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viernes, 18 de noviembre de 2016

Respetos

Respeto y formalidad de presos con educación

Francisco Javier Gómez Izquierdo

      Si estará degenerando la sociedad española que para toparse con el respeto es necesario entrar en el talego.

     Cada cárcel es república independiente (a un condenado no le da lo mismo cumplir en Huelva que en Salamanca) que intenta “reeducar y reinsertar” a sus presos con las pautas que el Ministerio de Interior del Estado le marca. Los funcionarios de prisiones dependen del Gobierno de la nación y están vigilados por el Ministerio de Justicia y sus tribunales. En concreto, el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria vela y entiende, escrupuloso, por los derechos de los reclusos a los que a veces un necio con nómina de concejal o de diputado anima a interponer “habeas corpus” como si la cosa no costara dinero.

    Desde hace unos pocos años, tras enterrar el término “galería”, palabro al que si se añade Carabanchel aún produce escalofríos en los funcionarios y presos más veteranos, los profesionales penitenciarios construyeron Módulos de Respeto y los dividieron en niveles. Un preso, cumpliendo pena en un Módulo de Respeto del nivel 1, nunca se comportará como esta remesa de Señorías que se busca la vida en el Congreso de los Diputados. En un Módulo de Respeto de nivel 1 no se puede entrar en el comedor vestido de cualquier manera y entiéndase de cualquier manera hacerlo metido en un chándal, con chanclas o bermudas por debajo de la rodilla. No está permitido dar voces, todo ha de pedirse por favor y con el "perdone usted" por delante. Puede parecer excesivo, pero aplaudamos los intentos de los funcionarios de prisiones que además de guardianes de los delincuentes se han convertido en sus educadores a la vista de las condiciones cívicas con las que entran en las cárceles las nuevas generaciones entontecidas con la LOGSE y sus derivadas.

     Al ver y leer esta mañana la burricie de Su Señoría Diego Cañamero, la mala educación de la facción podemita, las voces del jefe Pablo cuando toca silencio y solemnidad o el desprecio que entre gente civilizada supone el que un chulo sólo o en manada se haga el gracioso donde en teoría los padres de la patria deben dar ejemplo, he pensado que semejantes Señorías no tendrían cabida ni en el nivel 4 del Respeto carcelario, donde los presos encargados de la limpieza se las ven y se las desean para que todo el módulo coja escobas y fregonas. Sus Señorías serían clasificados entre los incorregibles y refractarios a cualquier tipo de tratamiento. Casi, casi en primer grado. Para alcanzar tan vergonzosa categoría, les falta consumar las agresiones que predican, cosa que da la sensación ocurrirá cualquier día.