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lunes, 7 de diciembre de 2020

Utopías y distopías


Thomas Bernhard

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    No sé de nadie que se quedara sin cenar el sábado porque el Madrid perdiera en casa con el Alavés, pero conviene seguir haciéndose la pregunta que nunca contestó Zidane: “Entre la utopía europea y la distopía liguera, ¿qué hay?”
    

¿Qué hubo, esta semana, entre San Siro y Valdebebas?


    Pues hubo la desaparición de Maradona, y con ella, la certidumbre, para la generación actual, de haberle tocado vivir en esta época de sábados con Lucas Vázquez.
    

En el fondo –nos explicó Thomas Bernhard, el sábado es un día temido, mucho más temido aún que el domingo, porque el sábado sabe todo el mundo que queda el domingo aún, y el domingo es el día más horrible, pero después del domingo viene el lunes, que es un día laborable, y eso hace soportable el domingo. El sábado es terrible, el domingo es horrible, el lunes es un alivio. Todo lo demás es una afirmación malévola y estúpida. El sábado se prepara la tormenta, el domingo descarga, el lunes vuelve la calma.
    

Qué lindo levantarse en domingo y saber que por la tarde juega Maradona, pudo decir Menotti. Pero ahora el fútbol se juega en sábado, y no está Maradona, que tampoco se merecía los homenajes póstumos de la época más idiota de la historia de la humanidad, que es ésta. Valga como muestra la oración fúnebre a Maradona de un tetón del Presupuesto que no lo vio jugar, el Becario Black, que va de madridista en la barra de la Wurli, haciéndose pasar por el Principito de Saint-Exupéry:
    

Va mi homenaje a un tipo diferente. Que hizo soñar a un pueblo, y luego a un planeta. Que siempre peleó por aquello que creyó justo. Que fue imperfecto, como nosotros. Y que llevaba a Argentina y a los humildes en la sangre. De qué planeta viniste. Y en qué planeta estarás, Diego.
    

Las coristas, que ya se habían quedado bizcas de un ojo con la hegemonía que se mueve en la tensión entre el núcleo irradiador y la seducción de los sectores aliados laterales, se quedan bizcas del otro ojo al oír la dolora de este Barry Lyndon comprado en los chinos de Ernesto Laclau, el filósofo argentino, valga la redundancia, que tuvo los santos huevos de hacer una tortilla con Marx y Perón.
   

 La filosofía de Laclau ha hecho escuela en Argentina, como se ve en la oración fúnebre que dirigó a Maradona la periodista Adriana Carrasco (“Militante feminista lesbiana. Peronista. Tuits personales”):
   

 –Murió Diego Maradona. Tristeza. Fue un hombre racializado en un contexto cultural violentamente homobifóbico. Elijo pensar desde una mirada interseccional el sentimiento popular que despertó.
    

A partir de aquí, la tensión entre el núcleo irradiador y la seducción de los sectores aliados laterales hizo el resto. Carrasco: “Ponés ‘Maradona’ y te cae una banda de nostálgicos franquistas y del catolicismo preconciliar a pegarte. Con perfiles de armaduras, santas, Vírgenes y banderas españolas”. “¿No te digo que van a hacer que termine queriendo a Maradona? Me trollean tipos con insignias de la guardia civil española en sus perfiles, teólogos salesianos mexicanos, nostálgicos del franquismo y del Imperio colonial español con perfiles de armaduras”. “Empecé la mañana pensando que el insulto PUTO es la médula que ordena el control del sistema operativo héterocoercitivo. Sin una transformación cultural que borre este ordenador de la cultura del fútbol, nunca va a haber acceso a plenos derechos y a una vida digna. Para nadie”.


    La mezcla de Marx y Perón acaba siempre en Franco.


    –¡Qué gran tipo el general Franco!… –espeta Evita al embajador Areilza en la sede de la Secretaría del Trabajo–. ¿Sabe, embajador, que le espera luego, en la Casa Rosa, el presidente para tomar café…? Hacemos mucho eso, yo les doy aquí el aperitivo, y él les da allí el café, y así completamos casi un almuerzo.
    

Tomando café, Perón explica a la delegación española las directrices del justicialismo: “Aforismos sociales con aire de epístolas pontificias”, las resume Pemán.


    –El gran error de casi todos los dictadores suramericanos recientes es haber sido fieles a la escuela prusiana. Yo me sirvo del figurín mediterráneo de Alejandro Magno. Creo que el general Franco sigue esta misma escuela. Hay que ser general hasta aquí, y de aquí hasta allí, filósofo y alumno de Aristóteles.


    Descanse en paz Maradona.



LA SOMBRA DE ERIKSEN


    Antes del Alavés se hablaba de traer al Madrid a Christian Eriksen, y después del Alavés podría acelerarse su fichaje. Donde jugó Fauber6t, puede jugar Eriksen, descartado por Mourinho, que tiene al Tottenham líder de la Premier, “porque ha lavado el cerebro a sus jugadores”, al decir de Tim Sherwood, ex entrenador del club. Eriksen es el vivo retrato de Fernando Fernán Gómez y aportaría al Madrid de Zidane ese aire camp que ya le está faltando. Aquél que no caiga en la imagen de Fernán Gómez jugando al fútbol que se asome al video de “El fenómeno”: “Rodamos durante un partido de homenaje a Mencía. Se enfrentaba el Atlético al Newcastle, y se consiguió permiso para que yo pudiera salir al campo marchando con los jugadores del Atlético”. 

[Lunes, 30 de Noviembre]