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jueves, 6 de julio de 2023

Debemos resistir. Robert Kennedy, Jr., abogado y candidato a la presidencia de los Estados Unidos



 

Discurso pronunciado el 5 de marzo en el Hillsdale College durante el seminario sobre las grandes farmacéuticas

Traducción: Jon Rouco

 

[...]

Yo he visto este proceso y sé cómo funciona, y es una gigantesca captura regulatoria. Luego el NIH recibe el dinero. A mí me echaron [de Facebook e Instagram] por decir que el NIH es dueño de la mitad de la vacuna de Moderna. Dijeron que era desinformación sobre la vacuna. A que no se imaginan a quién pagó Moderna el pasado jueves 400 millones de dólares: al NIH por las regalías conjuntas hasta la fecha. Así que todas mis teorías conspirativas tardan entre tres y cinco meses en hacerse realidad.

Así que me di cuenta entonces, para esto soy muy rápido, de lo que había sucedido en el programa de vacunas. Cuando yo era un niño, te recomendaban tres vacunas, y yo me las puse. Y ahora a mis hijos, tengo siete hijos, les ponen 72 vacunas, todas ellas obligatorias en California, no se puede escapar de ellas. ¿Y cómo ha sucedido eso? Sucedió porque Ronald Reagan firmó la Ley de Vacunas. Lo que pasó es que, en 1979, comenzaron a usar la vacuna DPT (vacuna triple bacteriana: difteria, tétanos y tosferina). Ahora que es ilegal en Europa y en Estados Unidos, Bill Gates se la pone a 161 millones de niños africanos al año, y era una vacuna que mataba o causaba daño cerebral permanente a uno de cada trescientos niños, de acuerdo con un estudio del NIH encargado a la UCLA (Universidad de California). Esto era devastador, así que se deshicieron de ella y la cambiaron por otra versión atenuada de la vacuna, que es menos peligrosa y menos eficaz.

[...]

Así que, una vez hecho esto, ahora tienen esa exención de responsabilidad; no importa lo negligentes que sean; no importa lo imprudentes que sean; no importa cuán grave sea la lesión que causen; no importa cuán tóxico e innecesario sea el producto; no importa cuán innecesaria e ineficaz sea la vacuna; usted no puede demandarles.

 
[]

Así que debido a ellos ahora estas empresas están absueltas de la mayor amenaza legal para cualquier medicamento, que es la responsabilidad civil subsidiaria (downstream liability). Las vacunas son el único producto médico que nunca tiene que hacer estudios de seguridad previos a la concesión de licencias. Ni uno. Y esto es se lo debemos al legado del CDC y del PHSCC (Cuerpo Comisionado del Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos), que es uno de los servicios militares uniformados de los Estados Unidos. El PHSCC lanzó el programa de vacunas como parte de Defensa de la Seguridad Nacional contra ataques biológicos en nuestro país. Querían asegurarse de que si los rusos nos atacaban con ántrax o algún otro agente biológico, pudiéramos formular rápidamente una vacuna y luego suministrarla a 200 millones de estadounidenses sin impedimentos regulatorios.


[...]


Durante muchos años, he repetido que ninguna de las 72 vacunas obligatorias para los niños ha sido sometida a pruebas de seguridad en ensayos de control previos a la autorización. Ni una. Y Tony Fauci ha estado todo este tiempo diciendo que miento. En 2016, el presidente Trump me propuso dirigir una comisión de seguridad de vacunas, y ordenó que Fauci y Collins se reunieran conmigo con el Consejero de la Casa Blanca presente. Y le dije a Fauci en esa reunión: llevas ocho años diciendo que miento sobre esto, muéstrame algún estudio. Y en ese momento, él hizo el paripé de leer detenidamente algunos papeles como si lo estuviera buscando, y dijo: no tengo ninguno aquí, los tendré en Bethesda, cuando vuelva te envío uno. Nunca lo recibí. Así que lo demandé, yo y Aaron Siri. Y después de darnos largas durante un año, sus abogados se reunieron con nosotros en el tribunal y reconocieron que yo tenía razón. Nunca hubo ningún estudio, y lo reconocieron por escrito.

[...]

De todos modos, permítanme hablar de otra cosa durante un par de minutos, un tema del que no iba a hablar. Alguien sacó el tema en la cena. Iba a hablar de COVID y lo que ha pasado con eso. La reacción a la COVID fue extraña porque no fue una reacción de salud pública, fue una reacción militarizada y monetizada. Y sucedió en todo el mundo a la vez. Todas estas democracias liberales de repente cambiaron de rumbo e impusieron estos controles totalitarios, que eran irracionales, que no eran científicamente válidos, que habían sido desacreditados, etc. Decretaron confinamientos, etc. Y luego después, por supuesto, para evitar que nos quejáramos o habláramos de ellos o los cuestionáramos, impusieron la censura desde el primer día.

Y la cosa es que los Padres Fundadores, específicamente Hamilton y Madison, o Adams, pusieron la libertad de expresión en la Primera Enmienda porque todas las otras enmiendas dependen de ella. Porque si le das a un gobierno el derecho de silenciar a sus oponentes les estás dando licencia para cualquier atrocidad, y empezarán a deshacerse de todas las enmiendas. ¿Y qué hacen? En cuanto pudieron censurarnos, fueron a por la otra parte de la primera enmienda, que es la libertad de culto. Cerraron todas las iglesias del país durante un año sin ninguna base científica, sin ningún proceso regulatorio, sin moratoria. Llevo cuarenta años demandando al Gobierno por no hacer audiencias públicas, por no hacer una declaración de impacto ambiental cuando van a aprobar una regulación. Tienen que hacer una declaración de impacto ambiental y mostrar el coste y los beneficios y a quién va a perjudicar, y enumerar todos los estudios científicos.

[...]


Les dejo con tres reflexiones:

La primera es que cualquier poder que el Gobierno tome del pueblo, nunca lo devolverá voluntariamente.

La segunda es que cada poder que el gobierno tome, en última instancia, abusará de él hasta el final, en la máxima medida posible.

Y la tercera es que nadie jamás ha salido del totalitarismo acatando y obedeciendo. Lo único que podemos hacer es resistir
.

 Muchas gracias a todos. 

 

Leer en La Gaceta de la Iberosfera

sábado, 6 de mayo de 2023

Tucker Carlson: «Tenemos gente terrible a los mandos»

 


TUCKER CARLSON

 

Discurso de apertura de la gala del 50º aniversario de la Fundación Heritage el viernes 21 de abril de 2023

Me encanta la música, gracias, sois muy amables. Me siento un poco mal vestido viendo a esta multitud de gente guapa y bien vestida. Acabo de llegar del trabajo, y si llevas un esmoquin en la tele se creen que estás en una gala benéfica, así que no quería que pensaran, ya saben, que estaban viendo un Teletón, así que perdonen mi apariencia, es increíble estar en una sala con mucha más gente de la que vive en mi ciudad. He estado en un ascensor durante tres años, así de rara se ha vuelto mi vida, así que está muy bien estar en una sala llena de gente agradable.

Y quiero darle las gracias, padre Scalia, donde quiera que esté, por su llamada a la oración. Por alguna razón, realmente me ha llegado. Sí, ha sido así, y de hecho le diré, ya que estamos nosotros solos y nadie nos está viendo, que eso me recordó que no rezo lo suficiente por el país y que debería hacerlo. Estoy enfadado, pero la respuesta es incluir al país en tu oración, así que gracias por recordárnoslo. De todos modos, gracias, sólo quiero empezar diciendo que estoy agradecido de estar aquí y quiero decirles por qué estoy aquí.

Hay dos razones específicas. La primera y más inmediata es que durante las pasadas elecciones de mitad de mandato de este otoño me equivoqué en casi todas mis predicciones. Normalmente no tomo partido en estas carreras electorales, porque qué sé yo, en realidad no me dedico a cubrir la información política y no estoy tan interesado, pero esta vez estaba tan enchufado y tan sensible que me convencí a mí mismo de que había una ola, de que se venía una liberación política, y se lo conté a nuestros telespectadores con todo lujo de detalles y les presenté a una serie de candidatos que posteriormente perdieron, como el nuevo gobernador de Nueva York o muchos otros, y fue tan humillante equivocarse tanto en público, equivocarse tan a menudo, no de vez en cuando, delante de otras personas, que pensé que tenía que tomarme un tiempo libre y pensar por qué me había equivocado tantísimo.

(...)

La gente sigue siendo noble y decente hasta donde yo sé, todavía vivo aquí, nunca me iré, tenemos gente buena, pero tenemos gente terrible a los mandos, y no sólo de nuestro gobierno, sino de las instituciones en las que crecí: la Iglesia Episcopal, mi escuela secundaria, ya saben, podría seguir y seguir. Todas estas instituciones están dirigidas por gente débil, y es lo mismo que en un matrimonio: un marido débil produce una esposa enfadada, y líderes débiles producen un país enfadado, eso es verdad, y ver a alguien que no es un líder débil al timón de la Fundación Heritage sencillamente me emocionó, así que quería venir por esa razón.

(...)

Nunca se aprecia la importancia de las cosas mientras te están pasando, no sabes realmente de qué trata la película hasta que termina, pero en el momento no nos dábamos cuenta del todo de dos cosas: una, que toda nuestra orientación política estaba basada en la guerra entre Estados Unidos y la Unión Soviética, la Guerra Fría, que en gran medida era una guerra, y absolutamente toda nuestra política, como aquellos de ustedes que tengan mi edad o más recordarán, giraba en torno a ese conflicto central.

Estábamos en conflicto con un país que era a la vez anti-mercados y anti-cristiano, y eso ponía claramente de relieve nuestras propias creencias y lo que sucedería cuando esa guerra terminase, cuando ya no existiera ese contraste tan claro. Esa es la primera cosa, y la segunda es que jamás podría haber supuesto durante la tercera semana de agosto de 1991, cuando fuimos testigos de la muerte del totalitarismo, que alguna vez llegaría aquí. Simplemente no podíamos imaginarlo; creíamos que las victorias eran permanentes, y por supuesto no lo son. Esa es la primera lección de la Historia, que nada es permanente excepto nuestra propia muerte y Dios, pero no lo entendíamos del todo bien...

Leer en La Gaceta de la Iberosfera 

domingo, 23 de abril de 2023

Debemos resistir. Robert Kennedy, Jr., abogado y candidato a la presidencia de los Estados Unidos


 

Discurso pronunciado el 5 de marzo en el Hillsdale College durante el seminario sobre las grandes farmacéuticas

Traducción: Jon Rouco

 

[...]

Yo he visto este proceso y sé cómo funciona, y es una gigantesca captura regulatoria. Luego el NIH recibe el dinero. A mí me echaron [de Facebook e Instagram] por decir que el NIH es dueño de la mitad de la vacuna de Moderna. Dijeron que era desinformación sobre la vacuna. A que no se imaginan a quién pagó Moderna el pasado jueves 400 millones de dólares: al NIH por las regalías conjuntas hasta la fecha. Así que todas mis teorías conspirativas tardan entre tres y cinco meses en hacerse realidad.

Así que me di cuenta entonces, para esto soy muy rápido, de lo que había sucedido en el programa de vacunas. Cuando yo era un niño, te recomendaban tres vacunas, y yo me las puse. Y ahora a mis hijos, tengo siete hijos, les ponen 72 vacunas, todas ellas obligatorias en California, no se puede escapar de ellas. ¿Y cómo ha sucedido eso? Sucedió porque Ronald Reagan firmó la Ley de Vacunas. Lo que pasó es que, en 1979, comenzaron a usar la vacuna DPT (vacuna triple bacteriana: difteria, tétanos y tosferina). Ahora que es ilegal en Europa y en Estados Unidos, Bill Gates se la pone a 161 millones de niños africanos al año, y era una vacuna que mataba o causaba daño cerebral permanente a uno de cada trescientos niños, de acuerdo con un estudio del NIH encargado a la UCLA (Universidad de California). Esto era devastador, así que se deshicieron de ella y la cambiaron por otra versión atenuada de la vacuna, que es menos peligrosa y menos eficaz.

[...]

Así que, una vez hecho esto, ahora tienen esa exención de responsabilidad; no importa lo negligentes que sean; no importa lo imprudentes que sean; no importa cuán grave sea la lesión que causen; no importa cuán tóxico e innecesario sea el producto; no importa cuán innecesaria e ineficaz sea la vacuna; usted no puede demandarles.

 
[]

Así que debido a ellos ahora estas empresas están absueltas de la mayor amenaza legal para cualquier medicamento, que es la responsabilidad civil subsidiaria (downstream liability). Las vacunas son el único producto médico que nunca tiene que hacer estudios de seguridad previos a la concesión de licencias. Ni uno. Y esto es se lo debemos al legado del CDC y del PHSCC (Cuerpo Comisionado del Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos), que es uno de los servicios militares uniformados de los Estados Unidos. El PHSCC lanzó el programa de vacunas como parte de Defensa de la Seguridad Nacional contra ataques biológicos en nuestro país. Querían asegurarse de que si los rusos nos atacaban con ántrax o algún otro agente biológico, pudiéramos formular rápidamente una vacuna y luego suministrarla a 200 millones de estadounidenses sin impedimentos regulatorios.


[...]


Durante muchos años, he repetido que ninguna de las 72 vacunas obligatorias para los niños ha sido sometida a pruebas de seguridad en ensayos de control previos a la autorización. Ni una. Y Tony Fauci ha estado todo este tiempo diciendo que miento. En 2016, el presidente Trump me propuso dirigir una comisión de seguridad de vacunas, y ordenó que Fauci y Collins se reunieran conmigo con el Consejero de la Casa Blanca presente. Y le dije a Fauci en esa reunión: llevas ocho años diciendo que miento sobre esto, muéstrame algún estudio. Y en ese momento, él hizo el paripé de leer detenidamente algunos papeles como si lo estuviera buscando, y dijo: no tengo ninguno aquí, los tendré en Bethesda, cuando vuelva te envío uno. Nunca lo recibí. Así que lo demandé, yo y Aaron Siri. Y después de darnos largas durante un año, sus abogados se reunieron con nosotros en el tribunal y reconocieron que yo tenía razón. Nunca hubo ningún estudio, y lo reconocieron por escrito.

[...]

De todos modos, permítanme hablar de otra cosa durante un par de minutos, un tema del que no iba a hablar. Alguien sacó el tema en la cena. Iba a hablar de COVID y lo que ha pasado con eso. La reacción a la COVID fue extraña porque no fue una reacción de salud pública, fue una reacción militarizada y monetizada. Y sucedió en todo el mundo a la vez. Todas estas democracias liberales de repente cambiaron de rumbo e impusieron estos controles totalitarios, que eran irracionales, que no eran científicamente válidos, que habían sido desacreditados, etc. Decretaron confinamientos, etc. Y luego después, por supuesto, para evitar que nos quejáramos o habláramos de ellos o los cuestionáramos, impusieron la censura desde el primer día.

Y la cosa es que los Padres Fundadores, específicamente Hamilton y Madison, o Adams, pusieron la libertad de expresión en la Primera Enmienda porque todas las otras enmiendas dependen de ella. Porque si le das a un gobierno el derecho de silenciar a sus oponentes les estás dando licencia para cualquier atrocidad, y empezarán a deshacerse de todas las enmiendas. ¿Y qué hacen? En cuanto pudieron censurarnos, fueron a por la otra parte de la primera enmienda, que es la libertad de culto. Cerraron todas las iglesias del país durante un año sin ninguna base científica, sin ningún proceso regulatorio, sin moratoria. Llevo cuarenta años demandando al Gobierno por no hacer audiencias públicas, por no hacer una declaración de impacto ambiental cuando van a aprobar una regulación. Tienen que hacer una declaración de impacto ambiental y mostrar el coste y los beneficios y a quién va a perjudicar, y enumerar todos los estudios científicos.

[...]


Les dejo con tres reflexiones:

La primera es que cualquier poder que el Gobierno tome del pueblo, nunca lo devolverá voluntariamente.

La segunda es que cada poder que el gobierno tome, en última instancia, abusará de él hasta el final, en la máxima medida posible.

Y la tercera es que nadie jamás ha salido del totalitarismo acatando y obedeciendo. Lo único que podemos hacer es resistir
.

 Muchas gracias a todos. 

 

Leer en La Gaceta de la Iberosfera

miércoles, 15 de febrero de 2023

Entre la única presa Art Décò que existe y el Área 51 con los restos del ovni


Bonanza

 
José Ramón Márquez

Volviendo un poco atrás desde Las Vegas vamos a visitar Presa Hoover, la única presa Art Décò que existe. Antes la carretera pasaba sobre ella cuando marchabas de Nevada a Arizona; de pronto salías de un desfiladero y de sopetón te encontrabas con la presa. Ahora han hecho un puente gigantesco, Puente Mike O'Callaghan-Pat Tillman Memorial, por el que discurre la US93, y han dejado la antigua carretera sólo como acceso a la presa. Además han hecho un aparcamiento a 7 dólares, un centro de interpretación y unas visitas guiadas y, un poco antes de llegar, una garita donde la seguridad mira cada coche y manda a algunos sospechosos a inspección. Más didactismo y más seguridad,  y total pérdida del encanto de aquel paraje en medio de ningún sitio donde no había ni en qué sitio parar.

Cuando la hicieron, la presa tuvo sus líos entre varios Estados, pues los ‘pobres’ pensaban que California se llevaría la parte del león de la energía producida y del agua represada; se creó una comisión para el reparto y la cosa debió hacerse bien, porque no se conocen conflictos derivados de esta obra de ingeniería. En la presa hay cuatro torres, dos del lado de Nevada y dos del lado de Arizona, en las más próximas al dique hay sendos relojes que marcan las distintas horas correspondientes al uso horario del Pacífico y de las Montañas, que aquí es donde se produce el cambio de hora.

Luego se retorna en dirección a Las Vegas, con la carretera llena de coches, que hoy es viernes y en el fin de semana es cuando ese fabuloso parque temático que es ‘Sin City’ recibe la máxima afluencia de visitantes. Circunvalamos la ciudad y seguimos en dirección noroeste, hacia El Valle de la Muerte. Estamos a un paso del Área 51, donde, como todo el mundo sabe, el gobierno norteamericano guarda en secreto los restos de una nave extraterrestre y los cuerpos de sus ocupantes.

Ya sólo hay desierto, el Desierto de Mojave, hasta Amargosa, y de ahí, Death Valley Junction, hacia el Parque Nacional. Allí nos encontramos con Zabriskie Point, que es el título de una película de Antonioni -hay que ver lo que era Antonioni cuando éramos jóvenes-, con música de Pink Floyd, y que es un paisaje desolado, pura erosión, que debe su nombre a Christian Brevoort Zabriskie, vicepresidente de la Pacific Coast Borax Company, empresa que se dedicó a la minería a cielo abierto en este infierno candente, que ni había el consuelo de excavar un túnel, para extraer bórax con el que fabricar detergentes, suavizantes, o jabones.

Un poco después nos ponemos por debajo del nivel del mar, y en seguida encontramos el Ranch at Furnace Creek, que ofrece alojamiento y piscina. La temperatura es de 106ºF (41,6º C) a las cinco de la tarde. A las once la cosa ya ha bajado un poco. A esa hora ya sólo estamos 34 grados centígrados
.


Mayweather vs. Canelo

Coexistencia progre

La presa y el parking

Los casinos

Trapío

Zona de ovnis

Vaca lechera en el desierto

Hace mucho calor, señorito

Zabriskie point

Oasis

106 grados Farenheit
 
[Publicado el 25 de Agosto de 2013]

domingo, 6 de junio de 2021

Lo que el viento se llevó (Una América que no volverá)




RUMBO A LA VICTORIA

Ernest Hemingway
Collier's, 1944

Canal de la Mancha. Día D (6 de Junio de 1944). En Normandía. Proa a la playa de Fox Green. Con rumbo de 220 grados bajo el fuego enemigo. Los cañonazos del Texas. Un mar gris lleno de crestas blancas. El viento se lleva por la borda la carta de navegación. Pero ¿dónde está la playa? Suerte para todos ustedes. Bajo el fuego alemán. Hay que esperar. Maniobras entre las minas magnéticas. El ataque frontal. La toma de Fox Green y de Easy Red.


Nadie recuerda la fecha en que se libró la batalla de Shiloh. Pero sí el 6 de junio, día en que se tomó la playa de Fox Green, y el viento soplaba fuertemente del noroeste. Bajo la pálida luz del alba navegábamos con dirección a la costa. Las lanchas de acero de treinta y seis pies de largo, conformadas como ataúdes, levantaban verdes olas que caían sobre los cascos de acero de los soldados, unidos por el serio, embarazoso, incómodo y retraído compañerismo de los hombres que van a entrar en combate. En la popa del LCVP [embarcaciones de desembarco, vehículos y personal] había amontonadas cajas de TNT, bazukas y cajas de proyectiles para ellos, envueltas en un material que recordaba el transparente impermeable que usan las muchachas en las universidades.

Todo el equipo disponía de salvavidas tubulares, y los hombres también los llevaban sujetos con correas bajo los sobacos.

El agua verde se volvía blanca a medida que la lancha subía una ola y entraba en ella, mojando a los hombres, armas y cajas de explosivos. Ya quedaban atrás los grises mástiles de los transportes y los brazos de sus grúas, se divisaban las costas de Francia y un enjambre de lanchas navegaba con dirección a ellas.

Cuando la LCVP alcanzaba la cresta de una ola, se divisaban la débil configuración de la línea de cruceros y los dos grandes acorazados paralelos a la costa. Se veían los fogonazos de sus andanadas y el humo pardo que subía y se disipaba impelido por el viento. Desde la popa, el comandante de la embarcación, teniente Robert Anderson, de Roanoke (Virginia), voceó:

-¿Qué rumbo llevamos, timonel?

Fijos los ojos de su afilado y pecoso rostro en la brújula, Frank Currier, vecino de Saugus (Massachusetts), contestó:

-Doscientos veinte grados.

-¡Mantenga el rumbo! -respondió Anderson-. ¡No siga navegando a lo largo y ancho de todo este maldito océano!

-¡Mantengo un rumbo de doscientos veinte grados, señor -respondió el timonel, resignadamente.

-Está bien -dijo Andy.

Estaba nervioso. Su dotación participaba por primera vez en una operación de desembarco bajo el fuego enemigo, pero sabía que este oficial había mandado un LCVP en los desembarcos en el Norte de África, Sicilia y Salerno, y tenía confianza en él. Y, al pasar metiendo ruido junto al enorme casco de un petrolero de las fuerzas de desembarco, prosiguió diciéndole:

-¡No vayamos a chocar con ese LCT [embarcaciones de desembarco, tanques]!

-Gobierno el rumbo que se me ha señalado -respondió el timonel.

-Eso no significa que haya que arremeter contra todo lo que se ponga por delante en el mar -repuso Andy.

Era un muchacho bien parecido, de mejillas algo hundidas, elocuente y un poco áspero, pero no de un modo desagradable. Se dirigió a mí:

-Señor Hemingway, ¿quiere, por favor, ver de qué color es esa bandera que ondea allá arriba? Si puede.

Saqué del bolsillo de la chaqueta mi viejo Zeiss, que llevaba metido en un calcetín de lana, junto con un trozo de papel de seda para limpiarlo, y enfoqué la referida bandera antes de que una ola me lo mojase.

-Es verde.

-Entonces debemos estar en el canal libre de minas -dijo Andy-. Está bien eso. -Y dirigiéndose al timonel-: ¿Qué pasa? ¡A rumbo!

Intenté sacar los prismáticos, pero fue inútil, debido a las salpicaduras que caían constantemente sobre nosotros. Los envolví y guardé en el bolsillo con el propósito de secarlos más tarde, y me puse a contemplar el acorazado Texas, que batía a cañonazos la costa. Estaba situado a estribor de nuestra lancha y disparaba por encima de nosotros, mientras navegábamos en dirección a la costa francesa, que iba distinguiéndose cada vez más, e íbamos con rumbo de doscientos veinte grados o no, según se creyese al teniente Andy o al timonel Currier.

viernes, 6 de marzo de 2020

viernes, 30 de agosto de 2013

En la casa del teniente Colombo

1004 de Roxbury Drive, Beverly Hills


José Ramón Márquez

Y hoy, ya, el final.

Resta una última cosa que hacer en L.A. Hay que ir al 1004 de Roxbury Drive, en Beverly Hills, a ver la casa donde vivió y donde falleció en el verano de 2011 el Teniente Colombo, Peter Falk, que sin eso el viaje quedaría incompleto.

El día en que se cumple el L aniversario de la Marcha del Millón de Hombres sobre Washington es el de la víspera del retorno a la Patria, a la España de Mariano, la España del Tertuliano, la España que roba orejas a July.
Por un lado apetece la vuelta, por ir a Casa Salvador, a que Pepe Blázquez nos agasaje con comida de verdad, pero por otro da una inmensa, infinita, pereza volver a la rutina. FINIS.

jueves, 29 de agosto de 2013

En Hollywood, ante la estatua en bronce de John Wayne

 Warner Bros

José Ramón Márquez

Y hoy el cine, o mejor el show business, que me parece que el cine nos ha acompañado durante todo el viaje. De los tres grandes estudios, de los clásicos, la Universal Pictures, la Metro Goldwin Mayer y la Warner Bros, uno ha sido siempre, sin desmerecer a las otras, de la Warner, que es la que hizo Casablanca, la que dio al mundo al Pato Lucas y la que produjo el primer film sonoro, ‘El cantor de Jazz’.

En Burbank, bajo el característico depósito de agua con la W y la B pintadas, están los estudios de los que ya salen más series para la televisión que películas, que lo del cine, incluso aquí, parece que no acaba de irse arriba y el negocio está cambiando.

Ya me lo decía el otro día un joven en un supermercado. Estaba ojeando una película de Vin Diesel, de las que tenían en un expositor al lado de la caja, y el chico, mientras iba echando los productos a la bolsa, suelta:

-No la compres, descárgatela.

Acaso fuese un frustrado aspirante a actor que tomaba venganza contra un mundo que le había sido vedado, pero más bien parece que su opinión era el signo de los tiempos.

Mientras que los de Universal tienen montado una especie de parque de atracciones basado en películas, los de Warner enseñan el estudio. Te montas en un carrito y te pasean durante un par de horas por entre los decorados, los platós, los talleres y las oficinas y tú te imaginas que por aquellas puertas entraron Humphrey Bogart o Lauren Bacall o James Dean o Alfred Hitchcok o Douglas Sirk. A la puerta de los platós hay colocada una placa en la que dice en qué año se construyó y qué películas se rodaron ahí, y marea ver esas listas y pensar que de allí salieron todas aquellas cintas que nos alegraron la infancia y la adolescencia de sesiones dobles, y en lo distintas que eran las películas que veíamos, sucias, llenas de cortes y de rayas en los finales de los rollos, fruto de tantos y tantos pases, de los productos que habían salido de aquí al mundo y para el mundo, que no creo que los que hicieron El Grupo Salvaje pensasen que su cinta iba a acabar en el cine Ideal de Leganés. El western declina con el cine y en Warner hace años que demolieron la Laramie Street, que era el trozo de decorado que, convenientemente retocado, sirvió para tantas películas. Ahora los decorados representan genéricamente a la América más o menos contemporánea, tipo medio oeste con su iglesia mormona, tipo Nueva York o Chicago o bien tipo sureño, ahí están puestos para que los usen, y cuando pasamos los están usando los de El Mentalista, precisamente, que andan acarreando atrezzo desde un camión a una de las casitas.

A la salida, al lado del aparcamiento, un griterío, y es que están los de Avenger Sevenfold dando una rueda de prensa al aire libre, que presentan su nuevo disco. Todos los asistentes llevan la canónica camiseta negra con diversos motivos, que ya se sabe que ése es el color que distingue al heavy metal pata negra.

De Warner nos vamos a Hollywood Boulevard, al Teatro Chino y al Dolby Theater, que está al lado. Alrededor de estos lugares tan famosos a costa de los Oscar hay decenas de personas tratando de convencerte para que hagas un tour que te llevará a ver por fuera las casas de los famosos y algunos lugares donde se rodaron escenas de filmes. Buscamos entre las estrellas del suelo la de Charles Champlin, el Oti Rodríguez Marchante de la crítica norteamericana, y la de Chuck Norris, cuya estrella ya estaba ahí puesta muchísimo antes de que se construyese Hollywood.

Y luego, por seguir este paseo de ilusión, vamos a Rodeo Drive, a hincharnos a ver Ferraris, Rolls Royce, Masserati y Lamborghini. Las tiendas elegantísimas esperan la llegada de alguna pretty woman, pero la verdad es que sólo se ve cargadas de bolsas a not so pretty womans de aspecto así como árabe.

Un poco más allá, en Wilshire Boulevard, está la estatua en bronce de John Wayne a lomos de un caballo algo enano. Es, como si dijésemos, la versión gringa de la estatua de El Espartero de la calle de Alcalá, sólo que sabemos muchas más cosas de la vida y milagros de The Duke que de la del Príncipe de Vergara.



 Decorado

 Estudio

 Gran Gatsby

 Gran Torino

 Austin Powers

 Atrezzo

 Plató número 11
Casablanca y Gigante

 Gloria Swanson

 Champlinas

 D.W. Griffith

 Avenged Sevenfold

 John Wayne I

 John Wayne II

Beatles toreros

miércoles, 28 de agosto de 2013

De la Misión de fray Junípero a Los Ángeles, la descomunal conurbación

Las campanas de la Misión

José Ramón Márquez

Desde San Clemente, tomando hacia el norte, en dirección a Los Ángeles, hay que parar en San Juan Capistrano, que es una Misión fundada por los franciscanos a 28 leguas al norte de San Diego, a 16 leguas al sur de San Gabriel y a media legua del Océano. Aquí se construyó una pérgola bajo la que guarecerse, se colgaron dos campanas de un árbol y se plantó la Cruz en 1775, pero hubo que abandonar el emplazamiento y al año siguiente, el año que en la costa Este andaban las trece colonias a la gresca con Inglaterra, Fray Junípero Serra retornó al lugar, halló las campanas y encontró la Cruz intacta. El día 1 de noviembre de 1776 ofició misa y ese es el día que se considera como el de la fundación de la Misión.

Fue ésta una importante Misión hasta que por aplicación del Acta de Secularización de las Misiones de California fue confiscada por el gobierno mexicano en 1834. Aquí se había plantado en el siglo XVIII la primera vid en la Alta California y aquí se produjeron los primeros vinos blancos y tintos, además de una especie de Oporto llamado Angélica, y de brandy. Durante unos años la Misión sufrió gran abandono, siendo usada incluso como burdel; en 1865 Abraham Lincoln restituyó a la Iglesia esta posesión.

San Juan Capistrano dio título a una famosa canción de los años 40, ‘When the swallows come back to Capistrano’, versioneada por Elvis Presley, Xavier Cugat o Glenn Miller, composición de León René que evoca la llegada de las golondrinas a Capistrano el día de San José, recibida con las campanas de la Misión. En homenaje al compositor que puso a Capistrano en el mapa de la música hay una habitación en la que se conserva el piano de René, partituras y otros objetos donados por la familia del músico.

Y películas, que también se rodaron unas cuantas y, por lo que nos toca, traigamos aquí una protagonizada por Gilbert Roland, Luis Alonso, el hijo del torero Francisco Alonso Paquiro, natural de Grijota -Palencia-, afincado primero en Bilbao, donde compitió con Cocherito y luego en México donde se las vio con Pancho Villa. Gilbert/Luis, impecable galán hispano, rodó en Capistrano, junto a Mary Astor, escenas de ‘Rose of the Golden West’.

Tras el apacible paseo por la vieja Misión, hay que poner rumbo a Los Ángeles, ‘city of light/city of night’ que decía el gordito de Jim Morrison.

Para quien no lo sepa, Los Ángeles es una aglomeración urbana separada por autopistas. Decimos autopistas porque no hay otro término mayor para decir esas carreteras de seis carriles llenas de autos a cualquier hora del día o de la noche, con otras carreteras que pasan por encima y otras que pasan sobre las otras. A los lados de esas carreteras están los diversos pueblos que forman el gran L.A., Pasadena, Burbank, Hollywood, Long Beach, Santa Mónica… una descomunal conurbación, como dicen los que saben de eso, unida por atascos y que se extiende unos cien kilómetros en todas direcciones.

L.A. tiene un downtown histórico. Alrededor de la Placita Olvera, que es el resto que queda del viejo pueblo que fue Los Ángeles, a partir de ahí se fue creando un área comercial y de negocios de la que quedan espléndidos edificios, viejos cines y antiguos almacenes. Hacia los años 70 el mejor comercio se mudó a otras zonas y el lugar fue siendo ocupado por tiendas de medio pelo, que ocupan edificios señoriales. En la actualidad el downtown es algo parecido a lo que podían ser algunas zonas de Manhattan de hace treinta años, con mucha mezcla racial, y esos fabulosos cambios de paisaje humano que se daban con sólo cruzar una calle, pero con menos gente en las aceras. La mayor parte de los productos que se venden en el ‘Fashion District’, de una pésima calidad, proceden de China, hay varios centenares de joyerías que venden brillantes y oro bajo y está el Toy District donde se venden piñatas y juguetes en tiendas atendidas por hombres en camiseta de tirantes y en la acera hay  puestos que ofrecen tacos y burritos vegetarianos. Un poco más allá, en Little Tokio se percibe el movimiento que ya se está produciendo y que en unos años transformará todo este distrito, que en unos años será igual que todo lo demás.

Luego vamos a pasar la noche a Burbank, patria de Warner Bros., que de pijo que es ya ni dejan fumar en las calles de su pequeño, coqueto y cuidado downtown lleno de ‘Organic Restaurants’.

 Misión

 La expedición de Portolá

Tonto californiano
 Homenaje a D.W.Griffith

 Taller Fernández

 La esquina del sabor

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martes, 27 de agosto de 2013

Y de pronto, en San Clemente (“Spanish Village by the Sea”)

La soleda California

José Ramón Márquez

San Clemente, al borde del mar, es una ciudad residencial donde te puedes comprar una casa a partir de dos millones de dólares. La ciudad se fundó en los años 20 tomando el nombre de una isla que hay frente a ella a la que bautizó el militar y explorador Sebastián Vizcaíno por haber llegado a ella el día de aquel santo. La isla es ahora propiedad de la Marina y la ciudad recibe el sobrenombre de “Spanish Village by the Sea”

 Estas formas que tienen en América las ciudades son algo difíciles de entender para nosotros, acostumbrados a la plaza, la iglesia y el gobierno civil. Aquí, ciudad es un conjunto de viviendas que forman esa ‘comunidad’ como ellos dicen, pero que a nuestros ojos más parece una urbanización de las afueras, de esas de la ‘calidad de vida’, de los que tardan diez minutos justos en llegar al centro desde Majadahonda. En San Clemente se afincó Richard Nixon, en una villa llamada ‘La casa pacífica’, de arquitectura inspirada en un caserío de San Sebastián, a la que se llegó a conocer como la ‘segunda Casa Blanca’; en ella habitó y escribió sus memorias hasta que en los años ochenta se trasladó a vivir a New Jersey.

Esta costa, hacia arriba, hacia L.A. y hacia abajo, hacia San Diego, está dominada por el surf, que es el deporte nacional californiano. Por la calle los hombres, descalzos, portan sus tablas, en las playas más salvajes los surfistas acampan con tiendas de campaña o con sus motor homes, las bicicletas de los niños tienen acoplado un elemento que sirve para transportar las tablas, los autos portan tablas amarradas al techo y las tiendas ofrecen sus productos surferos. Entre San Clemente y la playa pasa la vía del tren. Al sur de San Clemente está San Onofre una playa de cinco kilómetros donde ya se surfeaba en los años ’20 y que fue declarada Playa Estatal en 1971, durante el mandato de Ronald Reagan como gobernador de California. Todo el rato hay surfistas en el mar, con sus trajes negros, que el agua debe estar fría de bigotes.

Seguimos hacia el sur, hacia San Diego, que es la octava ciudad en número de habitantes de Estados Unidos y que debe su prosperidad a la presencia de la Fuerza Naval. De hecho en San Diego se halla la base de la mayor flota naval del mundo, en la que hay desde submarinos nucleares hasta los super portaaviones Nimitz y Ronald Reagan; es aquí precisamente donde tuvieron que venir en cierta ocasión los de Star Trek –Kirk, Spock, Sulu- en su viaje espaciotemporal a recoger una ballena que les hacía falta en una película para evitar la destrucción del mundo.

También fue Sebastián Vizcaíno quien le puso el nombre a San Diego, cuando cartografió la costa a principios del XVII, y aquí estableció Fray Junípero la primera misión en la Alta California, a la que seguirían muchas otras hacia el norte, a lo largo del Camino Real, ese rosario de Misiones que recorría la Baja y la Alta California.

Desde San Diego, por el elegante Coronado Bridge, se llega a la Isla Coronado, una encantadora comunidad de cuidadas residencias, tiendecitas y restaurantes ‘bonitos’ donde se halla el edificio del Hotel Coronado, conocido mundialmente por ser el lugar donde Tony Curtis se trata de ligar a Marilyn Monroe en ‘Con faldas y a lo loco’. A la entrada del hotel, un cartel advierte de que por tratarse de un edificio antiguo, pues data de 1888, en su construcción se emplearon materiales que hoy día son considerados como cancerígenos o que pueden causar malformaciones en los fetos, que estamos en el país de los abogados y no hay que dejar resquicio a las posibles reclamaciones.

Hoy, en vez de aquella orquesta femenina de Sweet Sue and her Society of Syncopaters hay un grupo de rockeros ya metiditos en años, tocando con perfección el You really got me de los Kinks. Nadie toca el ukelele y frente al hotel no hay embarcadero, nunca lo hubo, para que Osgood amarre su motora.

 
 El Camino Real

 Herencia hispana o traductor de Google

 Tsunami

 Culto al cuerpo por delante

 Culto al cuerpo por detrás

 Con faldas y a lo loco

 Sweet sue

 You really got me babe

 Fuerza Naval

Atardecida