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lunes, 10 de agosto de 2009

EL CRIMEN DEL DÍA...



NAVAJAZOS Y TIROS

Drama en Ciempozuelos.- Dos familias rivales. Un muerto y varios heridos.

El calor excesivo de estos días pasados, enardeciendo la sangre y exacerbando las neurosis a que ahora se atribuyen todos los movimientos pasionales, causa grandes estragos.

Entre dos familias de Ciempozuelos existían de antiguo agrias rencillas, que no se habían manifestado todavía en forma de choque material; pero que ya, tiempo hace, venían agravándose por las rivalidades de los hijos de uno y otro matrimonio, que disputaban sobre el más alto grado de valor y de distinción que alcanzaba cada una de las dos familias.

Prodújose, al cabo, la colisión entre los jóvenes, los cuales, en la tarde del martes último, vinieron a las manos y se repartieron sendos garrotazos, que, por entonces, fueron bastantes para poner término a la contienda.

Pero a la noche siguiente el jefe de una de las dos familias, Julio Pantoja, quiso vengar los palos que su hijo había recibido, y, sin duda para provocar a su competidor Martín Álvarez Cabrero, que se hallaba sentado a la puerta de su casa, arrojó sobre él desde un balcón un jarro de agua.

El remojado desatóse en improperios y en insultos contra Pantoja, y entonces, bajando éste a la calle, retó a Martín Álvarez, y salieron ambos desafiados con las armas de que iban bien provistos.

Comenzaron, según parece, usando las navajas; pero después Pantoja disparó sobre su contrario un arma de fuego, y su detonación puso en alarma a un hijo del mismo Pantoja, el cual, corriendo al sitio de la pelea o interponiéndose entre los que reñían, asestó al contrincante de su padre, con una faca, tres puñaladas que le dejaron casi exánime.

Las mujeres y los otros hijos de los que peleaban se enteraron de lo que ocurría, acudieron presurosos al lugar de la terrible lucha empeñada, y en ella intervinieron todos, embistiendo cada uno con el arma, ya blanca o ya de fuego, que tuvo más a mano.

Desde aquel instante, ya no se oyó en el campo de batalla más que tiros, choque de navajas, rugidos de ira y lamentos de dolor; y cuando se presentaron el alcalde y algunos guardias civiles, encontraron muerto a Martín Álvarez Cabrero, y gravemente heridos de arma de fuego a Fermina del Valle Gallego, esposa del anterior; Paula Fernández Malo, mujer de Pantoja, y su hijo Eulogio.

Los contendientes, a quienes se capturó en aquel acto, fueron Julio Pantoja, y sus hijos Eulogio, Antonio, José y Santiago Álvarez, hijos de Martín y de Fermina.

El sangriento suceso ha impresionado muy hondamente al pacífico vecindario de Ciempozuelos.