Hughes
Pura Golosina Deportiva
El no fichaje de Rodri ha provocado gran convulsión. He de reconocer que yo, durante un rato, me sentí descompuesto. Esto es de esas cosas, pensé, que te jode una semana de verano. Pero luego me he ido reponiendo. Duró un ratito sólo. De todos modos, es algo de lo que habrá que hablar. El Madrid no se sabe si es tonto o si es sublime.
Pero esto sucedió el mismo día en que fichaba a Diomandé y renovaba a Vinicius. Escribo estas líneas casi a oscuras y no veo bien el teclado. No tengo muy claro si es Diomande o Diomandé (de estas cosas yo me reía antes... y ahora me pasan a mí, como dirían los Smiths).
El no fichaje de Rodri (la cara de Rodri no es de jugador del Madrid, pensé cuando miraba a Trump de una cierta manera) se ha comido un día importante porque el Madrid consigue asegurar dos extremos. Diomandé puede jugar por la izquierda y por la derecha, de hecho, creo que por la derecha ha tenido mejores ‘números’. Con él y Vini, el Madrid tiene extremos puros y abiertos, extremos que se van por fuera, cosa bastante rara y que podemos volver a ver con la africanización del fútbol.
Ahora hay una moda a mi juicio un poco irritante de extremos a pierna cambiada. Empezaron de izquierda a derecha y ahora triunfan los de la diagonal desde el otro lado.
El Madrid va a tener a dos jugadores que pueden abrir el campo y estirarlo como Hulk Hogan su camiseta. Esto no es del todo habitual. Es más, no lo recuerdo mucho en el Madrid.
Diría que la coincidencia de dos extremos así la hubo fugazmente cuando Robinho y Robben, pero eso fueron meses, creo que con la liga de Schuster (una de las Ligas con menos literatura del Madrid). Pero no recuerdo que fueran titulares. Más claro fue en el 94, la Liga de Valdano, cuando se lesionan Míchel y Martín Vázquez y Valdano pone, porque no le queda otra, a Amavisca y Luis Enrique, que eran dos puñales. Ese sería el antecedente moderno.
En la Quinta estaba Michel, interior, y Gordillo, lateral; en los Galácticos, la izquierda era de Zidane y Roberto Carlos, uno entraba para la llegada del otro; Bale y Cristiano tampoco jugaban como extremos disciplinados. Lo más parecido recientemente quizás ha sido el Vinicius-Rodrygo, pero Rodrygo no estaba cómodo ahí, no era lo suyo, y a menudo buscaba otras zonas.
Como extremos puros en cada banda, de irse por fuera, suena el Amavisca-Luis Enrique (que era un comodín absoluto), y la coincidencia breve de Robinho-Robben, aunque Robben, que era buenísimo, se iba por fuera pero sobre todo por dentro. Y ya habría que irse a los años sesenta, cuando jugaban Gento y Amancio, uno por cada banda. Esto sí duró y marcó una década.
O sea, que el Vini-Diomandé es volver a los 60. Florentino era un adolescente. Tendría bastante sentido que acabara haciendo el equipo que le fascinó cuando era un chaval.
El momento Robinho-Robben, que fueron dos frustraciones en el Madrid, en realidad activa algo más actual, la combinación Diarrá-Guti, muy parecida a un Tchouaméni-Bernardo/Güler.
Después de decir todo esto, queda claro que estoy superando lo de Rodri.

