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martes, 25 de agosto de 2009

ESTE AÑO, NO COMPRE USTED FASCÍCULOS

CÓPIELOS



GENTE FANTÁSTICA
LUIS LÓPEZ CUBERO


Por César González-Ruano

Heraldo de Madrid
10 de Julio de 1930


Es un hombrecito que, como quien no hace nada, se está copiando a mano la Enciclopedia Espasa.

Va todas las mañanas a la biblioteca y ya tiene copiado el primer tomo, y antes se "cargó" los Episodios Nacionales.

Me lo dijeron y me resistí a creerlo. He tenido que ver a este hombre con mis propios ojos. Es un hombrecito de treinta y pocos años, chiquitín, flaco, con un traje de dril, sandalias y un duro sobredorado en la cadena del reloj, que lleva en el bolsillo habitual del pañuelo. Me lo señalaron hoy cuando salía de la Biblioteca Nacional, y yo me arranqué a él sin contemplaciones:

–¿Usted es el jabato que se va a copiar la Enciclopedia Espasa?

–Hombre, jabato...¿Hace falta ser un jabato para eso?

–¡Quién lo duda!

–Pues entonces sí soy ese jabato de que usted habla...

–¿Ha pensado bien su empresa?

–Sí, señor. Trabajando unas diez horas diarias en esta Biblioteca y en otras es cuestión de unos veinte años.

Lo dice muy tranquilo, como si la cosa no tuviera importancia. A mí se me cae todo el mes de agosto en la cabeza. Me llena de espanto.

–Bueno, ¿pero esto es un voto, es la penitencia de un pecado...?

–No, señor. Es simplemente una cuestión de voluntad. De mí no se ríe nadie. Yo quise adquirir la obra; creían que no tenía demasiada garantía y no me la vendieron a plazos. Esto me pareció repugnante y me dije: "Pues la tendré sin que me cueste un céntimo." Y empecé a copiarla.

–¿Y usted no ha capitalizado mentalmente ese trabajo de diez horas sin retribución?

–No me preocupa eso. Llevo cesante toda mi vida y, sin embargo, como. Me las arreglo como puedo.

–¿Cuánto lleva usted escrito?

–Pues hoy precisamente he terminado el primer tomo. Por cierto que se me terminó el papel y lo he tenido que escribir en unas octavillas de anuncio... Trabajo doble; ahora hay que volverlo a copiar en casa.

–¿De modo que ya tenemos un tomo?

–Sí, señor; empecé ahorrándome el prólogo, que no tiene interés, por la "A, primera letra del alfabeto castellano y la primera de las vocales". He terminado con "Aedestis", hijo de Júpiter y de una roca. Además...

–También está el primer tomo.

–No; digo que además, con esto, pues me hago una cultura. Tengo una memoria bárbara. En el primer tomo hay cosas muy interesantes. "Abisinia", "Abogado"...

–Claro que lo terrible es que dentro de veinte la Enciclopedia estará anticuada.

–¡Hombre, siempre será útil en una consulta! Esos libros conviene tenerlos para un momento dado...

–¿Cómo se llama usted, amigo?

Luis López Cubero, para lo que guste usted mandarme.

–¿Es usted casado?

–Sí, señor.

–¿Y qué opina su mujer de esta empresa?

–¡Ah! Le parece muy bien. Ella misma va cosiendo los pliegos. Y luego, que esto en nosotros no es nuevo. Ya me copié los Episodios Nacionales, de Galdós. Empecé desde muy chico, y gracias a ello tengo ahora la colección gratis..., vamos, gratis no, porque los mandé encuadernar y me costó a peseta tomo.

–Casi lo mismo que...

–No, señor. Porque como los hubiera encuadernado de todos modos...

–Vaya, amigo, que por ese procedimiento se va usted a hacer una bibliotequita, ¿no?

Luis sonríe satisfecho:

–Sí, señor, sí; con un poco de paciencia... Luego, cuando se acaba, ¡pues da gusto!