viernes, 26 de junio de 2026

Naftaleno


Mercedes Cabrera Calvo-Sotelo


Gottfried Wilhelm Leibniz


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Leemos en crónicas antiguas que en el Palacio Real de Viena se hablaba de una “dama blanca” que aparecía fantasmalmente cuando alguien de la real familia iba a morir. Que en el castillo de Brakemoore un enanito rojo, con una maza al hombro, recorre los pasillos y bate la puerta de la alcoba del duque cada vez que una duquesa comete una infidelidad: pueden verse los recios tableros, casi deshechos a fuerza de avisos. O que en la Selva Negra hay otro castillo donde suenan por sí solas las campanas, si se acercan los acreedores. Pero en crónicas de hoy mismo leemos que en el Ministerio de Exteriores hay un “fantasma” de nombre Naftaleno que, como escapado de la imaginación de Ibáñez, recorre los pasillos como la sombra del padre de Hamlet cruza por la terraza del castillo de Kromborg. ¡Naftaleno! ¿Y no habrá escapado de la charca que a modo de piscina de riñón adorna el entorno de la nueva concejalía de los pobres? Al fin y al cabo, en Madrid, los asuntos de los pobres y los asuntos exteriores han ido a parar a la misma calle, que es la de Ortega y Gasset. Y si la presencia de los pobres ya produce molestias, ¿a qué hablar de la irritación que al parecer provoca Naftaleno en las mejores cabezas de nuestra diplomacia? Con que su nombre hubiera saltado a los periódicos un par de días antes, el Número Dos de Zapatero sería hoy Naftaleno, y no esa sobrina “progre” de Calvo-Sotelo que habla de “la pluralidad” del PSOE como si fuera Leibniz –Leibniz y la sobrina “progre” de Calvo-Sotelo gastan el mismo peinado– exponiendo la filosofía monadológica. Es lo malo de ir a comprar el periódico y que te regalen una enciclopedia. Las enciclopedias, decía Tierno, son esas cosas donde abrevan las bestias, y a veces, los hombres. La sobrina “progre” de Calvo-Sotelo no es hombre, pero le ponen un micrófono delante y no perdona ni uno solo de los latiguillos que en España conforman la verdadera enciclopedia del hombre y la mujer de progreso. Allá Zapatero, pero, desde luego, más votos hubiera arrastrado Naftaleno.

Primera novillada nocturna del verano venteño. El empuje de un novillero

 


Bonifacio Alfonso


PEPE CAMPOS



Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.


Jueves, 25 de junio de 2026. Primera novillada nocturna del verano madrileño. Encierro de novillos de Los Chospes (encaste Domecq, a través de Daniel Ruiz). Bien presentados a excepción del segundo escaso de trapío. Mansos y nobles. Flojos y descastados. Altos y largos. Primero y cuarto en este son. El segundo, escurrido y abierto de cuerna, aquerenciado a chiqueros, acobardado. Tercero, con mayor movilidad en la primera parte de la lidia, muy quedado en la muleta. Quinto, veleto, con querencia a chiqueros y a tablas. Sexto, aquerenciado en tablas. Casi media entrada. Noche veraniega saliendo del primer cambio climático. 


Terna: Álvaro de Chinchón, de Chinchón (Madrid); de azul cielo y oro, con cabos blancos; veinticuatro años; dos festejos en 2025; silencio y silencio. El Mene, de Zaragoza, de tabaco y oro, con cabos blancos; veintiún años; treinta y seis festejos en 2025; palmas y oreja tras aviso. Félix de San Román, de Madrid, de azul noche oscuro y oro, con cabos blancos; veintisiete años; quince festejos en 2025; silencio tras dos avisos y silencio tras aviso. Félix de San Román se presentaba en Madrid.


Suerte de varas. Los novillos fueron al caballo y salieron sueltos de los encuentros. Se les picó, según costumbre, traseros. Siendo mansos, cumplieron. Como ejemplo elegimos la suerte de varas realizada por Héctor Piña al quinto. En las dos varas el novillo va de lejos, las puyas caen traseras; en la primera se le tapa la salida y se le da duro, sale suelto; en la segunda, con menor castigo, sale suelto.


Con buen ambiente en los graderíos se vivió la primera de las novilladas nocturnas veraniegas del ciclo eufemístico «Cénate Las Ventas». Para la cita se eligieron novillos descastados de Los Chospes, del consabido y conseguido —por ser un ideal— comportamiento noble desrazado. Con dicho material la labor de los novilleros parecía destinada al fracaso, si bien el empuje personal de El Mene (quinto paseíllo en Las Ventas) aportó un componente de nervio a una noche que pudo quedar inédita en relación a méritos taurinos. El Mene parecía ser un novillero que iba a irrumpir con fuerza en el escalafón superior, por su buen corte, elegante y vertical, no obstante, algo indolente por suficiente, con esa manía de torear perfilado y con la muleta retrasada de los tiempos modernos, pero con mando en el manejo de los engaños, buen capote y capaz con la muleta. Se le veía con futuro. No decimos con ello que pudiera llegar a ser un nuevo monstruo del toreo, a pesar de recordar a Manolete. Desde luego resaltaba entre la novillería dada su potencialidad por conducirse por los caminos del buen gusto. Lo mejor de sus actuaciones lo tenía reservado a la hora de la suerte suprema donde se manejaba y se maneja con claridad, eficacia y soltura. También estaba y está en edad idónea. Llamado a tomar la alternativa, de pronto desaparece de los carteles de la presente temporada. Esto ha llamado la atención, más cuando se le ve anunciado en este ciclo de novilladas de poco relieve —agradables si se quiere, por aquello del verano y Madrid; poco cuidadas si se analizan los carteles y sin un objetivo claro en su planificación, aparte de la gastronomía y la fiesta—. ¿Qué ha podido suceder de por medio con este novillero? Sospechamos que por la razón que sea los gestores de los negocios taurinos dejaron de tener confianza en El Mene, posiblemente, por razones extrataurinas. Los insondables misterios de la tauromaquia. Unos sí, otros no. O entrar por el aro o quedarse fuera del sistema. Un sistema que manda y decide y que los aficionados desconocemos en su funcionamiento interno.


A pesar de todo lo explicado anteriormente sabemos que en la vida es de vital importancia la voluntad y el deseo, y el empeño personal. Si el hombre decide abrirse camino, si lo pretende de verdad, puede lograrlo o al menos haber dejado constancia de este hecho determinante, de cada biografía. Cuando surgen las dificultades en una trayectoria es el momento en el que debe aparecer el carácter y la determinación. Y esto es lo que le está sucediendo —pensamos, nos imaginamos— a El Mene. Cuando se le han cerrado las puertas dentro del sistema taurino, él ahora debe poner en juego su verdadera valía personal. Esto le viene bien, porque puede sacar lo mejor de su capacidad —que la tiene— y demostrar afición y resolución. En una fotografía que circulaba de los tres novilleros realizada días atrás se le veía a El Mene con semblante serio, que contrastaba con el risueño de sus compañeros. Por ahí se veía ya gestionada la respuesta a su situación, y desde ella imaginábamos la altura del envite. No quisiéramos ponernos fenómenos, pero se nos viene al recuerdo el mensaje del escritor japonés Mishima en su defensa de la sociedad original y pura japonesa (El rumor del oleaje, 1954), frente a los avatares del mundo moderno, que viene a decir que «lo único que cuenta de veras en un hombre es su empuje. Si se tiene empuje se es un hombre auténtico». Además puede ser la clave de un posible éxito, al menos en lo personal. Así vimos a El Mene ayer noche, con empuje, con decisión, dando un paso adelante. Ahora a él le queda la difícil tarea de mantener, a partir de este instante, el buen dibujo mostrado anoche. Algo que posiblemente podrá sacar a relucir en Madrid muy pronto, dentro de un mes, en la final del ciclo, de denominación humorística, «Cénate Las Ventas». La primera novillada nocturna de este verano nos reservaba esta grata sorpresa, la de El Mene y su acopiado empuje; pero no hubo sorpresa en torno a la elección del ganado que nos temíamos a la altura de lo que para este tipo de novilladas elige la empresa de Madrid: con pocas garantías. Pese a esa realidad deseamos que suba el nivel de las novilladas en las próximas citas.


Entrados en el análisis del toreo debemos comentar que ya se le vio decidido a El Mene ante su primer novillo. Pronto, desde el tercer capotazo se centró en recoger al novillo que se desentendía del engaño dada su mansedumbre. Lo lidió con eficacia llevándole desde tablas del tendido tres hasta los medios. Le puso bien al caballo. En la faena, a este novillo acobardado en tablas del tendido uno, ante la nulidad de posibilidades decide machetearlo directamente y con brevedad. Mata en tablas del uno de pinchazo y de estocada caída en la suerte contraria. En su segundo novillo brindó al respetable cuando la cosa prometía muy poco por lo aquerenciado hacia chiqueros del animal. El Mene, desde el tendido uno, saca al novillo hacia terrenos del ocho. Una vez allí, ante un novillo desentendido y renuente, más descastado, le templa dos pases por alto. Con la derecha en los medios del ocho le plantea la faena, con pases suaves rematados con el largo de pecho. En ocasiones salen medios pases, siempre con temple. Sube la apuesta al natural que ya son más largos y con el intento de bajar la mano en el trazo del muletazo. Buenos los remates por bajo, una buena trinchera, mando, decisión y torería. Contrasta la inexistencia de novillo, su poca sangre, frente a la firmeza del trasteo. El Mene comete el error contemporáneo de alargar la faena desluciéndose en los últimos muletazos. Mata por arriba en la suerte contraria.


Álvaro de Chinchón no tuvo su noche ante el primer novillo que fue manejable. Labor despegada y destemplada, mientras el astado le fue ganando la pelea. Torea sin lucimiento. Mata de pinchazo en la suerte natural soltando, y de estocada tendida en la suerte contraria. En el cuarto su trasteo fue poco exigente y acertado, si bien el novillo se quedaba sin embestida por su condición defensiva mansa. Lo mató en la suerte contraria de un pinchazo soltando el estoque y de estocada caída.


Félix San Román se presentó en Madrid. Muy alto de planta. A pesar de lo cual en su primer novillo quiso estar bien colocado ante la cara del astado y le sacó algún natural estimable. Dio poca distancia al animal que se fue desentendiendo del trasteo aunque el novillero intentó tirar de él. Le ahogo un poco. Para matar tres pinchazos y una estocada en la suerte natural. En el último novillo de la noche, muy manso y aquerenciado hacia tablas, ante sus pocas posibilidades decide matar, en cuya tarea tuvo que dar una vuelta completa al ruedo al tiempo de dos pinchazos y una estocada atravesada.


Reapareció con buena lidia en el sexto el subalterno Rubén Sánchez.

Viernes, 26 de Junio

 




Calle del cura riojano

Felicidades a Félix

 

 
 
 
Sasamón

jueves, 25 de junio de 2026

¿Y Madrid?


Ortega y Gasset


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Eso. ¿Y Madrid? Es la pregunta que le venía a uno a la cabeza viendo la foto municipal de Madrid 2012, con Cobo poniendo la mano francamente en el sobre olímpico. Cobo es aquel campeón del oportunismo-basura que, sintiéndose rodeado de fachas, echó la pata adelante y se llevó tal cornada que presentó la dimisión a Gallardón, que no se la aceptó, porque Gallardón, cosa que Cobo no sabía, tiene un contrato social, como el de Rousseau, con el pueblo madrileño, que le impide aceptar las dimisiones de Cobo. Con Gallardón y Cobo más tranquilos en el Ayuntamiento, Rodríguez se presentó en el Senado y dijo que lo de “nación española” es una cosa bastante discutible. ¡En el Senado! Acuérdense de cómo un día, al final de cierta sesión nocturna en el Congreso, don José Ortega y Gasset apareció en el salón de sesiones, donde, con voz débil y ademán vacilante, porque su salud se encontraba entonces bastante quebrantada, declaró que los conceptos de autonomía y federalismo no eran conceptos análogos, sino conceptos opuestos. “Para decir una cosa tan sencilla –decía Camba, con gran sentido del bochorno–, tuvimos que sacar de la cama con toda urgencia, hacia las cuatro o cinco de la madrugada, al filósofo máximo de la nación, llevándolo a la plaza de las Cortes poco menos que en unas parihuelas, y es que, sencilla y todo, esa cosa no la sabía nadie en el Congreso. Para aquellos energúmenos era lo mismo ensamblar las piezas de un ‘puzzle’, a fin de formar un cuadro, que coger un cuadro y hacerlo añicos, al objeto de crear un ‘puzzle’, y era igual buscar un aumento de poder en la unión con otros países que desmembrar el territorio nacional en regiones más o menos independientes.” Al final, don Manuel Azaña, haciendo grandes aspavientos, declaró que, después de todo, España no era, realmente, un país unitario, y que la unidad nacional carecía de tradición entre nosotros. Ahora, a falta de otro Azaña, los editorialistas de progreso declaran que “la pluralidad de España es un hecho innegable” (?), y arrojan tomos de Derrida contra los recalcitrantes. ¿Y Madrid?

Jueves, 25 de Junio

 



Haaland, en El Plantío de Michu

miércoles, 24 de junio de 2026

Rocanrol. Recuerdo de la isla de Wight

 


@MarilynDiary



What a fucking blast to play @cirquedelaquirk at @isleofwightfest 

Lots of fun, lots of tequila & a bottle of buckie

A snippet of our new song Stop Spreading your Lies Around

@miss_molly_mcqueen absolute legend for making this happen

@a_ryabkov fkn legend for filming 

Next weekend more in Brighton news soon



Get The Water



Muchas primeras veces

 

El dinosaurio favorito. El Rex como Messi 


Francisco Javier Gómez Izquierdo


        Don Infantino y sus ingenieros idearon un Mundial para que un puñado de selecciones pobres pudiera presumir de acudir por primera vez a tan gran ocasión, uno de sus futbolistas marcar el primer gol de la Historia e incluso sus porteros mantener la virginidad del país en el primer intento de quebrantar la voluntad de por ejemplo Vozinha. Don Infantino quería que también fuera, el de América, el Mundial a recordar por las grandes selecciones porque allí acumulan solera, como los grandes vinos, sus viejos goleadores, sus dinosaurios a los que burla burlando los está convirtiendo ¡cómo no! en históricos dentro de un parque temático con muchas cámaras. Messi y Cristiano son los dinosaurios favoritos de Don Infantino. También Mbappé, que ya lo parece, y a todos los quiere hacer máximos goleadores históricos, que se diga mucho "históricos", de sus naciones en los Mundiales y hasta de los Mundiales mismos.  Las nuevas tecnologías y la IA, ese monstruo que nos devorará a "tó quisque", anula y da goles a conveniencia; las reformas sancionadoras en los contactos han convertido el leve rocecito en tarjeta amarilla y sólo se permite protestar a los rufianes, que como se saben impunes, amedrentan a los colegiados para que "sólo cobren pa un lao" en el centro del campo. A mí lo que más me solivianta son los muñequitos, acabo de ver el resumen del Colombia-Uzbekistán con un gol sublime anulado a Luis Díaz por culpa del pelo más frontal de su perillita, porque tienes que creer que el balón se golpea en el instante que ves un milímetro del hombro del muñequito pasando la línea. Es batalla ya perdida y habrá que aceptar la infalibilidad del VAR como aceptábamos la del Papa en mi niñez. Bueno, el VAR es más que el Papa. El VAR es Dios y no se le puede rebatir. 


      A falta de la última jornada, los tres que tenían que pasar, EEUU, México y Canadá, ya tienen asegurada la clasificación. Francia es para servidor la más vistosona y mejor organizada. Inglaterra me gustó mucho ante Croacia pero nada ante Ghana. El partido más atractivo de la tercera jornada quizás sea precisamente el Ghana-Croacia para clasificarse junto al Colombia-Portugal para quedar primero de grupo. Llama la atención el descalabro de Turquía en un grupo muy asequible, aunque el papelón de Bélgica, y menos mal a Courtois, a mí me ha dejado sin palabras contra Egipto primero y luego contra Irán, selección a la que están haciendo la vida imposible. De fútbol de calidad se está a la espera. Sólo he visto seria y respetable a Francia. No veo mal a Holanda, a la que creo, siempre miro con ojos benévolos, pero no me negarán que es capaz de ganar a cualquiera. A Argentina se le permite todo y no se por qué. Nadie hay como Messi y debe permanecer en el Mundial el mayor tiempo posible. A Brasil lo veo demasiado dependiente de los chispazos de Vinicius, pero ¡claro!, Brasil aún impone en los estamentos y en el fútbol moderno es imprescindible tener de amigo a los estamentos. Bielsa ha renegado con ellos pero el Uruguay del "Loco" carece de razones futbolísticas en este Mundial. Ver los dos goles encajados ante Cabo Verde darían risa si no llegaran preñados de tanta crueldad a los que inventaron el palabro "hincha". (A Prudencio Reyes, el utillero del Club Nacional que inflaba los balones, le empezaron a llamar "hincha" a principios del siglo XX, y hasta hoy). España estuvo muy bien la primera media hora ante Arabia Saudita, pero es Arabia Saudita, no Colombia o México. Espero más de los nuestros porque sé que lo tienen. El Cabo Verde que cada jornada vive una primera vez histórica puede que pase a dieciseisavos y ahí es cuando me acuerdo de conocidos en el talego metidos por negocios variopintos. Por la zona de Panamá, República Dominicana, Venezuela, Costa Rica... pululan enjambres de rufianes que manejan de todo. Recuerdo una pareja de argentinos que pagaba al entrenador de Panamá para que convocara a dos o tres jugadores que luego se ofrecían en Europa como internacionales. Incluso había galafates que organizaban partidos amistosos entre Brasil y pongamos Jamaica para que el entrenador de Brasil llamara a chavales bajo "su protección" para proporcionar "figuras emergentes" en segundas divisiones de Portugal, Holanda, España...


     Ahora mismo habrá representantes intentando colar jugadores mundialistas de Curaçao, Panamá, ufff, Panamá, Paraguay, incluso de Haití.. a secretarios técnicos que necesitan tal que un lateral izquierdo y un uno por ciento. De estos tratos, a cientos. Don Infantino negocia a otros niveles.

¡Una Nación!



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Nuestras plegarias llegaron al cielo, y todo indica que el Movimiento Cultural Canis Mortis (MCCM), que es una de las corrientes subterráneas, pero más vivas de nuestra sociedad civil, conmemorará el Tabarrón del Dos de Mayo (TDM) con un festival taurino en Las Ventas que sería el campanazo fundacional del Nacionalismo Madrileño. Si Barcelona tiene a don Rafael de Casanova y su 11 de Septiembre, que tanta pasta y poder le ha dado, ¿por qué no va a tener Madrid a don Andrés Torrejón y su 2 de Mayo? Festival goyesco, es decir, con todo el mundo vestido en Cornejo. En el palco, Aguirre y Gallardón con la pancarta de “¡Somos una Nación!” y cantando a voz en cuello el himno oficial de García Calvo y Sorozábal Serrano bajo la batuta del maestro Castuera. En un tendido bajo, Boadella y Dragó con la pancarta de “¡Esperanza sí que tiene huevos!” En el callejón, los antitaurinos Sabina, Serrat y Bosé coreando “¡Hosanna, oh, Hosanna, oh, Hosanna, oh!...” al romper el paseíllo. Porque en el paseíllo, mano a mano, va El Quinto Evangelista con Castella. La cosa tiene su simbolismo: un madrileño dispuesto a inmolarse y un francés invasor. De hecho, el francés invasor ya se estaría caracterizando de goyesco para la ocasión, pues ha sido visto en actos públicos con un bigote de café con leche, zarcillo de brillantes en la oreja y unas zapatillas sin lazos con abrigo de “clochard”. ¿Toros? Cuvillos, no, si vamos a la inmolación. Victorinos o monteviejos. Para inmolarse, son preferibles los monteviejos, que se prestan mejor al encimismo de El Quinto Evangelista y, además, llevan las patas blancas, con lo cual ya irían de goyescos. ¿Pasta? El contribuyente, naturalmente. ¿Cuánto pide El Quinto Evangelista? ¿Trescientos mil eurazos? Eso no es dinero. Gallardón va a gastarse cuatrocientos mil en una “mascletá” de media hora para celebrar el solsticio hiemal. Media hora es el tiempo que El Quinto Evangelista estuvo pinchando sin éxito a su último toro en Madrid, que se fue vivo al corral. Sería un detalle bonito que aprovechara para matarlo el 2 de Mayo, de goyesco y sin Telemadrid, la única TV de España que niega a los toros el carácter de fiesta nacional.

Miércoles, 24 de Junio

 



urraca só, que yago so esta sepultura

martes, 23 de junio de 2026

A Chini



Viejo Shep
Old Shep

 CLIC

ELVIS PRESLEY


Cuando yo era un chico
When I was a lad

Y el viejo Shep era un cachorro
And old Shep was a pup

Caminábamos por colinas y prados
Over hills and meadows we'd stray

Solo un niño y su perro
Just a boy and his dog

Los dos llenos de alegría
We were both full of fun

Crecimos juntos de esa manera
We grew up together that way


Recuerdo aquella vez
I remember the time

En el viejo lago
At the old swimming hole

Cuando, sin duda, me hubiera ahogado
When I would have drowned beyond doubt

Pero el viejo Shep estaba ahí
But old Shep was right there

Vino a rescatarme
To the rescue he came

Saltó y me ayudó a salir
He jumped in and helped pull me out


Con los años que pasaban rápido
As the years fast did roll

El viejo Shep envejeció
Old Shep, he grew old

Sus ojos fueron perdiendo el brillo de a poco
His eyes were fast growing dim

Y un día el doctor
And one day the doctor

Me miró y me dijo
Looked at me and said

No puedo hacer nada más por él, Jim
I can do no more for him, Jim


Con las manos temblorosas
With hands that were trembling

Tomé mi rifle
I picked up my gun

Y lo apunté a la cabeza fiel de Shep
And aimed it at Shep's faithful head

No pude hacerlo
I just couldn't do it

Quería huir
I wanted to run

Ojalá me dispararan a mí en su lugar
I wish they would shoot me instead


Se acercó a mi lado
He came to my side

Y me miró
And he looked up at me

Apoyó su vieja cabeza en mi rodilla
And laid his old head on my knee

Había perdido al mejor amigo
I had struck the best friend

Que un hombre pudiera tener
That a man ever had

Lloré tanto que apenas podía ver
I cried so I scarcely could see


El viejo Shep se fue
Old Shep, he has gone

A donde van los buenos perritos
Where the good doggies go

 

 
Y ya no pasearé con el viejo Shep
And no more with old Shep will I roam

Pero si los perros tienen un cielo
But if dogs have a heaven

Hay algo que sé
There's one thing I know

El viejo Shep tiene un hogar maravilloso (uh-uh-uh)
Old Shep has a wonderful home (ooh-ooh-ooh)
 



Gritos agustinos



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Su dogmatismo estético llevó a Schopenhauer a creer que en el arte plástico la representación del grito era imposible, y en eso llegó Munch con su grito noruego y mandó a parar: un grito adolescente y cadavérico que sublima la angustia en movimiento ondulatorio, como la vida (“La vie est ondoyante”, era la coletilla de Pla, tomada de Montaigne)…


Embrutecidos por décadas de gritos perforantes, como de mustélido pillado con una puerta, del locutor de fútbol Carlos Martínez, nuestros oídos se alejaron de la cultura estética del grito hasta que el otro día, en Madrid, con ocasión de la visita de León XIV a la capital de la Monarquía Católica, oímos a unas monjas de San Agustín, el Doctor de la Gracia, cantar, con alegría balompédica, “¡Ino, ino, ino, / el Papa es agustino!”, reconocido por el selecto periodismo como “grito agustino”. Luego, en Barcelona, Puente, que funge de ministro de Accidentes del gobierno, se abalanzó sobre León XIV para declararse hermano de Orden, en tanto que ex alumno de los agustinos de Pucela, donde, siendo alcalde, conmocionó al mundo cuando se cayó en una obra de Parquesol y gritó como el chico de Munch, pero con el bafle a todo volumen, sin que cayéramos en la cuenta de que aquellos berridos constituían la sublimación angustiosa de un grito agustino.


Soy agustino [como Fray Luis] y ministro de Transportes [como Ábalos]…


Si Puente no llegó a Papa y se quedó en ministro, sería porque en Valladolid ya se sabe, hay mucho facha y se lo impedirían (“Oye, Manolo, ¿pero esto no estaba tomado?”, preguntó Curro a su apoderado, Manolo Cano, una tarde de bronca en San Pedro Regalado), y el hombre tiene esa pena, la derecha lo mira como al Azarías del sanchismo, y se vio en la necesidad de abordar al Papa para decirle “yo también tengo estudios”. Porque Puente estudió en los agustinos. Como Azaña. Y como Juan Ignacio Luca de Tena, el león del ABC. De superior tuvieron al padre Isidoro Martín, con un capítulo en el libro “Mis amigos muertos”, de Juan Ignacio, cuyas peripecias asombrarían a León XIV. Un día del 32, Azaña paró en El Escorial como jefe de gobierno para visitar al padre Isidoro. “Manolo, el jardín de los frailes”, dijo el fraile, “guiñando un ojo”, al político. En agosto del 36, dos individuos con placas policiales llegaron preguntando por el padre Isidoro. Lo subieron al coche y lo llevaron a Hendaya, al otro lado de la frontera.


A los pocos días, llegaron a El Escorial los milicianos de Madrid y asesinaron a todos los frailes. ¿Fue una corazonada o una confidencia lo que movió al presidente de la República para salvar al padre Isidoro en vísperas del asesinato de sus hermanos en Religión?


El padre Isidoro se instaló en Bayona. Antes de terminada la guerra, regresó a su colegio de El Escorial.


[Martes, 16 de Junio]

En la muerte de Javier López, el Bombero

 


Conversando (con Cucho y Márquez en la Andanada del 9)


JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ

-Yo era como esos. A mí todo me gustaba y con que el toro pasase ya estaba aplaudiendo. A mí el que me estropeó la vida fue Antoñete, el que me enseñó de verdad lo que era torear. Y eso, una vez que lo aprendes ya no se olvida nunca.

Así hablaba Javier López, el Bombero, desde su púlpito en la fila 1 de la Andanada 9, cerquita del 8 desde donde ha sido testigo del devenir de la tauromaquia en Madrid durante los últimos cincuenta y tantos años.

-Hombre, Javi, que yo te he visto partirte las manos por Manzanares (padre), y todos nos metíamos contigo, porque en todos tus alrededores no había ni un solo manzanarista

-Es que yo vi la faena al toro Clarín, de Manolo González, y esa ya me dejó marcado… 

-Pues sí que te debió marcar, porque otra de ése ya no viste

A lo largo de la vida uno ha ido conociendo a diversos tipos de aficionados de los más diversos pelajes. Si hubiera que elegir al aficionado granítico, ese sería Javi López, con su afición desmedida que le llevaba a recorrer los kilómetros necesarios para asistir a todos los encierros por el campo que se dan sin cesar, en Horche, en Humanes, en Brihuega, en Fuentelahiguera, en Yunquera… o a la sanjuanera de Soria, o a Ciudad Rodrigo, donde el Zanahorio iba a pegar tres naturales de los que no dan las figuras a un tremendo ejemplar de Guardiola entre medias de la algarabía de los capas en el Carnaval del Toro. La afición de Javier era infinita e insaciable y, cuando pudo, se abrió él mismo de capa en los pueblos, capote raído en mil refriegas con el nombre de Enrique Ponce pintado en el envés, para dar «unos mantazos» y para quitarse la inquietud de estar frente al toro. Y quien dice toro, dice toro grande y, a veces con muy malas intenciones. Nunca cayó en la cursilería de muchos «aficionados prácticos» que quieren sacar conclusiones sobre el toreo y los toreros desde sus «trapazos»; él ansiaba estar frente al toro, simplemente, y tratar de estirarse en una verónica o lo que fuera, y sobre todo estar cerca de los ritos y los juegos del toro en el campo, en la plaza, en un cercado, junto a sus amigos banderilleros, peones, ganaderos de los que llevan ganado a los pueblos… Estuvo haciendo sus pinitos echando una mano en la Escuela Taurina de Guadalajara, de donde le apartaron por decir las verdades, incómodas y molestas, como puños, a pobres muchachos a los que estaban medio engañando. Le echaron del Cocido Taurino de Guadalajara, del que era fundador, porque no se avenía a no cantar las cuarenta al que le ponían a tiro, agriando con su presencia y sus opiniones el amable acto que los organizadores deseaban. Cuando podía, la soltaba. Le dice al padre de Julián López, el Juli, torero al que siempre detestó:

-Su hijo es muy mal torero.

-Pero tenemos mucho dinero

Nunca se plegó. Podría haber ido de finca en finca, de invitación en invitación o, como él decía, «hinchado a platos de jamón y a whiskies» y rodeado de gentes con dinero, solamente a cambio de haberse callado o haber moderado su opinión o haber dicho lo que otros querían oír, pero eso no iba con él, que siempre llamó pan al pan y vino al vino.

Y eso fue, en la atalaya de la Andanada, durante años su seña de identidad más potente: esa manera de enseñar a las enfervorizadas gentes que casi siempre el rey iba completamente desnudo, que la tanda que vitoreaban era puro celofán vendido como seda. Y eso, en una época, enfadaba sobremanera a los nuevos públicos que iban llegando, que detestaban o acaso envidiaban su independencia, su criterio, su dureza y su conocimiento. Nunca entendió la conversión de algunos aficionados, con años de afición a cuestas y que habían paladeado el buen toreo, ese bien tan escasísimo, que se echaban en brazos de la corriente triunfalista que todo aplaude sin echar cuentas de si se templa o se manda o se carga la suerte.

-Hay que ser del que lo hace… ¡Cuando lo hace!

Y predicaba lo mismo que daba trigo, sin que la amistad -la de Iván Fandiño, por ejemplo- nublase su acerado, insobornable, juicio crítico, sin ningún paño caliente, si el torero aquél día no había estado bien.

En septiembre de 2024, en el encierro de Torija, un toro le propinó la paliza de su vida: golpes, cornadas, y fracturas fueron el resultado de aquel encuentro, y no se murió porque Dios no quiso, pues a punto estuvo, porque antes de irse tenía que despedirse de muchos amigos, terminar su enésima Feria y dejarnos la profecía, como a él le gustaba, de que «si no le echan a perder los taurinos, en Diosleguarde hay un gran torero» En la mañana de este 23 de junio Javier entregó, por sorpresa, su alma al Creador dejándonos en el más profundo estupor, sin que el harto consuelo que nos deja su memoria mitigue apenas el dolor por la pérdida del hombre bueno, del amante esposo, del padre generoso, del amigo. Descansa en paz.



Toreando

Martes, 23 de Junio

 


Camino el Sidney

lunes, 22 de junio de 2026

Evasión o victoria


Usa'26


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Los Usa querían otro Mundial, pero la Fifa optó por Catar, donde Messi se movió luego como en un parque de bolas. El mosqueo de los Usa llevó al FBI a husmear en los bajos fondos de la Fifa, cuya cúpula cayó, y apareció Infantino, que habla seis idiomas (al séptimo, descansó) y le dio su Mundial, que es en el que estamos, a los Usa, y un “Fifa de la Paz” a Trump, quien lo llevará de corona (“In hoc signo Vinces”) cuando el ejército del pequeño Marco Rubio invada Cuba para atrapar a Raúl Castro, amigo, ay, de Infantino, que hace años viajó a la isla para ponerle al pequeño dictador (hermano del grande dictador Fidel, alias el Caballo) una camiseta con su nombre y el número “9”.


El presidente Raúl Castro ya marcó muchos goles en su vida y ahora va a marcar goles de fútbol –dijo Infantino en español al colocarle la zamarra a su amigo cubano, hijo de gallego y libanesa, como la propia esposa de Infantino.


El caso es que estamos en el Mundial de los Usa del octogenario Trump, cuyas dos máximas estrellas son dos cuarentones, Messi y Cristiano, todo lo cual, unido al espectáculo policial y parapolicial del gobierno hacia los invitados, apunta a un “remake” cutre de “Evasión o victoria”, con Trump haciendo de John Huston, el viejo que dirigió aquella cutrez únicamente por dinero. Allí los actores no sabían jugar al fútbol y los futbolistas no sabían leer un papel. Sólo se salvaban, como futbolista, Pelé, en el papel de Luis Fernández, cabo del ejército de Trinidad y Tobago, y como actor, Michael Caine, que hacía de capitán británico John Colby (jugador del West Ham al inicio de la guerra), aunque Caine, con 47 años, se presentó al rodaje más pasado de kilos que Hazard a su presentación en el Real Madrid.


Con varios focos de guerra en el planeta, a nadie sorprendería un “cisne negro” (novela de Nassim Nicholas Taleb) en pleno Mundial. Entre guerra y guerra, Trump, que es del United por su amistad con los Glazer, avisa: “Es hora de un nuevo campeón. Un país que nunca haya ganado. Eso lo haría memorable”. Ya están tardando los persas en poner esa condición.


[Sábado, 13 de Junio]



Michael Caine en Evasión o victoria

Lunes, 22 de Junio

 



Lectura de barbería

domingo, 21 de junio de 2026

"Hicieron de la necesidad, virtud"


Extranjeros del Málaga, sólo aficionados. No hay dineros para comprar


Francisco Javier Gómez Izquierdo


      La máxima que parieron los estoicos y que los que estudiamos el Bachiller de letras, cuando había dos Bachilleres, el elemental y el superior, entendimos con un significado muy distinto al que explican los políticos modernos, cincuenta años después se ha hecho presente, agua clara, en la noche del 20 de junio de 2026, en Almería. Hacer de la necesidad virtud no es matar a cuchillo si no tienes perras para comprar pistola. Hacer de la necesidad virtud es renunciar a lo que no se puede tener y esforzarse con inteligencia y dedicación con lo poco que se posee. Hacer de la necesidad virtud en fútbol es no tener un puto chavo y ponerse a trabajar duro para conseguir una plantilla que se mantenga en la categoría. Si no puedes fichar y lo que no cuesta dinero no lo ves aparente, pues te comprometes con tu cantera a la que has puesto en manos de gente conocedora de lo que es formar como se debe a la juventud. Hace dos años, ¡¡¡¡dos años!!!! el Málaga ascendía a Segunda con los niños salidos del filial. Alguno de esos niños los tuvo que vender por deudas del falso jeque que anduvo por allí. Al principio de esta liga 25/26 el Málaga llevaba números de descenso. Lorenzo Juarros despidió al entrenador Pellicer, lo que se acostumbra, y puso al equipo, muchos de ellos aún niños, a las órdenes de Juan Funes, el entrenador que los tuvo en el fílial. La afición pedía otro míster, pero ¡ay!, Loren, el hombre de mi Demanda, vecino del Monasterio de Arlanza, entiende lo que significa virtud de la necesidad y así lo recordó Funes anoche, cuando el 1-2 final significaba el ascenso a Primera División, agradecido a esa especie de Prior o Abad llegado de la vega del Arlanza.


     A la misma hora que Costa de Marfil encogía la soberbia de Alemania, Funes daba una lección táctica a los entrenadores que sólo tienen plan A. Se le vio hablar al comienzo de la segunda parte con cierto frenesí con su central favorito, Murillo. Éste confesaría al final que le pidió opinión para  sustituir un central por el delantero centro Adrián Niño, bajando a Izán cuando hubiere necesidad. Se lesionó de gravedad Murillo y Funes no tuvo dudas, "tenemos que ganar, el empate no nos vale". En el partido de ida me sorprendió la no titularidad de Chupe, Izán y sobre todo Joaquín y así lo puse aquí. Anoche jugaron los tres, para que en la segunda parte escribieran quizás la página más gloriosa del fútbol malacitano. A la hora de partido un balón robado sin demasiado esfuerzo le llegó a Joaquín que puso un cheque al portador al Chupe que no perdonó como había perdonado una ocasión clamorosa -así se decía antes- a los cinco minutos de empezar. En el setenta David Larrubia Romano, probablemente el jugador mas brillante en la temporada de Segunda, se fabricó un golazo derrochando clase, colocación y puntería. Hay que señalar la torpeza defensiva almeriense, reculando asustada ante el 10 como si vieran a Maradona. La noche de las muertes de Adamuz este Larrubia marcó otro golazo de tres puntos en El Arcángel. Al ver ese aspecto que tiene de frágil, parece que le coges cariño. El Almería de Rubi, como aquí tenemos puesto también, todo le va en que "...Somos mejores, creamos ocasiones, alguna caerá..." Las vanas arrogancias de un entrenador al que he reprochado siempre ese desprecio a las creencias y conocimientos ajenos. "En mi vestuario no se reza el padrenuestro", soltó en El Molinón como si fuera emperador de Bizancio.  Que diferente a la discreción de Funes que lo primero que dijo al minuto del pitido final es que estaba convencido de que ganarían porque Álex Barrera, un jugador al que entrenó, y que es sobrino del gran Juan Gómez González, le envió un mensaje con una foto del ídolo, asegurándole que los ángeles llevaban camisetas blanquiazules repartidas por el boquerón mas genial. "Mis bichos, mis chicos..." decía Funes y se emocionaba como padre. No como asalariado.


    Enhorabuena con el corazón y me alegro mucho por el Málaga en general, tengo muchos y buenos amigos de allí -abrazo fuerte a "Malaguita" que una mala corná de la que gracias a Dios se ha repuesto le impidió estar como hubiera querido en mi jubilación-, por Lorenzo Juarros, mi paisano, y por esa muchachada de jóvenes, que es lo que los buenos aficionados nos gusta ver prosperar.


    Enhorabuena también al Celta B y al Sabadell que asciende a Segunda. Me hubiera gustado más dársela al Zamora y la Ponferradina, pero gallegos y catalanes han hecho mas méritos. 

Con Kipling en las trincheras


Rudyard Kipling


Ignacio Ruiz Quintano

Abc Cultural, 2017


Europa viene a ser hoy, espiritualmente, como la Comala de Pedro Páramo: un lugar inane (inánime).


¿Qué hizo que aquel “pueblo que olía a miel derramada” se convirtiera en este lugar sin vida?


La Gran Guerra.


La Gran Guerra trae la frivolidad de los cigarrillos y el prestigio de la palabra “democracia”, merced a la propaganda americana: para justificar popularmente el sacrificio de americanos en la Gran Guerra, Woodrow Wilson tiene que pronunciar la fórmula mágica, que es que sus hombres, un millón, van a Europa a defender la Democracia.


Para acercarse a la complejidad psicológica de la Gran Guerra recomiendo tres historias: “La crisis mundial 1911-1918”, de Winston Churchill; “Tempestades de acero”, de Ernst Jünger; y “Viaje al fin de la noche”, de Louis-Ferdinand Céline. Las “Crónicas de la Primera Guerra Mundial” de Rudyard Kipling, que pierde a su único hijo varón en la catástrofe, serían, literariamente, un tentempié elegante en plena devastación espiritual (prologadas con gran finura intelectual por Ignacio Peyró).


Así son las cosas en esta guerra… –anota Kipling el 16 de junio de 1917–.Y ahora, si no tenía inconveniente, ¿deseaba ir a escuchar un poco de música, que tocaba su banda? La banda vivía en aquellos anaqueles de roca, e iba a tocar las marchas del regimiento y la compañía. Pero uno de los alegres muchachos movió la cabeza con gesto triste. “Estos austríacos no son muy… musicales. No tienen oído para la música”.


Winston Churchill

Winston Churchill resume la sabiduría, y divide los sucesos de la Gran Guerra de un modo natural en tres períodos: el primero, 1914, el choque inicial; el segundo, 1915, 1916 y 1917, el equilibrio; y el tercero, 1918, la convulsión final.


La guerra en el Oeste se resolvió en dos períodos de batalla suprema, separados por tres años de guerra de sitio. La escala e intensidad del primer choque de 1914 no han sido apreciadas plenamente: en los tres primeros meses, los franceses habían perdido entre muertos, heridos y prisioneros a 854.000 hombres. El pequeño ejército británico, a 85.000. Y los alemanes, a 677.000.

Ernest Jünger resume la épica: se alista como voluntario al estallar la guerra y es enviado al frente francés.


Me gusta recordar las semanas anteriores a la guerra; se caracterizaron por una atmósfera de euforia y laxitud como la que suele preceder a las tormentas de verano… Sentados en el tejado, charlábamos cuando pasó por la parte de abajo, montado en su bicicleta, el cartero, como siempre a aquella hora. Sin bajarse, nos gritó estas tres palabras: “¡Orden de movilización!”

Louis-Ferdinand Céline resume el desengaño. También su personaje se ha alistado como voluntario, aunque en seguida se descubre arrepentido: aquellos soldados desconocidos nunca les aciertan, pero los rodean de miles de muertos, parecen acolchados con ellos. Él ya no se atreve a moverse:

Pensé –¡presa del espanto!–: ¿seré, pues, el único cobarde de la tierra?... Perdido entre dos millones de locos heroicos, furiosos y armados hasta los dientes... La verdad era, ahora me daba cuenta, que me había metido en una cruzada apocalíptica. Somos vírgenes del horror, igual que del placer. ¿Cómo iba a figurarme aquel horror al abandonar la Place Clichy? ¿Quién iba a poder prever, antes de entrar de verdad en la guerra, todo lo que contenía la cochina alma heroica y holgazana de los hombres?


Ernst Jünger

Rudyard Kipling se presenta en Francia como propagandista de la causa aliada. La propaganda, dice Santayana, debe ser especulativa (“los hechos meramente fríos no pueden arder”), y a Kipling se le ve en estas crónicas desbordado por el monstruo de la guerra, descargando todo su furor contra Alemania, “separada ya de la hermandad de los hombres”.


Al comentar la veneración por el militarismo de Kipling, que es “un militarismo por amor no al valor, sino a la disciplina”, Chestertonconcluye que lo malo del militarismo no es que muestre que algunos hombres son altaneros: lo malo es que muestra que la mayoría de los hombres son mansos.

Los jóvenes que en agosto parten a la guerra lo hacen como si se dirigieran “a una batida de faisanes”, y convencidos de que en Navidad todos estarán de vuelta en casa.
 
Si alguno pregunta por qué hemos muerto, diles: “Porque nuestros padres mintieron” –sería, finalmente, el epitafio de Kipling para su hijo y todos los hijos muertos.


Borges, que lo tiene por el mayor escritor comprometido de su época, sospecha que Kipling comprendió al fin de su carrera que a un autor puede estarle permitida la invención de una fábula, pero no la íntima comprensión de su moraleja.


Louis-Ferdinand Céline

 
El epitafio de la Gran Guerra lo hace Kipling, pero la moraleja la deduce Paul Valéry en “La crise de l’esprit”, artículo de 1919.

En una frase que el filósofo Peter Sloterdijk incluye entre las dos o tres frases definitorias en términos absolutos del siglo, Valéry dice: lo que ahora sabemos es que también la civilización es mortal y que “el abismo de la historia nos afecta a todos”.

Significa, dicho lisa y llanamente, que no sólo el hombre es mortal, como suponía la tradición helénica, cristiana y humanística, sino también la civilización.

Téngase esta idea presente cuando, al paso de estas elocuentes “Crónicas…”, nos adentremos con Kipling “en la frontera de la civilización”.

Músicos


El Doctor Toba, seleccionador de España 1968-69


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Un amigo me dice que, paseando por Montera para saludar la llegada del verano, fue sorprendido por una especie de música celestial proveniente de un piano en el que manos anónimas interpretaban una sonata de Haydn para piano. Con razón Narciso Serra –no el ministro-tic del piano, sino el sainetista– pudo admirarse un día con un “¡Qué calle, señor, la calle de la Montera!” Soterrar la M-30 y desenterrar la Montera son los dos megaproyectos municipales de Gallardón. Lo de soterrar la M-30 lo tiene difícil, porque cuesta más dinero del que le queda y porque siempre hay por ahí cuatro bichos que, por sí solos, no le importan a nadie, pero basta que se anuncie una obra para que esos cuatro bichos constituyan, de pronto, un ecosistema que haga inviable tocarles un pelo. En cambio, lo de “desenterrar” Montera (“es preferible ser un enterrado vivo que un desenterrado muerto”, decía un clásico, por más señas madrileñista) va sobre ruedas. ¡Qué calle, señor, la calle de la Montera! ¡Y cómo nos habla y nos sosiega la danza mora! Venga. Todos con el alcalde, a redimir a Brunilda. ¿O no es un alcalde melómano? En el barrio están encantados. Wittgenstein confió a Norman Malcolm que el movimiento lento del tercer cuarteto de Brahms lo había llevado dos veces al borde del suicidio. A mi amigo, sin embargo, el virtuosismo galante –con sus demostraciones de bravura– de la sonata de Haydn en plena calle de la Montera lo llevó dos veces al borde del romance. Y porque no llevaba suelto, que si no... ¿De dónde sacaría las fuerzas ese Haydn? “Hay aquí abajo tan pocos hombres alegres –decía Haydn– que siento que mi música podría sacarles de sus preocupaciones y eso me da fuerzas...” Pero no todos los músicos son Haydn. Los nietzscheanos creen que cuando un músico no sabe contar hasta tres se hace “dramático”. Por ejemplo, esos músicos que se pusieron la pegatina pedigüeña –“La música se muere. Ayúdanos”– y se fueron a ver a Zapatero para pedirle... Bueno, ¿qué importa lo que le pidieron? El caso es que se fueron a ver a Zapatero y que Zapatero les dijo que sí. Nadie sabía entonces lo de Iñaqui Sáez, al que los cuatro gaznápiros del “agit-prop” deportivo, sucesores de los gansos capitolinos en la industria de la alarma, han empujado hasta la calle. La imagen de Sáez les recordaba que fueron ellos los mentores del equipo que hizo el ridículo con Portugal, y no podían soportarlo. Ahora quieren poner en el cargo al castizo Luis Aragonés, que es como si dijéramos el doctor Toba. Tócala otra vez, Sam. 

Domingo, 21 de Junio

 


Valle de Esteban

Estilo Valart