sábado, 25 de abril de 2026

El "desvelo"


El halo del líder supremo
(Barcepundit)


Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Ya en tiempos de Pemán había quien atribuía a los moros, “como prenda de fanático recato”, el cobijo o capucha con que se cubrían la cara las mujeres en Vejer de la Frontera: se acudió a los expertos (un experto es, según la ley de Murphy, cualquiera que no sea de la ciudad), que dictaminaron que esos cobijos empezaron a usarse en el siglo XVIII, cuando las vejeriegas se preocuparon por resguardar su cutis frente a los fuertes vientos de Levante.


Los persas no son moros, pero eso no lo sabe el nuevo periodismo, que reacciona al turbante como el perro de Paulov a la campana: salivando. El obamato mediático nos vendía que Irán era la nueva locomotora mundial, una especie de señora Claypool repartiendo cheques a los revolucionarios de opereta (¡ay, Pablemos!), cuando en Teherán la juventud pide pan y libertad a la Revolución que hizo de Persia un parque temático del Medioevo, donde se amenaza ahora con la pena de muerte a los revoltosos por… “enemistad con Dios”.


Yo comencé a pensar acerca de Dios cuando estaba en los húsares –dice un nihilista de los de Dostoyevski.


Europa no comenzaría a pensar acerca de Dios ni viendo el “halo especial” de Jamenei (un juego de luces y espejos en el coche iluminan su cabeza de líder supremo), quien decide, ¡oh, Schmitt!, las amistades y enemistades de Dios. Cuando hace justo un par de años Rohani, de visita en Roma, paseaba por el Capitolio como por una viñeta de Máximo, sorteando cajones de madera gris con que se habían tapado las desnudas esculturas clásicas, sólo vi escandalizado a mi amigo Jean Palette, descendiente de húsares:


Nada resume mejor la cultura occidental como el desnudo –escribió–. Sin él no seríamos nada de lo que somos. Ocultándolo, nos humillamos, nos rendimos y, sobre todo, secamos la fuente de donde brotó todo pensamiento.


Y con esto no ponemos el “desnudo” poligonero de Pedoche en Nochevieja por delante del “desvelo” desafiante de la mujer anónima en la protesta de Teherán. 


[Enero, 2018]

Hughes. Betis, 1-Real Madrid, 1. Con la mente en Mourinho

Hughes

Pura Golosina Deportiva

 

Partido sin entidad casi de partido. Primero, jugado a un viernes. La crisis del Madrid se agrava por caer en unos horarios de equipo marginal. Pero sobre todo, porque el partido se confundía, al principio, con los pensamientos para el próximo año y, al final, con el empate bético y las impresiones de la crisis.


Así las cosas, el partido fue poca cosa y todo se le hace al Madrid crisis y divagación sobre el florentinismo.


Hasta los florentinistas se hacen ya antiflorentinistas, con el riesgo converso de pecar de exceso, y sólo localizo dos formas de negación florentinista: quedarse en que si Negreira... y culpar obsesivamente a Xabi Alonso, como si Alonso hubiera destrozado el jarrón, una máquina de fútbol.


Y no, la máquina de fútbol era el Madrid en la primavera-verano del 2024. Estaba el Madrid no sólo en la cima indiscutida del fútbol sino en la cima puede que de su historia. Se ha puesto de moda decir: prime. Pues eso: estaba en su prime, no había nada más prime que el Madrid de ese verano.


Y ahí sobrevino un ataque de florentinismo autolesivo, un exceso, una hibris florentinera hecha de visión y negación...


No puedo extenderme. Primero, por no ahuyentar al improbable amigo lector y segundo porque realmente no puedo, no tengo tiempo. Analizar esto sería analizar 25 años de fútbol reciente. Nuestro ser como aficionados o como observadores (categoría cómica previa a la profesional es entender que es un bocadillo de Negreira y Florentinismo, hemos visto fútbol emparedados entre los dos mundos).


No puedo extenderme, pero sería bonito hacerlo... divagar horas, escribir... ¿un libro?


Pero diré que ayer me puse a ver el Betis-Real Madrid pensando en Mourinho. Realmente, no pienso en otra cosa desde hace días. Creo que el florentinismo ya no va a cambiar. Es imposible pensar que vendrá un alemán a hacer coches alemanes futbolísticos con plenos poderes. Estamos en el tardoflorentinismo, que en cierto modo es un agravamiento del florentinismo, y lo mejor es una opción clásica, un mister clásico, que pueda ser fuerte entre el presidente y sus consentidos, sus muchachos.


La tesis pesimista es que los fichajes del Madrid de los últimos años son intrínsecamente incompatibles. Son como un puzle diabólico o un raro teorema irresoluble. El ingenio humano no puede lograr que Mbappé, Vinicius y Bellingham cooperen en un equipo funcional,


La fe en Mourinho yo la vivo como un sebastianismo luso. Ha de venir un míster que todo lo arregle, un personalismo redentor...


Y en eso pensaba al ver que salía el Madrid con Valverde de pivote. Jugador que no ha podido jugar de lo suyo entre cubrir el lateral o la media.


El Madrid me gustaba de inicio, aunque asomaban como signos deprimentes las bicicletas de Mbappé. Hace unos saltos sobre la pelota, como si fingiera espasmos y detiene el juego en unos contra unos de fútbol subdesarrollado, individualista y sin conexiones.


Lo de Mbappé adquiere aires de frivolidad, de desconexión profunda, no sólo táctica. Así falló una ocasión, tras pase genial de Trent, con un tiro que pareció poco serio.


Gustaba Thiago ese rato. Presionaba cocienzudo, robaba pelotas y se movía bien. Juega el partido en sus adentros. Hace siempre en cada jugada un movimiento inicial que parece ordenado por el entrenador, como el que inaugura un nuevo ejercicio en el entrenamiento. Pero esta vez añadía algo, conducciones, quería tener más la pelota. Participó como enlace en una combinación entre Mbappé y Bellingham y lo hizo a la misma velocidad y al primer toque, como si dominara a la perfección ese lenguaje.


Estaba eso y el verticalismo de Huijsen, sus pases muy calculados superando una o dos líneas.


Y, por supuesto, el individualismo cretinoide de Mbappé, que se ha comido el de Vinicius y sus solo contra el mundo.


El partido contaba con la novedad televisiva de la cámara del árbitro. Pudimos ver los planos de los futbolistas al protestar. Recuerda mucho al vídeo de Prodigy aquél de Smack my bitch up. Ver el fútbol desde abajo me parece que destruye mi idea divinizada del fútbol. Humaniza todo y ves que sí, son efectivamente 22 hombres corriendo detrás de un balón. O los reduce a videojuego.


Nuestro fútbol no es ni el realismo a ras de césped, ni la espectacularidad del videojuego.


Jugaba Brahim de titular y no lo veo con Mourinho, la verdad.


El Madrid había marcado en un remate de cazagoles de Vinicius. El portero le regaló la pelota en un despeje horrible. Nada que ver con Neuer. Igual que las diagonales de Antony recordaban a Olise exactamente en el blanco de los ojos. Sólo como un amor mercenario puede hacernos recordar el Ideal.


En una jugada, Vinicius avanzaba por su lado y quería centrar, se le veía que miraba al área como buscando qué hacer con la pelota, pero en Mbappé, por el otro lado, no había urgencia rematadora, no había voluntad. ¿Por qué no ‘ataca’ más el área? Hemos caído todos en explicarle a Mbappé cómo se juega de delantero.


La banda derecha del Betis tenía su cosa. Bellerín y Antony. Bellerín lucía una melena con el rizo ochentero de Eva Nasarre, bigote Tom Selleck y el brazo tatuado a Llados. Un cromo.


Antes de entrar todos en el túnel de vestuarios, el periodista entrevistó a un jadeante jugador del Betis: ¿Qué os está faltando? El árbitro acababa de pitar por lo que resultaba asombroso el nivel de conciencia de sí del futbolista.


En la segunda parte hubo unas internadas o intentos de Bellingham. Al llegar al área, rodeado de jugadores, parecía demasiado aparatoso, grande. Prometo que pensé en las Hermanas Valverde. Es como otra hermana Valverde en el centro del campo. Pero Bellingham trabajó mucho, como buscando su buena suerte y que no le mezclen en el Exediente Vini-Mbappé. Busca redimirse en el centrocampismo, pero ahí es... una hermana Valverde.


Brahim irritaba porque tiene CI pero estaba siempre casi llegando. Siempre se las quitaban o llegaban antes, como en un fútbol de bajitos.


El bueno, junto a Lunin, era Trent, con subidas, legadas y pases estupendos.


Vini vaciló un instante a Bellerín... ¿había necesidad?


Y Thiago definitivamente gustaba como un mejorador de cada acción colectiva. Cada presioncita era con él casi presión y trataba de llegar a todo. Si te fijas en él ves el montón de trabajo que tiene un futbolista. En Thiago vemos lo atareado que está un jugador si hace sus deberes tácticos.


Pero luego hubo otro error clamoroso suyo que salvó Lunin como antes lo hizo Courtois. Tiene flor el chico.


Lunin se fue elevando como el mejor del Madrid. Antes en otro mano a mano tras error o blandura de Huijsen, que siempre nos deja mal a los huijsenistas.


Lunin fue el mejor del Madrid y el Betis se iba haciendo con el partido. Cuando enfocaban a Pelegrini se le veía rodeado de un cuerpo técnico igual que él, vestidos como él, de existencialistas chilenos.


Pasado el minuto 70 hubo cambios. Y ahí el Madrid ya se empieza a ir de los partidos. No es casualidad que suceda con Camavinga dentro. Camavinga es nuestra concentración tras leer el Twitter.


Nuestra concentración actual, moderna, es Camavinga.


También entró Alaba, que fue a hacer un tackling y llegó dos segundos tarde.


Trent le volvió a dar una ocasión a Mbappé, y su turbo dio pena porque no lo tiene nadie y no ha servido para nada.


En el 80, Arbeloa terminó de hacer los cambios y el realizador sacó a Carvajal mirándolo todo en el banquillo. La cara de Carvajal, esa expresión, no la habíamos visto antes.


El Madrid se replegaba a aguantar el 0-1 y eso espoleaba el aguijón de Antomy, que quería liarla.


El fútbol italiano ganó mundiales defendiendo. Luego dejaron de hacerlo, lo olvidaron y ahora sólo pueden ir al Mundial si les invita Trump. Defender no es tan fácil y el repliegue del Madrid más que defensa seria parece un abandono, una falta de voluntad.


Era normal y ya no extraña a nadie, ni siquiera irrita, que en el 93, justo en el momento final de un descuento de tres minutos, Bellerín, precisamente Bellerín, ese combinado errático de tendencias, empatara tras lo que pareció una posible falta a Mendy, a la que se agarrarán los negacionistas. 

Sábado, 25 de Abril

 


Valle de Esteban

a flor de pensamiento a flor de flor a flor de sentimiento a flor de tristeza todo es tiempo final

viernes, 24 de abril de 2026

Los caballos del Régimen


Dos bastiones del Régimen, Savater y el joven Marías, son tratantes
 (¿o se dice tratadistas?) de caballos

 
Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    No soy lector de Savater, y por tanto tengo la misma afición a los caballos que aquel sha de Persia que declinó la invitación a un derby con un argumento redondo:


    –¿Para qué? Ya sé que un caballo puede correr más que otro. Me es del todo indiferente cuál.

    
Pero España es hoy un Régimen que no se apea del caballo, de manera que ha de hablarse de los caballos de la Transición como se hablaba de los caballos de la Conquista.

    
Los caballos de la Conquista eran andaluces y se hicieron con América caracoleando ante los caciques autonómicos Caonabó (Ojeda en Santo Domingo), Atahualpa (Hernando Pizarro en Caxamarca) y Moctezuma (Cortés en México sobre el “Romo”, que era castaño).

    
Desde el caballo “Remondo” a la yegua “Caldera”, los caballos de la Transición son alemanes, como el régimen que nos hemos dado (este “Estado de partidos” montado por el jurista Gerhard Leibholz para integrar a las masas descabalgadas en el Presupuesto), y se han hecho con el Estado, que es la América del pobre.


    Del Camino Español, que era el que transitaban camino de Alemania los tercios de Flandes, al Camino Alemán, que es el que transitan camino de España los caballos de Westfalia.

    
La ardilla de los antropólogos que cruzaba España de árbol en árbol podría cruzarla ahora de tonto en tonto, pero la cruza de caballo en caballo.


    El caballo que tira a San Pablo al suelo es el que lleva a Mahoma al cielo.

    
El caballo es, por sí mismo, visibilidad y juego limpio, dice Pemán de los de Jerez.

    
En Pemán leemos la fórmula caballar buena: España, músculos para subir cuestas; Inglaterra, psicosis de velocidad disparada; y Arabia, ojos para abarcar llanuras.


    Mas el primer caballo de la Transición es alemán: se llama “Remondo”, pero lo compra Gallardón y le pone “Madrid” para justificar publicitariamente los cien millones de pesetas del 86 que paga. Al contribuyente se le dice que “Remondo” va a pasear el nombre de Madrid por los Juegos de Atlanta, pero el caballo es tal centella que nadie consigue leer el nombre al verlo pasar, y la gente no sabe si el que pasa es Cayetano Martínez de Irujo con el primer caballo de Gallardón o Fernando Fernán Gómez con “El último caballo” de Neville. Cuando la Comunidad de Madrid lo vende, su nuevo amo le pone “Río Grande”, nombre que no puede competir en glamour (¡ni en dinero!) con “Farceur du Haul” y “Jikael de la Babette”, los caballos de una nueva clase social, los Bonos de España (no confundir con los Bonos de Irlanda).

    
Los periódicos de la época nos dejaron el cuento de un Bono (“el hijo de Pepe, el de la tienda”) ministro de Defensa de Zapatero (el Gamo de Iraq, con sus soldados huyendo entre cacareos de los soldados americanos), que paga “con billetes de quinientos envueltos en papel de periódico” el precio de “Farceur du Haul”, que, por lo visto, no tenía precio.


    Cierra la procesión una yegua de raza Oldenburger y de nombre “Caldera”, como aquel devorador de garbanzos que se ocupaba de las ideas del socialismo bejarano. Fue adquirida en Alemania por la Junta andaluza de Griñán, hijo de un oficial del cuarto militar de Franco y fundador de la revista hípica “Corta Cabeza”. “Caldera” fue facturada como curso de formación de parados y destinada a una reserva de caballos salvajes en Doñana, tal que uno de los uros que los hermanos Lutz y Heinz Heck soltaron por orden de Hermann Goering en el bosque polaco de Białowieża, el mayor coto de caza del mundo, o de los que Arsuaga tiene paciendo por la parte de Atapuerca.


    Lo que el Mercedes fue a los toreros, sería el caballo (alemán, por supuesto) a los rastacueros.

    Lejos, ay, de aquella belleza andrógina (con su exageración pomposa de cola y crines) de los caballos de Domecq. 


[Enero, 2015]

Viernes, 24 de Abril

 


Valle de Esteban

Elogio del horizonte

jueves, 23 de abril de 2026

Los romanos


 La oreja pegada al piso


Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    Pemán preguntó un día a Lorca qué hacía Domecq, su pariente, en el entierro del Camborio (“detrás va Pedro Domecq / con tres sultanes de Persia”), y el poeta le explicó que en todas las juergas flamencas había botellas de Domecq.


    Alrededor de una botella de Domecq ha firmado Obama un acuerdo nuclear (si no puedes con tu enemigo, únete a él) con los ayatolás persas que pone el mundo del revés.


    –Olvídense de la separación Iglesia-Estado. Necesitamos una separación Hollywood-Estado.

    
Cuando Obama, Mary Beard, que regenta en Cambridge una chamarilería de clásicos, no perdió la ocasión de compararlo con Septimio Severo, el africano que llegó a emperador de Roma, de quien nos dice Gibbon que “la posteridad, viendo las aciagas resultas de sus máximas y su ejemplo, fundadamente lo graduó de autor principal en la decadencia del imperio romano”. O sea que la siempre despeinada Mary Beard, sin quererlo, lo clavó.


    Incensar a Obama por este acuerdo es no haberse leído el “Librillo Verde” de Jomeini.

   
 Pero Obama, que es un Zetapé con más dinero (¡cómo olvidar aquel Desayuno de Oración de los Zapatero en la Casa Blanca!), tiene sus Manolos del Bombo para, con la ruidajera, tapar que Obama ha cerrado en Persia el círculo de Carter.


    En España el primer obamista fue Fraga, y después vinieron Pepiño Blanco, quien famosamente se abstuvo de decirlo “para no influir en la votación”, y Carmen Calvo, la consejera de Cultura que no soltaba cuartos para las ruinas de Itálica (“estos campos que ven aquí fueron un día de doña Soledad Mustio Collado”, decía un guía) “porque los romanos eran unos fachas”, que achacó el tirón electoral de Obama… a “su perfil femenino”.


 Hoy el gran triunfador (¡el estadista!) es Pablemos, avanzadilla (dicen que por dos “riales”) de Obama con su “Tuerka” en la teocracia persa.

    La verdad es que Obama fue reelegido por el apoyo de Pitbull, el rapero de “Culo”, frente a Clint Eastwood, el cineasta de “Sin perdón”, que apoyó a Romney. 


[Abril, 2015]

Jueves, 23 de Abril

 


Valle de Esteban


Día del Libro

miércoles, 22 de abril de 2026

Irán


Claudio Sánchez-Albornoz, que yace en Ávila bajo el epitafio “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Entre lo del general Flynn en Washington y lo de las feministas suecas en Teherán, no hay que hacer caso omiso de la hipótesis zoroástrica de los dos Grandes Espíritus, uno malo y otro bueno, que vencerá cuando Persia conquiste el mundo.

Acabar con la Guerra Fría es comenzar la Guerra Caliente con el “establishment”, que lleva medio siglo viviendo del momio. Sin enemigo a la vista, ¿cómo sacarle el dinero a nadie para combatirlo? Washington, pues, parece hoy un pantano infestado de caimanes, y ahí vamos a ver a Trump, si se propone drenarlo.
Lo de Obama no fue un gobierno, sino una peluquería de marujas cotorreando para el “Times” de Slim y el “Post” de Bezos, “sostenes de la democracia”, ante cuyas portadas palidece el “Arriba” de 1940, con su “Rusia culpable”. A su lado, el “Librillo verde” de Jomeini sería la escuela de periodismo de Joseph Pulitzer.
Los “midia” que apoyaron a Ted Kennedy, el senador que en 1984 se marcó un Don Julián con… ¡la Urss!... para impedir la reelección de Ronald Reagan, invocan una ley de 1799 para quitarse de en medio a Flynn, acusado de hablar con Rusia, pero señalado como opositor al acuerdo nuclear con Irán, esa herencia del gran Carter, junto con la ruina del crédito (Community Reinvestment Act del 77).
¿Y la “pañolada” de las feministas del gobierno sueco en Teherán?

Los pueblos deben poner su confianza en las lanzas de sus soldados más que en el c… de sus mujeres –dijo la hermana de Bermudo II, camino de Córdoba para esclava del harén de Almanzor, como recoge Sánchez-Albornoz, que yace en Ávila bajo el epitafio “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”.
La “pañolización” de las suecas choca como la presencia de Pedro Domecq con dos sultanes de Persia en el entierro del Camborio. Después de todo, Suecia era el país sin dramatismo, en palabras de Foxá, que una noche, pasado de “aquavit”, dijo a un amigo sueco:
Si no poseemos un alma inmortal, Estocolmo tiene razón y Ávila es absurda.
 

Miércoles, 22 de Abril

 




Valle de Esteban

Molicie

martes, 21 de abril de 2026

A falta de un kie

Pee-wee (Paul Reubens)


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Nos arrastran de la oreja a una guerra de gánsteres en disputa de las esquinas del globo, ese enorme pranato, para sus negocios, y este destino manifiesto (y mortuorio) sólo se demoraría si en el mundo apareciera un “kie”.


“Kie”, al decir de un amigo taleguero estudioso del asunto, es lo que quedó de la leyenda de un preso alemán de nombre Kyes que en los 60 puso fin a un violento motín en la cárcel de Carabanchel sólo con gritar desde su celda que con el jaleo no lo dejaban echar la siesta. Ahora que nuestra única “ilusión” al levantarnos es ver un hongo nuclear como si fuera el eclipse total de sol del 12 de agosto, Santa Hilaria, pensé que ese “kie” podría ser la China, que en la geografía de las ideas tiene todas las papeletas para serlo, en línea con lo anunciado, en 1930, por el conde Keyserling: el advenimiento de un Nuevo Mundo que había de unir a la China y América. Al contrario que los politólogos de ahora, Keyserling no era ningún muerto de hambre: Ruano cuenta que, ante el escaparate de “La Favorita”, en la calle de la Montera, el conde le preguntó una noche: “¿Le gustan a usted los pájaros grandes?” (Los “pájaros grandes” eran pollos que vendían asados, y Keyserling se comió tres de pie junto al mostrador, con los dedos, y luego se fueron a cenar.)


Ante el manicomio de Pete, el Pee-wee (Paul Reubens) del Pentágono, en el Golfo Pérsico, tenía uno la esperanza de que los chinos subieran a la Gran Muralla a gritar que no los dejan dormir la siesta, sólo que los chinos no duermen la siesta, sino que ese rato lo dedican a hacer autocrítica. En “La vuelta de los Budas” decía Fueyo que la autocrítica fue una de las técnicas predilectas de la administración mandarinista. Cada cinco años, todo mandarín redactaba una confesión de sus faltas. Toda autoridad tenía a su lado un observador silencioso, llamado “Ko-lao”, cuya función única era revisar las actas. “Nada recuerda más a los comisarios políticos que la institución tradicional china de los ‘Ko-lao’.”


Toda revolución verdadera es un renacimiento –anota Fueyo–. Para Mao, la revolución había de ser china. De esta manera abrió la nueva dialéctica histórica de Occidente, su vuelta a sí mismo, su revolución y su renacimiento. Es lo que yo llamo la astucia de la Historia.


Para cargarse el comunismo chino, el “astuto” Clinton lo metió en la OMC, con la idea de que emergiera una clase media china que, como ocurre con todas las clases medias, devoraría la idea. El resultado fue que en el libre comercio el partido comunista se ha comido en eficacia a los partidos capitalistas, obligados a mitad de partido a cambiar las reglas del libre comercio liberalio. Nada que no anticipara Spike Lee (“Do the Right Thing”, 1989) en el Bedford Stuyvesant de Brooklyn.


[Martes, 14 de Abril]

 

Martes, 21 de Abril

 


Valle de Esteban

Gatones

lunes, 20 de abril de 2026

El techo del Madrid


Klaus Augenthaler


Augenthaler posa con un atuendo terrorífico
 junto a otra "mujer zombi" en el Bayern-Park


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Los alemanones del Bayern ( me refiero a los hinchas, porque sus futbolistas tampoco son nada del otro mundo, si el otro mundo es Klaus Augenthaler) sólo tenían miedo del techo del Bernabéu, que así están las cabezas.


Se dice que Jan-Christian Dreesen, director ejecutivo de los muniqueses, presionó al uefo Ceferino para que no permitiera al Madrid cerrar el techo corredizo del estadio por temor a que la ruidajera del eco (algo así como el arma sonora del “pressing catch” de Trump en la performance del secuestro de Maduro) hiciera mella en las pantorrillas de sus atletas de pitiminí, convencidos de no poder soportarlo. Ese ejecutivo no sabe que el peligro para Olise no sería el techo cerrado, sino el suelo abierto: Carreras te deja pasar, se abre el escotillón y, ¡hala!, Olise al saco del hipogeo. Mas lo que se abre ante el Madrid es un dilema cornudo: si corre el techo se queja Jan-Christian, pero si lo descorre se queja Ruido Bernabéu, ese tábano de Io con su molestia de abogados. La queja de Jan-Christian, sin embargo, no fue atendida por los burócratas de Ceferino, que acudió al palco del Bernabéu para comprobar personalmente los efectos del techo.


El caso es que los alemanones, a pesar del techo, ganaron, aunque a portero cambiado, Lunin por Neuer, el vencedor hubiera sido el Madrid, que así de mediocre es el actual fútbol europeo. Ceferino se sentó en el palco con la idea de ver un grande espectáculo: Florentino cerrando el techo del estadio como Sonny (Chazz Palminteri) cierra en “A Bronx Tale” la puerta de su bar, tomado por los moteros faltones, y suelta a los muchachos con bates de beisbol, que sin quitarse el traje apalizan a los fanfarrones. A la hora de la verdad, el techo sólo sirvió para amplificar los berridos de la hinchada muniquesa y los pitos a Vinicius (el tipo que nos metió en cuartos) del piperío local, que para eso ha quedado la mítica afición madridista, ahora encoñada con… Olise, el extremo del Bayern, que se divirtió toda la noche con Carreras, si bien se hubiera divertido lo mismo en la banda de Trent, con quien tantas noches se divirtió Vinicius contra el Liverpool.


El piperío se alimenta intelectualmente de la cochambre mediática, y uno de sus ídolos es el comentarista Maldini, que viene a ser como el criado negro que tenía en París el periodista del paraguas verde Luis Bonafoux sólo para que lo siguiera por la calle gritando: “¡Ése que va ahí, el del paraguas verde, es Bonafoux, el gran Bonafoux, el formidable escritor Bonafoux!…”


¡Ése que va ahí, el de la coleta, es Olise, el gran Olise, el formidable futbolista Olise!... –repitió setenta y tres veces el andoba.


En fin, que el Bonafoux del martes en el Bernabéu fue Olise, que pudo regatear a Carreras y atarse a la vez la goma de la coleta. El antojo del piperío el día del Bayern fue Olise y el antojo del piperío el día del City fue Doku, a los que cambiarían, no por Mbappé, que tiene las mismas Champions que ellos, sino por Vinicius, aunque sólo sea porque le puso morro a Xabi Alonso.


Al final del partido Thomas Müller dijo que el del martes era el peor Madrid que él había visto, y ponía como referencia al Madrid de Cristiano. Algo parecido, con más gracia, dijo Neuer. Y no les falta razón. El Madrid de ahora tiene que lidiar con Lunin, vencido a lo Montherlant (como los soldados en Verdún) en los dos goles alemanes; con Trent, que tuvo la indolencia de dejarse marear por Luis Díaz; con Huijsen, un central-insecto fragilísimo; con Carreras, que no tiene nombre; con Pitarch, que lleva dos asistencias de Champions, salvadas por Courtois y Lunin… Y el Bayern, el Mejor Equipo de Europa en la Actualidad, sólo le ganó porque Vincius y Mbappé se cambiaron las botas. ¿Cuál de los dos pasará? En Munich estará Mendy, y ahí queremos ver a Olise, pues con Carreras delante hasta Balboa pasaría por Garrincha. En cuanto a los supersticiosos de la “maldición Mbappé”, que piensen que en esta eliminatoria la igualamos con la “maldición Kane”, otro lúser para los títulos. En la locura, la idea es llegar a los penaltis y que decida Lunin.


[Sábado, 11 de Abril]

Segunda novillada en Madrid. El toro noble desrazado. Pepe Campos


La Gran Vía


PEPE CAMPOS


Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.


Domingo, 19 de abril de 2026. Segunda novillada de la temporada. Novillos de Antonio Palla, todos nobles y descastados. Un tercio de entrada. Tarde primaveral que animó a la contemplación del mundo y a hablar entre amigos.


Novillos de Antonio Palla, de origen Jandilla (es decir Domecq), bien presentados, el primero corniveleto, bello, el resto de cuerna estándar. Todos nobles, mansos, flojos, descastados, lo que se podría denominar «nobles desrazados». Manejables; dejaron torear. Iban a los cites y cumplían en su desplazamiento. Obedientes.


Suerte de varas: como corresponde a tiempos de plena crisis —en esto de las varas— se picó trasero. Sólo Juan Melgar en el quinto novillo no abusó de esta querencia de los varilargueros actuales, aunque en su turno fueran picotazos y no varas.


Terna: El Mella, de Barcarrota (Badajoz); de salmón y oro, con cabos blancos; de veintidós años; ocho paseíllos en 2025; saludos con aviso y silencio con aviso. Cid de María, de Alcalá de Henares (Madrid); de blanco y oro; veintiún años; veinticuatro festejos en 2025; silencio y saludos. Tomás Bastos, de Villa Franca de Xira (Portugal); de blanco y azabache; veinte años; veintiséis paseíllos en 2025; saludos tras aviso y silencio.


Hablábamos el lunes pasado (sobre el anterior festejo dominical madrileño) de aquello de ir a los toros y encontrarse con novilleros que no tenían un plan a la hora de imponerse a los novillos que les tocaba en suerte. Así que en esta ocasión, en la novillada de ayer tarde, por si las cosas se presentaban de la misma manera, fuimos nosotros con el plan de pegar la hebra con los amigos que el destino nos pusiera cerca de nuestro asiento. Con este propósito y dado el devenir de la novillada de Antonio Palla, pudimos en tiempo récord ponernos a parlamentar de la vida y sus afanes con ese vecino que nos estaba esperando como agua de mayo. En mi caso me correspondió pasar la novillada —y hablar de lo divino y de lo mundano— con mi amigo Juan Palette Cazajús, autor de una obra que quedará como señera en la historiografía taurómaca, y que recomiendo como lectura fundamental, Los toros, entre la reverencia y la ansiedad (2025), donde se aborda la problemática del hombre y su evolución, de la tauromaquia y de la vida. Es decir, un ensayo sobre todo aquello que nos mantiene firmes en el hecho de ir a ver toros sin falta, porque en la plaza de toros y en las lidias que se bosquejan y se producen siempre encontraremos razones para entender qué es esto del vivir. Un verdadero enigma este desde que el mundo fue creado, y que las corridas de toros, sobre todo si son aburridas dan ánimo para la meditación —que corra la imaginación— y para la charla y, con ello, llegar a desentrañar los avatares que la existencia nos trae, que no son pocos y, de este modo, mientras charlamos —y observamos las lidias— se nos va pasando la tarde y cualquiera preocupación, llegando a la conclusión que menos da una piedra.


Al margen de las ganas que los novilleros deben poner en sus compromisos mayores en Las Ventas, que entendemos debieran ser muchas y de contundente perseverancia, aunque no siempre es así, creemos que en el apartado del toro —ayer novillo— que se lidia hoy el camino que está tomando la tauromaquia da que pensar que no es el adecuado o correcto. Somos testigos de cómo los astados que se corren o lidian, tarde tras tarde, son animales que se dejan hacer, que se dejan torear, de buena voluntad, que colaboran para que prendan las pretensiones artísticas de los toreros, pero, por el contrario, se ve que no se consigue que en su lidia nada se encienda, ni trascienda; si no que lo que vemos y sucede son acciones taurinas anodinas, plomizas, monótonas, sin relieve, sin significados de cierta valía. ¿Cómo explicar todo esto? Pues, mientras charlamos con nuestros amigos de localidad se nos fue abriendo el ingenio y fuimos avistando, y es que los novillos que se lidian —podría ampliarse al toro— no tienen raza, no poseen esa fuerza congénita —fiereza— que debería definirles y caracterizarles, sino que son bóvidos sin el nervio del toro de lidia, sin su genio, sin su acometividad, ni su pujanza. Son animales previsibles con embestidas planas, obedientes, bonancibles —ya alejadas incluso de lo que es la boyantía clásica—; sin interior. Nada de «no dejarse hacer». Ni atisbo de pedir el carnet de identidad a sus matadores. Un tipo de astado superfluo, aparente, sin gracia, como un funcionario del toreo. Es el toro noble desrazado. El toro fabricado en los tentaderos de la actualidad para las figuras, con el agravante de que si —a ese burel noble y sin casta— no lo torea Morante de la Puebla —pongamos como ejemplo—, todo se desmorona y se encamina hacia el sumidero.


Los novilleros actuales tienen que pechar con este condicionante contemporáneo, y poner ánimo y ganas ante novillos desvaídos, de buenas condiciones, distraídos, blandos y sin verdadera sangre. En fin, ante estos nuevos problemas no sabríamos dar nuevas soluciones, sino la tajante de eliminar todo lo que se está planificando —desde el horno de la tauromaquia— y empezar todo de nuevo. Volver a los principios. Por eso todos esperamos con verdaderos deseos renovadores la cita del próximo fin de semana en San Agustín del Guadalix. A la hora de comentar lo realizado por la terna de ayer tarde, hay decir que la actuación de El Mella tuvo dos momentos, pues en su primer novillo se le vio con cierta conformidad y en su segundo quiso ponerse las pilas. Del primero sólo destacaron tres buenos pases por bajo ya iniciada su faena de muleta, luego no se acopló y se vio incluso desbordado. Mató de pinchazo y estocada caída en la suerte natural. En el cuarto de la tarde dio verónicas de rodillas animosas e inició la faena de muleta de la misma guisa, más adelante, con la franela volvió a tener carencias al correr la mano y con la distancia a la que torear. Mató de una estocada delantera y atravesada en la suerte contraria.

Cid de María, a su primer novillo le paró bien con el capote y cerró con una buena media. La faena de muleta la comenzó con estatuarios sin compás y toreo por fuera, sin cruzarse, muy despegado, sin temple. Mató de un pinchazo y un bajonazo en la suerte natural. En el quinto novillo estuvo mejor, mejoró en el comienzo de faena, toreó más templado, más limpio. En ocasiones dibuja el toreo y acto seguido lo emborrona. Tiene un margen amplio de mejora. Mató de un pinchazo y dos estocadas caídas en la suerte contraria.

A Tomás Bastos se le ve con muy buenas condiciones pero no llega a cuajar, puede que sea porque parece que quiere quemar etapas en su evolución como torero. Es decir, torea algo acelerado, buscando un triunfo que se encontraría en el buen hacer. En el tercer novillo estuvo desafortunado, no en los ayudados finales donde se le vieron sus posibilidades de buen torero. Mató de estocada perpendicular y contraria en la suerte natural, más un descabello. En el último novillo tuvo una actuación más entonada y pulcra. Aguantó al astado por el pintón izquierdo, el difícil. Realizó un ejercicio de autoafirmación con pasajes de cierto mérito en el toreo en redondo y al natural. Mató en la suerte natural de dos pinchazos y una estocada caída y delantera, más un descabello.



Cary Grant con Manolete 

Lunes, 20 de Abril

 


Valle de Esteban

Siesta

domingo, 19 de abril de 2026

El enemigo indispensable



Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Al pasarse de la filosofía a la política, Fichte inauguró el movimiento que dio origen al nacionalsocialismo. Bertrand Russell pensaba que, desde Fichte en adelante, todo el movimiento había sido un método para reforzar la autoestima y el afán de poder. Según esto, Fichte, que hizo de la superioridad alemana una cuestión de lengua, necesitaba una doctrina que lo hiciera sentirse superior a Napoleón, igual que Nietzsche, al perseguir en el mundo de la imaginación algo que lo compensase de sus taras, daría con una fe seudodarwiniana en la raza. La conclusión russelliana resultó definitiva: «No hay filosofía del fascismo, sino sólo un psicoanálisis.»


«¿Quién iba a pensar que estábamos haciendo la mayor guerra de la historia contra ese puñado de lelos?», dice John K. Galbraith que dijo, triste y al borde las lágrimas, el piloto del Candian C-64 que le había sido asignado para su misión en Alemania al término de la guerra. La misión del economista, referida en sus memorias «Con nombre propio», consistía en dirigir la Encuesta de Estados Unidos sobre Bombardeos Estratégicos, destinada a verificar los auténticos efectos de las incursiones aéreas contra el Reich, cargo que le permitió participar en los interrogatorios de casi todos los jefes nazis. A sabiendas de la curiosidad que su piloto, un belga que había combatido con cazas, sentía por aquellos individuos, Galbraith consiguió que aquél pudiera visitarlos un día durante la ronda habitual de los prisioneros, pero el deprimente espectáculo —Goering en pleno síndrome de abstinencia, rodeado de seres descompuestos— sumió al aviador en el pesar más hondo. «Yo también reflexioné sobre lo mismo —anota Galbraith-; Albert Speer, a quien el piloto no vio, le habría valido de algo en el trance, como valdría luego para muchos otros.»


Albert Speer es lo que Galbraith llama «el enemigo indispensable». Se trata de la necesidad psicológica que hay en la guerra de dotar de envergadurra al enemigo: primero, para garantizarse la atención de los combatientes; y luego, para agrandar los méritos de la victoria. En 1945 los aliados necesitaban un enemigo lo bastante respetable como para dar a entender que el sacrificio había valido la pena, y Speer, dice Galbraith, prestó ese servicio. Los jefes nazis no daban la talla: Goering era «un drogadicto»; Goebbels, un «bocazas imparable»; Ribbentrop, un «lerdo notorio»; el propio Hitler, un «maníaco atolondrado»; sus generales, burros entregados a cabecear su asentimiento a todas las opiniones del Führer. El único enemigo digno era Albert Speer.


Galbraith, que lo conoció al llegar a Alemania, lo recuerda «alto, esbelto, de aspecto atractivo, suelto y pertinente de palabra». Comenzó como arquitecto personal de Hitler. Después, durante la guerra, fue jefe de armamento. Tras el suicidio del Führer, fue ministro de Economía en el gobierno de Doenitz. («It is what you call Grade B Warner Brothers», dijo a los americanos.) En Nuremberg, para diferenciarse de los demás nazis, no negó su responsabilidad ni su culpa. Fue sentenciado a veinte años. Los cumplió en Spandau, dedicado a salvar su reputación. Para Galbraith, todos eran —«no exagero»— una increíble colección de incompetentes, muchos de ellos enloquecidos. Seguro de que éste iba a ser también el juicio de la historia, Speer sentenció: «Cuando se escriba la historia del Tercer Reich, se dirá que se ahogó en un océano de alcohol.» En este punto, Galbraith admite con excelente sentido del humor que a lo largo de los  tiempos no pocas decisiones llamativas por su excentricidad han sido adoptadas por políticos y soldados que estaban algo menos que sobrios: «Los historiadores raras veces mencionan el hecho; existe un silencio aceptado sobre el alcohol y las decisiones en que ha intervenido. Speer insistió en el caso de los jerarcas nazis y lo utilizó para distinguirse de ellos» El caso es que Albert Speer se convirtió en una de las figuras públicas más esmeradamente inventadas de la historia.

Ahora que se habla de «euskonazismo», término con que el periodismo diario, con su falsa proyección de lo pequeño en lo grande, resume ideológicamente la furia homicida del Norte, regada en coca y «speed», hay que preguntarse quién pasará a la historia como «enemigo indispensable».

"No pasa nada, Marrero los para"

 



mm


Francisco Javier Gómez Izquierdo

  
            Tras la derrota del Burgos en Castellón por 3-1, en un partido en el que Ramis fue más "bloque bajo" que nunca, que además sustituyó a Lizancos y Curro aún con empate a uno en dos decisiones desafortunadas a mi parecer, y si encima el portero Cantero no tuvo su tarde y se metió el 2-1 que iba fuera, me dispuse a ver la final de Copa con el ánimo bajo y un picoteo de cosas de Barbate. A mi ya mala memoria, llegó aquel canto de "no pasa nada / tenemos a Arconada" que junto a tres riojanos escuché ante el televisor en un piso de Pamplona allá por el 87, cuando Jesús Gil llegó al Atleti finalista prometiendo a Futre, y en Zaragoza la Real Sociedad se llevó su Primera Copa del Rey -la segunda, porque la de 1909 también cuenta-, siendo la cuarta esta de anoche. La tercera fue la del COVID ante el Athletic.


         Es como si la historia quisiera repetirse y ante el Atlético de Madrid correspondiese empate a dos y jugársela a los penaltis. En aquella Real del 87 aún jugaban héroes que yo admiré en Atocha en el 80: Zamora, Larrañaga, López Ufarte y sobre todo Arconada que inspiró aquel pareado cuando comenzó la tanda de penaltis en La Romareda. Desde muchacho tuve inclinación por la Real, yo creo que por las barbas de Arzac y porque Corcuera era de Pradoluengo. También por ver a Boronat con gafas, al primer futbolista que veía miope, gafoso yo desde niño. Era del Burgos y de la Real antes de sacar abono del Osasuna en mis tiempos pamplonicas y llevar cuarenta años en Córdoba. Me entristece ese aquelarre del comienzo de las finales cuando Athletic, Barcelona y por desgracia también la Real demuestran ese  desprecio culposo al Rey, al himno y a todos los españoles acostumbrándonos indecentemente a esa falta de respeto y educación que campa por el país sin que la autoridad competente disponga medidas oportunas, al tiempo que se escandaliza por voces que gritan palabras de bastante menor gravedad. En fin...


     El caso es que la Real ganó la copa como en el 87. Se repitió el guion de aquel año. Gol temprano como el de López Ufarte -en éste de Barrenetxea muchos espectadores aún estaban subiendo a la grada-.  Dos a uno en el descanso a favor de los donostiarras y el 2-2 de Julián Álvarez que mejora con mucho al de Rubio antes de los 90 minutos. El fútbol es propiedad ya de las televisiones y a éstas les gusta mucho los penaltis porque la tanda tiene emoción y el héroe de las finales suele ser un portero y no los delanteros goleadores. El portero es el David y el papel de Goliat le corresponde al delantero y precisamente el poderoso ejecutor que los locutores no se cansaban de poner en el altar, Julián Álvarez  fue el que marró ante Marrero, el Arconada del 2026. El sorprendente entrenador Pellegrino Mattarazzo mantuvo al portero reserva que suelen poner todos los entrenadores para la copa y le salió cara. Pareció un porterazo no sólo en los penaltis sino durante todo el partido y como suele ocurrir con los segundos porteros vascos no tardará en ser llamado por clubes que le subirán el sueldo. A Marrero le cantan como a Arconada y me alegró ver la cara de aquel porterazo en la esquina del palco de la Cartuja maniobrando con un móvil que yo creo le venía grande para retratar a su digno sucesor cuando daba la mano al Rey.

      Me alegró el triunfo de la Real Sociedad, pero ya digo que estuve un poco mustio con el bajón de mi Burgos al que hasta ayer veía como equipo muy serio para aspirar al play off. Va el Castellón y nos cuela ¡¡tres goles!! Y es que no tenemos Arconadas ni Marreros.

Domingo, 19 de Abril

 


Valle de Esteban

El espíritu de la higuera

Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan

 DOMINGO, 19 DE ABRIL


Aquel mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo:


-¿Qué conversación es ésa que traéis mientras vais de camino?


Ellos se detuvieron con aire entristecido, Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió: «Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado allí estos días?». Él les dijo:


-¿Qué?


Ellos le contestaron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron». Entonces él les dijo:


-¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?


Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras. Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída». Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista. Y se dijeron el uno al otro «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?». Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón». Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.


 Lucas 24, 13-35

sábado, 18 de abril de 2026

La guerra de Shaw


 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    G. Bernard Shaw fue el Voltaire (con más talento) del terrorífico siglo XX, y tuvo el valor de escribir “El sentido común y la Guerra” para plantarse ante la Gran Guerra cuando todo el “mainstream” imponía hablar de ella “como si hubiese de llegar a ser una institución permanente parecida a la Cámara de los Horrores en casa de Madame Tussaud”, que fundara en Londres el primer museo de figuras de cera.


    Shaw parte de que el Este es Este, y el Oeste, Oeste, y propone desembarazarse de “la monstruosa situación que produjo la guerra actual” (escribe en 1915): Francia hizo una alianza con Rusia en defensa contra Alemania; Alemania hizo una alianza con Austria en defensa contra Rusia; Inglaterra se unió a la alianza franco-rusa en defensa contra Alemania y Austria; el resultado fue que Alemania se vio envuelta en una disputa entre Austria y Rusia; no teniendo ninguna disputa con Francia y sólo una disputa de segundo orden con Rusia, se vio obligada, sin embargo, a atacar a Francia para inutilizarla antes de que ésta pudiese dar a Alemania el golpe por la espalda, mientras Alemania luchaba con la aliada de Francia, Rusia, ataque contra Francia que obligó a Inglaterra a ir en socorro de su aliada, Francia, y ninguna de las tres naciones quería combatir.


    –Pero ¿de qué sirve llorar por la leche derramada? Sólo trato de explicar por qué, cuando el dinero francés se fue a Rusia, descubrieron los periódicos franceses que el pueblo ruso era de lo más interesante, y su gobierno, un gobierno sorprendentemente liberal.


    Igual, dice, que cuando el dinero inglés se fue a Rusia y la prensa inglesa se mostró repentinamente inclinada a la iglesia griega. El resultado de todo ello, para Shaw, es que “la civilización occidental se está suicidando a máquina en estos momentos e importando hordas asiáticas y africanas que ayuden a segar gargantas”.


    Antes del estallido, y en un vano empeño de evitar “esta desdicha mientras se estaba urdiendo”, Shaw expuso en la prensa diaria el establecimiento de una “hegemonía de la paz”.


    –Nadie me prestó la más mínima atención. Pero le hice decir en una comedia (“Pigmalión”) a una señora la palabra “bloody” y al instante fui más famoso que el Kaiser, más que el Zar, más que Edward Grey, más que Shakespeare, que Homero y el Presidente Wilson.


    Los periódicos se ocuparon de Shaw durante toda una semana “del mismo modo que ahora se ocupan de la guerra, y uno de ellos llegó a dedicar una edición especial a una sola palabra de mi comedia, cosa que no se hizo con el Tratado de Londres de 1839” (que reconoció la independencia de Bélgica).


    –Deduje entonces que éste era un país que no podía tomarse realmente en serio.


    Y es que “bloody” (“sangriento”), en nota del traductor, Julio Brouta, “pasa por una de las más soeces del idioma inglés”.

 

[Abril . 2023]