sábado, 8 de agosto de 2026
viernes, 7 de agosto de 2026
Pepe Campos. Tercera corrida de toros del verano. Mansedumbre para una tauromaquia de aliño
Pepe Campos
Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.
Jueves, 6 de agosto de 2026. Tercera corrida de toros del verano madrileño. Encierro de toros de José Enrique Fraile de Valdefresno (encaste Lisardo-Atanasio). Mal presentados. Nobles, mansos y renuentes. Flojos. Descastados. Primero, justo de presentación, veleto, flojo, noble que fue a más (manejable). Segundo, abierto de cuerna, flojo, sin fuerza, renuente, sin casta y rajado. Tercero, terciado, abanto, distraído, descastado. Cuarto, cornisucio, sin fijeza, remiso, descastado. Quinto, terciado, se le parte el pitón (cuerno) derecho en el peto, de pobre presencia. Sexto, terciado, distraído (de embestida incierta), descastado, se le parte el pitón izquierdo en el peto. Salieron sueltos de la segunda vara (primero, cuarto y sexto de las dos varas) y se dolieron en banderillas (de manera marcada del primero al cuarto). Un cuarto de entrada. Noche calurosa de comienzos de agosto.
Terna: Luis David Adame, de Aguascalientes (México); de blanco y plata; diez años de alternativa; tres festejos en 2025 (trece entre 2023 y 2026); silencio tras dos avisos y silencio tras un aviso. Alejandro Mora, Plasencia (Cáceres), de blanco y oro, con cabos blancos; tres años de alternativa; cuatro festejos en 2025 (doce festejos desde que tomó la alternativa); silencio y silencio. Alejandro Peñaranda, de Iniesta (Cuenca), de grana y oro, con cabos blancos; dos años de alternativa; siete festejos en 2025 (once festejos desde que tomó la alternativa); silencio tras un aviso y saludos.
Entre los tres matadores de toros de la noche de ayer sumaban treinta y seis festejos en los últimos cuatro años (2023-2026).
Suerte de varas: se les puso al caballo en la mayoría de las varas, se les tapó la salida y se les recetó metisaca (primero, tercero, quinto y sexto). Se acostaron en el caballo (primero, segundo y sexto). Se repucharon (segundo y sexto). En ocasiones las puyas cayeron detrás de la cruz, y, en otras, traseras (fundamentalmente, en el segundo encuentro). La suerte de varas del primero (el toro más manejable) fue llevada a cabo por Rubén Sánchez: en la primera fue puesto al caballo, el hierro cayó trasero, se le aplicó metisaca, suena el estribo y el toro se acuesta, se le tapa la salida, sale al capote pero en huida; fue colocado para la segunda vara, el hierro trasero y caído, metisaca, suena el estribo, se acuesta, para salir suelto. El único toro que empujó en el caballo fue el tercero, la suerte la ejecutó Pedro Pío García: fue puesto en suerte para el primer encuentro, el hierro cayó delantero, el toro besó el peto y empujó, se le tapó la salida y salió al capote; en la segunda, no hubo cuidado al ponerle, Pío García le aplicó un fuerte lanzazo, con metisaca, el hierro trasero, el astado cantó la gallina y se fue de naja.
Los toros son un arte y los datos y la estadística sólo aparecen o se sacan a relucir cuando interesa (para resaltar la leyenda de los figurones del toreo, una especie de caracterización que suena a aparatoso, pomposo, majestuoso e indigesto); al servicio de los mandones (otra palabreja) del toreo, o (en denominación más sencilla) a las llamadas figuras del toreo, es decir, aquellos que torean muchas corridas todas las temporadas, una tras otra. Ahí está el escalafón (en internet) para consultarlo y sacar conclusiones. En definitiva: un considerable espectro de los matadores de toros actuales torean muchas corridas (podríamos decir que unos veinte matadores) y luego aparece una alargada sombra de toreros que torean muy poco. En principio es algo que se puede entender y que podría parecer normal. Pero, ante ello, hay que precisar que los que torean mucho son los mismos sujetos desde hace muchos años (décadas) y los que torean poco pudieran ser análogos individuos en esta situación de no ver un pitón de pascuas a ramos. Ahora bien, hay que matizar, pues no es así del todo, debido a que existe un elevado número de matadores (de los que torean poco) que se van retirando de la profesión y renuncian a la pelea; mientras que los que suman muchos contratos (de manera rutinaria) se mantienen en el tajo (desde que el siglo XXI ha visto su luz). Por lo tanto, tenemos que los que se retiran son los que no torean y los que se mantienen en activo sin planteamiento de retirada son los que copan la mayoría de los carteles. Es una dinámica que no cambia. En la que los empresarios taurinos (pueden ser ganaderos y apoderados, al mismo tiempo) no varían de actitud, sin generar un espacio de futuro para la fiesta de los toros (que dicen amar). De tal manera, el mundo de los toros a la altura de 2026 está ahíto de carteles similares, con los mismos nombres de siempre. Una realidad en la que ayuda el tipo de toro que se lidia hoy (al margen de Madrid), una clase de animal que no exige al torero, que no le aprieta, porque es noble y dulce, previsible, de comportamiento maquinal y cansino.
Anoche en la plaza de Las Ventas se lidió una corrida mansa y descastada, opuesta a cualquier tipo de parecido a toros de lidia bravos al uso, no porque fueran simplemente mansos (los astados mansos son muy interesantes) sino porque no tenían fijeza, en ellos estaba ausente la fuerza, no se crecían en la lidia, al contrario, se acobardaban, aunque hacían el simulacro de pasar por los engaños, de dejarse, sin mostrar peligro, sin sacar alma, ni dar la sensación de llevar una mínima porción de sangre brava o de bravura o de genética que les acerque al toro de lidia. El comportamiento de los toros de anoche (lisardos/atanasios) fue remiso, gallogallina, maquinal; se podría decir que eran nobles (no tiraron una mala cornada), pero sin atisbo de raza, de genio o de nervio; como si el tuétano se les hubiera sorbido en el mueco y habérsele sustituido por soma de literatura de ficción. Como un tipo de líquido que corriera por sus cuerpos que les aportara representación de toros bravos desposeídos de fiereza, alejados de la ferocidad y de la acometividad. Toros nobles, flojos, desrazados. De comportamiento morucho. A pesar de todo, mostraron aspereza que no obstante no pudieron defender, ni eso, ya que en las lidias se fueron alejando de la pelea, para rajarse y claudicar de su simulada y mentirosa condición brava. Pues bien, para lidiar esta corrida de toros (de José Enrique Fraile de Valdefresno) la empresa de Madrid eligió una terna de toreros muy poco placeados, algo que no ayudó a despachar con prontitud el encierro, pues tuvieron que entretenerse en el intento de torear, dada su situación de toreros fuera del sistema y en búsqueda de un triunfo. De haber sido lidiada por matadores experimentados (ya no existen en la parte baja del escalafón, el negocio taurino los ha expulsado y no los fomenta) los trasteos se hubieran reducido a iniciales pases de castigo, de mando y de poder, y si de ahí no salían los bóvidos ahormados (lo previsible) andarles con torería, machetearlos y matarlos por arriba en la suerte contraria. Fin de la historia.
Los matadores de ayer noche estuvieron, por su realidad, obligados a tener que cumplir con el sistema (o buscar la quimera de una luz de triunfo), y en la medida que intentaron torear fueron introduciéndose en la oscuridad de la mansedumbre y del descaste del linaje de los lisardos/atanasios. Cayeron en una trampa. Desde mi criterio su actuación fue digna, no brillante porque era imposible. Luis David Adame, en su primero, el toro más manejable del encierro, planteó la faena en los medios ante un astado que en el tercio le hubiera ayudado más (mansedumbre), le pasó de muleta con suavidad, el compás abierto y demasiadas pausas, alternó muletazos logrados con otros desvaídos; mostró más oficio que sus compañeros de cartel en actuación aseada, y afeada con el uso de la espada, con cuatro pinchazos, media caída en la suerte contraria y tres descabellos. En el cuarto de la noche quiso conducir a un astado rajado, que le permitía dar un muletazo decente mientras en el siguiente se le descomponía, alargó la faena y tardó en cuadrar, para matar en la suerte contraria, de un pinchazo sin preparar la suerte y, en tablas, de una estocada de recurso. Alejandro Mora, intervino en un buen quite a la verónica en el primer toro de Adame, en su primer toro mostró torería en los primeros compases ante un animal rajado; la renuencia del bóvido le pudo y le llevó a una labor deslucida; mató tras dos pinchazos y una estocada mal colocada en la suerte contraria. En el quinto, su labor no pudo ser valorada dada la imagen del toro con el pitón derecho partido, y con comportamiento descastado y sin fijeza; tuvo que abreviar, como colofón al deslucimiento; mató de estocada caída en la suerte natural. Alejandro Peñaranda, ante su primero inició su trabajo con dos pases de castigo, seguidos de dos suaves que no consiguieron ahormar al morlaco; le faltó contundencia y mando, es decir, oficio; quiso aplicarle suavidad a un toro basto que respondía con arreones; lo mató de un pinchazo y de una estocada en la suerte contraria. En el sexto, un toro al que también se le rompió el pitón (izquierdo), hizo un esfuerzo y le planteó pelea; comenzó por bajo con mayor poder; cuando se relajó, en el toreo en redondo, el burel le protestó; más adelante le quiso llevar entre suavidades y protestas, logrando una penúltima tanda, de tesón, con la izquierda y una última más acabada con la derecha; mató de estocada atravesada desprendida en la suerte contraria, y un descabello.
Rafael González lidió de manera magistral al quinto astado, en lección consumada de conocimiento, colocación y temple.
La leyenda de Abilio
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
A Pemán, por pasarse el día leyendo, su tía Inés le decía siempre lo mismo:
–Cuentan que en Trebujena una mocita se murió de la leyenda…
Sería la pasión de la leyenda lo que llevó hace ya treinta y un años a Abilio Abad Izquierdo, Abilio, profesor de filosofía de los de Burgos, a montar en su pueblo, Castrillo de la Reina, en la sierra burgalesa, por el puente de agosto y en el pórtico de la iglesia, los tres días de “Los Siete Infantes de Lara”, sobre la versión de Lope de Vega (“El bastardo Mudarra”), que es leyenda fundante de Castilla, la malquerida del infausto 78, cuando los destazadores de España, para satisfacer a vascos y catalanes (es la fábula del cuervo y la zorra de Esopo), que fingían ver en Castilla el peligro de la Gran Prusia, la separaron de Cantabria y La Rioja, cuna de la lengua castellana. “Castilla hizo a España y la deshizo”, dijo frívolamente Ortega, contestado en las Constituyentes del 31 por don Claudio Sánchez-Albornoz (con el aplauso de Unamuno y del propio Ortega):
–Castilla hizo a España y España deshizo a Castilla.
La de los Infantes de Lara es una leyenda de honor, traición y venganza hacia el siglo onceno. Hoy los honores carecen de importancia por ser guerra perdida. Toda la esencia de la idea revolucionaria rusa consiste en la negación del honor, reconocían los nihilistas de Dostoyevski, cuando el honor, para los rusos, no era más que una carga superflua.
–¡El derecho al deshonor! –exclama Stavroguin, que anticipó nuestro 78–. Pues con eso la gente se nos viene a montones. No va a quedar nadie al otro lado.
Ruy Velázquez, señor de Vilviestre, y doña Lambra de Bureba, señora de Barbadillo del Mercado (¡la mano invisible del mercado, que dicen los liberalios!), se juramentan la desgracia y muerte del señor de Salas, Gonzalo Gustios, y sus hijos los Infantes. ¡Capuletos y Montescos (sólo que bastante antes) en la sierra de la Demanda!
–Porque lo que queda claro que a los hombres o bien hay que ganarlos con beneficios o destruirles, porque se vengan de las pequeñas ofensas, de las grandes no pueden: así que la ofensa que se haga a un hombre debe ser tal que no dé lugar a venganza… –advierte Maquiavelo, el gran psicólogo del poder.
En la bellísima representación, al aire de la sierra, de la leyenda de Abilio, director del espectáculo, todos los actores son “amateurs” y paisanos de Castrillo de la Reina, que entran y salen tirando del hilo de la historia sobre el escenario de la iglesia renacentista de San Esteban Protomártir, renacentismo que va como anillo al dedo en la sierpe fantasiosa de Doña Lambra, pues, dice Burckhardt, que lo estudió, es la fantasía la que da especial carácter a la sed italiana de venganza renacentista, insaciable y sangrienta.
“Los Siete Infantes de Lara” cae hoy como “un vaso de agua clara”, porque la traición, en efecto, es una cuestión de fechas, y en España, desde el 78, una virtud proustianamente social.
[Agosto, 2023]
Abilio en el vestuario de la leyenda
Pórtico de San Esteban engalanado
para Los Siete Infantes de Lara
jueves, 6 de agosto de 2026
Límites
Al español le dan división de funciones (“unidad de poder y coordinación de funciones”, lo formulaba el general) por separación de poderes, y eso es dar gato por liebre, algo que, por cierto, no le importa ni a la liebre ni al gato ni al español.
¿Por qué había de importarle al español que no le dejen elegir a sus gobernantes, si no lo hizo nunca? Que ahora le impongan un gobierno comunista cuando el comunismo está muy lejos de la mayoría de los españoles deja frío al español, que sólo se calienta en la cola del supermercado, y la flamante ministra Irene Montero, que fue cajera (sacrificó Harvard por la caja), debe de saberlo.
–El vago es el fiscal del que trabaja –dijo Unamuno viendo a los mirones de los artesanos en la plaza Mayor de Salamanca.
Al español le falta llevar la indignación del supermercado a la política, y para eso debe interiorizar la noción (¡medieval!) de que todo poder ha de ser limitado. Más Hamilton y menos Kelsen: el poder en función del Derecho (“rule of law”), no el Derecho en función del poder (Estado de Derecho). Pues si el Sistema hace de Sánchez (o de Suárez) un rey Midas que convierte en Derecho cuanto toca, estamos aviados. ¿Algún juez Coke en la costa?
[Enero, 2020]
miércoles, 5 de agosto de 2026
"Tó pal pueblo"
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Ése fue el ucase del hermano de Juan Guerra cuando, para celebrar un 23F, el gobierno de Gonzalón se apropió de Rumasa por la jeró: “Tó pal pueblo”. “Tó” eran las facturas, que todavía estamos pagando, y lo traemos a colación como parodia (todo es parodia en España) de la explicación que Alito, el juez de la Corte Suprema americana, da de su decisión sobre el aborto:
–Es hora de hacer caso a la Constitución y devolver el asunto del aborto a los representantes electos del pueblo.
La Corte Suprema estadounidense no es un tribunal político, como los Tribunales Constitucionales europeos, que son poderes constitucionarios (constitucionario llamaba Sieyes al poder constituido que se arroga poder constituyente), ese sueño húmedo de la izquierda americana que llama a escrachear a los jueces, que en América es llamar a la guerra civil. Fuera de la vía del poder constituyente, en la Constitución, si lo es, no se puede entrar ni siquiera por vía de interpretación (llamada integradora).
La Constitución está para proteger al individuo frente a la comunidad. Cuando Hamilton crea el Poder Judicial, avisa que será siempre el menos peligroso para los derechos políticos, pues no posee fuerza ni voluntad, sino únicamente discernimiento, y que la libertad general del pueblo no ha de temer amenazas mientras se mantenga aislado tanto del Legislativo como del Ejecutivo, a cuya independencia contribuye el carácter vitalicio de los jueces.
Los padres fundadores se opusieron rotundamente a dotar a los jueces del poder para “crear” derechos, es decir, de usurpar la función de los legisladores, razón por la cual la Corte Suprema devuelve la decisión del aborto a los Estados: su Constitución, y esto se encargó de aclararlo Madison, no es “nacional”, sino “federal”, un sistema de equilibrios tan original que el propio Hamilton, aunque lo apoyó lealmente, no ocultó su escepticismo. Pero funcionó. Hasta hoy. Mañana, ya veremos. ¿Qué son los Founding Fathers al lado de la Frankfurter Schule?
[Mayo, 2022]
Los Infantes de Lara en la Calle Cabezas, de Córdoba
Francisco Javier Gómez Izquierdo
Las Siete Cabezas de los Infantes de Lara -ocho con la del ayo Nuño Salido- tienen calle en la judería de Córdoba. Calle corta y estrecha (no pueden circular vehículos) de fachadas poderosas. Una de éstas, justo frente a un edificio convertido en hotel de cuatro estrellas, da entrada a un histórico palacete -más judío que moro- y al costado se halla una callejita a la que llaman de los arquillos y donde dice la leyenda que colgó Almanzor las ocho cabezas venidas de Castilla para enseñarlas a Gonzalo Gustios -por si alguna le era conocida-, cautivo por traición de Ruy Velázquez, traidor de nuevo con sus hijos.
De la reja que guarda los arquillos, suelo poner cada año dípticos de la obra que este fin de semana se representa en Castrillo de la Reina, para que el paseante coja, y los guías, si amigos del Romancero, recomienden hacer el viaje de Mudarrillo "el gran bastardo / hijo de ninguno y nada..." como insultó el moro de Granada jugando con él al ajedrez, y se acerquen a las Tierras de Lara en la Demanda.
Mudarra, hijo de Gonzalo Gustios y Aixa, hermana de Almanzor, fue concebido en cautiverio amable de carcelera enamorada allá por el año Mil.
¿Por qué no repetir el ya allanado camino, ver la obra y esperar al eclipse, que la Demanda es zona privilegiada para los más sensatos espectáculos?
martes, 4 de agosto de 2026
El eclipse de agosto
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Si nuestros liberalios, en vez de a Applebaum (la Urbano de allá), leyeran a Nietzsche, sabrían que el veintiuno será un siglo todavía más salvaje que el veinte, que parecía insuperable, el del “eclipse total de todos los valores”. De momento tenemos el eclipse de agosto, primero de los tres (26, 27, 28) que apagarán para siempre Europa, ese paréntesis luminoso de la espiritualidad, dice Foxá, que va desde Platón, descubridor del alma, a Einstein, que niega la materia, y que, a semejanza de Esaú, ha perdido la primogenitura de la Tierra.
Foxá veía en los eclipses el elemento cómico del cielo: veía la broma que había en esas gallinas castellanas que a principios de su siglo se durmieron en sus palos a las tres de la tarde con el eclipse, creyendo que había llegado la noche. Cien años más tarde, aquellas gallinas somos todos, como vemos en la quema de los campos de Castilla.
–Sánchez convoca a once ministros en La Moncloa para hablar sobre el eclipse de este verano –leemos en un titular de prensa brutal.
¡Cielos! ¡Los astrónomos jesuitas de cámara del emperador de la China! Díaz, con su reloj de sol mal encarado (su nariz vista por Quevedo); Bolaños, de padre Ricci, con su esfera armilar, vestido de mandarín, al lado del chino de Aluche convertido por él; Puente, con su ténebre de Salvatore en “El nombre de la rosa”… Y Paco Martín, el simpático delegado del gobierno que luchó contra el incendio que el otro día quería devorar lo de la Nasa en Robledo de Chavela. Martín es nuestro Tales de Mileto, uno de los siete sabios de Grecia, que saltó a la fama por predecir un eclipse de sol y que pasó a la historia por su frase “el agua es lo mejor”. “Bildu ha hecho más por los españoles que los patrioteros de pulsera”, fue la frase de Martín, que tuvo la mala suerte de no haber nacido en Grecia. El caso es que, cerebro más, cerebro menos, estaríamos ante la Sala de Situación de España para la guerra liberalia contra Rusia que nos trae el eclipse de agosto.
–Los hombres por lo general adoran la luz –anota con su proverbial desparpajo el marqués de Custine–. Los rusos adoran el eclipse. ¿Cómo podrían llegar nunca a desengañarse?
En esta carrera de relevos que es la Historia, dejen actuar al 78, que cree llegado su turno. ¡Tenemos la Ume! Y a Bolaños jugando a las palas con el amigo/enemigo de Schmitt. El imperio del que somos vasallos ha trocado el Viejo Orden por el Nuevo Caos. “El sol es una mezcla caótica de explosiones continuas. Faro moderno”. En resumen de Henry Adams: el Orden era el sueño del hombre, y el Caos, la ley de la Naturaleza. Por eso nos sobra el Derecho, reducido a “facultad de las cosas inútiles”.
Los antiguos tenían el eclipse por augurio del “fin de la humanidad”. Ahora, según “El Zaragozano”, nos vienen tres.
[Martes, 28 de Julio]
Los Siete Infantes de Lara
Francisco Javier Gómez Izquierdo
Éste del 26 es el trigésimo cuarto agosto en el que un pueblo de la Demanda, Castrillo de la Reina, representa en el atrio de su iglesia consagrada a San Esteban Protomártir, la leyenda de los Siete infantes de Lara.
Ahora que se ha puesto de moda la Odisea y los jóvenes como que quieren arrimarse a los cantares de gesta griegos -por cierto, en Ceuta se cree que Calipso, con impresionante monumento en el centro de la ciudad, retuvo a Odiseo en la isla Perejil, la Ogigia legendaria-, los cantares de gesta, el romancero castellano, permanecen en la Demanda como si estuvieran esculpidos en la piedra de esos árboles fosilizados que allí se encuentran y que nos hablan de venerable antigüedad y no de deplorables decrepitudes.
Nobleza, tragedia, venganza, honor... Así fue la nacencia de Castilla y así la recitaron juglares y notabilisimos poetas.
El gran Abilio lleva 34 años dirigiendo una obra interpretada por mis paisanos y parientes, en la que vive la por siempre querida y admirada Alma de la Vieja Castilla. Se emocionará usted, si este fin de semana se acerca a verla.
Castrillo de la Reina queda a seis kilómetros de Salas de los Infantes.
lunes, 3 de agosto de 2026
Para la resaca
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Para la resaca del Mundial, que a todo aficionado sin patria lo ha dejado ayuno de fútbol y ahíto de lo que lo parece, el mejor “alkaseltzer” es la Segunda Venida de Mourinho, con la que uno tiene el privilegio de cerrar el círculo de esta hoja volandera que nació como una mezcla del Moe de los Simpson y el Mou de la Biblia, aquella Biblia de tapas encarnadas que, hace 14 años, Mourinho ponía marcada con “post-its” sobre su mesa de Valdebebas.
La Biblia tenía rabiando a los mugrillas del antimourinhismo, devotos todos del “istil” culé. Un mourinhista usaba la mesa para comer. El antimourinhista comía con “istil”. Descrito por Pla, el “istil” (entiéndase "fúpbol") es una imitación exagerada de las buenas maneras. El cuerpo se debe mantener rígido. Se trasladan los alimentos del plato a la boca, con la cuchara o el tenedor dándoles con el brazo, a estos chismes, una curva majestuosa (el pase en corto guardiolés). Cuando los alimentos llegan a la boca, se lo absorbe con el borde de los labios, con una delicadeza extrema, procurando dar a la cara, mientras tanto, un aspecto de indiferencia displicente. El trabajo de masticación es más perceptible en las mejillas que en la mandíbula. La absorción de los líquidos se hace a base de sorbitos tan insignificantes, tan pequeños, tan irrisorios, que las copas, después de haber bebido, parecen tener más líquido que antes.
–El conjunto pone carne de gallina.
O “gallina de piel”, como popularizó el dicho Johan Cruyff, el tipo que llevó el “istil” hasta los límites del ridículo.
¡Una Biblia en Valdebebas! ¿Adónde iremos a parar? Que De la Fuente rece el Pater Noster en el vestuario, pase. Pero que Mourinho hojee la Biblia en su despacho, da que pensar. Hubo que explicar a los piperos que San Francisco jugaba con la Biblia a la ruleta: abría al azar una página y decía: “¡Así lo haremos!” Que así, por cierto, fue como San Agustín (el Papa y el ministro Puente son agustinos) halló el texto que cambió su vida.
Para el nuevo Madrid de Mou, los piperos, azuzados por los revistosos del puchero, piden “istil”, y para alcanzar el “istil” el camino es Rodri. Si lo de Mourinho es rocanrol, pedir a Rodri para su Madrid es como pedir a Sergio Dalma para Led Zeppelin, pero la coherencia no es el distintivo de los piperos, que en el primer partido del Mundial pedían al marroquí Al Bouaddi. Mas la insolencia del piperío (“el dinero en el campo, no en el Banco”, es el eslogan de estos keynesianos de bocata en el Bernabéu) sugiere cambiar a Valverde, y una carretilla de “leures”, por Rodri, de manera que en abril (“nos vemos en semifinales”, despidió Haaland, con sorna noruega, a Bernardo Silva, que acababa de fichar por el Madrid) Valverde haga con el City en el Bernabéu lo que el año pasado hizo contra el City, y nos echemos unas risas con las cosas del “istil” de Rodri, que parece viajar con biógrafo, como Bob el Inglés en “Sin perdón”, aquel W.W. Beauchamp (interpretado por Saul Rubinek) que tantos imitadores tiene en nuestro periodismo de andar por casa, ése que nos ha dado un mes de turra con el “istil” culé en el Combinado Autonómico, y resulta que en el Once Ideal del Mundial aparecen tres jugadores del Madrid por ninguno del Barcelona, lo cual, naturalmente, no es óbice, como decían los viejos revistosos, para que Lamine’2030, el Fido Dido de todos los sonajeros mediáticos, se lleve el Balón de Oro, no por goles, no por asistencias, no por regates, sino por los poderes paranormales que le atribuye la Crítica Selecta en las lesiones de Nuno Mendes ante Portugal, de Courtois ante Bélgica, de Saliba ante Francia y de Lisandro ante Argentina. Ese muchacho sería como un basilisco, que con la mirada mata, y del que Quevedo escribió: “Si está vivo quien te vio / toda tu historia es mentira, / pues si no murió, te ignora, / y si murió no lo afirma”.
Infantino se va a la Onu (¡don Tebas y Trump moviendo sus peones!), y Mourinho ya está aquí. “Ya soc aquí!”, dijo Tarradellas, que también dijo otra cosa: “¡Cony! ¡Quina Catalunya ens ha deixat Franco!” Como Mourinho, cuando vea el almacén de Champìons.
[Sábado, 25 de Julio]
domingo, 2 de agosto de 2026
La República
Mayo del 68 en Madrid
Miguelín en Las Ventas
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Hoy no hay un Mommsen para contarlo, pero ya podemos decir adiós a la República de los Founding Fathers, que llevaba algunas presidencias boqueando. La mitad del país, llamada de izquierdas, dejó de creer en la Constitución (no le gusta el Colegio Electoral ni la Corte Suprema ni la Segunda Enmienda), y la otra mitad, llamada de derechas, ha dejado de creer en el voto. “Et tout le reste est littérature”, que diría Verlaine, cuya Canción de Otoño eligió Eisenhower para santo y seña del Día D.
–Pero ¿qué hacen ahí metidos todo el día? –preguntó en Filadelfia una señora a John Adams, que había salido a distraerse del trabajo de dar forma a la Constitución federal como la osa virgiliana a sus oseznos.
–Señora, ¡la República de las leyes! –contestó el estadista, más kelseniano que un ocho, cuya esposa, por cierto, la tremenda Abigail, acusaba a Hamilton de tramar hacerse… rey.
Cuando el miércoles, día de Reyes, un Búfalo de la Pradera, que diría Chiquito, entró (como Pedro por su casa, la verdad) al Congreso y dio con el ordenador abierto de Nancy Pelosi, donde la única alarma eran las citas de la peluquería, me acordé de la señora de Filadelfia poniendo a prueba, sin querer, al grupo constituyente que, sin saber, estaba inventando la “República de las leyes” (Adams), es decir, la “democracia representativa” (Hamilton), de la cual sólo queda hoy la “mano muerta de la abstracción”, que mece la cuna de una sociedad de abogados.
–La jurisprudencia y las matemáticas han desarrollado las formas más puras de la ficción –nos dejó dicho el filósofo del “como si”.
Trump siempre fue un epígono del siglo veinte: lo odioso, en él, es su anacronismo de aguafiestas que señala y grita al rey (TV, Hollywood o Big Tech) que va desnudo. Trump es a la democracia del siglo XXI lo que Miguel Mateo Miguelín a la tauromaquia de los años 60. “¡Detengan a ese hombre!”, gritaban los cursis del clavel cuando saltó, trajeado, al “sagrado ruedo” y se montó en el toro que lidiaba El Cordobés.
[Enero, 2021]
Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños
DOMINGO, 2 DE AGOSTO
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan Bautista se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados. Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida». Jesús les replicó:
-No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.
Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces». Les dijo:
-Traédmelos.
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.
Mateo 14, 13-21
sábado, 1 de agosto de 2026
En la muerte de Franco Baresi
Francisco Javier Gómez Izquierdo
El miércoles por la mañana me disponía a poner aquí un recuerdo de Badiola, para servidor, jugador inolvidable y eso que no recuerdo haberlo visto jugar (el Burgos andaba en Primera y el Alavés en Segunda). Badiola va asociado al incendio del Corona de Aragón, a las tristes consecuencias que arrastró después del salto por una ventana huyendo de las llamas y el humo; a Valdano, al que he prestado atención cuando se refiere a aquel día en que él libró porque a pesar de tener reserva de habitación no se alojó... y a Casuco, otro que también con reserva se quedó en Teruel porque se le hizo tarde, según leí en un Don Balón que no sé dónde andará. Era un trío que fichó el Zaragoza en julio del año 79. El año que empecé la mili. Años en los que el terrorismo saludaba a tercer día.
Dejé el recuerdo casi sin empezar porque la muerte volvió a llamar a mi familia y tuve que salir pitando. De vuelta esta mañana, a la altura de Valdepeñas, oigo que ha fallecido Franco Baresi. El locutor dice que ganó el Mundial de España y, solo que venía, me sale un "..Sí. Estuvo aquí, pero no jugó nada." A los de mi peña les suelo decir que Baresi, una esponja en tareas de atención, aprendió en el Mundial del 82 de uno de los mejores defensas, por inteligencia y colocación que ha dado el fútbol, Gaetano Scirea, que murió hace años como murió nuestro gran Juanito: joven y en la carretera. Fíjense si era bueno Scirea que Baresi no jugó ni un minuto en el Mundial de España.
Creo que la llegada de Arrigo Sacchi al Milán con un sistema sorprendente y revolucionario requería un capo inteligente con la formación adecuada para tirar una línea defensiva agresiva, desesperante para los equipos y aficiones rivales no por violenta -no tocaban al delantero- sino por muy entrenada. Aquel Milán emocionó a Europa entera con holandeses sensacionales como Gullit o Van Basten (siempre he confesado mi inclinación por los peloteros holandeses), pero el jefe era Baresi, que desde atrás y ayudado por otro elegante como él, Maldini, parecían invencibles. Baresi era como un Napoleón observando los movimientos de los suyos -para mí, era el brazo alargado del míster- que abría y cerraba el chorro del fútbol con un talento exquisito además de natural.
Curioso que quizás dos de los mejores futbolistas que ha dado Italia jugaran en la misma posición: Scirea, juventino casi toda su trayectoria, y Baresi, milanista de por vida y conforme pongo ésto, pienso que el puesto de líbero tiene tres nombres propios que los veteranos nunca olvidaremos, salvo que el Alzheimer nos acoja en su seno: Beckenbauer, quizá el de mayor calidad, Scirea, poderoso y valiente, y Baresi, puede que el menos dotado técnicamente pero para mí el más inteligente. Tanto que al decir "líbero", nos sale su cara. Los tres se han ido y desde que se retiró Baresi, el último, quedamos a la espera de alguien parecido.
Franco Baresi muere con 66 años. DEP.
El Reformador
Paul Bremer
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Un senador pepero, epígono de Incitato, jura en el Senado consagrarse a luchar con todos (eso incluye a Bildu)… contra el fascismo de Vox, a cuyo jefe, por cierto, que viene del españolismo de Gustavo Bueno, aún no se le ha escapado una sola fascistada de las que acostumbra soltar, sin saberlo, el jefe del senador, un estatalista a cuyo lado Ramiro Ledesma sería Bakunin.
–Hombre, hombre… ¿Cómo se puede llamar dictadura a esto? ¡Dictadura, la de Franco!
Recordemos a tanto sinsorgo que, si mi libertad depende de la voluntad de un individuo, que además suele ser idiota, y no de la ley, entonces vivo en una dictadura.
–¿Cómo es posible que tan pocos dominemos a tantos? –se preguntó Alexander Hamilton, que inventó para su país (¡y para ningún otro país!) la democracia representativa.
Pero Aznar, más que de Hamilton, es de Paul Bremer, aquel gobernador vestido de Emilio Aragón que pusieron en Iraq, y Aznar es el ideólogo del Nuevo Centro que hace suyo el lema de Tony Blair: “Sólo sé lo que creo”. Vivimos, ha dicho, en “el futuro de las nostalgias”, que es, destrozado (“reformado”, diría nuestro reformador de Meopotamia) un aforismo de Eduardo Torres, personaje de “Lo demás es silencio”, de Monterroso:
–La nostalgia está a la vuelta de la esquina.
“Contra los revolucionarios, reformadores”, se resume la receta aznarí, aunque su ministra de Exteriores cuando la “reforma iraquí” tuerza en las elecciones americanas por “la moderada” Kamala Harris contra “el agresivo” Trump, primer presidente americano que concluye un mandato sin arrasar un país de la Tierra.
Ya advierte Santayana de la frecuencia con que se confunde las palabras “reforma” y “revolución”:
–La francesa fue una verdadera revolución, pero la inglesa y la americana fueron esencialmente reformas, pues respetaron y liberaron el anterior orden generador de vida y de instituciones. En cambio, la Reforma “par excellence” fue una insurrección.
No estamos locos, pero el Nuevo Centro quiere que lo parezcamos.
[Octubre, 2020]
viernes, 31 de julio de 2026
Pepe Campos. Final de la VI Copa Chenel. Entre Cenas y entre Copas
Pepe Campos
Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.
Jueves, 30 de julio de 2026. Final de la VI Copa Chenel. Encierro de toros de El Capea y Carmen Lorenzo (origen Murube-Urquijo). Mal presentados. Nobles y mansos. Flojos. Descastados. Todos lucieron crotales como si fueran ganado de carne. El primero sospechoso de pitones, nobilísimo y con trote cochinero: la tonta del bote, sin ningún aporte de emoción. El segundo, alto y escurrido, acobardado y sospechoso de pitones. El cuarto, anovillado, astifino, bajo, vasto y aspereza por el descaste. El quinto, bajo, acucharado, inválido. El sexto, bajo, vasto, cornivuelto y sospechoso de pitones, destartalado y descastado. Algo más de media entrada. Noche de canícula que no de cambio climático. Héctor Gutiérrez confirmó la alternativa y se llevó el trofeo como ganador de la Copa Chenel.
Terna: Alejandro Marcos, de La Fuente de San Esteban (Salamanca); de burdeos y azabache; nueve años de alternativa; un festejo en 2025, más los de la Copa Chenel de 2026; silencio y silencio tras un aviso. Héctor Gutiérrez, de Aguascalientes (México), de azul marino y oro, con cabos blancos; cuatro años de alternativa; un festejo en 2025, más los de la Copa Chenel de 2026; vuelta al ruedo y saludos. Manuel Diosleguarde, de Diosleguarde (Salamanca), de grana y oro, con cabos blancos; cuatro años de alternativa; cinco festejos en 2025, los de la Copa Chenel de 2026 y alguno más esta temporada; silencio y silencio tras un aviso.
Suerte de varas. No se cuidó demasiado que los toros estuvieran bien puestos para la suerte de varas. Desigual empleo de los hierros. Ni se les midió la bravura ni se les ahormó (a excepción del tercero). Por lotes: el primero y el quinto: poco picados por su condición floja y blanda. Hierros traseros y caídos. El primero sin empujar, se repucha en la segunda vara. El quinto se acuesta y pierde las manos al salir del primer encuentro, suelto tras el segundo. El segundo y el cuarto, claramente mansos. Hierros detrás de la cruz, caídos. Al segundo en la primera vara se le recetó metisaca y le faltó un tercer encuentro. El cuarto empujó en la primera vara y fue a una tercera en la que se acostó y se repuchó. Tercero y sexto: al tercero el hierro detrás de la cruz, tras la primera vara salió al capote y en la segunda suelto. Fue el mejor picado, por Espartaco. El sexto fue mal picado, con hierros traseros y caídos, respectivamente, metisaca y lanzazo; del primero salió sin pitón izquierdo, cercenado, del segundo perdiendo las manos. En este último toro ni Iván García logró ahormarle aunque le dio un excelente capotazo antes del tercer par de banderillas, pero no pudo culminar su empeño porque se apagó la lidia.
Cierto es que la actual empresa de Madrid está logrando que acuda más público a los festejos veraniegos de Las Ventas. Ayer La Monumental de Madrid lució una excelente entrada, a pesar de los rigores del clima en estas fechas centrales del verano. En cuestión de horarios el asunto podría mejorar si se trasladaran a las ocho de la tarde (ya sin el severo sol encima de la plaza), para poder disfrutar después de la conversación una vez terminada la corrida, y evitar que el reloj nos introduzca en la media noche sin darnos respiro. Los toros son civilización y la tertulia es recomendable. Uno de los temas centrales de las corridas del verano madrileño es el del ambiente que se genera antes, durante y después del festejo. Antes, con la elección de buenos carteles. En esto parece que la empresa está dispuesta a recuperar las corridas de toros en mayor número para que los toreros que padecen el «estar en el dique seco» puedan torear y resurgir de su condición periférica en el toreo. Por aquí vamos por buen camino. En el apartado de lo que sucede durante el festejo, se tiene que restablecer mucho, debido a que el nuevo público es desatento (la desatención que padece la sociedad en general) y no sigue los tercios de las lidias con la intensidad debida para crear esa atmósfera que convierte la afición a los toros en un territorio de aprendizaje. Este sendero hoy aparece virgen, pues el hilo de la enseñanza del aficionado se ha debilitado sobremanera. El aficionado de toda la vida está fatigado y es necesaria la renovación que, no dudamos, estará próxima. En el ahora se echa de menos la animación ilusionante y la emoción que crea una corrida de toros, mientras se disfruta de ella, basada en la observación y la minuciosidad. Es un camino que hay que volver a edificar. Y para lograrlo hay que trabajar y disponer el crisol. Por último, existe «el después del festejo», el espacio de la tertulia, en el que los aficionados veteranos sí encuentran el modo, alrededor de Las Ventas —son inveterados personajes de bares singulares— y los nuevos buscan su método para hablar de toros y se supone que lo irán encontrando a medida que su afición avance. No lo dudamos.
Respecto al tipo de festejo que la empresa nos presenta durante los veranos hay que destacar que se vislumbra esa recuperación de la corrida de toros, ya lo hemos comentado. Si bien todo es perfectible, pues parece que entre tanta Cena y tanta Copa, el cuidado de los carteles queda en un segundo plano. Tanto las novilladas como las corridas de toros deben subir de nivel anunciando a novilleros que tengan toreo que decir y a matadores de toros que realmente estén en la verdadera rampa de lanzamiento preparados para dar el salto a los carteles de las ferias. Tiene que haberlos. Y suponemos que la empresa, que dedica veinticuatro horas de cada día durante los trescientos sesenta y cinco días del año, a la labor de firmar contratos, está preparada para dar con las teclas que suenen en el tono adecuado y no desafinen. En definitiva, mejores carteles, lo que incluye buena elección de ganaderías. Ayer noche el encierro de los toros de Murube de El Capea deparó decepción. Una corrida mal presentada y con síntomas de ser un tipo de toro fabricado para el rejoneo que se movía sin alma, sin raza y sin casta, con trote de running, de bajo perfil y costo. Un espectáculo pobre. Por otra parte puede que un tipo de certamen como la Copa Chenel no deba acudir a Las Ventas. La plaza de Madrid no debe ser una suma de Copas, sino la arena de la verdadera batalla o faro del toreo como lo fue siempre. Hay que recuperar la seriedad en este aspecto, y el momento es excelente porque el público joven que acude a la plaza merece experimentar ese nivel de excelencia del Madrid de antaño que les transmita con certeza el mortal veneno de la afición taurina.
Los tres matadores de toros que alcanzaron la final de la VI Copa Chenel hacían el paseíllo con pocas corridas de toros como bagaje profesional. De esa manera es complicado dar el salto a la zona alta del escalafón. No entramos en el análisis de cualidades ni de condiciones, sino que una cosa es participar en la Copa Chenel y otra pisar el ruedo de Las Ventas con las garantías de éxito debidas. Aún así no todo fue negativo por parte de sus actuaciones. Héctor Gutiérrez posee un concepto clásico del toreo, curvo y con remate del mismo detrás de la cadera. Estuvo dispuesto. Le ponemos el pero en la manera de matar en la que buscó el alivio, y por esto dejó dudas sobre su valía. En el haber, algún natural de verdad, con temple y rematado abajo; y, sobre todo, una torera interpretación de la trinchera y de la trincherilla. Un pase con enjundia del gusto del aficionado venteño. Intervino en quites y dejó muestras de variedad con el capote. Ante su primer toro quiso torear con suavidad, pues el animal se le caía y le quitaba todo mérito a lo que estuviera haciendo. Planteó la faena alternando de mano, con clasicismo en el planteamiento. Lo mejor los cambios de mano, los remates, las trincheras y el trazo de algún pase fundamental. El toro no admitía más. Mató en la suerte contraria de estocada caída y dio la vuelta al ruedo. En el quinto de la noche mantuvo la misma actitud y proceder, ante un astado que por descaste y falta de fuerzas no admitía gobierno. Tuvo que machetear como cierre de faena porque el bóvido de El Capea no daba para más. Lo mató de bajonazo en la suerte contraria.
Alejandro Marcos no tuvo su noche. Dio la sensación que algo le sucedía y que su mente estaba en otro lugar lejano a Las Ventas. Tuvo el lote más fuerte que pedía ser domeñado —dentro de la blandura Murube— y Marcos no pudo darles esa lidia de sometimiento. Estuvo a merced de los astados. Habría que matizar que el descaste de los toros de El Capea, desrazados y bobalicones, no ayudaba a que hubiera gerencia en los trasteos. Faltó esa decisión de imponerse a las circunstancias de la noche ante ganado tan alejado de la bravura. No ahormó y se vio desbordado en ambos astados. Mató tras varios pinchazos a sus enemigos. En la suerte natural. De estocada a su primero y de estocada corta caída a su segundo.
Manuel Diosleguarde fue un quiero y no puedo. Quiso imponerse a sus dos toros pero lo hizo sin dar el paso adelante, sin cruzarse debidamente, dejando el toreo en la periferia —despegado— donde se diluye y se va por el sumidero del olvido. Diosleguarde tiene buen corte de torero lidiador. Con el capote se defendió correctamente durante toda la noche, dejando unas chicuelinas estimables en el tercero. A este toro le sacó una tanda con temple en redondo. Ligó un buen natural con el de pecho. Mató en la suerte natural de una estocada caída. En el sexto hizo un esfuerzo. Planteó la faena entre el tendido nueve y el uno, para ir desplazándose hacia los medios del tendido ocho. La inició por bajo. El toro perdía las manos, no pasaba por descaste. Diosleguarde quiso gobernarle con el compás abierto. Al natural toreó tirando del astado con largura. Quiso embarcarle. En redondo más apretado y menos largo. El toro se fue desentendiendo. Ayudados finales a dos manos, el de pecho, y garra en el empeño. Después mató planteando mal la suerte en la natural cuando el astado era manso. Pinchó en dos ocasiones. Finalmente lo mató en la suerte contraria al tercer intento de estocada que necesitó un descabello.
"Talk is cheap"
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Sin memoria no hay democracia, dice el señor de las calaveras. Y con memoria, no hay dictadura, podrían contestarle, en pura lógica, los muertos. “Talk is cheap”, dicen los americanos, que la inventaron en 1787.
–Pero la idea de una democracia operativa real en el siglo XXI es puramente risible –nos advierte Curtis Yarvin, que busca una transformación monárquica realista en los Estados Unidos.
Disraeli, al que ofendía que le dijeran demócrata, es el primero en llamar “democracia parlamentaria” a la monarquía parlamentaria inglesa del XIX. Ahora Yarvin cree que a la “democracia representativa” de Hamilton todavía le queda un poder: reemplazar la oligarquía por la monarquía. Ve que, después de todo, el cambio de régimen es el último poder de que dispone la democracia y que, si las tendencias actuales continúan, no estará disponible para siempre.
–Como es común en la historia, se cambia la forma de gobierno; la apariencia permanece. En el XX pasamos de la democracia a la oligarquía. Históricamente, nada es más estadounidense que el cambio de régimen.
Si esto es así en la metrópoli, ¿qué se puede esperar en las colonias? Ahí tenemos ya a Guy Verhofstadt, el estafermo del liberalismo belga (¡refugio de Puigdemont!), amenizando otra revolución de los colores contra Orban. “El principio del fin del títere de Putin, Orban”, jalea este Picio gafoso (presidente hubo en Guinea que ejecutaba a cualquiera que llevase gafas) que tiene menos pudor que el chupapiera (Burgos al aparato) de una cabra, y que ya fue visto repartiendo provisos de Locke para Ucrania en la plaza Maidán… en el 14. ¿Qué se le había perdido en Ucrania al basilisco flamenco?
Volvemos a Yarvin, para quien la idea de sustituir la democracia por la oligarquía, pero sin renunciar al “nombre vacío de democracia como eufemismo y capa de torero”, no es nueva. Recuerda, por ejemplo, que en la historia de los Estados Unidos se le atribuye a Woodrow Wilson, aunque las ideas europeas de gobierno “científico” son aún más antiguas. Antes de que comiencen los alaridos: no es, dice Yarvin, que la gente de hoy sea ignorante, frívola o inmoral para confiarles el poder. De acuerdo: son todo eso, pero sobre todo, si se le da poder a esa gente, esa gente es demasiado débil para conservarlo. Por lo tanto, no pueden ostentar el poder. Por lo tanto, la democracia real no es posible. Por lo tanto, no tiene sentido –en el mundo actual– hablar de democracia como sistema de gobierno.
–Si entiendes esto, hazle un favor al mundo y no parlotees sobre la “democracia”. Literalmente estás violando el idioma inglés.
Yarvin aboga por “un presidente más poderoso”, que era la idea de Hamilton en Filadelfia (por lo que Jefferson lo acusó de querer coronarse rey), lo que nos lleva a la “teoría ejecutiva unitaria”, gatera por la que se colaron los neocones de Cheney (instruido por el juez Scalia, compañero de caza) para traernos la América tremenda que tenemos delante.
[Abril, 2024]
























