martes, 6 de octubre de 2026

Generación porcuna


Sir Jacob William Rees-Mogg

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


La “boomer”, que sería la mía, es una generación porcuna, con arreglo a la descripción que Jean Clair, académico de la Francesa y ex director del Picasso de París, nos dejó de la socialdemocracia:


–Comemos, dormimos como animales en una granja próspera y bien surtida: comer y dormir, sexo, ¡la granja de Occidente!. No hay ninguna emoción en las vidas de la mayoría de los ciudadanos del mundo próspero, y eso se refleja en el arte: a lo máximo que aspira es a ser divertido.


La generación “boomer” vivió de los padres hasta que pudo vivir de los hijos, y en Europa su legado para los nietos es un futuro reducido a una guerra de exterminio: el Estado los secuestrará en las calles para llevarlos en una camioneta, esposados, a la picadora de carne en el frente.


–¡Pero a mí que no me toquen la pensión!


Dice Chas W. Freeman Jr. que Donald Trump “ha captado correctamente el ‘Zeitgeist’ de la época, el espíritu de nuestro tiempo, que es genocida”, cuando, nada menos que en la tribuna de la Onu, “básicamente está declarando su intención de cometer un genocidio contra el pueblo de Irán, y la gente se queda ahí sentada y no dice nada. ¿Por qué no dicen nada?”


Lo anticipó Trey Yingst, que es como el Broncano de la Fox: “Hola, chicos. Buenos días. Acabo de hablar con el presidente Trump sobre la situación con Irán. Le dice a Fox que está en modo de tomar una decisión: ‘Si llega el momento, hago volar por los aires a toda la nación, más les vale comportarse’.” Las formas, desde luego, no las ha sacado Trump de leer “La educación de Henry Adams”, y le pegan más a un Tony Soprano que a un JFK, aunque tampoco el tiempo, la época, merezca otra cosa.


Todo son señales, en efecto, de que los ricos desean una nueva limpieza de pobres, que son legión y comen como limas. ¡La guerra como “igiene del mondo”! Lo explicaba el otro día Sir Jacob William Rees-Mogg, “un fantasma loco”, como decía Santayana que es un inglés cuando deja de ser reservado y religioso: los plebeyos, venía a decir el Sir, deberían estar alistándose en masa para sacrificarse con el honorable propósito de salvar a los ricos.


–Necesitamos recuperar el Deber y el Labio Superior Rígido –resume el Sir.


Mas no será la hambruna (peligran hasta las patatas) lo que desate la Revolución. En su “Primavera revolucionaria”, Christopher Clark recuerda que la geografía del hambre en 1845-47 y la geografía de la revolución de 1848-1849 son totalmente diferentes. “A lo largo de la historia, es la mansedumbre de los más pobres lo que, sin duda, sorprende, no su disposición a desafiar las condiciones que los empobrecen: la regla general es que el empobrecimiento tiene más probabilidades de dejar a la gente ‘sin palabras’ que de inducirla a una acción concertada.”


Por eso el “boomer” duerme tan tranquilo.


[Martes, 29 de Septiembre] 

Martes, 6 de Octubre

 


Al cabo de la llave está el metal en que aprendiéramos
a desdorar el oro

lunes, 5 de octubre de 2026

Entre Súper Mario y el parón

 


El kung-fú de Kang-In Lee


Ignacio Ruiz Quintano
Abc



Repetimos poco (para lo importante que es) lo que Churchill dijo a Alfonso Paso, que era del Atleti, cuando coincidieron en la Costa Azul: “Hay dos cosas que los ingleses nunca podremos tener: una es el Mediterráneo, y la otra, el Real Madrid”.


El Mediterráneo es ese lago desde el que, al decir de algunos periódicos, los rusos atacarán a España. ¿Por qué? La única razón sería que son rusos, pues sólo un ruso derrocharía un dron en atacar a un país como España, absolutamente irrelevante, hoy, en la vida internacional. Otra cosa es el Real Madrid.


El Real Madrid es el primer club deportivo del mundo (motivo por el cual estorba a todo el mundo en España, cuya descomposición existencial amenaza con arrastrarlo) y la última tradición española que queda en pie. Los ingleses, desde luego, carecen de las tradiciones del Mediterráneo y del Real Madrid. Tenían la de los pubs, pero una mano negra, con la ayuda de fondos buitres, se la están arrebatando. Y no digo yo que no sean los mismos buitres que en el fondo buscan hacerse con el Real Madrid, donde Mourinho, en pleno parón, parece solo como el Hombre Solo de Mingote. Se filtran estadísticas según las cuales los jugadores blancos corren como esos “bumers” que muy de mañana van por la acera a paso ligero en lucha contra el azúcar. ¿Habrá cambios tras del parón? ¿Hará Mourinho la Revolución? ¿Era tarjeta roja la coz de Kang-In Lee?


–Hay que aprovechar el parón para dialogar –proponen los trincones de la moderación (en palabras de un sabio, “la moderación en las formas se impone siempre que la insensatez y el extremismo de fondo han pactado la impunidad de sus desmanes y delitos”).


Dialogar, lo que se dice dialogar, fuera del campo sólo lo hace Lamine’2030 en la consulta televisiva de Valdano, que es algo así como nuestra doctora Melfi del balón. Dialoga el muchacho que “en el fútbol europeo hay pocos jugadores que jueguen como yo juego, que hagan disfrutar de esa manera”, y exige el Balón de Oro para sí porque el mérito del gol en la Final del Mundial no fue de Ferrán, que lo anotó, sino de Lamine’2030, que hizo un arrastre de defensas. Y dentro del campo, dialogar, lo que se dice dialogar, sólo lo puede hacer don Raphael Dias Belloli, Raphinha, futbolista raro, raro como perro verde, que fuera del Barcelona sólo es otro Manolo Clares (“¡Manolo marca ya!”, le decía Cruyff, harto de asistirle), pero que dentro del Barcelona parece Zico, y con un bigote que tiene engorilado al trencilla Ortiz, el Súper Mario del CTA (“Me gusta tu bigote”), organismo que apuesta por el diálogo, salvo que el interlocutor sea Vinicius y porte el brazalete de capitán, que entonces es amarilla con advertencia de expulsión.


Eso no encaja en la teoría de Steiner según la cual las perversiones sexuales (si el sexo es lenguaje) son análogas al habla incorrecta.


–Si el coito se puede esquematizar como diálogo, la masturbación parece ser correlativa a la pulsación del monólogo –decía la teoría de Steiner.


En España el diálogo arbitral lo puso en marcha Mateu (“Toño”, para los colegones), y lo tiene contado por ahí Sergio Canales: “En un partido contra el Cádiz iba corriendo y de repente Mateu me preguntó: ‘Sergio, ¿cómo están tus padres? Dales recuerdos’. En el 90 íbamos 0-0 y le dije: ‘Están perdiendo tiempo. Dale un poco de caña’. Me sacó amarilla. Y contesté: ‘Oye, si no te puedo decir nada no me preguntes por mis padres’. Y me sacó roja.” Ahora asistimos al diálogo sobre el césped entre el futbolista don Raphael Dias Belloliy y el árbitro don Juan Martínez Munuera. “Estate atento con los bloqueos y los agarrones, me van a romper la espalda, cuando marques una o dos faltas, dejarán de hacerlo”, dice don Raphael a don Juan. Y don Juan contesta: “Ya se lo he dicho a ellos.” Nada que ver con la actitud del palurdo de Súper Mario que despachó el derbi, que a la pregunta de Valverde, capitán y perjudicado en la agresión de Kang-In Lee, de si había tarjeta, respondió con esa risa tan española del tonto que con la mueca te está diciendo “¡a mí que no me toquen el cocido!”.



[Sábado, 26 de Septiembre]

Feria de Otoño'26. Victorinos mitad y mitad, con uno que sí y otro que no para cada caballero de la terna. Márquez & Moore



JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ


Ayer, día 3, se cumplieron nueve años del fallecimiento de Victorino Martín y hoy tenemos en Las Ventas una corrida de Victorino Martín, ganadería favorita de Madrid, a la que siempre se espera con expectación. Otra corrida de cárdenos que nos echamos al coleto y que nos deja un sabor algo agridulce por lo justo de las fuerzas de los dos primeros toros, pero que ha ido componiendo un crescendo en cuanto a dificultades y casta, que es lo que siempre buscamos en esta vacada. Digamos que los tres primeros toros han sido los que menos problemas han planteado a la terna, y los tres últimos, como si la cosa hubiera sido elegida de esa manera, los que han mostrado más personalidad y más mal genio. El resultado ha sido un entretenido festejo en el que ha habido de casi todo, desde pañuelos verdes demandando la devolución del segundo, Gardacho, número 101, hasta ovaciones al arrastre de ese mismo toro y del siguiente, Mitotero, número 3 y palmas al 59, Verdadero, que hizo quinto.

 

El paso de los victorinos por las manos del escuadrón de caballería ha sido, también, variopinto. El primero, Verdadero, número 89, cantó la gallina en el primer encuentro con la puya y se medio justificó en la segunda. El segundo, Gardacho, le hizo un regate a Pedro Iturralde en la primera cita, haciéndole marrar, y no dejando un gran recuerdo por su falta de fuerzas. El tercero, Mitotero, aprueba su paso por las manos de Vicente González si le examinan en un colegio privado y suspende cum laude si le juzga cualquier profesor del Ramiro, de cuando yo iba al Ramiro. El cuarto, Borracho, número 92, sufre las malas artes de parte de Briceño, que le quiere cobrar lo que sea que le debiese, sin que la pelea del toro sea épica, sino más bien a la retirada. El quinto, Verdadero, número 59, toma una emocionante vara de manos de Cristian Romero, en la que aprieta con fuerzas estando por dos veces a punto de derribar y es lanzado al relance a la segunda sin pena ni gloria, desatando la justa furia del respetable. El sexto, Plazuelo, número 22, cobra lo justo en dos puyazos de Tito Sandoval en los que se deja pegar sin más. A la vista de lo anterior no es descabellado decir que, en general, el encierro ha tendido más hacia la casta y la mansedumbre que hacia la bravura en el primer tercio.


La terna que contrataron para esta «domenica pomeriggio» estaba compuesta por Uceda Leal, Paco Ureña y Borja Jiménez. Se daba la circunstancia de que ayer, día 3, se cumplían los treinta años de la alternativa del torero madrileño, que treinta años no son nada, y los más memoriosos recordarán que ése fue el histórico día en que Curro Romero, padrino de alternativa, frenó en seco los ímpetus de Uceda que se abalanzaba a abrazarle, tendiéndole la mano educadamente para darle un apretón de manos, hecho mil veces recordado en tertulias y tabernas como nunca visto y prodigioso. En homenaje a la celebración, Uceda se vino vestido impecablemente de blanco, con un precioso vestido muy similar al de aquel día, con el chaleco de oro cuajado de  chorrillos largos de barriletes, pura elegancia.


El primero fue saludado con palmas al hollar la arena de miga de Las Ventas, por su impecable presencia. Uceda le recibió torerísimamente, sacándoselo a los medios sin una duda, sin un enganchón, burlando las tarascadas del toro con su capote y dejándole plantado en los medios con una torera media verónica. Lo mismo pasó con el segundo, lo primero la ovación y después Paco Ureña recetándole la firmeza de su capote y dejándole parado en los medios. En el tercero la cosa cambió, porque Borja se encontró con un aluvión de enganchones y topetazos en su capote, no consiguiendo llevar al toro más que hasta el tercio, donde lo dejó por imposible.


El lote de Uceda, como el del resto de la terna, se compuso de un toro que dio facilidades y otro que no. El de las facilidades fue el primero, Verdadero, pero ahí Uceda Leal no se encontró consigo mismo o no halló la corriente que le pusiera en comunicación con el toro, y el resultado de su encuentro no fue digno de pasar a los anales. El toro ni busca ni tiene maldad, pero Uceda no fue capaz de llegar a desarrollar sus temas frente a él. Su segundo, en cambio, era otra cosa: en banderillas canta a las claras que por el derecho no quiere nada y Uceda lo ve en seguida iniciando su labor ya con la mano en la zurda, tanteando las posibilidades del toro y sacando una soberbia serie de naturales plena de encaje, de mando, de temple y de torería, una perfecta sinfonía del toreo al natural que no tiene continuidad por las condiciones aviesas del toro y las dificultades que fue desarrollando. Lo intentó por el derecho para certificar que por ese pitón nada había que hacer y se perfiló a matar, recibiendo un tantarantán sin llegar a clavar y, a la segunda intentona, dejó la mejor estocada que se ha visto en esta temporada en la Monumental de Las Ventas por su colocación, por la lentitud de la ejecución, por la perfecta forma de marcar los tiempos, por la manera de hacer la cruz y de vaciar la embestida, por la colocación del estoque y por la rapidez en causar sus efectos letales.


 El toro «bueno» de Ureña, pizarra y oro, fue el protestado segundo, cuyas posibilidades vio claramente el murciano, que brindó a la plebe. La parte mala es que el trasteo se tenía que verificar a la media altura para evitar la caída del animal, que si le ataca y le baja la mano se arma la mundial; la parte buena es que la calidad de la embestida del toro permitió a Ureña componer una obra muy completa en la que brillaron las cosas que siempre echamos de menos, como son la colocación, la cargazón de la suerte, la verticalidad, la torería frente al toro incluso en los tiempos muertos, el mando, la ligazón, la manera de agarrar el palillo de la muleta... lo que casi nunca vemos, en fin, en una faena a más que se remata al natural plena de garbo y maestría y que se emborrona con un pinchazo y un golletazo, que ya sabemos el refrán ese que dice que vale más un golletazo en la mano que cien buenas estocadas volando. Con el quinto se puso a la plaza en contra por su deficiente responsabilidad en cuanto al tercio de varas y como las condiciones del toro no tendían hacia lo halagüeño, tras el épico segundo tercio, abrevió su labor dejando media estocada que sirve.


De verde botella y oro se nos vino Borja Jiménez, a quien esperamos con ahínco recordando su actuación del 8 de octubre de 2023, por si se le cruza el cable y le da por volverlo a hacer, aunque la cosa apunta a que se ha pasado al lado oscuro, engatusado por esos Palpatine y Darth Vader taurinos que son Julián Guerra y Matilla y que aquello que nos encandiló y le puso en circulación hace tres años no lo volveremos a ver en esta vida. Su toro «bueno» fue el mejor de la tarde y su trasteo, que al lado de lo que acabábamos de ver a Paco Ureña estaba más próximo al suspenso que al aprobadillo, fue calando en las buenas gentes a las que les encanta practicar el vitoreo. Borja compuso una faenita ligera, de poca armazón y poco significado, con algunos naturales que podríamos reseñar si no vinieran detrás de los de Ureña y antes de los de Uceda, faena sin un final en la que deja una estocada entera y eficaz, ejecutada de zambullón, que puso en su mano la oreja de Mitotero. En su segundo, que era un catálogo de dificultad y de malas intenciones abrevió sin doblarse con el toro, sin tratar de castigarle mínimamente, de machetearle o de lidiarle: se ve que si el toro no es para dar pases y más pases ya no le interesa. Estocada tras pinchazo y fin.


La tarde ha sido también tarde de peones: Juan Carlos Rey, Iván García y Fernando Sánchez han dejado sobrados motivos para enorgullecerse de su oficio de toreros de plata.

***

Con esta entretenida tarde de toros doy por terminada mi temporada 2026. Para la segunda parte de la Feria de Otoño y para el esperpento del día 12 de octubre, reaparición en Madrid tras su retirada del Joker de la Puebla, les dejo con la autorizada pluma y el excelente criterio de Pepe Campos.




ANDREW MOORE



















FIN 

Lunes, 5 de Octubre

 



Otoño en la Milla de oro

domingo, 4 de octubre de 2026

Muralismo




Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    De la mano de los gorrillas del marxismo “jondo”, la Andalucía espiritual se afianza en el realismo socialista, aquel espanto inventado por Gorki para, miren ustedes por dónde, amaestrar a los niños de un Instituto de Enseñanza Secundaria en Valencina de la Concepción, Sevilla, donde la Junta promociona un mural de guardias civiles y falangistas fusilando a los “republicanos” del 2 de Mayo de Goya bajo la bendición del cardenal… Spínola, datos históricos verificados por Cayo Lara, el de “Marx ya lo dijo tó”.
  
En arte, los niños son conservadores: juegos, fábulas, cuentos… (El guiñol y los títeres, nos recuerda Sábato, perpetúan los personajes de la antigua comedia italiana.)
  
Y el muralismo es la forma más artística de administrarle la papilla histórica a una comunidad infantil, como hizo el gobierno mexicano con “los tres grandes”, Orozco, Siqueiros y Rivera, fieramente combatidos por el gran Cuevas, a quien treintaidós empresarias del felipismo ofrecieron un almuerzo de homenaje en Madrid.

    –Cuando me preguntaron a los postres si yo era feminista, les dije claramente: “No. Yo soy mujeriego”.
  
Guardias civiles “afusilando” republicanos en el Arco de la Macarena, guardias civiles “jugando al pato” con los nadadores africanos… Es curiosa lo selectiva que resulta la compasión en un país donde tan pocos libros vende Schopenhauer, el filósofo que hizo de la compasión lo que Esteban Ibarra de la tolerancia: un oficio.

    Del carácter deportivo de la inmigración dan fe los gritos de “¡Barça! ¡Barça!” con que ayer asaltaron el muro de Melilla los subsaharianos, acaso con el recorte de “La Vanguardia” bajo el brazo: “De cada mil habitantes del planeta, uno es catalán”.

    Para gente tan ingenua, más disuasorio que las pelotas de goma sería los guardias civiles agitando el mural de Sevilla o alguno de esos artículos de prensa que con citas de la canción del Cola-Cao hacen del muro de Ceuta el Peenemünde del fascismo español.


[Febrero, 2014]

Feria de Otoño'26. Inexplicable corrida de Victoriano para una terna low-cost con una única triunfadora: la Impresa. Márquez & Moore

  


JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ

 

Hoy hemos asistido en las Ventas a una sesión de MBA taurino de la que los jóvenes que se aproximan a la plaza en los últimos tiempos deberían sacar enseñanzas que les servirán, si perseveran en su afición. Lo primero hay que hablar de la impresa, que tuvo la ocurrencia de programar para este viernes esta corrida inexplicable en la que, con el señuelo de los toros de Victoriano del Río, echaron mano de lo que había por ahí para componer un cartel de bastante escaso interés en el que la entrada registrada obedece al abono cautivo más que a la expectativa que la tarde despertaba. Recordemos, antes de seguir, que Victoriano del Río este año ha andado vendiendo toros para los pueblos y para encierros por el campo, lo cual nos lleva a maliciarnos que parte de la camada se le ha quedado en la finca para el próximo ejercicio. Ahí suponemos que la impresa, que atiende por el nombre de UTE, habrá conseguido un precio más que asequible para la adquisición de los toros, y que don Victoriano del Río habrá aprovechado para soltar hoy seis prendas que no son de las que habitualmente se entiende por «los toros de Victoriano del Río». La buena noticia al respecto es que la corrida ha sido muy variada y ágil, seria y bien presentada, con movilidad y, como debe ser, con dificultades. La segunda parte, en lo relativo a la impresa, es lo de la elección de la terna: terna low-cost con un Emilio de Justo que va descendiendo escalones en lo que parece ser el lento ocaso de su carrera, un Víctor Hernández a quien se ve más perdido que un pulpo en un garaje y un Marco «Ugly» Pérez que venía a confirmar la alternativa que le dio el Gordito II en Nimes hace algo más de un año, sin que su nombre y sus gestas hasta ahora hayan sido grabadas en mármol. Esto nos lleva, dentro de este breve MBA de andar por casa, a considerar la poca estrategia del apoderado de «Ugly» de traerle a confirmar en este otoño, a doce días del final de la temporada, en vez de esperar un poco y preparar una confirmación de más postín en San Isidro, que, aunque no le rodasen bien las cosas en esa tarde, al menos le sirve para usar el señuelo de Madrid y conseguir algunos contratillos por ahí, mientras que el efecto de su posible triunfo de hoy habría quedado muy mitigado de cara a contratos, y qué decir tras su paso de puntillas por Las Ventas de esta tarde... La conclusión es que la impresa ha sido la neta triunfadora de la tarde, por lo que se ha ahorrado en toros y en toreros teniendo el abono entero vendido. Corrida de superávit, de EBITDA, de margen bruto y de beneficio neto, como quien dice.

 
El único toro de los de Victoriano del Río que salió con un comportamiento acorde a lo que se esperaba de la ganadería de Victoriano del Río fue el primero, Despreciado, número 102, serio y bien armad...o que regaló estupendas embestidas, viaje largo y, sobre todo un pitón izquierdo de categoría. Este fue el toro de la alternativa, toro que hace bueno aquel dicho de Juan León (1778-1854) de que «hay toros que se llevan en un minuto todo el dinero de la temporada».

 

Con este toro, en algo menos de diez minutos, dio Marco Pérez la medida de su incapacidad, refrendando la pobre impresión que ofreció en la tarde de su presentación y despedida de novillero en Las Ventas. Anotemos un airoso quite por navarras y tafalleras como único activo del salmantino, que fue incapaz de ver las cualidades del toro, que las había cantado  en el quite de Emilio de Justo y en la brega de Rafael González, de aprovechar sus posibilidades y de dejar en Madrid el sello de su capacidad como torero. Bien al contrario lo que ofreció nuestro «Ugly» fue un repertorio pueblerino, una secuencia de pases con olor a fritanga de churros y a procesión de la Virgen, una epopeya rural sin orden ni plan que hizo que la plaza le fuera volviendo la espalda, a medida que avanzaba su toreo de mulas y besana. Lo malo es que, probablemente, él estaba en la idea de que lo iba haciendo estupendamente, como atestigua el hecho de que a la muerte del toro, despedido este con una fuerte ovación, salió a recoger más pitos que palmas desde el tercio con cara de no entender nada. Sin duda hoy ha tenido Pérez enfrente a los dos toros de más presencia de todos cuantos ha toreado a lo largo de su aún breve carrera. Su segundo fue Ebanista, número 10, negro listón que recibió unas buenas varas de Alberto Sandoval, único picador que cumplió con decoro su función en toda la tarde.  Este toro era la antítesis del primero, toro duro y exigente, de los que piden el carnet, que se fue haciendo el amo a medida que las habilidades del matador no eran capaces de plantearle una pelea de tú a tú. El toro toreó más que el torero y cuando se dio cuenta de que al otro lado del trapo había un muñeco que lo movía, su actitud cambió, haciéndose más dura su embestida y más peligrosos los envites. Marco Pérez estuvo a merced de las circunstancias y tuvo a la plaza con el corazón en un puño, porque la eventualidad de la cogida era más que una promesa. Lo mató de pinchazo y estocada de gran efectividad. A Emilio de Justo hay muchos espectadores que le aprecian y que le mandan recados llamándole por su nombre: «¡Emilio, haz esto...!, ¡Emilio, haz lo otro...! Y Emilio, elegantemente vestido de azul marino y todo el oro robado del Tesoro de Villena, incluso con esas admoniciones no llegó a ver clara su labor con su primero, Gorrión, número 116, y eso que Chacón lo bregó con maestría enseñando a su maestro las teclas del toro, pero él más bien prefirió transitar por los manidos senderos de la descolocación, la ventaja y el «fuerismo» que por los del encaje, la verdad y la posición donde mana el toreo. «¡Así no, Emilio, así no!», le increpaba un ATS desde lo alto de la Andanada, pero Emilio hacía oídos sordos y se justificaba con la solvencia que le dan sus casi veinte años de alternativa para andar sin decir nada y sin hacer el ridículo, dando sus pases de vaivén en el centro del ruedo y dejando pasar el tiempo, hasta que se cumplió la hora de la estocada y del aviso a su larga, trivial, labor. Su segundo, serio y profundo, fue Tallisto, número 114, toro que no daba facilidades, que para eso tiene enfrente a un tío que debe saber cómo manejar esa situación. El manejo de Emilio en este segundo consistió más bien en una repetición de los argumentos de poca ambición manifestados en el primero, la exhibición de un oficio más que suficiente y, entre medias, una tanda de redondos que levantó algo los ánimos del público, mientras duró. De Justo sabe que tiene aseguradas al menos dos o tres tardes en Madrid el año próximo y no parece apetecerle hacer alardes en este final de temporada si no lo tiene clarísimo. Con pinchazo y estocada se despidió de Madrid por este año.


Víctor Hernández está en un laberinto y se le nota. Tiene maneras demostradas y tiene una mano izquierda tocada por la divinidad, pero su carrera está atascada sea por lo que sea. Al verle en el callejón rodeado de El Víctor y Abellán recordamos aquél cuento de Ignacio Ruiz Quintano de uno que se llevaba a El Prado a un dependiente de Pinturas Borreguero para que le explicase las tonalidades y los pinceles empleados por Velázquez en Las Meninas. Su primero, Bochornoso, número 37, era el más feo de la corrida en lo tocante a toros. Fue bien banderilleado por Marcos Prieto, que siempre tiene la manía de tomar el olivo, lo que resta torería a su labor. Intentó Hernández el toreo a distancia, quizás sin gran convicción y después fue la cosa a menos sin que la emoción del trabajo del alcarreño llegase al tendido. Se atascó bastante en la cosa toricida. Su segundo fue Coplero, número 36, otro serio toro en esta tarde de toros, ante el que de nuevo Víctor Hernández no fue capaz de hacerse notar, acabando con él al segundo descabello.


Al margen caben aún dos notas de servicio interior: primeramente reiterar la fealdad de las fotografías que ilustran el programa. La de hoy probablemente sea la peor de toda la temporada, y eso que la cosa está reñida. La segunda es que la impresa ha tenido a bien adquirir una nueva chaquetilla para el señor que porta el cartel con las señas de los toros. La hombrera de la anterior, desgastada por los kilos del cartel, le daba al hombre un innecesario aire de pordiosero, acrecentado por la tristeza de su mirada. Ya que han cambiado las techumbres de los burladeros de gañote, lo mismo podían pensar en un cartel menos pesado, a ver si se le alegra un poco la cara al portador.

 

Programa de Mano, inspirado en un sincretismo fotográfico de Henri Cartier Bresson y Robert Mapplethorpe, pasando por Nobuyoshi Araki, Allan Sekula y Thomas Ruff (no confundir con Tomás Rufo), todos amigos de la Impresa (Rufo también)
 
¿Habéis visto por aquí a Maricarmen? 


 

ANDREW MOORE  

 


 
 



 
 
 

 
 





 

 
FIN