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lunes, 18 de octubre de 2010

Las cosas de Melquiades, el esquilador



(El buen pastor esquila a sus ovejas; no las esquilma.
Frase atribuida por Suetonio a Tiberio, emperador de Roma, en Los doce Césares)



Melquiades Hidalgo
, natural, al parecer, de Peñafiel, pero hecho al mundo en Gamonal, Burgos, que el abono se puede traer de otras partes, mas el cultivo se ha de hacer conforme al suelo. Desde chico gozó Melquiades del prestigio de criatura ciertamente extraordinaria. Una leyenda urbana le atribuía incluso el origen involuntario de la gresca gamonalina con los vascones del Athletic que en el 77 regresaban a Bilbao de perder la final de Copa contra el Betis de Esnaola en Madrid.

Melquiades era muy grande, pero simpático como el tío de Érase una vez el hombre.Todos le decían Melqui, pero Izquierdo le llamaba Filbá, como al jugador de baloncesto, y un día, extraviado por los exámenes de griego, le llamó...Hefaistos: Melquiades le agarró por las solapas y preguntó: "¿Eso es bueno o malo?" El grupo entero contestó: "Jopé, Melqui, eso es cojonudo." Y lo soltó. Luego llegó la dispersión
del grupo, al estilo The Last Picture Show, pero sin Cybill Shepherd. Melquiades se hizo cocinero, cantinero, aventurero, esquilador y... Don Juan. Tiene hijos. Una hija modelo de pasarela y un hijo portero de balonmano. Vive en Francia. O en Australia. O, como Liberty Valance, allí donde cuelga su sombrero.Y éstas son sus cosas: contadas por su amigo Francisco Javier Gómez Izquierdo, castellano neto.