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viernes, 20 de junio de 2014

Mundial de Segunda


Camacho y Valerón sujetando a Helguera ante Al Ghandour


Francisco Javier Gómez Izquierdo

       Hace doce años nos echó del mundial un tal Al Ghandour al que Iván Helguera estuvo a punto de dar cuatro cates. Volvimos con honor de Corea, y de aquella Martona argentina en la que al parecer era imposible vivir; y de Méjico  volvimos sin el gol de Míchel que no vio otro árbitro pintoresco y australiano..., y la sangre de Luis Enrique ante Tassoti y el penalty de Eloy ante Bélgica, y....  Teníamos descarte como el delincuente profesional en el juzgado porque la culpa siempre era de otro, en línea de la mejor tradición española. En este Mundial no hay tu tía. Los nuestros han sido peores que Holanda y Chile y hasta los paisanos de Bambridge, aquel árbitro enceguecido, pueden dar cuenta de una selección abúlica y deprimida. Sin sangre y sin ambición, como muy bien dice Alonso -él, el primero-, y con la propuesta de jubilación en el bolsillo antes de viajar al Brasil. Papel triste y desconcertante el de una selección que daba miedo e infundía respeto hasta antier.

       Como no es cosa de dar mas vueltas a los hechos consumados, mi preocupación futbolera está ya completamente con el Córdoba y pendiente de los últimos 90 minutos que le quedan a la Segunda división y que decidirán la última plaza en Primera. Ya tengo puesto que el ascenso del Éibar me tiene descolocado, lo del Deportivo era previsible y al tercero en discordia colocaba un servidor a mediados de temporada a la Unión Deportiva Las Palmas. Para mí era la mejor plantilla.
    Al Córdoba, con una veintena escasa de jugadores modestos y limitados no lo veía, pero el caso es que el Chapi Ferrer ha dado con la tecla de Segunda y ahí estamos. Subidos a las barbas de la mejor plantilla a mi modesto entender y con cierta ventaja anímica sobre los pío-pío. No marcamos -ténganme por cordobesista- porque no tenemos goleadores, pero defendemos como jabatos y fiamos la suerte a un balón largo caprichoso con la fortuna. No vi suelto a Las Palmas. A sus futbolistas me pareció que les faltaban pulmones y a pesar de su evidente técnica, Apoño -el jefe del equipo-, Nauzet, Momo, Castillo, Ángel... tengo una premonición, recemos por acertada, de que su final de partido va a ser una agonía. Veremos.

    Tenemos a un futbolista , Abel, que debió jugar en Primera ya hace años, que saca los córners cristianados con agua bendita del hisopo de sus botas y pone los balones de falta nada más que para empujarlos. A este Abel debe Córdoba tanta alegría y jolgorio en la ciudad y al que como a todo sujeto destacable le han llovido denuestos desde los altavoces más escuchados. Le tengo mucha fe a este hombre y a pesar de peinar canas en la barba aún le quedan muchos años para llegar a la longevidad futbolística de Valerón, que precisamente ayer en El Arcángel cumplió 39 años.

     Cuando lo de Helguera y Al Ghandour, Valerón ya estaba allí.