lunes, 14 de septiembre de 2026

Lucas Pineda Velasco. Un talento de pueblo


Lucas entre el alcalde de Santa Cruz de Juarros y Julio, su hermano
 A los pies cuadro de los vecinos y escultura de Cristino



Bola de piedra en la cerca de la iglesia




Monumento a los enfermos de Párkinson en Burgos, hecho por Lucas


 Francisco Javier Gómez Izquierdo


          Cuando murió Agustín "El Fary", no recuerdo si en el 13 o el 14, hablaba servidor de Lucas, su hermano, al que siempre he tenido gran admiración por el peculiar manantial de su talento, siempre autodidacta, sin maestro que lo guíe y podríamos decir, él no se enfadará nunca con servidor, que maniático en su particularidad.


 Lucas es de mi cuadrilla "de toda la vida" de Gamonal, a la que llegaron varios juarreños, los más de Santa Cruz, donde sigo cultivando las mejores amistades. Las fiestas de Santa Cruz  han sido este fin de semana y en ellas se ha homenajeado a Lucas. A Lucas Pineda Velasco, como reza en el cuadro-homenaje que el alcalde tuvo el gusto de entregarle y la escultura que le ha hecho el reconocido artista Cristino, sufragada por los vecinos. Lucas es mi amigo. Buen amigo. Hace años que tiene párkinson. Su espíritu rebelde y yo creo que indómito plantó cara a la enfermedad y además de sus conocidas dotes artísticas, consagró sus afanes en los locales de la asociación a hacer más agradable la vida a los que allí se reúnen. De su admirable magín y sus aplicadas manos sacó un monumento que el Ayuntamiento de Burgos inauguró en el Parque Juan Pablo II en diciembre hace diez años. Antes que le diagnosticaran el párkinson, Lucas ya había hecho muchas cosas. Se empeñó en limpiar y vestir las fuentes y manantiales de Santa Cruz colocando las piedras con la practicidad y perspectiva más a propósito para que fueran gratas a la contemplación y es cosa que todo el pueblo agradece. La Fuente de arriba es quizás el lugar donde más fotografías se hacen los santacruceños. Se cayeron o estropearon bolas de piedra de la cerca de la iglesia y ahí plantó Lucas unas nuevas ante la admiración del pueblo. En la ermita hay un San Martín, patrón del pueblo, hecho por Lucas que además es consumado campanero; tanto que ideó un sistema para tocar las campanas desde su casa y es ésta una de las habilidades que más lo enorgullecen, pues no había máss que verle cuando venía de tocar por los pueblos en esas exhibiciones tan del gusto del castellano viejo.


   A mí me tenía ganado por muchas cosas. Una de las que más, el salero con el que llevaba el pendón. Llevar el pendón, inclinarlo, balancearlo, abrirlo... es habilidad de mucha enjundia en la que antaño los mozos presumían ante las mozas, pero Lucas no lo hacía por presumir sino porque "las costumbres del pueblo no se pueden perder ¿a que no?". Lucas tiene hechas curiosas cadenas de madera, cachabas dignas de ser llevadas por Premiosnobel, carros de minuciosa perfección de los que guardo con el cariño que merece el regalo cariñoso del amigo.

 

     Con Lucas vendimié en Cárdenas, junto a Berceo y San Millán de la Cogolla en casa de Vitín, ¡¡va para 45 años ya!! y recuerdo aquel 18 de octubre, San Lucas, que como buen seguidor de las tradiciones dijo al cantinero: "Ésto lo convido yo". El mes que viene cumplirá setenta y dos. En Santa Cruz sigue habiendo cantina... o taberna y  "que ¡por Dios no se vaya el tabernero!". Lucas sabe de la importancia de la hostelería en los pueblos. El estuvo de camarero en el Buenos Aires de Villafría, pero el pan se lo ganó mayormente en la albañilería. Como Agustín. Siempre empleado. Los fines de semana en el pueblo ejercía de artista sin cobrar... porque Lucas no ha cobrado un duro por sus obras. Todo lo ha hecho por amor al pueblo. Lo recaudado por unas obras que la Asociación del Párkinson expuso, fue beneficio exclusivo para la Asociación. Lucas, soltero empedernido como Agustín "...no ha nacido mi suegro.." se empezó a caer, se hacía daño, con el tiempo no controlaba las pastillas y lo más recomendable era ir a una residencia que es donde está. Allí lo fui a ver en julio y en recepción me dijeron que estaría en el huerto...¡¡¡se ha buscado un huerto en el que planta de todo a los residentes!!!. Como siempre, y aunque con el bendito control en el horario de comidas y el detalle importantísimo del control de pastillas, Lucas va a su libre albedrío. Con la disciplina y educación pertinente, ¡claro está!


    Los hermanos- eran siete, falta Agustín-, cuñados, sobrinos... estuvieron todos. También la cuadrilla. Servidor no pudo, pero desde aquí le mando un fuerte abrazo a pesar de saber que le emociona mas de lo conveniente.