miércoles, 9 de septiembre de 2026

Septiembre


Mural de Hidalgo de Caviedes en La Ballena Alegre


Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    A toque de septiembre, que decía Ruano, volvemos (“de la tierra de nadie que es agosto”) a septiembre, que es el hogar, aunque de lo que sea el hogar sabemos cada vez menos.

    –Te llamaré Agosto, llama que así me quema.

    Habrá que hacerlo todo, suspiraba en el periódico el escritor, que era un “vagancio”; poner en pie “esta alma que dormía en agosto”. Septiembre se nos viene con cara de Greta Thunberg, ese pastiche nórdico que no nublará en la Onu el pastiche español de Vela Zanetti, en cuyo pueblo, Milagros, comen cordero de Burgos los camioneros de Francia.
    
Víctor de la Serna, magnífico escritor falangista (hijo de Concha Espina), dio cuenta en “El Diario Vasco” del primer pastiche nórdico que se hizo en España y que luego fue abundantemente imitado: estaba en “La Ballena Alegre” y era una fina decoración de Hidalgo de Caviedes (tertuliano de Pombo) en los muros, “escenas de marineros pescadores de bacalao en Groenlandia”, detalle, por cierto, que se les ha escapado a los cronistas de lo cotidiano a la hora de apuntar en el haber del fascismo la idea trumpiana de comprar la isla dinamarquesa. Trump-Groenlandia-La Ballena Alegre
    
Reclutador septiembre, al tambor de tu lluvia, al clarín de tus vientos, me alistaré en el Tercio de tus milanesados –insiste el escritor que como un soldado vuelve la primera mañana… a toque de septiembre. A sabiendas de que nos espera una vida distinta, que es la vida, medio vida, de siempre.
    
Tres meses de ella le quedaban: por eso dice “¡Adiós atardeceres, olor a pino, a mano, a ‘¡qué ilusión me haces!’ y a ‘¡cierra bien los ojos para que puedas verme!’”

    –Y así todos y todas.

    Lo que son las cosas: en el 65 ya se llevaba el consenso (lo pone en circulación intlectual Fernández de la Mora) y el lenguaje inclusivo a lo Perico Sánchez (lo usa, si bien con retranca lírica, Ruano).

    –Hay que entrar de repente en estas aguas frías de ganar la existencia para perder la vida.
    

Los psicólogos de la Seguridad Social lo llaman “Síndrome Postvacacional”.


[Agosto, 2019] 

Miércoles, 9 de Septiembre

 


El pop

martes, 8 de septiembre de 2026

El caballo palmesano



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Bajo el solazo de Palma de Mallorca, una joven turista alemana se para ante un coche de caballos y, conmovida por el aspecto del rocín, que parece muerto de sed (y de hambre, si reparamos en el costillar), pide al cochero que dé de beber al animal. (En Europa, sólo los españoles somos capaces de ver a los animales como los alemanes han visto algunas veces a los humanos. Sloterdijk, alemán, explica que Roma, de donde venimos, llegó a convertirse en el “Hollywood de la crueldad”, y cómo en la época de los emperadores el sistema se expandió “hasta constituir una Copa de Europa formal de la bestialidad”). El cochero palmesano, energuménico, responde arrojando el agua de una botella a la cara de la turista alemana, que se mantiene impávida, en lo que el hombre emprende una estúpida danza carpetovetónica que temple el “furor teutonicus” de la mujer.


La escena de la turista alemana en Palma es la de Nietzsche en Turín, un 3 de enero de 1889, cuando el filósofo, conmocionado por los latigazos de un cochero a su caballo exhausto, se abrazó al caballo, lloró y nunca más volvió a la razón. Entonces ¿cómo un pueblo con estos sentimientos pudo protagonizar dos guerras mundiales y trata de protagonizar la tercera, para cobrarse venganza de la “Unternehmen Barbarossa”?


La TV (en realidad, todos los medios) es el fentanilo del pueblo. Por eso los gobiernos se gastan lo que no tienen en su TV, de modo que todo lo que no salga por ella constituirá “desinformación rusa”. En lo que llevamos de era tecnológica, que está en sus albores, el coeficiente intelectual de la población se ha desplomado en la misma proporción que el temor a una guerra nuclear, cuyos supervivientes, en palabras de don Nikita, tendrán envidia de los muertos.


Occidente es una patocracia cuya TV ha desmontado el mito de la Destrucción Mutua Asegurada, que nos hizo salir vivos de la Guerra Fría, para extender la idea de que la guerra atómica es un juego tecnológico que Occidente puede ganar con dos becarios de informática, razón por la cual juega a joder la siesta al oso ruso, apedreando sus sistemas de alerta (colleja en la oreja) y su triada nuclear (patada en las pelotas). Los gobiernos no se cansan de darnos motivos para ir a la pelea. El nuestro, a través de Albares, el canciller de Usera, dice que lo de Ceuta es cosa de Musk y de Putin, y nuestro Estado Mayor tuitea fotos de nuestros soldados poniendo obstáculos con troncos de árbol en un arroyo letón para impedir el paso a los castores de Surovikin, que por cojones (palabra favorita de Truman Capote) no va a quedar. ¿O no nos acordamos de cómo nació el Régimen?


No hay que tener miedo a nada. El único miedo racional que nos debe asaltar es el miedo al miedo mismo –hizo decir Ónega (morcilla de Roosevelt) a Suárez en septiembre del 76.


Y el caballo sin beber.


[Martes, 1 de Septiembre] 

El Ceuta también está abandonado


Marcos en el Ceuta


 Francisco Javier Gómez Izquierdo


           Los dos nueves del Español se apellidan Fernández. No son familia. El titular es Roberto y el reserva Marcos. Marcos marcó su primer gol en Primera División el domingo y se lo hizo al Sevilla en el minuto 98. Significó el empate a uno, pero lo más llamativo tras sus dos cabezazos seguidos fue celebrar el gol acordándose de Ceuta, donde la temporada pasada fue su goleador. Catorce coló. Marcos, que ha llegado a Primera por insistente aplicación, está agradecido al entrenador J. J. Romero por haberle mejorado sus capacidades y a Ceuta por el excelente trato de la población que dicen caballa. Marcos es un  buen tipo y lo sabe bien J. J. Romero, que le llama "Don Marcos" acordándose mucho de él porque varios peloteros que andaban en tratos se echaron para atrás cuando "la invasión marroquí". Los que tienen hijos porque primero es la familia que el fútbol y los solteros por "¿qué pinto yo rodeado de mierda?" Total que J .J. Romero, un buen entrenador, no tiene mimbres para su cesto. A Sergio Francisco, entrenador del Burgos, también le privaron de nueve solvente, Fer Niño, en pleno agosto. Los amos argentinos de mi equipo se lo vendieron al Elche y ya ha colado dos golitos. El Burgos ha marcado goles al Córdoba, pero al Córdoba se los marca hasta un cojo, y al Sanse en dos partidos raros, pero en ninguna de sus dos visitas a las Asturias ha mojado. Contra el Oviedo, que pronto quedó con diez por expulsión de Aldasoro, cero-cero. Vi la segunda parte que resultó penosa, aburrida, insulsa, cobarde...  particularidades que amenazan convertirse en señal de identidad.


       Uno de los detalles que muestran la confusión de un entrenador es cuando cambia, así sin más, de portero. J.J. Romero, y volvemos al Ceuta, quitó a Guille Vallejo, burgalés al que oí que cuando acabó no sé si con el Numancia o el Valladolid B pensó en repartir con un camioncillo en Burgos, pero la Cultural se quedó sin porteros y lo llamó. Luego al Ceuta de Romero, y el último junio ídolo en la ciudad. El 30 de julio todo se vino abajo y hoy el Ceuta está rodeado de una fantasmagoría inquietante que le pone en tremenda desventaja ante el resto de la liga. Romero sentó a Vallejo esta cuarta jornada y puso a Pedro López ante el Celta Fortuna, pero el Ceuta volvió a perder y llenar de dudas a los dos porteros. Iván Ania, se ve que dolido por tanto gol en contra, sentó ante el Sabadell a Iker Álvarez en favor de Guilherme, un portugués que me malicio se pidió al Valladolid por "su buen juego de pies". Esto de los porteros jugones era una manía de Cruyff, que no creía en ellos y llegó a poner en el Barça a su yerno Angoy por sus precisos pases y bonito gambeteo después de prescindir de Zubizarreta, al que yo creo que despreciaba. Cruyff era un genio y los genios tienen genialidades. Iván Ania es un acérrimo seguidor de las teorías de Cruyff, pero ni él se parece al holandés ni a los jugadores del Córdoba se les puede exigir lo que eran capaces de dar los del Barcelona. A los cinco minutos, jaimitada en un pase del nuevo portero que servidor esperaba y así se lo dije a los de mi peña y 1-0 de un tal Gioacchini, americano. Al poco y con la defensa en un puro flan, otro gol del nueve americano. Un 2-0 en Segunda es difícil de remontar pero con un punto de suerte se consiguió el 2-2 tras un penalty claro marcado por Carracedo y un disparo lejano de Enol. Ya casi en el 90, mano clara de nuestro Carracedo que el árbitro, pésimo por cierto, no vio pero sí el VAR, que llamó como llamó para que expulsara a Edgar, aquel desgarbado central que fuera del Betis, pero tras cinco minutos de muele que muele en la sesera, el señor Gallardo dijo que no, que no era el último defensor. Urri, el capitán, marcó el 3-2 final. Me gustaron en el Sabadell Quadri, un negrito que parece al Kanté bajito de Francia, y el otro medio centro y capitán, Urri. Mucha personalidad la de este chico con moño, uno de esos jugadores del gusto de Romero para el Ceuta.

Martes, 8 de Septiembre

 


Y se marchó

lunes, 7 de septiembre de 2026

Comodoro Bellingham


Primer partido 2026



Último partido 2013

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


El Madrid ha ganado sus dos primeros partidos de la temporada española, y lo ha hecho, ése es el mérito, con árbitros españoles (“árbitros españoles, toreros americanos…, ¡qué tontería!) y sin Rodri, el medio centro (“creativo”, por supuesto) que tiene el llavín del fútbol mundial, con el que, en menos de una década, ganó una Champions para el City, el equipo más gastador del mundo, que no tenía ninguna.

 

Circula por la Red una entrevista a Rodri y Bernardo Silva que parece un test de CI para principiantes. Les preguntan qué jugador ha sido más difícil de marcar en Champions. “Madrid, Vinicius”, responde Bernardo Silva. “Y yo Barça”, responde Rodri, que nunca jugó contra el Barça en Europa. “Yo no tengo esa experiencia”, aclara Bernardo Silva, que ensancha el punto de vista: “Cuando me uní al Real Madrid, solo Haaland me felicitó. En el City no quieren al Real Madrid, nos vemos como rivales”. Cuatro eliminaciones de cinco (¡y con Rodri!) los contemplan.


El caso es que el Rodri del City tiene una Champions, y el Camavinga del Madrid, dos: protagonizando la agitación de las remontadas en la 14 (la “eneryía”, que decía Ancelotti) y dirigiendo como titular al equipo en la final de la 15, pero a la Afición, ese fosfeno madridista, le han dicho que guarde luto por Rodri y que Camavinga es un zoquete que hay que regalar al Fuenlabrada, pues venderlo daría vergüenza. Ahora, el sueño de la Afición, aparte de pitar a Vinicius por echarse novia (“¡qué lindo levantarse en domingo y saber que por la noche juega Vinicius!”, diría Menotti), cosa que hizo el miércoles, la noche del debut, es canjear a Tchouameni por Zubimendi y a Mbappé por Gonzalo, que acaba de meter un gol en la Premier “mejor que los de Mbappé”.


Sobre la Afición ya lo dijo todo en su día don Santiago Bernabéu: “La afición acabará siendo el tumor del Real Madrid”.


Arrogante en la victoria y cruel en los malos momentos. Hay gente que viene al estadio a merendar y a pitar. Se ponen el abrigo de pieles y, si el equipo no marca en diez minutos, empiezan con la música de viento. Pitan porque el equipo no da espectáculo, y olvidan que estos mismos hombres les han dado la gloria que nunca soñaron.


¿Por qué pitan a Vinicius? Lo ha explicado uno de los curas párrocos del Relato: “Porque tiene más gracia pegarle a él”. Lo han cosificado. La patada de Calatrava en los riñones a Vinicius a los tres minutos de partido no es de odio ni de ira: es de desprecio a la “cosa”. A los tres minutos, ocurre que con esa idea se sale del vestuario, más el consentimiento de un cartabón con patas (¡qué nariz!) que fungía de árbitro. Después, el fentanilo mediático: las entrevistas, las risas, la fama. Pura barbarie ibérica. Y Valverde, el capitán, callado como un pingüino.


El capitán del equipo, por antigüedad, es Valverde, pero el comodoro, por méritos (en resumen: ¡por carácter!) es Bellingham, al que hace dos meses la Afición quería vender, decían, por “bolinga”, y hasta el jugador celebró de buen humor un gol en el Bernabéu haciendo el gesto de empinar el codo. Urge entregarle el brazalete: por carácter, por inteligencia, por presencia e incluso por idiomas. Recordemos que en su Primera Venida Mourinho se encontró a Casillas de Capitán Tan, “con Ramos de Locomotoro y Pepe de Valentina”. Mourinho quería de capitán a Xabi Alonso, el de las viudas blancas, que llevaba la batuta en el equipo con personalidad para intimidare al árbitro en los conflictos, dado que Casillas era portero (un portero de un larguero colgado) y vivía lejos del frente. Casillas se tomó la “decapitación” como lo que era, y con la ayuda de los revistosos del puchero montó un caso Dreyfus que dura, dura y dura.


Mi sueño de aficionado en el nuevo e imponente Bernabéu es, primero, modernizar el himno (acomodarlo a la grandeza de la institución), y luego, ir haciéndose con un público de robots chinos asistidos por IA (la inteligencia aísla, pero resulta básica en la vida) y colocarlos ordenadamente en cada estantería del graderío. ¿Y el toque humano? El mejor toque humano son las sonrisas, jugando, de Vinicius y Diomandé.


[Sábado, 29 de Agosto]



Última novillada del verano madrileño. Mix taurómaco de Plaza 1. Pepe Campos




Pepe Campos


Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.


Domingo, 6 de septiembre de 2026. Sexta novillada y última del verano madrileño. Ya en horario normal. Encierro de novillos de seis ganaderías (que fueron ocho). Novillos desigualmente presentados: algunos pobres de pitones. Nobles. Primero, de la ganadería de Guadajira (de sangre Domecq, vía Marqués de Domecq), acucharado y abierto de cuerna, noble y manso, flojo, manejable, dulce para el toreo de hoy. Segundo, de La Machamona (procedencia Santa Coloma, línea Buendía), cornicorto, terciado y largo, peleó en el caballo, manejable. Tercero, de Chamaco (origen Domecq, de Jandilla), pobre de pintones, manso y tardo. Cuarto, de José González (sangre Domecq), buena cuerna, fuerte y serio, áspero y recio. Quinto, sobrero de Couto de Fornilhos (procedencia Conde de la Corte y Atanasio), manso, alto, enmorrillado, sin cuello, pobre de pitones, abrochado y escobillado. Sexto, de José Cruz (origen Domecq, vía Daniel Ruiz), bien armado, sacó casta. Algo más de un cuarto de entrada. Tarde de verano avanzado entrada en calor.


Terna: Adrián Centenera, de Madrid; de catafalco y oro; veintiséis años; dos festejos en 2025; saludos tras un aviso y silencio tras un aviso. Tomás González de Alcorisa (Teruel), de purísima y blanco; veinte años; veintiún festejos en 2025 y nueve en 2026; silencio tras dos avisos y silencio. Andrés García, de Querétaro (México), de azul pavo y oro; con cabos blancos; veintitrés años; once festejos en esta temporada de 2026; saludos y saludos. Buenos terceros pares de Jesús García en el segundo y de Ángel Luis Carmona en el sexto.


Suerte de varas. Se puso a los novillos en suerte sin demasiado esmero. Por dar un juego más enrazado en la muleta elegimos la suerte de varas del cuarto novillo de la ganadería de José González, de nombre Alabastro. Fue a las dos varas, en la segunda mejor colocado para entrar en la suerte. Picado por el veterano Luciano Briceño que no estuvo muy acertado. La primera vara fue muy larga. Una puya bien cogida aunque de colocación trasera, tras lo cual le pegó al novillo, mientras sonaba el estribo y se acostaba, el animal al cabo salió suelto. En la segunda, también se fue atrás el hierro, rectificó mientras tanto, y el novillo al sentir el hierro de nuevo y trasero salió de naja.


Se supone que para animar a los aficionados a irse (y viajar y comer por los caminos) y a participar en el simulacro de fiesta que se celebraba en la plaza de toros de Aranjuez (con los tres tenores modernos que interpretarían la conocida partitura Cuvillil), la empresa de Las Ventas, Plaza 1, anunció en Madrid una especie de Mix taurómaco, mediante un tipo de planteamiento comercial combinado, que podríamos definir, con mayor precisión, como cóctel taurino barato. Debemos comentar, además, que los tres novilleros anunciados ayer en Madrid hacían su presentación en el coso, si bien ellos no tenían la culpa de nada en torno a esa mixtura o enjuague o popurrí que preparó la empresa en torno a las ganaderías seleccionadas para el festejo; al contrario, los matadores de novillos de ayer cumplían con una meta, o fuga o comienzo de trayectoria, dependiendo de la preparación y de las ilusiones que atesoraran. Vivimos tiempos de desorientación, y como el mundo de la tauromaquia es un vivo reflejo de la realidad social, entonces, lo que revela a finales de esta temporada es la situación de baraúnda y de confusión que atraviesa extraviando a empresas, ganaderos, toreros y aficionados (no aludimos a los críticos porque estos ya no existen; sí, podríamos sustituir el término por publicistas en la acepción referida, exclusivamente, para publicidad; pero a los publicitarios no les confunde esta deriva del mundo taurino sino que les sumerge en su salsa, en el unto de lo mercantil). De tal manera que ayer Las Ventas experimentó una amalgama de experiencias ganaderas (llegaron a salir por chiqueros novillos de ocho ganaderías diferentes), sin ningún criterio previo de por qué esto sucedió o tenía que suceder; novillos que iban a ser lidiados por tres novilleros noveles, ante una afición que se veía reducida en su representación (no lo iba a ser en su exigencia); porque muchos otros aficionados venteños habían (habrían) sido seducidos por el florilegio de los cantos de sirena artísticos que iban a interpretarse en Aranjuez (a huevo para que se hubiera interpretado allí el concierto del maestro Rodrigo) ante esa partitura digitalizada de los Núñez del Cuvillo, una granja de partituras que granjea éxitos (valga la redundancia) para los caros matadores. Los mandones, vamos.


No vamos a criticar que cada uno pueda acudir al festejo que quiera, eso no se debe criticar, pero sí debemos hacer ver que el desviamiento actual lleva a que Madrid sea menos faro de la tauromaquia que nunca, propiciado también por los aficionados, en un momento en el que sabemos se puja para que Las Ventas deje de ser atalaya de la tauromaquia, un interés anhelado por los taurinos o por su sistema (hoy con gran representación entre toreros, ganaderos, y empresarios, no digamos entre los publicitarios o plumillas), y que poco a poco, en la parte nervuda pudiera socavar el poderío de Madrid. Esta es la propuesta. No sabemos del resultado porque Madrid es mucho Madrid, y, todavía está ahí a pesar de todo lo que intuimos y observamos que sucede. Pues, mientras en Aranjuez se perpetraba, presumiblemente, un suceso previsible con toros sin fondo (ni formas) y con faenas adocenadas de arte; en Madrid, aquello que fue sucediendo, a pesar de ese Mix taurómaco o marketing módico ideado por Plaza 1, para beneficiar a Aranjuez (vasos comunicantes), tuvo su aquél de verdad y de acontecimiento verdadero, ya que se lidió algún toro que dio juego y vimos torear con autenticidad primigenia (porque el toreo lo interpretó Andrés García en círculo hacia atrás, aunque faltara en algún pasaje ajuste). Este novillero mexicano (manito lo fue llamando El Rosco a lo largo de sus trasteos) dio la sorpresa con un toreo, digamos canónico, por su concepto puro y curvo en el remate, y en el trazo, hacia adentro; si bien con el pero de ese mal moderno de torear poco cruzado (una ventaja, dicen los taurinos, que disfrutarían ayer a chorros en Aranjuez). Los que estuvimos en Las Ventas también tuvimos que lidiar con el toreo por las afueras, aunque Andrés García en el sexto se ajustó más y en algún pasaje toreó como mandan los cánones, es decir, cruzado.


La variedad del toreo de capa mexicano apareció en los lances de saludo de Andrés García (por delantales) a su primer enemigo, después intentó un quite por chicuelinas. Con la muleta en su primer novillo (algo justo de fuerzas), lo toreó en esa faceta de dejar hueco entre el astado y el torero mientras es pasado con la tela. Al novillo de Chamaco, por esa falta de brío, y por su mansedumbre, le costaba repetir. La faena planteada en los medios ayudó menos a que embistiera con prontitud el novillo. Fue iniciada por alto desde el centro del anillo y cerrada por muletazos por bajo según llevó al animal al tercio para ejecutar la suerte de matar. Ahí, el ejemplar de la ganadería de Chamaco respondió y García logró lo mejor de su trasteo, que, anteriormente, en el centro del ruedo no alcanzó, sino probaturas, renuencias del animal y lejanías por parte del novillero. Lo mató de un pinchazo bajo en la suerte contraria y de media baja en la suerte natural. En el sexto, ante un astado de José Cruz, que sacó casta en el último tercio, en terrenos del tendido uno, logró derechazos de valía (más verdad y mérito) por ponerse en el sitio y pisarle los terrenos (algún enganche), mientras la faena subió al natural en su resultado artístico, con naturales curvos y cierre a pies juntos. Por lo tanto, vimos toreo ante un novillo (toro) que no saldría en Aranjuez ni por asomo (nos tememos, pues así son las cosas). Andrés García mató en la suerte contraria de un pinchazo hondo caído y ocho descabellos que le impidieron cortar una oreja.


Adrián Centenera, se le vio con poco bagaje y ya con los años de la edad encima. Le tocó en suerte un primer novillo (que recordaba a aquellos ejemplares del Marqués de Domecq de los años ochenta) que podría ser considerado como perita en dulce. Lo toreó con temple pero sin confianza, muy despegado. Estimables algunos pasajes de toreo por bajo, en los terrenos del diez y del nueve. Lo más valioso, un trincherazo. El novillo se lo pedía. Lo mató en tablas del diez en la suerte contraria de estocada caída y atravesada. En el cuarto de la tarde, ante un novillo más fuerte, de José González, el más interesante del encierro, Adrián Centenera estuvo sin poder dominar al astado que pedía mando y solvencia. De haberle hecho bien las cosas el animal hubiera respondido y le habría aportado mérito a su labor. Todo su toreo salió enganchado, en terrenos del uno. La brusquedad y renuencia del bóvido se impusieron sobre el poco placeado novillero. Lo mató tras dos pinchazos y una estocada atravesada en la suerte contraria.


Tomás González, se presentaba en Madrid con suficientes novilladas en su deambular taurino, pero no lo supo traducir en imagen de capacidad ante sus dos novillos, ni ante el respetable. Con el novillo más difícil (por su origen Santa Coloma), el segundo, no supo acoplarse a esas embestidas nobles pero distraídas de los santacolomeños. La faena fue limpia, sin cruzarse. Pasaba el novillo y no había dominio. Hubo pulcritud. Como la faena no tenía eco, González alargó el trasteo, lo que le llevó a que le dieran dos avisos, y si no fuera por el acierto en el tercer descabello, a algo peor. Ante el quinto de la tarde (segundo sobrero), un ejemplar ensabanado, corto de cuello, de Couto de Fornilhos, falto de casta, González entró en un trasteo desvaído, sin meterse en profundidades, con punteos y rebrincos. Lo mató en la suerte contraria de un pinchazo atravesado soltando, y de una estocada corta atravesada, más cuatro descabellos.



Rainiero & Grace Kelly 

Lunes, 7 de Septiembre

 


Serrano

domingo, 6 de septiembre de 2026

Nacionalismos


No somos gallegos
Somos celtas

Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    En cuestiones de memoria histórica los franceses pueden ser tan farsantes como nosotros. Al analizar, por ejemplo, el colaboracionismo (generalizado) durante la ocupación alemana, se hicieron los sartreanos y catalogaron a los colaboracionistas según la diferencia entre malvados (que habían hecho el mal porque sí: gusto, capricho…) y canallas (que habían hecho el mal para sacar tajada), que es una guía que aquí podría aplicarse al golpismo catalán.

    Este golpismo no es nacionalismo, sino estatalismo: el gran taurino Companys no proclamó la independencia de Cataluña, sino la República Catalana como Estado integrante de la Federación Ibérica, o sea, la República federal que sueña el periódico global.

    Los anacoretas de Egipto estaban ebrios de Dios y los golpistas de Cataluña están ebrios de Estado.
    
Nacionalismo, en cambio, sería lo que antes llamábamos patriotismo, complicado, dicho por Pemán, “con un poco de filosofía”. O, dicho por Bobadilla, complicado “con literatura o cagarrutas de chivo”.

    Nacionalismo, en fin, sería aquel I Encuentro Luso-Español del 83, glosado por José-Miguel Ullán, que describe al poeta (ojo al acento) Fèlix Cucurull cargado de telegramas de covachuelas catalanistas para pedir la retirada de “español” del título de la merienda, petición apoyada por los representantes de la poesía gallega Pilar Vázquez y Manuel María.
    
Cuando creía haberse llegado al acuerdo de poner “ibérico” donde antes rezaba “luso-español”, Pilar Vázquez alegó que los gallegos no eran ibéricos, sino celtas, quedando la cosa en I Encuentro de Poesía Peninsular.
    
Manuel María acusó en verso a la clase media de imitar “las modas que imponen en Madrid”, y ya todo eran denuncias: “Opresión de la literatura vasca, gallega y catalana; necesidad de no menospreciar el bable y l guanche; esbozo de imponer el término ‘insular’ para no desentenderse de las Azores, Canarias y Baleares; preocupación por las plazas adyacentes: Ceuta y Melilla”.

    Esto, en el 83. 


[Marzo, 2018]

Domingo, 6 de Septiembre

 


Serrano

Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos

DOMINGO, 6 DE SEPTIEMBRE


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:


-Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano. En verdad os digo que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos. Os digo, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.


Mateo 18, 15-20 

sábado, 5 de septiembre de 2026

Lacrima Christi




Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Sobrecoge ver a Bergoglio llorar físicamente por las concertinas de Ceuta y Melilla, frontera de la nación de Teresa de Jesús, a cuyo aniversario no pudo asistir porque prefirió ir a Alemania para estar en el de Lutero.
A Bergoglio le duelen las concertinas como a Cocteau le dolían el cristal de Venecia, la cerámica de Sajonia y la liturgia católica, sólo que Cocteau era un esteta, y Bergoglio, un jesuita. En el llanto jesuítico de Bergoglio, igual que en el llanto cómico de Pablemos, hay una mezcla de Laclau y Stanislavski, el del sistema para matar el teatro.
Cuando la República expulsó a los jesuitas, un krausista fue a ver a Don Suave (De los Ríos), el ministro de Instrucción Pública: “Ustedes han prohibido en la Constitución que las órdenes religiosas se dediquen a la enseñanza”. “Sí”. “Bien. Pero eso quiere decir que los jesuitas no podrán enseñar en España”. “Claro. Es lo que nos proponemos”. “Pero es que ahora han disuelto ustedes en España la Compañía de Jesús, o sea, los jesuitas. Y como los jesuitas ya no lo son, podrán enseñar”.
Para Bergoglio, España sigue siendo un país en guerra, y por eso lo evita (y lo “peronea”). Los jesuitas apoyaron la independencia hispanoamericana en venganza por la expulsión decretada por el rey de España en 1767. En agosto del 73, Arrupe visitaba a Allende y a Castro (¡el totalicastrismo!) para “discernir los diversos aspectos de tan singular proceso histórico”. En el 74 paraba en La Habana Casaroli, y dijo: “Los católicos que viven en Cuba son felices dentro del régimen socialista.” Bergoglio permanece espiritualmente disecado en ese instante casaroliarrupiano, y llora físicamente por las concertinas españolas.
Aparte la vigilia en el Huerto de los Olivos, Cristo llora dos veces: una por Jerusalén, y la otra, por Lázaro, al ver llorar a los que ama, en el hermoso pasaje de Juan:
Y Jesús lloró. Los judíos dijeron: “¡Cómo lo amaba!”

¿No hay en El Vaticano un Iván Redondo que haya leído el Evangelio?


[Abril, 2019]

Hughes. Betis, 1; Real Madrid, 0. Que no panda el cúnico


@realmadrid


Hughes

Pura Golosina Deportiva

 

Mourinho a veces parece Mourinho interpretado por Eduard Fernández. Hubo un momento del partido en el que sentíamos una conocida sensación de pesadez y en el banquillo no vimos a un hombre optimista sino a Mou sentado, derrotado, asqueado, sin guardar ni siquiera la postura, diría que derrengado...


¿Vimos el asco en los ojos de Mou?


Le reprocharía no haber sacado antes a Espí. Se necesitaba un empuje nuevo arriba y un minuto antes hubiera evitado el gol. Pero no entraría en lo de las estrellas todavía. Para esa gestión habrá tiempo. Posterguemos un conflicto que evitarían las lesiones. De hecho, la suerte del Madrid campeón era también que Bale pasaba gran parte del año lesionado.


Vayamos al inicio. En el sorteo arbitral está Valverde, un capitán al que parece que van a engañar siempre con la monedita.


El partido empezó con cambios de balón porque no tenían la presión adecuada, y de la presión del balón pasamos a la del Betis, que no era tampoco gran cosa.


El Madrid se apoyaba en Guler, que desde la derecha abría el juego y lo ‘profundizaba’ o lo lanzaba al otro lado. Bellingham dirigía la presión en esos minutos.


Otro que estaba muy bien era Huijsen, mucho más agresivo y con varias proyecciones ofensivas. Remató un par de balones, también buscó a Mbappé en otro buen pase en la segunda parte... Sus participaciones en la presión fueron una gran cosa.


Güler abría la derecha, a Dumfries o a Mbappé, y también puso dos buenos balones a Vini, que llegó tarde a los dos.


El Madrid no estaba mal, aun construía de manera aceptable, pero lo mejor suyo venía de robar, de la presión. Cucurella empezaba a conocer la soledad del lateral izquierdo del Madrid, pero salvo un poco de Antony, que más que peligroso es pericoloso, no había peligro.


Camavinga no estaba mal. Su concentración mostraba una mayor autonomía, como si le fuera durando más la pila. El Madrid no hacía brotar fútbol continuado, chorro, sino jugadas puntuales sobre el circuito Huijsen-Bellingham-Camavinga-Guler, que podría explicarse así: para que la pelota le llegara a Güler, creativo del equipo, Huijsen tenía que encontrar a Camavinga, pero tras toque de Bellingham. Un poco como los presos se pasan la lima unos a otros en el comedor de la cárcel.


Ese circuitito funcionaba y el Madrid iba llegando, aunque se les notaba el paso cansado. También hacía mucho calor en Sevilla.


Vini llegaba tarde por medio segundo a los balones de Güler, que ha mejorado su primer paso, la explosión de su salida, que era lo que le faltaba.


Vinicius estaba mal, flojo, lento y culón. ¿Hasta qué punto nos vincula la lealtad y el vicio de la congruencia con alguien que ha cambiado de rostro?


El partido estuvo al final de la primera parte, que no había sido nada mala para el Madrid. Confieso que yo, por momentos, disfruté. Fue justo después de esa cara de angst de Mou repanchingado en su sillón. Hubo un arreón de juego, varias ocasiones, una de ellas una doble y clarísima de Mbappé (de la orden conventual de las Clarísimas), tras precioso contragolpe de Bellingham y Vinicius.


A partir de ahí, de semejante fallo, Mbappé perdió definitivamente el mojo. Empieza a notarse cuando pierde su autoestima. Creo que pese a su sonrisa, algo se ha resquebrajado en él y empieza a ser un nueve con problemas de convencimiento.


El partido estuvo ahí. Luego tuvo Belligham una ocasión en un córner. No todo era malo, Huijsen empezaba a mostrar la bragadura y Camavinga no perdía el oremus a pesar de algún pase de esos suyos innecesariamente fuertes, como si en vez de írsele la mano se le fuera el pie, como el que echa la sal y descontrola el golpe de muñeca .


Camavinga cubrió mucho terreno, llegó a la izquierda para ayudar y no falló excesivos pases. Pero Valverde, ¿dónde estaba Valverde y qué hacía?


Una libélula se posó sobre el pelo afro de Vinicius, un momento muy bonito de la primera parte.


Al empezar la segunda, ya se vio que la cosa no por el individualismo impertinente, nervioso e inútil de Mbappé. El Madrid era previsible: que Huijen encontrara a Güler a través de algún intermediario al que le quemara la pelota (hay primeros toques de serenidad y otros de patata caliente).


Pero hasta Güler fallaba y le buscaban las vueltas para darle el premio del día a la categoría “te damos, te expulsan”.


El Madrid no brillaba porque los de arriba parecían cansados y desdibujados, pero no estaba mal. Iba subiendo, empujando, y atrás era sólido. No inquietaba el Betis.


Los cambios de Mourinho respetaron a las estrellas; sacar a Trent sin Espí no era lo más inteligente.


El Madrid parecía cansado, falto de creatividad y chispa. Era necesario un empuje, pero Mou tardó y cuando lo pedíamos, lo sentíamos, marcó el Betis, Parrott, tras un rechace en un córner.


Entonces salió Espí y el Madrid tuvo de quién colgarse. Primero fue su golazo de tijera con la izquierda, a pase de Vini, anulado por fuera de juego; luego el penalti fallado por Mbappé tras jugadón de Vinicius. En un día terrible, da una asistencia y provoca un penalti.


Mbappé falló y se dejó farmear el aura por el portero. Los béticos habían invadido como moros el área, pero el VAR no creyó conveniente la repetición. Yo deseaba que se repitiera el penalti, pero era aun mayor el miedo que tenía a que lo volviera a fallar y se nos hundiera el jugador franquicia.


Todo lo del Betis lo vivió muy intensamente Ceballos, que hizo de abuela del Betis con una bandera de Marruecos de fondo, para más inri.


¿Qué hace una bandera marroquí en un campo español?


El Madrid dio muestras de cansancio digamos estelar lo suficientemente pronto como para haber cambiado algo. Pero la cohabitación, que ha sido un gran problema, no va a dejar de serlo completamente de un día para otro.


El Madrid ha de agarrarse a que pudo haber ganado, porque es verdad, y al buen juicio de Mourinho. Una vez demostrado que los tres de arriba pueden jugar juntos, urgiría demostrar que también pueden hacerlo dos.


No puedo negar cierto disgusto y la sensación de que la vida, ahora mismo, no tiene mucho sentido. 



@realmadrid

Sábado, 5 de Septiembre

 


La Paloma Azul

viernes, 4 de septiembre de 2026

"El rabo de Europa"


Sus Otanidades Felipe y Guerra en Moscú

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Agarrados, como estamos, al “triste rabo de Europa” (así nos vio Antonio Machado en sus versos a Grandmontagne), si uno vivió el troleo socialista del 86 con el referéndum Otan de Gonzalón, es imposible luego tomarse en serio nada de una organización que puede ser dirigida hasta por un Solana, y no cualquier Solana: el Solana que en las redadas policiales en la sede de la Junta Democrática suplicaba (sin éxito, como el democristiano “Sor Citroën”) ser conducido, “como los demás”, a presencia de Saturnino Yagüe en la Puerta del Sol; el pilarista y becario de la Fulbright que llegó a ministro de Cultura sin saber distinguir los números ordinales de los números partitivos; el Lutero con piñata “Carlomagno” que redactara las “50 razones para decir no a la Otan”.


    –Rusia ataca Mariúpol con fósforo blanco letal e ilegal para vengarse de Eurovisión –titula un medio liberalio.
    

En el 99, por estas fechas, la Otan de Solana atacó de noche Yugoslavia, sin permiso de la Onu, con uranio empobrecido, y tan a ciegas que acabaron dándole a la Embajada china, no sabemos si para vengarse de Eurovisión, celebrado aquel año en Jerusalén, y ganado por Charlotte Nilsson con “Llévame a tu cielo”, en representación de Suecia, país que con Finlandia se apunta ahora a la Otan, circunstancia que podría aprovechar el sanchismo para pedir la adhesión al Tratado de Ceuta, Melilla y Canarias.


    –Estados Unidos nos envió el mensaje de que si no entrábamos en la Otan se harían con Canarias –tiene dicho Otero Novas, el Bolaños (sólo que con lecturas) de Suárez.
    

Los veteranos del 86 nos imaginamos, pues, la Otan como un negocio que depende menos de sus directores (ahí está Solana, y para el futuro no descartemos a Sánchez) que de sus enemigos (ahí está Rusia). La condición de “enemigo”, como la de “fascista”, no la elige uno, sino los demás.


    –¿Cómo mantener viva la distinción entre amigo y enemigo en una situación nuclear de aniquilación que desdibuja a la vez la distinción entre guerra y paz?


[Mayo, 2022] 

Viernes, 4 de Septiembre

 

jueves, 3 de septiembre de 2026

Una elegía griega



Vicente Llorca


La había encontrado en unas páginas del formidable Roumeli, el libro de viajes por las montañas del norte de Grecia de Patrick Leigh Fermor, el errabundo escritor inglés que había viajado a pie antes de la Segunda Guerra desde Amsterdam hasta Estambul. Y que, asentado durante unos años en Rumanía y el Egeo, había protagonizado luego una paciente resistencia griega a los nazis y la novelesca captura del general alemán Kreipe en las alturas de una Creta ocupada.


Terminada la guerra, y su trabajo como agente británico, se había asentado en el Peloponeso, en una aldea de nombre homérico: Kardamyli. Desde donde emprende al menos un par de regresos melancólicos por la Europa de los Balcanes que él había conocido antes. El más triste, desde luego, un retorno a Valaquia para reencontrarse con su antigua amante, la princesa Balasa Cantacuzene con la que había vivido algún verano tórrido entre una isla griega, el palacio de los Bibiesco y la aristocrática mansión de los Cantacuzene en Baleni, en la antigua Moldavia. (“La laberíntica mansión aún permanecía y era un lejano refugio, muchas millas distante de cualquier lugar: de belleza, inteligencia, originalidad y amabilidad”, había anotado en sus recuerdos. Ella a su vez le había escrito antes para comentarle de la desaparición de la mansión. Y de todos sus habitantes). Nada de aquello resta a su regreso, en una devastadora posguerra socialista. Y su antigua y exquisita amante rumana pervive ahora –junto con su hermana, la encantadora Helene Donici- en un triste ático de la ciudad de Duviosa, un suburbio de corte soviético, dando algunas clases de inglés y francés.


Algo menos melancólico era el recuento de una Grecia, que él conocía bien, que efectúa en este libro, Roumeli. Era una descripción de los agrestes parajes de los montes de Kravara y de sus arriscados habitantes, los pastores sarakatsáni que contemplaban el llano, abajo, -y las campañas bélicas que culminaron con el derrocamiento del rey Jorge- con un cierto escepticismo, desde su precaria habitación entre las peñas. Que sólo cabras, lobos o águilas grises frecuentan. O los escasos monjes que perviven entre las cumbres -y las ruinas- de los monasterios de Meteora.


Pero en algún momento Leig Fermor había regresado a Atenas. Y en la ciudad, que le había entusiasmado en tiempos, había percibido los signos de su desvanecimiento, detrás de una modernidad que igualaba todos los escenarios. Apenas ninguna de las antiguas tabernas, o los tabancos de comida del barrio de Plahka, pervivían. Y en su lugar se habían alzado unos establecimientos modernos, amplios y ordenados, que las filas de turistas asediaban, en pos de una comida supuestamente griega. “Cada vez que regreso -apuntaba en otra página- es para encontrarme con la desaparición de otro ramillete de cafés, tabernas, restaurantes y librerías; lugares que hasta el momento parecían tan firmes como pirámides”. Pero, bajando a continuación hacia la costa del Peloponeso, advertirá que en los pueblos -de los que ha realizado una idílica descripción con anterioridad, generalmente en torno a la reunión que en la caótica taberna sobre el puerto tenía lugar a las tardes- se están transformando también. Y en lugar de la ruidosa taberna surgen ahora unos locales luminosos, ocupados por los viajeros del continente y redecorados con los restos de unas barcas que ya no salen del muelle. Los antiguos y apergaminados bebedores de ouzo han sido arrinconados, comenta. Y, aunque esta transformación es aún incipiente, la lucidez del escritor alcanza a dibujar un escenario que los años venideros no harán sino confirmar. Los horrores de la guerra y la ocupación alemana aún se recuerdan en los Balcanes. Pero, apunta: “Sería triste que Grecia siguiera el camino de Italia y el sur de Francia”. Para añadir: “Dejemos que sus dirigentes vean lo que los últimos cinco años han hecho de la costa sur de España. Y que tiemblen”.


En otro lugar, más adelante, seguirán las formidables páginas sobre las montañas del norte, sus altivos habitantes, el recuerdo de la larga ocupación turca. O una velada inolvidable en una aldea camino de Albania, donde el hijo del pastor entona una lenta canción que al inglés le parece que nombra, sin aquél saberlo, toda una larga historia. La historia heroica, triste, terca y ruinosa de la formidable Grecia, cuya melancolía ya había advertido en las páginas anteriores. 




Patrick Leigh Fermor

Tariq


Young Sánchez


Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Cuando Carl Schmitt aclaró su concepto de “enemigo”, piedra angular de “lo político”, no existía el gobierno-okupa de Young Sánchez.

Schmitt distinguía entre enemigos privados y públicos, cosa que no hacen muchas lenguas, dando ocasión a malentendidos. En la evangélica “amad a vuestros enemigos”, el original dice “inimicos”, no “hostes”. No habla, pues, del enemigo político.

En la pugna milenaria entre el cristianismo y el islam jamás se le ocurrió a cristiano alguno entregar Europa al islam en vez de defenderla de él por amor a los sarracenos o a los turcos.
En RTVE, sin embargo, se han pasado el fin de semana publicitando a un portavoz de la fuerza expedicionaria que asaltó con cal viva la valla de Ceuta “guiados por Alá”. ¿A qué esperan para meter a ese tipo de ministro en La Moncloa?

No estábamos aquí la noche del 27 al 28 de abril del año 711, pero podemos imaginar a Rosa María Mateo entrevistando, sola o con Ana Blanco, a Táriq ibn Ziyad, jefe berberisco que desembarcó en la península con la ayuda de Don Julián, que hoy está en el gobierno, cuyo ministro del Interior, Marlasca, no es un ministro, sino una pegatina en el batín de Young Sánchez, como el astronauta Duque o la propia Mateo.
En vez de derribar la valla ceutí, abriendo una especie de Camino de Santiago “laico” para toda la muslimería, el gobierno hace el paripé de desplegar en los alambres unos pocos hombrecillos verdes para contener a todo el centro del campo africano, con Marlasca, que concibe el Ministerio como una Tate londinense para “performances”, jugando en Ceuta a la muralla de Jericó, aquella sábana que Claudette Colbert colgaba entre su cama y la de Clark Gable en “Sucedió una noche”.

Y no culpemos más de lo de Guzmán el Bueno a los benimerines, como impone la Comisión de la Verdad, ya que al chico lo mató el infante cristiano Don Juan, hijo de Alfonso X el Sabio y nieto de un rey santo, Fernando III, según el “Compendio de historia de España”, 1890, de Moreno Espinosa. “Hispania Aeterna!”


[Julio, 2018] 

Jueves, 3 de Septiembre

 






miércoles, 2 de septiembre de 2026

El capador


Miguel Delibes



Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    Europa es freudianamente castradora, y en Bruselas, Trento de la democracia, primero declararon pecaminosa la siesta y ahora declaran pecaminoso el jamón.

    No el galufo. El jamón, jamón, y sólo los andaluces me entienden.

    Jamón es lo que a cambio de un enchufillo acostumbraba recibir el protocomunista Valderas, al decir de Camacho, su jefe de prensa.

    O lo que con su primer dinero se compró Manuel Benítez, que siempre viajaba con un gran jamón que colgaba en la ventana del hotel:

    –Hay gente que viaja con una amiga o un amigo. A mí me gusta viajar con el jamón: es más que una amiga o un amigo. Nunca te traiciona. Se deja comer sin rechistar y te quita el hambre, y cuando no queda más que el hueso, te compras otro, como si fuese el mismo jamón.
    
Una vez cortado, el jamón se preservaba en la barra como la valla de Ceuta, con Pepe Brajeli (apoderado de Curro) colocando su dentadura sobre las lonchas, si tenía que ir al lavabo.
    
Esta cultura se acabó: para castrarnos el jamón, Bruselas prohibirá la castración de cerdos, que ya pueden hacer suyo el grito progresista: “Nosotros estiramos la pata (que es un jamón), nosotros decidimos la cata”.
    
Pero hay que decir que al cerdo no se le capaba por placer (sadismo), sino por gusto (que no es lo mismo).

    –Capar un gocho era para que el tocino enverronase, cogiera gusto, que aquí decimos enverronado al tocino de buen paladar.
    
Se lo dijo un capador a Miguel Delibes, que lo contó en una portentosa Tercera de ABC, donde se trata la diferencia entre castrador (científico, llama cerdos a los cochinos) y capador (autodidacta, llama gochos a los cerdos):

    –Cápame el gocho, Salvador, y si se te muere no te preocupes. Nos lo comemos.
    
El castrador nunca castró con capadora, sino con arreglo a los tres procedimientos clásicos: a talla, a mordaza y a pulgar. Lo importante era saber sujetar (coces, mordiscos) al bicho.

    –Al verraco yo le metía una cesta de vendimiar por la cabeza y no se movía.


[Febrero, 2014] 

Miércoles, 2 de Septiembre



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