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lunes, 17 de febrero de 2020

Lunes, 17 de Febrero

Valle de Esteban

gota
a
gota,
del siglo al minuto

domingo, 16 de febrero de 2020

Llamamientos al amor



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Contra la violencia doméstica, el alcalde de Madrid, con la inocencia de quien ve pichones en sus sueños, propone ese aburrimiento seráfico que, relleno de versos, recibe el nombre de amor. Contra la violencia callejera, el candidato republicano a la Casa Blanca, que en los debates emplea el balido para acentuar el valor de lo sentimental, propone amar al prójimo como a uno mismo. Contra los embarazos precoces, el primer ministro inglés, que tiene pinta de gozar sólo al decir «¡No!», propone la abstinencia sexual. Y así. Son autoridades, y tienen la obligación moral de arrojar «polvos de gas» al río para que las truchas se atonten y se dejen coger. Pero, ¿somos truchas? ¿Estamos atontados? ¿Nos dejaremos coger?
Son cuestiones estoposas, pero valdrá la pena de perder cinco minutos en rumiarlas, con el permiso del tiempo y la autoridad. Ortega, por cierto, observó que, aún hoy, los esquimales no reconocen más autoridad que una momentánea: la de un hombre que llaman «issulkek», que significa «el que piensa», aunque no tenga otro pensamiento que el del plan de la cacería. En el fútbol, el «issulkek» suele llevar el «10» en la espalda, como Figo. En la sociedad, en cambio, el «issulkek» lleva barba en lugar de dorsal. Ortega, que nunca llevó barba ni dorsal, fue un «issulkek» atípico. Pensar, para él, era una erección.

Sigamos, pues, a Ortega, para quien la forma más primitiva de la convivencia humana era la horda: treinta o cuarenta individuos mal avenidos. Luego, la caza trajo la aproximación de las hordas, y esta aproximación, el desvío por las hembras propias y el apetito por las hembras extrañas. Es decir, una forma germinal de amor. La institución matrimonial en su forma primigenia: el rapto, que quedó como símbolo perenne del amor. «Porque amor, si lo es de verdad, es para la mujer sentirse arrebatada, raptada.» En resumen, que la afición juvenil a la caza combinada con la imaginación amorosa disparó todo el proceso de lo que llamamos civilización. «¿No es cierto que es la más linda figura esta diosa encantadora, esta divina mujercita nubil, de pie ágil, de calcaño elástico, de seno breve, que avanza rápida, seguida de sus canes y se pierde misteriosa en el fondo del bosque?», preguntó a los cazadores portugueses en una comida que le dieron en Lisboa.

Sí que lo es. Y, gracias a que lo es, no somos truchas. De ser truchas nos libraron, y por eso representan la cumbre de la civilización, los librepensadores, quienes, sin embargo, para casarse las preferían creyentes, confiando en que así se mantendrían castas, como sucedió hasta el advenimiento de la democracia, que acabó con los puntos de vista de los librepensadores y con el mito de la pasión intensa, cuya satisfacción física constituía pecado, dado que siempre se presentaba, salvo en las películas americanas, como incompatible con el matrimonio.

¿Cómo no íbamos a entender la preocupación de Blair por las muchachas inglesas? Ya Camba decía que, como muchachas, no son lo más a propósito para inspirar pasiones. «Pero como muchachos, deben de resultar irresistibles.» También entendemos la solución de Bush al peligro de las armas: «Amarás al prójimo como a ti mismo.» Frente a esto, podemos adoptar de la mano del buen Freud una actitud ingenua, como si lo oyésemos por vez primera. Pero entonces, con el padre del psicoanálisis, nos preguntamos: «¿Por qué tendríamos que hacerlo? ¿De qué podría servimos? ¿Cómo llegar a cumplirlo? ¿De qué manera podríamos adoptar semejante actitud?» Ni el buen Freud consigue eludir la anécdota del debate sobre la pena de muerte en el Parlamento francés: mientras el orador abolicionista recogía salvas de aplausos, una voz pronunció las siguientes palabras: «Que messieurs les assassins commencent!» Y no era la de Bush.

En cuanto a las bienaventuranzas del alcalde madrileño, no sé, no sé. En los parabrisas de los coches estacionados en las calles de la plaza de toros, depositan últimamente, junto con los folletos comerciales de los bares de alterne, el extracto de un llamamiento al amor: «Dios creó al hombre por amor.» «¿Eres pobre? Cumple con sumisión el trabajo a que estás obligado. No veas en tus amos unos tiranos.» Etcétera.


Ortega y Gasset

Ni el buen Freud consigue eludir la anécdota del debate sobre la pena de muerte en el Parlamento francés: mientras el orador abolicionista recogía salvas de aplausos, una voz pronunció las siguientes palabras: «Que messieurs les assassins commencent!»

Los 80. Mamen del Valle


FARÁNDULA Ignacio Ruiz Quintano

 ABC

 Pertenece a esta generación perdida que floreció en el popotal del desencanto



Aunque duró una semana en cartelera, quizá usted tuvo tiempo de verla en Crónica de un instante. Todas las demás ofertas llevaban el estigma catalísitico de la "S", y por ahí no, "que ya me desnudé bastante" en Crónica..., y una vez que aceptas bodrios, todo es caminar hacia el abismo

En El Cutre Inglés

Empecé en esto por un anuncio que leí en un restaurante, pedían una chica de 16 años para la película de Pangua

Me quedé en el BUP y ahora tengo que terminarlo. Trabajo de secretaria, nací en Barajas, tengo un gato, admiro a Ana Belén, escucho a Los Zombies y me da miedo ponerme delante de una cámara

Domingo, 16 de Febrero

Valle de Esteban

y a fuerza de volar en vano,
te holocaustas en ópalos dispersos

"Antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley"

DOMINGO, 16 DE FEBRERO

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo. Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”. Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”. Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio. También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”. Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno.

Mateo 5,17-37

sábado, 15 de febrero de 2020

La ministra

Aristóteles


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    La ministra de Exteriores, que no sé cómo se llama, ha embutido la cultura democrática de España (y de la Europa continental) en un traje de crudillo que le ha hecho al venezolano Juan Guaidó:
    
Guaidó es dos cosas a la vez: presidente encargado y líder de la oposición.
    
Como Sánchez, vamos. Y como todos los predecesores de Sánchez. Y como frau Merkel, que es el modelo que pone el “curita” comunista de Comisiones Obreras en el bunker de RTVE para exigir la “censura preventiva” contra Abascal.
    
El ser y no-ser de Guaidó en boca de la ministra es, desde luego, una patada en el culo a Aristóteles, quien niega que una misma cosa sea y no sea a un mismo tiempo.

    No parece que la ministra tenga nada personal contra Aristóteles, a quien seguramente no conozca, pero ella viene del pasillismo de la Europa luterana, y Lutero odió toda su vida a Aristóteles.
    
Aristóteles se tambalea, está a punto de irse a pique, quizás para siempre –escribe el frailón apenas cinco meses antes de clavar sus tesis en Wittenberg.
    
La ministra dice estar buscando “consensos” (que en política es decir “apaños”, “repartos”) para unas “elecciones democráticas” (?) en Venezuela, y con Aristóteles no hay consenso que valga. Ya en el 78 Guerra y Abril tuvieron que echar a Aristóteles del comedor de Casa Manolo donde redactaban la Constitución porque los estorbaba. En lógica aristotélica, el todo es antes que las partes, pero en lógica de consenso las partes son antes que el todo, con el resultado constitucional que tenemos a la vista.

    Venezuela (patria, por cierto, del único demócrata que España ha dado al mundo) es otro Estado fallido. El granero del hamponato castrista, ese famoso “medio millón de vagos del partido comunista cubano” que dice Franceschi, lo que nos lleva a la gran pregunta de Aristóteles:
   
 –¿Por qué la mayor parte de las riquezas están en poder de los malos y la pobreza en los buenos?
    
Nos comen los bolichicos, nos beben los boliburgueses y nos mandan los bolisopranos.

Franganillo

ABC



Franganillo, que ya apuntó maneras contándonos a Trump, se convirtió en Franganazo para entrevistar a Abascal



Franganillo, un Isco del Periodismo

Sorprende el desahogo de este periodismo para echarle a los demás las muertas a la cara, así que humildemente le ofrezco a Franganillo unas preguntas para su próxima vez con Pedro Sánchez. ¿Por qué no pide enérgicas explicaciones al Psoe balearbpor el caso de las menores?

Sábado, 15 de Febrero

Valle de Esteban

la primavera exacta de picotón de buitre

viernes, 14 de febrero de 2020

El centro era eso


"Descansaba con la conciencia tranquila de quien posee
 la fuerza de la resurrección en el centro mismo de su coño"
González Pons Ellas

Fotografía de lectores en la Biblioteca

 Biblioteca Nacional
Los lectores

Vicente Llorca


Hubo un tiempo en que la Biblioteca Nacional del Paseo de Recoletos era un lugar de estudio. Silenciosa y como enfurruñada, sus pasillos eran recorridos por una procesión de personajes mudos que se perdían por escaleras recónditas, en busca de no sé qué cuarto de manuscritos, bajaban a galerías de publicaciones absurdas o se mantenían toda la mañana bajo la luz de los pupitres inclinados de la Sala General, sumidos en alguna pesquisa interminable.

Los personajes que a diario nos encontrábamos por los pasillos habían surgido, según la teoría de un amigo conquense, especialista en cultos prerromanos y que entonces vivía allí, de los sótanos del edificio de Francisco Jareño: allí habían nacido y, afirmaba, nunca salían a la luz de la calle. Por la noche, cuando las salas se cerraban, regresaban a sus cubículos, debajo del oscuro ascensor que llevaba a la cafetería.

Creo que no era cierto del todo. Si bien hubo personajes a los que nadie advirtió nunca fuera del cuarto de incunables, también es cierto que muchos días veíamos a algunos profesores de la facultad, los mejores, enredados entre folios y silencio, lejos del bullicio político en que se había convertido el decanato de Filosofía. Y el escritor M., que aparecía ya en programas de televisión, pasaba allí las horas, anónimo y fuera de las cámaras, en la esquina de los diccionarios, lo que le hizo crecer enormemente a nuestros ojos. (Que lo leyéramos ya era otra cantar). Catedráticos conocidos, investigadores anónimos, eruditos ensimismados, absortos leguleyos o una compañera del departamento de historia de arte, misteriosa e inalcanzable, en la biblioteca todos compartían una misma actitud, silenciosa y sin espectadores, detrás de qué enigmática lectura que estaba almacenada en los inagotables estantes.

Algunos llevaban la biblioteca dentro de sí. G., absorto personaje detrás de unas gafas inmensas, y especialista en la figura y la filosofía del rabino Maimónides, no tenía casa según creíamos. Su existencia transcurría entre la biblioteca, las salas del Ateneo por la tarde y un bar inmediato a éste en donde culminaba la jornada. Allí les hablaba a los impávidos camareros de la Guía de perplejos – entre bandejas de torreznos- y cuando le saludaba alguien pasaba a inquirirle sin dilación por su opinión sobre la Sefer Hamitzvot.

No eran horas, ciertamente. Pero la Biblioteca no le abandonaba.
La trivialidad es el mal, como bien saben los aún lectores, hayan leído o no a Hanna Arendt. Últimamente la Biblioteca, postrero reducto del secreto, ha pasado a formar parte del mundo del espectáculo también; y del éxito medido en el número de los espectadores. Largas filas de contempladores lelos hacen cola en la puerta para entrar en las salas. Unos folletos turísticos animan a subir las fatigosas escaleras. En el vestíbulo los turistas se disponen a dividirse por sus respectivos destinos, salones y galerías de los gabinetes de investigación. En fila, bajo la dirección de una guía turística, recorren la sala general en la que los últimos resistentes aún intentan, arcaicos y obsoletos, seguir leyendo qué manuscrito inútil. Contemplados por las cámaras de los viajeros los lectores de la biblioteca han pasado a formar parte, sin ellos saberlo, del espectáculo general. Y una hilera de sindicalistas en viaje a la capital les fotografía entonces, perplejos sobre los antiguos pupitres.

La representación ha alcanzado a la lectura, incluso. Nada se escapa a ella y próceres analfabetos, cuyo éxito político es inversamente proporcional a su discreción, han convertido la antigua Biblioteca en parte del espectáculo generalizado.

Han cerrado “Lastra”, la taberna asturiana de Lavapiés también. “Balmoral” nunca volvió a abrir. Autobuses de turistas con la guía en la mano infestan el barrio de las Huertas. Murió Pilar la de “El Garabatu” de la calle Echegaray. Su lugar lo infama hoy un local de comida vegana. Adónde iremos ahora.

 Biblioteca Nacional
Los turistas

 Con los turistas en un duelo de Los Tramposos

Perplejos



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    A los descarriados que levantan la ceja porque los políticos que negocian la coalición del Centro y la Derecha están más al partido que a la Nación hay que darles la guía de perplejos de Maimónides.
    
Vivimos, que es un morir, en un Estado de Partidos, que sustituye doctrinalmente la representación por la identificación. El Real Madrid no me representa, pero me identifico con él. Todos los partidos son estatales (viven de, por y para el Estado), con lo cual están incapacitados para “intermediar” entre la Nación y el Estado. Políticamente, ¿para qué sirve esto? Según los doctrinarios que nos impusieron el Sistema, para la integración de las masas en el Estado.

    Sólo hay que darse una vuelta por el Estado para comprobar, por las pintas, que, en efecto, las masas están integradas en el Estado mediante el consenso o reparto del botín, en la terminología de Ortega en la Comedia. Éste fue el consenso setentayochista, que ha degenerado (pura lógica constitucional) en el actual consenso separatista, donde Marlaska, que fue juez y ahora es ministro de los palos, invita a Bildu en el Parlamento a “consenso enriquecido” contra la Guardia Civil.
    
El anacronismo de Vox está en hacerse fuerte en el primer consenso, el setentayochista, muerto y enterrado por las “fuerzas de progreso”. El PP tiene un pie en el setentayochista (Álvarez de Toledo, que recita a Victoria Prego), y el otro, en el separatista (esos Fernández tan amables que quieren soltar a los presos), lo que explica el “Split” (apertura de piernas) de Casado en el ballet partidocrático.
    
La misma Trampa 22 que atrapa a Bale con el Madrid, atrapa al pepero con España: ningún españolista querría participar en misiones separatistas, pero quien pidiera permiso para no participar en misiones separatistas alegando locura, demostraría estar cuerdo, y por lo tanto en condiciones de participar.
    
Murphy lo llamó teorema de Ginsberg: usted no puede ganar; tampoco puede empatar; ni siquiera puede abandonar el juego.

Indultados por sistema



Hughes
Abc

Jordi Cuixart ya pisa la calle e inmediatamente detrás irán saliendo todos los presos del «procés».

En octubre de 2017 la gente sólo gritaba dos cosas: «España» y «Puigdemont a prisión». Pues no está en prisión Puigdemont y los demás se están despidiendo. Dos artículos lo han hecho posible: el 36.2 y el 100.2, bolas calientes para el gran bingo del Estado de Derecho.

En Cataluña no se cumple la Constitución, pero sí se cumple el Reglamento Penitenciario, y en su 100.2 permite el principio de flexibilidad en la ejecución de las sentencias. La propuesta sale del centro penitenciario, que debemos creer muy independiente de las autoridades catalanas, aunque la consejera de Justicia, Ester Capella, ponga a prueba nuestra credulidad al anunciar que todos los políticos presos se beneficiarán de este artículo. Del resto de presos comunes no ha dicho nada, porque la flexibilidad no alcanza para tanto.

Estamos ante un ejemplo práctico de lo que hacen y harán las élites locales con ciertas cesiones competenciales, y también del aprovechamiento de las ventanas de discrecionalidad abiertas aquí y allá en el ordenamiento.

El otro artículo que explica la situación es el 36.2 del Código Penal, precepto que la Fiscalía solicitó fuera de aplicación para evitar que los presos disfrutaran de permisos antes de haber cumplido la mitad de la sentencia.

La Fiscalía lo solicitaba por la especial gravedad del «movimiento insurreccional» y por la sospecha de que las autoridades catalanas dispensarían un trato «flexible» a los presos del «procés». Pero Marchena, el aplaudido y heroico Marchena, ni consideró una cosa ni consideró la otra (el golpe catalán fue apenas una ensoñación) abriendo la puerta así al actual régimen de semilibertad, que por supuesto no evitará que los independentistas sigan explotando políticamente su victimismo.

La no aplicación del 36.2, la aplicación del 100.2, esa sentencia y aquellas cesiones han hecho innecesario que el Gobierno indulte a nadie, ya salen semi-indultados del sistema y puede dedicarse así, sin mayor sonrojo, a explorar la vía extralegal de la que habló Sánchez para superar el «conflicto».

Vivimos en la normalización e incluso en la institucionalización del escándalo y Sánchez puede ser Sánchez porque existe todo lo anterior.

Coplas del iconoclasta enamorado

Vainica Doble

Con cemento y hormigón, 
para ti, para ti, mi amor, 
voy a hacerte un rascacielos, sí,
para ti, mi amor, sí, sí, 
para ti, mi amor, 
con cemento y hormigón. 

Derribando la mansión
porque sí, porque sí, señor, 
del solar de mis abuelos, 
para ti, mi amor, sí, sí, 
porque sí, señor, 
derribando la mansión. 

Para ti, corazón mío, 
para ti, para ti, mi amor, 
voy a desviar el río, sí, 
para ti, mi amor, sí, sí, 
porque sí, señor, 
para ti, mi corazón. 

Que el agua con su murmullo, 
con su glu, con su glu-glu-glo, 
puede estorbar nuestro arrullo, 
run-run del amor tuyo, 
run-run de mi corazón 
el run-run de nuestro amor. 

Si te aburren los pajaritos
con su pi, con su pío-pi,
con una escopeta, 
pim-pam-pom, 
con un tiragomas, plim, 
los mataré yo 
para ti, para ti, mi amor. 

Y te los serviré fritos 
para ti, para ti, mi bien, 
fritos en una sartén, 
crish-crish, 
de los pajaritos fritos en la sartén 
para ti, para ti, mi bien. 

Si te asusta el mayordomo 
con su aire de Boris Karloff, 
por ti lo despediré, mi amor.
También a Catalina, 
el aya que me crió 
la voy a despedir yo. 

Si te estorba aquel ciprés, 
para ti, para ti, mi bien, 
con placer lo serraré, 
ris-ras, para ti, mi bien, 
si te estorba aquel ciprés. 

Lo plantó tía abuela Inés 
para mí, para mí, mi amor, 
cuando volví de la guerra, 
ris-ras har la sierra, 
tic-tac-mi corazón 
tiquitictac por tu amor.

El Amor es darse panzazos en la oscuridad

Juan Soriano y Marek Keller


[Publicado en 2010]

 
Ignacio Ruiz Quintano


Tiene guasa celebrar San Valentín en el país de Don Juan, “este nardo español cuya carcajada rueda por nuestras calles”, como lo retrataban los viejos columnistas, de afanes delgado, morisco el rostro, en vela de desvelos el sentimiento, cruzando la gran plaza española con la llave del amor en su mano...

¿Amor?

Acudamos a la franqueza plástica de Juan Soriano:

–¡Cuántas ganas tienen los jóvenes de hacer el amor! Pero después no quieren reconocer que eso sólo consiste en darse panzazos en la oscuridad.

Jóvenes y “jóvenas” ignoran que el sexo es el cerebro de los instintos, cosa que dijo André Suarés, que dijo muchas cosas buenas –las buenas frases son la verdad en números redondos–, como aquélla de que el quijotismo es el delirio de la justicia, y eso que no conoció la Audiencia Nacional.

Sobre el sexo como cerebro de los instintos elaboró un moralista español sus reflexiones ante una hoja de parra. La primera, el niño y la niña balzacianos que contemplan en una pintura a Adán y a Eva desnudos en el paraíso; la niña le pregunta al niño cuál es Adán y cuál es Eva, y el niño le contesta: “No lo sé, porque están desnudos”.

–El sexo según Suarés es la afirmación de la vida como razón, y al intelectualizar la vida de ese modo se da la razón de ser de la muerte.

Para nuestro moralista, la definición de Suarés invalida por completo “esa tópica monserga de la ‘represión sexual’ con que nos vienen fastidiando los falsos psiquiatras y pedagogos”, que, con el pretexto de desacralizar el misterio divino del sexo, lo abstraen en una fórmula vacía como un sepulcro en el que funden, antes de nacida, la maravillosa imaginación infantil: matan en el niño su conocimiento poético de la vida que está empezando a vivir como un juego, mientras su razón no se lo impida; le arrancan la piel ilusoria del erotismo instintivo, y con ella, toda posibilidad de verdadero amor; como si lo desollasen vivo.

–Los tópicos seudocientíficos de todo eso que se dice “educación sexual” matan la niñez, precipitando su madurez en corrupción anticipada: haciendo al niño hombre antes de tiempo, por forzar el tiempo, por robárselo desde fuera, como si explicándole racionalmente a un niño el “mecanismo de la sexualidad” le libertaran de algo, sin penar que es todo lo contrario... Porque no es el sexo el que debe dominar al amor, sino el amor al sexo... Verdad perogrullesca cada vez más desconocida de la ignorante y corruptora y socialmente peligrosísima pedagogía actual que se llama a sí misma progresista.

(Y remata con unos versos que al oído le dice su duendecito burlón, parodiando a Tirso: “La desvergüenza en España / se ha vuelto pedagogía”.)

Nuestro moralista no es Rouco ni siquiera Martínez Camino. Se llama José Bergamín, y sus reflexiones ante una hoja de parra apenas tienen treinta años.

Viernes, 14 de Febrero

Valle de Esteban

La tinaja de Pandora

Feliz San Valentín



Amor

Amor, ya no vuelves a mis ojos muertos;
y cuál mi idealista corazón te llora.
Mis cálices todos aguardan abiertos
tus hostias de otoño y vinos de aurora.

Amor, cruz divina, riega mis desiertos
con tu sangre de astros que sueña y que llora.
Amor, ya no vuelves a mis ojos muertos
que temen y ansían tu llanto de auroral

amor, no te quiero cuando estás distante
rifado en afeites de alegre bacante,
o en frágil y chata facción de mujer.

Amor, ven sin carne, de un icor que asombre;
y que yo, a manera de Dios, sea el hombre
que ama y engendra sin sensual placer.

CÉSAR VALLEJO

jueves, 13 de febrero de 2020

El 100.2

 Modelo de Barcelona
Galería y patio



Francisco Javier Gómez Izquierdo

El televisor está encendido todo el día en lo de Antonio y a primera hora, cuando uno se levanta para dar la vuelta a Córdoba, a los parroquianos se nos aparecen noticias a las que no hacemos caso, pero siempre hay ociosos atentos que comentan el último suceso trágico, el penalty de los que busca Iturralde en la circulares o el tormentón que asola la parte de Valencia. La verdad es que habría que agradecer el interés del desocupado, pues es un modo de intercambiar opiniones y hasta de entablar relaciones hasta el punto de convertir el bar de Antonio en lugar de peregrinación obligada si se quiere entender Córdoba.
     
Hablaba hoy la tele del art. 100.2 para justificar el tratamiento en el cumplimiento de penas de esos presos catalanes que a mí ya me aburren hasta dejarlo de sobra, y Carlos, pensando que uno sabe, me pregunta que qué significa eso del 100.2.
     
Interpretar el Reglamento Penitenciario con cierta flexibilidad, creo que es en ocasiones de obligada necesidad. -Ej. “un interno alterado porque se le ha muerto el hermano de sobredosis en la casa y dice que no está para barrer el patio.” Los Iturraldes del Reglamento  dirían que eso es desobedecer órdenes, pero los funcionarios y el resto de presos entienden que lo suyo es que el muchacho tome una menta poleo y pasee para soltar tensión.
     
El Reglamento regula la vida en la cárcel: horario, actividades, comunicaciones, sanciones, permisos, etc., pero personalmente siempre he creído que admite demasiada flexibilidad a la hora de clasificar a los internos. Siempre me ha resultado incomprensible que dos condenados a la misma pena y con buen comportamiento en prisión se diferencien tanto, hasta años, en la obtención del primer permiso o el tercer grado. Esta ausencia de uniformidad en los criterios queda claro que no depende del tribunal sentenciador, sino de los equipos de tratamiento de las prisiones adscritos a cada módulo de cada prisión.  Cada uno con autonomía para decidir y así, no sólo hay “talegos  chungos para dar permiso y talegos generosos que lo dan casi siempre a la cuarta parte y el tercer grado de primeras si tienes curro en la calle y menos de cuatro”, sino en el mismo Centro se encuentran equipos de tratamiento mucho más duros que otros, por lo que los internos de los Módulos con Equipos tacaños en conceder beneficios se quejan todo el día  por los evidentes agravios comparativos. Les prometo que a veces un servidor se ha visto impotente a la hora de explicar decisiones de otros. ¡Vamos, de Juntas de Tratamiento en las que juristas y psicólogos hacen valer el carácter secreto de sus reuniones para no aclarar lo incomprensible!

      El carácter punitivo de la pena carecería de sentido si un condenado, pongamos a más de 30 meses y de ahí para arriba,  obtuviera -se le clasificara- en tercer grado penitenciario nada más ingresar en prisión. Equipos hay que lo han hecho y que avergüenzan a los profesionales que están en contacto directo con los presos, porque para dulcificar la presunta rigurosidad de la Ley y el Reglamento se redactó el 100.2 y así a un ex-yonqui y ex-ladrón condenado a tres años y medio por un delito cometido cinco años atrás, se le aplicó el artículo -eso sí, después de tres meses de observación-, pues el hombre tenía trabajo y pareja estable, hijos, el perdón de los atracados y un sincero y palpable arrepentimiento de sus “años de gilipollas”.

   A pesar de la correcta y exitosa aplicación en el caso de Rafael C. casi todos los “boquis” nos maliciamos que la norma se encajaba en el Reglamento para utilizarla por necesidades políticas cuando acogieron en ella a otro Rafael del que seguro ustedes tienen memoria. En caso de que la condena de un político delincuente sea superior a, pongamos cinco años, y resulte escandaloso el tercer grado, pues legalizamos arbitrariedades a sabiendas y “hoy por ti, mañana por mí”.

     ¿Es legal aplicar el 100.2 al año de estar en prisión a un condenado a 9 años? ¿Y a 11? En el televisor dicen que sí y suponemos que lo será, pero si usted hubiera preguntado hace dos años a funcionarios de prisiones y presos de las cárceles españolas le dirían que el supuesto es imposible, que los criterios para aplicarlo son la rehabilitación, reinserción social, arrepentimiento del delito, el perdón de la otra parte, pagar la responsabilidad civil, la casi seguridad de no reincidir y sobre todo que el delito no haya causado alarma social...
    
¡Ah! Detalle importante. ¿Hasta qué punto en las competencias penitenciarias los directores de las prisiones catalanas dependen de los políticos que gobiernan la Comunidad Autónoma?

Excepción

Louis de Funes


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El modelo histórico de la Santa Transición fue, en caricatura, el Directorio francés, cuyo líder, Barras, a falta de ideas políticas, se mantenía golpeando de modo alterno a su derecha y a su izquierda.
    
–Traidor en el fondo, mentiroso con regodeo, vendiéndose a cualquiera y engañando a todo el mundo, tenía un alma de mujer en un cuerpo de hombre apuesto.
    
Al frente de la logia centrista figura hoy un Louis de Funes con ínfulas intelectuales, Macron, que primero muele a palos a los franceses y después les anuncia un asistente sexual para discapacitados (la obsesión socialdemócrata con el sexo busca tener al contribuyente ocupado: una mano para pagar impuestos, y la otra, para despeinar a la cacatúa). “L’exception culturelle”!
    
De visita en Varsovia con el pintor mexicano Juan Soriano observó José-Miguel Ullán la señal del destape polaco en unas octavillas con reclamos eróticos en todos los parabrisas de una larga hilera de coches aparcados:

    –En todos, menos en uno: el que lleva una pegatina de conductor minusválido.
    
¡De “l’exception culturelle” (los apaleos policiales que no salen en los telediarios) a “l’exception sexuel”! Que ya lo dijo Lenin: “Sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario”.
    
El centrismo español, que abreva en los mandiles de Macron, cambia sexo por territorio, y Arrimadas, a quien cualquier teoría política le es ajena, invita a Sánchez como socio de “acuerdos puntuales”… en “territorios excepcionales”. ¡La excepción constitucionalista! Con razón dijo Paul B. Preciado (cuando aún se llamaba Beatriz), el filósofo burgalés, que “España es un gallifante de Suecia y Turquía”.

    La soberanía, como se sabe, sólo se manifiesta cuando la unidad estatal entra en crisis: Edmundo Bal debe contarle a Arrimadas que hacer de la excepción norma, y de la soberanía, autoridad cotidiana, es banalizar la excepción, y por tanto, la soberanía, que así acaba volviéndose inane ante la aparición de cualquier fuerza que desafíe al Estado.

Jueves, 13 de Febrero

Valle de Esteban

tosca guirnalda de robusto pino
ciñe tu frente, tu cabello undoso

miércoles, 12 de febrero de 2020

Tortilla de patatas


Felicidades a Jean Palette


Ley Rhodes


Fiske-Harrison, la alternativa liberal a Rhodes, el pianista jartible


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En España los legisladores son los ministros del gobierno, y a hacer leyes nadie gana a los Iglesias, Pablo, muy jebo, e Irene, muy chirene, hechos unos Adán y Eva en el paraíso de Quintos de Mora, y que a la sombra de un manzano han concebido en un fin de semana la Ley del Sexo, que bien podría llamarse Ley Schneider, en homenaje a la protagonista de “El último tango”, y la Ley Rhodes, o Ley del Santo Niño del Remedio, que lleva el nombre de “Rhodes” en homenaje al pianista "jartible" que juega a tocar en Twitter las Variaciones Goldberg, aquellas que, tocadas por Glenn Gould en el Mozarteum, llevaron al suicidio a Wertheimer, “El Malogrado” de Thomas Bernhard. ¿Hay algo más adánico que poner nombres a las leyes-fetiches?
   
 Ley es lo que place al príncipe, o sea, a Pablemos, maestro en esa facultad de las cosas inútiles que es el Derecho, señalado por la doctrina Vishinski como una de las cadenas con las que la burguesía esclavizó al proletariado.
    
La Ley Schneider, por la que, al parecer, se regulará el onanismo en España, liberará al proletariado, que ahora no tiene tiempo para tocamientos, y esclavizará a la burguesía, que, según la observación de Marx, tiene la mano más larga.
   
 Y por la Ley Rhodes todos los niños (siquiera los tutelados por el Estado) tocarán el piano en vez de darse al puterío dickensiano.
    
Hace un año, y como alternativa liberal a Rodhes, Hughes propuso aquí a Fiske-Harrison, ¡un Rhodes de derechas!, igualmente inglés, igualmente alumno de la Arnold House de Londres, igualmente discípulo del profesor de boxeo acusado de abusar de Rhodes, y a diferencia de Rodhes… ¡taurino! ¿Se imaginan una Ley Fiske-Harrison de Teo García Egea para derogar la Ley Rhodes de Pablemos?
    
Es un hombre muy guapo, como si Rob Lowe tuviera los modales de Hugh Grant y cogiera el estoque como Cayetano Rivera. ¡Esto sí es un hispanista!
    
El problema es que en España, si no fuera por la derecha, no necesitaríamos derecha. Podríamos explicarlo, pero aquí termina el folio.

Miércoles, 12 de Febrero

Valle de Esteban

y abrirá las ventanas en el atardecer

martes, 11 de febrero de 2020

El tiovivo gira

Calle de Cartagena

Estos son los mismos
de nuestras madres viejas.
Sus tardes son largas colas
de moaré y lentejuelas.

Corpus azul.
Blanca Nochebuena.

El tiovivo gira
colgado de una estrella.
Tulipán de las cinco
partes de la tierra.

DG





Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En una España de vividores sedentarios, David Gistau, con su algo de Bakunin (la misma barba de Jehová y una disposición a fumar cigarros sentado en un barril de pólvora para poner de los nervios a las visitas), fue, lo primero, un hombre de acción. Y en busca de acción se alistó en el periodismo.

    Pero en los 90 el periodismo, consumido por la crisis económica y cultural (consenso y posmodernidad), ya no ofrecía acción (ni siquiera aquel caos creador que en los 80 aún vio uno en las Redacciones), sino colaboraciones, y eso si dabas con la pandilla buena, como en “La oficina siniestra” de Pablo en “La Codorniz”. Él venía del “Mississippi” de Pepe Navarro: era nuestro “Barton Fink”, y nosotros, otros hermanos Coen, y a ninguno nos quería nadie. Trasnochamos mucho, hablando y bebiendo toda la noche cada noche, pero, por edad, él pensaba que tenía que haber algo más, y el tedio de Madrid lo llevó a Sevilla, que también tiene su invierno, y el invierno de Sevilla lo llevó a Peshawar, que también tiene su amor, y el amor de Peshawar lo llevó a Buenos Aires, donde descubrió que lo que a él de veras le tiraba era la familia, que la familia era la acción, y toda su acción fue ya fundar una gran familia.

    –Oye, una pregunta rara. ¿Hemingway entendía de toros?
  
El día que por guasap me hizo esa pregunta supe que su sueño se había cumplido, y que era un padre de familia orondo de felicidad. Se sentó a escribir libros que no te enviaba por un fino sentido del pudor: “Ni los hijos ni los libros de uno están para dar el coñazo a los amigos”. Luego te sorprendía a la hora más difícil (su hora de escribir) para precisar un juego de Rorty en “Trotsky y las orquídeas silvestres”. De la muerte hablábamos con copas, y la deseábamos como un “knock out” contado por Floyd Patterson:
  
Cuando te noquean con un buen golpe no sientes dolor. Flotas. Es como si estuvieras borracho. Sientes que quieres a todo el mundo.
  
Un abrazote, David, por todo lo que de pobres quisimos juntos.


Martes, 11 de Febrero

Valle de Esteban

humano y triste de atardecer

lunes, 10 de febrero de 2020

Víspera y octava

 
Rácing de Preciado q.e.p.d.
 Ceballos, Moratón, Ismael, Juanma, Sietes y Javi Guerrero
MUNITIS,  Pablo Sierra, Regueiro, NAFTI y Pineda

 
Francisco Javier Gómez Izquierdo

        Ahora nadie sabe lo que significa, pero antes en los pueblos se decía que no había santo sin vísperas ni octava. A la gran fiesta de Copas que acabamos de disfrutar le ha llegado la octava en Primera con el regreso a la cotidianeidad de los triunfos de un Madrid, contundente, un Barça débil atrás e incluso un Atleti preocupante arriba... y a la consabida resaca de los no acostumbrados a beber y trasnochar. A estos, a los Segunda B, les ha quedado cierta resaca que esperamos suelten por el bien de sus aficiones, que han demostrado estar preparadas cuando menos para vivir en Segunda. Quizás a los que peor han  sentado los días de Copa de entresemana sea a los directivos del Badajoz, que no se sabe con qué argumentos despidieron el otro día al entrenador Mehdi Nafti y contrataron a Pedro  Munitis, compañero del tunecino allá en el Rácing y discípulos ambos de teorías tan dispares como las del difunto Preciado, Setién ó Lucas Alcaraz a la sombra del palacio de la Magdalena. Mi memoria ha perdido  ya hace tiempo la categoría de fiable, pero de Munitis, cedido joven por el Rácing, y el Badajoz creo recordar una curiosa confusión que hubo en la prensa al golear con los pacenses en 2ªB y los cronistas convertirlo en “rumanito”, supongo que despistados por el apellido. Luego Munitis volvió a Santander y se salió con su equipo, lo fichó el Madrid y tras varios episodios digamos que agitados de jugador y hombre comprometido con su Rácing, regresa a los campos donde comenzó su gloria y fama. De su Rácing, de más que oscuro futuro en 2ª, se encarga desde esta semana J. L. Oltra, un clásico con el que ya saben ustedes tengo más que prevención. ¡Ah, otro clásico que ha aterrizado esta semana en Albacete es Lucas Alcaraz, otro que tal! El caso es que la afición del Badajoz anda convulsionada por el proceder de su directiva con Nafti y ¡claro está! la veleidad del presidente extremeño ha tenido la consecuencia que se presentía: derrota ante mi Córdoba, que se encontró en el Nuevo Vivero con la mitad del trabajo hecho. De momento el Badajoz abandona puesto de play-off  y lo ocupamos nosotros. Espero que la hemorragia de los extremeños  no resulte definitiva.

      El mas mío de los clubes, el Burgos, se las tuvo con la Cultural Leonesa, la que eliminó al Atleti de Madrid y a la que su alcalde no quiere en Castilla. La Cultu anda en las alturas del Grupo II pero a la orilla del Arlanzón notó las noches de Copas e hincó la rodilla en El Plantío por dos veces para aliviar a mi Burgos de los malos humores que llegaban del pozo del grupo.
     
Todos los aficionados de España abrazaron a los Unionistas de Salamanca como si fueran entrañables amigos, pero el caso es que Unionistas lo va a pasar mal para mantenerse, y si no acaban de despertar del bonito sueño que los puso en la tele en horario preferente, la tarea va a ser imposible.
      
De los fiesteros de la Copa queda el Mirandés “¿De Miranda y con miedo?” al que no se le pone nada por delante. En Miranda, que siempre ha sido estación preferente, nudo de comunicaciones se decía antaño, en estos nuevos tiempos en vez de trenes paran una o dos temporadas, becarios de cualquier parte para hacerse futbolistas de cuerpo entero. Ayer Marcos André, el 9 titular prestado por el Valladolid, y que tiene sentado a Matheus prestado por el Watford, marcó un gol; Joaquín Muñoz que creo lo ha dejado el Atleti de Madrid, otro. El Mirandés vive de préstamos a los que da extraordinario rendimiento y estoy convencido de que ante sus prestamistas más importantes (Real Sociedad y Athletic) va a parecer mucho más rico que ellos. Como pareció ayer ante el Spórting o antier ante el Sevilla.
   
Y es que el Mirandés tiene el cuerpo hecho a salir de copas las noches que haga falta.

Jingle Bale en El Sadar

New Look

Igmnacio Ruiz Quintano
Abc

    Pamplona es plaza dura para el madridismo, y Zidane decidió proteger a Lucas Vázquez, su íntimo “crack”, y dar entrada a Bale. Lo de Gento y Manolín Bueno (Bueno siempre jugaba en San Mamés, por las patadas), pero en punki, como la dama con quien Errejón, madridista del intelectualismo orgánico, camisa azul abotonada por encima de la nuez,  ponía ojos de cordero degollado la otra noche en la Wurlitzer.

    –¿Pero qué hace un niño aquí a estas horas? –preguntó un amigo inglés a un bolinga que pasaba y que no supo explicarle que el becario black ronda los 40.

    A Cristiano se le abrió la puerta porque de su saco de goles se encargaría Bale, Jingle Bale, Jingle Bale, y el Expreso de Cardiff (“si se va mañana, mejor”) suele ser suplente del Colibrí de Curtis, y no puede con el saco de goles de Cristiano, que eligió como destino para la jubilación la Serie A italiana, pasando de la China, con su ruta de la seda, y de la Arabia, con su alfombra de Aladino.

    En Italia, y a su edad, Cristiano ha redondeado (en el fútbol los goles son la verdad en números redondos) la machada de marcar 50 goles en 70 partidos, por delante de Ronaldo el Bueno, que necesitó de 77, o de Van Basten (83) y únicamente por detrás de Shevchenko (69).
    
Bale, su “sustituto natural” en la delantera del Madrid, no tiene esos números, y le pasan por encima leyendas como Isco, Lucas… y Jovic. ¿Por qué no “juega” Bale en el Madrid de Zidane? ¿Es lógico que no lo haga? La respuesta está en “La Trampa 22”, la novela de Joseph Heller.
    
Sólo había una trampa, y era la Trampa 22, que especificaba que la preocupación por la propia seguridad ante peligros reales e inmediatos era el proceso de una mente racional. Orr estaba loco y podía retirársele del servicio. Todo cuanto tenía que hacer era preguntar, y en cuanto lo hiciera ya no estaría loco y tendría que volar en más misiones. Orr estaría loco si pilotaba en más misiones y cuerdo si no lo hacía, pero si estaba cuerdo tenía que tomar parte en ellas. Si tomaba parte en esas misiones estaba loco y no tenía que hacerlo; pero si no quería hacerlo entonces estaba cuerdo y tenía que hacerlo.
    
Bale, pues, no tiene ninguna posibilidad de salir del Madrid de Zidane: de acuerdo con la Trampa 22, todo goleador que quiera jugar en ese sistema demuestra que no está en sus cabales y debe ser relevado, pero para ello debe enviar una solicitud de revisión; en el momento en que lo hace, la trampa se cierra y el goleador pasa a ser considerado como cuerdo, puesto que ningún loco presentaría una queja. En definitiva, no hay elección. El resto es marujerío periodístico: que si gana mucho, que si juega al golf (lo uno lleva a lo otro: nadie ha visto mendigos jugando al golf), que si come bien, que si no habla español (lengua, por cierto, que cada día hablan menos españoles), que si se acuesta a la hora de las gallinas, que si no siente los goles que mete (“Lo siento, mi amor / Hace tiempo que no siento nada / Al hacerlo contigo…”, le cantan los piperos rocieros).
    
A Zidane se le exime de culpa en la situación de Bale porque Zidane cuenta con la protección de la volea de Glasgow. Bale tiene la volea de Kiev, pero juega al golf. Ahora que Arrizabalaga pasa un mal rato en el Chelsea de Lampard, el periodismo aprovecha para elogiar el buen ojo (¡el bien de ojo!) de Zidane, que desbarató su fichaje por el Madrid de Keylor para no revolver el gallinero de Ramos. Keylor se fue, su legión de viudas blancas plañeron como fieras, a Courtois se le puso cara de De Gaulle en Argel, y cuando todo parecía perdido, el portero recuperó su careto de Epi hinchable y se convirtió en Zamora. Cómo será la cosa que, para poder tirar la Copa del Rey ante la Real Sociedad, hubo que sentar a Courtois y sacar a Areola. Hace apenas tres meses, la cátedra del Bernabéu silbaba a Courtois y jaleaba a Areola. Ahora nos hemos quedado sin Copa del Rey, pero conservamos a Areola. Dicen que Zidane, el gestor de egos, ya ha prometido al ego del portero franco-filipino partidos de Liga, para que ni él ni sus admiradores se queden fríos. Esto y la Trampa 22 de Bale nos aseguran el entretenimiento para lo que queda de temporada, suponiendo que Setién vaya a arreglar la Trampa 22 que le ha salido a Messi en el Barcelona, y que Joao Félix dé alguna salida en el Atlético a lo que en sano periodismo llaman “nihilismo simeónico”.


El Hortelano de Ouka Lele


MOURINHO AL RAPE

    Mourinho se ha rapado la cabeza en una barbería de lujo en Chelsea para sentarse en el banquillo del Tottenham, el equipo cuya compra desechó su amigo Abramovich por el impacto negativo que le causó el barrio. ¿Raparse o no raparse? José Alfonso Morera Ortiz, El Hortelano, pintor de la Movida madrileña ganó una beca para Nueva York. En la Nochevieja anterior a su viaje, le atracaron primero y luego lo apalearon en Madrid. Temeroso de que en Nueva York le fuera a pasar lo mismo, se rapó la cabeza con toque “skin” para “dar miedo”, pero en Nueva York dio con unos pandilleros de color que, tomándolo por “skin” verdadero, lo apalearon primero y luego le atracaron.

Lunes, 10 de Febrero

Valle de Esteban

niebla entre el día y el alcohol del día,
caro verdor de coles, tibios asnos
complementarios, palos y maderas;
filones de gratuita plata de oro

domingo, 9 de febrero de 2020

En la muerte de David Gistau



El 15 de Junio de 1929, César González-Ruano preguntaba en Heraldo de Madrid a Robert M. Berry, que se iba después de nueve años de director en España de la Asociated Press:

-¿Ha intervenido usted en muchas revoluciones?

-Sí, señor. En diecisiete revoluciones. En la mejicana de 1912, en la de Irlanda del año 16, en la de Petersburgo del año 1905, en la casi revolución de Barcelona de 1909...

-¿Qué opina usted de nuestra Prensa?

-Que tienen ustedes demasiados articulistas “teóricos”. Ese tipo de periodismo doctrinal no interesa ya en ningún sitio.

-¿Cuál cree usted que es el principal mal de los periódicos españoles?

-Que no son periodísticos. Hay demasiada gente. Y el buen periodista está ahogado y equiparado a los malos; falto de estímulo, de ocasión, de lucimiento y de retribución.

(Querido David: yo creo que ya sólo nos falta hablar de la retribución.)

CLICK

Votante trabajador conoce a líder conservador


Hughes
Abc
 
Esta semana se presentó un curioso anuncio del Partido Conservador británico que puede ser interesante desde más de un aspecto y también desde la perspectiva española.

Es un vídeo en el que se ve a un votante explicando su voto. Se trata de un joven, de una edad en la que se empiezan a asumir o se han asumido ya responsabilidades, que se dedica al mantenimiento de carreteras y que vive en Bolton, una ciudad del norte de Inglaterra. Y cuenta que votó laborista desde siempre, pero que decidió cambiar en las últimas elecciones y votar conservador. Explica que su voto era tradicionalmente así por herencia familiar. Un voto de clase, vinculado a un estrato social e incluso a un territorio, el norte, poco afecto a los conservadores.
 
Queda clara la idea de pertenencia al mundo laborista y un cierto sentido de traición por cambiar. Pero quedan clara otras cosas. El trabajador se reconoce como tal, pero añade dos características: quiere una recompensa por su “trabajo duro” y aspira a tener un negocio propio suyo en el futuro. Hay algo aspiracional, emprendedor, un espíritu de ascenso, de movilidad. Son matices importantes. Unas inquietudes que matizan su vinculación casi biológica al laborismo. Trabajador, sí, pero...  Aspira a algo y quiere una recompensa por su trabajo. Aspira a un horizonte de prosperidad.
 
Pero hay más. Recalca que del mensaje conservador le atrajo la promesa de “igualdad de oportunidades”. ¿Cómo entenderlo? Ausencia de privilegios, por supuesto, pero quizás también de ayudas específicas, de acciones de apoyo o discriminatorias. Una radical igualdad de oportunidades. Había más cosas en su breve descripción. El salto del laborismo al conservadurismo, además de un sentido de traición y cambio cultural, le ofrece una sensación emocionante. Hay algo vibrante en ello, excitante, la idea de formar parte de algo distinto y nuevo, diferente, paralelo al proyecto personal donde él quiere “verse en cinco o diez años”. Una promesa colectiva en la que insertar su propio proyecto personal.

La aproximación de dos distintos genera algo trepidante, algo hermoso y excitante vinculado a lo nuevo, lo no conocido. Algo prometedor. ¿No cambian los límites, no se alteran si dos opuestos o distintos se unen? ¿No surgen nuevas posibilidades? En ese salto hay una fusión y una nueva síntesis, una esperanza.

En su voto hay otro elemento clave: el territorio. La pertenencia es a la clase y a un área concreta. Es un territorio menos próspero que se siente desatendido respecto al gran sur de Londres. Y además, y por último, pero muy importante, hay un elemento fundamental: el votante era partidario del “leave”, de abandonar la UE. Esto implica una cierta decepción con el laborismo, que explicaría el cambio, y añade también, a lo económico, un elemento político más amplio y de calado nacional. Una posición sobre dónde está el país, una mirada nacional que en este instante satisface y representa mejor el conservadurismo. Esto es importante (y nos permite ir traduciendo a España): hay una posición y un punto de vista nacional que quizás sea la primera coincidencia, lo primero que haya acercado a ese votante al conservadurismo.

Explica todas estas cosas el votante con su gorra y sus jeans y aparece de repente, sin que él lo sepa, Boris Johnson, que escuchaba entre bambalinas. Se acerca y se presenta y es realmente el momento en que dos extraños se encuentran:

-Hola, votante obrero y norteño.
 
-Hola, líder conservador.
 
El anuncio es una presentación y se ve casi el azoramiento, cierto titubeo. Son dos extraños, absolutamente diferentes, pero en su encuentro definen mejor aún su relación: es un voto prestado, un voto con condiciones. Estamos detrás de ustedes para que hagan por nosotros y por el conjunto del país lo que han prometido y por primera vez les damos algo nuestro superando inmemoriales barreras de pertenencia. El encuentro es un “glad to meet you”. Encantado de conocerte. Pero ¿en qué términos y para qué?

Además de esa naturaleza condicionada del voto que Boris Johnson acepta entusiasmado, un voto ajeno largamente deseado, en esa pacto entre unos y otros se percibe algo común que se redefine. El encuentro entre conservadores y votantes laboristas solo tiene sentido dentro de un proyecto nacional que recomponga la mirada sobre el país a partir del Brexit. Es decir, no es sólo el “recuperemos la soberanía”, el “retrocedamos”, ¡eso sería quizás lo estrictamente conservador! Pero es además una mirada ilusionada hacia algo nuevo y distinto. Eso es lo que constituye el segundo momento, la “ilusión” que prende en el votante para hacerle cambiar. Forzosamente, para que ese pacto nuevo se produzca, debe existir una visión de futuro, y no existe visión de futuro sin ese pacto. No se produciría si fuera meramente regresivo. Es decir, no es solamente la reconquista nacional. También debe existir una promesa de integración territorial, de dar voz y posibilidades de crecimiento a zonas oscurecidas del territorio. De otra forma, sin ese nuevo enganche ¿podría haber una alternancia en las élites?

El anuncio representa física y simbólicamente un encuentro, una presentación, y explica brevemente sus razones, sus motivos y sus condiciones. También su ilusionante naturaleza. Sella un pacto. Y esto es interesante porque ya ocurrió en Estado Unidos algo similar y porque quizás permite pensar en algo así para España.

¿Existe aquí un voto largamente cautivo de la izquierda vinculado a territorios y zonas concretas que tenga a su vez una ambición emprendedora no vinculada al discurso asistencialista y subsidiado, que crea en la libertad radical de oportunidades, es decir, que rechace el privilegio y también la discriminación selectiva, que aspire a sentirse más representado tras décadas de “no ser escuchado” y que esté a su vez vinculado a una visión nacional análoga a la recuperación de soberanía británica del Brexit, a una idea completa y de futuro del país? ¿Existe un trabajador cuyo sentimiento de no estar siendo representado, cuyo deseo personal de participación en una prosperidad conjunta y cuya visión del país como fenómeno nacional sea lo suficientemente coherente como para provocar un cambio de voto cultural?

Preferencias



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Ya sé que nadie, a excepción de los pobres, se baña dos veces en el mismo río, si bien el hábito de no votar ayuda a mirar la política con la misma distancia que un pescador sin ilusiones puede mirar el agua del río. Ves pasar a los ministros, que vienen y van, y compruebas que, por el mismo camino que el azar los trae, la lógica se los lleva. Y, sin embargo, alrededor de este fenómeno, que no sugiere más fantasías que la tabla de multiplicar, todo son preguntas en serie, es decir, encuestas, con arreglo a un procedimiento industrial que consiste en estandarizar a los políticos para poder estandarizar la inquietud social, que al final, y gracias, precisamente, a la magia de las encuestas, deviene siempre en género periodístico de evasión. Por eso las encuestas se despachan en domingo.

La magia de una encuesta consiste en ofrecer al lector aburrido de la rutina de la oficina una oportunidad de tener un atisbo de muchos seres extraños. Por ese lado, como ven, no se diferencia gran cosa de la neurastenia, aunque la neurastenia suele ser causa de baja laboral, mientras que una encuesta no puede dar lugar a otra baja que la de la suscripción al medio que la publica, si las expectativas de extrañeza que uno pone en los seres expuestos al atisbo dominical quedan defraudadas. Desde luego, no es mi caso, pues confieso la enorme extrañeza que me produce el dato, común a todas las encuestas, de que el ministro de la Policía es el político mejor valorado por la población. Pero, ¿no se dijo siempre que en España todos éramos anarquistas? Madariaga llegó incluso a proponer el modelo de Ortega, quien, «como tantos españoles», fue conservador de instinto, liberal de costumbres y anarquista de tendencias innatas.

Pues ya no deben de ser «tantos» los españoles como Ortega, al menos entre los españoles que contestan en las encuestas, cuyas preferencias vienen a revelarnos una sociedad amante del orden y, mayormente, de la TV. Se conoce que la generación que ahora tiene verdadero peso en las encuestas es la que hace quince años gritaba «¡Po-li! ¡Poli! ¡Poli!» y «¡Solana, c..., queremos televisión!» cada vez que llenaba el Palacio de los Deportes para ver al «Potro de Vallecas», lo cual no supone renuncia alguna a seguir siendo liberales a nuestra manera. «Soy abogado, psicólogo y, por ende, una persona liberal y comprensiva —escribía el otro día un lector—, pero creo que la legislación es tan blanda que fomenta la delincuencia. Nunca han existido en España tantas muertes violentas, y por ello creo que debe incorporarse la cadena perpetua.»

Tanto la cadena perpetua como el amor al orden y a la TV son, simplemente, preferencias. De gente bien, pero preferencias, al fin y al cabo. Borges pensaba que detrás de toda preferencia bien puede haber una superstición. También puede haber bien una razón, y hasta una teoría bien puede haber, como, por ejemplo, la del «Preferidor racional», del filósofo Muguerza, pero no me acuerdo de ella y no es cosa de levantarse a mirarla. El periodista se debe al punto de vista, y el punto de vista tiene una ética que impide jugar con ventaja. Tampoco al encuestador que aborda a la gente por la calle para sonsacarle sus preferencias ministeriales nadie le dice: «Un momento, joven, que me va a permitir usted que extraiga de mi trenka mi Borges o mi Muguerza para contestarle como se merece.»

Pero si se puede ser periodista y cortés y se trata de preguntarse por qué en un país políticamente tan estirado como el nuestro la gente valora más al ministro de la Policía que al ministro de Obras Públicas o que a la ministra de la Educación, de la Cultura o del Deporte, la respuesta es: «¡Vaya usted a saber!» Quizás la gente vea, de pronto, más expectativas en el criterio según el cual la política ha de estar sometida a la inteligencia y no al contrario, aunque personalmente no me parece tan tonto el criterio de quienes, agarrándose al cumplimiento de las expectativas, sostienen que en Sidney hemos logrado un triunfo, dado que no íbamos a ganar y, en efecto, perdimos.

(La gente) hace quince años gritaba «¡Po-li! ¡Poli! ¡Poli!»
 y «¡Solana, c..., queremos televisión!» cada vez que llenaba
 el Palacio de los Deportes para ver al «Potro de Vallecas»

Madariaga llegó incluso a proponer el modelo de Ortega, quien, «como tantos españoles», fue conservador de instinto, liberal de costumbres y anarquista de tendencias innatas.