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viernes, 17 de febrero de 2017

Bocas

Al Académico Más Joven de la Historia no le gusta la boca de Trump

lunes, 22 de abril de 2013

"Se neste país non te chaman facha, non es ninguén"

  

Os políticos reflicten a sociedade que somos?
Manuel Manquiña.- Si, claro. Noutras reunións, outro pon a caldo a Bárcenas. E volvo quedar mirando e dígolle: “Pero ti debes a Facenda 50.000 euros. De que me estás falando?” Esa pasta é de todos nós e gastáchela en perica e whisky. De que me falas? Somos expertos en ver a palla no ollo alleo e non vemos a viga no propio.

jueves, 17 de mayo de 2012

Melquiades en Córdoba


Francisco Javier Gómez Izquierdo
 
-Oye majo, que estamos en Córdoba. En una calle que pone Ronda del Marrubial.

           Es la manera de visitar que tiene Melquiades. Sale de Navarra con su furgoneta Mercedes. Echa un colchón en la trasera por si le entra el sueño y hay que parar a dormir... y sin prisas por llegar, vine a ver al amigo a Córdoba. Llama al trabajo para decir que está aquí y que va a tomar unos vinos mientras llego a casa.

    Nada mas colgar el teléfono reparo en el “estamos” y recuerdo que en verano nos contó que andaba pretendiendo a una chica  muy maja que era abuela y a la que toda España pudo ver el día de los penaltys del Bayern en el Bernabéu en la Primera de Televisión Española. Melquiades ya estuvo en Córdoba con Dominique, la madre de sus tres hijos, en un viaje romántico de hace quince años y del que recuerdo que sólo subió a casa la caja de herramientas de la furgoneta porque era lo único que tenía valor del mínimo equipaje. 

    -Melquíades se ha vuelto a enamorar -digo a mi doña en el coche, cuando a las tres dejamos el trabajo.

   ¡Así es! Melquiades nos presenta a Cristina, que transmite esa bondad y nobleza navarra que no ha contaminado la burricie de la Barranca y pedimos salmorejo y pescaíto porque a Córdoba ya han llegado los 35 grados. Melquiades se ha esquilado la melena de cantaor que tanto llama la atención y ahora hasta parece un tío formal:

     -Vino la hija con las tijeras y me dijo que salí muy feo en la tele. ¿Y cómo voy a salir guapo si no lo soy?... pero tuve que cortarme el pelo. Ya sabes que Margot está en Lumbier, en el pueblo que vivo  y donde me he hecho una casa de madera yo solo dentro de un corral en el que tengo unas ovejas y unas cabras. El chico se ha venido de Nueva York a Holanda con una novia holandesa de la misma empresa. Mi hijo vive bien, porque es ingeniero y ha hecho la carrera en cuatro países. Empezó en Francia y como estaba en el centro de alto rendimiento por ser deportista de élite (portero de balonmano) se fue a jugar a un equipo sueco que le pagaba los estudios. Luego estuvo en Holanda y acabó en Estados Unidos, donde está trabajando para Orange. Recorre todo el mundo enseñando las novedades de la marca. A China ya ha ido varias veces. Hace menos de un mes se ha venido con la novia a Holanda, pero tiene que volver a Nueva York a jugar la final de de la Liga de Balonmano. El año pasado ganó el anillo de Campeón, como Gasol, y dice que este año también lo va a ganar. Allí,¡ tú verás!, al balonmano sólo  juegan los europeos.

    Melquíades sigue hablando y se le nota orgulloso de sus hijos. Se ríe con las extravagancias de los sistemas educativos y de cómo la hija que vive en París es arquitecta de exteriores y se dedica a diseñar rotondas para las carreteras de Turquía y Marruecos.

      -Antes de la crisis dibujaba muchas jardines para Rumanía.

     Melquíades cree que no tiene ni siquiera el certificado de estudios primarios. Bueno, tenerlo... es seguro que no lo tiene, pero pocos españoles han aprendido tanto como él.  Cenando en casa con buen vino le dice a mi tierno infante que Europa es un “revolcaero”. Que ha estado en todos los países y que el de mayor nivel es Noruega.

       -El mejor oficio para viajar es el de esquilador. Mi sueño era viajar y me doy cuenta que sólo soy dos cosas: esquilador y viajero. En mi oficio soy bueno, y está mal que lo diga yo, pero hay por ahí en interné una demostración de lo que digo. En Nueva Zelanda soy juez del Campeonato del Mundo de esquiladores. Una cosa como los Óscar en América.

       Mi hijo se queda embobado con las explicaciones de Melquiades y como lo puesto me va pareciendo un poco largo, dejo para un día de estos la cena con el héroe y su enamorada.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Y el presidente es...

Adolfo Suárez
Torero


Leopoldo Calvo-Sotelo
Lector

Felipe González
Impostor

José María Aznar
Corredor

Zetapé
La insoportable levedad del ser
(no deja huellas)



Mariano Rajoy
Ciclista


Primera Comunión de Mariano

Y el presidente es...
Mariano Rajoy

lunes, 24 de octubre de 2011

Levantando el futuro



-El expresidente de la SGAE exige una indemnización
de 800.000 euros

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El entrañable Bautista

El entrañable Lotso

martes, 15 de febrero de 2011

El indio que quiere comprar la casa de Botín...

...y poner al Racing en disposición de pelear los títulos a Barcelona y Real Madrid.

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domingo, 2 de enero de 2011

Hazte tendero en la red

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domingo, 24 de octubre de 2010

"He hecho cosas importantes en el toreo como para que se olviden en seguida"



MANUEL JESÚS EL CID


Fernando Carrasco
Abc de Sevilla

—Ha vivido usted, por varias razones, una temporada muy dura.

Muy dura, muy dura. El comienzo de temporada no fue el que yo hubiese querido. No empecé el año bien y, sobre todo, no se dieron bien las cosas en Sevilla ni Madrid. Y a título personal, la enfermedad de mi padre, una persona que siempre me ha apoyado y en la que yo me he apoyado. Su fallecimiento fue un palo muy duro.

—Sin embargo, fue capaz de venirse arriba en lo profesional y en lo personal.

Afortunadamente así fue. Tras la muerte de mi padre me centré totalmente en el toro y a raíz de sustituir a José Mari Manzanares en Madrid, la temporada fue creciendo y ha terminado en una línea muy alta y de regularidad. Tanto que ha sido la temporada más regular en mi carrera.

—¿Más que en 2004 y 2005?

Sí, porque en esos años, y en otros, cuajaba toros, toros importantes, pero quizá no con la rotundidad de este año. La recta final de temporada, con triunfos en Salamanca, Murcia, Albacete, Logroño, Barcelona, Zaragoza... ha sido extraordinaria. Vamos, si hubiese empezado así de fuerte, habría sido una temporada modélica.

—Pero ahí está el mérito, haberse sabido sobreponer a las circunstancias profesionales y personales.

Pues sí, porque triunfar de la manera que lo he hecho... me ha costado mucho convencer al público, que parecía haberse contagiado de esa ola negativa que habían puesto sobre mí. Por eso tiene mérito. Creo que estoy mucho mejor que antes, entendiendo toros que, si me llegan a salir a lo peor a principio de año, se me hubiesen ido. Ha sido un final de temporada muy bueno y, lo mejor de todo, he acabado con las ideas frescas, con mucha ilusión y moral y deseando que llegue la próxima.

—Y eso que muchos le daban ya por «desaparecido en combate». Vamos, perdido para la causa.

—(Ríe). La verdad es que ha habido momentos en mi temporada muy duros. Creo que en el toreo he hecho cosas muy importantes, en el toreo creo que he escrito algún reglón bonito y algunas veces parece que eso se olvida de un plumazo. Lo malo de todo es que esos bajones, esas rachas malas, te cojan en ferias importantes. Cuando coges una racha negativa, te levantan un pie y enseguida te quieren levantar el otro. Esto es una lucha continua. Hay toreros que son unos elegidos, tocados por la varita y no tienen por qué estar al pie del cañón todos los días y otros, la mayoría, que sí y siempre a un nivel muy alto. ¿Por qué? Porque hay mucha competencia, toreros nuevos que están saliendo y con mucha frescura. Y no puede uno descuidarse.

—Pero cuando alguien como usted ha hecho lo que ha hecho en el toreo hasta ahora, parece que en cuanto se descuida en un cuarto de hora le quieren pegar la voltereta...

Yo creo que eso es así en el mundo del toro y en cualquier profesión. Cuando uno se esfuerza por salir adelante, por hacer las cosas bien, cuando no salen parece que el que te equivocas eres tú, que ya no eres el que eras. Y todo tiene su lógica. Las exigencias cada día son mayores. Cuando estás abajo, el público te ayuda, está apoyándote y ven muchas más virtudes que defectos. Y cuando estás arriba te exigen como figura. Y las virtudes, cuando te las reconocen lo hacen bien... pero cuesta mucho trabajo que te las reconozcan. Pero esa es la ley del toreo. Y reconocer que todos esos que te exigen ahora también te ayudaron para que llegase uno arriba.



—Hablaba de la tarde de la sustitución en Madrid. Ahí empieza a cambiar todo este año...

Supuso el punto de inflexión en mi temporada. Yo termino San Isidro, las cosas no salieron y yo no estaba bien. Me llamaron el día antes si quería coger la sustitución de Manzanares. Me causó sorpresa pero creo que esa decisión iba con doble filo. Yo siempre voy un paso más allá. Había gente que decía que «aquí va a entregar ya la cuchara». Pero como me gustan los retos, dije que sí. Sabía que esa corrida iba a significar mucho para mí. Y a raíz de ahí, poquito a poco, he ido disfrutando mucho.

—¿Se queda con algún momento en concreto de la temporada?

Me quedo con la regularidad que he mostrado y poder cuajar toros a gusto. He aprendido mucho este año. Y, sobre todo, haber podido hacer el toreo que yo siento y con el que transmito mis sentimientos. Esa regularidad me ha servido de mucho, porque he sido fiel a mi estilo, a mi forma de entender la vida y esta profesión.

—Supongo que en esas rachas malas que no acababan, se da uno cuenta de las personas que siguen siendo amigos y las que se alejan.

—(Vuelve a sonreír). Es en los momentos malos cuando te das cuenta de que no todo el monte es orégano. En este mundo está la familia, los amigos a los que consideras como familia, tus seguidores y tus aduladores. Los seguidores son muchos, vienen, se quedan, se van... pero tu familia siempre está ahí. Sí te puedo decir que en esos momentos malos he perdido a personas que creía amigas pero también me he dado cuenta de los que de verdad me quieren. No obstante, de las cosas malas es como se aprende.

—Y en todo esto han tenido que ver mucho Manuel Tornay y Santiago Ellauri.

Cada torero tiene que tener una persona adecuada. Ellos saben cómo soy yo y yo sé cómo son ellos. Saben mis exigencias en el toreo. Y, lo más importante, hemos llegado a un punto que no son mis apoderados, sino que somos amigos.

—Diez años como matador de toros. ¿Pensaba El Cid llegar donde ha llegado?

Soy un privilegiado de esto. Disfruto de mis compañeros, de mi gente, de lo que el toro me ha dado. Al toro le debo mucho, todo. A lo que he llegado es un sueño y ahora le estoy dando forma a ese sueño. También he hecho muchos esfuerzos, porque aunque uno tenga cualidades, las figuras se hacen y lo tienes que plasmar cada día, cada tarde, en el ruedo. Y en la vida.

—¿Deseando que llegue 2011?

Loco por ello. El mes que viene voy a Valencia, Venezuela, y estaré en Colombia este invierno. Pero quiero que llegue cuanto antes la temporada para seguir la línea ascendente.


jueves, 16 de septiembre de 2010

El coronel sí tiene quien le escriba


José M. Guardia
Barcepundit

No conocía la historia del Coronel Sanders, el fundador e icono de Kentucky Fried Chicken. Entre otras cosas, fundó la empresa a los 65 años, arruinado tras una vida bastante tumultuosa.