Javier Gómez Izquierdo


           Cualquier partido ganado en Champions se celebra como si fuera una final. Vean, si tienen dudas, a los aficionados béticos tras los noventas minutos ayer en La Cartuja o la felicidad de los larianos, que así se llama a los del Como, ese equipo que por primera vez juega en Europa y lo hace por todo lo alto metiéndole cuatro goles a todo un Manchester United. Llamativo este Como reforzado con jugadores como Milla, Nico Paz, Diao, Jacobo... a los que hemos visto pasar en sus comienzos por El Arcángel en la tercera categoría del fútbol español y de los que servidor hizo las pertinentes reseñas favorables. A Milla tardaron de verle en el Fuenlabrada y fue desde muy lejos, de Tenerife nada menos que fue quien se lo llevó para la Segunda. Cesc Fábregas, el ingeniero milagroso, ya tiene un nombre y no tardando lo veremos en un grande inglés siempre que la Premier no se nos caiga por culpa de los dineros. De momento Liverpool y Aston Vila (ya saben mi querencia por Emery) han hecho pleno y Arsenal y City tienen pinta de entrar entre los ocho. Al United no lo veo.


      Dos partidos llamaban la atención en la tercera jornada. PSG-Barcelona y Bayern-Arsenal. El Barça se encontró con la horma de su zapato y la presión que ni sospecha en la liga española lo descentró durante casi toda la primera parte donde si no es por Joan García el marcador hubiera sido más que doloroso. Soy aficionado, no periodista ni crítico de los que todo lo saben explicar cuando el partido acaba. Sigo pensando que el Barça de Flick defiende "regulero". Aquí no tiene rivales, ni casi en Europa por la descomunal diferencia técnica de sus jugadores, pero a pesar de su pintureras maneras es vulnerable si se le estudia con paciencia. Lamine, Rafinha, Pedri... te la lían a la sombra de un cardo y te cuelan el gol, pero concentrados y con flechas en punta que arranquen desde la línea de medio campo, ¡ojito! El PSG no juega a la contra. Su sistema es muy similar al del Barça, pero creo que tiene menos puntería de cara al gol. Crea muchísimas ocasiones, pero creo que desperdicia demasiadas. Para mí, es el mejor equipo del mundo. Cuatro al City y cuatro al Barcelona, dos de los aspirantes a su derrocamiento. Bayern y Arsenal son otros dos que pasarán entre los ocho primeros y que quieren ser campeones. Son más sobrios y quizás más ordenados -el Bayern está perdiendo consistencia a pesar de Kane, ¡qué bueno es!-, más difíciles de doblegar, pero hay menos talento en sus plantillas. Empataron a dos con goles preciosos y a mí personalmente me encantó el señorío británico de Rice por el Arsenal y el de Kane por el Bayern. El Madrid, otro que cuenta no sólo por costumbre, sino sobre todo porque tiene una plantilla que da miedo, va ganando a base de goles, ensayos y correcciones en las alineaciones... menos a Courtois, al que nada hay que decir porque es el mejor en lo suyo. El Atleti se asustó y se complicó la vida ante el Stuttgart -muy buen equipo-, pero sacó un punto con esas agonías que le son propias. ¿Y el Betis? Ahí está. Con nueve puntos como los mejores y con esa sensación como de cantaor a punto de emocionar y ver como Rubén Cousillas besa arrebatado las estampas. Una pregunta: ¿cómo se puede cometer el imperdonable sacrilegio de anular el gol de Lo Celso al Barça el sábado en La Cartuja? Lance tan sublime, tal que quejío del Torta, gol de los inolvidables no puede venir un reprimido a invalidarlo. ¡Claro que fue mano anterior que no se vio! ¡¡Fútbol, oiga!! El Reglamento no dice que haya que usar la moviola un minuto atrás y después de semejante monumento al fútbol. ¿Por qué ese desprecio al Reglamento?


    El Villarreal, valiente como siempre, pero perdiendo también como casi siempre. Hay errores en Champions que te matan.


    Goles. Muchos goles. Ni un 0-0 en los 54 partidos. Me parece una rareza. También es cierto que ahora, incluso en Champions, cualquier "tontá", un "nota" metido a árbitro y aunque no sea español la convierte en penalti.

Jueves, 22 de Octubre

 



Casida de la Milla de Oro

miércoles, 21 de octubre de 2026

Maletas


Asceta con cráneo

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Tenemos un gobierno de mozos de baúl (¿a quién no le suena su presidente de alguna mudanza?), y el dictador de Venezuela, que es autobusero de profesión y ya anda pensando en los portes, los trata como a sus tamemes.

    Dicen que la ministra Montero, que va de emperatriz Eugenia de este gobierno, escondió en su CV (también hay que tener poco que hacer para ponerse a leer el CV de un ministro) que trabajó de cajera en unos ultramarinos, y para hacer ver que no lo escondió por vergüenza de clase se puso a presumir en Twitter de padre “mozo de mudanza”.

    –Three removes are as bad as a fire –dice un proverbio de Franklin que Maduro debería tener de pin en su nevera.
    
Sabemos qué había en la maleta que el Rey del Cachopo perdió en Usera, una novia troceada, pero no sabemos qué hay en las cuarenta maletas que la Evita venezolana Delcy Rodríguez descargó en Barajas. El gobierno, que ahora va a elevar trumpianamente las vallas de Ceuta y Melilla para que los Serguéi Bubka africanos no salten con maleta, no sabe qué contienen ni dónde están, de manera que podrían acabar en el estudio de Cristóbal Toral, nuestro pintor de maletas (Picasso pintó toros como Úrculo pintó sombreros, y Toral, maletas), que acostumbra comprarlas en las subastas de las compañías de transporte.

    –Las maletas tienen tres vidas –contó un día el humilde Apeles gaditano a Juanito Cruz, viejo maletilla del artisteo–: les sirvieron a los viajeros, me sirven a mí para convertirlas en obras de arte y les sirven a los que compren mis cuadros.
    
Eugenio d’Ors, “Xenius” (nada que ver con Toral y menos aún con Cruz), tenía siempre una maleta al lado de la mesa de su despacho:

    –Para mí –le dijo al Caballero Audaz, que fue a Barcelona a entrevistarlo en su oficina de la Diagonal–, la maleta es lo que el cráneo para los ascetas: me recuerda que soy libre de la localidad, libre de la vida… Por eso no me desanimo.
    

Luego le dedicó algunos de sus libros. “No todos, por no abusar de la hospitalidad de su maleta”.


[Febrero, 2020] 

Miércoles, 21 de Octubre

 



Calzados matritenses

martes, 20 de octubre de 2026

Una buena idea

Anne Carson


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Anne Carson, ganadora del Nobel de Literatura 2026 seguramente por su gran parecido físico a Umbral, aconseja pasar de las obras contemporáneas, Pons, Uclés y todo eso, y perder el tiempo únicamente con los clásicos.


Desde los tiempos de Ruano, a los clásicos las únicas que parece que los leían, a juzgar por las entrevistas en los periódicos, eran las misses. No fallaba la cosa. “¿Cuáles son tus autores predilectos?” “Y la gran burra, que naturalmente no leía ni las esquelas del ABC, contestaba en la interviú: Cervantes, Quevedo, Gracián y Góngora”. Ahora del cerebro de las misses se han apropiado los políticos, y ahí tenemos a Félix Bolaños o a Marco Rubio echando citas latinas por la boca como Camacho o Teodoro García Egea echan endocarpios por la boca en el concurso de lanzamiento de huesos de aceituna en Cieza, Murcia.


–Lectura pendiente que ahora urge. Un clásico –tuitea Bolaños, Notario Mayor del Reino (hasta aquí llegó España), sobre la imagen del “Breviario de campaña electoral”, muy delgadito, del hermano de Cicerón, en Acantilado, por si alguna comisión de yayos de Ana Belén tiene pensado regalarle uno. (Esposa de ministro hubo a la que consultaba una comisión de paletos agradecidos que deseaban hacer un regalo a su marido. “Hemos pensado, señora, si le parece, regalarle algún libro”, le dijeron. Y ella exclamó: “¡No, por Dios! Ya tiene uno.”)


Bolaños tiene un libro clásico y Rubio tiene una empanada de clásicos, que se ha ido a Atenas y allí, subido a un palé, con la falta de sentido del ridículo que lo caracteriza, ha soltado las majaderías que algún gandul le haya escrito sobre la Civilización Occidental, que es la buena, frente a lo de los persas, que es lo malo y hay que destruirlo. Esto es la Doctrina Paul Wolfowitz (impedir por la fuerza cualquier competencia mundial), no la Civilización Occidental del cristianísimo Pete Hegseth, que anuncia la retransmisión en directo de la ejecución del autor de la masacre, trece muertos, de Fort Hood (2009), y no queremos saber qué haría consigo mismo el pobre Hegseth como responsable político de la masacre (casi doscientas víctimas) en la escuela primaria Shajare Tayebé.


Rubio habla por boca de ganso, como Obama cuando se plantó en El Cairo y comenzó a declamar con gestos de actor de cine mudo las cursiladas que le había escrito Jon Favreau, tal que la lucha del Califato cordobés con la Inquisición española (eso es anacronismo, y no ese partido proverista de Democracia 21 para galanes liberalios con Jaguar de Mohedano). Viendo a Rubio, ese dron de Miriam, sobrevolar con sus orejas la Acrópolis, Chas W. Freeman se acordó de la célebre respuesta de Mahatma Gandhi cuando llegó a Londres y le preguntaron qué opinaba de la civilización occidental. Respondió:


–Creo que sería una buena idea.


[Martes, 13 de Octubre]