martes, 1 de septiembre de 2026
Hotel California
lunes, 31 de agosto de 2026
¡¡Pacheta, un señor de Salas, y Dani Díaz, un mozuco de Torrelavega!!
Hughes. Real Madrid, 4; Málaga, 0. Mou consigue la espabilación general
Hughes
Pura Golosina Deportiva
Vi el partido en diferido. Cuando lo veo así, paso las típicas tardes huidizas en que trato de no ver nada, ni hablar con nadie. Esta vez me pilló en una residencia de ancianos, y fue más fácil. No ponían el partido, ni había transistores. Cuando yo esté (si llego), por favor, que tengan Movistar. No sé si me llegará la pensión. Yo creo que no. Me consolaría ver al Madrid, aunque de fondo siguiera Carlos Martínez...
Mou rotó, y no estaban los del toque, Arda y Bernardo (que se mordía las uñas, un poco nervioso, señal buenísima), pero a cambio entró Trent, que es un escándalo. De tan bueno que es se hace problemático. Lleva las medias a media altura, y con esas piernas finas, en mi cerebro tardoochentero se me figura un Gordillo con toque de Michel. Ese lado gordillesco, de correr la banda, que no es lo suyo, se le notaba más hoy. Estaba mejor Trent porque todos están mejor. Mou ha conseguido la espabilación general.
El equipo le buscaba mucho al principio. Hubo un pase excelente, pero excelentísimo de Huijsen. Eran los dos mejores ‘tocadores’, eso que se dice ahora, los jugadores “con pie”, como si los otros tuvieran muñones. Se supone que en esa categoría lisiada estaba Camavinga, que estuvo estupendo. Camavinga está centradísimo, entra y sale de las jugadas con las ideas más claras, y si uno mira de lejos recuerda más un Davids que al mismo Camavinga dubitativo del año pasado.
Camavinga es un caso extremo de clarificación, de la clarificación de roles que ha logrado Mourinho. Él y quizás Bellingham, algo previsible en el entrenador que tuvo a Lampard.
De esos minutos de tanteo con Trent fuimos pasando a otros de aparición de Bellingham, cuya corpulencia y braceo no se han visto desde Redondo.
Pronto el Madrid estaba en la posición que uno espera en casa: atacando el dichoso bloque bajo, o sea, como un escultor ante el bloque de mármol. Presionaba el Madrid arriba y el público malaguista, que había y mucho, celebró con olés salir del área, todo un hito.
El Málaga, con un fascinante Izan Merino, tiene en sus jugadores algo muy representativo. El conjunto boquerón, creo que se decía antes, como a los de Ceuta les llaman caballas.
Pasado el cuarto de hora, llegó el primero, un golazo de Bellingham, hecho un talgo: recoge la pelota, se va de uno, de otro, y coloca. Alguien pidió falta pero los jugadores malacitanos parecían infantes a su paso labrado.
¿Por qué a veces malagueño y otras malacitano?
Si yo fuera de allí, de la ciudad del paraíso, creo que preferiría malacitano. Antonio Banderas, con su bolsito de señor, se hacía malagueño.
En el 1-0 hubo un instante de duda arbitral, de posible VAR, y en Mou asomó una divertida cara de ira sofocada a duras penas.
Mourinho y sus suetercitos luciendo ese ligero descuelgue pectoral, de la tetilla, ese otoño pectoral... pero ¿qué sentiríamos si Mou fuera en plan De la Fuente? Creo que su sabiduría exige eso, estar así.
Hubo una jugada espectacular en la que el Madrid tuvo, digamos, rutilancias galácticas: Trent pegó un patadón, pero hasta los despejes le salen geniales y se convirtió en un pase que Mbappé controló casi perfectamente. O sea, cualquier pedrada de estos jugadores, uno u otro la salvan, la remedian, la aurifican...
Se ve también ahí que el Madrid, como equipo, está afilando el cuchillos de los contragolpes.
Era un sopapo tras otro y en el 25 llegó el 2-0, Bellingham llegando de cabeza al rechace de una acción de Mbappé, algo que veremos muchísimo. Jude va a ser el coche escoba de mucho de lo que produzca, deje, suelte, se le caiga a Mbappé...
La finura, los del pie, eran Trent y Jude, sin olvidar a Huijsen, que dará alegrías a los que apostamos por él. Si lo hubiéramos hecho de verdad, o sea, poniendo dinero, creo que veríamos un pellizco este año.
Y de Trent llegó el tercero, que se fabricaron él y Mbappé, en paredes sucesivas: toma, dámela luego, pónmela así, algo que hace mucho Mbappé, ponerle el balón al que le tiene, a su vez, que ponerle el balón, activar a sus asistentes...
Marcó el gran e histórico Mbappé y en el palco lo celebró Ester Expósito, su novia y, más importante, sobrina del tron, aunque las miradas del cronista, que rara vez se desvía del fútbol (su profesionalidad o, en este caso, su amateurismo es un sacerdocio), se fueron a la amiga, asomando el eros añejo o machucho.
Menos mal que Mbappé no sabía “atacar los espacios”, como se llegó a leer (el castigo neuronal a la larga de leer estas cosas...).
Vimos a Vini tapando banda, ayudando al lateral, vislumbres de su posible etooización.
Con 3-0 a la media hora, ¿habría tensión? ¿se relajaría el Madrid? La idea de mantener la excelencia, la voluntad, si uno se fija, ya nos choca, nos parece una cosa como prusiana y decimonónica, un vestigio de otra economía de las cosas.
Otro Madrid se hubiera ido desdibujando, entreteniendo, entrado en una larga pájara o en un correcalles, pero el de Mourinho mantuvo un grado aceptable de compacidad (de ser compacto) y un ánimo combativo.
Los mediocentros, los pivotes, el 6 y el 8, Valverde y Camavinga, se iban convirtiendo, se están convirtiendo en otra cosa. No es el toque lo suyo, es el tacle, el tackling. Son como dos segadoras locas, dos sierras mecánicas sueltas en el medio campo, cortando todo. Brillan en eso, pero cuanto más brillan más subsumidos están en el conjunto, en el todo, como si entregaran su individualidad, sus veleidades, sus pinitos de antes, a la idea del entrenador.
La primera parte se cerró con una odisea de Brahim que, como casi siempre, casi llega. Parecía un vespino napolitano dando pequeñas arrancadas y frenazos.
La segunda fue otra cosa, todo más flojo, pero todo en su sitio. Sólo hubo un par de instantes en que Camavinga hico una cosa rara, como si volviera al pasado y, con él, nos quisiera meter a todos. En la mente de Camavinga, en su concentración, está la temporada. Si Mourinho domina esa cabeza, si centra a ese chico, ¿qué se le puede resistir?
En el Madrid hubo todo el tiempo una buena circulación sin manierismo, hija quizás no tanto del toque como de la buena colocación. Y siguió habiendo presión. Belligham parece el más interesado, quizás egoístamente porque es quien más saca de ella; por ejemplo, su tiro al palo en la segunda mitad. Sería un golpe maestro de Mou: “Mira, Jude, si presionas como un loco, si de alguna forma haces de intermedio y transmisor entre las dos segadoras locas de detrás y los de arriba, si lo consigues, si los contagias, el 51% de lo que obtengamos será para ti, para tus goles”.
Así, el Bellingham goleador sería compatible con el más abnegado mediocampista, una cuadratura del círculo que podría lograr Mou o José, como muchos mourinhistas han decidido llamar a Mourinho.
Hubo cambios. Vamos confiando motrizmente en Diomandé, locomotrizmente en él. Es más bailarín que tarugo, desde luego. Deja una maravilla un día, otra al siguiente...
Salió Valverde con aplauso de Tchouameni (el realizador parece, por fin, de Real Madrid TV) y entraron Bernardo y Güler, que marcó el cuarto tras gran asistencia de Vinicius. Yo creo que todos dedicamos el gol al torturador comentarista Maldini, que había dedicado su jornada laboral a repetir la frase “no le sale nada a Vinicius”.
Pero este año, el fútbol no acaba con el partido. El fútbol sigue en las ruedas de prensa. Mourinho habla y en cada frase pule la obra y nos va entrenando a todos. Cada cosa que dice es un concepto. Ahora meteré esta croniquilla, que ya se ha hecho muy larga, y me iré a la cama (es tarde ya) con pinganillo para escucharle. Las palabras del míster me llevarán al orden y luego, dulcemente, al sueño.
In Mou We Trust
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Arrancó la Liga (¿quién lo diría?), donde toda la ilusión del madridismo está puesta en José Mourinho, dueño de eso que Paula llamaba “personalidá”. “In Mou We Trust!”
Con la Liga tebana le pasa a uno lo mismo que a Jardiel con las chicas de Hollywood, que nunca sabía si habían pasado por la acera veinte mujeres o la misma mujer veinte veces, y del perezón que nos produce semejante descalzaperros competitivo sólo nos rescata la acreditada personalidad de Mou.
Ruano le dio muchas vueltas al fenómeno de la personalidad, para llegar a la conclusión de que el papel que nos dan los otros en la gran comedia humana influye de una manera enorme y es muy difícil ir contra él. Con frecuencia, explicaba, encontramos también cómodo jugar varios y opuestos papeles a gusto de cada público. Unos nos quieren porque “han descubierto” que tenemos un fondo infantil y tierno. Otros nos admiran porque somos complicados y diabólicos. El camino más corto suele ser no llevar la contraria. Nadie perdona haberse equivocado. Habrá que ser infantil y demoníaco según entre qué público estemos. En el caso de Mou, infantil con la prensa y demoníaco con los negreiros, que ahí siguen todos, tan ternes, como el dinosaurio de Monterroso.
–Bueno, bueno, pero entonces ¿qué es la personalidad?
–¿La personalidad? Yo creo, amigo mío, que es una versión. Una versión que dan los otros, y que el ser humano, más o menos, acaba por aceptar.
¿Xabi Alonso no tenía personalidad? No, Xabi Alonso tenía leotardos y unas New Balance como las del pepero Casado, y así no se puede dar rienda suelta a una personalidad. Por Ihering sabemos que el mundo romano, de donde venimos, no estaba hecho para los caracteres débiles, mientras que hoy (y esto lo dice Ihering) “el derecho los protege desde el nacimiento a la muerte, como si fuéramos seres inválidos”. En el Derecho romano antiguo quien se encuentra oprimido es porque se ha dejado oprimir y quien ha sido engañado es porque se ha dejado engañar: un hombre nunca debe dejarse engañar ni oprimir, y esa idea constituye la esencia profunda del sentimiento jurídico romano.
–A una personalidad que llegaba a imponerse se le consentía lo que nunca se hubiera permitido a los demás.
Hay que tener mucha personalidad para aceptar sin tirar el templete un arranque liguero como el que el Sistema le ha organizado al Madrid: cuatro partidos en trece días, con la pretemporada todavía haciéndoles bola a los futbolistas, que hay que ver a ese Vinicius, que volvió de las vacaciones hecho un Hazard. Cuatro partidos en menos de dos semanas obliga a los jugadores a dormir en el autobús, y a Mourinho, a convertirse en un Steve Jobs, de cuyos ingenieros, atropellados por los horarios, se divorciaban, víctimas del estrés, todas las esposas, conocidas en sociedad como “las viudas de Apple”. Aquí serían “las viudas de Valdebebas”, y tampoco estoy muy seguro de que una modesta Liga española valga la pena de un divorcio. (Recordemos lo que Ronaldo le dijo famosamente a Florentino: “Presidente, si yo estuviera casado con una mujer como la de Figo tampoco saldría de casa”).
–Chicos, quiero confesarles algo –dijo Guardiola hecho una Rocío Jurado (“Se nos rompió el amor / de tanto usarlo”) a sus discípulos en el City–: estoy divorciado de la mujer más hermosa de su planeta, mi esposa, mi ex esposa. La amo muchísimo, pero perdimos la pasión. En sus vidas, hagan lo que hagan, háganlo con pasión. No quiero buenos jugadores, quiero jugadores con pasión.
Total, que Vinicius, para estar bien, tiene que dejar el pan, pero no a la novia, que este año tenemos puestas todas las esperanzas futbolísticas en el “locurón” para la vista de esa línea de ataque Mbappé, Vinicius y Diomandé. ¡Diomandé! Como diría Churchill, “la democracia es llamar a Diomandé por teléfono a las cinco de la mañana y que sea Mourinho cantándole ‘Je t’aime… moi non plus’ en el perfecto francés de Gainsbourg”. Lo demás, sólo literatura mala de esos fosfenos del antimadridismo, que diría Escohotado, que la ciencia pipera cataloga en valdanos, relaños, maldinis y demás yerbas.
[Sábado, 22 de Agosto]
domingo, 30 de agosto de 2026
La llamada
La pena es que el bulo del teléfono colgado estuviera ya quemado con la llamada de Trump a Turnbull, el primer ministro australiano, con lo bien que nos vendría hoy, para impresionar en el juicio a Mas, un “Mariano cuelga el teléfono al presidente de los Estados Unidos”.
[Febrero, 2017]
¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios
DOMINGO, 30 DE AGOSTO
En aquel tiempo, comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte.» Jesús se volvió y dijo a Pedro:
-¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios.
Entonces dijo a los discípulos:
-Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará. ¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá, con la gloria de su Padre, entre sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta.
Mateo 16, 21-27
sábado, 29 de agosto de 2026
José Mourinho: "Yo no pertenezco a la tribu"
Y a Valdebebas, con el director de ABC, Bieito Rubido (albacea, por cierto, de los saberes del grande Arsenio Iglesias), y Tomás González Martín, fui para preguntarle únicamente eso a José Mourinho, el portugués “viril, seco, íntegro, profesional, competitivo y de una moral señorial” del que Hughes tiene dicho que es como un Nietzsche que se puede explicar en la escuela.
Valdebebas huele a spa.
Sala de jugadores, decorada con posters de estrellas madridistas en mueca y grito de “Apocalypto”.
Y, al fondo, el despacho del jefe, ese tipo de “irresistible y agresiva brillantez”: periódicos portugueses e italianos (“en Italia me sentí muy amado”); una silueta de Mou con su dedo en alto (el dedo de Número Uno de Luis Miguel en Las Ventas); la fotografía de su llegada al Real Madrid (“aquí sí que era yo joven”); balones en lo alto de un armario; y humanizándolo todo, las fotografías familiares (esposa, hijos) y una Biblia.
La Biblia (de tapas encarnadas) sobre la mesa de Mou.
San Francisco jugaba con la Biblia a la ruleta: abría al azar una página y decía: “¡Así lo haremos!” Del mismo modo San Agustín dio con el texto que cambió su vida. Y Balduino, rey de los belgas, le contó a Ratzinger que en los momentos de apuro abría la Biblia y daba con la palabra que le indicaba el camino.
Bernabéu decía que hablar de entrenadores era como hacerlo del sexo de las avispas. Su ideal era una mezcla de artista y científico. Y una figura sagrada.
Doce años de entrenador, ocho de ellos fuera de Portugal. Y feliz en Madrid. En familia. “Calladitos, como siempre hemos hecho.” Viviendo para el fútbol, mas no para el entorno del fútbol.
–Yo no pertenezco a la tribu.
Manos grandes, muy masculinas.
Uno va a ver a Mourinho con el prejuicio aquél de Richard Ford de que con los deportistas puedes estropearlo todo si les hablas en tu tono normal (les asustaría mortalmente, pues les demostraría que el mundo es más complejo de lo que les ha enseñado su entrenamiento).
Hay mourinhismo (blanco) para mucho tiempo, dicho sea para disipar el temor de Pedro Ampudia de que Mourinho pudiera ser un Ethan Edwards (“Centauros del desierto”) eternamente crepuscular, tras el que siempre se cierra una puerta.
[Mayo, 2012]
Sábado, 29 de Agosto
Rocanrol. Get The Water. Hoy, 18:30 PM. Into The Wild Festival
viernes, 28 de agosto de 2026
Quinta y última del verano madrileño. Christian Parejo nos hizo rejuvenecer medio siglo. Pepe Campos
Pepe Campos
Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.
Jueves, 27 de agosto de 2026. Quinta corrida de toros (y última) del verano madrileño. Encierro de toros de Pedraza de Yeltes (encaste Juan Pedro Domecq —línea Aldeanueva—). Bien presentados, aunque desiguales en hechuras. Toros grandes, altos y largos, con buena encornadura. Primero, cinqueño, abierto de cuerna, con buenas perchas. Segundo, ofensivo y astifino, bien hecho. Tercero más terciado, bajaba en presentación. Cuarto, inválido, muy protestado. Quinto, enorme, alto, largo y hondo. Sexto, cinqueño, alto y largo. Nobles y mansos. Haciéndoles el trasteo por derecho desarrollaron embestidas templadas. Más de un cuarto de entrada. Noche de verano fresca.
Terna: Francisco José Espada, de Fuenlabrada (Madrid); de azul marino y oro; con cabos blancos; once años de alternativa; tres festejos en 2025, y uno en 2026; silencio tras un aviso y silencio tras aviso. Joaquín Galdós, de Lima (Perú); de perla y azabache; diez años de alternativa; siete festejos en 2025 y tres en 2026; silencio tras un aviso y silencio. Christian Parejo, de Chiclana de la Frontera (Cádiz), de rosa palo y oro, con cabos blancos; tres años de alternativa; cinco festejos en 2025 y ninguno en 2026; ovación tras aviso y oreja.
Suerte de varas: no se cuidó ponerlos en suerte para el caballo. En general se les picó con metisaca y se les tapó la salida. Más puyas caídas que traseras. Empujaron en el caballo, primero, quinto (en las dos varas) y sexto. Al segundo se le aplicó dos puyazos en la primera entrada. Con el quinto se utilizaron dos varas consecutivas en el primer encuentro (una de ellas se rompió). El picador Francisco Javier Fernández no tuvo reparo en hacerlo. Por el buen juego del sexto toro elegimos para ser descrita su pelea en varas practicada por José María González. Al tiempo de ponerlo en suerte para la primera puya, el toro se fue al caballo al relance, el hierro conducido por el picador se situó caído detrás de la cruz, se le dio metisaca, el toro empujó, sonó el estribo y salió al capote. Para la segunda vara fue mejor colocado, a tres o cuatro metros de la segunda raya, también en contraquerencia, el hierro fue situado del mismo modo, caído y tras la cruz, la reacción del toro fue salir de naja.
Buenos pares de banderillas de Iván García, Fernando Sánchez y Raúl Ruiz.
Todos los años cuando se acercan los festejos de verano en la plaza de Las Ventas se nos viene a la memoria (al recuerdo, ese bien que nos conduce en la vida) los festejos de cuando entonces, es decir, de cuando éramos jóvenes. En las tertulias taurinas de los bares madrileños, tras las novilladas y las corridas de toros, de manera permanente, en la época del ferragosto madrileño, se suele parlamentar de aquellos festejos de nuestra juventud, anteriores a la época de Chopera y en el mismo periodo de aquél empresario que levantó Madrid (Manuel Chopera) y lo puso en la cima de las temporadas taurinas. Antes, durante y después de la gestión de Chopera hubo carteles atractivos durante los meses estivales compuestos con toreros que buscaban el relanzamiento de su carrera y que toreaban, en esos envites, ganaderías de las llamadas duras (aquellas que las figuras no ven ahora ni en pintura). En las discusiones de esas veladas se hablaba, se habla, por parte de los aficionados más veteranos de aquellos toreros que triunfaban durante el verano y que reconducían su carrera, y que en ese momento nos regalaban con la mejor torería de su trabajado bagaje taurino.
Algo que era (lo que estamos contando) y es, cierto, aunque muchos otros aficionados (muy defensores del concepto «figura») solían o suelen desmentir; quiere decirse que negaban, y que niegan, que esos instantes de esplendor taurino fuesen reales. La memoria es muy caprichosa y egoísta, y manipulable; de hecho cuando llega el mes de julio siempre aparece la sorpresa de que «hace mucho calor», como si fuese la primera vez que sucede. El hombre es así, flaco de memoria. Si bien (podemos asegurar que) hubo un tiempo en aquellos veranos citados donde los toreros eran de raza, aunque modestos: puede ser, pero grandes toreros, con un planteamiento muy personal en su tauromaquia y con variedad en sus modos de exhibirlo. Sánchez Bejarano, Marismeño, Macareno, El Inclusero, Calatraveño, Raúl Sánchez o Sánchez Puerto, existieron. Y por qué no pensar en Joaquín Bernadó, Paco Ojeda o José Luis Palomar. Existieron y lo hicieron. Pero para demostrarlo tuvieron que ser contratados y poder medirse a las ganaderías duras de aquellos momentos. El Jaral, Luciano Cobaleda, Camaligera, El Pizarral, Cortijoliva, Prieto de la Cal o Jesús Trilla; y otras, que daban espectáculo genuino, verdadero y emocionante.
Muchos aficionados (y taurinos, es decir, los que viven de las figuras) niegan la memoria cuando les conviene porque siempre hay que defender al torero que manda (y si manda será por algo, ciertamente, y para lograrlo, es posible que mandaran antes o manden ahora cosas —antes en forma de sobres, ahora no sabemos, pues los tiempos cambian— a sus fieles publicistas, en forma de golosinas; puede que hoy en época de bonanza sólo sea el regalo de su voz o de sus promesas o de una evidencia mayestática pura. La verdad es que no sabemos cómo sucede este milagro de ver tirando del escalafón taurino a tanto matador de toros uniforme, insustancial, vacío, huero, sin alma, sin aportar sabor a su tauromaquia, sin preocuparse de la variedad, sin aplicarle nunca pasión torera; de no querer ser, de no querer demostrar, pero sí servir (ser útiles, consentir, condescender) al sistema vigente que sólo reserva sus prebendas para los (sus) elegidos (aquellos que valen para avenirse a la monotonía y no ambicionar). De este estado de las cosas mucha culpa la tiene el «aficionado» que se emociona con el «figureo», con el colorín y con lo cómodo.
Otra parte de culpa la tiene el sistema (los empresarios, principalmente; también, los matadores de toros apáticos; los ganaderos de toros desrazados; y la crítica acomodaticia que se contenta con viajar y dormir en hoteles pagados, y preocupada de reñir al aficionado exigente, con un tipo de cronística al servicio del público orejero —léase en los medios generalistas o afines— y no con el fin de formar aficionados). No hay por qué extenderse en esto; es algo que se sabe pero no se quiere ni ver, ni reconocer. Mejor pasar a explicar lo que sucedió ayer noche. Ya que ocurrió que un torero, Christian Parejo, de pronto se sintió simplemente torero, y durante toda la función estuvo dispuesto a torear, a seguir las reglas más elementales de la tauromaquia (dar distancia a los toros, embarcarlos con verdad, cruzado, cargando la suerte y rematando los muletazos detrás de la cadera), sin olvidarse: de estar variado, en los lances, en los pases, en los adornos, y en los remates. De trasladar al público, su pasión y su torería. De darle alegría a la embestida de los toros, de buscarla y de encauzarla. Christian Parejo, ayer noche fue como un embajador del tiempo porque nos trasladó a aquella época añorada de toreros de verdad que querían serlo y demostrarlo. La consecuencia de todo ello es que nos regaló el elixir de la juventud y nos quitó a los aficionados veteranos medio siglo de encima. Salimos de la plaza de Las Ventas rejuvenecidos.
Christian Parejo, a su primer toro, el tercero de la noche, lo saludó —un toro ligero y templado al que había que entender— con lances al delantal y una buena media. No vimos en ello el preludio de nada. La cosa se fue construyendo poco a poco. Con la muleta en la mano sacó al toro, desde tablas al tercio de los tendidos ocho y nueve, con pases por alto con apostura. El toro necesitaba la muleta adelantada y mando. Parejo le dio distancia (lo mejor de su fresca actuación) y a media altura le sacó tres buenos redondos rematados con el de pecho. En la segunda tanda en redondo, hacia el final los muletazos le salieron más conseguidos. Al cambiarse la muleta de mano para torear sobre el buen pitón izquierdo del toro, mantuvo la apuesta de la distancia, pero le faltó mando. En los siguientes naturales consiguió muletazos de buen trazo y con aroma de toreo de verdad, más el de pecho como cierre. Ya ahí vino el repertorio de ayudados, molinetes, pases de la firma que cerraron esa parcela del trasteo. Remató luego la faena transmitiendo alegría, toreo bueno por bajo y buenos remates. De su labor es difícil ir describiendo los pases porque aplicó, no solo variedad, sino ingenio, atrevimiento y chispa. Mató en la suerte contraria de una estocada caída de sopapo y el toro huyó a tablas del tendido cinco, donde Parejo tuvo que emplearse en cinco descabellos.
En el sexto de la noche (un toro de Pedraza de Yeltes, con temple, no fácil) es cuando el torero de Chiclana (nos pareció verle con mucho sabor de ese sur español) elevó el listón. Con el capote dejó una buena media. Y con la muleta inició su trabajo por alto, con cadencia y con tono pinturero; algo despegado, si bien con donosura. En el toreo con la derecha (en la segunda raya del tendido nueve) se fue creciendo en pases por abajo y de enjundia (aguantó con valor y quietud una tarascada del toro y fue la clave de su imposición sobre el mismo). Un cambio de mano y un pase de pecho fueron mayúsculos. Al natural, la muleta por delante, dos de ellos canónicos y buenos. Por abajo y el de pecho. En el tendido ocho, entre rayas, planteó un final con naturales de frente excelentes, todo con sabor y determinación. Con la pierna de salida donde debe estar, por delante, hacia adelante, al trazar el pase. Mató mal en la suerte contraria, de media caída y estocada contraria, tendida y perdiendo la muleta. La oreja ganada muy merecida.
Francisco José Espada, no pudo con su primer oponente de Pedraza de Yeltes, un toro que pedía ser conducido, al tener la tendencia de quedarse corto. Si se le llevaba con pulso mantenía la embestida, pero si no, la acortaba. La embestida del toro corta pero templada. El toreo de Espada (un apellido mal puesto) con empeño pero sin logro. La muleta retrasada. Le faltó gobierno sobre el toro, aunque no fuera fácil conseguirlo. Lució en los pases de pecho, algo que se suele ver mucho. Fue buscando el arrimón. Mató en la suerte contraria de pinchazo soltando y de media baja y atravesada, más dos descabellos. Ante el cuarto toro poco pudo hacer Espada pues fue un ejemplar inválido, muy protestado. La faena no pudo hacerla porque el animal perdía constantemente las manos. Mató en la suerte natural de dos pinchazos y en la contraria de estocada caída y desprendida, más tres descabellos.
Joaquín Galdós, no estuvo en son de poderle a un primer toro suyo (el segundo de la noche) ofensivo. La faena fue de más a menos. No pudo conseguir pases templados que el toro tenía escondidos si el matador exponía. El astado poseía un buen pitón derecho, pero imponía. Mató en la suerte natural de estocada desprendida, algo caída. Ante el quinto de Pedraza inició su labor por bajo, y con la muleta retrasada no consiguió sacarle partido. El toro era un gigante (estilo Polifemo) y Galdós no pudo emular a Odiseo. Medios pases. Mató en la suerte contraria tras dos pinchazos y media baja atravesada, más dos descabellos.
El Pino-Roble o Roble-Pino
Paco al pie del pino-roble
150 años lleva el pino en las entrañas del roble
Robles juntitos cuchicheando
Francisco Javier Gómez Izquierdo
Desde antes de la peste que vino de la China, vulgo pandemia, no había ido a ver el pino-roble de Canicosa de la Sierra, que en verdad es el roble-pino, pues fue antes el roble que el pino. Dicen los canicosos que no hay cosa igual en el mundo. Que es único. Que un roble que ya andará por los tres siglos se "empreñara" hace uno y medio de un pino albar y ambos sigan vivos para admiración de quien los mirare es fenómeno no sólo asombroso sino grandioso y sensacional. Llevé a Paco a ver los pinos y los robles de Vilviestre y Canicosa. A él, que dice pinus sylvestris y quercus robur sin pedantería y con la emoción que sólo unos pocos privilegiados están capacitados de sentir, como luego le pasaría ante el sabinar de Moncalvillo, sucumbió ante tanta belleza. "Ya me puedo morir", decía Paco en el robledal. Robles venerables los de Canicosa por edad, inquietantes porque parece que vigilan, eróticos y hasta pornográficos porque su sombra invita a placenteros retozos. Por aquí vio Nuño Salido las cornejas de mal agüero y el águila anunciadora de muerte de los Infantes de Lara y es circunstancia la del romance que a Paco le da un poco igual mientras no para de mirar y remirar el vigor del pino y la maternidad del roble. "Se está inclinando el sylvestris por la altura y puede abrir en demasía al roble. Seguro que lo dañará."
Nada más salir de Canicosa por la carretera que lleva a Navaleno se ven robles que parecen platicar entre sí, unos como pelando la pava, otros quejándose del nocturno ululeo del búho entre sus ramas... y ancianos los más, que andan por los trescientos años, imponen con un silencio que procura abortar las malas intenciones "del hombre blanco", como dice Paco. Allí está el roble-pino... o el pino-roble, como ustedes quieran para darles paz y sosiego natural.
Floper, ostinato
Ignacio Ruiz Quintano
Florentino Pérez es Floper para las redes sociales y “ostinato” para el tercer madridismo, o madridismo por él refundado, tras el madridismo primordial de Bernabéu y el madridismo caótico de Mendoza y Lorenzo (Sanz), más un “flashback” de madridismo pachanguero (de Pachá) a cargo de un senador de Massachusetts que era de Palencia.
Dicho en lenguaje wikipédico, “ostinato” (del italiano “obstinamento”, o empeño en repetir lo mismo: zidanes y pavones) es una técnica de composición musical que caracteriza a esa melodía del florentinismo que mece a los piperos y que hipnotiza a los ases del balón.
Estamos en la sede de ACS en Chamartín, entre la iglesia de los Alemanes y las cuatro torres de la Ciudad Deportiva, Figo, Ronaldo, Beckham y Zidane, el hombre finalmente destinado a interpretar la melodía florentina con un toque de “rabab”.
En la acera hay una puerta entreabierta de Cristina Iglesias, como de entrada de los fichajes y salida de los descartes, aunque no sé si será ésa la puerta por la que haya salido Mou, que se ha ido por su mujer, se nos dice, que su mujer no aguantaba más Madrid (desde luego, un Madrid, para ella, canalla y feo), y que ya sólo vive a gusto en Londres, donde Mou, se nos sigue diciendo, va a añorar mucho, mucho, mucho las instalaciones de Valdbebas, donde Floper tiene proyectado un Disney del Madrid, que tendrá su copia en Pekín, y no cuesta figurarse a los chinos haciendo su Pilates con un video de Rui Faria.
¡Como para sacarle un titular a Florentino!
Las alfombras tienen el corte más alto que el césped del Bernabéu (no me imagino a Xavi firmando aquí un contrato) y en la decoración hay un aire muy Pepe Cobo (seguro que aquí ha estado Pepe Cobo), con una arpillera de Millares en una estancia, las torres incendiadas de Poniente sobre la nieve de la sierra (¡a 31 de mayo!) en la ventana, y en la sala de juntas, un imponente Tàpies, el pintor que sabía posar con cara de indio tomando bicarbonato.
¿Quién celebrará goles en el Bernabéu el año que viene?
Neymar no viene “para no alterar el ecosistema económico del club”, la cantera se ha quedado en nacionalismo para pobres y el mercado es un zoco de los días de Marco Polo atestado de jeques árabes, magnates mongoles y plutócratas chinos.
–En el 2000 el Real Madrid estaba en quiebra y hoy “Forbes” nos señala como club más rico del mundo.
El resto es cosa de Zidane.
[Junio, 2013]





















