viernes, 20 de marzo de 2026

El penalti de la guerra



Aznar

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Al “¡Cierra tu Byron y abre tu Goethe!” de Carlyle, respondemos hoy: “¡Cierra tu Innerarity (Dani) y abre tu Vico (Giambattista)!” Hazlo por las conclusiones de “La ciencia nueva”, donde profetiza: “Los pueblos libres buscan sacudirse el yugo de sus leyes y quedan sometidos a monarcas. Los monarcas buscan fortalecer su posición envileciendo a sus súbditos con todos los vicios de la disolución, y los disponen para soportar la esclavitud a manos de naciones más fuertes. Las naciones buscan disolverse, y lo que queda de ellas huye a los montes en buscan de refugio, donde, como el ave fénix, resurgen otra vez”.


    En el Estado de Partidos, los “monarcas” de Vico son los partidos del Consenso, que se apropiaron, por la jeró (“de la ley a la ley”, en caló), de la soberanía y la ejercen sin medida. Con la Nación disolviéndose como un terrón de azúcar, Aznar, el hombre que entregó a Cataluña las últimas competencias de Educación, desciende de su Mount Rushmore para prometer a sus votantes que si en Navidad echan la papeleta en la talega pepera, España tendrá “menos naciones” que las prometidas por Sánchez.


    Aznar es un bergsoniano que espera siempre a que se deshaga el azúcar. Pero lo que este Hombre de Estado manifiesta es que en España el sujeto político no depende de la Constitución, que no hay (puedes confinar a la población ilegalmente y sin consecuencias), sino de los partidos, como en la “democracia liberal” que él llevó a Iraq con unos modales por los que no va a pedir perdón, porque la “guerra preventiva” (ahora copiada por los rusos) es como tirar un penalti, y “abortar es como ponerse tetas (Bibiana Aído) y “la vida es como un toro” (Jesús Janeiro).


    Lo del penalti no viene en mi Clausewitz, pero en “El Nomos de la Tierra” cita Schmitt el artículo del Tratado de Versalles que criminaliza a Guillermo II bajo la rúbrica “Penalties”, y quién sabe. La duda nos lleva al “Penalti, plátano y ducha” de José-Miguel Ullán, poeta al que intentó entender Aznar, que glosa el rito del portero argentino Goycoechea ante la tanda de penaltis: dentro de un círculo formado por su equipo, haciendo piña, en el centro del campo, “orinaba todo, todo lo que podía”, y luego, constituido bajo los palos en “guardián del boquete”, no había pelotón que lo “afusilara”.


    La guerra de Iraq, pues, fue, con paradiña en las Azores, un “panenkazo” (de Panenka) de Cheney y su “Democracia S. A.”, y de ahí que ahora los periódicos deportivos, que vienen a ser los únicos que hojea la clase obrera, gasten más tinta en “informarnos” de la guerra de Ucrania que de los partidos de la Champions. Pajita a pajita dábamos por confirmadas dos verdades: que el Barça, pagador, era la víctima de un tal Negreira y que la guerra de Ucrania había comenzado en 2022, y no.


    –La guerra no comenzó en febrero del año pasado, comenzó en 2014 –ha dicho Stoltemberg.


    Eso significa que hay que ponerse a orinar todo lo que podamos.

 

[Febrero, 2023] 

Viernes, 20 de Marzo


Valle de Esteban

Guirnaldas



 

jueves, 19 de marzo de 2026

Sunday roast



El zorro armado de The Fox & Pheasant

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


El “Pearl Harbor” de Zelenski, príncipe de los ingenios para la corte de Carlomagno (RosieMacronMerzRutte y Starmer, el “putoamismo” de la patocracia europea), me pilló en Londres, dándole a un “sunday roast” en “The Fox & Pheasant”, que es “un pequeño pub rural escondido en un pequeño rincón de Chelsea”, adonde llegué por la ruta de Mourinho. El lunes, camino del aeropuerto, me chocó el contraste entre el belicismo de las portadas de la “prestigiosa” prensa de papel y la indiferencia ciudadana ante tanta ruina moral.


Inglaterra está preparada para la guerra –anunció solemnemente Starmer.


Y al oírlo me acordé del zorro disecado sobre la chimenea con una escopeta en las manos que tuve a mi espalda en el pub del “sunday roast”, parapetado (el zorro, no yo) tras una hilera de libros encuadernados en piel verde que darían para un invierno nuclear: los “Ensayos” de Samuel Butler, la autobiografía del supervagabundo de Will Davies, los “Dublineses” de Joyce, el “Crepúsculo en Italia” de D.H. Lawrence, el “Babbitt” de Sinclair Lewis… Lecturas de “pub” con las que Starmer deduce que tiene el país “preparado para la guerra”, aunque el único preparado sea él, que contará con el plan desvelado en su día por Bertrand Russell: “División en regiones, cada una con su propio gobierno y poderes autocráticos constituidos por un cuerpo de oficiales predesignado e instalado en Sedes Regionales de Gobierno subterráneas: ellos decidirían la suerte de los demás ante la radiación”.


Agarrado al “triste rabo de Europa” (así nos vio Antonio Machado en sus versos a Grandmontagne), el españolejo se hace atar a la sombrilla de su terracita ayusera como Ulises a su mástil para que no se lo lleven a la guerra de Carlomagno, que es Rosie la del pony, que acaba de recibir una piñata de un millón de euros para laca, que tampoco es tanto, si tenemos en cuenta que una noche del senador Graham en un hotel de Kiev son ochocientos de los grandes. ¡Del caballo de gótica gualdrapa del hijo de Pipino al pony matalón de Rosie, que se ha echado de Bismarck a Merz, que se parecen en que Bismarck tenía un casco con pincho, y Merz, una calva con isla!


España, como la vio Ruano en el 14, sigue siendo una gran mesa de café, donde con bolitas de pan y terrones de azúcar se explican y “deciden” batallas:


Un imbécil se hace rico echando al mercado unos botones de celuloide para las solapas, que dicen: “No me hable usted de la guerra”.


El 11 de enero del 39, en Cannes, una dama que había invitado a almorzar a Churchill y que no entendía cómo los ingleses querían la guerra, si no estaban preparados, obtuvo la explicación: “Eso es lo de menos –dijo Churchill–. Durante un par de años haremos lindas pequeñas ‘massacres’; después, por nuestras fuerzas, ganaremos la guerra”.


Si alguno pregunta por qué hemos muerto, diles: “Porque nuestros padres mintieron”–fue el epitafio de Kipling para su hijo y todos los hijos muertos del 14.


[Junio, 2025] 

Jueves, 19 de Marzo

 


Potter

Festividad de San José

 




Festividad de San José, patrón de la Iglesia universal, de los trabajadores y de la buena muerte.

Los atributos característicos de San José son la vara florida, que se cree es de almendro, suplantada muchas veces por la azucena o lirio, símbolo de pureza y castidad. A veces, la paloma del Espíritu Santo aparece sobre las flores de la vara. Este atributo de la vara se origina en los Evangelios Apócrifos, donde se relata que fueron convocados al templo un hombre de cada tribu de Israel para elegir esposo para laVirgen María. José fue por la tribu de Judá. Cada hombre debía llevar una vara, las que fueron dejadas sobre el altar. Cuando al día siguiente el sacerdote ingresó al Sancta Santorum, un ángel tomó la vara más pequeña, la de José y, según algunas versiones la vara floreció, y según otras la paloma del Espíritu Santo surgió de ella, señalando al elegido para desposar a la Virgen. Así se cumpliría lo narrado por Isaías: -

-Y saldrá una rama de la raíz de Jesse, y una flor saldrá de su raíz. (Is 11,1)

Los santos que más han propagado la devoción a San José sonVicente FerrerBernardino de SienaFrancisco de Sales y, por encima de todos, Teresa de Ávila, que fue curada por él de una terrible enfermedad que la tenía paralizada. La mística fundadora decía:

-Durante cuarenta años, cada año en la fiesta de San José le he pedido alguna gracia o favor especial, y no me ha fallado ni una sola vez. Yo les digo a los que me escuchan que hagan el ensayo de rezar con fe a este gran santo, y verán que grandes frutos van a conseguir.

Todos los conventos que fundó Santa Teresa tienen por patrono a San José.

Felicidades a Josefas y Josés en el día de su santo.

miércoles, 18 de marzo de 2026

El macho cabrío



Botho Strauss


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


“Habrá guerra”, predijo Botho Strauss (contra los “tiempos de charlatanería” y la “subversiva cursilería sentimental”) en el “Spiegel” del 8 de febrero del 93 con su biopsia de la tragedia en “El canto creciente del macho cabrío” (“Anschwellender Bockgesang”).


Treinta años después, aquí estamos los españolejos, disfrazados de teniente coronel Kilgore oliendo a guerra mundial por la mañana: “¿Hueles eso? ¿Lo hueles, hijo? Es la guerra. Me gusta el olor de la guerra, sobre todo cuando amanece. Una vez bombardeamos una colina sin parar durante doce horas y cuando acabamos de machacarla subí a ella. No encontré nada, salvo un cadáver. ¡Pero qué olor aquél! ¡Allí olía a victoria!”


De las dos primeras guerras mundiales nos privaron Dato y Franco, pero todo el 78 liberalio está en el empeño de meternos en la tercera, a la que también nos llevará Alemania, enferma de guerra. “¿Es tan difícil reconocer que la nación alemana no ha tenido hasta ahora la historia de una vida que mostrar a sí misma, sino solamente la historia de una enfermedad (‘Krankheitsgeschichte’)?”, nos dejó dicho Hebbel, amigo de Heine.


La historia humana, según Freud, puede entenderse únicamente como una neurosis. Un capataz de BlackRock, cuyo ceo, por cierto, preside ahora el Foro Económico Mundial (según el coronel Macgregor, el dicho más corriente, por lo bajini, en las altas oficinas de Washington es “Si Larry Fink lo dice, no te lo creas”), de nombre Merz y que funge de canciller alemán, habla de imponer ya el servicio militar obligatorio, “al menos para los jóvenes”.


Las mujeres aún no pueden ser incluidas, porque la Constitución no lo permite –matiza el andoba, decidido a respetar al menos ese punto de una mal llamada Constitución que es una Ley Fundamental redactada en el 49 por un nazi patanegra, Theodor Maunz, maestro de nuestro Sánchez Agesta, a instancias de un ejército de ocupación. Seis años antes, Maunz había alumbrado para el Reich su “Forma y derechos de la policía”, que establecía para la policía como única ley la voluntad del jefe.


Nos obligan por ley a ser bondadosos… –avisó B. Strauss–. Nadie prevé si nuestra no violencia sólo está retardando la guerra hasta nuestros hijos


Europa. La Ilustración. Burckhardt reparó en los grandes apóstoles de la Revolución. Antonelle, que postula la “igualdad aproximativa de los bienes” mediante la supresión de un tercio de la población. “A más de la mitad”, exige J. B. Saint AndréGuffoy quiere dejar a Francia con sólo cinco millones de habitantes. “No hay intenciones de imponer ni el comunismo ni el socialismo; el único deseo es una nueva propiedad privada”:


Y para que esa elite pueda ser plenamente satisfecha, una masa de personas tiene que morir. Se trata de la meta del “buen” vivir de la Francia [Ilustración] moderna.


Trump, en efecto, no es Hamilton, quien, según Talleyrand, “habría divinizado Europa”.


[Diciembre, 2025] 

Miércoles, 18 de Marzo

 


Puerta de colegio

martes, 17 de marzo de 2026

Teocracias persas


Ray Liotta con Paul Sorvino


Ray Liotta con Lorraine Bracco




Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Vivir de la culpa del otro es, como sabemos, la más baja forma de vivir a costa del otro. O sea, Occidente, donde el hombre, “como animal ético que es” (se oyen carraspeos), tiende a justificar sus deseos.


No somos salvajes –es la justificación de Paul Sorvino a Ray Liotta para prohibirle su divorcio de Lorraine Bracco en el “Uno de los nuestros” de Scorsese, el cineasta que mejor describe nuestra época, resumida por Jeffrey Sachs: “Estamos en manos de gánsteres. No estamos en manos de un sistema constitucional. Estamos en manos de un sistema roto, corrupto y dirigido por gánsteres, personas de una ignorancia y vulgaridad extraordinarias”.


Las justificaciones para pegarle fuego a la antigua Persia son interminables: destruir el programa nuclear de Irán (hace seis meses “aniquilado para décadas”); cambiar el régimen; prevenir ataque inminente; injerencia iraní en elecciones americanas 2020; proteger a los manifestantes; etcétera. El secretario Rubio, que no es un Baker, puso la guinda: quemamos Persia porque “su régimen está liderado por clérigos radicales que no toman decisiones geopolíticas; toman decisiones basándose en la teología, su visión de la teología, que es apocalíptica”, mientras el secretario de guerra Pete, que no es un Rumsfeld, arenga a sus tropas con la promesa de que la guerra persa “acelerará el regreso” de… Jesucristo.


He descrito el triunfo de la barbarie y la religión –resume Gibbon su “Declinación y caída del Imperio romano”.


La religión como tragedia (decapitación de Jamenei, el Papa de los chiitas, que también creen en la figura escatológica de quien vendrá a la Tierra antes del fin del mundo, incluso a la par con Jesucristo), y la religión como farsa, la telepredicadora que dirige la Oficina de la Fe en la Casa Blanca, Paula White, asesora espiritual del presidente. (Mensaje a las tropas: “El presidente ha sido ungido por Jesús para encender la señal en Irán, provocar el segundo Armagedón y señalar su regreso a la Tierra”). Pero en el mundo fino de los liberalios, el incendio se justifica por la liberación del velo femenino. Si Rubio hizo suyo el “¡Callad, teólogos!” de Alberico Gentili, Matt Schlapp, líder de Cpac, en una mesa redonda sobre la guerra sostuvo, según “The New Republic”, que las niñas asesinadas en la escuela “se salvaron del extremismo religioso”. Para Larry Johnson, este momento americano es ese momento en la película original “El mago de Oz” cuando Dorothy Gale (Judy Garland) llega al palacio del grande y poderoso Oz y el perro descorre la cortina y detrás hay un viejecito manejando la máquina: “América no es el poderoso mago, sino un anciano detrás de una cortina”.


“Pax et securitas”, la consigna del Anticristo, según San Agustín. Pete: “No hay ateos en las trincheras”.


[Martes, 10 de Marzo]


 

Martes, 17 de Marzo

 


Cinco de cinco

lunes, 16 de marzo de 2026

36 puntos y dos huevos duros



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Salir de la presunta ruina blanca pasa, según las cuentas de Arbeloa, por pillar 36 puntos, los que quedan de esta Liga doméstica que a nadie importa (ni siquiera, dicho sea sin acritud, a los jugadores) y dos huevos duros, en lenguaje de Groucho, que son los dos partidos de la eliminatoria de octavos contra el City de Guardiola, el Divino “Calbo”, y Rodri, el pivote convaleciente de la rodilla que alguien trata de colocarle al Madrid, en cuyo vestuario los treintañones parecen la cofradía del Santo Cruzado, con Rodrygo, que todavía es veinteañero, como nuevo cofrade.


Yo, cuando entro al Bernabéu, me santiguo –le ha dicho Iván Helguera a Casillas en un podcast.


Y Casillas, que circula con las cortas, ha exclamado: “¡Qué sentimental!”


Helguera se santigua al entrar al Bernabéu, de donde lo echaron, cuenta, con muy mal estilo (“me quitaron el dorsal”), y da el nombre de Mijatovic, el tipo que se dedica a enseñarle a Vinicius los “valores del Madrid” que Vinicius nunca le ha pedido. Helguera recuerda lo mal que un año lo hicieron ellos en la Liga y lo bien que ese mismo año lo hicieron en la Champions, quizás porque Del Bosque tuvo la ocurrencia de jugar con tres centrales. En 2026, con Arbeloa, la primera parte ya la tenemos: el Madrid juega muy mal en la Liga. Pero para los tres centrales definitivamente no damos, pues sólo contamos con Rudiger, ya que Asencio es lo que es y Huijsen no es lo que era, por no mirar lo que quede de Militao cuando vuelva, que no será mucho, con un cruzado por rodilla. El propio Helguera, además, opina que Arbeloa no es el entrenador adecuado para este Real Madrid. ¿Adecuado?


Gareth Bale, el futbolista más inteligente que haya pasado por el Bernabéu (razón por la cual no lo soportaba la prensa), también ha estado de podcast, dejándonos su modelo de “entrenador adecuado” para ese banquillo, Ancelotti, "el mejor con el que trabajé".


En el Real Madrid, si haces demasiado, los jugadores no quieren. Sólo necesitas ser un gran gestor de jugadores, no un táctico increíble.


¿Cuál fue el secreto de los dos entrenadores de mayor éxito en el Bernabéu, Ancelotti y Zidane? Zidane ganó tres Champions seguidas, y para Bale, “siendo sincero, no hizo gran cosa; hacíamos un poquito de táctica antes de enfrentarnos al Barcelona o al Bayern, quince minutos de táctica defensiva; aparte, algunos rondos de posesión y tiros a puerta; pero se ganó el respeto por lo que había sido como jugador, se unía a los entrenamientos… ¡Incluso me dejó fuera!”


Por cierto, que lo único que en el campo y en el vestuario sacó a Zidane de sus casillas fueron las bromas del “sentimental” Helguera, cuyo confesor, Casillas, es otro sentimental, pues no olvidamos la noche del primer cruce con el City, septiembre del 12, con Mancini y Mourinho en los banquillos. Casillas concedió dos goles en sendas cantadas, cosa que el piperío le perdonó, más no su falta de reacción al gol de Cristiano en el descuento que suponía la remontada. El periodismo de investigación se puso a hacer indagaciones, y dio con un par de explicaciones que encajaban con el acreditado sentimentalismo del fenómeno de Móstoles: el portero (en aquella época los periodistas todavía decían “cancerbero”) no reaccionó al gol wagneriano de Cristiano por encontrarse abatido por dos sucesos: uno, el fallecimiento de un niño polaco conocido suyo (noticia de la cual todavía no se había enterado, lo que reforzaba el carácter milagrero que el piperío atribuía a su ídolo), y el otro, el robo de una talla de la Virgen de Navalacruz, sentimentalmente su otro pueblo. El caso es que así arrancó la leyenda de las eliminatorias europeas del Real Madrid con el City, que entonces empezaba a españolizarse con Javi García, mediocentro percherón, y Silva, el colibrí de Arguineguín, más los Kompany (hoy haciendo trotar al Bayern), Tévez y aquel Yayá Touré que tarifó con Guardiola (“El día que Guardiola alinee a cinco africanos le mando una tarta”).


Muchachos, pasen de Liga, que no va a ningún sitio (¿cuántas Ligas tiene Bale?), y todas las fichas... ¡a la Champions! (cinco tiene Bale).


[Sábado, 7 de Marzo] 

Lunes, 16 de Marzo

 


Flores

domingo, 15 de marzo de 2026

Luis M. Ramis versus Iván Ania


Mi casona en ruinas


Francisco Javier Gómez Izquierdo


           Mañana o pasado subo a mi Demanda y el domingo que viene tengo previsto, si Dios quiere, sentarme en El Plantío para ver un Burgos-Córdoba que tras la jornada de hoy se presenta inquietante para Iván Ania y con el acostumbrado soporífero entramado defensivo de Luis Miguel Ramis. En Éibar, el Burgos se ha cerrado, ha aguantado los choquetazos de los jugadores eibarreses, ha intentado algún contraataque, pero todo avance moría al borde del área por torpeza o aturdimiento. El Éibar, fiel a su tono gris, hosco y hormigonero no ha inquietado a Cantero y el 0-0 ha parecido resultado que hubieran firmado los dos entrenadores, Ramis y San José, antes de empezar. Por qué no es titular Guruceta y por qué Martón va por delante de Bautista son decisiones poco entendibles para servidor, pero entre gentes de prioridades defensivas caben estos pareceres. ¿Pecan de falta de audacia los entrenadores de Éibar y Burgos? Pues sí. A mí me gustaría que Ramis fuera algo más atrevido en sus planteamientos, pero está claro que el que la lleva la entiende.


     Para audacia, la de Iván Ania, un señor que ha dado mucho al Córdoba, como dio Paco Jémez, pero que en su particular mismidad está pasando de osado a suicida, dicho sea con el respeto debido. Cada vez que subo a la Demanda me vienen versos de D. Antonio Machado, fuente en la que bebimos todos los bachilleres de principios de los 70. Servidor con más sed, porque el poeta cantó como nadie parajes  que tengo muy paseados. A los diez minutos del partido del Córdoba contra el Sanse me vino aquel "la verdad es lo que es / y sigue siendo verdad, / aunque se piense al revés". ¿Cuántas veces habré puesto aquí que el sistema del míster asturiano propicia goles contrarios? Últimos cinco partidos, cinco derrotas, quince goles en contra. A tres por partido. El Sanse ha ganado 0-2. El primer gol de Ochieng, un negrito que Pellegrino Matarazzo pone a veces en la Real de Primera porque "nos da velocidad", en palabras del técnico donostiarra, y que Iván Ania cree que se le puede sujetar en la raya del centro del campo donde se empeña en poner a los laterales. Carrera de Ochieng en diagonal desde el extremo izquierdo y sin que nadie le moleste, por imposibilidad física, 0-1. A los diez minutos otro sprint, éste por la derecha del pequeñito Díaz aún en edad juvenil al que  Albarrán -¡ay Albarrán, Albarrán!- persigue impotente hasta arrollarlo dentro del área. Penalti que no ve Arcediano Monescillo pero que chiva el VAR. Lo tira el potrillo y 0-2 que sería definitivo. Hubo varias llegadas más, propiciadas por esa debilidad defensiva que todos vemos como verdad tangible y que los entrenadores rivales tienen muy bien estudiada, pero Iván Ania está convencido que en la segunda parte hizo méritos para ganar porque hubo muchas ocasiones. Otra vez don Antonio a la palestra con esa cantidad de versos que hizo a las copas "..si ésta copa de cristal / se me rompe nunca en ella / beberé. Nunca jamás." Las copas vienen en paquetes de seis. Los partidos valen tres puntos. Si contamos copa por partido ya son cinco seguidas las copas rotas. La última del paquete se va a llenar de vino de ribera en Burgos. Si se vuelve a romper, que es lo más probable, igual hay que dejarse de exquisiteces y comprar calderos de cinc y beber agua en vez de vino, en ellos.


      Además del Burgos-Córdoba voy a acabar de tirar una casona en mi pueblo a la que los hermanos no hacemos caso, pero que resulta que está en ruina.¿ El remedio? Tirarla. "Tiene buena piedra", dice el que me manda la foto. ¡¡Y tanto que buena piedra!! Espero que no nos salga demasiado caro.

Russell y la Gran Guerra



 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Ahora que las maras liberalias bisbisean la oración “ad patendam pluviam”, que sería la lluvia nuclear de la Tercera Guerra Mundial, reparemos en la actitud de un verdadero liberal, Bertrand Russell, ante la Primera, o Gran Guerra.


    El lunes 3 de agosto descubrió en Trafalgar Square que el común de los hombres y mujeres estaban encantados con la perspectiva de una guerra. Sus mejores amigos, como los Whiteheads, estaban salvajemente a favor. La expectativa de una matanza deleitaba al noventa por ciento de la población. Hasta entonces había creído que era normal que los padres amaran a sus hijos, pero la guerra lo persuadió de que ese sentimiento era una rara excepción; que a la mayoría le gustaba el dinero por encima de todo, pero la destrucción les gustaba todavía más; que los intelectuales amaban la verdad, pero ni la décima parte de ellos prefieren la verdad a la popularidad. El amor a Inglaterra era su sentimiento más fuerte, pero con la guerra sintió “algo así como la llamada de Dios”. Ante la verdad, la propaganda nacionalista de todos los países le asqueaba. Ante la civilización, el retorno a la barbarie le anonadaba. Ante sus sentimientos paternales frustrados, “la masacre de la juventud me destrozó el corazón”.


    –Encontré consuelo conversando en Cambridge con Santayana, que era neutral y no tenía bastante respeto por la raza humana como para preocuparle si se destruía a sí misma o no. Su indiferencia me tranquilizaba.


    Tras el hundimiento del “Lusitania”, llegó la violencia: parecía “como si se creyera que de algún modo yo era responsable del desastre”. En la iglesia de la Hermandad de Southgate Road fue asaltado por una multitud borracha, y “los más feroces eran las viragos, armadas con tablas de madera llenas de clavos oxidados”. Una pacifista pidió que lo defendieran a los policías, que se encogieron de hombros. “Es un filósofo”, les dijo. Nada. “Es famoso”. Nada. “Pero es hermano de un conde”. Los policías acudieron en su ayuda como leones.


[Marzo, 2022]

Domingo, 15 de Marzo

 


Idus de Marzo

«Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado»

DOMINGO, 15 DE MARZO


En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo:


-Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).


Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?». Unos decían: «El mismo». Otros decían: «No es él, pero se le parece». Él respondía:


-Soy yo.


Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé y veo». Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?». Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?». Él contestó: «Que es un profeta». Le replicaron: «Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?». Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:


-¿Crees tú en el Hijo del hombre?


Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es». Él dijo: «Creo, Señor».


Y se postró ante él.


 Juan 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38

sábado, 14 de marzo de 2026

Síndrome militar del Sombrerero Loco: no decir la palabra "guerra" ni a tiros


Sombrerero Loco

Pregunta.- ¿Técnicamente, España está en guerra con Libia? Respuesta.- No hay ningún argumento técnico que diga que estamos en guerra. Las guerras las declara el Rey con la aprobación previa de las Cortes. (Comandante Domínguez Buj, jefe del despliegue español en la guerra de Libia, en El Mundo) Click

Pregunta.- ¿Es una misión de guerra (Afganistán)? Respuesta.- No voy a entrar en ese debate. Como militar, lo que me importa es tener una misión claramente definida y los recursos para llevarla a cabo. Y la misión estará cumplida cuando hayamos alcanzado el objetivo: que los afganos se puedan hacer cargo de su propia seguridad. (General Julio Rodríguez, jefe del Estado Mayor de la Defensa, en El País) Click

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Si quieres hacer carrera, nunca pronuncies la palabra "guerra". Sólo con eso los militares pueden llegar a generales, y la ministra, a presidenta del Gobierno.

Sábado, 14 de Marzo

 


Valle de Esteban

la geología de una cola color de arena

viernes, 13 de marzo de 2026

Guerra Civil





Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Al borde de la guerra civil, lo que impresiona, según Tocqueville, es el desarrollo del pensamiento y el acento de las palabras, más que su valor.
“Guerra” es una lucha armada entre unidades políticas organizadas, y “guerra civil” es una lucha armada en el seno de una unidad organizada.

Es la lógica schmittiana.

The civil war is here –dice Daniel Greenfield, periodista ajeno a los acordeones del establishment, natural de Israel y vecino de Nueva York, para resumir el espectáculo político americano.

En América, según Greenfield, la izquierda ya no tiene lealtad al sistema; no acepta otras leyes que las suyas; no es leal a la Constitución, sino a su catón, y rechaza la autoridad que no controla: la judicial, si le es adversa; la legislativa, si es de mayoría republicana... Tras perder el Congreso, se consolidó en la Casa Blanca (intentó, con Obama, eliminar los controles al poder ejecutivo); tras perder la Casa Blanca, se refugió en jueces federales y funcionarios no elegidos. Ahora desafía un resultado electoral usando una coalición de burócratas, corporaciones, funcionarios, celebridades y reporteros, construyendo ciudades y estados “santuarios” para jugar a la secesión, aunque no busca separarse, sino gobernar.

Hay dos gobiernos: el legal y un anti-gobierno, traidor, de la izquierda. Si el conflicto progresa, se pedirá a todos los funcionarios lealtad a dos gobiernos en competencia. Y eso es una guerra civil.
La izquierda espera que todos acepten su autoridad ideológica. La derecha espera que se acepte la autoridad constitucional. El conflicto es político y cultural: se lucha dentro del gobierno y en los medios de comunicación, y si ninguna de las partes retrocede, el conflicto, pillado entre dos órdenes contradictorias, irá más allá de las palabras.
Es un conflicto primario entre un sistema totalitario y un sistema democrático: la vieja traición de los años sesenta llega a la mayoría de edad. Ha comenzado una guerra civil.
 

 [Marzo, 2017] 

Viernes, 13 de Marzo

 


La vida sigue

jueves, 12 de marzo de 2026

Hughes. Real Madrid, 3; City, 0. Valverde firma su estrella en el Bernabéu


@realmadrid


Hughes

Pura Golosina Deportiva


No lo decimos, pero más o menos todos vivimos para la Champions. Llevamos nuestras vidas, unas pletóricas, otras vacías, como podemos, pero sabemos que tendremos un desquite, un rato febril (pero febril sin dolor) en el que el tiempo será distinto, la vida será cine, los minutos infantiles.


Lo vemos en el Bernabéu. Padre e hijo viendo el partido. Se igualan en la Champions. En la Champions el padre es más niño que el niño.


Y es verdad que nos iguala. Nos iguala la muerte, pero antes la Champions.


El Madrid salía con muchos reservas, sin Bellingham, ni Mbappé y nadie daba un duro por él. La situación perfecta. Así hay que llegar a marzo. Lo sabe tanto el club que ha reorientado la organización para ello.


Antes del pitido inicial había que ver a Thiago con los gestos del keniata antes del pistoletazo. Qué ganas tenía el muchacho de correr.


No estaban dos cracks, pero estaba Mendy. Que no esté Mbappé sería preocupante en otro club, pero no en el Madrid. Le hemos dejado con Ester Expósito cedido unas semanas y ahí está bien. Contento él, contentos todos.


El Madrid salía con el buen inicio que procuran Trent y Huijsen en la construcción, y con Brahim de falso 9. A Noé le vas a hablar de la lluvia, por eso era una genialidad reinventar, ante Guardiola, la no posición con Brahim, que era falso falso 9 porque vimos que el falso 9 iba a ser otro.


El City era un City decepcionante. Un City poco tocador, vulgar, normalizado. Guardiola siempre hace la cosa rara. No puede no hacerla. O se pasa o no llega. Yo creo que todos entendemos por qué le dejó la mujer. Tiene que ser insoportable de maniático. Su TOC es joder las eliminatorias de Champions.


El Madrid tenía agilidad, ímpetu, buen toque y abundancia en la mediapunta, pero un gran vacío arriba. Ese vacío al principio pensamos que no se iba a llenar, que era miedo o insuficiencia y que acabaría cansándolo todo. El Madrid es así: dos años sin centrales y en el momento cumbre, sin delanteros.



@realmadrid


El ataque era como comerse un bistec sin dientes, chupeteándolo. Hasta que apareció la Tromba.


Porque el vacío lo iba a llenar todo Valverde, iba a llenarlo llegando, pero llegando como torrente, llegando como DANA por todos lados, desbordando entero al City.


En el 19, Courtois le hizo la del portero moderno a Guardiola y con la zurda la lanzó larga a Valverde, que salió desde su campo y superó a O’Reilly, que jugará de todo pero de lateral poco, con un control y luego a Donnarumma que salió como una loca con todas sus consonantes; a Valverde le quedaba un toque y apenas ángulo, pero la metió. Fue un golazo eterno de Champions, de los que se recuerdan toda la vida.


Quedaba mucho por ver y al poco, Vini contragolpeó y pasó a la espada de los centrales, donde rompió Valverde como nueve, con diagonal, control y zurdazo; y el control tuvo no sé qué giro de adecuación, como un ladear de cadera para reorientarse, uno de esos gestos únicos de acompasamiento que hace Valverde para perfilarse cuando aparece por el lado izquierdo y su biomecánica le pide un extra. Su disparo no es sólo percusión. También tiene una forma única de ir colocándose en carrera (ojalá ver a Valverde en radiografía, su juego esqueléticamente).


El 2-0 ya era cosa seria y el Madrid rompió a ser el Madrid, hubo un demarraje anímico y se vio que Thiago contagiaba con su correr desesperado.


Doku, que era la única amenaza, y más contra la delicadeza de Trent, recibió un 3 contra 1 que no habíamos visto en mucho tiempo.


La euforia es maravillosa, pero cuando la euforia se encadena... ¿así se siente una mujer multiorgásmica? ¿Es esto?


Antes del descanso, llegó sobre el éxtasis el rococó ya con una obra de arte. EL Madrid corría y cuando el contragolpe se aquietó en el área, llegó la pelota a Brahim que miniaturizó todo, al reducir el juego lo ensanchó de modo que todo volvía a ser contragolpe, sobre todo porque apareció por allí Valverde, el incontenible. Brahim achicó todo, se dejó rodear de un bosque de citizens y elevó para el expreso Valverde que a su llegar de Talgo añadió un control que era otra vez algo más, un control-sombrero muy fino, un toquecito suavísimo que eliminó al rival y le dejó la pelota a placer para encañonar a Donnarumma.



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La jugada era uno de esos goles que no se cantan sino que se berrean, donde la gente dice mamita y dan saltos como locos porque necesitás darle al cuerpo margen para expresar... Pasan dos cosas: se asimila lo visto mientras se canta el gol. Se pierde la compostura.


Este gol eran dos toques. Con siete toques Valverde había marcado tres goles en medio tiempo dándole al Madrid todos los dientes.


En ese primer tiempo hubo otra actuación memorable. De otro signo. Mendy, que juega dos o tres partidos al año, había sido un secante tal que el City entero se amargó por esa banda. Mendy sale una vez o dos al año, como un Cristo o una Virgen, es como una rogativa o un coche de época que se saca muy poco porque se desvencija, pero es el arma secreta del Madrid. Mendy está para jugar tres ratos. Es el especialista. Mitad especialista, mitad talismán. El que lo renovó es un genio.


Tras el descanso salió Fran García, pero no sentimos miedo.


Hubo en el 46 una gran ocasión de Brahim y el realizador enfocó a Mbappé en el palco de jugadores. “Extremadamente distendido”, dijo el narrador. Hombre, como para estar tenso...


En esos minutos, cuando amainó el subidón, pudimos fijarnos en Thiago, en lo mucho que corre. Se parece a esos canteranos pequeños y enrabietados del Barcelona, pero sin que se le note tanto, y colabora en la salida de la pelota con un llegar y soltar. Ese movimiento parece sencillo, pero no lo hacía nadie. Nadie así. Corre mucho cuando no la tiene y cuando la tiene la suelta rápido y sin amasamientos. Ojo a esto: se desvive por tenerla para, cuando la tiene, no dar el coñazo. Esto es sublime. Porque sucedía lo contrario: tíos que no hacían nada por tenerla y cuando la tenían, soba que te soba... Thiago al peso, en segunda, es bueno, pero lo mismo, en Champions, es mejor. Le sucede como a las modelos. La top model va por la calle y es simplemente guapa hasta que la ve alguien, la pone en París y ya es otra cosa. Al jugador hay que imaginarlo allí. Hay que rodearlo mentalmente de cracks y de Champions.


Pero más allá de su juego, está la energía que transmite y que da vida a sus compañeros. Igual que los Modric y compañía se aprovecharon de los Camavingas, los Valverdes ahora se vuelven a electrificar con ellos.


El City no era ni la sombra... La Premier se dejó transformar por Pep y ahora Pep, el Guardiolismo, es ocupado por otra cosa. Es como si, en parte, Pep se hubiera cansado de sí mismo.


Quizás el único “pero” de la primera parte fue que Guler no consiguiera encontrar a Vinicius, cuando estaba colocado detrás para camelárselo como a Mbappé. Pues eso sucedió en la segunda parte, un pase con la derecha, muy largo, que dejo a Vinicius en un buen contragolpe que acabó en penalti de Donnarumma. Fue penalti pero a mí me pareció que si lo revisaban se lo quitaban. Y tuve un triste pensamiento: “Hughes, ¿algún penalti que han pitado a favor del Madrid en estos muchos años que llevas viendo partidos te ha parecido que no lo fuera? ¿Ha habido uno, uno solo, en el que tu objetividad se elevara sobre tu pasión y dijeras: a lo mejor no es penalti? Me entristecí ante mi fanatismo y entonces lo tuve claro: acababa de gafarle el penalti al Madrid con este pensamiento tan inoportuno. También colaboró Vinicius haciendo una paradiña gilipollesca en la que parecía querer imitar al cavallino rampante de Ferrari.


Este fallo creo que pesó mucho y el equipo se reorientó hacia mantener la puerta a cero, pues un 3-1 hubiera sido malísimo.


Entró Camavinga, Tchouameni anduvo un poco renqueante y hubo un gran susto cuando Thiago, en lo que mejor hacía, aliviar la salida de Courtois, la perdió. Fue un gran susto, como si se cayera un bebé que Courtois rescató con una de las paradas de su vida. Los compañeros mimaron mucho a Thiago tras el fallo.


Arbeloa demostró gusto y valor dando entrada a Mastantuono y Manuel Ángel (el cambio me emocionó) y también entró Carvajal, que ha desarrollado torso de paralímpico.


El Madrid le estaba ganando al City con Manuel Ángel. Los planos a Pep evidenciaban que se está convirtiendo en Zubizarreta, el Zubi de Savicevic además.


Manuel Ángel era como un 600 en la M-30 pero les sacó una amarilla, robó, y colaboró. Se dijo. Se dijo desde el principio. Se dijo estando Alonso. La temporada estaría en los canteranos de Arbeloa. 



@realmadrid

La guerra (sigue)




Ignacio Ruiz Quintano
Abc


Unas palabras atribuidas a Putin y dignas de Clint Eastwood (“Perdonar a los terroristas es cosa de Dios, enviarlos con él es cosa mía”) son tan virales que otra vez se habla en España de echarse a la guerra.


Rivera, que no tiene pinta de haber hecho la mili, después de prometer leyes de excepción, se muestra dispuesto para enviar tropas a Siria, si lo manda el reglamento. Esto no lo convierte en un facha: Marx se pasó la vida enredando para hacer la guerra contra Rusia, otra guerra santa, para dar cuerpo a la insurrección europea, y pensaba que era “una tontería el querer hacer huelga contra la guerra”.


Visto el episodio del jefe municipal de Madrid afirmando su autoridad en una plaza pública (“Soy el número uno”, como Luis Miguel en Las Ventas) ante un agente de movilidad sin gorra por una dermatitis, no me parece España preparada para la guerra, palabra con que algunos tertulianos se repiten como un cuco, aunque la sueltan y salen corriendo, como los dentistas cuando te dejan tumbado en la silla con el dedo apretando la radiografía.


Felipe GonzálezGonzalón, que vuelve a ser una referencia ética para la generación de Rivera, dice que un soldado produce diez yihadistas, pero su experiencia bélica es pequeñita: cuando Reagan fue a Libia no le avisaron, y al Golfo envió a Marta Sánchez con un pelotón de conscriptos. Este hombre seguirá pensando que esta crisis la arreglaba él enviando a Amedo y Domínguez al bar de “Rick” en Raqqa.

Francia, Rusia… ¡Ufff! España vuelve a ser, como en el 14, una gran mesa de café, donde con bolitas de pan y terrones de azúcar se explican y “deciden” batallas, mientras un imbécil, cuenta Ruano, se hace rico con botones para las solapas que dicen: “No me hable usted de la guerra”.

No pierde uno de vista al carnero castrado de Santayana (es tiempo de volver al gran Santayana), tótem de nuestras vidas totalmente razonables, francas y mediocres.


Y, a la manera china, filosóficas y suficientes.


[Noviembre, 2015]

Jueves, 12 de Marzo

 


James Bond

miércoles, 11 de marzo de 2026

Yodo y fideo cabellín



 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Neutral en las dos guerras mundiales, o gran guerra civil europea, el español, que prefirió su propia guerra civil, habla como si tuviera “mono” de guerrona gorda.


    Olaf, que por alemán sabe de qué habla, habla tentándose la ropa: “Con la invasión rusa entramos en una nueva era”, y parece que oyes a Rohmer (Friedrich, el filósofo del organicismo, no Éric, el cinero de la “Nouvelle vague”). En cambio, Borrell, que por español habla como parpayuela, despliega la cola y engola la voz para decir: “Estamos en guerra”. Esto lo oyen las viejas (las que no están en el visillo del Observatorio Universal de Vigilancia de Pensamientos Divergentes) y corren al mercadona a acaparar fideo cabellín, que ayer se agotó en mi barrio. Fideo cabellín… y yodo, por si la guerra nuclear.


    A Sánchez, que, como Azcona en las películas de Berlanga, tiene oído de tísico para el lenguaje popular, le faltó tiempo para decir que las subidas de la luz, el gas y la compra son cosas de “la guerra ilegal” (ya no está Casado para pedir una ley de guerras), no del “confinamiento ilegal” de la población (la ciudadanía es otra cosa) porque a él le salió de la taleguilla, cosa de la que nadie se acuerda porque la primera víctima de la guerra no ha sido la verdad, sino “la Coviz”, desaparecida en combate hasta el verano, cuando, de las capeas patronales, salga otra variante-vaquilla.


    La literatura, esta vez, la pone la gente de Boris Johnson, periodista con escritura. Wallace, su ministro de Defensa, quiere un cuerpo a cuerpo con Putin, porque, “si ya una vez la Guardia Escocesa pateó el culo al zar Nicolás I en Crimea, siempre se puede hacer otra vez”. W. H. Russell cubrió para “The Times” la carga de la Brigada Ligera y la incompetencia y corrupción de sus oficiales. Wallace merece una Imogene Carter, seudónimo de Cora Crane, antigua madame de burdel y primera mujer corresponsal en la guerra greco-turca: intentó la carrera literaria, y el fracaso la llevó a abrir su segundo burdel en Florida.

[Marzo, 2022]