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lunes, 8 de mayo de 2017

2-0 ante el Getafe

 Atunes fuera de categoría

Morrillo de atún

Francisco Javier Gómez Izquierdo

      La jornada 37 me ha pillado ocupado en asuntos mucho mas interesantes -es tiempo del atún de almadraba- que el fútbol de 2ª división, pero no por ello dejé de sentir cierta incomodidad cuando supe de los triunfos de Alcorcón y Mallorca, dos equipos que uno consideraba amortizados. La derrota del Córdoba ante el Getafe -creo que será el tercero que ascienda- la tenía uno tragada desde hace más de un  mes. Por si saltaba la liebre no quise enterarme del resultado hasta después de cenar, pero la lógica es mucho más poderosa que la ilusión y mi equipo volvió a hacer un ridículo suicida, según me ha contado a mediodía mi chico ante un filete de tarantelo que le he traído de Barbate, esa patria del atún a la que me siento obligado a acudir siempre a principios de mayo.
        
Me consta que es fácil criticar y alancear al moro muerto, pero cuando a principios de temporada los resultados engañaban la vista y el amo del Córdoba, con un morro desconsiderado, presumía de presidir al Madrid de Segunda, uno aquí avisaba del paupérrimo plantel, de la falta de calidad, de la escasez de personal, de la imperiosa necesidad de contratar dos centrales como mínimo y sobre todo de la infinita ignorancia de un tipo empeñado en achicar agua con un coloño y en vender sardinas a precio de atún de almadraba.

      Nos está salvando el empecinamiento de varios equipos en descender (¡qué decir de ése 0-3 del Valladolid en Almería al que salvábamos por su benigno calendario, o del nuevo tropiezo del Elche al que vemos cada vez más groggy conforme pasan los partidos!) y la posibilidad cada vez más atractiva -opina el cordobesismo- de jugárnosla contra convidados de piedra que ni les va ni les viene lo que pase al final de Liga: el domingo el Reus, después el Cádiz con el play-off asegurado, el Oviedo que ni fu ni fa, un Rayo salvado y por último un Gerona suponemos que ascendido. El Mirandés estaba descendido prácticamente y nos empató en el minuto 84. Al cordobesismo puede parecerle que lo que queda de navegación toca hacerlo sobre aguas tranquilas, pero todos sabemos los elementos que pueden traernos turbulencias criminales: primas, apuestas, favores, deudas...
     Hoy he sabido que nuestro entrenador se alegró antes de viajar a Getafe por la recuperación de Piovaccari porque tendría por fin dos delanteros disponibles: Piovaccari y Rodri, del que espero  entre en racha el próximo domingo. Nuestro entrenador, en desconcertante decisión, no puso a ninguno y renunció al gol natural por confiar en un soplo angelical que llevaría la pelota a la escuadra rival. ¡Uff, qué cosas tiene Carrión, Dios mío!