domingo, 10 de mayo de 2026

Ministro insomne



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


La delegada del Gobierno es mujer de paz, y por eso hace lo que puede para que los sucesos no salgan en la prensa, donde tan fea queda la sangre, o para que los cabreados por el espectáculo de los Sacarinos del Estado saludando como pastores de villancico a Otegui, el macho alfa de la Nación, no se manifiesten ante el Ministerio del Interior. Al Foro de Érmua, a Basta Ya y al Colectivo de Víctimas del Terrorismo les ha sido denegada la autorización. ¿Estará enterado Otegui de esto? En cualquier caso, hay que tener valor para ir de noche a ese ministerio, por cuyos pasillos la sombra de Vera debe de cruzar como la del padre de Hamlet por las terrazas del castillo de Kromborg. En esto, estoy con el señor Sebastián: hay que mirar adelante, como hace la delegada del Gobierno. Si miras a los lados, ves acuchillamientos o ves manifestantes. Y, si miras atrás, ves a Zerolo el Apóstata con su nueva canción del verano: “Yo soy ése”, donde “ése” vendría a ser un hijo de exiliados por el franquismo. El daño que las charangas de Manu Chao ha hecho en algunas cabezas es irreparable. ¿Manifestarse ante Interior? En ese edificio vegeta Rubalcaba –¡cráneo privilegiado!–, que no pega ojo desde el 30 de diciembre: quiere arrestar a los asesinos de Barajas, pero... Si Acebes, que era tonto, cogió a los moritos en dos días, ¿por qué Rubalcaba, que es listo –¡cráneo privilegiado!–, lleva tres meses sin coger a los asesinos de Barajas? La comparación le quita el sueño, y hace bien la delegada del Gobierno en impedir las cencerradas en el balcón del grande ministro insomne. Ese hombre debe dormir y, para coger el sueño, que es lo único que al final va a poder coger, yo le recomiendo el partido de esta noche en el Bernabéu: Combinado Autonómico del Sabio de Hortaleza contra la Selección Nacional de Dinamarca. ¿Hemos dicho “Sabio de Hortaleza”? Sí, señores. Vuelve el Sabio de Hortaleza con sus frases de Sabio de Grecia: “Hay que ganar sí o sí”, “Si no pasamos de cuartos, dimito”, “Como perdamos, me marcho”... Y así. En fin, una pesadilla, pero habrá que sentarse a ver el partido, no sea que le dé a Otegui por hacer el saque de honor. 

San Isidro'26. Tarde de hastío, con Perera, Luque y Rufo repartiéndose 318/320 pases a los de la Quinta. Márquez & Moore

 


JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ

 

Cuando se presentaron los carteles de la Feria de San Isidro 2026 éste que suscribe declaró la corrida de toros del día 9 de mayo como la peor de la feria. Alguno argumentaba a favor del ganado de La Quinta, que tanto nos gustaba de novillos cuando éramos jóvenes, pero ese recuerdo de los santacolomas sevillanos, bastante poco refrendado en su proceder como toros, no era por sí mismo capaz de levantar la losa que significaba la simultánea presencia de Miguel Ángel Perera, de Daniel Luque y de Tomás Rufo, plúmbea combinación que no dejaba un resquicio, una mísera gatera por la que se nos colase un poquito de ilusión.

 

Ya conocen ese famoso dicho del que va ¡a los toros! con cara alegre y llena de buen humor y vuelve ¡de los toros! con aspecto avinagrado y malas pulgas. Hoy el dicho se invirtió por completo, pues lo que se deseaba con fuerza era poder salir lo antes posible y entonar alborozados el ¡de los toros! poniendo tierra por medio entre nosotros y esta encerrona que nos había preparado la IA de Plaza1. Pese a todo pusieron en las taquillas un cartel de «No hay billetes», que lo mismo era verdad, aunque se veían muchos huecos, especialmente por las andanadas.

 

El señor Conradi, que es apellido como de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, mandó a Madrid cinco toros cárdenos con el aspecto que de ellos se espera y un ensabanado con un aspecto que recordaba al de los viejos Veraguas, que no sabemos de qué madre y de qué padre habría salido. Coquetamente posó Rompecapa, número 22, para que Andrew Moore le fotografiase a placer, exhibiendo su anatomía tan dispar de la de sus hermanos o hermanastros y se empleó frente al jamelgo de Juan Melgar. Éste fue el que más llamó la atención por su capa y sus trazas, pero también hubo un sexto, Carretero, número 71, que manifestó sus dotes embestidoras y un tercero, Bravito, número 82, que tenía sus teclas que tocar pero que demandaba más torero y más toreo. Estos dos le tocaron a Tomás Rufo, que por lo que se ve, se llevó el mejor lote de la tarde.

 

La cuestión crucial que se debatía en la tarde de hoy era respecto al tsunami de muletazos que nos aguardaba en las dos horas y algo que duraría el festejo. Se cruzaron apuestas y estas iban entre los 175 de los más descreídos en la capacidad muletera de los diestros hasta los 399 de los más optimistas. A tal fin se dispuso a varios observadores imparciales en diversas zonas de la plaza para llevar puntualmente la contabilidad de los pases, la cual, con ligerísimas diferencias en la apreciación de ciertos trapazos, ofrecieron un total de 318/320 pases dados en la tarde de hoy. Es significativo reseñar que, honestamente, no se puede afirmar que en ese mareante bamboleo de muletas haya sido dado un solo pase que se haya atenido mínimamente a las más elementales normas del arte.

 

Es de justicia decir que Perera ha estado muy por debajo de sus larguísimas faenas de otros años, lo cual ha redundado en un número algo más bajo de muletazos que los esperados. A su primer toro lo despachó con solamente 39 muletazos, casi la mitad de su marca personal en Las Ventas, y con su segundo, aunque se vio que quería hacer un esfuerzo por complacer a los que le animábamos a que siguiera y siguiera, no fue ni siquiera capaz de alcanzar la cincuentena, quedándose en 48, lo cual es realmente poco para él. Acaso los años ya le pasen factura y sus 22 años de alternativa y las decenas de miles de pases que ha pegado por esas plazas de Dios le estén llevando a economizar esfuerzos practicando una tauromaquia algo menos «gourmand», que le ha dejado hoy con un cómputo global de 87 pases. Ni se aproximó al centenar. En lo que no ha cambiado es en el capotón que lleva, al que alguno comparó con la carpa del Gran Circo Mundial, y en su discutible gusto para vestir, que le hizo aparecer hoy en Las Ventas vestido de pobre.

 

Si comparásemos los metros cuadrados de percal del capote de Perera con los del capote de Luque, lo mismo vencía el de Gerena, que burla burlando ya lleva 19 años de alternativa, con toda la crítica queriéndole vender como uno de los grandes, que si Luque tal, que si Luque cual, que si qué gran capote el suyo (en esto no mienten, porque es un rato grande), y demás monsergas y adjetivos a tanto alzado como nos tienen acostumbrados. Y ante esos cantos de sirena, he aquí la verdad de los hechos desnudos: 66 muletazos en su primer toro, con la derecha, con la izquierda, otra vez con la derecha, como el baile de «la yenka», sin arrancar un solo ¡ole!, o al menos un ¡bieeennnn! del más acrítico y pastueño de entre las 22.964 almas que poblaban la plaza de toros. Y en su segundo se ha quedado a cinco pases de lo logrado en su primero, cobrando esta vez 61 pases y escuchando un aviso, con idéntico resultado artístico que en su anterior oponente. No obstante, se yergue como indiscutible triunfador de la tarde, con un total de 127 muletazos dados por aquí y por allá, sin darse importancia, como el que está en la oficina haciendo un crucigrama.

 

Ante los méritos de sus predecesores, Rufo no podía quedarse atrás y de manera muy motivada  intentó llevar a cabo su hazaña personal en su primero, donde puso a funcionar su tauromaquia hortofrutícola, toreo de bancales y tomateras, logrando endiñar 65 muletazos al toro sin que el pétreo corazón de Las Ventas se conmoviese un ápice ni refrendase su labor con el más leve signo de aprobación. En su segundo, al que despachó con tan solo 40 muletazos tomó la decisión de buscar el abrigo de la solana y entendió que entre el tendido 5 y el 6 encontraría un poco de calor humano que animase sus cuatro decenas de pases. Así fue por momentos y las agradecidas gentes, que por fin veían un poco de cerca al torero y al toro vitorearon con generosidad los ventajistas muletazos que nacían de las manos del toledano hasta que aquello se fue enfriando hacia el pase 23 porque aquello no iba a más. Luego la cosa se atascó con la espada y los descabellos y le tocaron otro aviso, que con el que le dieron en el primer toro suman dos y que sumados al de Luque y a los 4 de ayer hacen 7 avisos en dos días de Feria.

 


 

ANDREW MOORE

 


 
 
 
 

 
 

 
FIN

Domingo, 10 de Mayo

 


Valle de Esteban

He llevado a mis labios el caracol sonoro

Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo

 DOMINGO, 10 DE MAYO

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:


-Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros. No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.

Juan 14, 15-21

sábado, 9 de mayo de 2026

Patios de Córdoba

 


          En Santa Marina

46 claveles blancos que se renuevan cada día

 in memoriam de los muertos de Adamuz

F.J.G.I. 

Rocanrol. Only legends like us and David Gilmour play at The Neptune

 

GET THE WATER

San Isidro'26. Seis Cuvillos tiritones para tres "flâneurs" de la lidia, Talavante, Ortega y Tristán, con rigodón presidencial. Arranque de una Feria que ya comienza a pesar. Márquez & Moore

 

De la estirpe de Idílico


Idílico 

JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ


Decíamos ayer, es decir el año pasado por estas fechas, que nos hallábamos ante la Feria de la Marmota, y este año, pues lo mismo: se abre ante nosotros una nueva Feria en la que de nuevo se repiten los mismos nombres y se vuelven a repetir las ganaderías que nada dijeron y que nada dirán, como si el hado funesto que obliga a Bill Murray a repetir su día en Punxsutawney, se diera cada mayo al borde del extinto arroyo Abroñigal, para que los sufridos aficionados expiemos alguna ignota culpa. Para reforzar el marmotismo venteño este año decidieron repetir la misma fórmula del año pasado para la primera cita del serial, que consiste en traer al camaleónico Alejandro Talavante, ya con sus veinte años de alternativa, al trémulo Juan(ito) Ortega, y a uno que pasaba por allí, cuya utilidad es la de abrir plaza, honor que en esta ocasión ha correspondido a Tristán Barroso, que venía a confirmar la alternativa que le dio Castella en Arlés el año pasado.


En cuanto al ganado, pensábamos que ya nos habíamos librado de esa peste de ganadería denominada Núñez del Cuvillo, que llevaba ya un puñado de tiempo sin venir a molestarnos, pero ahí estaría el veedor para recomendar que no dejásemos pasar la ocasión de solazarnos con «los cuvis», que adquirieron su mayor notoriedad gracias a José Tomás, y especialmente a aquel semoviente trotón y bondadoso llamado Idílico, que fue indultado en Barcelona y que murió en extrañas circunstancias. Los «cuvis» no se sabe ni lo que son por la parte de la procedencia, que su sangre es una paella hecha con sobras en la que lo mismo está Núñez que  Torrealta, que Juan Pedro, que… Así los productos que echó hoy eran completamente dispares morfológicamente, sin entrar en el contraste de sus tamaños y volúmenes, aunados todos ellos por dos características que les son propias: la supina bobería o idiotez y la blandenguería más afín a un flan de huevo que a una res de lidia. En general digamos que la corrida que Cuvillo ha traído a Madrid constituía una declaración patente de "odio" a la Fiesta, y que, realmente, para criar esos animales inválidos, mentecatos, perrunos... más le valía a don Joaquín Núñez del Cuvillo dedicarse a la cría del conejo. 


Por lo demás todo ha salido exactamente como debía salir, es decir de manera idéntica al año pasado.
Alejandro Talavante ha abierto la Puerta Grande de Madrid, igual que lo hizo en 2025, con otra faena de ésas cuyos pases producen el olvido en el mismo momento de ser dados. Con sus triquiñuelas de cuatro lustros andando por esas plazas de Dios ha toreado a Las Ventas mucho más completamente que al idiota del toro que le tocó en suerte, un tal Ganador, número 80, ofreciendo el más completo catálogo de destoreo, de ventajismo y de falta de honorabilidad. Nadie busque en su obra «cumbre» de esta tarde el más leve compromiso, el toreo hacia adelante, la cargazón de la suerte, el ceñirse al toro en cada pase. De eso nada hubo. Hubo muchos pases, en los que Talavante se aprovechaba de la condición estúpida del aquel torillo de vaivén, mucho distanciamiento entre toro y torero y, esto nadie lo puede negar, un gran temple en el manejo de la muleta. La condición perruna del toro le hacía seguir el engaño de manera obediente y formal y Talavante sublimaba su temple en el toreo en redondo cosiendo unos muletazos con otros sin solución de continuidad, con lo que provocaba el éxtasis en gran parte del público. Su afán de burla ya quedó claro en su inicio con los «pases del Celeste Imperio», inventados por Rafael el Gallo, con los que engañaba a los espectadores como a chinos, luego adornos de baja intensidad que a muchos extasían y después una faena como se dijo antes, basada en la más neta impostura. Lo mejor la ejecución de la estocada, que quedó un poco traserilla por lo que su efecto letal tardó en manifestarse. Y luego una considerable petición que puso en sus manos las dos orejas del infeliz de Ganador. Exactamente lo mismo del año precedente, salvo que el toro aquel se llamaba Misterio.

 
Lo incomprensible llega ahora cuando don Pedro Fernández Serrano, que es el que estaba en el palco de la Presidencia, asesorado por la gentil veterinaria doña María José Gutiérrez Pérez, saca el trapo azul de la vuelta al ruedo que nadie había pedido y otorga ese galardón para toros excepcionales a un animalejo que en su primera entrada al caballo se riló y en la segunda recibió un picotazo de simulacro. ¿Por qué don Pedro sacó ese trapo azul? ¿Pensaba que estaba en un concurso canino? ¿Un pobre mamarracho con pitones que sólo sabe acudir solícito a los cites es un toro de vuelta al ruedo? Sea cual sea la motivación de don Pedro y doña María José, que en teoría no deben nada a nadie, flaco favor le hacen a la Fiesta con esa arbitraria y estúpida decisión.

 
La cosa es que el primer día ya tenemos al torero triunfador de la Feria y al toro de la Feria. Y asimismo tenemos la certeza de que en una semana nadie se acordará de la obra talavantiana ni de las habilidades circenses de Ganador.


Lo demás también salió tal y como se esperaba, con la única novedad de que a
Juan(ito) Ortega le vimos aún más torpón y más desmotivado que otras veces. Su presencia en la plaza produce somnolencia, y aunque le salga otro pedazo de carne embestidora como el jabonero que hizo quinto, Encumbrado, número 9, ya sabemos de antemano que él no va a ser capaz de llevar a buen puerto su labor. Eso es justamente lo que pasó. Su cobardía proverbial a la hora de herir hace que la suerte principal del toreo quede convertida en un esperpento repugnante. A cambio, por decir algo bueno de este hombre, hablaremos del bonito vestido azul pastel que portaba, con bordados en oro y en plata y anotemos que algunos sostenían que Ortega le mostró las bondades del toro a Talavante cuando le hizo el quite. Yo no soy de esa opinión.


Tristán Barroso confirmó con el primer toro de la Feria, Ventoso, número 224, colorado ojo de perdiz, al que endiñó una larguísima faena en la que se movía con una especie de solemnidad que recordaba a la manera de andar de los flamencos en Doñana. Es de esos toreros que le gusta tirar las herramientas -en eso se parece a su padrino de confirmación- y a la primera de cambio se deshace de la espada y luego tira la muleta y tal, no se sabe con qué finalidad. En su segundo estuvo menos «aflamencado» y fue prendido por el toro cuando se quería incorporar tras el saludo de rodillas. Tras el susto dio una impresión menos esteticista que en su primero, sin acabar de explicar sus verdades o de ofrecer un retrato de cierta coherencia de sus dotes como torero.

 
Mathieu Guillón recogió una fortísima ovación por sus pares al sexto.


Lo cierto es que la Feria ya comienza a pesar.

 

Un caballero presidente y una dama veterinaria decretaron darle al pasatista Ganador las honras fúnebres que se le negaron al inolvidable Bastonito
 
Rosquillas del Santo 
 

ANDREW MOORE

 

 
 


 

 

 

 

 
Salida M30
 
FIN 

El minuto



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Tras de la tragedia de Madrid, España necesitaba una sonrisa, ¿y qué mejor sonrisa que imaginar en el consejo de ministros a un Caldera y a una Leire Pajín? Nos vamos a pasar los próximos cuatro años como La Gioconda, esbozando esa sonrisa cabrona que se nos pone a los españoles cuando no tenemos pensado pagar la ronda. El bisiesto es nuestro, y para que se sepa que es bisiesto nos ha traído de presidente a Zapatero, que, como no contaba con el cargo, no traía, el hombre, un programa, y sin programa no tuvo en la noche electoral más remedio que dejar escapar un flautín demagógico: el laico minuto de silencio –un Padrenuestro de la Nada– por las víctimas a cuya utilización electoralista y manipulación mediática debe su nuevo destino. ¿Un minuto de silencio, después de cuarenta y ocho horas haciendo ruido con ellas? Un minuto de silencio está al alcance incluso de los miserables del fútbol en la Uefa y en la Federación. Pero me dicen que, echando bien las cuentas, un minuto de silencio es mucho, si se tiene en cuenta que Zapatero va a ser el hombre del diálogo y de la paz, que son dos cosas que siempre sacan a relucir las señoritas de provincias en los concursos de mises. En el mundo moderno se está acabando el diálogo, y hay que dialogar. El mandato electoral del fabuloso pueblo español es dialogar –de ahí el premio en escaños obtenido en la bucólica Cataluña por la Esquerra del ex baturro señor Ex Pérez– con todo el mundo, pero más con los dos capos que más nos asustan, señores Ternera y Ben Laden, aunque a este último primero han de encontrarlo los americanos, a quienes se solicitaría el correspondiente permiso. Con el zapaterismo dialogador vuelven las sobremesas pantagruélicas, las meriendas ruidosas y las discusiones de café. ¡Ah, aquella delicia de andar, hablando, bajo los plátanos de Atenas, que inventaron los peripatéticos! En su suave estrategia de dialogadores, aprendieron a andar hacia atrás, para poder charlar con los que vienen de frente. “¡Pasa, Ben!” “¡Adelante, Josu!” Y así. 

Sábado, 9 de Mayo



 


Valle de Esteban

Rosal de acá

viernes, 8 de mayo de 2026

Minimalismo


Ludwing Mies Van der Rohe


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


El alcalde de Madrid ha estrenado despacho. Un despacho minimalista, como, si en vez del alcalde de Madrid, habláramos del presidente de Rivas Urbanizaciones, por citar a una comunidad sin Historia (con mayúscula). Se supone que el despacho del alcalde de Madrid tendría que apabullar, antes que confundirse con el despacho del jefe de creativos de una agencia de publicidad. El minimalismo es simplicidad; al cabo, simplismo. “Menos es más”, dijo el arquitecto alemán Ludwing Mies Van der Rohe. Y creó el minimalismo. “Fútbol es fútbol”, dijo el entrenador yugoslavo Vujadin Boskov. Y creó el maximalismo. La justicia poética, que es la única justicia en la que uno sigue creyendo, nos indica que el minimalismo viene a ser la expresión del posmoderno centrismo político y de la desdentada izquierda cultural, que, bien mirado, son los dos pilares del Madrid gallardoní. Así como Gaudí, según Foxá, intentó con la Sagrada Familia fabricar una santa catedral laica, un gótico seglar, Gallardón ha intentado con el despacho de Cibeles (“Cybelia mater”, que dijo oportuno el probóscide poeta que tanto gustaba a Fray Gerundio) fabricar un barroco laico, con un par de clavos (del Metro, no de Cristo) sobre la mesa y un crucifijo tan pequeño que más parece recuerdo de Tierno que pasión por Nuestro Señor. Gallardón y Gaudí intentan sustituir, en el breve plazo de la vida de un hombre, todo el lento trabajo de las generaciones. El minimalismo municipal del despacho del alcalde es un juego de sinécdoques que se resuelve en una palabra: limpieza. La que no se ve en las calles, se ve en el despacho, que es lo que luce. “Pues lo luminoso es lo luminosamente unido con lo luminoso, y luminoso es el nuevo edificio bañado en luz nueva.” Esto no lo dijo el arquitecto Van der Rohe y tampoco el filósofo Richard Wolheim, sino el abad Suger, que fue algo así como el padre Liquete del gótico. Y he tenido un sueño: el alcalde inaugurando el “Cybelia mater” y el coro de voces blancas de Alicia Moreno interpretando el “Dios guarde al emperador” de Haydn. 

Viernes, 8 de Mayo

 


Valle de Esteban

Rosas de allá

jueves, 7 de mayo de 2026

Rocanrol en Brighton. Get The Water en The Pipeline, esta noche, y mañana en The Neptune










Fri 08 - May 9pm
The Neptune
Rock Covers
This Power Trio from Brighton will Rock your Socks with their own tunes and some classic bangers