miércoles, 27 de mayo de 2026

Paradigmas

          


Francisco Javier Gómez Izquierdo


            Un preso majarón que conocí a finales de los 90 -aún estábamos en la cárcel vieja de Córdoba- sabía dónde aparcaban los platillos volantes cuando venían a la Tierra y era un fanático de la palabra paradigma y paradigmático. Todo era un cambiar el paradigma; paradigmáticas las novias, paradigmáticos los toros y políticos con distintos paradigmas no le contestaban a un invento con sus detallados planos que les había enviado para hacer llover cuando se quisiera con muy poco coste. Aquel orate tenía problemas de convivencia con sus parejas y vecinos y lo mismo le daba pegar a los prójimos que quemarles la casa.


       -Yo soy bueno y me considero una eminencia, pero nadie me entiende. Civilizaciones vendrán que cambiarán el paradigma- no se cansaba de repetir Custodio "el paradigmático".


      Paradigma es palabreja que nunca me gustó. Me parecía jerga de estultos hasta que Custodio la convirtió en "changarrona" y me pareció un poco carnavalera. Ahora que el antiguo presidente Zapatero ha espantado a muchos discípulos -permanecen los fanáticos y yo creo que muchos deudos- me he acordado de los paradigmas de Custodio porque la semana pasada, en la misma fecha del huracán zapateril y estando servidor en Barbate, a uno de los mitos de Cádiz le ha pasado lo que a Zapatero. Le han cambiado el paradigma. El Subiela, que anda mucho por Barbate, iba a ser el maestro de ceremonias, nadie más a propósito que él, a petición de los que llevan los asuntos mollares del Carnaval de Cádiz, de otro homenaje a Juan Carlos Aragón, y van..., plantando su estrella en la plaza Fragela, la que está frente al Falla. J. Carlos Aragón es Dios en Cádiz. Sin ir mas lejos, mi chico lo idolatra, pero resulta que su segunda mujer, Paqui, se ha dirigido al Ayuntamiento a protestar porque dice que ya está bien de tanto reconocimiento con un tipo que maltrató física y psicológicamente. Le acompañó en la denuncia la primera mujer, Loli, que también tuvo lo suyo y lo cuenta en una carta. La tercera, Luisa, es la viuda que iba a participar en el homenaje. Aporta Paqui sentencia firme condenatoria y se queja con amargura, dolida fue a las radios y recibió a los periódicos, del silencio de los carnavaleros más prestigiosos "...todos lo sabían y lo han callado; el Kichi, su colega, lo sabía, y aún así cambió el nombre del colegio Andalucía y lo bautizó Juan Carlos Aragón; las mujeres del Palillero también lo sabían y miraron para otro lado; todos, todos en Cádiz lo sabían". El Kichi sólo ha sabido contestar que Paqui tiene razón. Su pareja Teresa, que tampoco es la primera, dice que el nombre de Andalucía era muy bonito para un colegio, y es que para sostener lo que se quiere aparentar es obligado cambiar de paradigma, porque hay principios que no se sostienen a poco que se fije uno. Juan Carlos Aragón "el Capitán Veneno" fue precursor y rotundo bastión de Andalucía Adelante ante las imposiciones de Pablo Iglesias que quiso colocar en Cádiz cuando lo de Podemos  a sus pretorianos. Llegó el coplero a explicar al de la coleta lo que significaba "malage" en un magnífico artículo con el que me reí mucho y que sirvió para separar un partido andaluz soberanista, anticapitalista y no se cuántas cosas más del metomentodo de Madrid. A todo el personal del partido  emergente, según cuentan estos días, los sesudos analistas políticos, les ha pillado lo de "Juancálo" con el paso cambiado, pero como son hábiles en disfrazar los paradigmas -cambiaron el nombre del Carranza y han cambiado la letra del himno de Andalucía. En vez de "..por España y la Humanidad", cantan ".. por los pueblos y la Humanidad"- por una vez han respetado la decisión de un Ayuntamiento de derechas que ha suspendido el homenaje y está claro que el genio, el ídolo, el mito, ya no va a tener estrella frente al Falla por muy excelentes que sean sus coplas.


     -"En shock y triste por lo de Juan Carlo Aragón". José Ignacio García, aspirante a presidente de la Junta de Andalucía desde Adelante Andalucía, ha dicho con fecha 24 de mayo de 2026 .

Facilidades


Cine fácil

Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    En el 83, cuando el Psoe ponía ojos de verlo todo por primera vez, un peneuvista, Marcos Vizcaya, con la autoridad de conocer a la “amachu”, propuso la eliminación del “desprecio de sexo” como agravante en el Código Penal.


    –Mantenerla significaría que un sexo merece más respeto que otro –argumentó Vizcaya, con su barba de hípster de Górliz.

    
Y suprimirla sería coger el rábano por las hojas –replicó el pepero Calero, con el argumento, entonces “franquista”, de que la mujer es más débil que el hombre, que puede aprovecharse para agredirla.


    –¡Galantería franquista! –bramó el socialista Granados, un Ábalos “avant la lettre”–. Hay por ahí una artista de variedades cuyo número consiste en arrastrar con los dientes un tren. No he tenido la fortuna de verlo, pero lamentaría encontrármela con actitudes discrepantes.

    
El sanchismo, que es zapaterismo con menos lecturas aún, recupera el feminismo “franquista” del sexo débil, y su ministro de Cultura, que puede convertir la Casa de las Siete Chimeneas en un asador, dispone que las películas dirigidas por mujeres lleven la póliza de “obras difíciles” (?) pensionadas con una subvención automática. El ministro, un tal Rodríguez, va de experto en Rousseau, pero de devoto de Montaigne, misógino más allá de cualquier consideración.

    
Para Rodríguez, “La diligencia”, “El padrino” o “El irlandés” son “obras fáciles”, y Ford, Coppola y Scorsese, tres facilones de facilidad heteropatriarcal, porque el cine les es tan fácil como a Mozart la música o a Capablanca el ajedrez, lo cual los hace indignos de los euros del contribuyente.

    
–En España se necesita la revolución del respeto –justifica Rodríguez su teoría con frasecica fácil de Don Suave, cuyos alumnos lo llevaron a ver una puesta de sol porque en Granada, le dijeron, salía un rayo verde de la Alhambra. Otro día amenazó con decir también él tacos, si Prieto no se reprimía. Prieto no se reprimió, y Don Suave estalló:


    –¡Cáspita, Prieto! ¡Cállate!

    Cáspita, Rodríguez.


[Febrero, 2020] 

San Isidro'26. Novillos de Mayalde ante la cátedra-parvulario de Las Ventas. Márquez & Moore

 



JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ


Decíamos ayer, a propósito de la corrida de Partido de Resina, que «nadie osó pensar hoy en pases cambiados por la espalda, manoletinas o bernardinas, porque hoy el juego era salvar la vida», que es justamente lo contrario de lo que pasó hoy en la novillada del Conde de Mayalde, donde el límite de lo que se podía intentar hacer era el de la imaginación más o menos fecunda de cada uno de los novilleros acartelados. No se nos vaya a malinterpretar, que los guirlaches de Mayalde parece que, poco a poco, van sacando los pies del tiesto y hoy nos han deparado una interesante tarde de toros con muchos matices interesantes y, especialmente, la constatación de que los seis novillos han dejado su impronta en los dos primeros tercios, acosando a los banderilleros a la salida de los pares hasta sacarlos de la plaza, acudiendo con presteza y gallardamente a sus deprimentes vis a vis con los equinos de las faldillas y los zoquetes que a menudo van subidos sobre ellos y llegando al último tercio con ganas de embestir y más bien con muy pocas malas intenciones. Lo de la ausencia de malas intenciones se vio de manera clara cuando el debutante Julio Méndez quiso improvisar un pase por la espalda, estando de rodillas, y el novillo Babieco, número 7, demostró ante todos su supina ignorancia sobre la utilidad de esas dos vainas duras y consistentes que tenía a ambos lados de sus sienes.


Interesante novillada, pues, la del señor conde en la que tres novillos han sido despedidos con palmas y uno, el tal Babieco, ha merecido el honor de la vuelta al ruedo. Llama la atención la circunstancia de que si un toro es de ganadería torista o de capa gris sea casi obligatorio ponerle de lejos al caballo, independientemente de las condiciones demostradas por el animal, mientras que los demás toros que no están incluidos en la categoría anterior se pueden poner de cualquier manera, a cualquier distancia, como si eso de la distancia al caballo fuera parte de un determinado espectáculo que solamente se da en determinadas corridas. Hoy los de Mayalde demostraron que tenían intención suficiente de acometer hacia las ridículas faldas, pero eso no fue causa suficiente como para que se cuidase mínimamente la liturgia del primer tercio, travestido en nuestros días en una chocarrera y lamentable exhibición de lanzazos dados de cualquier manera y en cualquier sitio.


Desde el principio con Fortunito, número 46, se pudo ver que la novillada tenía su aquél. Cierto es que ahí había embestidas francas, pero también había ese punto de chispa, de veneno, que tan poco grato es a los coletudos. A los de plata se las puso firmes y al de oro,  que era Emiliano Osornio, le complicó las cuentas porque no acababa de fiarse de las trazas del novillo, que demandaba toreo y mando hasta que se hartó, de pura incomprensión, y volvió grupas. Osornio dejó en ese toro una pobre impresión, de estar muy por debajo del toro y sin muchos recursos. Su segundo fue Guardamonte, número 10, un novillo con cuajo y bizco del izquierdo que acudió con ánimo al desengaño de las faldillas salva-equino dando más de lo que recibió a cambio. Ese aire de familia en la tradicional manera de correr hacia el toro y de banderillear de «Pirri» nos quitó años de encima y esa evocación otoñal dio paso al último tercio en el que, por momentos, Osornio dibujó el mejor toreo que se vio en la tarde de hoy. El triunfo no fue para él, pero su actitud centrada, su manera de citar buscando la colocación, alguno de los naturales que dio y un pase de trinchera majestuoso fueron argumentos suficientes para apreciar lo bueno de Osornio, que se había quedado inédito en su primero.


Pedro Montaldo se las vio con Barrenero, número 21, y con Extranjero, número 49. De la vida pública de Barrenero lo más reseñable en la parte artística son las gaoneras que le dio Julio Méndez, con las que se presentó ante la cátedra -hoy un poco parvulario, todo hay que decirlo-. Atacó con vigor al caballo de Antonio Martín y no dio facilidades a los banderilleros, permitiendo a Iván García lucirse en un soberbio primer par, pura torería. Montaldo venía vestido de tabaco y oro con lo que se aumentaba su semejanza con un bicho palo (Medauroidea extradentata), vamos que tú le das una muleta al bicho ése y es tal cual Pedro Montaldo, que basa su estar en el hieratismo, la verticalidad, la unción, como si fuera un actor de esos de obras vanguardistas cuya actuación se basa en hacerlo todo muy pausadamente. Apenas nada se puede reseñar de este muchacho en sus dos toros, que si Barrenero tenía sus cosas, Extranjero estaba ahí para echar una mano, cosa que Montaldo no vio o no quiso ver. 


Y luego Julio Méndez, de Arenas de San Pedro, nuevo en esta plaza, que trajo una cosa buena y una mala. La buena fue su disposición, sus ganas de que se hablase de él, muy en novillero. Lo malo es su tauromaquia puesta al servicio del más espantoso neoespartaquismo que concebirse pueda. Si Osornio nos dejó en su segundo unas netas pinceladas de lo que es el toreo, Méndez dio un completo recital de lo que es el neotoreo o destoreo: esa tendencia basada en la ligazón y el temple en la que la colocación del matador, el viaje que describe el toro y la resolución del pase están supeditados a que el toro gire y gire en torno al matador. Las gentes, como ya sabemos, se extasían cuando el toro no se para y como este Babieco se tiró a por la muleta de Méndez cada vez que se la puso delante, la algarabía de los tendidos fue en aumento en cada tanda de la larga faena en la que el toro no sufrió el más leve quebranto, porque esa manera de acompañar los viajes no rompe al toro ni le incomoda. Resaltemos el inicio de faena de Méndez en donde le baja mucho la mano al toro propiciando dos fuertes volteretas y cómo el joven torero opta por ponerse de rodillas y reiniciar de esta manera el trasteo rematando por alto para no provocar otra nueva voltereta. Ahí es donde se produce el pase por la espalda del que hablábamos al principio y donde ya todos nos percatamos de que el novillo, que portaba el hábito carmelita en su capa, no quería conjugar en ninguna de sus variantes el verbo «matar». Méndez fue desgranando su insulsa tauromaquia de vaivén, a veces citando de lejos, más veces con la derecha y menos con la izquierda, sin alma ni arte, en una faena larga por demás que, inevitablemente fue rematada con las canónicas bernardas que Dios confunda y que llevaron al paroxismo a muchos de los espectadores. Estocada y dos orejas para el novillero y vuelta al ruedo para el toro, al que si fuera humano tildaríamos como de una buena persona.


En su segundo, Segurito, número 52, salió Méndez a por todas probando la porta gayola. Nueva voltereta de este segundo toro, que algo tiene Méndez que pone a los novillos a dar volteretas, y luego con el novillo en los medios enjaretó otra faena basada en lo mismo que la anterior, aunque el toro no era tan santo como el otro, que, sin duda, le habría valido una nueva oreja si llega a acertar con el estoque a la primera. Su próxima cita será su alternativa en Cáceres, donde su padrino Talavante le podrá dar un perfecto máster de cómo profundizar en esa insulsa tauromaquia de vaivén que le ha propiciado este triunfo de hoy con aroma a humo de pajas.


Luego, como viene siendo habitual, se lanzó una multitud de muchachos al ruedo a sacar al novillero por la Puerta Grande y entre todos ellos destacaban, por su hermosa inocencia, tres muchachas ataviadas con la falda tableada y el uniforme del colegio, que salieron encantadas junto a Méndez camino de la calle de Alcalá.







ANDREW MOORE




















FIN

Miércoles, 27 de Mayo

 


Una carta

martes, 26 de mayo de 2026

Las lanchas del Retín


Desembocadura del río Barbate



Comienzo de las marismas del Barbate


Francisco Javier Gómez Izquierdo


       Tengo hechos muchos kilómetros andados en Barbate y me gusta, cuando no aprieta demasiado "la caló", caminar por las marismas del río Barbate hasta el puente de madera que levantaron no hace mucho y queda cerca ya de Vejer de la Frontera. Si voy sólo, me atrevo a llegar hasta la Barca de Vejer, que son las construcciones que quedan debajo del pueblo de los vejeriegos, que como saben está en un alto. Al otro lado de la desembocadura del río, hay doce kilómetros a Zahara de los Atunes y alguna vez he pasado el puente, he bajado a la playa y he llegado hasta la que se conoce como playa del Retín, a mitad camino entre Zahara y Barbate donde a veces he topado con un rebaño de vacas "colorás" que creo me miran con mala idea y me he vuelto porque valiente no soy. Justo frente a la playa hay unos cerros a los que llaman sierra del Retín donde lleva no sé cuántos años un acuartelamiento naval del que se queja el Ayuntamiento barbateño porque el Ministerio de Defensa no ha pagado nunca un céntimo por disponer de tantísimo terreno. El miércoles, durante unas maniobras robaron a "los militares" tres lanchas semirrígidas en la playa del Retín y los que hemos hecho la mili no entendemos cómo puede haber tanta torpeza en una escuadra, un pelotón o una compañía, y servidor que conoce el terreno se le hace difícil comprender cómo nadie vio a "los piratas". Porque las lanchas desaparecieron -dicen que las dejaron camufladas- sin que ningún ojo vigilara. -"¡Qué cosas, a mí me "vanadesí" que hacíamos guardia "pa que nuyuera" un frontón!", soltó uno al que tienen por tonto en lo de Juanjosé. Servidor estaba por allí y en el mercado, uno de un puesto le decía a un cojo con gorra amarilla. "-¿Éso? uno de los 'soldaos c'avisao' cuando han traspuesto los cerros". Servidor ha subido el río arriba más de cien veces y he visto en la curva gorda, a unos 300 metros de la desembocadura, una fila grande de chabolas de difícil acceso hasta donde es fama que llegaban no hace tanto, lanchas cargadas desde Marruecos y que oficialmente son chamicillos para guardar barquitas "pa las coquinas y los cangrejos". Y también para guardar perros. "Por ahí andarán", me dije. Así pensé, no por listo, sino por lógica demoledora. Habrá tres kilómetros desde donde estaban "camufladas" junto a la playa hasta donde dijeron ayer que las encontraron, ahí entre unos árboles, tras el polideportivo donde un día vi a Migueli con un abrigo de cuero negro.


    Como se están conociendo noticias tan alarmantes en España, me reafirmo en la sospecha de todos aquéllos que rondan las fuentes donde manan las aguas podridas. Sobre todo de los suavones. Hoy me he enterado que también la semana pasada, el doce, San Pancracio, salió en libertad provisional el baranda policial que tenía las paredes de su casa forradas de millones de euros, al estilo de la serie de Pablo Escobar. ¡Qué cosas mas raras hay que ver! 

El portafolio


Freeman (por encima de Zhou Enlai) en la mesa principal durante la visita de Nixon a Pekín, 1972


Trump, Pekin 2026


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Con todos los ratones prestos al mordisquito en el queso de los pactos andaluces, la “España oficial” (que aún consiste “en una especie de partidos fantasmas que defienden los fantasmas de unas ideas y que, apoyados por las sombras de unos periódicos, hacen marchar unos ministerios -autonomías, diría Ortega hoy- de alucinación”) contiene la respiración ante el portafolio azul-pepé de Bonilla, mientras la “España vital” busca distracción en los memes de las redes sociales, como ése de Trump echando un vistazo furtivo al portafolio privado, decían los coñones, de Xi Jimping durante un banquete en Pekín en lo que Vinipú montaba en la tribuna la trampa de Tucídides.


El fisgoneo era falso (el portafolios tenía impreso el sello presidencial americano), pero se nos hacía verdadero porque sabemos de las ganas de Trump por descubrir el secreto del milagro chino, y pudiera ser, pensaría, que la fórmula la tuviera anotada en su cuaderno el señor Xi, que llevaría a la China en una agenda de piel vintage como Bernabéu llevaba al Real Madrid en una libreta de hule.


El portafolio azul-pepé de Bonilla es un homenaje a Aznar, el de la libreta azul con los nombres de los ministrables, no al juez Coke, aquel hombretón que se atrevió a explicarle al soberbio Jacobo que no era la monarquía el sostén del derecho, sino el derecho el sostén de la monarquía, dicho lo cual se desmayó, cosa (decir eso, no desmayarse) que jamás esperaríamos de Bonilla. Coke acostumbraba apuntar los pormenores de los procesos en una agenda azul, de donde la posteridad ha podido extraer el pensamiento jurídico y político del eximio juez. Otro portafolio que cambió la Historia fue el de Robespierre con los nombres de los destinados a la guillotina, hasta que Notre-Dame de Thermidor, Teresa Cabarrús, carabanchelera ella, se apostó en la puerta de la Asamblea y susurró a cada diputado que entraba un “tú también estás en la lista” que incendió los ánimos que acabaron con el tirano, título que nuestros alegres liberalios aplican al señor Xi, quien, por cierto, aceptó en su mesa al sancionado desde 2021 Marco Rubio, mediante el hábil procedimiento de transliterar su nombre, que nada significa, por otro que en el ideograma vendría a significar “grosero” o “patán”, observación del ex embajador Chas Freeman (en su día intérprete de Nixon en Pekín) a Pascal Lottaz. Rubio, que ya pasó de mormón a católico, pasa así de Rubio a “patán”, forma china de recordarle que sigue bajo sanciones, según Freeman, quien da por muerta la diplomacia americana, hoy en manos de dos bingueros de la vida (un yerno y un amigo del golf). Mas de la mitad de las embajadas americanas no han sido cubiertas. Y el Nomos de la Tierra desplaza al Nomos del Mar (260 años de Imperium Anglosaxonicum). La “Inglaterra fatigada” de Spengler.



Freeman, arriba y entre Nixon y Zhou Enlai, como intérprete en Pekín, 1972

 [Martes, 19 de Mayo]

Martes, 26 de Mayo

 


Entre rejas

lunes, 25 de mayo de 2026

Cinco equipos en dos puntos. Sobra uno

 
Zaragoza legendario, en mis papeles 
  

Francisco Javier Gómez Izquierdo

 
        Si el sábado me preocupó el Osasuna de Lisci y Budimir, cuando Stuani provocaba faltas cerca del área del Elche, en un follón en el que nunca debió entrar el equipo navarro, ayer domingo ha sido al Huesca al que he querido dar ánimos para que no perdiera ante el Castellón. Camara, al que mi sobrino asiduo a Castalia ve tórpido y sólo músuculo y a mí me parece poderoso y oportunista, que es virtud que valoramos los aficionados veteranos, marcó a la hora en El Alcoraz. Es gol que escuché por la radio como antaño, siguiendo las vicisitudes de cada campo en jornada que deja en dos puntos, de 71 a 69, a cinco equipos de los que sobra uno para el play off. El Burgos es ahora el que está fuera, pero esperamos que se pueda en El Plantío con un Andorra que nada se juega en la última jornada y que Almería, Las Palmas, Málaga o Castellón, alguno de los cuatro, tropiece y no gane.

 
       David González, que es nacido en Burgos, lleva unas jornadas que Ramis no lo pone de titular, cosa que no le impide ser el máximo goleador del equipo desde lo más parecido a la posición del diez antiguo, porque jugar, juega todos los partidos saliendo a sustituir a Morante o Curro. No sé si por lesión o sanción ayer no estaba Curro, y David salió de inicio. A los seis minutos marcó un penalty clamoroso que hicieron a Fer Niño -¡cuánto hace penar este nueve a las defensas!- y antes de acabar la primera parte marcaría el 2-0 tras un despeje mejorable del veterano Badía a disparo de Appin. A mí Appin me parecía lo mejorcito del Burgos, pero después de la larga lesión volvió como acelerado y sin la precisión de la temporada pasada, pero tiene un punto impredecible que me gusta. En la segunda parte no hubo nada. Tampoco en Ipurúa, donde el Éibar había marcado otros dos goles al Córdoba, el segundo de ellos podría considerarse delictivo -para los asuntos de apuestas- pero creo que la defensa del Córdoba estaba en su acostumbrado carajal, alejada ya de toda esperanza, y el yerro de Álex Martín es más achacable a falta de concentración que a maldad. El Mirandés llega de modo increíble vivo a la última jornada y si gana al Leganés del arqueólogo Igor Oca... y el central Marvel, un tipo al que parece que alguien le tiene echado mal de ojo, como a Rubí, al que persigue un malditismo que servidor achaca a sus manías contra los dioses y que tiene mucho que ver con el poco rigor defensivo de sus equipos; si gana en Butarque, repito, se salva. Rubí quiere ser como J. Alberto el del Rácing de Santander al que meten muchos goles pero el cántabro dispone de una delantera que es una torrentera. No se percata Rubí de que el Deportivo de Antonio Hidalgo, un entrenador de una  practicidad obsesiva, ha ascendido por guardar las espaldas y procurando tapar al momento los portillos que generaba una plantilla no tan vistosa como la del Almería o el Rácing.


    Así como hay que reconocer el mérito de Sevilla, Alavés y sobre todo Levante por dominar un vértigo que los llevaba a Segunda junto a un Oviedo que ha pasado casi sin estar por Primera con un gran portero: Aarón Escandell, no queda sino certificar el descenso del Mallorca a pesar de Muriqui y el Gerona, al parecer uno de los filiales del Manchester City. No se sabe de quién es filial el Zaragoza. Al mando o desgobierno figura mucha gente extraña que desde hace cuatro años se ha preocupado ¡cómo no! de hacer una Romareda nueva. Un estadio digno de la Champions para poder asistir a los tristes derbys aragoneses que esperan en 1ª RFEF, o sea Tercera División. Contra el Huesca, otro descendido, el Teruel y el Tarazona.


     -No. El Tarazona del que salió el goleador del Córdoba Adrián Fuentes ha descendido a la 2ªRFEF
    

Funesto 26 que aparta los nombres de Pilar y Agustina para las aragonesas y los sustituye por el tercer nombre maño, Dolores, la de Calatayud, cuyo club, el Atlético Calatayud, está en la Regional Preferente, que queda mucha más cerca que aquellas eliminatorias continentales de la Recopa; la de Nayim ante un Arsenal que mire usted por dónde, puede ser Campeón de Europa antes de que acabe el mes. Pena, penita pena me da "lo" del Zaragoza. 

Entre Hansi y José





Ignacio Ruiz Quintano
Abc


El Madrid vive su momento Buridán, el escolástico que pasó a la historia de la filosofía porque su asno, equidistante entre dos haces de heno, murió de hambre por no decidirse por uno. Es un momento entre el modelo Hansi, ganador de dos ligas sin bajarse del autobús, propuesto por el antimadridismo, y el modelo José, aquel rocanrol añorado por el madridismo, decepcionado con el aurresku del hijo de Perico Alonso que hace un año nos vendieron como rocanrol. El temple y la humildad de Flick o la pasión y la jactancia de Mou, que sabe, como Corrochano, que aquí es modesto el que no puede ser otra cosa.


En las afueras gusta el temple de Flick, el hombre de Heidelberg, donde la mandíbula, que el fin de semana, mientras en Alemania enterraban a su señor padre, eligió celebrar en el carromato del triunfo, ornado de símbolos antimadridistas, su segunda liga consecutiva. “Recuerda que sólo eres un hombre”, susurraba en la oreja del general romano un criado asignado al efecto. “No creerás que has ganado tú las Ligas de Tenerife”, dicen que le dijo el Napoleón de las Ramblas al Tulipán que pedía un aumento. En cuanto a su machadiana humildad de “homo heidelbergensis”, ésta se ve en su torpe aliño indumentario, pues cualquiera que se lo cruce por la calle lo confundirá con un mecánico de la Volkswagen (el coche del pueblo) en paro, y, sin embargo, ya ven, dos ligas en dos años, a sólo dos ya de las levantadas por Cruyff, aquél que dijo: “Mourinho is a coach of trophies, noto f football”.
–Me encanta aprender de genios como Cruyff –contestó el aludido–, pero aún tiene que enseñarme a perder una final de Champions por 4-0.





Éste es el Mourinho que añora el madridismo, ahora que el vestuario es una topera y que la política de Estado no le va a permitir ganar en suelo español ni el partidillo de los jueves, por lo que su nicho de mercado deberá volcarse en la Champions y en el Mundial de Clubes, aunque sólo fuere por buscar respuestas a su mítico fado de los porqués: “¿Por qué? ¿Por qué Ovrebo? ¿Por qué Busacca? ¿Por qué De Bleeckere? ¿Por qué Stark? ¿Por qué siempre ellos? No sé si es por la publicidad de Unicef o por el poder que tienen en la Uefa. Ojalá algún día pueda obtener una respuesta”.






El mourinhismo es el sebastianismo del Madrid. Un mesianismo, dice la Wikipedia, que se traduce en “una inconformidad con la situación política vigente y una expectativa de salvación milagrosa, a través de la resurrección de un ‘muerto’ ilustre”. Al piperío conchaespinil, ese populacho beatón, sucio y feroz (“que alterna la exposición del Santísimo Sacramento con el culto de los toriles”, en visión de Eça de Queiroz) le tira más el Spandau Ballet de Klopp (un Flick pasado por “Los conceptos fundamentales del materialismo histórico” de Marta Harnecker) que la Amália Rodrigues (“ceniza y fuego”) de Mou. A Mbappé le duraría Klopp en el Bernabéu lo que Spandau Ballet le duró a Tessa en el Rock-Ola), que así es como acabaría todo, por dispersión.


–Así acaba todo –le dice en “Los Maia” Ega a un Carlos da Maia deprimido porque la Gouvarinho se le marcha a Sintra–. Como se acaban las grandes cosas: como eñl Imperio Romano, como el Rin, por dispersión, insensiblemente…


Explica Ancelotti en sus memorias que los equipos de Mourinho preparan tu muerte, y cuando estás cansado, te dan el tiro de gracia. ¿Por qué lo contrataron en su día? Para el italiano, la respuesta es sencilla: “Querían derrotar al Barcelona de Guardiola”. Hoy no se trataría de derrotar al Barcelona de Flick, que tampoco es ningún enemigo, sino al PSG de Luis Enrique.

Una mala noticia antropológica (Mbappé, “el cuarto delantero”, royendo a dientecillo suelto la moqueta del vestuario) y una buena noticia deportiva: Deschamps prescinde para el Mundial de Camavinga (para Deschamps, el mundo es Rabiot y diez más), quien así podrá descansar física y mentalmente para convertirse con Mourinho en el “Box to Box”, mitad Seedorf, mitad Redondo, que lleva dentro.


[Sábado, 16 de Mayo]

San Isidro'26. Los Alcurrucenes. Llevar la faena hecha desde el hotel. Campos & Moore



PEPE CAMPOS



Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.


Domingo, 24 de mayo de 2026. Decimoquinto festejo de la Feria de San Isidro. Encierro de toros de Alcurrucén (origen Carlos Núñez). Bien presentados menos el tercero. Nobles. Cinqueños y mansos menos el sexto. Flojos 1º (inválido) y 3º. El primero acucharado y recogido de pitones. El segundo veleto y de suma nobleza. El tercero sin trapío, bajo, corto, chico, feo e inválido. El cuarto, cornivuelto, bajo, al límite en el trapío, muy noble. El quinto, un zapatito, tardo y remiso. El sexto, cornivuelto y noble, aunque sin empuje. Lleno de no hay billetes. Tarde primaveral camino del cambio climático. 


Terna: Fortes, de Málaga; de sangre de toro y oro, con cabos blancos; catorce años de alternativa; veintiún festejos en 2025; silencio tras un aviso y silencio tras un aviso. David de Miranda, de Trigueros (Huelva), de blanco y plata; nueve años de alternativa; veintitrés festejos en 2025; oreja muy protestada tras un aviso y silencio tras un aviso. Víctor Hernández, de Los Santos de la Humosa (Madrid), de malva y oro, con cabos blancos; dos años de alternativa; dieciséis festejos en 2025; silencio y silencio tras dos avisos.


Suerte de varas. No se cuidó la entrada de los toros en la suerte, entraron a su aire. Mucho picotazo. Varas mal colocadas. Salieron sueltos a excepción de 1º (se repucha) y 4º (al capote). Varas traseras (1º, 3º y 5º). Todo esto influyó en el juego de los toros en la muleta. Elegimos la descripción de la suerte de varas al sexto que fue el toro más seguido por la afición. Lo picó Agustín Collado. Ambas varas caen detrás de la cruz. En la primera el astado entró al relance y tras un picotazo salió suelto. En la segunda fue puesto en condiciones y empujó, pero salió suelto tras un picotazo; el picador intentó el metisaca. No fue ahormado.


De toda la vida cuando los matadores de toros se han diluido en el espesor de la tarde sin cumplir con las expectativas que llevaban los aficionados por verles, se ha producido una profunda decepción. Ayer la afición de Madrid vivió una enorme desilusión porque esperaba mucho de los tres matadores anunciados en el cartel con los toros de Alcurrucén. Más desencanto aún se produjo por lo que se concebía que podían haber dado de sí las figuras de Fortes y de Víctor Hernández. Ambos frustraron las esperanzas que el aficionado había depositado en sus actuaciones porque estuvieron muy lejos de lo que se pensaba eran capaces de alcanzar. Podríamos meter en este cóctel a la figura de David de Miranda, si bien mucho menos ya que no es un matador de la concepción del toreo que tiene en mente la plaza de Madrid. Y ¿por qué sucedió esto? Principalmente porque no estuvieron a la altura de lo que los toros desarrollaron en el albero, ya que ante toros nobles (sin demasiado empuje) no aplicaron faenas a la medida que esos astados exigían. No torearon en la función del toro que les tocó lidiar, sino que se empeñaron en imponer a los astados lo que ellos pensaban debía ser la faena en cada uno de los duelos (ante los seis toros). De toda la vida se ha dicho en estos casos que los toreros llevaban la faena hecha desde el hotel; es decir, no desarrollaron un trasteo idóneo a cada toro (que toros hubo, aunque con poca fuerza), sino que desplegaron una tauromaquia mecánica, preestablecida, prolongadísima en envites (lances y pases), aquella que acostumbran a poner en escena en las plazas de provincias y en los pueblos (gaches) donde pueden ser anunciados. Todos los toreros de ayer necesitaban el triunfo para pasar de la segunda división, en la que se encuentran, y poder optar a la ansiada Champions. Se quedaron muy lejos de esa promoción o «sorpaso», y por ello permitirán que las longevas figuras eternas que están por arriba (con veintitantos años de alternativa en muchos de los casos) permanezcan y consigan a corto y a largo plazo adocenar a la fiesta de los toros, per se.


Los toros de Alcurrucén que ayer salieron al coso de Las Ventas fueron toreables, de condición noble y permitieron el toreo. Cierto es que les faltó algo de empuje, de acometividad, de emoción. Este es un problema que atraviesa a la fiesta de los toros. Mucho toro noble, manejable, dócil, escasos de casta, de emoción. Aún así este toro bonancible, que ayer salió, permite un tipo de faena que no se le propinó. Al ser un astado escaso de fuerzas se le tenía que haber toreado en pocos pases, en pocas tandas, todas ellas concebidas desde una disposición de toreo clásico, bien hecho y rematado. Con la muleta cuadrada hacia la cuerna de los toros, con un viaje de la franela despacioso y hacia atrás, con las piernas del torero más frontales, mantenidas hacia delante; no escondidas. Con el torero colocado a una distancia sin ahogar a los morlacos; dejarles respirar para que vean con horizonte al matador y tener espacio para tomar el trapo, galopar hacia él o mantener un trote; no ser asfixiados; que corra el aire en el trasteo; que el torero esté cruzado con el burel, que no toree al hilo del pitón, ni abuse del pico, sino que lleve al animal metido en el centro de la muleta, con lentitud, con temple, con compás, con armonía; en pocos pases. Si el toro está limitado de fuerza, faenas de veinte o treinta pases, no de sesenta o más como ayer se sufrieron. Los tres matadores ahogaron a los toros y dieron una enormidad de pases. En la tarde sonaron seis avisos. Posiblemente pudieron ser muchos más. Algo falla en la tauromaquia cuando las faenas son tan largas. No tiene sentido. Aparte, esa colocación desacertada de los toreros ante los animales, con la muleta en uve, es decir, enseñando el pico de la misma al astado y haciendo un ángulo cerrado con el cuerpo del torero, para llevarle por las afueras, no hacia adentro, con las piernas de los diestros dispuestas hacia atrás, y bajo una composición del cuerpo de perfil. Así no se domina a los toros, ni se les templa, ni se les debe torear. A no ser que el astado ponga todo de su parte —como suelen esperar que haga— olvidando cualquier adaptación a sus características.


Si analizamos lo realizado por la terna ayer, debemos comenzar por Fortes. Desilusionó sobremanera. Se le esperaba especialmente porque en Madrid se le quiere. Toreó pecando, al poner la muleta en uve, desplazando al toro con el pico de la misma y situándose de perfil —una manía que tiene—. A su primer toro, muy noble, le dio una barbaridad de pases. Había poco toro y alargó el trasteo sin compasión. Perfilero, muy encima. Sí, hubo uno o dos pases bellos, pero el toreo no consiste en esa fragmentación, sino en una obra de conjunto. Toda su labor quedó desdibujada. Mató en la suerte contraria de un pinchazo y de un bajonazo. Con el cuarto toro de la tarde, noble, las cosas aumentaron: muchos más pases en la segunda raya del tendido nueve, más de perfil, más uve, abierto el compás, la pierna retrasada, por fuera, sin verdadera colocación. Parece mentira que un torero que tiene mucho valor se coloque con ventajas delante del toro. Mató de tres pinchazos en la suerte contraria y de una estocada baja perdiendo la muleta.


David de Miranda, viene a ser un torero como Sebastián Castella, con tendencia a las cercanías y al toreo por la espalda —ayer no abusó tanto de esto—. Y sobre todo parece ser un exponente del toreo giratorio, haciendo girar al toro alrededor de su figura mientras la pierna de salida va hacia atrás para permitir la ligazón, única clave de su toreo. Hay que reconocerle un sentido del temple –ayer no tanto—, una virtud que queda anegada entre tanto toreo por las afueras. La faena a su primer toro, en los terrenos del diez, no fue dominadora sino superficial, en redondo y al natural, aunque parte del respetable vio en ella el modelo de la perfección. Estatuarios iniciales y bernadinas finales. Mató de estocada baja en la suerte contraria. Se le concedió una oreja sin petición mayoritaria, y fue muy protestada. Al quinto le toreó con la franela en los medios en orientación a los tendidos seis y siete. Pases por bajo para comenzar. Muy encima en las tandas. El animal era tardo. Pies juntos. Por fuera, despegado. Manoletinas como cierre. Mató de un pinchazo en la suerte natural y de estocada caída y tendida en la suerte contraria.


Había confianza en ver a Víctor Hernández. Ilusión. Él no respondió en relación a como se le había valorado. Puede que se equivocara eligiendo animales de tan escaso poder. Su primero sin trapío y sin fuerzas. A Hernández se le vio acelerado. Mal colocado. Hizo un esfuerzo en balde porque es un torero que necesita un toro de poder y de transmisión. Anunciándose con el medio toro pierde frescura, verdad y contenido. Su carrera así puede correr peligro. Una esperanza que se pierde en la lontananza. Mató de una estocada desprendida perdiendo la muleta en la suerte contraria. En el último toro de la tarde, un astado noble y afín, aunque ausente de empuje, no midió bien el trasteo. Se extralimitó. Para comenzar no lo llevó a los medios, sino que lo molió a pases entre las dos rayas del nueve, sin fin. Abusó del pico. Aparentemente parecía bien colocado. Pero el encimismo lo tapaba. Al final se corrigió y llegó a torear decentemente al natural, pero era muy tarde. Mató de un estocada caída, tendida, en la suerte contraria y de un descabello. Su siguiente compromiso será con la corrida de Jandilla, si de nuevo hay mala selección del ganado a Víctor Hernández le perjudicará.


Como algo destacable vivimos un tercio de quites profuso en el segundo toro. Víctor Hernández y David de Miranda compitieron con el capote. Dos quites cada uno. Todos ellos livianos. El toro no permitía más. Chicuelinas, ganoneras y toreo vistoso. Parecía que aquello prometía una tarde para el recuerdo; no obstante quedó en puro espejismo.


Lo más notable del festejo fueron los dos pares de banderillas de Víctor del Pozo al quinto toro. Muy de verdad.








ANDREW MOORE























FIN