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sábado, 20 de mayo de 2017

Bochinche

Francisco de Miranda

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Con la grande polvareda del golpismo en Washington, y su “Rufufú” de maderos y periodistas, los medios se escaquean del bochinche venezolano.
¡Bochinche, bochinche, esta gente no sabe hacer sino bochinche! –exclamó famosamente Miranda, padre de la República, iluminando con su linterna las caras de quienes, de madrugada, venían a prenderlo en la cama.

En Venezuela hay una insurrección popular de la generación criada a los pechos secos del chavismo, esa franquicia hampona del castrismo, cuyos chulos cubanos (los chulos de Raúl, a quien Obama concedió status de Sissí Emperatriz, con la bendición de Bergoglio y los respetos de frau Merkel) dirigen la represión en el país de Miranda (amigo de Hamilton, Madison, Jefferson, Paine, Bentham, Robespierre, Catalina la Grande, Napoleón, Pitt, Haydn), cuyo nombre, “Miranda”, figura en el Arco de Triunfo de París, cosa que no sabe Tajani.
En el casino de frau Merkel no se mueve una hoja sin su permiso y Tajani, como presidente del Parlamento, va de representante de 500 millones de europeos (del que, por mi parte, ya puede retirar uno). Ante el crimen de Venezuela, el silencio europeo suena cómplice. El otro día frau Merkel debió de suspirar que quería oír el vuelo de una mosca, y Tajani soltó un tuit para la Historia: el Parlamento “urge” (¡urge!) a Maduro “a respetar la separación de poderes”.
Hombre, Tajani: si ese bicharraco de Maduro (en la maravillosa jerga de Franceschi) no aprendió la separación de poderes con Miranda (el único hispano que la estudió, comprendió y defendió), ¿cómo la va a aprender de frau Merkel, que no es capaz ni de concebirla? ¿Esto es todo lo que tenéis para Venezuela? ¿Ni siquiera un póster de Macron?
Por eso la insurrección venezolana ya sólo aspira a echar abajo la dictadura roja y es ajena, por edad y por ideas, al pasteleo de la boliburguesía con los arbitristas españoles (Maduro es nuestro primer comprador de armas), encabezados por el malandrín de Zapatero.