domingo, 11 de octubre de 2026

Abstenerse ¿para qué?



Masaccio


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


La abstención española en las europeas, aunque algo lejos del glorioso ochenta por ciento croata, superó el cincuenta por ciento, cerca ya de las honorables cotas de nuestra gloriosa Restauración, cuando la España oficial consistía, según Ortega, en “una especie de partidos fantasmas que defienden los fantasmas de unas ideas y que, apoyados por las sombras de unos periódicos, hacen marchar unos Ministerios de alucinación”. Medio país viviendo del otro medio.


Estos datos colmarían mi orgullo de abstencionario si no supiera que el español se abstiene, en general, por pereza, no por dignidad. ¿Votar en blanco o abstenerse? Al decir de mi ensayista, entre estos dos derechos existe la misma distancia espiritual que separa el agnosticismo del puro ateísmo: “Perplejo, paralizado ante la duda metafísica, el agnóstico admite la posibilidad de la existencia de Dios. El ateo la niega porque piensa que es ilegítimo pedir que se pruebe la no existencia de Dios”.


La abstención (no el voto en blanco, cuya única utilidad es culminar el fraude electoral de rellenarlo antes del recuento) “es la bicha de todos los partidos” en este paraíso de Adán Alvise y Eva Ayuso, los Pimpinela del Régimen, del cual sólo serán expulsados como en la pintura de Masaccio cuando la masa descubra la única dimensión política que a la Duras, en conversación con Ullán, le parecía seria seria: “¡La indiferencia!”


Con una “indiferencia” del cincuenta por ciento, puede decirse que vivimos en un Régimen muerto, si nos atenemos a la teoría del hombre que lo ideó, Leibholz, que elimina la representación política para, en su lugar, imponer la integración de las masas en el Estado, un motor de dos tiempos que son dos consensos: el normativo, dominado por el cinismo, y el expeditivo, dominado por la hipocresía.


–Por el consenso normativo, los partidos transfieren al partido en el gobierno “el derecho de no oponerse” a su acción legislativa. Y por el consenso expeditivo, la oposición comunica al gobierno su intención de no trabar los decretos que no merezcan su conformidad pública.


Es lo que la gente llama “estar en el ajo” todos, lo que aprovechan los listos para equiparar la abstención anglosajona, con partidos de representación, y la nuestra, con partidos de integración, ya que, en resumidas cuentas, la doctrina de Leibholz se limita a dar rienda suelta al ideal fascista de la integración de las masas en el Estado mediante partidos políticos constituidos en órganos estatales que viven del Estado. Visto así, si la participación cae por debajo del cincuenta por ciento del censo electoral, el potencial integrador de los partidos se desvanece: entonces los partidos dejan de ser, no legítimos, cualidad que nunca tuvieron, sino necesarios al Estado, “y devienen enemigos mortales de la Sociedad”. Por eso nos llevan de la oreja a la guerra.


–El puño que sostiene la cadena que apresa al cuerpo social es el de Pluto. Pluto y su pandilla.


[Junio, 2024] 

Feria de Otoño'26. Seis novillos de distintas ganaderías para Álvaro Serrano. Ni éxito ni fracaso. Campos & Moore


 

PEPE CAMPOS



Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.

Sábado, 10 de octubre de 2026. Feria de Otoño 2026. Segunda novillada. Encierro de novillos de seis ganaderías para el novillero Álvaro Serrano. Bien presentados. Nobles y mansos. El primero de Domingo Hernández (procedencia Juan Pedro Domecq), pobre de pitones, flojo y de embestida pastueña. El segundo de Fuente Ymbro (procedencia Domecq, vía Jandilla), con movilidad y empuje. El tercero de Conde de Mayalde (procedencia Juan Pedro Domecq, más Juan Contreras), encastado, corto en la embestida. Cuarto de Luis González Conde (procedencia Domecq, con parte de Jandilla), fuerte y rebrincado, que exigía mando. Quinto de Montealto (procedencia Juan Pedro Domecq, con Algarra —Juan Pedro Domecq—), fuerte y encastado. Sexto de Julio de la Puerta (procedencia Juan Pedro domecq y Marqués de Domecq, con un ápice de Veragua), encastado con transmisión. Rozando el lleno. Tarde de otoño ideal.

Terna: Como único espada, Álvaro Serrano, de Navas del Rey (Madrid), de corinto y oro, y cabos blancos; veintitrés años; petición de oreja y ovación en el primero. Y silencio en el segundo. Fue corneado al comienzo de la faena de muleta del tercer novillo, del Conde de Mayalde, que le produjo una herida de 20 cm en el muslo derecho en su parte posterior por encima de la rodilla. Fue operado en la enfermería de la plaza.


Como sobresalientes actuaron Aitor Fernández —grana y oro— que mató el cuarto y el sexto; y Héctor Roberto —gris piedra y oro— que estoqueó el tercero y el quinto. 

Suerte de varas. Los picadores no estuvieron a la altura. Los novillos salieron sueltos de los encuentros con el piquero. Héctor Vicente al primer novillo, dos picotazos traseros. Francisco Javier Sánchez al segundo, trasero y rectificando. Luciano Briceño el tercero, trasero, rectificando y con metisaca. Marcial Rodríguez al cuarto, una buena primera vara, y una segunda, trasera y con metisaca. Pedro Iturralde al quinto: en la primera, trasero y tapando la salida: el novillo empujó e Iturralde sufrió un derribo, contactando su cuerpo con la arena en tres ocasiones, besándola. Espartaco al sexto, puyazo caído de primeras y picotazo en el segundo encuentro.



El reto que Álvaro Serrano se impuso en la novillada de ayer tarde, al intentar matar en solitario seis novillos de diferentes ganaderías, quedó frustrado cuando pasaba de muleta al tercer novillo, Tempranito, de 485 Kg, colorado ojo de perdiz chorreado, un animal que tenía trazas de toro y que cumplía los cuatro años en este mes de octubre. La cornada sobrevino al concluir el diestro de Navas del Rey la segunda tanda de pases de muleta, cuando mejor toreaba; y la sensación que estaba dando en ese instante era que comenzaba a asumir en serio el compromiso de salir bien parado de la encerrona a la que él mismo se había dado cita. El novillo era un ejemplar muy serio de la ganadería del Conde de Mayalde que había tenido un comportamiento de manso en el caballo y que se había dolido en banderillas. Previamente, Serrano, le había recibido con el capote de rodillas, por faroles, y continuado de pie con verónicas que no logró rematar. Más adelante, Serrano volvió a los faroles en un quite durante el tercio de banderillas. En la lidia del novillo, Raúl Ruiz, le intentó templar y alargar la embestida, pues el astado se quedaba corto, lo hizo mediante lances en círculo hacia atrás para enseñarle la manera adecuada de entrar y conducirse en las suertes. La impresión que dio al ser ejecutados tan excelentes capotazos, mientras el novillo se dolía al sentir las banderillas, es que el animal había quedado en buena disposición para que el matador iniciara la faena. Esta comenzó por bajo, con muletazos mandones, a la altura del tendido ocho, y tuvo una primera tanda en redondo por la derecha de garra, donde Serrano parecía que estaba sometiendo al astado, que a su vez, le había lanzado algún aviso de querer levantarle con su cuerna. En la segunda tanda de redondos, la que se veía como clave para que ese dominio se produjera, ya no pudo cerrarla el joven novillero pues fue corneado al quedarse muy quieto en un pase de pecho con la mano izquierda que cerraba la serie de derechazos. Un conjunto de pases que de haberle salido bien al torero habría sido fundamental en esa lucha que se estaba produciendo entre el morlaco y Álvaro Serrano para saber quien mandaba y alcanzaba la hegemonía y el poder. Fue una apuesta, la de quedarse estático en todos los pases, incluido el remate, que no finalizó con acierto; y la victoria en la confrontación se la llevó el novillo, con claridad, pues frustró los fines que pretendía el torero; y, se puede decir que, a su vez, las esperanzas del público de vivir una corrida trascendente.


El percance se produjo cuando el quid del envite por el dominio y el triunfo se estaba negociando. Podría pensarse que Serrano tuvo poca previsión y tenía que haber abordado con mayor cautela la pelea con el novillo, que le había mostrado malas intenciones, pero si las apuestas no se plantean, ni se lanzan, no existe la posibilidad del éxito mayor. Realmente fue un acto de valentía y de mala suerte, y sabemos que el mundo de los toros muestra esta cara, la del infortunio, si el toro gana la contienda. El desafío que había asumido Álvaro Serrano, según fueron lidiándose los novillos elegidos para el encierro, pareció a todas luces que estuvo muy bien concebido. La presentación de los astados fue como si asistiéramos a una corrida de toros y el juego de los mismos fue de menos a más, mostrando una mayoría de ellos fuerza y casta algo que se ajustaba a las condiciones que como torero había mostrado Serrano en sus dos comparecencias del mes de mayo pasado, cuando irrumpió en la plaza de Madrid con fuerza y con frescura, con una tauromaquia auténtica y variada, con conocimiento de las suertes y con buena colocación ante la cara del toro. Las dificultades que le planteó este novillo del Conde de Mayalde y que Serrano no pudo resolver, le va a suponer un antes y un después en su carrera, pues le privó de un triunfo importante, y a partir de ahora le sitúa en una dinámica de acertar en las siguientes apuestas que emprenda y que le vienen a la vuelta de la esquina, ya que la próxima temporada ya está ahí. Si Serrano da el paso adelante y sabe conducirse puede ser un torero a tener en cuenta en el futuro; si se achanta, pues será uno más de tantos que quisieron ser y no lo lograron. La envidada de encerrarse ayer con seis novillos fue seria y no estamos acostumbrados a que en el mundo de los toros se contraigan retos reales, legítimos y verdaderos. Esto queda en el haber de Álvaro Serrano. Un aspecto que en las mismas circunstancias otros novilleros no habían planteado en la misma medida en los últimos tiempos. Como pudimos ver ayer se iba a enfrentar —y no pudo hacerlo— a un ganado bien presentado y de juego ascendente —el único lunar el primer novillo de Domingo Hernández, que curiosamente fue por delante para impedir la censura de la afición—.

 
Con este primer astado Serrano inició su labor con verónicas genuflexo, que ya de pie remató a la altura del tendido ocho. Después realizó quites. La faena de muleta, breve, estuvo bien estructurada, ligando bien las tandas con el pase de pecho final. Toreó reunido aunque en ocasiones la pierna de salida tendía a estar retrasada —un pero—. El novillo, muy noble, no decía demasiado. La estocada en la suerte natural hizo guardia por estar atravesada y quitó brillantez a su trasteo. En el novillo de Fuente Ymbro de mayor dificultad, por su movilidad y mayor acometividad, Serrano no pudo plantearle a gusto las verónicas de saludo. Luego realizó un quite original que podríamos definir como navarras invertidas. En la faena de muleta Serrano se adaptó a las condiciones del animal. La faena en la segunda raya del nueve, también breve, con cuatro tandas. Mejor colocado Serrano que en su primero le sacó pases de mérito al natural, con suavidad y mando. Luego mató muy mal de tres pinchazos en la suerte natural, y contraria, y media defectuosa, atravesada, y dos descabellos. Aquí parecía, tras este repertorio de pinchazos, que la tarde se le iba a poner cuesta arriba. Después vino la apuesta mayor con el novillo del Conde de Mayalde y la trayectoria de la corrida quedó abortada.


De los sobresalientes podemos decir que hicieron lo que pudieron y llegaron hasta donde podían llegar. Los dos con muy pocos contratos y bagaje, y la edad echada encima. Héctor Roberto despachó al tercer y quinto novillos. Aitor Fernández, al cuarto y al sexto. Este novillero quiso plantearle combate a sus enemigos logrando algún buen pase suelto en una labor con altibajos de confianza y de oficio. Con su actuación terminó un encierro que pudo haber sido mucho más de lo que fue.
 

 

 


 

ANDREW MOORE

 

 

 



 

 
 

 


 

 

 

 
FIN

Domingo, 11 de Octubre

 


David Bowie

Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos

DOMINGO, 11 DE OCTUBRE


En aquel tiempo, volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:


-El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar otros criados encargándoles que dijeran a los convidados: “Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”. Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: “La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?”. El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los servidores: “Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”. Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos.


Mateo 22, 1-14 

sábado, 10 de octubre de 2026

Vencedora


Seguramente el peor actor de la historia en El Tabarrón Que Se Nos Viene Encima


Ignacio Ruiz Quintano
Abc


A los abstencionarios no nos felicita nadie, siendo la abstención la fuerza decisiva en Andalucía, aquella California prometida en los 80 por los Guerra, más la recuperación de Gibraltar. Eso se debe a que la abstención constituye el enemigo mortal del Estado de Partidos (“Dictadura de lo Políticamente Correcto”, en jerigonza cursi), cuya razón de ser consiste en la integración (domesticación) de las masas, privadas de representación, que es el pretexto de los partidos para constituirse en órganos del Estado. Una abstención de más de la mitad haría a los partidos estatales ineficaces, y por tanto, innecesarios, que ése es su miedo, y no Vox.

Vox sólo son los golpecitos que en “Casino” se oyen en el maletero del coche de “Nicky” Santoro (Joe Pesci) camino del desierto de Nevada: es la Representación de la Nación, que patalea cuando la llevan (envuelta en propaganda) a enterrar.
Eliminada la representación (sustituida por lo que los alemanes, inventores del sistema, llaman “identifizierung von wille”), el votante no da su voto a una persona, sino a un partido, cuyo jefe se erige luego en intérprete de su “wille”. Rivera, sin otra cultura política que el pujolismo (es decir, pactismo, que requiere de ausencia de principios), “jefecea” Ciudadanos, e interpreta que en Andalucía la voluntad del votante de Vox es restar a los comunistas los votos necesarios para que los centristas puedan mandar con el apoyo de los socialistas. Que ésta, ay, es la escena truculenta con que arranca “Casino”.
–Hemos atropellado un ciervo, mamá.
El tabarrón que se nos viene encima no lo mejoraría el “acelgo” Sacristán de “Solos en la madrugada”. Todos contra el fascismo, que, sea lo que fuere, siempre son los otros. Y todos con la democracia, ninguno de cuyos tres principios constitutivos (representativo, electivo y divisorio) ha reclamado jamás nadie para los españoles, que se morirán de viejos, como las liebres de Dumas, sin catarlos.

Andalucía, la eternamente vencedora.


[Diciembre, 2018]

Feria de Otoño'26. Novillada sin picadores. Cruzarse o no cruzarse esa es la cuestión. Pepe Campos

 

Steve McQueen 

PEPE CAMPOS


Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.

Viernes, 9 de octubre de 2026. Feria de Otoño. Novillada sin picadores. Gran Final del XIV «Camino hacia las Ventas». Encierro de erales de Guadajira (encaste Domecq, procedencia Marqués de Domecq). Bien presentados. Mansos (se dolieron en banderillas) y nobles. Algunos lucieron crotales. Primero, tercero y cuarto, excelentes. Segundo y quinto, también, ideales. El sexto, con mayor nervio, movilidad y con alguna tecla que tocar para ser dominado. Justos de fuerza y boyantes, todos fueron de largo a los cites. Tres cuartos de entrada. Tarde perfecta de otoño.

Terna: Joaquín Manzur, de Reynosa (México); de azul cielo y oro; veintitrés años; silencio tras un aviso en sus dos erales. Israel Guirao, de Valencia, de blanco y oro; dieciocho años; silencio tras dos avisos y oreja. Marco Peláez, de Apizaco (México), de malva y oro; con cabos blancos; dieciocho años; saludos tras un aviso y silencio.


Los novilleros de ayer que llegaron a la final del certamen «Camino hacia Las Ventas» de 2026 han aprendido a torear en escuelas taurinas, según parece. Es un aspecto que significa que el presente ha traspasado una línea roja respecto a tiempos de antaño que no tiene vuelta atrás. Antes, en esos tiempos lejanos de la tauromaquia se aprendía, principalmente, en las capeas, en el contacto que establecían los futuros toreros (maletillas) con el ganado que se lidiaba en las fiestas de los pueblos. Un ganado no seleccionado, no elegido, sino representativo de la condición natural de la vida de aquellos momentos, una vida auténtica pero áspera, en una época de esfuerzos y de temores, de alegrías y de pesares. Eran momentos en los que un halo espiritual daba cobijo a una civilización que pensamos asemejaba ser vieja porque lo era. Esta apariencia, reflejo de una realidad, aportaba a los hombres de aquellos días rigor y les exigía coraje porque había que oponerse a la dureza de la vida antigua. Esto fue así durante mucho tiempo (a pesar de la Revolución Francesa y todo eso). Ese rico mundo antiguo de los toros, en torno al aprendizaje y sus enseñanzas, está bien reflejado, por ejemplo, en la obra del escritor y crítico taurino Antonio Díaz-Cañabate, en su Historia de una taberna (1944) y en Paseíllo por el planeta de los toros (1970). Con su lectura podemos apreciar que en el entramado de las capeas los futuros matadores salvaban la vida ante asilvestrados animales y se iban haciendo lidiadores según resolvían embestidas, comportamientos y dificultades, al tiempo que pulían un estilo propio para torear. Es posible que ya existieran dinastías, tentaderos y comodidades, pero lo usual era enfrentarse a la brusquedad del oficio ante animales imprevisibles delante de un público fiero o feroz (en la novelística taurina existen muchos títulos que tratan esta temática). Eso fue el ayer lejano. De ahí salían toreros hechos, recios, sin finuras pero con personalidad. En el recuerdo Gregorio Sánchez y Andrés Vázquez, toreros largos y de aguante; que como maestros, lo fueron de pedagogía antigua, con su verdad y su crudeza. Todo eso fue un tiempo ya desaparecido.


Hoy no hay capeas, sino certámenes de novilladas donde los aspirantes a futuros matadores compiten delante de animales (erales, en el caso de las novilladas sin picadores) nobles, mansos o bravos, y, sobre todo, previsibles. Los toreros para hacerse no tienen que ir a los pueblos en busca del momento idóneo a la hora de dar un lance o un muletazo, y recibir un revolcón o una cornada; y ser descubiertos por los gerifaltes del mundillo. Actualmente la dificultad consiste en que los profesores (entre los que habrá psicólogos) elijan o no a un aspirante o a otro para que se enfrente a un animal en un certamen, y a partir de ahí pueda disponer de nuevas oportunidades para ser seleccionado y mantenerse en esa pelea que conlleva destacar. Lo hará ante erales o novillos que pertenecen a una nueva generación de ganaderías (las del presente) que crían astados nobles, sin raza, sin casta, y con obediencia, ante los cuales es muy difícil decir algo nuevo cuando se les torea: parecen ser originados para que los toree Morante de la Puebla, con un tipo de toreo que sólo él posee, pues tiene el don de la transmisión a base de temple y estilo, y es su secreto. En definitiva, la tauromaquia está entrando en un círculo concéntrico que no deja ninguna salida, pues se ha conseguido crear un animal (el nuevo toro de lidia) que no plantea dificultades a la hora de lidiarlo ni de torearlo. Viene a ser el final (la consecuencia) de la evolución que está tomando nuestra civilización donde todo consiste en lograr el confort, en tener buena vida, en sentir sensaciones, en dejarse llevar, en no esforzarse y en verlas venir. En todo esto, la vida actual, se puede decir, ha mejorado sobre la antigua, plagada esta de sudores y de sinsabores. Hoy se viaja, y, si no, se huelga. En nuestro hoy no se aprende mediante el sacrificio ni el sufrimiento, se aprende mediante la ciencia infusa de lo etéreo, de lo dócil, de la facilidad. Así para estos tiempos de bonanza y bienestar la tauromaquia no tiene otra que crear ese toro, ya no artista, sino «excelente», correligionario del carretón. La perita en dulce. Y los toreros deben encararse a él, en sus comienzos, a través de certámenes, en una lucha amable, de circunstancias favorables, y a ser posible con un público receptivo y consentidor.


Esto es lo que sucedió en la novillada de ayer: una tarde apacible, erales a modo, novilleros correctos y un público «voyeur». La cuestión es que todo este asunto habría cosechado un mejor resultado si los profesores de los obedientes novilleros de las escuelas taurinas de cada uno de ellos les hubieran enseñado a sus alumnos que, con ese animal tan bonancible al que se iban a medir, si se cruzaran e intentaran torear con concepto curvo y rematado (clasicismo belmontino) el respetable entraría en el espectáculo y en el olé. Pero esto no sucedió, pues esa lección pareció que no le ha sido explicada a ninguno de los tres novilleros de ayer tarde. Torearon sin cruzarse en ningún instante y plantearon las faenas por las afueras, de manera reiterada. De ese modo es muy difícil emocionar. Se tenga temple o no. Se intente esto, aquello o lo de más allá. Los tres novilleros torearon de manera correcta pero sin esa verdad que aporta la cercanía concebida desde el riesgo. Torearon a la verónica y al delantal. Hicieron quites. Ensayaron chicuelinas, gaoneras y tafalleras. Iniciaron las faenas por bajo, por alto y por la espalda. Las remataron con ayudados o con manoletinas. Dieron pases en redondo y al natural. Variedad hubo. También a la hora de matar, bien, regular y mal. Digamos, que faltó el toreo canónico.

 
De los tres actuantes, Joaquín Manzur, estuvo pulcro, despegado y sin saber conectar con el respetable. Puso en escena lo que ha aprendido y puede mejorar. Israel Guirao, mostró más conocimiento, también en ser consciente de no cruzarse, en una faceta que debería subsanar. Por último, Marco Peláez, en algún momento quiso acompasar su toreo, tirar de pellizco, aunque sin la virtud del mando.

 
Lo más torero del encierro fue el extraordinario par de banderillas que se marcó el subalterno Jesús Robledo «Tito» en el tercer eral. Y lidió con solvencia, Raúl Cervantes, al primer astado.
 

Sábado, 10 de Octubre

 


Robert Palmer

viernes, 9 de octubre de 2026

La bicha del Régimen




Ignacio Ruiz Quintano

Abc


La bicha del Régimen es la abstención.


–Todo es un bucle donde nadie nos da explicaciones –dijo el otro día en un concierto Dani Martín, ex de El Canto del Loco, a su público–. Yo os animo a que no votéis a nadie. A nadie. A nadie. A nadie.


¿A nadie? “¡Fue Nadie quien te cegó!”, le grita Ulises al cegado Cíclope en el momento decisivo de su intento de huida de la cueva. Sloterdijk cree que, con esta exclamación, Ulises, maestro de la autoconservación inteligente, alcanza la cumbre de la presencia de espíritu. Sloterdijk es alemán, y en Berlín, en tiempos de Guillermo II, corría un dicho que se atribuía, según Madariaga, “al” capitán de la guardia a caballo del emperador: “Primero es el emperador; luego, su capitán de la guardia de a caballo; luego, su caballo: después, nadie, después nadie, y después, nadie. Y luego el capitán de la guardia de a pie”.


Por un instante creímos ver en Dani Martín, con su “abstenerse”, a nuestro Diógenes de Sínope (“autónomo e irónico”, dice Soterdijk). “Peligrosas palabras”, tituló la prensa oficial, y como “peligroso” es palabra causal, en seguida llegó el desmentido de Dani Martín, un folio de arrepentimiento como el de los acusados en los procesos de Moscú: “Cuando cometo un error, me gusta pedir perdón. Si hay algo necesario en este Estado de Derecho es ir a votar, así que quiero pedir disculpas por mis palabras equivocadas”. Bujarin necesitó de menos palabrería para, “con plena libertad”, confesar “haber envenenado todo el trigo de Ucrania”.


–¡Es la abstención, James Carville!


Vivimos en un Estado de partidos, donde todo es mentira menos lo malo (“Por el consenso normativo, los partidos transfieren al partido en el gobierno 'el derecho de no oponerse' a su acción legislativa. Y por el consenso expeditivo, la oposición comunica al gobierno su intención de no trabar los decretos que no merezcan su conformidad pública”). Para Trevijano, el modo coherente de vivir aquí es la abstención: “La manera útil de estar presente en la ciudad, la forma digna de participar, críticamente, en la oposición a lo público, cuando los gobernados, por la condición antidemocrática del régimen que los gobierna, no pueden intervenir en la cuestión decisiva de la libertad: la formación del Poder”. La naturaleza y el alcance del Poder político están decididos de antemano en el Estado de partidos.


–La abstención –explica Trevijano– es enemiga de los partidos de integración de las masas en el Estado (no de los de representación: Usa e Inglaterra). Aquí, una participación inferior a la mitad del censo priva a los partidos de su potencial integrador, en virtud del cual se justificó su conversión en órganos estatales, y dejan de ser necesarios al Estado y devienen enemigos mortales de la sociedad. No pierden legitimidad, pues nunca la tuvieron, sino eficacia.


Los españoles, concluye, acuden gozosos a las urnas porque en ellas se hacen funcionarios por un día.


[Diciembre, 2025] 

Viernes, 9 de Octubre

 


Cat Stevens

jueves, 8 de octubre de 2026

Lavoisier



 Lavoisier con cuello de guillotina



Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    Antoine-Laurent de Lavoisier fue un químico (“mira, como Rubalcaba”) que fundó la química moderna y con eso compró un cargo que le confería la nobleza, pero entonces vino le Revolución, y cuando quiso votar en el tercer estado fue expulsado del colegio electoral, pues había perdido, por noble, el derecho a votar con los plebeyos. Acabó en la guillotina con que Pablemos y Errejón quieren recorrer España, como los afiladores, en una “kangoo”.

    –Ha bastado un instante para cortarle la cabeza, pero Francia necesitará un siglo para que aparezca otra que se le pueda comparar –protestó Lagrange.
    
No otra cosa fue la Ilustración.

    Pensemos en Lavoisier, si queremos entender las tribulaciones del novato Snchz, copado por el aparato de propaganda del Estado en demanda… ¡de su abstención!

    Un caballo, un caballo, mi reino por un caballo.

    Una abstención, una abstención, mi reino por una abstención.

    Es de justicia poética que los despachos oficiales del Estado de Partidos en Madrid (como en Barcelona) estén presididos por una cruz de Tàpies, el de la cara de indio comiendo bicarbonato.
    
–Tuvo Tàpies –escribe Ullán– el insólito aliento de transfigurar en espíritu, admirable y palpable, la letra del murmullo escurridizo: “Llevamos un tesoro en un vaso de barro”.
    
Uno, abstencionario de toda la vida, sabe que la abstención es el terror de la partidocracia, que vuelca toda su propaganda en llevar a la gente a votar. “Lo que sea, pero que vote”. Piperos de la politología (bobos solemnes, en lenguaje mariano) hay que tienen los santos redaños de pedir el voto obligatorio. Y ahora, por amarrar el tesoro del vaso de barro, el Estado de Partidos se rebaja hasta la humillación para mendigar de Snchz una triste abstención. Con un gobierno sin oposición, ¿qué van a pensar de la democracia los niños?

    Un paisano muy facha (e influyente) de Lavoisier, François Quesnay, lo dejó escrito:

    –En un gobierno, el sistema de los contrapesos es una idea funesta.

[Agosto, 2016]

Almería abundosa en talentos y uno que asoma en Córdoba

Ghailan con el Europa

 

Francisco Javier Gómez Izquierdo


        Se plantó el Burgos en Almería con la humildad y aplicación acostumbrada. En el calentamiento daba miedo el banquillo almeriense, como pasara aquí en Córdoba, donde se sentaban Embarba, Miguel, Morcillo, del que no entiendo sus suplencias, Álex Sola, un carrilero extraordinario del que me habían contado algún que otro chispazo que ha corroborado en la celebración del trabajado triunfo ante el Burgos en la noche del sábado, no por el choque de su BMW contra coches aparcados, si no el abandono del vehículo en plena vía al que regresó a recoger lo que fuera para volver a abandonarlo a la carrera. Que si detenido, que si el triple de la tasa... ¡Qué cosas se ven!  Karrikaburu, con el 7 del Burgos que llevara Juanito y al que también pillaron en una parecida el otro día, marcó el 0-1 en el minuto 38 tras meritoria jugada de Llabrés por la izquierda. A estos dos, más Forés y quizás Vencedor los voy viendo con mejores ojos. Aguantó con disciplina y hasta pudo ampliar el marcador el Burgos, pero la verdad es que fue muy dominado y García Pimienta, un entrenador que me parece bastante mas serio que Rubí, otro de esos fanáticos del sistema que ignoran la importancia de la defensa en segunda división y que tantas frustraciones ha repartido en Almería, tiró de triple cambio: Miguel, Chirino y Embarba -plan B de todo buen entrenador, tal que Pacheta en San Sebastián con cuatro cambios a la vez o tres en Córdoba y dar la vuelta al marcador- para que al final en el 78 Cypenga, un tipo eléctrico que remata rápido y vistoso lo que le sirvan con elegancia, y en el 86 Miguel, de trallazo creo que tapable, rubricaron un 2-1 dando la sensación, a mí al menos, de que esta temporada igual sí que asciende a Primera la mejor plantilla de Segunda.


     Y anoche, con bocata de tortilla a esperar al Tenerife. Ya se sabe que el rival del Córdoba de Iván Ania, cualquiera que sea, va a marcar uno o dos goles por lo menos, por eso cuando  a Eder García el VAR le concedió el golazo en el minuto tres que el señor Ojaos Valera no vio -pasó por el VAR para el gol fantasma- dije al presidente de mi peña que aún faltaba el gol de ellos. Y vino. Al cuarto de hora en uno de esos carajales típicos de la defensa aniana. Pero ayer el Córdoba estuvo "combinativo", fabricó jugadas vistosas, pases con sentido tras desmarque, movimientos entrenados... Sí, bien entrenados. Yo creo, en mi modesta opinión, que la fluidez llegó por la irrupción en el once de Ghailan, un flaco que ha llegado de 1ª REF, y que el primer día que lo vi me pareció pataleto. Ayer demostró que su zurda tiene categoría, que ve rápido el desmarque, que si llega a línea de fondo centra donde debe estar el nueve y hasta está capacitado para ponerla en la cabeza de ese mismo nueve para que sólo tenga que empujar como ayer a Percan y que incomprensiblemente falló. Es muy zurdo y también él echó fuera un gol de absoluta simpleza; de empujar sólo, pero... Ghailan fabricó el 2-1 que culminaron entre Bri y Percan, pero la trasera del Córdoba es frágil y Ranos, un desconocido alemán-armenio empató a dos. Miedo entre el respetable hasta que Isma Ruiz, el más querido por sus demostradas virtudes, empalmó un trallazo para el 3-2 definitivo. "Los partidos del Córdoba no son aburridos porque siempre hay goles", me dice Esteban desde Burgos. Cierto. En las primeras ocho jornadas 13 goles a favor y 18 en contra. Sólo el Ceuta ha encajado tantos. Los mismos 18 goles. ¿No va a tener remedio esta sangría? ¡¡Ah!! En la segunda parte, Álvaro Cervera, otro entrenador serio y formal, puso con el 29 a Daniel Fernández, zurdo por derecha de 18 años. Me pareció jugador espectacular. De regate más que llamativo; gentes con influencias ya le tendrán en la agenda. Buena noche ayer. Vimos asomar el talento de Ghailan y Dani Fernández. ¡Ojalá progresen mas que adecuadamente!.


imagen: Ghailan con el Eu 

Jueves, 8 de Octubre

 


Spandau Ballet

miércoles, 7 de octubre de 2026

Las dos realidades



Eric Voegelin


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Para entender la política manicomial que padecemos en Occidente, el alemán Eric Voegelin promocionó en los 30 el término “pneumopatología”, acuñado por Schelling, para designar las enfermedades espirituales de naturaleza pneumopática, no psicopática: es el espíritu, no el alma el que enferma.


–El mundo occidental atraviesa un proceso de descomposición cuya causa es la secularización del espíritu –dirá Voegelin, que no cree que pueda combatirse una fuerza satánica (que haberla, háyla, y nos lleva a la guerra) sólo con moralidad y humanidad, “pues lo satánico no es sin más lo moralmente negativo, lo repulsivo, sino una fuerza y, ciertamente, una fuerza con un gran poder de atracción”.


Décadas más tarde, el polaco Andrzej Lobaczewski tomó de un científico húngaro el término “patocracia” para designar la “ponerología política” (estudio del mal) en el sistema soviético, en seguida copiado (¡y perfeccionado!) por las oligarquías liberales de Occidente, como avisó (“la UE es la nueva URSS, un monstruo que debe ser destruido antes de que se consolide como un Estado totalitario”) Vladimir Bukowski, sin el éxito de Catón con Cartago.


–Lo que viene, viene, y cuando llegue, nos encontrará a la altura de las circunstancias –resume Thomas Mann este cruzarse de brazos ante lo inexorable.


No fue Hitler, sino la corrupción generalizada de la sociedad (moral, intelectual y espiritual) la que determinó el fin de Weimar. Las iglesias, que estaban obligadas a defender la dignidad humana, padecían la misma corrupción que la sociedad: también ellas habían perdido el contacto con la realidad.


De una sociedad corrupta, dice Voegelin, no puede brotar ninguna elite (“no nos interesa la realidad, tenemos otros valores”) capaz de preservar el orden.


La “pneumopatología” conlleva la pérdida de la primera realidad (la real) para situarnos en la segunda realidad (la imaginaria), realidad paralela creada por la ideología, donde hoy nos tienen viviendo a todos.


–La segunda realidad es una construcción que nace del deseo del “más allá” en esta vida. El rechazo de percibir lo real no es resultado de la ignorancia, sino fruto de la voluntad deliberada de no comprender. Cuando se toma conciencia de que las fantasías son irrealizables, surgen los arrebatos de ira.


En “Hitler y los alemanes”, Voegelin niega el carácter “inhumano” del Führer; era, dice, absolutamente humano, aunque su humanidad estaba enferma o perturbada por una “pneumopatología” que hace que la imagen falsa de la realidad sustituya a la auténtica realidad. Surge así el conflicto entre las dos realidades, reflejado en la construcción de sistemas forzosamente falsos, pues ningún sistema puede representar la realidad, lo cual obliga al engaño. ¡La voluntad de engañar! El resultado del conflicto no es la estafa, sino la mentira, con el fin de hacer pasar la segunda realidad por la primera.


De ahí que en el corrupto Estado de Partidos todo sea mentira menos lo malo.


[Junio, 2024] 

Miércoles, 7 de Octubre

 


Pitas, pitas

martes, 6 de octubre de 2026

Generación porcuna


Sir Jacob William Rees-Mogg

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


La “boomer”, que sería la mía, es una generación porcuna, con arreglo a la descripción que Jean Clair, académico de la Francesa y ex director del Picasso de París, nos dejó de la socialdemocracia:


–Comemos, dormimos como animales en una granja próspera y bien surtida: comer y dormir, sexo, ¡la granja de Occidente!. No hay ninguna emoción en las vidas de la mayoría de los ciudadanos del mundo próspero, y eso se refleja en el arte: a lo máximo que aspira es a ser divertido.


La generación “boomer” vivió de los padres hasta que pudo vivir de los hijos, y en Europa su legado para los nietos es un futuro reducido a una guerra de exterminio: el Estado los secuestrará en las calles para llevarlos en una camioneta, esposados, a la picadora de carne en el frente.


–¡Pero a mí que no me toquen la pensión!


Dice Chas W. Freeman Jr. que Donald Trump “ha captado correctamente el ‘Zeitgeist’ de la época, el espíritu de nuestro tiempo, que es genocida”, cuando, nada menos que en la tribuna de la Onu, “básicamente está declarando su intención de cometer un genocidio contra el pueblo de Irán, y la gente se queda ahí sentada y no dice nada. ¿Por qué no dicen nada?”


Lo anticipó Trey Yingst, que es como el Broncano de la Fox: “Hola, chicos. Buenos días. Acabo de hablar con el presidente Trump sobre la situación con Irán. Le dice a Fox que está en modo de tomar una decisión: ‘Si llega el momento, hago volar por los aires a toda la nación, más les vale comportarse’.” Las formas, desde luego, no las ha sacado Trump de leer “La educación de Henry Adams”, y le pegan más a un Tony Soprano que a un JFK, aunque tampoco el tiempo, la época, merezca otra cosa.


Todo son señales, en efecto, de que los ricos desean una nueva limpieza de pobres, que son legión y comen como limas. ¡La guerra como “igiene del mondo”! Lo explicaba el otro día Sir Jacob William Rees-Mogg, “un fantasma loco”, como decía Santayana que es un inglés cuando deja de ser reservado y religioso: los plebeyos, venía a decir el Sir, deberían estar alistándose en masa para sacrificarse con el honorable propósito de salvar a los ricos.


–Necesitamos recuperar el Deber y el Labio Superior Rígido –resume el Sir.


Mas no será la hambruna (peligran hasta las patatas) lo que desate la Revolución. En su “Primavera revolucionaria”, Christopher Clark recuerda que la geografía del hambre en 1845-47 y la geografía de la revolución de 1848-1849 son totalmente diferentes. “A lo largo de la historia, es la mansedumbre de los más pobres lo que, sin duda, sorprende, no su disposición a desafiar las condiciones que los empobrecen: la regla general es que el empobrecimiento tiene más probabilidades de dejar a la gente ‘sin palabras’ que de inducirla a una acción concertada.”


Por eso el “boomer” duerme tan tranquilo.


[Martes, 29 de Septiembre] 

Martes, 6 de Octubre

 


Al cabo de la llave está el metal en que aprendiéramos
a desdorar el oro

lunes, 5 de octubre de 2026

Entre Súper Mario y el parón

 


El kung-fú de Kang-In Lee


Ignacio Ruiz Quintano
Abc



Repetimos poco (para lo importante que es) lo que Churchill dijo a Alfonso Paso, que era del Atleti, cuando coincidieron en la Costa Azul: “Hay dos cosas que los ingleses nunca podremos tener: una es el Mediterráneo, y la otra, el Real Madrid”.


El Mediterráneo es ese lago desde el que, al decir de algunos periódicos, los rusos atacarán a España. ¿Por qué? La única razón sería que son rusos, pues sólo un ruso derrocharía un dron en atacar a un país como España, absolutamente irrelevante, hoy, en la vida internacional. Otra cosa es el Real Madrid.


El Real Madrid es el primer club deportivo del mundo (motivo por el cual estorba a todo el mundo en España, cuya descomposición existencial amenaza con arrastrarlo) y la última tradición española que queda en pie. Los ingleses, desde luego, carecen de las tradiciones del Mediterráneo y del Real Madrid. Tenían la de los pubs, pero una mano negra, con la ayuda de fondos buitres, se la están arrebatando. Y no digo yo que no sean los mismos buitres que en el fondo buscan hacerse con el Real Madrid, donde Mourinho, en pleno parón, parece solo como el Hombre Solo de Mingote. Se filtran estadísticas según las cuales los jugadores blancos corren como esos “bumers” que muy de mañana van por la acera a paso ligero en lucha contra el azúcar. ¿Habrá cambios tras del parón? ¿Hará Mourinho la Revolución? ¿Era tarjeta roja la coz de Kang-In Lee?


–Hay que aprovechar el parón para dialogar –proponen los trincones de la moderación (en palabras de un sabio, “la moderación en las formas se impone siempre que la insensatez y el extremismo de fondo han pactado la impunidad de sus desmanes y delitos”).


Dialogar, lo que se dice dialogar, fuera del campo sólo lo hace Lamine’2030 en la consulta televisiva de Valdano, que es algo así como nuestra doctora Melfi del balón. Dialoga el muchacho que “en el fútbol europeo hay pocos jugadores que jueguen como yo juego, que hagan disfrutar de esa manera”, y exige el Balón de Oro para sí porque el mérito del gol en la Final del Mundial no fue de Ferrán, que lo anotó, sino de Lamine’2030, que hizo un arrastre de defensas. Y dentro del campo, dialogar, lo que se dice dialogar, sólo lo puede hacer don Raphael Dias Belloli, Raphinha, futbolista raro, raro como perro verde, que fuera del Barcelona sólo es otro Manolo Clares (“¡Manolo marca ya!”, le decía Cruyff, harto de asistirle), pero que dentro del Barcelona parece Zico, y con un bigote que tiene engorilado al trencilla Ortiz, el Súper Mario del CTA (“Me gusta tu bigote”), organismo que apuesta por el diálogo, salvo que el interlocutor sea Vinicius y porte el brazalete de capitán, que entonces es amarilla con advertencia de expulsión.


Eso no encaja en la teoría de Steiner según la cual las perversiones sexuales (si el sexo es lenguaje) son análogas al habla incorrecta.


–Si el coito se puede esquematizar como diálogo, la masturbación parece ser correlativa a la pulsación del monólogo –decía la teoría de Steiner.


En España el diálogo arbitral lo puso en marcha Mateu (“Toño”, para los colegones), y lo tiene contado por ahí Sergio Canales: “En un partido contra el Cádiz iba corriendo y de repente Mateu me preguntó: ‘Sergio, ¿cómo están tus padres? Dales recuerdos’. En el 90 íbamos 0-0 y le dije: ‘Están perdiendo tiempo. Dale un poco de caña’. Me sacó amarilla. Y contesté: ‘Oye, si no te puedo decir nada no me preguntes por mis padres’. Y me sacó roja.” Ahora asistimos al diálogo sobre el césped entre el futbolista don Raphael Dias Belloliy y el árbitro don Juan Martínez Munuera. “Estate atento con los bloqueos y los agarrones, me van a romper la espalda, cuando marques una o dos faltas, dejarán de hacerlo”, dice don Raphael a don Juan. Y don Juan contesta: “Ya se lo he dicho a ellos.” Nada que ver con la actitud del palurdo de Súper Mario que despachó el derbi, que a la pregunta de Valverde, capitán y perjudicado en la agresión de Kang-In Lee, de si había tarjeta, respondió con esa risa tan española del tonto que con la mueca te está diciendo “¡a mí que no me toquen el cocido!”.



[Sábado, 26 de Septiembre]